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GÉNERO E IGUALDAD ANÁLIS IS Y PRO PU ESTA S PARA LA AG ENDA PENDIEN T E Enero 2015


RESUMEN EJECUTIVO

GÉNERO E IGUALDAD: ANÁLISIS Y PROPUESTAS PARA LA AGENDA PENDIENTE

NUESTRA MISIÓN La Fundación Angélica Fuentes (FAF) es una institución privada sin fines de lucro comprometida con el empoderamiento integral de la mujer en América Latina. El empoderamiento de la mujer es una de las herramientas más eficientes para el desarrollo social, económico y ambiental de toda la región. Asimismo, como una de sus tareas principales, la Fundación Angélica Fuentes busca incidir en el debate nacional y en la implementación de políticas públicas en materia de género. A través del estudio que aquí se presenta, la Fundación busca, como propósito principal, mostrar un panorama de los avances, retrocesos y oportunidades en áreas prioritarias para las mujeres: salud, educación, empoderamiento económico, participación política y acceso a la justicia. Este documento hace un análisis sobre leyes, políticas públicas, programas y factores económicos, sociales y culturales que obstaculizan el logro de la igualdad de género y la garantía de los derechos humanos de las mujeres en México. Al tomar como base este análisis, se recomienda a tomadores de decisión de los sectores público y privado, acciones concretas para avanzar en el cumplimiento y garantía de los derechos humanos de las mujeres y en la igualdad entre hombres y mujeres. Existen en México leyes, programas y presupuestos destinados a la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos. Sin embargo, no es suficiente. Todavía se considera a las mujeres como poblaciones vulnerables y no como sujetas de derechos. Como resultado de un riguroso análisis, la Fundación Angélica Fuentes hace las siguientes recomendaciones para avanzar en el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres y promover la igualdad:

Salud: Dar prioridad política y asignación de presupuestos para prevenir y atender los embarazos en adolescentes desde una perspectiva de derechos y de género. Educación: Implementación a nivel nacional de un programa operativo con presupuesto asignado de educación integral en sexualidad, que enseñe derechos humanos e igualdad de género. Empoderamiento Económico: Fortalecimiento de las acciones para una distribución más equitativa de las labores domésticas y de cuidado entre hombres y mujeres, así como una mayor corresponsabilidad del Estado y del sector privado. Participación política: Desarrollo de acciones (de formación, monitoreo e incidencia) que permitan que la reforma político electoral en materia de paridad y las acciones afirmativas se implementen de forma adecuada y garanticen la presencia de mujeres calificadas en los cargos de elección popular. Acceso a la justicia: Diseño e implementación de un modelo único de intervención para todos los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM), que responda de manera efectiva y las mujeres puedan solventar sus conflictos civiles, penales y familiares con el apoyo real del sistema judicial.


CONTEXTO: LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN MÉXICO

Lograr la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres es sin duda uno de los desafíos más importantes en todos los países. Ésta es clave para obtener el pleno respeto de los derechos humanos de las personas; además, resulta condición esencial para la consolidación democrática y el desarrollo sustentable de un país. En las últimas dos décadas, se han dado avances muy importantes en materia de igualdad entre hombres y mujeres. El país cuenta con leyes y programas orientados a eliminar la discriminación hacia las mujeres en la economía, la política, la educación, el hogar, el matrimonio y todas las otras esferas del ámbito público y privado; se han creado instituciones y programas responsables de promover, proteger y garantizar los derechos humanos de las mujeres, y se ha establecido, dentro del gasto público, presupuesto etiquetado para las Mujeres y la Igualdad de Género (GEMIG). Estas medidas han tenido impacto positivo que se ha traducido en cambios culturales, sociales e institucionales encaminados a lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Algunos de los indicadores que ponen de manifiesto esta realidad son: a la escuela primaria asisten niñas y niños casi por igual; en secundaria y preparatoria la brecha ha disminuido y existe un incremento en el porcentaje de mujeres que se forman en educación superior, en áreas físico-matemáticas, ingenierías y tecnología. Programas de salud como el Seguro Popular dan cobertura en su mayoría a mujeres, especialmente las que viven en situaciones de pobreza; esta cobertura incluye la detección temprana de enfermedades, salud reproductiva y materno-infantil, se trata el cáncer cérvico-uterino y mamario, además de que se previene y trata el VIH y SIDA. De 1990 a 2011 se redujeron en 51.5 por ciento las muertes relacionadas con el embarazo, parto y puerperio (al inicio del periodo morían al año 2 mil 156 mujeres por estas causas, mientras que en 2011 fueron 971, reduciéndose en 51.5 por ciento). En México las mujeres son ya el 42 por ciento de la población económicamente activa (en 1990 sólo alcan-

