Page 1

Francisco José Rengifo – Herrera

Acción, Hábito e Intención: Una propuesta teórica y metodológica para el retorno al Aktualgenese en la Psicología del siglo XXI “´|os hábitos| são sistemas de disposições duráveis e transponíveis, estruturas estruturadas predispostas a funcionar como estruturas estruturantes, isto é, a funcionar como princípios geradores e organizadores de práticas e de representações que podem ser objetivamente adaptadas o seu objetivo sem supor que se tenha em mira operações necessárias para obter los.” Bourdieu , 1980, 88.

Francisco José Rengifo – Herrera1 Documento para a Disciplina “Metodologia Qualitativa” Professora Silviane Bonaccorsi Barbato Ph. D., Universidade de Brasília, Agosto 28 de 2010.

Introducción Este documento inaugura una línea de reflexión y de desarrollo de propuestas que aporten a la metodología de la investigación en Psicología. No cabe duda que los actuales problemas que evidencian algunas posturas de investigación son la cristalización de una discusión radicalizada en donde positivistas a ultranza atacan las “blandas” formas de análisis de los posicionados como críticos. Por su parte estos críticos o postmodernos también atacan posiciones “duras” descalificando su ausencia de comprensión de los fenómenos subjetivos y destruyen cualquier intento de enunciación de la palabra experimental. Estos dualismos vividos hoy en la Psicología son, paradójicamente, uno de los más claros síntomas de su carencia de análisis y comprensión de los desarrollos alcanzados en otras disciplinas como la Física, la Química o las mismas Matemáticas, ámbitos donde el problema de la objetividad a ras, ya no es un problema vigente, ni el interpretacionismo es una alternativa frente a sus actuales avances teóricos, empíricos, metodológicos y epistemológicos. Tratar de establecer relaciones conceptuales para poder proponer sistemas explicativo – comprensivos que satisfagan los fundamentos epistemológicos ya es una muy ambiciosa tarea. Pero, es más difícil aún cuando no existe claridad epistemológica o se “camina por la cornisa” de las discusiones sobre qué es investigar desde perspectivas cuali – cuanti. 1

Psicólogo e Doutorando em desenvolvimento humano e saúde, Instituto de Psicologia, Universidade de Brasília. 2010. Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

11


Francisco José Rengifo – Herrera

Sin embargo, este documento se ha convertido no sólo en un trabajo para materializar las ganancias conceptuales obtenidas durante las discusiones y profundos aportes obtenidos en el seminario de investigación cualitativa, sino también en una deuda y en un compromiso pendientes del autor con los desarrollos de las metodologías en Psicología. Hay muchos trabajos que en la actualidad tratan de proponer un sello particular a los desarrollos psicológicos y en especial a la investigación, porque cuestionan la tradición del positivismo y también abren las puertas para poder acercase a los fenómenos desde perspectivas más amplias, en donde los significados y las formas de analizar y ver por parte del investigador se entrelazan con las reflexiones que los sujetos hacen de su propia acción como felizmente lo explica Branco (2007).

22 Este, es pues, un primer intento en busca de equilibrio [sic] para tener una psicología que no olvide la realidad, pero que tampoco se pierda en la divagación metafísica. No puede existir una Psicología que deje de considerar que las conductas, tal y como son, rasas, explícitas y observables son centrales en la comprensión de la actividad psicológica humana. Pero tampoco puede dejarse de lado que dichas conductas rasas, explícitas y observables están coordinadas por sistemas dirigidos a metas, por lo tanto son sistemas que están sometidos a contextos teleológicamente diseñados, pues son teleonómicos (Inhelder, 1990) en sus búsquedas de autoorganización y de configuración. Es importante señalar y destacar que es el concepto de Separación inclusiva de Valsiner (1998 y 2007) el que sirve de eje articulador y orientador de este documento. Finalmente se debe expresar que la intención de este texto, bastante ambiciosa por cierto, es la de trazar líneas de diálogo entre los orígenes mismos de la Psicología y los diálogos desde posiciones cualitativas y cuantitativas en Psicología. No es fácil encontrar escenarios dialógicos sobre los procesos metodológicos, en especial porque estamos atrapados entre relaciones conceptuales que discuten entre lo cuali y lo cuanti, como se discutió a lo largo del Seminario. Es por esta razón que se ha decidido desarrollar esta serie de relaciones para identificar aproximaciones fundamentadas para los estudios desde el análisis microgenético. Recuerdos de lo que la Psicología no debió olvidar En este apartado se explicará cómo los trabajos de Wundt muestran evidencias de los aportes sustanciales que dio para el desarrollo de la Psicología y que, aun hoy, siguen siendo desconocidos por muchos investigadores que están atrapados por los relatos políticamente convencionalizados frente al desarrollo histórico de la ciencia psicológica, Fuchs & Millar (2003). Estas contribuciones tienen que ver con el reconocimiento de los aportes subjetivos de los participantes de las situaciones de indagación y sobre cómo su perspectiva de comprender y abordar el hacer en la investigación deben ser reinstaladas tanto en lo teorético como en lo metodológico y de esta forma comprender que tanto el fenómeno exige un diálogo con él, cuanto que el investigador debe exigirse a si mismo ser riguroso y ajustarse a criterios epistemológicos y teóricos para poder validar sus procedimientos metodológicos y técnicos en la investigación científica en Psicología. Para comenzar, hay que comprender que el concepto de introspección propuesto por Wundt ha sido interpretado de forma bastante diferente en las versiones europeas y anglosajonas de los orígenes de la Psicología. Mientras en la Europa continental se respetó la introspección que Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.


