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2012

FRANCESCA WOODMAN POETIC PROJECT

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Francesca Woodman Poetic Project

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Francesca Woodman Poetic Project

Francesca Woodman Project Una antologĂ­a de Vara

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Francesca Woodman Poetic Project

Foto: Cristina del Barco Modelo: Patty de Frutos

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Francesca Woodman Poetic Project

Conocí a Francesca Woodman hace muchos años. Fue a través de un artículo de periódico que hablaba sobre su obra. Más sobre su fotografía que sobre ella misma. Más sobre su obra que sobre su vida. Con el tiempo me he dado cuenta de que ambas cosas son inseparables, es decir, que no concibo su manera de percibir el mundo y de fotografiarlo sin que su manera de sentir, emocionarse y pensar impregne todos y cada uno de los pedazos de papel impreso que constituyen su legado artístico. Francesca entró en mi vida a través de una zona oscura de mi cerebro y llegó para quedarse. Luego, transmití esa parte de ella que vive en mi mente a unos cuantos amigos poetas para

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Francesca Woodman Poetic Project intentar realizar una aproximación escrita a la obra de Francesca Woodman. “Una foto: un poema o un texto”. Esa fue la consigna. El resultado, superó con creces todas mis expectativas. Y de hecho, albergo la esperanza de hacer un Francesca Woodman Poetic Project 2. Pero, eso, ya será otra historia.

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Trabajo original de Denisse Sรกnchez para una propuesta de portada.

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Francesca Woodman Poetic Project Angel Mu単oz

Modelo: Nares Montero

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Francesca Woodman Poetic Project Ángel Muñoz

ANGEL MUÑOZ BIO Escupo, fumo a veces, bebo whisky (casi siempre del malo), escribo (mal pero lo intento), fotografío jirodes personas y retales que me encuentro por la calle. No sé vivir de otro modo. Funciono a caballo entre la noche y la medianoche, publico libros de poesía (malos y no es falsa modestia), trato de hacer relatos, me abro frentes que no sé si llegaré a poder defender en condiciones algún día, he tenido traumas y los sigo manteniendo, mi amor con los ansiolíticos fue breve pero existió. Todo esto hace que sea quién soy, un tío equilibrado ¡qué cojones! Voltios es Ángel Muñoz, me parieron en Villaverde (1977) tengo dos poemarios: COMO ULISES EN UNA CACHARRERÍA editado con Bohodón ediciones YA NO LEO TEBEOS DE WONDERWOMAN editado con Groenlandia ediciones (en breve espero que más) varias exposiciones de fotos, miles de horas frente a la pantalla de un ordenador y cientos de colaboraciones de revistas, ¿te cuento màs? esta es la bio los links: http://angelrodriguezpoeta.blogspot.com DESDE LAS LINDES DEL SUR el de nares: http://naresmontero.blogspot.com A QUEMARROPA

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Francesca Woodman Poetic Project ANGEL MUÑOZ WOODMAN PROJECT

debes saber desde un principio que las espirales de mi cuerpo jamás han pertenecido a nadie tú tampoco serás una excepción ahora puedes huir por la ventana

la rabia nace de los tobillos encharcando el puñal que poco a poco se hunde en el tórax de mis escombros de este mar que tantos barcos hundidos guarda

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fúmame es una orden fúmame hasta el puto filtro hasta que tronches mi tallo y después cuarteada me abandones en cualquier esquina

sobre tus montes quiero construir mi pena vadeando el charco repugnante de tu preciosa mirada

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no tengo cobijo para nadie puedo correr hacia atrás pero nunca regresar jamás seré yo quién te diga como debes lavarte

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Alberto Trinidad

Bio Alberto Trinidad nació en Barcelona el 25 de noviembre de 1975. Un día se puso a escribir y descubrió que, al plasmar ciertas palabras en un papel en blanco, los cielos, los mares y las cloacas de los cementerios cambiaban de apariencia. Desde entonces, vive encerrado en el hospital psiquiátrico de su cerebro. Allí ha escrito varios libros, de los cuales ha editado Minorías de uno (Ediciones Oblicuas, 2006), ¿Dónde está la ilusión? (Ediciones Oblicuas, 2009) —obra de teatro infantil— y El Arquitecto de Atmósferas (Ediciones Oblicuas, 2010). También ha participado en la antología de relatos Perversiones Oblicuas (2011), publicada por la misma editorial. Entretanto le han concedido permisos para salir se ha licenciado en Filología Hispánica y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y cuentan que fundó cierta editorial. En la actualidad prepara la publicación de su novela póstuma, la tercera de las cinco que ya ha escrito.

