Deterioro de humedales en el magdalena medio: un llamado para su conservación

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DETERIORO DE HUMEDALES EN EL MAGDALENA MEDIO:

UN LLAMADO PARA SU CONSERVACIÓN

PROSPERIDAD

PARA TODOS



DETERIORO DE HUMEDALES EN EL MAGDALENA MEDIO:

UN LLAMADO PARA SU CONSERVACIÓN CONVENIOS DE COOPERACIÓN 12-12-092-132CE – 13-12-092-198CE FUNDACIÓN ALMA

INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN DE RECURSOS BIOLÓGICOS ALEXANDER VON HUMBOLDT

AUTORES FUNDACIÓN ALMA NATASHA VALENTINA GARZÓN YEPES JUAN CARLOS GUTIÉRREZ CAMARGO

PROSPERIDAD

PARA TODOS

BOGOTÁ D.C., 2013


Todos los derechos reservados. Se autoriza la reproducción y difusión del material contenido en este documento para fines educativos u otros fines no comerciales sin previa autorización de titulares de derechos de autor, siempre que se cite claramente la fuente. Se prohíbe la reproducción de este documento para fines comerciales. CDD: 333.918 Ed. 23 Número de contribución: 487 Registro en el catálogo Humboldt: 14926

DIRECTORES INSTITUCIONALES BRIGITTE LG BAPTISTE B. Directora General Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt ALEGRÍA FONSECA Directora Fundación Alma

AUTORES

NATASHA VALENTINA GARZÓN YEPES Investigadora Principal Fundación Alma

JUAN CARLOS GUTIÉRREZ Subdirector Fundación Alma

COLABORACIÓN ESPECIAL

JUAN CARLOS RUBIANO RUBIANO Asesor SIG Fundación Alma REVISIÓN TÉCNICA

FUNDACIÓN ALMA Juan Carlos Garzón

INSTITUTO ALEXANDER VON HUMBOLDT GRUPO DE HUMEDALES Sandra Patricia Vilardy Q. Jimena Cortés Duque Ursula Jaramillo Villa DISCUB Liliana Mosquera Duque

APORTES FOTOGRÁFICOS Hugo Alberto Bernal H. Pablo Casallas Calle Mireya Patricia Córdoba Natasha V. Garzón Y. Juan Carlos Gutiérrez Raúl Montenegro Liz Karen Ruíz Ricardo Ernesto Venegas CORRECCIÓN DE ESTILO Javier Bonilla

APORTES A LA CORRECCIÓN DE ESTILO Alexander Garzón Castiblanco DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Estudio14 Miguel Ángel Fernández Rodríguez Johanna Jaime Guerrero

© Fundación Alma – Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt ISBN: 978-958-98182-5-1 Primera edición, 2013. 1000 ejemplares Impreso en Bogotá, D. C., Colombia. Cítese como: Garzón, N.V. & Gutiérrez, J.C. 2013. Deterioro de humedales en el Magdalena medio: un llamado para su conservación. Fundación Alma – Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt. 145 págs.


PRESENTACIÓN Para la apropiada gestión y gobernanza del territorio se requiere el conocimiento del mismo, de las circunstancias que rodean nuestra realidad y la capacidad de adaptarse a las especificidades del territorio y a las idiosincrasias de quienes lo habitan y transforman. Sin embargo nuestro país históricamente ha sufrido de una esquizofrenia institucional que se expresa en la toma de decisiones desde el nivel nacional sin reconocer las particularidades locales.

Es así como se dictan políticas centralistas que desconocen los mandatos constitucionales de descentralización, se adoptan medidas para enfrentar situaciones concretas que no reconocen el carácter cambiante de nuestra realidad o se dictan normas para un país en paz que ignoran los conflictos vigentes en nuestra sociedad. Tal vez uno de los más graves síntomas de ésta esquizofrenia es que desde la misma concepción de nuestro país, se piense como un territorio continental, predominantemente andino que no sólo desconoce la diversidad regional y la media Colombia marítima, sino que además ignora que en nuestro territorio continental existe cerca de una cuarta parte de su extensión, que se encuentra temporal o permanentemente bajo el agua. Es precisamente el carácter dinámico y variable de esos ecosistemas acuáticos y de las poblaciones que los habitan lo que justifica realizar una investigación que permita proponer instrumentos de gestión con el objetivo de valorar y conservar dichos ecosistemas. Para ello se requiere conocer sus amenazas y principales motores de transformación y los impactos que estas vienen generando sobre las poblaciones y

los ecosistemas por otro lado, sugerir alternativas de articulación institucional y lineamientos para la superación de los conflictos socioecológicos en nuestro territorio.

En la actualidad Colombia ha adoptado una posición de vanguardia a nivel mundial en cuanto a la temática de los humedales, encaminada no sólo a realizar el simple inventario nacional de estos ecosistemas, y exigiendo además a sus autoridades el deber de delimitarlos para una mejor gestión de su biodiversidad y de los servicios ecosistémicos de los cuales las sociedades dependen.

Es un reto gigantesco para un país en el que cerca de una cuarta parte de su territorio continental puede denominarse un humedal. Reconocer nuestra naturaleza anfibia y los conflictos socioecológicos presentes en esos espacios pueden convertirse en una oportunidad para refrendar un nuevo pacto social alrededor de estos ecosistemas y una herramienta para superar nuestros conflictos.

Para el Instituto Humboldt es motivo de orgullo presentar esta publicación, esfuerzo conjunto con la Fundación Alma, que aporta en el desarrollo de criterios y lineamientos para una delimitación de ecosistemas de humedales reconociendo las complejidades ecológicas y socioeconómicas que los rodean. Estamos seguros que se encontrarán ideas y alternativas a considerar para futuros procesos de ordenamiento manejo y gestión ambiental en la llanura aluvial y los humedales de cuenca media del río Magdalena.

Jerónimo Rodríguez Subdirector de servicios científicos y proyectos especiales Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt


TABLA DE CONTENIDO INTRODUCCIÓN. ............................................................................................................... CAPÍTULO 1. CONTEXTO REGIONAL DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA............................. 1.1 CONTEXTO SOCIOECOLÓGICO DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA............... 1.2 HUMEDALES DE LA LLANURA ALUVIAL, ECOSISTEMAS ESTRATÉGICOS EN LA ESTRUCTURA ECOLÓGICA REGIONAL. ................................................................................. 1.3 PERTURBACIONES ECOSISTÉMICAS EN HUMEDALES: PÉRDIDA DEL PATRIMONIO Y CAPITAL NATURAL................................................................................................................ CAPÍTULO 2.

TRANSFORMACIONES ECOSISTÉMICAS PÉRDIDA DE DIVERSIDAD BIOLÓGICA EN LA REGIÓN .................................................................................................................

8 10 11 15 21

23

CAPÍTULO 3. IMPULSORES DE PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD EN HUMEDALES DEL MAGDALENA MEDIO......................................................................................................... 3.1 USO PECUARIO.......................................................................................................................

3.2 PRODUCCIÓN AGROINDUSTRIAL...................................................................................... 3.3 EXPLOTACIÓN MINERA..........................................................................................................

3.4 PRODUCCIÓN DE HIDROCARBUROS.................................................................................

3.5 GENERACIÓN DE ENERGÍA HIDRÁULICA Y EXPANSIÓN DE LAS PRESAS DE AGUA. ........ 3.6 EXPANSIÓN URBANA..............................................................................................................

31 33 37 43 50 55 59


3.7 TALA SELECTIVA, CAZA Y PESCA INDISCRIMINADA...................................................

71

3.9 REFLEXIONES EN TORNO A LOS PROCESOS DE DETERIORO Y DEGRADACIÓN ECOSISTÉMICA.......................................................................................................................

78

3.8 INTRODUCCIÓN DE ESPECIES E INVASIONES BIOLÓGICAS........................................

CAPÍTULO 4.

HUMEDALES DEL MAGDALENA MEDIO: ECOLOGÍA SOCIAL PARA SU CONSERVACIÓN COMO HÁBITAT DE GENTE DE AGUA Y TIERRA................................................................ 4.1 LA GRAVE CRISIS ECOLÓGICA EN EL MAGDALENA MEDIO............................................ 4.2 HUMEDALES PENSADOS POR COMUNIDADES DE PESCADORES ARTESANALES...................................................................................................................... CAPÍTULO 5.

RETOS PARA EL MANEJO Y ORDENAMIENTO AMBIENTAL TERRITORIAL DEL MAGDALENA MEDIO....................................................................................................... 5.1 PROPUESTA: ESTRUCTURA ECOLÓGICA DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA.................................................................................................................

5.2 PROGRAMAS, ACCIONES Y PROPUESTAS DE GESTIÓN PARA EL ORDENAMIENTO AMBIENTAL TERRITORIAL DE LA LLANURA ALUVIAL EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA.............................................................. CAPÍTULO 6.

76

83 85 86

92 94 97

COMPLEMENTOS........................................................................................................... 103

6.1 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.......................................................................................... 104 6.2 REFERENCIAS FOTOGRÁFICAS......................................................................................... 116 6.3 ANEXOS.................................................................................................................................. 118


INTRODUCCIÓN La llanura aluvial de la cuenca Media del río Magdalena es sin lugar a dudas un territorio lleno de contrastes. A través de sus 31.181 Km2 alberga una gran variedad de ecosistemas, dentro de los cuales se destaca la presencia de 889 mil hectáreas de complejos cenagosos y más de 1,5 millones de hectáreas de bosques y sabanas naturales, soporte de una gran variedad de servicios ecosistémicos que constituyen un importante patrimonio y capital natural de la nación. Sin embargo, la historia de sobreexplotación y destrucción a la que han estado sometidos los ecosistemas y en especial los humedales de la región, producto del desarrollo de economías extractivas proyectadas e impulsadas desde los gobiernos centrales, ponen en jaque la sostenibilidad del territorio y, con ella, el bienestar de las comunidades que lo habitan. La ocupación humana de la llanura aluvial es profundamente antigua, sin embargo, los procesos de transformación y degradación se han desarrollado a lo largo de un período relativamente corto, que comenzaría en los años veinte cuando el Magdalena Medio deja de ser un lugar casi deshabitado para convertirse en un epicentro económico fundado sobre la explotación de sus recursos naturales (López, 1999; Palacio, 2003; Márquez, 2001). Si bien la resistencia de los ecosistemas respecto a los cambios provocados por los diversas perturbaciones es uno de los atributos que más garantiza su sostenibilidad (Holling, 1973), las dinámicas de alteración ejercidas por las diferentes fuerzas que actúan en la región ejercen, además de la perdida de las funciones ecológicas, fuertes tensiones sobre

los ecosistemas naturales adyacentes (Picket & White, 1985; Brown & Lugo, 1994). Elementos como el uso pecuario y agroindustrial del suelo, la explotación minero - energética, la expansión urbana y el desarrollo de obras de infraestructura de transporte terrestre y fluvial, entre otros, impulsan el deterioro del entorno en la medida en que aumenta la intensidad, frecuencia y magnitud de sus presiones, incrementando la vulnerabilidad de los sistemas a los avatares medioambientales presentes en la región.

Frente a este panorama, la Fundación Alma y el Instituto de Investigación Alexander von Humboldt unen esfuerzos con el fin de establecer instrumentos de gestión que contribuyan a la valoración y conservación de los humedales de la región. El presente documento obedece a este propósito y consiste de dos grandes contenidos: el primero es un punto de partida para la comprensión objetiva de los impulsores de pérdida y degradación ecosistémica que afectan la sostenibilidad territorial y el segundo esboza una estrategia de coordinación institucional para la construcción, implementación, seguimiento y generación de alternativas a los conflictos ecológicos presentes en la cuenca media del río Magdalena. De esta manera, se propone no sólo lanzar un alerta al país sobre las tendencias de pérdida de biodiversidad y gran parte de la estructura ecológica del Magdalena Medio representada por sus culturas, ciénagas, caños, bosques húmedos y secos, sabanas, playones, etc., sino también trazar los lineamientos de un trabajo conjunto para la solución de la problemática que actualmente enfrenta la región en términos ecológicos.


En su primera parte, el documento analiza las tensiones ocasionadas por los diversos tipos de perturbaciones sobre la estructura de los socioecosistemas en la región, su composición y funciones; establece un marco contextual como soporte para el análisis de la dinámica de degradación ecosistémica y presenta una descripción general del estado de conservación y/o deterioro del territorio. A continuación se introduce la caracterización de los procesos de cambio ocasionados por cada uno de los impulsores de pérdida de biodiversidad que interactúan en la región, y de cómo éstos ejercen una serie de presiones sobre los ecosistemas de humedal con importantes implicaciones a escala regional. Con el ánimo de esbozar el camino a recorrer en términos de gestión y manejo colectivo del territorio, la segunda parte del presente documento, elabora una evaluación minuciosa de los impulsores de pérdida ecosistémica que inciden sobre el equilibrio ecológico de la llanura aluvial y condicionan los beneficios derivados de su conservación. A continuación se expone la necesidad de desarrollar procesos de ordenamiento territorial con base a una propuesta de estructura ecológica de la Cuenca Media del río Magdalena y subraya la prioridad de los procesos de planeación y gestión interinstitucional para fortalecer la sostenibilidad de la región, mediante la definición del agua como el criterio ecológico de mayor relevancia en la dinámica del paisaje de la llanura aluvial, propone un área de importancia ecológica a ser discutida en escenarios colectivos. Por último, se desarrollan una serie de reflexiones acerca del grado de sinergia que manifiestan los diferentes impulsores de

pérdida ecosistémica, en donde dinamizadores con mayor severidad en términos de su incidencia espacial (magnitud) y la frecuencia en la que se desarrollan, son aquellos derivados de las estructuras económico – políticas y culturales, tales como expansión urbana, uso agropecuario del suelo, explotación minero – energética, proyectos de generación de energía hidroeléctrica y desarrollo de obras de infraestructura vial y fluvial, lo cual evidencia un importante desafío para el país, en término de entender hasta que punto los sectores económicos y las instituciones que han determinado el desarrollo económico de la región son capaces de garantizar la sostenibilidad territorial, y como construir una gestión responsable con la llanura aluvial en la cuenca media del río Magdalena, sus humedales y las culturas que lo habitan. Con base en estas reflexiones se expone una serie de propuestas de manejo y gestión en pro de la conservación de la llanura aluvial, resultado del análisis de las sinergias existentes entre los programas, acciones y propuestas efectuadas por las entidades públicas, autoridades ambientales y territoriales con incidencia en la región, líderes y ciudadanos de organizaciones de la llanura aluvial del valle medio del río Magdalena, investigadores de universidades e institutos, y presentadas en el encuentro para concertación y consolidación de la Mesa Interinstitucional de Humedales de la Cuenca Media del río Magdalena, efectuado el día 30 de noviembre del 2012; además de los aportes desde el conocimiento y experiencia de el Instituto Alexander von Humboldt y la Fundación Alma, que constituyen la base de este proceso de síntesis y elaboración de propuestas.


CAPÍTULO 1.

CONTEXTO REGIONAL DE LA CUENCA MEDIA DEL

RÍO MAGDALENA


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

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La complejidad de los procesos ecológicos, políticos y culturales que confluyen en la región del Magdalena Medio hace necesario establecer la ruta adecuada que permita analizar y entender las dinámicas de alteración y daño que sufren los humedales en el territorio; es por esto que el presente capítulo se constituye en un hilo conductor que, además de brindar una serie de lineamientos contextuales y conceptuales, sirve de soporte para comprender los procesos de transformación y pérdida del capital natural territorial.

1.1

CONTEXTO SOCIOECOLÓGICO DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA

Desde su nacimiento en el Macizo Colombiano, el río Magdalena recorre una extensión de 1558 Km hasta su desembocadura en el Mar Caribe; históricamente ha sido la arteria fluvial de mayor importancia en el país y constituye uno de los sistemas hídricos más grandes del mundo con una cuenca que drena 275.000 Km2, equivalentes al 24% del total de la extensión nacional (Restrepo et al., 2005; Téllez et al., 2011). En este inmenso territorio se encuentra el valle

interandino del Magdalena Medio localizado entre las estribaciones occidentales y orientales de las cordilleras Oriental y Central con un área cercana a 34.181 km2, integrada por los departamentos de Antioquia, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cesar, Cundinamarca y Santander en donde confluyen 32 municipios, los cuales son predominantemente rurales, exceptuando los epicentros urbanos de Barrancabermeja, Aguachica y La Dorada (Figura 1.1).

DEPARTAMENTO

MUNICIPIO

Antioquia

Puerto Berrio Puerto Nare Yondó Arenal Cantagallo Morales Regidor Rioviejo San Pablo Santa Rosa del Sur Simití

122.299 57.371 189.483 45.907 88.763 133.915 17.388 85.692 201.817 238.490 136.880

Aguachica Gamarra La Gloria San Alberto San Martín

86.538 33.183 83.018 55.037 99.199

Bolívar

Boyacá

Puerto Boyacá

Caldas

La Dorada

Cesar

Cundinamarca Santander

Puerto Salgar

Barrancabermeja Betulia Bolívar Cimitarra El Carmen El Peñón Landázuri Puerto Parra Puerto Wilches Ríonegro Sabana de Torres

San Vicente de Chucurí

TOTAL

Simacota

EXT. (HA)

151.086 53.266

50.986

EXT. DTO. (HA) 369.153

948.851

151.086 53.266

356.976 50.986

125.176 43.180 99.119 318.307 92.273 42.698 1.487.783 58.977 75.688 152.647 131.853 139.427 111.920 96.519 3.418.102 hectáreas

FIGURA 1.1 Ubicación espacial de la cuenca media del río Magdalena, Colombia.


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Capítulo 1: Contexto socioecológico de la cuenca media del río Magdalena.

Su paisaje es el resultado de la confluencia de procesos tectónicos, morfodinámicos, litológicos y climáticos que han dando lugar a una serie de geoformas en donde predominan los sistemas montañosos (32% de total territorial) y lomeríos (30%); seguidos por la planicie aluvial (16%), el piedemonte (11%) y los valles aluviales (6%) (Figura 1.2).

En términos geológicos, el valle interandino del río Magdalena corresponde a una cuenca sedimentaria de origen reciente (Cenozoico), de suelos con texturas diversas (arcillosas, francas y arenosas), de los cuales cerca del 60% son extremadamente ácidos y presentan variaciones en cuanto a humedad, drenaje, fertilidad y profundidad. En las planicies se expresan fenómenos de erosión laminar, inundaciones y encharcamiento, mientras que en las zonas altas las limitaciones ecológicas están dadas por la presencia de abundantes rocas sobre la superficie del terreno y la alta saturación de Aluminio (Al) intercambiable (Cortés & Guevara, 1982; Mosquera & Garavito, 1996). Toda la cuenca media está situada sobre el piso térmico cálido, con una temperatura promedio anual que oscila entre 24 y 28 °C, un régimen de lluvias bimodal y precipitaciones cercanas a los 3.000 mm anuales, que pueden alcanzar los 7.000 mm en algunos enclaves hiperhúmedos como los bosques localizados entre la cabecera del río La Miel y en el sur del municipio de Samaná (Caldas), la Serranía de las Quinchas, entre los ríos Carare y Magdalena; la cabecera del río Opón (Santander); y el extremo sur de la Serranía de San Lucas (Antioquia) (Cormagdadalena & Universidad Nacional, 2002; Mojica et al., 2006).

FIGURA 1.2 Unidades geomorfológicas de la cuenca media del río Magdalena.

La diversidad biológica y sociocultural es quizá una de las características más importantes del territorio, si se tiene en cuenta que se compone de una gran variedad de biomas como Helobioma del Magdalena y El Caribe, Orobioma Alto, Medio y Bajo de los Andes, Orobioma Azonal del río Sogamoso, Orobioma de La Serranía de San Lucas, Zonobioma Seco Tropical del Caribe, Zonobioma


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

Alternohígrico y Subxerofítico del Alto Magdalena, Zonobioma Húmedo Tropical del Magdalena y El Caribe y Zonobioma Seco Tropical del Caribe (Anexo 1), donde confluyen 13 tipos de ecosistemas naturales y

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antrópicos dentro de los cuales se destacan por su extensión los bosques altos densos naturales con 1.058.191 hectáreas, localizados sobre las geoformas montañosas que bordean la llanura aluvial (Figura 1.3). FIGURA 1.3 Ecosistema de la cuenca media del río Magdalena.

Ecosistemas Aguas continentales naturales Arbustales Bosques Naturales Herbazales Hidrofitia continental Vegetación secundaria Áreas agricolas Áreas urbanas Bosques plantados Cultivos anuales o transitorios Cultivos semipermanentes Pastos Zonas desnudas Total

Ext.(has) 140.028 6.894 1.058.191 4.517 27.547 603.176 208.083 6.778 18.684 73.508 34.384 1.235.468 846

% Terrotorial 4,1 0,2 31,0 0,1 0,8 17,6 6,1 0,2 0,5 2,2 1,0 36,1 0,0

3.418.102 hectáreas

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000 (2008) Cartografía Temática Esc: 1:500.000 - IDEAM (2008)

Adicionalmente, la región cuenta con una importante red hídrica representada en aproximadamente 192 cuencas y 103 subcuencas donde el principal afluente es el río Magdalena con sus brazos Simití y Morales, seguido por sus tributarios los ríos Sogamoso, Opón,

Carare, Negro, La Miel, Nare, Cimitarra y Cesar (Mosquera & Garavito, 1996; Cormagdalena & Universidad Nacional, 2002; Restrepo, 2005; Corzo et al., 2011; Téllez et al., 2011) (Figura 1.4, Anexo 2). Asimismo se cuenta con un registro cercano a 1.036 especies de flora, 230 de


14

Capítulo 1: Contexto socioecológico de la cuenca media del río Magdalena.

aves, 129 de peces, 30 de anfibios, 41 de reptiles y 48 mamíferos (Balcázar & Rangel, 2000;

Giraldo, 2001; Mojica et al., 2006; Rangel 2007, 2007b y 2008). 76. Río Ité

226. Quebrada San Pedro

115. Quebrada Oraria

233. Río Magdalena

99. Quebrada Velásquez 111. Quebrada Platanal 116. Quebrada Ariza 119. Río Manso

126. Arroyo Hormizuelo 128. Sin nombre

131. Quebrada Mejía

132. Cuenca Ciénaga de Sahaya 133. Ciénaga La Mula

139. Brazo El Rosario

140. Brazo de Morales

141. Quebrada de Norosí 144. Quebrada Seca

145. Quebrada Noreán 146. Quebrada Honda 156. Río Magdalena 157. Río Oponcito

161. Quebrada la Labranza 162. Quebrada Honauras 165. Quebrada La Fria

167. Quebrada La Dorada 168. Ciénaga Doña María 170. Quebrada Carbona

171. Quebrada El Bejuco 172. Sin nombre

177. Quebrada San Alberto

180. Quebrada Popal - Caño Barbú 181. Quebrada Arenal 186. Río Boque

187. Quebrada El Rumbas 188. Quebrada Morrocoy 189. Río Atara

192. Río Santo Domingo

198. Quebrada Aguas Blancas

199. Cuenca ciénaga Paredes y Colorado 201. Río Cáchira del Sur

206. Quebrada Santa Gutiérrez 207. Río Tamar

209. Río Cimitarra 210. Río Surata

212. Río Salamanca

213. Río Santa Cruz

214. Quebrada El Cedro 218. Ciénaga Yarirí 220. Riosucio

221. Río Payoa

223. Río Sogamoso

224. Río San Alberto del Espíritu Santo

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000 Cartografía Temática Esc: 1:500.000

Sus cerca de 879 mil habitantes son el resultado de un proceso histórico de poblamiento denominado por algunos autores “colonización de Aluvión”, que refiere como diversos grupos migraron desde las orillas del río Magdalena al interior del país con el ánimo de explotar materias primas para el mercado mundial, proceso que se intensificó durante el siglo XX con el hallazgo de importantes reservas de hidrocarburos, la implementación

227. Quebrada La Concepción

232. Quebrada Santo Domingo 234. Ciénaga El Llanito 236. Ciénaga El Zarzal

238. Quebrada La Ulbina

239. Caño Aguas Blancas 242. Caño Don Juan

247. Quebrada Vera Santa 248. Río Chucurí

255. Río La Colorada

257. Quebrada Vizcaína 259. Río Opón

266. Río Fuego

268. Río San Bartolo 270. Río Carare

271. Quebrada Aguas Negras 273. Río Suárez

274. Río San Juan

277. Quebrada Parra

279. Quebrada San Juan 282. Río Alicante

284. Ciénaga Río Viejo 285. Río Nus

287. Río Guayabita 289. Río Blanco 292. Río Opón

293. Quebrada Malena

294. Quebrada Santa Rosa 298. Río Nare

300. Quebrada Chimera 304. Caño Dorada

306. Cuenca ciénaga Cachimbero 307. Quebrada Torobá 308. Caño Trapo 309. Río Gutapé

312. Caño Monte Oscuro

319. Quebrada La Arenosa

320. Quebrada La Colorada 321. Río Ermitaño

323. Río Agua Miel - Río Blanco 328. Río Cocorná Sur 329. Caño Palagua 334. Río Ture

337. Quebrada Usache 341. Río Claro del Sur

348. Río La Miel - Río Samaná 355. Río La Miel

FIGURA 1.4 Cuencas y subcuencas que integran la Llanura Aluvial del Magdalena Medio.

de sistemas agroindustriales como palma africana, soya y algodón, y la explotación de minerales como el carbón, oro, entre otros (Márquez, 2001; Katz, 2004). Lo anterior dio como resultado una gran diversidad cultural, visible a partir de los diferentes grupos poblacionales que habitan esta región. Entre ellos se destacan los grupos de las subculturas costeña – sabanera, santandereana – andina, paisa y cundiboyasence (Cadavid, 1996).


1.2

HUMEDALES DE LA LLANURA ALUVIAL, ECOSISTEMAS ESTRATÉGICOS EN LA ESTRUCTURA ECOLÓGICA REGIONAL

En la concepción de humedales concertada a nivel mundial se incluye una amplia variedad de hábitats como ciénagas, pantanos, llanuras de inundación, entre otros; en donde el recurso hídrico es el factor determinante de la dinámica y la vida asociada. Son sistemas ecológicos que emergen sobre áreas en donde la capa freática se halla en la superficie terrestre, muy cerca de ella, o donde la tierra está cubierta por aguas poco profundas (Secretaría de la Convención de Ramsar, 2006). Han sido catalogados como ecosistemas anfibios, ya que existe una estrecha relación entre las franjas y ecotonos, terrestres y acuáticos que lo componen, dando lugar a tres fases diferenciables: (i) fase acuática

que comprende lo que se denomina cuerpo de agua permanente; (ii) fase anfibia o extensión que bordea el cuerpo de agua y que presentan periodos de inundación, y (iii) fase terrestre cercana a las áreas inundables pero que no presenta periodos de anegación (Figura 1.5). La dinámica hidrobiológica está condicionada por las fluctuaciones en el nivel de las aguas de la cuenca a la que pertenecen cuyo ingreso se puede dar a partir de: (i) cuerpos afluentes que transportan materia y energía de las cuencas superiores; (ii) escorrentía directa, y (iii) crecientes impulsadas por la dinámica torrencial, fluvial o mareal, según sea el caso (van der Hammen et al., 2008). FIGURA 1.5 Componentes estructurales de los humedales

ADAPTADO DE: van der Hammen et al. (2008).


16

Capítulo 1: Contexto socioecológico de la cuenca media del río Magdalena.

En Colombia existen cerca de 1.900 ciénagas, siendo las más importantes aquellas que pertenecen al gran complejo cenagoso del río Magdalena y que cubren una extensión aproximada de 3.200 Km2 (Montoya & Aguirre, 2009); con una participación regional de 889.147 ha, que corresponden a cuerpos de agua, valles y planicies aluviales de la cuenca media del río Magdalena (Figura 1.6), en donde se localizan cerca de 205 ciénagas (Tabla 1.1), su

constitución es producto de la organización estructural interandina que implicó el levantamiento diferencial de un sistema montañoso mediante configuración y emergencia de las cordilleras Occidental, Central y Oriental, dando lugar a una serie de depresiones formadas por los mayores afluentes (Magdalena - Cesar, Cauca – Patía y Atrato - San Juan), en donde se originan los valles o llanuras aluviales interandinas del país (Flórez, 2003).

Cuerpos de Agua Llanura Aluvial

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000 (2008) Cartografía Temática Esc: 1:500.000 - IDEAM (2008)

FIGURA 1.6 Humedales y llanura aluvial de la cuenca Media del río Magdalena.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

DEPARTAMENTO

ANTIOQUIA

TABLA 1.1 Ciénagas del Magdalena Medio

MUNICIPIO

CIÉNAGAS

Puerto Berrío

Galeón, Hacienda La Coquera, La Montañita, La Patiño, La Suiza, La Unión y La Viuda.

Yondó

Azul, Barbacoas, Castillo, Cedro, El Arrastre, El Dorado, El Guamo, El Loro, El Miedo, El Roble, El Tigre, El Totumo, Firme, La Bomba, La Caralina, La Preciada, La Represa, La Tortuga, Maquencal, No. 2, Palestina, Poza Negra, Pozo Azul, Sábalo, San Antonio, Santa Clara, Sarnata, Tablazo y Troquera.

Puerto Nare

Arenal

Cantagallo

BOLÍVAR

Morales Regidor

Rioviejo

San Pablo BOYACÁ CALDAS

CESAR

Simití

Puerto Boyacá La Dorada Aguachica Gamarra La Gloria

San Alberto San Martín

SANTANDER

17

Brea, Chiquero, El Recreo, Hacienda La Suiza, Juan Vásquez II, La Grecia, Trapo y Troncos.

Confín, Manatí, Morrocoy y Pajaral.

Cantagallo, Coquillo, El Taladro, Las Lenguas, Los Coroncoros, Madre Vieja, Méndez, Pajaral, Paluita, Rabón, Rincón de la Yuca, San Lorenzo y Sulivans.

Betumen, Coroncoro, El Atajo, Marimonda, El Dique, Labranza, Los Coquitos, Los Obispos, Pastrana, Poza La Carbonara, Pozas del Roble, Procesión, Santa Clara y Simono. Congal, El Limón, Eneas, La Concepción, Mataperros, Mesón, Piñal, Socorro y Trabajosa. El Limón, La Victoria, Los Terrones, Paharal y Uvero.

Bija, Canaletal, Cascarillos, Las Pavas, San Juan, Simiticito, Tabacurú y Toto. Burgos, Cimarronea, San Luis y Simití. Palagua.

Guarinocito.

Arévalo, Doña María, La Hermosa, La Muzanda y La Paolo.

Baquero, El Contento, Juncal, La Hermosa, La Montoya, La Teresa, La Tigrera, Marisonga, Palenquillo, Sorgo y Zulia.

Cienaguita, Manzanares, Marotas, Morales, Potrero Nuevo, Puerto Viejo, Redonda. Del Medio, El Garzal, Juan Díaz y Salina. Pita.

Braval, Chucurí, El Castillo, El Llanito, El Tigre, Guadalito, Barrancabermeja Juan Esteban, La Cira, Miramar, Opón, Paredes, Sábalo, San Silvestre, Tierradentro, Zapatero y Zarzal. Bolívar

Patiño.


18

Capítulo 1: Contexto socioecológico de la cuenca media del río Magdalena.

DEPARTAMENTO

MUNICIPIO

CIÉNAGAS

Cimitarra

Cachimbero, Rioviejo, San Gregorio, La Colorada, San Juan, La Duda, Perico, El Encanto, La Chiquita y Caño Negro.

Puerto Parra SANTANDER

Puerto Wilches Rionegro

Sabana de Torres Simacota

Chucurrí, Aguas Blancas, Aguas Mansas, El Barraco, Aguas Negras, El Clavo y El Rabón.

Chicia, Clorada, Corredor, Paredes, La Grande, La Doncella, La Redonda, Las Mellas, Potreritos, Guacamaya, Choco Viejo, La Culebra, Gualanday, Palovide, Boca de Culebra, De Casadiego, Mundo Al revés, Pita, La Maestra, Playoncito, La Limpia, La Tortuga, La Consulta, Manatíes, La Tigrera, Jobo, Chincalé, Iguamarilo, Los Caimanes, Pariri, De La Luna y Manatí Blanco. Papayal.

Morrocoy, Paredes y Santa Helena. Opón.

FUENTE: UIS & CAS (1997); Cormagdalena & Universidad Nacional (2002) & Alcaldías Municipales del Magdalena Medio (2008 - 2012).

La llanura aluvial de la cuenca media del río Magdalena se encuentra entre las estribaciones de la cordillera Central, la Serranía de San Lucas y la Serranía de los Yariguíes en la cordillera Oriental. Se constituye a partir de una serie de geoformas como: (i) lomeríos o elevaciones que no superan los 300 m de altitud, localizados entre los paisajes de montaña y la planicie aluvial, asociados a procesos erosivos y movimientos en masa; (ii) terrazas aluviales formadas a partir de la acumulación de sedimentos depositados por los ríos que emergen de las partes altas que establecen una red conectada de colinas con fuertes procesos de erosión producto de la escorrentía superficial; y (ii) la planicie aluvial,

macrounidad geomorfológica constituida por la acumulación de sedimentos no consolidados de origen fluvial, en donde se configuran los diques aluviales, la llanura y cubeta de inundación. Los diques aluviales son formaciones derivadas de fenómenos de desborde del río y la sedimentación laminar lateral; la llanura de inundación compone una superficie plano – cóncava que se anega estacionalmente y en donde se encuentran los bajos. Estas últimas se caracterizan por presentar un nivel freático alto durante la mayor parte del año. De la misma manera hay que tener en cuenta las ciénagas, humedales o cuerpos de agua permanentes (Mosquera & Garavito, 1996; Gutiérrez et al., 2012) (Figura 1.7). FIGURA 1.7 Geomorfología de un paisaje de llanura aluvial.

ADAPTADO DE: Gutiérrez et al. (2012).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

Los humedales o ciénagas dependen directamente de la influencia que ejercen los ríos, las geoformas propias de la llanura aluvial, que permiten que durante la época de lluvias (mayo – septiembre; octubre - noviembre) las terrazas sean fortalecidas, ingrese carga ribereña en suspensión a las ciénagas, se llene el vaso y se anegue la llanura circundante. Durante el ciclo de vaciado se crean mareas negras de materia orgánica que llegan al interior de las ciénagas, y se exporta carga viva (restos de plantas acuáticas) y materia orgánica disuelta. Adicionalmente, en la medida en que aumenta la bifurcación de los caños y ríos se genera una malla que incrementa el efecto de almacenamiento del agua, debido a que segmenta a modo fractal las ciénagas en cuerpos de aguas menores usualmente interconectados y vuelve compleja y diversa la relación hidrodinámica entre los afluentes y las ciénagas. Por lo anterior, la historia de sedimentación de cada uno de estos humedales dependerá de la dinámica propia de los caños que han permitido su emergencia en el paisaje aluvial (Jaramillo et al., 2012), elemento por tanto fundamental en la comprensión de los cuerpos lénticos.

Entonces, las ciénagas se configuran como cuerpos de agua poco profundos con conexiones directas o indirectas, estacionales o permanentes, con los ríos que las alimentan. Estas presentan tres zonas ecológicamente definidas, tales como: (i) zona de aguas abiertas y de variable profundidad; (ii) zonas menos profundas o de bahía, y (iii) zona marginal de vegetación, que corresponde a la parte de la orilla ocupada por flora acuática (Roldán & Ramírez, 2008). Por lo anterior, es de esperarse que estos sistemas ecológicos presenten una compleja red trófica basada en una singular composición florística, la cual suministra hábitats para diversas poblaciones de fauna silvestre que aprovecha la oferta constante de recursos existente en el sistema. La producción primaria está dada por comunidades de plantas terrestres, anfibias y acuáticas que, además de ser fuente de recursos y hábitat, cumplen un rol clave en la filtración de nutrientes. Estudios de flora en los humedales de la región han determinado que en las áreas con espejo de agua permanente se establece una comunidad

19

vegetal acuática enraizada compuesta por especies como Utricularia foliosa (Majate), Sagittaria guyanensis (Lengua de vaca) y Nymphoides humboldtiana, y una comunidad sumergida constituída por asociaciones de Ceratophyllum demersum (Hierba de cotorra) y Najas arguta. En las orillas se desarrolla vegetación enraizada de especies como Paspalum repens (Canutillo) e Ipomoea aquatica (Batatilla), junto con vegetación flotante compuesta por Eichhornia azurea (Taruya), Eichhornia crassipes (Taruya), Lemna minor (Lenteja de agua), Pistia stratiotes (Lechuga de agua), Hydrocotyle bonariensis (Paraguas Chino), entre otras (UIS & CAS, 1997; Córdoba & Fundación Alma 2012; Rivera & Rangel 2012). La flora arbórea que se establece en las áreas adyacentes al espejo de agua presenta tipologías propias de bosques semihúmedos, secos y pantanosos (Rangel et al., 2008). Córdoba & Fundación Alma (2012) identificaron para la región especies arbóreas de Pseudosamanea guachapele (Igua amarillo), Ceiba pentandra (Ceiba bruja), Tabebuya rosea (Roble), Ficus dendrocida (Suan), Maclura tinctoria (Mora) acompañadas de elementos de porte más bajos como Coccoloba acuminata (Maicocho) y Crataeva tapia (Naranjuelo). En cuanto a la composición faunística se ha determinado que ésta puede variar en organismos residentes, visitantes y migratorios cuyas funciones ecológicas dependen del lugar que ocupan en la red trófica (Castellanos, 2006; van der Hammen et al., 2008). La fauna acuática está representada por moluscos y especies migratorias de peces como Prochilodus magdalenae (Bocachico), Pimelodus blochii (Nicuro), Brycon moorei (Dorada) y Sorubim cuspicaudus (Blanquillo), Pseudoplatystoma fasciatum (Bagre rayado), Ageneiosus pardalis (Doncella), Hypostomus hondae (Coroncoro) y Plagioscion surinamensis (Pacora), entre otros. En el caso de los reptiles se destacan Caiman crocodilus (Caimán) e Iguana iguana (Iguana). En el grupo de las aves sobresalen por su abundancia las familias Tyrannidae (Atrapamoscas), Thraupidae (Tangaras), Trochilidae (colibríes) y Accipitridae (gavilanes, águilas, aguilillas), y para el caso de los mamíferos se encuentran diversas especies de murciélagos y roedores; además de especies claves como manatí (Trichechus manatus), danta (tapirus terrestris) y puma


20

Capítulo 1: Contexto socioecológico de la cuenca media del río Magdalena.

(Puma concolor) (Corzo et al., 2011; Téllez et al., 2011; Rangel et al., 2012).

Todos estos elementos biofísicos hacen de las ciénagas de la cuenca media del río Magdalena, uno de los sistemas ecológicos estratégicos para el país ya que constituyen un importante patrimonio para la nación, un capital natural entendido como el conjunto de reservas, ganancias o intereses que se generan a partir de los bienes y servicios ecosistémicos recibidos por la sociedad de los cuales depende gran parte de su supervivencia y desarrollo económico (Aronson et al., 2007). Dicho patrimonio sustenta importantes grupos biológicos y funciones ecológicas que permiten el suministro de servicios ecosistémicos. De estos debemos destacar los que se refieren a almacenamiento, abastecimiento de agua, protección contra tormentas y mitigación de crecientes, estabilización de costas y control de erosión, recarga y descarga de acuíferos, depuración de aguas, retención de nutrientes, sedimentos y contaminantes, estabilización de condiciones climáticas locales y regionales, hábitat para fauna y flora, abastecimiento de maderas, alimentos y finalmente beneficios no materiales que conciernen a valores estéticos, espirituales y culturales. De esta manera los humedales o ciénagas se constituyen en elementos naturales del territorio que, en procesos de larga duración, han enmarcado y generado estrategias de organización y adaptación de la vida social y cultural de sus pobladores raizales, razón por la cual, comprender su dinámica y funcionamiento se convierte en la base para el análisis de los procesos de alteración que sufre en la actualidad y que determinan la pérdida ecosistémica en curso. En este mismo sentido se configuran como nodos ecológicos de gran importancia para la conservación de la biodiversidad y la prestación de servicios ecosistémicos estableciéndose como base fundamental en la Estructura Ecológica regional, entendida ésta como el conjunto de áreas que aseguran la protección de la diversidad biológica en sus diferentes niveles de organización y evolución, y preservan el capital natural que soporta el desarrollo económico de un territorio (Rodríguez et al., 2011).

