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OBSERVAD

R SEMANAL

PALABRAS DE CERTEZA Y ESPERANZA RESPONSABLES: Guillermo Lesmes - Nathalia Lemir - www.sanrafael.org.py - mail: observadorsemanal@sanrafael.org.py - AÑO VI - Nº 305 - JUEVES 12 DE MAYO DE 2011

BICENTENARIO

«Los

verdaderos padres de nuestra patria»

Fray Luis de Bolaños

Monseñor Sinforiano Bogarin

Santos mártires Jesuitas: San Roque González de Santacruz,San Luis de Castillo, San Alonso Rodriguez

Padres ilustres Jesuitas Antonio Ruiz de Montoya Diego Torres Marcial de Lorenzana Pedro Romero Diego deAlfaro Diego de Boroa Alonso deAragona José Cataldini Simón Mazcetta Antonio Formoso Cristóbal deArenas

Frailes ilustres Franciscanos

Juan Suarez Justo José Vansurk Jacobo Ransonnier Nicolas du Toit (o del Techo) S. Roque González de Santa Cruz S. Alonso Rodríguez S. Juan del Castillo Antonio Sepp

Frailes ilustres

Doscientos años de una historia de violencia

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La influencia de la ilustración en el proceso independentista Latinoamericano

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Fray Luis de Bolaños FrayAlonso de San Buenaventura Fray Gabriel de laAnunciación Fray Rodrigo Ortiz Melgarejo Fray Juan de San Bernardo (mártir) Fray Hernando de Trejo y Sanabria Fray Gabriel de laAnunciación Fray Gregorio de Ozuna Fray Martin Ignacio de Loyola Fray Pypore Mimbi Misioneros con los guaraníes

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LUZ DEL MUNDO: El Papa,La Iglesia, los Signos de los Tiempos

Testimonio: «Te recordamos en todo»

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OBSERVADOR SEMANAL

EDITORIAL

Doscientos años de una historia de violencias Las razones que mueven la historia son las mismas que mueven el corazón. Y ¿cuáles son las razones que mueven el corazón? Son aquel conjunto de exigencias y evidencias elementales que se resumen en los deseos de felicidad, de amor, de justicia, de belleza, de verdad. No existe movimiento humano del yo o de grupos humanos que no tengan su origen en estas exigencias que la Biblia sintetiza con la palabra corazón. ¿Qué es lo que movió a Abraham a escuchar y seguir al Misterio que lo llamaba sino la correspondencia entre aquella voz y su corazón? ¿Qué ha sido lo que empujó a Moisés y su pueblo a vivir la experiencia del éxodo sino el ideal de la tierra prometida “aquella tierra que escurre leche y miel” como expresa la Biblia? Es decir, que la razón del éxodo era el deseo de una liberación, pasar de la esclavitud a la libertad, de la injusticia a la justicia, de un no amor a un amor, de una angustia a la felicidad. No ha existido y no existe, como no existirá nunca alguien que pueda sofocar, censurar este anhelo del hombre a la libertad, a la felicidad, a la justicia, al amor, a la belleza. El marxismo mismo, la poderosa ideología que fascinó a millones de seres humanos, tuvo su éxito en la promesa de un futuro más humano, una especie de paraíso en esta tierra. La idea motriz de esta locomotora humana que lavó el cerebro a millones de hombres ha sido la del bien absoluto, es decir del concretarse de los ideales de fraternidad, igualdad y libertad. Ideales que ya habían sido el origen de la madre de todas las revoluciones modernas, la Revolución Francesa. La misma independencia de los Estados Unidos y de los países latinoamericanos, acontecidas unas décadas después de aquella no se puede explicar prescindiendo de estas motivaciones, de estos ideales. Un documento que testimonia como las razones que mueven la historia son los mismos que mueven el corazón humano. En este sentido resalta aún más con más evidencia esta verdad toda la antropología y la ontología de los guaraníes. ¿Por qué esta etnia que abarcaba un gran territorio comprendido desde el Caribe hasta la Patagonia, desde los Andes hasta el Atlántico no dejó ninguna huella arqueológica, como sus pares Andinos y mejicanos? Porque buscaban la tierra primigenia, “tupa reta”, la tierra sin el mal, creado por Tupá y perdido por culpa de la víbora que contaminó esta tierra. Desde aquel día los guaraníes siguen buscando esta tierra primigenia. Es como si el corazón les impidiera detenerse, volviéndose lo que el filósofo Max Horkheimer define como el hombre “peregrino del Absoluto”. Lo que mueve los pueblos, lo que ha impulsado las revoluciones, como las últimas del norte de África, es aquel puntito rojo del Icaro de Matisse. Lo que mueve el corazón es lo que mueve la historia. Entonces, ¿por qué las revoluciones han dejado miles de millones de muertos sólo en estos últimos tres siglos? Si son las razones que mueven el corazón las mismas que mueven la historia ¿Por qué la independencia de nuestro país ha sido el comienzo de una violencia desconocida? Se derramó más sangre humana en los 200 años de independencia que entre 1537 y 1811. Ha habido más violencia y privación de la libertad en doscientos años que en los doscientos cincuenta precedentes. Lo que sufrió nuestro pueblo con dos grandes guerras, con las terribles dictaduras de Francia y Stroessner, para no

hablar de las guerras civiles, es indecible respecto a lo que pudo haber soportado cuando, según unos necios historiadores de nuestro país, era “víctima” de los españoles. No sólo esto sino que ha sido un chiste la misma independencia en cuanto ha sido un golpe de cabeza de unos aristócratas, ricos, intelectualoides con el cerebro embriagado con las ideas de la Ilustración. ¿Dónde estaba el pueblo paraguayo en todo esto? ¿Qué le importaba o qué conocía el pueblo de lo que estaba pasando? Por dos siglos nos han hecho creer que el asalto a la Bastilla había sido la res gesta más grande del mundo, cuando finalmente se descubrió lo oculto: fue un asalto en el cual se liberó una decena de delincuentes comunes. En nuestro país ni siquiera pasó esto porque el gobernador, representante de la “maldita” España se alejo, sin siquiera protestar, del gobierno, dejándoselo al loco dictador Francia y sus cómplices. Todos saben lo

que hizo el dictador Francia con estos “pobrecitos” que con él proclamaron la independencia: la mayoría acabaron eliminados por aquel.Algo similar a lo ocurrido con Dantón respecto de su “amigo” Robespierre, Saint Just, Marat, etc. La historia se repite. Pero nosotros no aceptamos que los hechos ocurridos acaben en el olvido y queremos comprender el porqué de esta violencia, queremos que el pueblo comprenda que lo que el gobierno de turno está armando en estos días es sólo una farsa u una última violencia porque no se explica cómo y porqué han acontecido estos hechos que llevaron al Paraguay a casi desaparecer del mapa. No sólo esto sino que el territorio en el cual hemos vivido estos 200 años, ha sido sólo testimonio de violencias, de sangre y de muerte. Las razones del fracaso de la independencia están en el hecho que los hombres han pretendido ser ellos los únicos protagonistas del cambio, sustituyendo a Dios por sí mismo y rompiendo con el pasado porque están muy incómodos por el orgullo de aquellos dinosaurios. Un pasado donde el Acontecimiento cristiano forjó la conciencia e identidad de un pueblo. Bastaría pensar en el experiencia única de las Reducciones Jesuíticas y de la labor de los Franciscanos encabezados por Fray Luis de Bolaños.

