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OBSERVAD

R SEMANAL

PALABRAS DE CERTEZA Y ESPERANZA

RESPONSABLES: Guillermo Lesmes - Nathalia Lemir - www.sanrafael.org.py - mail: observador_semanal@yahoo.com - AÑO VI - Nº 303 - JUEVES 28 DE ABRIL DE 2011

JUAN PABLO II, maestro, padre,pastor, amigo... beato

Mi encuentro con Una verdadera el Papa Juan Pablo II líder

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El amor de Juan Pablo II al prójimo era muy grande

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LUZ DEL MUNDO: El Papa,La Iglesia, los Signos de los Tiempos

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“Totus Tuus María, Totus Tuus”

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OBSERVADOR SEMANAL

EDITORIAL

Mi encuentro con el Papa Juan Pablo II Ya mis padres, desde cuando me pusieron en el mundo, me educaron con la palabra y la vida a mirar el cosmos como una realidad providencial. Una realidad no sólo creada a cada momento, sino sostenida, guiada por la Providencia Divina. Ellos, gente de montaña que ya al despertarse abrían la ventana de su cuarto y contemplando el macizo del Monte Grappa al sur, a la derecha del Monte Cappelo y a la izquierda el Monte Avena con su gran floresta de abetos, rota en algunos tramos por bellísimos pastizales, reconocían la grande y misteriosa Presencia de Dios.

nado por una sabiduría que (el cielo sea alabado por ello) no es la nuestra”. Mi dolor era grande, mi afectividad estaba totalmente sacudida. Pero Dios, que como afirma el escritor y poeta italiano Manzoni, nunca abandona a su hijo y sí le da una prueba, cualquiera sea, es sólo por una gracia más grande y más bella. Y lo toqué con la mano al final de julio de aquel año cuando desde la Secretaria de Estado de la Santa Sede, un amigo, ahora obispo, me avisó que el Santo Padre Juan Pablo II me habría de recibir en visita casi privada, en compañía de una familia para mí muy querida, en Castegandolfo. Un imprevisto, una sorpresa inimaginable como lo son todos los instantes de la vida si tuviéramos la conciencia de que la realidad es providencial.

Y siempre ellos, en particular mi madre, siendo mi padre por tantos años un inmigrante temporal en Suiza, al despertarme con mis hermanos hacían la misma cosa. La única diferencia era que la ventana de nuestro cuarto daba al lado noroeste de la casa permitiéndonos contemplar las primeras cimas Dolomíticas, las del Monte Cauriol. Para mí, ya desde la mañana, se había vuelto familiar reconocer como primer gesto de libertad la Presencia del Misterio, la certeza que con el tiempo se resumiría en la bellísima afirmación de monseñor Giussani: “Yo soy Tú que me haces”. Siempre en las rodillas de mis padres, en el regazo de mi madre, comencé a saborear lo que significa que no sólo el cosmos, los hombres, yo mismo, no eran fruto de la casualidad, sino que todo está destinado a desarrollarse dentro de un destino bueno. Lo que para Jacques Monod, el conocido premio Nobel, quien afirmaba que el nombre de cada uno había salido en la ruleta, para mis padres era el fruto de la Divina Providencia. Después de la señal de la cruz, la primera jaculatoria que me enseñaron a memorizar fue “Santísima Providencia de Dios, provee para nosotros”, a la cual se agregaron dos más: “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confió” y “Sagrado Corazón de María, sed la salvación del alma mía”. Comenzar el día no sólo con la mirada totalmente envuelta en el reconocimiento del Misterio que nos crea a cada momento, sino también con los labios que pronuncian estas palabras que son el peso específico de cada ser creado y del hombre en particular, significaba y significa aún vivir el día con el corazón conmovido. La semilla de la Divina Providencia que mis padres pusieron en mi mente, en todo mi ser, en el tiempo se volvió como un gran mango tropical cuando crece en terreno fértil, bien húmedo y en tierra roja, un árbol frondoso, siempre verde y, en su temporada, cargado de frutos. Ya mi vocación al sacerdocio ha sido el primer gran fruto de este árbol. Tenía sólo 7 años cuando después de haber visto la película “Malokai, la historia del padre Damián entre los leprosos”, escuché la voz del Señor que me invitaba a dar mi vida por Él, siguiendo el ejemplo del santo holandés. Para mis padres no ha sido fácil convencerme que era demasiado pequeño para entrar al seminario. Y al final ellos me ganaron y me resigné a esperar el día en que acabada la primaria decidí abandonar todo y a todos para responder definitivamente y para siempre a la llamada divina, y con una bolsita de ropa me bajé a la calle del pueblo esperando el primer vehículo que pasara (fue un tractor) y a dedo pedirle que me llevara al seminario.

Agarramos el auto y fuimos a Castegandolfo, llegando a la mañana temprano del día 2 de agosto. Fuimos recibidos en el palacio Apostólico. Éramos pocas personas aquel día. Algo bastante raro conociéndose la muchedumbre que normalmente buscaba encontrarse con el Papa. La espera y la conmoción eran grandes y esta última fue aún más grande cuando el responsable del protocolo me invitó a concelebrar la Santa Misa con el Papa. Estábamos dos sacerdotes ACTUALIDAD al lado del Vicario de Cristo. Uno a su izquierda y este pobre hombre a su derecha. Desde aquel 28 de julio de 1958 jamás volví, sino por unos días cada año, a mi casa. Mirando a esta altura de la vida aún más descubro que todo lo que he vivido, también mis pecados, mis miserias, ha estado dentro de este gran designio misericordioso y providencial del Misterio. Cada milímetro del camino de mi vida es un documental de cómo la Presencia de la Providencia Divina no me ha abandonado un instante, también cuando mi libertad se rebelaba o no quería escuchar Su Voz que en modo sencillo pero fuerte y claro me llamaba y me recordaba: “Vos sos mío, me perteneces, te he elegido para que seas luz entre las naciones”.

Participábamos de la Misa unas 50 personas. En aquellos momentos me parecía de estar en otro mundo pero en este mundo. Por una cierta vergüenza debido a mi situación dramática y a la sorpresa inesperada, tenía los ojos cerrados y la cabeza agachada, intentado frenar mi conmoción. También porque tenía que estar atento al momento del Ofertorio para entregar al Santo Padre la patena con la hostia, el vino y el agua en el cáliz y la purificación de sus manos. Pero aún antes que llegara el momento de proclamar el evangelio pidiendo antes la bendición de Santo Padre y el Ofertorio, levanté la mirada.

En estos días, por primera vez, mientras miraba tres cuadritos que tengo en mi casa aquí enAsunción, he quedado muy impactado por un hecho acontecido en el año 1992. Son las fotos que recuerdan un momento histórico de mi vida en el cual es imposible no reconocer como aquella fecha y aquel día, 2 de agosto, ha sido para mí vida una profecía.

