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“Archivo de la Biblioteca Municipal de Bilbao” EL MAESTRO DON FÉLIX SERRANO ZABALA El Colegio Nacional de Bilbao, situado en la zona urbana de Indauchu, lleva el nombre de “Félix Serrano” en honor de Don Félix Serrano Zabala, uno de los más ilustres pedagogos que ejercieron su profesión en esta villa, en una etapa gloriosa de educadores corno fueron, además de él, García Rivero, María Berasategui, Lorenzo Múgica, Sánchez Marcos, Justo Pastor, Clemente Romeo, etc. etc. de los que fueron alumnos muchas personalidades bilbaínas, algunas de las cuales viven todavía y les recuerdan con devoción. A varios de esos antiguos discípulos de Don Félix Serrano, les hemos oído decir, unánimemente y sin titubear un segundo: “Era todo un caballero’;”era todo un señor”; “era un gran maestro”... Al dar su nombre a diversos grupos escolares de la villa, el Ayuntamiento de Bilbao quiso honrar y hacer justicia a quienes se preocuparon, sin reparar en sacrificios personales, en le educación de los bilbaínos; recordando su personalidad para ejemplo de las nuevas generaciones de educadores y educandos. Datos biográficos. Don Félix Serrano Zabala nació en Miranda de Ebro (Burgos) el 24 de Febrero de 1866,quedando huérfano de padre y madre desde su más tierna infancia. Deseando hacer le carrera de Magisterio en Logroño, trabajó, dando clases en una Academia, para costearse los estudios. Obtenido el Titulo de Maestro, ganó por oposición la plaza de Director de la. Escuela llamada “del Vinculo” en Pamplona, en la que ejerció durante 14 años, de 1890 a 1904,es decir desde los 24 a los 38 años. Casó con la riojana Doña Maria de la Mata Peñalva, de la que tuvo tres hijos, los tres navarros. En Pamplona fue también profesor de le Escuela Normal de Maestros. Fue tan querido y apreciado por sus discípulos que cuando tuvo que trasladarse a Bilbao, algunos de ellos solicitaron de las autoridades superiores que se quedara en Pamplona. 48 años en Bilbao En 1904 se trasladó a Bilbao, siendo destinado al puesto de Director del Grupo Escolar, situado en Iturríbide, que era la Escuela Práctica Graduada de la Normal de Maestros que regentaba, desde el año anterior, como directora, Doña María Berasategui, mujer de Don Santiago García Rivero, director del Grupo Escolar de Achuri. De 1904 a 1952,fecha del fallecimiento de Don Félix Serrano, transcurrieron 48 años que fueron los que el insigne maestro vivió en esta villa con su familia y educando a muchas generaciones de bilbaínos. De 1904 a 1936 en que fue jubilado por cumplir la edad reglamentaria de 70 años, fueron 32 años los que el Sr. Serrano Zabala estuvo ejerciendo su profesión en Bilbao, es decir más de la mitad de sus 45 años de ejercicio docente. Y todavía hubiera deseado seguir trabajando, gratuitamente, como lo solicitó del Ministerio que denegó tal petición. Al derribarse el edificio de Iturribide, donde estaba el viejo Instituto de Segunda Enseñanza, la Normal de Maestros y la Escuela Aneja, para trasladarse al nuevo edificio de Licenciado Poza, inaugurado en


