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del Magdalena Grande Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata Indio Tairona

3º Festival 12, 13 y 14 de octubre de 2018

Año 2 - Abril 2018

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Vallenato Nuestra Identidad


INDIO TAIRONA www.festivalvallenatoindiotairona.org ISSN 0121-9821 Año 2 - Edición 2 - Abril de 2018

Directora General Olivia Márquez Contreras Director Ejecutivo Jaime Márquez Contreras Comité de Coordinación Camilo Namén Rapalino Carlos Alberto Ramos Darío Dangon Martínez Eduardo “Nene” Baute Eliecer Ortega Ospino Hugo Otero Johana Niño Santafé Lucy Pérez Carrillo Ruchy Fajardo Investigación Carlos Alberto Ramos Ricardo López Solano Eliécer Ortega Ospino Antonio José Daza Orozco Juan Rincón Vanegas Edición

funperbol@yahoo.com Cels.: 312 656 7682 300 590 5633 Santa Marta Diseño y Diagramación Jorge G. Silva Rojas jogsir70@yahoo.com Santa Marta

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EDITORIAL

Revista de la Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata

Ha Caído el Telón del 2º Festival Vallenato Indio Tairona a caído el telón del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, y con ello el momento de “sacar un taburete y sentarse a resumir sus memorias”.

Es de mucha satisfacción todo lo que aconteció los días 13, 14 y 15 de octubre de 2017 en el Hemiciclo El Helado de Leche de la Universidad del Magdalena, Templo de la Cultura del Caribe, que nos acogió con amor, tanto directivos como estudiantes se integraron a esta alianza cultural donde el talento y la alegría fueron los protagonistas de una fiesta folclórica sin igual, en la que nuestros participantes y cultores del folclor enviaron un mensaje al mundo de paz y amor, expresando con sus notas y sus cantos que el vallenato autentico vive y que cada día se fortalece mucho más. Nuestros aplausos y felicitaciones para todos los concursantes y ganadores del festival y nuestra gratitud inmensa por hacer este folclor cada vez más grande, para los padres que apoyan a sus niños impulsándolos a desarrollar sus talentos.

Ustedes, han enviado un mensaje contundente al mundo: Colombia es territorio de paz y amor, tengan la seguridad que la Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata Indio Tairona ha creado un escenario propicio para que nuestros artistas sean los protagonistas, donde se premia el talento y se proyectan nuestros valores a nivel nacional e internacional. Entre todos: Concursantes, patrocinadores y esta fundación seremos la ecuación perfecta para que cada año, con el respaldo de Dios todopoderoso, realicemos un evento de extraordinaria calidad. Esta fundación y la Bahía más linda de América los esperan con los brazos abiertos. Olivia Márquez Contreras Directora

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uestra Portada: Resumen de la identidad Vallenata. El artista Mario Romero Marchena, conjuga con sus trazos, los rostros de Gabriel García Márquez, quien en 1948 bautizó esta música como Vallenata, de Carlos Vives Restrepo quien la muestra al mundo, de Nafer Duran Díaz, el Juglar Homenajeado 2018, base esencial de este género, de José Liberato Villazón Ibáñez, Rey Infantil 2017 y de Alberto Ovalle Latorre, Rey Aficionado 2017, quienes son el futuro de este folclor musical que nos enorgullece.


Agradecimientos

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l Ministerio de Cultura –Programa Nacional de Concertación Cultural-, especialmente a la señora ministra, doctora Mariana Garcés Córdoba, gracias por su apoyo y soporte permanente, sentimos el soporte constante del Ministerio quien trabajó de la mano con nosotros para que este evento se realizara con el más alto nivel cultural. A la Universidad del Magdalena, Templo de la Cultura del Caribe en cabeza de su rector, doctor Pablo Vera Salazar, al profesor Carmelo Hernández, a Mariana Stand, a Hernán Rojas. A sus estudiantes y profesores, gracias por esta alianza cultural que culminó con los más altos estándares culturales, que reafirmaron nuestra idiosincrasia en un marco de total y absoluta armonía. Al doctor Joaquín Viloria, Gerente del Banco de la Republica, quien abrió su auditorio para desarrollar nuestros foros y eventos académicos donde los asistentes quedaron maravillados por toda la riqueza cultural que posee nuestro departamento. A SAYCO por apoyar el talento nacional, la familia George, a la Constructora 3G, Constructora Jiménez, Parrillas Personalizadas, Hotel Rodadero Beach y Hostal Santa Marta Mágica, por su invaluable soporte. A Juan David Payares, Presidente de la Fundación Vallenata USA, en Miami, por abrir un espacio en el exterior para que este folclor

cada día se esparza por el mundo, como el mejor y más agradable perfume. A Omar Benavides y Julieth Ramírez, de la Fundación IMAGINARTE, por su incansable apoyo, registrando cada segundo todos los acontecimientos de este gran evento, ellos realizan una labor extraordinaria para nuestro folclor. Un agradecimiento especial al Ingeniero Ricardo López Solano, y a su señora Luz Helena Pumarejo, por los eventos académicos realizados en el Auditorio del Banco de la Republica, lo mismo que a la Asociación Jardín de Fundación. A la Fundación Hermana Decuplum, y a los esposos Hernando “Kuky” Riaño y señora Sandra Arregocés, y a su bonito Festival EVAFE, por ser nuestro soporte en todo momento. A Gustavo Osorio, nuestro “Alejo Duran”, el primer Rey Vallenato Profesional y a 'Luchito' Daza Maestre, integrante del cuadro de honor del Primer Festival Vallenato Indio Tairona, en 1999. A toda la prensa de la ciudad, a la Fundación de Periodistas Bolivarianos y al equipo de compañeros encabezados por Darío Dangon, Carlos Alberto Ramos, Jaime Márquez Contreras, Eduardo “Nene” Baute, Camilo Namén Rapalino, Eliecer Ortega Ospino, Hugo Otero, Ruchy Fajardo, Johana Niño Santafé y Lucy Pérez Carrillo. 3

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Exitoso: 2º Festival Vallenato Indio Tairona

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on el mejor balance se llevó a cabo en Santa Marta, el Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, organizado por la Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata, cuyo objetivo es rescatar, difundir, promover y mantener viva la música vallenata como punto importante en nuestra cultura Caribe y como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. El homenajeado del evento, fue el desaparecido juglar “Chema” Martínez, de quien se resaltó el esfuerzo por promover el vallenato en el país. Igualmente se resalta el homenaje que se le hace al comerciante libanés Camilo George Chams, cuyo nombre representa la denominación de la efigie que fue entregada a los ganadores del aludido certamen cultural. Luego de tres días de intensa competencia, en la clausura del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, el 15 de octubre de 2017, fueron coronados los nuevos Reyes Vallenatos en las modalidaIdentidad Folclórica y Musical

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En la categoría infantil, José Liberato Villazón fue el ganador, Raúl Martínez Pereira, segundo puesto y Jesús Ballestas tercer lugar, en la foto los acompaña un gran amigo que los apoya. des de Acordeón Infantil, Acordeón Aficionado, Canto y Piqueria. Al terminar la noche, el jurado integrado por Rafael Porto, Eduardo “Nene” Baute, José Hernández, José Félix Ariza,

Vrian Demoya, Nicanor Narváez, Silvio Echeverría Rodríguez y Said Namén, dio a conocer el veredicto. Cuyos ganadores en las diferentes categorías compartimos a continuación:


Acordeón Aficionado 1º. Alberto Ovalle Latorre 2º. Nicolás Andrés Pezzano 3º. Jogsan David Téllez Acordeón Infantil 1º. José Liberato Villazón 2º. Raúl Martínez Pereira 3º. Jesús Ballestas Ariza Canto 1º. Aldair Velásquez Arias 2º. Jennifer Cohen Rodríguez 3º. Roiner Liñán Piqueria 1º. Santander Fernando Bornacelli 2º. Iván René Becerra 3º. Arturo Ortiz

LOS GANADORES El acordeonero samario Alberto Ovalle Latorre se alzó con el triunfo del Concurso de Acordeón Aficionado, quien estuvo acompañado en la caja por Magín Fernández y en la guacharaca por Aldair Velásquez Arias. El destacado acordeonero nacido el 14 de enero del 2000, empezó en este arte desde los 9 años de edad y obtuvo su primer triunfo en el 2013 en el Festival Provinciano de Acordeones de Pivijay, Magdalena. José Liberato Villazón, de 12 años, y oriundo de Valledupar, es el nuevo Rey Vallenato Infantil, quien estuvo acompañado en la caja por Enmanuel Contreras y en la guacharaca por Luis Fernando Pachón. Cabe resaltar, que el aludido acordeonero se ha destacado por los triunfos obtenidos en el Festival Vallenato de Las Casitas, Festival del Limón en Río Seco y Festival del Cachaquito en Mariangola. Actualmente hace parte del grupo base de la Escuela Talento Rafael Escalona y pertenece a los Niños del Vallenato de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata.

Jurado integrado por Eduardo “Nene” Baute, José Hernández y Silvio Echeverría Rodríguez, quienes eligieron a los mejores. En el Concurso de Canto, resultó ganador Aldair Velásquez Arias, nacido en Valledupar hace 23 años; el vocalista interpretó las canciones: “Cuando decidas” (Rafael Manjarrés), “El pintor” (Adolfo Pacheco), “Provincianita” (Rafael Manjarrés) y “El viejo Miguel” (Adolfo Pacheco). El destacado intérprete, que ha ganado más de 40 festivales, estudia Derecho en la Universidad Popular del Cesar. Un enfrentamiento musical, a versos cargados de creatividad donde primó la capacidad y el repentismo, se desarrolló los dos últimos días en el marco del Concurso de Piqueria del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona. Tres parejas de verseadores pusieron a prueba su creatividad e improvisación, resultando ganador Santander Fernando Bornacelli Polo, quien es oriundo de Pivijay, Magdalena, que en la actualidad lleva más de 20 años participando en los festivales regionales. El aludido verseador es sobrino del desaparecido juglar Juancho Polo Valencia y hermano del destacado verseador José Bornacelli. Como parte del premio que recibió el ganador de la Categoría de Acordeón Aficionado, el acordeonero Alberto Ovalle Latorre fue

enviado a participar en el Segundo Festival Internacional de Acordeones USA, en Miami. Cabe resaltar, que la destacada participación de Ovalle Latorre le permitió salir triunfador en dicho evento cultural de música de acordeón. EVENTOS ACADÉMICOS El 30 de agosto de 2017 se realizó el Conversatorio “Chema Martínez, el Juglar Eterno”, en el Auditorio del Banco de la República, teniendo como expositor al ingeniero Ricardo López Solano. El 31 de agosto, se realizó el Foro “Diferencias entre el vallenato auténtico y el vallenato de hoy”, en el Claustro San Juan Nepomuceno, donde fungieron como ponentes los investigadores Silvio Echeverría Rodríguez, Armando Lacera Rúa y Elkin Palma Barahona. El 14 de octubre, en el marco de la realización del festival, se llevó a cabo la Conferencia “Camilo George Chams, el precursor de los concursos de acordeón en Colombia”, en el Auditorio del Banco de la República, cuyo ponente fue el ingeniero Ricardo López Solano. Se resalta como acontecimiento importante la presencia en el acto del cónsul de la República de Líbano, Edmund Feris. 5

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el de Álvaro López, Lucas Dangond y Juancho de la Espriella, que aunque no es versátil es muy bueno como lo hace. CAMINO HACIA EL TRIUNFO

Alberto Ovalle Latorre, obtuvo dos grandes triunfos durante el 2017, primero como ganador del Concurso de Aficionado del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona y luego como ganador del Segundo Festival Internacional de Acordeones USA, en Miami.