¡Sorpresa en la sorpresa! ¡En la primera fila de sillas estaba sentada la madre Teresa de Calcuta! “Señor, ¿qué quieres mostrarme o decirme con este escenario, con esta sorpresa?” dije dentro de mí. “Yo, un pobre hombre desesperado que vive en el Paraguay y ahora entre dos personalidades que ya brillaban de santidad ¿qué hago aquí, por qué esta gracia inmerecida?”. No me di más cuenta de lo que pasaba si no fuera porque acabada la Misa, el encargado del protocolo me pidió que con la familia que me acompañaba nos hiciéramos en un costado del patio porque el Santo Padre nos habría de saludar. Recuerdo aún el gran patio y más o menos cada diez metros un grupo. Nosotros estábamos bastante cerca a la madre Teresa.

Estaba en Italia, por primera vez después de dos años de estadía en Paraguay. Estaba terriblemente mal, agotado psíquicamente, atormentado hasta la médula. No encontraba paz en ningún lugar ni con nadie. Sólo los momentos en que tuve la gracia de participar en los ejercicios del Grupo Adulto con Giussani habían sido un respiro.Además en aquel verano se iba a tratar de definir mi pertenencia definitiva a la Fraternidad San Carlo Borromeo después de casi 30 años de pertenencia a la Congregación de los Padres “Canossianos”. Había entrado en el seminario de los hijos de la Santa Magdalena de Canossa a los 11 años y a los 41 estaba por salir y entrar a otra congregación. Un drama en el drama. Sin embargo, la Divina Providencia llevaría todo a su cumplimiento, como tenía que ser, recordando las palabras del fraile a Miguel Mañara “…sé que todo está donde debe estar y va donde debe ir: al lugar asig-

Finalmente el Papa llegó. Mis ojos recorrían locos la figura del Papa y la de la madre Teresa hasta que Juan Pablo II llegó al lugar donde estábamos. Recuerdo muy poco de lo que nos pregunto, de lo que nos dijo y del diálogo con él. Solamente sé que me quedé cómo los tres aquel día con Jesús en el Monte Tabor. Fueron unos momentos de transfiguración donde las palabras quedan ahogadas en la garganta dejando sólo espacio a la conmoción.

Sigue en la pág. 3


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EDITORIAL

JUAN PABLO II EN PARAGUAY: TESTIMONIOS

Viene de la pág. 2

Han pasado muchos años desde aquel día y, antes la madre Teresa y ahora Juan Pablo II han sido proclamados Beatos. ¡Qué gracia tuve aquel día! Pero la gracia más grande fue el camino que la Divina providencia me hizo recorrer desde aquel día hasta hoy. Nunca hubiera podido imaginar que el Señor también de mí, un pobre cura neurótico, atormentado por miles de obsesiones, ignorante, se hubiera servido para mostrar a tantos pecadores su infinita misericordia. Aquel abrazo de Giussani el 25 de marzo de 1989, continuó y se intensificó en aquel abrazo de Juan Pablo II y la madre Teresa de Calcuta, para continuar en los miles de abrazos cotidianos que me testimonian la misericordia y la providencia divinas.

“Un acontecimiento que marcó mi vida y la de muchos otros” No creo que haya fecha tan importante para recordar como el 17 de mayo del 1988. No puede dejar de ser importante una fecha cuando el acontecimiento ciertamente ha determinado mi vida y la vida de muchas personas. Recuerdo que los días antes de la visita de Juan Pablo II yo estaba en Villarrica y siempre me encontraba con monseñor Felipe Santiago Benítez en ese entonces obispo de Villarrica, después arzobispo de Asunción donde murió hace algunos años. Fueron días muy complicados porqué el programa de la visita, sobre todo el encuentro con los constructores de la sociedad, no le gustó mucho al presidente Alfredo Stroessner y amenazó al Vaticano por este encuentro. La respuesta fue clara y contundente muy bien el Papa suspende la visita al Paraguay y vuelve directamente a Roma (siendo la última etapa de la visita a América). Esta respuesta clara no le convenía al presidente que tuvo que aceptar la visita tal cual como estaba. El 15 de mayo prácticamente llovió a cantaros en Asunción y en todo el país y el lugar escogido, un campo cerca del aeropuerto, se había inundado. Para más, estaba lleno de baches en los cuales muchos se cayeron o se podían caer.

Cuando miro lo que sucede a mi alrededor desde hace siete años porque antes no veía nada sino mi dolor y muchas veces mi desesperación, ¿cómo no puedo llorar de gratitud porque lo imposible para mí, para Dios se hizo posible, se hizo carne? El gozo de haber visto, de haber compartido la Santa Misa con la Beata Teresa de Calcuta y al lado del Beato Juan Pablo II es claramente para mí no sólo una provocación a reconocer cada día la Presencia del Misterio en mi vida, del “Yo soy Tú que me haces”, sino la evidencia que la vida del hombre (siempre que la libertad humana lo reconozca) está totalmente envuelta en el abrazo misericordioso de la Divina Providencia. Una vez más vale lo que decía Paul Claudel en su obra “El anuncio a María” poniendo en boca del papá de Violaine, la protagonista: “porque afanarnos tanto cuando es más sencillo obedecer”. El camino, el recorrido de la fe es una obediencia sencilla a la realidad, dentro de la cual la providencia ha ya marcado los pasos que la libertad, si quiere, puede seguir para gustar la belleza de la vida que no es sino el cumplirse de su designio. Es decir, la posibilidad del céntuplo en este mundo y la vida en su plenitud, después de la muerte, como cada día me lo testimonian mis enfermos terminales. “¡Oh, sí existe la Providencia!”, exclamaba el buen Renzo Tramaglino de los “Novios” deAlessandro Manzoni. Que los Beatos Juan Pablo II y la madre Teresa de Calcuta nos donen esta gracias de confiar radicalmente en esta certeza. P. Aldo

Cuando llegó el Papa, se le veía muy preocupado, pero un hecho lo hizo sentir bien: un niño pobre pasó el cordón policial y regaló al Papa todo lo que tenía, una manzana. El Papa se sintió muy contento y lo abrazó con fuerza. Juan Pablo II era un hombre atento con las personas que tenia frente suyo pero también se dedicaba siempre a la oración, siempre rezaba. Abierto al Misterio pero al mismo tiempo atento y preocupado por todas las gentes. Esto para mí fue la gran característica de Juan Pablo II.

este gran acontecimiento, es la historia que se desarrolló a partir de ese día. El Papa, el 17 de mayo, beatificó a san Roque Gonzalez de Santa Cruz y compañeros mártires. En su homilía subrayó el valor inestimable de las Reducciones Jesuíticas. Pocos meses después el padre Luigi Giussani en una visita memorable a Paraguay (julio de 1988), dejó un mensaje que indicaba la tarea del movimiento Comunión y Liberación: construir las nuevas reducciones que muchos años atrás san Roque y sus compañeros jesuitas habían hecho. Desde ahí nació las labores que el padre Aldo está admirablemente desarrollando: una ciudad dentro del mundo que tenga el sabor del otro mundo: una nueva reducción. Por eso desde aquel día, 17 de mayo de 1988, se ha desarrollado una historia que dura hasta ahora. Dos grandes santos, Juan Pablo II (que será beatificado el 1 de mayo y Luigi Giussani (que creo será beatificado pronto) son al origen de una historia que permite al corazón de America Latina ser un lugar donde se ha comenzado a ver la labor empezada por la visita de Juan Pablo II, con la beatificación de san Roque y compañeros. padre Alberto Bertaccini Ex-párroco de la parroquia san Rafael de Asunción Hoy párroco en Guayaquil, Ecuador,

