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educación igualar las ayudas estudiantiles, tanto el coste del crédito como la cobertura de becas, para todos los estudiantes que satisfagan las condiciones iniciales que se establezcan. El Consejo consideró que a la hora de las ayudas estudiantiles no resulta correcto diferenciar -como hasta ahora ocurreatendiendo al tipo de institución en la que el estudiante se matricula. Por lo mismo, el informe respectivo sugiere que las ayudas estudiantiles sean neutras al tipo de institución que escoja el estudiante. En lo que respecta, por su parte, a los mecanismos para ampliar sustancialmente en los próximos años la cobertura en educación superior de los estudiantes provenientes de familias de menores ingresos (quintiles I, II y III, en especial los dos primeros), el Consejo no alcanzó una propuesta unánime. Si bien todos los consejeros estuvieron de acuerdo en la necesidad de ampliar sustancialmente la cobertura, difirieron en los mecanismos para lograrlo, resumidos en dos alternativas. La primera, apunta a perfeccionar y a ajustar en el tiempo los instrumentos actualmente en aplicación; la segunda, formula una propuesta alternativa al mecanismo vigente de créditos y becas.

Los instrumentos Un parte del Consejo piensa que en materia de subsidio a la demanda no ha de haber diferencias. Por lo mismo, estima indispensable que el sistema de crédito previsto en la ley 20.027 posea un costo equivalente al que tiene el sistema de crédito solidario. La diferencia entre la tasa de UF+2% y las tasas que actualmente resultan de la licitación en el sistema bancario, deben ser cubiertas por el Estado. Esta parte del Consejo sugiere ampliar la garantía del Estado para la adquisición presente de carteras riesgosas y, a la vez, extender, por la vía de un criterio de pago contingente al ingreso y un piso mínimo de éste, una garantía del Estado ante el riesgo de un ingreso futuro no suficiente. El sistema de créditos -que permite que el estudiante pague sus estudios con cargo a sus rentas futuras- debe complementarse, 10

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piensa esta parte del Consejo, con un sistema de becas de arancel para los estudiantes de los quintiles I y II, cuya incorporación al sistema se hace necesario estimular; con una ampliación de las becas de excelencia para estudiantes egresados de la educación subvencionada, a fin de estimular y premiar su orientación al logro; y con un sistema de becas destinadas a corregir la divergencia en aquellas carreras en que el bienestar privado esté por debajo del bienestar social.

Garantías de acceso Otra parte del Consejo piensa que es hora de cambiar el sistema general de ayudas estudiantiles, para sustituirla por una garantía general de acceso gratuito al sistema para quienes provengan de los tres primeros quintiles de ingreso. Esta garantía estaría focalizada en los alumnos provenientes de la educación subvencionada y perteneciente a los quintiles I, II y III. Ella se traduciría en financiar con cargo a rentas generales el coste de los estudios superiores durante los dos primeros años en el caso de la educación universitaria y profesional y durante un año para la formación técnica. Ese financiamiento gratuito –que cubre aproximadamente el cincuenta por ciento de la carrera, durante el tiempo en que el riesgo de deserción es mayor- iría acompañado de un crédito por el tiempo restante. Dicho crédito puede provenir de cualquiera de los dos sistemas vigentes, los que, como ya se expuso, deberán tener condiciones equivalentes. Se estima que un sistema como el que se expone –que es neutro al tipo de institución, siempre que ella satisfaga el umbral de elegibilidad- confiere certidumbre de ingreso a la educación superior aproximadamente al 90% de quienes cursan estudios en instituciones subvencionadas; transforma a cada uno de ellos en sujetos de crédito a la mitad de sus estudios universitarios; disminuye el riesgo de deserción; y permite distribuir los subsidios en base a criterios universalistas al alcance de todos. En cualquier caso, el Consejo arribó a la convicción que el Estado debe hacer especiales esfuerzos a fin de lograr que la educación superior se ponga al alcance de las familias pertenecientes a los tres primeros quintiles. Financiamiento a la oferta El sistema de educación superior presenta hoy, desde el punto de vista del financiamiento, un conjunto amplio y heterogéneo de mecanismos. Algunos de ellos reconocen el papel fundacional de un grupo de instituciones (el Aporte Fiscal Directo), otros se emplean como mecanismos para estimular el empleo de formas estandarizadas de selección y para estimular el logro de la calidad medida por la preferencia de los mejores puntajes (es el caso del Aporte Fiscal Indirecto), en fin, otro grupo de mecanismos son de índole competitiva y en base a resultados, aunque no se encuentran al alcance de todas las instituciones. Respecto del Aporte Fiscal Directo hubo un acuerdo general acerca de la necesidad de modificarlo; aunque opiniones contrapuestas a la hora de precisar el sentido de esa modificación. Una parte del Consejo sugiere mantenerlo como un subsidio a las instituciones universitarias que hoy lo perciben conforme a

El Desafío a las Elites  
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Revista mensual de análisis sociopolítico de la realidad nacional e internacional.

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