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17 de agosto de 2015

No.19

E J A N E M O H O OTR I K S W O K U B A “-¿Quién fue tu primera mujer? –Fue una puta de 300 libras (136 kg) […] No tuve mi primer trozo de trasero hasta que cumplí 24 años. No era un tipo lindo, no tenía dinero, era un vago. […] Conocí a esta dama en un bar, parecía que yo le gustaba, la primera mujer a la que le gustaba. Ella era grande, pero era una mujer, ¡qué diablos! Yo estaba borracho y ella estaba borracha.” Extracto de entrevista de 1983. El pasado domingo 16 de agosto, se cumplieron 95 años del nacimiento de Henry Charles Bukowski, o Heinrich Karl, nacido en Andernach, Alemania. En 1923, tres años después de su parto, su familia se mudó a los EU, encontrando residencia en Los Ángeles. Estudiante regular de las escuelas reglamentarias, a los 14 años le explotó un extremo caso de acné y un año después se refugiaba en la biblioteca pública de Los Ángeles, para luego escribir su primer cuento corto. En el ‘36 su padre pierde su trabajo pero finge salir a laborar cada día. A los 19 se gradúa de Los Ángeles High School y entra al colegio de la ciudad para estudiar Periodismo e Inglés. Bukowski abandona su casa después de que su padre, enfurecido por haber leído sus cuentos, tira todas sus posesiones y manuscritos al patio frontal; deja la escuela y supuestamente viaja por el país. Los escritos de Charles Bukowski empezarán a fluir.


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

TRIBUTO A UN HERMANO Por: David Chavero (Querétaro, Qro)

Fabián acostumbraba calcular entusiasmado la velocidad de las burbujas en un tarro con cerveza, describía tierras nuevas e inventos prodigiosos pero imposibles. Al observar el brillo de sus labios recordaba que el mundo, este útero insano, no es tan grande como creía. Tuve que cargarlo muchas veces a causa de sus borracheras, incluso nos involucramos en disputas triviales e inmaduras.

En ocasiones aullábamos juntos a la luna pretendiendo saber que la vida es más corta de lo que aparenta. Pintamos, escribimos, nos decepcionamos, fumamos mariguana como si tuviéramos cientos de hectáreas y nos regocijamos cuando conversába mos sobre mujeres. Incansable via  jero, consideraba que el poeta es un personaje ficticio, que la poesía es la verdad en acto, que ningún filósofo o erudito podía comprender semejante condición de vida y que sólo los borrachos,

Comienza la tarde, una cerveza erguida espera los labios inseguros de algún borracho empedernido, – ¡Chinasky! – pienso y en un instante se abren las piernas los infortunados, aquellos que del infierno. Pasean imberbes han saboreado el óxido amarvírgenes dementes, cerdos ango que escurre debajo de los tropomorfos se divierten golsenos agrestes de la existencia, peando testículos con tumefaclo saben, porque la poesía es tos falos brillantes. – Un trago para necios, para perdedores, – escucho suspirar a la cerveza. para imbéciles, para dementes.   Aquí no hay cantinero, sólo un Despreciado por la mayoadefesio, quizás dos o tres siglos ría siempre proclamaba y menor que este ingenuo narraafirmaba un cambio, una dor de mitos irreverentes, inútiespecie de revolución de les y absurdos. Creo que anhelo las   costumbres, una transfordemasiado, intento sosegar la mación necesaria e ineludible. voluntad, el eco de los planetas Pretendía llevar a cabo esa tarodando sobre un plano aterciorea, Fabián me enseñó a morir. pelado me despierta – ¡En efecto, la tarde ha comenzado! –.

