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Editorial Coyuntura Marcelo Contreras Vivienda Sergio Galilea Economía Social Ricardo Infante Fondo Noruego Tore Eriksen Televisión Digital Raimon Abiols Socialdemocracia Joaquín Almunia Internacional Esteban Silva Cuadra

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FUNDACION CHILE 21 Presidente: Dirección: Fono: Fax: E-mail: Web:

Carlos Ominami Compañía 1085, piso 12 6991700 6735296 chile21@chile21.cl www.chile21.cl

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l cierre del diario Siete repone un debate largamente postergado o eludido y que se refiere al rol del Estado como garante del pluralismo y la expresión de la diversidad en nuestro país. Más que culpar a los gestores por el fracaso de esta iniciativa -ex ministros, personeros políticos y en su mayoría gentes vinculadas a la Concertación, con el concurso de un importante consorcio periodístico-, que actuaron motivados por sus convicciones, con el propósito de ampliar la base material de la libertad de expresión en nuestro país y consolidar un periódico, cuya línea editorial tendió a identificarse con la coalición política mayoritaria del país, poniendo en ello su mejor esfuerzo, o responsabilizar a sus trabajadores que, legítimamente, demandaban sus derechos, es necesario replantear el debate de fondo sobre uno de los muchos déficit que aún arrastra nuestro sistema democrático. Confiar que “los propios medios de comunicación, en virtud de su profesionalismo y la necesidad de conquistar la credibilidad de sus públicos, se verían obligados a practicar el pluralismo en su interior”, como alguna vez sostuviera el entonces director de comunicación y cultura del gobierno de Patricio Aylwin, además de constituir una ingenuidad, significa entregar el cuidado de este importante valor social al mercado, a los propios dueños de los medios y la renuncia del Estado a uno de sus deberes esenciales. El pluralismo informativo sólo se garantiza con la existencia de una pluralidad de fuentes (identificadas y responsables) y de medios, con diversas perspectivas editoriales, que les permita a los ciudadanos formarse su propia opinión sobre la realidad, conociendo las diversas opiniones y puntos de vista. La “no-política” estatal en materia de comunicaciones -tal como quedara demostrado en un reciente estudio del Observatorio de Medios, Fucatelse manifiesta, entre otras cosas, en la errática manera como la mayoría de los ministerios y Servicios Públicos distribuyen su escuálida inversión publicitaria, sin claros criterios técnicos o de eficiencia favoreciendo, arbitrariamente, por ejemplo, a la empresa El Mercurio. Tampoco los medios públicos -en rigor sólo Televisión Nacional, puesto que el diario La Nación sigue siendo un diario de gobierno- hacen un gran aporte en materia de pluralismo o expresión de la diversidad. Por su propia naturaleza, el diario La Nación tiene un escaso impacto y credibilidad. En el caso de Televisión Nacional, la propia ley que le dio origen no logra precisar muy claramente su misión y la condición del autofinanciamiento le impone una línea de mercado que muy poco difiere de la programación de los canales comerciales.

Chile 21

Editor Ximena Gattas

Director y Representante Legal Marcelo Contreras Diseño Visión Comunicaciones Impresión ATG Impresores

Por su parte y tal como ha quedado demostrado con el cierre de numerosos medios de comunicación independientes, en el nuevo escenario democrático y que hoy culmina con el cierre del diario Siete, el opaco mercado de las comunicaciones no sólo ha demostrado no tener ninguna sensibilidad en materia de pluralismo, sino que muchos avisadores y no pocas agencias de publicidad han evidenciado un extremo ideologismo a la hora de asignar sus inversiones publicitarias. Todo ello sin abundar acerca de los riesgos que implica para la libertad de expresión y la independencia de los propios medios, que no más de 100 avisadores concentren más del 80% de la publicidad que los sustentan. El estado no puede, sin renunciar a uno de sus deberes esenciales, abandonar la responsabilidad de garantizar un auténtico pluralismo informativo y la amplia expresión de la diversidad del país. Formas hay muchas, tal como lo demuestra la preocupación de las democracias consolidadas por mantener medios públicos y apoyar un sistema medial que exprese la diversidad social y política en esos países. De lo que se trata es de una voluntad política para invertir recursos en este intangible consustancial a la democracia, que permita surja y se consolide un sistema de comunicación social amplio y diverso, que exprese la diversidad social y política del país y se constituya en una sólida y auténtica garantía del pluralismo.

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COYUNTURA

La "Revolución de los Pinguinos" Marcelo Contreras N., Director Revista Foro Chile 21 Algunos culpan a los medios de comunicación y especialmente a la televisión, por haber "inflado" el conflicto y "endiosado" a los dirigentes estudiantiles, que han mostrado un singular aplomo y coherencia para plantear sus reivindicaciones. Otros hablan de "una revolución de las clases medias", descontentas por la mala calidad de la educación. La oposición culpa a los gobiernos concertacionistas, señalando que la política educacional constituye su gran fracaso en estos 16 años. Y no faltan los que culpan a las autoridades del

ministerio de Educación y al propio gobierno por el mal manejo del conflicto. Pero también se podría plantear que tras esta protesta estudiantil y su sorprendente escalada, se anida un profundo malestar social que apunta no sólo a la mala calidad de la educación pública sino que se extiende al conjunto de la sociedad por temas mal resueltos o derechamente no enfrentados en estos 16 años, muchos de los cuales son parte de la pesada herencia

del régimen militar y otros constituyen "efectos perversos" del crecimiento económico o problemas endémicos en la sociedad chilena.

La "revolución de los pinguinos" como se ha denominado al conflicto que protagonizan los estudiantes secundarios, sorprendió por igual al gobierno, los partidos políticos y la propia opinión pública, que no acaban de explicarse el escalamiento de un conflicto que partió como una movilización más, una de aquellas tradicionales movilizaciones estudiantiles de comienzo del año escolar, que tenía como reivindicación el pase escolar y la subvención del costo de la PSU y que fue escalando, tanto en masividad como en profundidad, para transformarse en un severo cuestionamiento a la calidad de la educación pública en nuestro país.

En la escalada de este conflicto se mezclan problemas reales y sentidos no sólo por los estudiantes. También por sus familias, el gobierno y la propia sociedad, que no pueden menos que reconocer que la educación pública es mala y requiere de una nueva y profunda reforma. También hay un tema de expectativas, generadas por la pasada campaña presidencial y el estilo ciudadano que la Presidenta quiere imprimir a su gobierno, que gobierna con la gente e incentiva su participación. Chile ha cambiado a lo largo de estos 16 años y entre otras cosas, hoy tenemos una ciudadanía más consciente de sus derechos y fuertemente sensibilizada por la extrema desigualdad y las exclusiones que aún existen en nuestra sociedad. Los estudiantes no solo demandan una mejor educación. También quieren participar y ser protagonistas en la búsqueda de soluciones. Sin duda, esta movilización 2006 2 FORO J U N I O

estudiantil se vincula con la actual bonanza económica y el arduo debate de qué hacer con los millonarios excedentes del cobre, que según la autoridad del Banco Central podrían generar un superávit fiscal de US 20.000 millones


de dólares y en donde, más allá de la racionalidad económica, no parece políticamente sustentable la idea de ahorrar la mayor parte de estos recursos, previniendo los tiempos de vacas flacas", que los propios sectores de oposición han fraseado como "ayer queríamos pero no teníamos y hoy tenemos pero no queremos". El debate acerca de cómo administrar la bonanza económica es bastante inédito para un país acostumbrado a administrar la estrechez y existe más de una opinión acerca de cuánto se puede expandir el gasto de manera sustentable y qué inversiones son compatibles con el actual proceso económico sin "recalentar" la economía. Lo que resulta evidente es que esta situación actúa como un detonante para las demandas sociales. Por otra parte, está ampliamente socializado el hecho que, pese a los indudables avances que se registran en materia de cobertura escolar y los ingentes recursos adicionales en educación, la calidad de la educación pública es mala y contribuye a reproducir las desigualdades. Es evidente que el tema no se soluciona sólo con mayores recursos sino que apunta a la formación y perfeccionamiento docente; la propia dependencia de los colegios

municipalizados; los planes de estudio y la infraestructura educacional, pero no es realista intentan equiparar o al menos acortar la brecha de calidad de una educación pública que invierte cerca de $ 30.000 mensuales por alumno, con la educación privada, que financian los padres por montos cercanos a los $200.000 mensuales. La Presidenta de la República ha sido la primera autoridad en asumir este conflicto estudiantil como una oportunidad para enfrentar el delicado tema de la reforma de la educación y en verdad es la única vía para enfrentar un conflicto que ha desbordado los márgenes de las demandas puntuales para constituirse en un severo cuestionamiento al sistema educacional. Una mención aparte la constituyen los estallidos de violencia mostrada por una minoría de estudiantes y "activistas" para destrozar todo lo que pillaban a su paso (vitrinas, señalética, asientos y pavimento) y saquear negocios, protagonizando verdaderos "días de furia" que la autoridad atribuyó al lumpen y sectores de la izquierda extraparlamentaria. Sin

embargo, estos estallidos de violencia no son muy distintos de los disturbios que protagonizaran los inmigrantes en Francia; los "piqueteros" en Argentina o el más reciente movimiento de los "sin tierra" en Brasil y que bien podrían responder a la ira de los excluidos y marginados por el actual modelo económico. El verdadero desafío que enfrenta no sólo el gobierno sino el país, aprovechando el buen momento económico, es cómo avanzar en el tema de las desigualdades, que se constituyó en el principal tema de la pasada campaña presidencial a partir de un diagnóstico compartido no sólo por los candidatos presidenciales sino por el conjunto de los actores políticos, la propia Iglesia Católica y los más diversos actores sociales. No resulta aventurado suponer que tras este conflicto estudiantil, el gobierno deba enfrentar nuevas demandas y presiones

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sociales por mayores grados de equidad y justicia social. No es un misterio para nadie que los empleados fiscales se están movilizando por mejoras salariales y en contra de lo que denominan el empleo público precario (aludiendo a los empleos a honorarios y contrata). O que tras la huelga de hambre que protagonizaron dirigentes mapuches condenados por la justicia, se anida una larga lucha en contra de la exclusión a la que históricamente ha sido sometida esta etnia originaria. En verdad, el balance de los últimos 16 años es más que auspicioso en muchos sentidos. Chile ha crecido y se ha desarrollado de la mano de los gobiernos de la Concertación, como lo reconocen unánimemente en el exterior. Todos sus índices sociales han mejorado, sin excepción. En el plano de las libertades Chile registra también avances importantes. Pero son estos mismos éxitos y los cambios registrados en el país, los que obligan a mirar con otros ojos los nuevos y viejos desafíos, para proponerse metas más ambiciosas, que enfrenten los efectos perversos del crecimiento, así como las profundas desigualdades y exclusiones que aún subsisten en nuestra sociedad. Este desafío no es muy distinto del que enfrenta la mayoría, por no decir la totalidad, de los países en desarrollo y en

particular en América Latina, que registra las mayores desigualdades sociales del planeta, al punto de generar verdaderas "sociedades duales", en donde unos pocos tienen mucho y la mayoría tiene muy poco, estableciendo una diferenciación tajante entre los integrados al sistema (insiders) y los excluidos (outsiders). El modelo de libre mercado y apertura económica no goza de gran legitimidad y respaldo en la mayoría de los países de la región. No sólo por el trato inequitativo que los países desarrollados dan a los países en desarrollo en el plano comercial. También porque el modelo reproduce las desigualdades y tiende a la concentración. La economía social de mercado y la propia gobernabilidad, no es sustentable en la región sin una cierta versión latinoamericana del llamado Estado de compromiso o bienestar, como el que se impuso en Europa luego de la segunda guerra mundial. Buena parte del mensaje presidencial del pasado 21 de mayo estuvo centrado en el tema de la superación de las exclusiones y la construcción de una sociedad cada vez más acogedora e inclusiva. De hecho, los cuatro ejes o transformaciones señaladas por la Jefa de Estado como las prioridades de su administración apuntan a ese objetivo. En particular la idea de avanzar en un sistema de protección social

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que acompañe a las personas a lo largo de su ciclo vital, protegiendo sus primeros pasos; asegurando el acceso a las oportunidades de educarse y trabajar; cubriendo los riesgos de enfermedad e invalidez y garantizando una vejez digna. Pero la Presidenta ha dado pruebas de un gran realismo en su "admonición" pública a su gabinete y principales colaboradores. El gobierno no sólo debe prepararse para el conflicto, que es inherente a la relación social, sino que debe anticiparse a los problemas. Hoy fueron los estudiantes. Mañana serán los mapuches, los empleados fiscales o los cesantes o los "allegados", que enfrentan problemas acuciantes y reales. El propio "decálogo" entregado por la Presidenta a sus colaboradores evidencia no sólo las dificultades de instalación de la nueva administración, sino el hecho indesmentible que pese a sus logros y avances, Chile sigue siendo un país en desarrollo, aún precario en muchos sentidos, que arrastra un pesado lastre en materia de pobreza, exclusiones y desigualdades. Y sobre todo que, tal como lo afirmara la propia Presidenta y lo demostraran los estudiantes secundarios con su movimiento, hoy corren nuevos vientos que imponen nuevos desafíos tanto al gobierno como al país.


