Issuu on Google+

MÓDULO
1.
El
sentido
del
trabajo
y
la
dimensión
ético
 social
de
las
profesiones
 Tema
1.
La
profesión
como
vocación
 Introducción
al
tema
 Los
términos
carrera,
puesto
y
vocación
suelen
utilizarse
como
sinónimos,
sin
embargo
 en
esencia
resultan
ser
términos
con
significados
distintos.
 En
este
tema
comprenderás
que
no
todo
trabajo
es
una
profesión
en
el
sentido
pleno,
 y
que
hay
una
serie
de
requisitos
que
la
distinguen
y
legitiman
como
tal.
 Asimilarás
porqué
la
ética
de
la
profesión
no
está
centrada
en
el
HACER,
es
decir
en
la
 tecnificación
del
trabajo.
Hacer
bien
las
cosas
es
una
ética
del
trabajo,
pero
no
una
ética
 de
la
profesión.
La
ética
profesional
está
montada
en
el
OBRAR
que
vincula
saber,
poder
 y
querer,
es
aquí
en
donde
surge
la
voluntad.


¿Trabajo,
carrera
o
vocación?
 Los
términos
carrera,
trabajo
y
vocación
suelen
utilizarse
como
sinónimos,
sin
embargo
 en
esencia
resultan
ser
términos
con
significados
distintos.



¿Qué
es
vocación?
 Vocación
 es
 una
 dedicación
 a
 la
 profesión
 como
 tarea
 central
 de
 la
 vida
 de
 quien
 la
 desempeña.
El
profesional
siente
y
vive
su
entrega
a
la
profesión
como
respuesta
a
un
 llamado
que
otorga
sentido
a
su
vida.



El
 profesional
 cuando
 se
 dedica
 a
 su
 profesión
 con
 sentido
 vocacional,
 hace
 de
 la
 profesión
un
modo
de
ser
y
de
vivir,
se
dedica
a
prestar
el
servicio
que
dicha
profesión
 tiene
como
propio.
 El
 profesional
 con
 vocación
 ejerce
 con
 dedicación,
 y
 competencia
 acorde
 a
 los
 estándares
 de
 calidad
 que
 caben
 esperar
 de
 esa
 profesión
 en
 el
 momento
 histórico,
 social
y
cultural
en
el
que
se
encuentra.
 Hablar
de
vocación
profesional
en
sentido
propio
supone
un
llamado
a
cada
persona
a
 desempeñar
 esa
 profesión
 y
 no
 otra.
 El
 profesional
 siente
 el
 llamado
 a
 vivir
 para
 su
 profesión.
 Sin
 embargo
 la
 actual
 situación
 social
 en
 el
 contexto
 ocupacional
 tiende
 a
 ver
 a
 la
 profesión
como
un
mero
trabajo,
como
una
estricta
dimensión
individual,
es
una
forma
 de
inserción
en
la
vida
laboral,
en
donde
se
contribuye
con
la
sociedad
haciendo
lo
que
 ella
 demanda
 y
 que
 proporciona
 a
 cambio
 simplemente
 una
 retribución
 económica.
 (Hortal,
A.,
2002).


Riesgos
de
la
vocación
 El
 trabajo
 como
 vocación
 puede
 presentar
 el
 riesgo
 de
 la
 sobrelegitimización
 y
 utilización
 ideológica
 del
 trabajo,
 al
 reivindicar
 y
 pretender
 legitimar
 formas
 inadecuadas
 que
 sólo
 generan
 privilegios
 elitistas
 o
 que
 cultivan
 idealizaciones
 que
 hacen
al
trabajador
vulnerable
a
los
abusos.
 Quienes
realmente
viven
su
profesión
como
vocación
no
deben
mostrarse
vulnerables
a
 quienes
 les
 intenten
 manipular,
 ni
 tampoco
 ser
 quienes
 manipulen
 a
 otros.
 Es
 importante
que
el
profesionista
tenga
la
fortaleza
necesaria
que
le
permita
mantenerse
 al
 margen
 de
 formas
 de
 pensar
 que
 intentan
 legitimar
 acciones
 corruptas.
 También
 debe
evitar
ceder
a
presiones
del
mismo
gremio
profesional
tales
como
“así
se
opera
en
 la
profesión”,
atribuyendo
a
la
vocación
más
bien
un
rol
de
complicidad.
 Tales
 acciones
 no
 sólo
 afectan
 negativamente
 los
 bienes
 internos
 de
 la
 profesión
 sino
 incluso
los
bienes
internos
de
la
empresa
u
organización,
causando
daños
a
la
sociedad.
 Por
 esto
 resulta
 necesario
 conocer
 de
 qué
 se
 trata
 una
 vocación.
 Hay
 vocaciones
 que
 vienen
 de
 adentro,
 de
 una
 larga
 motivación
 alentada,
 es
 el
 llamado
 personal.
 Pero
 también
hay
vocaciones
que
vienen
de
afuera,
de
realidades
que
llegan
a
ser
asumidas
y
 se
 hacen
 propias.
 Ambas
 pueden
 ser
 legítimas,
 lo
 que
 no
 es
 legítimo
 es
 que
 sean
 asumidas
sin
una
deliberación
o
toma
de
decisiones
reflexionada
(prohaireisis).
 En
 la
 vida
 contemporánea
 las
 actuales
 condiciones
 de
 trabajo
 y
 la
 misma
 sociedad
 mercantilizada
 y
 de
 relaciones
 economicistas
 no
 favorecen
 la
 concepción
 del
 trabajo
 como
 profesión,
 menos
 como
 vocación.
 La
 vocación
 supone
 elección
 (o
 aceptación)
 libre
pero
muchos
trabajos
son
imposición
procedentes
de
la
necesidad
de
trabajar
y
de
 la
 falta
 de
 mejores
 oportunidades.
 La
 falta
 de
 estabilidad
 laboral
 y
 la
 precariedad
 económica
 pone
 en
 cuestión
 la
 imposibilidad
 de
 implicarse
 tomando
 como
 referencia
 una
 vocación
 profesional.
 No
 es
 posible
 esperar
 que
 exista
 un
 puesto
 para
 cada
 profesional
ni
un
profesional
para
cada
puesto,
en
la
mayoría
de
los
casos
el
trabajo
que
 se
realiza
no
se
adapta
a
las
propias
cualidades
e
inclinaciones
de
cada
quien.



Como
 conclusión,
 dado
 el
 estado
 actual
 de
 las
 profesiones
 es
 posible
 afirmar
 que
 el
 profesional
 se
 ocupa
 de
 tareas
 que
 nada
 tienen
 que
 ver
 con
 su
 formación
 profesional.
 Sin
 embargo
 hoy
 más
 que
 nunca
 se
 discute
 el
 tema
 del
 trabajo
 como
 otorgador
 de
 sentido
y
de
realización
plena
por
lo
que
se
demanda
una
conexión
más
estrecha
entre
 la
formación
profesional
y
la
realidad
laboral.
 Referencias
de
este
tema:
 -

Hortal,
A.
(2002).
Ética
general
de
las
profesiones.
DDB,
Bilbao.



 La
película
“En
busca
de
la
felicidad”
está
basada
en
una
historia
real.
Un
hombre
 llamado
 Chris
 Gardner
 toda
 su
 vida
 había
 estado
 en
 una
 situación
 económica
 limitada.
 Chris
 soñaba
 con
 ser
 un
 corredor
 de
 bolsa
 en
 una
 prestigiosa
 casa
 de
 bolsa.
 Para
 formar
 parte
 de
 la
 casa
 de
 bolsa
 Chris
 tenía
 que
 pasar
 por
 varias
 pruebas
de
conocimiento
y
habilidades
necesarias
para
el
puesto.
 Chris
resulta
ser
un
ejemplo
de
perseverancia,
tenacidad
y
optimismo
por
perseguir
 su
 puesto.
 Chris
 sabía
 que
 si
 lograba
 dar
 cada
 paso,
 podría
 finalmente
 llegar
 a
 ocupar
el
puesto
que
tanto
anhelaba.



Tema
2.
Dimensión
ético
social
de
las
profesiones
 Introducción
al
tema
 De
acuerdo
con
los
filósofos
contemporáneos,
como
Andre
Gorz
(1998),
el
sentido
del
 trabajo
 ha
 ido
 evolucionando
 en
 estas
 últimas
 décadas.
 El
 concepto
 de
 tra‐bajo
 mensurable,
cuantificable
y
separable
de
la
persona
que
lo
“ofrece”,
susceptible
de
ser
 comparado
y
vendido
en
el
“mercado
de
trabajo”
está
en
desaparición.
 En
otras
palabras,
el
concepto
de
trabajo
como
mercancía,
característico
del
capitalismo
 industrial,
 será
 reemplazado
 por
 otras
 concepciones
 de
 trabajo
 con
 una
 mayor
 orientación
 a
 la
 realización
 plena
 que
 la
 persona
 precisa
 encontrar
 en
 su
 actividad
 profesional.
 Dentro
de
este
tema
analizaremos
la
evolución
del
concepto
de
trabajo
en
las
distintas
 eras
sociales
y
descubriremos
la
dimensión
ético
social
que
el
concepto
de
trabajo
debe
 retomar
en
la
actualidad.
Así
mismo
abordaremos
el
concepto
de
enajenación
como
uno
 de
los
problemas
más
comunes
en
el
ámbito
laboral
de
nuestra
época.
 



 Dimensiones
de
las
profesiones
 Lo
 primero
 y
 fundamental
 que
 obtiene
 un
 trabajador
 que
 concibe
 su
 profesión
 como
 puesto
 de
 trabajo
 es
 el
 salario,
 ya
 que
 todo
 trabajo
 tiene
 una
 dimensión
 económica
 que
es
lo
que
le
permite
ganarse
la
vida.
 El
 trabajo
 tiene
 además
 una
 importante
 dimensión
 social,
 se
 hace
 con
 otros
 y
 para
 otros,
así
que
el
puesto
de
trabajo
es
normalmente
un
lugar
en
común
que
compartimos
 con
otros.



Bajo
estas
dos
dimensiones,
la
concepción
del
trabajo
ha
sufrido
grandes
cambios
a
lo
 largo
 de
 cada
 periodo
 histórico.
 A
 continuación
 podrás
 apreciar
 esta
 evolución
 en
 la
 percepción
del
trabajo:
 •

El
trabajo
como
mercancía:
El
trabajo‐mercancía,
que
ha
predominado
desde
la
 era
industrial
no
aporta
cohesión
social,
tampoco
integra
a
los
grupos
humanos.
 La
 forma
 de
 relación
 existente
 se
 refiere
 a
 relaciones
 sociales
 de
 producción,
 constituyentes
de
una
maquinaria
industrial.
 El
concepto
de
utilidad
que
aporta
el
trabajo‐mercancía,
es
una
utilidad
objetiva,
 impersonal
 y
 anónima.
 El
 reconocimiento
 social
 está
 relacionado
 con
 el
 nivel
 salarial
y
las
prestaciones
obtenidas
de
él.
Es
un
trabajo‐mercancía
en
donde
la
 persona,
no
es
persona
sino
función,
y
lo
relevante
es
que
cumpla
con
la
parte
del
 proceso
 de
 producción
 en
 la
 que
 interviene,
 de
 otra
 forma
 la
 persona
 no
 tiene
 valor.
 De
acuerdo
con
André
Gorz
(1998)
la
ideología
de
este
trabajo‐mercancía
es
“qué
 importa
 el
 trabajo
 siempre
 que
 tengamos
 empleo.
 Poco
 importa
 el
 empleo,
 lo
 importante
es
tener
uno”.
En
ese
sentido
no
es
importante
cuestionarse
el
porqué
 hacer
las
cosas
sino
el
pago
a
recibir
por
ellas.
 Los
conceptos
de
dignidad
y
significado
intrínseco
no
tienen
cabida
alguna
con
el
 trabajo‐mercancía.


El
 trabajo
 como
 bendición:
 Como
 resultado
 de
 ese
 trabajo‐mercancía,
 la
 clase
 trabajadora
desvinculada
en
lo
social
y
con
vacío
de
sentido
por
la
función
que
 realiza,
 empieza
 por
 agruparse
 en
 colectivos
 para
 tratar
 de
 encontrar
 una
 identidad
que
le
permita
vincular
el
trabajo
con
sus
vidas.
 Como
respuesta
a
esta
fuerza
colectiva
el
trabajo
es
redefinido
desde
el
ámbito
 económico
al
descontinuarlo
y
abolirlo
masivamente,
fomentando
el
miedo
y
la
 inseguridad.
De
acuerdo
con
Gorz
(1998)
un
cambio
surge
y
ahora
la
ideología
se
 vuelve:
“qué
importa
el
monto
del
pago,
siempre
que
se
tenga
empleo”.
 El
 tener
 un
 trabajo
 es
 visto
 como
 una
 bendición
 por
 la
 que
 se
 está
 dispuesto
 a
 someterse,
a
sacrificarse
por
ese
bien
obtenido,
que
es
visto
como
un
privilegio
 social.
 Esta
 nueva
 ideología
 del
 miedo
 se
 resume
 en
 la
 siguiente
 frase:
 “quien
 pierde
el
empleo,
pierde
todo”.
El
trabajo
ya
no
crea
riqueza,
sino
la
riqueza
es
la
 que
crea
el
trabajo,
y
siempre
ante
la
amenaza
constante
de
desaparecer.
 Bajo
esta
concepción,
no
es
el
capital
económico
el
que
necesita
el
trabajo,
son
las
 personas
quienes
tienen
necesidad
de
él.
El
sector
económico
se
vuelve
entonces
 el
 gran
 benefactor,
 por
 lo
 que
 cualquier
 exigencia
 de
 la
 clase
 trabajadora
 para
 mejorar
 las
 condiciones
 para
 tener
 una
 vida
 digna
 por
 medio
 de
 su
 trabajo
 es
 vista
socialmente
como
ingratitud.


El
 trabajo‐bien:
 El
 trabajo‐mercancía
 pasa
 a
 ser
 un
 trabajo‐bien,
 se
 vuelve
 precario,
temporal
e
intermitente,
no
permite
la
creación
del
colectivo
e
impide
 la
 construcción
 de
 un
 pro‐yecto
 de
 vida
 mediante
 el
 trabajo.
 Así
 el
 trabajo
 se
 convierte
 en
 una
 supuesta
 fuente
 de
 identidad,
 “eres
 alguien
 si
 tienes
 empleo”,
 pero
 a
 la
 vez
 el
 trabajo
 resulta
 ser
 una
 promesa
 incumplida,
 porque
 bajo
 estas



circunstancias
 no
 se
 logra
 ser
 alguien.
 Bajo
 esta
 situación
 de
 precariedad,
 y
 sumisión
 resulta
 difícil
 que
 el
 trabajo
 sea
 un
 ámbito
 de
 autoexpresión
 y
 de
 participación
en
la
vida
social.
 Fuera
 del
 trabajo
 está
 la
 desesperanza,
 aunque
 por
 otra
 parte
 el
 trabajo
 no
 resulte
ser
esperanzador
ya
que
genera
expectativas
inevitablemente
frustradas.
 La
 competencia
 por
 el
 puesto
 de
 trabajo
 y
 posteriormente
 por
 mantenerlo,
 aumenta
la
sumisión
y
el
recelo
por
cuidar
este
privilegio.
 •

El
 trabajo
 en
 la
 sociedad
 de
 la
 información:
 El
 concepto
 de
 trabajo‐bien
 se
 afianza
 en
 la
 era
 de
 la
 sociedad
 de
 la
 información.
 Si
 bien
 las
 tecnologías
 de
 la
 información
que
por
una
parte
vuelven
más
eficientes
los
procesos
productivos
y
 de
información,
también
han
contribuido
a
una
creciente
inseguridad
laboral,
ya
 que
esta
revolución
de
la
tecnología
de
la
información
ha
provocado
la
reducción
 de
empleos
y
genera
un
alto
estrés
debido
al
analfabetismo
digital.
 Estas
nuevas
tecnologías
de
la
información
resultan
ser
diseñadas
para
tener
un
 control
total
del
proceso
de
producción,
el
trabajador
ya
no
tiene
posibilidad
de
 intervenir
 en
 dicho
 proceso.
 Este
 nuevo
 tipo
 de
 empleo
 le
 incapacita
 para
 participar
y
tomar
decisiones
que
le
permitan
una
autoexpresión
en
el
ámbito
de
 trabajo;
son
 sólo
observadores
 del
proceso
 de
 producción.
 Esta
nueva
 sociedad
 de
la
tecnología
de
la
información
si
bien
aporta
eficiencia,
incumple
la
promesa
 de
reducir
la
fatiga
laboral,
por
lo
que
tampoco
logra
mejorar
su
calidad
de
vida.


