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Artistas contemporรกneos Beca Fundaciรณn Actual MAVI Chile 2018


Beca Fundación Actual MAVI Impulsando Artistas

El año 2018 la Fundación Actual en conjunto con el Museo de Artes Visuales MAVI, lanzan la primera versión de la Beca Fundación Actual MAVI que busca fomentar el desarrollo del arte contemporáneo chileno, impulsando a los artistas para que alcancen consolidación y reconocimiento en su labor. Orientado a artistas de mediana carrera, la beca se encuentra definida para artistas entre 35 y 55 años, residentes en Chile y que se encuentran activos en su producción. Durante esta primera versión obtuvimos 220 postulantes de los cuales resultaron 10 artistas seleccionados, 3 menciones honrosas y 1 ganador. Este libro-catálogo presenta los resultados del proceso y nos permite reconocer y retratar a estos 14 destacados artistas nacionales. El jurado de la versión 2018 estuvo compuesto por: Florencia Lowenthal (Directora Galería Gabriela Mistral), Ximena Izquierdo (artista visual), María Irene Alcalde (curadora MAVI), Angélica Gellona (Directora Fundación Actual) y por el historiador del arte Gustavo Buntinx (Perú). César Gabler, ganador de la versión 2018 obtuvo una beca de producción por 18 meses que finaliza en una exposición individual en el MAVI en noviembre de 2020, dando el cierre a este primer ciclo. Queremos con esta publicación agradecer a todos quienes han sido parte de la primera versión y reiterar el compromiso de seguir con esta beca que se celebrará cada dos años.


¿Cómo podemos los museos aportar en la construcción de una escena del arte más profesional y reconocida? Desde el año 2006, MAVI ha promovido a los artistas sub 35 años mediante el Premio Arte Joven que busca reconocer a artistas emergentes apoyándolos en la primera etapa de su carrera. Durante estos 13 años hemos visto surgir múltiples premios similares orientados a este mismo grupo. ¿Qué pasa entonces con los artistas mayores de 35 años? La Beca Fundación Actual MAVI, orientada a artistas de mediana carrera es nuestra respuesta a esta pregunta. Entendemos la mediana carrera como una etapa donde el artista alcanzó una identidad clara respecto a su obra. En su mayoría son artistas reconocidos por el medio que se encuentran en un periodo de producción contundente y rigurosa. Artistas que ya no son promesa, sino el resultado de un camino recorrido donde han logrado encontrar su lugar y su voz. La respuesta a la beca fue muy satisfactoria, recibimos más de 200 postulaciones con un gran nivel que nos llevaron a definir una selección de 14 artistas, potenciales ganadores. De esos, solo uno podía serlo. Pudimos agregar 3 menciones honrosas y este libro para dar cuenta de un estado del arte bullente en Chile, de artistas maduros con obras coherentes y significativas, que solo necesitan como lo promete esta beca: tiempo para crear. Quiero especialmente agradecer a la Fundación Actual, con quienes hemos soñado y cocreado esta Beca de manera sincrónica. El resultado de este trabajo en alianza nos permite ofrecer un reconocimiento que ha sido apreciado por el medio artístico y que tendrá como resultado ir aportando a la profesionalización de la escena del arte en Chile.

Cecilia Bravo Directora Ejecutiva MAVI - MAS Fundación Plaza Mulato Gil de Castro

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Un aporte concreto a la mediana carrera

Con una vocación filantrópica, el año 2017 ActualCorp crea Fundación Actual, una entidad independiente sin fines de lucro, que busca contribuir al desarrollo de las artes visuales en nuestro país. En ese contexto y con la intención de generar un proyecto que implique un verdadero aporte a nuestros artistas, decidimos crear una beca de producción para artistas de mediana carrera ya que, precisamente en ese segmento, detectamos que con frecuencia no pueden solventarse económicamente ejerciendo su profesión. Junto al Museo de Artes Visuales (MAVI) pudimos materializar esta idea, dando vida en 2018 a la primera versión de la Beca Fundación Actual MAVI, una iniciativa única en el país, que busca impulsar a nuestros artistas durante una etapa de sus carreras en la que necesitan un apoyo real y concreto. La Beca consiste en un aporte económico por 18 meses al artista ganador, junto a la presentación de una exposición individual durante 2 meses en el MAVI. Asimismo, a través de esta publicación que reúne a los 14 artistas finalistas, entre los que se encuentran además del ganador, 3 menciones honrosas, queremos hacer un reconocimiento formal a sus destacadas trayectorias y aportar a la difusión de sus carreras. Agradecemos a los más de 220 postulantes por la confianza depositada, y felicitamos muy especialmente a los seleccionados, a las menciones honrosas y al ganador de esta primera versión de la Beca Fundación Actual MAVI. Como Fundación Actual confirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando para apoyar y promover a nuestros artistas, y la entrega de esta Beca cada dos años junto al MAVI, es una muestra de ello. Pablo Gellona

Presidente Fundación Actual


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Nunca digas nunca 1

(Meditaciones desde la Beca Fundación Actual MAVI)

Gustavo Buntinx Chofer Micromuseo (“al fondo hay sitio” )

¿Qué sentido (en todos los sentidos) puede una beca ofrecer ––otra más–– en un sistema tan desangelado como el de las artes contemporáneas? Tal vez, precisamente, la utopía de cierto sentir renovado. Un retorno a esas promesas primeras del arte, hoy tan desprestigiadas, que lo asociaban a lo expresivo, a lo subjetivo, a lo emocional. Lo pulsional: algún flujo de turbaciones, personales e intransferibles, que nos devuelva el ensueño de un decir libérrimo. O anárquico. O por último arbitrario, si es ése el precio a pagar para eludir en parte aquellas regimentaciones nuevas que los poderes y el Poder generalizan como horizonte cultural totalizante para nuestros tiempos crepusculares. Síntomas todos de un abismamiento mayor. El ocaso de la condición humana. El acoso de toda interioridad, de cualquier disidencia no pautada por el estricto manual de subversiones que es ahora ya una normatividad triunfante. Y paradójica: la perversión como Mandato, la transgresión como Academia. La exigencia reglamentada de la corrección, de lo edificante, que reintroduce un signo totalitario en los idearios antes signados por la ilusión de la libertad.

1 Para algunas luces sobre los aspectos más esotéricos de este texto, véase: Gustavo Buntinx, “Memento mori. Quince tesis reaccionarias (al ocaso de la condición humana). Ruina en construcción”, Errata#, nº 9, Bogotá, diciembre de 2012, pp. 66-133. (Disponible en: https://www.revistaerrata.gov.co/edicion/errata9-eticas-y-esteticas)..