VIVIENDA

Desarrollo Urbano, Viviendas y Barrios: Hacia las Ciudades Compactas Sergio Galilea En el último mes se ha ido configurando claramente una nueva orientación de política pública sobre desarrollo urbano y de vivienda social. La sola mención a la "recuperación de barrios" como la prioridad temática gubernamental de la Presidenta Bachelet augura novedades en tan compleja materia. Las Políticas de Vivienda Social han cumplido un ciclo en Chile y debemos prepararnos para nuevos esquemas. Las ciudades y el desarrollo urbano expansivo e incesante han demostrado poderosos costos económicos, sociales y ambientales. Se hace necesario pasar a "otra fase", enfrentado decididamente nuevas formas de desarrollo urbano, que privilegien los diseños y las formas de la "ciudad compacta". Una política que mejore substancialmente la calidad de las viviendas sociales será aquella que integre la solución al barrio. Debemos mejorar la relación virtuosa entre las viviendas sociales que se construyen y el marco urbano en que se inscriben.

deberán asumir grandes costos de transporte para sus desplazamientos, tendrán insuficientes servicios y comercio y habitualmente se encontrarán segregados en barrios "para familias pobres". De ninguna manera esto desmerece el tremendo esfuerzo nacional que Chile ha tenido en los últimos 15 años en materia de vivienda social. Basado en el estímulo al ahorro popular, a la organización de las familias y a distintas alternativas en programas diferenciados, el MINVU llevó a cabo pr��cticamente cien mil viviendas por año, ya sea que las realizara o mandatara directamente, o porque privados construyeron estimulados por la presencia de poderosos incentivos de subsidio a la demanda. Esto permitió reducir el déficit estimado en unas 850.000 familias a inicios

de la recuperación democrática. Muchas de estas soluciones, la gran mayoría, son de adecuada calidad, aunque se trate de soluciones de pequeño tamaño y tengan habitualmente "dificultades de localización". Por cierto, la alta connotación de situaciones de baja calidad en zonas o barrios desarraigados, no debe evitar que apreciemos en toda su magnitud como Chile redujo su déficit habitacional a la mitad en solo 15 años. Es una situación sin parangón en la Región e incluso a nivel mundial. La gran mayoría de los países latinoamericanos aplican la experiencia chilena, fundada en el ahorro, la organización de las familias, la postulación puntuable y objetiva y las licitaciones trasparentes a privados para la construcción de las viviendas. Existen especiales "aciertos" de política pública en los casos en los que el Estado compró adelantadamente terrenos y urbanizó, generando situaciones urbanas y de calidad de viviendas mejores. En El Palomar en Copiapó o en La Chimba en Antofagasta, importantes operaciones de gestión urbana y de terrenos han permitido programas de vivienda de muy buena calidad material y de inscripción urbana. En otras situaciones como las comunas de los bordes del

No es posible en Chile seguir ejecutando viviendas sociales en la periferia de nuestras ciudades, dado el menor valor de los suelos urbanos, en donde "se instalan" soluciones habitacionales para las familias necesitadas y allegadas. Esos mismos beneficiarios llegaran a sus nuevas casas y tendrán mejor vivienda (ciertamente antes no la tenían), pero

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gran Santiago, o en Alto Hospicio en Iquique o en Alerce en Puerto Montt, donde la demanda por vivienda de las familias era enorme, las soluciones son más discutibles en términos de su calidad material, los servicios y equipamientos barriales donde se insertan y su adecuada localización urbana. En los casos destacables de renovación urbana, como la recuperación de Santiago Centro, los subsidios de renovación urbana explican hoy que 20 mil familias vivan allí, en óptimas condiciones de acceso a servicios y equipamientos. Ganaron vivienda y barrio. Comprometieron esas familias un importante ahorro, postularon y obtuvieron servicios. Hoy día disponen de una solución habitacional que es un patrimonio innegable. El esfuerzo de esta política renovada nace de todas estas experiencias. No habría sido posible sin el "camino recorrido". En las actuales condiciones Chile puede hacer una opción que profundice la CALIDAD material y urbana de las viviendas sociales. Por eso se habla de "vivienda con barrio", por ello se buscan formas de desarrollo urbano de ciudades más compactas, que aprovechen y fortalezcan sus barrios. Incluso, es más, se espera una dinamización fuerte del mercado de viviendas sociales antiguas, las que deben ser vistas por las familias sin vivienda como una solución tan natural como una vivienda nueva. Ello permitirá que más familias "solucionen" sus problemas de viviendas en zonas urbanas ya consolidadas con servicios y equipamiento. La "ciudad compacta" es un concepto urbano completo. Apunta a ciudades más económicas y de mayor densidad, donde aprovechemos a plenitud lo construido, y evitemos las habituales extensiones tipos "manchas de aceite" que han caracterizado a nuestras ciudades y especialmente a Santiago. El llamado es hacia la recuperación y renovación urbana de los barrios existentes. Santiago Centro en

general, Bellavista en particular, zonas de Ñuñoa y de San Miguel, son territorios urbanos de la ciudad con barrios renovados, con recuperación de "vocación residencial" de las familias y con fuertes identidades urbanas. También son expresión como en todo barrio consolidado y de connotación urbana principal, lugares donde se expresa mejor la diversificación social, son barrios socialmente más integrados. Son la excepción a la continua segregación social

calidad, con mejores valores patrimoniales y urbanos y mejorando la calidad de vida para familias de distinto poder adquisitivo. Los Mix sociales de estas soluciones urbanas y de vivienda serán el gran "test" por donde debe transitar la nueva política. Esta política deberá seguir confiando en los "pilares fundamentales" de la política habitacional chilena: fuerte y sistemático ahorro de las familias: organización de éstas para que la fuerza del barrio a construir esté prefigurada por los demandantes organizados; postulación transparente y objetiva en función de la medición del ahorro y de las carencias objetivas con los nuevos instrumentos de medición y un abanico de subsidios diferenciados que den cuenta de las diferentes realidades.

urbana de nuestras ciudades.

Los records a batir no serán como en los 90 relativos a la cantidad. Los nuevos estándares están asociados a la calidad de la vivienda y el barrio. Suponen exigencias y responsabilidades mayores. Para las familias demandantes, para el Estado y una institucionalidad pública más moderna y eficiente y para los agentes privados de la construcción y el desarrollo inmobiliario. Aprendamos a "mirar" nuestras ciudades hacia su interior, descubriremos mucho potencial urbano y habitacional, mucho sitio eriazo y espacios poco utilizados. No sigamos desparramando nuestras ciudades en sus entornos naturales.

Todo lo anterior supone soluciones habitacionales y urbanas de mayor calidad. Sólo en Santiago se observan desafíos urbanos y habitacionales de magnitud. La recuperación del "anillo de Vicuña Mackenna" como expansión del centro histórico y la "reconversión" del ex aeródromo de Cerrillos en el Portal Bicentenario son expresiones de las nuevas políticas urbanas y habitacionales. Ellas apuntan a soluciones materiales de mayor

Esta política es compleja y difícil, como todas las políticas públicas que asumen la claridad como cuestión primordial. Requieren disciplina y consensos importantes, trabajo y cooperación ciudadana, más Municipios y mejor gestión profesional y, particularmente, un Estado que sea capaz de asociarse estratégicamente con los privados para hacer mejores ciudades, mejores barrios y, por lo tanto, mejores viviendas.

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E C O N O M I A SOCIAL

La Experiencia de los Países Europeos En una reciente publicación de la Fundación Chile 21(2006) se plantean políticas que inciden, simultáneamente, sobre el desempleo y las carencias de los sectores de menores ingresos del país, para lo cual se propone crear una "economía social", formada por nuevos sectores de servicios sociales, cuya producción responda a las necesidades de los menos favorecidos de la población lo que, en consecuencia, permitiría mejorar su calidad de vida y , al mismo tiempo, crear más empleos con un nivel de remuneraciones y protección social adecuados.

países en los últimos quince años. ¿Qué es la Economía Social? La economía social tiene por finalidad otorgar un servicio, poniendo el énfasis en las personas y no en el capital, con un funcionamiento democrático y autonomía en la gestión respecto de los poderes públicos. Comúnmente, desde el punto de vista de los objetivos, se la incluye entre las organizaciones de la sociedad civil, no obstante es frecuente que no se establezcan sus límites respecto de otras instituciones que forman parte de este espacio de participación ciudadana. Si bien no hay una definición exacta sobre la economía social, existe consenso en que incluye a un amplio espectro de organizaciones que no forman parte ni del sector público ni del sector privado mercantil. Es decir, es una vía intermedia, basada en formas innovadoras de asociación y en técnicas creativas de gerencia de recursos, lo que les permite operar en las diversas esferas del estado.

A partir de la experiencia de países que han impulsado la economía social en Europa, se analiza primero el concepto, en contraposición con otras formas de participación de la sociedad civil, a la vez que, en segundo término, se identifican las políticas de desarrollo que originalmente permitieron impulsar esta forma de organización, con la creación de nuevos sectores sociales ("yacimientos de empleo") y el necesario diálogo social para la aplicación efectiva de estas políticas a nivel local. Dadas las experiencias de España y Francia, es posible apreciar en forma concreta la importancia y el impacto que la economía social ha tenido en esos

La economía social nace vinculada a lo local y se sostiene en principios similares, plurales y flexibles relacionados con la solidaridad, la democracia y la responsabilidad, por lo que su forma de concretarse la constituyen asociaciones, mutuales, cooperativas y sindicatos. En la práctica, la economía social está formada por empresas orientadas a los ciudadanos y articuladas con la comunidad, que utilizan una combinación de recursos (ingresos por ventas y trabajo remunerado) como fuera de este (financiamiento público, donaciones y trabajo voluntario), con el objeto de producir y distribuir bienes y servicios, especialmente a las personas de menores 2006 7 FORO J U N I O

Ricardo Infante Fundación Chile 21

ingresos. Se trata de un sector emergente de la producción que combina, simultáneamente, objetivos sociales con eficiencia empresarial, generando empleos a través de pequeñas unidades centradas en los servicios. En la mayoría de los países europeos este empleo está claramente diferenciado, distinguiéndose un área importante de trabajadores calificados con seguridad social y otra, en la que a menudo el trabajo es de duración limitada sin seguridad social. En materia de su contribución a la generación de empleo, estudios recientes muestran que la economía social representa entre un 4.5% y un 5.3% del empleo total e incluye entre un 6% y un 6.5% de las empresas privadas. Las organizaciones de la sociedad civil Los análisis distinguen básicamente tres formas de integración de las personas en actividades de la sociedad civil, que corresponden al propio sector de la sociedad civil, al tercer sistema y al tercer sector. El sector de la sociedad civil agrupa numerosas instituciones de diversos orígenes y propósitos las que, sin embargo, comparten las características de ser organizaciones, privadas, no distribuir utilidades entre los miembros, autónomas y voluntarias. Incluye actividades de tipo no-lucrativo, voluntarias y las realizadas por congregaciones religiosas. El "sector no lucrativo"moviliza a nivel mundial 1,1 billones de dólares (4.6% del PIB) y proporciona empleo a más de 19 millones de trabajadores, los cuales reciben un salario por dedicación exclusiva, según las estimaciones de un estudio comparativo realizado en 40 países (Universidad J. Hopkins, 1994-1997 ), lo cual representa


casi el 5 % del empleo total no-agrícola, el 10% de los empleos en el sector de servicios, y el 27% de los empleos del sector público (sin considerar a las congregaciones religiosas). Las "actividades voluntarias" también aportan trabajo. Al sumar su contribución a la del sector no-lucrativo, las cifras agregadas de empleo alcanzan a un 7% del total de la ocupación no-agrícola, un 14% de los empleos en servicios, y a un 41% del empleo en el sector público en los países analizados. Las "congregaciones religiosas", crean aproximadamente 1.5 millones de empleos equivalentes. Al adicionar este monto, se concluye que el empleo generado por los tres sectores de la sociedad civil mencionados, representa aproximadamente un 7.5% del total del empleo no-agrícola en el conjunto de los países estudiados. En Chile las estimaciones del 2004 muestran que el gasto del sector no lucrativo representa un 1,5% del PIB y que el empleo remunerado como voluntario supera las 303 mil personas en jornada completa (Focus, 2004). Otras características son que el empleo remunerado representa un 2,6% de la población económicamente activa y que dos tercios del empleo total del sector se concentran en servicios. El tercer sistema es considerado, por la Unión Europea, como un sector integrado principalmente por cooperativas, mutuales, organismos de voluntariado, asociaciones y fundaciones. Se trata, por tanto, de organizaciones e instituciones que no pertenecen al sector público y no persiguen, exclusivamente, un fin de lucro. Una parte importante de éstas funciona como una rama del estado de bienestar, en tanto la restante está integrada en las economías de mercado como servicio al consumidor. Se constata en este ámbito la importancia del trabajo independiente desarrollado por agricultores o comerciantes, el sector

servicios, las cooperativas de trabajo o de servicios o asociaciones o fundaciones, que centran su actividad en servicios directos a personas, en la gestión, formación o asesoramiento, programas o servicios de inclusión social de colectivos diversos. El tercer sector se refiere a formas alternativas de trabajo voluntario, cuyas organizaciones asumen servicios básicos para las comunidades más necesitadas, tales como vivienda, asistencia sanitaria y seguridad ciudadana (J. Rifkin,1996).Aunque el empleo es voluntario, las personas reciben una pequeña remuneración y/o los beneficios de la formación para desempeñar un determinado puesto de trabajo. Según la experiencia internacional, en países desarrollados, la aplicación de políticas orientadas a la prestación de servicios a la comunidad, a través del tercer sector, ha sido una práctica exitosa para cubrir necesidades básicas de la población con menores recursos y crear nuevos empleos. Es así que la ocupación generada por los servicios a la comunidad

en Estados Unidos representa un 9% del empleo total, un 6% en Francia, un 4% en Alemania y un 14,5% en Italia. Políticas de desarrollo El interés por la creación de empleos en respuesta a las nuevas necesidades sociales surgió, por primera vez, en el Libro Blanco Crecimiento, Competitividad y Empleo, (1993), publicado por la Comisión de las FORO 8 J U N 2006 I O

