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INFORMACIÓN Todos los textos que aquí se presentan son producto de la memoria y elaboración colectiva de las y los militantes del Frente Popular Darío Santillán El trabajo de edición, corrección, diagramación y diseño en general estuvo a cargo del Área de Comunicación Nacional A 15 años de la Masacre de Avellaneda seguimos insistiendo en el socialismo, multiplicando el ejemplo de Darío. Prefigurando sus sueños y ondeando su rostro en cada una de nuestras banderas

Los 1000 ejemplares que corresponden a esta edición se terminaron de imprimir en junio de 2017 en Gutten Press Para más información, nuestras vías de contacto son: www.frentedariosantillan.org facebook.com/ frentepopulardariosantillan twitter/@fpdsnacional


EDITORIAL

JUNIO ARDE EN NUESTROS CORAZONES

o decimos De Frente. 15 años después de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, la pobreza y la desocupación vuelven a golpear con una fuerza brutal las espaldas de las y los más humildes. Las luchas que nos parieron, que dieron luz a toda una generación de movimientos populares y a la resistencia al neoliberalismo, vuelve a cobrar vigencia. El mundo ha cambiado. Nosotras y nosotros también. Mientras la derecha fascista busca desestabilizar a Venezuela, la derecha más rancia gobierna Argentina. Ante este nuevo escenario, a las y los de abajo se nos presentan nuevos desafíos: la lucha por los derechos que han sido arrancados, la organización popular para construir una vida digna y el proyecto de emancipación por el feminismo y el socialismo son algunos ejemplos sustanciales. En nuestros corazones arde la bronca ante la injusticia de cada día del gobierno de Macri: el 2x1 a los genocidas, el ataque a las y los docentes, la criminalización de la protesta, el ajuste. Junio arde y nuestro compromiso se renueva. Por el cambio social por el que luchaban Darío y Maxi, por el trabajo y la dignidad de millones, por el

socialismo desde abajo, para cambiar todo lo que tiene que ser cambiado y construir una sociedad sin explotadores ni explotados. Por una Argentina libre, soberana, y socialista. El recambio por derecha y los desafíos del campo popular Nos encontramos ante un escenario nunca visto en Argentina. Jamás había ocurrido que un proyecto político nítidamente de derecha -y compuesto por apellidos célebres de la oligarquía-, llegara al poder a través del voto popular. Desde que la alianza Cambiemos asume la presidencia, también trajo otras ‘novedades’: el peronismo, que parecía invencible en la provincia de Buenos Aires, terminó perdiendo ante la candidatura de María Eugenia Vidal. Macri tomó innumerables medidas antipopulares y empeoró objetivamente las condiciones de vida del pueblo trabajador, pero no enfrentó un solo paro nacional en su primer año. Estos elementos nos obligan a agudizar la mirada para comprender cómo se desenvuelve la coyuntura, y qué rasgos adquieren ya un carácter que permiten proyectarlos hacia el resto de la etapa política. El análisis de la realidad argentina debe contemplar la ofensiva conser-

vadora y de derecha en América Latina. Con sus diferencias, los gobiernos que poblaron nuestro sub continente durante la última larga década, expresaron políticas sociales donde el Estado cobraba un rol preponderante en la regulación de la economía: esto sería apenas un dato, si no fuera porque en Latinoamérica veníamos de una extensa hegemonía neoliberal, que había puesto al mercado en la primera plana de la regulación de la sociedad. Es por ello que entre proyectos neodesarrollistas, como el de Brasil, Argentina y Uruguay, y posneoliberales, como los de Venezuela, Bolivia y Ecuador, lo cierto es que, en que términos generales, las fuerzas progresistas lograron un consenso continental de varios años. El 2015 fue un año de cambios. Mientras en Venezuela el gobierno de Maduro perdió las elecciones legislativas, en Bolivia Evo Morales perdió un referéndum que proponía una nueva reelección presidencial, y Dilma Roussef fue eyectada del poder mediante un golpe de estado, con ropaje institucional. En ese marco, es que Mauricio Macri llegó al poder. Claramente, esto demuestra que una vez más el clima de época logra permear a casi toda la región, y que los ciclos históricos del capitalismo –y sus posibles cambios y

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EDITORIAL transformaciones- no pueden pensarse únicamente a escala nacional. Un nuevo (viejo) plan económico A 19 meses de la asunción de Cambiemos hay que decir que el nuevo gobierno no implicó solamente el recambio de nombres, sino el ascenso de un nuevo bloque dominante, que regula sin mediaciones las instituciones políticas del país. La ceocracia demuestra una realidad penosa: gerentes de las principales empresas se han hecho con la dirección directa del aparato estatal, eliminando los grados de autonomía relativa que el Estado presentó durante años respecto de algunas fracciones de los sectores dominantes. Aún así, las continuidades respecto del gobierno anterior son evidentes. El proceso de extranjerización y concentración de la economía se había pronunciado durante el kirchnerismo: Macri vino a profundizar drásticamente esto, de la mano de las viejas recetas de apertura de importaciones, elevación de la tasa de interés y del fomento a las inversiones destinadas a la especulación financiera. En efecto, el modelo económico del macrismo es muy similar al del Onganiato de 1966, al de Martínez de Hoz de 1976, y al de la década del 90 con Cavallo. Durante este año y medio de gobierno, Cambiemos no contó con mayoría en el Congreso, por lo que precisó del apoyo de legisladores del PJ y el FpV, lo que muestra acuerdos entre todas las fuerzas políticas patronales. Como era de esperarse, el ‘modelo’ rápidamente dio sus frutos: aumento de la pobreza, caída del salario, suba de la desocupación y, sobre todo, crecimiento exponencial de la deuda estatal. En un año y medio, el gobierno contrajo 90 mil millones de dólares de deuda externa. El resultado de este cocktail económico ya lo vimos en diciembre de 2001. Con impunidad mediática, tienen una aceitada estrategia comunicacional que se sirve de la mal llamada ‘grieta’, para confrontar todas sus limitaciones respecto del pasado. A pe-