Enajenación
Laboral
 Dada
las
condiciones
actuales
es
preciso
transformar
el
concepto
de
trabajo
para
crear
a
 través
 de
 él
 nuevas
 formas
 de
 identidad.
 Es
 preciso
 romper
 con
 esas
 formas
 de
 enajenación
laboral
que
nos
advertía
Marx,
una
enajenación
de
sí
mismo,
en
donde
se
 deja
 de
 ser
 uno
 mismo
 para
 ser
 un
 medio
 de
 producción,
 que
 también
 genera
 una
 enajenación
con
el
otro,
ya
que
no
hay
vida
colectiva,
la
relación
con
el
otro
se
fractura,
 está
imposibilitada
por
el
mismo
esquema
de
vida
que
el
trabajo
ofrece.
 Por
 ello
 es
 necesario
 repensar
 en
 un
 trabajo
 que
 otorgue
 la
 posibilidad
 de
 sentido
 de
 vida
a
la
persona
concreta,
y
la
par
le
permita
crear
colectivos
humanos
indispensables
 para
la
convivencia.
 El
trabajo
debe
ofrecer
al
trabajador
una
atractiva
carrera
de
vida,
apropiarse
de
su
vida
 gracias
 a
 la
 capacidad
 de
 crear
 una
 narrativa
 a
 través
 de
 ella
 en
 el
 espacio
 y
 tiempo
 donde
la
vida
del
trabajador
adquiere
un
sentido
coherente
entre
el
pasado
el
presente
 y
 el
 futuro.
 El
 pasado
 es
 presente
 cuando
 se
 reconfigura
 en
 el
 momento
 actual
 las
 experiencias
previas.
Y
el
futuro
es
presente
cuando
se
hace
una
proyección
idealista
de
 lo
 que
 es
 el
 momento
 actual
 (González
 M.)
 Esta
 construcción
 narrativa
 implica
 que
 el
 trabajo
revalore
la
experiencia
previa
del
trabajador
y
le
provea
de
posibilidades.
 Estas
 demandas
 resultan
 ser
 contradictorias
 en
 el
 ámbito
 laboral
 actual,
 ya
 que
 se
 desdeña
la
experiencia
previa,
lo
pasado
y
se
privilegia
a
lo
nuevo,
fresco
y
joven,
y
por
 otra
parte,
la
precariedad,
la
movilidad
y
la
temporalidad
laboral
impiden
la
concreción
 de
un
proyecto
futuro.


En
busca
del
Trabajo­Significado



Es
preciso
analizar
el
estado
actual
del
trabajo
y
utilizar
la
potencialidad
creativa
para
 encontrar
 nuevas
 formas
 de
 producción
 que
 generen
 riqueza
 material,
 económica,
 humana,
social
y
ciudadana.
Crear
un
nuevo
concepto
de
trabajo
que
supere
las
formas
 del
trabajo‐mercancía,
trabajo‐bien
y
acuñe
un
nuevo
término
trabajo­significado.
 Esto
 implica
 un
 movimiento
 transformador,
 ya
 que
 sería
 necesario
 repensar
 en
 una
 relación
 laboral
 en
 donde
 se
 tome
 en
 cuenta
 las
 preferencias
 y
 necesidades
 del
 trabajador,
 que
 se
 le
 trate
 con
 respeto
 y
 no
 como
 costo
 de
 la
 organización.
 Ofertar
 un
 empleo
 no
 de
 transacción
 directa
 sino
 de
 posibilidades
 de
 vida,
 creadoras
 de
 significado.
 Por
 ello
 las
 personas
 que
 colaboran
 en
 la
 organización,
 no
 deben
 ser
 tratadas
 como
 meros
 instrumentos
 para
 la
 obtención
 de
 utilidades,
 ni
 tampoco
 únicamente
 como
 recursos
 para
 el
 logro
 de
 metas
 particulares.
 Implica
 en
 esencia
 en
 nuevo
 concepto
 de
 trabajo
 que
 reconozca
 que
 las
 personas
 tienen
 dignidad
 humana
 y
 derechos
intrínsecos,
y
que
son
fines
y
no
medios
de
producción,
un
trabajo
creado
por
 el
hombre
y
para
el
hombre,
un
trabajo
como
si
el
ser
humano
importara.
 Referencias
de
este
tema:
 -

González,
 Marina.
 Etica
 actual
 y
 profesional.
 Trabajo
 y
 profesión
 en
 la
 vida
 contemporánea.
Editorial
Thompson
 Gorz,
 André.
 (1998).
 Miserias
 del
 presente,
 riqueza
 de
 lo
 posible.
 Buenos
 Aires:
 Paidós.
 Rifkin,
J.
(1997).
El
fin
del
trabajo.
Capítulo
12
Ré



 La
 película
 “El
 diablo
 viste
 a
 la
 moda”
 está
 basada
 en
 una
 historia
 real.
 Andrea
 Barneses
una
joven
con
grandes
ideales,
se
traslada
a
la
ciudad
de
Nueva
York
con
 la
firme
convicción
de
hacer
carrera
como
escritora.


Andrea
termina
trabajando
como
asistente
de
Miranda
Priestly,
una
mujer
que
es
 editora
de
una
de
las
mayores
revistas
de
moda.
Ella
acepta
el
empleo,
aunque
no
le
 interesa
la
vida
glamorosa
de
la
moda.
 Andrea
 piensa
 que
 es
 un
 trabajo
 que
 le
 permitirá
 sobrevivir
 económicamente
 mientras
 que
 consigue
 colocarse
 en
 su
 carrera
 de
 escritora.
 Andrea
 va
 ganando
 más
experiencia
en
su
trabajo,
pero
llega
a
un
punto
en
donde
se
empieza
a
olvidar
 de
sí
misma,
a
ignorar
aquello
que
quería
llegar
a
ser,
para
cumplir
los
caprichos
y
 exigencias
de
su
jefa.


MÓDULO
 2.
 Discernimiento
 ético
 y
 principios
 en
 las
 profesiones



Tema
 3:
 Fundamentación
 ética
 y
 filosófica
 en
 los
 dilemas
 profesionales
 Introducción
al
tema
 El
 concepto
 de
 Filosofía
 suele
 considerarse
 como
 un
 término
 subjetivo,
 fugaz,
 ocioso.
 Para
muchos,
la
filosofía
suele
ser
sinónimo
de
divagar
en
algo
que
no
sirve
de
mucho
 en
la
vida
cotidiana
(especialmente
en
la
vida
cotidiana
de
nuestra
época
donde
parece
 predominar
una
cultura
basada
en
el
dicho
“el
tiempo
es
oro).
 La
filosofía
como
disciplina
debe
ser
considerada
como
un
estudio
y
reflexión
de
lo
que
 ocurre
 en
 nuestra
 vida,
 más
 allá
 de
 la
 época
 en
 la
 que
 vivamos.
 La
 filosofía
 puede
 abordarse
para
estudiar
tanto
aspectos
personales
(por
ejemplo
la
felicidad,
la
vida,
el
 amor,
 etc.),
 como
 para
 estudiar
 aspectos
 profesionales
 (por
 ejemplo,
 la
 felicidad
 relacionada
con
nuestra
profesión,
trascendencia
de
la
profesión
en
la
vida
plena,
etc.)
 En
 este
 tema
 hablaremos
 de
 algunas
 teorías
 filosóficas
 que
 abordan
 conceptos
 relevantes
 en
 el
 ámbito
 de
 los
 dilemas
 éticos
 profesionales.
 Probablemente

 no
 lleguemos
a
conocer
las
diferentes
teorías
filosóficas
que
existen,
las
más
antiguas
son
 quizá
las
más
conocidas,
como
la
de
Aristóteles
o
la
de
Platón.
 Para
 comprenderlas
 mejor
 existen
 algunas
 clasificaciones,
 en
 las
 cuales
 encontramos
 que
 podemos
 comparar
 estas
 teorías
 según
 el
 método
 que
 siguen,
 según
 el
 valor
 máximo
que
persiguen,
etc.
La
clasificación
que
nosotros
utilizaremos
para
abordar
un
 enfoque
filosófico
sobre
los
dilemas
éticos
profesionales
es
en
relación
a
lo
que
buscan
 como
base,
así
entonces
tenemos
algunas
teorías
que
piensan
que
el
fin
último
del
ser
 humano
es
la
búsqueda
de
la
felicidad
y
en
ellas
principalmente
están
la
Aristotélica
y
 las
corrientes
Hedonistas.



Sobre
la
felicidad
y
el
placer
 Filosofía
Aristotélica:
sostenía
que
todo
ser
humano
está
en
continua
búsqueda
de
la
 felicidad,
pero
esa
felicidad
será
siempre
con
fines
buenos,
entonces
no
será
pensar
en
la
 felicidad
a
toda
costa
(caiga
quien
caiga)
sin
pensar
en
las
consecuencias
en
mi
persona
 y
 hacia
 otros,
 sino
 todo
 lo
 contrario,
 recomienda
 para
 esto
 adquirir
 la
 prudencia
 buscando
ese
término
medio
entre
la
temeridad,
que
es
atreverse
a
todo
para
obtener
 un
fin,
y
la
cobardía
que
nos
limita
en
el
camino
hacia

la
obtención
de
nuestros
ideales.
 Filosofía
Hedonista:
En
el
hedonismo,
se
busca
la
felicidad

basada
en
la
obtención
del
 placer.
 El
 máximo
 exponente
 fue
 Epicuro,
 quien
 indicaba
 que
 los
 placeres
 que
 hacen
 feliz
al
hombre
debían
ser
estables
y
positivos,
no
fugaces.
Algunos
de
los
seguidores
de
 su
teoría
de
felicidad
gratificante
son
Bentham
y
J.
S.
Mill,
pero
a
diferencia
de
Epicuro
 ellos
se
preocupan
más
por
ver
la
características
de
los
placeres
que
obtendrán
para
ser
 felices,
sobre
esto,
Bentham
basa
su
teoría
en
que
la
felicidad
se
mide
por
la

cantidad
de
 placeres
que
tengamos
en
la
vida,
mientras
que
para
Mill
será
más
importante
la
calidad
 de
ese
placeres.


Dignificación
del
ser
humano
 Hay
 otras
 teorías
 éticas
 filosóficas
 que
 le
 dan
 más
 importancia
 a
 la
 dignidad
 de
 la
 persona,
en
ellas
encontramos
la
teoría
Kantiana,
aquí
Emanuel
Kant
defendía
que
los
 hombres
deber
ser
siempre
fines
en
sí
mismos,
nunca
medios
para
lograr
algo
y
plantea
 su
imperativo
categórico
con
tres
supuestos
o
formulaciones:
 1. Obra
 sólo
 según
 una
 máxima
 tal
 que
 puedas
 querer
 al
 mismo
 tiempo
 que
 se
 torne
ley
universal.
 2. Obra
 de
 tal
 modo
 que
 trates
 la
 humanidad
 tanto
 en
 tu
 persona
 como
 en
 la
 de
 cualquier
 otro,
 siempre
 como
 un
 fin
 al
 mismo
 tiempo
 y
 nunca
 solamente
 como
 un
medio.
 3. Obra
por
máximas
de
un
miembro
legislador
universal
en
un
posible
reino
de
los
 fines.
 TODAS
 las
 éticas
 actuales
 aceptan
 esta
 afirmación
 Kantiana
 de
 que
 las
 personas
 son
 absolutamente
 valiosas,
 fines
 en
 sí,
 dotados
 de
 dignidad
 y
 no
 intercambiables
 por
 un
 precio.
 Por
 otra
 parte
 las
 corrientes
 dialógicas
 también
 tienen
 su
 principal
 énfasis
 en
 la
 dignidad
de
la
persona,
en
estas
teorías
encontramos
a
filósofos
tan
importantes
como
 Sócrates,
Martin
Buber,
Apel
y
Habermas.
Para
ellos
la
dignidad
radica
principalmente
 en
que
todos
debemos
dialogar
para
llegar
a
un
acuerdo,
recordando
que
todos
somos
 interlocutores
válidos.


Desarrollo
moral
 Existen
 otras
 teorías
 más
 contemporáneas
 que
 estudian
 la
 educación
 moral
 como
 desarrollo
 de
 un
 individuo,
 es
 decir,
 un
 nivel
 elevado
 de
 educación
 moral
 refleja
 un
 nivel
elevado
de
desarrollo
de
la
persona.
 En
 estas
 teorías,
 cada
 autor
 formula
 una
 propuesta
 concreta
 en
 torno
 a
 la
 trayectoria
 que
el
sujeto
debe
recorrer
para
alcanzar
dicho
desarrollo
moral.



Dewey
estableció
tres
niveles
de
desarrollo
moral:
 1. El
nivel
premoral
o
preconvencional:
Se
caracteriza
por
una
conducta
guiada
 por
 impulsos
 sociales
 y
 biológicos.
 Hablamos
 de
 individuos
 que
 actúan
 por
 impulso
 (social
 o
 biológico)
 y
 con
 poco
 razonamiento
 de
 un
 fin
 superior
 a
 sus
 propios
impulsos.
(Lo
hice
porque
lo
sentí)
 2. El
 nivel
 convencional:
 En
 el
 segundo
 nivel
 se
 incluirían
 las
 personas
 cuya
 conducta
 está
 determinada
 por
 los
 modelos
 establecidos
 en
 el
 grupo
 al
 que
 pertenecen.
Además,
los
sujetos
aceptan
sumisamente
la
norma
sin
someterla
a
 un
proceso
de
reflexión
crítica.
(Lo
hice
porque
me
dijeron,
porque
se
espera
que
 yo
lo
haga,
porque
así
seré
aceptado,
porque
el
jefe/autoridad/poder
superior
me
 lo
indicó).
 3. El
 nivel
 autónomo:
 En
 el
 último
 el
 individuo
 actúa
 de
 acuerdo
 a
 su
 propio
 pensamiento,
 razonando
 cada
 acción
 y
 establece
 juicios
 en
 relación
 con
 los
 modelos
establecidos.
(Lo
hice
porque
considero
que
ello
es
correcto
después
de
 analizar
la
situación
acorde
con
mi
razonamiento
lógico).



 Piaget
considera
otros
tres
niveles:
 
 1. Primer
nivel
­
premoral:
En
el
que
no
existe
sentido
de
obligación
respecto
de
 las
 reglas.
 (Ejemplo:
 Un
 niño
 que
 no
 obedece
 a
 sus
 padres
 cuando
 le
 piden
 arreglar
su
cuarto)
 2. Segundo
nivel
­
heterónomo:
Se
define
por
la
obediencia
a
la
norma
y
por
una
 relación
de
obligación
respecto
de
la
autoridad.
(Ejemplo:
Un
niño
que
arregla
su
 cuarto
por
temor
a
que
lo
castiguen)
 3. Tercer
nivel
­
autónomo:
Se
tiene
en
cuenta
el
papel
y
las
consecuencias
de
las
 normas
 o
 leyes,
 pero
 en
 el
 que
 la
 obligación
 se
 basa
 en
 relaciones
 de
 reciprocidad.
(Ejemplo:
Un
niño
que
arregla
su
cuarto
porque
considera
que
es
la
 forma
de
cooperar
en
casa).
 Sofía
es
una
niña
que
pronto
cumplirá
15
años.
Poco
antes
de
cumplir
15
años,
la
 inquieta
 Sofía
 recibe
 dos
 sobres
 anónimos
 con
 preguntas
 trascendentales:
 ¿Quién
 eres
tú?
¿De
dónde
viene
el
mundo?
 Esas
interrogantes
que
han
movido
el
pensamiento
de
millones
de
seres
humanos
la
 llevan
 a
 realizar
 un
 viaje
 mágico
 de
 la
 mano
 de
 su
 maestro
 Alberto,
 un
 personaje
 que
aparece
misteriosamente
en
los
momentos
claves
de
la
historia.
 
 
 
 


Tema
 4:
 Metodologías
 de
 análisis
 de
 dilemas
 éticos
 en
 la
 toma
de
decisiones
éticas.
 Introducción
al
tema



Nuestra
 vida
 cotidiana
 se
 encuentra
 rodeada
 de
 situaciones
 que
 nos
 presentan
 conflictos
en
ocasiones
de
tipo
ético.
 A
estas
situaciones
generalmente
las
conocemos
como
dilemas
éticos.
 El
 estudio
 de
 las
 metodologías
 para
 el
 análisis
 de
 los
 dilemas
 éticos
 nos
 ayuda
 a
 clarificar
 nuestras
 ideas
 y
 de
 esa
 manera
 tomar
 mejores
 decisiones
 al
 enfrentar
 un
 dilema
ético.
 Es
 importante
 conocer
 entonces
 las
 metodologías
 más
 importantes
 para
 poder
 utilizarlas
adecuadamente.


¿Qué
es
un
dilema?
 Un
dilema
se
presenta
como
una
encrucijada
en
la
que
tenemos
varias
alternativas
 de
solución
y
nos
cuesta
trabajo
decidir
cuál
es
la
indicada,
en
algunos
casos,
son
varias
 las
 vías
 de
 acción
 que
 consideramos
 como
 adecuadas,
 e
 incluso
 a
 veces
 pareciera
 que
 cualquiera
sería
inadecuada,
pero
habrá
que
elegir
solamente
un
camino.
 Cuando
 hablamos
 específicamente
 de
 dilemas
 éticos,
 estamos
 considerando
 entonces
 que
la
dificultad
para
elegir
una
de
esas
varias
alternativas
radica
en
que
cada
una
de
 ellas
 implica
 un
 principio
 o
 valor
 ético
 que
 se
 contrapone
 (por
 ejemplo
 tener
 que
 decidir
entre
ser
leales
o
ser
justos,
o
entre
la
amistad
y
la
responsabilidad).


¿Cómo
resolver
un
dilema?
 No
 siempre
 es
 fácil
 enfrentar
 un
 dilema
 ético
 ya
 que
 entran
 en
 juego
 desde
 la
 información
 que
 poseemos
 de
 los
 hechos,
 la
 experiencia
 que
 tenemos
 de
 situaciones
 semejantes,
hasta
nuestros
propios
intereses
personales.