Francisco José Rengifo – Herrera

sostenía su base en la no aceptación de la relación conciencia – mente y en las propuestas de Leibniz; en la Europa Insular y en Norteamérica la situación era diferente, tanto los Mills, como la Escuela Escocesa defendía la posibilidad de aceptar la dicotomía consciencia – mente y aceptaba que dicha relación era evidente (Dazinger, 1991). Es por eso que el concepto de introspección presentó grandes problemas para los comienzos de la Psicología, pues mientras Wundt dirigía sus propuestas en un sentido, Titchner y otros norteamericanos alumnos suyos, dirigían interpretaciones de los mismos conceptos en otra dirección: la de la ingenuidad del dato introspectivo. Wundt trató siempre de diferenciar entre “autoobservación” o introspección propiamente dicha (Selbstbeobachtung) y “percepción interna” (innere wahrnehmung), pero cuando se realizaron las traducciones y los mismos seguidores de Wundt presentaron las propuestas en Norteamérica tradujeron ambos conceptos, de forma indiscriminada, como Introspección. (Dazinger, 1991). Tal como lo señala Dazinger (1991) al ilustrar la posición de Wundt: “Si la observación y el informe podían seguir inmediatamente a la percepción original, sin tiempo de reflexión y sin autoconciencia, las condiciones de la observación psicológica podían aproximarse a las condiciones de la observación externa. La preferencia de Wundt por observadores experimentados surgía de estas consideraciones. La ventaja de los observadores experimentados radica en el hecho de que sus actos de observación se han vuelto hábitos automáticos, y, por lo tanto, se caracterizan por la velocidad y la capacidad de atención, tanto como por la ausencia de autoconciencia. Entonces, la preferencia por observadores experimentados era estrictamente un medio de alcanzar propósitos precisos y definidos, y no era ciertamente en sí misma una cuestión de principio.” (p. 6) (el subrayado es mío).

El identificar que el observador debe ser un experto, indica que Wundt tenía claro que las relaciones y las dinámicas que pueda tener el proceso observacional no pasan sólo por los elementos técnicos y las disponibilidades metodológicas a secas, es importante señalar entonces que los aspectos de carácter conceptual y de percepción clínica parecen ser centrales en lo que es hacer investigación por parte del padre de la Psicología y no cómo se le ha acusado muchas veces, sólo confiar en lo que el sujeto mismo describe como hecho suficiente. Es claro que hay en Wundt una posición de reconocimiento de que tanto el observador, como quien es observado juegan un papel central en la aproximación al fenómeno o al objeto. El punto señalado por Wundt es que, aunque se sostenía en una posición individualista tenía claro que los procesos no sólo corresponden a lo externo al sujeto. También, apunta a algo que debe considerarse importante, como lo señala Dazinger (1991): “El proceso de introspección es exitoso sólo en cuanto destruye o al menos distorsiona mucho sus objetos... Por otra parte Wundt rechaza el intento de rescatar a la introspección sobre las bases de la “retrospección”, esto es, el argumento según el cual los problemas esenciales de la introspección son evitados si se reconoce que lo que el introspeccionista observa no es la experiencia original sino los recuerdos de ella.” (P. 5) (El subrayado es mío).

El subrayado de la referencia habla a las claras de lo fallida que es la posición metodológica que, en nombre de la “inmaculada percepción” (Pera, 1994), muchos psicólogos defienden para buscar desesperadamente dar un lugar de “ciencia verdadera” porque siguen atrapados en visiones que reducen el objeto como contingente y que se expresa sólo a través de Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

33


Francisco José Rengifo – Herrera

conductas. Es claro que el éxito en cualquier proceso de investigación, como resalta Dazinger sobre las ideas de Wundt, se centra en destruir o al menos distorsionar lo que el sujeto percibe, dice o se “representa” respecto del fenómeno y además resalta que el introspeccionista observa lo que el sujeto recuerda y no la experiencia original y por tanto lo construido y lleno de significación y sentido por parte del sujeto. Este tipo de conceptos y de aproximaciones rastreadas en la historia de la Psicología dejan en evidencia, una vez más, que lo que inicialmente fue construido a finales del siglo XIX, con una perspectiva que no desconocía al objeto de estudio, se tornó con el tiempo una categoría perseguida durante el siglo XX por los seguidores de la “inmaculada percepción” (Costall, 2006, 649). Retomar estos conceptos para la Psicología es fundamental porque ésta ha construido en su desarrollo histórico un fenómeno que no sólo es una entidad biológica, sino que tal entidad construye signos y por ende configura sistemas de memoria para anticipar su futuro. Es esto, lo que tiene que ser resaltado, puesto que al ser un sistema que está inserido en un contexto que pretende teleologías, pero a su vez, su condición psicológica de ser autoregulado y dirigido a metas le obliga a ser una entidad teleonómica, es decir un sistema que tiene finalidades sin fin y no un sistema que llega a metas para detenerse y quedar fijo. Ahora bien, qué relación tiene esta discusión con la investigación cualitativa y con las aproximaciones metodológicas de microgenéticas. Pues bien, en las aproximaciones sobre desarrollo psicológico dónde se proponen tareas en las que los sujetos son analizados en procesos de molecuralización de sus acciones, es fundamental entender que existen acciones dirigidas o intencionales que están en el marco central del estudio. Estas acciones intencionales, son el eje central del desarrollo de las ideas y por tanto, los estudios microgenéticos, parecen constituirse en la vía regia para poder entender muchos de los aspectos sobre la génesis no sólo de las acciones, sino también de los sentidos, significados y especialmente de los signos. Es así que los estudios microgenéticos son una importante herramienta para comprender los procesos de semiogénesis, de ortogénesis y de psicogénesis, pues no sólo muestran procesos de desarrollo de acciones sino también procesos de mudanza de las significaciones en vivo, con lo cual abren la puerta a una mirada más profunda desde la Psicología. Los siguientes párrafos buscarán articular la propuesta desarrollada por Riba (2002) y los avances conceptuales en el tema desde una perspectiva semiótica desarrollada por Peirce. También intentará construir vínculos con los conceptos de hábito y dejará abierta la puerta para seguir profundizando, luego y en otro texto, con los modelos de sistemas dinámios propuestos en Garvey & Fogel (2006) y Travieso (2005) sobre las ecuaciones diferenciales, como estrategia para abordar el desarrollo y tejer relaciones entre lo teórico, lo metodológico y lo técnico, con soportes epistemológicos, pero reconociendo que la Ciencia Psicológica aborda un sujeto que, como dice Blanco (2006) necesita ser analizado desde los dos significados de la palabra contar: como texto y como numeración. Es decir, insistir como lo señala Florentino Blanco en que la Psicología necesita analizar las acciones de los individuos desde perspectivas cuali – cuanto o cuanti – cuali.

