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OBSERVAD R SEMANAL PALABRAS DE CERTEZA Y ESPERANZA

DIRECTOR GENERAL: SANTíSIMO SACRAMENTO - www.sanrafael.org.py - mail: observador_semanal@yahoo.com

AÑO V - Nº 257 - JUEVES 10 DE JUNIO DE 2010

“Paraos, vuestro esfuerzo es noble pero inútil…” Vivimos en una época en la cual las antiguas certezas se han acabado, dando origen a la dictadura del relativismo, del hedonismo y del conformismo. Lo que domina es la duda, el escepticismo, la apariencia y el “mal gusto”. Afirmar la verdad significa ser tildado de fascista, tener una certeza significa ser comparado con los talibanes. Una confusión generalizada y conformista envuelve a todos. Pero existen aún personas que no se reducen al poder dominante e intentan dar espacio a aquellas exigencias ontológicas que están en el origen mismo del yo de cada uno de nosotros. Exigencias elementales, porque son originales en cuanto pertenecen al origen mismo del ser humano y que la Biblia sintetiza con la palabra “corazón”, es decir, con aquellos deseos de felicidad, de amor, de verdad, de justicia, de belleza, que no sólo están en la raíz de nuestro ser sino que son el origen de cualquier movimiento humano personal y social. El Código de Ética que los periodistas del diario “Última Hora” han promulgado hace una semana es una de las experiencias de esta postura que es la característica de cada hombre normal y psíquicamente sano. Estos 21 artículos en su raíz son frutos del reconocimiento de aquellos principios naturales que el Misterio mismo puso como signos indelebles en el corazón del ser humano. Por este motivo hemos mirado con simpatía este código de ética. Pero, al mismo tiempo, no podemos no poner a los autores de esta “carta magna” del periodismo una pregunta: ¿Puede el hombre con su capacidad respetar, vivir, estas normas? ¿Estarán disponibles y serán fieles para tomar en serio en su integridad, sin ninguna manipulación, los principios de respeto de la verdad, de la libertad en todas las expresiones del ser humano? Responder “si” sería una orgullosa pretensión como la de Lucifer que desafiando a Dios, queriendo ser como Él fue precipitado por el Arcángel Miguel (¿Quién como Dios?) a las profundidades del infierno, o como Adán y Eva que emulando al príncipe de los demonios se rebelaron a la voluntad divina, volviéndose los padres de nuestra cotidiana miseria, en particular del dolor y de la muerte de cada uno de nosotros, definidos en la oración “Salve Reina” como “desterrados hijos de Eva”. El hombre sueña con los valores, expresados en el Código de Ética de los periodistas del diario “Última Hora”, cualquier hombre desea ser protagonista de un mundo nuevo, de una civilización definida por la verdad y el amor, pero su afán de alcanzarlos se transforma en un esfuerzo inútil y, al final, en desesperación. El corazón de cada uno busca en todas las cosas y en todo lo que el hombre hace la verdad, la belleza, la felicidad, la justicia, el amor, pero cuanto más intenta subir la bellísima montaña donde se encuentra la respuesta a estos deseos, tanto más se precipita hacia el abismo de la imposibilidad. Somos todos víctimas de nuestro orgullo, de la confianza en nuestra energía, como Dante cuando enconEl heredero de Gaudí en Paraguay

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trándose -es él mismo quien se descubre en el primer cántico de su Divina Comedia- en el infierno quiso en la cima salir de este horror intentando, como un escalador, aferrarse de la piedras de la montaña donde brilla la luz, pero de repente le aparecieron tres bestias, símbolos de la miseria humana: la loba (avaricia), el león (el orgullo), el cerdo (la lujuria), que espantándolo lo hace precipitar una vez más en el abismo del vicio. Una imagen, la de Dante, para describir la inutilidad del esfuerzo humano para vivir como exige y desea su naturaleza humana, creada por Dios; la imposibilidad que cada uno experimenta al seguir con verdad lo que nuestro corazón desea. Ya el poeta latino Horacio, pagano él, afirmaba “Veo lo que es hermoso pero hago lo peor”. Todos deseamos amar, respetar una mujer, un hombre, todos sostenemos que el verdadero Matrimonio es heterosexual y monógamo, todos si aún somos normales afirmamos que la homosexualidad como elección de vida es una perversión, algo en contra de la naturaleza humana, todos soñamos con la fidelidad a nuestro

marido o nuestra esposa… pero en lo concreto nos encontramos a menudo derrotados y por el piso a causa de nuestra endémica debilidad. Por eso, mientras leía el Código de Ética de estos periodistas, me vino a la mente unas líneas de un cuento de Víctor Hugo, el autor de la famosa novela “Los miserables”, titulado “Le point”. En este cuento el escritor francés imagina el mundo como una gran llanura en la cual hay miles y miles de obreros, entre albañiles, carpinteros, herreros, ingenieros, arquitectos, todos ocupados y afanados en la construcción de un puente que una la orilla de este mundo con el cielo. Evidentísima la metáfora mediante la cual Víctor Hugo describe la sed de infinito que define cada hombre, la sed de moralidad que alberga en cada corazón. Pero en un cierto momento en el horizonte aparece un hombre, un hombre extraño, diferente, que grita: “Hombres, vuestra tentativa es noble pero inútil porque nunca con sus fuerzas alcanzaran a realizar el sueño que os empuja a este trabajo encomiable pero

Testimonios de la clínica Divina Providencia

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que no tendrá ningún resultado. Paraos porque Yo soy aquel puente que inútilmente intentan edificar”. Todos se detienen, muchos asustados por el grito, otros llenos de curiosidad quieren conocerlo, quieren entender mejor lo que ha dicho. “Paraos, vuestro esfuerzo es noble pero inútil porque Yo soy el puente que intentáis construir”. Palabras extrañas que aturden la cabeza de los “capos”, orgullosos de llevar a cabo la empresa, que molestan a los ingenieros y arquitectos deseosos de mostrar a los que vendrán esta obra de arte de la ingeniería y arquitectura moderna. Una provocación delante de la cual toda aquella muchedumbre está llamada a decidir: reconocer la verdad de Aquel hombre y seguirlo o rechazarlo continuando con la prometeica empresa. La mayoría decide darle la espalda y seguir adelante. Sólo un grupito abandona la empresa y se acerca, curioso por conocerlo porque corresponde a lo que sus corazones desean. Y con sorpresa reconocen enAquel hombre el cumplimiento de la antigua promesa, aquella promesa pronunciada en el Edén por Dios mismo después del pecado de los primeros progenitores y renovada por Dios cuando eligió a Abraham, cabeza de un pueblo destinado a mantener viva aquella promesa a través de los milenios hasta cuando una descendiente de este pueblo, una chica de 15 años llamada María dará su consentimiento al llamado del Misterio para ser la madre del Mesías. “Y el Verbo se hizo carne y acampó entre nosotros” escribe el evangelista San Juan en el prologo de su evangelio. Finalmente aquella belleza, aquella verdad, aquella justicia, aquel amor, que están en el origen del Yo humano, y que ha sido, es y será, la razón de cualquier tentativa humana de construir aquel puente entre lo efímero de la orilla humana y el Infinito, asume el rostro de un hombre de aquel hombre que con un grito invitó a aquella muchedumbre afanada en la tentativa de llenar el vacío humano con su propia capacidad, a pararse y reconocer en Él la respuesta, el cumplimiento. Y es este hombre que como hace dos mil años atrás atrapó la curiosidad de Juan y Andrés que Le preguntaron: “Maestro, ¿dónde vives?”, seguirá suscitando la misma pregunta de felicidad, de belleza, de justicia, de amor, de verdad. Y será solamente Él quien podrá responder a este grito humano, será solamente el encuentro con Él la posibilidad de una nueva moralidad, de un modo nuevo de vivir la vida y de ser no sólo periodistas sino de ser hombres completos. Por eso la noble iniciativa de los periodistas de “Última Hora” se volverá estilo de vida solamente si la libertad de ellos, como la nuestra, dice “si” a Aquel Hombre que, único en la historia, ha dicho de sí: "Yo soy el camino, la verdad y la vida”. De lo contrario, será una nueva e inútil torre de Babel, una cortina de humo en los ojos que impedirá ver la realidad que volverá a ser confundida con la mentira y el prejuicio.