El Doble Triunfo de Alberto Ovalle Latorre

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n el círculo de amistades de la familia Ovalle Latorre se armó la más grande fiesta musical con motivo de los dos grandes triunfos obtenido durante el 2017 del acordeonero Alberto Ovalle Latorre, primero como ganador del Concurso de Aficionado del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona y luego como ganador del Segundo Festival Internacional de Acordeones USA, en Miami.

Universidad del Norte, seccional Barranquilla.

Ovalle Latorre es un joven acordeonero, nacido en Santa Marta, el 14 de enero del 2000, en el seno de un hogar de buenos valores y principios, integrado por Alberto José Ovalle Betancur y Maira Alejandra Latorre Vergel. Convencido del valor que tiene la música vallenata y orgulloso de representarla, más ahora, después de estar estudiando Derecho entendió que lo suyo era la música de acordeón, razón por la cual hoy estudia Música en la

En medio del regocijo por la corona de Rey Vallenato en ambos eventos culturales, reconoció que está buscando crear su propio estilo, innovar y sobresalir como tal, porque desea marcar en la historia del folclor vallenato con un estilo propio como lo han hecho otros artistas. Igualmente asegura, que sigue el estilo de ejecución de Juancho Rois, el cual le parece grande y diverso; el de 'Cocha' Molina porque conserva las raíces;

Identidad Folclórica y Musical

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Él, lleno de emoción agradeció a la Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata Indio Tairona, por brindarle la oportunidad a las nuevas generaciones de músicos que desean seguir las huellas del fuelle europeo, y prometió seguir representando el folclor vallenato con altura.

Cuenta Ovalle Latorre, que en cierta ocasión su padre le regaló un acordeón chino como juguete, y cualquier día le dijo: “tócate una canción”, mostrando interés en hacerlo. Fue entonces, cuando su padre decidió contratar al maestro Carmelo Gutiérrez para que lo instruyera en torno a las bases musicales del acordeón; luego el maestro Carmelo Hernández complementó con su sabiduría, el buen ejercicio de la ejecución del instrumento de origen europeo. Posteriormente, el acordeonero Víctor Naín, reforzó aún más sus enseñanzas impartidas. En cuanto a su participación en los festivales regionales, ha ganado nueve primeros puestos, específicamente en, Pivijay, El Difícil, Nobsa (Boyacá), Barrancabermeja, Valledupar, Santa Marta y Miami (USA). Respecto a su triunfo en Miami, manifiesta: “A Miami, Estados Unidos, me llevó como ganador la organización del Festival Vallenato Indio Tairona, pero estando allá, luego de analizar los requisitos, decidí participar como concursante, haciendo una gran presentación que me mereció el primer puesto. Fuimos finalistas tres acordeoneros colombianos, dos de los cuales residenciados en el extranjero”. Sobre su triunfo en el Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, se supo que Alberto Ovalle Latorre, no solamente estuvo dedicado a ensayar su repertorio musical al lado de su cajero Magín Fernández y su guacharaquero Aldair Velásquez, sino que todo lo puso en las manos de Dios. Para el recuerdo quedó la


marca de su victoria festivalera; marca de mujer porque interpretó el son 'Catalina' de Alejo Durán, el merengue 'El malherido' de Leandro Díaz, el paseo 'Cocoliche' de Emi-

liano Zuleta y una puya de su autoría titulada 'Les doy pan pan', que incitaba a un toque monumental. Antes de terminar la entrevista con

la Revista Juglares, anunció que este año aspirará a la corona de Rey Aficionado del Acordeón en el Festival de la Leyenda Vallenata, en Valledupar.

Liberato Villazón, el nuevo Rey Vallenato Infantil José Liberato Villazón Ibáñez, una nueva revelación con un futuro muy promisorio es nuestro nuevo Rey Vallenato Infantil.

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l Rey Vallenato Infantil del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, José Liberato Villazón Ibáñez, dio a conocer el trayecto que tuvo que recorrer para llegar a esta instancia real, la escogencia del repertorio musical, todos sus planes y lo que representa el vallenato en su vida. Villazón Ibáñez es un niño de 12 años de edad, nacido en Valledupar el 13 de julio de 2005, en el seno de un hogar de buenos valores y principios, integrado por Liberato Villazón Campo y Claudia Ibáñez Rojas. Convencido del valor que tiene la música vallenata y orgulloso de representarla, expresó sus experiencias e inquietudes a la Revista Juglares a través de una entrevista. Revista Juglares(R.J.): ¿De quién hereda la vena artística en el campo musical? José Liberato Villazón Ibáñez(J.L.): De mi padre, quien es el que me ha impulsado. R.J.: ¿Qué estilo en la música de acordeón ha seguido? J.L.: Mi ídolo en la ejecución del acordeón es Gonzalo “El Cocha” Molina. R.J.: ¿Cuándo empezó a tocar

acordeón? J.L.: Desde los ocho años me inicié en el acordeón en cursos vacacionales y entre los nueve y diez años empecé en firme la ejecución del acordeón. R.J.: ¿Cuáles han sido sus principales logros artísticos en los diferentes escenarios musicales del país? J.L.: Uno de los principales logros artísticos es que cada vez ejecuto mejor el acordeón y canto de manera afinada. Gracias a esto he ganado en el Festival “El Cachaquito” en Mariangola, el Festival del Ladrillo en Las Casitas, el Festival del Limón en Río Seco, el Festival del Fique en La Junta y el Festival Vallenato Indio Tairona en Santa Marta. R.J.: ¿Qué opinión le merece el Festival Vallenato Indio Tairona? J.L.: Excelente, fue una experiencia extraordinaria, donde se presentaron participantes de alto nivel, un festival bien organizado en lo referente a la participación en el mismo y cumplía con los horarios de la programación. R.J.: ¿Cuál es su sueño como acordeonero? J.L.: Con la ayuda de Dios poder ser rey en las diferentes categorías del Festival de la Leyenda Vallenata,

ser reconocido en el arte vallenato como un gran acordeonero y poder aportar con mi música en la cultura vallenata. R.J.: Como acordeonero, ¿qué está haciendo para la conservación de las raíces de la música vallenata? J.L.: Tocar vallenato como los juglares de nuestra música de acordeón. R.J.: ¿Qué le aconseja a las nuevas generaciones de acordeoneros como usted, que desean seguir el camino del acordeón? J.L.: Primero que todo ponerle mucho amor y hacerlo con gusto, segundo ponerle mucha dedicación y ser juicioso en los estudios tanto escolares como musicales. Así como también practicar por lo menos una hora diaria. 7

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Aldair Velásquez, el Rey del Canto Vallenato

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l cantante de música vallenata Aldair Velásquez Arias, nacido en Valledupar, el 14 de julio de 1994, en el hogar formado por Edgar Velásquez y Leila Arias, fue el ganador del Concurso de Canto del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona. En el Concurso de Canto participaron los intérpretes, Iván Augusto Uribe Camargo (Santa Marta), Jennifer Paola Cohen Rodríguez (Santa Marta), Roiner Luis Liñán Perea (Urumita), Saray Sofía Ardila Larios (Barranco de Loba), Andrés Daniel Llerena Castañeda (Santa Marta), Breiner de Jesús Pinedo Fajardo (Santa Marta), Viviana José de la Hoz (Pivijay) y Ximena Carolina Olivera Ramírez (Santa Marta). La competencia contó con cuatro finalistas de diferentes partes de la región Caribe, quienes pudieron compartir un espacio lleno de diversidad y muestra del talento artístico que se desarrolló en el Hemiciclo El Helado de Leche de la Universidad del Magdalena. El ganador del Concurso de Canto, Aldair Velásquez Arias, se ha formado en diferentes instituciones educativas de la ciudad de Valledupar y actualmente cursa sexto semestre de Derecho en la Identidad Folclórica y Musical

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Aldair Velásquez Arias, fue el ganador del Concurso de Canto del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona. Universidad Popular del Cesar. “Estoy en la música desde los 13 años de edad, pero mi vida en el campo musical comenzó dos años más tarde desde el 2009, cuando empecé a participar en los primeros festivales regionales. Hasta la presente, he ganado más de 50 festivales a nivel nacional, entre ellos, el que más destaco es la final del Concurso Rey de Reyes del Festival de la Leyenda Vallenata acompañando al acordeonero Fernando Rangel”. En cuanto al triunfo obtenido en el Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, asegura que es un triunfo muy significativo, a pesar de ser la primera vez que concursaba en este festival y obtener el primer puesto le ha dado la motivación necesaria para seguir adelante en la música de acordeón. Velásquez Arias expresó para la Revista Juglares: “Mi sueño como

el de cualquier otro artista, es lograr obtener un puesto importante en el campo de la música vallenata, ser reconocido a nivel nacional e internacional si Dios lo permite, y lograr grabar mis primeras producciones musicales”. Igualmente se resalta que el joven intérprete viene promocionando su primer sencillo al lado del acordeonero 'Tuto' Ariza, titulado “Me siento contento” de la autoría del compositor Jeiner López. Por su parte, el cantante Vrian Demoya, jurado del certamen en representación de la Fundación Ecológica y Cultural Una Nueva Oportunidad, destacó el alto nivel artístico del participante ganador, “lo que deja de manifiesto que la región Caribe tiene un alto nivel de talento artístico, pero que son escasas las plataformas para mostrarlo, promoverlo y proyectarlo a nivel nacional e internacional, de ahí la importancia de este evento”.