Por
 esto,
 se
 debe
 tratar
 de
 abordar
 con
 la
 mayor
 objetividad
 los
 dilemas
 éticos
 considerando
 variables,
 criterios,
 implicaciones
 y
 consecuencias.
 Para
 que,
 asumiendo
 nuestra
 responsabilidad
 estemos
 conscientes
 de
 que
 la
 decisión
 que
 tomaremos
 es
 solamente
 nuestra,
 pero
 que,
 alrededor
 de
 esa
 decisión,
 inevitablemente
 habrá
 otras
 personas
 involucradas
 que
 se
 verán
 afectadas
 por
 la
 resolución
 a
 la
 que
 hayamos
 llegado.
 De
ahí
la
importancia
de
no
tomar
decisiones
a
la
ligera,
sino
más
bien
decidir
a
partir
 de
un
análisis
concienzudo
para
el
cual
las
“Metodologías
de
análisis
de
dilemas
éticos”
 nos
serán
de
gran
ayuda.
 Las
principales
metodologías
para
el
análisis
de
un
dilema
ético
son:
 •

El
 modelo
 de
 obligaciones,
 ideales
 y
 efectos:
 Este
 modelo
 se
 enfoca
 en
 tres
 conceptos
clave:
 1. Obligaciones:
Restricciones
acerca
del
comportamiento.
 2. Ideales:
Nociones
de
excelencia,
la
meta
para
lograr
mayor
armonía
con
uno
 mismo
o
con
los
demás.
 3. Efectos:
Consecuencias,
ya
sean
intencionales
o
no,
de
las
decisiones.
 De
 acuerdo
 al
 análisis
 de
 estos
 3
 factores,
 el
 modelo
 nos
 indica
 los
 siguientes
 criterios:
 a. Cuando
 dos
 o
 más
 obligaciones
 estén
 en
 conflicto
 se
 debe
 elegir
 la
 más
 importante.
 b. Cuando
 dos
 o
 más
 ideales
 estén
 en
 conflicto,
 o
 cuando
 los
 ideales
 estén
 en
 conflicto
 con
 las
 obligaciones,
 se
 debe
 elegir
 la
 acción
 que
 hace
 honor
 a
 la
 que
cumpla
con
el
ideal
más
alto.
 c. Cuando
los
efectos
estén
mezclados,
es
decir
si
todas
las
decisiones
implican
 tanto
efectos
negativos
como
positivos
o
si
las
decisiones,
cualesquiera
que
 sean,
 implican
 solamente
 efectos
 negativos,
 debe
 elegirse
 la
 acción
 que
 produzca
el
mayor
bien
o
el
menor
daño.


Fuente:
 Garza,
 Juan
 Gerardo.
 Valores
 para
 el
 ejercicio
 profesional.
 Ed.
 McGraw
 Hill,
México
2004.
 
 • El
modelo
de
Nash:
Esto
modelo
sugiere
doce
preguntas
que
hay
que
hacerse
al
 examinar
qué
tan
ética
es
una
decisión
en
la
vida
profesional.
 1. ¿Ha
definido
el
problema
de
una
forma
precisa?
 2. Si
usted
fuera
la
otra
parte,
¿cómo
definiría
la
situación?
 3. ¿Cómo
se
suscitó
el
problema?
Considere
la
historia,
problema
y
síntomas.
 4. Defina
 sus
 posiciones
 en
 torno
 a
 quienes
 debe
 usted
 “responder”,
 ser
 leal
 como
 persona
 o
 como
 miembro
 de
 la
 organización.
 Defina
 sus
 deberes
 en
 torno
a
todos
los
involucrados
en
el
caso.
Por
ejemplo:
deberes
personales
vs.
 Normas
y
políticas
organizacionales.
 5. ¿Cuál
es
su
intención
al
tomar
la
decisión?
¿Estaría
orgulloso
de
las
acciones
a
 tomar?
 6. ¿Cómo
 se
 compara
 esta
 intención
 con
 los
 resultados
 posibles?
 ¿Son
 los
 resultados
negativos
o
dañinos
aún
con
buenas
intenciones?
 7. ¿Su
decisión
a
quién
o
quiénes
podría
dañar?
 8. ¿Podría
usted
discutir
el
problema
con
las
partes
afectadas
antes
de
tomar
su



decisión?
 9. ¿Se
siente
seguro
de
que
su
posición
ante
el
problema
va
a
ser
válida
por
un
 periodo
largo?
Considere
consecuencias
de
largo
plazo.
 10. ¿Podría
 compartir
 abiertamente
 su
 decisión
 con
 su
 jefe,
 director,
 familia
 y
 sociedad?
 11. ¿Se
sentiría
a
gusto
si
esta
información
se
difundiera
en
televisión?
 12. ¿Cuál
es
el
potencial
simbólico
de
su
acción
en
caso
de
ser
comprendida
por
 los
demás?
¿Y
en
caso
de
ser
incomprendida?
 13. ¿Bajo
 qué
 condiciones
 estaría
 usted
 dispuesto
 a
 hacer
 excepciones
 a
 la
 postura
que
ha
tomado
ante
el
dilema?


Fuente:
 Garza,
 Juan
 Gerardo.
 Valores
 para
 el
 ejercicio
 profesional.
 Ed.
 McGraw
 Hill,
México
2004.
 
 •

El
 modelo
 de
 Anthony
 Pagano:
 Consiste
 en
 seis
 preguntas
 o
 pruebas
 para
 analizar
 lo
 ético
 de
 una
 decisión,
 con
 ello
 se
 intenta
 buscar
 el
 punto
 central
 de
 análisis
 del
 caso,
 el
 costo‐beneficio
 (perspectiva
 utilitarista),
 el
 imperativo
 categórico,
 prueba
 de
 transparencia,
 prueba
 de
 opinión
 calificada
 así
 como
 evaluar
 la
 situación
 desde
 un
 punto
 de
 vista
 en
 el
 cual
 se
 experimente
 personalmente.
 Fuente:
 Garza,
 Juan
 Gerardo.
 Valores
 para
 el
 ejercicio
 profesional.
 Ed.
 McGraw
 Hill,
México
2004.


Fuente:
 Garza,
 Juan
 Gerardo.
 Valores
 para
 el
 ejercicio
 profesional.
 Ed.
 McGraw
 Hill,
México
2004.



 •

El
 modelo
 de
 Henderson:
 Este
 modelo
 plantea
 la
 necesidad
 de
 analizar
 en
 cualquier
caso
de
ética
cuatro
variables:
  Metas
  Motivos
  Métodos
  Consecuencias


Modelo
de
VCR:
consiste
en
el
análisis
de
las
siguientes
variables:
  Valores
  Virtudes
  Consecuencias
  Responsabilidades
  Derechos
 Fuente:
 Garza,
 Juan
 Gerardo.
 Valores
 para
 el
 ejercicio
 profesional.
 Ed.
 McGraw
 Hill,
México
2004.



 Cada
una
de
las
metodologías
revisadas
plantea
un
orden
en
la
revisión
de
los
dilemas
 éticos.
 Ninguna
 puede
 considerarse
 como
 el
 mejor
 modelo.
 Cada
 una
 de
 ellas
 tiene
 variantes,
semejanzas
y
algún
valor
agregado.
Cualquiera
de
las
metodologías
es
valiosa,
 dado
 que
 ordena
 nuestro
 pensamiento
 y
 clarifica
 los
 aspectos
 importantes
 por
 considerar
al
pretender
dar
respuesta
o
solución
a
un
dilema
ético.



Las
 metodologías
 nunca
 aseguran
 que
 podamos
 llegar
 a
 la
 mejor
 solución,
 pero
 sí
 reducen
 el
 riesgo
 de
 realizar,
 sobre
 una
 situación
 compleja,
 un
 análisis
 simplista
 o
 superficial.
 Además,
 nos
 ofrecen
 la
 posibilidad
 de
 evaluar
 la
 información,
 generar
 mejores
alternativas
de
acción
y,
sobre
todo,
asumir
el
compromiso
de
buscar
siempre
 en
 un
 dilema:
 tomar
 la
 mejor
 decisión.
 (Garza
 Juan
 Gerardo,
 Valores
 para
 el
 ejercicio
 profesional,
ed.
McGraw
Hill,
2004.)
 
 “Todos
quieren
la
verdad,
hasta
que
la
encuentran”.
Basada
en
la
novela
de
Dennis
 Lehane,
 Gone
 Baby
 Gone
 muestra
 la
 historia
 de
 dos
 detectives
 de
 Boston
 que
 investigan
 el
 secuestro
 de
 una
 pequeña
 niña,
 lo
 cual
 lleva
 a
 situaciones
 que
 provocan
una
crisis
en
ambos
tanto
a
nivel
profesional
como
personal.
 
 
 
 
 
 
 


Tema
5:
Autonomía
 Introducción
al
tema
 En
 este
 tema
 podrás
 clarificar
 la
 importancia
 de
 la
 autonomía
 tanto
 en
 el
 profesional
 como
en
el
cliente/beneficiario,
y
comprenderás
el
espacio
y
los
límites
en
cada
uno
de
 ellos.
 El
 profesional
 debe
 proponer
 con
 autonomía
 aquello
 que
 es
 bueno
 a
 quien
 presta
 sus
 servicios
profesionales,
atendiendo
a
los
bienes
internos
que
promulga
su
profesión
y
 sin
permitir
que
los
bienes
externos
sean
los
que
determinen
su
quehacer
profesional.

 Por
 otra
 parte
 el
 cliente/beneficiario
 (del
 servicio
 que
 presta
 el
 profesional)
 es
 un
 sujeto
de
derechos,
por
lo
que
debe
tener
una
palabra
decisiva
y
autónoma
en
aquello
 que
le
afecta.



La
autonomía
tiene
que
ver
tanto
con
lo
social
como
con
lo
personal.
Una
sociedad
que
 rechaza
la
intervención
externa
de
otro
gobierno
es
una
sociedad
autónoma.
También
a
 nivel
personal
uno
se
puede
negar
a
realizar
acciones
exigidas
por
otros,
y
esto
significa
 ser
una
persona
autónoma.

Es
posible
encontrar
desacuerdos
en
cómo
definir
a
una
 persona
que
tiene
autonomía
de
otra
persona
que
no
la
tiene,
en
otras
palabras
que
es
 incapaz
de
gobernarse
a
sí
misma.
Por
ejemplo,
cuando
una
persona
falla
en
gobernarse
 a
sí
misma
es
porque
no
tiene
el
poder
para
hacerlo.
Pero
¿en
qué
consiste
en
realidad
 esta
falta
de
poder?,
¿Acaso
no
está
ejerciendo
su
autoridad
cuando
ella
decide
actuar?
 ¿Cómo
es
posible
que
su
conducta
escape
de
su
control
cuando
la
persona
misma
está
 decidiendo
 hacer
 eso?
 ¿Cómo
 puede
 una
 fuerza
 externa
 causar
 que
 la
 persona
 falle
 al
 ser
una
manifestación
de
su
propio
poder
en
el
acto?
Esto
es
precisamente
lo
complejo
 de
la
autonomía
moral,
el
poder
del
agente
y
la
fuerza
que
mueve
a
la
persona.
 Y
es
que,
a
pesar
de
esta
autoridad
que
suponemos
ejercer
sobre
nosotros
mismos,
es
 posible
 que
 fallemos
 en
 gobernarnos
 a
 nosotros
 mismos.
 Anteriormente
 analizamos
 algunas
 teorías
 en
 torno
 a
 la
 educación
 moral
 como
 desarrollo
 de
 la
 persona,
 cuyos
 autores
 identifican
 un
 nivel
 intermedio
 de
 desarrollo
 en
 el
 que
 las
 acciones
 están
 determinadas
no
por
el
propio
individuo
sino
por
los
modelos
establecidos
en
el
grupo
 al
que
pertenecen
o
por
sumisión
a
otra
autoridad.
 


Cuatro
propuestas
de
aproximación
a
la
autonomía


Propuesta
 de
 los
 Coherentistas:
 Para
 esta
 corriente,
 alguien
 es
 autónomo
 si
 acepta
 los
 motivos
 por
 los
 que
 realizará
 una
 acción,
 se
 identifica
 con
 ellos,
 los
 aprueba
o
tienen
sentido
en
el
largo
plazo.
  Si
una
persona
repudia
los
motivos
para
realizar
una
acción
X
se
genera
un
 conflicto
 (no
 quiero
 hacerlo
 pero
 me
 dicen
 que
 lo
 haga:

 ¿lo
 hago?
 ¿no
 lo
 hago?).
  Por
 otra
 parte
 si
 apoya
 los
 motivos,
 estas
 acciones
 ocurren
 con
 su
 permiso
 aunque
 no
 necesariamente
 esté
 bajo
 su
 mando.
 
(lo
 haré
 porque
 me
 piden
 hacerlo
y
apruebo
los
motivos
para
hacerlo).
 • Propuesta
de
las
razones‐responsivas:
Una
persona
no
puede
autogobernarse
si
 no
posee
las
razones
para
hacerlo.
Una
persona
que
no
puede
responder
por
las
 razones
de
mantenerse
al
margen
de
una
situación
no
está
en
una
situación
ideal
 para
 autorizarse
 a
 actuar
 de
 cierta
 forma.
 El
 ejercicio
 de
 su
 autoridad
 está
 tan
 mal
concebido
que
no
hay
poder
para
legitimar
sus
motivos.
 Una
 persona
 que
 falla
 en
 apreciar
 las
 razones
 de
 una
 acción,
 no
 puede
 gobernarse
bien
a
sí
misma,
esta
persona
tomará
decisiones
que
en
el
largo
plazo
 afectarán
sus
propósitos
e
intereses.
Cuando
decidimos
algo
de
una
forma
muy
 deficiente,
en
realidad
no
estamos
decidiendo.
  Si
Y
implica
hacer
Z,
y
yo
me
autorizo
realizar
Y,
pensando
erróneamente
 que
al
hacer
Y
no
estoy
haciendo
Z,
es
claro
que
en
realidad
no
me
estoy
 autorizando
a
moverme
a
Y.
 • Propuesta
de
la
responsividad
al
razonamiento:
No
se
puede
responder
por
las
 razones
 cuando
 se
 tiene
 una
 habilidad
 limitada
 para
 razonar.
 Una
 persona
 se
 autogobierna
 cuando
 tiene
 la
 capacidad
 de
 evaluar
 sus
 propios
 motivos
 cualquiera
 que
 éstos
 sean
 y
 de
 ajustar
 estos
 motivos
 a
 las
 respuestas
 de
 las
 evaluaciones
propias.
 •


 Una
persona
cuya
educación
ha
sido
bajo
el
método
de
la
indoctrinación
 pierde
 la
 habilidad
 de
 pensar
 sus
 propias
 actitudes
 y
 cuestionarlas,
 está
 siendo
 gobernada
 por
 sus
 programadores,
 y
 no
 por
 ella
 misma.
 Un
 razonamiento
 práctico
 manipulado
 por
 otros
 no
 permitirá
 el
 autogobierno
 mediante
 el
 razonamiento.
 Tampoco
 tiene
 poder
 sobre
 los
 motivos
que
produce
este
razonamiento.
 La
diferencia
con
la
aproximación
anterior
es
que
esta
autonomía
requiere
de
ser
 autorreflexivo
 y
 los
 coherentistas
 se
 basan
 en
 actitudes
 de
 orden
 superior.
 La
 responsividad
 a
 la
 razón
 y
 la
 responsividad
 al
 razonamiento
 sugieren
 que
 el
 autogobierno
 requiere
 de
 la
 capacidad
 de
 autotransformación.
 El
 agente
 es
 capaz
de
cambiar
su
idea
si
ha
encontrado
buenas
razones
para
hacerlo.
A
 diferencia
de
los
coherentistas
quienes
afirman
que
es
posible
actuar
de
manera
 autónoma
siendo
uno
movido
por
sus
deseos
irresistibles.
 La
 responsividad
 hacia
 el
 razonamiento
 advierte
 que
 puede
 haber
 fallas
 en
 este
 proceso
 de
 razonamiento.
 Aunque
 el
 razonamiento
 del
 agente
 es
 lo
 que
 le
 autoriza
 a
 realizar
 acciones,
 pueden
 influir
 fuerzas
 no
 racionales
 en
 su
 razonamiento.
La
indoctrinación
no
prevé
a
la
persona
de
llegar
a
conclusiones
 mediante
 un
 proceso
 de
 evaluación,
 pero
 le
 puede
 impedir
 pensar
 por
 ella
 misma.
El
razonamiento
no
es
garantía
de
autonomía
porque
está
bajo
el
control
 de
fuerzas
externas.
 • Propuesta
 de
 los
 incompatibilistas:
 La
 autonomía
 es
 incompatible
 al
 determinismo.
Si
nuestras
acciones
pueden
ser
perfectamente
explicadas
por
los
 efectos
de
las
fuerzas
causales,
independientes
de
nosotros
(incluyendo
nuestras
 creencias
y
actitudes)
quiere
decir
que
no
las
gobernamos
a
ellas,
por
lo
tanto
no
 nos
gobernamos
a
nosotros
mismos.