Pero la cosa más importante que me llamó mucho la atención, pensando ahora en

Cuando el querido Papa Juan Pablo II visitó nuestro país yo tenía 21 años y estaba cursando el segundo año en el Instituto Superior de Teología aquí en Asunción, estudiando para el sacerdocio. Recuerdo que nos preparamos con gozo y curiosidad para ese gran acontecimiento de la primera visita de un Papa a Paraguay. Si tengo que describir el significado que Monseñor Ismael Rolón da la bienvenida a Juan Pablo II tuvo en mi vida aquel acontecimiento debo decir que fue un encuentro con el sucesor de Me impresiona recordar muy bien estas palabras. san Pedro que, en primera persona, me estaba invitando a continuar con certeza, con firmeza en mi Son palabras que se han hecho carne en mi existencia. vocación. En efecto, todos los momentos que me tocó Son palabras que han dado seguridad a mis frágiles vivir cerca del Papa marcaron profundamente mi per- pasos en la vocación. Y hoy puedo decir que el Señor sona, pues cada momento era estar delante de un gran ha cumplido con creces: estoy feliz de ser sacerdote. testigo de Cristo: la misa de la canonización de san Y esto no porque mi vida ha sido fácil, al contrario, Roque González de Santa Cruz, el encuentro en la sino porque Cristo Jesús me ha sostenido y me Catedral de Asunción con los obispos, sacerdotes, sostiene en la gracia de la fe. religiosos y seminaristas, el encuentro en el Consejo Nacional de Deportes. Pero lo que más marcó mi vida fue su llamado a los jóvenes en aquel bellísimo encuentro del Papa con los jóvenes en Ñu Guasú. Recuerdo todavía muy bien sus palabras: "si alguno de ustedes escuchan un llamado de Jesús para seguirlo en forma especial en una vida consagrada a él, entregándole todo, no tengáis miedo, decidle que 'sí'. ¡Decidle que sí! ¡Sí! Y él los llenará de gozo y llevará sus vidas a su plenitud".

Por todo esto, la visita de Juan Pablo II ha sido una bendición, una gracia. Pues, aunque esta visita ha tenido mucha importancia en varios aspectos para nuestro país, yo quisiera dar testimonio de que ha sido muy importante para confirmar la fe de los cristianos que habitan esta tierra bendita. Y esta es la finalidad principal que ha tenido ese viaje: confirmar a los cristianos en su fe cotidiana, siguiendo la comunión de la Iglesia católica, cuya cabeza visible es Pedro. padre Aníbal Amarilla


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TESTIMONIO

El amor de Juan Pablo II al prójimo era muy grande Me llamo Padre Rufino Modesto Orecki, soy polaco, paraguayizado, tengo la nacionalidad paraguaya. Franciscano conventual, con 59 años de sacerdocio y hace 25 años que trabajo en Paraguay. Conocí al Papa Juan Pablo II cuando todavía era seminarista y él Obispo Auxiliar de Cracovia. Recuerdo que para la clase de Homiléptica, estudio sobre la predicación, cada uno de los estudiantes teníamos que hacer apuntes de charlas y conferencias, esa fue la oportunidad que tuvimos de encontrarnos. Él me ordenó sacerdote en 1.960 siendo todavía Obispo Auxiliar y desde entonces durante 16 años trabajamos juntos. Vivíamos los dos en la misma ciudad, en la misma calle, y la ventana del convento donde residía daba a la ventana de su casa. Estábamos tan cerca que nos encontrábamos todos los días. Cuando él no viajaba, le solíamos ver rezando el Breviario cada día cerca de un patio que daba a nuestro convento. Empecé a trabajar con él en Pastoral, teníamos muchos encuentros juntos. Lo que me impresionaba es que tenía como característica una puntualidad impresionante, cuando hablaba nunca miraba el reloj. Su casa ó la casa del Obispo era un lugar abierto para todos, en cualquier momento, sin formalismos recibía a quien deseaba arreglar con él algún asunto. Me pedía que les preparara a todos aquellos a quienes él daría la Primera

Comunión y Confirmación, como a niños cuyos padres eran perseguidos ó expulsados de sus trabajos por el régimen comunista. Como organizábamos con otros compañeros campamentos de 5 a 8 días como propuesta de Pastoral, los viejos obispos y sacerdotes se oponían fuertemente, sin embargo él siempre apoyaba a los nuevos caminos que podían ayudar al progreso de la Iglesia. Nuevas formas de pastoral suscitaba en otros cierta oposición, que para él no existía. Me impresionaba cada vez que teníamos reuniones con él. Si las teníamos a la mañana nos invitaba a almorzar, si eran a la tarde las terminábamos con la cena. Las comidas eran de una calidez muy fraterna. Pero lo más impresionante aún era que siempre cuando nos reuníamos alrededor de una mesa él era el último en sentarse en cualquier lugar que veía vacío. En la Plaza San Pedro, después de su elección como Papa, yo estaba de él a 30 metros de distancia, cuando de lejos me vio, alzó la mano y me saludó. Yo estaba dudoso de si me había saludado a mí ó al de atrás, pero cuando nos acercamos más me dijo: “Yo quiero hablar más con usted”, le dije: “Pero Wogtila ya es Papa”, él: “No importa”. Varías veces me invitó a concelebrar la misa en su Capilla del Vaticano. Una vez llamé a un convento de religiosas que trabajaban en el Vaticano y estaban con él, entonces les pedí que le saludaran al Papa de mi parte, contaron ellas que no terminó de tomar el café cuando le pidió a la hermana

que me transmitiera: “El Santo Padre invita al Padre Rufino a celebrar con él la misa en su Capilla”. Cuando nos encontramos en Roma me invitó a celebrar con él la Santa Misa, terminada esta, me tomó del hombre y me dijo: “Vamos a desayunar”. Estábamos el Papa, su capellán, un matrimonio y yo. Cuando ya nos habíamos sentado todos a la mesa, de nuevo, como siempre, fue el último en sentarse, entonces yo le dije: “Papá, no cambió nada”. Él sonrió. Y Era así, siempre el último de todos. Su amor al prójimo era muy grande. Tengo todavía las cartas que me escribía, primero cuando estuve en Bolivia y después aquí, en Paraguay. Cuando vino a Paraguay, le recibimos en el aeropuerto todos los sacerdotes y obispos, todos le saludaron besando su añillo, él estaba muy cansado, cuando yo lo besé, con una mano me acarició la mejilla y me dijo: “Rufino, te he buscado en Bolivia”. Él había pasado por Bolivia y buscó al Padre Rufino. Una vez fuimos a un encuentro de Franciscanos en Asís y luego pasamos a Roma a participar de una audiencia con el Papa, estábamos a 30 ó 40 mts de distancia. Terminó la audiencia, el Papa ya estaba entrando por la puerta, cuando en medio de 6.000 personas, me me saluda y yo le grito: “¡Santo Padre queremos hacer una foto con usted!”. Él preguntó: “¿Son franciscanos conventuales?”, “¡Sí Santo Padre!”, y después de habernos ya ofrecido dos horas