Comunidades Europeas (CCE), con el apoyo de J. Delors, ex presidente de la Comisión Europea y de M.Aubry, en ese entonces Ministra del Trabajo de Francia. Entre las conclusiones se destaca que las profundas transformaciones sociales producidas en Europa entre 1970 y 1990 (el envejecimiento de la población, la importante incorporación de la mujer al mercado laboral, el desarrollo de nuevas tecnologías de información y comunicaciones y los cambios en las pautas de consumo), tienen una notable repercusión en el sistema productivo, además del desafío que significa enfrentar problemas de inserción social, de marginación y de exclusión de algunos sectores sociales de los países. A estos cambios sociales hay que agregar otros derivados de la toma de conciencia de estos problemas, lo que condujo a que aparecieran "nuevas necesidades humanas", individuales o colectivas, o modalidades relativamente distintas, o un salto entre lo cuantitativo y lo cualitativo en dichas necesidades. En este contexto, los países europeos decidieron enfrentar los retos del desempleo y las nuevas necesidades, tratando de conjugarlos a través de una solución conjunta, lo que estimuló el desarrollo de "nuevos yacimientos de empleo" o "nichos de empleo", que adecuadamente organizados desde la economía social, pueden facilitar el trabajo a personas con dificultades de integración en el mundo laboral. De esta forma se aumentaría la intensidad de empleo del crecimiento económico, que por sí solo ya no es garantía ni de crecimiento del empleo ni de mejora en el bienestar. Los nuevos sectores de servicios y las necesidades sociales En los países europeos el desarrollo de la economía social, configurada dentro de


El objetivo fundamental de la estrategia territorial es lograr una amplia colaboración regional o local, que permita descubrir las dificultades, preocupaciones y perspectivas de todos y cada uno de los agentes territoriales con responsabilidades en materia de empleo movilizando todos los recursos disponibles en pro de una estrategia integrada y una mayor integración y coordinación de las medidas a favor del empleo y su ejecución.

mercados incompletos o irregulares, constituyó una respuesta al desempleo y a las nuevas necesidades sociales, cuya satisfacción no es bien resuelta ni por el sector público ni por el mercado, lo que se expresa en una gran demanda insatisfecha de servicios. Sin embargo, hay consenso que aun cuando los nuevos yacimientos son intensivos en empleo, estos no son la solución final al problema de la desocupación, pero sí una fuente para crear puestos adicionales de trabajo que contribuyen a disminuirla.

En este contexto, cabe destacar el especial dinamismo de los agentes sociales en el impulso de las políticas de fomento del empleo expresado a través de los diferentes acuerdos bipartitos o tripartitos.

Con base en esta idea se puso en marcha programas de apoyo a la creación de PYMES y empresas de la economía social que actúen sobre los ámbitos, sectores y grupos sociales que hayan sido identificados y seleccionados como de mayor potencial para generar nuevos empleos e iniciativas productivas y de servicios viables de acuerdo a los estudios realizados.

Las experiencias de España y Francia España: los nuevos yacimientos de empleo. En España se desarrollaron algunas experiencias relacionadas con los nuevos focos de empleo, algunos por iniciativa pública y , en algunos casos, privada. Dentro de los ámbitos diferenciados por la Comisión Europea, las actividades relacionadas con los nuevos sectores de servicios son:

Estos ámbitos se pueden clasificar en cuatro bloques: 1. Servicios a la vida diaria: servicios a domicilio, cuidado de los niños, nuevas tecnologías de información y comunicación, ayuda a los jóvenes en dificultad e inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo. 2. Servicios para la mejora de la calidad de vida: mejora de la vivienda, seguridad, transportes colectivos locales, revalorización de espacios públicos urbanos y comercios de proximidad. 3. Servicios culturales y de ocio: turismo, sector audiovisual, revalorización del patrimonio cultural y desarrollo cultural local. 4. Temas medioambientales: gestión de residuos, gestión de aguas, protección y mantenimiento de zonas naturales y control de la contaminación. Pactos sociales a nivel local La experiencia europea demuestra que las nuevas necesidades cubiertas por los servicios sociales son detectadas y sentidas con mayor rapidez en la proximidad que da el terreno de lo local. De ahí que sea "casi natural" que muchos de éstos nazcan y se desarrollen en ese contexto.

En el desarrollo de los nuevos empleos la dimensión local es el principal factor a considerar cuando se discute la promoción económica de un determinado espacio. Este concepto puede ser traducido como actividades de proximidad, o sea, con fuerte vinculación a actividades desplegadas en un determinado territorio de los países. Un marco favorable es la participación de los actores sociales involucrados como requisito para la ejecución eficiente de las políticas de desarrollo, por lo que la formación de pactos sociales territoriales es fundamental para asentar localmente el proyecto de desarrollo. Para la construcción de una "sociedad activa", es necesario crear un clima social "cooperativo" en la zona, en donde todos los posibles actores estén implicados, abriendo canales de comunicación y desarrollando instrumentos institucionales adecuados. FORO 9 J U N 2006 I O

Servicios a domicilio. El envejecimiento de la población y la incorporación de la mujer al trabajo son los motores que han activado este campo laboral: asistencia en tareas domésticas, cuidado de ancianos, entrega de comidas y mercancías a domicilio, etcétera. Cuidado de niños. La atención de los niños mientras sus padres trabajan se resuelve con el aumento del número de guarderías infantiles o de los servicios particulares a domicilio. Jóvenes en dificultades. La elevada tasa de jóvenes desempleados ha fomentado la aparición de entidades que asesoran y apoyan su inserción en el mercado. ONG's y empresas privadas están creando puestos de trabajo para ayudar a encontrar un empleo a los más desfavorecidos. Seguridad. En la actualidad, hay personas que trabajan en el sector de la seguridad, instalación de equipos anti-robos, guardias de vigilancia, etcétera. Se trata de un sector


en expansión por el alto grado de sensación de inseguridad que existe en nuestro país. Comercios de proximidad. Aunque el sector del pequeño comercio se encuentre en crisis, se están dando algunos pasos que pueden colaborar en la creación de empleo. La recuperación de antiguos mercados en algunas ciudades ha servido para dar un empuje al comercio tradicional. Turismo. Pese a que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos españolas, se están produciendo nuevos fenómenos que crean puestos de trabajo a partir del turismo rural, los hoteles familiares y los alojamientos rurales, que han servido para ocupar a un buen número de personas. El programa europeo LEADER, destinado a la recuperación y promoción ha contribuido notablemente al boom de esta alternativa turística. El termalismo social es otra de las actividades relevantes dentro de este sector. Gracias a la recuperación de los tradicionales balnearios, se ha conseguido revitalizar una oferta turística que genera empleo en cualquier época del año. Sector medioambiental. Los expertos venían apostando por el sector como una de las mayores fuentes de empleo para los últimos años del siglo XX. La conservación de los espacios naturales parece un ámbito con un gran potencial laboral en el que hay que adecuar la oferta y la demanda. Francia: el programa "Nuevos servicios, nuevos empleos". Si bien el Informe Delors ha sido el punto de partida para las nuevas iniciativas de promoción del empleo en Francia, el Informe Aubry es el documento que propone las directrices de actuación a nivel práctico (Jiménez y otros, 1998). Se trata de una propuesta de intervención directa frente a los problemas enfrentados por la sociedad francesa respecto al desempleo. En este sentido, en 1997, fue creado el programa "Nuevos servicios, nuevos empleos", conocido como Plan Aubry, bajo el concepto de nuevos yacimientos de empleo, relacionando centenares de nuevas ocupaciones -los yacimientos- en las más distintas áreas. En este sentido el programa puede ser concebido como un "vivero de actividades".

Su objetivo principal es promover la construcción de un modelo de crecimiento económico y desarrollo, incentivando servicios directos o indirectos a la población, para atender las nuevas demandas sociales y, al mismo tiempo, generar puestos de trabajo. Basado en la creación de empleos permanentes, permite dinamizar, por una parte, la vida asociativa gracias a los cinco años de ayuda otorgado por el sector público a los emprendedores y , por otra, reforzar la relación de estos con los usuarios. La principal garantía para que perdure la generación de actividades y de empleos durables es cuidar la sustentabilidad de los nuevos servicios implantados y promover el compromiso de los usuarios, es decir, que ellos aprecien la calidad de los mismos. Si durante los cinco años, en que el programa brinda ayuda para la generación de empleo, la población se habitúa al uso del servicio, lo que permitirá que en el futuro estarán más dispuestos a pagar el total o parte del precio correspondiente. Para que la demanda latente se desarrolle

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS • Cachón L. Nuevos Yacimientos de Empleo en España, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Madrid, 2000 • Comisión de las Comunidades Europeas, "Crecimiento, competitividad y empleo. Retos y Pistas para entrar en el siglo XXI" Libro Blanco. BruselasLuxemburgo, 1993 • Infante R. (ed) Transformar las necesidades sociales en nuevas oportunidades de empleo. Fundación Chile 21 Santiago, 2006 • Jiménez E.,Barreiro F. y Sanchez J.E Los nuevos yacimientos de empleo CIREM Barcelona.1998 • The Johns Hopkins University. Comparative Nonprofit Sector Project. Baltimore, 1994-1997 • Rifkin J. El fin del trabajo. Ed. Paidós, 1996 FORO 10 J U N 2006 I O

plenamente es necesario que exista una oferta profesional adecuada a cada nuevo tipo de actividad. Por esto, una de las líneas principales de la política es la capacitación y la recalificación profesional de amplios contingentes de la población. Según una evaluación realizada después del primer año de funcionamiento, (septiembre de 1998), el programa creó 138.000 nuevos empleos, cofinanciados por el estado, los que incluyen: 70.000 empleos en asociaciones y colectividades locales, 60.000 en la Educación Nacional y 8.200 en la Policía Nacional. Estos empleos se distribuyen en los siguientes ámbitos: 15.% de los proyectos en sector familiar-solidaridad, 15% en actividades de medio ambiente, 11% en la cultura, 10% en el deporte, 8% en la educación popular y 9% en la vivienda. Además, cabe señalar que no todos los jóvenes contaban con calificación al ser contratados por el programa: un 30% de ellos no tiene calificación mientras que dos terceras partes tiene educación secundaria. En suma, en países como Francia y España las diferentes iniciativas de apoyo a los nuevos sectores que conforman la economía social, especialmente a las actividades locales, están actualmente convertidas en alternativas viables para la reducción de los elevados niveles de desempleo y la disminución de los efectos sociales negativos de los procesos de reestructuración productiva. De allí que la Comunidad Europea esté aprobando variadas políticas de financiamiento para establecer nuevos sectores sociales en los países. Finalmente y como lo destaca un connotado especialista español "...con los nuevos yacimientos de empleo (economía social) no se trata de inventar nada: no es una propuesta imaginativa ni voluntarista e irreal, pues éstos ya están funcionando en las sociedades europeas, y están demostrando, sobre el terreno, y a distintos niveles, el interés por este enfoque y sus posibilidades."(Cachón, 2000)


OPINION

Patrimonio Petrolero en Beneficio de Toda la Sociedad

importantes para cualquier organización del sector.

Noruega es un país pequeño y montañoso con una población de 4,6 millones de personas, dispersas sobre una superficie inferior a la mitad del territorio de Chile. Su crecimiento económico ha sido favorable por varias décadas, y su ingreso per cápita figura entre los más altos del mundo. La abundancia de recursos naturales y la apertura a los flujos de comercio y capital son importantes razones para tales resultados.

Al establecer un sector petrolero debería darse prioridad al desarrollo de conocimientos de las autoridades y a su facultad de controlar y guiar la forma en que los recursos de la nación son explotados. Es importante que el papel regulador permanezca firmemente anclado en las autoridades. En suma, las autoridades noruegas han tenido éxito al asegurar que el grueso del patrimonio petrolero beneficie a la sociedad en su conjunto. Las compañías que extraen petróleo perciben retornos razonables para su inversión y tienen incentivos para invertir, pero las rentas económicas han sido acopiadas para la ciudadana en general.

Actualmente, la globalización y los desarrollos cíclicos están dando auge a la economía noruega. Los precios de los productos importados están cayendo en relación a los de productos exportables. Los términos de comercio noruego están mejorando. Sin embargo, en presencia de fuertes influencias externas ha sido necesario suavizar algunas tendencias de su economía. La política de estabilización descansa en algunos pilares importantes, que fueron establecidos en la década de los '90 y en el 2001 contra el telón de fondo que representaban las amplias fluctuaciones en los desarrollos económicos durante los primeros 20 años de la era petrolera de Noruega. Dos de estos pilares son el mecanismo del Fondo Petrolero y las directrices de la política fiscal. Un tercer pilar importante es la política monetaria. En su condición de nueva nación petrolera, Noruega enfrentó grandes desafíos para asegurar conocimientos, tecnología, organización y controles, métodos de generación de ingresos y desarrollo de la industria de los hidrocarburos, como asimismo de la industria de suministros.

