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JUEVES 8 DE JULIO DE 2017, SANTO DOMINGO, R.D. AÑO 2, NÚMERO 100


El león y el mosquito luchador Por Esopo

Un mosquito se acercó a un león y le dijo: – No te temo, y además, no eres más fuerte que yo. Si crees lo contrario, demuéstramelo. ¿Que arañas con tus garras y muerdes con tus dientes? ¡Eso también lo hace una mujer defendiéndose de un ladrón! Yo soy más fuerte que tú, y si quieres, ahora mismo te desafío a combate. Y haciendo sonar su zumbido, cayó el mosquito sobre el león, picándole repetidamente alrededor de la nariz, donde no tiene pelo.

El león empezó a arañarse con sus propias garras, hasta que renunció al combate. El mosquito victorioso hizo sonar de nuevo su zumbido; y sin darse cuenta, de tanta alegría, fue a enredarse en una tela de araña. Al tiempo que era devorado por la araña, se lamentaba de que él, que luchaba contra los más poderosos venciéndolos, fuese a perecer a manos de un insignificante animal, la araña. Moraleja: No importa qué tan grandes sean los éxitos en tu vida, cuida siempre que la dicha por haber obtenido uno de ellos, no lo arruine todo.


Sopa de letras LEON

COMBATE

VICTORIOSO

MOSQUITO

ARAÑA

FUERTE

MUJER

GARRAS

LUCHADOR

NARIZ

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Oda al zapato y otros poemas, de Orly Diane Rodríguez. Por Karina Castillo

La propuesta de Orly Diane Rodríguez con su poesía para los más jóvenes va más allá del público al que va dirigida. ¿A cuántos de nosotros, sin importar la edad, nos ha “apretado” alguna vez el calzado? En su Oda al zapato, nuestra autora hace referencia a esa molestia cuando dice: “Zapatos míos, ¿por qué me aprietan? Les pregunto mirando a los pies... Zapatos míos ¿por qué me atormentan? si siempre los guardo y les pongo papel”. Y como si pudieran responderle, insiste: “Zapatito lindo quiéreme esta noche Que tengo que usarte para ir a comer”. Mientras, en el poema Estrellita que iluminas mi vieja casita, Orly Rodríguez muestra señales de añoranza, cuando dice: “Envuélveme en tu todo, envuélveme en tu llama, envuélveme en tu luz, en mi casita vieja.”

Y es en esa casita donde la autora llora, ríe “a corazón y ciencia cierta” y pide a la estrella que acompañe “con su luz a los niños en noches ajenas” y que le recuerde de aquellas tardes junto a la abuela. Ella también nos invita a escribir con los ojos del corazón, en el poema que lleva el mismo nombre: “ya que el corazón no tiene color”, pero sí tiene oídos y, si “afinamos” sus cuerdas, podremos “escuchar su melodía, que algunas veces puede ser triste y otras veces feliz”. Según la escritora, “todo el mundo es una obra, un cuadro, un escenario, que se va pintando solo.” Si nos observamos bien, podemos apreciarlo. Nuestra autora ha tomado lo que considera su instrumento, “el lápiz, para hacer arte con las palabras”. Orly Diane Rodríguez presenta sus versos en tres idiomas, (español, inglés y francés) y, según ella lo expresa, lo hace con el corazón. Ella, usando sus propias palabras, busca “atravesar cielos y mares” para llegar hasta nosotros. ¡Y vaya que lo ha logrado!

Fuáquitin edición 129  
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