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internacional nuevo equilibrio entre la eficiencia y la equidad de los mercados, así como una nueva dimensión ética de su funcionamiento. Los instrumentos para articular esas reformas deberían ser de tres tipos: la introducción de nuevos incentivos positivos para que los agentes económicos cambien sus comportamientos; la aplicación de nuevas reglas de funcionamiento que limiten su marco de actuación discrecional; y una nueva perspectiva de las políticas económicas, para que atiendan simultáneamente al impacto que generan en la economía real y en la financiera.

Principios progresistas para la reforma • Activismo del Estado, seguridad en los mercados y cooperación en la globalización. • Transparencia, formación y participación: elementos clave de un nuevo derecho de ciudadanía financiera. • Proporcionalidad entre riesgo y beneficio y correlación entre rendimiento individual y colectivo: nuevas responsabilidades para las empresas y las entidades financieras. • Mejor regulación para maximizar el crecimiento sostenible y el empleo.

Nuevos incentivos positivos en el mercado Para aumentar la transparencia; para aumentar la participación de los trabajadores en los beneficios empresariales; para alinear los riesgos y los beneficios, las ganancias y las pérdidas; para aumentar la correlación entre beneficio individual y colectivo. Mejor regulación del Estado La nueva regulación financiera debería ser: - Amplia, equitativa y suficiente: Imponer límites numéricos al nivel de apalancamiento de las entidades financieras; y/o aumentar los requisitos mínimos de capital a todas las entidades financieras. - Contracíclica. - Coordinada internacionalmente. - Inclusiva. Además, la nueva regulación financiera debería: • Reducir las asimetrías de información. - Reducir los conflictos de intereses de las agencias de calificación. - Modificar las normas contables para valorar los activos de empresas y congelar los “margin calls” de los créditos bancarios en momentos de pánico financiero. - Mejorar los incentivos en la cadena de distribución de riesgos. - Limitar los blindajes empresariales y las remuneraciones excesivas: Prohibición de blindajes; Desincentivos a los blindajes; Obligatoriedad de transparencia y publicidad. - Regular los mercados mundiales de derivados, eliminando algunas prácticas negativas. Se debería impedir la inversión financiera distorsionadora en materias primas. Se deberían limitar las operaciones de venta a corto plazo

(short selling). - Eliminar las áreas de impunidad y los paraísos fiscales. No obstante, la resolución definitiva depende de acciones internacionales coordinadas. A nivel de la UE, se podría aprobar una Directiva sobre intercambio de información bancaria. A nivel internacional, podría valorarse la introducción de un proceso de regularización fiscal progresiva y coordinada hasta 2015.

Una política económica más completa • Debe haber una reforma amplia de los mandatos de los Bancos Centrales, para que la política monetaria y regulatoria se centre también en la estabilidad del sistema financiero. • La política monetaria debería atender no sólo a la evolución del precio de los bienes, sino también al crecimiento de determinados activos, tanto reales como financieros. • La regulación y la supervisión de las entidades financieras deberían tener más en cuenta el grado de apalancamiento. • El manejo de la política monetaria y de la regulación financiera debería acompañar el carácter contracíclico de la política fiscal. • En todo caso, es esencial también mejorar la coordinación entre los gobiernos, los reguladores del mercado y las autoridades monetarias. Esta coordinación debe extenderse en dos ámbitos: la coordinación mundial de la política monetaria, con dos objetivos: evitar los excesos de liquidez y evitar un desalineamiento permanente de las monedas de importancia global; la coordinación mundial de las políticas fiscales, con dos objetivos: establecer “suelos impositivos” a nivel mundial y generar expansiones del gasto público mundial coordinadas entre todos los países. ¿Quién debe aplicar esas reformas y cómo coordinarlas? De cualquier forma, los nuevos mecanismos institucionales deben: Ser representativos y tener legitimidad; Tener mandatos claros; Poseer los recursos financieros y técnicos y la capacidad legal y política; Servir de foro donde los reguladores nacionales/ regionales puedan desarrollar relaciones de confianza y coordinar su acción; Ayudar a entidades/países con necesidades de financiación urgente. Así, el nuevo entramado institucional debe estar basado en tres niveles (nacional, regional y global), con mecanismos de coordinación entre ellos.

Seguir las mejores prácticas a nivel nacional Más coordinación y nuevos instrumentos a nivel europeo, Sistema Europeo de Supervisión Financiera (SESF), Tesoro Europeo. m

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El Desafío a las Elites  
El Desafío a las Elites  

Revista mensual de análisis sociopolítico de la realidad nacional e internacional.

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