Cómo la estratégia del silencio salvó a miles de judíos

P. Aldo

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Mundial de Fútbol El Fútbol y la Felicidad

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ACTUALIDAD

“De la presencia al testimonio” Monseñor Luigi Padovese estaba partiendo para Chipre, donde encontraría al Santo Padre Benedicto XVI. Probablemente estaba dejando la ciudad de Iskenderun en Anatolia, de donde era obispo, cuando en una acción loca su colaborador y chofer, quien sufría de problemas psíquicos, puso fin a su vida. Luigi Padovese, vicario apostólico en Anatolia y presidente de la conferencia episcopal turca, fue acuchillado ayer en su casa. Un crimen que inmediatamente hizo pensar en un homicidio político, con fondo religioso, haciendo volver la memoria al asesinato del padre Andrea Santoro el 5 de febrero del año 2006 por manos de un fanático religioso. Pero no fue así lo dice el nuncio apostólico, Mons. Antonio Lucibello, contactado telefónicamente por el Sussidiario. “El aspecto religioso en este caso es totalmente extraño, y me urge subrayarlo”- dice el alto prelado. Versión confirmada por declaraciones hechas esa misma noche por el P. Lombardi, jefe de redacción de la Santa Sede. Mons. Padovese nació en Milán en 1947, ordenado sacerdote en 1973, era capuchino, había enseñado patrística en la Universidad Pontificia del Antonianum de Roma, también en la Gregoriana y en la Academia Alfonsiana. Visitador del Colegio Oriental de Roma para la Congregación de las Iglesias Orientales, últimamente fue nombrado vicario apostólico en Anatolia y obispo titular de Monteverde. Fue consagrado obispo en Iskenderun el 7 de noviembre. Celebró en el 2006 el funeral del padre Santoro. El año pasado el Sussidiario.net lo había entrevistado cuando vino a Roma para la visita “ad limina”. “A la Iglesia universal fue su pedido- pedimos para nuestro bien el tener los ojos dirigidos hacia nuestra realidad”.

¿Excelencia, no se conocen aún las causas que llevaron al asesinato de monseñor Padovese, podría tratarse de un acto fanático anticristiano o de persecución? No, lo niego absolutamente. El factor religioso es totalmente extraño en este caso. Entiendo que para vosotros pueda ser la interpretación más fácil e inmediata, y también la más excepcional, pero yo lo estoy repitiendo a todos los que en éstas horas me llaman, y me interesa subrayarlo: no hay ninguna relación entre el caso Santoro (el asesinato del p. Andrea Santoro, ocurrido el 5 de febrero de 2006 en la iglesia de la Trebisonda (en el Mar Negro) y el caso Padovese). ¿Cuál es su recuerdo personal de Mons. Padovese? Luigi Padovese había hecho de Turquía su elección ideal, agregado a ser su primera tierra de misión. Era la coronación del interés que siempre tuvo y demostró por esta tierra, que por otro lado puede ser considerada como Tierra santa para la Iglesia. Aquí todo nos habla de comunidades cristianas antiquísimas. Posteriormente lo eligieron como obispo y como consecuencia formó parte de la Conferencia episcopal, en la cual fue nombrado presidente. No puedo no recordar su gran voluntad y su trabajo para tener viva la memoria de los santos que han hecho grande la primera cristiandad. ¿Y en particular Excelencia? Él y varios colaboradores suyos, con la ayuda del Instituto de espiritualidad del Antonianum en Roma, cada año organizaban convenios y congresos para tal fin, por ejemplo tenían organizado uno para el mes de junio que culminaría en Antioquía en la festividad de San Pedro. Permanece en mí el recuerdo de su trabajo realmente ideal

TESTIMONI O

y actuante para esta tierra donde la Iglesia se desarrolló, antes de llegar de occidente. ¿Cuándo lo vio por última vez? Más o menos hace un mes, en abril, pasó por aquí para arreglar algunas cuestiones y almorcé con él y sus colaboradores. En estos últimos días estaba preparándose para ir a Chipre, es más yo pensaba que ya estaba allá, para encontrarse con el Santo Padre. En Chipre habría recibido de manos del Papa, el Instrumentum Laboris para el Sínodo en Medio Oriente. Sí, es una expresión de la solicitud para todas las iglesias típicas del ministerio apostólico, y que el Papa ejercita en esta particular circunstancia en preparación del Sínodo de octubre. ¿Qué significa para vosotros pastores estar como guías de una comunidad católica en Turquía? Le leo lo que dijo Mons. Padovese al Sussidiario.net, hace un año y medio: “en las grandes ciudades como Istambul, Esmirna, Mersin, Antioquía…-a excepción de algunos hechos de violencia e intimidación que se verificaron años anteriores- las relaciones con el mundo musulmán son buenas. La situación (de la Iglesia y de los cristianos) de Turquía no está unida tanto a la presencia del Islam, al cual pertenecen el 90 % de la población, sino más bien a una especie de nacionalismo que ve al cristianismo como un fenómeno extraño a la cultura turca.”

Un milagro del sacramento del bautismo A menudo suceden milagros en nuestra Clínica “Divina Providencia”. Uno de ellos lo vivimos unos días atrás cuando después de bautizar a un paciente ya adulto, que no comía hace días y que apenas podía pronunciar una que otra palabra, volvió a hablar con fuerza, con ánimo y comió algo del helado de chocolate, su gusto preferido, que el PadreAldo le compró como regalo. Un verdadero milagro del sacramento del bautismo que en su esencia de infundir en el alma la presencia del Espíritu, transformándola en criatura nueva, morada del Altísimo, descubre a los ojos de los mortales las manifestaciones de su poder. Para percibir estas grandezas necesitamos de un corazón sencillo como el de un niño, sin pretensiones ni prejuicios, sino definido por el vaciamiento y el abandono confiado que busque en todo la mano del Creador, deseando reconocer sus huellas y sus toques delicados. Necesitamos pedir al Señor con la actitud de un mendigo, nos done un corazón que ve más allá de las apariencias engañosas y de los razonamien-

Rogelio Irutia Monumento al trabajo (Vigo, España)

tos científicos. Delante de éste hecho divino, me urge ensimismarme más con el Dueño de las ciencias, que es capaz de transformar, desde la limpieza del alma, la realidad de un cuerpo que pasa de la muerte a la vida sin fin. Algo que atraviesa con una espada mi corazón, es la ceguedad de algunos que a la hora de evaluar el estado de un paciente, colocan al aspecto espiritual en el último lugar. Como si primero importara el cuerpo y luego el espíritu. Para que nos despertemos, Dios se encarga de colocar delante de nuestros ojos ciegos por el orgullo, casos como el que citamos, a fin de que caigamos en la cuenta que el hombre es relación con el Misterio, que vos y yo somos un “Tú que me haces”, que el Dios que nos hizo y nos hace es “el Señor” del cielo y de la tierra. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Hna. Sonia