Invitado por Chile 21, el Secretario General del Ministerio de Hacienda de Noruega, Tore Eriksen, expuso sobre el sector petrolero y el Fondo Gubernamental de Pensiones.

Directrices fiscales La legislación, política de licencias y la participación estatal en las operaciones de petróleo y gas fueron las piedras angulares en tal sentido. El desarrollo del sector dependía crucialmente del capital, tecnología y conocimientos foráneos. Desde el punto de vista de la generación de ingresos, es extremadamente importante que las principales compañías petroleras extranjeras continúen desempeñando un papel en Noruega. El desafío ha sido organizar las actividades petroleras de forma que se maximice el bienestar de la sociedad. No hay un método estándar en el logro de tal objetivo. Así, un esquema de organización de la actividad adecuado para un país no funciona necesariamente bien en otro. Los principios subyacentes de transparencia, obligación de rendir cuentas, gobernabilidad, supervisión y generación de ingresos son, no obstante, 2006 11 FORO J U N I O

La formulación actual de política económica refleja la experiencia ganada y las lecciones aprendidas en los años '70 y '80. En ese entonces, Noruega experimentaba grandes fluctuaciones en su actividad económica. La inflación era elevada y variable. Las fluctuaciones se vieron acentuadas por un desasosiego en el precio del petróleo y por el uso de las rentas estatales previstas de la producción de petróleo. De hecho, se gastó una gran proporción del patrimonio petrolero en los '70 y los '80. Las prestaciones de bienestar fueron extendidas considerablemente. El diseño del sistema de pensiones implicaba incrementar inmensamente el nivel de gasto en la medida que el sistema madurase y la población envejeciera. El gasto público de entonces desplazó a la industria de manufacturas. La demanda doméstica creció


con gran rapidez y se desarrolló una burbuja crediticia. Esta burbuja estalló en 1986, coincidiendo con una fuerte caída en el precio del petróleo. Las consecuencias fueron severas, con una recesión más pronunciada de lo que habría sido el caso si hubiéramos tenido un sector manufacturero más voluminoso y competitivo. Las experiencias de otros países que han recibido grandes ingresos inesperados provenientes de recursos naturales no son alentadoras. Los ejemplos han demostrado que el dinero fácil puede resultar en malas políticas. Es muy tentador vivir cómodamente de estas rentas y despreocupamos de salvaguardar otras fuentes de ingresos. La era petrolera de Noruega ha tenido una duración de 30 años y al parecer continuará por muchos años más. Las actividades petroleras brindan a Noruega una base económica de la que muchos otros países no disponen. Pero también plantea desafíos. La creación del Fondo Gubernamental de Pensiones y la elaboración de directrices para el gasto de las rentas del petróleo tienen como finalidad hacer frente a estos desafíos. El Fondo de Pensiones El Fondo Petrolero del Gobierno de Noruega fue formalmente establecido en 1990 cuando el Parlamento de Noruega (Stortinget) adoptó la Ley del Fondo Petrolero Gubernamental (22 de junio de 1990). El mecanismo del fondo implica que el dinero sólo puede ser transferido al mismo cuando hay un superávit presupuestario. En la primera mitad de los '90 hubo déficits presupuestarios debido a la fuerte recesión. Sólo en 1995 el presupuesto recuperó su superávit, con lo que la primera transferencia desde el erario al Fondo Petrolero fue hecha en 1996 para el año fiscal 1995. Desde entonces, el Fondo ha crecido fuertemente. Hacia fines de 2005, el Fondo representaba alrededor de NOK 1.4 billones (equivalentes a USD 210 mil millones). Las proyecciones indican que el Fondo crecerá hasta alcanzar el 180% del PIB de Noruega continental hacia fines de 2010. Dadas las presentes directrices de política fiscal, se espera que el Fondo alcance

un nivel cercano al 250% del PIB continental en los años posteriores a 2030, antes de comenzar a declinar gradualmente. Con el fin de fortalecer el sentimiento público de propiedad del Fondo y facilitar la acumulación de activos financieros para el Estado, se dio un nuevo nombre al Fondo Petrolero, quedando a partir del 1 de enero de 2006 en Fondo Gubernamental de Pensiones Global. El cambio de nombre subraya el objetivo del Fondo de fomentar el ahorro para financiar los futuros pagos de pensiones. El mecanismo del Fondo El Fondo Petrolero puede ser considerado como una herramienta de gestión fiscal para asegurar la transparencia en el uso de las rentas del petróleo. En el trabajo que precedió a la ley que creó el Fondo se enfatizó que los recursos del mismo debían ser incluidos en un proceso presupuestario coherente. Por tal razón, para la creación del Fondo se enfatizó que la acumulación de activos en el Fondo debería reflejar los superávit presupuestarios reales, lo que refleja un punto importante: operar con superávit presupuestario es la única forma en que un gobierno puede acumular activos financieros con base neta. El ingreso neto del Fondo es el flujo neto de efectivo del Gobierno central, originado por las actividades petroleras (por conducto del presupuesto fiscal), y los retornos alcanzados FORO 12 J U N 2006 I O

por las inversiones del Fondo son agregados al mismo. El gasto del Fondo consiste en una transferencia anual al erario, correspondiente al importe de las rentas usadas en el presupuesto fiscal para cubrir el déficit no petrolero. Según las directrices fiscales, esto debería equivaler al 4% del capital del Fondo. De esta forma, el dinero se acumula en el Fondo en caso, y solo en caso, que haya un superávit presupuestario gubernamental que incluya rentas petroleras. Generalmente, Noruega ha buscado políticas de superávit gubernamentales generales. Sólo durante la profunda recesión de comienzos de los '90, el presupuesto fiscal cayó en un déficit que duró algunos años. Hacia fines de los '90 se preveía que los superávit en los presupuestos del gobierno central aumentarían sustancialmente debido al incremento en las rentas petroleras. Esto hizo aún más evidente para el Gobierno que necesitaba establecer alguna forma de directrices fiscales formales con el fin de anclar el uso de los ingresos del petróleo. Las experiencias recabadas de una serie de países demuestran que para los gobiernos es difícil acumular riqueza financiera. La combinación de grandes superávit en las finanzas gubernamentales y el deseo de incrementar las apropiaciones en muchas áreas hace imperioso buscar una política económica que, también, considere los desafíos de largo plazo relacionados con una población que envejece.


Sobre esta base, el 29 de marzo de 2001 se aplicaron las siguientes directrices de política fiscal: - El uso de las rentas del petróleo con cargo al presupuesto fiscal debería ser gradualmente escalonado en la economía, a un ritmo aproximado del 4% de los retornos netos de los activos en el Fondo de Pensiones - Global. - La implementación real de la política fiscal debería, no obstante, también tener en consideración las fluctuaciones cíclicas de los negocios. - Deberá darse espacio a los estabilizadores automáticos, con el fin de que puedan accionar. Al mismo tiempo que se estableció la regla presupuestaria, se aplicó una meta formal para la inflación en la política monetaria. La regulación de la política monetaria faculta al Banco Central de Noruega a operar con un régimen de objetivo inflacionario flexible, de modo que en la fijación de las tasas de interés se asigna relevancia tanto a la variabilidad de la inflación como a la variabilidad en el desempeño y la tasa de empleo. Orientar la política fiscal en grado mayor hacia objetivos de mediano plazo implica que la política monetaria ha asumido responsabilidades mayores en la regulación de la actividad económica. Las directrices de la política fiscal pueden ser formuladas en varias formas. Un aspecto importante es la existencia de una regla en sí. Una regla de gasto basada en un pronóstico anual sobre retornos reales del Fondo tiene características atractivas: • Es una regla sencilla, fácil de comunicar. • Proporciona una clara referencia para el proceso presupuestario. • Garantiza la estabilidad de la política fiscal respecto de la volatilidad de los ingresos del petróleo, debido a que el uso de tales rentas está basado en flujos materializados de ingresos provenientes de las actividades petroleras, y no en ingresos futuros inciertos.

Ingresos insuficientes

Organización del Fondo

En 2006, el uso de los ingresos del petróleo con cargo al Presupuesto Fiscal se acerca al 4.5% del PIB de Noruega continental, según puede ser medido por el déficit estructural, no petrolero. La directriz para la política fiscal implica un incremento estimado en el uso de los ingresos del petróleo con cargo al presupuesto fiscal del orden del 1/2- 3/4% del PIB de Noruega continental cada año, hasta 2010, llevando el déficit presupuestario no-petrolero a alrededor del 5 1⁄2% del PIB continental en 2010.

La Ley del Fondo de Pensiones establece que el Ministerio de Hacienda es responsable por la gestión del Fondo de Pensiones - Global. Norges Bank (el Banco Central de Noruega) asume la tarea de operar la gestión cotidiana del Fondo en representación del Ministerio de Hacienda. Con todo, la gestión del Fondo de Pensiones - Global no es tarea de un Banco Central, por lo que está estrictamente separada de las demás actividades de la entidad.

Según las expectativas actuales, se proyecta que el Fondo aumentará relativamente respecto del PIB de Noruega continental por alrededor de 25 años. El

incremento asociado al retorno real contribuirá a financiar el mayor gasto en pensiones, pero no podrá resolver, por si solo, el desafío fiscal ocasionado por una población que envejece. Generalmente, las rentas del petróleo proporcionan flujos de caja sustanciales aunque desnivelados hacia Noruega. Los flujos de caja pueden resultar en una corona fuerte y grandes variaciones en la tasa de cambio. Sin embargo, esta tendencia es contrarrestada cuando el uso anual de las rentas del petróleo con cargo al presupuesto del gobierno central es predecible e independiente de los flujos anuales de rentas, y el remanente es invertido en el extranjero. FORO 13 J U N 2006 I O

Al establecer el sistema de gestión del Fondo hubo tres requisitos principales que cumplir: 1. Profesionalismo: En la práctica esto implicaba la necesidad de asegurar el uso cabal de las capacidades de Norges Bank, procurando a la vez desarrollar habilidades y capacidades en el Ministerio. También implicaba el amplio uso de gerentes externos para el Fondo, para aquellos activos con los que Norges Bank tuviera experiencia reducida. 2. Rendición de cuentas: Se estableció un sistema de comprobaciones y arqueo con el fin de asegurar la rendición de cuentas y demarcar claramente las responsabilidades del Ministerio y de Norges Bank. 3. Transparencia: Este es realmente un aspecto clave. La necesidad de crear consenso para la acumulación de una riqueza financiera sustancial en manos del gobierno hace necesario, para los encargados de elaboración de políticas, tener la capacidad de explicar a la ciudadanía exactamente de qué forma se está invirtiendo el dinero y cuáles son los retornos devengados Directrices éticas Las directrices éticas para la gestión del Fondo de Pensiones-Global fueron incorporadas en 2004. Las directrices se basan en una propuesta presentada por una comisión independiente nombrada por el Gobierno. La Comisión planteó dos obligaciones éticas principales para el Fondo; en primer lugar, la obligación de asegurar el rendimiento financiero, de forma que las futuras generaciones se beneficien del patrimonio petrolero y, en segundo lugar, la obligación de respetar los derechos fundamentales de las personas afectadas por las compañías en las que el Fondo invierte.


TELEVISION

Las Disyuntivas de la Televisión Digital en Chile ¿Viene la televisión digital? ¿Qué es la televisión digital?¿En qué cambia y qué ventajas ofrece?¿Tendremos más canales? ¿Se verá como en el cine? ¿Quedarán obsoletos los actuales aparatos de televisión? Son todas preguntas que los chilenos comunes y corrientes empiezan a hacerse luego que el Consejo Nacional de Televisión hiciera público un debate que hasta ahora estaba limitado al ámbito técnico; los canales de televisión y las autoridades de telecomunicaciones. El mismo informe elaborado por el académico Sergio Godoy, con la colaboración de los profesores Francisco Fernández y Julián Mendiola, que el Observatorio de Medios Fucatel le solicitó exponer en un reciente seminario que reunió a las autoridades de Telecomunicaciones, directivos y propietarios de los canales de televisión, parlamentarios y periodistas y que usamos como base de este artículo. Tal como quedó en evidencia en el seminario organizado por el Observatorio de Medios, las respuestas de todas estas interrogantes no son simples o sencillas ni se agotan en dilemas tecnológicos, sino que apuntan a decisiones políticas vinculadas al tipo de televisión que queremos en el país. Sin embargo, en el ámbito estrictamente tecnológico, hoy Chile enfrenta complicadas opciones para adoptar una u otra alternativa tecnológica más allá del modelo de televisión que queremos como país. Una televisión "como el cine", en donde exista una muy buena resolución de las imágenes o "multicanales", que ofrezcan variedad de programación. Pero vamos por partes. ¿Qué es la televisión digital y cuál es su diferencia con la televisión analógica que hoy tenemos los chilenos? A diferencia de la actual televisión analógica, que transmite señales binarias (0 y 1) la televisión digital transmite una señal que varía continuamente, representando fluctuaciones de color y brillo y, por tanto, puede ser comprimida y recibida con mayor fidelidad. Dependiendo de lo que se resuelva, en la misma frecuencia en donde hoy existen 5 canales podrían multiplicarse por tres o cinco, permitiendo la entrada al mercado de nuevos operadores o que los actuales diversifiquen su oferta televisiva, tal como sucede hoy día con la BBC de Londres. La alternativa es una señal de alta definición de calidad,

equivalente al cine. La decisión no es simple y enfrenta al país a complicadas disyuntivas. Por razones más que obvias (financieras) los canales de televisión se muestran proclives a adoptar una señal de alta definición (HDTV de 1050 líneas), que los protege tanto de la multiplicación de canales como de la entrada

al mercado de nuevos operadores. Por otra parte, la ley que regula la televisión en nuestro país impide que un operador tenga más de una señal y tanto las barreras de entrada al mercado, como los límites del mercado publicitario dificultan la entrada de nuevos operadores. Tampoco existe un estándar único en televisión digital. Está el estándar estadounidense (ATSC); el europeo DVB y el japonés (ISDB) y la duda de los países