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sar del terrible ajuste desatado sobre la población, aún algunas de sus figuras gozan de apoyo. Lamentablemente esto podría asegurarle recambio a futuro, y lo que hoy aparenta ser una coyuntura desfavorable, podría transformarse en una verdadera etapa de largo plazo de la derecha en el poder.

líticas de la derecha en Argentina. Impulsar la más amplia unidad de acción en las luchas reivindicativas y callejeras para dar respuestas contundentes a los embates de Cambiemos fue y es una de las tareas, poniendo en segundo plano, aunque sin descuidar, las diferencias estratégicas.

La situación del campo popular, y los desafíos hacia adelante Este escenario, que no es nada alentador, no nos desmoraliza. 2017 ha sido un año de profundas movilizaciones sociales y, a comparación con los `90, contamos con un sólido acumulado político, social y sindical en el campo popular, desde el cual encarar luchas defensivas contra el ajuste de Cambiemos, pero también desde donde proyectar líneas de avance. La contundente respuesta de la sociedad en contra del fallo que concedía el 2x1 a los militares genocidas, las enormes movilizaciones de marzo y un movimiento feminista que asombra al mundo por su nivel de movilización, originalidad, combatividad y arrojo hacia las luchas, nos indican que existen importantes reservas políticas para enfrentar esta etapa y para proyectar el horizonte de la sociedad nueva que anhelamos.

Sin embargo, ante la polarización del debate y de la ´grieta´ se corre el riesgo de elegir el posicionamiento más cómodo y quedar subsumidos en proyectos de la izquierda tradicional, de centroizquierda o del kirchnerismo. Nuestro desafío es seguir construyendo un espacio político de la izquierda popular, independiente, latinoamericana, revolucionaria, que hoy más que nunca tiene el desafío de poder expresarse en todos los terrenos; para mostrar de manera integral otra forma de hacer política; resaltando la participación y el protagonismo popular en la toma de decisiones; reflejando las necesidades actuales de la clase trabajadora y asumiendo una perspectiva de cambio social radical de la sociedad injusta en la que vivimos. Es necesario construir una alternativa que supere al patriarcado, al colonialismo y al capitalismo, con horizonte en el socialismo nuestroamericano.

Las construcciones de base se han fortalecido durante estos años, y los procesos de formación política y de consciencia de nuestra sociedad también han crecido. En esas construcciones de base, donde creamos y recreamos estructuras del poder popular, anida el germen de la sociedad feminista y socialista que soñamos.

Maximiliano Kosteki y Darío Santillán son un símbolo del enfrentamiento con el poder y el sistema que excluye y lleva a la miseria a millones. Por eso su ejemplo tiene vigencia para todo el movimiento popular. Darío y Maxi viven en las y los que se organizan y luchan por la transformación y el cambio social.

Sumado a ello, las organizaciones populares hoy hemos crecido en síntesis políticas, que nos permiten encarar una lucha integral contra el sistema, que va desde la construcción territorial, hasta las organizaciones sindicales, llegando a la disputa electoral, entre otros terrenos en donde debemos dar batalla. El balance de estos 19 meses nos lleva a asumir mayores desafíos y compromisos para enfrentar las po-


AMÉRICA DE PIE La defensa de Venezuela como batalla

as luchas populares en América Latina van creciendo en el marco de un escenario adverso. Frente a la ofensiva de los gobiernos de derecha en la región, numerosos movimientos populares salen a las calles a reclamar por sus derechos y a resistir la avanzada neoliberal.

Macri, se erige como líder de la ofensiva de derecha en el continente. Sus dardos contra Venezuela, el acercamiento a Estados Unidos y los intentos de avanzar en un tratado de libre comercio con la Unión Europea son parte de un nuevo diseño geopolítico que rechazamos desde todos los movimientos populares.

En Brasil, el golpe parlamentario dejó una crisis sin precedentes. La situación económica que vive el pueblo brasileño es cada vez más grave, la desigualdad se siente y las luchas en las calles denuncian esta situación mientras exigen que haya elecciones directas para que sea la ciudadanía quien defina el destino del país.

Por eso la defensa del gobierno y del pueblo de Venezuela son hoy un compromiso ineludible para toda la región. Cotidianamente, el país se enfrenta a una guerra interna, económica y mediática, promovida por la derecha fascista y violenta. A todo esto se le suma el accionar internacional que lidera nuestro presidente. Sabemos que en Venezuela se juega la batalla de todos los pueblos del continente.