Festival Vallenato Indio Tairona Coronó al Primer Rey de la Piqueria

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ntre los múltiples concursos que animan el Festival Vallenato Indio Tairona, existe uno dirigido especialmente a los verseadores: esos creadores de frases capaces de improvisar en un tiempo limitado y construir proezas y hazañas con sus versos. Durante la segunda versión del aludido festival, los verseadores Iván René Becerra Narváez (Valledupar), Santander Fernando Bornacelli Polo (Pivijay) Nilson Sánchez Rodríguez (Pinillos), Arturo Ortiz (Maicao), José Ignacio Ortega (Arjona) y David José Arroyo (Cartagena) se dieron cita en el Concurso de Piqueria para demostrar sus dotes de improvisadores. En efecto, los verseadores se posicionaban en su sitio, uno al lado del otro mirando la audiencia con el micrófono en mano, y, tras el anuncio del presentador, empezaban su labor. SANTANDER BORNACELLI, EL PRIMER REY DE LA PIQUERIA El nuevo monarca se constituye en el primer Rey de la Piqueria del Festival Vallenato Indio Tairona, ya que es la primera vez que se desarrolla este concurso en el marco del evento. “Le dedico este triunfo a mis seguidores, a mis hijos y familia, a quienes les debo mi talento porque nos venimos constituyendo como

una dinastía de verseadores. Estoy feliz y agradecido con Dios que me brinda la sabiduría cada vez que me subo a una tarima y en este festival me acompañó”, expresó a la Revista Juglares Bornacelli Polo. Con este triunfo, dicho artista, añadió un capítulo dorado a su exitosa carrera musical, tallando su nombre en la historia del Festival Vallenato Indio Tairona como el Rey de la Piqueria. Santander Fernando Bornacelli Polo nació el 14 de octubre de 1967, en Pivijay, Magdalena, en el hogar formado por Santander Bornacelli Mata y Juana Polo. Pertenece a una dinastía de músicos entre los que se destacan su primo Juancho Polo Valencia, juglar vallenato; su tío José Dolores Bornacelli, acordeonero y compositor; su primo Jaime Bornacelli, músico reconocido; y, su hermano José Bornacelli, cantante y verseador. Realizó sus estudios primarios en Piñuela, Magdalena, a donde lo llevó su madre, y allí se inició en la música cantando pajarito, baile cantao propio de los pueblos ribereños. Al respecto, asegura: “yo me iba a las rondas de pajarito, donde los viejos de la época me daban la oportunidad para que cantara tambora, pajarito o chandé; recuerdo que entonaba cantos como 'Corré morenita', 'Cundé cundé', 'Volá pajarito', 'La

Santander Fernando Bornacelli Polo, oriundo de Pivijay primer Rey.

camisola' y otros, que se cantaban en época de diciembre cuando se hacían estas cumbiambas o cualquier día que se la inventaban por un motivo especial”. “Estoy dedicado a la piqueria. No es un arte rentable, esto lo combino con mi trabajo como albañil, ya que hace tres años tuve un accidente y desde entonces me he dedicado a la piqueria por las circunstancias. En la piqueria se gana y se pierde. Yo como tal tengo mi propio estilo, los mismos colegas lo reconocen; en un principio seguía el estilo de mi hermano José, pero para no seguir bajo su sombra, empecé a cultivar un estilo poético que me identificara y eso he hecho”, concluyó al finalizar su entrevista con la revista Juglares. 9

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Camilo George Chams Precursor de los Concursos de Acordeón en Colombia Por: Ricardo López Solano

pero a quien todos conocían como “Diosa”, y que años después fue rebautizada por uno de sus nietos como “Tota”. De este matrimonio nacen Kemel, Elías, Edgar y Miriam.

Don Camilo George Chams, “El Turco”, el auténtico pionero de los Festivales de Acordeón en Colombia.

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on Camilo George Chams, “El Turco”, nació en Jdeideh, Líbano, el 18 de julio de 1912 y falleció en Fundación, Magdalena, el 11 de octubre de 1969. A nuestro país ingresó por Cartagena en 1928. Y dos días después de su llegada a la heroica, se trasladó a Barranquilla, y de inmediato se sumergió en el trabajo, tal como lo hacían los inmigrantes de esa época, vendiendo por las calles las mercancías que les acreditaban quienes les habían apoyado en su duro viaje hacia la tierra prometida. En 1940 se radica en Salamina, Magdalena, en donde al poco tiempo conoce a Cora González, Identidad Folclórica y Musical

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Cuando don Camilo llegó a Fundación en 1944, su residencia definitiva, lo hizo acompañado de “Tota” y de su hijo Kemel, en donde antes de abrir su próspero negocio, “Casa George”, se le veía caminando de pueblo en pueblo con un rollo de tela en el hombro y una tijera al cinto, tocando puertas en busca de clientes, a los cuales les fiaba en caso de que no contaran con efectivo. Para el caso, solo le bastaba con un “reconozco la deuda”. Propietario de un español perfecto, bailador, era el que abría los bailes, y como participante de muchas actividades comunitarias para el desarrollo de Fundación, fue miembro líder en la creación del Club Rotario, del Club Social y de su Feria Ganadera. Puede decirse, con sobrados méritos, que don Camilo fue un visionario que se adelantó a su época, y con esa visión, inauguró su negocio estrella: “Casa George”, una especie de Sears en el que solo le faltó la escalera eléctrica, donde, entre otros artículos, vendió motocicletas Harley-Davidson, llantas marca Seiberling traídas de Brasil, igualmente vendió los primeros televisores, aires acondicionados, neveras, radios, radio-

las, máquinas de coser, bicicletas, motores eléctricos de explosión, motores para bombear agua, repuestos para todos los equipos eléctricos y electrónicos que vendía en su almacén, incluido su mantenimiento, al igual que colchones y mobiliarios de oficina. Tuvo además una cortadora de acetatos, local aparte, en donde grabaron los conjuntos de acordeón más relevantes que llegaron por esa época a Fundación, al igual que vendió discos de 78, 45 y 33 revoluciones por minuto, y especialmente, acordeones. En lo que respecta a los acordeones, me comentó Edgar, que Luis Enrique Martínez era el encargado de probarlos cuando estos llegaban al negocio de su papá. A la postre, con nueves años, Edgar no podía entender como “El Pollo” Vallenato, que tenía unos dedos muy gruesos, podía hundir los botones de las teclas del acordeón que eran tan pequeños, ya que la idea que él tenía, era que los botones tenían que ser hundidos hasta el fondo, y si así fuera, el grosor de sus dedos, según su inocente entender, no lo permitirían. Por supuesto, además de Luis Enrique, todos los acordeoneros que llegaban a amenizar parrandas a Fundación, el centro de las parrandas vallenatas de la Costa, por esa época, llegaban a “Casa George” para comprar o encargar un acordeón en especial. Son muchos los recuerdos y anécdotas que de don Camilo mantengo aún vivos en mi memoria, en especial, los relacionados con los artículos de punta que solía vender en su almacén. Mis padres fueron asiduos compradores de “Casa George”: equipos de sonidos (radiolas), discos, máquinas de coser, aires acondicionados, neve-


ras y ventiladores. En mi colección de discos conservo un buen número de los LPs que mis papás compraron en su almacén. Entre otros, música clásica, brillante, flamenca, tropical y boleros. Y como dato curioso, en lo que respecta con la venta de discos en “Casa George”, en una ocasión, en Caracolicito, Cesar, en 1995, el cantautor Orlando “Nola” Maestre, me llevó donde una señora que le llamaban “La Chía”, quien fuera dueña de un establecimiento en el cual, la venta de cervezas solían amenizarla con música vallenata, ranchera, boleros y tropical, para lo que contaba con un picó en el que se reproducía la música desde un tocadiscos de 78 RPM. En esa oportunidad le compré a “La Chía” un lote de unos 450 de estos discos, y entre ellos encontré uno prensado por discos Curro que llevaba el sello “Casa George”, y sin pensarlo dos veces, se lo regalé a Miriam como un recuerdo del almacén de su padre, que desafortunadamente, debido a una serie de mudanzas de casa, se le extravió. Y es que, a donde don Camilo, además de los diferentes y apetecidos artículos que solía ofrecer en su negocio, venían de todas las poblaciones vecinas a Fundación, incluyendo Valledupar, a comprarle o a encargarle discos a su almacén. Y es que las estrategias de las que solía echar mano “El Turco” para vender sus más variados y valiosos artículos, las que a la postre lo convirtieron en el comerciante más próspero de “La esquina del progreso del Magdalena”, eran algo fuera de lo común. Al respecto, me recordó Edgar, que cuando a “Casa George” le llegaba un nuevo modelo de radiola, de inmediato se lo enviaba a mi papá,

Ricardo López Paternina, y se la llevaban montada en una carretilla, con Edgar sosteniéndola por un lado para evitar que no se les fuera a caer por el camino. Y por supuesto que de mi casa no volvía a salir ese nuevo y sofisticado equipo. La última radiola que mi papá le compró a Don Camilo, y la que, al igual que las otras, le llegó en una carretilla, conservo una foto, traía incorporada un radio Phillips, un tocadiscos Garrad, varias divisiones en su parte inferior derecha, puerta incluida, que servían para colocar los discos, y dos parlantes con sonido estéreo. A destacar, que Edgar en esa oportunidad trajo consigo un surtido de LPS, igualmente estéreos, con los que mi padre se dio el lujo de ser el primero en Fundación y sus alrededores, en escuchar tan s ofis ticado y des lumbrante sonido. Otro de los recuerdos inolvidables que aún conservo de “Casa George”, se dio en 1958, cuando mi mamá, Dolores Solano de López, le compró a don Camilo una máquina de coser eléctrica marca Borletti, la primera que de este tipo llegó a Fundación, y que, entre otras funciones, hacía zigzag, fruncidos y ojales, a los que se les hacía la abertura con una especie de bisturí pequeño con cacha de pasta que la máquina de coser traía incorporada. Pero, ocurrió que nadie daba como enhebrar la aguja, ya que antes de pasar el hilo por su ojo, este debía pasar por un laberinto de poleas. En medio de este embrollo mi hermana Cielo, que por esa época tenía unos 8 años, se dio a la tarea de resolver este acertijo y lo consiguió para el alborozo de mi padre, que loco de la felicidad y sin