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como el nuestro, que modestamente nos limitamos a adaptar tecnología importada, es por cuál norma decidirse. En el preproyecto para la adopción de la televisión digital terrestre (TVDT) en Chile, que elaboró el año 2000 la Subsecretaría de Telecomunicaciones en conjunto con el Consejo Nacional de Televisión, se sugería el estándar estadounidense (ATSC) como el más adecuado para la realidad chilena. Una razón importante era que las emisiones digitales podían hacerse en el mismo ancho de banda actualmente utilizado por las analógicas, es decir 6 megahertz (MHz). En cambio el sistema europeo (DVB) requería 8 MHz. El documento descartaba el estándar japonés, por razones técnicas no claramente explicadas. Prudentemente, a fines del año 2000, el gobierno decidió postergar la decisión, a la espera de los resultados de la adopción de esta nueva tecnología en los países desarrollados primero y luego en los mercados latinoamericanos más grandes antes de adoptar una decisión. Porque, en verdad, esta tecnología no ha sido muy exitosa en EE. UU. , Europa o Japón. Enfriado el entusiasmo inicial y tras el desplome de las empresas informáticas "punto.com", hacia 2004, la penetración en hogares estaba muy por debajo de las expectativas iniciales, salvo en Gran Bretaña (48,4%), Irlanda (38,8%) y Escandinavia (con 20 % en Dinamarca y Finlandia y 27% en Suecia). En Estados Unidos, el corte analógico fijado para 2006 no sólo se


postergó indefinidamente, sino que las esperanzas de penetración se habían recortado al 10% de hogares sin acceso a TV paga (cable o satelital). La razón de este fracaso es relativamente simple. La demanda es débil porque no se perciben los grandes beneficios que aporta esta nueva tecnología a los teleespectadores: si es por multiplicidad de canales, la televisión por cable o satelital ofrece mucho más que la televisión digital terrestre (TVDT), incluso cuando es analógica. Y si es por calidad de imagen, los sistemas de televisión digital pagada (TV satelital y DVDs.) ya lo ofrecen. Además, el mejoramiento de la calidad de los monitores de TV (pantallas planas, de plasma y similares), sumado a la masificación de los Vds., le restan interés incluso a la alta definición (HDTV). Y la interactividad que ofrece esta nueva tecnología es aún poco apreciada. Tal como sugiere la experiencia británica, que parece tener el liderazgo en estas materias, se requiere de contenidos atrayentes y distintivos para gatillar la demanda por esta nueva tecnología. Si ofrece los mismos contenidos que la televisión analógica, aunque sea con mayor calidad técnica de imagen, el interés por adoptarla será bajo. En verdad, los principales interesados en acceder a esta nueva tecnología deberían ser los teleespectadores de los canales de libre recepción, que en nuestro país es un servicio gratuito, quienes podrían acceder a una mayor oferta televisiva y de mayor calidad que la actual. El problema es si la libre recepción y gratuidad de los canales abiertos se puede mantener con el multiplex, una "concesión compleja", capaz de transmitir simultáneamente varios programas digitales o servicios adicionales (canales de datos o señales de retorno para aplicaciones interactivas), cuestión difícil de asegurar con un mercado publicitario relativamente estancado y los mayores costos que deberían asumir los actuales canales de televisión para diversificar su oferta programática o los eventuales nuevos operadores que entren al mercado de la mano de la televisión digital. Todo ello sin sumar el costo del decodificador que permita recibir esta nueva señal en los antiguos aparatos de televisión. En relación a los aparatos de televisión, que

inicialmente se pensaba que había que renovar para recepcionar la nueva tecnología digital, con la cuantiosa inversión que ello demandaba, el problema aparece despejado con los decodificadores, que el principal operador de televisión por cable está ofreciendo a sus abonados a un costo mínimo en nuestro país. El problema lo enfrentan los usuarios de la televisión de libre recepción, que debería pagarlo, eventualmente con algún subsidio estatal. Algunos operadores nacionales afirman que Chile está retrasado para adoptar estas decisiones, frente al "apagón" analógico programado por algunos países europeos en los próximos años y el éxito sorpresivo y acelerado de la Televisión Digital Terrestre en países como Gran Bretaña luego de algunos fracasos iniciales. Al año 2004, 4.59 millones de hogares británicos accedían a un nuevo servicio de libre recepción (Freeview), que incorpora los cinco canales analógicos de la BBB (ITV, Channel 4 y Channel 5, que se financian por publicidad, más la BBC1 y BBC2) y señales digitales extra aportadas por broadcasters (operadores) privados. Pero aún los países desarrollados viven un tiempo de transición desde lo analógico a lo digital y muchos operadores aún están obligados a transmitir la misma señal en analógico y digital (simulcast). Un tiempo que Chile necesita para analizar la experiencia de la televisión pública y privada en esos países y su asociación con la televisión pagada para tomar sus propias decisiones en la adaptación de esta nueva tecnología. Porque, más allá de estas complejidades técnicas y financieras que plantea esta nueva tecnología, el problema de fondo al que está enfrentado el país es decidir el modelo de televisión, que permita asegurar la continuidad y el perfeccionamiento de una TV de servicio público y explorar las posibilidades que ofrece esta nueva tecnología para extender los beneficios de la Sociedad de la Información a los más desposeídos, considerando la cobertura universal de la que goza la televisión. Una interrogante crucial que el país debe plantearse en relación a la televisión digital es si el peculiar modelo de televisión pública adoptado al inicio de la transición, que obliga al autofinanciamiento de Televisión Nacional,

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le permite diversificar su oferta programática, con más de una señal y cumplir cabalmente su misión de servicio público. La otra interrogante es si los actuales operadores, tanto público como privados que hoy tiene las concesiones que ocupan los 6 megahertz de la banda (la mayoría a perpetuidad) pueden repartirse sin mayor debate las eventuales nuevas frecuencias, que podrían generarse en el caso de adoptar la norma actual de 525 líneas horizontales, cinco por canal, o tres en el caso de adoptar una decisión intermedia, con canales de resolución mejorada (enhanced, EDTV) . O sí, por el contrario, el estado limita las señales que puede mantener un mismo operador, buscando la entrada al mercado de nuevos operadores. Sólo en el caso de optar por una señal digital de alta resolución (HDTV), el punto se obviaría. No así el tema de que hacer con las actuales señales analógicas, que tienen un valor y que el Estado podría, eventualmente, reasignar para otros fines (telefonía móvil, por ejemplo). El exhaustivo informe preparado por el profesor Sergio Godoy para el Consejo Nacional de Televisión, además de dar cuenta del estado actual de la televisión digital y sus principales características, señala las áreas de preocupación para el diseño de políticas públicas en la adopción de esta nueva tecnología y contiene propuestas de acción calendarizada a cinco años, enfatizando la necesidad de hacer más transparente y participativo el debate sobre la televisión digital. Entre las interrogantes que plantea el informe, se señala la necesidad de optimizar el proceso de cambio de analógico a digital de las transmisiones (switchover); la necesidad de establecer incentivos para acelerar este cambio; las condiciones de entrega de las concesiones de la Televisión Digital Terrestre; nuevas obligaciones a los sistemas de TV paga a acarrear a los canales abiertos (must carry rules); la disyuntiva de la regulación, autorregulación o co-regulación; la alternativa entre más canales o calidad técnica de la señal (HDTV); qué hacer con el espectro electromagnético que quede liberado después del término de las emisiones analógicas y qué debería hacer nuestro país para preparase para la adopción de esta nueva tecnología, que promete revolucionar la televisión pública y privada.


DOCUMENTO

El Futuro de la Socialdemocracia Joaquín Almunia Si nadie cuestionase el futuro de la socialdemocracia, hubiera denominado esta charla de otra manera. Pero lo que me ha llevado a proponles una reflexión sobre ese punto es el hecho de que existan dudas al respecto. Hay quien se pregunta: ¿Tiene futuro la socialdemocracia? Inmediatamente les anticipo que sí, que tiene futuro. Mucho futuro. Me encuentro entre los optimistas, entre los que creen que una fuerza política, o si se quiere una familia de ideas, surgida allá por la mitad del siglo XIX para tratar de traducir en políticas y en vectores de cambio las aspiraciones de libertad, de democracia, de justicia, de igualdad y de fraternidad de los sectores más débiles de la sociedad, sigue hoy teniendo tanto futuro como entonces. Si no fuese así, deberíamos estar mirando al siglo XXI con pavor. No obstante, hay quienes adoptan una actitud pesimista cuando se les formula esa pregunta. Y no sólo entre los adversarios de la socialdemocracia. Desde dentro de la izquierda, también hay quienes se cuestionan, a veces con angustia, si las ideas que compartimos siguen teniendo vigencia. Se preguntan: ¿las ideas socialdemócratas tienen futuro en un mundo como el que vivimos? Merece, pues, la pena reflexionar un poco sobre ello. Y eso me propongo, partiendo de un rápido análisis de la evolución política seguida por los países europeos durante los últimos años. En la década de los ochenta ya había quien cuestionaba que la izquierda tuviese futuro. Eran los años de Thatcher, de Reagan, del neoliberalismo. Es verdad que aquí en

España gobernábamos los socialistas. Acabamos de celebrar en estos días el veinte aniversario de nuestra victoria electoral de octubre de 1982. Pero entonces constituíamos una de las pocas excepciones progresistas dentro en un entorno caracterizado por el predominio de las ideas y de los gobiernos neoliberales, recelosos respecto de la acción pública y de la propia actividad política. Sus defensores pretendían hacer valer el mercado como el único dogma capaz de gobernar nuestra vida colectiva.

A partir de 1989, incluso arreciaron esas ideas neoliberales, porque había caído el muro de Berlín, había desaparecido la Unión Soviética, y con ella el comunismo como sistema y como alternativa al capitalismo. Quienes en los años ochenta habían enarbolado las banderas neoliberales, al ver la caída del comunismo dijeron "ésta es la nuestra". Frases como "se acaba la Historia", "ya hemos triunfado", o "que toda la izquierda desaparezca o reconozca que está derrotada" se oían por doquier en determinados círculos. Pedro Schwartz, un conocido neoliberal español, tituló un artículo de prensa con la siguiente imprecación: "¡Arrodillaos!".

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Pero esas euforias pasaron y en los años noventa empezó de nuevo la recuperación del pensamiento de izquierda. Su primer hito se produjo en el año 1992, con la victoria de alguien que no es socialdemócrata pero que sin duda es un político progresista y representaba una opción de esa naturaleza. Me refiero a la victoria de Clinton en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En el país más poderoso de la tierra, y en un momento en que los neoliberales -algunos de cuyos máximos exponentes eran norteamericanos- se creían ya vencedores absolutos de la batalla, el presidente Clinton ganó la batalla por sorpresa al padre del actual presidente Bush. Y como suele suceder en tantos otros terrenos, la oleada que empezó en Estados Unidos -en cuyo espectro político no existe la socialdemocracia como tal, pero en el que sin duda el Partido Demócrata es más progresista que el Republicano- llegó a Europa a mitad de los noventa, justo cuando aquí nuestro ciclo político empezaba a mostrar claros síntomas de agotamiento. Porque el ciclo político de los socialistas españoles está invertido. Gobernábamos con una amplia mayoría parlamentaria en los ochenta, cuando la oleada neoliberal arrasaba; y en cambio cuando en los noventa la socialdemocracia se recuperaba en Europa, nosotros entramos en crisis y perdimos las elecciones de 1996. Justo en el momento en el que pasábamos a la oposición, tras más de trece años de gobierno, estaban a punto de ganar Blair en Gran Bretaña y Jospin en Francia, habían ganado Guterres en Portugal y Simitis en Grecia, gobernaban los socialdemócratas


en Holanda, se preparaba la victoria de los socialdemócratas en Alemania, los socialdemócratas escandinavos recuperaban la mayoría... Entre el 1997 y el 2000, mientras aquí gobernaba Aznar, en la Unión Europea trece de los quince gobiernos eran socialdemócratas o al menos contaban con una participación importante de éstos. Recuerdo que cuando acudía cómo secretario general del PSOE a las reuniones de los líderes políticos del Partido de los socialistas europeos, once de los quince líderes nacionales eran a la vez primeros ministros de los países de la Unión Europea. ¡Once primeros ministros socialdemócratas! Nunca antes en la historia se había producido tal conjunción. Ni existía el precedente de que Francia, Italia, Gran Bretaña y Alemania estuviesen a la vez gobernados por los socialdemócratas. Hasta el extremo de que, en febrero del 2001, hace tan sólo dieciocho meses, el actual presidente del Partido de los Socialistas Europeos, Robin Cook, miembro del gobierno Blair - primero fue ministro de Exteriores, ahora es el ministro de relaciones con el Parlamento- decía:

"estamos en un momento impresionante de fortaleza de la socialdemocracia, nunca cómo hasta ahora hemos tenido tanto poder, tanto peso, tanto apoyo electoral". Por lo tanto, ¿tiene futuro la socialdemocracia? A la vista de lo sucedido durante la segunda mitad de los años noventa, tiene todo el futuro del mundo. Tanto, que los socialdemócratas europeos estaban arrasando en febrero del 2001. Pero meses después, las tornas cambiaron de repente. Primero fueron los austriacos, con una gran subida de Haider y de su partido

de extrema derecha. Luego se perdió en Italia, en Portugal, en Holanda, en Dinamarca, en Francia. En España, el ciclo invertido está jugando esta vez a nuestro favor, pues el PP no sólo no gana posiciones sino que las pierde. Por lo tanto, otra vez ha cambiado el panorama, y ya se han vuelto a oír voces que dicen que la socialdemocracia está en peligro, que puede ser derrotada por los populismos y los egoísmos individualistas. A pesar de todo, más recientemente recuperamos el aliento de nuevo: en los últimos meses Schröeder ha resistido en Alemania con el apoyo de los Verdes, en Suecia Goran Persson ha vuelto a ganar con unos buenos resultados. Y por no salir un momento fuera de Europa, en Brasil Lula ganando por goleada las elecciones; una goleada que recuerda mucho la goleada socialista de octubre del 82 en España. Así que si nos atenemos a los resultados electorales vemos vaivenes, aparecen fuerzas preocupantes desde un punto de vista democrático, la derecha es en muchos sitios una derecha dura, agresiva y a veces xenófoba, que muestra un talante antidemocr*tico con sus actitudes, con sus leyes, con sus criterios... pero, a su vez, desde la izquierda hay capacidad para el contraataque, se reacciona y existen lugares dónde la izquierda aguanta muy bien, donde avanza. Pero más allá de los r e s u l t a d o s electorales, quiero pasar un poco más al fondo del asunto. Hoy la alternativa progresista es mucho más necesaria que lo era hace veinte o veinticinco años. Si miramos lo que está pasando en el mundo, cuáles son los grandes problemas o los grandes desafíos a los que tenemos que hacer frente en los comienzos del siglo XXI, se echa en falta -mucho más de lo que hubiésemos podido imaginar hace poco tiempo- la existencia de una fuerza política o de un conjunto de fuerzas políticas progresistas que, basándose en los valores históricos de la socialdemocracia, hagan frente a las desigualdades tan brutales que

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caracterizan el momento actual. La mitad de los habitantes de nuestro planeta vive con menos de dos dólares al día de ingresos; el 20% de la población posee el 80% de la riqueza. Esa desigualdad seria intolerable en cualquiera de nuestros países, pero nadie le está haciendo frente a escala mundial. Un mundo en el que además de desigualdad hay desorden económico, pues las crisis financieras arrasan con países que han hecho políticas económicas serias, sin que haya una autoridad capaz de remediar esas crisis, de ponerles coto. Estamos viviendo situaciones - Europa es a estos efectos una isla que se salva de esos vendavales- en las que países que han hecho un esfuerzo ímprobo de política económica para superar desigualdades, para afrontar desequilibrios, para equilibrar sus finanzas públicas, para poner orden en el funcionamiento de sus instituciones económicas,... pueden ver cómo, de la noche a la mañana, su trabajo se lo lleva por delante una crisis urdida por unos mercados financieros que nadie sabe muy bien quienes los componen ni a qué pautas obedecen. Pero cuya fuerza una vez que han tomado una decisión es tal, por la cantidad de dinero que se mueve al día en operaciones financieras no respaldadas por un movimiento de bienes y servicios, que no hay economía real ni monedas que resistan sus ataques. A la vez vivimos en mundo con un riesgo evidente de choque de civilizaciones. Lo estamos viendo de cerca, y somos más conscientes de ello. Cuando Huntington lo anunció como un choque inexorable hace unos cuantos años, su tesis parecía el vaticinio de un falso profeta. Pero ahora, tal como están las cosas en Oriente Medio, en Irak o en otros muchos países árabes, sabiendo lo que pasa en países musulmanes con muchísima más población que en cualquiera de los países árabes como es el caso de Indonesia, y viendo la situación de África - por dibujar en pocos trazos la situación mundial- sentimos que aquel vaticinio agorero de Huntington, absolutamente indeseable, podría convertirse en realidad. No digo que vayamos a llegar con toda certeza a una situación de esa naturaleza. Pero ese escenario será tanto más verosímil si no somos capaces de hacer frente a los elementos que actúan como caldo de cultivo para exacerbar las tensiones identitarias contra todo lo occidental, y en especial contra lo norteamericano; o si no atacamos


las causas de la tensión contra los países ricos, basada en elementos reales que nutren el contenido de las protestas. Lo que preocupa a la mayoría de los ciudadanos no es tanto si existen o no razones que fundamenten las protestas, sino la falta de instrumentos políticos para enfrentar esas tensiones. En fin, podría seguir hablando de los problemas ambientales o de otros, para trazar el panorama de un mundo que está necesitando una propuesta de regulación política -que tiene que ser global porque vivimos en la globalización- vinculada con unos valores progresistas similares a los que informan a la socialdemocracia en cada uno de nuestros países. Unos valores que, allí donde se han podido llevar a la práctica a escala nacional, han sido capaces de resolver conflictos hasta cierto punto análogos a los que hoy acechan en el mundo global. En los países occidentales existían, a finales del XIX y a lo largo de muchas décadas del siglo XX, conflictos sociales o de otra naturaleza que hoy han sido definitivamente superados; en muchos otros lugares del mundo, están hoy planteados conflictos y desafíos similares, a los que de momento no se les ve ninguna salida. Decir que una alternativa es necesaria no quiere decir que sea fácil construirla. Ése es el reto que tiene la socialdemocracia actual. Tomando como guía sus valores se puede construir una alternativa para un mundo necesitado de propuestas para regular y resolver conflictos, para integrar posiciones distintas, para articular una comunidad política, para legitimar instituciones, para tomar decisiones, la socialdemocracia ofrece teóricamente las mejores soluciones, pero concretarlo, articularlo, decir cómo se hace, es extraordinariamente complicado. Un artículo de Alain Touraine, da en el clavo cuando, refiriéndose a la situación en la que vive la política actual, afirma que "falta pensamiento político, hay mucha gente que habla de política, que escribe de política, que por supuesto hace política, pero falta un pensamiento político". Lo argumenta planteando tres preguntas que cree no tienen una respuesta fácil, aunque sean bien simples. La primera de esas preguntas es "¿qué intereses defienden los partidos políticos?". En algún momento del siglo pasado dejó

de funcionar el referente identitario a través de la pertenencia a una determinada clase social. Un partido, sea de izquierdas o de derechas, ya no es el partido de una clase social, porque la sociedad ya no es una sociedad de clases perfectamente divididas que se confrontan entre sí. Lo cual no quiere decir que no existan las clases. Existen, pero la dinámica de nuestras sociedades ya no es la de una confrontación abierta entre la clase dominante y la clase dominada, entre los empresarios y los trabajadores. Hay conflictos de esa naturaleza, pero hay otros muchos que también forman parte de la dinámica social; los conflictos ligados a la producción, a la vida en las empresas, no lo explican todo ni condicionan toda nuestra realidad. Sin embargo, la política todavía tiene a veces como referencia en los diferentes partidos -y eso afecta mucho a

la socialdemocracia - determinadas pistas y vínculos con nuestro origen de hace más de un siglo, aunque ya no se pueda explicar con esas bases nuestra función como partido político, ni nuestros objetivos. La segunda pregunta que plantea Touraine es "¿cómo debe intervenir el Estado? ¿Tiene la izquierda que defender que haya más déficit público y más gasto público? ¿O las cosas ya no son como eran hace veinticinco años, cuando la actitud respecto al gasto público era una característica distintiva del color político respectivo? Entonces, era de izquierdas el que gastaba más, y de derechas el que gastaba menos; era de izquierdas el que quería más déficit público, y de derechas el que apostaba por que hubiese superávit. Ahora las cosas ya no son así. Hay políticos de derechas, como Bush hijo, que nada más

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llegar acabó con el superávit acumulado por un político progresista como Clinton; o otros como Aznar, que en seis años de gobierno aumentó la presión fiscal. La tercera pregunta de Touraine es "¿cómo hacer política a escala internacional?" Nadie sabe responder a esa pregunta. Pero los partidos tenemos que incorporar en nuestro discurso una dimensión internacional, por muy difícil que sea de llevar a la práctica. Hoy en día las Internacionales, empezando por la Internacional Socialista, son cascarones vacíos, no tienen nada que ver con los instrumentos de actuación política a escala supranacional que necesita el mundo global. Esa es la descripción del panorama que enfrentamos, hecha a grandes trazos. Un panorama de desorientación, con muchas preguntas sin respuesta, y una evidente desazón de los que hacemos política por no ser capaces de definir con claridad cual es nuestra función, cuáles son los instrumentos, cuáles son los objetivos, para qué estamos aquí y como vamos a conseguir lo que decimos que queremos. ¿Por qué pasa esto? Sin duda por la globalización. Vivimos inmersos en ella y queremos cambiarla en muchos aspectos; porque tiene aspectos muy injustos, aunque también tiene otros aspectos muy positivos. No hay que ser dogmático: la globalización tiene cosas buenas y cosas malas.Por lo tanto, la globalización es un hecho, con sus aspectos positivos y negativos. Ahora bien, el mundo global está escapando a la capacidad de actuación de los políticos, y ese es el dato más preocupante. La política no está siendo capaz de gobernar o de regular la globalización. Estamos desbordados por los mercados, e incluso también lo estamos a veces por los movimientos sociales y por las Organizaciones No Gubernamentales, que tienen hasta ahora mucha más capacidad de reacción, más capacidad de actuación y más sensibilidad ante los problemas que plantea el mundo global que los propios partidos políticos. Los ciudadanos lo intuyen, lo sienten y ven que hay algo que no va. Escuchan que la globalización es un hecho real, pero ven que los políticos que afirman eso no estamos siendo al mismo tiempo capaces de actuar y de condicionar lo que sucede a ese nivel. Comprueban que ellos sólo pueden votar a sus representantes a nivel municipal, autonómico o nacional, pero que no tienen


partido de esa ineficacia, y de la desazón y el descontento que se provoca entre los electores.

ninguna capacidad de elegir y de controlar a los que toman las decisiones en el plano global. Y todo ello produce una desarticulación democrática que genera desazón y tensión. Esos mismos ciudadanos sienten incertidumbre e inseguridad. Nuestro entorno es más hostil e injusto de lo que parecía hace quince o veinte años. Los ciudadanos perciben nuevas amenazas y riesgos que no se conocían en la época de la Guerra Fría. Entonces no sentían como hoy la amenaza del terrorismo internacional y nacional, los problemas ambientales o unos flujos migratorios que la gente interpreta como si los inmigrantes viniesen aquí a quitarnos nuestro trabajo y nuestras prestaciones. Hay también sensación de incertidumbre e inseguridad por la precarización laboral, por la inseguridad ante el trabajo de muchos jóvenes, de mucha gente que añora la época en la que existían trabajos estables y carreras profesionales mucho más definidas. Todo ese conjunto de sensaciones puede y debe ser una oportunidad para la izquierda. Porque es la izquierda la que apuesta por la política como vía para tomar decisiones y resolver desde las instituciones cuestiones que no deben ser dejadas a la libre iniciativa de cada individuo. Nuestro modelo no es el del "sálvese quién pueda"; es decir, que quién tenga recursos se resuelva sus problemas, se compre lo que necesite, se financie su seguridad; y quién no tenga recursos, que se esfuerce y que se busque la vida. Ése es el modelo de la derecha. Una sociedad que busca protección dirige sus demandas hacia la izquierda; es hacia ella dónde apuntan en primer lugar las miradas de la gente. ¿Quién apuesta por la política para superar estas sensaciones de miedo e inseguridad? Sin duda la izquierda. Pero el problema que tenemos es que no siempre nos creen. En ocasiones, los electores no nos ven como una fuerza capaz de dar una respuesta eficaz ante la incertidumbre y la inseguridad. Ello indica que se ha creado una lejanía notable entre el electorado de la izquierda y sus representantes, en tanto el electorado de la derecha se acomoda mejor a otra de las características de la sociedad actual. Hoy los ciudadanos son más autónomos, cuentan con más recursos y por lo tanto, son más individualistas y más exigentes con sus políticos, con sus representantes. Por eso,

el electorado es más volátil.Hoy en día, algunos de los principales temas de la agenda política - cómo los relativos a los impuestos, la estabilidad económica y presupuestaria, la inseguridad ciudadana, el patriotismo, la inmigración - son debates en los que la derecha, en general, se siente más cómoda que la izquierda. Y estos temas tienen más relevancia y ocupan más espacio que los debates tradicionales en los que la izquierda se sabe en su terreno, cómo la salud, la protección social o la educación. Hay, por lo tanto, una disputa entre las agendas de la derecha y la izquierda, y los ciudadanos - esa parte de la sociedad individualista, exigente... - prestan más atención a la agenda más cómoda para la derecha que a las prioridades que la izquierda trata continuamente de imponer, sin mucho éxito. Entre otras cosas porque poder hablar con credibilidad de la educación pública, de la sanidad para todos, de la protección social a través del sistema de pensiones públicas, de los servicios sociales, de los impuestos.. la izquierda tiene pendiente una respuesta en torno a la eficacia de la acción pública. Los ciudadanos le exigen al Estado, y a los servicios públicos que pagan con sus impuestos, mucha más eficacia. Le piden que los servicios que él gestiona directamente compitan en eficacia con los que presta la iniciativa privada. Porque hay muchas personas que no pueden pagarse los servicios que presta la iniciativa privada. Pero quieren, lógicamente, que los servicios que les da el Estado -en tanto que ciudadanos- se presten con la misma eficacia, con la misma agilidad, con la misma calidad, que los que presta la iniciativa privada a quién se los pueden pagar de su bolsillo. Y cuando el Estado no responde suficientemente, lo que desgraciadamente sucede, la derecha liberal aparece enarbolando la idea de la modernidad o los populismos de derecha, con actitudes antisistema, tratando de sacar