La
autonomía
personal
en
el
ambiente
profesional
 Cuando
 el
 profesionista
 sigue
 órdenes
 de
 manera
 irracional,
 se
 considera
 parte
 de
 un
 aparato
técnico
no
pensante.
Pierde
la
posibilidad
de
controlar
su
propia
conducta
y
de
 ser
 responsable
 de
 ella.
 Por
 otra
 parte,
 cuando
 el
 profesional
 se
 reconoce
 como
 una
 persona
 digna
 y
 cree
 en
 sí
 misma
 asume
 ser
 el
 único
 responsable
 de
 sus
 actos,
 y
 entonces
la
obediencia
ciega
es
superada.
 Sin
 embargo,
 no
 todos
 los
 profesionistas
 responden
 de
 la
 misma
 forma
 ante
 la
 autoridad.
Aquellos
que
obedecen
de
manera
ciega
asumen
que
si
entran
a
laborar
en
 una
 empresa
 deben
 obedecer
 sin
 cuestionar
 las
 instrucciones
 de
 sus
 superiores.
 En
 ocasiones
estas
órdenes
implican
acciones
que
van
en
contra
de
la
propia
dignidad,
de
 la
 dignidad
 humana
 en
 general
 y
 del
 bien
 común.
 Los
 profesionistas,
 en
 este
 caso,
 experimentan
 una
 forma
 de
 desenganche
 moral,
 ya
 que
 piensan
 que
 como
 subordinados
no
son
responsables
de
su
propia
conducta
al
obedecer
órdenes.
 Sin
 embargo
 la
 ética
 profesional
 exige
 que
 el
 profesionista
 sea
 racional
 en
 sus
 decisiones
 y
 sea
 responsable
 de
 sus
 actos.
 Un
 profesional
 ético
 se
 resiste
 a
 obedecer
 órdenes
 que
 van
 contra
 sus
 propios
 principios
 o
 que
 afectan
 el
 bien
 social.
 Un
 profesionista
ético
es
autónomo.
 
 Kevin
 Lomas
 es
 un
 joven
 abogado
 de
 una
 pequeña
 ciudad,
 con
 una
 carrera
 muy
 prometedora
 pues
 nunca
 ha
 perdido
 un
 juicio.
 Su
 ambición
 por
 ganar
 todos
 los



casos
 a
 cualquier
 precio
 le
 ha
 dado
 la
 oportunidad
 de
 ser
 contratado
 por
 una
 importante
firma
de
abogados
en
Nueva
York.
 En
esta
nueva
firma
Kevin
debe
enfrentar
decisiones
importantes
con
respecto
a
su
 vida
 profesional
 y
 su
 vida
 personal.
 Por
 una
 parte
 uno
 de
 los
 clientes
 más
 importantes
de
la
empresa
es
acusado
de
asesinato
y
Kevin
cree
que
es
culpable,
y
 por
otro
lado,
la
esposa
de
Kevin
ha
caído
enferma
de
una
aparente
esquizofrenia.
 Milton,
el
director
de
la
firma,
aconseja
a
Kevin
que
deje
el
caso
para
ocuparse
de
su
 esposa.
También
le
sugiere
dejar
el
caso
si
de
verdad
cree
que
su
cliente
es
culpable.
 Sin
 embargo
 también
 apela
 a
 su
 orgullo
 al
 decirle
 que
 nadie
 es
 invencible,
 y
 que,
 quizás,
esta
sería
la
primera
vez
que
Kevin
pierda
un
caso.
Kevin
se
siente
herido
en
 su
 vanidad,
 toma
 la
 decisión
 de
 seguir
 adelante
 con
 la
 defensa
 del
 caso
 y
 no
 ocuparse
de
su
esposa
enferma.



 


Tema
6:
Beneficencia
y
no
maleficencia
 Introducción
al
tema
 En
 este
 tema
 podrás
 identificar
 el
 principio
 de
 beneficencia
 en
 sus
 dos
 dimensiones:
 hacer
bien
una
actividad
y
hacer
el
bien
a
otros
mediante
una
actividad
bien
hecha.
 También
 identificarás
 los
 diversos
 beneficios
 que
 buscan
 las
 instituciones
 en
 las
 que
 laboran
los
profesionales.
 Serás
 capaz
 de
 clarificar
 cómo
 un
 profesionista
 que
 se
 monta
 sobre
 los
 bienes
 extrínsecos,
 margina
 los
 bienes
 intrínsecos,
 así
 como
 las
 consecuencias
 que
 estos
 provocan
en
la
sociedad.
 



Los
profesionales
están
obligados
a
hacer
bien
lo
que
hacen,
esa
es
su
principal
forma
 de
hacer
el
bien
a
quienes
acuden
a
solicitar
sus
bienes
o
servicios
profesionales.
 Este
 principio
 ha
 sido
 vinculado
 con
 el
 tema
 del
 paternalismo,
 sin
 embargo
 aplicar
 debidamente
 el
 principio
 de
 beneficencia
 es
 más
 una
 responsabilidad
 profesional
 que
 una
 actitud
 paternalista.
 El
 paternalismo
 se
 presenta
 cuando
 se
 busca
 el
 principio
 de
 beneficencia
pero
sin
articular
el
principio
de
autonomía.
Por
esta
razón,
para
hacer
el
 bien,
es
necesario
que
esté
vinculado
con
la
autonomía.
 El
 principio
 de
 beneficencia
 suele
 articularse
 en
 conjunto
 con
 el
 principio
 de
 no
 maleficencia.
 Es
 decir,
 el
 profesional
 sopesa
 los
 beneficios
 y
 los
 perjuicios
 de
 sus
 diferentes
 alternativas
 de
 acción.
 Sin
 embargo
 analizar
 el
 principio
 de
 beneficencia
 sobre
 las
 consecuencias
 (un
 mero
 cálculo
 utilitarista)
 es
 una
 perspectiva,
 pero
 no
 la
 única.
 Por
otra
parte
el
principio
de
no
maleficencia
no
debe
ser
únicamente
la
contraparte
del
 principio
 de
 beneficencia.
 El
 principio
 de
 no
 maleficencia
 debe
 funcionar
 como
 la
 contraparte
de
cualquier
otro
principio
profesional.
 Desde
una
perspectiva
Aristotélica
el
principio
de
beneficencia
trataría
del
bien
al
que
 está
ordenada
dicha
profesión.
Un
buen
profesionista
sería
aquel
que
logra
hacer
bien
 aquello
que
la
sociedad
espera
de
esa
profesión,
aquello
que
le
da
legitimidad
social.
 En
palabras
de
Aristóteles
es
posible
afirmar
que
toda
profesión
tiende
hacia
algún
bien.
 En
este
sentido
no
sólo
se
juzga
a
la
actividad
profesional,
sino
al
profesional
en
sí.
En
el
 ámbito
profesional
los
servicios
profesionales
que
se
prestan
deben
estar
orientados
al
 bien
vivir.
 Cuando
 el
 profesional
 logra
 concatenar
 todos
 los
 diferentes
 bienes
 con
 las
 distintas
 profesiones
 todos
 estos
 bienes
 se
 orientan
 a
 un
 fin
 último
 que
 es
 la
 felicidad
 o
 eudaimonía,
 bien
 vivir
 y
 actuar
 bien.
 Todos
 los
 bienes
 deberían
 estar
 subordinados
 a
 este
bien
supremo
que
es
la
felicidad.
 Toda
profesión
tiene
bienes
intrínsecos
y
bienes
extrínsecos,
los
bienes
intrínsecos
son
 la
 razón
 de
 ser
 de
 la
 profesión,
 aquello
 que
 la
 legítima
 ante
 la
 sociedad.
 Los
 bienes
 extrínsecos
 son
 los
 bienes
 derivados
 de
 la
 orientación
 del
 profesional
 (el
 reconocimiento
 social,
 el
 beneficio
 económico,
 la
 reputación
 etc.)
 hacia
 los
 bienes
 intrínsecos.
Cuando
el
profesional
sustituye
los
bienes
intrínsecos
por
los
extrínsecos,
el
 profesional
 se
 corrompe
 y
 la
 búsqueda
 del
 principio
 de
 beneficencia
 queda
 imposibilitada.
 Por
 esta
 razón
 de
 los
 profesionales
 se
 espera
 que
 no
 ejerzan
 su
 profesión
por
afán
de
lucro
sino
que
encaminen
su
actividad
al
beneficio
que
brindan
a
 la
sociedad
 Referencia:
Hortal,
Jesús.
Ética
de
las
profesiones.
España.
Desclée:
2002.
 
 En
 la
 película
 “Acción
 Civil”,
 basada
 en
 hechos
 reales,
 ocho
 familias
 de
 Wobum,
 Massachusetts,
emprenden
un
proceso
judicial
contra
dos
poderosas
corporaciones
 a
las
que
acusan
de
haber
contaminado
el
agua
del
pueblo
con
residuos
químicos.
El
 agua
contaminada
ha
provocado
la
muerte
por
leucemia
a
sus
hijos.
 Un
abogado
de
apellido
Schlichtman
se
hace
cargo
del
caso,
llegando
hasta
el
punto



de
 quedar
 en
 la
 ruina
 debido
 al
 financiamiento
 de
 los
 estudios
 sobre
 el
 impacto
 ambiental
de
ambas
compañías.
La
lucha
del
abogado
por
la
verdad
y
el
estar
cara
 a
 cara
 con
 el
 dolor
 de
 las
 familias
 afectadas
 por
 los
 desechos
 tóxicos
 lo
 llevan
 a
 perderlo
todo.
 
 
 
 
 
 
 


Tema
7:
Responsabilidad
personal
y
colectiva
 Introducción
al
tema
 En
 este
 tema
 podrás
 analizar
 el
 principio
 de
 responsabilidad
 personal
 y
 colectiva.
 Entenderás
que
para
el
profesional
hay
una
responsabilidad
externa
e
interna,
es
decir
 aquella
que
tiene
que
ver
con
la
persona
misma.
 También
 distinguirás
 las
 diferentes
 posiciones
 que
 se
 asumen
 frente
 al
 principio
 de
 responsabilidad.
Y
finalmente
conocerás
cómo
la
responsabilidad
colectiva
hace
el
tema
 de
la
responsabilidad
más
complejo
ya
que
ahí
interviene
el
concepto
del
grupo.
 



 Un
 profesional
 al
 ejercer
 en
 su
 práctica
 toma
 decisiones
 y
 lleva
 a
 cabo
 acciones
 que
 posteriormente
 son
 juzgadas
 por
 aquellos
 quienes
 se
 vean
 afectados
 directa
 o
 indirectamente
 por
 dichas
 acciones.
 En
 ese
 sentido,
 el
 profesional
 no
 sólo
 recibe
 el
 juicio
externo
de
lo
que
es
su
quehacer
profesional,
sino
que
además
puede
ser
juzgado
 por
 sí
 mismo
 en
 cuanto
 al
 mérito
 o
 culpabilidad
 de
 la
 decisión
 y
 acción
 realizada.
 El



profesionista
va
definiendo
quién
es,
en
la
medida
en
que
responde
por
sus
acciones.
 Además
 de
 la
 apreciación
 externa
 e
 interna
 del
 quehacer
 del
 profesional,
 la
 responsabilidad
 moral
 también
 implica
 respetar
 obligaciones
 y
 derechos
 definidos
 en
 un
marco
social,
el
cumplimiento
de
ellas
es
responsabilidad
del
profesional.
El
término
 de
responsabilidad
del
profesional
adquiere
particular
relevancia
cuando
se
destaca
la
 importancia
 del
 ser
 humano
 en
 sociedad,
 ya
 que
 las
 personas
 somos
 agentes
 moralmente
responsables.
 La
responsabilidad
moral
reside
en
la
capacidad
de
tener
el
control
sobre
aquello
 que
se
actúa.
 
 Entender
 correctamente
 el
 concepto
 de
 responsabilidad
 moral
 es
 importante
 y
 esto
 conlleva
a
tener
en
cuenta
también
los
problemas
filosóficos
de
su
interpretación.
 Por
ejemplo,
la
capacidad
de
ejercer
el
control
ha
sido
discutida
desde
el
fatalismo,
en
 otras
palabras
que
el
destino
ya
está
predeterminado
sin
importar
el
control
que
pueda
 tener
 la
 persona.
 Aprobar
 el
 fatalismo
 implica
 que
 nadie
 tenga
 responsabilidad
 sobre
 sus
 actos
 ya
 que
 la
 persona
 tiene
 un
 futuro
 predestinado,
 éste
 no
 es
 un
 argumento
 sólido
para
evadir
la
responsabilidad
moral.
 Además
del
fatalismo
ha
habido
otras
propuestas
como
la
Aristotélica
que
expresa
que
 sólo
se
puede
ser
responsable
moralmente
cuando
se
tiene
capacidad
de
decidir
y
esta
 decisión
es
voluntaria,
y
en
condiciones
de
libertad.
 También
 se
 han
 discutido
 otras
 formas
 como
 el
 determinismo
 causal,
 “todo
 lo
 que
 ocurre
se
debe
a
condiciones
previas”.
Y
el
determinismo
científico,
“todo
lo
que
ocurre
 es
a
causa
del
universo”.
Y
finalmente
el
determinismo
teológico,
“todo
lo
que
acontece
 es
la
voluntad
de
Dios”.
 Aunque
estas
corrientes
pueden
diluir
la
responsabilidad
moral,
sus
implicaciones
son
 diferentes.
 Para
 el
 fatalismo,
 no
 importa
 lo
 que
 suceda,
 el
 ser
 está
 destinado
 a
 un
 fin.
 Para
 el
 determinismo
 las
 deliberaciones
 elecciones
 y
 acciones
 permiten
 la
 realización
 de
ese
fin.
 
 Uno
de
los
aportes
más
importante
sobre
responsabilidad
moral
lo
plantea
Strawson.
 Él
aporta
un
argumento
basado
en
la
racionalidad
de
la
responsabilidad
moral.
En
ese
 sentido
decidir
de
manera
responsable
implica
escoger
racionalmente
¿Qué
ganancias
y
 pérdidas
 implican
 para
 la
 vida
 humana?,
 ¿Qué
 enriquece
 o
 qué
 empobrece
 la
 vida
 humana?;
 (Strawson
 1962)
 Esta
 forma
 de
 racionalidad
 se
 trata
 de
 una
 racionalidad
 práctica.
 Para
 Strawson
 no
 sería
 racional
 que
 se
 rechazara
 el
 concepto
 de
 responsabilidad
 moral.

 Al
 rechazar
 la
 responsabilidad
 moral
 también
 se
 niega
 la
 importancia
del
comportamiento
social
y
emocional
que
al
final
de
cuentas
menoscaba
 la
calidad
de
vida
del
ser
humano.
 Por
 otra
 parte,
 además
 de
 la
 racionalidad
 práctica,
 también
 hay
 una
 propuesta
 de
 racionalidad
 epistémica
 que
 no
 tiene
 que
 ver
 con
 las
 consecuencias
 pero
 sí
 con
 reconocer
 qué
 vigencia
 tienen
 las
 creencias
 que
 entran
 dentro
 de
 esta
 racionalidad
 (Ayer
1980).
La
racionalidad
epistémica
permite
justificar
la
responsabilidad
moral
en
 donde
 las
 prácticas
 deben
 ser
 coherentes
 con
 las
 ideas,
 e
 independientemente
 de
 lo



benéficas
que
dichas
prácticas
puedan
ser
para
nuestras
vidas.
 Así
 la
 responsabilidad
 del
 profesional
 cuestionaría
 desde
 la
 racionalidad
 práctica
 si
 la
 decisión
enriquece
la
vida
humana
o
bien
desde
la
racionalidad
práctica
reconocer
si
las
 ideas
 son
 vigentes
 y
 si
 logran
 cierta
 coherencia
 de
 las
 acciones
 que
 el
 profesional
 emprende.
 


Responsabilidad
colectiva
 El
 abordaje
 de
 la
 Responsabilidad
 colectiva
 desde
 el
 punto
 de
 vista
 filosófico
 propone
 tres
 líneas:
 La
 relación
 entre
 responsabilidad
 colectiva
 y
 los
 valores
 individuales
 de
 libertad
y
justicia,
la
construcción
intelectual
de
los
actos
colectivos
y
la
responsabilidad
 de
un
individuo
dentro
del
grupo.
 El
 término
 de
 “Responsabilidad
 Colectiva”
 en
 el
 ámbito
 de
 las
 profesiones
 va
 relacionado
con
la
responsabilidad
de
las
acciones
al
igual
que
con
la
culpabilidad
y
las
 repercusiones
derivadas
de
esas
acciones
dentro
de
un
grupo.
 Sobre
la
responsabilidad
colectiva
hay
dos
posiciones
contrarias:
 1. Por
 una
 parte
 se
 argumenta
 que
 no
 puede
 haber
 responsabilidad
 colectiva,
 puesto
 que
 cada
 persona
 es
 un
 individuo
 y
 se
 le
 debe
 tratar
 como
tal.
 El
 primer
 punto
 central
 de
 discusión
 es
 dilucidar
 si
 es
 posible
 que
 haya
 intenciones
 grupales
 así
 como
 acciones
 colectivas.
 Si
 no
 hay
 acciones
 colectivas,
 y
 sólo
 hay
 acciones
 en
 lo
 individual,
 alguien
 que
 pertenece
 a
 un
 grupo
no
puede
ser
acusado
por
los
daños
que
causaron
otros
de
ese
mismo
 grupo.
También
el
mismo
cuestionamiento
aplica
para
las
intenciones,
en
el
 entendido
 que
 toda
 intención
 precede
 a
 la
 acción.
 Las
 intenciones
 no
 son
 grupales,
 son
 individuales,
 están
 vinculadas
 al
 individuo
 particular
 puesto
 que
los
“grupos”
no
tienen
mente
tampoco
tienen
creencias,
ni
voluntad
y
por
 lo
tanto
no
puede
haber
intenciones
en
ellos.
 2. Por
otra
parte
está
la
idea
a
favor
de
que
el
individuo
al
formar
parte
de
 un
grupo,
pierde
su
unicidad
y
comparte
la
responsabilidad.
 La
 posición
 contraria
 argumenta
 que
 existen
 situaciones
 en
 la
 que
 los
 individuos
 se
 disuelven
 y
 se
 hace
 referencia
 al
 grupo.
 Este
 es
 el
 caso
 de
 un
 equipo
 deportivo.
 Las
 acciones
 en
 lo
 individual
 son
 hechas
 a
 nombre
 del
 grupo.
 Si
 bien
 una
 persona
 puede
 no
 haber
 colaborado
 activamente
 en
 el
 grupo,
si
ya
conoce
cuál
es
la
razón
de
ser
de
este
grupo,
asume
entonces
una
 responsabilidad
 moral
 por
 las
 acciones
 del
 grupo
 al
 decidir
 afiliarse
 a
 tal
 organización.
 