zaban el 22 por ciento); ejercen más del 30 por ciento de cargos en el Poder Legislativo Federal y cada vez hay más mujeres en espacios de toma de decisión dentro de la política, la economía y la comunidad. Pero aún falta mucho por hacer. A pesar de estos avances las mujeres en México siguen enfrentando situaciones de discriminación, violencia y desigualdad de forma cotidiana. La normativa, instituciones y políticas en materia de derechos humanos de las mujeres e igualdad de género no se han traducido todavía de manera significativa en transformaciones reales en su vida. Las mujeres en condición de pobreza e indígenas son quienes se encuentran, especialmente, en una mayor vulnerabilidad para vivir situaciones de discriminación y violencia. En todo el país observamos estas situaciones de discriminación: mujeres que no son admitidas en el hospital público para dar a luz y tienen que parir en la calle; mujeres a quienes les es negado un cargo público que legítimamente han ganado; mujeres que reciben salarios más bajos por igual trabajo y que son despedidas porque se embarazan; niñas que tienen embarazos tempranos porque se cree que su único valor en la vida es la maternidad y porque no cuentan con educación integral en sexualidad; mujeres que pierden la vida por abortos inseguros; mujeres con jornadas laborales de 12 o 15 horas entre el trabajo fuera del hogar y el trabajo doméstico y de cuidado; niñas que les enseñan en la escuela que no tienen las mismas capacidades que los niños; niños a quienes inculcan que el cuidado de los hijos y las labores domésticas son lo propio de las mujeres; mujeres y niñas que sufren violencia física, sexual y psicológica a manos de sus esposos o integrantes de sus familias. Estos actos no tienen lugar en una sociedad moderna, democrática y equitativa. El Informe Global de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial (WEF) coloca a México en el lugar 80 de 142 países, evidenciando la desigualdad que aún persiste en todos los ámbitos:


El analfabetismo entre mujeres indígenas es de 35.1 por ciento Uno de cada seis embarazos en México son de mujeres adolescentes entre 10-19 años De 1990 a 2013 fallecieron en México 29 mil 869 mujeres durante el embarazo, el parto o el puerperio En México, el trabajo doméstico no remunerado representa aproximadamente el 21.7 por ciento del PIB nacional, superior a la industria manufacturera (16.5 por ciento) y el sector comercio (14.2 por ciento). El 79.5 por ciento de esa riqueza la producen las mujeres

pales: salud, educación, empoderamiento económico, participación política y acceso a la justicia. Estos temas fueron seleccionados por la relevancia que tienen para el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres y considerando que existen todavía brechas de desigualdad importantes en estas materias. Con base en el análisis, se identifican propuestas de nuevos indicadores en cada materia y recomendaciones puntuales que se espera contribuirán a garantizar los derechos humanos de las mujeres e impulsarán la igualdad de género en el país. Así mismo, al final del estudio se señalan aquellas temáticas prioritarias que orientarán el trabajo de la Fundación en los próximos años.

SALUD

Las mujeres ganan un 30.5 por ciento menos que los varones en ocupaciones industriales, 16.7 por ciento menos como comerciantes y 15.3 por ciento menos como profesionales El 46.1 por ciento de las mujeres de 15 años y más han sufrido algún incidente de violencia por parte de su pareja

OBJETIVO Y CONTENIDO DEL ESTUDIO SOBRE IGUALDAD DE GÉNERO Considerando estos desafíos en materia de igualdad entre hombres y mujeres, la Fundación Angélica Fuentes busca contribuir al debate, a las políticas públicas y a la rendición de cuentas en México sobre los aspectos de mayor rezago en materia de igualdad de género, con base en evidencia académica y empírica. Se parte de la importancia de la transversalización de la perspectiva de género en las políticas; de la necesidad de que exista mayor compromiso económico y político de todas las instituciones y actores y no sólo los dedicados a la mujer para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. El estudio incluye un análisis de las políticas públicas, leyes, programas y presupuestos en cinco temas princi-

Para que las mujeres puedan ejercer sus derechos y vivir bien, es necesario que gocen de buena salud. Para esto, es imprescindible que los servicios de salud, en particular de la salud reproductiva, estén disponibles, sean accesibles, aceptables, de calidad y que se adapten a las necesidades de cada individuo en distintos contextos. Las mujeres y los hombres tienen que estar sanos para poder tener autonomía económica, y participar de igual manera en la vida pública. En materia de salud de las mujeres, destaca el crecimiento de enfermedades relacionadas con la obesidad, los cánceres reproductivos y el cáncer de pulmón. Asimismo, se siguen enfrentando enormes desafíos relacionados con la salud sexual y reproductiva de las mujeres los cuales tienen un impacto muy importante en su vida y bienestar. Mujeres, especialmente indígenas y rurales, mueren por causas relacionadas con el embarazo y el parto que son enteramente prevenibles; el acceso y la calidad de los servicios de salud sexual y reproductiva