Pero a esa ilusión nos debemos. A lo irrenunciable del Eros bajo las hegemonías del Thanatos imperante. A nuestro Ethos irrenunciable de fantasía. De poiesis: necesitamos, con urgencia, devolvernos a esa etimología griega asociada a la creación como devenir, como procreación incluso sexual. Social, incluso. Pero, otra vez, intransferible y personal. Hace medio siglo Ernesto Cardenal procuraba generar talleres literarios en cada comisaría. Para los policías. ¿Cuándo, en las escuelas de arte, dejó de leerse poesía? II. ¿Cuándo, en el arte mismo, el contemporáneo, la intuición fue sometida al protocolo? ¿Cuándo lo programático clausuró lo prospectivo? ¿Cuándo la pornocracia sustituyó al deseo? Al misterio. Y cómo, y dónde, enraizar la resistencia a todo ello. Respuestas por construir. Aprovechando cada espacio, cualquier resquicio. Como este concurso. Nuevo, abierto, proyectivo: lo que el jurado ponderó no fueron obras sino promesas. Formulaciones de un quehacer futuro articulado desde la sedimentación anterior de una trayectoria. Y para la ocupación efectiva de un lugar específico pero flexible: las salas casi transparentes del Museo de Artes Visuales de Santiago de Chile. La apertura determinante, sin embargo, fue la de criterios. Cierta voluntad de acogida a planteamientos que sorprendan los fueros establecidos del postmoderno régimen feudal de las artes. Una expectativa puesta en el desbordamiento de los compartimentos estancos y los conflictos estériles que esclerosan nuestro flujo sanguíneo y otros sistemas circulatorios

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atenazados por intolerancias, beligerancias, dogmatismos. La esperanza de acoger una necesidad expresiva sanadora. Y automotivada. Un arte de necesidad interior (otra categoría despreciada). Con memoria subjetiva, también histórica, pero libre de anclajes en el batallar fratricida de tantas animadversiones menudas en la microescena artística local. Tan localista en sus resentimientos y susceptibilidades como global en sus ambiciones. Los resultados de la convocatoria, al menos sobre el papel, se ofrecen alentadores. Fueron trece los finalistas (no es un mal número, trece). Hubo un solo premiado, claro. Pero encontramos méritos suficientes para al menos tres menciones honrosas (trinitarios somos). Las sugerencias múltiples, por ejemplo, contenidas en el Ver y palpar de Magdalena Vial Olivares, su “kit de obras abstractas para imaginar”. Un arte visionario para invidentes. Pero además para su contemplación ocular, insinuante de fantasías nuevas en torno al imaginario vislumbrado de la ceguera. Algún saber distinto se postula en esas coexistencias. Saberes otros. El argumento necesario de la inclusión, integrado como sustento del expediente, no agota sus sentidos. Vial no llega a explicitarlo, pero hay en su proyecto una dimensión espiritual. Una metafísica derivada de lo más físico y fáctico, lo más tangible, de su formulación sensorial. Aquella “dimensión dialéctica irreductible entre la madera y el papel” es asimismo una evocación primordial de la mirada interior. La personal y la del arte. Un arte que el orden sistémico suele entregar a la somatización de todo lo que antes aspiraba a sublimar. También a ello alude ––sin querer queriendo–– la participación de María Elena Cárdenas Ortega. Sus recreaciones pictóricas del cuerpo ––físico y cultural–– “sometido y violentado por la ciencia […] en el contexto actual de la deshumanización en la práctica médica”. Y en la del arte: releer debemos, con los recaudos debidos, a José Ortega y Gasset. Y a Walter Benjamin, en su paralelo clínico sobre la pérdida de la distancia ––la pérdida del aura–– en las instrumentalizaciones modernas de la salud y de la imagen. Un acabamiento al que estas pictoinstalaciones contraponen la nostalgia del renacer. Desde la técnica misma: el retorno unheimlch de los orígenes pictóricos del arte.


El arte de la pintura, ahora tan cuestionado, pero recuperado en sus propios términos por el proyecto de Mariana Najmanovich Sirota en torno a las alteraciones psicológicas y culturales provocadas por la hipertecnologización presente de la guerra. Otra deshumanización, esta vez terminal. Y su abismamiento en evocaciones mixtas de imaginarios bélicos de otrora. Un palimpsesto de guerras inscritas, de otra manera, en la materialidad mutante de los íconos así obtenidos desde el óleo, desde el acrílico, desde la fotografía. Desde su combinación espectral. Algo de esa fantasmagoría asedia también a la propuesta ganadora, aunque desde un peculiar registro ideológico que se exhibe como esencialmente lúdico. Y radicalmente personal al mismo tiempo: César Gabler Santelices es el sobrino de Germán Gabler, creador de las historietas chilenas basadas en el popular “Agente 007”, el personaje británico de Ian Fleming que adquirió otras vidas bajo el sello de Zig-Zag, antes de que esta legendaria editorial privada se transformase en la estatal Quimantú durante el gobierno de Salvador Allende. (Atención a lo que ese cambio de nombre y de propiedad implicaba). La memoria familiar, la historia social, la política, se entrecruzan así en un proyecto donde todo ello se desplaza hacia la alianza y lucha de códigos artísticos diversos: el comic, la pintura, la cita de la cita... Y la fetichización del archivo mediante la musealización jerarquizada de publicaciones antes masivas que devienen ya reliquias. O alegorías: Papel Bond, como con agudeza ironiza el título del proyecto, en un doble juego de palabras. El primero entrelaza los dos sentidos de una palabra castellana (“papel”) que alude a un personaje o a una función pero también a la materialidad que sostiene a la comunicación impresa. El segundo articula cierta tipología comercial de ese soporte (“Bond”) a las polisemias del apellido homónimo que en inglés significa tanto “lazo” como “dominio” (“bond/age”).

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El resultado es una promesa de inteligencia, de frescor, de ironía crítica. Y de imbricación de lo individual con lo colectivo en una reformulación ingeniosa de intensidades tanto conceptuales como plásticas. Las asociaciones libertas ––libertinas–– que de allí se desprenden podrían insinuar una cierta parodia sobre la solemnidad de nuestras estaciones inquisitoriales. Una respuesta incierta a las exigencias de ilustración pedagógica, de edificación moralista de lo social ––de alguna idea regimentada de lo “social”–– que hoy vuelven a erigirse en el deber-ser-artístico. Y en la vida que así se apaga. III. A esa vitalidad en riesgo parecen responder ––de maneras tan distintas–– cada una de las propuestas aquí seleccionadas. Las discusiones del jurado ––arduas–– acusaron el golpe de aquella sensibilidad, compartida aunque diversa. A contrapelo de los malhadados tiempos, en todas ellas encontramos no sólo sentido, sino además sentires. Estructuras de sentimiento que devienen estructuras de lenguaje. Y eso fue, sin duda, determinante: tal vez lo distintivo del arte sea cómo en él nunca lo que se dice puede ser más importante que la manera en que va dicho. En ese estar radica su ser. Su aquí y ahora irreductibles. Su hic et nunc. (Pero nunca, claro, digas nunca. Bond dixit. James Bond).


Ganador César Gabler Proyecto “Papel Bond”

Artistas

Finalistas

Menciones Honrosas Magdalena Vial María Elena Cárdenas Mariana Najmanovich

Adrián Gouet Andrés Vio Catalina Prado Danilo Espinoza Jorge Cabieses-Valdés

Malu Stewart Paula Zegers Paz Castañeda Tomás Rivas


Ganador César Gabler


César Gabler 16 / 17


César Gabler Mi obra tiene que ver con el poder y cómo este toma forma a través de las imágenes. Los comportamientos y aspiraciones -las ideas de mundo- aparecen graficadas e idealizadas por la pintura, el cine o la fotografía. Gracias a ellas nos formamos una idea de las cosas, hasta volverlas naturales. Trabajar con ese material es una invitación a pensar en su sentido y en el poder que ha ejercido sobre nuestra conciencia. Hay veces en que la práctica artística se da como un relato muy individual: interpretaciones del mundo, experiencias o acontecimientos filtrados por la subjetividad del artista, entonces se hace difícil superar la grieta que queda entre aquellas historias y lo que convencionalmente llamamos realidad. Para César Gabler esto es el motor de sus creaciones e imaginario conceptual. Sus materiales y formatos primordiales -el dibujo y la pintura- son empleados desde un bagaje cultural compartido y no de un modo privado. Asume entonces lenguajes ya reconocidos -como el de los cómics- y los aplica en imágenes muy distintas. Una reinterpretación del pop en momentos en los que la sociedad atraviesa una profunda crisis de sentido. Conoció el arte gracias al fanatismo de su padre por la pintura tradicional chilena, y el mundo del cómic mediante su tío dibujante. Al mismo tiempo, el contexto dictatorial -que marcó una tónica de censura en el país- le hizo sentir ansias por la cultura, escabulléndose entre libros y revistas en la calle San Diego y por exposiciones de arte en galerías y museos del centro de Santiago. Eran los años ochenta.


