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ufragio femenino

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os llega el sufragio como victoria de largas demandas, después de campañas que provienen de Europa y de los Estados Unidos, y que por fin han convencido el estólido seso masculino. O bien, han alertado a los hábiles, que de repente nos consideran voto sumable a sus campañas. Sea lo uno más lo otro, las mujeres chilenas podemos ahora votar. Lo elemental es que votemos no como adláteres, sino como mujeres que anhelan aportar algo de feminización a la democracia. Ahora que se nos da voto, es decir voz directa y no soplo al oído del varón (que a veces sonríe, “diz que acata”), esta es la hora de que, lado a lado de ese hombre que nos “representaba”, nos representemos nosotras mismas, en cuerpo y alma. Esta habrá de ser parte de nuestro feminismo actuante. Organizarnos hasta adquirir la cultura social entera mediante el estudio de la Historia, del Derecho, de la Sociología, e incluso de las Matemáticas (servirán para las estadísticas, esa esgrima de cifras que lucen los varones sin...espada). Pertrechadas en grande, iremos a las elecciones, no en mero papel de votantes sino además de candidatas. Si votamos, pero solo por hombres, seguiremos relegadas, sin cobrar verdadero agarre sobre el timón de mando. Nuestro Senado tendrá mujeres también, palomas entre cóndores, aportando allí el zureo hogareño, la vocación de estabilidad doméstica, sin la cual el varón no tiene paz ni logra descanso. Saldrán de nuestro mujerío casero, algunas leaders, que sin ser unas anti-hogares, afronten salir a las calles y pertenecer al Senado, justamente para defender la patria de sus hogares, la de sus maridos, parientes y amistades: equilibrando así con su sensibilidad de mujeres, el Chile que se estaría haciendo solo con decisiones viriles. Codo a codo y en proa a una patria concebida como un hogar grande, para sus hijos, y los hijos de sus compañeras, las mujeres completarán la empresa política, en la cual falta más economía, mucha economía, acaso solo economía, porque nosotras partimos y llegamos de la tierra a la mesa, de lo tangible a lo factible, sin embriagarnos en teorías ni perdernos en dédalos de discusión ideológica. Por eso algún día Chile elegirá a una mujer para la Presidencia de la República Octubre, 1932

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Gabriela Mistral

Cuaderno Nº 79 - Gabriela Mistral  

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