José Luis Cuevas (De la serie La apestosa)


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

CARICIA DE REGALIZ Por: Julio Verne 95, Polanco; 5281 3126

(Distrito Federal) Ahí estoy yo, parado entre vasos de vodka rotos y colillas de cigarro que al caer llenan de lunares el lugar. Si quisiera describirlo diría que es denso, tanto que la espesa capa de humo no deja respirar, mucho menos ver. Bajo a esta cueva sucia y en detrimento, como mi errante vida de excesos. Camino con cuidado esquivando personas tiradas en el suelo en formas “poco convencionales”, bajo un poco y el humo nutre mis pulmones de un sutil veneno ¡qué más da!, el alcohol en las venas sopeso yo, es más que el humo dentro de mí. Bajo en silencio, sonidos ajetreados, métricas de impulsos carnales son la melodía de fondo donde todos sabemos el final. Son sólo lúgubres ecos de un vacío terrenal que buscan saciar en un orgasmo la decadencia de su inservible pasión. No me da morbo ni lastima su condición, por el contrario, los repudio, los aborrezco, ¡quisiera verlos morir!, pero hoy no, hoy el vodka me ha hecho ser consecuente, me ha hecho ser caritativo, benevolente, me ha hecho pararme de la barra e ir a buscar un lugar más en donde tomar sin que el cantinero conozca siquiera quién es la puta que me parió. ¡Ilusos objetos!, al igual que muchos sólo son copia fiel de la basura que es el mundo, objetos de un mundo de exceso del cual no saben cómo renacer, figuras de ornato que se valoran caro pero exhiben poco, aquí es donde se esconden en los rincones para liberar lo que frente a los demás reprimen. Los perros han ganado esta vez, han cogido y cogerán donde los hombres quisieran en sus más profundas fantasías hacerlo. Es por eso que prefiero beber una vez más que envidiar a un lánguido perro en plena plaza comercial. Al fin, llego a la barra, huele a tristeza, a decepción; a lo largo del lugar personas muertas buscan con ansias renacer bajo otra copa de vino o de licor barato, ¡la misma mierda para morir! Todo aquí

es pasional, visceral y decadente, todo menos él, aquél que tomo de la mano con tanta delicadeza, de quien siento su cuerpo y consistencia al besar, es una caricia de regaliz con madera que recorre mis labios, mi garganta, me quema. Es ese despojo de lo físico que me mata lentamente y me lleva a desaparecer en un cenit de náuseas y mareos. Frenesí que culmina con la amnesia... la muerte. ¡He muerto! una vez más como cada día de mi patética vida, sin embargo también he vuelto a nacer, porque sólo así puedes aguantar recorrer la mundicia terrenal con la única soga que crea y destruye, pero al final permite transformar la realidad en algo menos banal. Al final “Si algo malo pasa, bebes para intentar olvidar; si algo bueno, bebes para celebrar; y si nada pasa, bebes para hacer que algo pase”

RWWW Devoraré calles, brincaré banquetas, romperé piedras y salpicaré de baba la cantera y vilipendiaré mi dulce juventud y tragaré y masticaré y digeriré y vomitaré y toda la ciudad será en mis manitas un mudo testigo, un silencioso espacio de juegos. Porque la noche es el lugar a donde estiro mis tiránicos piecitos y abarco los metros y metros y metros de oscuro pavimento húmedo. Todas las noches irán a parar a los bares de mala nota, esos antros asquero-

Cartier- Bresson

sos donde hasta nosotros los inocentes nos encontramos escurriendo rímel, bebiendo cerveza porque es lo más fácil de domar y también lo más barato. Pero en medio de toda esa denigración vamos a estar todos los inquietos, todos esos que no pueden vivir la oficina, la escuela, la fábrica, si no han visto en una hermosísima jovencita el rubor de la borrachera, si no han acariciado las tiernas piernas de una adolescente morena, si no han visto en la cabeza de un borracho la delicada aureola de la genialidad. Porque como todos yo también me levanto y asiento la mañana con una taza de café, abandono la casa, empiezo a montar el personaje y me recuerdo lo que he vivido y los libros que he leído y los viajes que he hecho, etc. Así con esa elocuente caricatura de mí misma me acerco a la catástrofe cotidiana y llevo a cabo los intercambios y ordeno y moldeo e interpreto el mundo y miento y chantajeo y ayudo y construyo y hago, hago, hago. Es hasta en las noches de algunos días en que cae el personaje y me dirijo a ver qué atrapo, a ver qué me toca, sabiendo que la noche helada lo encubre todo y me sumerjo en una brillante parranda. Voy pensando en vivir, con la cara dirigida hacia el cielo, con los ojos negros, llenos de estrellas, pensando en el soundtrack de mi vida que es puro ruido de coches y gemidos de mujer, atrapando sonrisas cómplices de aquellos que vienen, no a que los vean y fotografíen, sino a comérselo todo, porque miran la voracidad en mi desesperada forma de mirar, en la prisa o la furia con que estiro los pasos, porque fuman como yo para comer ansias, ponen como yo el cuerpo y el alma en todo ese cemento y en toda esa electricidad y en todo ese alcohol, matamos monjas con golpes de oreja. Por: Carolina Morales (Querétaro, Querétaro)