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

44


Francisco José Rengifo – Herrera

A continuación se desarrollará la propuesta de Riba (2002) y se presentará el núcleo central del documento para luego realizar el cierre con los procesos metodológicos. La acción intencional como herramienta a los problemas de los métodos En 2002, Carles Riba produce un documento que es la base de una buena parte de lo se propone en este documento para pensar los problemas metodológicos de la Psicología. Aunque el documento es un artículo de revista, ofrece varias ideas inspiradoras que son importantes y dejó trazado un camino importante para pensar y contribuir a poner bases a los modelos inspirados en la semiótica de Peirce. Sin embargo, también es cierto que el documento deja sueltas muchas explicaciones y es allí donde radica el reto de la producción de lo que aquí se escribe, pues también hay que señalar que algunas de las propuestas de Riba o son insuficientes o no aclaran algunas dudas que la Psicología continua teniendo frente al abordaje metodológico. En el documento Riba presenta un análisis del concepto de intención y explica su posición sobre la acción intencional. Señala que las relaciones que ha establecido la Psicología están en marcos de la acción causal, pero los abordajes desde la acción intencional no han sido abordados. Para profundizar en esto presenta la siguiente argumentación: “Aplicando nuestro esquema de interpretación a esta serie A → B → C y situándonos en  (localización temporal de B), tendremos un operador gramatical “porque” que actúa entre A → B en sentido contrario del tiempo, del presente al pasado, y otro operador “para” o “para que”, el cual se inserta entre B → C y trabaja del presente al futuro.”(p. 297).

En la explicación hecha por Riba dice que A, B y C se constituyen en enunciados que son descritos por el observador o por el sujeto de la observación al ser enfrentado a sus propias acciones. Por otra parte, partiendo de los modelos de causa final, expone que tanto el explanans (contexto antecedente) del t  como el explanandum (hecho presente) del t  y el explanans nuevo (contexto consecuente) del t  son las formas de referirse al tiempo en tanto pasado, presente y futuro. Es así como explica que: “Y a partir de estos tres elementos deberemos ser capaces de trazar los vectores correspondientes a explicaciones causales, por un lado, y a explicaciones funcionales o teleológicas, por otro, (Mayr, 1974). Defendemos que las intenciones son un subconjunto de estas últimas.” (Riba, 2002, 296).

La apuesta de Riba es por señalar que los análisis psicológicos no pueden ir en cadenas causales de A hacia B y de B hacia C sin considerar los elementos temporales y espaciales, pero también los elementos intencionales explícitos y que marcan la diferencia entre comportamiento y acción. En el caso de los estudios de la Psicología hay que considerar que todo evento dentro de este marco está bajo los canales de la acción intencional. En ese sentido define lo intencional como: “Sabemos ya ahora que una explicación intencional es aquella que establece relación entre un comportamiento (categorizado y segmentado en un determinado nivel de análisis) y un hecho posterior al mismo que se interpreta como meta, consecuencia o logro del primero. El comportamiento en cuestión exhibe una orientación espaciotemporal hacia dicha meta durante su ejecución y las condiciones generales de la relación comportamiento – meta vienen dadas por un acontecimiento o situación iniciado previamente. Por tanto; la meta o la

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

55


Francisco José Rengifo – Herrera

consecuencia es el explanans propio de una explicación intencional y aporta el factor relacional clave, ya sea desde t  (como hipótesis a confirmar) o desde t  (como hipótesis confirmada). Bajo otra óptica la meta es la expresión operacionalizable y observable de la intención del agente.” (Riba (2002), 301).

Ahora bien, esto significa que la explicación intencional se convierte en la vía regia para abandonar las miradas causales tradicionales en el positivismo. En ese marco, la aproximación sobre la acción no es sólo por sí misma, sino en un marco histórico y como un hecho social. Por tanto, la acción deviene en relaciones que van en dependencia del presente hacia el pasado y cómo ese pasado causa en el presente un direccionamiento de la acción hacia el futuro. Es decir, las acciones del sujeto van en una dirección, procuran algo, están fijadas a un plan de acción que pretende regular sus dinámicas psicológicas con el fin de obtener un logro. Esto lleva a Riba a dar cuenta de que la explicación intencional es (una explicación) teleológica y con esto quiere decir que hay que interesarse por las relaciones entre lo antecedente y lo consecuente pero al relacionarla con el presente y el futuro de la acción y no con el pasado y el presente, como ha sido la tradición psicológica durante el siglo XX. En la relación presente – futuro hay una relación probabilística de la acción, eso significa que el sujeto define marcos o programas de acción sobre la base de sistemas semióticos que, sin duda, se han ido constituyendo en su pasado, pero que en el presente se tornan como reguladores de la incertidumbre1 de lo porvenir (Valsiner, 2007, 52 – 56). Este concepto de dinámica probabilística tiene toda la relación con la categoría aristotélica de causa final, causa que se convierte en un concepto inexplorado por la Psicología y que necesita de una revisión y profundización (ver McGrath & Johnson, 2003, 36 – 37). Las causas finales no pueden reducirse a reacciones frente a condiciones ambientales, dice Riba, como por ejemplo el temblor del cuerpo ante la baja de la temperatura. Por el contrario deben estar relacionados con la orientación o direccionamiento de la acción: “Ciertamente los rasgos de orientación hacia el futuro y dependencia respecto a una meta pertenecen tanto a las explicaciones teleológicas como a las intencionales… De este modo la oposición causal/intencional (Harré, 1984, pp. 93) es equivalente en ciencias humanas a la oposición causal/teleológico o causal/funcional.” (Riba, 2002, 302).