Navegando por el río Magdalena

Ciénaga Simití

Río Magdalena


1.3

PERTURBACIONES ECOSISTÉMICAS EN HUMEDALES: PÉRDIDA DEL PATRIMONIO Y CAPITAL NATURAL

Los humedales son sistemas ecológicos dinámicos producto de la acción ejercida por eventos naturales que alteran su funcionamiento generando cambios en cuanto a estructura y composición. De acuerdo con Jiménez y colaboradores (2004) los atributos hidrológicos, geomorfológicos y edafológicos de estos ecosistemas son moldeados por procesos de sedimentación y desecación; o por fenómenos exógenos como avalanchas, deslizamientos en masa, tormentas, actividades volcánicas e inundaciones estacionales u ocasionales. Asimismo, las condiciones fisicoquímicas están sujetas a variaciones en el tiempo debido a la evolución biocenótica de cada humedal o como consecuencia de procesos cuyo origen se da en la zona de captación, generando de esta manera cambios en la dinámica del sistema. Dichos cambios son producto de la acumulación de materia orgánica, el desarrollo de procesos de eutroficación, acidificación y/o la invasión de especies que atraviesan su umbral de distribución geográfica. Los factores que impulsan el cambio ecosistémico se denominan perturbaciones, las cuales son concebidas como sucesos naturales o antrópicos que aparecen y desaparecen en el tiempo. Estas conllevan a variaciones en la disponibilidad de los recursos clasificándose en dos grupos: (i) los tensionantes, entendidos como estímulos exógenos con implicaciones negativas sobre la estabilidad del sistema. Están presentes de manera continua y pueden llegar a restringir las entradas o aumentar las pérdidas de energía y materia alterando la dinámica y estabilidad de un sistema dado; y (ii) los disturbios, concebidos como eventos relativamente

discretos en el tiempo que cambian la estructura, composición y función de un sistema. Estos se generan cuando las tensiones transforman de manera abrupta la dinámica ecológica del ecosistema (Picket & White, 1985; Brown & Lugo, 1994; Barrera & Ríos, 2002).

El nivel de afectación que puede tener un disturbio sobre los ecosistemas se manifiesta en la capacidad de alterar su funcionamiento y se expresa en tres grandes niveles: (i) conversión, entendida como cualquier cambio o modificación que pueda sufrir el sistema natural; (ii) deterioro ecosistémico producto de la pérdida de uno o más de sus atributos (biota, geomorfología, hidrología etc.); y (iii) degradación ecosistémica, que hace referencia a la destrucción o daño de uno o varios de los compartimentos donde se almacena materia o energía como suelo, nutriente, pool de semillas, biomasa, etc. (Figura 1.8) (Hobbs & Huenneke, 1992).

Pescador ciénaga San Pablo (Bolívar)


22

Capítulo 1: Contexto socioecológico de la cuenca media del río Magdalena.

Figura 1.8 Los disturbios ecosistémicos y su escala de afectación.

La función dinámica que juegan las perturbaciones en un ecosistema dependerá de las características y la escala espacio - temporal en la que actúe. Por lo tanto, las variaciones en la frecuencia de las perturbaciones, relacionadas con el grado de afectación y la intensidad, pueden ocasionar estados alterados de equilibrio, es decir, cambios drásticos en la estructura, composición y función de sus componentes. En la actualidad, las perturbaciones de tipo antrópico han generado transformaciones severas sobre los humedales a lo largo y ancho del planeta, producto, entre otras cosas, del desarrollo de obras de infraestructura como presas, diques y terraplenes, conversión del suelo a usos agropecuarios y urbanizables, contaminación e introducción de especies exóticas (Sánchez et al., 2005; World Resources Institute, 2005). Dichas transformaciones se traducen en pérdidas totales o parciales del acervo natural territorial, cuyas repercusiones se dan a gran escala si se tiene en cuenta que muchos humedales disminuyen el efecto de perturbaciones naturales como las inundaciones periódicas, por lo tanto su pérdida aumenta

el riego y la magnitud de dichos eventos (World Resources Institute, 2005).

Asimismo, la oferta de recurso pesquero es quizá el soporte económico más importante para muchas de las poblaciones que habitan en áreas aledañas a estos ecosistemas. Se estima además, que el pescado es la principal fuente de proteína para más de mil millones de personas en el mundo y el deterioro de estos sistemas ecológicos pone en peligro la soberanía alimentaria de muchas regiones del planeta (FAO, 2007). Si bien desde “hace más de 15 años no se tienen censos de la actividad pesquera en la cuenca del río Magdalena” (Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, 2012:21), es sabido que en los últimos 40 años los recursos ictiológicos han decaído en un 99%, si se tiene en cuenta que para la década de los años setenta la producción pesquera anual ascendía a 70 mil ton/año, producción que pasó a 900 toneladas en el año 2009. Lo anterior pone de manifiesto la grave crisis económica y alimentaria de cerca de 15 mil familias que habitan la llanura aluvial de la cuenca media del río Magdalena y que derivan su sustento exclusivamente de la pesca (Fundación Alma, 2011).


CAPÍTULO 2.

TRANSFORMACIONES

ECOSISTÉMICAS PÉRDIDA DE DIVERSIDAD

BIOLÓGICA EN LA REGIÓN


24

Capítulo 2: Transformaciones ecosistémicas y pérdida de diversidad biológica en la región.

Para el 2008, en la región del Magdalena Medio las coberturas de tipo natural ocupaban 1.424.464 hectáreas que equivalen al 41,6% de su extensión territorial de la cual se destacan los bosques presentes en 607.652 ha (17,8%), seguidos por arbustos y matorrales con el 377.040 ha (11%); ciénagas, ríos, zonas pantanosas, arenas, playas y dunas cubren una

extensión de 249.627 hectáreas que equivalen al 7,3% del total regional (Figura 2.1 y Tabla 2.1). En cuanto a la distribución geográfica, se destacan por la presencia de grandes extensiones de coberturas naturales en los municipios de San Pablo y Santa Rosa del Sur del departamento de Bolívar, en estribaciones de la Serranía de San Lucas (Anexo 3).

CONVENCIONES

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000 (2008) Cartografía Temática Esc: 1:100.000 (2008) - Corine Land Cover Cuenca Media del río Magdalena (2008).

Arbustos y Matorrales. Bosques de Galería y/o Riparios. Bosques Naturales Densos. Bosques Naturales Fragmentado. Lagunas, Lagos y Ciénagas. Ríos. Zonas pantanosas, Arenas, Dunas, Playas y Vegetación acuática. Pastos y sabanas naturales. Mosaico de pastos con espacios naturales. Mosaico de pastos y cultivos. Otros cultivos anuales o transitorios. Pastos Arbolados. Pastos enmalezados o enrastrojados Pastos Limpios. Tejido Urbano. Tierras Desnudas o Degradadas.

FIGURA 2.1 Mapa de coberturas y uso de la tierra para el Magdalena Medio.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

TABLA 2.1 Extensión de coberturas naturales en la cuenca Media del río Magdalena.

COBERTURAS NATURALES

ANTIOQUIA

(Ha)

%

BOLÍVAR

(Ha)

BOYACÁ

CALDAS

CESAR

%

(Ha)

%

(Ha)

%

(Ha)

C/MARCA

%

(Ha)

%

SANTANDER

(Ha)

%

25 TOTAL

Arbustos y Matorrales

43.899

27,3 135.370

23,8

9.161

22,2

3.968

31,2 36.883

40,7

1.377

12,1 146.381

27,2

377.040

Bosque Natural

61.534

38,2 327.115

57,4 21.127

51,2

3.265

25,7

9.386

10,4

793

7,0 184.432

34,3

607.652

Lagunas, Lagos y Ciénagas

4.340

0,4

5.273

2,6

38.316

Bosques de Galería Bosque Natural Fragmentado

772

19.209

Ríos

11.312

Playas, Arenales, Z. Pantanosas y Vegetación Acuática

19.824

Pastos y Sabanas Naturales

TOTAL

0,5

1.012

11,9

23.677

7,0

13.704

2,7

0

0,0 12,3

160.889

0,2 4,2

4.867

2,4

3.127

8,8

2,6

14.572

0,7

3.786

50.301

569.535

960

212

2,3

11,8 0,5

1.783 0

57

0

7,6

0,0

1.984

1.817

4,4

564

41.272

1.082

14,0 13.285 0,0

15,6 8,5

12.703

7.283

14,7

16,8

6.880

8,0

1.969

17,4 106.546

3,2

1.812

16,0

15,4

158

1,4

5,8

2.866 1.633

4,4 13.961

1.903

1,8

90.570

0

3.326

0,0

13.863

29,3

5.286

11.338

1,3

19,8

23.265

51.504

4,3 1,0

538.157

9,6

FUENTE: Cartografía Temática Esc: 1:100.000, Corine Land Cover – Cuenca Media del río Magdalena, 2008.

Por otra parte, los sistemas transformados ocupan 1.899.282 hectáreas (56% del total territorial). La causa principal de su transformación ha sido el reemplazo de coberturas naturales por pastizales dando como resultado el 86% del total del área transformada (1.634.680 ha), A partir de esto los departamentos de Santander y Bolívar presentan la mayor cantidad de áreas

COBERTURAS ANTRÓPICAS Mosaico de pastos con enmalezados

Mosaico de pastos y cultivos Pastos Arbolados

Pastos enmalezados o enrastrojados Pastos Limpios

ANTIOQUIA %

BOLÍVAR

(Ha)

5.165

2,5

46.883

7.598

3,6

0

0,0

35.810 97

Mosaico de cultivos, 43.231 pastos y enmalezados

Otros cultivos anual o 112.112 transitorios

(Ha)

CALDAS

%

14

2.282

2,1

23.710

7,1

1.470

1,4

5.558

1,7

17 104.854

0,0

BOYACÁ

%

2.237

21

41.504

54 102.782

32

0,7

7.888 0 0

12

6.183

31 90.308

(Ha)

(Ha)

C/MARCA

%

0,3 10.889

4,1

0

0,0 50.801

19

1.193

0,0

28

5,7

CESAR

%

130

7,3

0,0

4.948 4.105

83 29.520

2,9 26.238

(Ha)

113.368

191

0,5

3.544

0,4

43

10 17.479

6,6

3.412

73 128.729

49 29.313

232

0,2

639

1,6

2.086

0,8

406

Tierras Desnudas o Degradadas

442

0,2

3.586

1,1

0

0,0

0

0,0

1.739

0,7

0

Zonas de Extracción Minera TOTAL

3.159

208.182

1,5

435

332.171

0,1

0

57

108.420

0,0 0,0

0 0

40.563

0,0 0,0

9 0

263.701

0,0 0,0

TOTAL

3,2

8,1 1,7

%

29.328

0,1 21.372 4.360

SANTANDER (Ha)

1,2

5.309

12

%

461

10

0,2 0,0

1.424.464

188.351

622 0

138.128

14

0,2 0,1

15.113

0,5 122.818

398 172

58.070

184

Tejido Urbano

Zonas Industriales o Comerciales

163.551

dedicadas a la producción bovina (Tabla 2.2; Anexo 4). La agricultura es escasa, con apenas el 7% del territorio (238.611 ha). Es importante destacar la presencia de 7.960 hectáreas degradadas, concentradas en los municipios de Morales (Bolívar) con 2.275 ha, 887 hectáreas San Martín (Cesar) y 729 hectáreas en Puerto Parra (Santander).

TABLA 2.2 Usos antrópicos en la cuenca Media del río Magdalena.

(Ha)

26.593

13 143.984

0,1

8,7 101.063 75 467.696

2,9

0,0

2.193

0,2

0

0,0

5.211

906.900

FUENTE: Cartografía Temática Esc: 1:100.000, Corine Land Cover – Cuenca Media del río Magdalena, 2008.

18.601

8.045

52

0,4

917

50.260

216.976

3.662

0,1

325.276

11

1

25

39.344

26.483

16

960.459

0,1

1.123

0,6

8.862

7.960

1.899.282


26

Capítulo 2: Transformaciones ecosistémicas y pérdida de diversidad biológica en la región.

Durante el período transcurrido entre el año 2000 y el 2010, en la región del Magdalena Medio se deforestaron cerca 205.538 hectáreas de bosques, con una tasa promedio anual de 20.358 ha (Figura 2.2), siendo el área correspondiente al departamento de Santander, la extensión territorial que

sobresale por concentrar el 54% del total de áreas transformada (112.598 ha), seguido por Bolívar con el 24% (49.952 ha). Asimismo, es importante mencionar que un alto porcentaje del área deforestada se concentra en los municipios de Cimitarra, Yondó, San Pablo y Simití (Tabla 2.3). FIGURA 2.2 Deforestación en el Magdalena Medio, período 2000 – 2010.

Bosque estable en el tiempo Áreas deforestadas

Otro tipo de coberturas y/o bosques transformados previamente

Departamento Antioquia

Bosque Estable

Área Deforestada

55.601,1

31.308,2

1.263,3

538,8

Bolívar

325.853,1

Cesar

20.917,8

Boyacá Caldas

Cundinamarca Santander Total

12.037,6 1.755,9

326.383,4 743.812,2

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000 (2008) Cartografía Temática Esc: 1:100.000 IDEAM

49.952,7 3.155,5 7.593,5 391,6

112.598,2 205.538,5

% Territorial 15,2 24,3 1,5 0,3 3,7 0,2

54,8

100,0


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

TABLA 2.3 Tendencias espaciales de deforestación en la región del Magdalena Medio (período 2000 – 2010). MUNICIPIO Puerto Berrío Puerto Nare Yondó ANTIOQUIA Arenal Cantagallo Morales Regidor Rioviejo San Pablo Santa Rosa Simití BOLÍVAR Puerto Boyacá BOYACÁ La Dorada CALDAS Aguachica Gamarra La Gloria San Alberto San Martín CESAR Puerto Salgar CUNDINAMARCA Barrancabermeja Betulia Bolívar Cimitarra El Carmen de Chucurí El Peñón Landázuri Puerto. Parra Puerto Wilches Rio Negro Sabana de Torres San Vicente de Chucurí Simacota SANTANDER

TOTAL

BOSQUE ESTABLE

DEFORESTACIÓN

27

OTRAS COBERTURAS

(Ha)

%

(Ha)

%

(Ha)

%

14.193 5.170 36.238 55.601 6.821 48.363 15.386 22 11.183 105.969 118.737 19.371 325.853 12.038 12.038 1.263 1.263 2.867 34 5.053 6.146 6.817 20.918 1.756 1.756 18.166 11.909 26.382 50.149 36.238 16.005 16.721 17.162 9.829 28.630 34.168 35.361 25.662 326.383

1,9 0,7 4,9 7,5 0,9 6,5 2,1 0,0 1,5 14,2 16,0 2,6 43,8 1,6 1,6 0,2 0,2 0,4 0,0 0,7 0,8 0,9 2,8 0,2 0,2 2,4 1,6 3,5 6,7 4,9 2,2 2,2 2,3 1,3 3,8 4,6 4,8 3,5 43,9

8.540 2.727 20.042 31.308 1.125 7.235 3.965 40 2.434 12.785 9.652 12.717 49.953 3.156 3.156 539 539 1.888 238 2.052 972 2.443 7.593 392 392 9.736 2.219 6.461 22.351 7.508 2.143 4.534 9.972 11.780 5.637 8.342 10.974 10.941 112.598

4,2 1,3 9,8 15,2 0,5 3,5 1,9 0,0 1,2 6,2 4,7 6,2 24,3 1,5 1,5 0,3 0,3 0,9 0,1 1,0 0,5 1,2 3,7 0,2 0,2 4,7 1,1 3,1 10,9 3,7 1,0 2,2 4,9 5,7 2,7 4,1 5,3 5,3 54,8

91.749 44.808 122.505 259.062 19.103 29.743 93.359 17.310 62.393 66.185 75.067 100.997 464.157 125.846 125.846 50.970 50.970 80.575 32.903 74.528 46.601 86.599 321.206 47.682 47.682 93.738 20.902 53.543 238.003 28.359 13.384 26.927 47.386 128.245 89.972 91.035 49.834 49.461 930.790

9,9 4,8 13,2 27,8 2,1 3,2 10,0 1,9 6,7 7,1 8,1 10,9 49,9 13,5 13,5 5,5 5,5 8,7 3,5 8,0 5,0 9,3 34,5 5,1 5,1 10,1 2,2 5,8 25,6 3,0 1,4 2,9 5,1 13,8 9,7 9,8 5,4 5,3 100,0

743.812

205.539

2.199.714

FUENTE: Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000 -Temática Esc: 1: 100.000 IDEAM; Gonzáles et al. (2011).

Todos estos cambios y alteraciones ecosistémicas se traducen en pérdida de la diversidad biológica de la región. Estudios

realizados en diferentes zonas del Magdalena Medio reportan 16 especies de reptiles y anfibios con algún grado de amenaza, 26 especies


28

Capítulo 2: Transformaciones ecosistémicas y pérdida de diversidad biológica en la región.

de aves, 15 de mamíferos, 28 de peces y 21 especies de flora. A nivel nacional se reportan 13 especies en peligro crítico (CR), dentro de las cuales se destacan el Paujil

de pico azul (Crax alberti), la Marimonda del Magdalena (Ateles hybridus), la Danta (Tapirus terrestris) y el Manatí (Trichechus manatus) (Tabla 2.3).

TABLA 2.3 Especies con algún grado de amenaza en la cuenca media del río Magdalena.

CR: en peligro crítico; EN: en peligro; VU; Vulnerable, NT: casi amenazado; LC: preocupación menor; DD: datos deficientes; NE: no evaluado

AVES

Amazilia castaneiventris Anas discors Ara militaris Aythya affinis Capito hypoleucus Chauna chavaria Clytoctantes alixii Crax alberti Crypturellus erythropus columbianus Crypturellus saltuarius Dendrocygna bicolor Elanoides forficatus Elanus leucurus Gampsonyx swainsonii Habia gutturalis Ictinia plumbea Jabiru mycteria Macroagelaius subalaris Melanerpes chrysauchen Mycteria americana Odontophorus strophium Ortalis garrula Pandion haliaetus Phylloscartes lanyoni Pyrilia pyrilia Tinamus tao

MAMÍFEROS

Aotus griseimembra Ateles hybridus Cabassous centralis Cebus albifrons Dinomys branickii Hydrochoerus isthmius Lagothrix lagotricha Leopardus pardalis Leopardus wiedii Lontra longicaudis

Salamandra, corpulenta café Ciega Rana cristal Rana cristal Rana venenosa Rana Cecilia de Honda Ciega Rana sapo

Amazilia ventricastaño Cerceta azul, pato azul Guacamaya verde Pato canadiense Torito capiblanco, palomo Chavarría Hormiguero, pico de hacha Pavón colombiano, paujil de pico azul Tinamú colombiano Tinamú del Magdalena Iguasa María Águila Tijereta Águila Blanca Águila enana Gabia ahumada Águila plomiza Garzón Soldado Chango de montaña Carpintero enmascarado Cigüeña Perdiz santandereana, perdiz de monte Guacharaca caribeña Águila Pescadora Tiranuelo antioqueño Cotorra cariamarilla Perdiz gris Mico de noche Marimonda del Magdalena Armadillo coletrapo Maicero Blanco, mico, Macaco Pacarana, guagua con rabo Chigüiro Churuco, mono, macaco Tigrillo, ocelote, Maracaya, gato tigre Nutria, lobito de río

EN NT VU VU

LC CR

VU

EN VU EN CR EN CR

NT CR VU CR

EN VU CR VU VU VU

LC VU NE LC EN NE LC

DD DD LC LC LC LC LC LC NT EN LC VU LC VU NT EN CR LC NE LC LC LC LC NT LC LC EN LC LC EN LC LC EN NT VU

VU CR NT LC VU DD VU LC NT DD

Castaño (2002) e UICN (2013)

LC CR CR

Rueda et al. (2004); Acosta (2013); UICN (2013)

ANFIBIOS

Bolitoglossa lozanoi Caecilia thompsoni Centrolene notostictum Centrolene prosoblepon Dendrobates truncatus Dendropsophus subocularis Parvicaecilia nicefori Parvicaecilia pricei Silverstoneia nubicola

Caimán común, babilla Cocodrilo, Caimán del Magdalena Morrocoy, Morrocoyo Lagartija Tortuga de río Palmera, hicotea Hicotea

CATEGORÍA CATEGORÍA FUENTE NACIONAL COMÚN UICN

Renjifo et al. (2002); UICN (2013)

REPTILES

Caiman crocodilus Crocodylus acutus Geochelone carbonaria Lepidoblepharis xanthostigma Podocnemis lewyana Rhinoclemmys melanosterna Trachemys scripta

NOMBRE COMÚN

Rodríguez et al. (2006); MADT (2010); UICN (2013)

ESPECIE


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

29

CR: en peligro crítico; EN: en peligro; VU; Vulnerable, NT: casi amenazado; LC: preocupación menor; DD: datos deficientes; NE: no evaluado

PECES

Abramites eques (Steindachner 1878) Acestrocephalus anomalus (Steindachner 1880) Ageneiosus pardalis (Lütken, 1874) Apteronotus magdalenensis (Miles, 1945) Brycon labiatus (Steindachner, 1879) Brycon moorei (Steindachner, 1878) Brycon rubricauda Steindachner 1879 Caquetaia umbrifera (Meek y Hildebrand 1913) Characidium phoxocephalum Eigenmann, 1912 Curimata mivartii Steindachner 1878 Cynopotamus magdalenae (Steindachner 1879) Eremophilus mutisii Humboldt 1805 Hypostomus hondae (Regan 1912) Ichthyoelephas longirostris (Steindachner, 1879) Leporinus muyscorum (Steindachner 1990) Megalonema xanthum Eigenmann 1912 Notarius bonillai (Miles, 1945) Panaque cochliodon (Steindachner 1879) Pimelodus grosskopfii Steindachner 1879 Plagioscion magdalenae (Steindachner 1878) Potamotrygon magdalenae (Duméril 1865) Prochilodus magdalenae Steindachner 1878 Pseudopimelodus schultzi (Dahl 1955) Pseudoplatystoma magdaleniatum (Buitrago - Suárez y Burr, 2007) Saccodon dariensis (Meek y Hildebrand 1913) Salminus affinis Steindachner 1880 Sorubim cuspicaudus Littmann, Burr y Nass 2000 Trichomycterus sandovali Ardila Rodríguez 2006

FLORA

Anacardium excelsum (Bertero & Balb. ex Kunth) Skeels Aniba perutilis Hemsl Aspidosperma megalocarpon Müll. Arg. Aspidosperma polyneuron Müll. Arg. Astrocaryum malybo H. Karst. Bulnesia arborea (Jacq.) Engl. Cariniana pyriformis Miers

CATEGORÍA CATEGORÍA FUENTE NACIONAL COMÚN UICN

Tigre, Tigre real, mariposo, Jaguar Puma, león, león colorado Tití gris Danta, Tapir, Sancha vaca Manatí, vaca marina, manatí del Caribe

VU NT VU CR EN

NT LC EN VU VU

Doncella, niña

VU

NE

Totumito, bonito Cachás

Perrita, caballo

VU

NT VU

Sabaleta de piedra Dorada, muelada, sardinata Sabaleta, sardinata

EN VU NT

Rollizo

VU

Mojarra negra, mojarra azul Vizcaína, sardina

NT VU

NE NE EN NE NE NE NE EN VU

Mueluda, Chango

NT

Jetudo, patalo, besote

EN

NE

Barbudo

NT

EN

Corroncho, coroncoro

VU

Capitán de la Sabana, Chimbé Cucha, coroncoro, corroncho Comelón

Bagre de río, bagre blanco Capaz, barbudo Pacora, corvina

VU NT VU

EN VU

NT

NE

DD NE

NE EN NE NE NE

Raya del Magdalena

NT

NT

Bagre sapo, bagre

NT

NE

Bocachico, pescado

Bagre Rayado, bagre

VU

EN

Rayado, rollizo, dormilón

LC

Bagre blanco, blanquillo

VU

Picuda, rubia Laucha

Caracolí

Comino crespo Carreto, combo Carreto, carreto blanco Ancamba, Palma, Malibú, Guayacán bomba Abarco

VU VU

NT CR CR EN EN EN CR

Mojica et al. (2012); UICN (2013)

MAMÍFEROS

Panthera onca Puma concolor Saguinus leucopus Tapirus terrestris Trichechus manatus

NOMBRE COMÚN

NE NE NE NE NE NE NE

NE NT EN NE NE NT

Cárdenas & Salinas (2007) MADT (2010); UICN (2013)

ESPECIE


30

Capítulo 2: Transformaciones ecosistémicas y pérdida de diversidad biológica en la región.

CR: en peligro crítico; EN: en peligro; VU; Vulnerable, NT: casi amenazado; LC: preocupación menor; DD: datos deficientes; NE: no evaluado

FLORA

Caryocar amydaliforme Ruiz & Pav. ex G. Don Caryodaphnopsis cogolloi van der Werff Cedrela odorata L. Clathrotropis brunnea Amshoff Huberodendron patinoi Cuatrec. Iryanthera megistocarpa A.H. Gentry Isidodendron tripterocarpum Fern. Alonso, Pérez-Zabala & A. Idárraga P. Lecythis mesophylla S.A. Mori Licania arbórea Seem. Pachira quinata (Jacq.) W.S. Alverson Romeroa verticillata Dugand Swietenia macrophylla King Wettinia hirsuta Burret Zamia muricata Willd.

NOMBRE COMÚN

Almendrón, cagüi

CATEGORÍA CATEGORÍA FUENTE NACIONAL COMÚN UICN

VU

NE

VU

NE

Guindé, yumbe real Cedro Sapán Carrá, coco volador Soto

CR EN EN VU EN

Coco cristal Garcero Ceiba tolúa

VU EN EN NT CR VU VU

Marfil

Caoba, cedro espinoso Tablemina, gualte mazorca Zamia del Caribe

Pescador artesanal de las ciénagas del sur de Bolívar

EN VU NE VU CR NE NE NE VU VU EN VU

Cárdenas & Salinas (2007) MADT (2010); UICN (2013)

ESPECIE


CAPÍTULO 3.

IMPULSORES DE PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD EN HUMEDALES DEL

MAGDALENA MEDIO


32

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

La ocupación humana en los valles interandinos del Magdalena Medio data aproximadamente de hace 10.300 años. Esto indica un profundo pasado ancestral a partir del cual diversos grupos poblacionales han aprovechado e influido en la configuración de los ecosistemas allí existentes (López, 1999). Sin embargo, fue hasta el siglo XX que los procesos de transformación y degradación ecosistémica empezaron a ser evidentes en el paisaje, producto del accionar directo o indirecto de las sociedades que lo habitan. En el presente capítulo se analizan las fuerzas de cambio ejercidas por los principales impulsores de pérdida de biodiversidad que actúan sobre la estructura y funcionamiento de los humedales en la región, y sobre la disponibilidad de servicios ecosistémicos; para ello, se realizó una profunda búsqueda de información secundaria que posibilitó el análisis de cada una de las dinámicas de cambio ejercidas por las perturbaciones ecosistémicas presentes

en la llanura aluvial de la cuenca media del río Magdalena; información que posibilitó la construcción de diagramas de múltiple causalidad, los cuales permiten interrelacionar los diferentes procesos de alteración y deterioro ecosistémico. Para ello se empleó el software de modelación Vensim® PLE (The Ventana Simulation Environment), en el cual la relación entre cada variable existente, se expresa a través de vínculos de causalidad positiva (flechas azules) o negativa (flechas rojas), con efectos a escalas y niveles diferenciables; los procesos que ocurren en lapsos de tiempo mayores, se simbolizan gráficamente mediante una doble interrupción en las flechas causales y se denominan demoras en el tiempo. De la mano con lo anterior, los diagramas causales permiten observar los ciclos que retroalimentan la dinámica del sistema en dos formas diferenciables: crecimiento exponencial (positivo o negativo) y comportamiento oscilatorio del sistema, tal como indica la Figura 3.1 (Garzón et al., 2006; Ventana System, 2007).

FIGURA 3.1 Convenciones de los diagramas causales empleando Vensim®PLE.


3.1

USO PECUARIO

En Colombia, la actividad pecuaria se extiende por cerca de 38,9 millones de hectáreas (34% del territorio nacional), con mayor concentración en las regiones del Orinoco, Magdalena y El Caribe (Etter et al., 2006; Fedegán, 2006). En el Magdalena Medio, las pasturas ocupan 1,63 millones de hectáreas, elevada proporción si se considera que ocupan un poco menos de la mitad del

área considerada en el presente documento como Magdalena Medio (47,8% del total regional). La incorporación de estos sistemas productivos ha traído consigo la alteración y/o conversión de los ecosistemas naturales, transformando de manera total su estructura, composición y función y generando pérdidas importantes en el capital natural de la región (Figura 3.2).

FIGURA 3.2 Dinámicas de cambio ecosistémico generado por expansión pecuaria en la llanura aluvial.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Garzón (2012).

La ganadería como sistema productivo predominante en la cuenca media del río Magdalena, inicia sólo hasta mediados del siglo XVIII con la introducción de gramíneas africanas como el pasto puntero (Hyparrhenia rufa), gordura (Melinis minutiflora), Guinea (Panicum maximum) y las razas cebú; lo cual trajo

consigo un cambio tecnológico de la práctica cultural de trashumancia, que consistía en el desplazamiento de los hatos ganaderos desde las sabanas altas hasta los playones inundables. Este modo de producción fue adaptado a las limitaciones agroecológicas de la región, ya que durante la época seca la pérdida de humedad


34

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

determinaba la desaparición casi por completo de pastos naturales. Por esta razón la capacidad de mantener animales se reducía fuertemente (Virola, 2003), limitando así los umbrales de carga del sistema y condicionando el tiempo de uso, su renovación y productividad.

Las nuevas tecnologías permitieron la expansión de pasturas “mejoradas”, para lo cual se talaron y quemaron grandes extensiones de bosques secos y húmedos tropicales, lo que, probablemente, ha generado procesos de alteración a diferentes escalas, tales como: (i) fragmentación del paisaje o aumento en la distancia entre los remanentes de bosque, con incidencia directa sobre los flujos de viento, agua, radiación y concentración de nutrientes; (ii) cambios en la disponibilidad de recursos para la fauna, con implicaciones severas sobre las comunidades biológicas sensibles a alteraciones de hábitat, y (iii) pérdida de bioelementos como Carbono (C) Nitrógeno (N), Azufre (S), Fósforo (P), Potasio (K), Calcio (Ca) y Magnesio (Mg) producto de la combustión de la biomasa, la rápida descomposición y pérdida de la materia orgánica, el incremento en el pH del suelo y de su temperatura superficial (Cochrane & Sánchez, 1982; Giardina et al., 2000; Kattan, 2002). En este mismo sentido, la expansión de la frontera pecuaria ha sido catalogada como una de las principales causas del cambio climático global ya que la deforestación de los bosques provoca

pérdidas de Carbono como consecuencia de la combustión de la biomasa viva y del suelo. Esto incrementa los niveles de CO2 en la atmósfera y, por lo tanto, contribuye a la alteración de la dinámica del clima global (Don et al., 2011).

Actualmente, los sistemas pecuarios de la región se caracterizan por ser de tipo extensivo, con poca inversión tecnológica, ausencia de prácticas de renovación y recuperación de praderas y suelos, y muy baja productividad de animal por superficie (0,55 reses por hectárea) (Guerra & Hernández, 1987; Fedegán, 2006; Gamarra, 2007). Dichas características han venido desencadenando procesos de erosión severa, disminución de la fertilidad, compactación y pérdida de la capacidad de infiltración y aumento en la escorrentía superficial del suelo, lo cual se traduce en una baja capacidad de mantenimiento bovino y productividad de las praderas (Figura 3.3), así como en un incremento exponencial en la colonización de malezas tales como maciega (Paspalum virgatum), vende agua (imperata cylindrica), cortadera (Cyperus diffusus), rabo de zorro (Andropogon bicornis), bicho (Sida acuta), mataganado (Pachyptera kerere), venturosa (Lantana camara). Esto implica nuevas alteraciones ecosistémicas, como las quemas recurrentes de pasturas o la aplicación de herbicidas químicos generando así una tensión sobre los ecosistemas adyacentes (Guerra & Hernández, 1987).

FIGURA 3.3 Degradación ecosistémica en pasturas de la llanura aluvial.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Garzón (2012).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

Adicionalmente, la expansión pecuaria ha traído consigo la ocupación y/o transformación de planicies inundables, mediante el desarrollo de una serie de obras de adecuación hidráulica que posibilitaron su desecación y terrarización para la germinación de gramíneas nativas en todo tiempo climático y el pastoreo de especies bovinas. De acuerdo con Márquez (2001), este proceso fue impulsado como política estatal desarrollada desde la década de los años 70s por el Instituto Nacional de Adecuación de Tierras – INAT (anterior Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras – HIMAT) y el Instituto Colombiano Agropecuario – Incora, que tenían como uno de sus propósitos, la ampliación de la frontera agropecuaria mediante la construcción de sistemas de riego, infraestructura para la prevención de inundaciones, la desecación de zonas pantanosas y ciénagas de agua permanente. Si bien dichas entidades fueron liquidadas, el modelo de “ampliación” y “expansión” pecuaria, sigue como patrón casi indiscutible de éste sector de producción, cuyo desarrollo se da progresivamente sobre la trama de ecosistemas de alta importancia ambiental.

35

Estas acciones se constituyen en uno de los mayores impulsores de pérdida de humedales de la región, generando la desecación de las grandes extensiones de la planicie aluvial, con implicaciones contundentes sobre los complejos cenagosos de Opón, Yarirí, Juan Esteban, Juncal – Baquero, entre otros (Calvete et al., 2009). La dinámica de transformación consiste en la apertura de canales artificiales que durante la época de invierno, facilitan el ingreso de sedimentos provenientes de los principales afluentes hídricos, los cuales se decantan en el fondo, aumentando así la tasa natural de sedimentación y disminución de la profundidad del vaso de las ciénagas. Durante el verano, los canales artificiales drenan los espejos de agua, lo cual facilita el proceso de colmatación. Sumado a esto, desde los años 90 se vienen construyendo diques y murallas artificiales con el fin de interrumpir el proceso de inundación natural y aterrar las praderas establecidas; tal como se expone en el Recuadro 3.1. Todo lo anterior se traduce en cambios sobre el patrón hidrológico con implicaciones directas en la ecología del sistema y la oferta de servicios ecosistémicos (Gutiérrez et al., 2012; Garzón et al., 2012).

RECUADRO 3.1 Expansión ganadera y deterioro de los humedales, el caso del departamento del Cesar.

En el estudio efectuado por la Fundación Alma (2012) para determinar el estado de degradación del complejo cenagoso La Teresa, La Tigrera, Zulia, Marisonga y las Galindas, localizadas en el corregimiento de Puerto Viejo (Gamarra, Cesar), se encontró que la dinámica natural del sistema está influenciada por la interacción existente entre los flujos de las Quebradas Norean, el Caño Herrera, y las coberturas vegetales terrestres y acuáticas que en su conjunto controlan la tasa de sedimentación, la profundidad y temperatura del espejo de agua, así como la oferta de hábitat y recursos para la fauna íctica local, de la cual dependen cerca de dos mil habitantes de esta región. Desde hace más de 30 años, la expansión de la frontera pecuaria ha traído consigo la pérdida de un 90% de las coberturas vegetales, que junto con la construcción de una muralla de más de 3.000 metros de longitud, llevada a cabo por los terratenientes con el fin de expandir la frontera pecuaria mediante la terrarización de playones inundables, ha dinamizado el proceso de deterioro del sistema. La deforestación de los bosques naturales y la pérdida de la conectividad hídrica ha acelerado la sedimentación del sistema, la pérdida de profundidad y diversidad de hábitats para la fauna local, dando lugar a una disminución de la diversidad y abundancia de las poblaciones de peces como la Dorada (Brycon moorei), el Coroncoro (Cochliodon hondae), la Mojarra amarilla (Caquetaia kraussii), el Moncholo (Hoplias malabaricus), entre otras, con implicaciones directas sobre la base económica de la población de pescadores artesanales del municipio.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Garzón (2012)


36

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

Un importante aspecto a mencionar, es el aumento exponencial del hato bufalino (Bubalus bubalis) que asciende a 14.094 animales aproximadamente. Municipios como Barrancabermeja y Puerto Wilches (Santander) albergan el 63% de la población regional. Lo anterior es producto de la competitividad de la especie, ya que posee la habilidad para adaptarse a condiciones climáticas extremas (Bolívar et al., 2010). Estos animales exóticos se han venido estableciendo sobre las planicies aluviales, antiguas barreras naturales para la producción de ganado bovino tradicional, ya que pueden navegar zonas inundables y consumir parches de vegetación flotante durante las épocas de inundación, lo cual ha incrementado la productividad del sistema económico, ya que tienen la capacidad de pastar más tiempo, consumiendo forraje más grueso, no palatable para otras especies (Sheikh et al., 2006). No obstante, las implicaciones de estos procesos se relacionan directamente con las comunidades de plantas acuáticas, las cuales son pisoteadas y consumidas de manera indiscriminada. Esto disminuye su población y afecta el hábitat de desove de un gran número de especies ícticas que habitan las ciénagas del Magdalena Medio. Por otra parte, Jiménez et al. (2004) sostienen que la acumulación de excrementos aportados por estos animales,

ocasionan el deterioro progresivo de los humedales. En este mismo sentido, el uso pecuario del suelo se constituye en un tensionante continuo de la dinámica y de la estabilidad ecológica de los ecosistemas acuáticos, si se tiene en cuenta que transfiere una alta carga de nutrientes (N y P, principales contaminantes), sedimentos y bacterias fecales a los sistemas adyacentes mediante procesos de escorrentía superficial y subterránea. Esto puede generar la eutrofización de los cuerpos de agua y la disminución de la biota nativa dando como resultado ambientes propicios para las especies invasoras, las cuales contribuyen al deterioro de estos ecosistemas (McGechan et al., 2007; Monoghan et al., 2009). A manera de síntesis, la dinámica de perturbación generada por el uso pecuario del suelo se relaciona con cuatro procesos de alteración ecosistémica: deforestación, pastoreo continuo, adecuación de tierras y pérdida de conectividad, que, en su conjunto, desencadenan un gran deterioro producto del cambio en la calidad hídrica, la colmatación del vaso, la pérdida de hábitats, la degradación del suelo y el incremento en los procesos de sedimentación y pérdida de diversidad biológica, lo cual a su vez se constituye en un ciclo de retroalimentación positiva que dinamiza la pérdida de productividad del sistema económico (Figura 3.4).

FIGURA 3.4 Uso pecuario y deterioro de humedales en el Magdalena Medio.