¿Cómo puede un hombre serio con el propio corazón y con la historia no reconocer que el Paraguay nació, encontró su verdadera independencia, su libertad, su identidad en el mestizaje? Es decir, en el Acontecimiento cristiano que de dos pueblos ha hecho un único pueblo, de dos razas una sola, en la cual los valores auténticos de los guaraníes han sido unidos y robustecidos por el Acontecimiento cristiano. La independencia como anhelo, como deseo de cambio, como búsqueda de un bien mayor ha sido como cualquier revolución en su origen la expresión del corazón humano que busca la plenitud, sin embargo, cuando los hombres, sustituyéndose en Dios, han pretendido ser ellos la respuesta a cuanto el corazón desea se han vuelto de una violencia terrible. Las revoluciones nacen como búsqueda, deseo del bien absoluto, sin embargo cuando nosotros pretendemos ser los protagonistas de esta respuesta eliminando o sustituyéndonos en Dios, el bien absoluto se transforma en el mal absoluto. El marxismo, la ideología nazi, han sido los documentos más terribles. Pero también en nuestro país tanto el dictador Francia como Stroessner, como las dos grandes guerras, como los golpes de estado y las guerras civiles, han sido un ejemplo evidente que sin el reconocimiento de que sólo Dios puede cambiar el corazón y el mundo, siempre que el hombre sea humilde, inteligente, reconociendo ser creatura, todos nuestros anhelos de libertad, fidelidad, belleza, justicia, se vuelven su contrario. Festejar los 200 años de la República no pone ningún problema. Cada pueblo elige como forma de gobierno lo que quiere. Otra cosa es festejar los 200 años de la independencia. ¿Independencia de qué y de quién? Sin censurar el hecho que para la España de los Borbones la América Latina se había reducido a una estancia, bastante descuidada, y por consiguiente los mismos descendientes de aquel país organizan la independencia para defender sus intereses ideológicos y económicos. Pero esto no justifica una mentalidad aún dominante que hace del 1811 el descubrimiento de la tierra prometida. Más bien es lo contrario: el comienzo de una violencia nunca antes conocida. Una vez más es urgente aprender que si las fuerzas que mueven la historia son las que mueven al corazón, que sólo Dios puede realizar aquel cambio implícito en aquellas razones. Ya los griegos eran muy conscientes de esta verdad cuando afirmaban: “Padre Zeus, danos la gracia de un cambio”. Y los indios guaraníes, mucho más inteligentes que los intelectualoides que manejaron la independencia, con su estilo de vida nos indican que el hombre es y será siempre un peregrino delAbsoluto y que sólo cuando encuentra a Cristo su corazón experimenta aquel Amor, aquella felicidad, aquella justicia, aquella verdad que viene a habitar entre nosotros: “El Verbo se hizo carne y habita entre nosotros”. Reconocer esta verdad es la verdadera independencia. Es decir, la libertad de la cual los 250 años antes de 1811 han sido un testimonio grande. Sin olvidar que los que llegaron aquí eran pecadores como yo y como vos, pero con la espada llevaban la cruz. Mientras en estos 200 años los gobernantes de turno han llevado y utilizado sólo la espada. Observador Semanal


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ACTUALIDAD

Bicentenario… ¿Cuál independencia? ¿Cuál libertad? Estamos a pocos días de la celebración del llamado Bicentenario de la Independencia del país. Cabe interpelarnos como paraguayos, si aún merecemos ser llamados libres e independientes. Inquirirnos, en serio, dónde hemos dejado los elementos que construyeron nuestra identidad, a la que un día le dimos forma pero que se ha ido desdibujando a lo largo del tiempo. ¿Qué vamos a celebrar? La Independencia: ¿de quién, de qué? La Libertad: ¿cuál? Tal vez podamos hablar de doscientos años de la República, pero no de doscientos años de independencia y aún menos de libertad. Justicia e igualdad nunca ha habido (al menos después de la expulsión de los jesuitas) y cada vez son más acentuadas y practicadas sus contrarios. También, si bien no estamos sometidos a la autoridad de otra nación, de hecho son intereses foráneos (léase Mercosur, Brasil, Argentina, etc.), amén de los propios de una elite nacional, los que imponen vasallaje sobre el pueblo paraguayo. Nos hablan de 200 años de independencia, de la libertad (tal vez de mercado y ni eso); un cambio de elites, 200 años de guerra entre elites, ocultando el problema real. Somos claros en indicar que en Paraguay a doscientos años de un grito de independencia no hay nada qué celebrar, puesto que la “guerra invasiva” (que comenzó en 1767) es una realidad vigente que facilita la pérdida de la identidad cultural, que así como en el pasado facilitó el robo de nuestras tierras y territorios, hoy restringe, bloquea y sabotea cualquier acción que implique nuestro crecimiento o desahogo económico, mientras permite la explotación de las fuentes de vida (llámese, agua, bosques, páramos). Vale la pena acotar la reflexión de Camus, porque "la libertad consiste, en primer lugar, en no mentir"; porque "allí donde prolifere la mentira, la tiranía se anuncia o se perpetúa". Por eso, para hablar de independencia y libertad

deberíamos remontarnos al 1609 cuando se estableció la primera Reducción Jesuita en San Ignacio Guasú, Paraguay (por el Padre Lorenzana) y la de Loreto (por el Padre Catoldino). Recordemos que a estas le siguieron otras cuarenta fundaciones situadas en torno a los ríos Paraná, Uruguay y Tape que, a mediados del siglo XVIII contaban con cerca de 150.000 habitantes. Tristemente, en forma injusta y con grave daño de la religión, de la cultura y aún de la integridad de las colonias, pero obedeciendo a una conjura laicizante del enciclopedismo, Carlos III ordenaría, en 1767, la expulsión de los jesuitas de los territorios españoles Todo fue el resultado de una sociedad constituida por el voluntarismo y discrecionalismo, relajación de los lazos coactivos e imperio de la voluntad popular, cambiante y multiforme, que forjaba instituciones según su inspiración o necesidad. Muy diferente a esa sociedad de disciplina y obediencia, orden, armonía y reglamentación (en suma, belleza) que los jesuitas mantenían en las reducciones. Después de unas décadas de la expulsión, la mayoría de todo lo bueno que los jesuitas habían hecho se desperdició. Los que sustituyeron a los jesuitas, lo único que lograron, cuando con su conducta no escandalizaron a los indios, fue el abandono progresivo y la caída de lo que fue el más grande espectáculo de civilización en el Continente Latino Americano. Hoy día, unas ruinas cubiertas por el musgo es el único testimonio de ese largo y variado periodo de 160 años de la Historia paraguaya. Ruinas elocuentes de lo que hoy es el país. Con la expul-

sión de los “buenos padres” se acabó lo que el historiador italiano Ludovico Antonio Muratori llamo

el “Cristianismo Feliz de las Américas”. Cualquier idea de una verdadera independencia y libertad quedaba sepultada. La realidad que se viene viviendo en el Paraguay desde ese 1767, acentuada aún más después de mayo de 1811, es, usando palabras del Dr. Fernández Bogado, “la ausencia de una memoria histórica o la caradurez con la que muchos de nuestros líderes políticos reivindican sus beneficios en el juego del poder sin considerar la realidad y las demandas de sus mandantes”. Evidentemente es algo reiterado a lo largo de estos 200 años de “independencia”. Aceptemos que el Paraguay no fue una excepción (“mal de muchos, consuelo de tontos”) a lo sucedido con todos los países latinoamericanos. Durante el siglo XIX, los gobiernos de los países recién independizados se vieron influidos por las fuerzas militares, la sucesión dinástica en el gobierno, las técnicas de gobierno no delimitadas, los golpes de estado, el exilio de los ciudadanos más capaces, y el constante fracaso de