Mons. Luigi Padovese ¿Cómo se enfrenta este desafío? Con el mismo espíritu que ha signado a la Iglesia en los primeros siglos frente al paganismo. Pienso que aquí, pero también en la misma Europa que nosotros conocemos, con sus profundas raíces cristianas hoy en crisis, es necesario hacer nuestro el estilo, la sensibilidad y el acercamiento que tenía San Pablo con los grupos y comunidades de su época. ¿Porque este método es bueno aún hoy? Porque lo moderno está siempre enraizado en lo antiguo. Lo que podemos hacer es y antes que nada dar nuestro testimonio con simplicidad. Esto significa que antes que hacer es necesario ser. Pocos años atrás la pequeña comunidad católica turca ha hecho un congreso eclesial con un título que ya lo dice todo: “De la presencia al testimonio”. Presencia significa que los números y las estadísticas si hacen pequeñas, pero lo que más importa y cuenta es el ser testimonios que permanece y que gracias a Dios se vuelve más fuerte. Fuente: El Sussidiario.net


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TESTIMONIO

El heredero de Gaudí en Paraguay Durante un viaje a Barcelona tuve la gracia de conocer al “Miguel Angel” de los tiempos modernos: Etsuro Sotoo, el gran escultor japonés, al cual le ha sido entregada la responsabilidad de continuar

escultor quiso participar en una charla en la bellísima iglesia gótica de Barcelona, “Santa María del Mar”. El templo estaba lleno. Los oradores eran Marcos y Cleuza Zerbini y el suscrito. El tema: “La crisis

que, gracias a los amigos, se transformó en una fuente de gracia y creatividad. El escultor, muy impresionado, desde aquel día nunca más nos abandonó. Y fue por esta gran amistad que un día tuve el atrevimiento de solicitarle si podría culminar la clínica “Casa Divina Providencia San Riccardo Pampuri” en Asunción, comentando en la piedra la frase de San Pablo: “la naturaleza misma sufre los dolores del parto esperando la Resurrección de los hijos de Dios”. Al comienzo quedó un poco preocupado, sea por la falta de tiempo, sea por la empresa que le pedía. Pero la fe y la amistad resolvieron el problema con un gran “Si padre, lo hago”.

la obra de arquitectura más importante en la actualidad: la iglesia “Sagrada Familia”, ideada y comenzada por Gaudí en el siglo XX, en Barcelona. Nuestro encuentro aconteció dentro de la “Sagrada Familia”, pero tuvo su momento definitivo cuando una noche el

Por eso desde este viernes hasta el domingo estará en el Paraguay. Llega al país el más grande La Sagrada Familia de Gaudi escultor actual y llega gracias a una amistad para regalar al Paraguay lo que será la más grande obra artística de todos los económica es una gracia, en cuanto provoca la libertad humana a ir al fondo de la tiempos, pasado, presente y futuro. Una cuestión y buscar nuevas formas de creati- vez más la Providencia nos educa que el arte, la belleza, es la cumbre de la carividad”. dad. Personalmente conté mi vida y la graCuando esta obra esté acabada será un cia que han sido para mí el dolor y tanta prueba que arriesgaron hundirme pero espectáculo contemplarla desde cualquier lugar de la ciudad, encima de la clínica

Etsuro Sotoo

“Casa Divina Providencia San Riccardo Pampuri” enAsunción. Invito a los inteligentes a participar el domingo 13 de junio: en la Misa de las 11:00 hs. en la parroquia san Rafael, donde el Coro Polifónico ofrecerá la Misa de Zipoli en honor de Etsuro Sotto, y posteriormente en el encuentro que tendremos con él, a las 17:00 hs. en el Centro Paraguayo Japonés. P. Aldo

LA VOZ DE LOS LAICOS DEL PARAGUAY (1)

Todo bautizado es un evangelizador nato En el próximo mes de septiembre se realizará en n u e s t r o p a í s e l 3 e r. Congreso de Movimientos

Eclesiales y nuevas Comunidades de América latina y el Caribe. Esto quiere decir que nuestro país va a ser, dentro de medio año, sede de un encuentro continental de laicos. Con el fin de prepararnos adecuadamente para dicho evento queremos presentar a la consideración de todos los laicos del Paraguay algunos puntos que aviven su conciencia de miembros activos y comprometidos

de la Iglesia. Ante todo, aclaremos bien en qué consiste ser laico y cual es su finalidad. La clásica definición de laico que se suele dar no aclara ni convence mucho por ser negativa, exclusiva y discriminatoria. Se suele decir que laico es todo miembro de la Iglesia que no es clérigo ni consagrado. Es decir, a pesar de formar parte de la inmensa

GRAN PEREGRINACIÓN MARIANA SALIDA: 19 de Agosto REGRESO: 9 de Septiembre ORGANIZA: Parroquia San Rafael Tel.( 021) 623 496/ (0971) 954. 480 / (0981) 380 222 Email: sanrafael@hipuu.com.py

mayoría de la comunidad eclesial, se le ubica al laico por no pertenecer a la Jerarquía de la Iglesia, que apenas representa a un 2% de la población católica mundial, ni a ninguna “comunidad religiosa”, que apenas son un 3% del total. Debemos de reconocer que esta supuesta definición es una muestra de la mentalidad clerical que ha imperado durante siglos en el seno de la iglesia Católica. Lo que podríamos llamar “nueva postura de la iglesia” con referencia a la identidad y vocación laical comenzó ya en la primera mitad del siglo XX. Si revisamos escritos y discursos de los Papas de esa época ya vemos cómo va apareciendo lo que más tarde será confirmado y profundizado en el Concilio Vaticano II y, a partir de él, en todos los teólogos y pastores de la Iglesia. En teoría, el laico a

dejado de ser un ciudadano de “segunda” y un mero colaborador del sacerdote para ser tratado como “protagonista de la Nueva Evangelización” (por ejemplo, Conclusiones de Sto. Domingo, Nos 97 y 103). A medida que hemos tomado conciencia de que la Iglesia existe para evangelizar (Pablo VI, en Evangelio Nuntiandi, Nº 14) y de que todo bautizado es miembro de la Iglesia, se ha hecho evidente de que todo bautizado es un evangelizador nato. Todos somos llamados a la santidad y al apostolado; pero no todos podemos evangelizar de la misma manera. Un cristiano que ha recibido el Sacramento del Orden evangeliza siendo maestro, santificador y pastor del pueblo de Dios; el que ha sido consagrado por los Votos Religiosos evangeliza ofreciendo un testimonio de

vida conforme a las bienaventuranzas; y la gran mayoría del pueblo de Dios, que “vive en el mundo sin ser del mundo” evangeliza ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según los criterios y valores del Evangelio. La vocación específicamente laical fue expresada en el Vaticano II y recogida para América Latina en el Documento de Puebla, con la famosa frase de que “el laico es el hombre o mujer de la Iglesia en el corazón del mundo, y el hombre o mujer del mundo en el corazón de la Iglesia”. Es decir, el laico es el bautizado comprometido en la construcción de un mundo según el Evangelio, y al mismo tiempo responsable de que debe contribuir también con la buena marcha de la comunidad.. Anibal Gonzalez Isidro Quiñónez