Pero es importante señalar que estas orientaciones hacia el futuro, puesta en relación entre lo antecedente y lo consecuente, pero partiendo de las relaciones presente – futuro deben ser vistas desde: “una explicación teleonómica (Mayr, 1974) aplicada a los sistemas vivos donde las metas constituyen el objetivo final de programas de desarrollo o de acción, pero tan sólo cuando dichos programas sean abiertos, controlados por el sistema nervioso central… y no cuando sean cerrados, inscritos en el ADN o en los parámetros físicos de dicho sistema”. (Riba, 2002, 302) cursiva en el original.

Por otra parte, Riba da cuenta también de que la explicación intencional es instrumental y funcional y además es pragmática (recuérdese que ya había dicho que es teleológica). En el primer caso, es instrumental porque como muestra la primera referencia citada B es instrumento para conseguir C, es útil para lograrlo. Ahora bien, este punto puede no ser tan relevante frente a lo que dice en referencia a que la intención es pragmática, es decir el agente

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

66


Francisco José Rengifo – Herrera

debe deducir y trazar el programa de acciones que lleven a la meta o al estado de “querencia” como lo llama Riba (2002, 303). En este punto también vale la pena resaltar que el significado, como lo señala Riba haciendo referencia de Peirce, es teleológico y por ende ratifica la condición pragmática de la intención2. Ahora bien, esto conduce el tema a una de las más importantes categorías para la Psicología y que aún no ha sido explorada, ni siquiera desde los modelos psicológicos que se basan en la semiótica de Peirce. Se trata del concepto de hábito. Para introducir el tema, se referencia lo señalado por Riba: “Según Peirce el interpretante que provee la regla de la relación B → C, supuesto A, es el hábito, una ley que manda sobre el componente teleológico al que antes aludíamos. A su vez “habito” puede sustituirse por “convención”, por lo que, instalados plenamente en el universo peirciano, resultaría que la explicación intencional tiene mucho que ver con la interpretación de símbolos. Ello no prohíbe que una acción intencional, siempre dirigida, posea un componente indexical o incluso icónico, ya que – como es sabido – un signo nunca es de una sola pieza, de un solo tipo puro o exclusivo.”

Esta explicación pone sobre la mesa la necesidad de considerar que la convencionalización de las acciones es uno de los ejes centrales de la investigación psicológica, porque dicha acción convencional no sólo está en marco de acciones dirigidas intencionalmente, sino también de acciones dirigidas de forma inconsciente como diría Froufe (1997) o encarnada como diría Pozo (2001). Este aspecto es central para comprender por qué los análisis microgenéticos son la herramienta más clara con que la Psicología puede acceder a los sistemas intencionales. Aun resta mucho por señalar, todavía no es claro cómo se vinculan las relaciones intersubjetivas y falta comprender cómo los discursos y las acciones mediadas impactan lo intrapsicológico y viceversa. Este punto central del concepto de hábito será tratado en el apartado siguiente de este documento. Continuando con el recorrido por el texto de Riba, se abre un espacio para el concepto de representación para poder complementar las explicaciones intencionales, desde posiciones de causas finales. Primero, diferencia entre los conceptos de representación intencional y representación de intenciones. Esto tiene un importante sito en esta argumentación, porque Riba señala que no es posible sólo una aproximación desde la acción y por eso trae a la discusión las representaciones: “en el plano de lo observable un acción seguida por sus consecuencias o efectos no proporciona elementos suficientes con vistas a fijar una relación teleológica o intencional.” (Riba, 2002, 305). Entonces la acción intencional no sólo se expresa en conductas sino en representaciones, es decir en formatos no evidentes, mediacionales, semióticamente constituidos y organizados por las tramas de sentido y significación que el individuo a logrado en su trayectoria ontogenética. Esto, obliga a recordar lo señalado en el apartado anterior sobre la posición de Wundt y Bartlett respecto a la vuelta sobre lo que el sujeto interpreta en la investigación psicológica. En este punto el trabajo de Riba se torna hacia explicar las secuencias de intenciones y el papel del concepto de representación.

