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salud el peso de los AVD será mayor, se mantendrá el predominio de las condiciones neuropsiquiátricas, enfermedades digestivas y cardiovasculares. El aumento de las inequidades lo observamos en la situación de salud por género, ubicación geográfica y especialmente Nivel Socioeconómico (NSE). La Mortalidad Infantil, a pesar de la disminución significativa en las últimas décadas, muestra una gradiente clara de acuerdo al NSE. La brecha en Mortalidad General, según NSE, ha ido creciendo en los últimos años (7). La ENCAVI 2006 también evidencia una gradiente social significativa en todos los aspectos de la satisfacción vital -especialmente condición física, mental y emocional- además de los problemas de contaminación, infraestructura, equipamiento y servicios. Por lo tanto, esta realidad obliga a enfrentar nuevos desafíos. Como se observa en los estudios citados, claramente el perfil epidemiológico de las últimas décadas se orienta a las enfermedades crónicas y accidentes asociados a cambios en la dieta, sedentarismo, urbanización y deshumanización de la sociedad, con deterioro de las estructuras sociales y de apoyo y desarrollo cada vez más impersonal de las comunicaciones. Este escenario Psicosocial favorece conductas y FR conductuales específicos. Es por esta razón que se hace imprescindible el cambio de modelo que abarque al individuo y a la familia en forma integral, insertos en un marco social, económico, cultural y medioambiental. Para poder responder a estos desafíos la OMS/OPS, desde la Declaración de Alma Ata, ha orientado su trabajo a una nueva concepción de la Salud Pública en el mundo. La Carta de Ottawa (8) plantea que la “Promoción de la Salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma” y que, “la salud se percibe no como el objetivo sino como la fuente de riqueza de la vida cotidiana”. La participación activa en la Promoción de la Salud implica la elaboración de una política pública de formas de vida sana, la creación de ambientes favorables, el reforzamiento de la acción comunitaria y la reorientación de los servicios sanitarios. Claramente se plantea la necesidad del trabajo mancomunado de los organismos público-políticos, que reconocen que los individuos constituyen la principal fuente de salud, que el planteamiento holístico y ecológico de la vida son esenciales en el desarrollo de estrategias para la promoción de la salud y que la Salud constituye el mejor desafío e inversión social. A través de Funciones Esenciales de la Salud Pública (FESP) la OPS ha puesto a disposición de la Región de las Américas un instrumento para mejorar la práctica de la Salud Pública (9). Dentro de ellas, el empoderamiento de los ciudadanos para cambiar sus propios estilos de vida y ser parte activa del proceso de cambio de los hábitos de la comunidad, es relevante. Ello, junto a la participación social se plantea como esenciales y nos insta a facilitar la participación de la comunidad organizada en los programas de salud y a fortalecer la construcción de

alianzas intersectoriales con la sociedad civil. La Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud (10) realiza un análisis exhaustivo de las condiciones sociales de los diferentes pueblos y las inequidades entre ellos y dentro de ellos que afectan a la salud. Plantea un nuevo programa mundial para la equidad sanitaria, de carácter político, social, económico, medioambiental y educacional. Recomienda la Atención Primaria como modelo para obtener mejores resultados sanitarios y fundar los sistemas de salud en los principios de equidad, prevención de la enfermedad y promoción de la salud. Existe evidencia considerable que los países con un desarrollo sólido de la APS obtienen mejores resultados de salud, son más eficientes, más equitativos y exhiben mayor satisfacción de los usuarios (11-13). La OPS/OMS plantea la renovación de la APS sugiriendo una estrategia orientada a incorporarla en una agenda más amplia de equidad y desarrollo humano, fortaleciendo los sistemas de salud, promoviendo las mejoras sostenidas en la participación comunitaria y en la colaboración intersectorial e invirtiendo en el desarrollo de los recursos humanos (14). Por lo tanto, existe el convencimiento de la necesidad de un cambio de paradigma, que sustente el cambio hacia un modelo que coloque a la familia y a la comunidad en el centro de las acciones de salud (15-18). La situación de salud de una población, entonces, tiene relación directa con su realidad socioeconómica, educacional y cultural, del individuo y su familia. Para satisfacer sus necesidades de salud debemos ser capaces de mejorar su calidad de vida como parte de un Derecho Humano fundamental, como lo plantea Alma-Ata. Este nuevo desafío nos impulsa, como lo instan los diferentes trabajos realizados por la OPS/OMS y la literatura, a plantearse un nuevo paradigma orientado a la visión del ser humano como un ente integral, inserto en la sociedad actual, moderna y globalizada pero con cambios sociales, económicos y culturales que han tenido gran repercusión en su salud. Este nuevo paradigma biopsicosocial tiene que abordar al individuo en forma integral, inserto en un entorno familiar

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2009 15 y

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El Desafío a las Elites  
El Desafío a las Elites  

Revista mensual de análisis sociopolítico de la realidad nacional e internacional.

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