 En
el
ámbito
organizacional
la
responsabilidad
personal
y
colectiva
suele
tomar
algunos
 matices,
a
continuación
se
presentan
distintas
formas
de
asumir
la
responsabilidad.
 •

Jerárquica:
 Se
 caracteriza
 por
 una
 estricta
 lealtad
 a
 los
 superiores,
 lo
 que
 se
 espera
 del
 profesional
 no
 es
 la
 imparcialidad,
 sino
 una
 completa
 lealtad
 a
 los
 deseos
y
requerimientos
del
líder.
 Personal:
 Enfatiza
 en
 las
 creencias
 y
 los
 valores
 personales
 del
 profesional.
 Cuando
 éste
 encuentra
 que
 la
 acción
 es
 irresponsable,
 la
 lealtad
 a
 su
 propia



• • •

conciencia
y
su
propia
identidad
deberá
determinar
su
decisión
final.
 Social:
 Su
 enfoque
 no
 reside
 en
 valores
 y
 normas
 personales,
 sino
 en
 valores
 sociales
 como
 el
 compañerismo
 y
 confianza.
 La
 lealtad
 hacia
 los
 otros
 compañeros
de
la
organización
adquiere
relevancia
(jefe,
colega,
subordinado).
 Profesional:
Se
enfatiza
en
la
ética
profesional
y
la
lealtad
de
la
profesión
grupal.
 Se
es
leal
al
código
de
valores
definidos
en
el
gremio
profesional.
 Cívica:
Hace
énfasis
en
los
valores
cívicos,
como
la
democracia
y
el
interés
social.



 Estas
son
alternativas
que
el
profesional
puede
asumir
como
posición
ante
un
problema
 ético
que
esté
sucediendo
en
la
organización:


La
película
“Tierra
Fría”
relata
una
historia
que
está
inspirada
en
un
caso
real.
 Se
 trata
 de
 la
 historia
 de
 Josey
 Amies,
 una
 mujer
 que
 luego
 de
 divorciarse
 de
 su
 esposo
decide
volver
a
su
lugar
de
origen
en
el
norte
de
Minnesota
para
reconstruir
 su
vida
junto
con
sus
dos
hijos.
Una
amiga
le
insiste
para
que
comience
a
trabajar
 en
 la
 mina
 del
 pueblo.
 El
 trabajo
 en
 la
 mina
 es
 sumamente
 difícil
 debido
 a
 la
 competencia
de
los
hombres
que
trabajan
en
ese
lugar.
 A
 pesar
 de
 las
 dificultades,
 ella
 sigue
 adelante,
 aunque
 eso
 signifique
 pelear
 sola
 por
su
familia
y
por
ella
misma.
Josey
entabló
uno
de
los
primeros
juicios
por
acoso
 sexual
en
Estados
Unidos
contra
la
minera
ya
que
las
mujeres
en
esta
empresa
eran
 víctimas
y
testigos
de
los
abusos
contra
las
mujeres
en
la
empresa.
 
 
 
 
 
 
 


Tema
8:
confianza,
lealtad
y
límites
 Introducción
al
tema



La
legitimidad
de
la
confianza
se
basa
en
que
la
persona
que
confía
tiene
la
posibilidad
 de
 confiar
 y
 a
 quién
 se
 le
 confía
 tiene
 la
 posibilidad
 de
 ser
 confiable.
 En
 este
 sentido
 para
 legitimar
 la
 confianza
 tienen
 importancia
 las
 experiencias
 previas,
 la
 situación
 actual
y
las
expectativas
futuras.
 La
 confianza
 ayuda
 a
 construir
 relaciones
 con
 otros
 profesionales
 e
 integrantes
 de
 la
 organización
 con
 los
 que
 se
 interactúa
 dentro
 y
 fuera
 de
 ella.
 La
 confianza
 también
 permite
afianzar
relaciones
de
dependencia
entre
el
profesional
y
los
otros
integrantes
 de
la
organización.
 Por
otra
parte
la
confianza
siempre
involucra
un
cierto
riesgo
de
que
el
profesional
en
el
 cual
se
confía
va
a
decepcionar
a
la
persona
que
está
confiando
en
ella,
que
puede
ser
un
 colaborador,
jefe
o
colega
o
una
persona
externa.
Cuando
se
tiene
la
plena
seguridad
de
 que
aquel
en
quien
se
confía
va
a
hacer
lo
que
le
corresponde,
no
es
necesario
tener
que
 confiar,
ya
que
se
asume
que
así
va
a
ser.
Sin
embargo,
es
importante
reconocer
que
el
 ser
 humano
 tiene
 libertad
 de
 elección
 y
 en
 ese
 sentido
 puede
 elegir
 entre
 actuar
 correspondiendo
a
la
confianza
o
no,
por
esta
razón
a
menudo
se
tiene
que
confiar
en
la
 gente.
 En
 este
 tema
 comprenderás
 porqué
 la
 confianza
 en
 la
 práctica
 profesional
 es
 un
 elemento
 importante
 en
 las
 relaciones
 laborales
 que
 el
 profesional
 entabla
 con
 los
 demás.
 



 La
confianza
en
el
ámbito
profesional
es
una
actitud
que
se
tiene
hacia
las
personas
de
 las
que
se
espera
sean
fiables,
donde
la
fiabilidad
es
una
propiedad,
no
una
actitud.
 Aunque
 la
 confianza
 en
 el
 ámbito
 profesional
 en
 sí
 demanda
 una
 cierta
 aceptación
 de
 riesgo,
 no
 se
 puede
 confiar
 pensando
 que
 el
 otro
 es
 un
 traidor.
 En
 la
 relación
 de
 confianza
 que
 el
 profesional
 tiene
 con
 los
 demás
 también
 se
 tiene
 una
 inclinación
 a
 esperar
 lo
 mejor
 de
 la
 otra
 persona,
 así
 como
 que
 los
 otros
 esperen
 lo
 mejor
 del



profesional.
También
implica
la
creencia
u
optimismo
de
que
tanto
la
persona
como
el
 profesional
 tienen
 las
 competencias
 necesarias
 que
 demanda
 su
 puesto
 y/o
 título
 profesional
(confianza­competencia).
 Además
de
creer
en
las
competencias
de
ambos,
se
cree
en
los
compromisos
que
cada
 quien
asume.
Este
compromiso
puede
derivar
tanto
de
las
normas
como
de
la
voluntad
 de
 cada
 uno
 (confianza­norma).En
 otras
 palabras
 hay
 relaciones
 profesionales
 en
 donde
la
fuerza
reside
en
el
respeto
a
un
contrato
implícito
o
explícito
establecido,
con
 reglas
 claras
 de
 lo
 que
 está
 permitido
 o
 prohibido,
 como
 parte
 de
 una
 relación
 profesional.
 Pero
 no
 todas
 las
 relaciones
 profesionales
 requieren
 de
 un
 contrato
 para
 lograr
 un
 compromiso,
también
el
compromiso
puede
surgir
de
la
voluntad
humana.
Finalmente
 otra
 forma
 de
 compromiso
 reside
 en
 definir
 el
 tipo
 de
 profesional
 que
 quiero
 ser,
 es
 decir,
ser
alguien
confiable,
no
reside
en
el
contrato
o
voluntad
sino
en
el
ámbito
de
las
 virtudes.
(confianza­virtud).
 
 La
 confianza
 puede
 surgir
 de
 un
 ejercicio
 racional,
 se
 confía
 porque
 se
 tienen
 lo
 antecedentes
 de
 que
 esta
 persona
 será
 capaz
 de
 realizar
 la
 tarea
 encomendada
 (confianza­racional).
 También
se
puede
confiar
por
estrategia,
es
decir,
porque
es
necesario
confiar,
ya
que
 de
 otra
 forma
 no
 se
 pudiera
 dar
 un
 paso
 (confianza­estratégica).
 Sea
 cual
 sea
 la
 racionalidad
 que
 subyace
 en
 la
 confianza,
 es
 necesario
 que
 el
 profesional
 no
 se
 base
 exclusivamente
 en
 la
 intuición,
 sino
 que
 racionalmente
 decida
 confiar
 en
 el
 otro.
 


 
La
 confianza
 permite
 generar
 un
 valor
 instrumental,
 alguien
 podría
 argumentar
 que
 confiar
 incrementa
 ampliamente
 las
 oportunidades
 de
 cooperar
 con
 otros
 y
 de
 beneficiarnos
de
esa
cooperación;
pero,
claro,
solo
podríamos
beneficiarnos
si
la
gente
 en
 quienes
 confiamos
 generalmente
 cooperan
 también
 (confianza­instrumental).
 La
 confianza
también
permite
generar
un
valor
intrínseco.
Por
ejemplo
genera
autonomía
 en
 la
 persona,
 ya
 que
 al
 confiar
 en
 sí
 mismo,
 también
 se
 genera
 un
 respeto
 por
 uno
 mismo
y
por
los
demás.
 La
confianza
se
vuelve
un
asunto
emocional
cuando
la
persona
se
ve
influida
por
formas
 de
 ser
 en
 donde
 se
 pone
 deliberadamente
 atención
 a
 lo
 que
 hace
 a
 otras
 personas
 confiables,
y
al
hacerlo
se
cultiva
la
confianza
en
ellas.
 
 Aunque
la
confianza
resulta
ser
un
principio
importante
para
la
práctica
profesional,
es
 importante
 reconocer
 que
 la
 confianza
 en
 muchas
 ocasiones
 va
 acompañada
 de
 la
 lealtad
 del
 profesional
 a
 su
 jefe.
 Si
 bien
 es
 importante
 que
 el
 jefe
 confíe
 en
 el
 profesional,
 esta
 confianza
 debe
 residir
 en
 aquella
 confianza
 que
 uno
 se
 tiene
 a
 sí
 mismo.
En
este
sentido,
el
profesional
que
confía
en
él
mismo,
sabe
que
no
accederá
a
 realizar
acciones
carentes
de
ética,
aunque
por
ello
traicione
su
lealtad
al
jefe
directo.
 Una
lealtad
que
implica
no
respetar
la
dignidad
como
profesional
o
la
dignidad
de
 los
otros,
se
convierte
en
un
asunto
de
complicidad
y
no
de
lealtad.
 Las
 relaciones
 de
 confianza
 son
 importantes
 para
 la
 práctica
 profesional,
 sobretodo
 porque
los
servicios
que
ofrece
un
profesional
dependen
de
otros
y
a
su
vez
el
servicio
 que
 este
 ofrece
 servirá
 a
 otros
 hasta
 llegar
 al
 cliente‐beneficiario.
 Una
 sociedad
 en



donde
 no
 se
 tiene
 confianza
 en
 la
 práctica
 de
 una
 profesión
 impide
 que
 ese
 ámbito
 profesional
prospere.
 La
 confianza
 en
 una
 profesión
 constituye
 una
 parte
 de
 los
 cimientos
 para
 un
 buen
 funcionamiento
social.
 
 La
 película
 “El
 pianista”
 está
 ubicada
 en
 Varsovia
 en
 el
 año
 1939
 durante
 la
 Segunda
Guerra
Mundial.
Un
pianista
polaco
de
origen
judío,
Wladyslaw
Szpilman,
 interpreta
un
tema
de
Chopin
en
la
radio
nacional
de
Polonia
mientras
las
fuerzas
 alemanas
 bombardean
 la
 ciudad.
 Al
 ser
 invadida
 la
 ciudad
 por
 el
 régimen
 nazi
 todos
 los
 judíos
 se
 ven
 obligados
 a
 dejar
 su
 casa
 y
 sus
 pertenencias
 para
 trasladarse
 hacia
 al
 ghetto
 de
 Varsovia.
 

Szpilman
 logra
 huir
 gracias
 al
 apoyo
 de
 otros
 amigos
 alemanes
 que
 le
 habían
 conocido
 por
 su
 talento
 como
 pianista.
 Szpilman
 se
 traslada
 de
 un
 escondite
 a
 otro,
 hasta
 que
 la
 ciudad
 empieza
 a
 ser
 destruida.
Finalmente
se
oculta
en
el
ático
de
una
casa
grande,
en
ruinas,
pero
sin
 saberlo,
en
esta
casa
también
reside
uno
de
los
capitanes
nazis
del
ejército
alemán.
 En
este
fragmento
se
podrá
apreciar
la
confianza
que
le
tiene
Szpilman
al
capitán
 nazi
cuando
le
asegura
que
no
lo
delatará.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


Tema
9:
Respeto,
dignidad
humana
y
justicia
 Introducción
al
tema
 Tal
como
veremos
en
este
tema,
la
idea
de
dignidad
humana
ha
evolucionado
a
través
 de
la
historia.
Sin
embargo
debido
a
los
escollos
sociales
(como
el
elitismo
intelectual,
 las
 diferencias
 socio‐económicas,
 las
 relaciones
 asimétricas
 de
 poder,
 los
 liderazgos
 autoritarios
etc.)

la
dignidad
humana
suele
ser
violentada
con
facilidad.
 En
 este
 tema
 comprenderás
 porqué
 el
 respeto
 a
 la
 dignidad
 humana
 en
 la
 práctica
 profesional

es
un
principio
básico
ya
que
subyace
a
cualquier
otro
de
los
principios
de
 la
 ética
 profesional.
 Si
 no
 hay
 respeto
 a
 la
 dignidad
 humana,
 el
 cumplimiento
 de
 los
 otros
 principios
 carece
 de
 esencia,
 se
 quedan
 huecos
 y
 pueden
 ser
 fácilmente
 vulnerados.
 Todo
profesionista
que
aspira
a
ser
un
profesionista
ético
precisa

reconocer
la
dignidad
 humana
del
otro

para
el
que
ejerce
su
profesión.
 
 
 
 



Dignidad
humana
 La
expresión
dignidad
humana
está
constituida
por
el
predicado
humano
y
el
sustantivo
 dignidad.
En
otras
palabras
“humano”
es
el
adjetivo
que
califica
al
sustantivo
“dignidad”,
 determina
el
tipo
de
dignidad
a
la
que
nos
estamos
refiriendo,
que
es
la
humana.
 Humano
tiene
su
raíz
etimológica
en
el
latín
humus,
tierra,
lo
humano,
es
lo
de
la
tierra.
 Dignidad
 viene
 de
 latín
 “decus”
 que
 significa
 ornamento
 distinción,
 honor,
 gloria.
 Dignidad
se
entendería
como
aquello
permanente
que
por
derecho
debe
ser
respetado,
 por
su
incomparable
valor.
 La
idea
de
la
dignidad
humana
surge
cada
vez
que
se
intenta
expresar
lo
importante
que
 es
 el
 ser
 humano.
 Por
 esta
 razón
 tanto
 dignidad
 humana
 como
 persona
 humana
 son
 términos
que
se
incluyen
en
la
Declaración
Universal
de
los
Derechos
Humanos,
no
 sólo
 se
 incluyen
 sino
 que
 este
 binomio
 es
 el
 fundamento
 de
 todos
 los
 derechos
 declarados.
 Cuando
 la
 dignidad
 y
 lo
 humano
 se
 unen
 para
 formar
 una
 conjunción
 forman
 la
 expresión
 de
 dignidad
 humana.
 La
 idea
 de
 la
 dignidad
 humana
 abarca
 la
 idea
 del
 reconocimiento,
así
el
principio
de
la
dignidad
humana
hace
patente
que
la
experiencia
 de
 su
 reconocimiento
 es
 posible
 en
 todo
 ser
 humano.
 Al
 reconocer
 el
 valor
 intrínseco
 del
 “otro”
 ese
 valor
 se
 experimenta
 como
 el
 propio.
 En
 otras
 palabras
 al
 reconocer
 el
 valor
de
la
dignidad
humana
del
otro,
es
que
soy
capaz
de
reconocer
mi
propia
dignidad
 humana.
 


Evolución
del
concepto
de
"Dignidad
humana"
 Existen
 diferentes
 aproximaciones
 al
 término
 dignidad
 humana
 a
 través
 de
 la
 historia
 que
han
sido
delimitados
en
cuatro
diferentes
marcos:



Centrado
 en
 el
 cosmos:
 Tanto
 en
 la
 República
 de
 Roma,
 como
 en
 el
 posterior
 imperio,
dignitas
era
un
derecho
propio
que
demandaba
respeto,
ya
sea
por
los
 logros
 políticos,
 militares
 o
 administrativos.
 Para
 los
 griegos
 era
 el
 valor
 de
 alguien.