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

77


Francisco JosÊ Rengifo – Herrera

El presenta entonces el siguiente esquema, en donde vincula el tema de presentaciones, seùalando que las letras minúsculas representan a las representaciones de las acciones que estarían representadas por las letras Mayúsculas y los tiempos pasado, presente y futuro. Ademås de las marcas de relación → que expresa el entonces. /A A  c b   b´     c´  / Riba, 2002, 311

Como puede verse, la propuesta en este aspecto desarrollada por Riba es explicar que desde una perspectiva psicolĂłgica las producciones y desempeĂąos del sujeto deben ser analizados en este marco. Donde A es la acciĂłn precedente, causada en un tiempo pasado, entonces se da una representaciĂłn de la acciĂłn final o meta y asĂ­ entones se representa la acciĂłn que luego se constituye en acciĂłn presente la cual tiene una representaciĂłn b´ que serĂ­a una expresiĂłn cenestĂŠsica de la acciĂłn B y asĂ­, conducirĂ­a el plan a la concretizaciĂłn de la acciĂłn consecuente C la cual entonces producirĂ­a una percepciĂłn de sĂ­ misma en c´. Este esquema que parece bastante confuso, no es otra cosa que un modelo que pretende dar cuenta desde una mirada molecular de los procesos implicados en los hechos psicolĂłgicos de los sujetos. En palabras de Riba para aclarar lo presentado dice: “En suma: en el universo de las representaciones intencionales no se puede confundir la intenciĂłn de ejecutar una acciĂłn con la intenciĂłn de conseguir una meta mediante dicha acciĂłn., de la misma manera que deberĂ­amos mantener separadas las acciones observables y sus objetivos o consecuencias‌ Postulamos, pues, la existencia de dos series de fenĂłmenos interconectados de algĂşn modo: por un lado a, b, b´, c, c´ para el sujeto X; por otro A, B, C para el observador. “ (Riba, 2002, 311).

Esta sĂ­ntesis de la propuesta de Riba ofrece una mirada a las secuencias de acciĂłn aisladas que un sujeto X producirĂ­a en un contexto de observaciĂłn. Su propuesta habla de las acciones intencionales que evidencia el sujeto y que son observables por el investigador desde el marco epistĂŠmico y metodolĂłgico dado y de las representaciones de las intenciones que se harĂ­an evidente en las explicaciones y argumentaciones dadas por los sujetos observados. Riba, con el fin de explicitar que su aporte no es un nuevo maquillaje de posiciones positivistas y biologistas seĂąala lo siguiente: “AdviĂŠrtase que al asumir este rol de reconocedor de intenciones ese sujeto X usurpa la funciĂłn del observador, tal como lo habĂ­amos descrito hasta ahora, o se agrega a ella. En una cadena intrasujeto el observador O es el Ăşnico personaje de la historia que debe detectar las intenciones de X, ayudĂĄndose para ello de criterios operacionales sumados a su natural capacidad humana para utilizarlos, a diferencia de lo que ocurre en una cadena intersujeto, donde no es ´solo el observador quien debe adivinar intenciones de X, sino el sujeto receptor en t  del mensaje lanzado desde t  . (Riba, 2002, 317).

Entonces el sujeto es co – participe de los procesos de gestión de conocimiento, en tanto es en la comunicación en donde la agencialidad y la subjetividad entran a co – definir las condiciones tanto del explanandus (hecho presente) como del explanans (contexto consecuente) del que se habló arriba. Ademås trae, para bien de la Psicología, el tema de cómo acciones, representaciones (semiosis, que sería mås afortunado y que se tratarå de defender mås Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

88


Francisco José Rengifo – Herrera

adelante para evadir a las representaciones) y desempeños son el camino más claro para poder analizar el surgimiento de signos que van desde íconos a los cuales sólo el sujeto X de Riba puede tener acceso y que logra objetivar mediante la comunicación con el observador, tanto con los índices y símbolos que al ser explícitos vinculan tanto la intención, como la interpretación del sujeto X y las intenciones e interpretaciones del observador O. Esto pone al sujeto observado y al observador en una clara relación dialógica que exige retomar lo señalado por Minayo (2004) y por Bardin (1977) y Ratner (2002) sobre los elementos epistémicos, metodológicos y técnicos de la investigación cualitativa, en tanto es fundamental señalar las acciones observables, pero todo esto en el marco de la semiósfera, la canalización cultural y las trayectorias ontogenéticas trazadas por los sujetos, así como de la posibilidad de encontrarse con las formas como han sido configurados en los sentidos particulares que dan a sus acciones, e igualmente como los significados socialmente convencionalizados que constituyen el marco de su actuación intencional, definen la intencionalidad y las metas de sus acciones. Por eso el análisis de contenido, la constitución de categorías y la organización de sistemas metodológicos que involucren las interacciones, los procesos metacomunicativos y los sistemas de organización de los más complejos entramados semióticos son la piedra angular del avance científico de la Psicología. Los registros de video, construyendo categorías, molecularizando las acciones, definiendo indicadores y reconociendo reglas de acción son centrales, pero también es importante poder seguir los turnos verbales, los modos de configuración de los actos de habla, de los modos argumentativos y de las miradas, gestos y hasta de las omisiones por parte de quien es observado, pero también del observador O. Además, esto implica que metodológicamente es necesario volver a compartir, con el Sujeto X los registros obtenidos y reflexionar con él para que los metaanálisis, las metacategorías cobren vida y enriquezcan las mismas categorizaciones y construcciones de indicadores que el observador O definió. No deja de ser apasionante encontrar que caminos abiertos por Wundt y por Bartlett tengan tantos aspectos comunes con esta compleja y actual propuesta de Riba. Es más apasionante aún poder entender que son los modelos cualitativos los que abren la puerta a la comprensión de los hechos psicológicos y que son los modelos cuantitativos los que permiten exigir a los datos obtenidos una regularidad y una forma que libre a la Psicología de la Metafísica. Aunque en el tema de lo representacional es muy difícil seguir y sobretodo coincidir totalmente con la argumentación presentada por Riba durante todo el texto y solo queda invitar al lector a profundizar en la explicación por él dada, es importante señalar que abre una reflexión enorme para poder comprender el tema de los registros de observación y en especial el uso del aktualgenese o estudios microgenéticos en la Psicología. Ahora bien, es importante también hacer algunas críticas a la propuesta de Riba, en especial porque el concepto de Representación ha caído en ser un lugar común para el desarrollo de muchas de las explicaciones sobre lo psicológico y lo han convertido en un fenómeno natural. Es decir, es natural aceptar que las representaciones son naturales y están allí, bien sea en la “cabeza de los sujetos” (Rodríguez & Moro, 1999) o están en las representaciones sociales, es decir en los sentidos subjetivos y en la subjetividad individual y social (Gonzalez Rey, 2003), pero esto es otro tema y que debe ser tratado en otro momento. Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