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TESTIMONIOS DE LA CLINICA DIVINA PROVIDENCIA

Dios nos dio a su Hijo Único Hablando con Norma en su sala de la Clínica, me comentó esta reflexión suya y le pedí me la escribiera para publicarla. Ella comparte la sala con una paciente que tiene los miembros del cuerpo totalmente atrofiados y rígidos, sin poder valerse por sí misma, y lanza unos fuertes gritos a causa de su enfermedad. Siempre me conmovió la ternura con la que Norma la mira. Nunca se queja de los gritos que escucha, al contrario, las veces que le pregunto si pudo descansar bien, ella me responde sonriendo que sí. Norma me decía que no tiene miedo de dar hasta lo último que posee, porque sabe que mientras tenga la posibilidad de trabajar lo podrá volver a comprar. Este “trabajar” para nuestros enfermos es “amar” ya que como decía san Juan de la Cruz “más vale el más puro amor que miles de obras juntas”. Su trabajo es ofrecer por amor, sus propios sufrimientos y unirlos a

los de Cristo para colaborar con Él en la redención del hombre; en la transformación de corazones, en el cambio de miradas, en el despertar de las razones últimas por las que vale la pena vivir y morir. Este trabajo les permite volver a tomar lo que han dado. Quien ha entregado su vida a Dios la recupera más bella, con una luminosidad deslumbrante, capaz de contagiar e iluminar. A continuación, la meditación de Norma, una profundidad que se alcanza en la plena conformidad de voluntades, la de Norma y la de Dios. “Un día un hombre dijo: 'quisiera tener 100 gallinas para compartir la mitad con los más necesitados'. Y le preguntó un amigo: ¿Qué harías si tuvieras 50 gallinas? A lo que el hombre respondió: haría lo mismo, la mitad les daría a los más necesitados y me quedaría con la otra mitad. El amigo

volvió a preguntarle: Y si tuvieras una sola gallina, ¿qué harías? ¿Qué creen que respondió el hombre? Nada, se quedó callado. “De tal manera amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único para que todo aquel que en Él crea no se pierda sino que tenga la vida eterna” (Jn 3,16). Pregunto yo: ¿Cuántos hijos tuvo Dios para enviarlo a morir en la cruz, tomando nuestro lugar? ¿Acaso entregó uno y se quedó con otro? ¡No! Él, no escatimó esfuerzo por amor a nosotros y entregó a su único hijo para que sufra y muera en una cruz para luego resucitar. Hoy decimos “quisiera ganarme la lotería y repartirla a los pobres” o “me gustaría tener mucho dinero para dar alimento y vestimenta a los que más lo necesitan”. Y yo me pregunto ¿Porqué no compartir eso que tenemos? ¿Porqué no extender la mano al

Norma

niño/a o al hambriento que vive a mi lado sin pensar que luego nos quedaremos sin nada?

En este lugar está con el Señor

Recuerdo que una madrugada de mucho frío, a las tres y media, fuimos al hospital a sacar turno para su control, yo la bajé y volví a casa, por el camino, me encontré con papá, quien me dice que se iba junto a mamá porque no la había visto nada bien cuando salió. Ese mismo día al volver de mi trabajo le encuentro a mamá en su cama muy mal y papá me cuenta que apenas había llegado con ella del hospital, y que se desmayó. Todos decían que era por el frío. Uno de esos días que ella se quedó sola en la casa, quiso irse al baño, al no tener fuerzas se cayó golpeándose la columna y rompiéndose el brazo derecho, no sabemos cómo hizo para volver a su cama. Desde ése día ya no pudo caminar, ni siquiera se le podía tocar, del coágulo de sangre que se le había formado entre las piernas. Este coágulo se le empezó a descomponer mientras ella empeoraba con mucha fiebre. El 3 de agosto del 2009 la internamos en la Regional de Luque, pero de urgencia, decidieron trasladarla al hospital de Clínicas. Allí pasamos de todo, papá dejó de trabajar para poder quedarse con mamá, nosotros, sus tres hijos nos turnábamos por las noches para que él pudiera ir a descansar. Los doctores sugirieron operarla enseguida, le hicieron dos enormes cortes, como ella es del grupo sanguíneo RH(-) nos fue muy difícil conseguir sangre, tuvimos que comprar un remedio muy caro que supla esa falta de sangre en el cuerpo, también hicimos una campaña por radio y televisión pidiendo donantes, y aparecieron unas cuantas personas muy buenas,

para nosotros desconocidas que le donaron sangre. Estamos muy agradecidos a ellos. Para la segunda operación nos reunimos toda la familia, sabíamos que mamá estaba muy mal y que probablemente no aguantaba la operación, además teníamos que firmar un documento que alejaba de toda culpa al hospital si ella moría. Aceptamos la operación y ella salió con vida. Después le hicieron otras cinco operaciones más en un lapso de dos meses. El 16 de octubre le dieron de alta. En todo ese tiempo pasamos por muchas cosas, la más dolorosa para mí fué, cuando una noche me quedé a cuidarla. Ella empezó a delirar y con una mirada perdida hablaba con su mamá diciéndole: “No mamá” “nona, mamita” “sí, está bien mamá” y a mí, su propio hijo, no me reconocía. Esto me dolió mucho. Ya en casa, se encontró mejor. Les veía a sus nietos a quienes extrañaba un montón. Un día queriendo agarrar el control remoto de la televisión se cayó y se rompió el brazo izquierdo, entonces volvimos a internarla de urgencia, después llegamos a ésta clínica Divina Providencia, donde gracias a Dios y a la Virgen contamos con ustedes. Aquí, mamá se encuentra muy bien, comiendo de todo, cosa que no hacía hace meses. Además ahora dice que ya no se quiere ir de aquí, que en éste lugar está con el Señor. El héroe de toda ésta historia, aparte de ser mi mamá que sufrió mucho, es mi papá, por todo lo que hizo, hace y dijo, va a hacer por ella, su amor no tiene fin. Adolfo Hijo de Ladislaa

Hagamos a los demás lo que queremos que nos hagan a nosotros”. Norma

Es una Obra de la Fundación Centro San Rafael De ayada a la vida

Hace mucho tiempo que mamá, Ladislaa, empezó a tratarse en la Regional de Luque y nunca nos contó lo que estaba pasando. Ella es de esas personas que si le duele algo nunca se queja, se levanta y sigue haciendo lo que tiene que hacer.

Hoy es el día de la compasión, del repartir Amor, de pasar la mano, sea cual fuere la situación. Hoy es el día de amar al prójimo como Dios nos pide.

Hoy veamos a Cristo en un niño en la calle, en un enfermo del hospital, en un anciano abandonado. No esperemos mañana porque tal vez no llegue.

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TESTIMONIOS DE LA CLINICA DIVINA PROVIDENCIA

“La desgracia se convierte en gracia” Como ya le había contado soy argentino, padre de tres hijas, una de treinta años, otra de veinticinco, y otra de veintidós. Un día, sorpresivamente, me caí y me golpeé muy fuertemente la pierna y un dedo de la mano. Con el tiempo éstos empezaron a descomponerse y el doctor me aconsejó cortarme el dedo carcomido por los bichos, pero no lo admití. La señora que, en aquel entonces, siempre me atendía solía hablarme de la Parroquia san Rafael, donde habían médicos que podían curarme; yo sólo la escuchaba, hasta que una tarde ya no pudiendo soportar el dolor, dije: “Me voy”. Llegué a la Parroquia, preguntando por la clínica, subí hasta allá, y esperé toparme con algún médico. Pasó como una hora y no vi a nadie, además me dijeron que en ése lugar sólo atendían a pacientes con enfermedades terminales, entonces resignado salí de la clínica y al bajar la rampa, ¿a quién me encontré?... “¡Al PadreAldo!”, Dios me lo puso allí. Le comenté lo que me pasaba y después de escucharme detenidamente me dijo:

“Anda a la vuelta de la misma cuadra y vas a encontrar un Policonsultorio donde van a poder atenderte”. Llegué al Policonsultorio y me recibió una secretaria muy amable, quien me sugirió que esperara a la doctora. Antes que llegara ésta, unas personas de la casa san Joaquín vinieron a buscarme. Me llevaron a la casa, me dieron un baño, me afeitaron y me condujeron de vuelta al Policonsultorio. La doctora me atendió, luego llegó el Padre Aldo y como yo tenía la pierna muy inflamada, le pregunté si podía quedarme más tiempo hasta que me recuperara y enseguida me respondió: “Vos te quedas acá” Fue así, como buscando una solución para la infección que sufría, me encontré con un mundo diferente, desde el primer día, que llegué a la casa san Joaquín me dieron mucho cariño, mucho afecto, de todos teniendo en cuenta que los abuelos tienen sus días. Con el tiempo me dí cuenta que tenía que dar algo más, entonces empecé a levantarme todos los días a las cinco y media de la mañana, a ayudar a las personas

