Issuu on Google+

˚ E N T R E V I S TA ˚

[...] pudiera reinventarse la izquierda en este país, era muy poco generoso, sobre todo porque es bastante notorio que el juez Garzón está visto con mucha suspicacia, y con bastante sostén, desde el país vasco. Una zona dónde la guardia civil cometió torturas, como ha reconocido el tribunal de Estrasburgo y parece que el juez Garzón no estuvo a la altura, porque tuvieron luego que enmendarle la plana desde tribunales superiores. Claro, que tú ofrezcas al juez Garzón para representar a todo el Estado, cuando eres consciente que ni la izquierda vasca ni la izquierda catalana va a poder apoyar a una persona señalada, por construir toda esa teoría del "entorno," que cerró periódicos, encarceló gente por sus ideas y tomo decisiones equivocadas, incluso justificó torturas, es dar por cierto que ya se ha roto España y yo creo que, ya digo, es algo muy, muy poco generoso, que demostró por un lado la torpeza de Llamazares y por otro lado la escasa generosidad de una persona como el juez Garzón. En el fondo, creo que hay una lectura bastante clara y es que, el PSOE, en vez de apostar por nuevos contenidos programáticos, en vez de enfrentar realmente con imaginación los problemas que tiene la socialdemocracia y el capitalismo europeo, sigue optando por medidas de marketing, medidas de ensombrecimiento de la realidad para que parezca que son lo que no son. Y dicen que son republicanos, pero lo que plantean es ahondar en la monarquía y dicen que critican a la troika pero, no platean la contrareforma de la reforma que hicieron del art. 135. Dicen que están por el estado social, pero no plantean las posibilidades rea-

les de financiar ese estado social con medidas realmente radicales que vayan a la raíz. Al final, yo creo que como siempre esta conferencia política, es una montaña que va a parir un ratón y encima como siempre, un ratón pícaro que pretende sustituir su carencia de ideas enredando y asustando. Siempre se ha dicho que la izquierda suele estar a la greña, muchas veces por aspectos secundarios, mientras que la derecha sabe unirse para defender sus intereses. En estos momentos en que la unidad de acción sería más necesario que nunca vemos peleas y divisiones por doquier, en distintos escenarios de la izquierda, incluso en el seno del frente cívico; un panorama muy poco alentador. ¿Cómo lo ves? Yo creo que uno de los elementos siempre de fragmentación y división viene del pasado. Uno mira a unos lugares muy esperanzadores como el frente cívico, y uno encuentra que los problemas se generan por personas que vienen de otras antiguas militancias, que vienen a traer a una cosa novedosa como el frente cívico sus viejas maneras de hacer política y que terminan de alguna manera, enredándolo. Lo cual me lleva a mí a apostar cada vez por cosas novedosas, y sobre todo por caras novedosas. Yo creo que la izquierda en nuestro país no ha sido generosa. Así como al tiempo ha dado mucho por la transformación, después en la organización interna se ha caracterizado por un

personalismo que impide que la gente joven, por ejemplo, participe en la política organizada, porque no quiere que las personas a las cuales lleva viendo durante treinta años en posiciones de mando, quienes sean, quieren seguir manteniendo esa actitud; yo creo que no funciona. Creo que es comprensible que la izquierda se pelee por sus ideas, porque la derecha siempre gestiona lo que existe, y por tanto cuando tú gestionas lo que ya existe es más fácil ponerte de acuerdo porque lo que existe tiene la fuerza de lo que es evidente. En cambio la izquierda que siempre está planteando las alternativas, las construye con ideas, y por tanto es más fácil que tú te pelees por las ideas porque están más sujetas a interpretación. Tú puedes buscar un elemento final de transformación pero la metodología varía y eres consciente de que si te equivocas en la metodología no vas a conseguir ese fin. Por lo tanto, tampoco es tan extraño que la izquierda tenga esos conflictos constantes en la interpretación. También es cierto que ese tipo de problemas no se solventan en la teoría, es prácticamente imposible. Los problemas de fragmentación, históricamente siempre se han solventado con acuerdos sobre objetivos, y con acuerdos sobre liderazgos. Y no estoy diciendo que me guste que sea así, sino que estoy convencido de que es así, igual que muchas cosas que no me gustan del ser humano, pues yo creo que somos muy poquita cosa, pero pretender que somos más de lo que somos nos va a llevar a malos diag-