Olivia Márquez Contreras, entrega a Elias George el Acuerdo No. 050417 del 4 de Mayo de 2017, que declara que el trofeo del Festival llevara el nombre de Camilo George Chams, y será entregado a los ganadores del festival cada año. pensarlo dos veces, a las volandas se la lleva a don Camilo para que le ensañara a él y a su equipo de trabajo como era que se enhebraba el hilo en la aguja. Esta máquina de coser, para fortuna de los hijos de don Camilo y de los que lo apreciamos, mi hermana la conserva en su casa, entre los tantos recuerdos que dejó mi mamá. Don Camilo se integró tanto a nuestra cultura, incluida la gastronomía, la música, el baile, la historia, la literatura, entre otras disciplinas, que parecía un fundanense, más fundanense de todos los fundanenses. En los carnavales solía alternar los salones, lo que hoy llamamos casetas, con los 11

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bailes del Club Social. El salón Paraíso fue su salón preferido, y cuando don Camilo hacia su entrada triunfal en él, al lado de una despampanante “mona” (así les decían a las mujeres que se disfrazaban con capuchón y llevaban en la mano una varita para mantener a raya a los niños que por puro goce les halaban la capa), de inmediato por alto parlante anunciaban su ingreso con la pareja de turno, la que identificaban, por llevar cubierta su cara y cabeza con un antifaz y un capirote, con el número que llevaba prendido en su capa de satín atiborrada de lentejuelas y cascabeles. Y tras este anuncio, lo que a continuación se escuchaba era una estruendosa ovación, seguida de una salva de aplausos sostenidos que se escuchaban a varias cuadras a la redonda. Esta era la manera como los que le conocían, sin distingo de clases, expresaban su aprecio y cariño a este inolvidable personaje. Al respecto, me comentó Miriam, que cuando se acercaban los carnavales, “Tota”, bajo la dirección de su papá, le confeccionaba a su esposo un antifaz bordado de lentejuelas y de otras preciosidades, como parte de su atuendo carnavalesco. Además, contaba, por parte de su esposa, de licencia para que, durante los carnavales, fuera acompañado de la “mona” que a su criterio a bien eligiera. Y cuando Miriam intrigada le preguntaba a su mamá, porque razón no se molestaba cuando su papá se iba a bailar a los salones con otra mujer, ella le contestaba, “déjalo que se divierta, que tu papá trabaja mucho”. ¡Que dicha! Pero, además del atuendo carnavalesco con el que se disfrazaba para ir a los salones, don Camilo, me Identidad Folclórica y Musical

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explica Miriam, usaba otro disfraz para atender a los clientes en su negocio, que consistía en un turbante llamado “tarbus”, el que combinaba con camisas brillantes que llevaban estampados motivos alusivos al carnaval, atuendo que todos los años le enviaban unos primos que vivían en Barranquilla. Como quien dice, “quien lo vive es quien lo goza”, y don Camilo se gozaba los carnavales de Fundación como pocos solían hacerlo por esa época. Y es que don Camilo no solo se integró a plenitud con nuestra música en general, sino que, en particular, lo hizo, y en un grado superior, con nuestro folclor vallenato en auge por esos tiempos en “La esquina del progreso” del Magdalena. Y esta integración aunada a la venta de acordeones, lo inspiró, anticipándose 18 años al primer Festival de la Leyenda Vallenata, en 1968, al crear en 1950, el primer concurso de acordeones que se realizó en nuestro país, y que, a la postre, terminaron siendo cinco. Y los que, a excepción del último concurso que se celebró entre lo que es hoy el banco BBVA y la casa de juegos electrónicos “El Casino” (tarima ubicada en la calle 6 y las carreras 7ª y 8), fuera de este concurso, los resaltantes se celebraron al frente de su almacén con la tarima ubicada en la calle 6, entre las carreras 9 y 10. Los concursos de acordeón, que bajo la dirección de don Camilo, se celebraron en Fundación fueron los siguientes: 1950: Dionisio Martínez Pitre, primo de Luis Enrique Martínez, primer lugar; y, “Chema” Martínez, hermano de Luis Enrique, segundo lugar.

1951: “Chema” Martínez, quien se alzó con el triunfo al interpretar magistralmente la canción por ese entonces inédita “Jardín de Fundación”. Segundo lugar, Francisco “Pachito” Rada, hijo del legendario “Pacho” Rada, el autor de la “Lira plateña”, entre otros, temas clásicos. En este evento fue declarado como “Niño Prodigio del Acordeón” con nueve años: Alfredo Gutiérrez Vital, El “Rebelde del Acordeón” y tres veces Rey Vallenato. En esta segunda versión del concurso de acordeones, “Pachito” Rada, quien protestó la decisión del jurado, enfurecido se dirigió hacia la casa donde vivía Luis Enrique Martínez, al que encontró tendido en su hamaca, cuan largo era; pero, como fue su costumbre de hombre calmado, reposado y nada amante a los líos, en un Santiamén logró calmar a “Pachito”. 1955: Francisco “Pachito” Rada, primer lugar; y, Andrés Landero, segundo lugar. 1958: De momento no se cuenta con este registro. 1959: Luis Enrique Martínez, primer lugar. Del acordeonero que ocupó el segundo lugar, no contamos, todavía, con esta información. Como dato curioso, cabe destacar que Edgar George, hijo de don Camilo, tiene un recuerdo vivido de esta ocasión, en la que “El Pollo Vallenato” se coronó ganador de este último concurso. Edgar recuerda, como si fuera ayer, que esa oportunidad, para su sorpresa y admiración, Luis Enrique tocó el acordeón con el pico de una botella y con una toalla tapando el teclado del acordeón. ¡Sorprendente!


Creación del Trofeo Camilo George Chams Acuerdo No. 050417 del 7 de Marzo de 2017 Por medio del cual se hace un homenaje a don Camilo George Chams, fundador del primer Festival Vallenato realizado en Colombia y el mundo desde 1950. La Junta Directiva de la Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata “Indio Tairona”, en uso de sus atribuciones legales y las conferidas en los artículos del acta de constitución de la misma y dando cumplimiento a sus objetivos de divulgar, fomentar, mantener y defender los pilares culturales de nuestro departamento y: Considerando Que unánimemente sus miembros estiman benéfico y apropiado para el desarrollo y la conservación de nuestra identidad cultural en el departamento del Magdalena, promover el sentido de pertenencia de sus asociados, exaltar las mejores y más destacadas manifestaciones de apoyo a la vida cultural, social, entre otras, de nuestro departamento. En tal razón debe darse publicidad y reconocimiento a los actores sociales que se destacan especialmente por sus méritos, calidades, capacidad intelectual, por su sentido de pertenencia con nuestras comunidades, por su irrestricto apoyo a la población magdalenense y a Colombia en general, tendiente a elevar su nivel de vida, por la ejecución de grandes obras culturales, sociales y por otros valores y virtudes que contribuyen al progreso y desarrollo de nuestro territorio.

El cónsul del Líbano, Dr. Edmund Feris, fue testigo de este reconocimiento. Que el artículo 95 de la Constitución Política se refiere a los deberes de los ciudadanos, consagrando que “…la calidad de colombiano enaltece a los miembros de la comunidad nacional… todos están en deber de engrandecerla y dignificarla…”, acorde con lo anterior, debe la fundación promover el fortalecimiento y respeto por nuestra identidad cultural y social. TROFEO CAMILO GEORGE CHAMS Mediante Acuerdo No. 050417 del 4 de Mayo de 2017, la fundación decidió exaltar al ciudadano de origen libanés radicado en Colombia, Camilo George Chams, con el nombre del trofeo que otorga a los ganadores del festival cada año. Acuerda: PRIMERO: Reconocer como destacada la labor desempeñada por don Camilo George Chams, en su calidad de pionero al crear el primer festival competitivo de música vallenata, género que le da identidad a Colombia, ya que la labor cultural que ha desarrollado en todo el territorio nacional y en el extranjero, a más de mantener en alto el nombre de Colombia y

enaltecer al departamento del Magdalena merecen gran admiración, respeto y reconocimiento. SEGUNDO: Exaltar al pionero y promotor de los festivales vallenatos en Colombia y el mundo, don “Camilo George Chams”, que como justo reconocimiento hemos acordado institucionalizar de manera vitalicia el trofeo: “Camilo George Chams” en sus tres modalidades: Oro, Plata y Bronce, el cual será entregado a los ganadores del Concurso de Acordeoneros en el Festival Vallenato Indio Tairona. Este es un reconocimiento a su aporte y beneficio inmaterial al departamento y a Colombia en general, toda vez que el vallenato es la música que identifica a Colombia ante el mundo y que ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO. Se expide en Santa Marta a los cuatro (4) días del mes de mayo de dos mil diecisiete (2017). OLIVIA MÁRQUEZ CONTRERAS Presidente DARÍO DANGON MARTÍNEZ Vicepresidente

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consulta y referencia para neófitos y especialistas en la materia; fue cronista y columnista de varios periódicos y tuvo en la radio programas de opinión donde el fuerte era el vallenato y la política. Participó activamente en el Comité ProCreación del Departamento del Cesar, fue directora de la Oficina Departamental de Turismo; Cónsul de Colombia en Sevilla, España y Ministra de Cultura. De ella nació la idea del Festival Vallenato, que creó con Alfonso López Michelsen, Rafael Escalona, entre otros.

El oficio de juglar sentó las bases de este folclor que hoy es orgullo de nuestra tierra.

Juglaría y Juglar Vallenato I Parte

Por: Antonio José Daza Orozco

“Son rapsodas, aedas, trovadores, andariegos de la tierra, portadores en sus alforjas del mensaje del espíritu”. Meira del Mar.