las constituciones. En la mayoría de nuestros países está fue una constante también en el siglo XX. Caudillos y dictadores (algunos simples dictadorzuelos) impusieron sus gobiernos, tiránicos y totalitarios, menospreciando o ignorando el poder legislativo. En el momento de tomar las riendas de los nuevos estados americanos, el elemento criollo no estaba preparado para dirigir el país. Las guerras de independencia (en los países del cono sur fue un acto incruento) fueron encabezadas por hombres dedicados a la carrera militar, que dominaban las técnicas de mando pero que -apenas- poseían cualidades o principios de administración pública. Como consecuencia de sus victorias militares, controlaron las masas populares, y fueron convirtiéndose en caudillos del pueblo, como Simón Bolívar y José de San Martín. Hubo líderes buenos y malos, pertenecientes a todas las clases sociales, del pueblo o de la clase alta. La mayoría de las veces, empezaron luchando por causas nobles, aunque terminaran imponiendo su voluntad, por fuerza o por doctrina, para mantenerse en el poder. Al concluir el siglo XIX, América Latina quedó dividida en 19 naciones y unos territorios incorporados, inmersos en un proceso de formación de nacionalidades que se caracterizará por la violencia que generará la política de los recién nacidos países, en torno a asuntos tales como la anarquía, los gobiernos dictatoriales y la definición de fronteras. Prácticamente todos los países latinoamericanos, menos Brasil, tendrán conflictos de esta naturaleza. La inexperiencia política de los criollos, junto con las luchas civiles y la ambición imperialista de otros países, propiciará la intervención continua de potencias extranjeras como los Estados Unidos e Inglaterra. Esta intervención será el precio que habrá que pagar por irse incorporando a la economía mundial, y al capitalismo europeo, en especial, con Inglaterra. En los dos primeros años de su independencia, el Paraguay experimento disputas de orden políti-

co, personal y económico. El Paraguay independiente era un área relativamente subdesarrollada. La mayoría de los residentes de Asunción y virtualmente todos los colonos rurales eran analfabetos. Las elites urbanas tenían acceso a la enseñanza privada. La educación universitaria, sin embargo, se restringió para unos pocos que podían pagarse el lujo de estudios en Argentina. Prácticamente nadie tenía algún tipo de experiencia de gobierno, finanzas o administración. Los colonos trataban a los indios un poco mejor que los esclavos. Si bien en el Paraguay el proceso independentista no fue cruento, la sangre de demasiados paraguayos ha corrido desde entonces por campos y ciudades. El hombre sólo encuentra la energía necesaria para la acción en la claridad y en la seguridad. Cuando los hombres de una comunidad no consiguen esa energía, la salvación última de aquella queda asegurada por la alienación en una imagen ideológica de la sociedad, en la esclavitud enmascarada de todo el pueblo respecto de un poder, es decir de los pocos “afortunados” que detentan el poder. El Paraguay empezaría a sufrir tal realidad con el gobierno del Dr. Francia, llegando hasta nuestros días, pasando por los López, los “gobiernos” de la post-guerra, la hegemonía liberal, la dictadura de Stroessner y hegemonía colorada y el “gobierno del cambio”. Ese sistema que Francia alimentó ha sobrevivido después de su muerte y en ciertos aspectos sigue en el siglo actual. Las tradicionales estructuras sociales y políticas duran y reaparecen con frecuencia. Es una tendencia histórica muy fuerte. El patrimonialismo juega hoy su papel en la política y la sociedad paraguaya. Preguntémonos cuándo dejamos de tener una visión colectiva de patria que nos movilizara en torno a ideas que convocaran a los mejores y que estos hicieran aún más superiores a los rezagados. Entonces, los privilegios se alargaron y los oprimidos quedaron ahí: oprimidos. Y la libertad, ¿cuál libertad? Y así vamos ya dos siglos y medio, sin igualdad ni justicia para todos los ciudadanos de este país, y sobre todo sin la libertad tan pregonada y el concepto real de independencia. Tan es así que hasta Lugo se da el lujo de comparar la Independencia con su nebuloso proceso que él llama “de cambio”. Tal vez por eso ahora quieren, por Ley o decreto, que celebremos. G. L.


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ACTUALIDAD: BICENTENARIO

La influencia de la Ilustración en el proceso “independentista” Latinoamericano Desde fines del siglo XVII y durante el siglo XVIII se inicia y desarrolla en Europa un gran movimiento intelectual representado por filósofos que analizan y critican los principales problemas de la actualidad y propugnan muchas veces por transformaciones y cambios radicales. Critican la monarquía absoluta, la desigualdad social, la intolerancia religiosa y la censura para las manifestaciones intelectuales; analizan el sistema económico mercantilista y los problemas de la riqueza, del trabajo, de la producción, del intercambio y de los impuestos; para concluir proponiendo nuevas formas de organización social, política y económica. A este movimiento intelectual se le denomina “Ilustración”, el cual tiene como máximos representantes a pensadores como: Voltaire, Montesquieu, Rousseau, Quesnay, Gournay, Adam Smith, Diderot, D´Alembert, Bayle y Rainal. Los nuevos conocimientos de la Ilustración se difundieron rápidamente en Europa, no sólo entre las personas cultas de la clase burguesa sino también en algunos sectores de las clases privilegiadas; de tal manera que algunos monarcas y ministros se inspiraron en las nuevas ideas para adelantar ciertas reformas del estado. Los principios filosóficos y políticos de libertad, igualdad, fraternidad, propiedad y seguridad, representan la síntesis del movimiento de la Ilustración y constituyen la plataforma ideológica para las reformas introducidas por las monarquías absolutistas, para la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica, para la revolución francesa, y posteriormente, para el movimiento de independencia de las colonias hispanoamericanas. En efecto, gracias a la Enciclopedia de Diderot, las ideas de la Ilustración fueron muy estudiadas entre los sectores educados de Latinoamérica, en especial, por miembros del clero y la burguesía criolla de Hispanoamérica. Sin embargo, la mayoría de la población no entró en contacto con estas corrientes de pensamiento debido a factores como el analfabetismo y la fuerte censura prevaleciente contra todo aquello que representara un peligro para el Estado colonial. No obstante, las medidas establecidas por España no impidieron la expansión de las nuevas tendencias filosóficas y políticas. La difusión gradual y creciente, tanto en América como en Europa, de los autores racionalistas e ilustrados había traído como fruto previsible una transformación de los criterios en muchos ámbitos, entre ellos, lo político y el religioso. De forma particular, se había desdibujado la doctrina sobre la naturaleza y constitución de la sociedad política. La doctrina rousseauniana del contrato social y el agnosticismo político de Locke también contribuyeron en gran medida a conformar la mentalidad preindependentista. La diferencia esencial con las mentalidades racionalistas y enciclopedistas estriba en que para la escuela tradicional católica con sus innegables variantes el bien común temporal constituye el quicio de la vida política, mientras que para los modernos pensadores racionalistas, el

agnosticismo hace imposible la convicción de que existan realmente un único bien común temporal, y el centro de la vida política lo ocupa un consenso sobre el orden público que permita la “persecución individual de la felicidad”, al modo en que cada uno la conciba. Los modernos habían conservado el nombre de “bien común” para designar exactamente lo contrario a lo que estas palabras designaban tradicionalmente, esto es, la mera acumulación e incremento de bienes particulares o la mera remoción de obstáculos para el desarrollo de los fines privados. Es decir, la “política moderna” consistía en la negación de la “politicidad” tradicional. Ese es el ambiente intelectual en que tienen lugar las revoluciones americanas. (Una interpretación no desconocida para quienes vivimos en los países Latinoamericanos y sufrimos “la política de nuestro dirigentes”) La Guerra de Independencia de los Estados Unidos es ejemplo de la gran influencia que tuvieron las ideas de la Ilustración en América. A su vez, también, tuvo un gran impacto en el pensamiento político latinoamericano, y sirvió de modelo para las colonias hispanoamericanas. Por ejemplo, la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos inspiraron las Constituciones Hispanoamericanas. Latinoamérica vio a Estados Unidos como la encarnación de la libertad y del republicanismo, ambos, postulados de la Ilustración. La Revolución Francesa fue otro producto de la Ilustración. Sin embargo, por el contrario de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa tuvo un impacto negativo en las colonias hispanoamericanas. Su postulado de igualdad entre todos los hombres no era compatible con los intereses económicos de la clase criolla dominante. Estaban de acuerdo en la igualdad

entre los miembros de su propia clase, pero no la igualdad del criollo con los indios, negros, mestizos y mulatos. En consecuencia, el ejemplo de la Revolución Francesa y sus principios, fueron utilizados como argumento político para sus propósitos de emancipación, pero jamás como razón que les pudiera hacer perder sus privilegios.

colonia, lo que originó la pérdida de las libertades municipales, un desarrollo económico fundamentado en la dependencia, los altos impuestos, la falta de recursos para mantener el imperio (España no tenía una adecuada fuerza militar y tampoco producía lo suficiente para satisfacer las demandas y necesidades económicas de sus colonias).