99


Francisco José Rengifo – Herrera

Sin duda el concepto de representación no es el más afortunado para la discusión porque abre la puerta al dualismo que tan difícil resulta de ser abordado para la disciplina. Peirce, la semiótica de la acción y el hábito como terceridad Las propuestas de Peirce han sido objeto de mucha discusión a lo largo de estos últimos 30 años y aún hoy muchos psicólogos, incluyendo a sus promotores, tienen muchas reservas con arriesgarse a usar sus conceptos para dar cuenta de los fenómenos psicológicos. Sin embargo, el aporte epistemológico hecho a la discusión sobre el dualismo cartesiano, su proximidad a la lógica kantiana y los indudables aportes que se pueden derivar del estudio de sus propuestas a la semiogénesis y a la mirada del desarrollo psicológico como proceso ad infinitum no pueden ser desconsideradas frente al futuro de la investigación y exige acuñar no sólo teorías, sino métodos. Sin embargo, como énfasis de este documento y además como elemento articulador de lo presentado se desarrollará el valor y el papel del concepto de hábito y sus implicaciones para la comprensión de la acción tanto en un plano epistémico como en un abordaje metodológico. La teoría de Peirce se centra en desarrollar una cartografía y una arquitectura de los signos y su papel en la organización de la lógica. En los últimos años Valsiner (1997, 1998, 2001, 2004a, 2004b, 2005, 2007), Rosa (2000) y Rengifo (2009) han presentado los aportes y el valor que tiene la semiótica peirciana para la Psicología. Sin embargo, aunque hay avances en la conceptualizaición teórica, todavía existen muchas dificultades metodológicas para comprender qué es signo, o ícono, índice o símbolo y aún más qué es semiosis. También es cierto que la complejidad de las relaciones tricotómicas que Peirce desarrollo hacen que su utilización desde la Psicología lo torne pesado y difícil de explicar. En términos generales la propuesta de Peirce se centra en las relaciones Interpretante – Objeto y Representamen. Cada uno de esas categorías constituye al signo como tal y el signo es entendido como una organización semiótica configurada por niveles de complejidad. El desarrollo de los signos se da en procesos que, en términos actuales, podría ser interpretado como sistemas de autocomplejización y de autorganización y autoregulación De tal manera que su gestación se asemeja mucho más a lo que se conoce en la actualidad como fractales. Por otra parte, Peirce defiende la idea de que los signos se constituyen sobre niveles de complejidad que expresa en relaciones de primeridad, segundidad y terceridad lo que es equivalente en términos de posibilidades, de hechos y de hábitos o generalizaciones. Esta comprensión se extiende en relación a la constitución de signos icónicos y cercanos a relaciones de primeridad y de posibilidad; los índices entendidos como segundidad y evidentes en los hechos mismos y los símbolos o terceridades que se expresan en las generalizaciones o hábitos. Peirce, plantea el concepto de habitus (en el latín y héxis en el griego) y lo define en 1902 como ““una ley general de acción, tal que en una cierta clase general de ocasión un hombre será más o menos apto para actuar de una cierta manera general”. El hábito es la forma como se da una regularidad, como una convencionalización de la acción y una consistencia de los patrones de estabilidad frente a los hechos novedosos por parte del sujeto, de esta manera se

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

1010


Francisco José Rengifo – Herrera

convierte en un sistema para entender el por qué de la meta. La acción intencional, es una relación entre el presente y el futuro en términos de lo desarrollado por Riba (2002) y por tanto es un espacio ideal para reconocer la configuración de hábitos, los cuales no están presentes en la relación causa y efecto (pasado – presente), sino en relaciones intencionales (presente – futuro), en el sentido y significado, en la acción en contexto, inestable e intersubjetiva, pero también en la acción histórica, determinada en el contexto social que la define. No sólo está expresada en la individualidad que la constituye, sino también en la relación dialógica del individuo, en la construcción de zonas de desarrollo próximas que cumplen el papel de scaffolding aportado con tanta pertinencia por Wood, Bruner & Ross (1976, 90).