˚ E N T R E V I S TA ˚

nósticos y a peores terapias. El ser humano en la izquierda o en las transformaciones o en el pensamiento crítico, necesita rebajar incertidumbre, no estar paralizado por la complejidad del mundo, y eso te lo dan liderazgos, en plural, que te van dando la interpretación correcta, que te resulta válida, de los problemas, de la cual tú participas. Pero tú no puedes saber de todo, sino que tienes que tener cierta confianza en gente que desde las luchas concretas ha construido un pensamiento, lo ha sintetizado, y lo ha debatido con los afectados, y de ahí sale lo que yo llamo un liderazgo. No es en la vanguardia tradicional, que no sirve para nada, sino que de repente, lo que dice la plataforma de afectados por la hipoteca viene de un debate, de una discusión, viene de una representación discutida internamente y por lo tanto las conclusiones de la pah me tienen que valer, porque yo no puedo saber tanto sobre la pah, como debiera sabe sobre otros temas sobre los cuales se presupone que yo estoy más implicado, y uno no puede implicarse en todo. Yo creo que en un momento de confusión como el que vivimos necesitamos liderazgos en plural, que nazcan de las peleas de base, y que reduzca la incertidumbre, y al mismo tiempo esos liderazgos, por la credibilidad que generan, reducen estas divisiones, estas peleas. Creo que no es un problema que se pueda resolver en términos teóricos, sobre todo porque en términos teóricos las discusiones pueden ser eternas. En cambio, un liderazgo, que identifique problemas concretos, que nos vin-

cule a las soluciones que se han dado, que nos haga ver que tenemos intereses concretos y beneficios de la solución de esos problemas; que al mismo tiempo nos genera a todos credibilidad, que haga que bajemos todos un poquito nuestra bandera y que nos veamos representados en la bandera de esos nuevos liderazgos, es una solución. Hay gente que dirá: no me gusta. Y , yo creo que tendrá razones para decir que no le guste, porque los liderazgos casi siempre han traicionado, pero no veo en el corto plazo ninguna solución, porque la derecha pelea con la fuerza de lo que existe, y nosotros solamente tenemos la fuerza de lo que emocionemos, y para emocionar necesitamos identificarnos con los intereses de la gente, y darles la credibilidad de que los que se pongan en marcha par transformar las cosas tienen la capacidad, y eso se llama liderazgo. En Cataluña, Proces Constituent ha irrumpido como una gran fuerza: en pocos meses ha llegado a tener más de 45000 personas adscritas y a constituirse en más de 90 asambleas locales. Se plantean construir una república catalana desde abajo, y su objetivo manifiesto es presentar una candidatura unitaria a las próximas elecciones del parlamento catalán, para echar abajo la hegemonía de la derecha catalanista, y desbordar por la izquierda a Esquerra Republicana. El problema catalán se ha visto con fuerza en todo el estado español, eso está claro. El culebrón del referéndum independentista se nos cuela por todos los rincones y agita conciencias. Se trata de una situación sin duda muy compleja y que no se puede despachar en cuatro