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

…fue la misma en que conocí a Eve. De hecho, los dos le conocimos al mismo tiempo y fui yo quien terminó llevándosela a la cama, pero también fui yo quien terminó pagando los muebles rotos, de los aparatos robados y todo el consumo etílico de esos ocho cosacos que le acompañaban. Me habían dicho que ese tal Bukowski solía tomar en solitario. No sé si fue buena o mala suerte pero el hecho es que yo me quedé también con el manuscrito de su penúltimo poemario. Él piensa que fue Eve quien se lo robó y hasta le dedicó un poema y eso le dolió a ella, especialmente cuando le llamó puta, además de que le acusó de robo y a casi cuatro meses del incidente, me hablaron por teléfono de la oficina de la editorial Black Sparrow, desde los Ángeles y me gritaban que me iban a demandar si es que no lo regresaba de inmediato. Me encontraba en un dilema: Lo vendía por otro lado como un verdadero fetiche, por el cual me pagarían mucho, muchísimo dinero, o se lo daba a Eve,

LA NOCHE EN QUE CONOCÍ A CHARLES BUKOWSKI…

para que ella lo vendiera y tuviera la manera de regresarse a Estados Unidos, porque me decía que San Miguel de Allende ya le comenzaba a aburrir. Claro, hablamos de 1990. Cualquiera de las dos opciones terminarían por desprestigiarme pero, a decir de mi propio editor, mis libros se venderían más. Soy un mediocre poeta, eso lo he tenido siem-

pre muy en claro pero desde que me encontré con la obra de aquel tal Bukowski, me comencé a sentir un mediocre honesto (para con la poesía, que no para las finanzas). “… si piensas intentarlo, / Ve hasta el final, /No hay nada que pueda compararse a eso. /estarás a solas con los / dioses / y de noche refulgirá el fuego.

hazlo, hazlo, hazlo. / hazlo. hasta el final. / hasta el final. / la vida te llevará hasta / la risa perfecta, es la única lucha que vale / la pena”. Me decía al oído ese tal Bukowski. Y bien, lo hice: le entregué a Eve el manuscrito, al tiempo que la oficina de telégrafos le avisaba al Sr. Bukowkski que no fue ella si no yo, quien se trajo su manuscrito pero que él mismo, en la borrachera me lo obsequio: “Ten, amigou, me recuerdas a mi cuando estaba en la senda del perdedor. Es más tuyo que mío…”. Así es que recurro a este periódico universitario para, a manera de confesión, enterar al los seguidores del Sr. Bukowski, que este octogenario remedo de poeta hizo lo que aquel maestro de la palabra vaga le propuso, como medio para la redención ante uno mismo: hazlo…! Pd. Cuando se publico el poema “A la puta que se llevó mis poemas”, Eve lloró y lloró y lloró… Por:Jesús Reyes Bustos (Distrito Federal)

OLEAJE

Por: Dante Vázquez M. (Distrito Federal)

¿Qué es la poesía?, me preguntó Ïenn. A lo que, encantado por su belleza marina, le respondí: —Enséñame tus senos y escribiré un poema al otoño vivo en tus ojos. — ¿Qué hizo ella entonces, Hank? — ¡Ay, amigo! Sonriendo corrió hacia el mar y luego volvió conmigo: una joven creatura desamparada suele ir demasiado lejos.