De pequeño, dibujante. La mayor meta, dibujar a Condorito. La academización del arte vendría más temprano que tarde a través de sus estudios universitarios. Otros dibujantes que aparecen en la infancia de Gabler son Themo Lobos y Quino. Artistas como Dalí, Hockney, Peter Blake o Raymond Pettibon llegarían más tarde. El artista chileno Eugenio Dittborn -y su trabajo Delachilenapinturahistoria- también será crucial. Gracias a esas obras, el artista entendió que el cómic y la caricatura sí podían convertirse en arte. Algo muy distinto a lo que enseñaban sus maestros en la Universidad Católica. Acepta que la conciencia frente a las tradiciones pictóricas con las que trabaja lo han llevado a un carácter obsesivo por la técnica, incluso hasta paralizarlo en ocasiones. Pero hoy se rinde al beneficio de la incertidumbre y asume el azar y el accidente como parte de su proceso creativo. Su premisa es sencilla: todas las imágenes, incluidas las técnicas con las que fueron resueltas, dicen algo del tiempo y el lugar en el que fueron creadas. Una ilustración infantil, una fotografía desenfocada, un chiste del diario, hablan -a su modo- de la realidad y la historia. Óleo, acrílico, lápiz o tinta están al servicio del artista para descifrar paradigmas históricos y sociales que relatan historias de poder. Las distintas formas en las que se ha representado a los sujetos y a las comunidades, ilustran particulares formas de sometimiento. Los africanos caníbales de cientos de chistes, sirvieron como justificación implícita al colonialismo; la frivolidad femenina en películas o humor gráfico, autorizaba la discriminación hacia la mujer. Los ejemplos son inagotables y cada uno tiene un arsenal de imágenes y lenguajes a su haber.

“Papel Bond” es la propuesta con la que el artista se adjudicó la Beca Fundación Actual MAVI y con esto la posibilidad de realizar la exposición en el Museo de Artes Visuales. Como lo sugiere el título, la muestra se centra en la figura de James Bond, héroe de ficción creado por el británico César Gabler 18 / 19


Ian Fleming. Primero libro y luego película, la famosa figura del agente secreto saltó de un formato a otro, experimentando una serie de transformaciones visuales, conceptuales y representacionales. En 1968 el agente llega a los hogares chilenos de una manera muy particular. La editorial Zig-Zag inició la publicación de una revista de cómic que relataba las aventuras retratadas en las novelas de Fleming, sumando a las ideas originales los guiones del químico y dibujante Germán Gabler, su tío. No tardó demasiado en que su tiraje aumentara debido al éxito de ventas en el país, hasta su abrupta interrupción en 1971. El número 59 sería el último. La editorial cambió su nombre a Quimantú y se puso al servicio de los ideales y políticas culturales del gobierno de Salvador Allende. Un estandarte del mundo anglosajón y capitalista como James Bond no tenía lugar en sus páginas. Así, es posible ver como César conjuga esas memorias personales, históricas y culturales, clavándolas a un imaginario colectivo que nutre y reinterpreta. El diseño y concepto de la muestra pesquisa la historia a través de material de archivo nacional e internacional, tanto de Bond como de los múltiples aspectos que lo rodean. Porque el agente secreto no solo es hijo de la Guerra Fría. Fleming creó un artefacto narrativo que mezcló la novela romántica, el soft porno, el libro de viajes, el apunte sociológico y la novela de aventuras, acompañando el conjunto con notas misóginas, homofóbicas y racistas. Un cocktail que servían semanalmente las revistas para hombres de las décadas 60 y 70, y que 007 James Bond y la revista de Zig-Zag continuó -de manera renovada- hasta su forzoso final. De esta manera, se ponen de manifiesto las múltiples formas que tomaron el poder y el orden establecido, intentando entender comportamientos, principios y motivaciones que sin duda son influidos por el espíritu de una época congelada en películas y revistas.


1. Los héroes nunca vuelven a casa

3. Tradición, familia y propiedad

Tinta sobre papel

Tinta sobre papel

110x77 cm.

77x110 cm.

2016

2016

2. Los héroes nunca vuelven a casa

4. La última ópera rock Desperate hours (detalle)

Tinta sobre papel

Tinta, acrílico y lápiz de color sobre

110x77 cm.

tela 2015

2016

5. Los héroes nunca vuelvena casa Tinta sobre papel 110x77 cm. 2016

1.

César Gabler 20 / 21

2.


3. 4. 5.


6.

7.

8.

9.

Serie Papel Bond 6. Cosa de hombres

7. La llamada del deber

8. Hundirse en la nostalgia

Acrílico sobre papel 77x55 cm. 2019

Acrílico sobre papel 77x55 cm. 2019

Acrílico sobre papel 77x55 cm. 2019

César Gabler 22 / 23

9. Las familias ya no son las de antes

10. La siesta de Richard Neutra

11. Vacaciones con Lombroso

Acrílico sobre papel 77x55 cm. 2019

Acrílico sobre papel 77x55 cm. 2018

Acrílico sobre papel 77x55 cm. 2018


10. 11.


12. 13. 14. 15.

César Gabler 24 / 25


12. Nostalgias de Lombroso

13. En presencia de testigos

Tinta y lápiz de color sobre papel 110x77 cm.

Tinta y acrílico sobre papel 110x77 cm.

2017

2017

14. El que siempre ríe al último

15. En presencia de testigos

Tinta sobre papel

Tinta y acrílico sobre papel 110x77 cm.

110x77 cm.

2017

2017

16. 17. 18. 19.

16. Peso y gravedad

17. Recursos humanos

Tinta y lápiz de color sobre papel

Tinta y lápiz de color sobre papel

77x110 cm.

77x110 cm.

2017

2017

18. La apoteosis del “Perla Chico” (The inmigration song)

19. Paseo Dominical (lo bello y lo sublime) Los héroes nunca vuelven a casa

Tinta sobre papel 110x77 cm.

Tinta sobre papel 110x77 cm.