de audiencia, contestó: “¡Prepárense!”. Su secretario que era mi colega en el seminario, se acercó a nosotros y nos retó muchísimo, por la cantidad de gente que había, y furioso se marchó, pero una vez que entramos donde nos esperaba el Papa todo se convirtió en una fiesta, el Papa nos recibió diciendo: “Yo estoy aquí para servir, para ayudar”. Muchas más cosas podría contar acerca de este gran hombre. Juan Pablo II intercede por nosotros.

JUAN PABLO II EN PARAGUAY: TESTIMONIO

Juan Pablo II, el gran apóstol de Cristo Fue en mayo de 1988. La visita del Papa al Paraguay coincidía con la fecha de su cumpleaños. Enseguida con los amigos del movimiento pensamos en cómo alcanzar un lugar bajo la ventana de la nunciatura apostólica en la que Juan Pablo II se hospedaría durante los 3 días de permanencia

en Paraguay. Era ya tradición del movimiento Comunión y Liberación encontrar al Papa en el día de su cumpleaños y cantar para él en polaco: Sto lat. La estrecha vigilancia alrededor del Santo Padre encontraba en el régimen de Stroessner a un aliado poderoso. Habría sido imposible alcanzar

aquella posición. Estudiamos muchas posibilidades estratégicas. Al final, nos dimos cuenta que había una posibilidad. En efecto, lindaba con las paredes cercanas a la nunciatura un jardín de propiedad de una familia conocida nuestra. ¡Era, pues, posible estar cerca del Papa! Preparamos nuestros carteles, nuestras canciones polacas y luego, de madrugada, llegamos al jardín en completo silencio. Objetivo alcanzado. Sólo hacía falta esperar la hora propicia. Se empezó a cantar pero pronto fuimos alcanzados por la vigilancia. El Papa nos vio, no sé si habría tenido tiempo también de cantar. Pero nuestra satisfacción fue grande. Desafiamos no sólo el servicio de orden sino también un régimen, aquel que por muchos años nos hizo vivir cambiando de nombre a nuestro movimiento llamándolo por prudencia "Cultura y Fe". E hicimos llegar al Papa el mensaje de que nosotros habíamos estado allí con él, en aquel momento y en aquellos días, guardando y aprendiendo de su testimonio. En Asunción y en Villarrica, para nuestra gente

ocurrió algo extraordinario. Todavía r e c u e r d o vivamente dos momentos del encuentro con Juan Pablo II: la beatificación de San Roque Gonzales de Santa Cruz y el encuentro con los constructores de la sociedad. Al Paraguay le fue presentado, en San Roque, aquel tipo de hombre que nace de la fe y que será realmente el único gran protagonista del nuevo Paraguay. En el encuentro sobre el tema social recuerdo las dos posturas opuestas dentro del polideportivo. Quien propugnó un recorrido ideológico y quien, como nosotros y otros, el camino de una cultura nueva, fundamento auténtico de una nueva sociedad. Pero ciertamente el recuerdo más bonito que llevo conmigo de aquellos 3 días es la compañía de muchos amigos del cono sur de América Latina, pertenecientes al movimiento, que llegaron a

Asunción por la visita del Papa. Días de fiesta, de reconocimiento en la común historia de pertenencia, de gran entusiasmo alrededor de Pedro. Juan Pablo II quedará en mi memoria como el gran apóstol de Cristo, que, en pocos días, donó al Paraguay más que todas las palabras y los programas políticos de muchos años. Porque mostró y enseño un Cristo vivo, única y verdadera piedra angular de la nueva sociedad. P. Lino Ex-párroco de la parroquia San Rafael de Asunción Hoy párraco de San Miguel, San Merino


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BIOGRAFIA

El hombre y el Papa que fue Juan Pablo II Karol Wojtyla fue un gran intelectual, un Papa joven y valiente, acostumbrado a las dificultades, que había vivido bajo un régimen totalitario y que no buscaba ser “políticamente correcto”, aunque siempre un hombre de diálogo. Fue un pontífice que supo conjugar un gran amor a su propia patria chica con una apertura universal. También fue el Papa que hizo de su aceptación de la enfermedad una catequesis viviente, un hombre que vivía la mortificación voluntaria al modo carmelita, que clamó contra la guerra y contra el aborto. Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. A los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro. Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania. A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del "Teatro Rapsódico", también clandestino. Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946. Seguidamente, fue enviado por el Cardenal Sapieha a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda. En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la

Universidad Católica de Lublin una tesis titulada "Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler". Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Ética Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin. El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak. El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967. Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-65), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyla tomó parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos. Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II realizó 104 viajes pastorales fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Se sentía obispo de Roma, y lo repetía muy a menudo, “Yo soy Papa porque soy obispo de Roma”. Y esto significó su elección para el establecimiento de su pontificado. Mantuvo siempre un interés particular por su diócesis. Signo de este interés fueron sus visitas pastorales que realizó siempre. Se sentía obispo de Roma, y lo repetía muy a menudo, “Yo soy Papa porque soy obispo de Roma”. Y esto significó su elección para el establecimiento de su pontificado. Mantuvo siempre un interés particular por su diócesis. Signo de este interés fueron sus visitas pastorales que realizó siempre. Visitó 317 de las 333 parroquias romanas. Fue un Papa que aportó, providencialmente, energía a su ministerio petrino, era un Papa joven. Era también un Papa acostumbrado a vivir una situación de enfrentamiento con la hostilidad: la Iglesia en Polonia enfrentada al comunismo. Un Papa de gran preparación intelectual y cultural, científica, un Pontífice de gran sensibilidad inclu-