Duane Michals


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

SANGRE HINDÚ Por: Félix Romero Flora (Querétaro, Querétaro)

Aristeo Jiménez (de la serie “Belleza de Cantina) Una niña tropieza conmigo y choca con-

que sostiene con ímpetu reside repleto de

excesivo cuchillo rectangular. Un niño de

que extiendo mi mano. Pero antes de que

tra mis piernas. Está llorando, tiene la cara

intestinos y vísceras. Cuando lo muerde

unos diez años me intercepta y me toma

pueda tomar algo, el albañil introduce

mugrosa, llena de mocos negros crista-

un chorro negro sale disparado de su inte-

la orden. Mientras archiva mis exigencias

todo su puño hasta el fondo del recipiente,

lizados por el viento. Una señora de im-

rior y cae sobre su pantalón. Solo una vez

en un papel color vainilla, calculo la obesi-

como si quisiera destapar una intrincada

ponentes propiedades cárnicas sale de la

he comido tripas. Mastiqué y mastiqué y

dad que cubre sus huesos. Es la suficiente

coladera. El acto me hace cambiar de opi-

multitud y la sujeta de su pequeño brazo.

el tubo carbonizado jamás se deshizo en

para hacer que sus pómulos se eleven ha-

nión; ahora deseo untar algo de salsa. El

La jala y la caterva, la pierde de mi vista.

mi boca. Ante la imposibilidad de ingerir

cia sus ojos amenazando con aplastarlos y

plomero da otro mordisco mientras sujeta

Es viernes lo cual significa que la multi-

el pasquín, sigo caminando, viendo y ol-

enceguecerlo para siempre. En el puesto

la cuchara de la salsa para aderezar sus ali-

tud de mi colonia comienza a aglomerar-

fateando a través del ducto mercantil re-

de al lado suena la canción más famosa de

mentos. Cuando termina la tomo para ser-

se en un trecho maloliente con bombillas

pleto de pardos Frodos. Una vieja atiende

Marco Antonio Solís. En el estribillo los

virme. Descubro que en aquella maniobra

multicolores, lleno de olores de guisos y

un comal, donde vigila tortillas y gorditas

ojos del disc jockey se pierden por unos

mis dedos han sido ensuciados por la sali-

de carnes infectadas por más de un huevo

que son preparadas por una empleada que

instantes, tal vez recordando alguna novia

va caliente de mi vecino. Los limpio con

de mosca. Busco el dinero en mis bolsi-

tiene la frente cristalina por el sudor. Veo

quinceañera. Ayudando a mi madre, hay

una servilleta y termino de comer. Antes

llos y los pequeños discos de níquel cho-

como la joven se limpia la secreción con

un joven aprendiz que se encarga del acto

de marcharme pongo lo acordado en las

can unos contra otros provocando el so-

la palma de la mano y después la mete a la

interminable de calentar las tortillas, que

manos hinchadas del mozalbete.

nido de la pobreza. Mientras camino, las

tina amarilla, que guarece la masa y rebo-

brillan trasparentes, casi plastificadas, so-

Al salir de aquel reino místico, veo las

largas lonas cerúleas y naranjas ondulan

bina a la rutina precolombina. Conozco in-

bre la plancha grasosa. La masa semiciega

fastidiosas luces de una patrulla brillando

contra mi cabeza, y las bombillas amari-

finidad de personas que les fascina comer

me da en el plato escuetos minutos. Mien-

silentes. El cuerpo destruido y la carente

llas obstaculizan mi andar, como si estu-

tortillas elaboradas a mano. Ahora creo

tras exprimo el limón sobre el interior de

habilidad para dominar a la mujer que se

viese entrometido en una caverna llena

saber la razón: la sal del sudor femenino

mi comida, escucho a Mamá lanzando un

le arroja en brazos, me dicen que son solo

de hobbits, un lugar repleto de pequeños

es lo que le da esa sazón tan característi-

lamento de dolor, pero después de meter-

ordinarios elementos de la policía muni-

y morenos seres místicos. Tengo en mis

ca. Abandono mis tribulaciones gourmet

se el dedo a la boca, sigue cortando la car-

cipal. La señora que chilla como cerdo

manos la cantidad de treinta pesos y mis

cuando veo un puesto de tacos abarrotado

ne para alimentar a mis hermanos. La san-

acorralado, dice que le robaron a su hija.