La Ilustración sirvió de justificación ideológica para las guerras de independencia latinoamericanas, pero no fue exactamente la causa que la originó. Varias circunstancias inciden para provocar este acontecimiento: El fuerte control de los Borbones en todos los aspectos de la vida de las colonias, el desarrollo de la burocracia como signo de centralización de las funciones administrativas de la

Estas situaciones desencadenaron gran tensión y malestar entre los distintos sectores de las colonias hispanoamericanas. Sin embargo, los indios, los negros y los mulatos fueron los más afectados, pues resultaron oprimidos, aún más, por la clase criolla dominante. Algo que doscientos años después aún permanece. (GL)

Las razones del corazón son las que mueven la historia El hombre quiere ser libre, desea ser protagonista de su historia y eso es algo muy bueno. Ese deseo es lo que movió al pueblo a buscar la creación de la republica paraguaya. En este proceso -que tiene raíces en la primera evangelización, en el encuentro de los primeros cristianos y españoles con el pueblo guaraní, creando la gran civilización de las reducciones jesuíticas y franciscanas- se ha intentado olvidar lo que dio origen al pueblo paraguayo: el cristianismo. El resultado a partir del 1811 ha sido una historia donde se

muestra que el hombre, con sus propias fuerzas, no puede realizar el ideal que tenía en el corazón. Por eso en estos doscientos años hemos tenido más hechos de sangre que de santidad. Pensamos en las dictaduras de Rodriguez de Francia, de Stroessner, de la guerra de 1865 al 70, en la Guerra del Chaco. Cuando los hombres quieren construir la historia sin su centro, que es Cristo, es más el mal que se manifiesta que el bien para con el pueblo. Este bicentenario tendría que ser la oportunidad para hacer una reflexión crítica, es

decir, de juicio, sobre lo que hemos dejado atrás: Cristo centro del cosmos y de la historia, el único que puede cumplir lo que el corazón anhela: la libertad, la justica, el amor, la felicidad, la verdad. Nosotros queremos vivir el bicentenario de la republica como provocación para volver al origen de nuestra historia que nuestros verdaderos padres de la patria, san Roque Gonzales de Santa Cruz y sus compañeros mártires, nos han testimoniado. (PB)


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ACTUALIDAD: BICENTENARIO

Cronología de violencias sin par En medicina se usa la palabra yatrogenia para indicar la patología derivada del propio diagnostico o del tratamiento médico. Análogamente podría ser empleada cuando, reflexionando sobre los acontecimientos históricos, se remarcan aquellos “negativos”, lo cual podría “enfermar” aún más al pueblo víctima de aquellos hechos. Sin embargo, la realidad que se vive, para ser comprendida, exige conocer la verdad histórica, el pasado, por más tumultuoso, caótico, violento o sangriento que haya sido. Tal vez, precisamente por eso. Por eso, esta somera cronología que presentamos, intenta mostrar aquello que ha sido una constante en los 200 años de vida “independiente” y “de libertad” de la nación paraguaya y puede servir para comparar con lo que fueron los 200 años del periodo colonial. (Incluidos los 150 de “cristianismo feliz” con las Reducciones Jesuíticas). También para poner de presente, como bien lo dice el historiador Benjamín Velilla: “Paraguay no es un pueblo surgido merced a sus tiranos, sino un pueblo que nació y vive a pesar de esas tiranías en su historia” y que no sólo han sido dos, aunque sean las más destacadas. El periodo Francista El Dr. José Gaspar de Francia, inicialmente nombrado dictador temporal se hizo elegir Dictador Perpetuo de la República en mayo de 1816, dictadura que se extendió hasta el 20 de septiembre de 1840, día de su muerte. La autoridad de Francia era absoluta. El Congreso o cualquier otra forma de expresión ciudadana sólo era posible con su anuencia, y él no creyó necesaria su convocación. A su muerte existía una nación “independiente” pero desconectada del mundo exterior y además ignorante. Castigó toda infracción, delincuencia o contrariedad, con un solo artículo de su Ordenanza penal: el que entra en la cárcel no sale más, lo mismo un simple ebrio ocasional, homicida o reo político. A raíz de una supuesta conspiración la represión fue terrible; las cárceles se llenaron de presos, entre ellos numerosos próceres de la independencia. Podemos decir con Velilla que, anonadada la generación de la independencia, 68 de cuyos exponentes fueron uno a uno fusilados, lentamente en el espacio de un año a manera de amenaza permanente (entre ellos Fulgencio Yegros y José Fernández Montiel. Pedro Juan Caballero se suicidó en su celda), o sumido en calabozos sin término de condena quien no apelará a la emigración a países extranjeros, surgieron otras generaciones rendidas a esa realidad incontrastable, ya más avezadas a la sumisión y al servilismo indispensables para vivir, con la triste idea de que la nueva situación no significa otra cosa que resignarse a la adversidad, a fin de soportar las penurias, miserias, y sin esperanza de mejoras. Nacía así la escuela negativa de las tiranías fantásticas, arbitrarias e irrefrenables, a ocupar el ambiente promisor de los “antiguos comuneros”, rodando incluso mucho más allá del drama feroz y patético de Cerro Corá y a pesar de los esfuerzos de quienes han querido restaurar el buen sentido anterior a Francia. Los López y la Guerra de la TripleAlianza En honor de la verdad, durante los 20 años del Consulado de Carlos Antonio López, a pesar de la inconmensurable codicia de este, el pueblo paraguayo vivió una época de prosperidad y felicidad. López fue un dictador que quiso fundar una dinastía y administrar el Paraguay como un feudo personal y utilizó al todopoderoso estado legado por Francia para enriquecerse a él mismo y a su familia. López se convirtió en el hacendado y ranchero del ganado más grande del país y amansó una fortuna que se aumentó gracias al monopolio del estado sobre el comercio de la yerba mate. Francisco Solano López, elegido como sucesor de su papá al ser nombrado por éste en su testamento como Vicepesidente a pesar de que la constitución prohibía la designación de militares, ya en sus primeras acciones inició las represalias contra sus opositores para significar su ninguna intención de variar el régimen gobernante. El dirigente, padre Fidel Maíz y muchos ciudadanos fueron a parar a la cárcel. También pensó en imponer una monarquía absoluta (en contraste con la constitucional que ideó su padre) Igualmente es famosa su teoría del equilibrio en la cuenca del Río de la Plata, en el propósito de mantener la paz en la región. Ello le llevó a involucrarse en los problemas de los otros países y a enemistarse con sus dirigentes, dándoles “justificación” a lo que sería una hecatombe: la Guerra de la TripleAlianza. La Post-Guerra (1870-1920) La muerte del Mariscal López, en 1870, fue el epílogo de una gran tragedia, de una guerra desigual y sangrienta. Fue quizás el primer caso de “guerra total” que se registraba en la historia contemporánea. La teoría de que el pueblo tenía que expiar su adhesión al tirano, frenó la ayuda de los vencedores. Paraguay quedó abandonado a su suerte La creación de los partidos liberal y colorado en 1887, lejos de mejorar el país, produjeron disputas horribles y violentas. La inestabilidad política marca el período de 1870 a 1920. Las revoluciones y las guerras civiles son frecuentes. Con el gobierno provisional del General Bernardino Caballero en 1880 se inicia la llamada primera hegemonía republicana, que se prolongaría hasta el Pacto del Pilcomayo que ponía fin a la revolución de 1904, se iniciaba la era del Partido Liberal en el gobierno paraguayo, la que transcurriría por 32 años. Pese a una cierta mejoría económica, el país no sabía aún