so estética, atento a muchos valores. Supo darle frescura a la Iglesia, haciendo siempre referencia a la frescura que dio el Concilio Vaticano II. Es el Papa que actualizó, que llevo adelante el pensamiento del Vaticano II. Y en este sentido dio muchos pasos, llevó a cabo muchas actividades que pudieron reafirmar un poco la barca de la Iglesia. Hay indicios en la documentación de los Servicios Secretos de países hoy ex-comunistas, que hablan de la peligrosidad de Karol Wojtyla. Era peligroso porque era un intelectual sublime, un hombre de diálogo, desde el punto de vista moral no se le podía atacar. Exactamente por esta razón era peligroso. Porque era un hombre de una pieza, una pieza de hombre de Dios, un hombre de diálogo, de apertura, intelectualmente absolutamente preparado, superior y lo temían, sí. Creo que, como siempre, el Señor es más grande que ellos. El maligno hacía sus cuentas y Dios las suyas propias. Karol Wojtyla no pasó desapercibido a la atención de los comunistas El 13 de Mayo de 1.981, Juan Pablo II sufrió un atentado. El turco Alí Agça le disparó en la propia Plaza de San Pedro. Sin embargo, pudo sobrevivir y recuperarse tras pasar un tiempo en el hospital. El proyectil con el que resultó herido, fue engarzado en la corona de la imagen de Ntra. Sra. de Fátima, que preside el Santuario de Cova de Iría. El propio Papa entregó la bala a Mons. Alberto Cosme, obispo de Leiría. Las imágenes de un Juan Pablo II dialogando con su agresor y ofreciéndole el perdón sincero son simplemente sublimes. Hay quien dice que el acto de perdón de Juan Pablo II a Ali Agca no se debió de haberse llevado a cabo de manera tan pública y mediatica. Yo creo lo contrario. Un maestro no enseña a escondidas, sino que hace pública la luz para quienes no la pueden ver.Además de perdonar de manera personal, el Papa quiso que cientos y miles de personas observáramos cómo se hace. Juan Pablo II cambió la vida de

Juan Pablo II escribió 14 encíclicas; 13 de ellas son Cartas Encíclicas y una -la “Slavorum apostoli”es una Epístola Encíclica: 1. Redemptor Hominis: (Jesucristo Redentor del hombre), 4-3-1979. 2. Dives in Misericordia: (Dios Padre, Rico de misericordia), 30-11-1980 3. Laborem Exercens: (Trabajo humano y problemas sociales), 14-9-1981. 4. Slavorum Apostoli: (Santos Cirilo y Metodio, patronos de los eslavos), 2-6-1985. 5. Dominum et Vivificantem: (Espíritu Santo Señor y vivificador), 18-5-1986. 6. Redemptoris Mater: (María, Madre del Redentor), 25-3-1987. 7. Sollicitudo Rei Socialis: (Auténtico desarrollo del hombre y de la sociedad), 30-12-1987. 8. Redemptoris Missio: (La misión), 7-12-1990. 9. Centesimus Annus: (La cuestión social, a cien años de la "Rerum novarum"), 1-5-1991. 10. Veritatis Splendor: (Fundamentos de la moral católica), 6-8-1993. 11. Evangelium Vitae: (Valor e inviolabilidad de la vida humana), 25-3-1995. 12. Ut Unum Sint: (Sobre el compromiso ecuménico), 25-5-1995. 13. Fides et Ratio: (Sobre la Fe y la Razón), 14-9-1998. 14. Ecclesia de Eucharistia: (Sobre la Eucaristía en su relación con la Iglesia), 17-4-2003.

su agresor (así lo ha confesado públicamente) pero también la de millones de personas que llevaremos en el corazón de por vida esa imagen que hizo vivo de manera tan hermosa el evangelio de Jesús: “Perdonad no siete veces, sino hasta setenta veces siete” Juan Pablo II presidió 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Celebró 9 consistorios, durante los cuales creó 231 (+ 1 in pectore) Cardenales. También presidió 6 asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio. Desde 1978 hasta 2005, el Santo Padre presidió 15 Asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias , 1 general extraordinaria, y 8 especiales . Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas como Juan Pablo II: en cifras, más de 17.600.100 peregrinos han participado en las más de 1160 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese número no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros. La fuente, el origen de esta actividad extraordinaria, de esta generosidad en el actuar, de la profundidad de su pensamiento, es la relación con Cristo. Era, sin dudas un hombre místico, porque era un hombre que vivía la presencia de Dios, que se dejaba guiar por el Espíritu Santo; que estaba en diálogo constante con el Señor, que había organizado su vida alrededor de la pregunta: “¿Tú me amas?”. De manera que su vida ha sido la respuesta a esta

pregunta esencial del Señor. Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. El Papa también publicó cinco libros: “Cruzando el umbral de la esperanza” (octubre de 1994); “Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal” (noviembre de 1 9 9 6 ) ; “ Tr í p t i c o ro m a n o Meditaciones", libro de poesías (Marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria y identidad” (2005). Un hombre con una sensibilidad tan grande como la suya no podía quedarse indiferente ante los sufrimientos del mundo. Y nosotros lo hemos constatado; estaba muy atento a cualquier cosa que sucediese en el mundo. No tenía miedo de alzar la voz y decir las cosas que no correspondían al modo de pensar común. Por ejemplo, su apasionado llamamiento a la paz en la vigilia del conflicto del Golfo, cuando dijo: “Yo pertenezco a la generación que conoce la guerra”. Fueron palabras muy fuertes. Con seguridad, un pensamiento que no se adaptaba a lo “políticamente correcto”. Seguramente siempre ha tenido en el corazón como una gran preocupación, el silencioso genocidio que ocurre con el aborto. La pregunta sobre la riqueza de la vida humana desde la concepción, seguramente sí ha sido un dolor constante en su vida. El 2 de Abril de 2.005, a las 21:37 h., falleció en la Ciudad del Vaticano, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina. Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

(Adaptación G.L.)


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JUAN PABLO II EN PARAGUAY: TESTIMONIOS

Huellas de la visita del Papa al Chaco Ha pasado casi una generación desde la vista del Papa Juan Pablo II al Paraguay. Para analizar la huella de su visita debemos ante todo recordar que en ese momento de la historia había una fuerte tensión entre la Iglesia y el régimen - un Estado omnipresente y autoritario.

aeropuerto de Mariscal con un indígena militar quien se describió como un no creyente y me dijo: "Hoy aprendí mucho”. Para los no creyentes o los creyentes no practicantes, la visita del Papa fue la ocasión para interesarse de nuevo en la religión y el cristianismo.

Hace 23 años, fui con mi novia en aquel momento, mi esposa el día de hoy, a escuchar al Papa al Chaco. El Papa, fue a visitar, en la Misión Santa Teresita, a los indígenas chaqueños y a pobladores, muchos de ellos inmigrantes. Esta visita fue una manera muy gráfica de decir: yo estoy con vosotros, el Papa está con vosotros.

También nos habló de los Sacramentos y del porqué ellos “son la fuente de la gracia divina” de donde recibimos las fuerzas para superar las debilidades propias de la condición humana.

Creo que para muchos paraguayos y en particular los propios chaqueños, fue la ocasión para descubrir las injusticias que estaban sometidos los indígenas paraguayos. Recuerdo la crudeza del discurso de René Ramírez, un líder Maskoy (con quien me encontré en el invierno pasado en Puerto Casado), y sus relatos de la agonía que sufrían los indígenas chaqueños. Como respuesta, el Papa acompañó enérgicamente los reclamos de ellos por las tierras y por el olvido social sometido. Fue la primera vez que el país pudo escuchar libremente, a través de las radios y la televisión los reclamos de los más humildes entre los humildes: los indígenas chaqueños. Años después lo escuché al Padre Zanardini mencionar que el propio Vaticano condicionó la visita de Juan Pablo II, a que el Gobierno diera una señal de justicia, expropiando 30 mil hectáreas de tierras en diciembre de 1987 a favor del pueblo Maskoy. El líder que encabezó el proceso de expropiación fue René Ramírez.