Me abrieron la Puerta de la salvación Hola, soy Fermín, tengo treinta y dos años de edad. Me animé a escribir lo que pasé y estoy pasando en estos momentos de mi vida: hace un año atrás, tuve tres operaciones de un tumor canceroso, tenía que seguir mi tratamiento de quimioterapia y no pude, a causa de eso sufrí muchísimo, me moría de dolor. Me internaron en el Hospital de Clínicas por veintidós días, y no encontraron solución, me seguía torturando el dolor, y nadie me hablaba acerca de mi situación, todos callaban. Vino la doctora y me dijo más o menos que ya no podía hacer nada por mí, ésa misma tarde llegaron otros doctores y me dijeron que mi enfermedad ya no tenía cura, que me quedaba muy poco tiempo de vida. En ése momento solo me quería morir, ya no quería saber nada de nadie, el dolor que sentía era demasiado fuerte. Al día siguiente mi señora Miguela fué a la Parroquia san Rafael a pedir mi traslado y llegué a la clínica Divina Providencia donde me recibieron con los brazos abiertos, me abrieron la puerta de la salvación. Nuevamente me sentí revivir en éste lugar, donde soy atendido de maravilla, recibiendo todos los días la salvación espiritual. Me siento muy animado, de nuevo con ganas de seguir adelante, porque aquí me trajo Dios para salvarme y agradezco infinitamente a las personas que me recibieron en éste Hospital de liberación, que son el Padre Aldo y la hermanita Sonia, gracias a éstas personas y a la atención que me brindan estoy feliz, sin dolor, sin tristeza, sin amargura. Dios y la Virgencita me salvaron y tengo mucha fe en que me van a curar, que seguiré adelante con mi señora y mi hijo. Gracias al Padre Trento y a la hermanita Sonia, especialmente a ti Padre Celestial y a ti Madre Virgencita por darme la oportunidad de recuperarme y por bendecirme enormemente al traerme a éste lugar.

Sagrada Que Dios y la Virgencita los bendiga a todos,Familia gracias.

Cabeza del ángel de la independencia Museo de arte popular - Ciudad de México que asisten a los abuelos en todo lo que pueda, como el dar una mano en la cocina, servir el desayuno, bañar a los abuelos, sacarlos al patio, darles la merienda…, ayudar a los que se quedan por las noches para cuidarlos. Antes ni me imaginaba que podía hacer una cosa igual, sin embargo, me hace muy bien. Estoy contentísimo con ésta casa, viviendo con personas que no se pueden valer por sí mismas. Algunas veces se reniega un poco de los abuelos, pero hay que ponerse en el lugar de ellos, si no le ayudás vos, quién les va a ayudar. Hace un tiempo los compañeros de trabajo me decían que tenía que comer en la mesa de ellos, pero yo quería comer en la mesa con los abuelos, para hablarles y acompañarles. Me encuentro totalmente restablecido, en todos los sentidos, anímicamente y espiritualmente. Me siento fortificado, gracias a las misas en nuestra Capilla que celebramos tres veces a la semana, a las catequesis de dos veces por semana, en donde todos juntos, enfermeros, compañeros de trabajo, abuelos, crecemos en la fe. Este lugar es una maravilla y estoy contento con todo lo que se puede hacer. Además, mañana empiezo a trabajar como guardia del edificio nuevo de la clínica y agradezco la confianza del Padre Aldo al proponérmelo. El trabajo lo necesito, porque quiero ser útil, responsable, y no quiero defraudarlo, si él me lo ofrece es porque

Fermín

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Ayude a los niños, ancianos y enfermos de sida y cáncer abandonados por la sociedad

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sabe que voy a poder responder a lo que necesita. Tengo la mente siente, pensando en positivo, ya no quiero desviarme, la fuerza que estoy teniendo es impresionante. Me siento como “nuevo”, antes estaba tan decaído, tan angustiado, tan solo, con una mente que corría a mil kilómetros por hora, en un estado terrorífico, y ahora tengo salud, y voy a dar todo lo que pueda. Hace unos días el Padre Aldo me dijo una frase que se me quedó grabada: “La desgracia se convierte en gracia”. Nosotros los argentinos solemos decir “de lo malo también se aprende”, si sabés que hiciste algo malo tal vez ya no lo volvés a hacer, si te quemaste con leche, cuando ves la vaca, llorás, porque ya no querés volver a quemar. Estoy siempre muy agradecido, primero a Dios, por traerme a éste lugar, segundo, al Padre Aldo, por encontrarlo, y tercero a ésta Casa que me da todo, techo, cama, ropa, comida, compañeros de trabajo, abuelos a quien cuidar. Tengo mucha fe, después de todo lo que pasé, tengo que mirar hacia delante, siguiendo un camino que recién se esta viendo, cómo termina, no lo sé, solo sé que Dios no me va a abandonar. La obra que el Padre lleva a cabo es maravillosa, no encuentro palabras para adornarla, su bondad no termina nunca. Carlos.


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TESTIMONIOS

“Señor, perdóname por mi escasa Fe” Cuántos de nosotros no hemos vivido o estamos viviendo una situación similar a la de este amigo que nos testimonia su dolor, su miedo y sus dudas, pero al final su liberación, al reconocer que sólo Cristo conserva y salva la vida. (GL) “Dolor inmenso, lacerante. Silencio, abandono, miedo, impotencia, preguntas, preguntas… Mi pequeña Teresa, también ella, como Lucia. Su cuerpito tendrá que aguantar un martirio infernal: controles, pinchazos, extracciones, anestesias abdominales, diálisis, biopsias, trasplantes, medicamentos del botiquín de primeros auxilios, venenos para toda la vida. Pobre mi hija que desde su cama, hace meses, pega cartitas para Jesús. Mi familia es bellísima, un inmenso regalo: es la familia de las alegrías desconocidas para la mayoría de los extraños y algunas veces también de tantos amigos. Es la familia de tantos dolores y de la cruz. Tal vez por esta razón somos bendecidos. ¡Qué lógica extraña y e incognoscible! Cuando hace 11 años entrabamos en el infernal calvario de Lucia, la imprevista concepción de Teresa nos era indicada como una recompensa. ¡Era así! Entraba en nuestra vida un don maravilloso. Pasados los años se me insinuó la duda, el miedo, de que también ella fuese objeto de aquella enfermedad. Me animaba diciendo: me la dio literalmente ÉL, como los otros tres hijos, ella no ha sido buscada. Era pura iniciativa Suya. Con el tiempo el miedo creció: cada vaso de agua me parecía exageradamente amenazador, cada necesidad de hacer pipi una advertencia, cada medida de altura era insuficiente respecto a mi espera. Cada seña de halitosis o de nausea de Teresa la posible cercanía de la enfermedad. Así, quién me preguntaba ¿cómo estás? no podía decirle que bien porque mi corazón estaba pre-ocupado en este miedo. Mi confesión en estos años era esencialmente sobre este punto. Mi demanda al Señor era que me hiciera vencer el miedo y que el poder del Espíritu Santo alcanzara a Teresa