En la Argentina la meta de las clases populares es resistir a un gobierno que expresa a la derecha más rancia y que propone en cada acción pobreza y ajuste como presente y futuro. Y en ese contexto, el presidente argentino, Mauricio

En esta construcción, desde el Frente Popular Darío Santillán venimos profundizando los lazos de hermandad con distintas organizaciones de Nuestra América. Con el Movimiento de Trabajadores Sin Techo de Brasil,

el movimiento de Pobladores Ukamau en Chile y el Congreso de los Pueblos en Colombia. Junto a ellas y ellos, compañeras y compañeros de ruta en la lucha por transformar la realidad, venimos sosteniendo algunas certezas. Y por eso decimos colectivamente que nuestra resistencia surge del poder insurgente y creativo en los territorios de las familias trabajadoras, en el esfuerzo rebelde de existir, pero también en el ejercicio de producir una forma de vida que escape a la lógica de la mercancía, con el reconocimiento de nuestros valores culturales y nuestra propia autonomía, con la construcción de una economía popular que configure nuevas relaciones sociales. En nuestra América Latina, soplan vientos de esperanza, de lucha y organización que nos encuentran en unidad y construyendo otro mundo posible. Una América para el buen vivir, donde no haya opresores ni oprimidos; un proyecto emancipador y para la vida digna.

“Hay condiciones similares regionalmente por lo que debemos articular globalmente las luchas”

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15 AÑOS DE LUCHA POR JUSTICIA Y CONTRA LA IMPUNIDAD

l 26 de junio de 2002 es una fecha grabada a fuego en el calendario popular. En esa jornada, los poderes económicos y políticos buscaron disciplinar a los movimientos de trabajadores y trabajadoras desocupadas. Querían que dejáramos de cortar los puentes en nuestra exigencia de pan y trabajo. Nos querían indiferentes ante los sufrimientos de nuestro pueblo. Nos habían amenazado en los días previos, pero igual salimos a movilizarnos al Puente Pueyrredón. Ahí nos reprimió la Bonaerense, Prefectura, Gendarmería y la Federal; todas las fuerzas coordinadas por los servicios de inteligencia de entonces, por la SIDE. Mataron a nuestros compañeros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. Hirieron de plomo a manifestantes y detuvieron arbitrariamente a más de 120 compañeras y compañeros. Una cacería. El gobierno del entonces presidente Eduardo Duhalde quiso instalar que nos habíamos matado entre nosotrxs, que había sido “violencia piquetera”. El objetivo era claro: querían destruir nuestras organizaciones y que no lucháramos más. Por el contrario, desde ese día redoblamos nuestro compromiso, peleando para que se haga

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justicia por nuestros compañeros caídos, contra la impunidad, por juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la Masacre de Avellaneda. Al día siguiente vencimos el terror y salimos a la calle, como también lo hicimos el 8 de julio, bajo la lluvia. Desde entonces, todos los 26 de todos los meses y todos los años copamos el puente en defensa del derecho a la protesta, para seguir construyendo poder popular, levantando las banderas de Darío y Maxi, por trabajo, dignidad y el cambio social revolucionario; eso que llamamos socialismo desde abajo. Y este recorrido no fue en vano: en enero de 2006, luego de acampar durante 40 días frente a los tribunales de Lomas de Zamora, conseguimos que la Justicia condenara a Alfredo Fanchiotti, comisario de la comisaría 1era de Avellaneda, y el cabo Acosta a prisión perpetua, ambos autores materiales de los asesinatos. Pero la lucha continuó. Tuvimos que pelear para que efectivamente cumplieran (y cumplan) su pena y no sean presos VIP. Conseguimos oficialmente que el Congreso nombrara “Estación Darío

y Maxi”, a la estación Avellaneda para que aquellxs que se toman el tren todos los días conozcan los nombres de dos luchadores del pueblo. A pocos metros del lugar donde los asesinos de uniforme mataron a Darío cuando estaba socorriendo a Maxi reivindicamos su ejemplo solidario y levantamos un Polo Textil y un Anfiteatro Popular. El sitio que antes encerraba muerte, lo reabrimos sin pedir permiso y lo transformamos en un lugar de memoria y lucha, donde el arte y el piquete se funden en las esculturas y murales que aportaron tantos compañeras y compañeros. Cada año y todos los años, desde la tarde del 25 de junio, hacemos una vigilia: teatro, música, decenas de actividades para recordar a nuestros compañeros y multiplicar su ejemplo. Y todos los 26 somos miles y miles los que volvemos a subir al puente, convirtiendo este histórico lugar en un espacio de encuentro, de denuncia, de solidaridad entre luchadoras y luchadores. Si algo mantuvimos presente durante este tiempo es el reclamo para que respondan ante la justicia todos los responsables políticos. Porque entendemos que es la única mane-