Hace 23 años el Santo Padre nos dijo a los jóvenes “¡ No tengáis miedo !” exhortándonos a no caer en desesperanzas ni idealismos- a no tener miedo “a nuestra propia verdad”, miedo “del hombre ni de lo que él ha creado”: “¡no tengáis miedo de vosotros mismos!”. El Papa nos pidió en un momento crítico para el Paraguay, confiar en el hombre, desde el reconocimiento de su ser pecador, pero enfrentando la mirada al único horizonte de esperanza que es el Señor Jesús, autor de una nueva creación, de una humanidad reconciliada por su muerte y resurrección. En ese momento que estábamos perdiendo los puntos de referencia teológica de nuestras raíces cristianas, el Papa nos ayudó a revitalizar nuestra fe. El llamado del Papa sigue muy vigente hoy en día instándonos a abrir de nuestros corazones, alma y mente al Redentor.

El Papa en un lenguaje muy sencillo, encomendó al pueblo indígena a rezar el Padre Nuestro y el Ave María a la Virgen. Años después mi esposa y yo recordábamos al Papa, que nos encargó en aquella visita, que cuando enseñáramos a orar a nuestro hijo, lo hiciéramos con oraciones sencillas.

Asimismo, el Papa dirigió sus palabras a los habitantes no indígenas chaqueños, recordando que “El hombre, desde el principio de la creación, ha sido puesto por Dios para someter la tierra y dominarla (cf. Gen 1, 28)”. Exhortando que “vuestros afanes no os lleven a olvidaros de las obligaciones de todo cristiano para con nuestro Padre Dios. Celebrad el domingo, día del Señor, cumpliendo el precepto dominical. No descuidéis la educación cristiana de vuestros hijos, dedicándole todo el tiempo necesario, igual que a los demás aspectos de su formación”.

La visita del Papa además creó el interés en la fe; recuerdo que me encontraba en el

Recordó que el trabajo agropecuario trae emparejados hábitos y costumbres de

gran valor humano: fomentando la solidaridad con los más necesitados, inclinando los ánimos a compartir los bienes y es fuente de amistad, de amor familiar y de paz. Al mismo tiempo nos impulsa a vencer el aislamiento y a entrar en amistosa y cada vez más estrecha comunicación con los hermanos indígenas. El Papa también nos instó a trabajar con los cristianos no católicos del Chaco, esperando que esta cooperación se acreciente y sea cada día más fructífera en el Paraguay. El Papa dijo exactamente lo que los católicos de Paraguay necesitaban y querían oír, nos ofreció a católicos y otros cristianos del Chaco, una "nueva apologética", donde animó a la gente a seguir el "camino de Jesús" para encontrar la libertad, la verdad y la felicidad.

dos cambios sociales y políticos desde 1989. El pontificado de Juan Pablo II se ha definido por el carácter “restaurador” de su proyecto eclesial basado en una estrategia que buscaba reforzar a la Iglesia como institución dominante en el campo de la moral y la cultura. El alcance de este objetivo en la Iglesia paraguaya, debería ser objeto de análisis por otros lectores. Sería importante saber cuánta gente está de acuerdo con las enseñanzas de nuestra Iglesia. Me pregunto si podemos afirmar con cifras objetivas, si ha habido una caída en la práctica religiosa, no solo en bautizos y otras ceremonias, sino en la práctica regu-

Muchos paraguayos fueron inspirados por su tono, su paz, su compasión y su amplio mensaje que trajo con él. Ha pasado una generación y el Paraguay ha experimentado profundos y aceleralar. Me gustaría saber si hay más matrimonios civiles que religiosos. Mi evaluación de la visita del Papa es muy positiva. En primer lugar por su mensaje y porque fue un acontecimiento histórico, fue algo inusual. Cada visita del Papa es un gran impulso para la Iglesia católica nacional, aún queda mucho trabajo para ella, frente los desafíos del siglo 21. No debemos olvidar que otros países han introducido reformas para facilitar el divorcio, que permiten el aborto a petición y dar a las parejas homosexuales el derecho a casarse y adoptar niños.

Gs. 64.000

Este tipo de situación debería hacer reflexionar a la Santa Sede, que bien amerita un viaje del Papa a Sudamérica, en particular al Paraguay. Estas “reformas sociales” de países cercanos y su posible propagación a otros países son una razón por la que el Vaticano se interese y se preocupe por visitarnos ALMUERZO CASERO DE LUNES A SABADO, DE 11:30 A 14.30 hs.

Juan Francisco Facetti


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LUZ DEL MUNDO (XIV)

El Papa, la Iglesia, los signos de los tiempos Capítulo VII : Habemus Papam (3) En la historia se ha dado ya una coexistencia de papa y antipapa. Pero raras veces o tal vez nunca aún ha habido dos sucesores de Pedro cuyos pontificados se hayan fundido tanto hasta formar en cierto modo una suerte de pontificado del milenio como lo han hecho Juan Pablo II y Benedicto XVI. A su predecesor le importaban desarrollos erróneos de la sociedad a nivel global, en particular en Europa del Este; hoy, el acento recae más en la Iglesia misma. ¿Podría decirse que aquello en lo que Juan Pablo II y Benedicto XVI se diferencian es precisamente en lo que se complementan a la perfección? ¿Cabría considerar que, de algún modo, el primero aró y el otro siembra, el uno abrió y el otro llena?

responsabilidad de hacer que esta Palabra (de Dios) siga estando presente en su grandeza y resonando en su pureza, de modo que no la alteren los continuos cambios de las modas». En su libro sobre Jesús dice: «La Iglesia y el individuo necesitan siempre de nuevo purificación. [...] Lo que se ha hecho demasiado grande tiene que ser retrotraído nuevamente a la sencillez y la pobreza del Señor». En el ámbito empresarial se diría: regreso al origen, a la competencia central. ¿Qué significa concretamente esta renovación interna para su gobierno? Significa encontrar dónde se están arrastrando cosas superfluas, cosas inútiles. Y, por el otro lado, averiguar cómo se puede lograr mejor la realización de lo esencial. De modo que seamos realmente capaces de escuchar, vivir y anunciar en este tiempo la Palabra de Dios.