1926, Don Félix Serrano pasó a dirigir el Grupo Escolar de Berásteguí, en la Plaza de Albia, situado en el lugar que hoy ocupa la Audiencia de Bilbao. En 1923 hemos comprobado que ya figuraba el Sr. Serrano como Director de este Grupo de Berástegui, siendo, en la misma fecha, Secretario de la Junta Provincial de Primera Enseñanza de Vizcaya, que tenia su domicilio en dichas Escuelas de Berástegui. Homenaje de las Bodas de Plata Al cumplir en 1929 Don Félix Serrano sus Bodes de Plata con la Enseñanza en Bilbao (1904—1929), sus alumnos, sus numerosos agradecidos alumnos de esos 25 años de docencia, promovieron la celebración de un Homenaje en su honor que se desarrolló el Domingo 19 de Mayo de dicho año 1929. En la comisión organizadora intervinieron los ingenieros Sres. Dieguez y Alonso. Se celebró en la iglesia de los Santos Juanes una misa, en la que predicó el joven canónigo doctoral de Vitoria. Don José Maria Sertucha, exalumno de Don Félix. Luego hubo un almuerzo en el Casino de Archanda, al que asistieron unes 200 personas, con. asistencia del Presidente de la Comisión de Cultura del Ayuntamiento, Sr. Deprit; del Director de la Caja de Ahorros Sr. Migoya, que le ofrendó un reloj de oro; del Inspector de Primera Enseñanza; del Presidente de la Asociación del Magisterio, etc. etc. Asistió una representación de los exalumnos de Pamplona que le entregó un pergamino artístico. Los discípulos de Bilbao, le ofrecieron una placa de plata repujada, obra del artista D. Saturnino Cabo así como un álbum de firmas. La prensa local bilbaína recogió ampliamente este homenaje, diciendo cosas como éstas: “Hizo un sacerdocio de su profesión, cumpliendo muy acertadamente su cometido y a la vez, una labor excelentemente educativa...” “Supo despertar en todos sus discípulos el acendrado cariño que hoy públicamente le manifiestan...” Homenaje de la Jubilación. En 1929 tenía Don Félix Serrano la edad de 63 años. Los te que le faltaron hasta los 70 de su jubilación, los continuó dedicando, con el mismo entusiasmo de siempre, a la labor educativa.. Quienes le conocieron nos informan que era un trabajador incansable y tenaz. Desde las ocho y media de la mañana hasta las nueve y media de la noche, desarrollaba su trabajo docente, tanto en escuela como en clases particulares para sacar adelante a su familia y poder dar carrera universitaria a sus hijos, a quienes, por cierto, les hizo hacerse maestros antes que abogados o médicos. Una de las hazañas más proverbiales de Don Félix era el conseguir que alguno de sus alumnos ganara, cada año, una de las famosas Becas de la Viuda de Epalza, que eran el mayor triunfo para un escolar bilbaíno ya que suponía el poder cursar gratuitamente una carrera superior. Así pues una serie de ingenieros, abogados médicos, lo fueron gracias a esas becas, conquistadas merced a la excelente preparación dada por el Sr. Serrano Zabala a sus discípulos. La comisión que preparó en Bilbao los actos de Homenaje a Don Félix Serrano con motivo de su Jubilación estuvo presidida por: D. Marcelino Navarro Allue, actuando de secretario de la misma D. Constancio Martínez Page. E1 Ayuntamiento de Bilbao se adhirió y envió una subvención económica.


La última lección la pronunció Don Félix en su aula de las Escuelas de Berástegui, el sábado 22 de Febrero de 1936. En el vestíbulo del edificio se colocó una lápida, labrada por Lucarini, que decía: “Al maestro Don Félix Serrano Zabala, como recuerdo de su meritísima labor educadora.—Bilbao, 24 de Febrero de 1936.” Al día siguiente, domingo, se celebró un banquete en el Hotel Carlton, de Bilbao, con asistencia de muchas autoridades y representaciones corporativas, más numerosas adhesiones llegadas de todas partes. Se le entregó un álbum de firmas, con portada realizada por el artista Sr. Perelló. Se acordó solicitar del Gobierno de la República, la concesión. de una condecoración; que se le nombrase Director Honorario de la Escuela Graduada de Niños de Berastegui y, finalmente, solicitar del Ayuntamiento que diese su nombre a una calle de la Villa. El desencadenamiento de la, Guerra civil, al poco tiempo de celebrarse este homenaje de Jubilación, interrumpió el cumplimiento de esas peticiones y deseos de los discípulos de D. Félix. Otros méritos reconocimientos El Excmo. Ayuntamiento de Bilbao le otorgó la Medalla de Oro en reconocimiento a sus méritos como educador de los hijos de la villa, medalla que le impuso su propia mujer en homenaje de su jubilación del año 1936 cuando la prensa local dijo de él que “era una verdadera institución en la Historia de la Enseñanza en Bilbao”. Era Caballero de la. Real y Distinguida Orden de Carlos III y de la de Alfonso XII. Escribió y publicó las siguientes obras: “Lecciones elementales de Ortografía y Caligrafiá” (Pamplona (1890). “Apéndice a las lecciones elementales de Ortografía y Caligrafía” . (Pamplona, l895). “Aritmética” . 2 volúmenes. (Pamplona,1897). Como anécdota se cuenta que algunos de sus alumnos, cuando se encontraban con D. Félix por la calle, le abrazaban y besaban como a un padre. Murió a los 86 años de edad, en Bilbao, calle de Bertendona, nº l, cuarto piso, el día 22 de Octubre de 1952. A sus funerales en la iglesia de San Francisco y conducción de su cadáver, acudió un gentío inmenso. En una nota necrológica se decía: “Fue un caballero en la más rigurosa acepción de la palabra; un profesional ejemplar y un padre de familia igualmente ejemplar...” El Ayuntamiento de Bilbao dio su nombre al Grupo Escolar de Indauchu, en vez de dedicarle una calle, como solicitaron sus discípulos en el homenaje de jubilación del mes de Febrero de 1936. Bilbao,10 de Enero de 1980. El archivero-bibliotecario, ..................................................................... Para la web: 2012 Ángel Vadillo ..........................................................................................


