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EL EGOISMO Por: Hernando Sequera “Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida” San Agustín Era un héroe nacional, líder militar y político, con mucho poder, fama y salud y se consideraba al mismo tiempo un humilde y devoto budista. Visitaba a su Maestro con mucha frecuencia para estudiar. Su estatus no parecía afectar la cordial relación entre un venerado Maestro y su respetuoso alumno. Un día preguntó al Maestro. "¿Su Reverencia, qué es el egoísmo de acuerdo al Budismo?" La cara del Maestro se volvió roja, y con una voz condescendiente e insultante, le respondió: - "¿Qué clase de pregunta estúpida es esa?" Esta respuesta inesperada impactó tanto al Primer Ministro que se quedó callado y furioso. El maestro Zen sonrió y dijo: - "ESTO, Su Excelencia, es egoísmo". El egoísmo es una palabra que proviene del griego, Ego = Yo y que representa esa inclinación natural del ser humano a pensar exclusivamente en sí mismo.


Por lo que se le define como el “excesivo aprecio que siente una persona por sí misma, y que le hace atender su propio interés, sin preocuparse del de los demás”. Pero ¿cómo es el egoísta? El egoísta es ambicioso, pues mantiene un deseo ardiente por conseguir riqueza, poder y fama, llegando a sentir por ello una pasión enfermiza que termina por destruirlo. El egoísta es egocéntrico ya que tiende a exaltar su propia personalidad considerándose el centro de atención del ambiente en el que se desenvuelve. Él o ella perciben la realidad solo desde su punto de vista. Razón esta por la que trata con menosprecio a quienes le rodean. El egoísta es individualista: actúa siempre bajo su propio criterio. Lo que le sirve para justificar sus acciones o modo de actuar en el seno de una sociedad. El egoísta es ingrato: difícilmente reconoce los favores recibidos. Lo que no impide que constantemente los busque. Para él un anciano es un estorbo, su pareja vieja un objeto cambiable y el amigo crítico un estorbo. Al egoísta lo caracterizan por la voracidad y codicia: su deseo exagerado de poseer bienes materiales o dominar las relaciones interpersonales. Olvidando que ellas son las madres de muchos errores que el hombre comete:


robo, estafa, adulteración de pesos y medidas, sobreprecio en las mercancías, acaparamiento, sobornos, coimas, venta de drogas, juegos de azar. Remuneración injusta al trabajo ajeno. Vista esta conceptualización es indiscutible que el hombre de bien tiene el deber impostergable de luchar sin descanso contra este anti valor, pues su posicionamiento, cada vez más consolidado, está conduciendo a la sociedad actual hacia su destrucción. Sólo hay que mirar a nuestro alrededor para comprobar cómo los hombres y mujeres justifican basados en un derecho individual muchas acciones egoístas que atentan contra los más elementales principios de convivencia humana. ¿Eres egoísta? Comienza por responderte a ti mismo, con honestidad, viéndote a ti solo, ante el santuario de tu conciencia. ¿Piensas muy frecuentemente en ti antes que en los demás? ¿Actúas casi siempre buscando tu propio beneficio? ¿Tienes la impresión de que el mundo gira a tu alrededor? ¿Piensas que las cosas son valiosas sólo sí a ti te gustan? ¿Tienes más deseos de consumir la vida que de vivirla? Las respuestas que des serán un indicativo claro de dónde estás ubicado.

EL EGOISMO