Tal vez sería demasiado decirlo de ese modo. El tiempo sigue su curso. Entretanto hay una generación nueva con problemas también nuevos. La generación del 68, con El Año Paulino y el Año Sacerdotal sus peculiaridades, se ha establecido y ha fueron dos intentos de dar impulsos en ese pasado. La siguiente generación, más sentido. Llamar la atención sobre la figura pragmática, está también envejeciendo. de Pablo significa colocar ante nosotros el Realmente, la pregunta hoy es: ¿cómo nos evangelio en su manejamos en un mundo que se vitalidad, sencillez amenaza a sí mismo, en que el La gran tarea enco- y r a d i c a l i d a d progreso se convierte en un mendada a la Iglesia originarias, hacerlo peligro? ¿No tendremos que sigue siendo unir fe y n u e v a m e n t e empezar de nuevo con Dios? presente. El Año La pregunta por Dios se razón, unir la mirada Sacerdotal, presenta otra vez de una forma que va mas alla de lo justamente en el d i f e r e n t e e n l a n u e v a tangible y la simultatiempo en que el generación. También la nueva sacramento del generación eclesial es distinta, nea responsabilidad orden aparece tan es más positiva que la racional. Esta resenlodado, debía generación de la ruptura de los ponsabilidad nos ha exponer de nuevo años setenta. su belleza la sido dada por Dios. en m i s i ó n Usted inició su pontificado Ella es la que distininconfundible, con el objetivo de dedicarse a singularísima de una renovación interna de la gue al ser humano. este ministerio, a Iglesia. El papa «tiene la pesar de todos los sufrimientos, de todo lo terrible. Hemos de procurar unir la humildad y la grandeza a fin de dar así de nuevo al sacerdote aliento y alegría en el sacerdocio. También los sínodos sirven para recorrer ese camino, por ejemplo el sínodo sobre la palabra de Dios. Ya el intercambio al respecto fue muy importante. Hoy se trata de presentar los grandes temas y, al mismo tiempo como con la encíclica sobre la caridad Deus Caritas est, hacer nuevamente visible el centro de la condición cristiana y, con ello, también la sencillez de esa condición cristiana. Uno de sus grandes temas es tender un puente entre religión y racionalidad. ¿Por qué van juntas la fe y la razón? ¿No podría tenerse simplemente «sólo» fe? Jesús dice: «Bienaventurados los que creen sin haber visto». El no ver es un aspecto, pero la fe del que no ve debe tener también sus razones. Jesús mismo hizo la fe enteramente comprensible, en

cuanto la expuso con unidad interior y en continuidad con el Antiguo Testamento, con toda la conducción de Dios: como la fe en el Dios que es el Creador y el Señor de la historia, de quien da testimonio la historia y de quien habla la creación.

como el Maestro Eckhart, por eruditos universales como Alberto Magno, y hasta por hombres como Goethe, Kant y Hegel. Por supuesto, Alemania es también el país de la división de la Iglesia, es asimismo la cuna del comunismo científico, que prometió el paraíso no en el cielo, sino en la tierra. Y, no en último término, el escenario de un régimen verdaderamente diabólico, que inscribió en sus banderas la aniquilación total de los judíos, el pueblo elegido de Dios.

Es interesante que esta racionalidad esencial sea ya en el Antiguo Testamento uno de los constitutivos fundamentales de la fe. Especialmente en la época del exilio en Babilonia se afirma: «Nuestro Dios no es uno cualquiera entre muchos; Él es el Creador, el Dios del Cielo, el único Dios». Usted ya lo ha insinuado: en Alemania Con ello se hace una reivindicación cuya tenemos una historia de múltiples estratos, universalidad se basa también precisamente contradictoria y dramática. Se trata de una historia llena de en la racionalidad. Este culpabilidad y de núcleo se convirtió más tarde en el punto de El Papa “tiene la res- sufrimiento. Pero ambién es una encuentro entre el ponsabilidad de hacer thistoria con grandeza Antiguo Testamento y el que la palabra de humana. mundo griego. Aproximadamente por la Dios, siga estando preUna historia con misma época en que el sente en su grandeza s a n t i d a d . U n a exilio babilónico pone y resonando en su historia de gran poder especialmente de relieve conocimiento. En ese rasgo en el Antiguo pureza, de modo que de tal sentido no existe Te s t a m e n t o , s u r g e no la alteren los conti- s i m p l e m e n t e e l también la filosofía nuos cambios de las carisma alemán. griega, que, más allá de modas” Usted se ha los dioses, pregunta por el único Dios. referido a que la reflexividad forma La gran tarea parte de manera especial de la historia de la encomendada a la Iglesia sigue siendo unir cultura alemana. fe y razón, unir la mirada que va más allá de lo tangible y la simultánea responsabilidad Esto ha sido visto durante mucho tiempo racional. Esta responsabilidad nos ha sido como el elemento descollante. Tal vez, hoy dada por Dios. Ella es lo que distingue al ser se verían más bien como talentos típicos de humano. los alemanes el vigor, la energía, la capacidad de llevar a cabo sus propósitos. ¿Cuál es el carisma especial que trae Pienso que, ya que Dios ha hecho papa a un consigo un papa proveniente de profesor, quería que precisamente este Alemania? Los alemanes fueron durante aspecto de la reflexividad, y en especial la casi mil años los titulares del Sacro lucha por la unidad de fe y razón, pasaran al Imperio germánico. La búsqueda primer plano. profunda de conocimiento es uno de los temas fundamentales de la historia de la Continuará cultura alemana, encarnada por místicos Peter Seewald


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LA AVENTURA HUMANA DE LOS SANTOS

TESTIMONIO

“Totus Tuus María, Totus Tuus” “Juan Pablo II es el Papa de mi corazón”, dijo la Virgen en Medjugorje en una de sus apariciones. Es el hombre en el que contemplo toda la magnanimidad del Misterio contenida en una criatura humana. Cuya presencia me permite respirar el aire de la Santísima Virgen, tocar con las manos la sublimidad de su belleza. Todo en él me habla de Ella. El me habla de aquella mujer vestida de sol que lo formó en sus entrañas maternas y lo alimentó con la leche de su ternura espiritual, que lo sostuvo en el momento del dolor, y lo protegió del peligro amenazador, como de aquel atentado del 13 de mayo, cuando el mismo Papa lo confirmó: “Una mano disparó la bala, y otra mano materna la desvió y la detuvo en las puertas de la muerte”. Como un niño se abandonaba en los brazos de esta dulce Madre repitiendo sin descanso: “Totus Tuus María, Totus Tuus”. “Todo tuyo, María, Todo Tuyo”, era el lema que abrazaba y que me trasmitió como un legado. Desde el día de su muerte, este lema se hizo mío para siempre, le prometí que alguien aquí en la tierra seguiría, en su reemplazo, repitiendo con él estas palabras, con la conciencia plena de ser toda

de María. Él me enseñó a amarla y a descubrirla impulsándome a rezar el Rosario todos los días, como camino seguro para encontrarla en toda su verdad y con Ella a Su Hijo en todo su esplendor. Como camino de paz profunda que me sumerge en el misterio de Dios vivo y presente en el cotidiano de la vida. Como lugar privilegiado donde descanso en los brazos de la Virgen mientras contemplo la vida de su Hijo y Ella de manera silenciosa y apacible meintroduce en el conocimiento de Cristo. Tenía 13 años cuando Juan Pablo II llegó a Paraguay. Él estuvo con nosotros en mayo, mes de su Madre, y en octubre del mismo año, se despertó en mi corazón el deseo de consagrarme al Señor. La siesta que llegó al aeropuerto, dijeron en el noticiero que para dirigirse al lugar de su estadía, el Papa pasaría por una avenida que estaba a cinco cuadras de mi casa. Nunca olvidaré aquella ráfaga de gozo incontenible que inundó todo mi ser cuando con mis hermanas salimos corriendo, disparando, casi volando, hasta alcanzarlo a ver en su papa móvil, desde donde nos saludó y nosotras le saludábamos gritando hasta

Gracias, Su Santidad Gracias, Su Santidad, por visitar mi país. Por ese beso de amor a la tierra en que nací. Gracias, Su Santidad, por incluir a Paraguay en tu gira pastoral, divino gesto inmortal. Papa, Padre Santo, guía del Señor. Papa, Padre Santo, signo de amor.