frases pero, resumiendo, ¿cómo entiendes tú todo este asunto, toda esta ebullición? Creo que la fuerza de Proces Constituent tiene que ver con la fuerza de lo identitario. En un mundo donde las certezas se están disolviendo (las ideologías, las religiones, las familias, las naciones, el mundo del trabajo) las identidades nacionales vienen a funcionar como sustitutos, y la gente se aferra a ellas con la fe de un converso. Yo estoy convencido de que la independencia de Cataluña sería un desastre. Sería un disparate porque llevamos 500 años compartiendo cosas, mezclándonos. Estamos demasiado mestizados como para de repente establecer una frontera donde no existe la diferenciación que nos permitiera realmente darle cuerpo a esa diferencia. El Proces Constituent, igual que el proceso soberanista, existe por la intransigencia de a quienes les hemos dejado representar a España, que son Manolo el del bombo, Mayor Oreja, una derecha nacional-católica falangista, y Torrente; una España rancia, una España vieja, una España intransigente, una España arcaica, que genera enfrente la respuesta a menudo también irracional de quien dice “yo no me quiero parecer a esos porque, basta que no me parezca a esos para ser mejor”. Y hay mucha gente en Cataluña que se engaña pensando que todo lo malo es de España y todo lo bueno es de ellos, como si los mossos d’esquadra que acaban de matar a una persona a golpes no fueran catalanes. Hay una gran mentira en el tema

2


˚ E N T R E V I S TA ˚

identitario que te lleva a pensar que eres mejor, por eso el nacionalismo no siempre se ha compatibilizado bien con la izquierda, que siempre ha sido internacionalista, y sólo, en los casos donde realmente ha habido procesos de colonización, ha tenido razón de ser una izquierda nacionalista, que no es el caso de España ni mucho menos. Yo me siento muy colonizado por las empresas catalanas o por los bancos vascos, y vivo en Madrid, y no tolero más esa gran mentira de que España es un conglomerado de derechistas que sojuzgan al resto de las identidades del reino de España. Es demasiado sencillo y demasiado fácil. El Proces Constituent tiene la fuerza de lo identitario y a su vez tiene la inteligencia de entender que los cambios, o vienen a través del cambio de conciencia, o no vienen. Y también tienen la inteligencia de entender que la única manera de poner en marcha cambios de conciencia es corresponsabilizando a la gente en las transformaciones. Por eso, el proceso constituyente devuelve a la gente la obligación de repensarlo todo, en un país donde nunca nos han preguntado nada. La única pregunta real que nos han hecho en España fue el referéndum de la OTAN. y no fue real del todo porque solamente había una televisión dirigida y manipulada por el partido socialista, y por tanto no fue realmente un debate que funcionara como una escuela de ciudadanía. Incluso así, de ese referéndum de la O.T.A.N. va a surgir la rearticulación de la izquierda que supuso la primera Izquierda Unida y los excelentes resultados electorales.

3

Quizás el Proceso Constituyente pudiera servir para que en el resto del estado nos preguntáramos acerca de la necesidad de poner en marcha cosas similares. Lo que pasa es que tengo la sensación de que, pareciéndome bien como proceso, creo que utilizar el referente identitario creo que es peligroso. Creo que genera cosas tan absurdas como que siendo tus padres de Zamora, o tus abuelos de Zamora, y tú, habiendo nacido en Cataluña, de repente quieras establecer una frontera administrativa, en nombre de la identidad, que te separa de la identidad de dónde vienes, por tanto la identidad se convierte en una identidad demasiado ad hoc, no sirve. Creo que todo es una construcción, ya digo, que tiene sentido solamente porque en el resto del estado no hemos sido capaces de entender que los catalanes tienen una identidad nacional propia. Y si eso no se les respeta, pues es normal que se quieran marchar, pero tampoco es una solución idílica. Pasamos ahora del escenario catalán y español al escenario español y europeo. Dentro del campo progresista hay quién dice que tenemos que dejar el euro y recuperar la soberanía del estado nacional español con la aplicación de políticas alternativas al dictado neoliberal. Por el contrario, hay otros que afirman que esto es materialmente imposible y que el único escenario de un cambio democrático real es el escenario europeo, comenzando por el sur de Europa (Grecia, España, Portugal, quizá más adelante Italia) pero que, en definitiva, esa “ruptura democrática” (o revolución democrática) tendría que afectar también a la Europa “rica”. ¿Cómo te sitúas tú, cómo te