ra de evitar que no repitan la represión contra el pueblo. Así, Duhalde se tuvo que ir de la presidencia y se transformó en un cadáver político. Y aunque busque reciclarse y mostrarse como un estadista moderado, a donde quiera que vaya lo vamos a escrachar, como lo hicimos el mismo día de la sentencia contra Fanchiotti y Acosta. Queremos que se sepa que Duhalde es el principal responsable del asesinato de nuestros compañeros. Otros funcionarios de ese entonces, que buscan perdurar en la escena política, son el entonces gobernador bonaerense Felipe Solá, Juan José Álvarez (ex Secretario de Seguridad e Interior de la Nación), Alfredo Atanasoff (ex Jefe de Gabinete de Duhalde), Luis Genoud (ex ministro de Seguridad bonaerense), Jorge Matzkin (ex ministro del Interior de la Nación), Jorge Vanossi (ex ministro de Justicia nacional), Aníbal Fernández (ex secretario general de la Presidencia y actual senador nacional), así como Oscar Rodríguez (ex vicejefe de la SIDE) y Carlos Soria (ex jefe de la SIDE y fallecido gobernador de Río Negro). En 2015, acompañando a Alberto y Leo Santillán, padre y hermano de

Darío, junto a la Comisión Independiente por Justicia por Darío y Maxi conformada por organismos de derechos humanos, logramos reactivar la causa por las responsabilidades políticas. Y seguimos exigiendo al juez Ariel Lijo que avance en la causa y que no la cajonee. Por eso durante el 2016 se presentaron declaraciones testimoniales de suma importancia como la de Oscar Laborde, ex intendente de Avellaneda, y la de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Sabemos que la Justicia debe respondernos y que sólo con movilización lo lograremos. Nuestra lucha sigue siendo para que nunca más haya asesinados en movilizaciones. Sin embargo, después de que mataron a nuestros compañeros tuvimos que llorar los asesinatos de Carlos Fuentealba en Neuquén, de Mariano Ferreyra y de compañeras y compañeros en Ledesma y en el desalojo al Indoamericano. En la actualidad, el gobierno de Mauricio Macri busca, al igual que lo hizo el gobierno de Duhalde, acabar con la protesta social. Por eso lanzó el “Protocolo antipiquete” que da rienda suelta a las fuerzas re-

presivas para descargar su violencia contra el pueblo. La represión no hace más que seguir creciendo, como vimos, ni bien asumió Cambiemos, en Cresta Roja. Reprimieron a las vecinas y a los vecinos que luchan contra la minería en San Juan, a las y los vendedores ambulantes en Once, a las y los docentes frente al Congreso de la Nación y a las y los mapuches en Chubut. En estos días pasados llenaron de gendarmes las calles de Córdoba porque le tienen miedo a la lucha de los colectiveros. Se ensañan contra el movimiento de mujeres y crecen las veces en que los policías salen a cazar manifestantes y a pegarles a quienes toman fotos. Incluso, recientemente sobreseyeron a dos policías de la Metropolitana que dispararon plomo contra reporteros gráficos. Por eso cuando decimos que la protesta es un derecho, hablamos de denunciar y seguir señalando a los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda y a todas y todos los gobernantes que quieren callarnos por la fuerza. Se lo debemos a Darío, a Maxi y a los millones que pelean día a día por una Argentina con derechos para todos y todas.

“Cortar rutas es un símbolo de enfrentamiento directamente con el poder”

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n mes antes de cumplirse los 15 años de la Masacre de Avellaneda, organismos y referentes de las luchas por los derechos humanos, junto a organizaciones sociales y políticas, iniciamos la campaña nacional #Protestar es un derecho. ¿Por qué una campaña por el derecho a la protesta? Bastaría con recorrer las coberturas de los principales medios de comunicación para ver cómo se resolvieron algunos de los últimos conflictos que se expresaron en movilizaciones, cortes de calles y otras protestas callejeras, para respondernos esta pregunta. Desde el inicio del gobierno nacional de Mauricio Macri y de Cambiemos, las respuestas a los reclamos populares llegaron siempre de la mano de la represión y de la judicialización de la protesta en lugar de propiciar el diálogo tan promovido durante la campaña y la asunción del mandato. Como muestra, sobran botones: en la masiva movilización que tuvo lugar en el marco del Paro Internacional de Mujeres el 8 de marzo pasado, efectivos de civil de la Policía de la Ciudad y de la Policía Federal reprimieron con gases lacrimógenos a un grupo de manifestantes que

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se encontraban en la zona de Plaza de Mayo y se llevó detenidas a mujeres que estaban comiendo en las inmediaciones. También, durante el paro general del 6 de abril, la policía -comandada por el subsecretario de seguridad Eugenio Burzaco (señalado como uno de los responsables del asesinato del docente Carlos Fuentealba)- reprimió a las y los manifestantes que estaban en Panamericana. Además, hace pocos meses, reprimieron a los y las docentes frente al Congreso Nacional mientras intentaban instalar la “escuela itinerante”. Todo esto sólo en la Ciudad de Buenos Aires. Pero estos y otros intentos de terminar con la movilización social del gobierno de Cambiemos buscan, además, difamar un derecho tan fundamental (e imprescindible en tiempos de ajuste) como el de protestar, y generar el clima propicio para cercenarlo. La situación se profundiza con el accionar de los medios masivos de comunicación -expresión de los más concentrados grupos económicos-, que aparecen como aliados fundamentales del gobierno en una doble tarea: la de generar consenso sobre la necesidad de aplicar “mano dura” y la de, una vez consumada la represión, quitarle servilmente las responsabili-