como convivir en democracia lo cual era inevitable que se desataran pasiones políticas a raíz de no poder adecuar los ideales proclamados a la realidad heredada. La rivalidad entre grupos adversarios, provocaba situaciones críticas; la pasión sectaria llegó a hechos sangrientos como los asesinatos del presidente Gill, del ex-presidente Rivarola y de distinguidos presos políticos en la cárcel pública. La inestabilidad política era extrema a tal punto que hubo veintiún gobiernos en un periodo de treinta y seis años. Desde 1904 hasta 1922, el Paraguay tuvo quince presidentes. Es notoria la hegemonía de los militares, las elecciones eran simulacros o un campo de batalla, donde se imponía el oficialismo contra los candidatos opositores por el fraude o por la violencia. Veinte años de caos y violencia política (1936-1956) Este ha sido uno de los periodos más conflictivos y violentos de la historia paraguaya. Durante los 20 años se soportó una situación de permanente inestabilidad, sin que actor político alguno se mostrase capaz de conducir al Paraguay por el camino de la normalización institucional. En 1936, recién acabada la Guerra del Chaco, llega a su fin la era liberal. El presidente Eusebio Ayala es depuesto y junto con el conductor del Chaco, José Félix Estigarribia, es desterrado del país, en el marco de una amplia purga que apostó a eliminar cualquier influencia del liberalismo en la política paraguaya (retornarían parcialmente al poder en 1938). En 1940, por un simple Decreto-Ley fue promulgada una nueva Constitución de corte autoritario. En su redacción y promulgación no se cumplieron ninguno de los requisitos fundamentales para tal evento. Entre 1940 (a la muerte del Gral. Estigarribia) y 1948 se presenta la férrea dictadura militar del General Morínigo, quien prohibió toda actividad política hasta 1946 en que el gobierno autorizó el libre funcionamiento de los partidos. Lastimosamente al amparo de las libertades políticas otorgadas, comenzó a prepararse el drama que tendría sangrientas derivaciones. En marzo de 1947 se iniciaría la revolución más sangrienta del siglo, en el marco de la cual se cometieron abusos de todo tipo, en ambos bandos. Los casos más graves fueron los fusilamientos sumarios y las violaciones, pero no faltaron saqueos como maltratos físicos tremendos a prisioneros y sospechosos. Todo ello aunado a campañas virulentas que generaron un profundo odio entre los paraguayos. A poco de acabar la guerra civil había tal desorden político con facciones en pugna, falta de liderazgo y conspiración continua que casi cualquier cosa era posible en el Gobierno. Finalmente Morínigo sería depuesto en junio de 1948 por un movimiento encabezado por el Partido Colorado, sumergiéndose el país en un caos total. Entre 1948 y 1949, Paraguay tuvo seis presidentes. En 1954 comenzaría la era Stroessner. Los liberales hicieron un último intento de golpe el 4 de noviembre de 1956. La dictadura Stronista: stalinismo de derecha Alfredo Stroessner, con el apoyo del Partido Colorado, encabezo una dictadura cívico-militar que disciplinó a los diversos actores a través del empleo de la mano dura. Sus primeras medidas serían las purgas en el Partido Colorado para beneficio del nuevo gobernante. Mientras que los opositores obedientes recibían premio (negoció el ingreso de facciones de los partidos Liberal y Febrerista, las más maleables y factibles de ser manipuladas, como parte de la táctica de dividir para reinar) silenció por vía del encierro, el exilio o el cementerio a la oposición más activa y a los disidentes. El país pasó a ser una gran propiedad del jefe de Estado y en menor medida de sus colaboradores, lo que se traducía en libre disposición de fondos y propiedades fiscales, colocación de familiares y favoritas en las distintas dependencias oficiales, creación de monopolios anti-económicos, etc. Lo que movía a la administración era el lucro personal antes que el servicio público. Stroessner tuvo la agudeza de captar lo que en guaraní se denomina arandú kaaty, lo que la gente deseaba y estaba dispuesta a ofrecer: algo de seguridad personal y familiar aunque ello implicará callar el abuso contra el vecino, un empleo o canonjía para salir adelante a cambio del voto o realizar algún negocio en pago de la obediencia. Bajo el estado stronista la palabra cambió para significar lo que no era y tomar otro distinto de la realidad. Verdad era mentira, democracia era manipulación política y trampas con prepotencia,

Constitución Nacional un papel tirado al suelo. Justicia era el rechazo de denuncias contra los poderosos y la apertura de juicios para perseguir o mantener en prisión a los disidentes y reales opositores. Mercadear con el patrimonio colectivo era patriotismo, la protección de los intereses del círculo del poder era seguridad nacional, la represión para hundir o neutralizar disidencias era paz, la acumulación de fortunas malhabidas era progreso. El violador de menores que ordenaba asesinatos y torturas, el saqueador máximo era un estadista genial. Al final ya no se entendía lo que pasaba, la gente convivía con valores trastocados. La represión salvaje por un extremo y la corrupción por el otro funcionaron como bisagras del acceso a la gran fortuna de Stroessner y los altos cargos Colorados, y en ese proceso que duró ininterrumpidamente 35 años el crimen organizado se institucionalizó como poder del Estado. La era post-stronista La sombra de Stroessner se proyectó más allá de su caída. Dos décadas después la dirigencia del Partido Colorado que había sostenido a Stroessner, continuaba con las riendas del poder, pero actuando sólo en su beneficio propio y de algunos de sus correligionarios. En nuestro medio la impunidad es una marca registrada que protege a los grandes delincuentes escudados tras la política. Pero si esa dirigencia decidió gobernar como siempre, con recursos humanos cada vez más mediocres en calidad de gestión y corruptos, la oposición se contentó con ser parte de una comparsa decadente. Hoy, en el “gobierno del cambio” la realidad no es distinta. Por lo que se ve los vicios del Partido Colorado se contagiaron. Los nuevos mandatarios, venidos de una izquierda minoritaria, aquejados de codicia y oportunismo ciego, se afanan en obtener cuotas de poder de las cuales sacar recursos para satisfacer sus respectivas clientelas, comprar más votos y continuar en el manejo y manipulación del Ejecutivo. La conclusión es una. Parafraseando a Benjamín Velilla podemos decir que el pueblo paraguayo demócrata por una formación histórica forzosa, pero carente de cultura para discriminar el valor de las doctrinas ni las experimentaciones ajenas, ha hallado que la libertad perseguida tan tenazmente es una ilusión efímera, cuya práctica ha resultado mucho peor que el llamado despotismo colonial. La arbitrariedad sin resquicios que antes no conociera, desde 1811 reina en el Estado propio soberano y, el pueblo, no cuenta con ninguno de los recursos de queja, Cabildos abiertos o las francas sustituciones de interés popular. Los llamados órganos de representación popular no hacen otra cosa que defender sus propios intereses y los de los poderosos que los apadrinan, al igual que la justicia no hace más que legitimar la impunidad y corrupción. Algo propio, típico de la formación del Paraguay, es que una minoría privilegiada se enriquece habilidosamente so capa de la pobreza fiscal que exige siempre más contribuciones e impuestos, pobreza cierta no por verdadera carencia de recursos sino por la torcida apropiación de dichos recursos. Para la muestra un botón: los Ministros que se premian a sí mismos por su “buena labor y efectividad”, mientras las escuelas se caen a pedazos y los sanatorios carecen de lo mínimo.