3.2

PRODUCCIÓN AGROINDUSTRIAL

Actualmente, la producción agrícola del valle aluvial del Magdalena Medio está fuertemente dominada por cultivos agroindustriales permanentes como Palma Africana (Elaeis guineensis), Cacao (Theobroma cacao) y, en proporción menor, Caucho natural (Hevea brasiliensis) los cuales abarcan unas 200 mil hectáreas aproximadamente, es decir, un 6% del total de la extensión regional. La palma africana fue introducida en la región desde la década de los años 50 y en la actualidad el cultivo se extiende en aproximadamente 111 mil hectáreas, con una tasa de crecimiento de cinco mil hectáreas anuales. Esto la constituye en la región con mayor área destinada a la producción de aceite de palma crudo en el país (32% de la extensión total nacional) (Fedepalma, 2011; FIAN Internacional, 2009). El cultivo de cacao a escala comercial se produce en la región desde la Colonia; el departamento de Santander fue uno de los pioneros en su comercialización (Mojica & Paredes, 2006), en el presente este cultivo abarca 27.700 hectáreas aproximadamente. Municipios como El Carmen de Chucurí, Landázuri (Santander) y Santa Rosa del Sur (Bolívar) ostentan el 84% del total del área dedicada a la producción de este fruto. Por su parte, los cultivos de caucho en el territorio son relativamente nuevos, con una extensión cercana a las 10 mil hectáreas distribuidas entre los municipios de Barrancabermeja y Cimitarra, (Santander) que albergan el 90% del total de la producción regional (Castellanos et al., 2009; García, 2012). El establecimiento de estos sistemas ha generado transformaciones ecológicas de gran

magnitud en la medida en que son implementados como plantaciones forestales que, en su desarrollo, alteran la estructura, composición y función de los ecosistemas de la región, y, a partir de esto, la estabilidad y conservación del capital natural allí existente. Para la comprensión de la dinámica de cambio, es necesario tener en cuenta el estado inicial del área en donde se constituyen. Por lo general, los cultivos de palma, cacao y caucho del Magdalena Medio se han establecido como método de valoración de tierras anteriormente deforestadas para usos pecuarios; no obstante, un importante porcentaje de cultivos se han desarrollado a partir del remplazo de coberturas naturales como el caso de las plantaciones de Palma del municipio de San Alberto (Cesar), en donde la expansión del cultivo se realizó mediante el detrimento del bosque húmedo tropical (Figura 3.5) (López, 2010).


38

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

FIGURA 3.5 Transformaciones ecosistémicas producto de la expansión agroindustrial en la región.

FUENTES FOTOGRÁFICAS: FIAN Internacional (2009), Chiarenza (2010) y Garzón (2012).

En ambas situaciones la perturbación involucra un manejo tecnológico como preparación del terreno, plantación, control de malezas y fertilización que, junto con la ausencia de coberturas durante los primeros años de crecimiento de la plantación, incrementan las tasas de erosión laminar alterando las condiciones fisicoquímicas y biológicas del suelo. Esto desencadena procesos de compactación y empobrecimiento edáfico. Asimismo, el desarrollo de las plantaciones genera cambios en la estructura y composición de la hojarasca del suelo, lo cual transforma las comunidades edáficas, el pH del suelo, la relación C:N y disminuye las tasas de descomposición de la materia orgánica, mineralización y circulación de bioelementos (Carrere, 2001; Garzón et al., 2010). Las plantaciones con fines agroindustriales se caracterizan por su rápido crecimiento, para lo cual es necesario el consumo de altos volúmenes de agua reduciendo la cantidad del recurso en el suelo y la tasa de transferencia

hídrica para la recarga de acuíferos y microcuencas adyacentes (Carrere, 2001). Un ejemplo de lo anterior se ha venido presentando en el municipio de Puerto Wilches (Santander), uno de los mayores productores de palma africana de la región (aproximadamente 28 mil hectáreas destinadas al cultivo). Allí la microcuenca de la quebrada La Gómez ha presentado una disminución de 289 Km de su red hídrica, en el período transcurrido entre 1980 y 2005 (19 Km/año) (FIAN Internacional, 2009). Adicionalmente, se han identificado problemáticas relacionadas con la afectación de la dinámica hidrológica de los complejos cenagosos de la región mediante la sedimentación intencional de los cuerpos de agua hecha a partir de la construcción de diques artificiales, terraplenes, vías y canales de irrigación. Esto es llevado a cabo con el fin de ampliar la frontera agroindustrial, como ha sido el caso del complejo cenagoso Isla de Papayal documentado por FIAN Internacional (2009) Recuadro 3.2.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

39

RECUADRO 3.2 Deterioro del complejo cenagoso Isla de Papayal: la incidencia de la Palma Africana

El complejo cenagoso Isla de Papayal comprende las ciénagas de Uvero, Mataperros, Ponedera, La Escondida, Solera, Pone Ollas y otras; localizadas en jurisdicción del municipio Regidor y parte de los municipios de Rioviejo, Morales (Bolívar) y El Peñón (Santander). En la actualidad, las acciones desarrolladas por propietarios privados con apoyo de las entidades gubernamentales han promovido la expansión de los cultivos de Palma Africana por cerca de 10 mil hectáreas con metas de alcanzar las 36 mil ha en la zona denominada proyecto Palmero El Regidor. La puesta en marcha de estos proyectos ha generado alteraciones en la estructura hidráulica del sistema cenagoso, si se tiene en cuenta que a la fecha existen un gran número de caños canalizados dentro y fuera de las plantaciones, que mediante la intervención de los meandros naturales ponen las aguas dentro de la propiedad en línea recta a modo de canales de drenaje desecando ciénagas, caños y playones. Asimismo, se han desarrollado obras de infraestructura para la construcción de vías interrumpiendo la conectividad de los sistemas como el caso de los caños solera en Brisas, Caimán en El Uvero y otros. El resultado es el estancamiento de cuerpos hídricos con cambios profundos sobre las características fisicoquímicas como coloración (aguas negras), mayor turbidez, emisión de gases por descomposición de materia orgánica, contaminación y afectación de la flora y fauna local (FIAN Internacional, 2009). El mantenimiento de los cultivos mediante la recurrente aplicación de insumos químicos (Monocrotophos, químico muy peligroso según clasificación de la Organización Mundial de la Salud –OMS) ha generado procesos de contaminación afectando la calidad del recurso hídrico en la región. Soler & León (2009), sostienen que es común encontrar aguas negras con olores fuertes y que en las zonas de humedal se presenta una proliferación de especies invasoras como el buchón (Eichhornia crassipes), la cual es una indicadora de la alta concentración de materia orgánica y de generación de gases de efecto invernadero como el metano (CH4). En el municipio de Puerto Wilches donde existen cerca de 28 mil hectáreas de Palma, las plantas de beneficio donde se extrae el aceite se han convertido en focos de contaminación hídrica,

FUENTES FOTOGRÁFICAS: FIAN Internacional (2009)

producto de los vertimientos de agroquímicos y lodos residuales del proceso, los cuales son arrastrados por la corrientes superficiales y posteriormente conducidos hacia la ciénaga Yarirí (Porras et al., 1997). Junto con lo anterior, se advierte cómo grandes extensiones de cultivos agroindustriales modifican los patrones de distribución de las comunidades biológicas y generan pérdidas en la diversidad local. Hay que tener en cuenta que éstos se implementan con una estructura y composición muchísimo más simple que la de los bosques naturales, en donde predomina una sola especie (palma, cacao, caucho, etc.), que genera mecanismos de competencia relacionados con recursos y hábitats para la fauna (Figura 3.6) (Garzón et al., 2010).


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

FIGURA 3.6 Simplificación ecosistémica en los cultivos de palma africana.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Garzón (2013)

Investigaciones realizadas para determinar el efecto de la producción agroindustrial de plantaciones a gran escala sobre poblaciones de mamíferos, aves y reptiles, concluyen que estos tipos de sistemas proporcionan un hábitat de menor calidad para el soporte de poblaciones biológicas diversas y estratificadas. Adicionalmente, los impactos sobre grupos con poco grado de movilidad pueden llegar a ser mayores dada su susceptibilidad a la modificación de hábitats (Brown & Jacobson, 2005). No obstante, es importante resaltar que plantaciones establecidas sobre áreas anteriormente perturbadas por sistemas pecuarios, pueden llegar a convertirse en hábitats sustitutos para la fauna y flora local; Brockerhoff et al. (2008), argumentan que estos beneficios están supeditados a: (i) el tiempo de establecimiento de la plantación forestal, ya que de esto depende la capacidad de colonización y adaptación de las especies a los nuevos hábitats; (ii) la matriz del paisaje, si se tiene en cuenta que en paisajes donde dominen los ecosistemas naturales, las plantaciones pueden llegar a convertirse en hábitats de transición; (iii) el tipo de aprovechamiento forestal que se realiza de la plantación, si se tiene en cuenta que plantaciones como las de caucho (Hevea

brasiliensis), palma (Elaeis guineensis) y cacao (Theobroma cacao) no requieren una tala de los árboles para la obtención de sus beneficios productivos, lo que permite mantener una cobertura forestal constante en el tiempo que sirve de refugio para algunas especies; y (iv) el tipo de manejo que se le realice a la plantación forestal, pues muchas veces el incremento de la productividad del cultivo está supeditada a la eliminación de especies colonizadoras que puedan competir por los recursos.

La expansión agroindustrial en la región ha venido acompañada de la pérdida de la diversidad agrícola de los cultivos de pancoger (yuca, maíz, plátano, ñame, entre otros), “debido al escaso acceso a la tierra para los campesinos, ya sea porque la vendieron a los palmeros o porque los terratenientes no les permiten usar las tierras de las fincas para sembrar sus alimentos como solían hacerlo antes”. Cabe anotar, que un importante recurso de alimentación e ingresos para la región ha sido la pesca, la cual ha disminuido significativamente producto de los procesos de contaminación y alteración hídrica mencionados anteriormente (Soler & León, 2009).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

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La dinámica de alteración ocasionada por el uso agroindustrial se manifiesta entonces a través de los procesos de deforestación, adecuación de tierras, dominancia específica de la especie agroindustrial cultivada, demanda hídrica y contaminación de afluentes, que generan interrupción de la conectividad entre

afluentes y ciénagas, pérdida de caudales, incremento de los procesos de erosión y por ende aumento en los niveles de sedimentación lo cual conlleva al paulatino proceso de colmatación del humedal, la pérdida de hábitats para las especies y la degradación del sistema (Figura 3.7).

Por otra parte, si bien la producción de hoja de coca en la región del Magdalena Medio no se representa a escalas espaciales significativas, la UNODC (2012), reporta aproximadamente 2.141 ha destinadas a dicha actividad en donde el departamento de Bolívar concentra el 81% del total de la región (Tabla 3.1). La dinámica de alteración de este tipo de perturbaciones involucra los tradicionales procesos de tala y quema de bosques naturales para el establecimiento de los cultivos y los efectos colaterales de las altas tasas de agroquímicos

empleados en los cultivos (Anexo 5), que conllevan a procesos de contaminación en suelos y aguas (toxicidad). Esto altera la calidad de los recursos, la dinámica ecológica de los sistemas y afecta las poblaciones biológicas que en ellos habitan (Dirección Nacional de Estupefacientes, 2001). Se ha establecido que insecticidas con estructura química de clorados (DDT, Clordano y Heptoclorado) pueden adherirse al tejido adiposo de algunos organismos y ser biocomulados en las cadenas tróficas hasta carnívoros de segundo y tercer orden (Contreras, 2007).

FIGURA 3.7 Implicaciones sistémicas de la expansión agroindustrial.

TABLA 3.1 Distribución de los cultivos de hoja de coca en la cuenca media del río Magdalena.

DEPARTAMENTO

ANTIOQUIA BOLÍVAR

MUNICIPIO

Puerto Berrío Puerto Nare Yondó Arenal Cantagallo

HECTÁREAS DE COCA 3 22 69 57 255

TOTAL HECTÁREAS

TOTAL HECTÁREAS

94

4,3

1.691

78,9


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

DEPARTAMENTO

MUNICIPIO

BOLÍVAR BOYACÁ SANTANDER TOTAL FUENTE: UNODC (2012).

Morales Rioviejo San Pablo Santa Rosa Simití Puerto Boyacá Bolívar Cimitarra El Peñón Landázuri Puerto Parra Río Negro Simacota

Desde el año 1992 el gobierno nacional viene adelantando una política de erradicación de cultivos ilícitos mediante la aspersión aérea de glifosato bajo la presentación comercial Roundup® Ultra, lo que ha generado severos procesos de contaminación de cuerpos hídricos con implicaciones sobre poblaciones de aves, peces e invertebrados acuáticos (Walsh et al., 2008). Un ejemplo de lo anterior lo constituyen las 2.000 hectáreas de coca fumigadas en la Zona de Reserva Campesina del Valle de Cimitarra sobre el municipio de San Pablo (Bolívar) en el año 2007, donde se presentó una

HECTÁREAS DE COCA 534 66 384 264 131 38 159 45 3 34 16 51 10

TOTAL HECTÁREAS

TOTAL HECTÁREAS

38

1,77

318

14,8

2.141 ha

grave crisis producto de la afectación de cultivos de pancoger como yuca, arroz y plátano, y la contaminación de los acueductos veredales de Alto San Juan y Alto Cañabraval (Alcaldía mayor del municipio de San Pablo, 2008). Finalmente, la estrategia de fumigación aérea se ha convertido en tensionante continuo de los ecosistemas naturales en la medida en que ejerce presión sobre la movilización de las áreas perturbadas hacia nuevas fronteras de colonización que por lo general corresponde a áreas boscosas de la Serranía de San Lucas, Perijá y Yariquíes, factor que dinamiza los procesos de deforestación.


3.3

EXPLOTACIÓN MINERA

Solicitudes

Títulos mineros

Departamento

128.277,6

Caldas

11.820,6

Boyacá

FIGURA 3.8 Títulos y solicitudes mineras en el Magdalena Medio.

Solicitudes

Antioquia Bolívar

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000, Cartografía Temática Esc: 1:100.000 Ingeominas 2008.

A lo largo de la historia del Magdalena Medio, la explotación minera ha acompañado los procesos de poblamiento y transformación ecosistémica de la región (Virola, 2009). En la Serranía de San Lucas (Bolívar) se encuentra la reserva de oro más grande de Latinoamérica (cerca de 1,5 millones de hectáreas). Además en inmediaciones de la Serranía de San Lucas (Bolívar) y sobre la cuenca del río Opón (Santander) existen 137 mil hectáreas con yacimientos de carbón mineral. Por otra parte en los municipios de Betulia y Simacota (Santander) se encuentran aproximadamente 6.700 hectáreas de yacimientos de uranio de interés nacional (Castilla, 2008). Para el 2008 se registraron un total de 35.336 ha tituladas y 1.834.788 ha en solicitud de título minero para la explotación de materiales preciosos, construcción, carbón, calizas entre otros, lo que equivale un interés del 54,7% de la extensión regional para uso minero (Figura 3.8).

Cesar

Cundinamarca Santander Total

%

7,0

Titulos

1.678,6

%

4,8

453.894,2

24,7

18.930,7

53,6

243.559,1

13,3

152,0

0,4

1.834.788,0

100,0

75.763,6 10.025,9

911.447,0

4,1 0,6 0,5

49,7

486,2 615,6

1.388,6

12.084,5 35.336,2

1,4 1,7 3,9

34,2

100,0


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

Si bien un buen porcentaje de la explotación minera de la región es desarrollada por la denominada pequeña minería o minería artesanal, en ambos casos se trata de minería de hecho caracterizada por la falta de planeación y control a largo plazo que conlleva el uso de técnicas rudimentarias (Hinton et al., 2003). Además se efectúa un número importante de explotaciones a gran escala, ejecutadas por empresas nacionales y trasnacionales como Anglogold Ashanti Colombia S. A., Keystone Minería, Galway Resources, Holdco LTDS, Carbones de Santander, C & ENDER S.A., San Luis Coal, Mega Uranium LTDA, Centromin S.A. y Río Tinto Ming and Exploration Colombia, que conllevan importantes daños ecosistémicos en la región (Castilla, 2008). Frente a este panorama es necesario precisar que en cualquiera de las situaciones,

la minería es considerada una de las perturbaciones antrópicas de mayor severidad por sus implicaciones ecosistémicas, ya que genera cambios totales en el suministro de servicios a diferentes escalas espacio-temporales (Miranda et al., 2005). El efecto negativo de la minería sobre los sistemas naturales depende del tipo de acción planteada para la explotación, su agresividad y la fragilidad del medio receptor. La grave incidencia que pueda presentar la labor de la minería dependerá del tamaño y de los métodos de explotación, que vienen dados por el tipo de material a extraer (Figura 3.9) (Andrés, 2009). Es por esto que el análisis de las implicaciones de la minería sobre los ecosistemas que presentamos a continuación, se realiza de acuerdo a los tipos de extracción más comunes en la región. Estos son la minería de aluvión, minería a cielo abierto y minería subterránea.

FIGURA 3.9 Explotación minera y cambio ecosistémico en la cuenca media del río Magdalena.

FUENTE FOTOGRÁFICA: ACVC (2008); Chávez (2010); Rodríguez (2012).

3.3.1 MINERÍA DE ALUVIÓN

Algunos ríos pueden contener sedimentos de materiales preciosos dispersos en pequeñas cantidades arrastradas­­­desde sus yacimientos hasta dichos afluentes. Este es el caso del oro. Para su extracción se lleva a cabo una serie de técnicas que van desde la exploración o instalación de dragas, mangueras o escarifusas, hasta la excavación de apiques para el

aprovechamiento del material. Posteriormente se desarrolla la succión o remoción de los lechos del río para después concentrar el material dragado en una serie de canalones que separan las partículas pesadas, teniendo en cuenta que entre más densas sean éstas, mayor será la cantidad de arena que vuelve al río. La tercera fase es la amalgamación, fase en que se homogeniza


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

el mercurio con la pulpa mineral. Finalmente viene el proceso de separación en donde la amalgama se esparce sobre una batea metálica y mediante la aplicación de calor por medio de un quemador de gas se retira el oro del mercurio (López, 1998; MMA, 2002).

En la cuenca media del río Magdalena esta actividad extractiva es frecuentemente empleada, particularmente en los municipios auríferos de los departamentos de Antioquia y Bolívar localizados en inmediaciones a la Serranía de San Lucas. Un ejemplo de esto lo constituye la empresa Mineros S.A. que desde hace 80 años adelanta acciones de explotación de oro en el cauce del río Nechí (Antioquia) en aproximadamente 306 mil hectáreas donde se remueven cerca de 1.600.000 m3/año de sedimentos, dando como resultado una producción cercana a 2,8 toneladas de oro al año1 (Fierro, 2012). Las implicaciones ecológicas de estos procesos son de gran escala. Sin embargo, son los ecosistemas acuáticos los que presentan el mayor grado de alteración como consecuencia de las técnicas empleadas, ya que el proceso involucra la ampliación de cauces, cambios de curso de los ríos y el crecimiento o desaparición de sus playas producto de la remoción de los lechos y la mala disposición de los estériles. Además

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de esto se presentan cambios en las condiciones fisicoquímicas del agua, como acidificación por el vertimiento de mercurio y el aumento de la turbidez por el uso de la maquinaria, lo cual modifica sustancialmente los procesos fotosintéticos de las plantas acuáticas y, por ende, los patrones de dinámica y productividad de los ecosistemas (López, 1998; MMA, 2002).

La continua aplicación de mercurio en la fase de amalgamación constituye uno de los factores de deterioro de mayor relevancia, teniendo en cuenta que este elemento es continuamente vertido a ríos y afluentes hídricos junto con los materiales de desecho de la explotación minera. Cuando dicho elemento ingresa en las corrientes de agua y entra en contacto con los sedimentos se transforma en metilmercurio. Éste puede ser absorbido por los invertebrados, para después circular por la cadena trófica (Veiga et al., 2006). Por otra parte, los vapores de mercurio producidos por la quema de la aleación oro-mercurio, pueden pasar directamente a los suelos y las aguas extendiéndose hasta distancias de 2 km del sitio de quemado (López, 1998; Veiga et al., 2006) lo cual tiene consecuencias directas sobre los humedales de la cuenca. Este es el caso de la ciénaga de Simití expuesto en el Recuadro 3.3.

RECUADRO 3.3 Minería de aluvión y degradación de la ciénaga de Simití, Bolívar.

La ciénaga de Simití con 2.333 ha localizadas en el departamento de Bolívar está influenciada por una serie de quebradas provenientes de la Serranía de San Lucas, en donde se realiza explotación minera de oro empleando altas concentraciones de mercurio, cianuro y ácido nítrico que son descargadas sin ningún tratamiento a los cuerpos de agua que fluyen hacia la ciénaga (Virola, 2009). Dichos elementos son altamente tóxicos para animales y plantas. El mercurio es traspasado rápidamente en las cadenas tróficas ya que se acumula en los sedimentos, en donde los microorganismos lo transforman a su forma orgánica (metilmercurio) y es consumido por macroinvertebrados que habitan éstas áreas, los cuales constituyen el alimento de gran variedad de peces que lo acumulan en su organismo (Mancera & Álvarez, 2006). En el estudio realizado por Olivero & Johnson (2002) se pudo determinar la existencia de altas concentraciones de mercurio en varias especies de peces capturados en la ciénaga de Simití, como el bocachico (Prochilodus magdalenae) (2,6 y 3,53 mg/Hg/Kg). Esta cifra supera los estándares internacionales (0,5 mg/Hg/Kg). Sin embargo, las especies con mayor capacidad de acumulación son las carnívoras como el moncholo, la doncella, la mojarra amarilla, la pacora, Torres (2011). el bagre blanquillo y el bagre pintado.

Es importante aclarar que gran parte del área de explotación aurífera en el cauce del río Nechí no se realiza en lo que se ha denominado llanura aluvial de la cuenca Media del río Magdalena. 1


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

3.3.2 MINERÍA SUBTERRÁNEA O DE FILÓN Explotaciones subterráneas se realizan en casi todos los municipios mineros de la región, principalmente para la extracción de oro y carbón. Esta técnica es considerada un método tradicional desarrollado al interior de la tierra, mediante la perforación de túneles y socavones para el acceso a los mantos aprovechables de los minerales (Ministerio de Minas y Energía, 2009). Las técnicas empleadas dependen de factores tales como el tamaño del filón, la localización de las formas geológicas, el tipo de mineral extraído, así como de la composición y fuerza del estrato rocoso (Amstrong & Raji, 2001). Los principales métodos de extracción son: sistema de cámaras y pilares; uso de vetas angostas donde la presión entre los pilares de soporte y las rocas subterráneas no es excesiva, lo cual permite que el techo se pueda soportar de forma natural (Ministerio de Minas y Energía, 2003); y sistema por tajos largos, que consiste en la explotación de una gran área de reserva de mineral (Amstrong & Raji ,2001).

En los procesos relacionados con la explotación aurífera subterránea, además de las técnicas anteriormente descritas, se llevan a cabo otras fases que comprenden la molienda del material a partir de la cual se busca que el mineral alcance un grado de liberación para ser recuperado gravimétricamente o por amalgamación con mercurio. Otra técnica utilizada consiste en la lixiviación con cianuro, que se emplea de manera recurrente para la percolación en tanques donde las colas de la amalgamación se mezclan con cal hasta alcanzar un pH alcalino, que posteriormente se depositará en tinas de cianuración. En el fondo de la tina se encuentra un medio filtrante que permite que la solución fluya por gravedad hacia cajas de precipitación con viruta de zinc. En otra fase el precipitado de cianuración se pasa a un recipiente de acero donde se calcina a fuego lento para su fundición y purificación que consiste en someterlo a altas temperaturas (1.300 a 1.500 oC), a partir de hornos eléctricos o de ACPM durante 2 o 3 horas. De esto se obtiene un botón de oro y otros metales, que se someten a un tratamiento de ácido nítrico o sulfúrico a partir del cual se cementa el oro para ser separado por fundición nuevamente (MMA, 2002).

Durante todo el proceso se realiza una tala indiscriminada de la vegetación existente en el área de explotación que junto con actividades como la remoción de suelos ocasiona la pérdida de cobertura vegetal, lo cual afecta los hábitats de especies de fauna, y ocasiona migraciones y detrimento de ecosistemas. Lo anterior tiene como resultado la pérdida de la capacidad de las áreas locales para autorecuperarse mediante procesos de sucesión natural. La erosión resultante tiene impactos trascendentales, ya que “en la mayoría de las zonas carboníferas colombianas, los suelos son de carácter arcilloso arenoso, semiárido y la cobertura vegetal es pobre, poco densa, lo cual facilita los procesos de remoción en masa por escorrentía” (MMA, 2002). Por otra parte, la explotación de minería subterránea, menor a 30 m, llega a generar hundimientos del terreno, alterando considerablemente la topografía y la geomorfología, mientras que las excavaciones a medidas superiores pueden generar el hundimiento de infraestructuras (UPME, 2001). No existe minería sin agua; en el caso de la minería subterránea durante la apertura de la mina la excavación de galerías y bombeos de agua de los niveles freáticos seccionados o interceptados provoca la modificación del régimen de caudales subterráneos, con cambios en la descarga sobre la superficie, además de la contaminación de acuíferos, corrientes superficiales y suelos, producto de los procesos de meteorización de sulfuros y azufre presentes en los yacimientos (MMA, 2002). En el caso de la minería aurífera de filón recurrentemente se usa mercurio durante la fase de amalgamación con las implicaciones descritas en el ítem 3.5.1. Otro método empleado es la lixiviación del material por medio del rocío de una solución de cianuro de sodio que amalgama el oro para su recuperación. De acuerdo con Ándres (2009), los riesgos ecológicos de la aplicación de cianuro son severos, ya que es un elemento altamente tóxico para la biota. “Concentraciones en el aire de 200 ppm de cianuro de hidrógeno son letales para los animales, y concentraciones de 0,1 miligramos por litro son mortales para algunas especies acuáticas”. De acuerdo con testimonios de pobladores del municipio de Rioviejo


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

(Bolívar) en cuyas cabeceras se encuentra un importante número de explotaciones mineras de oro de la Serranía de San Lucas, hay daños graves en la salud de los habitantes, principalmente en la población infantil. Esto se relaciona con la aparición, cada vez más frecuente, de labio leporino y afectaciones de la piel en infantes.

Además, las lagunas de almacenamiento pueden generar desastres ecotóxicos, en el momento en que se presenten lluvias torrenciales que rebasen su capacidad de carga (Ándres, 2009). Finalmente, las etapas de desarrollo y producción de la minería subterránea producen grandes emisiones de material particulado a causa de las operaciones de arranque y perforación, generando emanaciones de gases tóxicos y contaminación

3.3.3 MINERÍA A CIELO ABIERTO

La minería a cielo abierto hace referencia a una industria extractiva que funciona de manera transitoria en los lugares donde yacen los materiales de interés, sean estos metales de roca dura, energéticos como el carbón o materiales de construcción como arena, granito, grava y arcilla (Barrera, 2009). Para la región del Magdalena Medio se tienen documentados procesos de extracción de carbón mineral a cielo abierto en los municipios santandereanos de Landázuri, El Cármen de Chucurí y San Vicente de Chucurí, así como diferentes minas destinadas a la producción de materiales de construcción en municipios de La Dorada (Caldas), Puerto Nare (Antioquia), entre otros. Por otra parte, se conoce de 14 títulos mineros concedidos a la empresa trasnacional Anglogold Ashanti S.A. y Kendha S.A. para la explotación de oro y plata a cielo abierto en 17.924 hectáreas del municipio de Santa Rosa del Sur (Bolívar) (Alcaldía mayor del municipio de Santa Rosa del Sur, 2012). La minería a cielo abierto es una de las prácticas que genera perturbaciones más severas si tenemos en cuenta las implicaciones ecosistémicas que conlleva. No sólo genera degradación de todos los compartimentos del sistema, sino que además los remueve logrando que el nivel de prestación de servicios ecológicos se reduzca y que las posibilidades de recuperación de la estructura y función del ecosistema sean más

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del aire. “Colombia es el lugar del mundo con mayor contaminación de mercurio en el aire y en el agua, teniendo en cuenta que cada año se emiten, en promedio, entre 50 y 100 toneladas de mercurio durante el proceso de extracción del oro de manera subterránea” (Güiza, 2010). Estudios desarrollados por Olivero & Johnson (2002), sobre el efecto que tiene la contaminación de mercurio en las fuentes hídricas y humedales del sur de Bolívar permitió determinar que las especies de peces con mayor capacidad de acumulación del elemento son Moncholo (Hoplias malabaricus), Doncella (Ageneiosus caucanos), Mojarra amarilla (Caquetaia krausii), Pacora (Plagioscion magdalenae), Bagre blanquillo (Sorubin cuspicaudus) y Bagre pintado (Pseudoplatystoma fasciatum).

difíciles (Barrera, 2009). El primer proceso de alteración que se da es la remoción de la vegetación y con ello la desaparición de la fauna que la habita. El segundo es la extracción del suelo. Durante esta fase se pierde la formación de horizontes estructurales que pudieron tardar cientos de años en formarse, además de la edafofauna responsable de los procesos de descomposición y ciclaje de nutrientes. El tercer gran proceso de degradación ocurre durante la extracción de los minerales, a partir de la cual se transforma la geoforma generando taludes de pendiente elevada (33 – 45°) que dificultan aún más los procesos sucesionales y representan un riesgo para la probabilidad de ocurrencia de procesos de remoción en masa en los sitios explotados (Jorba & Vallejo, 2008). La remoción de los enormes volúmenes de materiales produce cambios en la geoforma del paisaje, creando aplanamientos, excavados, escombreras, diques, balsas (presas de decantación) taludes, etc. Cuando los diseños son defectuosos o la mina es cerrada sin el adecuado proceso de adecuación geomorfológica, el terreno queda inestable, propenso a la erosión y deslizamientos, lo cual puede generar volcamientos y derrumbes locales (López, 1987). Por otra parte, Moran (2013) sostiene que las características tecnológicas de minería superficial generan requerimientos hídricos de aproximadamente 1 m3 por segundo, desde la puesta en


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

marcha de la explotación hasta su cierre. Su uso se da de forma intensiva en las diferentes fases del proceso. En la fase de extracción, el agua es requerida para abastecer los campamentos, el riego de caminos y del área explotada, como mecanismo de reducción del polvo en suspensión (Aráoz, 2010). Durante esta misma fase se extrae el suelo, destruyendo a su vez grandes volúmenes de acuíferos (reservorios de agua subterránea) y dañando su estructura original, lo cual causa un impacto irreversible en las reservas hídricas locales (Fierro, 2009). Los requerimientos hídricos de la fase de procesamiento y concentración de materiales, varían de acuerdo con el tipo de minería que se emplee. En las minas a cielo abierto, la trituración de la roca forma túneles en donde el oxígeno, el aire y microorganismos reaccionan con los minerales generando ácidos y otros elementos químicos, que podrían llegar a contaminar diferentes cuerpos de agua. Adicionalmente, el uso de explosivos incrementa las concentraciones de nitrato y amoníaco, provocando la eutrofización y la contaminación de los cuerpos de agua. Cuando la minería es por lixiviación, se recurre al uso de agua con aditivos químicos (ácido sulfúrico, cianuro, sodio, etc.) para separar los minerales de los restantes

residuos mineros, ya sea a través del método de lixiviación por pilas o a través de la flotación. Para Carrere (2004), dichas soluciones químicas no sólo liberan los metales deseados, sino que también movilizan otros metales pesados, contaminando aguas superficiales y subterráneas.

Los efectos de contaminación hídrica pueden desencadenar procesos de bioacumulación, es decir, fijación de toxinas en organismos, lo cual puede traer implicaciones importantes sobre las cadenas tróficas de los ecosistemas y el funcionamiento de los mismos. Dicho proceso se ha venido manifestando en el municipio del Carmen de Chucurí (Santander) en donde la empresa minera Centromin S.A. ha venido realizado explotación de carbón alterando la calidad de los afluentes hídricos que surten los acueductos municipales. Esto ha generado cambios en la coloración de las aguas con extraños tonos rojizos, azulado o verdosos (Figura 3.10) (Rodríguez, 2011). A nivel de cuenca hidrográfica, las implicaciones de la minería a cielo abierto se expresa en términos de reducción de caudales y contaminación de las aguas, producto de alteración de los procesos de intercepción, infiltración y transporte.

FIGURA 3.10 Minería a cielo abierto y daño de fuentes hídricas en El Carmen de Chucurí.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Rodríguez (2011).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

Es importante mencionar que muchas veces las minas son abandonas después de su aprovechamiento sin que se lleven a cabo acciones de recuperación de taludes y restauración del suelo, la vegetación y la fauna. Esto constituye otro de los determinantes de degradación de este tipo de actividad económica, pues luego de que el área intervenida ha perdido completamente su trayectoria sucesional y su memoria biológica, la sucesión primaria no se inicia, permitiendo que el nuevo sustrato se siga erosionando y que especies heliófilas con bajos requerimientos de nutrientes como las especies invasoras, colonicen estos nuevos espacios y tensionen no sólo el área ya perturbada, sino los ecosistemas que la rodean (Barrera, 2009).

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En síntesis, la minería en la cuenca media del río Magdalena se puede catalogar como una perturbación severa, generadora de fuertes procesos de degradación de ecosistemas terrestres y acuáticos en la región, producto de cambios geomorfológicos ocasionados por las diversas actividades del procesos de explotación que conllevan a la pérdida de horizontes estructurales, deterioro de caudales y fuentes hídricas; destrucción de hábitats, alteraciones sobre la calidad del recurso hídrico, contaminación por metales pesados y elementos tóxicos para la biota local y la salud humana. En su conjunto, todas las acciones de cambio ocasionadas en los procesos extractivos conllevan un detrimento de la diversidad biológica del territorio (Figura 3.11).

FIGURA 3.11 Dinámica de degradación ejercida por la explotación minera en el territorio.


3.4

PRODUCCIÓN DE HIDROCARBUROS

La producción de hidrocarburos ha sido un sector coyuntural en la configuración del Magdalena Medio. Se sabe que los yacimientos de Barrancabermeja brotaban a la superficie y eran conocidos por los indígenas Yariguíes desde tiempos prehispánicos. Pero sólo entrado el siglo XX se establece la industria petrolera en el territorio con la firma del contrato de la Concesión de Mares y la puesta en producción del campo La Cira – Infantes efectuada por la compañía estadounidense Corporación Tropical Oil Company (filial de Standard Oil de New Jersey) que además construye la refinería de Barrancabermeja entre 1922 – 1926. En 1951 se revierte la concesión de Mares a la nación y se conforma la Empresa Colombiana de Petróleos, hoy Ecopetrol S.A. (Roa, 2002). De acuerdo con la información suministrada por la Agencia Nacional de Hidrocarburos – ANH (2012), 29 de los 32 municipios que

constituyen la región presentan incidencia de la actividad petrolera. Para el 2012 estaban en exploración 1.376.853 hectáreas, de las cuales el 51% se localizan en el departamento de Santander y son los municipios de Puerto Wilches, Aguachica, Simití y Puerto Boyacá los que ostentan la mayor cantidad de hectáreas dedicadas a esta actividad. Por su parte, 557.710 hectáreas fueron destinadas a la producción de hidrocarburos. El departamento de Santander concentró el 66% del total producido. Sobresale la actividad de los municipios de Barrancabermeja (88.520 hectáreas), seguido por Cimitarra (66.977 ha), Puerto Wilches (55.939 ha) y Sabana de Torres (52.824 ha) (Anexo 6; Tabla 3.2). Adicionalmente, 1.397.105 hectáreas que estaban bajo la administracón de la ANH para ser subastadas en el 2012. Lo anterior indica que el 97,5% de la cuenca media del río Magdalena resulta de interés para la actividad de producción petrolera (Figura 3.12).

TABLA 3.2 Distribución de las áreas destinadas a disposición, exploración y producción de hidrocarburos por departamentos con extensión territorial DEPARTAMENTO

Antioquia Bolívar Boyacá Caldas Cesar Cundinamarca Santander

DISPONIBLE PARA SUBASTA

EXPLORACIÓN

PRODUCCIÓN

Área (ha)

%

Área (ha)

%

Área (ha)

%

114.660 269.184 98.555 53.329 119.660 20.623 721.093

8,2 19,3 7,1 3,8 8,6 1,5 51,6

134.906 173.994 78.882 19.762 243.915 19.841 705.552

9,8 12,6 5,7 1,4 17,7 1,4 51,2

49.605 30.412 25.154 395 55.882 25.065 371.197

8,9 5,5 4,5 0,1 10,0 4,5 66,6

TOTAL

FUENTE: ANH (2012).

1.397.105

1.376.853

557.710

SIN INTERÉS

Área (ha)

13.630 57.083 0 15 3.754 0 11.952

%

15,8 66,0 0,0 0,0 4,3 0,0 13,8

86.434


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

El total de empresas nacionales y transnacionales dedicadas a esta actividad en el Magdalena Medio asciende a 33, de las cuales 21 desarrollan el proceso de exploración. Entre ellas se destaca Ecopetrol S.A con 537.079 hectáreas tituladas y Shell Exploration con 166.222 hectáreas. Las restantes 12 empresas se dedican

51

a la producción de hidrocarburos. En esta área también la actividad de Ecopetrol S.A. es predominante pues aprovecha un total de 315.070 hectáreas. Le siguen Petrocolombia S.A.S. con 51.114 hectáreas y Pacific Stratus Energy con 50.380 hectáreas en producción (Anexo 7) (ANH, 2012).

FIGURA 3.12 Áreas de interés para explotación de hidrocarburos.

Áreas disponibles ANH para subasta Áreas en exploración Áreas en producción

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000, Cartografía Temática Esc: 1:100.000 ANH 2012.


52

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

Por otra parte, el desarrollo de la industria que implica redes de carreteras, pozos, facilidades de producción y refinación en la cuenca media del río Magdalena origina una perturbación de gran incidencia territorial. Esto tiene un fuerte impacto sobre los ecosistemas, en la medida en que las diferentes fases del proceso productivo (exploración, acceso y preparación del pozo, perforación, producción, limpieza y cierre), afectan, en diferente proporción todos los compartimentos de los sistemas ecológicos allí existentes. (Figura 3.13) (Ko & Day, 2004). Desde el inicio de la exploración y producción de hidrocarburos en la región, la transformación de los ecosistemas ha sido una constante, pues durante la construcción de vías de acceso, plataformas y oleoductos, fue profundamente

afectada la diversidad de hábitats allí existentes y la variedad de las especies que la poblaban. Esto alteró los procesos corrientes de dispersión, colonización y alimentación, lo cual tuvo profundas implicaciones sobre las redes tróficas de los ecosistemas, como por ejemplo, cambios en los patrones de polinización y dispersión de especies vegetales (O’Rourke & Connolly, 2003). Es sabido que la compañía Standard Oil Company intervino más de 100 mil hectáreas en la región del Carare. En el caso del municipio de Barrancabermeja se perdió casi el 70% de las coberturas naturales producto de la perforación de más de cinco mil pozos de exploración y producción (Roa, 2002; Alcaldía mayor del municipio de Barrancabermeja, 2012).

FIGURA 3.13 Dinámicas de cambio ecosistémico generados por la explotación de hidrocarburos.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Ecopetrol (2012), Garzón (2012) y Socha (2012).

En cuanto a las fases de exploración y producción de hidrocarburos hay que señalar la incidencia que tiene la perforación de los pozos de extracción. Allí se utilizan altas cantidades de agua que resulta contaminada y que posteriormente es desechada, pues contiene residuos de petróleo, fluidos de la perforación y lodo (O’Rourke & Connolly, 2003). Durante varias décadas en las que se desarrolló esta actividad en la región, las empresas no hacían ningún manejo ambiental en los campos. Se realizaban descargas directas sobre afluentes hídricos y poco importaba

que se derramara crudo en el suelo (Roa, 2002), creando un impacto de gran magnitud que aún no se calcula como pasivo para los ecosistemas y comunidades de la región. Por otra parte, la composición química de los lodos de perforación tiene compuestos tóxicos que inhiben el crecimiento y desarrollo reproductivo de muchas especies acuáticas, lo cual pudo haber reducido el establecimiento de comunidades biológicas en los ambientes perturbados (Bravo, 2007). Adicionalmente, la extracción de crudo va acompañada de una


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

gran cantidad de agua, que puede ser reinyectada para extraer más petróleo o depositada en piscinas de almacenaje. En ambos casos, el agua extraída contiene hidrocarburos volátiles y semivolátiles, metales pesados y en algunos casos material radioactivo que puede contaminar aguas superficiales y subterráneas, así como los sedimentos existentes en los cuerpos de agua (O’Rourke & Connolly, 2003; Ko & Day, 2004). A lo anterior se suman los continuos derrames de petróleo y otros productos químicos, como consecuencia de factores como goteo de las tuberías, corrosión de la infraestructura, accidentes y atentados. Las implicaciones de estos sucesos han sido severas. Cuando el crudo cae en el suelo se presenta reducción en la tasa fotosintética de las plantas impidiendo la reposición de la cubierta vegetal y el desarrollo de cultivos agrícolas. En el caso de los derrames sobre sistemas acuáticos los componentes más pesados tienden a hundirse en los sedimentos ocasionando la contaminación del recurso, que puede tardar décadas

53

en regularse; muchos sistemas acuáticos pierden su capacidad de sostener la biota y muchas sustancias pueden ser biocumuladas en las cadenas tróficas (Ko & Day, 2004).