posicionas en esta polémica? El euro es un fraude que nos ha empobrecido a las mayorías. Es absolutamente evidente que somos más pobres desde que tenemos el euro, y que los ricos son más ricos. Ahora bien, salirnos del euro sería como si todos asumiéramos abandonar nuestras casas, entregar nuestros últimos bienes e irnos todos a vivir debajo de un puente. Sería una victoria de ellos. Estarían encantados de que les dejáramos el juguete después de habernos saqueado para que lo disfrutaran. Creo que la postura más inteligente tiene dos vertientes. Una inteligente, porque conseguiría más apoyos, e inteligente, porque nos permitiría recuperar parte de lo que nos han robado, que es exigir dentro del propio euro. España, si saliéramos del euro, volveríamos a la peseta. A la gente no hay que decirle no “¿quiere usted salir del euro?” sino “¿quiere usted volver a la peseta?”. Y ahí encontraríamos con que la gente te va a decir que no, que no quiere volver a la peseta, porque intuye, y creo que con buena lógica, que volveríamos de alguna manera a estar aislados en un mundo que cada vez es más global. La postura más inteligente es exigir dentro del euro junto con los otros países que se han empobrecido por culpa del euro. Y hacernos fuertes junto con Grecia, Portugal, Italia, y la propia España, reclamando que la moneda sirva para lo que sirven las monedas y no para ser la excusa de la transferencia de renta de los pobres o de las clases medias a los ricos. Lo que más le va a preocupar a la troika es que países


˚ E N T R E V I S TA ˚

que están dentro del euro reclamen un cambio de las tornas funcionamiento del euro. De hecho ¿qué ha pedido la derecha alemana? Pues la expulsión de Grecia. Es decir, que hay una petición por parte de los sectores más duros de esta Europa neoliberal de que los que quieran, que se vayan; porque también en la salida van a encontrar un profundo beneficio. Además, no encontraríamos un fuerte apoyo popular en esa medida y, por tanto, parece lo más sensato entender que el euro está mal diseñado, que el euro nos ha empobrecido, que el euro es la herramienta por excelencia de destrucción masiva del bienestar en Europa; pero desde dentro de las propias instituciones y desde dentro del propio euro, exigir una transformación porque somos fuertes en tanto en cuanto estemos dentro. Desde fuera, ni siquiera Inglaterra tiene fuerza al respecto. Y si Inglaterra no puede presionar al euro, qué haría un país como España –pequeño respecto de los grandes, ya no digo Grecia o Portugal– fuera de ese ámbito de influencia que implica formar parte de la moneda única. El cuerpo puede pedirte salirte del euro y mandar al carajo a todos estos responsables de nuestro empobrecimiento. Pero en política hay que tener la cabeza fría. Ver cuál es la fuerza real para conseguir las transformaciones y ver dónde vas a ser más eficaz. Todo eso nos lleva necesariamente a una crítica radical, intransigente con lo que ha supuesto de fraude el euro, pero quedándonos dentro del euro. Hasta que no haya más remedio, pero ese momento todavía no ha llegado. El próximo 8 de diciembre, en apenas mes y medio, hay convocadas elecciones municipales en Venezuela.