2015

2017


Menciones Honrosas Magdalena Vial MarĂ­a Elena CĂĄrdenas Mariana Najmanovich


Magdalena Vial 28 / 29


Magdalena Vial Mi pintura apela subjetivamente al paisaje, pero más bien como si fuera un estado misterioso a descifrar por el observador. Este tema como pretexto me ha ayudado a desarrollar una investigación pictórica cuya preocupación primordial es la materialidad y la percepción. Las obras de la artista Magdalena Vial se nos presentan como piezas que encierran misterios o incluso secretos que nos desafían para que los descubramos. No existe una gran respuesta ahí, sino que son huellas de los más humanos ánimos en los que podamos pensar y que podrían conectarnos con sensaciones y percepciones que hemos ido olvidando, o que simplemente las hemos dejado en un segundo plano. Estos gestos de la artista en su trabajo y los materiales que emplea son rastros que agrupan la historia de una o muchas humanidades y la suya propia ciertamente. Y es que Magdalena se vio envuelta en el arte y atraída por diferentes culturas desde muy niña al crecer en una familia para la que esta disciplina se presenta como algo fundamental en la vida y que es capaz de intensificar esa existencia. Así, su interés se movía entre pintores como Gauguin o Picasso, culturas como la Persa o la Precolombina, artistas como Henry Moore o Alexander Calder y grandes directores como el ruso Andréi Tarkovsky. Pero la gran influencia, y la más entrañablemente cercana, fue una de las actividades a las que su madre ingeniera y artista se dedicaba en un taller en su casa: la pintura. En ese lugar Magdalena realizó sus primeras obras, organizando exposiciones imaginadas. Continuar entonces con el arte fue natural, aunque no se debe dejar de mencionar que también fue algo que pensó mucho. En su formación académica tuvo profesores como Eduardo Vilches o Pedro Millar y los temas abordados y en los que se mueve su trabajo, tampoco tuvieron nada de forzado.


1. Agua vestida de fuego Acrílico sobre madera tallada 180x180 cm. 2015

Vial se ha centrado en sustratos como la madera y el papel, materiales que están en tensión dados por su relación dialéctica. Relación que se convierte en simbiosis, donde por un lado trabaja la madera en bajorrelieve interviniéndola con otros materiales como pintura o yeso, y en relieve, donde el soporte se transforma en una especie de matriz que necesita de su complementario, el papel, para dejar emerger y hacer aparecer esas visiones que piden ser materializadas. Esas imágenes y signos latentes que llevan un ritmo en ese acto de desaparecer, vienen dados por el paisaje, donde reside la potencial existencia de quien observa y lo observado, complicidad que atraviesa la inclinación de Magdalena y que es plasmada en su trabajo. En ese mismo sentido, el proyecto presentado para la Beca Fundación Actual MAVI, habla y reflexiona en torno a esta relación sensorial entre lo que es perceptible desde la visión y lo que es aprehendido por el tacto. En “Ver y palpar” se pone de manifiesto la idea de seguir indagando en los procesos de producción y generar un espacio de reflexión desde la madera y el papel. El ritmo aparece una vez más, no solamente en lo que sería posible de ver cuando el espectador se enfrenta a la obra, sino que también en su ademán en relación con las herramientas y su interacción con los materiales. Además de la confección de piezas en madera y papel, estas últimas utilizando la técnica de frottage, Magdalena propuso la inclusión de otra sección en la exhibición: “Kit de obras abstractas para imaginar”, obra interactiva y accesible para personas videntes y no videntes. Trabajar y pensar alrededor del material y la percepción no significa necesariamente permanecer en el campo de la práctica puramente formal. Para Magdalena sus procesos y creaciones involucran un aspecto crítico del mundo actual y el hombre contemporáneo, donde a través de una contundente objetualidad interroga justamente a la inmaterialidad y virtualidad a las que estamos sometidos. La necesidad o deseo de volver a conectarnos con nuestras percepciones y pensar en lo que nos rodea como un estado, vive en esas huellas que la artista nos va dejando. Magdalena Vial 30 / 31


1.


2. 3.

Magdalena Vial 32 / 33


2. Continente (detalle) Barra de cera sobre 3 pliegos de papel 220x112 cm c/u 2019

3. Continente Barra de cera sobre 6 pliegos de papel 220x112 cm. c/u 2019

4. MontaĂąa de agua AcrĂ­lico sobre madera tallada 120x62 cm. 2014

5. Continente (detalle) Barra de cera sobre papel 2019

4. 5.


MarĂ­a Elena CĂĄrdenas 34 / 35


María Elena Cárdenas En mi obra generalmente represento espacios domésticos y cotidianos de una manera casi descriptiva, lo que propicia un ánimo existencial y un extrañamiento de dichos lugares y objetos. La presencia humana se manifiesta metafóricamente, equiparando lo gastado y ruinoso de los objetos representados, y el paso del tiempo o deterioro del cuerpo del usuario de esos elementos. Las obras de María Elena Cárdenas al traspasar los límites del plano bidimensional de la pintura y que se convierten casi en instalaciones de sitio específico, no solo hacen referencia a un acto subversivo y de apropiación de un espacio que protocolarmente no le pertenece, sino que además ponen de manifiesto las influencias de la vida contemplativa expresadas a través de películas, corrientes filosóficas y artísticas, y junto a esto, la preocupación por cuestiones de la cotidianidad como la fragilidad de la vida humana y el despojo de sus valores y ánimos más fundamentales. El dibujo y el arte fueron partícipes de su vida desde pequeña, con una familia donde la cultura se expresaba desde diferentes ámbitos: un padre amante del cine y la ópera que fomentaba las conversaciones familiares en torno a la cultura, una abuela aficionada a la pintura, y un hermano artista. En este clima no fue extraño que María Elena supiera que debía continuar por ese camino, o al menos por uno muy parecido sumado a su experiencia de niña, donde la timidez convirtió al dibujo y la pintura en sus amigos. La primera relación con la academia artística vino de la mano de la pedagogía, pero la falta de motivación y desorientación de esa etapa, hizo que más tarde siguiera con estudios formales en arte. Ese espíritu existencialista representado por las figuras de Sartre y Camus, el realismo de Flaubert y las dramáticas pinturas de


Gerhard Richter o Francis Bacon, así como también las obras instalativas de Carl André y Christian Boltanski, necesitaban ser asimiladas y guiadas de una manera más profunda hacia una intención en la producción de pensamiento e investigación. Esta ocupación en una observación de la vida, hizo que la naturaleza muerta y el bodegón se transformaran en referentes pictóricos para la artista, donde a través de su reactualización, lidia con problemáticas ontológicas actuales. Retratando quehaceres domésticos e intrascendentes manifiesta solapadamente una existencia humana, y con ella, el consecuente paso del tiempo y el deterioro de la vida reflejado en una constante y palpable vulnerabilidad. Esas escenas construidas que parecen desterradas y olvidadas, remiten a ese espacio de alienación tanto entre las mismas personas como de ellas con sus objetos más cercanos, donde la memoria se fragmenta y diluye por el paso del tiempo y a veces hasta por amargos acontecimientos que van quebrando la continuidad de las historias de las personas. El proyecto propuesto por Cárdenas para la Beca Fundación Actual MAVI alude a esta fragilidad generada desde la violencia ejercida por la ciencia hacia el cuerpo sometido por esta, enunciando la deshumanización de la práctica médica, y a través de ella, la de la práctica artística también, donde en ambos casos ciertas condiciones de precariedad llevan a estas situaciones, multiplicadas por la inercia de la tecnologización. En este diseño de propuesta los hospitales serían llevados a las salas de exhibición a través de pinturas que denunciarían vetustos recintos, dando cuenta de las deplorables condiciones de la salud pública en Chile. Estas obras, una vez más, adoptarían un aspecto tridimensional para reproducir escenarios propios de esta realidad que es tan común para tantos chilenos, pero tan desconocida por otros. Todo esto sería acompañado de proyecciones en video que completarían ese sentido del cuerpo fragmentado y violentado, tanto por un aparataje institucional como por el ente social. Así, en el trabajo de María Elena Cárdenas esa figurativa pintura que remite a retratos formales de lugares y objetos refiere a una reflexión crítica de las condiciones actuales de vida y de aspectos o prácticas humanas que solo la deterioran y llevan al ser humano a un estado de privación y precariedad.