Estudios realizados en varias partes del mundo han encontrado que en los humedales aledaños a las plataformas de perforación donde ha ocurrido algún tipo de derrame, se registran elevadas concentraciones de hidrocarburos policíclicos aromáticos en los tejidos de peces; asimismo, suelen aparecer alteraciones morfológicas en las poblaciones ícticas como aletas con algo de gigantismo o enanismo y cambios en la coloración, entre otros. Además, muchas especies de anfibios, aves y mamíferos depredadores son muy sensibles a la contaminación y pueden acumular durante toda su vida compuestos tóxicos en sus organismos (Bravo, 2007). Casos como los anteriores se vienen presentando continuamente en las ciénagas que hacen parte de la cuenca media del río Magdalena. Algunos de estos se documentan en el Recuadro 3.4.

RECUADRO 3.4 Derrames de petróleo y daños ecológicos en ciénagas del Magdalena Medio.

En el Magdalena Medio son frecuentes las denuncias sobre la contaminación de las ciénagas por el derrame de hidrocarburos. En 1999 ocurrió una explosión del Pozo Llanito 18 que generó el derrame de 250 barriles de crudo, los cuales se esparcieron por la ciénaga con el mismo nombre en Barrancabermeja (APALL & Corporación Bioambiental, 2002). La comunidad de pescadores del llanito instauró una demanda contra la empresa Ecopetrol S.A, que a la fecha no ha surtido efecto. La ciénaga Opón ha sido afectada por los derrames producidos en la extracción ilegal de gasolina del oleoducto que atraviesa la quebrada Vizcaína (Contreras et al., 2007). Recientemente, se presentó una ruptura del oleoducto Puerto Boyacá - Barrancabermeja, daño que ocasionó una emergencia sobre la ciénaga Juan Esteban, La Cira y Caño Arenal (Barrancabermeja) (Suárez, 2012). De acuerdo con Mancera & Álvarez (2006), se han encontrado altas concentraciones de hidrocarburos en peces de los afluentes del río Cimitarra (745g µg/g), en donde las especies más afectadas son Triportheus magdalenae (Arenca), (Bocachico) y Pimelodus clarias (Nicuro). Uno de los casos más dramáticos ha sido el de la ciénaga de Palagua, ubicada en el municipio de Puerto Boyacá, la cual era atravesada por un oleoducto sumergido, construido por la Texas Petroleum Company, compañía que por más de 40 años realizó vertimientos de aguas con residuos de perforación (Defensoría del Pueblo, 2007). Las implicaciones de estas actividades se hicieron visibles en 1987 cuando se presentó la primera mortandad de peces. En 1990 se descubrieron depósitos de miles de lodos aceitosos en los bajos inundables que drenan hacia la ciénaga cuya existencia fue Pozo Ciénaga el Llanito (Garzón 2012) ocultada por la empresa (Avellaneda, 2004)


54

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

Actualmente se dice que la ciénaga fue prácticamente asesinada. Sus sedimentos están constituidos por sustancias tóxicas como metales pesados (estroncio, plomo, mercurio, vanadio, sales y óxidos) y se ha presentado mortandad cíclica de peces durante los años 1993, 1994, 2005 y 2008, producto de la contaminación de sedimentos con altas concentraciones de metales pesados como Plomo, Selenio, Cadmio y Bario, y la reducción de la cantidad de oxígeno del agua por el procesos de eutrofización que manifiesta el humedal (Avellaneda, 2004; Defensoría del Pueblo, 2007; Alcaldía mayor del municipio de Derrame C. Juan Esteban (Socha, 2012). Puerto Boyacá, 2008).

El proceso de extracción de crudo es acompañado de la contaminación del aire por factores como emisiones de los equipos de perforación, combustión de gases naturales, emisiones de gases y malos olores relacionados con la emisión de azufrados (O’Rourke & Connolly, 2003). Estos aspectos, que se suman al ruido constante que el proceso de las torres de perforación genera, se manifiestan sobre la fauna a través de continuas migraciones y en el cambio del comportamiento alimenticio y reproductivo de algunas especies. En resumen, la exploración y producción de hidrocarburos en el valle aluvial de la cuenca Media del río Magdalena ha sido realizada

a costa del detrimento de los ecosistemas naturales: los continuos procesos de deforestación, la alta demanda hídrica para la extracción de petróleo, y los derrames y fugas de hidrocarburos han ocasionado un incremento en las tasas de erosión, sedimentación y contaminación de suelos y agua que ha dado como resultado la alteración tanto de las poblaciones biológicas, como de la calidad de las fuentes hídricas desencadenando procesos de biocumulación y ecotoxicidad con repercusiones negativas en la salud de las poblaciones locales y generando además efectos desastrosos en la biodiversidad local y en el equilibrio ecosistémico (Figura 3.14).

FIGURA 3.14 Producción de hidrocarburos y deterioro ecosistémico.


3.5

GENERACIÓN DE ENERGÍA HIDRÁULICA Y EXPANSIÓN DE LAS PRESAS DE AGUA

La alta demanda energética a nivel mundial y los conflictos ocasionados por emisiones de gases de efecto invernadero han incentivado la puesta en marcha de macroproyectos mundiales para la generación de “energías limpias” o renovables como ha sido catalogada la energía hidráulica producida mediante la construcción de centrales hidroeléctricas que aprovechan el potencial de las masas hídricas de los ríos. Sin embargo, las bondades de este tipo de proyectos aún está en discusión, pues la gran variedad de impactos socio-ecológicos identificados en este sector pone en cuestión la huella ecológica de estas “nuevas energías” sobre los territorios (Carrerre, 2003; Castaldi et al., 2003). La gran cuenca del río Magdalena produce el 70% de la energía hidroeléctrica del país. Sobre su parte media se han desarrollado varios proyectos energéticos entre los cuales se

destacan la represa Patángoras constituida por el embalse Amaní de aproximadamente 1.220 hectareas localizado sobre la cuenca del río La Miel en el departamento de Caldas (Isagen, 2008). Asimismo, sobre la cuenca del río Nare (Antioquia) se encuentran cuatro centrales eléctricas: San Carlos, La Jaguas, Playa y Guatapé cuyos embalses cubren un área aproximada de 8.740 hectáreas y producen cerca de 4.000 Mw (Isagen, 2008; EPM, 2012). No obstante, el proyecto con mayor incidencia territorial es la construcción de una represa de 190 m de altura en la cuenca baja del río Sogamoso (Hidrosogamoso) que tiene presencia en nueve municipios del departamento de Santander (Roa & Duarte, 2012). La puesta en marcha de todas estas iniciativas energéticas ha generado profundas transformaciones con fuerte incidencia en el paisaje, sus ecosistemas y la diversidad biológica de la región (Figura 3.15).

FIGURA 3.15 Daños en el paisaje y los ecosistemas producto de la construcción la represa de Hidrosogamoso.

FUENTE FOTOGRÁFICA: ABC Economía (2011); Cortes (2012); Socha (2012).


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

Entre los primeros procesos de alteración derivados de la construcción de represas se encuentra la pérdida de bosques y otras coberturas naturales y/o antrópicas producto del desarrollo de las diferentes fases de operación como vías de acceso, área de la presa, rebosaderos, desviación de los cauces naturales, zonas de depósitos de materiales, entre otros. Un ejemplo claro de este proceso devastador lo constituye el área de intervención del proyecto Hidrosogamoso, en el que tiene lugar la inundación de 6.973 hectáreas de las cuales 2.440 ha corresponden a bosques primarios y secundarios (Isagen e Ingetec, 2008). A partir de esto es inminente la pérdida de hábitats y recursos para la fauna y flora local, que conlleva inevitablemente a la muerte y/o migración de las especies que pertenecen a este espacio. Además la transformación de estas miles de hectáreas de ecosistemas terrestres a ecosistemas acuáticos genera cambios radicales sobre la ecología de los sistemas, alterando la estructura, composición y función de las comunidades biológicas y por ende la oferta de servicios ecosistémicos. Una vez construidas las represas se realiza el desvío de los cauces naturales de los ríos regulando su caudal para la obtención de la energía requerida. Esto genera perturbaciones severas como: (i) reducción de caudales por derivaciones y por incremento de la evaporación desde el vaso de la presa; (ii) modificación del régimen hidrológico aguas abajo, regulando y disminuyendo el período de estiaje; (iii) reducción en el número de crecientes súbitas, y (iv) cambio en los procesos de erosión, transporte y sedimentación del sistema, producto de la adaptación a las nuevas condiciones como el lecho del río, sus márgenes y sus barras sedimentarias.

Todos estos procesos dan como resultado cambios en la geomorfología fluvial que dejan clara la tendencia hacia la simplificación del cauce en cuanto a encajamiento y sinuosidad. Esta tendencia ha generado pérdida en la movilidad lateral y vertical de los ríos la cual constituye el motor de la dinámica ecológica de la llanura aluvial ya que regula las variaciones espaciales en los hábitats determinando la diversidad y productividad de los sistemas, factor fundamental para las poblaciones de peces, macroinvertebrados, flora anfibia, terrestre y acuática, entre otros (Gonzáles et al., 2007). Roa & Duarte (2012) sostienen que dos

años después de iniciada la construcción del muro de la represa Hidrosogamoso la cuenca ha tenido varias transformaciones como desaparición de las vegas aguas arriba, cambios en el volumen del agua, sedimentos, velocidad del caudal, entre otras. Adicionalmente, las continuas explosiones que se presentan en la construcción de la presa liberan elementos geoquímicos que se mezclan con la dinamita alterando la química del agua. Por otra parte, el estancamiento del agua del río en la presa y la inundación de grandes cantidades de tierra firme (transformación de un sistema lótico a uno léntico) incrementan la concentración de sedimentos y la liberación de nutrientes (especialmente N y P), y aumentan la productividad de la masa de agua ampliando la concentración de bacterias heterótrofas que se alimentan de la materia orgánica que consumen el Oxígeno disuelto. De esta manera, en la parte inferior de la presa pueden presentarse condiciones anaerobias debido a la sedimentación de la materia orgánica, la poca penetración del Oxígeno y la ausencia de fotosíntesis, lo que crea un ambiente tóxico para muchas especies. Adicionalmente, la zona media y alta de la columna de agua puede incrementar su actividad fotosintética producto de las altas tasas de acumulación de sedimentos y la materia orgánica, aumentando el pH del agua, liberando altas cantidades de amoníaco en su forma libre – NH3, haciendo del ambiente un lugar tóxico para muchos organismos, en especial los peces (von Sperling, 2012). En este mismo sentido, la acumulación de sedimentos en el vaso de la presa disminuye su capacidad de almacenamiento con el paso del tiempo. Es entonces cuando el agua “limpia” se reintegra al río haciendo que éste fluya con más fuerza y velocidad, factor que acelera la tasa de erosión de su cauce y que contribuye a una mayor socavación y aumento de la profundidad del cauce del río (Castaldi et al., 2003). De esta manera, el déficit en los flujos sedimentarios origina la alteración de los estilos fluviales lo que implica la desaparición de los cauces trenzados y su sustitución por cauces únicos. Esto puede generar déficit hídrico localizado ya que la escasa corriente circulante, concentrada en el canal profundo incide en la reducción de la dinámica lateral del afluente. El resultado puede ser un descenso contundente en el nivel


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

freático regional y con ello en los afluentes menores del territorio (Gonzáles et al., 2007). Sumado a lo anterior, la necesidad de mantener un flujo continuo para la producción de energía ha hecho que muchas empresas opten por la canalización de las aguas hacia un cauce principal con implicaciones directas sobre

57

la oferta hídrica regional. Un caso que expone dicha situación se presenta actualmente en la cuenca del río La Miel (Caldas), donde el desarrollo del complejo hidroeléctrico operado por la empresa Isagen S.A. ocasionó la desecación de 22 quebradas en los municipios de Samaná y Norcasia (Recuadro 3.5).

RECUADRO 3.5 Trasvase para generación eléctrica y deterioro de microcuencas en Caldas.

En el año 1998, se inició la construcción del embalse Amaní para la generación de energía hidráulica mediante el aprovechamiento de las aguas del río La Miel (Caldas) subcuenca del río Magdalena. La obra consistió en la conducción de las aguas a presión por una serie de túneles y pozos hasta las tres unidades de generación de la empresa Isagen para la producción de 1.135 GWh/año (Lasso et al., 2008).

Con el objeto de incrementar la demanda energética de la presa, en el año 2008 se inicia la construcción de una serie de obras que tiene como fin trasvasar 20.000 lt/s de aguas provenientes del río Manso, hasta el embalse Amaní a través de un túnel de presión de 4,1 km. Sin embargo, desde el año 2011, se presentan una serie de denuncias sobre la afectación de esta obra en la reducción de los caudales de 22 microcuencas ligadas al río, que están desapareciendo en los municipios de Samaná y Norcasia (Correa, 2012). Lo anterior es el resultado de la pérdida de aguas de infiltración (lluvias y escorrentía superficial), las cuales se cuelan hasta el túnel y no alcanzan a abastecer los cauces naturales cercanos (Cuervo, 2012). Las perturbaciones generadas por la construcción de hidroeléctricas en diferentes entornos que afectan la fauna de la región pueden darse a través de la pérdida y/o alteración del hábitat y la oferta de recursos naturales. Uno de los impactos mejor documentados es el de la interrupción del libre desplazamiento de organismos, ya que la fragmentación ocasionada por las represas elimina la conectividad entre hábitats, generando así desequilibrios sobre la dinámica de metapoblaciones o poblaciones locales. La mayoría de especies ícticas que habitan sistemas fluviales complejos, como los de las cuencas que son parte de la llanura aluvial del río Magdalena, funcionan como grupos de

Trasvase Río Manso Constructora Concreto S.A. (2010).

Quebrada Deteriorada, Valencia (2012).

poblaciones locales que se conectan entre sí por procesos de emigración e inmigración (metapoblaciones) entre sistemas lacustres y fluviales. Para aquellas especies de hábitos migratorios como el Bocachico (Prochilodus magdalenae), la Dorada (Brycon moreii), la Picura (Salminum affinis), el Bagre tigre (Pseudoplatystoma magdaleniatum) entre otros, la presencia de una barrera en su ruta genera un impacto severo que puede ocasionar un descenso exponencial en las poblaciones referidas (Habit & Parra, 2012). Un ejemplo de lo anterior es la mortandad de peces registrada desde los primeros dias de la desviación del río Sogamoso; Roa & Duarte (2012) sostienen que “los pescadores locales


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

indican que se ha reducido notablemente la diversidad de peces, principalmente aquellos que se ahogan por el exceso de lodo acumulado en las agallas, otros mueren envenenados y otros están tomando diferentes rutas que se desvían del cauce principal”.

Un aspecto importante que es preciso mencionar se refiere a la incidencia que tiene la acumulación de grandes volúmenes de agua en las presas y el incremento en las tasas de evaporación que generan cambios en el ciclo hidrológico y en el clima local. Estudios en diferentes partes del mundo señalan una posible correlación entre la construcción de represas y la activación o inducción de terremotos. La teoría que refiere dicha correlación indica que las fuerzas agregadas por las represas a lo largo de las fallas inactivas parecen mucho más fuertes que las liberadas por tensiones orogénicas. Aunque es necesario el desarrollo de más investigaciones en torno al tema, existen antecedentes, como el desastre acaecido en la Presa

Koyna en la India, que sustentan la posible validez de esta hipótesis (Castaldi et al., 2003).

Dicho lo anterior, hay que señalar que la generación de energía hidroeléctrica lleva consigo perturbaciones ineludibles entre las cuales hay que resaltar las que tienen que ver con cambios sobre las coberturas naturales. Estas disminuyen el área ocupada por sistemas terrestres, transformándolos en sistemas lénticos de tipo antrópico. Asimismo, hay que tener en cuenta otros factores de perturbación como el deterioro de los sistemas hídricos que contribuye a cambiar los flujos de agua naturales y al desarrollo de alteraciones sobre la geomorfología local y la movilidad lateral y vertical de las aguas a fin de regular el sistema mediante procesos de simplificación en su dinámica ecológica (Figura 3.16). La interacción entre todos estos elementos de cambio lleva consigo alteraciones sobre las poblaciones biológicas, pérdida de hábitats y recursos y detrimento de la diversidad local.

FIGURA 3.16 Dinámicas de alteración generada por los proyectos hidroeléctricos.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

3.6

59

EXPANSIÓN URBANA

La posición estratégica del Magdalena Medio posibilitó su ocupación temprana y el desarrollo de diversos procesos de colonización en la historia del país. Sin embargo, desde la década de los años cincuenta la región ha experimentado un crecimiento poblacional marcado por el auge de economías extractivas que ha acelerado la consolidación de espacios urbanos sin planificación adecuada y, en algunos casos, la proliferación de condiciones precarias con respecto al bienestar social de sus pobladores (UIS & MMA, 2002). Hoy la región cuenta con un tejido urbano continuo representado en 5.226 hectáreas, de las cuales el 70% están distribuidas entre los epicentros económicos de

Barrancabermeja (2.431 ha), Aguachica (744 ha) y La Dorada (507 ha).

Los procesos de alteración ecosistémica producto de la expansión urbana se manifiestan en la escala del paisaje. Se advierten cambios sobre la topografía local, eliminación de coberturas naturales y fragmentación de bosques, además de procesos puntuales sobre ecosistemas y poblaciones biológicas (Figura 3.17). Asimismo, la consolidación de los espacios urbanos involucra modificaciones en los patrones de drenaje natural, deterioro de aguas subterráneas, erosión, sedimentación de ríos y humedales, entre otros (Banco Mundial, 1991).

FIGURA 3.17 Dinámica de cambio ejercida por la expansión urbana.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Google Inc (2012).

El aspecto de más importante transformación ecológica generado por este tipo de perturbaciones ha sido la ocupación y deterioro de las fuentes hídricas de la región. Sobre los complejos cenagosos del

Magdalena Medio se han levantado asentamientos humanos tales como la ciudad de Barrancabermeja rodeada por las ciénagas de San Silvestre, Juan Esteban y Miramar (Recuadro 3.6).


60

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

RECUADRO 3.6 Expansión urbana en Barrancabermeja y detrimento de los humedales de Santander

La ocupación de los humedales en Barrancabermeja es previa a su fundación. En el año 1913 se efectúa el relleno de una parte de la ciénaga de Miramar en los sectores que hoy en día corresponden al muelle, parque Santander y la bodega de Cormagdalena. Posteriormente, la fundación del municipio en 1922 fue acompañada con la construcción de la refinería sobre el extremo Nororiental de la ciénaga de Miramar. Entre 1951 y 1972 se amplían las instalaciones sobre este mismo cuerpo de agua y la ciénaga de Galán. Se construye la vía circunvalar que bordea el costado oriental de la refinería atravesando el caño El Rosario, las ciénagas Las Camelias y El Rosario (López, 2000).

FUENTE FOTOGRÁFICA: C. Miramar Galvis (2010).

A la par de la ocupación de estos complejos cenagosos, desde la década de los cuarenta se ha venido consolidando el poblamiento de la ciénaga San Silvestre. A partir de este proceso de población se constituye la vereda Campo Gala, el barrio Nariño y el caserío Puerto Gala, donde actualmente funciona el acueducto del municipio de Barrancabermeja. En la construcción de la represa del acueducto fue interrumpida la conectividad existente entre la ciénaga y el río Sogamoso, a través del taponamiento del caño del mismo nombre, lo cual tuvo repercusiones sobre la ciénaga El Llanito (Cormagdalena, 2006). En la actualidad se proyecta la construcción de 30 Km de doble calzada que conectarán la Troncal del Magdalena Medio con el Puente Guillermo Gaviria hacia la refinería de Ecopetrol, lo que implica atravesar 630 m de longitud de la ciénaga de Palotal (Alcaldía mayor del municipio de Barrancabermeja, 2012).

Por otra parte, los escasos acueductos municipales existentes en la región se abastecen de los cuerpos de agua superficiales (río Magdalena, ciénagas y quebradas), mientras que las áreas pobladas que carecen de éste servicio proveen sus necesidades hídricas mediante pozos subterráneos. Además existe un déficit crítico de plantas de tratamiento y del sistema de alcantarillado. Por lo general la recolección y disposición de residuos domésticos efectuada en botaderos a cielo abierto se desarrolla sin ejecutar acciones de tratamiento de lixiviados y gases (UIS & MMA, 2002). A partir de los datos obtenidos

por Cormagdalena (2006) se pudo estimar que la carga de contaminantes domésticos en la cuenca media del río Magdalena asciende a 564.377 Kg equivalentes por habitante - EH/día, con aportes en términos de Sólidos Suspendidos Totales (SST), Demanda Biológica y Química de Oxígeno (DBO – DQO), Nitrógeno y Fosfato total. Asimismo, se pudo estimar que del total de los aportes de contaminantes domésticos en la región, sólo se tratan el 6,8% de la producción diaria (37.437 Kg/EH/día). El 53% del total son generados por los epicentros urbanos de Barrancabermeja, Aguachica y La Dorada (Tabla 3.3).

TABLA 3.3 Estimación de la contaminación diaria en Equivalente por Habitante – EH/día por municipio del Magdalena Medio.

DEPARTAMENTO ANTIOQUIA BOLÍVAR

MUNICIPIO

Puerto Berrío Puerto Nare Yondó Arenal Cantagallo

CONTAMINACIÓN DOMÉSTICA

Producida -EH

34.234 6.567 7.215 3.040 3.258

Tratada -EH

0 0 577 0 0

Vertimientos - EH

34.234 6.567 6.926 3.040 3.258

%

6,3 1,2 1,3 0,6 0,6


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

DEPARTAMENTO

BOLÍVAR BOYACÁ CALDAS CESAR CUNDINAMARCA

MUNICIPIO

CONTAMINACIÓN DOMÉSTICA Producida -EH

Morales Regidor Rioviejo San Pablo Santa Rosa Simití

4.679 1.946 6.355 21.353 14.656 6.737

Puerto Boyacá

33.504

La Dorada Aguachica Gamarra La Gloria San Alberto San Martín Puerto Salgar

Barrancabermeja Betulia Bolívar Cimitarra El Carmen El Peñón Landázuri SANTANDER Puerto Parra Puerto Wilches Rionegro Sabana de Torres San Vicente de Chucurí Simacota TOTAL ADAPTADO DE: Cormagdalena (2006).

63.288 67.936 7.834 5.666 14.030 7.630 11.090

168.307 1.159 1.394 12.896 4.903 803 3.116 2.845 15.585 6.037 11.559 12.553 2.202

564.377

Todos estos aportes generan cambios sobre las condiciones fisicoquímicas y biológicas de los cuerpos de agua expresados en términos de reducción del oxígeno disponible, el cual puede llegar a niveles críticos afectando la vida de los sistemas ecológicos. La descomposición de la materia orgánica libera nutrientes que desencadenan procesos de eutrofización o enriquecimiento anormal de las aguas, lo cual incide en la proliferación de plantas acuáticas dinamizando el ciclo de retroalimentación negativa, en donde el ambiente se tornará cada vez más anóxico. Sumado a esto, la acumulación de sedimentos ricos en materia orgánica en el fondo de un ecosistema eutrófico conlleva a una descomposición anaeróbica con formaciones de H2S (ácido sulfhídrico) y NH3 (amoníaco), elementos altamente tóxicos para la biota local (Figura 3.18) (Puentes, 1993).

Tratada -EH

374 0 0 0 0 0

13.402

0 5.435 627 456 1.122 0 0

13.465 0 0 0 0 0 249 0 1.247 483 0 0 37.437

0

Vertimientos - EH

4.492 1.946 6.355 21.353 14.656 6.737 26.803

61

%

0,8 0,4 1,2 3,9 2,7 1,2 4,9

63.288 65.707 7.521 5.439 13.469 7.630 11.090

11,6 12,0 1,4 1,0 2,5 1,4 2,0

2.202

100,0

161.575 1.159 1.394 12.896 4.903 803 2.991 2.845 14.962 5.796 11.559 12.553 546.149

29,6 0,2 0,3 2,4 0,9 0,1 0,5 0,5 2,7 1,1 2,1 2,3 0,4


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

FIGURA 3.18 Expansión urbana y deterioro de humedales.

La alteración ecosistémica tiene implicaciones directas sobre la biodiversidad local, ya que cambios en las condiciones del hábitat generan migración y mortandad de especies nativas como alevinos y juveniles, peces que durante los períodos de estivación pueden quedar atrapados en pozas de inundación y morir allí. Adicionalmente, la contaminación puede generar problemas de ecotoxicidad, es decir acumulación progresiva de metales pesados

en los tejidos del organismo que puede llegar a alcanzar niveles superiores en las cadenas tróficas (Cormagdalena, 2009). Hablar de la infraestructura del transporte como impulsor de pérdida de biodiversidad en humedales de la cuenca Media del río Magdalena involucra el análisis de los sectores fluvial, portuario, férreo y carretero presentes en la región. A continuación se realiza la descripción de los procesos de cambio para cada uno de éstos.

3.6.1 NAVEGACIÓN Y PUERTOS Desde la época prehispánica, la navegación por el río Magdalena permitía la comunicación e intercambio comercial entre los pueblos costeros y el interior del país. Con la conquista, ésta se constituyó en la principal vía de penetración de los españoles y determinó la fundación de poblados a sus orillas como Simití, Morales, Rioviejo y San Pablo. Este factor llegó a ser de tanta trascendencia que todo se medía según la distancia que había de un punto determinado al río. Durante el siglo XIX la bonanza cafetera incentivó la necesidad de cambiar los bongos, piraguas, champanes y canoas por buques a vapor que permitieran trasportar mayores cantidades del producto para su exportación a los mercados internacionales. A mediados del siglo XX se habían consolidado los muelles

fluviales en Puerto Wilches, Puerto Berrío y Barrancabermeja. El número de buques que transitaba el río era aproximadamente 130. Desde la década del sesenta se da inicio al remplazo de los vapores por remolcadores con propulsión a hélice y motores diésel (Cadavid; 1996; Cámara Colombiana de Infraestructura, 2011a; Riaño, 2011).

Actualmente, los 436 Km que pueden recorrerse en la cuenca media del río Magdalena presentan una navegabilidad transitoria. Esto se debe a que las arenas y arcillas que componen su lecho se encuentran en constante movimiento producto de la fuerza hidráulica al que están sometidas y a los continuos aportes de materiales a la cuenca que modifican las características del


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

cauce. Sumado a esto hay que tener en cuenta los cambios en la profundidad durante la época de estiaje que generan problemas de calado para la navegación (Cormagdalena, 2011). No obstante, para el año 2009, se manejaban algunas cifras de navegabilidad y transporte fluvial entre los muelles de Puerto Salgar, Puerto Berrío, Barrancabermeja y Gamarra, que señalaban el tránsito por estas aguas de 99.567 embarcaciones, 799.717 personas y 1.574 956 toneladas de diferentes productos, de los cuales el 56% correspondía a hidrocarburos (ANEXO 8) (Ministerio de Transporte, 2009).

Desde mediados del siglo XIX la necesidad de combustible para los buques a vapor incentivó la deforestación de grandes extensiones de bosques de las orillas del río Magdalena, pues se requerían aproximadamente 56 m3 de madera por cada recorrido que se hacía desde La Dorada hasta Barranquilla (Palacio, 2003). A esto hay que agregar que la consolidación de los puertos de la zona dinamizó la entrada de población a la región teniendo lugar el remplazo de coberturas naturales. Los efectos de la deforestación fueron la fragmentación y la pérdida de conectividad del paisaje. Este factor incidió directamente sobre las poblaciones de fauna de mayor tamaño como reptiles y mamíferos. Adicionalmente, la ausencia de cobertura vegetal estratificada y los altos niveles de precipitación que caen en la región desencadenaron procesos de erosión en las orillas del

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río y aumentaron la carga de sedimentos de la cuenca (Márquez, 2001).

A comienzos del siglo XX, el presidente de la república José Manuel Marroquín informó sobre la imposibilidad de navegar el río. Esto se atribuyó al efecto acumulativo de la sedimentación en la cuenca que hacía de la corriente un factor imprevisible, pues durante el verano el tramo entre La Dorada y Calamar se hacía intransitable y ya en invierno las inundaciones aumentaban en el bajo Magdalena (Palacio, 2003). Actualmente la situación sigue siendo la misma, a pesar de que los gobiernos de turno y las instituciones responsables han hecho esfuerzos por recuperar la navegabilidad de la cuenca y contener los problemas de inundación mediante el desarrollo de obras de ingeniería como jarillones y diques. Estas obras han tenido efectos negativos en los ecosistemas debido a que muchas veces no cuentan con un estudio técnico adecuado y con el conocimiento necesario sobre dinámica ecológica de los sistemas. Esto ha alterado las condiciones hidráulicas de los humedales pues se convierten en barreras del flujo hídrico, que ocasionan cambios en los ciclos biogeoquímicos y biológicos y afectan la fauna local (Naranjo et al., 1999). Sumado a esto, continuamente se vienen realizando dragados de sedimentos mediante el uso de tecnologías que han sido cuestionadas por el impacto que tienen sobre los ecosistemas acuáticos y terrestres (Recuadro 3.7).

RECUADRO 3.7 El Dragado y sus implicaciones ecosistémicas en el río Magdalena

De acuerdo con Cormagdalena (2004), las acciones de dragado en el río Magdalena buscan restituir o mantener el calado necesario para la navegación entre Puerto Berrío - Barrancabermeja - Barranquilla, mediante la ejecución de diversos tipos de tecnología entre las que se encuentran: dragado por acción mecánica o excavadora, por succión a través de una bomba hidráulica que aspira el material (Chapapria, 2004); y dragado por inyección que consiste en agregar grandes volúmenes de agua que permiten disminuir la cohesión entre las partículas de sedimento (Spencer et al., 2006). Las operaciones de dragado potencian cambios fisicoquímicos en el recurso hídrico. Un número considerable de sedimentos son removidos y suspendidos en la columna de agua (arcillas y limos), lo cual genera mayor turbidez y menor penetración de luz, factor necesario para el desarrollo de los procesos fotosintéticos. Esto incrementa la cantidad de nutrientes en el sistema, disminuye el oxígeno disponible y modifica los niveles de salinidad (Landaeta, 2011). Si la

Dragado Mecánico, (Vanguardia Liberal 2011).


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

tecnología aplicada es de inyección, además de remover los sedimentos por la columna de agua, se presenta también la remoción de nutrientes y contaminantes, los cuales se extienden sobre una mayor área, haciendo muy difícil estimar luego la ubicación de estos sedimentos removidos (Spencer et al., 2006).

Adicionalmente, los sistemas fluviales por ser altamente dinámicos responden a las modificaciones físicas con cambios geomorfológicos locales, como alteración en la sección trasversal del canal, formación y consolidación de barras de sedimento, cambio en la batimetría del área dragada y la zona de descarga, y alteraciones sobre los patrones de circulación del agua. Todo lo anterior tiene repercusiones severas sobre la diversidad biológica del sistema, pues además de los cambios en las condiciones del hábitat se pierde la heterogeneidad espacial, lo cual ocasiona procesos de migración, mortandad por insuficiencia de oxígeno, vulnerabilidad a la invasión biológica, interferencia en los procesos migratorios de las poblaciones de peces, ingestión y bioacumulación de contaminantes, entre otros (Landaeta, 2011). El incremento en la exploración, explotación y exportación minera, la modernización de la refinería de Barrancabermeja y la firma de tratados de libre comercio han sido determinantes en la resolución del gobierno nacional de mejorar las vías de comunicación y transporte. En este sentido y dada su importancia como red fluvial, el río Magdalena es uno de los ríos a intervenir. Esto va de la mano con la adecuación y construcción de una serie de puertos multimodales que proyectan aumentar la competitividad en el sector del transporte. De esta manera se busca la dinamización de algunos aspectos relevantes para el mejoramiento de la economía nacional. La propuesta que se configura a partir de estas iniciativas consiste en adecuar el canal navegable existente, mediante su mejoramiento

Dragado por Succión (Construcción Pan-Americana 2010)

Dragado por Inyección (Ellicott 2010)

en términos de radio y anchura. Para esto se planea la construcción gradual de obras de encauzamiento (revestimiento de orillas, diques y cierre parcial de brazos secundarios en aguas bajas) con el fin de disminuir la dispersión del caudal en épocas de estiaje y concentrarlo en un solo canal navegable de ocho pies de calado, en todo tiempo hidrológico estacional, 24 horas al día, para la movilización de una serie de convoyes con seis barcazas entre Puerto Salgar y Barranquilla (Figura 3.19). Estos modelos de adecuación se realizaron tomando como referencia los criterios del Cuerpo de Ingenieros de Estado Unidos de América –USACE, empleados en el manejo y navegabilidad del río Mississippi (Cámara Colombiana de Infraestructura, 2011a; Incoplan S.A., 2011).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

FIGURA 3.19 Diseño de obras de encauzamiento zona de Chingalé (Km 555).

FUENTE DE: Incoplan S.A. (2011).

De acuerdo con Incoplan S.A. (2011), los ocho puertos y muelles existentes entre La Dorada (Caldas) y La Gloria (Cesar) se caracterizan por ser ineficientes en términos de tamaño, calidad y servicio. Los muelles resultan inapropiados y hay carencia de patios y bodegas de almacenamiento que respondan a la demanda actual

por lo que se ha propuesto su ampliación y adecuación de acuerdo a los requerimientos de transporte locales. Así mismo, se planea la construcción de otros ocho puertos (Tabla 3.4) que permitan integrar el transporte multimodal de carbón proveniente de los departamentos de Norte de Santander y Cesar.

TABLA 3.4 Proyecciones portuarias en el Magdalena Medio.

DTO

PROYECTO

CALDAS

Sociedad Portuaria de La Dorada S.A., situado en el casco urbano. INFICALDAS y Cormagdalena

SANTANDER

Proyecto Puerto Gaitán, localizado en el Km 672 sobre el margen derecho del río cerca del corregimiento Bocas del Carare (Puerto Parra) Alternativa portuaria San Rafael de Chucurí, localizado en el Km 660 al margen derecho del río Magdalena. Barrancabermeja - Galán, en Concesión a la Sociedad Portuaria Terminal de Galán S.A.

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OBJETO

ÁREA

CARGA

ESTADO

Cargue, descargue y almacenamiento de gráneles líquidos (especialmente hi- 2,67 ha drocarburos); carga general y suelta.

Sin Información Otorgado 2007

Embarque de Carbón procedente de las minas de la zona carbonera del pie Muelle preconde monte occidental de cebido de 400 Santander, especialmenm de longitud. te OPM del municipio El Carmen; promovido por FEDENAVI y Cormagdalena.

0,5 - 1,5 millones T/año

En proyecto

20 millones T/año

Proyectado

240.000 T/año

Trámite de concesión.

500.000 toneladas al año.

Concesión

Diferentes tipos de carga entre ellas Carbón

Movilización de carbón Manejo de Carbón mineral proveniente de los yacimientos de Boyacá y Santander.

2,1 ha

Muelle flotante de 150 m de longitud y un patio de 4,2 ha. 5.800 m3 destinados al patio de almacenamiento


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

DTO

PROYECTO

ÁREA

CARGA

ESTADO

Movilización de carbón mineral

Sin Información

Un millón T/año

Concesión

Sin Información

Sin Información

Sin Información

Proyectado

CESAR

Concesión entregada a la Sociedad Portuaria de Capulco, que será localizado en inmediaciones al muelle de Capulco (Gamarra)

OBJETO

Otros dos sitios en estudio localizados en las cercanías de la finca La María del Municipio de Gamarra (km 450); y aguas arriba de la Gloria (Puerto Sagoc km 435)

FUENTE: Incoplan S.A. (2011).

Frente a este panorama se hace necesario adelantar estudios que permitan evaluar los impactos que dichos proyectos pueden tener sobre la sostenibilidad y conservación de la llanura aluvial y los humedales del Magdalena Medio. Acciones proyectadas como revestimiento de orillas, diques de encauzamiento y cierre parcial de brazos secundarios en aguas bajas alteran la dinámica hidráulica natural y por ende las condiciones hidrológicas, fisicoquímicas y biológicas de los ecosistemas. Por esta causa la regulación del caudal deviene en la pérdida de las fluctuaciones hídricas y en la interacción lateral y vertical propia de estos ecosistemas aluviales. Esto, que constituye el motor principal de la ecología del sistema garantiza la riqueza y diversidad de las especies que lo habitan (Gonzáles et al., 2007). Un ejemplo de lo anterior es el caso del deterioro del río Mississippi en Estados Unidos, catalogado como uno de los más regulados del mundo. Durante dos siglos se han venido adelantando obras para el control de inundación de las áreas adyacentes y la navegabilidad del cauce. Para ello fueron construidos una serie de diques constituidos como barreras físicas para el intercambio de materia y energía entre los ríos, humedales y afluentes. Estos generan el aislamiento del 50% de la llanura de inundaciones con una reducción de casi 600 mil hectáreas de sistemas ecológicos aluviales y la pérdida de más de 27 mil hectáreas de humedales. Adicionalmente, el confinamiento del río a un área restringida ha alterado de manera significativa su hidrografía anual que junto con la deforestación de las cuencas y el incremento

de las tasas de sedimentación provocaron la desecación de afluentes importantes que soportan los humedales de este país.

La construcción de presas y exclusas para el mantenimiento del canal navegable ha tenido como resultado restricciones en el flujo natural y cambios en la variación estacional del sistema hídrico forjando una mayor tasa de acumulación de sedimentos y reducciones en la diversidad terrestre y acuática dependiente de las variaciones estacionales del caudal. Entre estas está la disminución sustancial de las poblaciones de peces a partir del bloqueo que impide su migración natural. De igual forma, la canalización del río con el fin de enderezar su cauce para alcanzar un mayor caudal y mayor velocidad del agua ha promovido la movilización de grandes cantidades de contaminantes por toda la cuenca, colmatando los humedales y afluentes menores y haciendo necesario el dragado de casi 10 millones de m3 de sedimentos al año, con las repercusiones que esto tiene sobre todo el sistema ecológico. Lo paradójico del asunto es que año a año, la vulnerabilidad del sistema a las inundaciones ha aumentado, lo cual tiene repercusiones severas sobre la economía nacional (UMRCC 2000; Kesel, 2003; Batker et al., 2010). Se ha identificado que las estrategias de canalización y construcción de infraestructura para la protección de las personas, propiedades y bienes no han logrado garantizar la seguridad prevista ya que han conducido a desequilibrios generales del sistema, llegando al punto de afectar áreas anteriormente no inundables (Gonzáles et al., 2007).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

Ahora bien, la construcción y puesta en marcha de los diferentes muelles y puertos proyectados en la región para el cargue, descargue y almacenamiento de carbón mineral hacen necesaria una gestión eficiente por parte de las empresas e instituciones encargadas de controlar la actividad, ya que las operaciones de relleno, dragado, almacenamiento de productos y otras actividades pueden alterar de manera severa los ecosistemas. Hoy por hoy los puertos carboníferos de Santa Marta (Carbosan, Prodeco, Drummond y de la Sociedad Portuaria de Río Córdoba) han generado grandes conflictos socio – ambientales como la contaminación atmosférica por exceso de material particulado en el aire, lo cual ha tenido implicaciones sobre: la salud de los pobladores, la desaparición del 80% de las especies de peces, las invasiones biológicas por falta de control sobre los buques que transportan el material y que arriban en diferentes muelles del extranjero, y la contaminación hídrica por vertimientos y hundimiento de barcazas con toneladas de mineral, entre otros

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(Defensoría del Pueblo, 2008; Vélez, 2011). Por estas razones, se puede especular que estas actividades, sin el adecuado manejo, tendrán fuertes impactos sobre los humedales y la llanura aluvial del Magdalena Medio. A manera de síntesis, la navegación y la infraestructura portuaria han ocasionado perturbaciones del ecosistema a lo largo y ancho de la cuenca media del río Magdalena, producto en primera instancia de la deforestación generada para la movilización de los buques a vapor que desencadenaron procesos de fragmentación y pérdida de hábitat. La erosión e incrementos en la carga de sedientos a la cuenca, ha incidido sobre la navegabilidad del río y ha hecho necesario el dragado permanente y el desarrollo de obras de adecuación hidráulica que garanticen el canal navegable. Lo anterior tiene como consecuencia cambios en la geomorfología del río, pérdida de la heterogeneidad espacial y diversidad biológica, que junto con el aporte continuo de carga contaminante desencadena procesos de degradación ecosistémica a mayor escala (Figura 3.20).