Es de prever que como en todas las consultas habidas desde el comienzo de la Revolución Bolivariana, la derecha venezolana se eche al monte con la inestimable ayuda del poder estadounidense y sus colaboradores y, por supuesto – y para no variar – con enorme ruido mediático. Tú que conoces bien el proceso bolivariano, ¿que nos puedes comentar a nosotros, a nuestros compatriotas, sobre este evento electoral? Si uno mira las cifras económicas de Venezuela, el resultado es espectacular: de distribución de la renta, de lucha contra la pobreza, de alimentación, de alfabetización, de escolarización, de obra pública, de creación de infraestructuras, de creación de un nuevo entramado económico-político regional,… el resultado es espectacular. Lo cual no quita que sea cierto que, en Venezuela, tienen problemas ahora mismo de inflación, de desabastecimiento de algunos productos, de seguridad… pero claro, quien no tiene problemas económicos ahora mismo. Es muy insultante que un país como España con seis millones de parados, con tres millones de pobres, con varios millones de hogares donde no están entrando recursos, estemos criticando que, de repente, en Venezuela tienen problemas con el papel higiénico….. oiga, que aquí la gente está teniendo problemas para comer, que se están desmayando, aquí en España, niños en el colegio porque no comen y resulta que hay imbéciles o canallas que quieren señalar a Venezuela como un caos económico que lo único que busca

es generar una situación como la que le generaron en septiembre del 73 a Allende de descalificación para justificar un golpe de Estado que, como hemos visto – y esto no es de las películas – es que han dado un golpe de estado en Honduras, es que han dado un golpe de estado en Paraguay hace dos…. tres años, respectivamente, y que Estados Unidos los va a apoyar y por tanto, ya está bien de seguir insistiendo en los problemas económicos que tiene un país al cual queremos demonizar mientras que somos incapaces de darnos cuenta de los problemas internos que son mucho más graves que los que tiene un país como Venezuela. Lo cual no quita que es verdad que tienen que tomar medidas y, ayer mismo, el Presidente Nicolás Maduro ha establecido una batería de soluciones radicales para luchar contra estos problemas de inflación, de desabastecimiento y de falta de producción interna que son los tres grandes problemas que afectan a Venezuela y que, cuidado, un país que ha tenido en la IV República inflaciones del 100%, un país que durante doscientos años no ha sido capaz de crear una base productiva propia, un país que no ha sido capaz – históricamente – de librarse de las importaciones y de las redes privadas de distribución, hombre, no le pidamos en 10 años que transformen todo eso. Están avanzando mucho, a buen ritmo. Vamos a seguir exigiéndoles porque a las revoluciones hay que exigirles siempre mucho, pero no seamos hipócritas de cuestionar a Venezuela sus logros que ya quisiéramos en esta Europa golpeada, ya quisiera Grecia - por ejemplo – tener el gobierno que ahora tiene la República Bolivariana de Venezuela.

4


˚ E N T R E V I S TA ˚

Continuando con América del Sur: desde junio pasado Brasil ha irrumpido con fuerza en los nuevos estallidos sociales que comenzaron con la llamada primavera árabe, siguieron con el movimiento de las plazas en Grecia y en España y continuaron con el movimiento “ocupar” en Estados Unidos, por nombrar a los más conocidos. El llamado movimiento “passe livre” en contra del encarecimiento del transporte en las saturadas ciudades brasileñas dio lugar a un potentísimo, y muy controvertido movimiento que, desde abajo, pasó a ocupar multitud de edificios oficiales y espacios públicos en muchas ciudades del país, llegando a quebrar el consenso que había entre las mayorías sociales de aquel país en torno al fútbol y los grandes eventos deportivos. Aunque ya no es titular parece que el movimiento no se ha desinflado y se está “contagiando” a otros sectores como la educación. ¿Cuál es tu opinión con respecto a este acontecimiento, a esta situación?

sociopolíticos, en el caso de Brasil muy apoyados por el Movimiento de los Sin Tierra, por movimientos de pobres y con la credibilidad que daba un líder como Lula, que no dejaba de ser un tornero, un trabajador manual.

La victoria de Lula es la segunda victoria popular después de la de Chávez en Venezuela y nace, igual que le ocurrió a Chávez, al calor de las transformaciones que representaba el Foro Social Mundial, donde la propia ciudad de Porto Alegre va a ser como un espacio de referencia que marcaba hacia dónde iba a ir la posible victoria de Lula. Es decir, una nueva formación política muy apoyada por los movimientos sociales.