entrañas ordenan a mis ojos que busquen

de gente, con el frente repleto de seres hu-

gre, curiosa, recorre el mango del cuchillo

El oficial, sin adiestramiento alguno para

algo que pueda comer. Veo un hombre

manos hambrientos. La escena me recuer-

con lentitud hipnótica. Puede ser que uno

aquella situación, repite sin parar que se

vestido con saco y corbata, con el pelo

da a mi perra muerta Deyse cuando dio

de los ingredientes del bistec adobado sea

tranquilice. En ese momento abordan al

engominado en un peinado sobrio. Si lo

a luz a su primera camada de cachorros

solo sangre hindú, es lo que pienso cuando

lugar un par de patrullas trastornadas que

viera en alguna plaza céntrica parecería

corrientes, que se abalanzaban unos so-

muerdo el contenido de una afilada torti-

levantan una enorme nube de polvo por

un ejecutivo de alguna importante compa-

bre otros con tal de obtener algo de leche

lla. Un albañil come a mi lado, tiene las

los cielos, tan densa para oscurecer las

ñía de seguros médicos o algún integrante

canina. Me dirijo hacia el establecimiento,

manos y brazos manchados de cal, como

túnicas de todos los ángeles. La mujer si-

de un bufet de abogados. Pero el taco que

dispuesto a luchar en contra de mis de-

tatuajes aborígenes australianos. Cuando

gue rugiendo como una bestia apuñalada

sostiene en la mano me dice que es solo

más hermanos perros por obtener mi teta

da un bocado introduce su dedo índice y

distante de la muerte. Entonces recuerdo

un empleado bancario de alcurnia empe-

sublimada. Una vez al frente de la prole,

su dedo pulgar en su boca y después los

a la señora que vi, pero lo único que pue-

queñecida. Mi nariz, acostumbrada a tales

veo que mi madre es un señor de faccio-

chupa. El recipiente que guarece los li-

do recordar es la extinta hambre de mis

escenarios urbanos, me indica que el taco

nes hindúes que machaca la carne con un

mones está emplazado de su lado, por lo

entrañas.


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

LO QUE VI HOY: Por: Abraham Kanil (Querétaro, Querétaro)

1 gitano que me dijo: ya robé, pedí dinero, robé otra vez, payo, yo soy gitano, ¿sabes?, y yo estaba con mi novia, no mi esposa, ¿sabes?, mi novia, yo salía con ella, y me la follé, y tú sabes que nosotros hasta que nos casamos no podemos follar, ¿sabes?, y llevo toda la noche pidiendo y robándole a los payos, porque me van a matar, ¿sa 1 gitano que me dijo: ya robé, pedí dinero, robé otra vez, payo, yo soy gitano, ¿sabes?, y yo estaba con mi novia, no mi esposa, ¿sabes?, mi novia, yo salía con ella, y me la follé, y tú sabes que nosotros hasta que nos casamos no podemos follar, ¿sabes?, y llevo toda la noche pidiendo y robándole a los payos, porque me van a matar, ¿sabes?, tengo que irme porque me van a matar, yo soy de la mina, ¿si sabes?, tú eres colombiano, ¿no?, yo te pido unos euros que me voy a Extremadura y tengo 36 euros y toda la noche igual, ¿sabes?, aquí tengo un cuchillo pero el billete cuesta 42 euros, déjame 2 ó 4 euros colega... ¿tienes 1 cigarro?, vale, gracias, yo te pago cuando te vea, te invito 10 cervezas y 1 raya de coca buena, ¿sabes?, oye, gitano, ¿tienes 1 cigarro? Seguí. Antes vi a la puta de buen cuerpo, “the only white”, con ojos de sangre, vi al Rocky, y vi la parte lateral del Mercado de la Boquería, libros y banquetas, agua del cielo y hojas volando en remolino, vi mallas en piernas y máscaras, disfraces, caras pintadas, policía, turistas borrachos, putas africanas que tronaban los labios y me acariciaban, y en la leche de pantera oí a Bukowski y a unos pavos de la mesa de allá que hablaban fuerte diciendo si te hicieran eso a ti, lo matas, lo llenas de balas, tío, Jordi, tío, casado, con hijos, ya vale que estéis enamorados pero dile que lo deje, que te va a matar, tío, te va a matar, yo haría lo mismo, ¿cómo se te ocurre llamarle, tío?, ya sé que tienes huevos grandes pero eso da igual, aunque seas pequeño, aunque seas Woody Allen, eso no se hace tío, otra cerveza aquí y luego nos vamos a tomar algo por ahí, ¿no?