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ACTUALIDAD: BICENTENARIO

La Independencia, la libertad y Cristo La proclama de los jóvenes miembros del ejército que lideraron los sucesos de mayo de 1811, anunciaba como “buena noticia” que “hoy, 15 de Mayo de 1811 nos tornamos un país libre. No recibiremos más órdenes de la Corona española ni tampoco volveremos a cumplir reglas injustas. Seremos gobernados por personas como nosotros. Ya no sufriremos más la extorsión de la Metrópoli ni la discriminación hacia los criollos en la distribución de cargos públicos”. Desde el vamos, se percibe un auténtico deseo de liberación, asociada de forma optimista a la Independencia del gobierno español, cuyas “reglas injustas” ya no se sentían obligados a cumplir los nuevos líderes. El gobierno propio, la autonomía y la igualdad de oportunidades para el ejercicio del poder eran también exaltados por el joven Vicente I. Iturbe, quien se encargó de trasmitir esta proclama al pueblo. Sabemos que en poco tiempo, en la dictadura francista, se instalaron en nuestro país reglas aún más injustas que las anteriores a la independencia, y que el mismo Iturbe y sus compañeros de lucha serían encarcelados, torturados y asesinados por el gobierno más “independiente” del continente en aquella época. ¿Qué ocurrió con los sueños de libertad que movieron la revolución de mayo? ¿Fueron traicionados por una sola persona en el poder? ¿O fue la misma realidad la que

se encargó de desengañar y dar una lección a los próceres y al pueblo? Reflexionando sobre el proceso de la independencia paraguaya y el deseo de libertad que mueve a los hombres de cada época a nuevos y nuevos intentos de darle satisfacción, hemos recordado unas expresiones de Dante Alighieri que dan luz a este tema, porque definen la libertad como “un bien en el que se aquieta el alma”; y como “el bien en el que todo se resuelve”. ¡Un balde de agua fría a la mentalidad moderna!, sobre todo, para quienes hasta hoy pretenden reducir la libertad a un corte de toda atadura y autoridad: “ni Dios ni amo”, parece la consigna propia de la libertad hoy. ¡Qué lejos de la enseñanza de la Iglesia! que, como decía monseñor Giussani, entiende la libertad como “la capacidad de alcanzar nuestro destino”, es decir, de alcanzar a Dios que es nuestro destino último, nuestra verdadera satisfacción total, “el bien que aquieta el alma”. Es que la capacidad de elección es solo una característica de nuestro estado de imperfección, de nuestra “libertad aún en camino”. La verdadera libertad es la satisfacción total de nuestros deseos profundos de amor, belleza, verdad. Pero, contrariamente a lo que solemos creer, no es la autonomía total ni la independencia, entendida como autogobierno, desobediencia y alejamiento de Dios lo que nos hace más libres, tal como

lo enunciaron engañosamente varios ideólogos de la Revolución francesa, el mismo doctor Francia que persiguió por esto a la Iglesia o los actuales tergiversadores ideologizados de la historia. Es la verdad la que nos hace libres. Y la verdad no es un concepto, ni una idea de buen gobierno, ni siquiera es la patria; la verdad es una persona. El mayor obstáculo de la libertad no es la tiranía que viene de fuera, sino la mentira que nos destruye por dentro. Y la gran mentira que puede resurgir hoy como ayer es pretender satisfacer nosotros solos nuestros deseos y llenar nuestros vacíos, sin Dios, sin el reconocimiento de nuestra incapacidad de llenarnos a nosotros mismos. Si nosotros podemos satisfacernos solos, ¿por qué vino Cristo? ¿A salvarnos de qué?

vencer el mal a fuerza de bien) y la verdadera libertad, que es gozar de la compañía de Dios siempre. ¿Quién nos enseñará a los paraguayos a ser libres de esta manera? ¡Ojalá el Bicentenario de la Independencia nos moviera las estanterías para plantearnos seriamente cómo vivimos nosotros en primera persona nuestra libertad y quién es Cristo para nosotros hoy! CCL

Todos los santos experimentaron la libertad. Santa Teresita de Lisieux hablaba de los “horizontes sin fin” en el pequeño monasterio donde vivió encerrada y obedeciendo a Dios. La libertad implica, en una aparente contradicción, la dependencia de Dios. ¡Dependencia!, casi una grosería, un insulto en nuestra mentalidad bicentenaria… Es por eso que hoy más que nunca también los cristianos necesitamos aprender a ser libres, es decir, a reconocer que dependemos de Dios para ser felices. Este reconocimiento trae como consecuencia la verdadera independencia (que es poder

ACTUALIDAD:

Mayo mes de María Versos de una chica del colegio Pa´i Alberto que nos recuerda que mayo es también el mes de María

Madre de Dios y madre nuestra, ella nos Ama aunque no la obezcamos, nos guía Y nos lleva hacia el buen camino, ella solo nos pide Orar y rezar para todos y por todos. ella es un Misterio, una rosa delicada, amada y

perfumada. Ella nos pide no solo en este mes, sino siempre Ser amorosos, buenos y solidarios con los Demás amigos, profesores, madres, padres y compañeros Esmerarnos en nuestros trabajos y estudios.

Mayo recuerda a la madre y también el Amor y respeto que debemos a María, y Reflexionar en este hermoso mes y de ser posible Imitarle y ser como ella bondadosa Amando a las personas cercanas a ti. Elizabeth Olmedo Festival San Riccardo Pampuri “CRISTO PIDE TU PERSONA” A beneficio de las obras de culminación de la nueva clínica Sábado 21 de mayo de 2011, 20 hs.

Gs. 64.000

Con la participación musical de:Claudia Álvarez, Grupo Álvarez,Jime Sánchez Cabriza, Roberto Cáceres, Grupo Kerigma Patio cubierto de la parroquia san Rafael, Cruz del Chaco 1680 C/Alfredo Seiferheld Asunción Auspician:

ALMUERZO CASERO DE LUNES A SABADO, DE 11:30 A 14.30 hs.