FIGURA 3.20 Navegación, puertos y deterioro ecosistémico.

3.6.2 EL TRANSPORTE FÉRREO Y CARRETERO El ferrocarril como medio de transporte nacional tuvo su auge entre el siglo XIX y mediados del siglo XX, cuando se consolidaron cerca de 3.400 km de red férrea en el país. En el período transcurrido entre 1950 – 1961 se construyen

las líneas que comunican a Gamarra con Puerto Salgar (406 km) y Gamarra con Puerto Wilches (131 km), con el fin de establecer una conexión entre los centros económicos de la región central del país y el río Magdalena; sin embargo,


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

en 1986 cierra la empresa de Ferrocariles Nacionales y decae el sistema de transporte, producto del déficit presupuestario y la falta de mantenimiento férreo (Cámara Colombiana de Infraestructura, 2011b). En la actualidad, el gobierno nacional mediante el documento CONPES 3512 del 12 de abril de 2008 autorizó a la Agencia Nacional de Infraestructura darle concesión a la empresa de Ferrocarriles del Norte de Colombia S.A. de la línea central férrea del país, que comprende 1.214 Km entre Villavieja (Huila) y Chiriguaná (Cesar), y cubre los ferrocarriles ubicados en el Magdalena Medio. De esta forma se busca rehabilitar su infraestructura y ponerla en operación para el transporte de contenedores, cereales, abonos, carbón, cemento, hierro, entre otros. Además, se plantea la construcción del Ferrocarril del Carare, cuyo fin es el transporte del mineral extraído en las minas de carbón ubicadas en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y Santander, para de esta manera buscar salida hacia los puertos marítimos a través del río Magdalena, mediante la conexión con puertos multimodales a construir, descritos en el ítem 3.7.1 (Cámara Colombiana de Infraestructura, 2011b; Incoplan S.A., 2011). Por su parte, la historia de la movilización vial de Colombia sólo se da hasta la década de

los años cincuenta cuando inicia la construcción de carreteras en el país. Actualmente, la región esta bordeada en su costado oriental por la vía “Troncal del Magdalena”, que cubre una extensión aproximada de 520 km; también cuenta con la transversal - Troncal de la Paz que comunica el Nororiente antioqueño con la región y la Troncal del Norte que conecta Norte de Santander con el Cesar (Cámara Colombiana de Infraestructura, 2011b). Sumado a esto, se vienen adelantando obras del proyecto vial “Autopista Ruta del Sol”, que busca conectar en doble calzada la costa caribe con el centro del país (Troncal del Magdalena), atravesando la región en el sector II que va desde Puerto Salgar (Cundinamarca), San Alberto, Aguachica y San Roque (Cesar) con una longitud aproximada de 528 km (DNP, 2009). El desarrollo de las vías férreas y carreteables en la región ha transformado los ecosistemas de la llanura aluvial mediante la eliminación de coberturas naturales, contaminación y pérdida de hábitat. Además dicho proceso se constituye en un factor de tensión continua que actúa sobre los sistemas adyacentes pues son catalogados impulsores directos de procesos de colonización que operan como corredores de ingreso a lugares anteriormente aislados o con difícil acceso (Figura 3.21).

FIGURA 3.21 Alteración de la llanura aluvial producto de la construcción de infraestructura férrea y carreteable.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Camacho y colaboradores (2007), Aguilar (2012) & Ardila (2012).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

El desarrollo de las obras de infraestructura vial ha sido la causa directa de múltiples procesos de fragmentación del paisaje. Estos procesos son producto de la eliminación de coberturas naturales para la consolidación de las vías, así como de la tala de grandes cantidades de árboles para la cimentación de los durmientes que soportan las líneas férreas. Se considera que este último factor pudo tener efectos negativos sobre la fauna local como la mortalidad de fauna sésil (asentada) o su lento desplazamiento. La longitud de las vías resulta significativa para la alteración de la dinámica ecológica de los sistemas naturales. Sumado a esto se ha encontrado que la construcción y operación de vías terrestres conlleva a una importa pérdida de la fauna edáfica local como

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consecuencia de la compactación del suelo (Trombulak & Frissell, 2000).

No obstante, las implicaciones más severas de este tipo de perturbaciones están relacionadas con las modificaciones de los patrones de drenaje natural, producto del desarrollo de obras de adecuación topográfica que generan cambios en la geomorfología local e interrumpen la conexión existente entre los afluentes hídricos y los humedales. De esta manera se altera la hidráulica del sistema con cambios en la dirección natural de los flujos de agua, lo cual tiene implicaciones sobre la recepción de sedimentos que luego van a las fuentes hídricas, como en el caso del complejo cenagoso Juncal – Baquero presentado en el Recuadro 3.8.

RECUADRO 3.8 Obras de infraestructura vial y su incidencia en el deterioro de los humedales de Gamarra - Cesar

El complejo cenagoso Juncal – Baquero hace parte de la planicie aluvial del río Magdalena localizada al costado oriental del municipio de Gamarra en el sur – occidente del departamento del Cesar, cuya dinámica hidrológica está fuertemente influenciada por el río Magdalena que durante la época de invierno (meses de abril a noviembre) desborda sus aguas hacia el complejo de humedales. Desde los años sesenta el sistema ha venido presentando algunas transformaciones ecosistémicas producto de la falta de planificación en el desarrollo de obras de infraestructura relacionadas con las líneas férreas y el dique sobre el cual se eleva la vía Gamarra - Acapulco, interrumpiendo la conectividad existente, fraccionando sus espejos de agua, acelerando los procesos de sedimentación a tal punto que el sistema se ha convertido en un inmensa zona de deposición de sedimentos (Jaramillo et al., 2012b). Antes de los cambios y alteraciones hidráulicas, la profundidad del sistema alcanzaba los seis metros, hoy ha pasado a ser de tan sólo 1,76 m. Adicionalmente, la capacidad de recarga está fuertemente alterada, si se tiene en cuenta que los niveles de caudales que entran en épocas de lluvia oscilan entre los 15 m3/s, generados a partir de una serie rupturas presentes en el dique de la línea férrea. Mientras que la capacidad de descarga soló alcanza los 100 m3/s efectuada por un caño artificial que ya no es funcional; además el resto de las salidas existentes presentan saturación por sobrecarga de sedimentos que no permite evacuación de aguas. Frente a este panorama, si las condiciones se mantienen, se calcula que el tiempo de vida del complejo cenagoso Juncal – Baquero, no será mayor de 10 años (Jaramillo et al., 2012b).

FUENTE FOTOGRÁFICA: Jaramillo et al., (2012b).


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

El polvo generado por la movilización de vehículos que transitan por las vías de la región cae sobre las hojas de las plantas lo cual afecta el proceso de fotosíntesis y entra en los cuerpos de agua por la escorrentía superficial. De acuerdo con el volumen de tráfico se pueden presentar variaciones significativas sobre la calidad del aire producto de expulsión de agentes contaminantes. Adicionalmente, se manifiestan severos procesos de erosión y remoción en masa producto de la deforestación de los márgenes de la carretera que junto con el mal manejo de los taludes se convierte en un importante impulsor de procesos de erosión severa (Trombulak & Frissell, 2000).

La construcción de carreteras genera nuevos factores de tensión sobre las poblaciones de fauna de los ecosistemas adyacentes al área intervenida, pues el tráfico de vehículos propicia la mortandad de animales silvestres por coalición cuando éstos se aventuran a cruzar las vías, lo cual en muchos casos genera cambios en los patrones de migración

y reducción poblacional de los animales (Trombulak & Frissell, 2000). Por último, las carreteras facilitan la dispersión de especies exóticas debido al cambio que generan en las comunidades nativas. Al desplazar poblaciones tanto de vegetación como de fauna, la modificación de las condiciones microclimáticas y del suelo crean nuevos sustratos y hábitats. Esto permite además el movimiento de las estructuras reproductivas hacia los bosques (Trombulak & Frissell, 2000).

En su conjunto, los procesos de deforestación y las obras de adecuación de tierras que se derivan del desarrollo vial y férreo generan cambios en la geomorfología local, erosión, sedimentación, alteración de la conectividad existente entre afluentes y ciénagas, colmatación de humedales, fragmentación, pérdida de hábitat y diversidad biológica. Todos estos procesos contribuyen al paulatino deterioro de los ecosistemas y a la pérdida del patrimonio y capital natural regional (Figura 3.22).

FIGURA 3.22 Navegación, puertos y deterioro ecosistémico.


3.7

TALA SELECTIVA, CAZA Y PESCA INDISCRIMINADA

La tala selectiva es definida como el proceso de extracción de un grupo de árboles seleccionados por su valor comercial y es catalogada como una perturbación casi invisible pero con gran incidencia en la trasformación de bosques tropicales, pues en la medida en que se intensifica la extracción, resulta mayor la alteración de la estructura y composición de las poblaciones y los ecosistemas, lo cual, además, incrementa su vulnerabilidad a las sequías y a la propagación de incendios locales (FIGURA 3.23) (Asner et al., 2006; Gerwing, 2002; Rist et al., 2012).

En el Magdalena Medio la extracción de madera se realiza a lo largo y ancho del territorio presentando mayor incidencia sobre los sistemas montañosos que integran la región entre los cuales está la Serranía de las Quinchas (Puerto Boyacá). Allí el 80% de la población se dedica a esta actividad. También toman parte de este proceso los predios de la Serranía del Perijá (Cesar), los Yariguies, la Paz (Santander), y sobre todo la Serranía de San Lucas (Bolívar) en donde la tala comercial es el soporte económico de aproximadamente 30 mil familias (El Diario, 2011; Silva, 2012).

FIGURA 3.23 Tala selectiva, caza y pesca indiscriminada dinámicas de alteración ecosistémica en el Magdalena Medio.

FUENTE FOTOGRÁFICA: Proaves (2009); El Diario (2012); El Pilón (2012); Garzón (2012).


72

Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

La dinámica de cambio generada por estos disturbios se inicia con la localización de los individuos de las especies de interés. Estos son talados y arrastrados por las sendas de acceso construidas para tal fin. Investigaciones sobre el tema indican que por cada árbol removido se pueden afectar hasta 30 individuos más, producto del desarrollo de la operación, pues en el momento en que se derriban los árboles, las enredaderas que los unen arrastran consigo individuos vecinos, causando un importante daño sobre el entorno (PNUMA et al., 2009). La frecuencia del proceso de tala selectiva tiene como resultado cambios significativos en la estructura y composición de los bosques. Los estudios indican que el proceso extractivo incide en la altura, diámetro y en la cobertura del dosel reduciéndolo hasta un 50%. Por otra parte se presenta una disminución significativa

en la abundancia de especies tolerantes a la sombra y un incrementó en la dominancia de aquellas con altos requerimientos de luz. Con el tiempo, las especies con mayor demanda comercial se verán afectadas seriamente en cuanto a su densidad, variabilidad genética y al potencial de regeneración, convirtiéndose así en especies en peligro de extinción (Rist et al., 2012). Actualmente la región del Madalena Medio registra un total de 16 especies maderables con alguna categoría de amenaza (Tabla 3.5). Por su parte, la intensidad de la tala selectiva tiene implicaciones diferenciales sobre la fauna local ya que en el proceso los grupos más sensibles como invertebrados y reptiles responden al disturbio con importantes cambios en la riqueza, abundancia y composición de sus poblaciones biológicas (Ramos et al., 2007).

TABLA 3.5 Especies maderables con alguna categoría de amenaza en el Magdalena Medio.

CR: en peligro crítico; EN: en peligro; VU; Vulnerable, NT: casi amenazado; LC: preocupación menor; DD: datos deficientes; NE: no evaluado ESPECIE

Anacardium excelsum (Bertero & Balb. ex Kunth) Skeels Aniba perutilis Hemsl. Aspidosperma polyneuron Müll. Arg Bulnesia arborea (Jacq.) Engl. Cariniana pyriformis Miers Caryocar amygdaliferum Mutis Caryodaphnopsis cogolloi van der Werff Cedrela odorata L. Clathrotropis brunnea Amshoff Huberodendron patinoi Cuatrec Iryanthera megistocarpa A.H. Gentry Isidodendron tripterocarpum Fern. Alonso et al. Licania arborea Seem. Pachira quinata (Jacq.) W.S. Alverson Prioria copaifera Griseb. Swietenia macrophylla King

NOMBRE

Caracolí

Comino Carreto Guayacán bola Abarco Almendrón Yumbé Cedro Sapán Carrá Sota Marfil

Garcero Ceiba Tolúa Cativo Caoba

FUENTE: Cárdenas & Salinas (2007) y UICN (2013).

Se puede afirmar que la magnitud del daño en el ecosistema de este disturbio depende de la confluencia e intensidad de dos factores: (i) el tamaño del área afectada, y (ii) el intervalo de retorno del disturbio, es decir, en la medida en

CATEGORÍA NACIONAL

NT EN EN EN CR VU CR EN EN VU EN VU

EN VU EN EN

CATEGORÍA UICN

EN

NT EN VU VU CR

VU

que la tala se vuelve más reiterativa, la capacidad de regeneración de los bosques disminuye al punto en que su estructura y composición se verá simplificada en el tiempo. Adicionalmente, es conocido el sinergismo existente entre la tala


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

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selectiva y la propagación de incendios forestales superficiales en los bosques tropicales. Finalizadas las operaciones de extracción de las especies arbóreas de interés, la apertura del dosel permite la penetración de la luz solar al bosque, creando un microclima más cálido y más seco que acelera el proceso de secado de la gran cantidad de biomasa que existe en el suelo y que puede llegar a incinerarse en un momento determinado (Uhl & Kauffman, 1990; Holdsworth & Uhl, 1996).

carnada en la pesca, y el mono Capuchino (Cebus capucinus - Ateles geoffroyi) es una especie con alta demanda comercial. En cuanto a los reptiles, una de las especies que más amenazada se encuentra es la Babilla (Caiman crocodylus) y el Cocodrilo (Crocodylus intermedius), los cuales también son vistos como amenaza para los pobladores y la pesca; además su piel es bastante apetecida en el mercado (CAS et al., 2006; Contreras et al., 2007).

La presión de la caza sobre especies silvestres tuvo sus primeros efectos en la fauna de gran tamaño. A esto le siguieron numerosas especies explotadas por sus pieles, su carne, o por su demanda comercial como especies domésticas. Entre los animales más susceptibles a la caza indiscriminada están especies como el Manatí (Trichechus manatus) cuya población ha sido diezmada por la creencia popular de que éstos animales poseen siete tipos de carnes en su organismo. Asimismo, son amenazados individuos de Guaga (Agouti paca), Ñeque (Dasyprocta punctata), Ponche (Hydrochaeris hidrochaeris), Zaino (Tayassu tajacu) sometidos a sobreexplotación directa para autoconsumo y muy pocas veces para comercialización. Otro grupo de los más amenazados es el de los felinos, entre los cuales está el Tigrillo (Felis weidii), el Tigre (Pantera oca) y el Puma (Puma concolor), perseguidos por la comercialización de sus pieles y porque son considerados como amenaza para el ganado. Por otra parte, los monos Aulladores (Alouatta seniculus) son comúnmente cazados para utilizarlos como

Por otra parte, la pesca que se constituye en el sustento económico y la base alimenticia para muchos de los pobladores de la región es una actividad netamente artesanal (no se reporta aprovechamiento industrial) que se realiza como parte de una cultura ribereña adaptada a la multitemporalidad. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura (2011) en el Magdalena Medio cerca 15.000 familias derivan su sustento exclusivamente de la pesca. Estos procesos de multitemporalidad son derivados del régimen hidrológico de la cuenca que condiciona una estacionalidad en los ciclos reproductivos de muchas especies. De ellos dependen los procesos migratorios que dan origen a los fenómenos conocidos como subienda y bajanza (Gualdrón, 2003; Jiménez et al., 2011). En la actualidad los problemas asociados con la sobreexplotación van desde

De otro lado, la cacería y la pesca han sido sin lugar a dudas un medio de subsistencia para muchos de los pobladores del Magdalena Medio. No obstante, los auges económicos que impulsaron la colonización y la consolidación territorial en la región dinamizaron la migración de extractores indiscriminados y comerciantes que cazaron y pescaron durante años para abastecer las demandas de las ciudades del país y del exterior (Márquez, 2001); Es así como un grupo importante de poblaciones de especies de fauna con alta demanda comercial están fuertemente diezmadas e incluso, algunas de ellas, catalogadas como especies en peligro de extinción (Capítulo 2 – Tabla 2.3).

Más allá de la preocupación general en torno a las especies afectadas directamente por la caza, la defaunación se constituye en una perturbación severa en los ecosistemas naturales, pues, a menudo, los cazadores van por animales que se alimentan de árboles frutales entre ellos mamíferos y aves frugívoras. Estas especies inciden en su entorno en la medida en que digieren semillas de gran tamaño que pueden dispersarse en mayores distancias. De esta manera se puede afirmar que en los bosques afectados por la caza indiscriminada, los procesos de regeneración de especies de crecimiento tardío se ven a menudo refrenados. Además de esto, es posible que las estructuras espaciales y genéticas de las poblaciones de plantas se vean afectadas. Estudios han demostrado que la cacería modifica drásticamente procesos ecológicos importantes incluyendo la predación de semillas, plántulas y nidos, y la disponibilidad de presas para grandes carnívoros (Harrison, 2011).


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

la utilización de artes de pesca que ponen en riesgo las poblaciones biológicas (trasmallos y redes de arrastre); pasando por la captura de juveniles o peces que aún no están en etapas reproductivas; hasta la pesca de especies durante las épocas de desove, lo cual constituye una barrera fundamental en el ciclo reproductivo de las especies (Jiménez et al., 2011).

La suma de diversos factores como la contaminación, pérdida de hábitat, sobreexplotación de

los recursos pesqueros, entre otros, ha generado la disminución significativa en las capturas de cinco especies principales: el Bagre rayado (Pseudoplatystoma magdaleniatum), Capaz (Pimelodus grosskopfii), Bocachico (Prochilodus magdalenae), Pacoa (Plagioscion magdalenae) y Nicuro (Pimelodus blochii), especies que están en un estado de explotación por sobreesfuerzo pesquero, ya que están siendo capturadas por encima de la talla mínima reglamentada (Figura 3.24) (Lasso & Morales, 2011).

FIGURA 3.24 Cambios en las toneladas registradas de las especies más comercializadas en la cuenca del río Magdalena.

FUENTE : Lasso & Morales (2011).

Es importante mencionar que la mayoría de las técnicas de pesca utilizadas en la actualidad tienen su origen en una época en que los recursos pesqueros eran abundantes y no se prestaba atención a los efectos negativos sobre los ecosistemas y las poblaciones. Todas las artes de pesca inciden sobre los ecosistemas y las poblaciones pero su impacto varía notablemente en función de las características físicas, de las herramientas o tecnologías empleadas, de su mecánica de funcionamiento, de cuándo se utilizan y del alcance que tiene su uso. Los efectos más contundentes se dan cuando las técnicas empleadas son poco o nada selectivas, lo cual conduce a la captura incidental de tallas menores: peces e invertebrados sin valor o uso comercial, que sin

embargo son importantes desde el punto de vista ecológico. Estos procedimientos pueden además provocar la muerte accidental de especies de aves, tortugas, y otros organismos cuya captura no está prevista (FAO, 2012).

A manera de síntesis, la tala selectiva, caza y pesca indiscriminada es un factor de tensión continuo entre los ecosistemas de la región. Esté se constituye en una perturbación que sobrepasa los umbrales de reproducción de las especies, lo cual afecta las poblaciones biológicas y genera cambios en procesos ecológicos fundamentales como dispersión, predación, entre otros, alterando de esta manera la ecología de los ecosistemas (Figura 3.25).


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservaci贸n.

FIGURA 3.25 Implicaciones ecosist茅micas de la tala, caza y pesca indiscriminada.

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3.8

INTRODUCCIÓN DE ESPECIES E INVASIONES BIOLÓGICAS

La migración y colonización de las especies han sido fenómenos de gran relevancia en la conformación de los ecosistemas terrestres del planeta. Sin embargo, en la actualidad, la dinámica biogeográfica de las especies está siendo dirigida por la humanidad en su continua búsqueda de garantizar soberanía alimentaria, disponibilidad de combustible, materiales de construcción e insumos para distintas actividades económicas. Estos procesos tienen como consecuencia la alteración de los sistemas naturales en la medida en que nuevas especies entran a jugar parte del rol de colonización y desarrollo de los ecosistemas transformando la dinámica ecológica mediante procesos de invasión biológica. De acuerdo con el convenio Internacional sobre la Diversidad Biológica, una especie invasora es una especie que prospera sin ayuda directa del ser humano y amenaza los hábitats naturales o seminaturales generando diversos impactos económicos, sociales y medioambientales. La dinámica de cambio inicia en el momento en que especies introducidas o trasplantadas (traslado de una especie nativa local de una cuenca hidrográfica a otra en el mismo país) superan ciertas restricciones ambientales, lo cual dinamiza su capacidad de reproducción para constituir una población, es decir, para constituirse como una especie establecida (Matthews, 2005). Para la cuenca media del río Magdalena se reportan un total de 78 especies con potencial de invasión biológica: 15 especies de plantas, 13 catalogadas como de alto riesgo, entre las cuales se destaca la especie taruya o buchón de agua (Eichhornia crassipes) que comúnmente forma tapones muy densos en las ciénagas

cuya remoción requiere de grandes esfuerzos (Figura 3.26). En cuanto a la fauna se encuentra un total de cuatro especies de aves con potencial de invasión biológica (Bubulcus ibis, Columba livia, Anser anser y Anas platyrhynchos), tres de mamíferos (Sus scrofa, Rattus norvegicus y Rattus rattus) y la especie de tortuga originaria del sur de los Estados Unidos y noroccidente de México Trachemys scripta elegans (icotea). En peces se reportan 54 especies introducidas y trasplantadas, de las cuales 15 están catalogadas como de alto riesgo de invasión. Entre ellas sobresale la familia Cichlidae cuyas poblaciones se caracterizan por ser abundantes y colonizadoras de diversos ecosistemas. Las especies Oreochromis mossambicus, O. Niloticus y Tilapia rendalli han sido introducidas indiscriminadamente en los sistemas de la región estableciendo cruces viables por lo que pueden haberse generado nuevos híbridos y variedades (Anexo 9) (Baptiste et al., 2010).

Eichhornia crassipes


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

FIGURA 3.26 Invasión Eichhornia crassipes en ciénagas del Medio Magdalena

Los impactos ocasionados por la introducción de especies están relacionados con la potencialidad de éstas de generar invasiones biológicas y, de esta manera, el desplazamiento y/o extinción de la flora y fauna nativa, además de posibles efectos genéticos en las poblaciones locales a causa de procesos de hibridación (Clavero & García, 2005; Baptiste et al., 2010). Por su parte, la colonización de especies invasoras en ecosistemas acuáticos puede alterar los patrones de sedimentación y disposición de los organismos en la columna de agua. Lo anterior trae consigo afectaciones en el ciclo de nutrientes de lagos y lagunas, cambios en la disponibilidad de agua potable y aguas superficiales. La invasión de macrófitas acuáticas en muchos casos ha provocado la muerte de diversas especies de fauna, producto del estancamiento de agua que disminuye la cantidad de oxígeno disuelto lo cual limita la disponibilidad del recurso potable y superficial para consumo de la vida silvestre. Esto puede fomentar la eutrofización o el crecimiento de algas no deseadas que obstruyen las vías fluviales y atrapan sedimentos generando un estancamiento relativo del sistema acuático que puede conllevar a un proceso de colmatación (Cárdenas et al., 2011).

77


3.9

REFLEXIONES EN TORNO A LOS PROCESOS DE DETERIORO Y DEGRADACIÓN ECOSISTÉMICA

Millones de años atrás, el levantamiento del sistema montañoso de los Andes colombianos y la constitución de las depresiones originadas por los afluentes que emergían en el territorio dieron lugar a la formación del valle interandino de la cuenca media del río grande de la Magdalena. Localizado entre estribaciones de las Serranías de San Lucas en la cordillera central y Yariguíes en la cordillera oriental cuenta con 31.181 km2 de extensión aproximadamente. Este lugar se consolida como un paisaje compuesto por montañas, lomeríos, terrazas y planicies aluviales, cuya característica principal es su inmensa diversidad representada en 11 biomas, 13 tipos de ecosistemas, 192 cuencas, 1.036 especies de flora, 230 de aves, 129 de peces, 30 de anfibios, 41 de reptiles y 48 de mamíferos. Sin embargo, desde principios del siglo XX los procesos de transformación de la región han tenido consecuencias contundentes. Actualmente los pastos ocupan más de 1,6 millones de hectáreas, la tasa de deforestación promedio anual es de 20.530 ha/año, la pérdida de diversidad biológica se manifiesta en 122 especies amenazadas de extinción localmente y 78 especies con potencial de invasión biológica identificadas. A esto se suma la degradación continua de humedales y microcuencas producto de la alta carga de sedimentos de la cuenca (54,9 Mt/ año), generando procesos de colmatación de los cuerpos hídricos y una dramática reducción de las poblaciones ícticas que resultan en pérdidas cercanas a las 533 T/año (Restrepo, 2011).

El deterioro causado por factores antrópicos Diversos son los factores antrópicos que han dinamizado el deterioro de estos sistemas y la pérdida de diversidad biológica. Disturbios puntuales como la tala selectiva o la caza y pesca indiscriminada han afectado fuertemente a las poblaciones biológicas teniendo en cuenta que se producen a gran escala en el territorio, lo que da como resultado la simplificación de la estructura y la composición de los bosques, la defaunación y la afectación de la estructura espacial y genética de grandes mamíferos y organismos especialistas. Asimismo, se ha visto afectada la modificación de patrones e interacciones ecológicas entre comunidades bióticas, con implicaciones sobre la red trófica de cada uno de los sistemas ecológicos afectados y el posible repoblamiento de nichos virtualmente vacíos por especies invasoras. Los dinamizadores de pérdida que actúan con mayor severidad en términos de su incidencia espacial (magnitud) y la frecuencia con la que se desarrollan son aquellos derivados de las estructuras económicas políticas y culturales. Actualmente no se concibe el desarrollo territorial sin la presencia de un crecimiento económico y tecnológico. El crecimiento generado por las economías extractivas como la ganadería extensiva, el sector agroindustrial, la minería, la producción petrolera, la generación de energía hidroeléctrica, así como los impactos


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

causados por los procesos de urbanización, y la extensión de infraestructuras viales y fluviales son causantes directos de la deforestación de los bosques, la pérdida de conectividad de los sistemas ecológicos terrestres y acuáticos, la contaminación, y la remoción de lechos y suelos, entre otros.

Frente a este escenario cabe preguntarse ¿hasta qué punto los sectores económicos y las instituciones que determinan el desarrollo económico de la región podrán ser capaces de garantizar la sostenibilidad territorial y el nivel de vida de sus pobladores? Desde esta perspectiva es evidente que las políticas macroeconómicas dirigidas al Magdalena Medio siguen siendo un modelo de crecimiento económico basado en la exportación de productos primarios que resulta determinado por la urgencia de inversión extranjera en el país y en el que lamentablemente no hay una intervención institucional importante que regule las acciones desmedidas de los sectores económicos. Las regalías y beneficios que deberían ser consecuencia directa del crecimiento económico no compensan las pérdidas del capital natural y social de la región. Además de esto hay que tener en cuenta la grave situación socioeconómica que atraviesa el Magdalena Medio, en donde el Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) es del 62% con respecto al total de la población, llegando a alcanzar valores de hasta el 91,4% en municipios como el Regidor en el departamento de Bolívar (Vélez, 2010).

No está de más añadir a estas observaciones aquellas que surgen del estudio del Comité Regional de Seguridad Alimentaria y Nutrición del Magdalena Medio (2008), según el cual existe una seria incidencia de hambre crónica, traducida en una insuficiente ingesta de calorías que afecta a más de la mitad de la población de este territorio. La historia de conflictos sociopolíticos, la violencia vivida en la región es un reflejo constante de la disputa existente por la apropiación del capital natural de esta parte de la nación. Los megaproyectos económicos con fuerte incidencia territorial ponen en jaque la conservación de los humedales, cuencas y biodiversidad del Magdalena Medio, y por lo tanto el nivel de vida de los pobladores. Distintos estudios evidencian que la esperanza de obtener riqueza por el recaudo de las regalías, o empleo y compensaciones

79

derivadas de la abundancia minera y ambiental de la región, en vez de fundamentar la superación de la pobreza, aumenta las condiciones de deterioro de la salud humana, y la violencia por la disputa armada en torno a los “recursos” naturales, los territorios y los corredores estratégicos ubicados en esta parte del país. Como consecuencia de estas dinámicas proliferan los conflictos sociales y las transformaciones culturales forzadas por la implantación de patrones vinculados a la dinámica del narcotráfico, la extorsión, el elevado flujo de dinero y lavado de activos, la degradación ambiental y la pérdida de la base natural de los ecosistemas estratégicos regionales. A continuación se sintetizan los factores antrópicos de mayor incidencia en el deterioro de los ecosistemas estratégicos de la cuenca media del río Magdalena i). Crecimiento del sector agropecuario

La expansión de la frontera agropecuaria ha traído consigo el remplazo de grandes extensiones de coberturas naturales, así como la desecación intencional de planicies aluviales y ciénagas, con el fin de establecer 969 mil hectáreas de pastos limpios para la producción pecuaria. Este sistema económico se caracteriza en la región por la poca inversión tecnológica además de la baja productividad resultante: 0,55 cabezas de ganado/ha. ii). Remplazo de especies

Las plantaciones de palma africana (Elaeis guineensis) que ocupan 111 mil hectáreas del territorio, con un crecimiento exponencial de 5.448 ha/año. iii). Crecimiento de economías extractivas

La proyección de la minería para el Magdalena Medio abarca el 56% de su territorio y el potencial petrolero cubre cerca del 97% de la extensión regional (Figura 3.27). Es manifiesta la tendencia al mantenimiento del conflicto derivado de las disputas por la explotación de la riqueza natural, además de la progresiva desaparición de ecosistemas, biodiversidad, bienes y servicios ecosistémicos, soporte de la vida natural y reproducción social de los pobladores del territorio.


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

FIGURA 3.27 Mapa de proyección y explotación minero energética en el Magdalena Medio.

Áreas disponibles ANH Áreas en exploración Hidrocarburos Áreas en producción Hidrocarburos Títulos mineros Solicitudes mineras

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000, Cartografía Temática Esc: 1:100.000. Ingeominas 2008; ANH 2012.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

iv).Tendencias de urbanización La expansión de los grandes centros poblados de Barrancabermeja, Aguachica y La Dorada ha generado cambios en topografía local, ocupación de humedales, modificaciones de patrones de drenaje y contaminación de fuentes hídricas. A estos cambios se suma el déficit de sistemas de acueducto, alcantarillado y plantas de tratamiento, de recolección y deposición de residuos que genera una cantidad de contaminantes domésticos de 564.377 Kg/EH/día, importante carga de sedimentos para las cuencas hidrográficas. v). Extensiones de obras de infraestructura

Como parte de la iniciativa de integración regional para la competitividad del país, la navegabilidad y la adecuación portuaria del río Magdalena se ha convertido en un objetivo importante del gobierno nacional. El propósito del gobierno es adecuar el canal navegable existente (a través del revestimiento de orillas, diques de encauzamiento y cierre parcial de brazos secundarios en aguas bajas) con el fin de disminuir su dispersión en épocas de estiaje y convertirlo en un solo canal navegable de ocho pies de calado, en todo tiempo hidrológico estacional y durante las 24 horas del día. Como complemento a esto se ha proyectado la adecuación de los ocho puertos y muelles existentes en la región y la construcción de al menos ocho puertos más. El objeto de esta estrategia es articular el sistema de transporte de carbón proveniente de los departamentos de Norte de Santander, Santander y Cesar. Dichos proyectos pueden tener implicaciones severas sobre la llanura aluvial de la cuenca media del río Magdalena si no se hacen con una planificación integral y un conocimiento real de la ecología de estos paisajes. Podrían además generar conflictos socio-ecológicos como los que hoy en día se manifiestan en los puertos carboníferos de Santa Marta, con licencias y permisos dentro de los marcos y controles legales (Carbosan, Prodeco, Drummond y de la Sociedad Portuaria del Río Córdoba). Perspectivas a futuro

El presente documento invita al lector a hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué efectos tendrá la tendencia negativa presentada en

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la ya convulsionada vida social y económica para los habitantes de la región? ¿Qué medidas cautelares, estrategias e instrumentos de seguimiento, planes de prevención y mitigación pueden establecerse para garantizar la protección de los derechos al medio ambiente, la salud, el hábitat digno y en general a la vida? ¿Es posible deslindar la matriz del ordenamiento territorial regional basado en las proyecciones de explotación de empresas del renglón minero-energético e infraestructuras logísticas de navegabilidad a una diseñada a partir de la matriz cultural basada en sus ecosistemas naturales?

Existen proyectos a gran escala para la región sobre los cuales no se tiene mayor información, y cuyas consecuencias por lo tanto generan un amplio espectro de incertidumbre. Se trata de las obras y adecuaciones a gran escala sobre la llanura aluvial del Magdalena y la regulación de sus afluentes y llanuras inundables adelantadas con tres grandes objetivos: a) Extender y mejorar la navegabilidad del río Magdalena b) Perfeccionar los mecanismos de control y prevención de riesgos por inundación, y c) la construcción de plantas hidroeléctricas para la exportación de electricidad.

Ante las implicaciones que pueden tener las directrices de estos programas, la gestión integral del riesgo debe repensarse a través de nuevas y recreadas lógicas de adaptabilidad y convivencia propias de las sociedades con el acervo cultural, hoy en desaparición. Dichas lógicas, vinculadas a centenarias dinámicas naturales de tránsito entre inundación y períodos secos deben construir nuevos significados que valoren en sus definiciones los actuales modelos de ocupación, el aprovechamiento sustentable del patrimonio natural y los bienes comunes en la llanura del río. La elaboración de esta nueva epistemología de la habitabilidad de las cuencas del río se debe oponer a una nueva gestión del riesgo entendida como mecanismo de intervención “duro”, con pretensiones de “control” y mecanización casi total de la dinámica natural. Una tal mecanización amenaza con fragmentar, mediante la implementación de obras de adecuación hidráulicas y de adecuación de tierras, los sistemas acuáticos, anfibios y terrestres, es decir la unidad existente e indivisible de conectividad entre humedales, sabanas, playones e islas, con el cauce principal del río.


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Capítulo 3: Impulsores de pérdida de biodiversidad en humedales del magdalena medio.

Frente a este panorama poco alentador sobre la conservación de la biodiversidad de los humedales del Magdalena Medio, es importante preguntarse ¿cómo incide el deterioro ecosistémico en el detrimento del capital natural de la región? Pues bien, es evidente que servicios ecosistémicos como protección contra tormentas y mitigación de crecientes, depuración de agua, retención de sedimentos, y la estabilización de condiciones climáticas locales y regionales están siendo diezmados producto de la pérdida de la dinámica natural de la llanura aluvial. Si a esto se suma los efectos que pueda tener el cambio global sobre los ecosistemas (incrementos en la frecuencia, extensión y duración de las sequías e inundaciones estacionales, producto de la aceleración del ciclo hidrológico, por ejemplo), el detrimento de éste patrimonio natural puede llegar a ser uno de las pérdidas más significativas de nuestro siglo. Un claro ejemplo de los riesgos que enfrenta la región fue la grave crisis humanitaria, económica y ambiental generada por la Ola Invernal derivada del fenómeno de la Niña ocurrido durante los años 2010 – 2011. El incremento en los niveles de precipitación histórica generó un crecimiento y desbordamiento de los cuerpos de agua, inundando de forma extensa y prolongada la mayor parte de la llanura aluvial de la cuenca media y baja del río Magdalena, entre otras zonas (CEPAL, 2012). Durante este período de tiempo el nivel del río Magdalena pasó de 1.5 m promedio de años anteriores, a 9.5 m para el 2011, con un incremento en el caudal de 6.242 m3 por segundo (Jabba, 2011). Las consecuencias de este fenómeno son bastante preocupantes. Se registraron más de 40 mil personas damnificadas, cerca de 887 mil hectáreas inundadas (Anexo 10) (DANE, 2011; 2013), y

afectación de los sectores económicos de agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca, que para el 2010 se tradujo en la reducción de 0.12 puntos porcentuales del crecimiento del PIB Nacional (CEPAL, 2012).

Es en este contexto que se hace necesario un fortalecimiento de la institucionalidad encargada de prevenir, mitigar y priorizar acciones tendientes a la conservación de los humedales de la región con el fin de establecer herramientas válidas para la toma de decisiones en términos de uso, ordenamiento y manejo del capital regional. Es de vital importancia para el país que las autoridades ambientales que integran el SINA y que tienen incidencia en la toma de decisiones de carácter regional (MADS, Corporaciones Autónomas, Institutos de Investigación, entre otros) unan esfuerzos técnicos y financieros para adelantar un inventario de los sistemas ecológicos de humedal en la llanura aluvial de la cuenca Media del río Magdalena que permita evaluar su estado de conservación y/o deterioro, priorizar áreas de intervención y efectuar acciones de restauración ecológica encaminadas a la recuperación del hábitat y de ecosistemas terrestres y acuáticos, control de erosión, rehabilitación de la conectividad ecológica, estabilización de geoformas, control de derrames y recuperación de la calidad hídrica, entre otros. Es de vital importancia, sobre todo, trazar los límites de una Estructura Ecológica Regional que integre los diferentes sistemas ecológicos de la llanura aluvial a fin de garantizar la conectividad ecológica del paisaje, soporte fundamental para preservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que sustentan el desarrollo socioeconómico del Magdalena Medio.


CAPÍTULO 4. HUMEDALES DEL MAGDALENA MEDIO: ECOLOGÍA SOCIAL PARA SU CONSERVACIÓN

COMO HÁBITAT DE GENTE DE AGUA Y TIERRA


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Capítulo 4: Humedales del magdalena medio: ecología social para su conservación como hábitat de gente de agua y tierra

La principal cuenca colombiana se encuentra en una grave crisis ecológica. Indicadores de distinta índole demuestran el estado precario de las relaciones vitales en este territorio. Entre ellas, la reducción drástica de los recursos hidrobiológicos, la sedimentación descontrolada, la pérdida de sus bosques húmedos y secos tropicales, el fraccionamiento de ecosistemas de humedales asociados, las inundaciones y los desastres, y todo bajo un manto histórico

de conflicto social y político propio de la región. Se trata de una crisis de un modelo de pensamiento y sociedad más allá de un fenómeno natural. Ante ésta situación, ¿puede el modo de producción de la sociedad de pescadores artesanales y la estructura de pensamiento que han cultivado centenariamente contener las claves para la restauración de los procesos vitales en los ecosistemas del agua que las llanuras aluviales conforman?

La restauración ecológica se concibe como un medio para repensar el horizonte de ordenamiento social y ambiental a partir del cual se busca establecer territorios y hábitats dignos para las comunidades y municipios devastados. Esto determina el carácter urgente que supone la comprensión y el reconocimiento de la vitalidad de la llanura inundable para la orientación de estrategias de adaptación a esa naturaleza. Esto se refiere en el contexto del entendimiento telúrico, de la dinámica y crisis actual de las cuencas hidrográficas, de los complejos de humedal y sus ecosistemas asociados teniendo en cuenta su oficio como reguladores y dadores de la energía del agua, el suelo, el aire y las comunidades que los habitan.