EfemĂŠrides locales, en diferentes diarios de Bilbao.


El


Colegio Público Félix Serrano

Elías Mas Serra. A pesar de que el Plan de Ensanche de 1876 no preveía especiales ubicaciones para las previsibles dotaciones que iba a precisar la nueva población y que, con ello, la morfología de la trama urbana se desentendía, en cierta manera, de lo que podían ser nodos significativos en la ordenación del espacio urbano, la realidad construida superó ampliamente y con buenos ejemplos la situación de partida. Ésta, podríamos considerar, que es la situación del colegio que, ubicado en la zona de Ampliación del Ensanche y más en concreto en el barrio de Indautxu, conocemos hoy como Colegio Público Félix Serrano. No es el único ejemplo. Otros edificios, de los que en alguna ocasión hemos dado cuenta de su existencia y carácter arquitectónico en estas líneas, se han convertido, igualmente, en hitos por el solo hecho de su arquitectura, de su presencia ornamental y por la referencia que han supuesto para determinadas zonas del Ensanche o su Ampliación. La Diputación, el Colegio Público Sánchez Marcos, las distintas Iglesias, la Alhóndiga o el Instituto, ambos, estos últimos, proyectos de Ricardo Bastida al igual que el colegio que nos ocupa, y un amplio etcétera, han remarcado el carácter de una trama urbana inicialmente desentendida de la radicación y el valor que para la sociedad tienen estos tipos de e q u i p a m i e n t o s . Sólo dándose un paseo por la zona en la que se emplaza el centro escolar en cuestión nos podemos dar cuenta de la importancia y el interés que su presencia y la de su arquitectura tienen para el entorno de Indautxu en el que se sitúa. En la monotonía y regularidad de las manzanas que constituyen esta zona de la Ampliación del Ensanche de Bilbao, el Colegio Félix Serrano destaca tanto por la excelencia de su construcción como por la misión que entre la población del barrio desempeña.


Arquitecto y estilo En la segunda década del siglo XX, Ricardo Bastida recibió, como arquitecto municipal, el encargo de realizar los proyectos de un conjunto de edificios escolares entre los que se incluía este colegio. En el conjunto del encargo se contemplaban, además, los colegios públicos de la Ribera y de Iturribide, obras también de Bastida, así como un colegio en Atxuri que no se llegó a realizar y que proyectaría, con posterioridad, Pedro Ispizua. El Colegio Público Félix Serrano figura con el número 28 de la calle Manuel Allende, presentando fachadas a las calles Autonomía y General Eguía en el bilbaino barrio de Indautxu y dentro de la zona correspondiente a la Ampliación de Ensanche de 1905. Destaca especialmente este colegio por su significación monumental en clara referencia a lo que se podría considerar como una imagen de templo de la cultura. Con tal carácter, el centro escolar se convirtió, lógicamente, en una clara cita urbana para la zona que, en aquellos momentos, empezaba a ser urbanizada y construida. Cuando Ricardo Bastida proyectó y llevó a cabo la realización de este centro escolar, en el entorno de 1915, se iniciaba ya el declive de lo que podríamos denominar arquitectura modernista. Sin perjuicio de reconocer en Bastida un alto grado de permeabilidad a todos los estilos y lenguajes arquitectónicos con los que convivió en el período en que desarrolló su labor profesional, hay también, en él, una cierta inclinación en el uso de los diferentes lenguajes según la función o el programa de los edificios diseñados. Así se entiende que convivan en espacios de tiempo semejantes obras que mantienen un cierto carácter modernista con otras de adscripción claramente regionalista o con aquellas que de alguna manera se vinculaban más a interpretaciones de carácter clásico. Este último discurso lo vinculó, el arquitecto, de manera muy fundamental a aquellas construcciones a las que dotaba de un cierto valor de monumentalidad. Valor de monumentalidad reclamado bien sea por la función, por la localización o por el destino de la obra. Este es, obviamente, el supuesto de este centro de enseñanza. Es el caso, igualmente, del Palacio de Bellas Artes (proyectado 1910, aunque no construido) o el del Palacio de la Música (1912) que quedó igualmente inédito o la Casa de Socorro de la calle Urazurrutia (1912) o los posteriores proyectos de los Talleres Guernica (1916) o el Banco de Bilbao en Madrid (1920).