Lo bueno es que esa formación que había puesto en marcha el movimiento previo que lleva a la victoria de Lula estaba ahí latente y en un momento determinado se activa y, de repente, esa gente que había encontrado la socialización política apoyando al primer Lula, pues, de repente dice: o volvemos a salir a la calle o perdemos todo aquello que habíamos conseguido. Y ahí empiezan a generarse una serie de activismos de alta intensidad, se vuelven a reencontrar los movimientos sociales en la calle, la gente que no había abandonado la calle como sí habían hecho los partidos, incluido el Partido de los Trabajadores, de Lula y Dilma Rousseff. Esa gente que no ha-

De hecho, al igual que ocurrió después en Ecuador, en Bolivia, de lo que había ocurrido en Venezuela, eran gobiernos de una nueva izquierda que no tenían detrás partidos o partidos, sino que eran una suerte de movimientos

5

Brasil es un país muy grande, es un subcontinente dentro de la propia América Latina y Lula nunca tuvo victorias tan aplastantes que le hubieran permitido poner en marcha procesos de mayor capacidad transformadora y siempre tuvo que negociar y en esa negociación también se fue vaciando de contenido tu propia posibilidad de cambio. Estuvieron siempre negociando con buenos logros, por ejemplo en la lucha contra la pobreza, pero con escasos avances en otros ítems. Y en algunos lugares donde gobernaba la derecha pues de repente los cambios se notaban mucho menos. Por ejemplo, porque tenían una lógica municipal las subidas de los transportes o una escasa política de vivienda, etcétera.

bía abandonado la calle y que seguía trabajando, de repente encuentra una ciudadanía dispuesta a reorganizarse. Y por eso todo eso emerge con esa fuerza ¿Quién había perdido todo tipo de capacidad en Brasil para hablar con la gente? EL PT, ¿por qué? porque el PT había abandonado la calle, ¿quién quedaba en la calle?, los movimientos sociales organizados. Y son los que realmente van a rearticular todo eso y es Lula el que dice: tenemos que recuperar otra vez nuestra vinculación de cuando estábamos en la calle. Recuerda mucho a lo que pasó aquí en la Transición. El Partido Comunista sobre todo, un poquito el Partido Socialista, los movimientos sociales cuando se gana en el 79 los ayuntamientos democráticos, se llevan a muchos cuadros sociales y dejan absolutamente desabastecida la organización ciudadana. Y eso es por donde se va a desangrar la democracia española., que es lo que ha ocurrido en Brasil. Una lectura la tenemos clara: no podemos dejar de estar en la calle y dejar de organizarnos en y desde la calle. ¿Qué les dirías a las personas que como activistas, militantes o simples participantes en plataformas, movimientos o colectivos también en el frente cívico dedican parte de su tiempo y muchas energías a una lucha que está creciendo pero que sufre altibajos con una presión enorme añadida en sentido contrario de parte de todo un aparato mediático y las sinergias heredadas, muchas rémoras establecidas en nuestra vida cotidiana (como tu decías antes)? ¿Cómo nos aconsejarías que aguantásemos el tirón y si hay espacio para el optimismo?


˚ E N T R E V I S TA ˚

El capitalismo en crisis es devastador y si encima somos conscientes que llevamos 40 años de hegemonía neoliberal, si somos conscientes que nos llevan 4 décadas haciendo el diagnostico y planteando la terapia mientras que la izquierda hizo el diagnostico pero no planteo otra terapia que no fuera regresar al pasado, por tanto llevamos 40 años de retraso. Tenemos a buena parte de la gente que está indignada y al mismo tiempo perpleja porque saben que están contra los excesos, pero no tienen herramientas para ir más allá del análisis. Hay elementos para el pesimismo, pero si uno se queda en el pesimismo ya ha sido derrotado. Por eso me gusta la expresión de Boa Ventura de Sousa Santos cuando dice que tenemos que ser pesimistas esperanzados u optimistas trágicos. Trágicos y pesimistas porque el imaginario es neoliberal, porque tienen todas las herramientas, tienen las televisiones, las universidades, los periódicos, tienen las editoriales, tienen el sentido común y encima están cegados por el metabolismo del capital que les obliga a pensar siempre en el corto plazo aunque eso tenga consecuencias destructivas en el medio plazo. Pero al mismo tiempo vemos que no sabemos por qué, como dice Pessoa a pesar de todo cada noche viene la luz de la luna a batir la hierba. Vemos que se renueva en 2013 aquello que dijo Gramsci de que al pesimismo de la inteligencia hay que oponer el optimismo de la voluntad. Y no sabemos por qué encontramos fuerzas renovadas cuando parece que ya todo el mundo ha tirado la toalla y de repente surge una marea o surge alguien que

