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educación

la legislación imperante; aunque mejorando los criterios y las exigencias de desempeño asociadas a él. Otra parte del Consejo sugirió cambiar el AFD en la forma que hoy reviste, de modo que esos fondos sean unos subsidios abiertos, bajo condiciones, en principio, susceptibles de ser cumplidas por todas las instituciones que satisfagan ciertos criterios de elegibilidad. En lo que atinge al Aporte Fiscal Indirecto, una parte del Consejo sugirió mantenerlo como un instrumento de subsidio a la oferta, pero procurando que incentive a las instituciones a reclutar alumnos provenientes de los quintiles de menores ingresos. Otra parte del Consejo, sugirió mantener la base de determinación del AFI conforme a los criterios de asignación vigentes, sin perjuicio de complementar éstos con otras variables que den cuenta de una corrección de desigualdades de origen. El Consejo es también de la opinión de revisar el actual sistema de donaciones existente en nuestro país. La renuncia fiscal que suponen las donaciones constituye una poderosa razón para que el Estado cuide que los donantes, al ejercer su discreción, destinen esos recursos a proyectos institucionales cuyo objeto principal responda a una genuina orientación pública.

Elegibilidad El financiamiento público a la demanda (vía becas y créditos) y el financiamiento a la oferta, debe esta fundado en criterios de asignación no discriminatorios o neutrales. Sobre esa base, el Consejo examinó cuáles eran las condiciones que debían satisfacer los estudiantes y las instituciones para acceder a las diversas formas de financiamiento público. El Consejo sugirió que el acceso a financiamiento para los estudiantes esté subordinado a la condición socioeconómica y a un cierto nivel de logro o de rendimiento académico previo. Una parte del Consejo recomendó no considerar el rendimiento académico a la hora de asignar financiamiento a los estudiantes para el acceso al sistema. Ellos sostienen que dada la alta correlación existente entre situación socioeconómica y rendimiento académico, esta última condición excluiría a muchos estudiantes en condiciones desventajosas. El Consejo propuso además que las instituciones de educación superior, sin distinción de índole, puedan postular a subsidios a

la oferta cuando se trate de incentivar la producción de bienes públicos o se trate de desarrollar prioridades de interés general, siempre que los recursos se asignen a través de proyectos asignados competitivamente y sujetos a control de cuentas.

Formación vocacional Un buen sistema de educación superior requiere la existencia de dos modelos articulados entre sí. De una parte, un modelo de formación profesional basado en las disciplinas académicas y la investigación científica. De otra parte, un modelo basado en la transmisión de destrezas y el logro de competencias laborales que permitan una inserción eficiente en el mercado del trabajo. El primer modelo se asocia a la formación universitaria; el segundo corresponde a la formación vocacional y técnica. En nuestro país hay 2,1 veces más estudiantes en el sistema universitario que en el subsistema vocacional: técnico y profesional (IP más CFT). Esta situación es atípica e ineficiente desde el punto de vista económico. Asimismo, y pese a la evidencia -corroborada por diferentes encuestas Casen- de que los alumnos matriculados en los centros de formación técnica e institutos profesionales son más pobres que los que de las universidades, las becas que se han establecido para ellos son de un menor valor. También son menos en cantidad y porcentaje en relación al número de alumnos. Por ende, señalaron los consejeros, dicha área de la educación superior nuestro país requiere importantes mejoras. Ciencia y la tecnología El sistema de educación superior posee un papel clave en las sociedades contemporáneas. En ellas, el conocimiento o el capital humano, ha reemplazado, como factor del desarrollo, al capital físico. Puede afirmarse que las economías y la prosperidad de los países se han hecho cada vez más dependientes de la calidad de sus sistemas educativos. Sin embargo, se optó desde los 80’ en adelante, ocuparse ante todo de la mejora de su sistema escolar. Esa decisión se tradujo en una desatención relativa del sistema y del financiamiento de la educación superior. Según el Consejo, ese proceso estratégico huy debe ser revertido si el país desea participar de manera protagónica en la creación de conocimiento que es la base de la m

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El Desafío a las Elites  
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Revista mensual de análisis sociopolítico de la realidad nacional e internacional.

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