 El
 valor
 dependía
 tanto
 del
 carácter
 como
 del
 reconocimiento
 social.
 Para
Aristóteles
no
todos
los
seres
humanos
por
el
hecho
de
serlo,
tenían
axia
(o
 valor).
La
axia
era
precisamente
lo
que
marcaba
distinciones
entre
ellos.
No
eran
 iguales
ni
tenían
el
mismo
estatus,
ser
justo
era
hacer
una
distribución
basada
en
 sus
diferentes
axia,
es
decir
en
sus
diferentes
valores
ante
la
sociedad.
 Cicerón,
 se
 refiere
 a
 la
 idea
 de
 la
 dignidad
 humana
 como
 aquello
 que
 le
 da
 un
 estatus
 superior
 al
 ser
 humano
 debido
 a
 que
 posee
 una
 mente
 superior,
 en
 relación
a
las
bestias.
Esta
superioridad
no
sólo
les
obliga
a
mantener
su
estatus
 superior
a
las
bestias,
sino
que
incluso
le
da
el
derecho
a
gobernar
el
mundo.
 Para
Cicerón
no
hay
nada
más
divino
que
la
razón,
es
la
fuerza
maravillosa
que
 sólo
 es
 compartida
 con
 los
 dioses.
 Tanto
 dioses
 como
 humanos
 comparten
 una
 riqueza
común
que
es
el
universo
y
el
cosmos.
Lo
interesante
es
que
el
término
 de
dignidad
humana
que
se
basaba
en
la
igualdad
en
el
sentido
que
marcaba
la
 distinción
entre
las
bestias
y
los
dioses,
había
desigualdades
en
su
naturaleza
que
 lo
hacían
merecer
más
que
otros.
 Tanto
Aristóteles
como
Cicerón,
estaban
a
favor
de
la
aristocracia
constituida
en
 base
 a
 los
 méritos,
 un
 mérito
 adquirido
 por
 su
 actuar
 acorde
 a
 su
 dignidad
 o
 “decus”.
La
dignidad
también
demandaba
el
respecto
entre
los
seres
humanos
y
 una
conducta
propia,
lo
que
serían
las
bases
de
las
leyes
de
la
república.

Así
pues
 para
Cicerón,
la
dignidad
humana
es
una
prerrogativa
para
la
gobernabilidad.
En
 su
 intención
 es
 similar
 al
 discurso
 de
 los
 derechos
 humanos,
 aunque
 no
 en
 su
 extensión
ya
que
en
este
contexto
tanto
mujeres
como
esclavos
no
forman
eran
 considerados
en
sus
planteamientos.



 •

Centrado
 en
 la
 tradición
 judeo
 –
 cristiana:
 San
 Ambrosio
 es
 quien
 aborda
 el
 término
 de
 la
 dignidad
 de
 la
 condición
 humana.
 En
 su
 libro
 el
 término
 dignitas
 era
intercambiable
por
persona.
Es
un
sujeto
que
se
distingue
por
su
dignidad.
El
 término
dignidad
no
sólo
otorga
un
calificativo
a
la
condición
humana
sino
que
 es
 aquello
 que
 la
 distingue.
 La
 dignidad

 es
 esencial
 en
 la
 existencia
 de
 la

 persona
 y
 es
 lo
 que
 hace
 a
 la
 persona
 ser
 antes
 de
 cualquier
 otra
 cosa,
 es
 el
 reconocimiento
 de
 ser
 imagen
 de
 Dios.
 Para
 Tomás
 de
 Aquino,
 en
 la
 Summa
 Theologiae,
 el
 ser
 humano
 puede
 perder
 su
 dignidad
 si
 se
 desvía
 del
 orden
 racional
 y
 peca.
 Actuar
 en
 contra
 de
 la
 naturaleza
 humana
 es
 algo
 degradante.
 Por
 lo
 que
 se
 entiende
 que
 todos
 merecen
 respeto
 por
 provenir
 de
 Dios,
 sin
 embargo
 hay
 distintos
 grados
 de
 merecerlo.
 Desde
 este
 marco
 también
 es
 interpretable
que
la
dignidad
humana
puede
ser
destruida
y
restituida
y
queda
 expresada
esta
posibilidad
tanto
en
la
creación
como
en
la
redención
cristiana.
A
 diferencia
del
marco
anterior
este
marco
si
considera
la
dignidad
humana
para
 todos.


Centrado
en
la
tradición
ilustrado
–
racional:
La
ilustración
busca
explicarlo
todo
 mediante
 la
 razón.
 Kant
 desarrolló
 la
 idea
 de
 la
 dignidad
 en
 su
 libro
 de
 la
 metafísica
 de
 las
 costumbres.
 Kant
 expresa
 que
 la
 dignidad
 humana
 indica
 que
 las
personas,
seres
autónomos
dotados
de
razón,
deben
ser
tratadas
como
fines



en
 sí
 mismas
 y
 no
 sólo
 meramente
 como
 medios.
 Kant
 define
 la
 dignidad
 exactamente
 como
 lo
 opuesto
 al
 precio.
 Mientras
 que
 el
 precio
 es
 un
 tipo
 de
 valor
 sobre
 el
 que
 se
 establecen
 equivalencias,
 la
 dignidad
 hace
 a
 la
 persona
 única
 e
 irremplazable.
 La
 dignidad
 se
 asume
 entonces
 como
 un
 requerimiento
 para
no
ver
a
las
personas
como
meros
instrumentos.
 
 •

Centrado
 en
 la
 polis:
 Mary
 Wollstonecraft
 (1759‐1797)
 representa
 el
 marco
 de
 una
 posición
 pos‐moderna,
 una
 propuesta
 que
 se
 adelantó
 a
 su
 época.
 Ella
 explica
también
la
dignidad
humana
en
relación
a
la
razón.
Es
gracias
al
don
de
la
 razón
que
el
hombre
posee
su
dignidad,
y
en
ese
sentido
la
mujer
también
tiene
 dignidad
 puesto
 que
 posee
 razón.
 Debido
 a
 lo
 anterior
 ella
 critica
 que
 la
 razón
 haya
 sido
 utilizada
 ideológicamente
 por
 quienes
 estaban
 en
 el
 poder.
 En
 aquel
 tiempo
los
Derechos
del
Hombre
(1790)

fueron
proclamados
en
defensa
de
los
 revolucionarios
y
los
Derechos
de
las
Mujeres
(1792)
fue
una
respuesta
a
la
falta
 de
 los
 reconocimientos
 de
 las
 mujeres
 en
 la
 primera
 propuesta.
 Ella
 no
 habla
 directamente
de
la
dignidad
humana,
sino
de
la
dignidad
nativa
del
hombre
y
 la
mujer.
Para
ella
la
dignidad
es
de
todo
aquel
que
es

justo,
de
tal
forma
que
la
 dignidad
nativa
podía
incluir
al
hombre
común
y
a
la
mujer,
ya
que
no
se
trataba
 de
rango
sino
de
carácter
y
de
virtud.
Como
parte
de
esta
dignidad
se
incluía
el
 derecho
 a
 no
 ser
 esclavo,
 ya
 se
 tratara
 de
 labor
 física
 o
 de
 explotación
 sexual.
 Para
 ella
 la
 respuesta
 en
 hacer
 este
 cambio
 social
 estaba
 en
 que
 las
 personas
 tomaran
conciencia
de
su
dignidad
y
esto
podía
lograrse
mediante
la
educación.



 Si
bien
el
principio
de
la
dignidad
humana
no
puede
ser
contextualizado
en
el
tiempo
ni
 en
el
espacio,
dado
que
se
asume
como
principio
universal,
podemos
ver
que
la
idea
de
 la
dignidad
humana
si
tiene
una
historia.
 
 Ante
 el
 reconocimiento
de
la
dignidad
 del
 otro,
 emerge
el
 interés
del
 tema
 de
justicia.
 Así
 podemos
 reconocer
 que
 a
 partir
 de
 la
 dignidad
 humana,
 emana
 el
 interés
 por
 la
 justicia.
 La
 justicia
 busca
 lograr
 condiciones
 de
 igualdad
 en
 la
 sociedad
 acorde
 a
 la
 dignidad
humana
por
eso
tanto
la
dignidad
humana
como
la
justicia
constituyen
tanto
 un
deber
como
una
causa.
 La
 justicia
 se
 refiere
 tanto
 a
 una
 virtud
 del
 ser
 humano
 concreto,
 como
 también
 a
 un
 valor
 social.
 Por
 esta
 razón
 se
 ha
 debatido
 si
 la
 justicia
 es
 algo
 personal
 o
 algo
 institucional
 o
 social.
 Diversas
 concepciones
 de
 justicia
 han
 sido
 vertidas
 históricamente.
 Desde
 el
 pensamiento
 Platónico
 que
 entiende
 a
 la
 virtud
 de
 la
 justicia
 como
 una
 ética
 del
 individuo
 en
 un
 contexto
 social,
 hasta
 la
 concepción
 moderna
 que
 refiere
 a
 la
 justicia
 tanto
 en
 lo
 individual
 como
 en
 la
 distribución
 de
 bienes
 y
 propiedades.
 


La
justicia
y
la
ética
del
cuidado
 La
 ética
 del
 cuidado
 nos
 dice
 que
 el
 preocuparnos
 por
 los
 demás
 es
 la
 base
 de
 la
 moralidad
 de
 todo.
 Sin
 embargo
 limitar
 la
 moralidad
 a
 la
 ética
 del
 cuidado
 en
 sociedades
complejas
donde
no
hay
un
tejido
social
que
conecte
a
quienes
coexisten
en
 ella
no
resulta
ser
tan
viable,
por
ello
la
importancia
de
las
instituciones
que
agrupen
a
 los
colectivos
humanos
para
poder
lograr
una
mayor
viabilidad
de
La
ética
del
cuidado.
 También
 es
 necesario
 ampliar
 la
 concepción
 de
 la
 ética
 del
 cuidado
 a
 lo
 cercano,
 y



proponer
una
ética
del
cuidado
más
intuitiva,
que
incluya
a
la
humanidad
y
no
sólo
al
 próximo.
 La
propuesta
de
Hume
puede
vincularse
a
la
ética
del
cuidado
ya
que
el
interés
por
el
 bien
del
otro
puede
surgir
de
una
motivación
por
hacer
aquello
que
es
nuestro
deber.
 En
ese
sentido
nos
acercamos
más
al
otro
no
por
el
principio
moral
de
justicia
en
sí,
sino
 por
la
proximidad
con
él.
 En
 general,
 la
 ética
 del
 cuidado
 no
 es
 imparcial,
 sino
 una
 forma
 de
 benevolencia
 que
 incluye
 a
 los

 cercanos,
 como
 por
 ejemplo,
 aquellos

 con
 quienes
 compartimos
 la
 vida.
 Estudios
psicológicos
recientes
analizan
cómo
la
empatía
y
su
relación
con
el
altruismo
 demuestran
 que
 hay
 un
 mayor
 interés
 por
 aquellos
 que
 tienen
 problemas
 que
 nos
 interpelan
 directamente
 a
 nosotros.
 Por
 ejemplo,
 respondemos
 más
 a
 un
 niño
 que
 se
 está
 ahogando
 ante
 nosotros
 que
 a
 un
 niño
 que
 no
 vemos
 pero
 sabemos
 que
 esta
 en
 peligro
de
muerte
por
desnutrición
en
un
país
lejano,
es
decir,
respondemos
al
que
está
 presente,
al
que
se
ve.
 Aunque
 la
 justicia
 se
 ha
 discutido
 desde
 diversos
 modelos
 se
 puede
 decir
 que
 la
 búsqueda
por
el
bienestar,
es
común
en

todos.
Es
necesario

reconocer
que
habrán
de
 surgir
otras
formas
de
concebir
la
justicia
que
logren
en
el
plano
personal
y
social
una
 concordancia
con
la
dignidad
humana.
 
 Hay
 pocos
 nombres
 en
 la
 historia
 tan
 reconocibles
 como
 Idi
 Amín,

 uno
 de
 los
 dictadores
que
más
violentaron

la
dignidad
humana.
Este
personaje
fue
uno
de
los
 líderes
más
despiadados,
sanguinarios

y
cautivadores
de
todos
los
tiempos.
Surgió
 desde
abajo
sin
literalmente
nada,
sin
embargo
gracias
a
su
enorme
carisma
y
sus
 habilidades
 retóricas
 logró
 que
 el
 pueblo
 depositara
 su
 esperanza
 en
 él
 para
 convertir
a
Uganda
en
una
verdadera
nación.
 Idi
 Amín
 poseía
 un
 fuerte
 magnetismo
 en
 aquellos
 quienes
 le
 escuchaban,
 sin
 embargo

una
vez
que
asumió
el
poder,
causó
medio
millón
de
muertos
en
aquellos
 que
 no
 compartían
 sus
 ideales
 o
 que
 no
 estaban
 de
 acuerdo
 con
 las
 medidas
 él
 tomaba.
Aquellos
 que
 fueron
 exilados
 durante
 su
 régimen
 contaban
 historias
 de
 tortura,
de
crueldad
y
canibalismo.
 Idi
 era
 un
 hombre
 voluble,
 lo
 mismo
 resultaba
 ser
 un
 hombre
 atractivo
 como
 peligroso.
 Aunque
 tenía
 intenciones
 de
 lograr
 un
 verdadero
 cambio
 social,
 su
 impulsivo
 carácter
 lo
 llevaría
 a
 la
 ruina.
 En
 esta
 misma
 época,
 llegó
 a
 Uganda
 Nicholas
Garrigan,
médico
escocés
con
aspiraciones
sociales.
Garrigan
conoció
a
Idi
 Amin,
y
muy
pronto
logró
convertirse
en
el
médico
oficial
del
Presidente...Garrigan
 empezó
 su
 relación
 con
 Idi
 Amin
 y
 surgió
 una
 especie
 de
 admiración
 paternalista
 por
 sus
 ideales
 de
 cambio
 social.
 Garrigan
 no
 tardó
 en
 darse
 cuenta

 de
 las
 crueldades
a
las
que
había
sido
capaz
de
llegar
el
paranoico
dictador.
 
 
 
 
 
 



MÓDULO
3.
Marco
legal
y
códigos
de
ética
en
el
ámbito
 profesional
 


Tema
 10:
 Marco
 legal
 internacional
 y
 nacional
 de
 las
 profesiones
 


Introducción
al
tema
 Tú
 sabes
 que
 al
 concluir
 tus
 estudios
 en
 el
 Tecnológico,
 recibirás
 un
 título
 que
 te
 acreditará
 como
 ingeniero(a),
 licenciado(a),
 contador(a),
 médico(a),
 etc.,
 y
 te
 convertirás
en
profesionista
por
el
hecho
de
tener
una
constancia
que
lo
avale
(un
título
 o
 certificado
 académico).
 Sin
 embargo,
 ser
 profesionista
 no
 es
 necesariamente
 ser
 profesional,
profesional
lo
puede
ser
un
albañil,
cocinero,
jardinero,
y
a
veces
aun
más
 profesional
que
alguna
persona
que
ostente
un
título
de
una
universidad,
es
importante
 entonces
 que
 decidas
 si
 solo
 quieres
 ser
 profesionista
 o
 estás
 dispuesto(a)
 a
 formar
 parte
de
la
fuerza
laboral
como
un(a)
verdadero(a)
profesional
de
tu
especialidad
y
la
 gran
responsabilidad
que
esto
lleva
implícito,
es
por
eso
que
en
este
tema
revisaremos
 los
 lineamientos
 legales
 básicos
 que
 necesitas
 conocer
 para
 ejercer
 tu
 carrera
 de
 una
 manera
profesional
y
ética.
 Conocer
 el
 marco
 legal
 internacional
 y
 nacional,
 orienta
 la
 conducta
 profesional
 mediante
 regulaciones,
 acuerdos,
 leyes
 y
 recomendaciones,
 estas
 regulaciones
 son
 necesarias
para
la
adecuada
armonía
en
la
sociedad.
 Es
 importante
 conocer
 y
 aplicar
 no
 solamente
 los
 lineamientos
 de
 nuestro
 país,
 sino
 también
 las
 normas
 y
 leyes
 de
 otros,
 sobre
 todo
 los
 relacionados
 con
 el
 ejercicio
 cotidiano
de
nuestra
actividad.
 Identificar
las
responsabilidades
civiles
y
penales
en
el
ejercicio
profesional
y
conocer
el
 marco
 normativo
 de
 los
 colegios
 de
 los
 profesionistas
 son
 algunas
 de
 las
 responsabilidades
 que
 tiene
 toda
 persona
 que
 desee��� ejercer
 de
 manera
 honesta
 su
 profesión
y
formar
así
una
sociedad
plural.
 



Muchos
 de
 los
 dilemas
 éticos
 que
 se
 te
 presentarán
 en
 un
 futuro
 (o
 que
 ya
 se
 te
 han
 presentado),
tienen
que
ver
con
leyes,
reglas
o
normas,
¿qué
pondrías
en
primer
lugar,
 las
 leyes
 del
 hombre
 o
 tu
 propio
 juicio?,
 ¿y
 si
 consideras
 que
 una
 ley
 es
 injusta,
 la
 seguirías
al
pie
de
la
letra?
 Immanuel
 Kant,
 filósofo
 alemán
 considerado
 por
 muchos
 como
 el
 pensador
 más
 influyente
 de
 la
 era
 moderna,
 y
 que
 basaba
 la
 mayor
 parte
 de
 su
 filosofía
 en
 el
 cumplimiento
 del
 deber,
 creía
 que
 en
 un
 futuro
 habría
 una
 sociedad
 ideal
 donde
 la
 razón
"obligaría”
a
todo
legislador
a
crear
sus
leyes
de
tal
manera
que
pudieran
haber
 nacido
de
la
voluntad
única
de
un
pueblo
entero.
 Las
 enseñanzas
 de
 Kant,

 se
 basaban
 en
 el
 racionalismo,
 y
 su
 famoso
 imperativo
 categórico
fue
resumido
por
él
mismo
de
esta
manera:
"Actúa
de
forma
que
la
máxima
 de
tu
conducta
pueda
ser
siempre
un
principio
de
Ley
natural
y
universal".
 