y me devolviera la fuerza. Con los ojos llenos de lágrimas iba por el camino hacia el santuario de Loreto al término de cada peregrinación anual pidiendo la gracia para Lucia y Teresa, en caso de que tuviese la enfermedad, la tenía pero no lo sabía. De santa Catalina de Siena, de san Antonio, de san Leopoldo, a Medjugore, a Lurdes, de Rolando Rivi, san Juan Bosco, Rue le Bac, san Francisco, san Ricardo Pampurri, san José Moscati,….en todos los lugares marcas de Santos y testimonios (la plegaria sobre la tumba de Enzo y de don Giussani… ayúdenme amigos míos) he pedido, implorando la Gracia por Teresa, una plegaria como un respiro. ¿Quizás tuve que rezar muchas más veces o de otra forma? Señor, perdóname por mi escasa Fe. El 22 de abril la visita a la pediatría, la esperanza que ella no se diera cuenta, de aquello del cual tenía miedo desde hacía algún tiempo: el retraso del crecimiento, y todos los otros pequeños signos sin embargo ambiguos. La decisión de someterla a los análisis de sangre que sólo a esta edad podrían revelar una enfermedad progresivamente degenerativa. La respuesta como un clavo en la carne, como miles de lanzas en los pulmones. La respuesta como un clavo en la carne como mil lanzas en los pulmones. Falta el aliento, incredulidad, ganas de huir, ganas de estar, ganas de ceder y abandonar, ganas de luchar, ganas de morir, ganas de vivir… ¡qué lucha dramática! Con este drama lacerante hemos ido a los ejercicios de la fraternidad de abril. La sorpresa es la paz y la fuerza de Elisangela que sufre no menos que yo. Mas la certeza que Él vence a todo. Señor, dame tu fuerza. Contigo todos los males se convierten en bien, contigo la cruz es la resurrección. Le pido solamente esto a Él porque me siento el hombre más pobre e impotente del mundo. Hace 11 años había escrito a Don Giussani, quizás la carta le haya llegado… había hablado a Enzo que me había abrazado y un mes después murió. En el cielo, él y don Giussani nos ayuden más… como los seres queridos que en estos años me han dejado y conocido el dolor: Juana, Natalia, abuelo Mario, abuela Isetta, tío Aldo a todos ustedes que conocían bien a Lucia y Teresa y una consigna, intercedan por mis niños. Desde hace 10 años todas las noches al término del Memorare recito la novena del Padre Pio entregada a las hermanas clarisas y las oraciones a san Ricardo Pampuri, seguida de aquella a san Leopoldo Mandic y al pequeño Rolando. Quizás he pedido con un corazón pobre en confianza y abandono, quizás pretendía una respuesta sola, que pudiera satisfacerme. ¡Ahora basta! Ya no pido más el milagro de la curación para no apegarme a mis medidas: Sí Señor, tú sabes que te amo, si quieres puedes sanarme, si quieres puedes sanarla… como al leproso. Si no puedes, dame por lo menos la fuerza de encontrar

la misión que me has asignado, sosteniéndome en la lucha diaria, infundiendo esperanza a mi familia, sosteniendo nuestros corazones para que no se rindan a la duda y al miedo. Entiendo que es una cuestión de libertad: no hacerme vencer todas las series de pensamientos y reacciones que nacen de las experiencias vividas, pero he decidido mirar en otra dirección: Teresa es suya, Él me la dio, Él la podrá cuidar, defender y amar, a través de su familia y de sus amigos; Él sabrá responder. Ven Señor Jesús, dame consuelo y fuerza. Porque cada uno de nosotros pueda ser redimido en la vida, ser salvo, encontrar lo que conserva y salva la vida. Leopoldo

Jesús salva a Pedro

¿Qué puedo hacer para ser feliz? Una señora me contó que su hija anda muy mal: tiene depresión. Ella se veía muy preocupada, como si fuera afectada por una “molestia” que no lograba sacarse de encima. Preocupada, justamente, por la depresión de su hija, pero, también “molesta” porque era algo que “desordenaba su vida”. Un desorden que la afectaba a través de la pregunta de su hija, “¿Qué puedo hacer para ser feliz? “Será ¿qué con nuevas actividades (gimnasio, baloncesto, danza) podré ayudar a mi hija a salir de esta enfermedad? Además de visitar el psicólogo o la psiquiatra”, me decía la mamá. Yo reaccioné diciéndole que una gran Gracia la visitó. Una gran Gracia que la sacudió, la obligó a ponerse frente a la pregunta fundamental de la vida, ¿Qué puedo hacer para ser feliz?; una pregunta que nosotros adultos hemos censurado o consideramos síntomas de una enfermedad. Muchas veces somos nosotros adultos que tenemos miedo de la humanidad de nuestros hijos, que es la misma humanidad nuestra: en los jóvenes aún viva, en nosotros anestesiada. ¿Cuándo nosotros adultos vamos a ponernos seriamente frente a la vida y al drama de la vida de los jóvenes? Esta pregunta es nuestra misma pregunta, y solo tomándola en serio nos volveremos adultos. Decía un artículo, muy lindo, que el P. Julián Carrón, responsable del Movimiento de Comunión y Liberación, escribió en motivo de la última Navidad. “Cuántas veces sentimos la tentación de mirar nuestra humanidad concreta –por ejemplo, nuestro malestar, insatisfacción, tristeza, o aburrimiento- como un

obstáculo, como una complicación y un estorbo para la realización de lo que deseamos. Por ello, nos enfadamos con nosotros mismos y con la realidad, y el peso de las circunstancias nos abruma, mientras tratamos de avanzar dejando de lado ciertos “aspectos” de nuestro yo. Sin embargo, el malestar, la insatisfacción, la tristeza y el aburrimiento, no son síntomas de una enfermedad que se pueda tratar con medicinas, como cada vez más sucede en una sociedad que confunde la inquietud del corazón con el pánico o la ansiedad. Estos síntomas, por el contrario, son señales de cuál es la naturaleza de nuestro yo. Nuestro deseo es más grande que el universo entero. La percepción de un vacío en nosotros y en lo que nos rodea, (…) prueban la condición ineludible del corazón humano, el carácter inconmensurable de nuestro deseo: nada consigue darle satisfacción y paz. Podemos olvidarlo, traicionarlo, engañarlo, pero no podemos extirparlo (…) Solo lo divino (hecho compañía a nuestra pobre vida), en efecto, puede salvar al hombre, es decir, las dimensiones verdaderas y esenciales de la figura humana y de su destino, decía el P. Giussani”. Querida mamá, solo el encuentro con la ternura de Dios puede responder a la pregunta de tu hija. Pero nosotros, que nos decimos cristianos, tenemos que testimoniar que esta ternura de Dios existe; que existe a través de una fiebre de vida que nosotros tendríamos que testimoniar. Es solo así que tu hija podrá darse cuenta de lo que le hace falta y, si Dios quiere, recuperar una positividad hacía la vida que ha perdido. PB


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DOCUMENTOS

Cómo la “estrategia del silencio” salvó a miles de judíos La Pave the Way Foundation inició un proyecto de recuperación de documentos para mostrar toda la información y los testimonios posibles sobre el pontificado del Papa Pío XII, el Pontífice de la Segunda Guerra Mundial, con el fin de acabar con la “dificultad” académica causada por la falta de información disponible públicamente. Nuevos hallazgos han sacado a la luz documentos y testimonios, que muestran claramente que el 16 de octubre de 1943, fue la falta intencionada de una denuncia pública por parte del Papa Pío XII contra la detención de los judíos romanos, lo que les salvó la vida y permitió su rescate. Tenemos una “declaración jurada” de 1972 el general Karl Wolff, comandante de las SS para Italia y segundo de Heinrich Himmler, estableció que en septiembre de 1943Adolf Hitler ordenó desarrollar un plan para invadir el Vaticano, secuestrar al Papa, incautar los bienes del Vaticano, y matar a la Curia Romana. Este plan debía llevarse a cabo inmediatamente. El general Wolff sabía que si esta invasión se llevaba a cabo, se producirían disturbios masivos en toda Europa, lo que supondría un desastre militar para el esfuerzo bélico alemán. El general Wolff declaró que tuvo éxito en convencer a Hitler para retrasar la invasión. Este punto de vista de un potencial desastre militar era compartida por el gobernador militar de Roma, el general comandante Rainer Stahel, y el embajador alemán ante la Santa Sede, Ernst von Weizsäcker. Pío XII se enteró del plan de invasión, y también creía por su parte que su ejecución provocaría disturbios en masa que podrían matar a miles y miles de personas inocentes y que la neutralidad del Vaticano sería violada, permitiendo así que las fuerzas alemanas entrasen en todas las propiedades del Vaticano. Existen documentos escritos, que demuestra que el 6 de septiembre de 1943, el Papa Pío XII llamó en secreto a los cardenales para comunicarles que el Vaticano podría ser invadido, y que él sería llevado al norte y probablemente asesinado. Los cardenales tenían que prepararse para huir a un país neutral inmediatamente, en cuanto se produjese la invasión del territorio del Vaticano. También el Papa firmó una carta de renuncia, y la puso sobre su escritorio. Dio instrucciones a los cardenales para formar un gobierno en el exilio y para elegir un nuevo Papa, una vez que estuvieran a salvo. También tenemos una carta escrita a mano por el secretario de Estado ordenando a la Guardia Suiza que no resistieran a las fuerzas invasoras alemanas con la fuerza de las