“Cortar rutas es un esfuerzo y una acción para cambiar la situación que vivimos”

dades políticas a quienes gobiernan. Vivimos en una Argentina donde los derechos básicos de nuestro pueblo, como los de un trabajo digno, salud, educación y acceso a la tierra, no se cumplen plenamente. Millones de niños y niñas están por debajo de la línea de la pobreza y no tienen acceso a necesidades básicas. Por eso decimos con convicción que la única forma de reclamar por estos derechos es con la protesta, la movilización popular, que denuncian a viva voz la ausencia o la falta de respuesta por parte del Estado. Sabemos que el gobierno de Macri tiene la represión en su ADN, ya que es la forma de poder llevar adelante las medidas de exclusión y de pobreza que conforman su proyecto político. Pero también creemos que la movilización popular es una forma legítima para ejercer el derecho a la protesta, medio utilizado para reclamar ante determinadas injusticias, para hacer oír la voz de quienes menos tienen. Por todo lo relatado y a 15 años de aquel 26 de junio, promovemos la campaña nacional por el derecho a la protesta e invitamos a unir fuerzas por algo tan sencillo e ineludible como el derecho a tener derechos.


Por acá pasó Darío. Imprimió su huella, sembró ideas, dejó un rastro de polvo y de ejemplo para que sigamos desandando su camino y seamos protagonistas de la historia. Donde estamos hoy, pasó Darío. Pasó con su barba y su sonrisa y se hizo fuego entre las ollas populares del Alto Valle. Ollas que supieron encontrar refugio en los pechos de aquellas que armaron merenderos desde Monte Chingolo a General Mosconi, desde San Luis a Tucumán.

También pasaron sus manos cosiendo el barro en las bloqueras para levantar casas, y ser hogar en los barrios que llevan su nombre al sur de Córdoba y en el corazón de la provincia de Chaco. Su espíritu de pibe curioso y su voluntad de cambiar el mundo transformaron sus huellas en espacios para pibes y pibas de las barriadas populares en el Conurbano Sur de Buenos Aires. Clubes populares les dicen a los espacios pensados para dar protagonismo y horizonte a las infancias.

Pero Darío no se conformó con eso, siguió caminando, multiplicándose en cada paso, en cada gesto y sonrisa compañera que hoy se mimetiza con el rostro de los jóvenes que después de una larga jornada de trabajo voluntario llenan de vida las plazas que también lo nombran a él. Por acá pasó Darío, hace más de 15 años que no deja de pasar porque de luchadores y soñadores como él aprendimos que cuando un compañero deja de estar lo tenemos que multiplicar.


Darío y el Che “Yo tuve un hermano No nos vimos nunca pero no importaba” Estas mismas palabras que Julio Cortázar dedicó al Che cuando se enteró de su muerte, retomamos para pensar en esos dos hermanos, amigos, nuestros, de todas y de todos. Pero también, seguramente, hermanos y amigos entre ellos. Era junio mientras el Che nacía y era junio mientras Darío caía asesinado luego de asistir, en su último gesto solidario, al compañero herido. Los dos, cada uno en su tiempo y a su modo, cayeron luchando por un mundo para otras y otros, poniendo el cuerpo más allá de ellos mismos, sin importar cual fuera el riesgo.

“Lo quise a mi modo, le tomé su voz libre como el agua, caminé de a ratos cerca de su sombra” Sigue diciendo el poema y es Darío devorando libros de y sobre el Che, tomando su palabra revolucionaria y su hacer libertario para construir desde el barro. El cuerpo y la palabra, el gesto y la acción. Tan lejos y tan cerca, ellos nos siguen diciendo... “mi hermano mostrándome detrás de la noche su estrella elegida”. 13


Tiñendo el Puente

DE VIOLETA Y VERDE uince años pasaron de la trágica jornada que intentó aleccionar al pueblo piquetero. El humo de las gomas quemadas, las fogatas para calentar el guiso y el cuerpo en los días de resistencia vuelven a hacerse presentes desde la memoria y desde la práctica, ante el panorama de una Argentina desigual y empobrecida. Pero la historia nos trae ecos de aquellos años posteriores: durante 2003, y repensando su espacio, sus prácticas y su lucha, las mujeres del MTD Aníbal Verón hicieron las primeras asambleas sin saber aún que estaban forjando una historia de lucha feminista y popular. Aquellas mujeres piqueteras comprendieron, a través de la práctica cotidiana, que no se podía lograr una vida digna mientras hubiera opresión y violencia. A 15 años de la Masacre y 14 de esas primeras asambleas que luego fundaron lo que hoy es el Espacio

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de Mujeres del Frente Popular Darío Santillán, no podemos más que hacer ese recorrido obligatorio en la lucha por la conquista de nuestros derechos. Y pensar en los Campamentos Mixtos de Formación en Géneros, la participación en los Encuentros Nacionales de Mujeres o los miles de espacios de contención y formación que hemos sabido construir durante nuestra historia.

cación sexual y de la legalización del aborto; a las Madres y Abuelas de la plaza de Mayo. O los 24 de noviembre para denunciar las violencias que también nos encuentra en las calles: todas estas luchas, estas formas de organización se suman, generando una historia propia, con el objetivo de ampliar la participación y la voz de las mujeres al interior y hacia afuera de las organizaciones.