Vy'a tory ha juayhu che retãme regueru hetaite mba'e porã ogueru pe nde jeju. Ko che retã Paraguái opukavy nendive reju haguére ipype he'i ndéve aguyjeve.

Letra y música: Miguel Gómez V.

REDONDEE P. Aldo

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Ayude a los niños, ancianos y enfermos de sida y cáncer abandonados por la sociedad

quedarnos sin vos. Fue un momento “de otro mundo” que lo recuerdo como ayer. Era algo más grande lo que nos empujaba a actuar de una m a n e r a inexplicable con quien sólo conocíamos a oídas. Era Cristo m i s m o escondido en él. Además c u a n d o estuvimos con él en Ñu Guazú, ni la lluvia, ni el barro eran obstáculo alguno para vibrar por esta fascinante presencia. En febrero del 2.000, año en el que celebramos con él el Jubileo, un amigo, antes de viajar, me dejó para que leyera dos libros, uno de Juan Pablo II y otro de Madre Teresa de Calcuta. Ambos los leía, pero cuando me topé con una frase de Jesús contenida en el libro de Madre Teresa: “Tuve hambre y me diste de comer, estuve enfermo y me visitasteis,…lo que habéis hecho con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis ”, volvió a despertarse en mí las ansias inmensas de aquellos 13 años, de ser toda de Cristo y para Cristo. Ya en el Monasterio, la fecha de mi toma de hábito, de mi profesión temporal, de la renovación de los votos, a lo largo de los tres años sucesivos, por elección de la Superiora, era el 18 de mayo, día del cumpleaños de Juan Pablo II, por lo tanto solíamos festejar doblemente. Yo me sentía acompañada continuamente por él, tenía la certeza, con estas evidencias, que sus oraciones sostenían mi consagración. Me consideraba la hija de sus entrañas. Mayor aún fue mi asombro cuando la fecha de mi profesión solemne,

OBSERVADOR SEMANAL

Beatificación de Juan Pablo II Dedicamos todo el mes de abril a la vida del amado Juan Pablo II, para prepararnos a su beatificación que será el 1 de mayo en Roma. Por eso dedicamos el espacio “La Aventura Humana de los Santos” a este gigante de la historia de la cristiandad. Juan Pablo II proclamó muchos Santos y Beatos durante su pontificado. Entre ellos había gente sencilla, Papas, sacerdotes, misioneros, monjes, mártires. Entre los Beatos destacamos a la Madre Teresa de Calcuta, la Hermana albanesa misionera en India que fundó una congregación de monjas que dedicaron toda la propia vida a acoger a los últimos. También el Papa beatificó a los pequeños pastorcitos de Fátima, Jacinta y Francisco, a quienes se le apareció la Virgen. Entre los santos destacamos San Riccardo Pampuri, el doctor José Moscati, Maximiliano Kolbe y los 103 mártires coreanos.

también por elección de la Superiora de la comunidad, fue un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, la Madre que lo había salvado del atentado y a quien él tenía una gran devoción. Esta misma Virgen me había recibido cuando hice mi entrada en el monasterio, siete años antes de este acontecimiento. Cuantos momentos de la historia de mi vocación han sido custodiados por su presencia; se suele decir que no es uno quien elige a un santo, sino que es el santo quien te elige a ti. Él me eligió para ser mi fuerza en este valle de lágrimas. Una noche lo soñé en la Jornada Mundial de la Juventud que alzó un rosario con sus manos y manteniéndolo en alto gritaba con potencia: “¡Este es el arma! ¡Este es el arma!”. “ Totus Tuus María, Totus Tuus”, que este grito que rompía cada tanto el silencio de su corazón sea también el nuestro. La Iglesia necesita de nuevos santos, como él nos dijo: “¡No tengan miedo de ser los santos del tercer milenio, abran de par en par el corazón a Cristo, sólo Él conoce lo que hay en el hombre, sólo Él!”

Hna. Sonia

Después de una larga enfermedad, Juan Pablo II murió el 2 de abril de 2005. Inmediatamente multitudes de peregrinos viajaron a Roma para saludarlo y agradecer al Señor por la vida de un hombre que quiso dar todo de sí mismo, hasta el extremo, por la gloria de Cristo y así también por cada uno de nosotros. Los funerales de Juan Pablo II fueron celebrados por el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, que unos días después sería nombrado Papa con el nombre de Benedicto XVI. Benedicto XVI vivió una gran amistad con Juan Pablo II. El Beato reconocía en Ratzinger como un “gran amigo de confianza”. La gran afinidad que había entre ellos nacía no de una simpatía sino de la certeza de que “Cristo no quita nada y lo dona todo. Sí, abrid de par en par las puertas a Cristo y encontraran la vida verdadera”. Terminamos con una reflexión del Papa Juan Pablo II hacía la realidad de las montañas, la cual revela su sencilla mirada, y con una oración para pedir su intercesión. “Delante de estos paisajes de valles, bosques, riachuelos, montañas que se elevan hacia el cielo, a nosotros todos vuelve el deseo de agradecer a Dios por las maravillas de sus obras. Estas montañas, de hecho, suscitan en el corazón el sentido del Infinito. Estas maravillas han sido creadas por el mismo Autor de la belleza. Entonces, si ahora somos golpeados por la presencia y actividad de las montañas, pensamos, por eso, cuánto es más poderoso Aquel que las ha formado. De hecho, desde la grandeza y belleza de las criaturas, por analogía se conoce el creador”.

ORACIÓN Oh Trinidad Santa, te agradecemos por haber donado a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y por haber hecho resplandecer en él la ternura de Tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor. Él, confiando totalmente en Tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha donado una imagen viva de Jesús Buen Pastor y nos ha indicado la santidad como alta medida de la vida cristiana ordinaria como camino para alcanzar la comunión eterna contigo. Concedamos, por su intercesión, según Tu voluntad, la gracia que imploramos, en la espera que él sea pronto contado entre en el número de Tus santos.

Amén


Observador Semanal del 28/04/2011