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EL VUELO DE LAS PARIHUANAS MIHAELA RADULESCU / 31.10.2013 Estamos ante una nueva colección de Edward Venero, donde el vuelo de las parihuanas hace puente entre el sueño fundacional de San Martín y el Perú de hoy. Los referentes históricos de esta colección son parte del universo que paulatinamente Edward Venero está construyendo desde que comenzó a representar a los héroes peruanos y otras figuras emblemáticas de nuestra cultura y arte en objetos de uso diario, comenzando con las camisetas, que – en el Perú – se han convertido en una significativa modalidad de manifestar ideas y emociones, de mostrar personajes favoritos y, finalmente, de proyectar la identidad, como opción expresiva. El discurso de la identidad es el eje de las colecciones de Edward Venero, desde su primera presentación oficial en 2006, en el desfile en las terrazas de Koricancha, Cusco. Desde entonces, volver a Cusco para mostrar los resultados de este recorrido en el complejo mapa de la identidad peruana es emblemático para el diseñador, no sólo por ser cusqueño sino por ser Cusco un punto nuclear en las redes que están generándose a través de esta exploración. Por ello, no sólo presenta en Cusco sus colecciones de indumentaria masculina sino también es el director de arte de Cusco Always in Fashion, la Bienal del Diseño de los Andes, gran evento de moda realizado en 2009, 2011, 2013, que desarrolla una nueva visión sobre las relaciones entre la moda, el diseño y la cultura, centrada en la expresión de la identidad, con una estructura interdisciplinaria que genera en torno a los desfiles todo un conjunto de exposiciones, conferencias,

talleres, performances urbanas. Por otro lado, su presencia en Lima Fashion Week en 2012 y 2013 ha significado no sólo la promoción de los valores patrimoniales textiles peruanos sino también un enfoque diferente a las posibilidades culturales y sociales de la moda. Para Edward Venero, la moda, además de objetos y estilos, produce valores culturales con una gran capacidad discursiva y un amplio alcance. Sus proyectos ilustran y llevan adelante los signos de la identidad peruana, relacionados a la historia del Perú, a sus culturas y visiones del mundo, a sus personajes emblemáticos, a sus fiestas. A la vez, valoran la materia prima originaria del Perú (algodón, alpaca), las técnicas de su procesamiento y las tradiciones compositivas que se dan a conocer por la creación textil. En consecuencia, sus propuestas superan la condición de colecciones temáticas para asumir aquella de discursos que emergen de la forma y la materialidad de las prendas. A lo cual hay que añadir el efervescente componente de experimentación e innovación, que emerge del perfil de diseñador, artista visual, investigador, comunicador, gestor y docente que Edward Venero ha desarrollado a partir de sus actividades. El arte, el diseño y la comunicación son los pilares de su formación en la Pontificia Universidad Católica del Perú – estudió en la Facultad de Arte PUCP, Diseño Gráfico, donde actualmente es docente – y sus proyectos, presentados tanto en el Perú como en Argentina, España, EEUU, lo definen como un artista visual que escogió diseñar conceptos y valores para ser parte activa de la memoria colectiva, a través


de recursos que lleguen a la gente, que produzcan cambios en su percepción de lo cotidiano y en la valoración de su cultura. Esta colección tiene como punto de partida un episodio de gran relevancia para la historia de Perú y particularmente para la historia de su bandera: el sueño de San Martín, que los niños aprenden en el colegio, con el cuento de Abraham Valdelomar. José de San Martín había desembarcado en la bahía de Paracas el 8 septiembre de 1820. Descansaba debajo de una palmera y tuvo un sueño, inspirado por las parihuanas o flamencos, aves de pecho blanco y alas rojas, que volaban encima, hacia el Norte. En el sueño comparó el despliegue de las alas, cuyas plumas antiguamente eran usadas para confeccionar textiles ceremoniales, con el flamear de una bandera en blanco y rojo, llevando a la gente hacia la conquista de la Independencia. Al despertar, decidió que éstos serían los colores de la bandera peruana, la misma que será oficialmente decretada el 21 de octubre de 1820. El 28 de julio de 1821, San Martín proclamó la independencia del Perú con esta bandera que se componía de cuatro triángulos unidos en un vértice central, con una corona de laureles con cinta dorada en cuyo centro el sol salía de las montañas, encima del mar. Los triángulos de la derecha e izquierda eran de color rojo, mientras el superior y el inferior eran de color blanco. La distribución compositiva de la bandera cambió 5 meses después, pero los colores quedaron. Los historiadores aportan otras explicaciones, pero los cuentos tienen esta virtud: evocan el pasado con argumentos fáciles de comprender en el presente y hacen volar la imaginación. De este modo, el vuelo de los flamencos se convirtió en un puente entre ayer y hoy y pasó a ser parte de la memoria colectiva de la identidad peruana. San Martín es el creador también de la primera versión del escudo nacional del Perú que fue aprobada por el Congreso Constituyente el 20 de octubre de 1820. Contenía el mismo paisaje de sol naciente que juntaba los Andes con el mar, enmarcado por la corona de laurel y su cinta dorada; detrás, están las banderas de los Estados sudamericanos y una palmera. A la izquierda hay un cóndor y a la derecha un camélido. A la base de la composición hay un pergamino que lleva escrito “Renació el sol del Perú” en mayúsculas, además hay ramas y flores. El 24 de febrero de 1825, Simón Bolívar y el Congreso Constituyente promulgaron una ley estableciendo un nuevo escudo nacional. El impulso que llevó a los hacedores de la independencia del Perú a crear los símbolos patrios y la importancia que éstos tendrán en los tiempos que vendrían, inspiró a Edward Venero, que además se dedicó a investigar la visión de San Martín en cuanto a la independencia del Perú, su ideal de monarquía constitucional y sus fundamentos. Estamos ante una investigación que incluye consulta de documentos y visitas a la Biblioteca Nacional, junto a los experimentos con la de-construcción y re-construcción de los símbolos creados por San Martín y, por extensión,