 Si
 la
 conducta
 de
 todos(as)
 nosotros(as)
 fuera

 siempre
 enfocada
 a
 cumplir
 las
 leyes
 naturales
 y
 a
 buscar
 el
 bien
 ser,
 tal
 vez
 ni
 siquiera
 serían
 necesarias
 las
 leyes,
 sin
 embargo,
la
manera
de
percibir
las
cosas,
el
bien,
el
mal,
el
deber
parece
variar
mucho
 en
algunas
personas,
es
por
ello
que
existen
organismos
que
se
han
dado
a
la
tarea
de
 establecer
 ciertos
 parámetros
 para
 el
 buen
 ejercicio
 de
 la
 profesión,
 es
 decir
 normas,
 algunas
 veces
 serán
 normas
 jurídicas
 y
 por
 ser
 jurídicas,
 tendrán
 el
 carácter
 de
 imperativas,
 e
 incluso
 contendrán
 una
 sanción
 para
 quien
 no
 las
 cumpla,
 y
 en
 otras
 ocasiones
 contendrán
 recomendaciones,
 generalmente
 emitidas
 por
 las
 asociaciones
 que
se
forman
en
torno
a
una
cierta
profesión,
o
emitidas
por
una
organización
mundial,
 he
aquí
algunos
ejemplos:
 



Cada
 vez
 más
 se
 hace
 apremiante
 el
 estar
 al
 tanto
 de
 las
 regulaciones
 internacionales
 independientemente
 de
 que
 profesión
 vayamos
 a
 ejercer
 o
 en
 que
 país
 trabajaremos,
 los
 convenios
 internacionales
 nos
 exigen
 que
 nuestro
 conocimiento
 sea
 como
 lo
 es
 el
 mundo
actual:
“Una
aldea
global”.
 
 Nick
 Naylor
 es
 portavoz
 jefe
 de
 las
 grandes
 tabaqueras,
 que
 se
 gana
 la
 vida
 defendiendo
los
derechos
de
los
fumadores
y
los
fabricantes
de
tabaco
en
la
cultura
 neopuritana
tan
en
boga
hoy
en
día.
 Enfrentándose
 a
 los
 fanáticos
 de
 la
 salud
 que
 desean
 prohibir
 el
 tabaco
 y
 a
 un
 oportunista
 senador

 que
 pretende
 poner
 etiquetas
 con
 la
 palabra
 veneno
 en
 las
 cajetillas
 de
 cigarrillos,
 Nick
 emprende
 una
 ofensiva
 de
 relaciones
 públicas,
 refutando
los
peligros
de
los
cigarrillos
en
programas
de
televisión
y
contratando
a
 un
 agente
 en
 Hollywood
 para
 que
 promueva
 el
 hábito
 de
 fumar
 en
 las
 películas.
 
Nick
 dice
 que
 sólo
 está
 haciendo
 lo
 que
 debe
 para
 pagar
 la
 hipoteca,
 pero
 la
 creciente
 conciencia
 de
 su
 hijo
 y
 una
 amenaza
 de
 muerte
 muy
 real
 podrían
 obligarle
a
ver
las
cosas
de
forma
diferente.
 
 
 
 
 
 
 


Tema
11:
Códigos
de
ética
profesional
 Introducción
al
tema
 En
este
tema
comprenderás
cuál
es
la
función
de
los
códigos
de
ética
en
las
profesiones.
 Una
 de
 las
 funciones
 más
 importantes
 es
 establecer
 los
 derechos
 y
 deberes
 de
 la
 profesión.
 Estos
 derechos
 y
 deberes
 son
 aprobados
 por
 el
 colegio
 profesional
 que
 vincula
 a
 determinado
 gremio
 de
 profesionistas.
 Mediante
 los
 códigos
 de
 ética
 queda
 claro
que
exigir
y
que
esperar
de
un
profesionista.
 Los
códigos
de
ética
profesionales
deben
estar
orientados
a
la
aspiración

de
una
mejor



sociedad.
 Una
 sociedad
 en
 donde
 todos
 los
 miembros
 de
 una
 profesión
 laboran
 voluntariamente
en
trabajos
necesarios
para
la
sociedad
y
cuya
actividad
profesional
les
 permite
 ganar
 un
 modo
 de
 vida
 digno.
 Profesiones
 en
 donde
 se
 empleen
 los
 talentos
 para
los
que
fueron
preparados
tomando
como
referente
el
bien
social.



 De
acuerdo
con
Hortal
J.
(2002)
los
códigos
de
ética
se
encuentran
vinculados
a
lo
que
 se
 le
 denomina
 la
 deontología
 profesional.
 Este
 ámbito
 se
 refiere
 en
 concreto
 a
 los
 deberes
 y
 obligaciones
 del
 profesional.
 Es
 decir,
 aquello
 que
 hay
 que
 exigir
 al
 profesional
 en
 el
 desempeño
 de
 sus
 funciones
 profesionales.
 Estos
 deberes
 normalmente
son
recogidos
en
un
código
de
ética
profesional,
y
son
aprobados
por
el
 colegio
 o
 asociación
 profesional.
 La
 deontología
 profesional
 establece
 cuales
 son
 las
 normas
 exigibles
 a
 todo
 aquel
 que
 ejerce
 la
 profesión.
 El
 profesionista
 que
 violenta
 algunas
de
sus
normas
puede
ser
expulsado
del
gremio
profesional.
 Las
normas
profesionales
buscan
salvaguardar
algunos
mínimos
obligatorios
y
exigibles
 para
 todos
 los
 profesionales
 que
 forman
 parte
 de
 este
 gremio.
 Las
 normas
 son
 necesarias
ya
que
sin
ellas
no
hay
igualdad
de
exigencias
éticas.
Así
que
la
deontología
 intenta
 cubrir
 los
 criterios
 compartidos
 de
 todo
 aquello
 que
 es
 vinculante
 a
 cualquier
 profesionista
que
ejerce
esa
profesión
específica.
Una
de
las
formas
para
difundir
estos
 criterios
es
el
código
de
ética
es
el
documento
en
donde
queda
proyectado
aquello
que
 consolida
la
profesión.

De
esta
manera
el
gremio
profesional
busca
cumplir
con
ciertos
 criterios
de
calidad
que
le
apoyan
en
lograr
una
legitimidad
ante
la
sociedad.
 La
 deontología
 si
 bien
 es
 necesaria,
 porque
 exige
 actuación,
 debe
 ser
 complementada
 con
la
perspectiva
de
la
ética
profesional.
Una
deontología
sin
ética
pierde
su
horizonte
 de
referencia.
No
queda
claro
el
sentido
ni
el
porqué
de
la
norma.

 
 La
 ideología
 de
 las
 profesiones
 (como
 sistema
 de
 creencias)
 ha
 sido
 severamente
 criticada
ya
que
a
los
ojos
de
sus
críticos
(Larson,
Collins
y
Noble)
el

interés
no
ha
sido
 otro
 más
 que
 mantener
 un
 control
 monopolístico
 sobre
 su
 ámbito,
 aludiendo
 a
 su



estatus
 de
 superioridad
 en
 la
 sociedad.
 El
 discurso
 referente
 a
 que
 la
 profesión
 debe
 servir
 a
 la
 humanidad
 o
 bien
 que
 los
 profesionales
 sean
 evaluados
 en
 cuanto
 a
 sus
 servicios
profesionales
orientados
un
bien
social,
parece
no
reflejarse
en
la
práctica
de
 las
diversas
profesiones.
 A
pesar
de
que
las
profesiones
debieran
orientarse
a
ofrecer
sus
servicios
a
la
sociedad
 en
 lugar
 de
 perseguir
 fines
 de
 lucro,
 sus
 críticos
 afirman
 que
 a
 los
 profesionistas
 les
 interesa
 enfocarse
 a
 un
 estatus
 económico
 alto
 y
 servir
 a
 los
 intereses
 de
 la
 élite
 dominante.
 Así
 los
 profesionales
 ganan
 un
 prestigio
 en
 la
 sociedad,
 por
 lo
 que
 sus
 compensaciones
 son
 elevadas,
 pero
 suelen
 ignorar
 que
 tanto
 su
 educación
 como
 su
 autonomía
son
un
bien
que
proviene
de
la
sociedad.
 
 Por
otra
parte,
se
abre
una
brecha
entre
los
que
sí
tienen
un
título
profesional
y
aquellos
 que
no
lo
poseen,
aunque
a
veces
en
su
quehacer
no
haya
una
distinción
tan
marcada
 entre
uno
y
otro.
Finalmente,
el
profesional
que
supuestamente
está
comprometido
con
 una
ética
superior,
es
sólo
una
ilusión.
 Aunque
 es
 posible
 que
 muchas
 de
 estas
 objeciones
 a
 la
 profesión
 sean
 ciertas,
 hay
 ideales
de
la
profesión
que
deben
ser
mantenidos.
No
todo
lo
referente
a
las
profesiones
 es
falso.
Sus
ideales
siguen
siendo
un
referente
para
el
quehacer
profesional
y
fuente
de
 aspiración
por
aquello
que
aún
no
se
ha
logrado.
 
 En
una
isla,
perdida
en
los
mares
un
científico,
por
nombre
Moreau,
emplea
su
tiempo
 en
 un
 misterioso
 experimento:
 trata
 de
 convertir
 animales
 en
 seres
 humanos,
 acelerando
 el
 proceso
 de
 la
 evolución.
 Para
 lograrlo,
 debe
 modificar
 su
 anatomía
 y
 su
 fisiología
 mediante
 complicados
 injertos.
 Lo
 más
 retador
 es
 que
 debe
 transformar
 su
 mente,
y
en
concreto,
su
moral.
La
fórmula
que
Moreau
idea
para
tal
efecto
consiste
en
 reunir
 periódicamente
 a
 los
 "humanimales"
 y
 en
 "indoctrinarles"
 la
 ley
 de
 la
 humanidad.
 Una
vez
congregados
los
humanimales,
un
recitador
de
la
ley
va
canturreando
todas
las
 normas
 de
 un
 presunto
 código
 humano
 y
 añade
 al
 cabo
 de
 cada
 una
 de
 ellas
 la
 persuasiva
frase
"¿acaso
no
somos
hombres?".
Un
proceso
de
mentalización
tan
antiguo
 como
actual,
propio
de
lo
que
se
ha
llamado
con
acierto
la
indoctrinación
de
los
códigos
 morales.
 El
 final
 de
 la
 novela
 es
 un
 auténtico
 desastre.
 Los
 presuntos
 seres
 humanos
 quitan
 la
 vida
a
Moreau
y
regresan
a
la
selva
de
la
que
les
obligó
a
salir,
olvidando
la
ley
y,
con
 ella,
su
presunta
humanidad.
¿Qué
había
ocurrido?
¿Por
qué
la
ley
de
la
humanidad
no
 había
calado
en
las
mentes
de
los
"humanimales"?
 Así
como
aquellos
humanimales,
tampoco
los
profesionistas
se
dirigen
tanto
por
leyes
 precisas,
por
normas
estrictas,
sino
por
normas
entendidas
y
asumidas
como
parte
de
 sus
convicciones,
normas
que
poseen
un
valor
social
intrínseco,
y
que
gracias
a
ellas

es

 posible
 una
 convivencia
 armónica
 en
 la
 organización,
 en
 el
 gremio
 profesional
 o
 en
 la
 sociedad.
 (Retomado
del
libro
“Ciudadanos
del
mundo”,
Adela
Cortina)
 
 



Jerry
 Maguire
 es
 un
 agente
 muy
 dinámico
 del
 deporte,
 trabaja
 para
 una
 agencia
 deportiva
muy
importante.
Jerry
maneja
una
cartera
de
figuras
del
deporte
de
alto
 perfil.
Sin
embargo
para
Jerry
el
deporte
más
importante
es
el
dinero.
En
este
juego
 presiona
a
los
jugadores
para
que
logren
brillar,
hasta
llegar
a
ponerlos
en
riesgo
a
 ellos
mismos.
Tras
el
éxito
deportivo
vienen
las
cuantiosas
sumas.
 
¿Pero
cuál
es
el
precio?
¿Quién
es
Jerry
Maguire,
realmente?
¿Ha
visto
a
los
demás
 como
un
medio
sólo
para
lograr
sus
propios
fines?
¿Sabe
quién
es
él?
¿Pudiera
tan
 siquiera
cuestionárselo?
Pero
entonces
algo
sucede.
Una
noche,
despierta
y
se
mira
 al
espejo,
y
por
alguna
razón
se
ve
a
sí
mismo
como
alguien
egoísta,
desalmado,
con
 una
vida
vacía.
 Así
 que
 después
 de
 esta
 reflexión
 interior,
 se
 toma
 su
 tiempo
 y
 se
 sienta
 a
 teclear
 una
declaración
moral.

Gracias
a
este
“insight”
redefine
por
completo
el
enfoque
de
 lo
que
debe
ser
la
carrera
de
un
agente
del
deporte,
establece
parámetros
y
nuevas
 prioridades
 que
 implican
 una
 toma
 de
 conciencia
 acerca
 de
 lo
 importante
 que
 es
 mantener
una
moralidad
e
integridad.
 Una
vez
que
ha
escrito
su
declaratoria,
Jerry
va
a
su
oficina,
saca
varias
copias
de
 su
declaratoria
y
las
distribuye
en
los
buzones
de
todos
sus
compañeros
de
oficina,
 incluyendo
 a
 su
 jefe.
 Los
 colegas
 se
 sorprenden
 de
 su
 escrito,
 pero
 a
 su
 jefe
 no
 le
 gusta
 su
 declaratoria.
 La
 gran
 M
 parece
 ser
 de
 MONEDA
 y
 no
 de
 MORAL.
 Así
 que
 renuncia.
Aunque
parece
todo
un
desastre,
la
aventura
de
su
vida
apenas
inicia
y
el
 mundo
apenas
conocerá
quien
es
el
verdadero
Jerry.
 


MÓDULO
4.
Ética
cívica
y
responsabilidad
social
en
la
 vida
profesional
 


Tema
12:
Ética
del
profesionista
ciudadano
 Introducción
al
tema
 Recomendamos
retomar
el
verdadero
significado
de
Ciudadano
para
dilucidar
que
como
 profesionistas
 esa
 condición
 nos
 hará
 actuar
 en
 una
 ética
 que
 esté
 basada
 en
 los
 derechos
humanos
básicos
en
cualquier
área
de
trabajo
en
la
que
nos
desempeñemos,
 es
decir
una
“Ética
de
mínimos”.

 Al
 recordar
 la
 diferencia
 entre
 profesionista
 y
 profesional
 es
 importante
 hacer
 la
 reflexión
 de
 que
 un
 profesionista
 se
 debe
 comprometer
 con
 su
 entorno,
 tanto
 hacia
 dentro
 (trabajadores)
 como
 hacia
 afuera
 (agentes
 involucrados
 como
 proveedores,
 clientes,
etc.)
en
la
práctica
de
la
"Ética
de
mínimos".
 



Cuando
 ejercemos
 nuestra
 profesión
 convivimos
 como
 tales
 (profesionistas),
 pero
 además
ejercemos
nuestra
ciudadanía
desde
nuestra
profesión.
 Así
como

obtener
un
título
profesional
te
dará
reconocimiento
de
Ingeniero,
Arquitecto,
 Licenciado,
Contador,
etc.
ante
los
demás,
según
Xabier
Etcheverría
la
ciudadanía
es
el
 reconocimiento
público
eficaz
de
nuestra
condición
de
dignidad,
la
cual
debe
estar
en
el
 marco
de
la
universalidad
y
la
permanencia.
 Porque
la
ciudadanía
implica
deberes
respecto
a
los
co‐ciudadanos,
relacionados
con
la
 autonomía,
la
igualdad
(en
la
diferencia)
y
la
solidaridad.
 Así
encontramos
varias
percepciones.
O
enfoques,
de
ciudadanía:
       

La
ciudadanía
liberal
 Ciudadanía
republicana
 Ciudadanía
nacional
 Ciudadanía
social
 Ciudadanía
y
ecología
 Ciudadanía
pluricultural
 Ciudadanía
global.



 Estos
enfoques
en
la
práctica
pueden
ser
diferentes
pero
en
el
fondo,
TODOS,
llegan
al
 ideal
de
justicia
y
convivencia.
 
 Sobre
 el
 concepto
 de
 justicia
 encontramos
 en
 las
 teorías
 diversos
 matices.
 Teorías
 de
 filosofía
 política
 clásica,
 en
 la
 que
 pensadores
 como
 Platón,
 Aristóteles,
 Cicerón
 y
 Sto.
 Tomás
de
Aquino
defienden
un
concepto
de
la
justicia
que
consiste
en
dar
a
cada
cual
lo
 suyo;
variedades
de
justicia
según
Aristóteles
(justicia
conmutativa,
justicia
correctiva
o
 rectificativa
y
justicia
distributiva);
la
teoría
del
liberalismo
igualitario
(Rawls);
enfoque
 deontológico
 de
 tipo
 kantiano,
 etc.
 