LA LOCURA NO JUEGA Ricardo García (Guadalajara, Jalisco)

¿Qué hora será? Me preguntaba mientras buscaba mi reloj entre las sombras de mi habitación. A veces me paso todo el día, quizá algunas semanas, encerrado aquí con la máquina de escribir al frente y algunas hojas sobre suelo. En algunas se llegan a ver con algunas frases, quizá sean sólo palabras sin destinatario. Necesito salir de aquí. Sólo un trago para distraerme y no caer en la locura. No todo sale de la interacción con las teclas, en ocasiones hay que dejar que el espíritu salga a jugar con alguna mujer que esté dispuesta a beber un par de tragos, intercambiar algunas frases, hacer conversación y, quizá, dejarse llevar por lo que la noche quiera y lo que el alcohol dé para ello: El sonido de la escritura y el olor a tinta hartan. Después de algunos minutos, salgo de la oscuridad de mi habitación. Entro a la cocina, abro la nevera. Cervezas, whisky, tequila y mezcal se esconden tras un vapor frío. Tomo una cerveza y sirvo un poco de whisky con un poco de hielo y agua. Me acerco a la ventana y veo la ciudad: Las calles tienen restos de ángeles caídos, no sé si esté preparado para este nuevo proceso, quisiera sólo despertar. Los sueños escapan y recorren los caminos a la luz de la luna. No sé si dejaré que mis sueños se permeen con el humo de la ciudad, quizá sea tiempo de que dejen de ser sólo sueños y busquen otro camino que no sea despertarme a mitad de la noche. Dejo mi vaso sobre la mesa y busco un cigarrillo. ¿Mi locura jugará conmigo? El humo recorre cada rincón de la habitación mientras el televisor conversa con los muros de la ha-

En nombre de un viejo pervertido Por: Martín Alberto Paredes Angeles

bitación. Quisiera que sólo mi voz recorriera en ecos esta habitación al compás de algunas canciones que se dejan escuchar. Mi voz busca recorrer nuevos caminos entre la noche, caminos que se dirijan a ti y que invadan tus sueños. Espero que Morfeo lleve hacia a ti estas voces y sientas lo que mi garganta dice mientras es invadida por el alcohol y algunas remembranzas de la música de la cual fuimos testigos y compartimos. Claro, con la espera de no ser sólo un recuerdo. Salgo a la noche, trato de correr hacia donde el recuerdo deje de dar eco en mi piel, en mi sentir… Las voces no desaparecen, son atraídas por mí. El brillo de los ángeles deja un pequeño rastro de lo vivido en cada pluma que recojo para escribir. El mundo trama mi pensar, quieren que no deje en olvido lo que me ha hecho estar bien, lo que me ha hecho una persona mejor, no sólo para él, sino para mí… Es algo que me gusta.

EN UN BILLAR (ABERRACIÓN IMPROVISADA) Por: David Chavero

Comienza la tarde, una cerveza erguida espera los labios inseguros de algún borracho empedernido, – ¡Chinasky! – pienso y en un instante se abren las piernas del infierno. Pasean imberbes vírgenes dementes, cerdos antropomorfos se divierten golpeando testículos con tumefactos falos brillantes. – Un trago – escucho suspirar a la cerveza. Aquí no hay cantinero, sólo un adefesio, quizás dos o tres siglos menor que este ingenuo narrador de mitos irreverentes, inútiles y absurdos. Creo que anhelo demasiado, intento sosegar la voluntad, el eco de los planetas rodando sobre un plano aterciopelado me despierta – ¡En efecto, la tarde ha comenzado! –.


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

CUANDO LAS PALABRAS FALTAN

Por: Rafael Vázquez (Querétaro, Qro)

ELOGIO AL INFIERNO DE UN CABALLERO Por: Olga Rodríguez (San Juan del Río, Querétaro)

Al leer las líneas invertidas del elogio| tan de frente todo se torna azul. Azul| azul incoloro. Jane debió ser escuálida y reluciente entre los versos ligeros de quien ferviente le siente.

