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Fuego Fatuo

Edición digital para Argentina Buenos Aires- Tandil– Mar del PlataSierra de la Ventana OCTUBRE DE 2013


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Escribo solo a las cambiantes luces Que arroja un leño ardiente A veces se lamentan los obuses Frecuentemente Traza estas líneas desoladamente Adiós mi corazón Trazo el signo también místicamente De la Gran Ilusión Oh mi místico amor oh Lou la vida Nos dará el doble fuego De la delectación nunca extinguida Compartiremos luego Un amor que será el único amor Adiós mi corazón Enciende un astro místico su fuego Tiene el color Del ambiguo color de tu mirada Que entre las sombras arde Siento una aguda herida renovada Adiós. Es tarde.

Apollinaire (fragmento)


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DomĂŠnico Gnoli


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El verdadero arte del terror En Argentina, en plena democracia, desaparecía hace siete años un testigo de crímenes de lesa humanidad. Julio López, él mismo desaparecido ya una vez, testigo del aberrante devenir de aquella alegoría de la ceguera que se llamó dictadura, fue desaparecido por segunda vez, en esta ocasión, con las garantías constitucionales a pleno. Como otros desaparecidos en democracia, como el jovencísimo Luciano Arruga, casi nadie parece recordar su ausencia, o al menos el silencio del reclamo por sus vidas aturde, como todos los silencios. Un obrero, un niño, desaparecidos vulnerables, cuando no deberían serlo: el obrero es el presente, el que construye, el que tiene sus manos en la tierra. El niño es el futuro.


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Pero presente, pasado y futuro se envuelven todos juntos en una confusa carrera hacia el olvido. Algunos todavía escuchan sus voces. Algunos todavía reclaman. Algunos todavía, como decía Charly, encienden los candiles...

En la ciudad de Tandil, militantes y simpatizantes del Partido Obrero y Frente de Izquierda, junto con agrupaciones afines, levantan sus banderas y hacen música contra el olvido.


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7 Nada trasciende la densa mansedumbre de

esta tarde. Todo está en calma delante de mis ojos: las cigüeñas varadas sobre el silencio, y los frutales florecidos más allá del tendido del ferrocarril. En odres muy antiguos, tan antiguos que ni siquiera el dolor

puede alcanzarles, está guardado el tiempo. Y su costumbre deja posos más ácidos y azules que el olvido. Como hierba crecida entre ruinas, la soledad es su único alimento y, sin embargo, su sustancia es tan dulce como nata crecida. Absteneos, no obstante, de ponerle interrogantes amarillas o de buscar dioses de trapo allí donde existen solamente aguas absurdas. De todos es sabido que el tiempo no posee otra grandeza que su propia mansedumbre.

Julio Llamazares


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“La verdadera miseria Es la ausencia total De preguntas�

Da Vinci


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HACEMOS FUEGO FATUO Tiago, Lucrecia, Diego, María, Ceci, Úrsula, Santiago, Demián. © Fuego Fatuo 2013 En facebook Fuegofatuo13 Las imágenes de esta publicación son utilizadas sólo con fines ilustrativos.


Fuego Fatuo Octubre de 2013