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l primero que comparó a nuestros andariegos acordeoneros con los juglares del Medioevo fue el médico Manuel Zapata Olivella. Lo hizo en esa época cuando quiso, con sus “giras”, mostrar nuestro folclor en otras partes de Colombia. Pero fue en una finca en El Molino (La Guajira), el día 15 de mayo de 1977, donde varios amigos de Valledupar, Villanueva y Urumita asistieron a un paseo con el ánimo de compartir luego de la conclusión del X Festival Vallenato y festejar la corona de José María 'Chema' Ramos, donde tuve el privilegio de asistir y más ser testigo de una interesante conversación entre Consuelo Araujo, Alfonso Araujo Cotes, Lalo Montero, Alonso Fernández Oñate, José Francisco Daza, Beltrán Orozco, Efraín Molina, Alfonso Cotes, Hugues Martínez, Gustavo Gutiérrez, entre otros. Identidad Folclórica y Musical

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Alfonso 'Poncho' Cotes, uno de los grandes del folclor Vallenato, gran parrandero, como ninguno; verseador, el único que le paraba el viaje a 'Toño' Salas en versos de cuatro palabras; cantaba, se sabía todas las canciones de Escalona; componía, alguna vez hemos escuchado sus temas como “Viejas piquerias”, “Tierra Manaurera” y “Tiempos idos” y recitaba de memoria “Cien años de soledad” y otras obras de García Márquez. Consuelo Araujo Noguera, bautizada por el periodista Hernando Giraldo, en 1969, durante las jornadas del segundo Festival Vallenato, el día de la Virgen del Rosario, como “La Cacica”. Quien temprano asimiló el arraigo y amor por su tierra. Dueña de una prodigiosa memoria y un amor inagotable por la lectura lo que le permitió una vasta cultura; escribió varios libros, entre ellos, “Vallenatología” (1973), que tiene el mérito de ser el primer libro publicado en el mundo sobre los orígenes y evolución de la música vallenata, y es texto obligado de

Beltrán Orozco Dangond, “El querido”, así lo llamó 'Poncho' Cotes, en su canto “Tiempos idos”, y no le dijo más porque habría sobrado. Poeta incansable, hizo parte de la elite intelectual y parrandera de La Provincia; fue ganador del Premio de Poesía del Instituto de Cultura del Cesar, en 1986, escribió tanta poesía como pudo, su fuerte era el soneto; como compositor creó obras hermosas que se difundieron a través de las grabaciones de Gustavo Gutiérrez, Jorge Oñate, Elías Rosado, Silvio Brito, Gustavo Bula y los Hermanos Zuleta. De estos tres grandes protagonistas del folclor vallenato, que tomaron la vocería, fue que escuché por primera vez hablar de juglares y juglaría. Alfonso Cotes le cuestionaba a Consuelo la no participación de los reconocidos acordeoneros en el Festival. - Le cerraron las puertas a los juglares y ahora tienen que coronar muchachos, le dijo 'Poncho' Cotes. - No es que se les haya cerrado las puertas es que no quieren participar y le han dejado el campo a los más jóvenes, ripostó Consuelo. La palabra juglares, extraña para muchos, llevó a Efraín Molina, más conocido como el 'Quinque', eximio


guitarrista y cantante, a exclamar: a mi alguien que me explique qué es eso de juglares, ¿eso cómo se come? Ahí fue cuando Beltrán Orozco, riéndose, se puso a explicarle quienes eran los juglares del viejo mundo. Y ahí todos los que escuchábamos supimos que en la Edad Media, en distintos países de Europa, comenzó a cultivarse una poesía épica en lenguaje popular, en la que se cantaban las hazañas de los héroes de esa época, sus batallas y sus conquistas y era cantada por hombres o mujeres que eran a la vez poetas, recitadores y músicos que ejecutaban distintos instrumentos como la vihuela, la flauta, la tromba o el tambor, también se encontraban bailarines, cantores y titiriteros que ofrecían recitales en las plazas públicas, en mesones o tabernas y en palacios para entretener a los presentes, personas de distintas clases sociales y se les llamaba juglares. Que el oficio de juglar era propio de las gentes de baja posición social, se vestían con ropas de colores vistosos. A veces eran meros repetidores de los poemas, a los que en ocasiones agregaban variaciones imaginativas. De todas maneras servían de crónicas, y en ellas se hacía exaltación de los valores humanos, la exaltación del héroe y su gesta, esto último se conoció como los Cantares de Gesta, que eran largas composiciones poéticas, con una métrica irregular, el más famoso El Cantar del Mío Cid. Que ese oficio es actuar ante el público cantando o recitando versos que cuentan historias, acompañándose de instrumentos musicales. Y el rasgo principal del Mester de Juglaría fue la transmisión oral, y por ende los juglares, quienes tenían que recitar estas composiciones de memoria, frecuentemente cambiaban, omitían o agregaban fragmentos, muchos juglares eran analfabetos. Al que no le quedó claro fue al 'Quinque', que dijo: ahora si entendí

menos. Beltrán Orozco y los demás rieron con ganas. Pero Consuelo le dijo: Ve Efraín no te hagas, y le dio una explicación más sencilla, con la cual entendimos más; que en la Edad Media existieron unas personas que iban de pueblo en pueblo y entretenían a la gente, a los nobles o a los reyes, tocando y cantando y recitando poesías, una poesía especial, narrativa y a veces lírica, que narraba hechos y sucesos de la época. Eran unos personajes de humilde origen, ambulantes que se dedicaban, además, a ejercicios circenses, haciendo juegos malabares y que se adaptaban a las particularidades de cada lugar, introduciendo localismos y noticias. La mayoría de autores de las obras son anónimos, pues se trataba de largos cantos que iban cambiando a medida que se difundían. Y por 'Poncho' Cotes que también habló de esto, supimos que a pesar de que los juglares medievales tenían la particularidad de poseer otras destrezas artísticas, era su capacidad de llevar historias ante los auditorios rústicos lo que asemeja a estos personajes del Medioevo y los juglares vallenatos. Que los juglares vallenatos se conocen desde la segunda mitad del siglo IXX, cuando comienza a narrarse la cotidianidad de la provincia, teniendo de respaldo un acordeón; a través de unos hombres que tenían magia en los dedos, ritmo y compás en la voz y autenticidad en la composición. Que las situaciones geográficas de la zona, la falta de vías de comunicación, el escaso transporte y otras limitaciones no eran un impedimento para estos juglares criollos, que con su música no solo cautivaban sino que cumplían una labor muy importante y era, ya no divulgar composiciones sobre héroes, sino contar historias y noticias de la cotidianidad de otros pueblos de los cuales, de no haber existido estos

hombres, no se abrían conocido en esa época. Y que los juglares en su mayoría ejercían las labores del campo, esto era esencial, porque de ello dependía su sustento y el de su familia, ellos siempre hacían sus propios versos y nunca los componían por obligación ni por encargo como los juglares de la Edad Media que cantaban los de otros poetas o compositores; los hacían por la necesidad de expresarse. No decidieron ser juglares, ni pasaron horas estudiando el pentagrama, tampoco se dedicaron a recorrer el Magdalena Grande para acumular riquezas. No, todo lo contrario, los viajes y recorridos los hacían porque no eran “capaces” de quedarse en un mismo pueblo, con la misma mujer y con los mismos amigos. Filosofía que los llevó transitar cantando y contando lo que vivían. Esto que escuché de esos tres grandes del vallenato, hizo que el que el canto de Leandro Díaz y el acordeón de 'Toño' Salas, por los que yo había ido al paseo, los sintiera lejos… como en la finca vecina. Después con los años, para calmar mi sed de saber sobre este tema, empecé a leer y escribí algunas notas y llegué a un punto donde entendí que entre la juglaría medieval y la vallenata hay semejanzas pero no un paralelo absoluto. Ambos han registrado profundos cambios históricos y una gran reforma en los medios de comunicación. Mientras los de allá contaban sobre las gestas heroicas, comunicados del rey u obras clericales, los de acá narraban noticias, situaciones o hechos de otros rincones de la región (la muerte de alguien conocido, la llegada de algo novedoso, un robo trascendental, un romance bien sonado; mientras los europeos cantaban lo de otro, los criollos hacían sus propias composiciones. 15

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En Proceso de Extinción

vallenatos no ha estado a la altura de la época.

Por: Eliécer Ortega Ospino

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esde hace más de treinta años prendimos las alarmas en la propia “Capital Mundial del Vallenato” cuando dijimos que el folclor oriundo de la provincia de Padilla se encontraba sumido en una de sus peores crisis sin que sus intérpretes, seguidores y promotores se dieran por aludidos. Entonces, llovieron truenos y centellas sobre la cabeza de quienes sostuvimos la anterior tesis teórica de parte de ciertos “atarbanes con corbata” que obraban como defensores de oficio del folklor que hunde sus raíces en el valle del Cacique Upar. Pero nuestra postura crítica era compartida por gente de pensamiento objetivo como Alfredo Gutiérrez que tiene la particularidad de adelantarse a los acontecimientos. De igual manera, pensaba Rito Llerena Villalobos hombre de la academia universitaria e investigador de la tradición cultural del pueblo vallenato. Tanto el músico como el investigador de las ciencias sociales por diferentes caminos llegaron a la misma y única conclusión: Si el vallenato quiere sobrevivir en el futuro ha de transformase. Cambia para mejorar como ocurrió con el merengue dominicano o sucumbe, y corre la misma suerte de la canción ranchera mexicana. Hoy la UNESCO nos da la razón al otorgarle al vallenato la categoría de Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento que tiene un sabor agridulIdentidad Folclórica y Musical

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“Las nuevas tendencias tarde o temprano estrangularan al vallenato tradicional” ce porque en la misma declaratoria se hace la salvedad que hay que salvaguardarlo, protegerlo y conservarlo con carácter de urgencia en sus raíces, por cuanto, el género vallenato tradicional hace parte de esas raras especies en procesos de extinción e insta al gobierno, en especial a su Ministerio de Cultura para que el legado del viejo “Francisco El Hombre” no se borre de la faz de la tierra. El gran problema del folklor vallenato en la actualidad es que cada día se en ruta más por el despeñadero resbaladizo de la comercialización, por un lado. El otro problema estriba en que los modernos compositores residen en las grandes ciudades y no han asumido una postura citadina del canto vallenato que esté en concordancia íntima con su nuevo hábitat. De manera que la producción comercial exige cada vez más trabajos musicales para satisfacer el mercado y los compositores que alimentan tal mercado han perdido sus fuentes e inspiración. La nueva generación de compositores

Los compositores de marras se han dedicado a elaborar textos mediocres, facilistas y ramplones, rayamos en la vulgaridad. Las nuevas tendencias, tarde o temprano, estrangularán al vallenato tradicional sino se hace algo por defenderlo, sostiene el compositor Sergio Moya Molina. Graban una pieza, sale con ese fulgor que se lleva el mundo por delante. Dura un mes, al mes se terminó la pieza y no se oye más nunca, dijo en su debido tiempo el juglar Alejo Durán. El reto es para el gobierno nacional, y en general y para el Ministerio de Cultura en particular quienes están en la obligada necesidad de rescatar de las garras del mercantilismo voraz los aires del vallenato vernáculo. Se hace necesario establecer una instancia de control calificada encargada de seleccionar los textos musicales para que no salga a la luz pública tanta mediocridad. De la misma manera, como existen escuelas para acordeoneros también debe institucionalizarse centros académicos donde la nueva generación de compositores vallenatos puedan adquirir las herramientas técnicas para elaborar textos musicales de la más excelente factura, así y solo así se podría dar cumplimiento a las directrices emanadas de la UNESCO en el sentido de salvaguardar, proteger y conservar los tradicionales cantos que llevaron a la inmortalidad al maestro Rafael Escalona y que hoy por hoy son considerados como Patrimonio Histórico, Cultural e Inmaterial de la Humanidad.