Hoy podemos decir que las mujeres aprendimos la sororidad colectivamente y la estamos volcando en nuestras prácticas cotidianas. Así lo demuestran estos tres años de organización masiva en Ni Una Menos, aquel grito colectivo que conlleva en su genealogía una historia de lucha feminista latinoamericana y de mujeres, de lesbianas y trans. También los 8 de Marzo, cuando conmemoramos a aquellas compañeras trabajadoras de los textiles y a las cigarreras de fines del siglo XIX y principios de XX; a las “conventilleras”, que comenzaron a instalar la necesidad de la edu-

Sembrando rebeldías La avanzada de las políticas de ajuste del gobierno macrista, la sentimos en nuestras vidas cotidianas. Las mujeres bien sabemos que a mayor empobrecimiento, mayor es la precarización de nuestras vidas, de nuestros derechos. En las barriadas, en los territorios donde los golpes no pueden maquillarse ni ocultarse, donde las violencias no dan tregua, ahí las mujeres nos organizamos más firmes que nunca. También el paro (inter) nacional de Mujeres, el 8M pasado es una clara muestra de ello. Retomando prácti-


cas históricas de la clase trabajadora como el piquete que vio nacer un feminismo popular, el paro puso en evidencia lo que une a todas las mujeres: el trabajo no remunerado que implica, en el mejor de los casos, 3 o 4 horas más del que realizamos por fuera del hogar. Pero también ese paro lo realizamos desde los lugares de trabajo, aun sin que las centrales sindicales lo convocaran. Porque en las organizaciones de base el feminismo es nuestro horizonte. Porque luchamos contra los patrones pero también contra las concepciones machistas que excluyen a las mujeres de los lugares de poder. Un poder que queremos cambiar de raíz. Por eso desde el Frente Popular Darío Santillán, estamos organizadas también en Tucumán, en la búsqueda de Daiana Garnica, o en el Sur, en Alto Valle, donde son incontables las

desapariciones; también en Salta, en Chaco, Formosa, en Córdoba y en San Luis; donde crece la rabia feminista y se organiza. Porque ante los cuerpos mutilados por las violencias, somos las que definimos el rumbo a seguir: no queremos violadores ni femicidas en las calles. Pero no nos confundimos: no son ladrones, no tienen hambre, no están locos, ni nos matan por amor. Son femicidas, son violadores, son hijos sanos del patriarcado. Y es contra los cuerpos de nuestrxs hijos e hijas que avanzan también. Contra el abuso sexual, por una vida sin violencias para ellxs es que también nos organizamos. Cosechando libertades Cuando decimos que el Estado es Responsable, hablamos de los gobiernos, quienes a través de sus jueces, leyes y protocolos desestiman nuestra lucha, nos quitan presupues-

to, nos obligan a abortos clandestinos y nos niegan el derecho al aborto no punible. No solamente hablamos de políticas de salud reproductiva ni de violencia familiar: también están ausentes en el resto de las políticas destinadas a la vida digna como la vivienda y el trabajo. Porque nos sabemos juntas, una con la otra, mirándonos profundamente, reconociéndonos como mujeres y como luchadoras. Porque no estamos solas, porque estamos organizadas. Desde aquellas rondas, allá en el Puente, seguimos repensándonos y avanzando en la construcción de un feminismo popular: Porque sin feminismo, no hay socialismo posible. Y porque juntas seguiremos, hasta que todxs seamos libres.

“Somos lxs mismxs que pelearon en otras épocas, pero con otros métodos”


arío, inmortalizado en el gesto de la mano compañera, fue también un niño. Un niño que creció viendo a una madre y a un padre luchadores incansables. Escuchando las historias de su abuelo, que le habló de pobreza y de necesidades. Un niño que nunca olvidó la injusticia que vio con sus ojos curiosos, ni la desigualdad que escucharon sus oídos atentos. Por eso, lo que primero fue soñar un mundo distinto desde la infancia compartida con sus hermanos, se fue convirtiendo en acciones concretas en la adolescencia, junto a amigas y amigos. Eso que llamamos prefigurar no es otra cosa que ir poniendo la acción al servicio del pensamiento y a la construcción de un mundo más justo. Eso mismo nos dejó el Darío niño y el joven al que no pudieron apagarle los sueños y las esperanzas.

–¡Que los cumplas feliz! ¡Que los cumplas feliz! Ya diecisiete años y Darío mirá cómo tenés esas manos. A ver, no son de estudiar, diría la directora de la escuela. –Santillán, usted da trabajo. A ver si nos muestra el discurso, porque la otra vez, acuérdese, sí, el del día del estudiante… Mejor que ni me acuerde. Es que Darío se había largado a hablar y había pintado sobre el piso del patio a los estudiantes asesinados en La noche de los lápices y había hablado de eso. Y de las torturas. –Pero qué leerá este chico. Le cuesta aprobar las materias, es que el Centro de Estudiantes le lleva todo el día. Y cómo habla. Cómo piensa.