sigue siendo muy precario; el embarazo adolescente ha crecido de manera alarmante en los últimos años; los abortos inseguros son la tercera causa de muerte materna; hay una alta demanda insatisfecha de acceso a anticonceptivos y la violencia obstétrica en los hospitales es una práctica cotidiana. Si bien se han dado avances importantes en las políticas y programas en esta materia, aún queda mucho por hacer para asegurar que las mujeres tengan acceso a servicios de salud de calidad. La Fundación Angélica Fuentes recomienda que el Gobierno Federal y estatales den prioridad política y asignen presupuestos para prevenir y atender los embarazos en adolescentes desde una perspectiva de derechos y de género.

EDUCACIÓN

Niños y niñas viven procesos diferentes en la manera en la que son socializados y educados. Los roles de género, como construcciones sociales y culturales que asignan lo “masculino” y lo “femenino” se aprenden en las familias y en las escuelas. Para alcanzar la igualdad, se requiere que la educación a todos los niveles incluya la perspectiva de género. El acceso de las mujeres y niñas a las mismas oportunidades educativas y a la misma atención de calidad que los niños y los hombres es fundamental para reducir la pobreza y un factor decisivo para el ejercicio de derechos. En materia de educación de niñas y mujeres, este estudio da cuenta de los obstáculos que enfrentan, especialmente las niñas en zonas rurales e indígenas, en continuar con sus estudios en educación media y

superior por diversos factores, entre los cuales existen los embarazos tempranos y la pobreza económica. También destacan factores como la violencia escolar, la desigualdad y la discriminación en las instituciones académicas. Garantizar la seguridad en los trayectos entre el hogar y la escuela, asegurar infraestructura escolar adecuada (sobre todo la correspondiente a los sanitarios) y equilibrar la cantidad de maestras y maestros pueden ser medidas para facilitar el ingreso y la permanencia de las niñas en el sistema educativo. La Fundación Angélica Fuentes recomienda que la Secretaría de Educación Pública implemente a nivel nacional un programa operativo con presupuesto asignado de educación integral en sexualidad, que enseñe derechos humanos e igualdad de género.

EMPODERAMIENTO ECONÓMICO

Otro aspecto fundamental para avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres es asegurar el empoderamiento económico de las mujeres, es decir, promover que las mujeres puedan gestionar sus propios recursos financieros y productivos y decidir sobre su uso. Esto implica cambios reales en la valoración de las actividades económicas de las mujeres tanto en la casa como fuera. Una de las grandes tareas pendientes para lograr la igualdad, es hacer compatible el trabajo productivo con el no pagado reproductivo. Esto requiere valorar de igual manera el trabajo remunerado al no remunerado y fomentar una mayor igualdad dentro de la casa y la familia en la división del trabajo, así como equilibrar la “doble jornada de trabajo”doméstico y extradoméstico. De otra manera, las


mujeres seguirán primordialmente siendo asociadas con la responsabilidad de labores domésticas, la crianza de los hijos, el cuidado de enfermos y personas con discapacidad, la producción de cultivos y el cuidado del ganado, la producción y suministro de alimentos, agua y combustible para sus familias, y así continuarán siendo propagados los estereotipos de género.

persisten enormes obstáculos institucionales, culturales, económicos y sociales para garantizar una plena e igualitaria participación política de las mujeres a todos los niveles, especialmente a nivel municipal y en el poder ejecutivo. Asimismo, destaca como uno de los grandes desafíos lograr una mayor participación política de las mujeres indígenas en todos los niveles.

La Fundación Angélica Fuentes recomienda que el Gobierno Federal y estatales con apoyo del sector privado, fortalezcan las acciones para una distribución más equitativa de las labores domésticas y de cuidado entre hombres y mujeres, así como una mayor corresponsabilidad del Estado y el sector privado.

La Fundación Angélica Fuentes recomienda el desarrollo de acciones (de formación, monitoreo, incidencia) que permitan que la reforma político electoral en materia de paridad y las acciones afirmativas se implementen de forma adecuada y garantice la presencia de mujeres calificadas en los cargos de elección popular.