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Tony Blair tiene un asesor que ha estado con él en todo el proceso de modernización del "New Labour", que le ha ayudado a ganar las elecciones en el año 1997 y le sigue ayudando ahora, cuando por primera vez un gobierno laborista ha ganado dos veces seguidas la elecciones en Gran Bretaña y aspira a ganarlas por tercera vez. Se llama Philip Gould, y en un reciente artículo ha expresado ese conjunto de sensaciones de forma muy clara y muy radical. Dice Gould: "Estamos en unos tiempos nuevos, todo está cambiando, la política se ha hecho cada vez más difícil. Cunden el escepticismo y el pesimismo, no hay un compromiso cerrado de los ciudadanos con la política, se recela del poder, se extienden las quejas". añade con sinceridad: "los laboristas estamos ganando elecciones, después de años de gobiernos de la derecha, pero la pelea para conseguir fijar un relación de confianza con nuestros propios electores es tremenda. Porque el terreno de juego ha cambiado, las actitudes de los votantes han cambiado, y es mucho más difícil de lo que nos gustaría conseguir retener esa relación de confianza en la que se basa un compromiso político". He empezado diciendo que soy optimista y que creo en que hay futuro. Pero ahora he cargado las tintas en las dificultades del terreno en el que tenemos que trabajar, en los problemas a los que hay que dar respuesta, en las actitudes del electorado... ¿Cómo responder ante todo esto? Hay dos alternativas claras: una consiste en asustarse ante la incomodidad del panorama, ante los cambios, ante los desafíos sin respuesta clara, ante la desorientación, y en buscar la respuesta conservadora: vamos a intentar utilizar las recetas que nos dieron éxito hace veinte años, a levantar otra vez las viejas banderas o a buscar en la historia de nuestros antepasados aquello que hizo vibrar, en su día, a los ciudadanos que les votaban. Ésta es una estrategia conservadora. Hay otra estrategia posible, que es la apuesta por la modernización de la socialdemocracia. Por la modernización de la política que hacemos los socialdemócratas. Consiste en decir que, si la sociedad está cambiando, si los problemas son diferentes, si las actitudes no son las que eran hace veinte años, si notamos distancia entre nosotros y la gente,


si la gente se preocupa por cosas que no tenemos integradas en nuestro discurso, somos nosotros los que tenemos que cambiar. Creo que hay que apostar claramente por esta segunda hipótesis. Por la hipótesis de modernizar la política de la izquierda, y en particular la política de la socialdemocracia. Y lo digo desde el optimismo, porque la modernización, el rebelarse contra lo de siempre, contra la inercia, el ser un poco insurgente - que diría un mejicano - es una característica de la izquierda. Las posturas acomodaticias, el acostumbrarse a lo que hay, dejarse llevar por la inercia, considerar que todo lo bueno es lo que se viene repitiendo desde el pasado y que el futuro da miedo, es una actitud conservadora propia de la derecha. Claro que también en la izquierda hay conservadores, y no podemos confiar en que el futuro de la izquierda lo inventen los conservadores que albergamos en nuestro seno. Hay que optar, dentro mi punto de vista, por la modernización. Giddens - teórico del laborismo inglés y de la Tercera Vía - dice que esta opción consiste en dar tres batallas. Se puede estar de acuerdo o no con él en muchas de sus afirmaciones, pues los planteamientos de la Tercera Vía están pensados ante todo para Gran Bretaña y en algunos aspectos incorporan elementos que a nosotros, los continentales, no nos suenan bien. Pero en las tres batallas a las que alude Giddens, creo que podemos coincidir plenamente.

sociedad moderna, la relación entre individuo y sociedad es muy diferente a la de hace varias décadas, cuando la mayoría de los individuos no tenían por sí mismos recursos suficientes para salir adelante, porque no habían tenido educación, no tenían ingresos suficientes y tenían una cantidad de carencias enormes. Lo mismo que el individuo es más autónomo respecto del Estado y menos dependiente respecto a la sociedad, ese individuo no solo debe reclamar derechos, lo que sin duda hará, sino que tiene también que asumir responsabilidades respecto de esa sociedad. Los ciudadanos no son sólo titulares de derechos sino que el Estado les debe pedir una serie de responsabilidades. Y ello no nos debe crear mala conciencia, porque además de ser titulares de derechos, y de saber que por el hecho de serlo tienen acceso a una serie de servicios y de tutelas, se trata de ciudadanos enormemente exigentes como consumidores y como contribuyentes. Y por lo tanto, junto a la petición de responsabilidades hay que reconocer que van a ser unos ciudadanos extraordinariamente exigentes a la hora de relacionarse con la esfera pública.

Se trata de una batalla de las ideas, de una batalla estratégica, y de una batalla táctica. En primer lugar, la batalla de las ideas. Desde mi punto de vista, hay que asumir un cierto cambio filosófico y pensar en como interpretamos o reinterpretamos la relación entre los ciudadanos y el Estado. La izquierda del siglo XXI no puede ser una izquierda estatista, que crea que todo lo va a recibir el ciudadano del Estado, o que el Estado se tiene que ocupar de todo lo que al ciudadano le importa o le preocupa. Por lo tanto, la izquierda del siglo XXI no puede heredar, sin una lectura crítica, la visión del Estado que sustentó la izquierda del siglo XX. Lo mismo sucede respecto de la comunidad en la que vivimos insertos. Ahora, en una sociedad urbana, en una

A partir de ese entorno, creo que las tres grandes líneas-fuerza que debemos proponer son una idea de democracia política, una idea de igualdad y una idea de prosperidad económica. Hasta ahora, cuando hablábamos de profundizar la democracia pensábamos que, una vez conseguidas las libertades democráticas, debíamos ir hacia una democracia social y hacia una democracia

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económica. Es decir, una democracia que nos reconoce una serie de derechos sociales a los ciudadanos -a la educación, a la sanidad, a la protección social- y una democracia económica que nos permite participar en la toma de decisiones en el mundo económico y en las empresas. Ahora, junto a la democracia social y económica, que son muy importantes, hemos de dar una respuesta para profundizar en la democracia política, en la democracia como tal. Tenemos que ser capaces de establecer un nuevo compromiso político, un nuevo contrato político con esos ciudadanos desorientados, temerosos, asustados, exigentes, individualistas... En qué se debe traducir esa profundización de la democracia política? En cercanía. La política necesita un discurso que los ciudadanos no vean como algo lejano, sino como algo accesible, comprensible. Cosa difícil en una sociedad con tanta avalancha de información. Los ciudadanos deben sentir que sus políticos son controlables, que son honestos, que son transparentes. Y continuamente vemos ejemplos que invalidan ese desiderátum. Asistimos a una cohabitación insana entre los intereses públicos y los privados, entre las decisiones que se toman en la esfera pública y los intereses privados de determinadas empresas o determinados grupos. Todo ello aleja a los ciudadanos de la política y de sus representantes, quiebra la confianza. Se requiere un compromiso serio para luchar contra todo tipo de corrupción. También para mejorar el funcionamiento de los partidos políticos, reabriendo cauces de participación en esferas que éstos van abandonando y dejando en manos de otro tipo de organizaciones, de movimientos sociales o de organizaciones no gubernamentales. Y esto exige de los partidos y de los políticos un aprendizaje para adaptarse al funcionamiento de la sociedad de la información. Hay que funcionar en red. Antes decía que la Internacional Socialista es un cascaron vacío. Sin duda, los políticos, a escala nacional, europea y mundial, tendríamos que estar utilizando muchísimo más las posibilidades que ofrece Internet para intercambiar


experiencias, para dialogar entre nosotros, para comunicarnos unos a otros practicando lo que los anglosajones llaman benchmarkings, conociendo las mejores prácticas de unos para aplicarlas en otros lugares. Nos estamos quedando atrás en esos avances de la sociedad y de la vida económica. La política da la sensación de ser algo poco comprensible, poco inteligible, lejano, medio oculto, que hay que soportar pero que no nos presta un servicio útil en el día a día. La segunda es la batalla de la igualdad. Por supuesto, la idea de igualdad es la que estuvo en el origen de las expresiones políticas de la izquierda. La pasión por la igualdad y la lucha contra las desigualdades siguen siendo la razón de ser de la socialdemocracia. Lo que de verdad nos diferencia del resto de las fuerzas políticas democráticas no es tanto la idea de democracia, sino la idea de igualdad. Nosotros queremos que el modo en que se organice la sociedad no sea un elemento que provoque desigualdad, sino en todo caso una palanca de oportunidades para que todos los hombres sean iguales. Ahora bien, ¿qué parte de las desigualdades que existen entre nosotros, -de lengua, de cultura, de gustos, de aspiraciones, de ambiciones,- debemos respetar e incluso proteger? ¿Hasta qué punto la socialdemocracia, que tiene pasión por la igualdad, también debe erigirse en la defensora de la diversidad y de la pluralidad social en una sociedad como la nuestra? Ese es un debate fundamental, que tenemos que saber resolver. La socialdemocracia acertó mucho más que el resto de la izquierda -es decir, que el comunismo- en ofrecer una visión equilibrada de la igualdad, compatible y complementaria de la idea de la libertad que forma parte también de nuestro núcleo de ideas y de planteamientos. Los cambios en la estructura social que se están produciendo, derivados de la igualdad entre hombres y mujeres, de los avances tecnológicos o del pluralismo cultural en nuestras sociedades, son una oportunidad magnífica para que la socialdemocracia redefina y explique con claridad a los ciudadanos un modelo de sociedad, distinto al actual, que podemos construir a través de la acción política. No debemos tener miedo a ese debate, no hay que tener miedo, desde una izquierda que cree profundamente en la democracia, de hablar de la necesidad de ofrecer un nuevo modelo de sociedad, aprovechando muchas de las energías que se están viendo en una

sociedad como la actual, plural, con una creciente igualdad de género, dotada de numerosos recursos humanos. Y por último, la identidad económica de la socialdemocracia. Hablar de más educación, de más protección social, de más servicios, de eficiencia... requiere hablar de política económica, de dinero. Y la izquierda a veces es reticente, todavía, a expresar con claridad sus puntos de vista en este terreno. Una izquierda no conservadora no debe tener miedo, sin embargo, de decir que está de acuerdo con el equilibrio económico, con el equilibrio en las cuentas. La socialdemocracia moderna debe utilizar el Estado para incrementar el capital humano, a través de más educación y formación, y para mejorar el capital tecnológico. No debe copiar a la derecha, que mantiene una visión débil del papel del Estado en estas materias. Un Estado que ya no tiene por qué seguir haciendo lo que hacía en el siglo XX, pero que es en cambio insustituible a la hora de aumentar el capital humano en nuestra sociedad, de asegurar la igualdad de oportunidades en la educación, de asegurar una asistencia sanitaria para todos, de eliminar barreras a la creación de empleo, de tener empleos de calidad. El Estado tiene una enorme capacidad, sin desarrollar, para mejorar la provisión de servicios públicos y para redistribuir la renta y la riqueza. Otra cosa es que lo deba hacer de manera distinta, con instrumentos diferentes, con políticas nuevas. Pero eso es ya una cuestión de estrategia, de cómo instrumentar las ideas. Y en ese plano, el cliché de las viejas políticas, en el sentido de que para ser de izquierdas hay que estar en contra de las empresas, tiene que haber más impuestos y más gasto público, no hay que preocuparse de la seguridad ciudadana,... todos esos viejos clichés que todavía la derecha intenta mantener, forman parte del pasado. Como dice Clinton "un político progresista, a principios del siglo XXI, no tiene por qué elegir entre defender al trabajador o defender a la empresa". La izquierda del siglo XXI, por lo tanto, tiene todo el futuro para ella si se moderniza. Y su modernización es posible. En algunos países la izquierda está inmersa claramente en esa fase. Todos los modelos tienen elementos críticos, los que son válidos en un país no se pueden exportar sin más a otro. Pero sin duda existen experiencias de gobierno que están ofreciendo resultados

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muy estimables en términos de eficacia económica, de equidad social, de participación democrática, de compromiso con el mundo que les rodea. Experiencias socialdemócratas, que son incomparablemente superiores a cualquier modelo de gobierno conservador o de otro signo que podamos poner en estos momentos encima de la mesa. Los socialdemócratas lo podemos exhibir con total tranquilidad e incluso con orgullo. Lo que debemos hacer es insistir en la tensión modernizadora, no ceder a la tentación del conservadurismo. El mensaje que debemos tener los socialdemócratas en España, en Europa, y en el mundo es que, sin negar los problemas que hace que a veces el mundo actual nos parezca hostil, podemos afrontar el futuro con ilusión y con esperanza. No hay problemas, por muy graves que parezcan, que no tengan solución. En parte, muchos de ellos, en una sociedad como la actual, ya no se resuelven a través del Boletín Oficial del Estado, sino gracias al entorno familiar, a los recursos humanos que cada persona lleva consigo, a su trabajo, a su profesionalidad. Pero aún existe un amplio listado de problemas que los tiene que resolver la acción política. Si la socialdemocracia española y europea es capaz de plasmar en un proyecto colectivo una idea de Europa política fuerte, abierta y solidaria, estoy seguro que el mundo del siglo XXI va a ser extraordinariamente mejor que el de los siglos pasados.