Desastres como inundaciones y deslizamientos de laderas que tienen lugar en la región y que resultan susceptibles de ser predichos, no son ocasionados por el agua o el desmesurado invierno, sino que han sido provocados a partir de cada interrupción de las relaciones esenciales entre los ecosistemas que son tan abundantes y biodiversos como vulnerables. Transformar esa matriz de la relación entre sociedad y naturaleza es parte de las decisiones que como generación debemos abonarle a un tipo de pensamiento que se da en nuestro tiempo y que busca un futuro sustentable para el común de los pueblos que habitan este territorio.


4.1

LA GRAVE CRISIS ECOLÓGICA EN EL MAGDALENA MEDIO

El Magdalena Medio es una extensa región del centro de Colombia integrada por cadenas montañosas de las Cordilleras Oriental y Central, conectadas por el agua que fluye por caudalosos ríos que descienden orgánicos y oscuros al gran río Magdalena, alimentando previamente una extensa red de complejos cenagosos. Desde hace siglos, la zona ha estado en disputa por parte de terratenientes, ejércitos regulares, grupos ilegales y grandes empresas, lo cual ha conducido a una historia de luchas por la tierra que han encabezadado sus pobladores históricos: descendientes de los pueblos indígenas Yareguíes, Malibúes, Carares, Muzos, entre otros, pero que además ha tenido como partícipes del conflicto a campesinos pobres, migrantes de interminables guerras republicanas en los Santanderes, Boyacá, Cundinamarca y Antioquia; nietos de negros emancipados del esclavismo y “bogas” de las embarcaciones del río; herederos del movimiento obrero de los constructores y trabajadores de los ferrocarriles nacionales y de los principales sindicatos los cuales han participado en el marco de la reivindicación de los derechos laborales y la

soberanía de los recursos no renovables de producción petrolera a lo largo del río.

Distintos indicadores son expresión de la pérdida de valores que determinan la importancia ecológica y cultural del área. Entre ellos debemos incluir la reducción drástica y progresiva de los recursos hidrobiológicos y de la pesca artesanal, la sedimentación descontrolada, la apropiación ilegal de haciendas sobre sabanas y playones, la pérdida de sus bosques húmedos y secos tropicales, el fraccionamiento de los complejos de humedales asociados, inusitadas inundaciones que provocan desastres, la muy elevada contaminación de las aguas por vertimientos urbanos e industriales, y de suelos fumigados para erradicación de cultivos ilícitos, todo lo cual, ha venido determinando nuevas y conflictivas condiciones climáticas, ambientales y sociales.

Algunos elementos permiten considerar que el acumulado de las últimas décadas de acciones deliberadas y “espontáneas” de alteración y deterioro de los ecosistemas de la llanura inundable del Magdalena marca una tendencia creciente a la pérdida o transformación radical de los mismos. Más que el fenómeno natural en cuestión hay que considerar que el conjunto de acciones acumuladas en el presente tiene graves consecuencias sobre la estructura y funciones ecológicas de los ecosistemas de la llanura inundable de la región en cuestión. Es de interés por lo tanto identificar los elementos que indican dicha “crisis” socioecológica con mayor claridad, así como los modos de vida y los elementos estructurales, más allá de las acciones mismas de individuos o proyectos específicos. FUENTE FOTOGRÁFICA: Tórres (1860)


4.2

HUMEDALES PENSADOS POR COMUNIDADES DE PESCADORES ARTESANALES

En este contexto es lícito preguntar ¿Qué claves contiene, qué enseñanzas podemos extraer del modo de vida de la sociedad de pescadores artesanales y de la estructura de pensamiento que la respalda, para la conservación y el uso sustentable de los ecosistemas de agua de las llanuras aluviales?

La antropología a lo largo de su construcción epistemológica ha reconocido el conocimiento tradicional de pueblos originarios como un legado fundamental de la historia humana para el presente. Pero la antropología latinoamericana, como parte de una ciencia social de importante tradición crítica tiene aportes importantes y diferenciales que hacer con respecto a otras tendencias antropológicas en lo que se refiere al papel que juegan algunos investigadores que estableciendo un vínculo estrecho que va más allá de lo académico, buscan la emergencia del punto de vista de los pueblos ancestrales y de los sectores marginales de la población. Históricamente ha habido un enfrentamiento entre modelos de pensamiento después de que tiene lugar la intervención europea en nuestro territorio, todo lo cual se expresa en los ámbitos de la cultura, la producción social, y las formas políticas que originaron los actuales estados americanos. Los estudios realizados en Latinoamérica han dado cuenta de una idea de diálogo, de saberes, de horizontalidad entre

los investigadores y las personas “objeto” de investigación. “La construcción de conocimiento antropológico se realiza en las condiciones en que el otro es parte constitutiva y problemática de sí mismo, estrecha relación existente en Latinoamérica entre la producción teórica y el compromiso con las sociedades estudiadas en la cual las sociedades estudiadas no son mundos exóticos, aislados, lejanos o fríos, sino copartícipes en la construcción de nación y democracia en estos países” (Jimeno, 2004).

El sujeto de las ciencias sociales en Latinoamérica lo constituyen los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, y en menor medida los campesinos y sectores populares urbanos; sin embargo, no ha sido igual el interés sobre los pueblos ribereños, y en particular sobre las sociedades y comunidades de pescadores artesanales, al menos para el caso colombiano. Orlando Fals Borda (1980), inspirado en su conocimiento sobre estas comunidades optó por entenderlos como “culturas anfibias”,


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

aludiendo a la esencia de su relación dinámica y adaptativa entre el agua y la tierra, entre la inundación y la sequía, entre la pesca en ciénagas y la agricultura transitoria. Reconociendo que ha sido mínima la proporción de lo dicho sobre pescadores artesanales, es preciso realizar una búsqueda en torno a la identificación de elementos estructurales del pensamiento de estos pueblos localizados a orillas del río Magdalena, de los ríos afluentes a este y de sus ciénagas y caños.

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En la actualidad, los estudios de impacto ambiental hablan de las comunidades de pescadores artesanales, de las caracterizaciones socioeconómicas para la implementación de proyectos, etc., haciendo referencias someras y poco rigurosas a planes de desarrollo municipal, sin embargo es excepcional encontrar documentos que den cuenta de manera “independiente” de la realidad social y económica de los pueblos de pescadores.

4.2.1 APRENDIZAJE DESDE UNA CANOA Hablar del Magdalena Medio, de sus pescadores artesanales, de los pobladores ribereños y de los campesinos es hablar de la vida en torno al agua, a sus tiempos, sus distintos espacios, el movimiento de los peces, de las especies que les sirven de alimento, de protección, de las parcelas cultivas temporalmente en los playones, de una gran complejidad de relaciones que de manera dinámica actúan en la construcción social

del territorio. La vida que se recrea en el agua y a sus orillas, la vida que se caza, que se pesca, la vida que garantiza la reproducción de otras vidas, la vida que se mueve con la subienda y la bajanza, que se seca en verano, que se hace exuberante en las lluvias, es la que nos interesa abordar en el presente trabajo. Allí podrían identificarse las claves para la protección de las relaciones vitales en esta región.


El pensamiento tal y como se ha presentado y se ha transformado a través de los siglos en la llanura de inundación del río Magdalena contiene claves para la identificación, caracterización y proposición de criterios que permitan aproximarse a los humedales así como a sus dinámicas de transformación, conservación, uso sostenible, restauración, entre otros procesos que armonicen los procesos vitales en estos ecosistemas. ¿Cuáles son los rasgos característicos del pensamiento de pescadores artesanales y pobladores ribereños en torno a su relación con los ecosistemas que hemos venido presentando y que la política nacional e internacional denomina humedales? Cuentan los pescadores que “el agua antes no era un problema, así como entraba salía”. Eso significa que había de uno u otro modo una armonización entre los tiempos y procesos de la sociedad respecto a los de la naturaleza. Significa, además, un bagaje de conocimiento que permitía un grado importante de predictibilidad de los movimientos del río, de los fenómenos climáticos, y en ese marco de conocimientos surgieron estrategias de adaptación y umbrales de resiliencia.

Esto conduce a pensar en los aspectos de la cultura estrechamente ligados al territorio, al lugar, como un sistema de representaciones, beneficios y servicios del que se hacen uso desde hace siglos miles de pobladores ribereños. Pero en esta perspectiva de análisis podría decirse que el agua es más que un elemento o servicio de provisión fundamental para la sobrevivencia. El agua que fluye y propicia procesos de transformación en los humedales constituye un territorio en sí mismo, uno que podríamos llamar “acuatorio”, esto es, un lugar del que se han apropiado históricamente comunidades riberanas durante siglos y en el que se constituyen relaciones simbólicas y concretas muy importantes para la reproducción de las sociedades humanas. El territorio entonces no está sólo en la tierra “adjudicable”, o en la que es entendida como un bien patrimonial a la espera de titulación. El territorio, en este caso, está también en el agua, que además de ser un recurso vital es un lugar constituido por una serie de contenidos, de zonas, de historias. Es un lugar donde se dan una serie innumerable de relaciones, un lugar habitado, navegado, un bien de uso común, un hábitat de seres que intercambian materia y energía.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

La tendencia de “desarrollo” moderno en consonancia con el modelo económico imperante que antepone el valor de cambio y la ganancia económica a la protección de los ecosistemas ha venido alterando aquellos lugares antes comprendidos por sus pobladores raizales como comunales, colectivos, es decir, no sujetos a la privatización en cabeza de una persona jurídica. Así, entran en contradicción prácticas reales de uso y manejo, depredación y afectaciones de distinta escala y origen con respecto a la perspectiva de protección de los ecosistemas que ha sido construida desde el pensamiento originario de los pueblos del agua.

Los pescadores no han sido ajenos a los usos inadecuados de los humedales, incluso no han sido ajenos al emprendimiento de acciones nocivas que perjudican estos ecosistemas (apertura de caños artificiales, sobrepesca, irrespeto a los acuerdos de pesca, de tallas, etc). Sin embargo, el conocimiento directo y cotidiano de los impactos de estas acciones y la familiaridad con distintos factores de alteración que afectan los humedales han conducido a sus organizaciones, a las asociaciones de pescadores, a sus líderes a lo largo de la cuenca a manifestar un decidido interés hacia la protección integral de los mismos. “Esta es nuestra empresa, la ciénaga es la empresa, que no nos pide nada y nos da todo”. En el Magdalena Medio diferentes pronunciamientos, documentos, y posturas dan cuenta de este esfuerzo por detener la pérdida de los humedales, del río, de esa compleja red ecológica de la llanura inundable del Magdalena. De lo anterior da cuenta el proceso denominado Sistema Regional para la Pesca y los Humedales del Magdalena Medio - SIREPAHMM, que establece un acuerdo de estrategia en cabeza de 96 organizaciones de pescadores artesanales. Uno de los valores sociales que se considerada fundamental frente a la dinámica de transformación de los humedales y de la vida en ellos lo representa el amplio grado de movimiento y de autonomía que este tipo de sociedades encarna. Con grado de libertad de movimiento nos referimos a la posibilidad de navegar y pescar con cierto grado de independencia y autonomía en áreas lejanas al lugar de residencia permanente de los habitantes de las riberas. A partir del movimiento de los peces la gente del río

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se entera dónde están ”saliendo”, en que otra ciénaga le fue bien a algún pescador, por qué cañada o río se puede pescar, etc. A diferencia de un campesino o un productor agropecuario que es propietario o arrendatario de algún terreno para poder trabajar y hacer producir la tierra, los espacios de agua son en la Ley colombiana bienes de uso público, lugares de libre tránsito que, sin embargo están sujetos a ser privatizados. De manera que un aspecto relevante son los acuerdos que en cada una de las ciénagas los pescadores artesanales hacen respecto de las prácticas establecidas para un uso racional del ecosistema (reglas frente a horarios, tallas, artes permitidas, sectores, entre otros acuerdos sociales de uso y manejo). De manera diferenciada en las ciénagas, la tendencia hacia el respeto de estos “acuerdos” cambia y algunos pescadores plantean la tesis de la correspondencia entre su capacidad pesquera y el respeto por los acuerdos de pesca, principalmente frente al manejo o no manejo de las artes ilícitas que pueden determinar esta actividad.

Respecto a la autonomía manifestada con anterioridad es común escuchar la referencia de los pescadores con respecto a que el humedal constituye su “empresa”. La particularidad de esta designación es que se refiere a una “empresa” de libre acceso, donde el tiempo de trabajo, y la posibilidad de acceder al mismo aún recae directamente en los productores. La zona provee los medios de producción como la madera y los recursos naturales se encuentran a su disposición. Los tiempos y decisiones para adelantar la faena de pesca están determinados por la propia voluntad y por el conocimiento tradicional del arte de la pesca artesanal, heredado durante generaciones. Si se pesca en la noche o en el día, la selección de la compañía para la pesca, la decisión sobre el lugar de pesca, del arte pesquero necesario para X o Y especie son hasta ahora de decisión autónoma de los pescadores y han sido hasta ahora principios “ideales” de esta actividad artesanal. Si bien actualmente existen distintos factores, entre ellos factores hidráulicos, climáticos, de calidad de agua, de invasión de otros sistemas productivos y de tenencia de la tierra sobre los lugares del agua, etc., que afectan el “orden” de relación socioecológica entre comunidades riberanas y los lugares del agua (ríos, caños,


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Capítulo 4: Humedales del magdalena medio: ecología social para su conservación como hábitat de gente de agua y tierra

ciénagas, playones) consideramos que a partir de un “estado de referencia” deben orientarse estrategias, programas, acuerdos de conservación, restauración, manejo y ordenamiento de estos ecosistemas.

En esa perspectiva, se puede dar cuenta en la actualidad de una progresiva enajenación de la fuerza de trabajo y de los medios de producción dada la creciente lógica de la propiedad privada que no sólo abarca la tierra sino también los espacios de agua acá referidos. El contrato de pesca específico, el manejo de “encierros” adjudicados mediante comodatos de “rincones” de las ciénagas, la pérdida de los espacios antes de uso comunal y ahora “titulados” a nombre de medianos y grandes propietarios dan cuenta de esta tendencia. Es el reto de cualquier política pública adelantar la promulgación y el desarrollo de criterios de concertación y participación amplios que contemplen y hagan viables los modos de vida y producción de diferentes ecosistemas acuáticos como los humedales, teniendo en cuenta

4.2.2 RECOGIENDO LA RED

La llanura inundable del Magdalena Medio ha sido el lugar en el que se han desarrollado sociedades de pescadores artesanales adaptadas a la “vida anfibia” en el río, en las ciénagas, en las riberas y playones. Campesinos y afrodescendientes que llevan consigo la herencia de numerosas generaciones de inmigrantes habitan actualmente estas zonas que presentan grandes conflictos. Conflictos que se pueden identificar en las aglomeraciones urbanas de orillas del Magdalena así como en las zonas mineras. De esto da cuenta en parte la existencia de grandes y medianos propietarios que han transformado y se han apropiado de inmensas extensiones de tierra y humedales para implementar monocultivos de palma, además de algunos cultivos transitorios y del uso del campo para pasturas y ganadería extensiva. Es preciso mencionar que a nivel nacional y regional se han implementado grandes megaproyectos de minería y de infraestructura vial y fluvial (hidroeléctricas) que vienen ocasionando diversos conflictos en la población, conflictos que dan cuenta de la alteración tanto de la hidrología como de la cultura y las condiciones económicas de sus habitantes. Lo anterior se desarrolla

las diferencias idiosincráticas de las poblaciones y sus distintas aspiraciones y formas de relación con los humedales. Las particularidades y diferencias entre los sujetos partícipes de estas comunidades: campesinos, finqueros, colonos, empresarios, pescadores artesanales, funcionarios, pobladores, comerciantes, fueron identificadas a partir de encuentros con las comunidades de la región. Esto implica un gran reto en la búsqueda de reconocer un renovado “acuerdo”, que permita orientar las políticas y acciones de ordenamiento y manejo de estos ecosistemas de importancia local, nacional y mundial. En el ámbito local, es necesario un reconocimiento compartido de parte de los actores partícipes en los distintos modos de producción en la región y de las intervenciones existentes en estos territorios, así como de la importancia que tienen los humedales y demás componentes de la estructura ecológica del agua de la llanura inundable para lograr recomponer ese saber social que ha construido paisajes estableciendo relaciones de transformación con la naturaleza que han sido incorporados al saber y cultura de los pueblos. en el marco de una historia de conflicto social que representa para los pobladores de la región una lamentable situación de violencia cuya resolución debería pasar necesariamente por una serie de acuerdos entre diferentes sectores de la sociedad que den cuenta del reconocimiento de aspectos del territorio y de la cultura que deben ser protegidos y aprovechados de manera sustentable y equitativa más allá de los intereses económicos en boga.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

En este mismo sentido, la protección de los humedales debería pasar por la protección de sus pobladores, por la búsqueda de garantías para los habitantes de estas regiones y asimismo por la búsqueda de acuerdos entre empresas y entidades gubernamentales que estén en correspondencia con los criterios establecidos para la conservación y el uso sostenible de estos ecosistemas estratégicos.

Amartya Sen y Max Neef, plantean una visión de la economía y el bienestar basada en la realidad existente, que más allá de indicadores generales de bienestar de la sociedad, promuevan maximizar el bienestar de los sectores que históricamente han sido menos favorecidos; otros autores hablan de “justicia ambiental” o “ecologismo de los pobres”, que señala que “desgraciadamente el crecimiento económico implica mayores impactos en el medio ambiente (…) No obstante, el eje principal de esta tercera corriente no es una reverencia sagrada a la naturaleza, sino un interés material por el medio ambiente como fuente y condición para el sustento, no tanto una preocupación por los derechos de las demás especies y las generaciones futuras humanas, sino por los humanos pobres de hoy. (…) Su ética nace de una demanda de justicia social contemporánea entre humanos (…) señala que muchas veces los grupos indígenas han coevolucionado sustentablemente con la naturaleza. Han asegurado la conservación de la biodiversidad (Martínez Allier, 2011: 33-34). De igual manera el Manifiesto por los Humedales de Colombia (IAvH, 2013) plantea el principio de “justicia social”, a tenerse en cuenta en los ejercicios de ordenamiento y manejo que se planteen para el futuro. Puede plantearse

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entonces, la necesidad de establecer garantías de justicia social, ante deudas ecológicas y sociales que fácilmente pueden rastrearse con un trabajo social de campo en los territorios de humedales. Así, la búsqueda en la satisfacción de las necesidades lleva implícita una idea que se propone abrir un espacio de reflexión en torno a la búsqueda de un equilibrio entre las relaciones que se establecen con los ecosistemas y los distintos modos de vida que se dan en este medio, todo lo cual debe orientarse en la protección y el entendimiento de las relaciones ecológicas que determinan la salud de los ecosistemas y por tanto la salud de quienes los habitan.

De esta manera, todo aquello que proveen las ciénagas como alimentación, agua, hábitat de seres humanos y de miles de especies debe pensarse como el soporte que permite el desarrollo de sociedades, de modos de vida, de sistemas productivos. Pensar entonces las relaciones ecológicas y sus dinámicas desde un aspecto socioeconómico debe contemplar las sinergias y la dependencia entre los principales sectores y en esta medida, sus niveles de resiliencia y adaptación para la conservación de las distintas formas de vida, incluyendo las de los distintos seres que constituyen la ecología de los humedales. Lo expresado en este documento, hace parte de las reflexiones compartidas con líderes de asociaciones de pescadores artesanales a lo largo de la cuenca media del río Magdalena, ASOPESAHMM, APALL, SUAN, Red de Pesca de Gamarra, ASOPESCADIQ, ASOPESCAVIC, APESAGRO, APECBOL, entre otras organizaciones.


CAPÍTULO 5.

RETOS PARA EL MANEJO Y ORDENAMIENTO AMBIENTAL TERRITORIAL DEL

MAGDALENA MEDIO


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

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El escenario actual de transformación y degradación de la llanura aluvial de la cuenca Media del río Magdalena y la pérdida eminente de la biodiversidad son producto de las fuerzas de transformación que ejercen los diferentes impulsores de pérdida presentes en el territorio, los cuales se manifiestan fundamentalmente de dos maneras: la primera se relaciona con aquellas perturbaciones que se expresan de manera puntual en el espacio como la tala selectiva, las invasiones biológicas y la cacería y pesca indiscriminada; y la segunda hace referencia a las dinámicas de cambio generadas por los impulsores de pérdida que se desarrollan o inciden a escala de paisaje como la expansión urbana, el uso agropecuario del suelo, la explotación minero

- energética, los proyectos de energía hidroeléctrica, vial y fluvial.

El anterior análisis permite establecer lineamientos para el desarrollo de acciones que pongan freno a aspectos multicausales que generan el deterioro de los ecosistemas de la llanura aluvial en la cuenca media del río Magdalena. Es preciso que los esfuerzos se enfoquen en el control de los dinamizadores de erosión y carga sedimentaria, así como en aquellos que inciden sobre las fluctuaciones hidrológicas, la movilidad lateral y vertical de los sistemas lóticos y lénticos, la calidad hídrica, la recarga de microcuencas, la alteración de la geomorfología local de los diferentes ecosistemas y el aislamiento de especies y pérdida de hábitat

(Figura 5.1). Dichos aspectos se constituyen en tensionantes continuos de los ecosistemas que incrementan exponencialmente la tasa de degradación del paisaje y por ende la calidad de vida de las poblaciones locales.

La interrelación existente entre dichas perturbaciones acelera la tasa de degradación de los ecosistemas y la pérdida de servicios ecosistémicos tal como se indica en la Figura 5.1 en la cual las dinámicas de transformación son expresadas en términos de stocks de alteración ecosistémica de primer orden, tales como: deforestación, pastoreo continuo, desarrollo de obras hidráulicas, canalización de cauces, demanda hídrica, y remoción de lechos y suelos; los cuales impulsan stocks acumulativos de alteración de segundo orden que con el tiempo llevan a la pérdida de componentes estructurales y funcionales de la llanura aluvial y a su eminente degradación.

FIGURA 5.1 Elementos causales del deterioro de ecosistemas en el Magdalena medio.

Adicionalmente, se propone como prioridad para el manejo y gestión de la llanura aluvial el ordenamiento ambiental del territorio, a través de la definición de la Estructura Ecológica de la cuenca Media del río Magdalena como unidad espacial a partir de la cual sea posible priorizar áreas estratégicas para la conservación de los humedales, sistemas ecológicos asociados y


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Capítulo 5: Retos para el manejo y ordenamiento ambiental territorial del magdalena medio

su biodiversidad así como la sustentabilidad de los servicios ecosistémicos que éstos soportan. Dicha estrategia de ordenamiento permitirá dar cumplimiento de la normatividad existente en lo que se refiere a delimitación y deslinde de los humedales como sistemas ecológicos comunes, públicos y de soporte de la vida. En este mismo sentido es de vital importancia definir responsabilidades

compartidas mediante la coordinación de roles institucionales y sociales, para el uso y manejo de los ecosistemas que permitan la conciliación entre la conservación y el desarrollo económico de la región. Lo anterior se llevaría a cabo a partir de la firma de acuerdos de compromisos entre los sectores económicos, los gobiernos locales y regionales, las instituciones y las comunidades locales.

Con el ánimo de brindar lineamientos para la consolidación de la Estructura Ecológica de la cuenca Media del río Magdalena, entendida ésta como la red de ecosistemas que garantiza la sostenibilidad del territorio, la protección y restauración del capital natural de la región y así mismo la producción económica y el bienestar social se estableció como marco metodológico la selección de una serie de determinantes socioecológicos que permiten delimitar la red de ecosistemas claves para alcanzar dicho fin.

conectividad hídrica y biológica en la cuenca, por lo cual fueron definidos cómo nodos estratégicos los sistemas naturales (terrestres y acuáticos) presentes en el territorio, entre ellos los bosques densos y fragmentados, y las lagunas y ciénagas los cuales cumplen la función de proveer hábitats de soporte para la biodiversidad y oferta continua de recursos. Dichos sistemas, en la medida en que exista conexión a través de corredores biológicos como ríos, caños, bosques de galería, entre otros, pueden trasferir, de un núcleo a otro, materia y energía, mejorando la calidad ecológica de los sistemas terrestres y acuáticos. Asimismo, se plantea que dicha red deberá estar soportada por zonas de amortiguación o buffers relacionados directamente con estructuras naturales localizadas sobre suelos hidromórficos, las cuales cumplen una función de barrera, regulación y protección de la llanura aluvial (Figura 5.2).

5.1

PROPUESTA: ESTRUCTURA ECOLÓGICA DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA

En este sentido, los humedales y cuerpos hídricos se constituyen en sistemas ecológicos estructurales y articuladores del paisaje de la llanura aluvial siendo precisamente el agua el elemento fundamental para la vida y el desarrollo de cualquier economía, su persistencia en el tiempo depende de las redes ecológicas que preserven la

FIGURA 5.2. Modelo conceptual para la consolidación de la Estructura Ecológica Regional.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

A partir de lo anterior y mediante el uso de un Sistema de Información Geográfica – SIG que posibilitó el cruce de capas cartográficas de coberturas de la tierra, ecosistemas, hidrografía, suelos y geoformas se delimitó una propuesta Estructura Ecológica para la cuenca Media del río Magdalena, que cubre una extensión de 2.084.574 hectáreas,

95

equivalentes 66,8% del total de la extensión regional, distribuidas en su mayor proporción entre los departamentos de Santander con el 40% (853.132 hectáreas), Bolívar con 29,5% (615.138 hectáreas) y el Cesar con el 288.431 hectáreas que equivalen al 13,8% de su extensión territorial (Tabla 5.1 - Figura 5.3).

TABLA 5.1. Propuesta para la definición espacial de la Estructura Ecológica de la cuenca Media del río Magdalena. DEPARTAMENTO

ESTRUCTURA ECOLÓGICA (Ha)

ANTIOQUIA

191.795

CALDAS

28.940

BOLÍVAR BOYACÁ CESAR

CUNDINAMARCA SANTANDER

TOTAL

%

9,2

% DEL TOTAL REGIONAL

6,2

615.183

29,5

19,7

288.431

13,8

9,3

2.084.574,1

100

85.074 22.019

853.132

4,1 1,4 1,1

40,9

2,7 0,9 0,7

27,4

66,9


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Capítulo 5: Retos para el manejo y ordenamiento ambiental territorial del magdalena medio

FIGURA 5.3 Propuesta Estructura Ecológica de la cuenca Media del río Magdalena.

Cuerpos de agua, lagos, lagunas y ciénagas Ecosistemas terrestres de manejo especial

Cartografía Base IGAC Esc: 1:100.000, Cartografía Temática Esc: 1:500.000 - Corine Land Cover Esc: 1:000.000 IDEAM - IGAC 2008


5.2

PROGRAMAS, ACCIONES Y PROPUESTAS DE GESTIÓN PARA EL ORDENAMIENTO AMBIENTAL TERRITORIAL DE LA LLANURA ALUVIAL EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA

Como parte del proceso de análisis de los principales causantes del deterioro en los humedales y su biodiversidad en la llanura aluvial del Magdalena medio, así como la construcción amplia de propuestas de manejo y gestión para la conservación de los humedales y su biodiversidad, el 30 de noviembre de 2012, se llevó a cabo el Taller humedales y biodiversidad en el Magdalena medio: Estado actual y retos, organizado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, el Instituto

de Investigaciones Biológicas Alexander von Humboldt, la Fundación Alma, The Nature Conservancy y ASOCARS. Adicionalmente se contó con la participación de entidades como el IDEAM, IGAC, INCODER, ICANH, representantes de las Corporaciones Autónomas Regionales de Antioquia, Santander, Boyacá y Magdalena, la Corporación de Desarrollo y Paz del Magdalena medio -PDPMM, Ecopetrol, ISAGEN, Fedepalma, Universidades, entre otros (Figura 5.4).

Durante el evento se presentaron y analizaron propuestas que vienen desarrollándose desde diferentes sectores, instituciones y organizaciones en pro del manejo y ordenamiento del territorio, identificando de forma detallada aspectos claves para la comprensión del estado actual de los humedales, la biodiversidad y contexto social de la región del Magdalena medio. También se presentaron

indicadores que evidencian una tendencia exponencial hacia la degradación y pérdida de los ecosistemas, su integridad ecológica y los beneficios derivados de su conservación, lo cual ha afectado directamente las condiciones de vida social y desarrollo productivo de los pobladores, pescadores artesanales, campesinos, mineros artesanales, habitantes ribereños y empresas de la zona (Figura 5.5).

FIGURA 5.4. Instalación del Taller humedales y biodiversidad en el Magdalena medio, 30 de noviembre de 2012.


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Capítulo 5: Retos para el manejo y ordenamiento ambiental territorial del magdalena medio

FIGURA 5.5. Presentación de las asociaciones de pescadores artesanales sus cartografías sobre la difícil situación ecológica y social en los humedales (ciénagas) del Magdalena medio

Por otra parte fue expuesta, de manera reiterada, la preocupante situación socioeconómica que se vive en el territorio y el panorama desalentador con respecto al estado y preservación de la llanura aluvial. Las presentaciones dieron cuenta que la pérdida de una importante fuente económica como la pesca es producto, entre otras cosas, de la apropiación por parte de particulares de bienes y recursos comunes como las ciénagas, playones, ríos, caños, y que además del despojo de los recursos hídricos al que se somete a los pobladores locales se está presentando una alteración de los ecosistemas a partir de los procesos de desecación y terrarización que tiene lugar en la zona. Asimismo, fue expresada la necesidad de generar o fortalecer una institucionalidad comprometida con la conservación de éstos sistemas ya que las perspectivas de desarrollo ligadas a la puesta en marcha de macroproyectos económicos (mineros – energéticos, hidráulicos y otros), incrementan la vulnerabilidad de los ecosistemas, pone en riesgo su conservación en el tiempo y el bienestar social del Magdalena medio. Por lo cual se plantea que el ordenamiento ambiental territorial debe estar orientado a partir de la comprensión de la dinámica natural de los ecosistemas acuáticos, siendo el agua el componente ordenador y articulador del paisaje aluvial y el elemento estratégico en la planificación ambiental, económica y social del territorio. Frente a este panorama, directores y funcionarios de entidades públicas nacionales,

autoridades ambientales y territoriales, líderes ciudadanos de organizaciones sociales y asociaciones de pescadores artesanales de la llanura aluvial del valle medio del río Magdalena, investigadores de universidades y entidades privadas acordaron la firma de un Acta de Entendimiento para la protección integral de los complejos de humedales de la región (Anexo 11), con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de un sistema de planificación y gestión de los humedales de la cuenca media del río Magdalena que facilite la articulación de las acciones entre la sociedad civil y las instituciones en sus diferentes niveles. Cabe destacar que se proyectó para el primer semestre del año 2013, la constitución y desarrollo de la Mesa Interinstitucional de los humedales de la cuenca media del río Magdalena, la cual se configura como una instancia de coordinación permanente que armonice políticas y competencias en torno a los humedales, así como una gestión compartida del conocimiento, roles, participación institucional, social y de los sectores productivos. Finalmente, es importante mencionar que desde el año 2010, el Ministerio de medio Ambiente a través del comunicado 4120-E196479 avaló la Mesa Interinstitucional de Humedales de la cuenca media del río Magdalena y su área de influencia, haciéndola parte del plan de trabajo de la Dirección de Ecosistemas de dicha entidad, tal como se constata en el Anexo 12.


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

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5.2.1 PROPUESTAS DE MANEJO Y GESTIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS HUMEDALES Y SU BIODIVERSIDAD Como un aporte a la construcción permanente de las políticas, estrategias y acciones para la conservación y manejo de los humedales y su biodiversidad en el Magdalena medio se presentan los lineamientos recogidos en el marco del Taller humedales y biodiversidad en el Magdalena medio: estado actual y retos, que busca contribuir a la sostenibilidad territorial y el desarrollo local, para lo cual se aúnan

y complementan las sinergias y esfuerzos que instituciones, organizaciones y actores locales vienen adelantando de manera dispersa y poco socializada. De esta forma, se establecen cuatro líneas estratégicas para la promoción de la conservación de los humedales del Magdalena medio y su llanura aluvial, como estructura principal para la sostenibilidad económica, social y territorial de la región (Figura 5.6).

Los aportes realizados por cada uno de los actores, además de las propuestas que arrojó la revisión de información secundaria se encuentran en distintos ámbitos y momentos de desarrollo; el detalle de esto se consolida en el Anexo 13, y se priorizan: i) la formulación de políticas públicas, legislación y reglamentación normativa; ii) el desarrollo de estudios e investigaciones de orden científico y académico; iii) la implementación de procesos de educación y capacitación; iv) la generación de instrumentos de gestión, planificación, ordenamiento y financiación; v) ejecución de acciones puntuales relativas a la adquisición y manejo de tierras y

baldíos de la nación; vi) proyectos comunitarios de manejo y restauración ecológica en los ecosistemas de la llanura aluvial del río Magdalena, vii) desarrollo de medidas y acciones enfocadas al control y seguimiento de los delitos, infracciones y contravenciones a la norma y al patrimonio natural.

FIGURA 5.6. Líneas estratégicas propuestas en el Taller Interinstitucional.

De esta forma, la matriz de sistematización de las propuestas de manejo y mitigación que se presenta en el Anexo 13, se constituye en un importante insumo para el desarrollo de la MESA INTERINSTITUCIONAL DE LOS HUMEDALES EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA


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Capítulo 5: Retos para el manejo y ordenamiento ambiental territorial del magdalena medio

Y SU ÁREA DE INFLUENCIA que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible lidera en la actualidad y que busca articular las acciones que sectores, entidades, organizaciones y pobladores de estos ecosistemas estratégicos vienen desarrollando, así como concertar las muy distintas visiones de ocupación, uso y aprovechamiento existentes en el territorio. A continuación se exponen los aspectos estructurales de las cuatro líneas estratégicas consolidadas como propuestas de manejo y gestión para la conservación de los humedales y su biodiversidad en la cuenca Media del río Magdalena. GESTIÓN INTEGRAL Y RESPONSABILIDADES COMPARTIDAS

El lineamiento transversal propuesto está referido a la gestión integral y definición de responsabilidades compartidas, el cual está pensado como un proceso participativo e incluyente que permite organizar las acciones de manejo y conservación de los ecosistemas estratégicos de la región y la puesta en marcha de verdaderos procesos de desarrollo local. Se propone una instancia de coordinación nacional, regional y local para la gestión ambiental del río Magdalena y los sistemas de humedal, como ecosistemas estratégicos para la nación, que a su vez, dinamice los procesos de intervención enfocados al control de los procesos de degradación de la cuenca, la recuperación de las condiciones hídricas, hidráulicas y bióticas alteradas. La Mesa Interinstitucional de los humedales en la cuenca media del río Magdalena y su área de influencia es un escenario propicio para este propósito ya que esta instancia tiene por objeto “Contribuir al fortalecimiento de un sistema de planificación y gestión de los humedales de la cuenca media del río Magdalena mediante la articulación de acciones entre la sociedad civil y las instituciones”, cuya estrategia central radica en la articulación interinstitucional que favorece la concertación de acciones y la concertación pública y privada de los procesos de planificación y gestión de la zona.

Asimismo, es necesaria la consolidación de comisiones conjuntas por ecosistemas compartidos, mesas de trabajo en asuntos específicos, políticas y programas, fondos, gestión

y participación de sectores y ciudadanía, como espacio en común para la construcción de una política de ordenamiento y planificación, en una región que ha estado signada sobre todo por la marginalidad con respecto a los centros departamentales, por el conflicto social y político, y por ser zona de “frontera” con altos índices de violencia y pobreza. Todo lo cual contrasta con la riqueza que generan los megaproyectos y empresas relacionadas al sector minero energético, así como con la economía “paralela” e informal de grupos armados vinculados al narcotráfico, la guerrilla y el paramilitarismo. ORDENAMIENTO AMBIENTAL TERRITORIAL

La importancia histórica de la región del Magdalena medio para el desarrollo país y el acelerado proceso de degradación ecosistémica que se viene dando en la región ponen de manifiesto la necesidad de establecer un ordenamiento ambiental territorial, basado en la construcción conjunta de determinantes ambientales a escala municipal, departamental y regional y en la identificación de ecosistemas estratégicos, áreas excluibles, restringidas o condicionadas para actividades productivas agroindustriales y emprendimiento minero-energético, obras e infraestructura, entre otras propuestas.

Si bien existe una amplia base normativa y política sobre el ordenamiento ambiental del territorio, aún el país y en especial el Magdalena medio no cuenta con un ente articulador para la ordenación, por lo cual se hacen necesarios ejercicios interinstitucionales que armonicen competencias, modelos de ocupación y usos sustentables en la perspectiva de proyectos comunes. Es por esto que es fundamental la consolidación de la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial y la generación de lineamientos técnicos que posibiliten la delimitación y deslinde de ecosistemas estratégicos y áreas protegidas, en particular de humedales y su articulación en el Sistema Nacional y Regional de Áreas Protegidas. Asimismo, es de vital importancia la actualización e implementación de la política nacional de humedales y desarrollo; la definición de las compensaciones ambientales para fortalecer los procesos y generar fondos conjuntos para la gestión ambiental; la integración, formulación


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

e implementación de la Política de Gestión Integral de Recursos Hídricos (PGIRH). Por su parte, las organizaciones ribereñas proponen la construcción de una Política Nacional de Restitución de Aguas, lo que significaría un proceso de recuperación de áreas inundables, humedales, sabanas, playones, bajos, islas, playas, rondas, todas áreas de baldíos de la nación, por lo tanto inalienables, inembargables e imprescriptibles. Todo lo anterior, con el ánimo de articular la gestión integral del agua a las estrategias territoriales de desarrollo. GENERACIÓN DE CONOCIMIENTO PROPIO

Se propone la necesidad de desarrollar procesos de investigación – acción – participación que posibiliten tanto el intercambio de saberes y conocimientos como el desarrollo de herramientas técnicas adaptadas a las condiciones ecosistémicas, sociales y culturales del Magdalena medio, que garanticen la sostenibilidad ambiental del territorio y su desarrollo económico integral. Dentro de los objetivos que busca alcanzar este lineamiento están:

Valoración de servicios ecosistémicos y capital natural territorial. Retroalimentación de investigaciones enfocadas a la evaluación de conflictos socioecológicos existentes en el Magdalena medio. Caracterización de la incidencia de los impulsores de pérdida sobre ecosistemas estratégicos de la región. Herramientas técnicas propias para la restauración, rehabilitación y recuperación ecológica de ecosistemas estratégicos de la llanura aluvial. Estrategias de conservación de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Producción solidaria y cadenas de valor basadas en el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad y el comercio justo. Formación profesional especializada en ecosistemas y economías locales.

CONSERVACIÓN Y USO SUSTENTABLE DE LOS ECOSISTEMAS Y SU BIODIVERSIDAD

Con el ánimo de evitar y controlar las causas generadoras del deterioro de la llanura aluvial y asegurar la sustentabilidad territorial y de

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sus habitantes, se propone la puesta en marcha de iniciativas enfocadas a la restauración, conservación y rehabilitación ecológica de los ecosistemas priorizados; así como, el desarrollo de acciones de protección comunitaria de los ecosistemas, la recuperación de la pesca artesanal, manejo de bosques inundables, orillas y playones; construcción de viveros comunitarios, recuperación de alevinos de los entornos naturales entre otras.