María Elena Cárdenas 36 / 37


1. Sin título Óleo sobre tela 40x110 cm. 2014


2. 3.


4. 5.

2. Sin título

3. Sin título

4. Sin título

5. Sin título

Óleo sobre tela

Óleo sobre tela

Óleo y esmalte sobre tela

Óleo sobre tela

140x110 cm. 2014

140x110 cm. 2014

150x70 cm. 2007

360x180 cm. 2008


Mariana Najmanovich 40 / 41


Mariana Najmanovich La temática de la violencia ha estado presente en mi trabajo como una pregunta permanente que intenta comprender sus antecedentes y su origen biológico y/o ambiental. En los últimos años he elaborado esta temática a partir de inquietudes y preguntas relacionadas con aspectos destructivos, abyectos y de algún modo misteriosos que se expresan en el ser humano y sus construcciones culturales. Los fuertes y oscuros trazos de Mariana Najmanovich nos introducen en un abismo de sensaciones y preguntas acerca del ser humano y su condición, que es lo que la ha llevado a plasmar impactantes imágenes de registro en inquietantes obras pictóricas. La artista nacida en Buenos Aires, Argentina, se trasladó a Chile con solo siete años, cambiando las crisis e incertezas por una promesa de mejor estabilidad. De ahí a la adolescencia, un eslabón en que los primeros intereses fueron por la zoología y la naturaleza, siendo catalizadores de manifestación para su malestar con la especie humana, sintiéndose más cercana a los animales que a la crueldad del hombre. Y así es que Mariana vio en su inquietud otras formas de expresión, entendiendo que lo que la afectaba y que necesitaba visibilizar eran las extrañas formas de violencia que ejerce el humano en contra de su propia especie y otros seres de su mundo circundante. Abyectas formas de comportamiento y devenir de la historia que son plasmadas en registros e imágenes que la artista iría apropiándose e interviniendo para manifestar esta necesidad de una cierta forma de denuncia. Y así es que se ha ido conformando su obra y quehacer artístico: obras que usan distintas técnicas como el óleo, la transferencia sobre pieles acrílicas e impresiones sobre distintos sustratos, y que tienen su origen primero en imágenes ya existentes de algún


otro período histórico, social y cultural que, para la artista condensan ese carácter y temperamento de torcidos y manipuladores gestos y acciones de violencia. Y es que para ella esas imágenes y visualidades, en su multitud, se han transformado en algo casi imperceptible para las vistas cotidianas y anodinas y han pasado a regirse por lo que Hanna Arendt ya habría acuñado como “la banalidad del mal”. Esta futilidad hoy es posible de ver en una de las expresiones de atropellos y crueldad de la humanidad en todo lo que es capaz de desplegar la guerra, donde siempre se han probado y testeado las últimas tecnologías. Actualmente, la violencia bélica ha alcanzado un grado aún más avanzado de alienación entre su acción y la vida, donde nuevos aparatajes están sustituyendo a seres humanos para ejecutar acciones armadas y de erradicación de lo que en un momento, a cierto sector, le parece necesario eliminar o modificar. Todo esto que ciertamente nos parece lejano o un asunto que no nos compete desde nuestros lugares, conmovió profundamente a la artista para sentar las bases del proyecto de exhibición presentado a la Beca Fundación Actual MAVI. En esta propuesta, la artista reflexiona sobre la alteración psicológica y cultural producida por los nuevos artefactos tecnológicos que son empleados en la industria bélica. Inteligencia artificial y debate ético, elementos y motivaciones que se desplazan y transitan por su obra, su estructura de pensamiento y práctica artística, intentando transmitir estas metáforas que narran las actuales relaciones del hombre y su sociedad.

Mariana Najmanovich 42 / 43


1. Funny Games lX Piel acrĂ­lica 105x90 cm. 2017


2.

Mariana Najmanovich 44 / 45


2. Funny Games X Piel acrílica

3. De la serie Prototipos Para Armar lll

134x97 cm. 2017

Óleo sobre papel 85x95 cm. 2016

4. La Hermandad

3.

Óleo sobre tela 65x75 cm. 2016

5-6. De la serie Prototipos Para Armar Fibra de vidrio y pintura Medidas variables 2017

4.

5.

6.


Finalistas Adrián Gouet Andrés Vio Catalina Prado Danilo Espinoza Jorge Cabieses-Valdés

Malu Stewart Paula Zegers Paz Castañeda Tomás Rivas


Adriรกn Gouet 48 / 49


Adrián Gouet Mediante una paleta de colores ácidos y una lógica centrada en distintos procesos de traducción plástica, me interesa alterar la escala de nuestra percepción reactivando esos restos latentes en las imágenes, hasta el punto de hacer emerger la extrañeza escondida en la imagen. Para Adrián Gouet el acto de derramar sobre un soporte físico ciertas interpretaciones no vino desde una influencia directa del mundo del arte, sino de uno que incluso en cierto momento le parecía antitético a la experiencia artística: el de la ciencia. Desde niño conoció laboratorios, observatorios y libros propios del ambiente y labor científica de su familia, asuntos que sí fueron moldeando e intensificando su acercamiento a los materiales y su curiosidad manifestada en ciertas maneras de acercarse a la experiencia, y quizás ese antagonismo entre ambas esferas -pero que necesitaba correlacionar- lo llevó en un primer momento a estudiar psicología. Pero al entender que esas diferencias que pensaba abismantes podían establecer un diálogo con más de algo en común, el giro fue dado hacia estudios en arte. Esa dimensión compartida por cierta generación, es donde el intersticio entre las prácticas analógicas y digitales ha permitido el surgimiento de modelos de pensamiento visual en torno a la producción y asimilación de las imágenes. Cuando Georges Didi-Huberman dice “la imagen quema: se incendia y nos consume” se refiere a esta sobrepoblación de imágenes, donde su inmenso poder queda desvanecido por la misma proliferación sin valor de estas, y nos dejan sin la oportunidad de poder asignarles un significado en nuestro régimen escópico cultural e individual. Dentro de esta abundancia, Gouet acude a un banco de imágenes que han pasado a ser su repertorio de declaración y de creación, donde el espacio mitológico que ellas crean cuestionan mediante la combinación, contacto y oposición con otros materiales como la pintura, y son capaces de reactualizar ese discurso inmanente a la que la gran parte del tiempo estamos ciegos y sordos por el anestesiamiento e indolencia provocada por el mismo régimen de las imágenes producidas por el hombre.


2.

1. Génesis en la retorta

2. Estudio para una desaparición

Óleo sobre tela

Óleo sobre tela

125x100 cm.

45x30 cm.

2019

2017

1. 3.

Adrián Gouet 50 / 51


3. Mesofase

4. Onda de choque Óleo sobre tela

5. Te envío este rojo de cadmio

6. La imagen superviviente

7. Ciencias ocultas

Óleo sobre tela 160x200 cm.

80x80 cm.

Óleo sobre tela

Óleo sobre tela

160x160 cm.

2015

2016

160x160 cm. 2018

40x40 cm. 2019

2019

4. 5.

4.

6. 7.