Vallenato Indio Tairona, señaló que “la clave para ganar una final es convencer al jurado con su propio estilo para ejecutar el acordeón, ser fuerte en el vallenato raizal y luchar después de un posible reinado por eso, porque las raíces se mantengan vivas”. Reconoce que fue una final dura porque tuvo que enfrentar acordeoneros de la talla de Manuel Vega y Sammy Ariza.

Gustavo Osorio, Rey Profesional de nuestra Primera Versión

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urante los días 13, 14 y 15 de octubre de 2017, en el marco del Segundo Festival Vallenato Indio Tairona, fue invitado de honor el Rey Vallenato, Gustavo Adolfo Osorio Picón, quien fue el primer Rey Vallenato del aludido evento cultural hace diecisiete años. Interpretando vallenato con estilo tradicional, Gustavo Osorio, oriundo del municipio de Río de Oro, sur del Cesar, fue elegido aquella noche del 17 de octubre de 1999 como soberano del acordeón en la primera versión del Festival Vallenato Indio Tairona.

hombre parrandero que lo incitó a que siguiera el camino de la música vallenata. Cuenta que su padre fue un frustrado acordeonero aprendiz que sabía tocar pocas canciones, las cuales empezó imitando Gustavo desde temprana edad, hasta que su progenitor siendo testigo de las inclinaciones de su hijo le contrató un maestro para que lo guiara.

Este administrador de empresas, nacido el 10 de enero de 1973, dijo que “desde los siete años empezó a tocar acordeón y luego cuando tenía catorce años se vino a vivir a Santa Marta, su segunda patria chica, donde se graduó de bachiller en la Institución Educativa Distrital Rodrigo de Bastidas”, reconoce Osorio Picón.

La vida artística la comenzó realizando presentaciones en el colegio y su primera participación en competencia la realizó en 1984 en el Concurso de Acordeón Infantil del Festival de la Leyenda Vallenata, resultando ganador; luego siguieron sendos triunfos en el Festival Cuna de Acordeones en Villanueva, en el Festival Provinciano de Acordeones en Pivijay, en el Festival Vallenato Indio Tairona y en el 2014, se coronó Rey Vallenato Profesional en el Festival de la Leyenda Vallenata.

Gustavo Osorio no tiene raíces musicales, pero su padre era un

En cuanto a su triunfo en la primera versión del Festival

En 1992, el país conoció la primera producción musical grabada por Gustavo Osorio al lado de Bebeto Crespo, luego siguieron en su vida artística intérpretes como Julio Gutiérrez, Pepito Gutiérrez, Luis Mario Oñate y Michel Torres, con quien grabó su más reciente álbum discográfico titulado “Defendiendo el vallenato”. Como “un don de Dios” reconoce su talento el rey vallenato Gustavo Osorio, y al respecto remata afirmando: “desde niño se interesé por la música, tengo ese gusto exquisito por el vallenato clásico, soy un acordeonista parrandero y pienso que todo eso me ha favorecido para obtener las coronas que he obtenido y bueno ahora quiero luchar por proteger y conservar nuestras raíces musicales”. Como mensaje a las nuevas generaciones de artistas que desean seguir los senderos de la música vallenata les recomienda que “no se salgan de la línea del vallenato auténtico para que se conserve lo tradicional”. Y cuenta que durante su reinado como embajador de este folclor, cumpliendo giras nacionales e internacionales en la misión de promover el vallenato tradicional, impulsó el legado de los juglares. 17

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formado por Náfer Donato Durán Mojica y Juana Francisca Díaz Villarreal, siendo el menor de la dinastía Durán, quien al lado de sus hermanos han escrito las gloriosas páginas del folclor vallenato. Heredó de su familia paterna el talento para la música de acordeón y recogió las experiencias de sus hermanos y tíos, para crear su propio estilo iniciando en este arte desde temprana edad.

Náfer Santiago Durán Díaz, considerado el “rey del tono menor”, recibirá su reconocimiento en esta versión.

3º Festival Vallenato Indio Tairona rinde homenaje a Nafer Durán Por: Carlos Alberto Ramos

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n medio de todos los triunfos y reconocimientos que ha obtenido el maestro Náfer Santiago Durán Díaz, a lo largo de su carrera como cantautor de música de acordeón, recibe este año el grato y sincero homenaje en el 3° Festival Vallenato Indio Tairona, que ha de realizarse los días 12, 13 y 14 de octubre de la presente anualidad, en la ciudad de Santa Marta. Para él este reconocimiento, lo hace sentirse agradecido y feliz de que en una de las regiones donde la Identidad Folclórica y Musical

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inspiración tiene su nido, se le tenga en cuenta y valoren el trabajo que ha venido realizando desde hace más de 78 años. En la vida de Durán Díaz, las canciones juegan de local porque se estacionan en la primera fila de su memoria y por eso no duda en indicar que nació para tocar acordeón. LEGADO MUSICAL La vida del “rey del tono menor” empezó a escribirse el 26 de diciembre de 1932, cuando nació en El Paso, Cesar, en el hogar

Al respecto, 'Naferito', como es conocido cariñosamente, señala: “Yo comencé a tocar el acordeón, a la edad de siete años; el acordeón me lo regaló mi papá, era un acordeón que le decíamos de aumento y tenía una sola hilera de pitos, la primera pieza que toque fue aquella que le decimos “La vaca prieta”, más o menos a los once años ya yo tocaba bailes, pero no acompañado de caja y guacharaca sino con bombo, redoblante y maracas, a eso le llamaban 'colita'. Luego me incliné aún más por este arte porque veía que a Luis Felipe le iba muy bien con las mujeres cuando estaba tocando, entonces un día me dije, yo me voy también a meter a acordeonero a ver si también mujereo como mi hermano”.1 Los estudios primarios, que cursó hasta quinto elemental, los alternaba con los oficios de campo en la hacienda Las Cabezas, donde laboraba como aserrador y luego como vaquero; y en sus ratos libres se acercaba al maestro Víctor Julio Silva Camargo, padrino de su hermano Alejo, quien le enseñó las primeras notas del acordeón, 1. Los últimos juglares: Náfer Durán. Jorge Naín Ruiz.


cierta ocasión acompañó a su patrón, don Germán Gutiérrez de Piñeres. “En aquella ocasión me correspondió acompañar a mi patrón a Valledupar que iba hacer unas diligencias, cuando llegamos a la plaza Alfonso López, entró al Café La Bolsa, donde estaban parrandeando sus amigos Rafael Escalona, Andrés Becerra y otros acompañado de las notas alegres de 'Colacho' Mendoza, entonces entró al lugar y me dejó afuera cuidando las maletas; en determinado momento don Germán le dijo a 'Colacho': 'allá afuera tengo cuidando las maletas a Náfer, hermano de Alejo Durán, ese sí le da sopa y seco a usted'. Fue cuando Andrés Becerra en defensa de su amigo le respondió: 'que venga pa' que Colacho lo joda'; así empecé a ser apreciado y admirado por los círculos sociales de la ciudad de 2 Valledupar”, aseveró Naferito.

“Yo comencé a tocar el acordeón, a la edad de siete años; el acordeón me lo regaló mi papá, era un acordeón que le decíamos de aumento y tenía una sola hilera de pitos, la primera pieza que toque fue aquella que le decimos “La vaca prieta igualmente le aconsejaba que lo más importante de tocar acordeón era el estilo que la persona cosechara porque eso lo iba a identificar. La popularidad de los hermanos Durán crecía diariamente, ya que amenizaban las parrandas los fines de semana en las diferentes fincas de la mayoría de la familia Gutiérrez de Piñeres. “Entonces El Paso, Chimichagua y sus alrededores, dependían laboralmente de la hacienda Las Cabezas, donde nos relacionábamos con los diferentes músicos. Recuerdo que El Paso era un pueblo tamborero,

donde mi mamá se reunía a bailar tambora, pajarito y chandé; igualmente teníamos contacto con nuestro primo de segundo grado Heriberto Pretel Medina, autor de la tambora “La candela viva”, y yo siendo testigo de los cantos de tambora y las cumbiambas con acordeón me fui enamorando del folclor viendo tocar a otros acordeoneros en las fincas”, asegura el maestro Durán Díaz. Reconoce que fue difícil ser aceptado en los círculos sociales de la élite vallenata en la capital cesarense, y ese logro se dio de manera coincidencial cuando en

Creció al lado de sus hermanos tocando acordeón, y cuenta que su hermana Sabina lo hacía bien pero dejó a un lado sus inclinaciones artísticas porque cada vez que Alejo veía que cogía el instrumento le decía que “el acordeón era sólo para hombres”. Enriqueció su estilo tocando en las colitas, interpretando ritmos foráneos como pasillos, fox-trox, vals y otros, acompañados de bombo, redoblante y platillos. TRIUNFOS EN LOS FESTIVALES REGIONALES Desde 1970 empezó a prepararse para participar en el Festival de la Leyenda Vallenata, obteniendo el título de Rey Vallenato en la 2. Entrevista 7 de noviembre de 2016. Carlos Alberto Ramos. Valledupar.

