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Karl Marx (1818 – 1883) 1.-Vida Nació en Tréveris (Renania), región de Prusia, en una familia acomodada de ascendencia judía e ideología liberal. Acabados sus estudios en el Gymnasium ingresó en la Universidad de Bonn, pero el escaso estudio y el comportamiento irresponsable hicieron que su padre lo trasladara a la Universidad de Berlín. Allí pronto simpatizó con los críticos y jóvenes hegelianos de izquierda, y conoció a Engels con quien trabó una duradera y profunda amistad y colaboración intelectual. Acabados sus estudios intentó ganarse la vida en el periodismo, en la Gaceta renana, radicalizándose con una fuerte sensibilidad social1. En 1843, el gobierno prusiano (de tinte conservador) clausuró el diario y tuvo que exiliarse a París (capital revolucionaria de los siglos XVIII y XIX), donde se relacionó con grupos clandestinos de socialistas, anarquistas (Proudhon y Bakunin), etc. y se convierte en uno de los líderes del movimiento obrero.

Expulsado de París, a causa de las presiones del gobierno prusiano, se instaló en Bruselas, donde intensificó su actividad política. Instado por una sociedad obrera, redactó, juntamente con Engels, el “Manifiesto comunista2” en 1948. Marx vio en estas revoluciones que se extendieron por Europa el signo de una victoria final sobre el capitalismo que llevaría a la implantación de sus ideales sociales en todo el mundo; sin embargo, sus visiones proféticas fallaron estrepitosamente. En 1849 se instaló en Londres, donde vivirá hasta su muerte. Los primeros años de vida londinense fueron de gran escasez económica, penuria y hambre. Su pasión por el análisis de los hechos históricos y de las leyes que rigen la economía le llevaron a trabajar incansablemente en el British Museum en sesiones interminables que se prolongaron desde 1851 hasta el final de su vida. En la década de los sesenta su situación mejoró (gracias a sus colaboraciones en periódicos y revistas de diversos países, una herencia de su esposa y 1

Marx publicaba las condiciones legales, laborales, sociales y económicas en las que vivían los campesinos del Mosela, los pobres que robaban madera podrida de los bosques circundantes y todos aquellos grupos marginados de la sociedad. 2 Se tratará de un texto sencillo y básico, pero que contendrá el ideario comunista fundamental.

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la ayuda constante de Engels) y pudo dedicarse a escribir su gran obra: “El capital”, obra que, sin embargo, tuvo que acabar Engels porque la muerte sorprendió a Marx antes de que éste la completara. Fue uno de los fundadores de la I Internacional (1871), en donde polemizó agriamente con Bakunin y los anarquistas. Los últimos años de la vida de aquel “rojo doctor terrorista”, tal y como le apodaron a raíz de los acontecimientos de “La Comuna” de París de 1870, transcurrieron entre pacíficas estancias en balnearios, residencias, etc. recibiendo las visitas de los socialistas que venían a consultarle desde todas partes de Europa.

2.-Obras          

“Crítica de la filosofía del Estado de Hegel” (1843) “Manuscritos económico-filosóficos” (1844) “La sagrada familia” (1845) “Tesis sobre Feuerbach” (1845) “La ideología alemana” (1846) “La miseria de la filosofía” (1847) “El manifiesto comunista” (1848) “Contribución a la crítica de la economía política” (1859) “El capital, vol. I” (1867) “Crítica del programa de Gotha” (1875) –póstuma-

3.-Objetivos y punto de partida del pensamiento marxiano Entre los escritos de Marx figuran temas de una extraordinaria variedad: filosofía, economía, sociología, política, historia y derecho. Aunque tras la caída del “muro de Berlín” fueron muchos los que se apresuraron a predecir la caída y declive definitivo del marxismo (como sistema económico y como sistema político) en tanto que principal corriente teórica de los regímenes comunistas3, el pensamiento de Marx sigue suscitando un extraordinario interés intelectual y ético-político. 3

Señalar que el marxismo, en tanto que ideología oficial del ya extinguido estado soviético, se creó sobre la base de las especulaciones teóricas de Engels sobre la naturaleza (lo que ha sido conocido como DIAMAT o materialismo dialéctico), especulaciones sometidas a severas críticas por su carácter acientífico para muchos.