1111 La intención entonces no es sólo un hecho del individuo solipsista, es una acción del individuo puesto en las relaciones de la separación inclusiva que Valsiner ha señalado como eje epistéico y teorético de la Psicología. Es una acción marcada, tal como lo presenta Minayo (2004) como: “Mientras la hermenéutica enfatiza en el significado de lo consensual, de la mediación, del acuerdo y de unidad de sentido, la dialéctica se orienta por la diferencia, el contraste, el disenso, la ruptura de sentido y por tanto, hacia la crítica” (p. 168). Es entonces muy interesante encontrar un vector de convergencia en cada una de estas posiciones, como se ha intentado desarrollar a lo largo de este texto. Ese vector es el hábito, en tanto que la acción regulada, coordinada y estable que permite actuar “de una cierta manera” se convierte en el foco (core) de la mirada interpretativa del psicólogo (recuérdese al observador O) a las acciones interpretadas por el sujeto (recuérdese a X) en su relación con los objetos y con los demás. Es allí donde el psicólogo se torna en observador experto (a là Wundt) para entender cómo y por qué se distorsionan los objetos, pero también porque entiende hacia donde se da la distorsión y cómo dicha distorsión es el proceso natural de cambio de las relaciones del sujeto con el mundo. Ese cambio es el que define las relaciones con el futuro, en tanto que, al adquirir el hábito, el sujeto regulariza su acción, pero también le implica someterla, ulteriormente, a cambios (Stam, 2009). Esta dualidad del hábito hace posible pensar que las acciones de los sujetos se mueven en rutinas que simbólicamente están reguladas, mas como todo signo no sólo están sometidas a las condiciones formales de regla, patrón y generalización, sino también influenciados por segunidades y terceridades. Esto significa que aunque los hábitos están regulados tanto por las generalizaciones como por las posibilidades y los hechos, con lo cual se explica que puedan mudar de forma infinita. Este planteamiento cobra más sentido, cuando se analiza lo que dice Barrena (2001): “Para Peirce todo es signo en cuanto que todo puede mediar y llevar ante la mente una idea, todo aparece como capaz de manifestar algo para un tercero. También el pensamiento, la subjetividad, es signo”. Entonces, en las explicaciones de Peirce, sobre cómo el signo cambia ad infinitum, muestran el papel del hábito, de la acción y de la intención en dicho cambio. Para Peirce los signos permiten la anticipación y la autorregulación del tiempo y por ende de la acción. Si analizamos lo planteado por Riba y lo asociados con Peirce, encontramos que toda acción del pasado al presente, está en relaciones de primariedad de primariedades en el icono, en relaciones de segundidad de segunidades en el índice y en terceridad de terceridades en el Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.


Francisco José Rengifo – Herrera

símbolo (Rosa, 2000). Es en este tercer punto donde Peirce ubica al hábito y es allí donde entra el papel de la intención, del hábito y de la acción. Lo que analizamos los psicólogos, como lo intuye Wundt, lo señala Minayo, lo explica Riba y lo concretan en la posición de Lavelli et al (2005) a través de los diseños microgenéticos. En el texto referido Lavelli y sus colegas, señalan que: “One promising approach to studying change processes and individual differences in development is offered by microgenetic designs as these are specifically aimed to allow the researcher to closely observe processes of change, instead of products. As its name implies, microgenetic designs are focused on the microgenesis of development, that is, on the moment-bymoment change observed within a short period of time for an elevated number of sessions. Usually, the observational time includes relatively short (weeks, months) but rapidly changing, developmental periods.” (p. 3) (el subrayado es mío).

Esto se enlaza de manera armoniosa con que los análisis de interpretación, en el sentido señalado por Minayo (2004) al referirse a las perspectivas de Prigogine sobre complejidad, inestabilidad e intersubjetividad. Es así como el objeto se pone en contexto y es así también se puede identificar que, el centro de la actividad investigativa en el desarrollo está dado en los microcambios sostenidos por los sujetos en las diferentes situaciones en las que se hace investigación. Queda entonces esbozado que el concepto de hábito puede convertirse en una pieza central para entender que la acción intencional está dirigida tanto por el sujeto, cuanto por las relaciones culturales. Esto también permite pensar que los procesos de organización de la acción están relacionados y que los instrumentos metodológicos deberán hacer una aproximación que convierta en moléculas las acciones de los sujetos y brinde categorías discriminadoras en el sujeto, como también que dichas categorías permitan incluir los modos de significación de los sujetos. Los registros microgenéticos no pueden reducirse al niño solitario de la Escuela de Procedimientos liderada en los 70 y 80 por Inhelder en Ginebra, debe incluir los sistemas de relacionamiento, las complejas tramas semióticas que los sujetos que interactúan tejen sobre la realidad y los modos como esas tramas modifican tanto la acción de cada individuo y sus sentidos como las metas y significados de los colectivos. Es así como, Garvey & Fogel (2006) apuntan a consideraciones sobre la construcción del Self y cómo los registros de video son fundamentales para profundizar en dichas categorías, pero deben pasar por tejer categorías que permitan ver los cambios más sutiles que la acción expresa en situaciones de observación, así como también exige el análisis de los discursos, las secuencias, pausas, silencios, interrupciones y demás características que los análisis de contenido abren. Los análisis microgenéticos son una herramienta para una clínica de la acción, de la representación (si se acepta el concepto propuesto por Riba) y de la intención, que lleve a comprender que las explicaciones de causas finales no sólo están presas en las acciones de X, sino también en sus relaciones con Y y también con Z y cómo en esas relaciones, grupales como casi toda la vida humana, reconfiguran las metas y fijan hábitos para el desarrollo de acciones consecuentes, socialmente canalizadas.

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

1212


Francisco José Rengifo – Herrera

Es así como este primer texto abre una puerta para analizar al sujeto X, pero también exige seguir trabajando para explicar cómo lo explicado por Riba frente a las acciones A, B y C se modifican porque están presentes otros sujetos Y o Z que harán que las representaciones a, b o c y sus expresiones corporales como b´ o sus percepciones como c´ sean modificadas. Este será el futuro de este documento que aún queda en construcción y con la idea de seguir desarrollando las posibilidades de encontrar puentes entre lo cuali y lo cuanti, entre el explicar y el interpretar, entre el sentido y el significado. Este texto se escribe desde la convicción de que se necesita una psicología que se base en la separación inclusiva. Referencias