Óleo sobre tela


Andrés Vio 52 / 53


Andrés Vio Hay una frase del cantante poeta Leonard Cohen que hace ya un tiempo atrás la llevé a mi condición de pintor y ha quedado más o menos así: “Nunca me ha sido fácil pintar, la mayor parte del tiempo lo paso trabajando en la incertidumbre del proceso, de modo que no he disfrutado del lujo de poder elegir la clase de pintura que hago, ni hacia dónde va”. Es difícil intentar escribir una biografía de Andrés Vio que parta por una historia sometida a un tiempo lineal, cuando sus propias creaciones han ido encerrando historias que forman narrativas corales al unísono que están entrelazadas por las voces de otros y del material. Tal como muchas de sus obras que se dan sin principio ni final y en espirales o círculos en sincronía con otros acertijos geométricos, el arte no llegó a su vida, más bien ha sido una relación sin tiempo, sin comienzo o razón, según comenta. Y quizás desde ese aspecto suprasensible es que el artista estando en el colegio, al no ser bueno para las matemáticas, descubrió junto al profesor de la misma materia que su forma de pensamiento era visual. Esta manera de pensar de Vio se traslada a las operaciones que efectúa con los insumos y elementos que son parte de sus trabajos: caracteres deformados y frases distorsionadas que dan paso a la liberación del lenguaje y palabras de cargas simbólicas y que habitan los materiales desde nuevos comienzos. Papel, diario, cartón, tela, impresión, transferencia y hasta cerámica son enfrentados y usados como parte de ese tejido que de manera muy intuitiva pero a la vez precisa, van organizando y hacen emerger imágenes que se desplazan entre lo perceptual y espiritual; repeticiones de patrones, materiales y formas que hablan de un proceso que si encuentra su término, es sin regreso. Repeticiones protagonizadas por una factura que relata la vida diaria del artista y su entorno, ese espacio de encuentro y fricción al mismo tiempo entre quién es y quién va siendo. El universo visual creado por Andrés es tan hipnotizador como enigmático y paradójico; se puede creer estar ante sucesiones pensadas una y otra vez, repasadas por la paciencia, la cautela y el rigor, y a la vez la convicción de experimentar un ritual capaz de sumergirnos en posibles respuestas que vienen desde otra dimensión. La insistencia de la sagrada geometría intervenida y formada por materiales que cargan con otras narraciones y lenguajes es lo que le permite alcanzar, o al menos rozar, nuevos pensamientos desde la infinitud, percepción e intuición.


1.


1. Sin título

2. Sin título

3. Sin título

4. Sin título

5. Sin título

Lápiz grafito sobre tela

Tejido de papel de diario

Collage y lápiz grafito sobre

Técnica mixta sobre tela

Óleo y lápiz grafito sobre tela

100x150 cm. 2018

Diámetro 300 cm. 2002

tela 150x150 cm.

120x120 cm. 2008

30x30 cm. 2014

2013

2. 3.

4. 5.


Catalina Prado 56 / 57


Catalina Prado En ambientes de luces cambiantes, atmósferas ambiguas y colores saturados, es donde habitan mis personajes. Están congelados en un gran espacio de ensoñación, en un instante recordado fugazmente, cargado de melancolía y subjetividad. Catalina Prado intervenía o reemplazaba los usuales juegos de niños con témperas, lápices y plumones, alentada por una familia conformada por una madre pintora y un padre arquitecto, quienes impulsaron que siguiera orgánicamente con esas prácticas, para luego convertirlas en su vida. La autobiografía la reconoce como necesaria para el quehacer de un artista, pero en un apropiado balance para dejar un espacio de libertad al pensamiento propio y la creatividad. Así, ha venido construyendo narrativas de ficción, donde convergen distintas imágenes, elementos y personajes, provocando la emergencia de escenas abstraídas que nos hablan de un tiempo desconocido y de anónimas historias. Acciones que van desde lo cotidiano e incluso banal, hasta otros gestos que son más difíciles de reconocer. Pero sí, en estos pensativos personajes es posible ver semblantes compartidos: están despojados en una soledad que no arroja pistas de algún tiempo identificable, sumidos en actos y movimientos que pueden ser específicos o eternos, fulgurando en la paleta y el espectro de materiales con los que Prado hace dialogar a estas figuras y cuadros. La pintura y óleo vertidos en las obras de Catalina, están inundados por la irradiación y agitación propia de los colores que elige la artista, y también por los propios gestos y técnicas utilizadas por ella. Además, todo esto se ve eclosionado por un particular material: la folia metálica, que no solamente es utilizado por sus características tangibles, sino por ese desplazamiento simbólico que viene desde su propia iridiscencia, y que nos sugiere el carácter pasajero y efímero de la realidad y sus individuos, lo inmaterial de esa cotidianidad que pareciera presentarse tan palpable, y de cómo una situación o hecho sin mayor relevancia aparente puede llegar a ser exquisitamente extraordinaria. Claro, todo esto según desde donde se la mira.


1. La vida Técnica mixta sobre papel 100x70 cm. 2018

2. Los expertos ll Técnica mixta sobre tela 100x70 cm. 2018

3. Sin título Técnica mixta sobre tela 200x150 cm. 2019

1.

2. 3.

Catalina Prado 58 / 59


4. Conocedor Técnica mixta sobre papel 100x70 cm. 2017

5. Sin título Técnica mixta sobre tela 200x150 cm. 2019

6. Mesa de trabajo l Técnica mixta sobre papel 100x70 cm. 2017

4.

5.

6.


Danilo Espinoza 60 / 61


Danilo Espinoza Durante mi carrera me he propuesto desarrollar un trabajo comprometido, tanto con la idea de experimentar y crear nuevas formas y metáforas como con su rol social. En este sentido, busco realizar una obra conectada con lo que me rodea. Los oficios que se dieron en la familia de Danilo Espinoza fueron exquisitos tesoros que más adelante influyeron en las técnicas e ideas que se mueven dentro de la obra del artista. Su madre y su tía trabajaban la costura, sus tíos la carpintería y su padre y abuelo el fierro. Las escenas que se forjaron en su mente fueron construyéndose por dibujos de rejas y protecciones de ventanas, tomando esos primeros elementos como inspiración para empezar a volcar su experimentación y creatividad: sobrantes de madera, retazos de tela y el fierro. Más tarde, influencias de movimientos artísticos como el muralismo mexicano también provocaron una conmoción para lo que sería su práctica. Esto no solamente por el valor y aspecto formal, entendido por Espinoza desde el carácter obrero-artesanal, sino que preponderantemente por la preocupación por las desigualdades sociales, y de ahí su traslado a lo que estaba pasando en Chile. Además, artistas como Joseph Beuys, Picasso, Luc Tuymans o Kcho forman también parte del espectro de influencias, tomando desde sus técnicas hasta la congruencia entre lo formal y las problemáticas que cada uno planteaba. Si bien la preocupación por dar cuenta de situaciones políticas y sociales de su entorno ha estado siempre presente, en el último tiempo su inquietud está en apelar a la memoria para resistir la impunidad y el olvido de los abusos y violación de derechos humanos hacia los mapuches, situación que en dictadura aumentó. Este malestar por parte del artista frente a una situación de extrema desigualdad de derechos y en constante opresión la ha plasmado a través del humo impregnado en el papel y otros soportes que aparecen como fantasmagóricas imágenes y personajes que relatan la realidad de un país a través de historias personales y familiares. Brotan desde técnicas similares al tramado y el grabado, donde lo gráfico y visual se convierte en un acto de archivo y denuncia, comprendiendo el arte como una forma de resistencia y vehículo que sí puede provocar cambios.