armas, y numerosos documentos que detallan cómo se iban a proteger la Biblioteca Vaticana y el contenido del museo. A lo largo de este período, el embajador alemán von Weizsäcker envió mensajes positivos engañosos sobre el Papa a Berlín para calmar a Hitler, no para justificar una orden de invasión. Algunos críticos de Pío XII erróneamente han basado sus teorías de la complicidad y la colaboración del Papa en estos cables intencionadamente engañosos - lo que el asistente de von Weizsäcker, Albrecht von Kessel, llamó más tarde “mentiras tácticas”. Tenemos un testimonio adicional del teniente Nikolaus Kunkel, un oficial alemán de la sede del gobernador militar de Roma, que corrobora la evidencia documentada y el testimonio exactamente de cómo Pío XII directamente salvó a la comunidad judía romana, y de que estaban esperando la orden de invasión por parte de Berlín cualquier día. Cuando comenzaron los arrestos en la mañana del 16 de octubre 1943, Pío XII fue alertado de ello por la princesa Enza Pignatelli Aragona Cortes. De inmediato dio varios pasos para forzar a los alemanes para detener

advirtió von Weizsacker esa misma mañana, de que el Papa no podía permanecer en silencio ya que se estaba arrestando a los judíos debajo de sus propias ventanas, en su propia diócesis. Pío XII entonces envió a su sobrino, Carlo Pacelli, para que se reuniera con un simpatizante de Alemania, el obispo Alois Hudal, ordenándole que escribiera una carta a sus contactos alemanes para detener de inmediato las detenciones. Esta intención también demostró ser ineficaz. El último esfuerzo de Pío XII, el más exitoso, fue enviar a su confidente, el Superior General de los Salvatorianos, padre Pankratius Pfeiffer, para que se reuniera directamente con el gobernador militar de Roma, el general Stahel. Padre Pfeiffer advirtió a Stahel de que el Papa iba a lanzar una protesta en voz alta y pública en contra de estas detenciones, si no se detenían. El temor de que esta protesta pública diese lugar a que Hitler ordenara la invasión de la Santa Sede movió a Stahel a actuar. El general Stahel inmediatamente telefoneó a Heinrich Himmler, y se inventó razones militares para detener los arrestos. Confiando en las valoraciones de Stahel, Himmler avisó a Hitler de que detuviera los arrestos. La orden de detener los arrestos fue tomada al mediodía del 16 de octubre, y empezó a ser efectiva a las 2 de la tarde del mismo día que comenzaron. Esta secuencia de hechos fue confirmada de forma independiente por el general Dietrich Beelitz, oficial de enlace con la oficina del mariscal de campo Albert Kesselring y el mando de Hitler. Beelitz escuchó personalmente la conversación entre Stahel y Himmler.

Auswitch

Cuando el engaño de Stahel fue conocido después, Himmler castigó al General Stahel enviándole al frente oriental.

los arrestos. Llamó al Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Maglione, y le instruyó para lanzar una vehemente protesta contra lo sucedido. El cardenal Maglione

Se sabe que en el Vaticano había espías infiltrados. El Papa sólo podía enviar a sacerdotes de confianza y confidentes a través de Roma e Italia, con órdenes verbales

Pio XII y por escrito del Papa de abrir los claustros, permitiendo a hombres y mujeres entrar en los conventos y monasterios católicos, y ordenando que todas las instituciones eclesiásticas ocultasen a los judíos donde pudieran. Según el afamado historiador británico sir Martin Gilbert, el Vaticano ocultó a miles de judíos literalmente en un día. Una vez ocultos, el Vaticano continuó alimentando y manteniendo a sus “huéspedes” judíos hasta la liberación de Roma, el 4 de junio de 1944. Varios documentos de Berlín y del juicio a Eichmann en Israel muestran también que los 8.000 judíos romanos que iban a ser arrestados no tenían que ir aAuschwitz, sino que debían ser mandados al campo de trabajo de Mauthausen y mantenidos como rehenes. Esta orden fue revocada posteriormente por personas desconocidas, y 1.007 judíos fueron enviados a Auschwitz para morir. Desgraciadamente sólo sobrevivieron 17. Mientras que hay gente que critica repetidamente a Pío XII por no haber salvado a los 1.007, permanecen completamente en silencio sobre sus acciones directas, que salvó a una comunidad judía de Roma, de más de tres mil años de antigüedad. Se descubrió también recientemente, en los archivos norteamericanos, que los aliados habían descifrado los códigos alemanes y sabían con una semana de antelación de la intención de arrestar a los judíos de Roma. Los aliados decidieron no avisar a los romanos porque esto podría alertar a los alemanes de esta brecha en su servicio de inteligencia. Esta “decisión militar” dejó a Pío XII solo, sin aviso previo, para intentar poner fin a los arrestos. Hablando del Papa Pío XII, el más importante experto judío sobre el Holocausto en Hungría, Jeno Levai, declaró que era una ironía “especialmente lamentable que la única persona en toda la Europa ocupada que hizo más que nadie para frenar el terrible crimen y mitigar sus consecuencias, se ha convertido hoy en día en el chivo expiatorio de los fracasos de los demás”. O.M.


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LA AVENTURA HUMANA DE LOS SANTOS

ACTUALIDAD - MUNDIAL DE FUTBOL SUDAFRICA 2010

Bienaventurado José De Anchieta

El fútbol y la felicidad “Lo que el hombre busca en los placeres es un infinito, y nadie renunciaría nunca a la esperanza de conseguir esta infinitud” (Cesare Pavese) Ya llega lo que parece ser el “fin último” para mucha gente: el Mundial. Cuánto entusiasmo, cuánta creatividad en todos los sectores económicos, cuántas expectativas, cuántos sacrificios para ver el mundial en vivo, cuántos deseos de estar juntos, de compartir momentos de felicidad. Parece que el mundo gira alrededor de una pelota. Todas estas cosas lindas revelan algo: la necesidad que alguien responda al deseo de alegría, de felicidad que alberga en mi corazón. Pero, aún un terrible equívoco. Kaká, Ronaldo, Bufón, Roque, Messi, Torres, y todos nuestros ídolos despiertan un deseo grande, pero ellos no podrán cumplirlo con sus empresas heroicas. Porque son hombres como nosotros y la alegría de un gol dura un instante. Y el deseo de felicidad y alegría es perpetuo. Entonces, ¿por qué tanto entusiasmo? Porque nadie puede tapar o borrar lo que el corazón desea. Se puede anestesiar, pero no eliminar. Y la belleza del fútbol, como todas las cosas bellas de la vida, tiene esta fuerza impresionante de despertar nuestro corazón, de juntarnos y de hacernos vivir en unidad, mirando todos hacía el mismo ideal: la Albirroja, o la “Azzurra” para los italianos. Son momentos de felicidad, pero mi corazón, tu corazón, desea siempre ser feliz; no solo durante el Mundial, sino siempre. El fútbol, así como está organizado (grupo, comunión, obediencia, sacrificio, altruismo, genialidad, fuerza, dignidad, inteligencia), tiene esta fuerza de unir a los pueblos, de dar entusiasmo, alegría, momentos de feli-