J. Por:Donna O Indescriptibles sensaciones para aquel escritor que no produce a partir de lo que siente; la nariz tapada por la inhalación constante del fétido aroma que produce la ceniza pegajosa impregnada en el piso, la cálida sensación del semen fresco escurriendo por la piel, el sopor de una mañana deshidratada repetida incesantemente una y otra vez, el sinsentido de la vida y el tiempo aletargado destruyendo la carne y matando el espíritu hasta el último minuto, la carga sexual violenta que provoca la mirada en el transporte público atestado de sudores y frustraciones, la miseria encarnada en los huesos roídos del drogadicto que en su parsimonia encuentra un motivo de vida, el sexo… el inescrupuloso tema del que hablamos y sentimos y olemos y aprovechamos en cada una de sus presentaciones y (sin) medidas, errores repetidos hasta el cansancio, enseñanzas sucias que se enseñan en la calle y en los ho-

teles baratos, fluidos compartidos que se transmiten por ganas, por ebriedad, por obligación, por desencuentro y por los amantes que creen que se aman, el cansancio; por todo, por coger, por vivir, por drogarnos, por tomar, por amar, por leer, por vivir… la crítica que se vive hasta el doloroso extremo desgarrando el cuero por el rechazo, por la unicidad de una sociedad fragmentada que está en búsqueda de la compostura; instituciones moralmente desechas cuyo objetivo de preservar la moral fracasó miserablemente, nunca tuvieron éxito más bien, porque la su(o) ciedad de masas tiene en su seno la semilla de la desigualdad en mayor o menor medida (tan asquerosa la mesa de ébano del recinto legislativo más ostentoso como la sábana desgastada del hostal más insalubre), eso no importa, lo que importa es lo que se escribe, lo que se deja como registro de lo que fuimos, de lo que no fuimos, de lo que

queremos ser o de lo que nos asqueamos por reflejar nuestro más recóndito deseo, lo importante es lo que se refleja que podemos sentir, el abanico de sensaciones que nos prohibieron, que nos marcaron como peligroso y falto de límites, la experiencia sensorial que recuerda el fenómeno de la vida y la comprensión humana y la necesidad por no guardarse nada, no hay un después, no hay ni siquiera un “al rato” seguro. Vive ahora, coge ahora, y también redímete en este instante que el mañana vendrá o no vendrá y cuando nos vayamos, el silencio del universo no se estará preguntando por tus acciones. Desembarázate de ese dios abusivo que te pretende dar una puta nube el día de mañana… tómate un vino o un whiskey cuando la sangre que pasa por tus venas sea muy débil para hacerte seguir adelante. Honor a B.

Su infierno conocido fragmento de generaciones ávidas, rellenas de tiempo adherido al paladar, alcanfor reluciente. Lluvia| lluvia tarde| lluvia vida. Sudor inmenso resbalando por el vestido verde| produciendo putería| ése vestido tan bien dibujado en la memoria de quien perece. Jane de huesos duros| Jane de huesos hambre. El elogio yace sobre la piedra inerte de la memoria eterna, de quien se dijo perro para llorar la ausencia. Elogio| infierno| caballero danzante en la época que perdura, semi entero de piedad ahogado en hielos. Bienaventuradas voces pegadas a las olas| cortinas de cristal| naciendo en un laberinto que guarda en las entrañas el bendito deseo de que las letras nunca mueran| nunca| nunca. Confesión He pensado en la labor de escribir terca, de ser inercia y cabello arrancado al navegar entre los versos suyos que le explotan al alma. Sí, he querido ser aquella cuya sinfonía no se perturbe con el presentimiento de lo fútil. He vivido el elogio| el infierno y al caballero. Le he sentido pegado en las pestañas, embriagado de lluvia. Debe ser podrido arrodillarse cual perro a la musa amada, que maldita se desaloja dejando párrafos| madrugadas| suspiros| ausencias que asesinan como a Jane, como el alma del creador que se pierde en la llamarada de vivir de un recuerdo. He pensado.