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“…filósofo de la alienación, sociólogo del capitalismo, historiador… El conjunto de sus escritos constituye la más vasta crítica de la modernidad liberal en nombre de los valores de esa misma modernidad” F. Furet En efecto, crítico del socialismo utópico, Marx hizo aportaciones notabilísimas al estudio de la historia, compartió con sus contemporáneos la fascinación por la idea de un progreso indefinido, la creencia en la capacidad decisiva de la ciencia y de la técnica, la creencia en el desarrollo de las fuerzas productivas como modo de emancipación de la humanidad. Pero, sin embargo, no valoró suficientemente la capacidad de reforma del capitalismo y se equivocó al pronosticar una bipolarización en dos clases sociales (cada vez menos burgueses y más proletarios) que socavaría los cimientos del sistema. Además, en los países que hicieron la “revolución”, la eliminación del régimen de propiedad privada no supuso la tan postulada desaparición de las clases sociales y del igualitarismo; más aún, la dictadura del proletariado (pensada como una etapa transitoria que habría de dar paso a la desaparición del Estado y a la instauración de una sociedad comunista) se convirtió en una forma de opresión política que impidió el desarrollo de un democracia real.

Marx escribió: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversos modos, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Junto a Engels, elaboró un corpus de teorías que trataban de conciliar las exigencias del rigor científico con la superación de un capitalismo producido por el maquinismo y la industrialización e irrespetuoso con la condición humana. Sin embargo, el capitalismo del siglo XIX, que Marx tipificó como “modo de producción burgués”, y al que combatió, era muy distinto del de nuestros días. Por otra parte, el pensamiento de Marx propició multitud de interpretaciones y aportaciones de distintos pensadores como Lenin (Vladimir Ilich), Trotsky, Lukács, Rosa Luxemburg, Gramsci, Bloch, Marcuse y la escuela de Francfort, Althusser, etc. El marxismo ha sido una de las corrientes de pensamiento de más vasta influencia en la vida económica, social y cultural de nuestro siglo. Marx consideró la filosofía como un modo de transformar el mundo y, por tanto, siempre en relación con el derecho, la economía, la política y la acción revolucionaria: este carácter crítico hacia la realidad, así como la unidad e identificación entre teoría y praxis, pueden considerarse como las dos características fundamentales del pensamiento marxista (o marxiano).

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Intentar conciliar ciencia y política requiere partir de determinados presupuestos o premisas: a) presupuestos antropológicos: que fundamenten el modelo ideal de sociedad humanizada al que se aspira y desde el que se critica la sociedad presente b) presupuestos metodológicos: que indiquen la forma correcta de establecer un conocimiento científico del que se derive la conducta política adecuada

En ese sentido, en el pensamiento de Marx podemos distinguir dos etapas (según el filósofo francés Louis Althusser): a) la etapa del “joven Marx” o período humanista (el “humanismo marxista”): que arrancaría de la adhesión a la crítica de Feuerbach a la religión, por un lado, tanto como a la crítica al idealismo hegeliano (abrazando el materialismo) por otro, y que culminaría en el tratamiento de la teoría de la alienación b) la etapa del “Marx maduro” o período científico (desde 1846, aproximadamente): que supone una ruptura epistemológica con el ciclo anterior y donde trata conceptos completamente nuevos (fuerzas productivas, relaciones de producción, etc.) que darán forma al materialismo histórico. La historia ya no consistirá en el desarrollo de una esencia, la del hombre, sino en un proceso, fundamentado en la lucha de clases que, a partir de unas condiciones objetivas, transforma los sistemas sociales y provoca el paso de unos a otros. En este sentido, el pensamiento Marx pretenderá unificar una crítica filosófica, una teoría científica y una práctica política (praxis).

Génesis (fuentes) del pensamiento marxista El marxismo es el sucesor natural de la filosofía idealista alemana (Hegel y los hegelianos de izquierda), de la economía política inglesa (Adam Smith, David Ricardo, Robert Malthus) y del socialismo utópico francés (Fourier, Saint-Simon, Owen, Proudhon). Pero, ante todas estas corrientes, la actitud de Marx es extremadamente crítica: a) el idealismo hegeliano se escindió en dos tendencias a causa de una contrapuesta interpretación de la religión que hacía saltar en pedazos el “sistema” hegeliano. Feuerbach (“La esencia de la religión”) puede considerarse el máximo representante de los “hegelianos de izquierda” y propone una inversión de Hegel en dos sentidos: 

el principio radical de la filosofía no es el espíritu sino la naturaleza y el hombre, que deben ser el punto de partida de cualquier especulación: materialismo. Fuera de la naturaleza o de los hombres no existe nada (frente a la categoría de Idea o espíritu hegeliano)