1.

1. Serie álbum de Joel Huaiquiñir

2. Serie álbum de Luis Calfuquir

3. Álbum familia Ramos Huina

4. Serie álbum de Luis Calfuquir

5. Serie Ñamen Desaparece, venir en olvido

Humo sobre papel

Humo sobre papel

Humo sobre papel

Humo sobre papel

Fotografías ahumadas

70x100 cm. c/u. 2018

70x100 cm. 2017

70x100 cm. 2017

150x250 cm. 2017

Medidas variables 2018

2. 3.

Danilo Espinoza 62 / 63


4. 5.


Jorge Cabieses-ValdĂŠs 64 / 65


Jorge Cabieses-Valdés Mi postura es crítica. Sospecho que nuestra idea de lo decorativo en el hogar es una extensión de normas y códigos culturales opresivos y autoritarios que no tienen nombre específico. Las deformadas curvas y llamativas paletas de colores que son visibles en el trabajo del artista chileno Jorge Cabieses-Valdés son bastante menos inocentes y amables de lo que parecen. Los objetos plasmados en sus creaciones nos pueden resultar familiares, e incluso nos llevan a especiales recuerdos de algún momento o lugar. A veces la historia evidente no es lo que marca el punto de inflexión más importante en alguien, en este caso un artista. Hay otras veces que esa historia se encuentra habitando en peculiares materialidades, como lo puede ser el mundo ornamental: aquel extraño grupo de artefactos que no tiene mayor vocación que la de estar ahí y permanecer en su sitio. Es así como estos objetos van gustando a las personas, familias y grupos; convirtiéndose en parte de esas silenciosas historias y experiencias individuales. Jarrones, estatuillas, teteras y distintos objetos ornamentales que designan un objeto que ya existe en el mundo, son lo que el artista va recolectando para reemplazar y distorsionar sus significados tradicionales. Eso sí, la razón para Cabieses-Valdés de por qué nos acompañan esos objetos -aparentemente- inocentes que se nos aparecen o son elegidos, obedece a patrones o cánones culturales que vienen de un sistema imperante, que no hacen más que probarnos que estamos regidos por yugos que transitan justamente por donde menos lo imaginamos. En este caso, en el ornamento y la decoración. Para evidenciar esta tesis, Cabieses-Valdés se sirve de medios tan diferentes como la pintura, el video, la escultura y performance para apuntar críticamente al imperio ornamental y exponer como en tan insospechados universos yacen agobios y tiranías culturales, sociales e históricas.


8.- Serie Ă‘amen. Desaparece, venir en olvido. fotografĂ­as ahumada. Medidas variables. 2018.


2. 3.

1. Sin título Impresión digital 2019

2. Ornamental torture Óleo y acrílico sobre satín 150x200 cm. 2017

3. Grotesco series Óleo y acrílico sobre tela 140x200 cm. 2014

1.


Malu Stewart 68 / 69


Malu Stewart En mi obra el material habla de sí mismo, de forma metafórica y representacional. Utilizo materiales ajenos a la tradición artística de manera serializada, propia de los procesos industriales y con una estricta manualidad, creando obras difícilmente reproducibles. La aparente insistencia de ciertas formas geométricas y colores en la obra y visualidad de Malu Stewart tiene sus orígenes en la convergencia de distintas disciplinas relacionadas al arte dadas en un rico ambiente familiar con hermanos músicos, diseñadores y arquitectos, donde los más variados materiales fueron nutriendo su imaginario. Además, artistas como José Balmes y Gracia Barrios, o Pablo Domínguez y Bororo, moldearon su inspiración y trabajo. Pero uno de los sucesos que provocó un contundente giro fue su viaje a Londres, donde influyeron nuevas experiencias y perspectivas. Malu también reconoce que no solo se ha amparado por la práctica formal, sino que también la teoría ha sido uno de sus grandes intereses y que ha marcado sus bases de experimentación, a través del entendimiento de nuevos movimientos y el surgimiento de artistas. Por esta combinación práctica y teórica es que Stewart ha logrado desarrollar un lenguaje propio por medio de la investigación de materiales, donde los clásicos insumos del arte han sido reemplazados por otros que son capaces de hablar y comunicar de otra manera, apareciendo componentes desplazados de sus funciones originales y que son reapropiados y reubicados por la artista en sus obras, deviniendo en elementos estructurales de sus creaciones. Así, ingredientes como semillas, bolitas de vidrio, metales molidos o gomas industriales forman parte de este resplandeciente cuerpo de obra, centrado en el último tiempo en la utilización de la circunferencia. El círculo como matriz y representación de un eterno perfecto y amable, en interacción con esos materiales propone una lectura de una unidad básica en el lenguaje visual, apelando tanto a distintos momentos artísticos como a ese elemento geométrico del que todo se puede originar en las culturas, la naturaleza y la propia historia de la humanidad.


1.

2.

Malu Stewart 70 / 71


3.

1. Mar Caribe

2. Mar Caribe (detalle)

3. Reflejos de Sauce

Pasta relieve y acrílico

Pasta relieve y acrílico

Bordados en limpiapipas

sobre tela

sobre tela

en madera perforada

11,40x4 m. (4 módulos de

11,40x4 m. (4 módulos de

80x60 cm.

155x99 cm. c/u) 2019

155x99 cm. c/u) 2019

2011


Paula Zegers 72 / 73


Paula Zegers La investigación monocromática como metáfora de lo oscuro y resplandeciente, el conectarse con el mundo y el silencio. El negro como color luminoso que irrumpe en lo sagrado. El arte como primera inspiración. Cuando adolescente, el estremecimiento de las visitas a museos y la conmoción provocada por el paisaje y los ambientes escritos de manera visual. Paula Zegers se vio naturalmente implicada en este mundo y el lugar elegido para seguir estudios regulares en arte sería el emblemático Instituto de Arte Contemporáneo que estaba ubicado en la Plaza Mulato Gil y que estuvo formado por importantes y reconocidos artistas y académicos. Así es que entonces la artista estuvo relacionada e influenciada de primera fuente con figuras como las de Eduardo Garreaud, Gaspar Galaz, Samy Benmayor, Bororo, Pablo Domínguez, Matías Pinto d’Aguiar y Gonzalo Cienfuegos. Además, el tiempo de dictadura supuso una mayor conexión y compromiso entre los artistas; de manera oficial a través de escritos críticos influenciados por la Escena de Avanzada, o informalmente por álgidas conversaciones en el café de la plaza. Y quizás por estas vivencias es que Paula está interesada en un arte real y consciente, donde una posible lectura intelectual y hasta forzada, debiese dar paso a un arte de orden más simple y que logre efectivamente cautivar al espectador. Sin esa presión, sus creaciones y ámbitos de interés han ido desarrollándose a través del tiempo, con un trabajo serio y constante. Hoy define su propuesta estética como más abstracta y contemporánea, utilizando materiales como óleo, papel, género, cerámica, raíces, fieltro, o los que sean necesarios para un óptimo desarrollo del trabajo, y técnicas como la pintura, el collage o el teñido, e incluso hasta la instalación, donde actualmente todos tienen una característica en común: el trabajo y experimentación con el negro y con el propósito de llevarlo a una estética minimalista. Por otro lado, bajo esta formalidad aparente, yace el deseo de investigación de los aspectos más recónditos de la existencia humana, enfrentando el dolor y trauma de nuestras raíces y ancestros y un sistema que ha violentado esa historia a través del sistema judicial, y la enigmática figura de la mujer. Y son las infinitas posibilidades monocromáticas del negro que enmarcan la manera de abordar estas temáticas, entendiéndolo como un color capaz de amparar el racionalismo como expresión humana vital.