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LUZ DEL MUNDO (XVI)

El Papa, la Iglesia, los signos de los tiempos Capítulo VIII : En las sandalias del pescador (2) Según registran algunos observadores, en la Curia romana las posiciones de responsabilidad son asumidas cada vez más por religiosos. El diario Il. Foglio ha hablado incluso de un «giro copernicano» en la política de personal del Vaticano. Por el contrario, a los críticos les encantaría demostrar una «infiltración por fundamentalistas» ¿Es el nombramiento de sacerdotes religiosos, que están obligados por los votos de pobreza, castidad y obediencia, una suerte de antídoto para la mentalidad «carrerista» y las actitudes intrigantes, que tampoco son ajenas en el Vaticano? Se ha nombrado a una serie de religiosos porque en ellos tenemos una reserva de hombres realmente buenos que encarnan grandes talentos y son personas espirituales. Pero no es que el porcentaje haya crecido en una medida desproporcionada. Yo procuro encontrar a la persona correcta, sea religioso o sacerdote diocesano. Lo decisivo es que tenga las cualidades, que sea una persona espiritual, un hombre realmente creyente y, sobre todo, valiente. Pienso que el valor es una de las cualidades principales que deben tener hoy un obispo y un jefe de la Curia. Eso implica no dejarse doblegar por el dictado de las opiniones sino actuar a partir de lo que se reconoce interiormente, aun cuando ello traiga consigo enojos. Y, como es natural, han de ser hombres que posean cualidades intelectuales, profesionales y humanas, de modo que sean capaces de conducir e integrar también a otros en una comunidad familiar. Por ejemplo, como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe para mí supuso algo muy importante que fuésemos una comunidad, que no sólo peleáramos entre nosotros y uno a la par del otro, sino que fuésemos como una familia. Considero que esa capacidad de llevar a las personas al encuentro y de suscitar espíritu de trabajo en equipo es muy importante. Un papa habla siempre también por

medio de gestos y ademanes, de signos y símbolos. Algo que causó sensación fue la elección, como tocado invernal, del ahora célebre camauro, una suerte de barreta que había sido utilizada por última vez por Juan XXIII. ¿Se trató sólo de un accesorio de moda, o expresaba el recurso a formas antiguas y probadas de la Iglesia? Sólo lo he llevado una vez. Simplemente, tenía frío, y soy sensible en la cabeza. De modo que me dije: ya que tenemos el camauro, utilicémoslo. Pero fue realmente sólo el intento de defenderme del frío. Desde entonces no lo he hecho más a fin de que no surjan interpretaciones que están de más.

Capítulo IX : Ecumenismo y diálogo con el islam El ecumenismo se convertirá muy pronto en el signo más llamativo de este pontificado. El papa promete empeñarse de forma incansable «en f a v o r d e l restablecimiento de la unidad plena y visible» de los cristianos. Los observadores han visto en el acercamiento a la Ortodoxia un golpe de estrategia para abrir la puerta a la unificación allí donde reina la mayor coincidencia.

realmente en nuestra cercanía espiritual. Pienso que en ese nivel estamos haciendo progresos. No son progresos tácticos, políticos, sino acercamientos que se dan en virtud de la mutua consideración interior. Esto me parece muy consolador.

El ecumenismo tiene muchos estratos y muchos rostros. Tenemos toda la Ortodoxia a nivel mundial, que ya es en sí misma múltiple; después, el protestantismo mundial, en el que las confesiones clásicas se distinguen del nuevo protestantismo, que ahora crece y es un signo de los tiempos. El lugar donde, por así decirlo, nos sentimos más inmediatamente en casa y donde más podemos esperar también alcanzar la unidad es la Ortodoxia.

Y en este diálogo se ha puesto claramente de manifiesto que el mundo necesita un potencial de testimonio a favor del Dios uno que nos habla en Cristo, un potencial fundado, con base espiritual y sustento racional. Kiril también pone énfasis en ello, sobre todo en el enfrentamiento en torno a las grandes preguntas éticas. No somos moralistas, pero, partiendo del fundamento de la fe, tenemos un mensaje ético que da orientación a los hombres. Y llevar juntos ese mensaje es de suma importancia en la crisis de los pueblos.

Ya Pablo VI y Juan Pablo II se habían empeñado mucho por la Ortodoxia. Yo mismo tuve siempre contactos muy estrechos con ortodoxos. Como profesor en Bonn y en Ratisbona tuve también entre mis alumnos a estudiantes ortodoxos y. de ese modo, pude hacer muchas amistades en ese ámbito. Católicos y ortodoxos tienen en común la misma estructura de la antigua Iglesia, por lo cual era obvio que me esforzara especialmente por ese encuentro. Entretanto han surgido aquí verdaderas amistades. Estoy muy agradecido por la cordialidad que me brinda el patriarca ecuménico Bartolomé, que no hace mero ecumenismo por obligación; entre nosotros hay realmente amistad, hermandad. Y también estoy muy agradecido por la amistad y gran cordialidad que me brinda el patriarca Kiril. El patriarca de Moscú fue la primera visita que recibió usted después de su elección papal. En aquel tiempo no era aún patriarca de la Iglesia ruso-ortodoxa de Moscú, sino su ministro de asuntos exteriores. Nos hemos entendido de inmediato. Tiene un modo de ser jovial, de fe sencilla; tiene, por así decirlo, la sencillez del alma rusa y, al mismo tiempo, su resolución y cordialidad, de modo que entre nosotros se ha suscitado un buen acuerdo. Creo que es muy importante que ese gran mundo ortodoxo, con sus tensiones internas, vea sin embargo también su unidad interior con la Iglesia universal latina, tan diferente en su modo de ser. Que, aun con todas las diferencias que han construido los siglos y que están condicionadas por las divisiones culturales y por otros factores, nos veamos y entendamos de nuevo

Pero ¿cómo es que este acercamiento habría de tener gran importancia «para el futuro de la historia universal», como usted ha dicho? Porque en ello se ve una vez más nuestra común responsabilidad por el mundo. Podríamos pelearnos constantemente sobre todo tipo de cosas. O, partiendo de lo que tenemos en común, podemos prestar un servicio conjunto.

Según el obispo Gerhard Ludwig Müller, presidente de la Comisión de Ecumenismo de la Conferencia Episcopal Alemana, la unidad entre ortodoxos y católicos ya se ha alcanzado en un noventa y siete por ciento. El tres por ciento restantes está formado por la cuestión del primado y de la jurisdicción del papa. Usted no sólo eliminó del escudo la tiara como símbolo de poder, sino también la denominación “Patriarca de Occidente” de los títulos papales. El obispo de Roma es, según usted afirma, sólo el primero entre iguales. Significativamente, ya como cardenal manifestó usted en la declaración Dominus Iesus, del año 2000, que existen auténticas Iglesias particulares aunque carezcan de «la plena comunión con la Iglesia católica al rehusar la doctrina católica del Primado». ¿Reestructurará Benedicto XVI el papado para favorecer la unidad del cristianismo? Obviamente, aquí harían falta ahora algunas precisiones. «Primero entre iguales» no es exactamente la fórmula en la que los católicos creemos. El papa es primero, y tiene también funciones y tareas específicas. En ese sentido, no todos son iguales. «Primero entre iguales» sería una fórmula que la Ortodoxia aceptaría sin más trámite. Ella reconoce que el obispo de Roma es el protos, es decir, el primero. Esto ya fue determinado por el Concilio de Nicea. Pero la pregunta es, justamente: ¿tiene o no tareas específicas? También es difícil la cita de Dominus Iesus. Pero son puntos de controversia, harían falta más palabras de las que ahora puedo emplear... Continuará Peter Seewald


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TESTIMONIOS

“Te recordamos en todo” Testimonio de dos secundarios de Comunión y Liberación que iban a visitar a Milagros, la bebé encontrada en un basurero y llevada a la Casita de Belén de la Fundación san Rafael, y quien falleció el viernes Santo en la CMI de san Lorenzo Milagros: te recordamos, hoy las lágrimas ya no son por lo que pasó sino por lo que pasa y va a pasar: tu ausencia. Hoy comenzamos a decir ¡adiós! A esa sonrisa tierna y mansa que ya no será, que quedará en el alma y en el corazón junto a los recuerdos de esas personas que tanto te quieren. Hoy recordamos tu sonrisa, tus rulos, tus ojitos mansos e inocentes, llenos de ternura, todo eso es imposible de olvidar. Te recordamos en todo: los sueños, pensamientos, te recordamos en las fotos. En nuestra alma que dejaste marcada por tu ausencia. Ana y Francisco Milagros, Como tu nombre lo dice tu eres un milagro, cuando llegaste a mi vida me

hiciste ver las cosas diferentes, a reconocerte y quererte en esa tu humilde mirada llena de ternura, tu sonrisa clara como la aurora. Dios te ha llevado para que sea un ángel, su angelito en el cielo, para gloria de Dios Padre.