INTERNACIONAL

El Perú después de las Elecciones Presidenciales

Derrota del Continuismo e Irrupción Política y Social Esteban Silva Cuadra, analista internacional.

están obteniendo sobre ganancias extraordinarias y actuando sin la consideración necesaria por las poblaciones rurales, el medio ambiente y la responsabilidad social.

Las opciones de la derecha política y económica, y de la tecnocracia neoliberal a favor del continuismo en la política económica fueron las grandes derrotadas en el escenario electoral y se vieron obligadas a optar por la lógica del "mal menor" durante la segunda vuelta. La polarización entre las candidaturas de García y Humala, en la segunda vuelta, adquirió por momentos, un sesgo extraordinariamente ideólogizado y con ribetes "macartistas" en cierta prensa y sectores de la derecha. La reciente elección presidencial en el Perú expresó e instaló, como tendencia, un profundo anhelo de reformas y cambio desde las mayorías populares y ciudadanas. Resulta ilustrativo recordar las propuestas e ideas o principales que dominaron la campaña y que fueron desarrolladas con distintos énfasis y matices por los principales candidatos presidenciales durante primera y la segunda vuelta: -A pesar del crecimiento económico experimentado en los últimos años, la actual política económica "No Chorrea". La política económica neoliberal ha generado un crecimiento que no ha

- Rechazo a la privatización de empresas importantes como Sedapal (empresa de Agua) o Petroperú (petróleos del Perú), revalorizando su importancia y modernizando su gestión.

favorecido a las mayorías, particularmente a los más pobres. - Es necesario aumentar el gasto y la inversión social. El Estado peruano no es demasiado grande: más bien es demasiado pequeño. Hay que aumentar la inversión en educación, salud y lucha contra la pobreza, para que estos servicios públicos sean de calidad y de alcance universal.

- Es urgente un apoyo especial a la agricultura y a las pymes. El agro y las pequeñas y medianas empresas requieren de apoyos prioritarios, con créditos, asistencia técnica y promoción comercial.

- Hay que profundizar los derechos laborales. Los trabajadores peruanos no están debidamente protegidos ni las empresas enfrentan "sobrecostos" laborales.

La noche de su victoria en la Avenida Alfonso Ugarte desde la Casa del Pueblo, el Presidente electo Alan García, formuló un llamado a un gobierno de unidad nacional y de inclusión social". Ollanta Humala, por su parte, invitó a sus partidarios a constituir un Frente Nacionalista Democrático y Popular con el objetivo de articular su proyecto político y enfrentar las elecciones municipales y regionales de fin de año.

- Se hace necesaria la renegociación de contratos con grandes empresas mineras y de hidrocarburos. En algunos casos

Conciente de los estrechos resultados y de la nueva realidad con que asumirá la Presidencia del Perú, Alan García señaló

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ante sus partidarios: "Nadie puede llegar al poder si no acepta los errores de los que es culpable. Esta vez tenemos que demostrar amplitud y convivencia. Que no se vea apetito desordenado, que no aprovechen los seudoapristas para encaramarse en la administración pública. Nada de frivolidades, nada de viajes, nada de asesorías, nada de sueldos suculentos, nada que signifique ofender al pueblo".

le alcanzó para convertirse en el nuevo presidente del Perú. En cambio, el líder del partido de la estrella, ganó en diez distritos electorales --desde Ica hasta Tumbes, en Pasco y Ucayali--, pero le fue suficiente para ganar la segunda vuelta

El riesgo de un país fracturado En la primera vuelta del 9 de abril, Ollanta Humala, obtuvo 3.758.258 de votos, mientras que el hoy presidente electo, Alan García obtuvo 2.985.858 de votos. La diferencia entre ambos candidatos fue de 762.400 votos. Las cuatro candidaturas y alianzas electorales que les siguieron en votación, Lourdes Flores por Unidad Nacional, Marta Chávez de la Alianza para el Futuro, el ex Presidente Valentín Paniagua del Frente de Centro y Jaime Salinas de Restauración Nacional, sumaron 5.119.420 de votos. Los votos blancos fueron 1.737.045, equivalentes al 11.9% y los votos viciados o anulados llegaron a sumar 619.573, lo que representó un 4.2% de los votos válidamente emitidos.

y convertirse así en el nuevo mandatario del Perú hasta el 2011. El nuevo presidente electo ganó en los departamentos que tienen mayor población en todo el país, como son Lima y Callao, La Libertad, Piura y Lambayeque.

El reciente resultado electoral proyecta un mapa sobre el cual que emerge un país con grandes diferencias con una realidad territorial fragmentada en el plano político, económico, étnico y social, y cuya expresión más nítida se refleja entre las tierras altas de la sierra y las costeras. Entre las zonas geográficas del país con mayor nivel de desarrollo económico, productivo y mayores niveles de inserción en la economía global, en contraposición con las regiones y zonas con mayor atraso y con bajos niveles de productividad e inclusión social, particularmente en el trapecio andino. Sin embargo, no se trata de una mera división entre zonas con mayor o menor desarrollo relativo, lo anterior, expresa también que amplios sectores sociales y populares del país consideran que el actual modelo de desarrollo económico, político, cultural e institucional, les resulta ajeno y excluyente. En síntesis, los resultados expresan la necesidad de cambios profundos en el actual modelo económico e institucional. Se requiere otorgar mayor prioridad para la implementación de políticas sociales y productivas basadas en una combinación de subsidios directos e indirectos, en una mayor protección social, y una mayor participación del Estado como regulador y promotor de un desarrollo incluyente, descentralizado y redistributivo Al mismo tiempo, que estos cambios se efectúen con responsabilidad, gradualidad e inclusión.

Durante la segunda vuelta, del 4 de junio, el ex Presidente Alan García, resulto electo vencedor con el 52,62%, obteniendo 6.964.067 de votos, mientras que su oponente el candidato nacionalista Ollanta Humala, obtuvo el 47,37%, obteniendo 6.269.957 de votos. La diferencia entre ambos candidatos fue de 694.110 votos. Ollanta Humala ganó a Alan García en quince departamentos del país, pero no

como son Cajamarca, Huancavelica, Ayacucho, Puno y Apurímac.

Por su parte, Humala ganó en las zonas más excluidas y las que tienen los más altos índices de pobreza y marginalidad, 2006 23 FORO J U N I O

Son estos los desafíos que enfrentará a partir del 28 de julio próximo, el nuevo gobierno del Presidente Alan García, el que tendrá que concertar con amplios sectores y con un nuevo


política exterior, "tendrá como centro de gravedad y sello la promoción de una identidad regional común en América Latina". Relaciones chileno-peruanas Las primeras declaraciones del Presidente electo Alan García, sobre el futuro de las relaciones entre Chile y Perú y sobre el gobierno de Michelle Bachelet, resultan estimulantes y positivas para establecer un diálogo y cooperación bilateral dinámica y fructífera.

congreso en el cual todavía debe asegurar mayorías parlamentarias que le permitan asumir "el cambio con responsabilidad" como señalaba su lema de campaña. El tema regional presente en la campaña El duro intercambio de declaraciones producido entre el Presidente Hugo Chávez y el actual Presidente electo, Alan García durante la campaña electoral del Perú preocupa no solo a los peruanos, sino también a los gobiernos Sudamericanos progresistas, impulsores del proceso de integración de la Comunidad Sudamericana de Naciones. La agenda energética y de infraestructura, de complementariedad productiva y comercial, así como la integración social y política de Sudamérica, requiere de un clima de cooperación y entendimiento, y por tanto, se hace necesario tender puentes para superar las diferencias. No se trata de negar u ocultar las diferencias, sino más bien de encontrar una manera de procesar los desacuerdos identificando las áreas de confluencia y cooperación con el objeto de que éstas contribuyan al proceso de integración.

Debemos impedir que se impongan las posturas conservadoras que pretenden repartir certificados de buena conducta. Buscando contraponer gobiernos y posturas de izquierda y progresistas, calificadas por ellos como correctas por ser supuestamente centristas, sistémicas, modernas y aceptables, con aquellas izquierdas y gobiernos supuestamente radicales, estatistas y bolivarianos. Aquel ideólogizado reduccionismo frente a una realidad que es mucho más rica y diversa refleja, sin embargo, un saludable y positivo síntoma: las fuerzas de la izquierda y del progresismo, constituyen hoy un actor real, plural y dinámico con fuerte incidencia en la futura constitución del espacio común sudamericano. Para Chile en nuestra relación vecinal y regional esto es muy importante. En América Latina no se debe reproducir una Guerra Fría, con buenos y malos. Refiriéndose al tema la Presidenta Bachelet señaló que "acá no hay un eje del mal de ciertos gobiernos y un eje de los que pudieran ser democráticos. Acá las amenazas no son las personas, que por lo demás están siendo elegidas por sus ciudadanos". Agregando que su 2006 24 FORO J U N I O

Las relaciones entre Perú y Chile deben ser analizadas y abordadas tomando en consideración sus múltiples factores. Por un lado, se encuentran las visiones y temas pendientes del pasado; la necesidad de garantizar y al mismo tiempo regular la expansión de capitales y las inversiones; los conflictos o contenciosos entre empresas o grupos privados; la necesidad de transparentar compras de armamentos y fortalecer los mecanismos institucionales de dialogo y cooperación constituidos por los gobiernos. Por otro lado, es necesario entender que las relaciones son también relaciones entre los pueblos, las que se expresan de manera rica y diversa en los ámbitos políticos, sociales, regionales y culturales. Lo anterior, no significa desconocer los temas pendientes, así como los conflictos antiguos y nuevos, los que debemos sincerar y enfrentar para construir relaciones sólidas, complementarias y respetuosas de cara al Siglo XXI. Pero ésta no es una responsabilidad que debe recaer solamente en los gobiernos de los Presidentes Bachelet y García. Es también una tarea de los ciudadanos, de sus partidos políticos, de sus organizaciones sociales, de sus actores económicos, sociales, culturales e intelectuales. Los recientes resultados electorales del Perú nos señalan que debemos entender e interpretar mejor la realidad y los anhelos nuestros pueblos si queremos construir relaciones sólidas y de integración entre nuestros países.


Economía Social

Una oportunidad para generar nuevos empleos Los ministros del Trabajo y de Mideplan,Osvaldo Andrade y Clarisa Hardy, efectuaron la presentación del libro, editado por la Fundación Chile 21, "Transformar las necesidades sociales en nuevas oportunidades de empleo", coordinado por el especialista Ricardo Infante y que incluyó la participación de consultores como Gonzalo Martner, María Klotiarenko,Gonzalo Vio y Lucia Dammert, entre otros. La publicación propone enfrentar con una nueva mirada el persistente problema del desempleo que sufre la sociedad chilena. Esta propuesta permite reducirlo, respondiendo además a las necesidades sociales de los grupos menos favorecidos.

Ex presidente Ricardo Lagos inauguró versión 2006 del Programa Generación Bicentenario El ex presidente Ricardo Lagos inauguró en la sede de Chile 21, la versión 2006 del Programa Generación Bicentenario, con un diálogo abierto con cerca de un centenar de jóvenes, con quienes conversó sobre los desafios de los nuevos liderazgos. En la reunión, moderada por la directora adjunta,María de los Angeles Fernández, participaron, además de los universitarios, el ex ministro del Interior, Francisco Vidal, presidente honorario de la Fundación, y Eugenio Lahera, quien fuera director de

En Noruega

Políticas Públicas del gobierno de Lagos y actual Directior Ejecutivo de la Fundación. En una jornada, que se extendió por más de dos horas, se analizaron también temas de coyuntura, siendo la educación uno de los que provocó mayor debate, no obstante todos coincidir en reinvindicar la necesidad de mejorar la calidad de la enseñanza, a la vez de valorar la actitud de los jóvenes secundarios, que lideraron las jornadas de movilización.

Recursos naturales beneficios para todos Organizada por la Fundación Chile 21 y la Embajada de Noruega, el Secretario General del Ministerio de Hacienda,Tore Eriksen, ofreció una conferencia sobre el sector petrolero noruego y el Fondo Gubernamental de Pensiones-Global. Con una audiencia de expertos en el tema previsional, Eriksen abordó la política de estabilización de su país, de grandes recursos económicos, que descansa en pilares importantes, establecidos en la década de los noventa y el 2001, contra el telón de fondo que representaban las amplias fluctuaciones en los desarrollos económicos durante los primeros 20 años de la era petrolera noruega. La conferencia de Tore Eriksen, que se realizó en el Salón de Sesiones del Senado en Santiago, formó parte de la apretada agenda que el funcionario noruego cumplió en Chile, además de reunirse con el Presidente del Banco Central y la Subsecretaria de Hacienda.



Revista Foro 21 Nº 56