1313

Barrena, S. (2001) Los hábitos y el crecimiento. Una perspectiva peirciana. Descargado de la World Wide Web el 09 de junio de 2010 de: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n21/21_sbarrena.html Bardin, L. (1977) Análise de conteúdo. Ediçoes 70: Lisboa. Blanco, F. (2006) Comunicación personal. Branco, A. (2007) Cultural complexities and Scientific Development. Integrated Psychological Behavior, 41, 41 – 49. Froufe, M. (1997). El inconsciente cognitivo: La cara oculta de la mente. Editorial Biblioteca Nueva: Madrid. Fuchs, A. & Millar, K. (2003) Psychology as a science. In: Irving B. Weiner (Ed.) Handbook of psychology. Volume 1, History of Psychology, John Wiley and Sons Inc.: New Jersey. Wood, D; Bruner, J & Ross, G. (1976) The role of tutoring in problem solving. Journal of Child Development and Psychiatry, 17, 89 – 100. Costall, A. (2006) “Introspectionism” and the mythical origins of scientific psychology. Consciousness and Cognition, 15, 634 – 654. Danziger, K. (1991) La Historia de la introspección revisada. Traducción de Hugo Vezzetti. Departamento de Psicología, Universidad de Buenos Aires. Descargado de la World Wide Web el 20 de enero de 2009 de http://arielviguera.googlepages.com/DanzigerLosorgenessocialesdelapsicol.pdf Duveen, G. (2000) Piaget ethnographer. Social Science Information, 39, (1), 79 – 97. Garvey, A & Fogel, A. (2007) Dialogical change processes, emotions, and the early emergence of self. International Journal for Dialogical Science, 2, (1), 51 – 76. Gonzalez Rey, F. (2003) Sujeito e subjetividade: uma aproximação histórico - cultural. Thompson: São Paulo. Inhelder, B. y Cellerier, G. (1992). Los senderos de los descubrimientos del niño. Investigaciones sobre las microgénesis cognitivas. Ediciones Paidós: Madrid. Lavelli, M.; Pantoja, A.; Hsu, H.; Messinger, D. & Fogel, A. (2005). Using Microgenetic Desings to Study Change Processes. In D. Teti (ed.) Handbook of Research Methods in Developmental Science. Blackwell: Oxford.

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.


Francisco José Rengifo – Herrera

Minayo (2004) O desafio do conhecimento. Pesquisa qualitativa em saúde. Editorial Hucitec: São Paulo. McGrath, J. & Johnson, B. (2003) Methodology makes meaning: how both qualitative and quantitative paradigms shape evidence and its interpretation. In: Comic, P.; Rodhes, Y. & Yardley, L. (Eds.) Qualitative research in psychology. Expanding perspectives in methodology and design. APA: Washington, D. C. Pera, M. (1994) The discourses of science. The University of Chicago Press: London. Pozo, J. I. (2001). Humana Mente: la consciencia, el mundo y la carne. Ediciones Morata: Madrid. Ratner, C. (2002) Cultural Psychology. Theory and method. Kluwer academy/Plemum Publishers: New York. Riba, C. (2002). La explicación intencional: acciones, metas, representaciones. Estudios de psicología, 23, (3), 295- 322. Rodríguez, C. y Moro, Ch. (1999). El mágico número tres: cuando los niños aún no hablan. Ediciones Paidós: Barcelona. Rosa, A. (2000). ¿Qué añade a la psicología el adjetivo cultural?. Anuario de Psicología, 31, (4), 27 - 57. Stam, H. (2009) Habitus, psychology, and ethnography. Theory & Psychology, 19, (6), 707 – 711. Travieso, D. (2005) El realismo operacional y su descripción por medio de la teoría de sistemas dinámicos para una teoría psicológica monista. Revista de Antropología Iberoamericana, Especial, noviembre – diciembre, 2 – 14. Valsiner, J. (1997). Culture and the Development of Children’ Action. A Theory of Human the Development. John Wiley & Sons: New York. Valsiner, J. (1998). The guided mind. A sociogenetic approach to personality. Harvard University Press: Cambridge. Valsiner, J. (2001). Processes structure of semiotic mediation in human development. Human Development, 44, 84 - 97. Valsiner, (2007) Culture in minds and societies. Foundations of Cultural Psychology. Sage Publications India Pvt Ltda: New Delhi. Valsiner, J. (2004a). El desarrollo de las teorías del desarrollo: la “Holliwoodización” de la ciencia y su impacto. Infancia y Aprendizaje, 27, (2), 1 - 8. Valsiner, J. (2004b). Transformations and flexible forms: Where qualitative psychology begins. Keynote lecture at the Inaugural Conference of the Japanese Association of Qualitative Psychology. Kyoto, September 11th. Valsiner, J. (2005). Soziale und emotionale Entwicklungsaufgaben im kulturellen Kontext. In: J. Asendorpf & H. Rauh (Eds), Enzyklpädie der Psychologie. Vol. 3. Soziale, emotionale und Persönlichkeitsentwicklung. Hogrefe: Göttingen.

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

1414


Francisco José Rengifo – Herrera

1

En ese mismo sentido Valsiner desarrolla una idea referente a los signos: “signs emerge in the process of overcoming the demands of the given process. They come to change the process, and so can lead its disapearence. Sign abandonment by the processes that lead to their emergence allows for personal construction of cultural tools freed for other applications. These further applications (construction of regulation of some processes in other time – context by the person) involve signs operating as constraining devices. Signs make the distinction between the immediate next possibilities, impossibilities, and potential possibilities of our feeling and thinking, facing the future.” (Valsiner, 2007, 54). 2

Recuérdese que el concepto de mean en inglés connota tanto Significado como Intencionalidad.

Metodologia Qualitativa Professora Silviane Bonaccorsi Barbato, Ph. D.

1515

Accion, habito e intención  

Trabajo para Pesquisa Qualitativa