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la religión y Dios son una creación humana: los hombres han creado a Dios de acuerdo con sus necesidades y angustias, proyectando e hipostasiando en la idea de Dios las cualidades de la humanidad: Dios es la proyección al infinito trascendente de la propia esencia humana, es decir, Dios no es sino el conjunto de atributos y cualidades humanas (amor, sabiduría, bondad, etc.), pero convertidos en atributos infinitos. La religión supone así la alienación del hombre, puesto que éste renuncia a su esencia y la contempla en Dios, ya no como su propia esencia sino como una esencia extraña, infinita y divina. [El proceso por el que el hombre –que es el creador de Dios- termina subordinándose y adorando a su propia criatura, Feuerbach lo denomina alienación –término recogido de Hegel-. El hombre debe liberarse de este mecanismo alienante mediante la educación y el progreso, ocupando poco a poco el lugar que Dios le ha usurpado: es una visión antropocéntrica –el hombre ha de ser su propio y único Dios-.] La aceptación por parte de Marx de las tesis de Feuerbach sufriría más tarde una crítica que produciría su definitivo distanciamiento de estas tesis: 1) por un lado, el materialismo de Feuerbach es un materialismo no dialéctico y no comprende la actuación práctica (praxis) que es la que demuestra la verdad y la relación dialéctica del hombre y del medio 2) Marx sostendrá la insuficiencia de la crítica de Feuerbach a la religión

b) el pensamiento económico inglés (el liberalismo económico): la aparición del capitalismo hizo surgir, durante el siglo XVIII, los primeros científicos de la economía que se ocupaban de las condiciones socio-políticas de la acumulación y distribución del capital para, conociendo estas leyes, perfeccionar la propia sociedad burguesa o capitalista. Según estos autores, las leyes del capitalismo son leyes naturales e inevitables que es preciso asumir y respetar: por eso, la ley de la oferta y de la demanda y las consecuencias que se desprenden de su aplicación, como la inseguridad y la precariedad que comporta entre los obreros, se consideraban, además de inevitables, necesarias para el sistema.

Marx rechazará y cuestionará este análisis del capitalismo. Aunque Marx se basará especialmente en los trabajos de David Ricardo (que utiliza conceptos como “trabajo”, “capital”, “salario”, “beneficio”, “renta”, etc.), hay que señalar la importancia de la obra de Adam Smith, “Ensayo sobre la naturaleza y la riqueza de las naciones” donde, considerando el “trabajo” –y ya no la tierra- como el origen de la riqueza, se sientan las bases del liberalismo económico (libertad de comercio fundamentada en

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la ley natural de la oferta y demanda que fija el precio de mercado) que traduce los intereses de la burguesía europea (y, especialmente, inglesa).

c) el socialismo utópico francés: las injusticias de la revolución industrial y del sistema capitalista, así como la opresión que producía en la clase obrera, engendraron en el naciente movimiento obrero (francés) las primeras alternativas “utópicas” cuyas propuestas dependían de determinadas actitudes morales y programas de transformación social inspirados en ideales románticos (o del pensamiento de Rousseau). En ocasiones, las reformas sociales demandadas se llegaron a poner en práctica (en cooperativas y comunas), con especial incidencia en la mejora de la producción y la distribución de la riqueza. Pero la ingenuidad y la falta de validez científico-económica de esos intentos terminaron por frustrar dichos proyectos. Para estos “socialistas utópicos” la causa de la explotación económica estaba en la codicia de los empresarios y proponían para acabar con ella reformas educativas, renunciando a la acción política y a la transformación revolucionaria del sistema capitalista. Marx considera este socialismo “acientífico”, que tenderá a desaparecer a medida que la crítica económica y la lucha política abran paso a otras tendencias más realistas y más científicas. Marx intentará, precisamente, producir una teoría, un “sistema” que sea denominado, precisamente, “socialismo científico” y que, sobre bases objetivas y válidas, subsanen las deficiencias del sistema capitalista. A partir de esta triple influencia, Marx acusa a toda la filosofía anterior de ser mera teoría o contemplación de la realidad, separada de la base material de los hombres. Frente a ella opone Marx su concepción de la filosofía como praxis o construcción de la realidad. La praxis implica concebir al hombre como un ser activo, y no pasivo, que transforma la naturaleza y la historia. Al poner el acento en la praxis, Marx no anula la teoría sino que la asienta en la realidad y la orienta hacia la transformación de ésta. La teoría es proyecto, cuyo fin es guiar la acción de los hombres, y en el éxito de esta acción es donde se demuestra la verdad de la teoría. La verdad de un pensamiento depende de su eficacia práctica. Todos los pensamientos de los hombres están guiados por sus necesidades prácticas y son el aspecto consciente de su vida práctica.

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Tema

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Marxismo y positivismo

Imagen 1

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA - 2º BACHILLERATO

EL PENSAMIENTO MARXISTA Fuentes

Hegel y los hegelianos de izquierda La economía política inglesa El socialismo utópico

Evolución Período humanista Humanismo racionalista liberal Humanismo “comunitario” Período científico Ruptura con el humanismo anterior Adaptación de conceptos radicalmente nuevos Fuerzas productivas Finalidad

Relaciones de producción Transformación de la filosofía para ponerla al servicio de la transformación del mundo

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Introducción a Marx  

Breve biografía, obras y puntos de partida marxianos

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