de los símbolos patrios. El hecho de replantear un encuentro entre ellos y nosotros llevó la investigación al terreno fértil de las propuestas textiles y del diseño de prendas, y, en el sentido global, a una identidad de la colección que orienta la moda hacia nuestros propios referentes fundacionales. Uniendo el discurso y la estética, esta colección promueve los símbolos patrios como signos fundacionales de la identidad y del estilo de vida. El diseño textil, que toma como soporte el algodón, los integra en los vectoriales estampados de la primera bandera y de los mapas del Perú. El primer escudo, la palmera del primer escudo y variantes del escudo actual aparecen en varias prendas, al igual que el candelabro de Paracas, que ingresa a manera de documento fotográfico. El desierto que fue el escenario del sueño de San Martín está presente, al igual que las sensaciones veraniegas sugeridas por los ponchos transparentes. No faltan los mensajes, como “ Somos libres“, mensaje asociado a las colores de la bandera peruana pero que también remite a una de las marcas de mayor representatividad de la sociedad globalizada, la Coca Cola. El discurso de la identidad no es estático sino dinámico, sugiriendo acciones, reacciones e interacciones. El diseño textil contribuye sustantivamente con la coherencia y la cohesión de la propuesta. Complementándolo, la estructura volumétrica del diseño de la indumentaria aporta nuevas significaciones, como la alusión a los uniformes de San Martín, relacionados con su ideal monárquico. Bandas y uniformes introducen los referentes institucionales, una mediación simbólica con la construcción social de la identidad. Imaginación, simbolismo y tecnología caracterizan la colección: el estampado digital y el calado laser aportan nuevos horizontes a la producción de una serie de prendas que promueven la vitalidad del simbolismo patrio. La propuesta es complementada por una serie de accesorios realizados en alta tecnología, con impresiones en 3D, anteojos, viseras, corbatas, hebillas, collares. Hay anteojos en forma tipográfica que afirman “Somos Libres “, anteojos con flamencos volando, anteojos con la primera bandera, anteojos con escudos. Hay viseras que recuperan partes del casco del Regimiento Mariscal Nieto, que juntan el proceso de impresión en 3D con el proceso de metalizado. Hay collares cuyos eslabones tienen la forma del mapa del Perú. La novedad y el carácter espectacular de los accesorios hacen del diseño experimental un gran aporte a esta colección y por lo general al diseño de moda.


Edward Venero Carrasco (Cusco, 1986). Artista visual, licenciado en Arte de la Pontificia

Universidad Católica del Perú, con mención en Diseño Gráfico con experiencia profesional en diseño gráfico, diseño de moda, diseño de marca, diseño de eventos. Curador y promotor cultural, con muestras en el Perú, Argentina y Portugal. Exhibiciones de moda en Lima y Cusco. Docente en la Facultad de Arte, PUCP. + [www.vnro.pe] [edward@vnro.pe]

Fotografía: Javier Falcón

Maquillaje: Emerson Luján

Modelos: Arseniy Savitskiy, Yan Saitov, Duŝan Prića Asistente de fotográfia: Jair García, Omar Rivas

Agradecimientos: Edgar Venero y Rosa Carrasco, Abel Venero, Andrea y Paola Venero, Victoria Arregui, Wilfredo Miranda, Amaro Casanova, Diego Lau, Carlos Fosca, Mihaela Radulescu, Carmen García, Thait Chang Say, Mabel Sánchez, Katia Garro, Milagro Farfán, Verónica Salem, Giovanna Pozo, Michella Cumpa, Camila Ampuero, Monica Pineda, Jen Won Po, Efraín Salas, Carlos Andres Luna, Fiorella Faré, Claudia Luque, Lud Vargas, Fernando Torrejón, Ramón Véliz, Diana Véliz, Silvia Crossatto, Erica Lang, Milagros Villalobos, Ana Maria Muñoz, Lidia Alfaro, Enma Porras, Alex Espinoza, Olga Torres, Victor Lluncor, Lucía Pérez, Ignacio Merino, Cesar Tocas, Antonio Casanova, Antonio Polo, Javier Ortega, Norma Zevallos, Maria Rojas, Eduardo Santillán, Diego Gibson, Carlos Mideros, VEO.



VNRO - El Sueño de San Martín