dice que no; y de repente nos emocionamos con esa persona; y de repente tenemos una victoria; y de repente se lleva a juicio a los responsables de la sanidad madrileña que se estaban enriqueciendo privatizándola; o de repente puede ser que surja por ahí un juez que termine encarcelando a una más que presunta corrupta, como es la infanta Cristina y su marido Urdangarin; o de repente vemos que los estudiantes Erasmus protestan y una medida que era retroactiva y que era una barbaridad, la tienen que eliminar porque había generado mucha protesta social. Yo creo que tenemos que ser conscientes de que la lucha va despacio, porque tenemos que cambiar las consciencias y como decía Einstein es más difícil desintegrar un átomo que un prejuicio. Pero nunca, desde que se aprobó la constitución, el régimen ha estado más cuestionado que ahora mismo, nunca ha estado tan cuestionada la clase política, las cúpulas sindicales, la iglesia, los jueces, la monarquía, los bancos, las inmobiliarias, la propia Europa. Yo creo que lo que falta es, todo ese malestar, convertirlo en pequeñas teselas de un mosaico que vamos a colocarlo en la pared y al final nos va a dar ese dibujo. Necesitamos esa certeza en lo que no nos gusta ir colocándolo en una misma pared a la espera de que se construya el dibujo, que nos entregue el sentido colectivo. Yo creo que la gente no tiene que cargarse todo a las espaldas porque te abruma. Yo diría a la gente que busque su pelea o sea su marea concreta o se invente una pequeña marea que le lleve a decir no. No hagan como los

del canal 9, no esperéis que os cierran y os echen para protestar, hacedlo antes porque vais a ser más fuertes que cuando os fragmenten y dedicad una parte del tiempo a esa pequeña pelea. La gente progresista tiene la obligación de tener esperanza en el ser humano, necesita estar convencida de que en la gente ordinaria hay capacidades extraordinarias, siempre y cuando tengamos la posibilidad de explicarles lo que ocurre. El ser humano ha llegado hasta aquí siendo cooperativos. El ser humano ha llegado hasta aquí siendo solidario. Y este paréntesis de medio siglo de modelo neoliberal, este siglo de crisis del modelo capitalista se tiene que acabar. Y yo creo que se alumbrará un mundo más decente que se extraerá de la lectura de las barbaridades que hemos cometido en nombre del mantenimiento de este modelo al cual ahora mismo le sobran 2/3 de la humanidad. No queremos seguir siendo verdugos que contemplamos estremecidos Lampedusa. Si no queremos ser verdugos que contemplamos o miramos para otro lado cuando nuestro gobierno pone cuchillas para que los pobres no salten el muro de Melilla... Juguemos en otro bando, hagamos que el miedo cambie de bando y hagamos que toda la gente que hace esas cosas que nos roban humanidad, que vacían las arcas públicas, que pone cuchillas, que hacen que los negros se mueran cuando quieren llegar a las costas, que cierran hospitales, que se apropian de bienes colectivos... Que esa gente tenga miedo de hacer esas cosas. Y cuando esa gente tenga miedo a hacer esas cosas significará que vamos ganando.

6


Entrevista monedero continua leyendo