El espíritu burocrático de la sociedad actual ha unificado el carácter del hombre moderno contemporáneo y limado las profundas diferencias de los hombres de otros tiempos. En la Edad Media no era así. Los fuertes contrastes, en la naturaleza europea, entre el día y la noche; el invierno y el verano; el luto y las fiestas, se manifestaban en el carácter de las personas. Lo mismo sucedía en la práctica de la vida cristiana. Uno de los ejemplos más sobresalientes de esto es la vida de San Peregrino.

Debido a los desórdenes y actitudes rebeldes de sus habitantes, la ciudad de Forli fue castigada en 1282 con veto eclesiástico. Con el fin de calmar los ánimos, el Papa envió en misión pacificadora a San Felipe Benicio, superior general de los Servitas. Su tarea era bastante delicada. Mientras arengaba a la multitud desde el púlpito, Peregrino avanzó furibundo por entre los pobladores, gritando: ¡Fuera el misionero del Papa! Luego subió al estrado y levantó el puño varias veces.

Es la clara demostración de que Él ha resucitado. Quiso hacerse del milagro para que reconozcamos un milagro más grande: Su resurrección. Aunque nos duela decirte adiós. A todo eso que es imposible de olvidar; siempre te recordare. Francisco

cobró miles de vidas inocentes y fanatizó a tantos otros en el culto a la muerte. En la historia de la civilización, la legalidad es más importante que la justicia (algún día lograremos entenderlo) porque a la larga es el mejor camino para alcanzar una justicia que -aun limitada en cuanto humana- pueda aspirar a ser cada vez más justa, valga la redundancia. Los criminales como los jerarcas nazis o Milosevic, los déspotas como Sadam Hussein o los terroristas como Bin Laden deben ser juzgados, no asesinados. Merecen serlo, y si al común de la gente le cuesta entenderlo porque venimos fallados de fábrica y tendemos más a la venganza que a la justicia, quien lo merece es la sociedad. La sociedad, antes o tanto como el reo, se merece que sean juzgados. Quien en base a su poder hegemónico decide ejecutar a alguien prescindiendo de la ley y de la legalidad realiza un acto en sí mismo arbitrario, y por ende injusto, aunque invoque legítimas causas. Al hacerlo, no provoca otro efecto que un claro retroceso en el proceso civilizatorio. Barack Obama, al ordenar asesinar a Bin Laden, es responsable de un paso hacia atrás en la historia del progreso humano. Estados Unidos se coloca deliberadamente al margen de la legalidad valiéndose de su predominio militar absoluto. Lo hace al sustraerse de la com-

San Peregrino

Nació en la ciudad de Forli, Italia, universalmente conocida por el espíritu impulsivo y revolucionario de sus habitantes. Peregrino fue un hombre idealista contagiado del carácter fogoso de sotierra, de modo que lo apodaron “huracán”.

Tu ausencia es un signo de que el Señor ha resucitado…ya que si Él no hubiese resucitado no hubiese pasado eso.

La justicia de los poderosos Estados Unidos ejecutó a Osama Bin Laden. Sólo hicieron falta 48 horas para saber que el objetivo de la operación militar estadounidense violando (con o sin permiso) soberanía pakistaní era matar y no capturar al líder terrorista, y que éste no estaba armado cuando las fuerzas especiales ingresaron a su bunker. El presidente Obama afirmó que ahora el mundo es un lugar más seguro, y el mundo entero tiene el derecho de dudar de ello aunque algunos cientos o miles festejen en Times Square o frente a la Casa Blanca. La noticia pega fuerte en la conciencia de cualquier hombre bien nacido: ¿asesinar a un terrorista es realmente hacer justicia?, ¿satisface de verdad a quienes han perdido a un ser querido en un ataque terrorista?, ¿es legítima la acción de los EEUU?, ¿tiene un personaje como Bin Laden derecho a un juicio justo?, ¿es así como puede consolidarse la paz en el mundo? Dejemos a un lado los detalles novelescos del asunto: que en el lugar en el que irrumpieron los marines había una veintena de niños y mujeres, que si se comprobó la identidad del cadáver antes de tirarlo al mar, etc., etc. En todo caso, el lobo se disfraza de cordero y el retrato de Bin Laden nunca va a decorar las paredes de ningún jardín de infantes. De modo que no se trata de victimizar ingenuamente a una verdadera lacra que se

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LA AVENTURA HUMANA DE LOS SANTOS

petencia de la Corte Penal Internacional de las Naciones Unidas (donde podría haber llevado a Bin Laden) porque no se adhiere al Tratado de Roma de 1998. Y aun así, le quedaba la alternativa de constituir un tribunal ad hoc al estilo de los conformados para juzgar a los responsables de la ex Yugoslavia, a instancias del Consejo de Seguridad de la ONU y al margen de la Corte, pero ni siquiera eso hizo. También desprecia EEUU la legalidad cuando fuerza la interpretación del art. 51 de la Carta de la ONU para justificar la "guerra preventiva" cuando en rigor realmente la prohibición del uso unilateral de la fuerza militar es el pilar que sostiene toda la estructura de las Naciones Unidad y su Constitución. Todo el diseño del derecho internacional está en crisis, y quien juega el rol de potencia única es el principal responsable de ello. Tiene la posibilidad de castigar en un marco de legalidad los crímenes ajenos pero prefiere ajusticiar por su cuenta, al tiempo que sus crímenes de guerra y "daños colaterales" quedan siempre impunes. Puede parecer una ironía concederle un proceso a un terrorista, pero no existe otra vía para imponer la institucionalidad, el orden jurídico y la justicia. Desde el domingo a la noche no tenemos un mundo más seguro, tenemos uno más bestial aún.

Horacio Morel

Felipe, sin protestar, se retiró humillado, pero rezando en su corazón por la conversión del joven sacrílego. Dios acogió la oración de Felipe de la misma forma que había acogido la oración de Esteban por la conversión de Pablo. Peregrino, conmovido por el modo de proceder dulce y bondadoso de Felipe, experimentó un gran arrepentimiento y vergüenza por la forma en que había actuado. Y sin poder soportar el fuego que le quemaba por dentro, fue en su busca y, cuando lo encontró, se postró a sus pies suplicándole perdón. ¡La gracia había triunfado! ¡Peregrino se había convertido! Gracias a la oración y penitencia, el joven fue madurando en el ideal de consagrarse a Dios en la vida religiosa. Se encaminó hacia Siena en procura de San Felipe Benicio y le rogó que lo recibiera entre los Siervos de Maria. Como religioso, Peregrino se distinguió por la fiel observancia de la regla, por la caridad para con los pobres, por su dedicación apostólica y sobre todo por el espíritu de mortificación y penitencia. Durante treinta años jamás se acostó en una cama. Para descansar se contentaba con recostarse sobre una pared o acostarse en el suelo, apoyando la cabeza sobre una piedra. Entre los hechos milagrosos realizados en su vida se destacan la conversión de treinta ladrones, que de asaltantes se convirtieron en penitentes y eremitas. Después de muchos años regresó a Forli para ejercer el apostolado del amor, allí donde en otros tiempos había sembrado disturbios. Ya anciano, tuvo que soportar la prueba de una horrible llaga cancerosa en una de sus piernas. Cierto día, mientras rezaba delante del crucifijo, vio que Jesús desprendía una mano de la cruz, tocaba la llaga y quedaba curado en ese mismo momento. Peregrino falleció a los 80 años de edad, el día 1 de mayo de 1354. El Papa Benito XIII lo canonizó en 1726 y Pío XII lo proclamó patrono de los cancerosos.

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Observador Semanal del 13/05/2011