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La profesora de historia dice que Santillán es un excelente alumno, que lee mucha bibliografía, aún más de la obligatoria y que le pide a ella que le recomiende libros que tengan que ver con lo que está pasando porque quiere entender la realidad. La literatura también le gusta. Le encanta la poesía. Pablo Neruda. Juan Gelman. Ecléctico en sus lecturas, opinaría algún que otro profesor. Le apasiona la política. Cada libro que lee trata de hacerlo propio. Propone estrategias. La lectura lo forma. La charla con los compañeros y compañeras lo construye. El dolor, la necesidad y la solidaridad me permiten entender el hoy por hoy, dice Darío y se lo repite a Leo, el hermano que le

“La edad no es un límite, quien se sienta joven para luchar está invitadx”

preocupa tanto, al que le sigue diciendo que se cuide y le habla de la lucha diaria y de encontrar un sentido a esa lucha. Ahora que lo piensa mejor Darío cree que va a ser profesor de historia o periodista de investigación. Cerca de las noticias. Siendo noticia del cambio, siendo el cambio. Pero es cierto, su padre tiene razón. Hay que militar, sí, pero también hay que estudiar. Y otro cumple feliz y llegan los dieciocho. Fragmento de Darío, libro para chicos escrito por Silvia Paglieta, e ilustrado por Alejandra Andreone, Natalia Revale y Florencia Vespignani


omos parte de una juventud comprometida, que pone el cuerpo para transformar la realidad en la que vivimos y construir el poder del pueblo en cada uno de los lugares. SOMOS AGITE REBELIÓN, somos jóvenes que nos sumamos a la lucha y que, como Darío y el Che, ponemos nuestro cuerpo y nuestro corazón por una vida digna.

entrelazaron de manera tan contundente que a muchxs nos resultó alentador el seguir construyendo con la certeza siempre presente de querer realizar un cambio social de raíz. Su hacer es hoy nuestro hacer. Su alegre práctica la llevamos dentro nuestro y por eso no están solos.

Hace 15 años, muchxs jóvenes comenzamos a identificar en la figura de Darío y Maxi una figura colectiva, una figura que nos representaba y que cargaba de contenido y valores simbólicos por demás dignos a nuestras convicciones por acabar con todo lo que resulta injusto de este mundo.

Así, con su memoria presente durante todos nuestros días, antes, durante y después de cada actividad, es que nos volvemos a encontrar durante este nuevo junio rojo (en el mes de la juventud militante), en las Brigadas de Trabajo Voluntario Darío Santillán, que hace varios años venimos llevando adelante con mucho entusiasmo, compromiso y alegría.

Sus ideas no vivieron en la calle de enfrente a sus acciones concretas, se

Ahí nos conocemos y laburamos codo a codo con muchxs compa-

ñerxs, recordamos su militancia, su legado y multiplicamos su ejemplo. Ejemplo que mantendremos vivo eternamente. Murales, limpieza, remodelación, música, guiso y asamblea, charlas y anécdotas se cruzan durante toda la tarde apostando a la confianza para construir un mundo en donde quepan muchos mundos. Darío y Maxi viven en cada compañerx que lucha, viven en cada rincón de los barrios donde nos organizamos para pensar y hacer de los lazos sociales una relación horizontal que se libere de las opresiones impuestas por el sistema. Darío y Maxi viven en el mundo que soñamos, por el cual luchamos y el que, con certeza, construiremos.

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UNIDAD, UNIDAD Y MÁS UNIDAD Recuperando las palabras del Comandante Hugo Chávez Frías, que se refirió a la importancia de unirnos para enfrentar a la derecha y al imperialismo, desde el FPDS venimos haciendo un camino conjunto con compañeras y compañeros del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional y el Movimiento por la Unidad y el Cambio Social. Nos hermana la lucha cotidiana, nos reconocemos parte de los procesos latinoamericanos que reivindican el poder popular y el socialismo: la Revolución Cubana, la lucha del pueblo venezolano y la revolución bolivariana, las transformaciones que encarnan los movimientos sociales en Bolivia. Junto a ellos y ellas nos planteamos la necesidad de construir desde abajo y a la izquierda poder popular, junto a millones, poniendo en marcha una alternativa política que recupere las mejores tradiciones del movimiento obrero, de las luchas nacionales y populares de las y los oprimidos de nuestro país y Nuestra América. Ese camino lo hacemos en UNIDAD y con Chávez, gritamos bien fuerte UNIDAD, LUCHA, BATALLA Y VICTORIA