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novena versión del aludido evento, en 1976, venciendo en la final a los acordeoneros Alberto 'Beto' Muegues, Ramón Vargas y Juancho Polo Valencia. En esta contienda musical lo acompañó en la caja Simón Herrera y en la guacharaca Abel Suárez; interpretando en la final el paseo “El estanquillo”, el merengue “Teresita”, la puya “Déjala vení”, todas de su autoría; y, el son “Altos del Rosario” de su hermano Alejo Durán. En 1983, se presentó nuevamente al Festival de la Leyenda Vallenata siendo declarado “fuera de concurso” por el jurado integrado por Gabriel García Márquez, Enrique Santos Calderón, Rafael Rivas Posada, Miguel López Gutiérrez y Leandro Díaz Duarte. Este hecho único ocurrió porque el jurado consideró que Náfer Durán no tenía contendor, siendo coronado Rey Vallenato en esta oportunidad Julio Rojas Buendía. Sobre este hecho 'Naferito' referencia: “Esa vez no alcancé mi segunda corona porque Gabo y los demás jurados no quisieron. Eso ya no importa porque quedé metido en la historia como el primer acordeonero que tocó mejor que todos en un Festival de la Leyenda Vallenata. Esa noche después del fallo Gabo me dijo que era un fuera de serie y esa vaina es mucho cuento”.3 Identidad Folclórica y Musical

Ha sido Rey Vallenato en el Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, La Guajira, en la Categoría “Primaveras del Ayer”, en los años 2003 y 2007. Igualmente se coronó Rey Vallenato en el Festival Vallenato del Magdalena Medio de Barrancabermeja, en 1987 y en el Rey de Reyes 1992. En lo referente a su capacidad como acordeonero ha sido considerado por la crítica como uno de los mejores. En cierta ocasión, Consuelo Araujo Noguera, le preguntó a Alejo Durán quién era el mejor entre él y sus hermanos Luis Felipe y Náfer. Y no dudó en decir que su hermano Náfer”.

canción se la hizo a su esposa Rosibel Escorcia Mure, aquella mujer que lo ha acompañado en la crianza de sus hijos Víctor Julio, Denis Esther, Luis, Náfer Santiago, Marelvis, Juan, Armando, Odalis, Jaime, Jader, Delvis Rosa, Elkin Javier y Martha. “Cada uno busca continuamente su propia mitad” decía Platón, y esa frase se cumplió en la vida de Náfer Durán, quien encontró en Rosibel la media naranja que tuvo buscando por mucho tiempo. Y fue ella precisamente quien le inspiró su canción más representativa, grabada y convertida en éxito mundial por Carlos Vives. Una estrofa narra:

SUS PRINCIPALES ÉXITOS Su primera composición fue el merengue “Cuando miro esos ojitos”, tenía 18 años de edad cuando creó los primeros versos que le inspiró la joven Felícita Melo; luego la creatividad musical siguió su curso y hoy son más de un centenar de composiciones entre grabadas e inéditas. El maestro Náfer Durán reconoce que una de sus composiciones más exitosa es el paseo “Sin ti”, compuesta en tono menor y la que más sobresale en este estilo, ya que los especialistas consideran que el tono menor es el más complicado de interpretar. Esa

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Con mi nota triste vengo a decirle a tu alma lo que está sintiendo mi sincero corazón ya no tengo paciencia ya no tengo calma solo vivo triste y loco por tu amor (bis). Sin ti no puedo estar mi corazón se desespera no lo dejes sufrir más, porque le duele y se queja. Toda la culpa la tienes tú si lo dejas que se muera (bis)…

3. Náfer Durán, un fuera de serie con el acordeón. Juan Rincón Vanegas.


melodía sea agradable al oído. A medida que los años fueron pasando más sabiduría me dio el Todopoderoso para componer”.

Camilo Namén, el Juglar de Siempre Por: Juan Rincón Vanegas

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l niño que su primer juguete fue un totumo que presumía era un carrito, y ya jovencito vendía cuques con la tártara en la mano, incluso intentó ser pescador, pero no se sentía cómodo entre canoas, canaletes y atarrayas, llegó a la medida justa a sus pretensiones. Precisamente fue en 1962, cuando Camilo Namén Rapalino, quien contaba con 18 años, compuso la primera canción, una guaracha que tituló “Chicho”, hasta que tiempo después se enrumbó por el vallenato tradicional. Comenzó a hacerle canciones a su querida tierra Chimichagua y a todas las cosas que le llamaban la atención en su entorno. La inspiración le llegaba en

cantidades como los peces que veía en la orilla de la ciénaga de Zapatosa. “Eso fue un mensaje divino y tengo un canto de lo agradecido que estoy con Dios”, cuenta Camilo Namén, y sin más preámbulos canta: Allá en la mitad del camino yo tuve una gran inspiración que me la dio el Dios divino y ahí me hice compositor. Hice una bonita canción y del pueblo soy querido de todo el mundo soy amigo y sonriente cargo el corazón. Hace una parada y continúa hablando. “Dios es el inspirador. Yo digo que la composición es divina, cuando uno tiene la estructuración de entender que el verso debe ser respetuoso y que la

La emoción la tenía a millón y demoró un rato pensando para decir las palabras justas. “Yo no soy compositor por encargo, soy compositor de la naturaleza, de la tierra, de los pueblos, de la emoción que me ocasiona una linda mujer, un problema familiar, las vivencias de mis padres y el ejemplo que nos dieron para llegar hasta acá. Esas son obras que enaltecen el corazón y alegran el alma, cuando uno es capaz de cantarle a los motivos que tiene la vida”. En Camilo Namén se encuentra el verdadero juglar: Compone, canta, versea y echa cuentos. Es un excelente parrandero. En esa instancia trajo a colación una historia de su padre Felipe Namén Fraija. “Había un ingeniero que hacía nomenclaturas y ganaba mucho dinero y mi papá lo contrató para hacer ese trabajo en Astrea. Mi papá me invitó, pero no fui por una noviecita. En la noche regresó cargado de plata porque había hecho el contrato. Le dije: “Aja papi, me vas a prestar o me vas a regalar”. “Ni prestado ni regalado. Dile a tu mamá que te preste”, me contestó. En vista de eso pensé que me tocaba era robarlo. Me acosté rápido. Cuando él llegó yo estaba roncando. Él, se acostó y la plata la puso debajo del colchón. De ahí la sacó y la metió en el escaparate. Al rato la sacó y la volvió a meter debajo del colchón. Ya después se levantó y dijo: Yo no he dormido y respondí, dígame yo”. 21

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nunca muere”. EL EPITAFIO DE CAMILO

“Yo no soy compositor por encargo, soy compositor de la naturaleza, de la tierra, de los pueblos Sonríe y a la vez se entristece porque llegan los recuerdos de ese progenitor que murió el 19 de enero de 1970, y al que le compuso el célebre merengue: 'Mi gran amigo'. “Esas vivencias con mi papá dieron para hacer esa inmortal canción que fue grabada en 1972 por los Hermanos López con Jorge Oñate. Si él se veía conmigo 10 veces, las mismas veces me besaba. La generosidad de mi padre era inmensa y por eso el homenaje cantado que todavía me conmueve el alma”. El merengue 'Mi gran amigo' es el canto del dolor, de la añoranza, de las lágrimas inagotables y del amor hacía un padre que partió para la eternidad sin pedir permiso. Es un merengue alegre con un amigo fiel acostado en el pentagrama marcado con trazos de llanto. De un salto recuerda la canción 'Recordando mi niñez', ganadora del Festival de la Leyenda Vallenata en 1972 en la que dibujó en versos la primera etapa de su vida. Me dio una tristeza porque ayer Identidad Folclórica y Musical

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recordé los tiempos aquellos en que volaba papagayo, y ahora que estoy grande que paso trabajo quisiera volver a la niñez, pero aquellos tiempos se han pasado y ahora con paciencia espero la vejez. En ese momento hizo un repaso por la gran cantidad de canciones suyas que se han pegado en el alma popular y que tiene un lugar de honor en el pentagrama del vallenato auténtico. De igual manera cuenta que recientemente entregó una producción musical titulada: 'Camilo Namén, el juglar de siempre' donde aparecen 11 canciones inéditas y 'Mi gran amigo' en una nueva versión. Este trabajo musical al que invitó a Iván Villazón, Ivo Díaz, Silvio Brito, Joaco Pertuz, Fabián Corrales, Daniel Celedón, Alfredo Gutiérrez, Kike Liñán y Said Sarquiz, entre otros, lo viene vendiendo puerta a puerta porque como señala: “Mi amor por el vallenato es de todos los días y

Los quebrantos de salud lo han apartado de las parrandas, pero sigue como el roble y componiendo cuando la ocasión lo amerita. “Me siento bien. Yo soy de Dios y él conmigo es especial, incluso estoy en este momento haciendo una canción cuyos primeros versos dicen: Yo soy un hombre de mil detalles alejo las penas y el dolor si me muero me entierran en el Valle pa' está más cerquita del folclor. Y la tumba al lado de mi padre pa' que el muerto quede con amor. y que se diga por la calle aquí yace el compositor. En ese momento las lágrimas se pasean por sus mejillas y añade. “Que me toquen mis vallenatos y Juan Charrasqueado, ese es el mariachi que más me agrada porque se parece mucho al Camilo borracho, parrandero y jugador”. Se quedó pensativo y después sin más preámbulos expresó: “Si hay una persona apegada a mi corazón eres tú, y por favor que me escriban en la lápida el siguiente epitafio: “Aquí yace el juglar Camilo Namén Rapalino, al lado de mi gran amigo”. Llegó el abrazo y continúo diciendo: “Que el pueblo que me quiere no me saque del corazón, y me quede en el amor de la gente porque he tenido un sentimiento que es el de cantarle a las realidades para que la gente no me olvide”.


Boyacá, Tolima, Antioquia, dejando en esa nota constancia que el acordeón, aquí en la costa lo vemos en manos de los juglares que van de ribera en ribera llevando su caliente mensaje de poesía. Dos años después, también en una nota en El Universal, denomina la música de acordeón “música vallenata”. Meses después, en el Diario El Heraldo de Barranquilla, nombra en su columna a varios de aquellos modestos juglares, que serían los encargados de hacer famosa esta música; Rafael Escalona, Francisco “Pacho” Rada”, Abel Antonio Villas, Luis Enrique Martínez, Emiliano Zuleta, Andrés Landero, y menciona algunas de las canciones que hoy se consideran inmortales en este género, escritos que demuestran sus “debilidades por el vallenato”,

García Márquez, fue quien bautizo la música Vallenata en 1948 y durante su vida, fue uno de los mayores promotores en sus escritos.