“La tendencia modernista a reducir toda forma a la abstracción creó una modalidad insatisfactoria en la que representar el poder y la ideología del estado” estas palabras de Kenneth Frampton en su Historia Crítica de la Arq u i t e c t u r a M o d e r n a nos sitúan en el origen de la denominada “Nueva Tr a d ición” surgida al margen de la principal línea del Movimiento Moderno, allá por los años entre 1900 y 1914. Quizás no sea todo tan simplista y tan claro. La misma casa de la Michaelerplatz de Viena (1910), obra de Adolf Loos, referencia emblemática para los seguidores del Movimiento Moderno, induce también a la comprensión de algunos aspectos de la denominada “Nueva Tradición”. En todo caso es explicable que ante los excesos del Modernismo, autores significados e ilustres rozaran, como en el caso de Bastida, una recuperación de los lenguajes clásicos, incluso sin voluntad definida de representación del poder o la ideología del estado.


Un edificio singular La importancia de la acción social y cultural por parte de las autoridades y la sociedad local pudo, eso sí, inferir a la cultura, a la enseñanza o a las bellas artes, un carácter ideológico que fue transmitido por los artistas, y en este caso arquitectos del momento, a su obra a través del cauce de los lenguajes c l á s icos. Esto es perfectamente observable en el conjunto de los proyectos realizados para la Exposición Iberoamericana de 1912. En ella no sólo Bastida, también Pedro Guimón, Líbano, Ugalde y el mismo Rucabado se aproximarían a este lenguaje de la “Nueva Tr a d i c i ó n ” en una representación significativa de la cultura y el poder de las autoridades que pretendían promover este evento finalmente fracasado. El colegio, en fin, responde, tipológicamente, a un modelo de centro simétrico con espacios diferenciados para la educación de los niños y las niñas, tal como era habitual en aquella sociedad. Se distribuye en altura en cuatro plantas, una de ellas en disposición de semisótano, en las que se ubican las diferentes aulas, además de los correspondientes servicios generales y áreas administrativas y de dirección . Llaman poderosísimamente la atención los diseños de los espacios comunes, de las aulas y, de manera particular, de su interesante Salón de Actos. Igualmente destacan diferentes elementos del mobiliario diseñados por el arquitecto. Las pizarras originales, por ejemplo, siguen manteniendo su función casi cien años después de haber sido creadas. Ricardo Bastida recurrió, estilísticamente, en el proyecto del colegio, a un lenguaje de extracción clásica con la referida intención monumental, como hemos apuntado ya. Todo ello se hace evidente en su fachada principal en la que destaca, de manera singular, el frontón realizado por el escultor Higinio Basterra. Por otra parte, el interés del arquitecto por la luminosidad de las aulas hizo que cobraran importancia, con un cierto sentido funcional, los huecos en fachada, elementos determinantes, tanto por su ubicación como por su dimensionado, de la composición de los diferentes alzados. La calidad de la obra y, sobre todo, la calidad de la enseñanza impartida y la excelencia del profesorado hicieron y hacen de este colegio público una referencia a destacar en el conjunto de los centros de enseñanza bilbainos y, de manera especial, del Ensanche e Indautxu. Su presencia en este barrio ha otorgado a su entorno una connotación urbana que le singulariza dentro de la trama construida. Próximo a los 100 años de existencia, que cumplirá en la próxima década, y al margen de diferentes vicisitudes vividas en tiempos conflictivos o en los constantes cambios educativos, el denominado Colegio Público Félix Serrano es un valor emblemático en la Villa. Y es, sobre todo, un testimonio en el tiempo de la proyección de una sociedad hacia los valores de la cultura como garantes del futuro de una población completa.

Bastida recurrió estilísticamente, en el proyecto, a un lenguaje de extracción clásica con intención monumental.


Vista del front贸n obra de Higinio Basterra.


FIESTAS


CEP FELIX SERRANO- INDAUTXU LHI  

BREVE HISTORIA DEL COLEGIO

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