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ace un año y medio de la mano de Cambiemos, la derecha por primera vez es elegida mediante el voto con un proyecto propio. Esto le otorgó el consenso suficiente como para profundizar abruptamente las desigualdades en muy poco tiempo. Inauguraron su gobierno con una brutal transferencia de ingresos de las clases populares al capital concentrado, lo que hoy se expresa en números terribles: 1 de cada 3 argentinos es pobre, 6 millones de personas no tienen para comer y el ajuste se siente en la mesa de cada familia trabajadora. Desde nuestra organización venimos resistiendo las políticas de los gobiernos y organizándonos para construir una vida digna desde hace casi dos décadas. Sabemos que para transformar la realidad injusta en la que vivimos no alcanza con que cambie el gobierno sino que hay que transformar el sistema en el que vivimos. Es por eso que nos planteamos una transformación de raíz de esta sociedad y entendemos que para eso hay que construir poder popular, organizarnos y cambiar todo lo que tenga que ser cambiado. Durante muchos años no participamos electoralmente. Sin embargo, hace algunos años que la institucionalidad estatal fue legitimada por nues-

tro pueblo, reduciéndose el caudal del “voto bronca” y con una alta participación electoral por parte de los y las votantes. Por ese motivo, decidimos dar nuestra pelea también en el plano institucional porque lo entendemos como un nuevo ámbito de disputa. Así como luchamos por el derecho a la vivienda, a la educación, al trabajo; así como damos la pelea contra el sistema patriarcal, colonial y capitalista; así como buscamos generar nuevas relaciones entre nosotros y nosotras y construir un proyecto emancipador; así como damos la batalla en el plano de la comunicación, de la cultura o de las ideas, decidimos también dar la pelea en el ámbito electoral. Lo hacemos convencidos y convencidas de que la participación en ese ámbito hostil va de la mano de la construcción de una nueva institucionalidad, en donde el protagonismo de los y las de abajo rebalse las formas de democracia existente y construya nuevas formas de participación. La construcción de una herramienta específica para dar la batalla en este plano fue nuestra primer tarea, así impulsamos Pueblo en Marcha. Somos hombres, mujeres, trabajadoras, padres, jóvenes que hace años nos organizamos para transformar

nuestra realidad cotidiana. Es por eso que ahí donde no había empleo, conformamos cooperativas de trabajo. Donde no había vacantes fundamos escuelas públicas y populares. Frente a la inflación y la suba de precios creamos un mercado popular de vecinos y vecinas para comprar a precios justos. Entendemos que nadie conoce mejor los problemas que quienes los padecemos y muchas veces somos quienes encontramos respuesta para ellos, cuando el Estado se ausenta. En ese sentido, nos parece importante que mientras nos organizamos en los barrios, sindicatos y escuelas; mientras nos movilizamos y resistimos ante las medidas antipopulares del macrismo, no debemos regalar el plano electoral a los políticos profesionales que desde hace años nos gobiernan sin beneficiar un ápice a nuestro pueblo. Estamos convencidas y convencidos que el acumulado de más de 15 años de construcciónes prefigurativas son la semilla de la nueva institucionalidad. Cada vez somos más las y los que creemos que la única forma de construir el país que soñamos es a partir del protagonismo popular. Por eso, ponete en Marcha. #HagamosHistoria

“ Ni nosotrxs ni ellxs (los sectores medios) podemos ganar solxs si queremos dar la pelea por un cambio real”

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MACRI PARÁ LA MANO #POBREZACERO

HUNDIÓ EN LA POBREZA A 1.500.000 NUEVOS ARGENTINOS/AS (FUENTE UCA- OSDA MARZO 2017)

#JUBILADOS

RECORTÓ LA ENTREGA DE MEDICAMENTOS QUE NECESITAN LOS ABUELOS/AS DEL PAMI

#MEMORIA

#CORRUPCIÓN

NOS ENTERAMOS QUE MACRI Y SUS FUNCIONARIOS TIENEN 30 SOCIEDADES EN PANAMÁ. TAMBIÉN SE AUTOPERDONÓ LA DEUDA POR EL CORREO

NEGÓ LOS 30.000 DESAPARECIDOS, INTENTÓ CORRER EL FERIADO DEL 24 DE MARZO Y DESIGNÓ A LOS JUECES DEL 2X1 PARA LIBERAR GENOCIDAS

#DEUDAEXTERNA PAGÓ 9MIL MILLONES A LOS BUITRES Y ENDEUDÓ AL PAÍS POR 77MIL MILLONES DE DÓLARES (FUENTE OBSERVATORIO DE LA DEUDA UMET)

#TARIFAZOS AUMENTÓ HASTA 500% EL GAS, LUZ Y AGUA. PERO ELIMINÓ IMPUESTOS Y RETENCIONES A LA SOJA Y MEGAMINERÍA.

En los 19 meses de gobierno, Macri no cumplió ninguna de sus promesas. En vez de cero pobreza, aumentaron de forma alarmante los despidos y lxs pobres en Argentina. El narcotráfico crece, el hambre se vuelve rutina y todos los días hay indignación por una nueva injusticia.

llones viven en la completa indigencia. Mientras que a lxs jubiladxs les pagan miseria, a lxs docentes lxs reprimen y a lxs jóvenes lxs excluyen, Cambiemos no para de quitarle impuestos a los empresarios para que se la llevan toda.

Según un informe del INDEC, casi la mitad de la población menor de 18 años es pobre en Argentina y 1,3 mi-

Tal vez el gobierno logre finalmente tener éxito en una de sus promesas de campaña. Unir a los argentinos.

15 Años de la Masacre de Avellaneda  

Un recorrido de estos 15 años de lucha. Porque seguimos multiplicando su ejemplo.

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