3.

1. Serie cuerpo negro (detalle)

2. Sin título (detalle)

Cerámica

2019

Pintura sobre papel

2017-2018

3. Negro / Negro

4. Sin título

5. Sin título

Técnica mixta pañolenci

Técnica mixta

Técnica mixta

285x140 cm.

sobre papel

sobre papel

2018

80x63 cm.

80x70 cm.

2017

2017

4. 5.

1. 2.


Paz CastaĂąeda 76 / 77


Paz Castañeda Mi trabajo se enfoca cada vez más en la decadencia, actualmente en los paisajes de ruinas, como una metáfora de la vida y los procesos humanos. En la papeleta de postulación a las universidades de Paz Castañeda, Licenciatura en Artes estuvo en último lugar. Su primera carrera fue periodismo y luego de años de aburrimiento académico y ejercicio profesional durante la dictadura en el diario “La Época”, bajo ciertas circunstancias personales empezar a estudiar arte se dio como una opción real y así lo hizo. Luego de todo esto, finalmente obtiene la Licenciatura en Arte de la Universidad ARCIS, teniendo entre sus profesores a personajes que estaban dentro de la vanguardia artística chilena tales como los artistas Virginia Errázuriz, Francisco Brugnoli, Alicia Villarreal y Pablo Langlois; y teóricos como Guillermo Machuca y Sergio Rojas. La situación política y social de la que venía saliendo el país en los 90 produjo ciertos comportamientos en la práctica y pensamiento artístico, donde la resistencia a la pintura o cualquier actividad demasiado cercana a lo técnico o manual era objetada por una posible falta de reflexión y riesgo. Eso, sumado al carácter rupturista y hasta conceptual de la escuela en que se formó, hizo que Castañeda -como alumna y luego como artista- se viera en una obligación que más tarde agradecería: buscar desplazamientos y estrategias que le permitieran pintar, pero cuestionando las convenciones y géneros tradicionales de la pintura. Desde esa revisión reflexiva de la tradición pictórica partió trabajando con la figura humana como tema, con autorretratos y retratos que buscaban una nueva traducción del cuerpo femenino. Luego, como un resabio del oficio periodístico se centró en la apropiación y la cita, mezclando la historia del arte con escenas chilenas o su propia imagen con mujeres retratadas en otras épocas. Paulatinamente, fue desalojando a esa humanidad de sus pinturas, hasta concentrarse en lo que antes era fondo: el paisaje. La observación de las ruinas y la convivencia de las obras humanas con la naturaleza que las degrada, comenzó a acercarla a lo natural como un nuevo territorio donde habitar. Primero pintando vegetación silvestre que crece en lugares abandonados, como parte de la ruina y luego centrándose únicamente en las plantas como sujetos de estudio. Desde hace dos años está dedicada a profundizar en la Ilustración Botánica, en un mundo de observación cercana, detenida y meditativa, que la ha llevado a interesarse en todo lo que no ha sido creado por el hombre como principal tema de trabajo.


1. 3.

Paz CastaĂąeda 78 / 79


1. Autorretrato en

ruinas de Lota

Óleo sobre tela 300x180 cm. (pintura de fondo) 157x100 cm. (figura en MDF) 2015 2. Autorretrato como

Madame Bovary

Óleo sobre tela 400x210 cm. (pintura de fondo) 157x100 cm (figura en MDF) 2006 3. Protesta 1 y 2

(díptico)

Óleo sobre tela 150x100 cm. 2004 2.


j.

Tomรกs Rivas 80 / 81

Tomรกs Rivas


Tomás Rivas Me interesa abandonarme en el propio proceso de construcción de una obra, que mi guía sea una correlación de acciones, hasta el punto en que ese mismo proceso decrete cuando se da por terminado un trabajo. Este proceso involucra al cuerpo y la mente en su estado presente, me coordino para intentar activar, posicionar y resolver una imagen al interior del vacío. Las obras de Tomás Rivas exponen huellas históricas y referenciales que dan paso al diálogo entre las imágenes y su contexto. Más que intentar llegar a una hipótesis o develar una gran respuesta a través del arte, el artista intenta soltar el espacio de control y así poder entregarse a las posibilidades que las mismas acciones van generando de manera orgánica en los procesos de creación. De esta manera, es esa propia metodología la que le daría las instrucciones de finalización de sus obras. Para llegar a la resolución de estos aparatajes perceptuales donde la interacción entre figura y fondo, imagen y contexto vibran para entregar un equilibrado lazo y relación tensa, Rivas se sirve de lápices, papeles, maderas, yeso, materiales de construcción, y técnicas como el dibujo, collage, pintura y distintas técnicas de impresión. Estas técnicas o modos de trabajo aterrizan, en la mayoría de los casos, en un sistema de montaje o exposición muy cercano a la construcción y la arquitectura, la elaboración de volúmenes o esculturas y la intervención del espacio o instalación. En su formación y desde muy temprana edad, el recorrido cotidiano junto a su padre, iba desde el persa y ferias hasta museos y galerías, actividades que junto a la práctica espontánea del dibujo, hicieron que una vez que tuviera que optar por un camino académico, no pensara en muchas más opciones que arte, diseño o arquitectura. La práctica artística de Rivas se volcó desde joven a aspectos fundacionales de las Bellas Artes como el estilo, el canon y el ornamento, profundizando en la tensión dada entre la representación bidimensional y tridimensional. Esto dio pie para una inquietud reciente por el encuentro que se produce al momento de configurar una imagen entre lo táctil y lo visual, lo real e imaginario. Los antecedentes o referentes importados de la historia del arte problematizan aún más sus propuestas artísticas y estéticas, donde los significados de lo foráneo y lo local son dislocados al interior de cada una de las obras. De esta manera, las características propias de las diferentes culturas y contextos se vuelven incluso más difusas o confusas, apelando así a que el espectador no tenga que rastrear las huellas y herencias directas en las imágenes, sino que la percepción y visualidad propia de la obra sean las que entregan el sentido, al momento en el que son vistas.


1. Nuevo orden 01

2. Nuevo orden 04

Serie Imago Mundi

3. Nuevo orden 03 Serie Imago Mundi

4. Nuevo orden 02

Pintura y dibujo sobre papel.

Pintura y dibujo sobre papel.

Pintura y dibujo sobre papel.

Pintura y dibujo sobre papel.

Acrílico, grafito, masking tape

Acrílico, grafito, masking tape

Acrílico, grafito, masking tape

Acrílico, grafito, masking tape

50x70 cm. 2018

50x70 cm. 2019

50x70 cm. 2018

50x70 cm. 2018

Serie Imago Mundi

Serie Imago Mundi

1.

2.

3.

4.

Tomás Rivas 82 / 83


5. Test 01 Serie Ventanas Pintura y dibujo sobre papel. AcrĂ­lico, grafito y masking tape 27x34 cm. 2019

5.


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Artistas Contemporáneos. Beca Fundación Actual MAVI. Chile 2018  

Tras un año de haberse dado a conocer los resultados de la primera versión de esta iniciativa, se publica el libro que recopila trayectoria...

Artistas Contemporáneos. Beca Fundación Actual MAVI. Chile 2018  

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