Adicionalmente, la vulnerabilidad de la llanura aluvial a los fenómenos de cambio climático y el manejo inadecuado de obras y ausencia de verdaderos controles sobre proyectos económicos que incrementan la sedimentación de la cuenca exige nuevos retos de adaptabilidad social, basada en la integralidad de los ecosistemas. Es por esto que se propone que las acciones y obras tendientes a mejorar la navegabilidad del río Magdalena se efectúen en la perspectiva del reconocimiento de la conectividad necesaria, es decir, la red existente entre los afluentes hídricos – las sabanas – los playones – las ciénagas, todo desde la perspectiva de macrocuenca. Por otra parte, el reconocimiento de una estructura socio – cultural anfibia que supera hoy las 15.000 familias hace necesario el desarrollo de acciones coordinadas que reconozcan y establezcan de manera participativa y amplia la inclusión social en la definición de los modelos para el manejo ecológico, la producción y uso sostenible del territorio. Todo ello fundamentado en la comprensión y el diálogo de saberes populares, técnicos, científicos e institucionales acerca de la dinámica hidrobiológica de los ecosistemas de la llanura aluvial.

Es intención de la Mesa interinstitucional avanzar en este campo mediante el fomento a iniciativas socioeconómicas desarrolladas a través de procesos asociativos en torno a la pesca artesanal y la gestión comunitaria de dichos ecosistemas, y de esta manera no sólo compensar el ingreso que se ha dejado de percibir por la degradación de los ecosistemas y la pesca como capital base de la economía local, sino su aprovechamiento sostenible, generando estrategias y negocios vinculados a la actividad pesquera que le den un valor agregado en la transformación y comercialización, así como el impulso de economías complementarias a la pesca; esto en el marco de la construcción día a día del capital


102

Capítulo 5: Retos para el manejo y ordenamiento ambiental territorial del magdalena medio

social regional que fundamente el manejo y gobernación del agua en el Magdalena Medio. Sumado a lo anterior, se realizan y proyectan acciones de educación ambiental desde la cultura ribereña y anfibia; programas de gestión social y comunitaria del territorio del agua y

sus ecosistemas. Se propone el desarrollo de un ordenamiento pesquero, acuerdos y estrategias de manejo concertado o concesiones; acuerdos de transformación de prácticas agroindustriales de ganadería extensiva hacia procesos silvopastoriles y agroforestales, entre otras propuestas.

5.2.2 ACTORES SOCIALES E INSTITUCIONALES EN EL TERRITORIO Y SINERGIAS

Dentro de la gestión documental efectuada y el marco de los resultados obtenidos en el Taller del 30 de noviembre de 2012, se identificó la clara necesidad de generar sinergias y acciones de coordinación que abarquen las diferentes escalas, sectores, territorios y ámbitos de actuación de los actores que tienen competencia, habitan el territorio o desarrollan actividades económicas, productivas y/o académicas. El instrumento de sistematización diligenciado por los participantes al evento permitió identificar un listado de al menos 58 entidades y organizaciones que en la actualidad adelantan acciones al respecto y con las cuales se proyectaría coordinarlas, sin contar con la totalidad

de municipios y departamentos que presentan inclusión territorial en la llanura aluvial del Magdalena Medio. Evidentemente es un listado que debe complementarse con un ejercicio más amplio, que incluya los diferentes niveles de organizaciones sociales y gremiales, entidades de orden local y regional, empresas privadas entre otros actores. Sin embargo, se considera que se trata de un primer acercamiento a la diversidad y gran complejidad regional lo que requiere un nivel de coordinación que permita aunar esfuerzos para trazar un horizonte de sentido compartido del territorio de la llanura aluvial del Magdalena medio. En la Figura 5.7 (Anexo 13) se agrupan los actores de acuerdo a su escala y nivel de competencia e incidencia.

FIGURA 5.7. Núcleos de actores sociales con incidencia territorial.


CAPÍTULO 6.

COMPLEMENTOS


6.1

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ALCALDÍA MAYOR DEL MUNICIPIO DE AGUACHICA. (2012). Plan de desarrollo municipal Aguachica, Cesar “el cambio es ahora 2012 - 2015”

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ALCALDÍA MAYOR DEL MUNICIPIO LANDÁZURI. (2012). Plan de desarrollo municipal Landázuri, Santander “sembrando las bases de nuestro desarrollo 2012 - 2015”

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117

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118

Capítulo 6: Complementos

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6.3

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ANEXOS

ANEXO 1. ECOSISTEMAS DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA. BIOMA

HELOBIOMA DE MAGDALENA Y EL CARIBE

ZONOBIOMA HÚMEDO TROPICAL DEL MAGDALENA Y EL CARIBE

ZONOBIOMA ALTERNOALTERNO HÍDRICO Y/O SUBXEROFÍTICO TROPICAL DEL ALTO MAGDALENA

ZONOBIOMA SECO TROPICAL DEL CARIBE

OROBIOMA ALTO DE LOS ANDES

ECOSISTEMA

Aguas continentales naturales Arbustales Áreas agrícolas heterogéneas Áreas urbanas Bosques naturales Bosques plantados Cultivos anuales o transitorios Cultivos semipermanentes y transitorios Hidrofitia continental Pastos Vegetación secundaria Zonas desnudas Arbustales Áreas agrícolas heterogéneas Áreas urbanas Bosques naturales Bosques plantados Cultivos anuales o transitorios Cultivos semipermanentes y transitorios Herbazales Hidrofitia continental Pastos Vegetación secundaria Zonas desnudas Áreas agrícolas heterogéneas Áreas urbanas Bosques naturales Pastos Vegetación secundaria Áreas agrícolas heterogéneas Áreas urbanas Bosques naturales Bosques plantados Cultivos anuales o transitorios Cultivos semipermanentes y transitorios Hidrofitia continental Pastos Vegetación secundaria Zonas desnudas Bosques naturales Herbazales

EXTENSIÓN (HA) EXT BIOMA (HA) % TERRITORIAL 139.741 5.654 77.177 236 84.620 7.591 2.301 2.543 18.447 267.663 115.046 167 562 87.633 5.549 456.851 9.743 3.481 29.468 2.084 8.700 681.643 170.678 319 0,7 244 32,4 10.594 1.097 17.446 747 7.837 1.348 224 1.090 228 83.423 15.682 358 1.673 101

721.191

21%

1.456.717

42,6%

11.969

0,35%

128.386

3,7%


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

BIOMA

ECOSISTEMA

OROBIOMA ALTO DE LOS ANDES OROBIOMA MEDIO DE LOS ANDES

OROBIOMA BAJO DE LOS ANDES

OROBIOMA DE LA SERRANÍA DE SAN LUCAS

OROBIOMA AZONAL DEL RÍO SOGAMOSO

119

EXTENSIÓN (HA) EXT BIOMA (HA) % TERRITORIAL

Pastos Vegetación secundaria Aguas continentales naturales Áreas agrícolas heterogéneas Bosques naturales Cultivos anuales o transitorios Pastos Vegetación secundaria Arbustales Áreas agrícolas heterogéneas Bosques naturales Cultivos anuales o transitorios Cultivos semiperamentes y transitorios Pastos Vegetación secundaria Áreas agrícolas heterogéneas Bosques naturales Cultivos anuales o transitorios Herbazales Hidrofitia continental Pastos Vegetación secundaria Áreas agrícolas heterogéneas Bosques naturales Herbazales Pastos Vegetación secundaria

704 172 286 2.320 43.877 8.595 13.042 3.059 106 20.804 163.163 54.778 1.282 82.388 183.579 2.700 299.941,5 4.126 2.003 171 93.648 112.599 570 193 327 2.359 1.259

2.652

0,07%

71.182,1

2,1%

506.103,5

14,8%

515.190,5

15,0%

4.709,7

0,13%

ANEXO 2. CUENCAS Y MICROCUENCAS TRIBUTARIAS DEL RÍO MAGDALENA, EN SU CUENCA MEDIA.

CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA

Cuenca del Alto y Medio Río Negro Cuenca del Río La Miel

Cuenca del Río Nare

Cuenca del Río San Bartolo

Cuenca del río Carare

SUBCUENCA

Río Negro Río Guadero Río Pinzaima Río Villeta Río Nacopay Río La Miel- Río Samaná Río Samaná Río Manso Río La Miel Río Nus Río Nare Río Concepción Río Guatape Sin nombre conocido Río Negro Río Cocorná Río Verde de los Henaos Río La Honda Río Volcán Río San Bartolo Río San Lorenzo Río Cupina Río Alicante Río Ite Río Carare Río San Juan Quebrada Parra Río Guayabita Caño Dorada

GC

CUENCA

SUBCUENCA

Quebrada Torabá Quebrada La Colorada Río Agua Miel - Río Blanco Quebrada Cobre Cuenca del río Quebrada Canutilla Carare Quebrada Tambrías Quebrada La Caca Río Guazo Río Negro Río Opón Cuenca del Río Opón Quebrada Aguas Negras Río Blanco Cuenca del río La Río La Colorada Colorada - Ciénaga Río Fuego del Opón Río Oponcito

CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA

CUENCA

CUENCA DEL RÍO SOGAMOSO

GC

Cuenca del río Chicamocha

Río Guali Río Sandua Río Lagunilla Río Chaguaní Río Recio Río Seco Sin nombre conocido Río Totaré Río Opía Río Luisa Quebrada Guaduas Río Cunday Río Chenché Río Negro


Capítulo 6: Complementos

CUENCA DEL RÍO SOGAMOSO

GC

CUENCA

Cuenca del río Chicamocha

SUBCUENCA Quebrada Hilarco Río Guaguarco Quebrada Yaví Río Anchique Quebrada La Bolsa Río Pata Río Aipe Quebrada Las Lajas Río Villavieja Río Bache Río Fortalecillas Río Las Ceibas Río Yaguará Quebrada Velásquez Sin nombre conocido Quebrada Tolón Río Lagunilla Río Venadillo Río Umbala Río Sisota Río Angostura Río Chicamocha Río Alevado Río Onzaga Sin nombre conocido Río Canutal Río Pesca Río Chitano Río Susacón Río Arzobispo Río Magdalena Ciénaga Zarzal Caño Aguas Blancas Quebrada Vera Santa Quebrada Vizcaína Sin nombre conocido Cuenca de la Ciénaga de Barbacoas Quebrada San Juan Ciénaga Río Viejo Quebrada Malena Cuenca Ciénaga Cachimbero

FUENTE: Téllez et al. (2011).

GC

CUENCA

Cuenca del río Chicamocha

CUENCA DEL RÍO SOGAMOSO

120

Cuenca del Río Suárez

SUBCUENCA Caño Trapo Caño Monte Oscuro Quebrada La Arenosa Río Ermitaño Río Corconá Sur Caño Palagua Quebrada Usache Río Claro Sur Caño Palagua Quebrada Usache Río Claro del Sur Río Pontoná Caño Doña Juana Río Purnio Río Guarinú Río Seco Sin nombre conocido Río Sasa Río Suárez Sin nombre conocido Quebrada Cinco Mil Río Mogoticos Quebrada Santa Rosa Quebrada Chimera Río Oihita Río Guachavita Río Pienta Quebrada El Ropero Río Huertas Río Ture Río Avendaño Río Samacá Río Chiquinquirá Río Simijaca Río Ubaté Sin nombre conocido Río Sucio Río Payoa Río Sogamoso Ciénaga El Llanito Sin nombre conocido Río Chucurí


337.040

11.713 5.295 26.890 43.899 3.894 11.164 24.261 4.335 7.094 25.482 18.460 40.680 135.370 9.161 9.161 3.968 3.968 11.479 2.119 9.589 3.237 10.459 36.883 1.377 1.377 14.958 6.396 4.580 13.494 1.592 1.064 1.191 4.475 27.801 17.354 35.224 10.759 7.493 146.381

ha

3,1 1,4 7,1 11,6 1,0 3,0 6,4 1,1 1,9 6,8 4,9 10,8 35,9 2,4 2,4 1,1 1,1 3,0 0,6 2,5 0,9 2,8 9,8 0,4 0,4 4,0 1,7 1,2 3,6 0,4 0,3 0,3 1,2 7,4 4,6 9,3 2,9 2,0 38,8

%

ARBUSTOS Y MATORRALES

26.593

408 363 0 772 18 49 530 47 0 0 0 367 1.012 960 960 1.783 1.783 4.314 1.203 2.133 1.535 4.099 13.285 1.903 1.903 235 74 93 961 36 0 324 156 1.502 1.148 2.312 0 40 6.880

ha

1,5 1,4 0,0 2,9 0,1 0,2 2,0 0,2 0,0 0,0 0,0 1,4 3,8 3,6 3,6 6,7 6,7 16,2 4,5 8,0 5,8 15,4 50,0 7,2 7,2 0,9 0,3 0,3 3,6 0,1 0,0 1,2 0,6 5,6 4,3 8,7 0,0 0,1 25,9

%

607.652

30.024 3.359 28.151 61.534 18.403 45.142 11.547 61 21.138 103.468 119.750 7.605 327.115 21.127 21.127 3.265 3.265 615 142 1.056 3.275 4.299 9.386 793 793 3.408 7.724 31.295 53.230 13.586 14.595 4.749 13.318 910 11.106 7.295 11.251 11.965 184.432

ha 4,9 0,6 4,6 10,1 3,0 7,4 1,9 0,0 3,5 17,0 19,7 1,3 53,8 3,5 3,5 0,5 0,5 0,1 0,0 0,2 0,5 0,7 1,5 0,1 0,1 0,6 1,3 5,2 8,8 2,2 2,4 0,8 2,2 0,1 1,8 1,2 1,9 2,0 30,4

%

163.551

8.522 6.405 4.282 19.209 54 804 4.033 537 11.324 1.328 5.581 16 23.677 4.867 4.867 0 0 480 241 6.496 66 0 7.283 1.969 1.969 7.087 645 1.899 27.066 15.587 4.515 12.138 6.251 438 706 0 10.942 19.272 106.546

ha 5,2 3,9 2,6 11,7 0,0 0,5 2,5 0,3 6,9 0,8 3,4 0,0 14,5 3,0 3,0 0,0 0,0 0,3 0,1 4,0 0,0 0,0 4,5 1,2 1,2 4,3 0,4 1,2 16,5 9,5 2,8 7,4 3,8 0,3 0,4 0,0 6,7 11,8 65,1

%

38.316

77 31 4.231 4.340 707 1.113 2.270 0 2.655 2.218 0 5.609 14.572 212 212 57 57 2.415 960 1.021 78 798 5.273 0 0 4.172 0 0 1.205 0 0 0 536 5.852 0 937 0 1.161 13.863

ha 0,2 0,1 11,0 11,3 1,8 2,9 5,9 0,0 6,9 5,8 0,0 14,6 38,0 0,6 0,6 0,1 0,1 6,3 2,5 2,7 0,2 2,1 13,8 0,0 0,0 10,9 0,0 0,0 3,1 0,0 0,0 0,0 1,4 15,3 0,0 2,4 0,0 3,0 36,2

%

BOSQUES DE GALE- BOSQUE NATURAL BOSQUE NATURAL LAGUNAS, LAGOS Y RÍA Y/O RIPARIOS DENSO FRAGMENTADO CIÉNAGAS

58.070

3.002 1.369 6.942 11.312 178 1.779 2.909 982 2.320 2.643 0 2.893 13.704 3.127 3.127 1.984 1.984 203 846 965 221 630 2.866 1.812 1.812 4.892 884 758 6.388 188 253 171 717 5.596 962 578 1.018 860 23.265

ha

RÍOS

5,2 2,4 12,0 19,5 0,3 3,1 5,0 1,7 4,0 4,6 0,0 5,0 23,6 5,4 5,4 3,4 3,4 0,3 1,5 1,7 0,4 1,1 4,9 3,1 3,1 8,4 1,5 1,3 11,0 0,3 0,4 0,3 1,2 9,6 1,7 1,0 1,8 1,5 40,1

%

15.113

0,0 0,0 0,0 0,0 2,4 0,0 2682,6 0,0 0,0 64,5 0,0 1036,0 3785,5 0,0 0,0 1082,2 1082,2 228,3 0,0 1405,0 0,0 0,0 1633,4 3326,0 3326,0 189,1 3620,1 447,1 0,0 0,0 595,8 0,0 190,1 0,0 105,9 0,0 0,0 138,0 5.286,1

ha 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 17,8 0,0 0,0 0,4 0,0 6,9 25,0 0,0 0,0 7,2 7,2 1,5 0,0 9,3 0,0 0,0 10,8 22,0 22,0 1,3 24,0 3,0 0,0 0,0 3,9 0,0 1,3 0,0 0,7 0,0 0,0 0,9 35,0

%

138.128

1.184 388 18.252 19.824 966 6.740 10.923 1.862 14.564 2.682 0 12.563 50.301 1.817 1.817 564 564 2.580 2.610 3.851 429 4.490 13.961 158 158 7.527 0 69 13.057 0 0 0 3.217 21.731 1.610 1.949 0 2.344 51.504

ha 0,9 0,3 13,2 14,4 0,7 4,9 7,9 1,3 10,5 1,9 0,0 9,1 36,4 1,3 1,3 0,4 0,4 1,9 1,9 2,8 0,3 3,3 10,1 0,1 0,1 5,4 0,0 0,0 9,5 0,0 0,0 0,0 2,3 15,7 1,2 1,4 0,0 1,7 37,3

%

PASTOS Y SABANAS PLAYAS, ARENAS Y NUTURALES VEG. ACU.

1424464

54.929 17.210 88.749 160.889 24.222 66.792 59.156 7.823 59.095 137.885 143.791 70.771 569.535 41.272 41.272 12.703 12.703 22.314 8.123 26.517 8.842 24.775 90.570 11.338 11.338 42.467 19.343 39.140 115.402 30.989 21.022 18.574 28.861 63.829 32.992 48.295 33.971 43.272 538.157

ha

TOTAL

3,9 1,2 6,2 11,3 1,7 4,7 4,2 0,5 4,1 9,7 10,1 5,0 40,0 2,9 2,9 0,9 0,9 1,6 0,6 1,9 0,6 1,7 6,4 0,8 0,8 3,0 1,4 2,7 8,1 2,2 1,5 1,3 2,0 4,5 2,3 3,4 2,4 3,0 37,8

%

ANEXO 3. COBERTURAS NATURALES POR MUNICIPIO EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA.

FUENTE: Cartografía Temática Esc: 1:100.000, Corine Land Cover – Cuenca Media del río Magdalena, 2008.

TOTAL

Puerto Berrío Puerto Nare Yondó ANTIOQUIA Arenal Cantagallo Morales Regidor Rioviejo San Pablo Santa Rosa Simití BOLÍVAR Puerto Boyacá BOYACÁ La Dorada CALDAS Aguachica Gamarra La Gloria San Alberto San Martín CESAR Pto. Salgar CUNDINAMARCA Barrancabermeja Betulia Bolívar Cimitarra El Carmen El Peñón Landázuri Puerto Parra Puerto Wilches Rionegro Sabana de Torres San Vicente de Chucurí Simacota SANTANDER

MUNICIPIO

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

121


188.351

0 0 2 3 0 4 2 2 2 3 6 6 25 1 1 0 0 1 0 1 1 2 6 0 0 3 1 5 3 16 1 6 1 2 12 0 8 8 65

%

2 3 6 11 2 2 3 0 2 6 11 6 32 2 2 0 0 3 0 2 2 1 8 2 2 7 1 4 5 2 2 3 1 4 3 4 4 3 44

%

325.276

ha 6.000 10.480 19.331 35.810 6.688 5.492 10.519 1.143 5.859 18.135 37.118 19.899 104.854 7.888 7.888 1.193 1.193 8.429 1.044 7.675 5.831 3.259 26.238 5.309 5.309 23.484 4.076 13.915 15.899 7.373 6.667 9.335 3.314 13.775 9.111 12.134 14.242 10.659 143.984

MOSAICO DE PASTOS CON ESPACIOS NATURALES

1 0 6 7 0 2 9 4 5 1 0 0 21 1 1 0 0 12 7 15 1 10 45 0 0 3 1 1 1 1 0 3 0 4 4 0 4 3 26

%

113.368

ha 739 104 6.755 7.598 157 1.732 10.639 4.856 5.168 1.142 0 16 23.710 1.470 1.470 0 0 14.158 8.042 17.091 699 10.811 50.801 461 461 2.959 1.322 1.336 1.427 1.129 0 2.916 28 4.985 4.355 450 4.958 3.461 29.328

MOSAICO DE PASTOS Y CULTIVOS

50.260

97 0 0 97 0 0 1.965 220 0 51 0 0 2.237 0 0 28 28 3.140 346 6.389 7.433 4.064 21.372 43 43 219 0 0 39 462 0 0 0 20.623 1.313 832 2.615 382 26.483

ha 0 0 0 0 0 0 4 0 0 0 0 0 4 0 0 0 0 6 1 13 15 8 43 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 41 3 2 5 1 53

%

OTROS CULTIVOS ANUALES O TRANSITORIOS

18.601

0 0 0 0 53 170 1.601 0 38 178 3.283 237 5.558 0 0 4.948 4.948 1.624 809 131 640 1.156 4.360 191 191 183 0 0 382 370 0 209 545 0 1.316 0 539 0 3.544

ha

216.976

3 2 14 20 1 2 3 0 1 7 2 4 19 3 3 2 2 2 0 2 1 2 8 2 2 8 3 2 10 0 0 1 2 5 2 5 5 2 47

%

PASTOS ENMALEZADOS O ENRASTROJADOS

ha 0 7.474 0 4.446 0 31.311 0 43.231 0 1.818 1 3.900 9 6.555 0 175 0 1.460 1 14.690 18 3.427 1 9.478 30 41.504 0 6.183 0 6.183 27 4.105 27 4.105 9 5.395 4 791 1 4.280 3 1.881 6 5.132 23 17.479 1 3.412 1 3.412 1 18.435 0 6.701 0 3.556 2 22.101 2 364 0 1.027 1 1.433 3 4.543 0 11.701 7 5.087 0 11.198 3 11.480 0 3.435 19 101.063

%

PASTOS ARBOLADOS

5 2 4 12 0 0 2 0 1 2 3 2 11 9 9 3 3 3 1 2 3 5 13 3 3 3 1 3 16 1 1 1 4 3 6 7 1 2 49

%

960.459

ha 52.341 23.409 36.362 112.112 4.029 3.129 16.905 541 7.785 21.708 26.012 22.673 102.782 90.308 90.308 29.520 29.520 26.627 13.436 16.442 27.824 44.400 128.729 29.313 29.313 25.718 6.052 28.807 155.285 12.879 5.037 13.916 36.172 33.558 54.397 64.963 13.916 16.997 467.696

PASTOS LIMPIOS

8.045

ha 180 122 96 398 64 47 78 48 37 120 116 111 622 232 232 639 639 765 119 1.013 110 80 2.086 406 406 2.747 0 19 131 0 8 22 44 223 98 331 17 23 3.662 2 2 1 5 1 1 1 1 0 1 1 1 8 3 3 8 8 10 1 13 1 1 26 5 5 34 0 0 2 0 0 0 1 3 1 4 0 0 46

%

TEJIDO URBANO

FUENTE: Cartografía Temática Esc: 1:100.000, Corine Land Cover – Cuenca Media del río Magdalena, 2008.

TOTAL

ha Puerto Berrío 415 Puerto. Nare 433 Yondó 4.317 ANTIOQUIA 5.165 Arenal 871 Cantagallo 7.502 Morales 3.656 Regidor 2.950 Rioviejo 4.189 San Pablo 5.073 Santa Rosa 10.669 Simití 11.972 BOLÍVAR 46.883 Puerto Boyacá 2.282 BOYACÁ 2.282 La Dorada 130 CALDAS 130 Aguachica 2.749 Gamarra 0 La Gloria 2.805 San Alberto 1.322 San Martín 4.013 CESAR 10.889 Puerto Salgar 184 CUNDINAMARCA 184 Barrancabermeja 4.916 Betulia 1.986 Bolívar 8.711 Cimitarra 6.292 El Carmen 30.655 El Peñón 2.011 Landázuri 11.272 Puerto Parra 1.452 Puerto Wilches 3.140 Rio Negro 22.647 Sabana de Torres 19 San Vicente de Chucurí 15.304 Simacota 14.414 SANTANDER 122.818

MUNICIPIO

MOSAICO DE CULTIVOS, PASTOS Y ESPACIOS NATURALES

1.123

0 0 172 172 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 9 0 0 0 9 25 25 895 0 0 0 0 0 0 0 0 22 0 0 0 917

ha 0 0 15 15 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 1 0 0 0 1 2 2 80 0 0 0 0 0 0 0 0 2 0 0 0 82

%

7.960

55 387 0 442 683 0 2.275 0 4 31 0 593 3.586 0 0 0 0 525 70 123 134 887 1.739 0 0 586 0 39 0 0 0 0 729 321 90 113 192 123 2.193

ha 1 5 0 6 9 0 29 0 0 0 0 7 45 0 0 0 0 7 1 2 2 11 22 0 0 7 0 0 0 0 0 0 9 4 1 1 2 2 28

%

ZONAS TIERRAS INDUSTRIALES DESNUDAS O O COMERCIALES DEGRADADAS

8.862

70 779 2.309 3.159 0 0 0 0 0 0 0 435 435 57 57 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 2.173 0 0 27 0 0 0 0 0 0 1.092 1.919 0 5.211

ha 1 9 26 36 0 0 0 0 0 0 0 5 5 1 1 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 25 0 0 0 0 0 0 0 0 0 12 22 0 59

%

ZONAS DE EXTRACCIÓN MINERA

122

4 2 5 11 1 1 3 1 1 3 4 3 17 6 6 2 2 3 1 3 2 4 14 2 2 4 1 3 11 3 1 2 2 5 5 5 3 3 48

1.899.282

ha 67.370 40.160 100.652 208.182 14.363 21.973 54.193 9.934 24.540 61.128 80.625 65.416 332.171 108.420 108.420 40.563 40.563 63.412 24.666 55.950 45.873 73.800 263.701 39.344 39.344 82.315 20.137 56.383 201.583 53.231 14.750 39.104 46.827 88.325 98.437 91.133 65.182 49.493 906.900

%

ANEXO 4. COBERTURAS ANTRÓPICAS POR MUNICIPIO EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA. TOTAL

Capítulo 6: Complementos


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

123

ANEXO 5. AGROQUÍMICOS EMPLEADOS EN LA PRODUCCIÓN DE CULTIVOS DE HOJA DE COCA EN COLOMBIA.

INSECTICIDAS Y FUNGICIDAS

HERBICIDAS

NOMBRE COMERCIAL

Gramoxone Faena Anikilamina Round up Atrazina Karmex Manzate Tamaron Sevin Metavin Frudan Liquido Curacron Thionil Oxcloruro de cobre Parathioin Matador Thiodan Bavistin Malathion Nuvacron Lorsband liquido Comboy Politrin

INGREDIENTE ACTIVO

Paraquat Glifosato 2,4D Glifosato Atrazina Diuron Mancozeb Metamedofos Carbayl Metomil Carbofuran Profenofos Endosulfan Oxicloruro de cobre MetilPatathion Lambda cyhalothrina Endosulfan Carbendazin Malation Monocrotofos Cloripirifos y Cipermetrina Cipermetrina y Diacinon Cipermetrina

FUENTE: Dirección Nacional de Estupefacientes (2001).

CLASIFICACIÓN TOXICOLÓGICA

Alta Muy baja Muy Alta Muy baja Media Media Media Muy Alta Alta Muy Alta Muy Alta Alta Muy Alta Media Muy Alta Media Muy Alta Media Media Muy Alta Alta Media Alta

ANEXO 6. DISTRIBUCIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE EXPLORACIÓN Y EXPLOTACIÓN DE HIDROCARBUROS POR MUNICIPIO EN EL MAGDALENA MEDIO. DTO.

Antioquia

Bolívar Boyacá Caldas Cesar Cundinamarca

Santander

MUNICIPIO

Puerto Berrío Puerto Nare Yondó Arenal Cantagallo Morales Regidor Rioviejo San Pablo Santa Rosa Simití Puerto Boyacá La Dorada Aguachica Gamarra La Gloria San Alberto San Martín Puerto Salgar Barrancabermeja Betulia Bolívar Cimitarra El Carmen El Peñón Landázuri Puerto Parra Puerto Wilches Rio Negro Sabana de Torres San Vicente de Chucurí Simacota TOTAL

FUENTE: ANH (2012).

DISPONIBLE Área (ha) % 4.606,6 0,3 0,0 0,0 110.053,4 7,9 12.142,5 0,9 69.406,0 5,0 68.119,0 4,9 24.556,8 1,8 52.577,6 3,8 21.906,0 1,6 0,0 0,0 20.476,3 1,5 98.555,2 7,1 53.329,1 3,8 5.539,0 0,4 9.299,7 0,7 99.727,3 7,1 0,0 0,0 5.094,4 0,4 20.623,1 1,5 3.652,8 0,3 22.873,1 1,6 104.069,3 7,4 310.046,3 22,2 0,0 0,0 60.303,0 4,3 27.586,9 2,0 34.344,2 2,5 27.093,0 1,9 66.691,7 4,8 53.345,5 3,8 2.833,2 0,2 8.254,2 0,6 1.397.105,2

EXPLORACIÓN PRODUCCIÓN VACIÓ Área (ha) % Área (ha) % Área (ha) % 47.230,3 3,4 4.597,0 0,8 7.537,3 8,7 23.471,8 1,7 3.453,0 0,6 3.481,3 4,0 64.204,1 4,7 41.555,1 7,5 2.611,5 3,0 918,8 0,1 0,0 0,0 3.481,8 4,0 291,9 0,0 14.227,6 2,6 2.596,1 3,0 27.921,5 2,0 0,0 0,0 6.131,7 7,1 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 27.462,0 2,0 0,0 0,0 2.625,3 3,0 37.756,9 2,7 16.184,4 2,9 13.681,8 15,8 0,0 0,0 0,0 0,0 22.680,5 26,2 79.642,8 5,8 0,0 0,0 5.885,9 6,8 78.882,3 5,7 25.153,8 4,5 0,1 0,0 19.762,2 1,4 395,2 0,1 15,2 0,0 84.395,6 6,1 17.933,1 3,2 310,6 0,4 29.216,3 2,1 4.570,1 0,8 49,6 0,1 7.635,9 0,6 0,0 0,0 628,2 0,7 43.935,6 3,2 8.209,2 1,5 1.396,7 1,6 78.731,6 5,7 25.169,6 4,5 1.368,5 1,6 19.841,2 1,4 25.065,2 4,5 0,0 0,0 62.296,9 4,5 88.519,9 15,9 0,0 0,0 27.155,1 2,0 5.812,6 1,0 134,7 0,2 29.345,8 2,1 3.695,9 0,7 0,0 0,0 55.063,7 4,0 66.977,5 12,0 0,0 0,0 42.935,3 3,1 12.341,6 2,2 4.675,9 5,4 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 0,0 51.600,4 3,7 0,0 0,0 23,9 0,0 67.634,6 4,9 0,0 0,0 0,0 0,0 113.091,5 8,2 55.939,0 10,0 0,0 0,0 56.331,4 4,1 15.400,9 2,8 2.734,2 3,2 74.700,3 5,4 52.824,2 9,5 0,0 0,0 62.308,4 4,5 49.045,8 8,8 1.986,1 2,3 63.088,9 4,6 20.639,2 3,7 2.397,2 2,8 1.376.853,2

557.710,0

86.434,0


124

Capítulo 6: Complementos

ANEXO 7. EMPRESAS DEDICADAS AL APROVECHAMIENTO DE HIDROCARBUROS EN EL MAGDALENA MEDIO TIPO

EXPLORACIÓN

PRODUCCIÓN

EMPRESA ALANGE ENERGY CORP SUCURSAL COLOMBIA AMERISUR EXPLORACION COLOMBIA LIMITADA COLPAN OIL GAS LTD COMPAÑIA DE TRATAMIENTO DE LODOS S.A. ECOPETROL S.A. ERAZO VALENCIA & CIA S EN C GREEN POWER SUCURSAL COLOMBIA GRUPO C&C ENERGIA BARBADOS SUCURSAL COLOMBIA INGENIERÍA CONSTRUCCIONES Y EQUIPOS, CONEQUIPOS ING. LTDA LEWIS ENERGY COLOMBIA INC LOH ENERGY SUCURSAL COLOMBIA MONTAJES JM LTD MORICHAL PETRÓLEO Y GAS C.A. PAN ANDEAN COLOMBIA PATRIOT ENERGY SUCURSAL COLOMBIA PETROLIFERA PETROLEUM COLOMBIA LIMITED PETROSOUTH ENERGY CORPORATION SHELL EXPLORATION AND PRODUCTION COLOMBIA GMBH (SEPC) VAROSA ENERGY LIMITADA

ÁREA (HA) 54.351,9 23.849,0 17.363,0 29.278,0 537.079,5 29.989,7 41.092,6 20.809,5 28.546,1 52.086,5 86.779,2 63.949,8 39.927,2 35.362,6 17.465,4 44.946,7 23.838,4 166.222,5 63.915,5

TOTAL APEX ENERGY CANADA INC COLOMBIA ENERGY DEVELOPMENT CO COLOMBIA ENERGY DEVELOPMENT CO ECOPETROL S.A. FENIX OIL&GAS S.A. GHK COMPANY COLOMBIA GRANTIERRA ENERGY COLOMBIA LTD HOCOL S.A. INTEROIL COLOMBIA EXPLORATION AND PRODUCTION MANSAROVAR ENERGY COLOMBIA LIMITED PACIFIC STRATUS ENERGY COLOMBIA CORP PETROCOLOMBIA SAS PETROSANTANDER COLOMBIA INC

ANEXO 8. TRASPORTE FLUVIAL EN LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA (2009). Embarcaciones Menor 25 T Embarcaciones Mayor 25 T

GAMARRA

540 329

BARRANCABERMEJA

Total

989 334

Entrada Salida

1.529 663

Pasajeros

40.171

45.725

85.896

Agrícolas

0

0

0

Ganado Abonos

Carbón Mineral Hierro y Acero

Maquinaria (vehículos) Metalmecánica Minerales Papel

Pescado

0 0 0 0

58.802 0 0 0 0

Otros

A.C.P.M

Combustóleo Nafta Virgen

Otro derivado petróleo TOTAL

0 0 0

1.444 0

0 0 0 0

0 0 0

0 0 0 0 0

463 0

1.036

8.110

0

0

4.390 0 0

12.599

0

3.446

0 0

Entrada Salida

15.140

11.303

26.443

0

2.109

360

2.469

10.110

0

10.110

0

0

14.395

14.395

0

0

0

0

0

0

0

3.446

0

850

850

0

1.460 1.698

0

171

7.366

1.700

5.190

0 172.910 172.910

0

0

0

2.114

0 0 0

0 0

0 884.409 884.409

1.444 288.328 18.220

7.905 296.233

30.428

30

59

0

48.648

1.000 2.989 0 0 0

0 0 0 0 0

0

171

2.114 7.366 0

0

5.190

0

0

0 0 0 0 0

1.000 2.989 0 0 0

0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0

101.286 101.040 202.326 415.277 1.222.220 1.637.497 200.662 201.574 402.236 218.006

FUENTE: Ministerio de Transporte (2009).

TOTAL

Total

51.361

12.599

568

0

0

1.036

PUERTO SALGAR

Total

25.852

29

0

0

100,0

25.509

577

4.390

0

2,4 1,5 4,0 56,5 0,0 2,4 2,6 0,9 2,4 4,3 9,0 9,2 4,9

18.935

0

892

1.698

0

463

288

Entrada Salida

73.740 116.752 190.492 154.185 160.937 315.122 192.756

0

52.493 111.295 0

10.825 289

PUERTO BERRÍO

Total

100,0

557.710,0

FUENTE: ANH (2012).

Entrada Salida

3,9 1,7 1,3 2,1 39,0 2,2 3,0 1,5 2,1 3,8 6,3 4,6 2,9 2,6 1,3 3,3 1,7 12,1 4,6

1.376.853,2 13.237,1 8.223,5 22.098,0 315.070,4 267,7 13.112,4 14.631,7 4.990,2 13.300,1 23.942,6 50.380,4 51.114,0 27.341,9

TOTAL

TIPO

%

0

0

15.446 208.202 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0

26.749

0 0 0

98.268 1.299

799.712 12.579 4.390 171

14.395 14.713

0

120.121

0

6.890

0 0 0 0 0 0 0 0

244.755

1.698 3.446 1.000 2.989

172.910 884.872 297.677 49.684

2.486.814


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

ANEXO 9. ESPECIES INTRODUCIDAS Y/O TRANSPLANTADAS

ANEXO 9.1 Especies florísticas con potencial de invasión biológica FAMILIA

Anacardiaceae Apocynaceae Araceae Arecaceae Asclepiadaceae Asteraceae Euphorbiaceae Hydrocharitaceae Lemnaceae Myrtaceae Poaceae

Polygonaceae Pontederiaceae Salviniaceae Typhaceae Zingiberaceae

NOMBRE CIENTÍFICO

Mangifera indica Catharanthus roseus Pistia stratiotes Elaeis guineensis Calotropis procera Tithonia diversifolia Ricinus communis Limnobium laevigatum Lemna aequinoctialis Spirodela intermedia Syzygium malaccense Syzygium cumini Syzygium jambos Andropogon bicornis Hyparrhenia rufa Echinochloa polystachya Antigonon leptopus Eichhornia crassipes Azolla filiculoides Typha angustifolia Hedychium coronarium

NOMBRE COMÚN

Mango Viudita Lechuga de agua Palma Africana Cojón de fraile Botón de oro Higerillo Trebol acuático Lenteja de agua Lenteja de agua Pomarroso Uvillo Pomarroso Rabo de zorro Yaraguá Pasto alemán Bellísima Buchón - Taruya Helecho de agua Pasto ena Ajenjibre

TOTAL

FUENTE: Baptiste et al. (2010).

ANEXO 9.2 Fauna con potencial de invasión biológica. GRUPO

AVES MAMÍFEROS ANFIBIOS

FAMILIA

Ardeidae Columbidae Anatidae Suidae Muridae

Emydidae

FUENTE: Baptiste et al. (2010).

ORIGEN

India Madagascar Criptogénica África África y Asia Centroamérica África Norteamércia Criptogénica Criptogénica Malasia Sureste asiático Malasia Criptogénica África Amazonia central México Centro de Suramérica Criptogénica Criptogénica Asia

NOMBRE CIENTÍFICO

Bubulcus ibis Columba livia Anser anser Anas platyrhynchos Sus scrofa Rattus norvegicus Rattus rattus Trachemys scripta elegans

NOMBRE COMÚN Garza bueyera Paloma Ganso común Anadea real Cerdo doméstico Rata Noruega Rata negra Icotea

125

RIESGO ALTO

MEDIO REVISIÓN 1 1

1 1 1

1

1 1 1 1

1

1 1 1 1 1 1

1 1 1 1

13

2

6

LUGAR DE ORIGEN África Eurasia Eurasia E.E.U.U Eurasia NE China India E.E.U.U y noroccidente de México


Osphronemidae

Cichlidae

Poeciliidae

FUENTE: Baptiste et al. (2010).