Tratar
 de
 aplicar
 alguna
 de
 estas
 perspectivas
 es



estar
en
el
camino
de
ser
mejores
ciudadanos.
Mínimamente
exigible
es
sin
embargo
el
 principio
del
daño
de
J.
Stuart
Mill,
que
explica
que
Yo
no
puedo
hacer
algo
que
dañe
al
 otro.
 Aplicado
 a
 un
 ámbito
 profesional,
 lo
 mínimamente
 exigible
 hacia
 mi
 profesión
 es
 no
 realizar
 un
 daño
 a
 otro,
 ello
 implica
 tomar
 en
 cuenta
 a
 los
 otros
 tanto
 dentro
 de
 la
 organización
 (empleados,
 compañeros,
 jefes,
 subordinados),
 como
 fuera
 de
 la
 organización
(clientes,
proveedores,
comunidad
en
general,
etc.).
 
 William
 Hundert.
 Un
 profesor,
 ya
 maduro,
 ha
 sido
 convocado
 en
 un
 lujoso
 hotel
 para
 una
 reunión
 de
 antiguos
 alumnos
 suyos.
 Los
 recuerdos
 se
 agolpan
 en
 su
 memoria.
Aquel
curso
del
72,
en
la
prestigiosa
escuela
de
St.
Benedict.
 Hundert
 lo
 tiene
 claro:
 no
 sólo
 enseña
 una
 asignatura;
 ante
 él
 hay
 personas,
 jóvenes,
 con
 toda
 una
 vida
 por
 delante,
 que
 en
 el
 futuro
 ocuparán
 posiciones
 importantes
en
la
sociedad.
Y
tiene
que
moldear
su
carácter,
ayudarles
a
forjar
su
 personalidad.
 Pero
 ese
 curso
 se
 va
 a
 encontrar
 con
 un
 alumno
 problemático,
 que
 llega
con
el
curso
ya
empezado.
Se
trata
de
Sedgewick
Bell,
hijo
de
un
senador.
Un
 chico
muy
listo,
pero
que
va
a
lo
suyo,
y
sometido
a
una
enorme
presión
por
parte
de
 su
padre,
quien
no
se
ocupa
mucho
de
él,
pero
que
sí
desea
su
triunfo
social.



 


Tema
13:
Responsabilidad
social
empresarial
 Introducción
al
tema
 En
este
tema
te
presentamos
un
breve
panorama
de
la
necesidad
que
tiene
la
sociedad
 en
 general
 de
 que
 las
 empresas
 tomen
 sus
 decisiones
 en
 un
 contexto
 ético
 y
 de
 responsabilidad,
 que
 vean
 en
 su
 misión
 incluido
 el
 beneficio
 que
 buscan
 otorgarnos,
 retribuirnos
 por
 nuestra
 lealtad
 a
 sus
 productos
 y
 servicios,
 tanto
 para
 las
 empresas
 como
de
quienes
vivimos
de
ellas,
ya
sea
en
términos
de
trabajo
o
como
consumidores.
 



En
México,
la
responsabilidad
social
es
una
práctica
que
ha
ido
tomando
relevancia
en
 los
 últimos
 años,
 las
 empresas
 han
 ido
 tomando
 conciencia
 por
 una
 operación
 responsable
 y
 aunque
 se
 está
 dando
 con
 rapidez,
 todavía
 falta
 mucho
 por
 hacer
 en
 materia
 de
 información.
 Aunque
 no
 existe
 un
 gran
 desarrollo
 en
 la
 actitud
 de
 los
 consumidores,
 se
 empieza
 a
 observar
 entre
 los
 consumidores
 cierta
 preferencia
 o
 inclinación
por
seguir
empresas
que
practican
la
responsabilidad
social.
 Se
ha
comprobado
a
través
de
investigaciones
que
los
consumidores
están
dispuestos
a
 pagar
 más
 por
 los
 productos
 o
 servicios
 que
 ofrecen
 las
 empresas
 involucradas
 en
 proyectos
 de
 responsabilidad
 social.
 En
 resumen,
 te
 debes
 preocupar
 no
 sólo
 por
 exigirla
sino
por
llevarla
a
la
práctica.
Como
futuro
profesionista
crea
el
cambio,
marca
 la
 diferencia
 y
 lleva
 tu
 empresa
 al
 éxito
 seguro
 a
 través
 de
 la
 práctica
 de
 la
 responsabilidad
 social.
 Tu
 compromiso
 no
 sólo
 es
 con
 quien
 te
 da
 trabajo
 sino
 por
 quienes
la
empresa
existe.
 


Responsabilidad
social
empresarial
(Interna)


Una
 empresa
 ética
 y
 socialmente
 responsable
 debe
 contar
 con
 mecanismos
 que
 aseguren
 un
 trato
 igualitario
 a
 sus
 accionistas
 grandes
 y
 pequeños.
 La
 gobernabilidad
 corporativa
 o
 corporate
 governance

 se
 refiere
 a
 una
 serie
 de
 estrategias
 y
 acciones
 tendientes
a
defender
o
asegurar
los
derechos
y
las
opiniones
de
los
accionistas
sobre
la
 empresa.
 La
 gobernabilidad
 corporativa
 establece
 que
 todos
 los
 accionistas,
 tanto
 grandes
como
pequeños,
tienen
derechos
básicos,
como
el
de
gozar
de
seguridad
en
la
 propiedad
 de
 sus
 acciones;
 el
 de
 vender
 o
 transferir
 sus
 acciones;
 el
 de
 recibir
 información
 relevante
 sobre
 la
 empresa
 de
 manera
 completa
 y
 periódica;
 el
 de
 participar
y
votar
en
las
reuniones
de
accionistas;
el
de
elegir
a
los
miembros
de
la
junta
 de
administración
y
el
de
recibir
las
utilidades
proporcionales
al
monto
de
su
inversión.
 



¿Sabías
tú
que
a
estas
empresas
se
les
reconocía
su
práctica
de
responsabilidad
social?
 Es
 necesario
 que
 se
 entreguen
 cuentas
 de
 los
 esfuerzos
 que
 las
 compañías
 están
 haciendo
por
armonizar
el
medio
ambiente
y
por
devolver
a
la
comunidad,
por
medio
 de
programas
de
apoyo
social,
un
poco
de
lo
que
ésta
le
ha
dado.
 
 Basada
 en
 una
 historia
 de
 la
 vida
 real,
 Erin
 Brockovich
 narra
 la
 historia
 de
 una
 madre
 divorciada
 dos
 veces
 y
 con
 tres
 hijos
 que
 tiene
 dificultades
 para
 encontrar
 un
empleo.
 En
 cierto
 momento
 sufre
 un
 accidente
 automovilístico
 y
 demanda
 al
 culpable.
 Después
 de
 haber
 perdido
 dicha
 demanda
 decide
 pedirle
 trabajo
 a
 su
 abogado,
 pues
ella
considera
que
éste
tiene
una
deuda
con
ella
por
no
haber
ganado
su
caso.
 En
 el
 desarrollo
 de
 su
 puesto
 descubre
 por
 casualidad
 que
 se
 está
 tratando
 de
 encubrir
un
fraude
de
contaminación
de
agua,
el
cual
está
causando
enfermedades
 mortales
 a
 las
 personas
 cercanas
 a
 la
 comunidad.
 Erin
 investiga
 muy
 a
 fondo
 y
 logra
 descubrir
 que
 demasiadas
 personas
 que
 viven
 en
 los
 alrededores
 de
 las
 instalaciones
 de
 Gas
 y
 Electricidad
 del
 Pacífico
 tienen
 cáncer
 a
 causa
 de
 tal
 contaminación.
 La
 empresa
 sin
 embargo,
 no
 parece
 muy
 dispuesta
 a
 aceptar
 su
 problema
 de
 contaminación
 tan
 fácilmente,
 lo
 cual
 complica
 el
 caso
 pues
 se
 trata
 de
 una
 empresa
grande
con
mucho
dinero
y
mucha
influencia.



Tema
 14:
 Desarrollo
 social
 y
 modelos
 de
 participación
 ciudadana
 Introducción
al
tema
 Un
 modelo
 de
 participación
 ciudadana
 está
 compuesto
 por
 un
 equipo
 de
 personas
 en
 colaboración
 con
 empresas
 o
 instituciones
 que
 trabajan
 hacia
 un
 objetivo
 en
 común
 y
 con
una
misión
que
cumplir
basado
en
solucionar
una
problemática
de
la
comunidad.
 En
este
tema
conocerás
lo
que
es
un
Modelo
de
Participación
Ciudadana,
cómo
se
crea,
 algunos
 ejemplos
 y
 reflexionarás
 sobre
 tu
 propio
 compromiso
 y
 la
 manera
 en
 que
 dentro
de
tus
límites
puedes
ayudar
a
la
sociedad.
 



 
 Denisse
Dreser
sostiene
en
su
conferencia
“De
la
sumisión
a
la
participación
ciudadana”,
 en
 el
 encuentro
 empresarial
 del
 2007:
 “La
 conformidad
 es
 la
 cobija
 de
 los
 que
 no
 mueven
un
dedo…
y
agrega
“…quienes
saben
que
el
país
es
suyo
no
viven
–no
vivimos‐
 con
 el
 lujo
 del
 descuido”,
 participar
 en
 los
 modelos
 de
 participación
 ciudadana
 es
 participar
 en
 el
 desarrollo
 del
 país
Sobre
 cada
 persona
 pesa
 La
 "Hipoteca
 social",
 es
 decir,
los
bienes
que
disfrutamos,
la
mayoría
de
las
veces
no
lo
merecemos,
es
así
que
 por
 esto
 que
 está
 en
 nuestro
 poder,
 le
 debemos
 a
 la
 sociedad,
 habrá
 que
 regresarle
 a
 ella,
 por
 lo
 menos
 algo
 de
 lo
 mucho
 que
 tenemos.

El
 límite
 al
 derecho
 de
 propiedad
 privada
 lo
 establece
 el
 derecho
 de
 todo
 hombre
 al
 uso
 de
 los
 bienes
 necesarios
 para
 vivir.
Esta
doctrina,
establecida
por
santo
Tomás
de
Aquino
(cfr.
STh,
II‐II,
66
a.7)
ayuda
 a
 evaluar
 algunas
 situaciones
 difíciles
 de
 mucha
 importancia
 ético‐social,
 como
 la
 expulsión
de
los
campesinos
de
las
tierras
que
han
cultivado,
sin
que
se
les
asegure
el
 derecho
de
recibir
la
parte
de
bienes
necesarios
para
vivir,
y
los
casos
de
ocupación
de
 las
tierras
baldías
por
parte
de
los
campesinos
que
no
son
propietarios
y
que
viven
en
 condiciones
 de
 extrema
 indigencia.
 Esto
 debiera
 ser
 un
 “termómetro”
 que
 midiera



nuestra
participación
en
la
sociedad,
el
procurar
que
quienes
menos
tiene,
por
lo
menos
 consigan
lo
necesario
para
vivir
dignamente.
 Platón
sostiene
en
su
obra
“La
República”,
que
entre
todas
las
virtudes
que
una
persona
 puede
tener,
la
justicia
es
la
más
importante,
especialmente
porque
trae
felicidad
para
 la
persona
justa,
quien
es
mucho
más
feliz
que
la
injusta.
La
justicia
nos
lleva
a
pensar
 en
 los
 grupos
 más
 vulnerables
 de
 la
 sociedad,
 no
 pensemos
 solamente
 en
 los
 pobres,
 que
mucha
falta
les
hace
que
alguien
se
preocupe
por
ellos,
también
podemos
pensar
en
 los
 ancianos,
 las
 personas
 con
 discapacidad
 o
 grupos
 que
 han
 estado
 en
 situaciones
 desfavorables
como
las
mujeres
golpeadas
o
los
drogadictos
en
rehabilitación.
 Esto
 es
 la
 participación
 ciudadana,
 involucrarnos
 en
 actividades,
 que
 lejos
 de
 ser
 meramente
 filantrópicas,
 como
 donar
 dinero
 o
 dar
 una
 limosna,
 son
 actitudes

 de
 participación
y
de
compromiso
con
la
sociedad,
actitudes
que
nos
convierten
en
mejores
 ciudadanos
y
por
lo
tanto
mejores
profesionistas.
 


¿Qué
es
un
modelo
de
participación
ciudadana?
 Un
 acto
 altruista
 es
 espontáneo
 y
 circunstancial
 realizado
 generalmente
 por
 una
 sola
 persona
(como
dar
limosna).
 Un
modelo
de
participación
ciudadana
es
una
entidad
mucho
más
estructurada
que
se
 compone
por
un
equipo
de
personas
en
colaboración
con
empresas
o
instituciones
que
 trabajan
 hacia
 un
 objetivo
 común
 y
 con
 una
 misión
 a
 cumplir
 con
 el
 objetivo
 de
 solucionar
una
problemática
de
la
comunidad.
 Seguramente
 estás
 familiarizado
 con
 algún
 modelo
 de
 participación
 ciudadana
 de
 tu
 comunidad
 a
 través
 de
 actividades
 como
 el
 Servicio
 Social
 Comunitario
 o
 bien
 actividades
sociales
en
las
que
te
hayas
involucrado
de
manera
voluntaria.
Ejemplos
de
 estos
modelos
los
encontramos
en
instituciones
como:
    

Nuevo
amanecer
 Cáritas
 Patronato
Juan
Angel
 Vida
y
familia



 En
el
segundo
nivel
del
Desarrollo
moral
según
la
teoría
de
Caron
Guilligan
de
la
Ética
 del
Cuidado
se
encuentra
la
conexión
entre
el
Yo
y
los
otros
por
medio
del
concepto
de
 responsabilidad:
la
atención
a
los
demás
y
la
relegación
de
sí
misma
a
un
segundo
plano
 (Gloria
Marín,
"Ética
de
la
justicia
y
ética
del
cuidado",
Assemblea
de
Dones
d'Eix,
1993),
 y
aunque
dicha
autora
lo
relaciona
solamente
con
la
condición
femenina
para
reforzar
 que
 los
 estudios
 de
 Kohlberg
 se
 basaron
 solamente
 en
 investigaciones
 en
 varones,
 la
 atención
a
los
otros
es
parte
del
crecimiento
en
el
desarrollo
moral
y
parte
vital
según
 Kohlberg
para
lograr
llegar
al
nivel
Postconvencional
que
analizamos
en
el
módulo
2.
 Quien
es
capaz
de
involucrarse
en
los
modelos
de
participación
social,
está

avanzando
 en
 su
 desarrollo
 moral,
 actuando
 con
 autonomía
 y
 mostrando
 cualidades
 valores
 y
 virtudes
como
liderazgo,
empatía,
responsabilidad,
respeto,
etc.
 
 Así
como
lo
cita
Federico
Mayor
Zaragoza
,
es
necesario
participar
y
comprometernos
 con
nuestra
comunidad.



Vivimos
en
tiempos
de
actuar,
de
buscar
soluciones
a
corto
plazo
y
planear
la
manera
de
 alcanzar
 un
 mejor
 desarrollo
 cultural,
 económico
 y
 social
 en
 el
 largo
 plazo
 pero
 no
 podemos
dejar
esto
solo
en
manos
del
Gobierno,
debemos
tomar
acciones
concretas
e
 involucrarnos.
 
Por
 lo
 tanto,
 tenemos
 una
 obligación
 con
 nuestras
 comunidades.
 Debemos
estar
consientes
de
que
somos
personas
privilegiadas
por
el
mero
hecho
de
 contar
con
una
formación
profesional
que
nos
da
los
conocimientos
y
los
medios
para
 salir
adelante
y
construir
un
futuro
prometedor.
 
 La
 ciudad
 de
 la
 alegría
 narra
 la
 historia
 en
 una
 de
 las
 concentraciones
 humanas
 más
 pobres
 del
 planeta,
 donde
 la
 vida
 sigue
 como
 si
 nada
 a
 pesar
 de
 las
 condiciones.
 Los
 niños
 trabajan,
 los
 padres
 venden
 su
 sangre
 y
 hasta
 sus
 huesos
 (literalmente),
 la
 gente
 hace
 su
 vida
 en
 un
 enorme
 vertedero,
 y
 siguen
 viviendo
 como
si
tal
cosa.
 Max
 es
 un
 médico
 que
 tras
 un
 desafortunado
 episodio
en
 el
 quirófano
 decide
 cambiar
de
aires
y
marcharse
a
la
India.
Allí
conocerá
un
país
mísero,
donde
sólo
se
 benefician
 unos
 pocos
 a
 costa
 de
 la
 explotación
 de
 sus
 habitantes.
 En
 Calcuta
 se
 encontrará
 con
 Joan,
 una
 enfermera
 valiente
 y
 con
 carácter
 que
 no
 se
 resiste
 a
 la
 injusta
 autoridad,
 y
con
 Azari,
 un
hombre
 honrado
 que
 lucha
 cada
 día
 por
 sacar
 adelante
a
su
familia.
 
En
medio
de
todo
esto,
Max
aprenderá
que
a
pesar
de
las
inundaciones,
desastres,
 penurias
y
enfermedades,
la
esperanza,
el
amor
a
los
semejantes
y
la
lucha
por
la
 justicia
son
razones
suficientes
para
vivir
con
alegría.
 La
película
está
basada
en
el
libro
de
Dominique
Lapierre,
escritor
francés
que
tras
 visitar
la
India
y
reunirse
con
la
Madre
Teresa
de
Calcuta
decide
fundar
“City
of
Joy
 Aid”
 una
 organización
 sin
 fines
 de
 lucro
 que
 apoya
 cada
 año
 a
 la
 creación
 de
 escuelas,
 clínicas,
 centros
 de
 rehabilitación
 que
 han
 brindado
 alivio
 a
 los
 más
 pobres
desde
1981.
 



prueba