cidad, pero revela toda su fragilidad. Porque el fútbol, como cualquier otra realidad, es solo el signo de Algo más grande que hace falta. Y ese Algo más grande no es ni Kaká, ni Roque, ni Ronaldo, ni Messi, y no se logra ganando el Mundial. El fútbol es una gran Metáfora de la vida. El ser humano desea tener un ideal grande para poder dar significado a la propia vida, y necesita ver que alguien pueda encarnar este ideal. Por eso, si uno es serio con su vida tiene que vivir este hermoso juego, que es el fútbol, con mucha ironía. Porque, la metáfora del fútbol sólo Dios la realizó, encarnándose. Sólo Cristo puede cumplir lo que el fútbol despierta. Es lo que vemos en unos jugadores, que antes del partido rezan o se persignan, y que después de un gol levantan las manos hacía el cielo. PB

TESTIMONIO

Dios ama más nuestra libertad que nuestra salvación Esta frase tantas veces repetida por Carrón, tuve la gracia de vivenciarla el lunes pasado con la muerte de un paciente nuestro de la Clínica “Divina Providencia”. Frente a su cuerpo todavía tibio, caí en la cuenta de la verdad que encierran estas palabras. Nuestro hermano llegó a la Clínica sumido en una terrible depresión en la que se sumergió tras el conocimiento de su enfermedad. Llevaba quince días sin probar bocado, diciendo en la debilidad de sus fuerzas: “Ya no quiero vivir, quiero descansar”. No quería comer, se arrancaba la sonda, se cerraba a toda posibilidad de recuperación, cuando los médicos afirmaban con total optimismo que podía restablecerse si colaboraba con Dios y con ellos. Yo le hablaba y cada vez que le acercaba el Santísimo a su cama le repetía que Dios le amaba, que necesitaba de su “si”, que le había traído a su propia casa, que lo había abrazado con una ternura sin fin, y él me miraba asombrado, hasta que quiso bautizarse y ese día solo comió una cucharita de helado, no quiso más, y ese fue su único sustento hasta el día de su partida. Dios amó más su libertad que su salvación. Dios respetó su libertad, él optó por morir, bajó los brazos, eligió no luchar, no combatir, sino entregarse al vacío de la depresión, sin embargo el Señor, apiadándose de su nada

OBSERVADOR SEMANAL

Hna. Sonia, en un momento de esparcimiento con los enfermos

lo embelleció con el sacramento del bautismo y antes de los diez minutos de su muerte, con la unción de los enfermos. Estas son las delicadezas del amor de Dios, que aún respetando la libertad de sus hijos, no los desamparara en la adversidad, sino que los prepara para el Reino Celestial. Dios amó su libertad, y le dio su salvación. Mis hijos, los enfermos, son mi escuela permanente, donde aprendo las palabras que leo, donde comprendo qué significa mirar a Cristo a la cara, donde crezco en la certeza de que Dios cumple, porque Su Amor es eterno. Hna. Sonia

Apóstol de Brasil, nació el 19 de marzo de 1534 en Tenerife, Islas Canarias, hijo de Juan de Anchieta y de Mencia Díaz de Clavijo. En el bautismo recibió el nombre de José, porque vino al mundo el día de la fiesta de este santo. Sus padres pertenecían a una familia distinguida, por su situación económica y por su práctica religiosa. Por eso, después de los estudios primarios en su tierra natal la familia estuvo en condiciones de enviar a dos hijos, José y un hermano mayor, a terminar los estudios en Coimbra, Portugal. Allí José dio muestras de su extraordinaria inteligencia y sorprendente memoria.Alos 16 años pidió su admisión en la Compañía de Jesús, que había sido fundada recientemente. En la vida religiosa, José fue novicio ejemplar, y sobresalió por su humildad, obediencia y extrema devoción a María Santísima. Su viaje a Brasil fue casi una casualidad. Luego de sobreponerse a una grave enfermedad, José se sintió tan debilitado que temió el poder continuar en la Compañía por su salud precaria. Pero el superior lo consoló y, por consejo de los médicos, le ofreció la posibilidad de viajar a Brasil donde el clima lo ayudaría a sanar por completo. Se embarcó rumbo a Brasil en el año 1553, a los 19 años de edad, en una expedición misionera dirigida por el padre Luis de Grá. Después de seis meses de viaje llegó a Sao Vicente, cerca de la fiesta de Navidad de ese mismo año y lo destinaron a la altiplanicie de Piratininga. Estuvo presente en la primera misa celebrada por el padre Manuel de Lóbrega, en la fiesta de la conversión de San Pablo, el 25 de enero de 1554, día en que fue colocada la primera piedra de la fundación de la actual ciudad de San Pablo. Anchieta fue el primer profesor en el colegio fundado allí; enseñaba latín y gramática. En este lugar también comenzó su valiosa obra de evangelización de los indios. En el año 1563 viajó junto al padre Manuel de Nóbrega hacia las playas de Iperoig, en el litoral Santista, para negociar la paz con la Confederación de los Tamoios que constituían la más grande de las tribus indígenas de la región. Mientras Nóbrega regresaba inmediatamente para servir de intermediario de los indios con los blancos, Anchieta permaneció como rehén en manos de los Tomoios. Un día, los indios le dijeron: “Prepárate, José, hártate de sol, porque después de unos días te mataremos”, pero José les respondió: “No me matarán, porque todavía no ha llegado mi hora”. Cuando unos religiosos le preguntaron después cómo es que estaba tan seguro, José contestó: “Era la seguridad que la Madre de Dios puso en mi corazón, que ella no quería que muriera sin escribirle la vida que ya había compuesto sobre la arena de la playa”. En efecto, fue durante el cautiverio que José escribió su incomparable poema en honor a María Santísima, escrito primero en la arena y guardado en su memoria, y luego llevado al papel, cuando fue liberado. En el año 1565 acompaño al capitán Estacio de Sá, en la flota que el día 1 de marzo entró en la bahía de Guanabara para colocar los primeros fundamentos de la ciudad de San Sebastián de Rio de Janeiro. Enseguida fue a recibir la ordenación sacerdotal en San Salvador de Bahía, aunque no había podido seguir regularmente los cursos de filosofía y teología. La dedicación sin límites del padre Anchieta, especialmente en la evangelización de los indios, cuya lengua conocía a la perfección, su trato bondadoso y prudente unido a sus excepcionales dotes de inteligencia, hacían de él un apóstol admirado en todo Brasil. Fue elegido superior de las casas de San Vicente y de San Pablo y más tarde fue escogido provincial, es decir, superior de todos los jesuitas del Brasil. José se resistió a aceptar esta elección, pues prefería continuar siendo un súbdito humilde antes que mandar. Por eso, en la primera homilía hecha a los religiosos, José les pidió que lo ayudaran con sus oraciones y después, en señal de humildad se arrodilló a besarles los pies a todos los que ahí estaban. Anchieta pasó sus últimos años de vida en el Estado de Espíritu Santo, donde fue superior y fue precisamente aquí, en la aldea de Reritiba, hoy llamada Anchieta, que José se enfermó gravemente y falleció el día 9 de junio de 1597. Fue asistido en el momento de su muerte por cinco de sus compañeros, después de recibir, como pidió, el sacramento de la unción de los enfermos. Su cuerpo fue llevado por los indígenas en un viaje de 80 kilómetros, hacia Victoria, donde fue sepultado.


Observador Semanal - 10/06/2010