PARTICIPACIÓN POLÍTICA

ACCESO A LA JUSTICIA

La paridad entre hombres y mujeres en espacios de toma de decisión en la vida pública y privada es fundamental para lograr la igualdad entre ambos y transformar las relaciones desiguales de poder. Por eso, que las mujeres ocupen la mitad de los puestos de elección popular reflejaría una sociedad más representativa, diversa y democrática. En materia de participación política se han dado avances importantes en materia normativa y de política pública. Entre estos avances destaca el presupuesto etiquetado del 3% del presupuesto ordinario de los partidos políticos para capacitación en liderazgo político de las mujeres, la aprobación de cuotas en las listas electorales a cargos de elección popular y la reciente reforma en materia de paridad para los poderes legislativos federal y locales. A pesar de los avances,

El acceso a la justicia en México es casi nulo para todas las personas, pero las mujeres enfrentan obstáculos adicionales derivados de la falta de conocimiento de sus derechos y de cómo exigirlos, la falta de independencia económica y la discriminación a la que se enfrentan por parte de los operadores del sistema. Para que exista un real estado de derecho en México las mujeres tendrán que poder recurrir a un sistema que sea capaz de resolver problemas en materia familiar y proteger su integridad personal frente a actos de violencia física, sexual, laboral o doméstica, entre otros. En materia de acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia se han dado avances importantes en la aprobación de normativa, políticas e instituciones


en la materia. Sin embargo, estos avances no han tenido aún un impacto significativo en la reducción de la violencia ni en el combate a la impunidad en la que permanecen la mayor parte de los actos de violencia en contra de las mujeres. En este contexto, resulta fundamental fortalecer a las instituciones existentes para la atención de la violencia, especialmente los Centros de Justicia para las Mujeres que son una iniciativa muy importante para proporcionarles una atención integral frente a la violencia. La Fundación Angélica Fuentes recomienda el diseño e implementación de un modelo único de intervención para todos los Centros de Justicia para las Mujeres (CJM), que responda de manera efectiva y las mujeres puedan solventar sus conflictos civiles, penales y familiares con el apoyo real del sistema judicial. Aún con un reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres a nivel social, mayores instituciones y programas dirigidos a alcanzar la igualdad sustantiva de las mujeres, existen rezagos reales en todos estos ámbitos que impiden su garantía. Este estudio atribuye estos rezagos principalmente a la falta de voluntad política real a todos los niveles del gobierno, de los partidos políticos y de la iniciativa privada para cumplir e implementar las normas de igualdad y de derechos humanos que ya están en el papel. También hacen falta mecanismos reales de transparencia y rendición de cuentas, que existan reglas de operación claras para implementar las estrategias de igualdad de género en todo el sector público y que las instituciones existentes realmente sirvan para atender a las problemáticas de todas las mujeres en situación de marginación y discriminación. Por último, las ideologías religiosas no pueden permear en la implementación de normas, leyes y programas y se debe resguardar la laicidad del Estado Mexicano.

CONCLUSIONES DEL ESTUDIO Las principales conclusiones del estudio reflejan que, aunque existen leyes, programas y presupuestos destinados a la igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, su implementación aún es precaria y se sigue considerando a las mujeres como poblaciones vulnerables, no como sujetas de derechos. La política social debe sobrepasar el asistencialismo, abatir los estereotipos de género, y apuntalar a transformar las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres. De igual manera, hace falta generar la voluntad política y presupuestaria a todos los niveles de gobierno, en la iniciativa privada y a lo largo de la sociedad para que la igualdad se traduzca en una realidad para las todas las mujeres. Esto requiere de evaluaciones de impacto en todas las políticas y programas dirigidas a alcanzar la igualdad de género ya que hoy son inexistentes. Los mecanismos de las mujeres a todo nivel deben ser fortalecidos, con perfiles adecuados y expertos en la perspectiva de género, y con los suficientes recursos y posicionamiento político para efectuar cambios reales dentro de la administración pública y hacia las mujeres. A las mujeres les afecta de manera más aguda que a los hombres la desigualdad salarial, la distribución de la riqueza, la pobreza, el acceso a la educación y a la salud, entre otros. Por eso es de suma importancia que tanto el gobierno, como el sector privado y la sociedad civil aborden su trabajo con una perspectiva de género, es decir, que se reconozca la diversidad de las mujeres y hombres que no están solamente condicionados por el sexo, sino por otras características y elementos sociales, culturales y económicos. La discriminación que viven las mujeres en México limita su desarrollo y coarta la justicia social y económica del país. La violencia basada en género incide en la salud pública, en el goce de la educación y en la autonomía plena de las mujeres para ejercer plenamente sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. La consolidación de una nación justa y democrática seguirá siendo un sueño hasta que toda su ciudadanía, incluidas todas las mujeres - ya sean rurales, urbanas, indígenas, mestizas, afro descendientes, pobres, ricas, jóvenes, viejas, migrantes y cualquier otro determinante de mayor discriminación tengan acceso a las mismas oportunidades y puedan exigir la garantía de sus derechos humanos en todos los ámbitos.


f u n da ci o n a n g e l i c afu e n te s.o rg

Resumen - Género e igualdad: Análisis y propuestas para la agenda pendiente  
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