El Vallenato pasó por Macondo... Por: Alberto Hinestroza Llanos

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abriel García Márquez, llevaba desde niño en su mundo macondiano el “Vallenato”, 20 años antes de que se realzara en Valledupar el Primer Festival de la Leyenda Vallenata, ya lo mostraba en sus escritos, una evidencia probatoria está en el Diario “El Universal” de Cartagena, cuando en mayo de 1948, escribió; “No sé qué tiene el

acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento”. Luego describe el acordeón como un “instrumento proletario que ha tomado carta de nacionalidad colombiana y se ha incorporado a los elementos del folclor nacional, al lado de las gaitas y tambores costeños como de los tiples de

No se puede negar, que sus escritos, que lo convirtieron en famoso, permito que esa fama lo ayudara para hacer famosa la palabra “vallenato”, convirtiéndola en un dialecto universal, por considerarla de mayor impacto en lugar de “música costeña de acordeón”, pareciera que se adelantó, ante la falta de una bandera cultural en la costa a declarar el “Vallenato” como la máxima expresión de la costa y su cultura. Raíces que florecieron en momentos oportunos a lo largo de su vida, como lo vivido en el viaje que el jueves 17 de marzo de 1966 a su tierra natal, donde fue a reunirse con sus amigos; Álvaro Cepeda Samudio y Rafael Escalona, quienes lo llamaron para invitarlo a una parranda vallenata, sin saber 23

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que en esa cita se dio irónicamente el primer paso para organizar el Primer Festival Vallenato en Colombia. Gabo, nunca olvido que fue allí en su tierra, que siendo muy niño tenía la pasión de que le contaran cuentos, y un día, vio el primer acordeonero, Un hombre que empezó a contar una historia y para él, fue una revelación de cómo se podían contar historias cantadas, cómo se podía saber de otros mundos y de otra gente a través de una canción. Años después descubría la literatura y se

dio cuenta de que el procedimiento era el mismo. Todo lo relaciono con la literatura y la música de acordeón, e incluso cuando la historia de los festivales del Vallenato se volvió polémica, él sirvió para despejar toda duda y hacer justicia a una tierra que supo amar y respetar: Valledupar. “Aquella pachanga de Aracataca no fue el primer Festival de la Música Vallenata –como ahora pretenden algunos– ni quienes la promovimos sin saber muy bien lo que hacíamos podemos conside-

En esta casa donde nació Gabo, tuvo su primera experiencia con el acordeón “Creo que más que cualquier otro libro, lo que me abrió más los ojos fue la música, los cantos Vallenatos”. Él contaba, que la primera música que escuchó de niño en su pueblo natal de Aracataca, tuvo una forma de vallenato primitivo, interpretado por juglares en acordeón “su instrumento principal”, donde relataban historias cotidianas y llevaban mensajes de pueblo en pueblo, justamente el tipo de gente que habitó Macondo en sus inicios.

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rarnos como sus fundadores. Pero tuvimos la buena suerte de que le inspirara a la gente de Valledupar la buena idea de crear los festivales de la leyenda vallenata. Así fue, y en 1968 se llevó a cabo el primero con todas las de la ley, y en la ciudad de Valledupar, que es la sede natural por derecho propio. El primer rey elegido fue Alejo Durán, que de ese modo le dio al certamen su verdadero tamaño histórico". No cabe duda que el Vallenato pasó por Macondo…


Carlos Vives: Embajador Mundial del Vallenato Por: Alberto Hinestroza Llanos

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l vallenato muy temprano llegó a su vida, lo confesó el propio Carlos Vives en un conversatorio hace poco tiempo, “Mi tío Rodrigo, llevaba constantemente a nuestra casa a Leandro Díaz, Alejo Duran, Luis Enrique Martínez Emiliano Zuleta y otros que realizaban parrandas y yo los admiraba agarrado de las faldas de mi mamá, el carisma y el talento de estos juglares, fue, lo permitió que esa música comenzara a llenar mi vida de vallenatos, y además, me permitió conocer y admirar a esos hombres que dejaron un gran legado que no hay que dejar a la vera del camino”. Esas raíces, fueron creciendo y en 1993, hace 25 años, lanzó su disco “Clásicos de la Provincia”, con el que le cambio el panorama a la música colombiana, en otras palabras, como afirmó un académico, “reinventó el folclore, incluyéndole nuevos sonidos e instrumentos y lo llevo a girar por el mundo”.

En las Vegas-Nevada con su esposa y nuestra directora Olivia Márquez Contreras, reviviendo capítulos de nuestro vallenato.

Nadie puede negar que, de sus manos, y con los Clásicos de la Provincia, como bandera flameante, el vallenato alcanzó la talla internacional que le hacía falta.

les con la “La Brasilera” atiborró los Cibeles en Madrid, y en México “la Colegiala” desbordó el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, e inolvidable como las canciones de “Alicia Adorada” del inmortal “Juancho” Polo Valencia y “Matilde Lina”, de Leandro Díaz, llevaron multitudes al Obelisco de Buenos Aires.

La prensa mundial dio testimonio de como “la gota fría” llenó la Plaza Roja de Moscú, los españo-

El secreto de todos estos triunfos, esta resumido en que muy temprano Carlos Vives, entendió la

dimensión universal del vallenato, algo que muchos sabían, pero ninguno había encontrado la fórmula para poder expresarlo, cosa que, si logró Carlos con su grupo “La Provincia”, uniendo a quienes realmente se podrían considerar los mejores intérpretes de los instrumentos que conforman un conjunto vallenato, empezando por el verdadero maestro Egidio Cuadrado, cuyo aporte ha sido fundamental para mantener la esencia de este género 25

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Los conversatorios en el banco de la República en Santa Marta, son semillas que rescatan la historia del vallenato, participaron; Luis Elías Calderón, Dr. John Pedrozo, Olivia Márquez, Joaquín Viloria, Alberto “Beto” Murgas y Edgar Rey Sinning. musical, sin que ello signifique dejar de lado la innovación que se requiere para llegar a nuevos auditorios y nuevos mercados. Muchos entendidos de este género musical, aseguran que él fue muy inteligente al incorpórale nuevos instrumentos, que le dieron una sonoridad más contemporánea con elementos que no habían manejado los juglares y con ello, los llevo a donde jamás había llegado un acordeón ni un canto vallenato.

El vallenato se tocaba con una sola caja y la guacharaca, y él le introdujo el bajo, el cencerro y hasta la Gaita, y eso les gusto a los jóvenes y a todas las generaciones, incluidos los mismos juglares tradicionales y con la magia de su voz, lo ha sostenido hasta donde ha llegado en el mundo musical. Aportes que nadie puede negar, sino más bien aplaudir y valorar, como lo hizo la Fundación de la Leyenda Vallenata, organizadora del tradicional evento anual, que

El Vallenato une los continentes

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la Fundación Nacional Festival de Intérpretes de la Música Vallenata “Indio Tairona”, que lo tiene entre sus más valiosos amigos y colaboradores, se une a este gran reconocimiento y no duda en valorar sus aportes y difusión a nivel mundial de nuestra música vallenata y le otorga la máxima distinción “Orden Dignidad Vallenata” que le será entregada en la fecha, ciudad y hora por acordar, con lo cual creemos hacemos justicia en vida a quien no ha ahorrado esfuerzo alguno por hacer grande nuestro folclor vallenato.

nes del Banco de la República, tuvo generosas palabras de gratitud por este reconocimiento y aseguro que el mismo va ser traducido al idioma árabe y colocado como una nota cultural en la página virtual del consulado.

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raíz del reconocimiento hecho por nuestra Fundación a la memoria del ciudadano libanés Camilo George Chams, pionero de los festivales vallenatos en Colombia, tuvimos como invitado especial al Doctor Edmundo Feris Yunis, cónsul de la República del Líbano para la Costa Colombiana con sede en Barranquilla, quien teniendo como marco el acto cultural, académico y musical, magistralmente conducido por el Ingeniero Ricardo López, en las instalacio-

tomo la decisión de honrar y agradecer todos y cada uno de sus aportes en la divulgación de esta música vallenata, ya que “con su accionar artístico le ha dado la vuelta al mundo llevando los cantos vallenatos y resaltando los valores culturales, el folclor, las raíces indígenas, mitos y leyendas que le han dado la mayor identidad a las expresiones provincianas”.

Edmundo Feris Yunis, Cónsul de la Republica del Líbano para la costa atlántica colombiana.

Siempre hemos considerado que el folclor es paz y que la paz une a los pueblos, en este caso particular lo confirma esta integración cultural donde se disfrutó del ambiente folclórico y permitió que la colonia libanes, comprendiera el aprecio y valor que sentimos por don Camilo George Chams, hombre que dejo huellas profundas en nuestra patria y nuestro folclor.


Reconocimiento a Anibal Velásquez y Julio Oñate valores auténticos del vallenato

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a junta directiva de la Fundación Periodistas Bolivarianos de América, dentro del marco del “Sexto Encuentro Nacional de Investigadores de Música Vallenata”, entregó al maestro Aníbal Velásquez y al académico del Vallenato, Julio Oñate Martínez, un merecido reconocimiento, por los esfuerzos y aportes que han dejado en bien de la identidad cultural de Colombia.

Alberto Hinestroza Llanos, Presidente de Funperbol y Jaime Márquez Contreras, director Académico de la misma hicieron entrega al maestro Aníbal Velásquez, la Orden “Simón Rodríguez”.

La Orden y Medalla “Simón Rodríguez”, quien fuera el maestro del Libertador Simón Bolívar, le fue otorgada al maestro Aníbal Velásquez por su sapiencia en el acordeón y sus elogiosas composiciones que han dejado de generación en generación una huella imborrable, además se le entrego el pergamino que lo acredita como “MAESTRO DEL ACORDEÓN”. A Julio Oñate Martínez se le coloco en su pecho la Medalla Académica que lo eleva a la dignidad de Gran Ciudadano Bolivariano. “Es un reconocimiento más que merecido”, se escuchó al unísono, en medio de profusos aplausos, en el auditorio Julio Villazón, de la Universidad Popular del Cesar, donde este fin de semana tuvo lugar el reconocimiento, en el epílogo del Sexto Encuentro

Julio Oñate Martínez, recibió la Medalla “Gran Ciudadano Bolivariano” reconocimiento que valora sus grandes aportes a la Memoria de la música Vallenata. Nacional de Investigadores de Música Vallenata. Evento realizado del 25 al 27 de mayo de 2017 en el paraninfo de la Universidad Popular del Cesar y reunió a los más representativos

investigadores de este género musical, con lo que se consolida un espacio para reflexionar sobre la cultura popular, la estética musical y el empoderamiento de las manifestaciones culturales a lo largo del devenir histórico. 27

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Revista juglares n 2  

Publicación de la Fundación Nacional Festival de la Müsica Vallenata Indio Tairona

Revista juglares n 2  

Publicación de la Fundación Nacional Festival de la Müsica Vallenata Indio Tairona

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