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Santiago de Querétaro, Qro. 17 de agosto de 2015

Jorge M. Galán- Michu

ÁNGEL CUSTODIO Por: Abú Mustafa (Querétaro, Querétaro)

Estoy agotado, he tenido un fin de semana demasiado intenso. A mi cuerpo flácido le cuelgan de 3 a 5cm de piel, además, de la ropa interior que tengo puesta: una camisa sin mangas, blanca y percudida; un calzón largo, gris, con el resorte flojo y dos que tres agujeros que hacen visible mis nalgas alopécicas. Pongo los pies en el suelo, olvidaba que tengo puestos los calcetines del mes: rotos del talón y de los dedos; veo que tengo las uñas largas y quebradas debido al uso diario de mis botas de seguridad. Introduzco mis pies a las chanclas, me levanto y dirijo al baño. Sufro de un tremendo dolor de cabeza.

Estoy en el baño, prendo la luz y, al instante, veo cómo se esconden de mí las cucarachas. Levanto la tapa del retrete. Acomodo mis piernas para orinar y no fallarle al excusado; volteo a ver el cesto de basura, este se encuentra lleno de papeles sucios, cenizas de cigarro y un par de condones usados; percibo un olor fétido, a cagada. Sobre el tanque de agua, miro que hay un vaso con whisky servido hasta la mitad, esto lo supe después de acercar mi nariz y oler lo que contenía. Termino de hacer del baño, recojo mi pene y lo resguardo en mi bóxer. Camino hacia el lavamanos y sobre éste miro una pequeña bolsa de

plástico con cocaína, de tan sólo acordarme, me tiembla la quijada y se me encojen los testículos. Abro la llave del agua, enjuago y lavo mis manos, quito la mugre acumulada entre mis uñas y los dedos, miro cómo se va por la coladera. Ya limpias, trato de contener en ellas algo de agua y, enseguida, echarla sobre mi cara. Siento cierta frescura en mi rostro y de éste, el agua que escurre. De nuevo me ha brotado la barba, una especie de lija que dibuja mis facciones toscas en comparación a las de mi ángel custodio. En mis manos vacío un poco de crema para afeitar; ciegamente, intento encontrar la navaja y recordé que ésta se encuentra detrás del espejo sobre el contenedor. Abro y cierro el compartimento del espejo. Parpadeo una, dos y tres veces. Visualizo mi rostro y lo observo detenidamente: mi bigote a penas crece, es gris y está poco cubierto de talco. A veces considero que mis expresiones van quedando marcadas de por vida: una sonrisa forzada y un ceño muy fruncido; la boca a casi nada de reventarse por completo; la nariz un poco torcida; las ojeras sumamente notorias; mis ojos hinchados; mi calva...esperen, hay algo que la cubre, es un papel que tiene escrito los números: 555 876 914, y una dedicatoria que dice: A la próxima que quieras que te rinda el dinero, no me busques. ATTE: Divine.

COLABORADORES Dante Vázquez M Pedro Moreno Jenaro Trujillo González Rafael Vázquez Díaz Félix Romero Flora Olga Rodríguez Chucho Reyes Ricardo García/Dracir Alma Consuelo Hernández Olguín Abú Mustafa David Chavero Carolina Morales Abraham Kanil

SOMOS Por: Alma Consuelo Hernández Olguín (Querétaro, Querétaro)

IV.-Somos. Somos centro desbordado de su cauce Austeros desciframientos equivocados, Ciencia vaga de placeres histéricos, Somos los ilustres en zozobras. Somos átomos desajustados, Anímicos personajes sin novelas, Clásicos del cine resucitados, Somos viejos de prosas. Somos sumas desorbitadas Desorden delineado con marca textos, Intrusos protagónicos y proxenetas, Somos coágulos de sinsabores. Somos chispa de luz ensombrecida, Pétalos de sol improvisado, Catedráticos del verbo minimizado, Somos descargas de paz enrojecida.

CONSEJO EDITORIAL David Álvarez Vázquez Alexa Palacios Maximiliano Kopca Cubos COORDINADORA DE FOTOGRAFÍA Donna O. COORDINADORA DE DISEÑO GRÁFICO Frida Villalobos

Voz Zero No.19  

Otro Homenaje a Bukowski

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