Perciformes

Cyprinodontiformes

Melanotaeniidae

Atheriniformes

Cyprinidae

Salmonidae

Salmoniformes

Trichomycteridae

Characidae

Characiformes

Siluriformes

FAMILIA

Osteoglossidae

ORDEN

Osteoglossiformes

ESPECIE

TOTAL

Arapaima gigas Osteoglossum bicirrhosum Colossoma macropomum Cheirodon interruptus Grundulus bogotensis Hyphessobrycon flammeus Gymnocorymbus ternetzi Nematobrycon palmeri Piaractus brachypomus Eremophilus mutisii Oncorhynchus mykiss Salmo trutta Salvelinus fontinalis Melanotaenia australis Melanotaenia boesemani Melanotaenia herbertaxelrodi Balantiocheilos melanopterus Danio albolineatus Carassius auratus Cyprinus carpio Devario aequipinnatus Puntius conchonius Puntius tetrazona Tanichthys albonubes Trigonostigma heteromorpha Poecilia latipinna Poecilia reticulata Poecilia sphenops Xiphophorus hellerii Xiphophorus maculatus Xiphophorus variatus Aequidens latifrons Aequidens pulcher Amphilophus macracanthus Caquetaia kraussii Cichla ocellaris Heros severus Maylandia zebra Melanochromis johannii Mikrogeophagus ramirezi Neolamprologus brichardi Oreochromis aureus Oreochromis mossambicus Oreochromis niloticus Pelvicachromis pulcher Pseudotropheus elongatus Symphysodon aequifasciatus Pseudotropheus tropheops Tilapia rendalli Betta splendens Macropodus opercularis Trichogaster lalia Trichogaster leerii Trichopodus pectoralis Trichogaster trichopterus Gurami Gurami Gurami Gurami de tres puntos

Beta

Disco

Tilapia Tilapia Tilapia nilotica

Ramirezi

Mojarra amarilla Pavón Falso disco

Mojarra Mojarra

Espada

Molinesia de velo Guppy

Goldfish calico Carpa común

Guapucha Rojito Rosita Emperador tetra Cachama blanca Capitán de la Sabana Trucha arco iris Trucha común Trucha de arroyo

NOMBRE COMÚN Pirarucu Arawana Cachama negra

41

1 1 1 1 1 1 1 1

1 1 1 1 1 1

1 1

1

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1

E.E.U.U E.E.U.U E.E.U.U Papua N.G/ Australia Asia Papua N.G Asia Asia E.E.U.U Europa/Asia India Asia Pen. Malaya Chica Asia E.E.U.U Asia E.E.U.U México México México Guatemala Colombia/Venezuela América del Sur y Central Suramérica África Centro - Occidental África Suramérica África Centro - Occidental Panamá E.U./Jamaica/México Panamá África Occidental África Centro - Occidental Suramérica África Centro - Occidental Brasil Asia Asia India Malasia/Borneo Tailandia Asia

1

1

I

Paraguay

ORIGEN

14

1

1

1 1 1

1

1 1 1

1 1

1 1

T

15

1 1 1

1 1

1

1 1 1 1 1 1

1 1

1

AR

Artificial/Natural Artificial

Ornamental/Acuicultura Ornamental Ornamental Ornamental/Acuicultura Ornamental Acuicultura/Consumo Acuicultura/Consumo Acuicultura/Consumo Ornamental/Acuicultura Ornamental Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Acuicultura/Consumo Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental Ornamental

Artificial Artificial Artificial Artificial/Natural Artificial Artificial

Artificial/Natural Artificial Artificial Artificial

Artificial

Artificial

Natural/Artificial Natural/Artificial Artificial Artificial Artificial Artificial Artificial

Natural/Artificial

CUERPO DE AGUA

Ornamental/Acuicultura

Acuicultura Acuicultura Acuicultura Ornamental Ornamental Ornamental Ornamental Ornamental Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental/Acuicultura Ornamental Control mosquitos Ornamental Ornamental Ornamental Ornamental

Ornamental

PROPÓSITO

126 Capítulo 6: Complementos

ANEXO 9.3 íctiofauna con potencial de invasión biológica (I: Introducida; T: Trasplantada; AR: Alto riesgo)


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

127

ANEXO 10. Implicaciones socioambientales del fenómeno de la Niña (2010 – 2011) en la región del Magdalena Medio. DEPARTAMENTO

MUNICIPIO

Puerto Berrío Puerto Nare Yodó TOTAL Arenal Cantagallo Morales Regidor Rio Viejo BOLÍVAR San Pablo Santa Rosa del Sur Simití TOTAL Puerto Boyacá BOYACÁ TOTAL La Dorada CALDAS TOTAL Aguachica Gamarra La Gloria CESAR San Alberto San Martín TOTAL Puerto Salgar CUNDINAMARCA TOTAL Barrancabermeja Betulia Bolívar Cimitarra El Carmen de Chucurí El Peñón Landázuri SANTANDER Puerto Parra Puerto Wilches Rionegro Sabana de Torres San Vicente de Chucurí Simacota TOTAL TOTAL REGIONAL

NÚEMRO DE PERSONAS DAGNIFICADAS

ANTIOQUIA

FUENTE: DANE (2011; 2013).

40.127

253 1.059 285 1.597 366 889 1.514 546 466 4.842 970 1.420 11.013 1.820 1.820 6.553 6.553 1.343 4.132 1.159 243 687 7.564 1.488 1.488 3.641 246 147 1.375 37 104 SD 132 572 2.691 186 918 43 10.092

TOTAL HECTÁREAS INUNDADAS

887.157

26.048 10.959 88.501 125.508 8.208 23.872 54.776 17.575 49.864 29.864 SD 46.724 230.883 44.448 44.448 25.251 25.251 8.807 6.364 23.626 2.358 17.002 58.157 23.694 23.694 62.326 3.430 12.683 97.157 550 908 589 28.420 95.508 27.369 35.375 3.111 11.790 379.216

ANEXO 11. ACTA DE ENTENDIMIENTO PARA LA PROTECCIÓN INTEGRAL DE LOS HUMEDALES EN EL MAGADALENA MEDIO

Los abajo firmantes, funcionarios de entidades públicas, autoridades ambientales y territoriales, líderes y ciudadanos de organizaciones de la llanura aluvial del valle medio del río Magdalena, investigadores de universidades y entidades privadas para la protección del ambiente y de los ecosistemas estratégicos nos comprometemos en la siguiente Acta de Entendimiento.

A partir de la observación detallada de diferentes indicadores de biodiversidad y conservación, consideramos que La Región del Magdalena Medio en su llanura Aluvial presenta una tendencia importante de degradación y pérdida de su estructura ecológica principal, de sus ecosistemas de humedales, bosques húmedos y secos, y en general de su biodiversidad.


128

Capítulo 6: Complementos

Que la desaparición y pérdida de dicha base natural, y servicios ecosistémicos implica graves consecuencias sobre la vida social y desarrollo productivo de sus pobladores, pescadores artesanales, campesinos, mineros artesanales, habitantes ribereños, y empresas de la zona. Que llamamos la atención a los diferentes sectores de la sociedad sobre la incertidumbre que genera el reducido manejo y control que se ejerce sobre el patrimonio natural y cultural de la llanura aluvial.

Que debe adelantarse la construcción, implementación y seguimiento a un sistema de determinantes ambientales y sociales, que logre un balance equilibrado a la luz del análisis de cargas y beneficios, mediante modelos de uso, ocupación y aprovechamiento que prevengan o mitiguen los impactos relacionado con proyectos de producción del sector minero-energético; hidrocarburos; agroindustrial; uso pecuario extensivo, la expansión y desarrollo urbano; obras de infraestructura para adecuación de tierras, construcción de diques, puertos multimodales, obras de control de inundaciones, navegabilidad del río, hidroeléctricas y embalses, entre otros.

Que el ordenamiento ambiental territorial debe comprender la naturaleza y ecosistemas acuáticos, de manera que sea el agua la que se constituya en el ordenador articulador de la planificación del territorio. Hay que proceder entonces hacia la restitución y recuperación del agua y los bienes comunes de sabanas y playones, en procesos de adaptación y fomento de los modos de vida y proyectos productivos de las sociedades, poblados y ciudades de la llanura aluvial. Que se adelanten estrategias de Conservación, Rehabilitación y protección de ecosistemas del patrimonio natural de la región, así como el fortalecimiento de las organizaciones sociales en dedicado trabajo para conseguir procesos de hábitat digno y buen vivir, en el marco de un diálogo de saberes entre el conocimiento de los pobladores ribereños, el producto de investigaciones académicas, los emprendimientos empresariales y su responsabilidad social y ambiental, la competencia y acumulados públicos de la institucionalidad en gobierno del territorio. Que trabajaremos por una coordinación interinstitucional permanente, que armonice políticas y competencias en torno a los humedales, así como de una gestión compartida del conocimiento, de las competencias, de la participación institucional, social y de los sectores productivos. Para ello se convocará a una acción coordinada con las demás Mesas Regionales y Nacionales que trabajan los humedales.

Que en los humedales de la región se adelantarán procesos de delimitación, deslinde y ordenamiento de los mismos, bajos, playones como bienes de la nación, lo cual se debe realizar alrededor de figuras de comanejo y acuerdos concertados de pesca con las asociaciones naturales del área.

Que para todo lo anterior, y otras políticas y acciones tendientes a la protección de los ecosistemas que se acuerden, propugnamos por la constitución y desarrollo de la Mesa Interinstitucional de los humedales de la cuenca media del río Magdalena, con el objetivo de contribuir al fortalecimiento de un sistema de planificación y gestión de los humedales de la cuenca media del río Magdalena, que facilite la articulación de las acciones entre sociedad civil y las instituciones en sus diferentes niveles. Esta Mesa, avalada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible debe ser una realidad, a partir de lo cual se concertará y acordará una ruta y acciones directas para su gestión y trabajo en la región, y hará parte de la Mesa Nacional de los Humedales que igualmente lidera el MADS. Para constancia de lo anterior, nuestras firmas:


Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservaci贸n.

129


130

Capítulo 6: Complementos

ANEXO 12. COMUNICADO MINISTERIO DE MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO SOSTENIBLE – 2010.


Política-

x

x

Protocolo de Restauración ecológica

x

Plan - Proyecto

Restauración Ecológica Participativa en complejos de humedales. Acciones piloto, parcelas de restauración, establecimiento de especies dinamizadoras de sucesión natural, viveros comunitarios de especies para restauración

Acciones de Control de Artes ilícitas

Actualización, Formulación e implementación Política Nacional de Humedales Interiores y su articulación con Política Nacional de Biodiversidad y servicios ecosistémicos

ACCIONES EN DESARROLLO

Legislación

x

Investigación Información

x

x

x

Instrumento

Educación

ÁMBITO

Control

x

Llanito, La Eusebia, Cachimbero, JuncalBaquero, El Dique

Llanito, La Eusebia, Cachimbero, JuncalBaquero, El Dique

Alma, PDPMM, Cormagdalena, Ecopetrol, Guayacanal

El Llanito

Colombia

LUGAR

Alma, Ecopetrol, Cormagdalena, Igac Ideam, Procalculo, Corpocesar

APALL

MADS, ASOCAR, Fundación Humedales, CARs

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Barrancabermeja (Santander), San Pablo (Bolívar), Cimitarra (Santander), JuncalBaquero (Cesar), Morales (Bolivar)

MUN/DPTO

Ciénaga, caño río

Ciénaga, caño río

Ciénaga, caño río

Humedal

UNIDAD - ESCALA

MADS, Humboldt, Ecopetrol, Asocars, TNC, PDPMM, Cormagdalena, SIREPAHMM, Asociaciones de pescadores, Igac, Ideam, Procalculo

Alma, Ecopetrol, Cormagdalena, Igac Ideam, Procalculo, Corpocesar

MADS, ASOCAR, Embajada de Holanda, ideam, Universidades, Fundación Alma. IGAC

SINERGIA

ANEXO 13. MATRIZ DE ACCIONES INSTITUCIONALES PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS HUMEDALES DE LA CUENCA MEDIA DEL RÍO MAGDALENA OBSERVACIONES

Construcción de bases técnicas y conceptuales

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

131

Acción comunitaria

Compra de áreas para conservacion

Financiación


Política-

Plan - Proyecto

x

x

Levantamiento base de la biodiversidad (Ictiológica) en Magdalena M

x

x

Agenda de Investigación de recursos hidrobiológicos

x

Legislación

x

x

Investigación Información

Diagnóstico ambiental para humedales del Magdalena

Manual de Compensación Ambiental

Convocatoria Nacional de la Biodiversidad

Información base región Magdalena Medio

ACCIONES EN DESARROLLO

Educación

ÁMBITO

x

Instrumento

Financiación

x

x

Universidad de Antioquia

Instituto Humboldt

Instituto Humboldt

TNC

Ecopetrol - MADS

Alma-Humboldt

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Magdalena Medio

Macrocuenca Magdalena Cauca

Colombia

Colombia

Ciénagas Juncal Baquero, Palenquillo, Marisonga (Gamarra); Ciénaga Tabacurú y Eusebia (San Pablo); Llanito (Barrancabermeja); El Encanto 8Cimitarra)

LUGAR

UNIDAD - ESCALA

Región

Llanura aluvial Magdalena

Llanura Aluvial del Magdalena

Llanura Aluvial Magdalena Medio

Colombia

Gamarra, San Pablo, Ciénaga, Barrancabermeja, caño río Cimitarra

MUN/DPTO

AECID, Universidad de Sevilla, Cormagdalena, Asociaciones de Pescadores

Ecopetrol, Fundación Alma, mADS, Universidad de Antioquia, TNC, Instituto Colombiano de Petróleos

Ecopetrol, Fundación Alma, mADS, Universidad de Antioquia, TNC, Instituto Colombiano de Petróleos

Ongs, Universidades, organizaciones

MADS, Humboldt, Ecopetrol, Asocars, TNC, PDPMM, Cormagdalena, SIREPAHMM, Asociaciones de pescadores, Igac, Ideam, Procalculo, Incoder

SINERGIA

132 Capítulo 6: Complementos

OBSERVACIONES

Control

Acción comunitaria

Compra de áreas para conservacion


Política-

Diálogo con terratenientes para recuperación de playones

x

Plan - Proyecto

Portafolio de Conservación Terrestre y Aguadulce. Identificación de áreas importantes para conservación y restauración. Lineamientos para manejo y acciones (Ganadería sostenible, Fondos de agua)

Legislación

x

x

x

Investigación Información

Investigación, manejo y conservación participativa del Manatí

Planes de salvamento de áreas de especial significancia ambiental.

Concertación para Inversión de 1% de compensaciones ambientales

Propuesta de Áreas Prioritarias para Protección, Conservación Restauración

ACCIONES EN DESARROLLO

x

x

x

x

Instrumento

Educación

ÁMBITO

Financiación

x

Acción comunitaria

x SUAN

TNC

Unidades Tecnológicas de Santander - UTS

Corporación Autónoma de Santander

Corporación Autónoma de Santander

Universidad de Antioquia

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Ciénagas del sur del Cesar

Colombia

Ciénaga de Paredes

Ciénaga El Llanito

Magdalena Medio

Magdalena Medio

LUGAR

Gamarra

Sabana de Torres, Puerto Wilchez

Barrancabermeja

Santander

35 ciénagas desde Guarinocito hasta Tamalameque

MUN/DPTO

Alma, PDPMM, Cormagdalena

Ecosistemas terrestres

Ciénaga, caño río

Red de Pesca del SIREPHMM, Cabildo Verde, Ecopetrol, IDEAM, PDPMM, Asociaciones de pescadores (Proecomanatí Sabana de Torres, Asopar -Pto. Wilchez)

Ecopetrol, ISA, ISAGEN, Cormagdalena

AECID, Universidad de Sevilla, Cormagdalena, Asociaciones de Pescadores

SINERGIA

MADS, ASOCARS, E. Holanda, Unión Temporal Macrocuencas, IDEAM, Humboldt, ANLA, UPMT

Ciénaga, caño río

Ciénaga, caño río

Ciénaga, caño río

Llanura Aluvial Magdalena Medio

UNIDAD - ESCALA

OBSERVACIONES

Iniciativa por trabajarse

Investigación entre 2008 - 2011 con propuesta de áreas que se deben priorizar para su protección, y restauración

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

133

Control

Compra de áreas para conservacion


Plan - Proyecto

Investigación Información

Política-

x

x

x

SUAN

ASOPESCADIQ

SUAN

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Magdalena Medio

Ciénagas del sur del Cesar

Ciénaga El Dique

Ciénagas del sur del Cesar

LUGAR

32 municipios MM

Morales

Gamarra

MUN/DPTO

Ciénaga, caño río

Ciénaga, caño río

Ciénaga, caño río

UNIDAD - ESCALA

Recuperación de alevinos de ecosistema natural

Legislación

Llanura Aluvial Magdalena Medio, Yareguíes, opón

Financiación

Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio

Compra de áreas para conservacion

Ciénaga, caño río

x

x

Acción comunitaria

ISAGEN

x

x

x

Control

Saneamiento básico de cuencas aportante a embalse

Recuperación de alevinos de ecosistema natural

Restauración de orillas de Caño Natural con especies nativas. Vivero Comunitario

Identificación de especies nativas de flora y fauna para restauración ecológica en el río, ciénagas y caños naturales. Vivero Comunitario.

ACCIONES EN DESARROLLO

Educación

ÁMBITO

Instrumento

Unión Europea, Fondo Acción Ambiental, Cormagdalena, Cormagdalena, Incoder, Isagen, Ecopetrol, CAS, Alcaldías, Gobernaciones, Organizaciones pescadores, Fundación Alma, Guayacanal, Unidades tecnológicas, Piscícola San Silvestre, U. de Antioquia, Cabildo Verde, MADS, Ideam, U. Javeriana, Corpocesar, Minagricultura

Parque Nacionales, Corporaciones Autónomas, Universidades, Municipios, Asociaciones pescadores, CDPMM, Incoder, ONG

Alma, PDPMM, Cormagdalena

Alma, PDPMM, Cormagdalena

Alma, PDPMM, Cormagdalena

SINERGIA

134 Capítulo 6: Complementos

OBSERVACIONES


Planeación ambiental para sector Hidrocarburos

Conectividad ecosistemas Serranía - quebradas - humedales - caños -río

SIG Humedales y Pesca

ACCIONES EN DESARROLLO

Plan - Proyecto

x

Investigación Información

x

x

x

Instrumento

Educación

Legislación

Política-

ÁMBITO

Magdalena Medio y Llanos Orientales

Magdalena Medio Yareguíes, Opón.

Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio - ITZEA

Instituto Humboldt

Magdalena Medio, Yareguíes, Opón.

LUGAR

Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

32 municipios MM

32 municipios MM

MUN/DPTO

Región

Llanura Aluvial Magdalena Medio, Yareguíes, opón.

Llanura Aluvial

UNIDAD - ESCALA

Unión Europea, Fondo Acción Ambiental, Cormagdalena, Cormagdalena, Incoder, Isagen, Ecopetrol, CAS, Alcaldías, Gobernaciones, Organizaciones pescadores, Fundación Alma, Guayacanal, Unidades tecnológicas, Piscícola San Silvestre, U. de Antioquia, Cabildo Verde, MADS, Ideam, U. Javeriana, Corpocesar, Minagricultura

Unión Europea, Fondo Acción Ambiental, Cormagdalena, Cormagdalena, Incoder, Isagen, Ecopetrol, CAS, Alcaldías, Gobernaciones, Organizaciones pescadores, Fundación Alma, Guayacanal, Unidades tecnológicas, Piscícola San Silvestre, U. de Antioquia, Cabildo Verde, MADS, Ideam, U. Javeriana, Corpocesar, Minagricultura

SINERGIA

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

135

OBSERVACIONES

Control

Acción comunitaria

Compra de áreas para conservacion

Financiación


Política-

x

x

Reglamentación del art. 202 de la Ley 1450 de 2011 para delimitación humedales. Define parámetros de zonificación, y restricción de actividades de hidrocarburos, minería y agropecuarias

Clarificación de la propiedad y deslinde de humedales y playones

Portafolio consumo de agua dulce

Acciones de Restauración Ecológica Participativa en marco de PMA de Serranía Las Quinchas

x

x

x

x

x

Plan - Proyecto

Plan de Manejo Ambiental Ciénaga de Palagua.

Legislación

x

x

Investigación Información

Línea base de identificación de especies migratorias en agroecosistemas (arrozales) catalogados como humedales

Línea Base para evaluación de tierra y orientación de la política de gestión del territorio para usos agropecuarios

ACCIONES EN DESARROLLO

Educación

ÁMBITO

x

x

x

Instrumento

INCODER

MADS

TNC

CORPOBOYACÁ

CORPOBOYACÁ

UPRA - Minagricultura

UPRA - Minagricultura

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Yareguíes

Colombia

Magdalena Medio

Serranía Las Quinchas

Ciénaga Palagua

Colombia

Colombia

LUGAR

Magdalena Medio

Magdalena Medio

Otanche

Puerto Boyacá

MUN/DPTO

Baldíos

Humedal

Macrocuenca

PNN

Humedal

Llanura Aluvial Magdalena Medio, Yareguíes, Opón.

Llanura Aluvial

UNIDAD - ESCALA

CARs, organizaciones sociales y de pescadores, Municipios, empresas, PDPMM, Zonas de reserva Campesina(río Cimitarra, Morales y Arenal)

Ministerio de Minas y Energía, Ministerio de Agricultura, Corporaciones Autónomas Regionales, institutos adscritos y vinculados al Ministerio, Parques Nacionales, Ecopetrol, ANH

Alcaldías Municipales, Gobernación de Boyacá, Empresas sector hidrocarburos

Alcaldías Municipales, Gobernación de Boyacá Empresas sector hidrocarburos

IDEAM, IGAC, ICANH, Humboldt, MADS, PNNC, CARs. Proyecto agroecosistemas con ONG Selva

SINERGIA

OBSERVACIONES

Proponen desarrollo de Convenio de Cooperación para darle mayor operatividad

136 Capítulo 6: Complementos

Control

Acción comunitaria

Compra de áreas para conservacion

Financiación


Política-

Plan - Proyecto

x

x

x

x

x

x

x

Legislación

Recomendaciones para adaptación a cambio climático basada en ecosistemas.

x

Investigación Información

x

x

x

x

x

Educación

Coordinación de Comisiones Conjuntas

Identificación de áreas protegidas para SIRAP

Ordenación y pautas de manejo de 16 complejos de humedales

Lineamientos Plan Estratégico de la Macrocuenca Magdalena Cauca

Clarificación de la propiedad

Delimitación y deslinde de los humedales

ACCIONES EN DESARROLLO

Instrumento

ÁMBITO

TNC

ASOCARS, corporaciones, MADS

Corporación Autónoma de Santander

Macrocuenca Magdalena Cauca

Magdalena Medio

16 Ciénagas de Santander

16 Ciénagas de Santander

Colombia

MADS, ASOCARS, E. Holanda, Unión Temporal Macrocuencas, IDEAM, TNC, Humboldt Corporación Autónoma de Santander

Ciénaga El Llanito

Ciénaga El Llanito

LUGAR

APALL

APALL

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Santander

Barrancabermeja

Barrancabermeja

MUN/DPTO

Macrocuenca

Llanura Aluvial

Humedal

Humedal

Macrocuenca

Humedal

Humedal

UNIDAD - ESCALA

MADS, ASOCARS, E. Holanda, Unión Temporal Macrocuencas, IDEAM, Humboldt, ANLA, UPMT

ASOCARS, MADS, CAS, Corpocesar, Corantióquia, Corporación del Sur de Bolívar, Corpocaldas, Corpoboyacá, CAR.

Ecopetrol, ISA, ISAGEN, Cormagdalena

Ecopetrol, ISA, ISAGEN, Cormagdalena

MADS, ASOCARS, E. Holanda, Unión Temporal Macrocuencas, IDEAM, TNC, Humboldt

SINERGIA

OBSERVACIONES

Propuesta por desarrollarse interinstitucionalmente

Propuesta por desarrollarse interinstitucionalmente

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

137

Control

Acción comunitaria

Compra de áreas para conservacion

Financiación


Financiación

Investigación Información

Legislación

Plan - Proyecto

Política-

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

x

Delimitación e implementación de PMA de humedales

Gestión de recursos para manejo de sedimentos

x

Plan de Manejo Ambiental Ciénaga de Palagua.

x

x

x

Dinamizar e implementar SIREPAHMM

x

x

x

Metodología para formulación de POT, modelos de ocupación del territorio, y redes geodésicas de precisión para obras de infraestructura.

x

APALL

CORANTIÖQUIA

CORPOBOYACÁ

PDPMM, Cormagdalena, Asociaciones Pescadores, Alma

IGAC

Compra de áreas para conservacion

Generación de Cartografía Básica, adquisición de imágenes detalladas, estudios de suelos, actualización catastral en municipios con ecosistemas de humedal.

Acción comunitaria

ISAGEN

Control

Saneamiento predial PNN

ACCIONES EN DESARROLLO

Educación

ÁMBITO

Instrumento

Ciénaga El Llanito

Ciénaga Palagua

Magdalena Medio

Colombia

Magdalena Medio

LUGAR

Humedal

Humedal

Puerto Berrío, Yondó, puerto Nare Barrancabermeja

Humedal

Magdalena Medio

Humedal, Municipio

PNN

UNIDAD - ESCALA

Puerto Boyacá

Municipios y departamentos

MUN/DPTO

Asociaciones de Pescadores, Municipios, CARs

Alcaldías Municipales, Gobernación de Boyacá Empresas sector hidrocarburos

Todas las instituciones competentes, comunidades ribereñas, pescadores artesanales.

Diversos sectores ambiental, agropecuario, minero energético, hidrocarburos, académico.

Parque Nacionales, Corporaciones Autónomas, Universidades, Municipios, Asociaciones pescadores, CDPMM, Incoder, ONGs

SINERGIA

Por desarrollarse

Requiere financiaciación para operatividad de instrumentosy metodologías generadas.

OBSERVACIONES

Requiere financiaciación para operatividad de instrumentosy metodologías generadas.

138 Capítulo 6: Complementos


x

Proyecto Piloto de POMCAS, y Cuencas Piloto

Recuperación de conectividad de caño natural que alimenta ciénaga El Dique

Modelamiento hidrológico de la cuenca para gestión integral del recurso y análisis de escenarios de desarrollo considerando cambio climático.

Convocatorias Fondo Nacional de Adaptación

Obras de protección contra inundaciones

Recuperación de conectividad hídrica natural entre ciénagas caños y el río Magdalena

x

Política-

Formulación e implementación Política Gestión Integral de Recursos Hídricos (PGIRH)

Definición de Caudales ambientales a escala regional del Magdalena. Mantener integridad de ecosistemas acuáticos. Guiar procesos de lineamientos y concesión de aguas

ACCIONES EN DESARROLLO

Plan - Proyecto

x

x

x

Investigación Información

x

x

x

x

Instrumento

Educación

Legislación

ÁMBITO

Financiación

x

Acción comunitaria

x

x

Control

x

x

Ciénaga El Dique

Magdalena Medio

TNC

ASOPESCADIQ

Colombia

Fondo Nacional de Adaptación MADS

ASOCARS Magdalena Medio

Morales

Santander

Ciénaga, caño río

Macrocuenca

Llanura Aluvial

Ciénaga, caño, río

Ciénagas sur del Cesar

SUAN

Cuenca

Colombia

Cuenca

Macrocuenca

UNIDAD - ESCALA

MADS, ASOCAR, Embajada de Holanda Gamarra

MUN/DPTO

Colombia

Magdalena Medio

LUGAR

MADS, ASOCARS

TNC

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Alma, PDPMM, Cormagdalena

MADS, ASOCARS, E. Holanda, Unión Temporal Macrocuencas, IDEAM, Humboldt, ANLA, UPMT

Fundación Alma, PDPMM, Cormagdalena,

MADS, ASOCAR, Embajada de Holanda

MADS, ASOCAR, Embajada de Holanda, ideam, Universidades, Fundación Alma. IGAC

Fundación Alma, Universidad de Antioquia

SINERGIA

OBSERVACIONES

Anota Asocars que puede generar lecciones aprendidas paraMagdalena Medio

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

139

Compra de áreas para conservacion


Plan - Proyecto

x

APALL

APALL

APALL

UNIPAZ

ISAGEN

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Cuenca Río Sogamoso, Ciénaga El llanito Cuenca Río Sogamoso, Ciénaga El llanito

Ciénaga El llanito

Ciénagas Juan Esteban, San Silvestre, El Llanito, El Castillo.

Magdalena Medio

LUGAR

Fortalecimiento proceso organizativo pesca artesanal para comercialización ASOPESCADIQ

Ciénaga El Dique

Magdalena Medio

Ecopetrol

Política-

Gestión Social regional Magdalena Medio

Legislación

Colombia

x

Financiación

ICANH

Compra de áreas para conservacion

Memoria Histórica y resignificación de la cultura anfibia en el Magdalena Medio.

x

Acción comunitaria

Cuenca Río Sogamoso, Ciénaga El llanito

x

Investigación Información

x

x

Control

APPALL, ITZEA, PDPMM, Alma

Fortalecimiento proceso organizativo pesca artesanal, negocios pesqueros

Concesión - comanejo de recursos pesqueros

Concertación Empresarial

Educación y charlas con niños vecinos de la ciénaga

Evaluación de la calidad hídrica de los humedales de B/bermeja. Aplicación de índices fisicoquímicos, biológicos y de contaminación

Apoyo a formulación de POMCAS y POT

ACCIONES EN DESARROLLO

Educación

ÁMBITO

Instrumento

Morales

32 municipios

Barrancabermeja

Barrancabermeja

Barrancabermeja

MUN/DPTO

Ciénaga, caño río

Llanura Aluvial

Llanura Aluvial

Humedal, Cuenca

Humedal, Cuenca

Humedal, Cuenca

Corregimiento

Humedal

Cuenca

UNIDAD - ESCALA

Alma, PDPMM, Cormagdalena

Autoridades ambientales, entes territoriales, PDPMM, Asociaciones pescadores, Cormagdalena, MADS

Isagen, Ecopetrol, PDPMM, Alma

Isagen, Ecopetrol, PDPMM, Alma

Isagen, Ecopetrol, PDPMM, Alma

Sría Medio Ambiente de B/bermeja

SINERGIA

OBSERVACIONES

Proyectan trabajo en ciénaga Palotal, (B7Bermeja, que será afectada por Vía Yuma.

140 Capítulo 6: Complementos


Educación

Investigación aplicada a restauración e inventarios de biodiversidad, Biología básica de especies nativas de flora y fauna -tortugas, peces, nutrias, babillas, aves monos.

Educación Ambiental, Prees y Procedas

Fortalecimiento organizativo de comunidades: pescadores, campesinos, mineros artesanales.

ACCIONES EN DESARROLLO

Investigación Información

x

x

Educación

x

x

Instrumento

Legislación

Plan - Proyecto

Política-

ÁMBITO

Financiación

x

Acción comunitaria

x

UNIPAZ

ISAGEN

ISAGEN

PDPMM

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Magdalena Medio

Magdalena Medio

Magdalena Medio

Magdalena Medio

LUGAR

32 municipios

32 municipios

MUN/DPTO

Región

Humedal, Cuenca

Humedal, Cuenca

Región

UNIDAD - ESCALA

Parque Nacionales, Corporaciones Autónomas, Universidades, Municipios, Asociaciones pescadores, CDPMM, Incoder, ONGs

Parque Nacionales, Corporaciones Autónomas, Universidades, Municipios, Asociaciones pescadores, CDPMM, Incoder, ONGs

Unión Europea, Fondo Acción Ambiental, Cormagdalena, Cormagdalena, Incoder, Isagen, Ecopetrol, CAS, Alcaldías, Gobernaciones, Organizaciones pescadores, Fundación Alma, Guayacanal, Unidades tecnológicas, Piscícola San Silvestre, U. de Antioquia, Cabildo Verde, MADS, Ideam, U. Javeriana, Corpocesar, Minagricultura

SINERGIA

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

141

OBSERVACIONES

Control

Compra de áreas para conservacion


Política-

x

Plan - Proyecto

x

x

Acción comunitaria

x

Control

Compra de áreas para conservacion

Financiación

Investigación Información

Legislación

INCODER

MADS, Asocars, Alma, PDPMM, otros

ITZEA

INSTITUCIÓN / ORGANIZACIÓN

Magdalena Medio

Magdalena Medio

Magdalena Medio

LUGAR

32 municipios, departamentos

32 municipios

MUN/DPTO

Región

Llanura Aluvial

Región

UNIDAD - ESCALA

CARS y regionales Incoder

MADS, Humboldt, Ecopetrol, Asocars, TNC, PDPMM, Cormagdalena, SIREPAHMM, Asociaciones de pescadores, Igac, Ideam, Procalculo, Universidades, Isagen,

Cormagdalena, Alcaldías. Organizaciones locales. Ecopetrol, Departamentos, Fundesmag

SINERGIA

Se propone su instalación de parte del MADS el 2 de Febrero de 2013.

OBSERVACIONES

Participación decisoria de las comunidades ribereñas, pescadores artesanales, campesinos del Magdalena Medio en las políticas desarrollo de instrumentos de ordenamiento y planeación. Articular líneas y prioridades en torno a objetivos comunes. Complementar un sistema de información soporte de línea base para el Magdalena, de disponibilidad y acceso abierto. Garantizar los mecanismos y medios para cualificar la participación de asociaciones de pescadores en “Concejos de Cuenca” de los POMCA. Valoración de servicios ambientales de los humedales en acuerdo entre gobierno, universidades y Ongs. Tomar como base la Mesa Regional de Humedales del Magdalena Medio para iniciar procesos de delimitación zonificación y régimen de usos, con todas las entidades competentes, para que esta información pueda incorporarse como determinante ambiental en los instrumentos de planificación. Plan de Acción Integral para humedales Magdalena Medio.

LINEAMIENTOS Y RECOMENDACIONES EMANADAS DEL TALLER Y PROCESO PREPARATORIO DE LA MESA

Mesa de articulación CARS con regionales Incoder para articular estrategias, prioridades y Agenda

Mesa Interinstitucional humedales Magdalena Medio

Participación social para Comanejo de Complejos de Humedales

ACCIONES EN DESARROLLO

Educación

ÁMBITO

Instrumento

142 Capítulo 6: Complementos


Incoder Cars Org. pescadores Adm mpales PDP Org. campesinas

ACCIONES EN DESARROLLO

1 1 1 1

Incoder

x

CARS

x

Adm mpales

x 1 1 x

Org pes

x

PDP

1 1

Org campes

x

UPRA

1

MADS

1

ISAGEN

1 1 1 1 1

Ecopetrol

1 1 1 1 1

Fundaci Alma

1 1 1 1

Unidades tecnolog Sant

1

Universidad Antioquia

1

Gat Holanda

Cabildo Verde

Guayacor

Gobernacion

CORMAGD

FONDO ACC. AM

UE

PNC

HUMB

ICANH

IGAC

IDEAM

ANEXO 14. MATRIZ DE ACTORES SOCIALES E INSTITUCIONALES Y SUS SINERGIAS Unipaz Barrancabermeja

x

Suan

1

TNC

1

Union temporal

1

ASOCARS

1

Corpoboyacá

Corantioquia

Fundación Humedales

1 1 1 1 1

Corpomag

1 1

CDPMM ITZEA

1

Asoc. Pescadores y Acuic

1 1

Asopescadi

Instituto col de petróle Sector Hidrocarburos

Gobernacion de Boyacá Colegio San Marcos

Universidad de Sevilla ISA

C.A.S

Embajada Holanda ANH

Minminas y energia Ganaderos

Comunidades Hobo

Univ Tecn de Bolivar OPMT ANLA

ONG´s

Universidades

Parques nacionales Minagricultura

PRed de flujo de conocimiento y acción. Formulación participativa y formalización para Planes de Ordenamiento pesquero, comanejo de humedales y acuerdos de pesca. Implementar compensaciones forestales en áreas protegidas. Programa de Monitoreo de humedales. Calidad del agua, protección de orillas y rondas. organización de un instituto de investigación sobre sistemas lénticos en Magdalena Medio. Creación de acuerdos participativos vinculantes que incidan en el ordenamiento territorial y en la inversión pública y privada-. Fomento de negocios vinculados a pesca artesanal y economías complementarias. Ordenamiento, deslinde, conservación y restauración de ecosistemas y conectividad hidrobiológica. Propuesta de Agenda y compromisarios. Articulación de legislación ambiental y Código Minero. Incorporar humedales de uso minero energético como restrictos en Código. Realizar y fortalecer inventario completo de humedales. Definir “Umbrales de Tolerancia” frente a pérdida de biodiversidad y servicios, vinculando acciones de prioridad de conservación con oportunidades de restauración ecológica de humedales. Cartografía detallada a escala 1:10.000 en marco de proceso de inventario de humedales. Definición de áreas protegidas de humedales en EOT y POT de municipios de la llanura aluvial para incluirlas en SINAP o Estructura Ecológica Nacional.

LINEAMIENTOS Y RECOMENDACIONES EMANADAS DEL TALLER Y PROCESO PREPARATORIO DE LA MESA

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

143

Univesidad Javeriana

Piscicolas san silvestre


UPRA IDEAM IGAC ICANH HUMBOLDT PNC MADS UE FONDO ACC. AM CORMAGDALENA ISAGEN Ecopetrol Gobernaciones Fundacion Alma Guayacor Unid. Tecnologica Sant. Piscicolas san silvestre Unid. Antioquia Cabildo Verde Gat Holanda Unid. Javeriana Minagricultura Unipaz Barran/ Parques nacionales Universidades ONG´s Suan TNC ANLA OPMT Union temporal

ACCIONES EN DESARROLLO Incoder CARS

1

1 1

Org pes Adm mpales

1 1 1 1 1 1

1

1 1 1 1 1 1 1 1 1

1

PDP Org campes

1

1

1

1

1

1

1

X 1 X 1 X 1 X 1 X 1 X 1 1 X

UPRA IDEAM IGAC ICANH HUMB PNC MADS

X

UE

X

FONDO ACC. AM

x

CORMAGD

1 1 1

1

x

x

1

1 1

ISAGEN Ecopetrol

x

Gobernacion

1

x

1

1

1 1 1 1

Fundaci Alma

x

Guayacor

1

x

1

1

Unidades tecnolog Sant

x

Piscicolas san silvestre

x

1

Universidad Antioquia

x

Cabildo Verde

x

Gat Holanda

x

Univesidad Javeriana

x

Minagricultura

x

Unipaz Barrancabermeja

x

Parques nacionales

x

Universidades

x

ONG´s

x

1 1

x 1 1 x 1 x 1 x

1

1

1

1

1 1

Suan TNC ANLA OPMT

1

1

1

Union temporal Univ Tecn de Bolivar Comunidades Hobo Ganaderos Minminas y energia ANH Embajada Holanda

1 1 1

C.A.S ISA Universidad de Sevilla

1

1

1

1 1

ASOCARS Colegio San Marcos

1

1

Fundación Humedales Corantioquia Corpoboyacá Gobernacion de Boyacá Sector Hidrocarburos Corpomag Instituto col de petróle

1 1 1

1 1

CDPMM ITZEA Asopescadi

144

1

Asoc. Pescadores y Acuic

Capítulo 6: Complementos


Incoder CARS

1

1

MADS UE

ISAGEN Ecopetrol Gobernacion

1

1

Fundaci Alma

1

Guayacor Unidades tecnolog Sant Piscicolas san silvestre Universidad Antioquia

1

Entidades que participan en el ejercicio con instrumento

Org pes Adm mpales PDP Org campes UPRA IDEAM

HUMB PNC

1 x

Participan en el ejercicio 26 instituciones. Los 26 participantes referencian a 32 para un total de 58 instituciones. El Programa de Desarrollo y Paz es el que más relaciones registra, seguido de la FUNDACIÓN ALMA. Se hacen 127 articulaciones.

Numero de relaciones

Sector Hidrocarburos

Corpomag Instituto col de petróleo CDPMM ITZEA Asopescadi Asoc. Pescadores y Acuic

Gobernacion de Boyacá

Corantioquia Corpoboyacá

Fundación Humedales

Univ Tecn de Bolivar Comunidades Hobo Ganaderos Minminas y energía ANH Embajada Holanda C.A.S ISA Unid. de Sevilla ASOCARS Colegio San Marcos

ACCIONES EN DESARROLLO

4 5 20 7

IGAC ICANH 6 5

FONDO ACC. AM CORMAGD 10 6 14

5 3

Cabildo Verde Gat Holanda Univesidad Javeriana Minagricultura Unipaz Barrancabermeja Parques nacionales Universidades ONG´s 3

Suan

1 1

TNC ANLA OPMT Union temporal

1

6

x x x

Univ Tecn de Bolivar Comunidades Hobo Ganaderos Minminas y energia

x

ANH

x

Embajada Holanda

x

C.A.S

x 1 x

4

ISA

x

Universidad de Sevilla

x

ASOCARS

1

7

Colegio San Marcos

x

Fundación Humedales

x

3

Corantioquia

x

3

Corpoboyacá

x 1 x 1 x

3

Gobernacion de Boyacá Sector Hidrocarburos Corpomag

x

2

Instituto col de petróle

x

CDPMM ITZEA

x

4

Asopescadi

x

3

1

Asoc. Pescadores y Acuic

1

4

Deterioro de humedales en el Magdalena medio: Un llamado para su conservación.

145




148

CapĂ­tulo 6: Complementos