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Me arremango el dolor. En la sala de espera de mis sueños hace frío, hace viento y se tiembla despacio. Tirada en un rincón, una mueca contrahecha se despacha a gusto con mi cara, a traición, derramándose horrorosa por el rostro envejecido, ¿quién será?, ¿quién seré en esta luz enclenque que ilumina lo que nos pierde…? Callaros, reclamo silencio… porque olvido la sentencia. Porque ejecuto el paso de baile definitivo que, en espiral, me trenza con el silencio; me trenza con el espacio agotado (exprimido). Y atada así, salto por la ventana de esta sala de espera angosta que siluetea las letras de mi nombre (mi nombre coagulado en la garganta reventada de Dios). Estoy al acecho… Recompongo como puedo este estercolero de persona y adelanto el pie izquierdo, el ojo derecho. Acecho las tierras comprometidas de la humanidad… Estoy asomando la cabeza del monstruo a través de este telón que no anuncia final alguno, sino tan sólo la desgracia de haber vivido tras la muerte… y… estoy al acecho, princesitas desgraciadas… Estoy asomando la cabeza del monstruo; soy el monstruo terrible, maligno. El monstruo que os acecha, tiernas chiquitas… Soy tan monstruoso que resbalo por la ladera enmohecida del terror, ahora que no he vuelto

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Francesca Woodman Poetic Project a pronunciar jamás la palabra que me devuelva a la existencia, existencia… (Sórbeme el cerebro, delicia nocturna. Sórbeme el entendimiento, pequeña alondra desorbitada, antes de que me arroje con furia sobre el porvenir). El monstruo te partió la cara, preciosa; la hizo migajas esplendorosas de destellos insuficientes… Y en cada una de esas migajas (pan para reseguir el camino hacia la eternidad) el monstruo se masturbó despacito, muy despacito sobre esos pedazos estrangulados de ti, que te viertes por el embudo de los siglos y los siglos, amén…

Al acecho… Que despierto al mismo tiempo que crepúsculo se tiende esponjoso sobre la cama imposible donde dejamos de ser vírgenes, mi niña, mi perdición, mi flor abierta como ángel estremecido… Eyacularé sobre tu rostro (boca abierta y silenciosa) el secreto mejor guardado de todo lo que nunca llegué a escribir, mi solitaria y pequeña mota de desaparezco… (desaparezco…) (por los siglos y los siglos a… ah…) Y… He efectuado el paso impreciso e irresponsable. El monstruo ha pisado la tierra de los hombres… y… embarazada de toda nuestra grandeza, se arrastra por los sumideros de esperanza que el deseo no cesa de prostituir. Embarazada de ti, de mí, de la derrota que hemos gestado tras tanto arrebato informe, tras tanto desafío a la Naturaleza, tras zambullirnos carentes de branquias en los mares de la felicidad (¡la felicidad…!) Mar… Mar, respira en lugar de este despojo de ser que sobrevive a la grandeza, respira atragantada de mis manos amputadas (caricias ambivalentes que siegan recuerdos como sueños). No sé decirlo de otro modo, de otra manera…, ay… Quiero enloquecer a tu lado, mi cielo. Derrumbaré los muros que me cercan en esta tierra de cordura. Quiero

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Francesca Woodman Poetic Project enloquecer a tu lado, cariño mío, y abandonar a nuestros hijos sanos en la orilla del Tigris. Quiero abandonar los pensamientos lógicos en los pies de la tumba de Descartes. Quiero arrancar de mis actos las riendas que me sujetan a la vida; enloquecer a tu lado y besarte la cara descompuesta tras habértela reventado a golpes de tierno amor centenares de veces…, miles… Mi niña sin sentido, mi alma parapléjica en este cuerpo que no obedece designio alguno. Enloquecer a tu lado, ahora que te alzas tremenda sobre mi estómago, que te abres de piernas, que aborreces a tu familia, tus orígenes y tus sentidos y que desangras tu cuerpecito de libélula nunca descrita sobre mí, que vomitas, orinas, defecas tu ser sobre el monstruo que llora ante la belleza de toda tu descomposición… Quiero que nada y nadie contemple nuestra boda al anochecer de este horizonte reflejado que nos enmudece.

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Olvido las huellas y avanzo con mis pasos gatunos. Abandono el sentido y mis ropas en un rincón de esta farsa. Avanzo y doblo la esquina de ningún porvenir. Mis pasos de manos sin tacto dejan siluetas de nadie en el vacío. Y a la vuelta de la esquina sólo veo mi reflejo, el reflejo desnudo de mis carencias; mi carencia de mí, mi carencia de ti, de todo lo que un día fuimos incapaces de engendrar (de salvar).

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Me acurruco en la soledad despellejada de no verte más. De no verme más. Abandono mi cuerpo en la tierra árida de nunca más tus caricias. De nunca más mis manos en tus manos. Deposito la telaraña seca de mi cabello en las grietas de tu recuerdo. En la metástasis de mi memoria. Oculto mi rostro deshecho en las sombras de esta cárcel de dolor. Acurruco mi vida en esta desolada parcela de intemperie. Sin tu muerte, sin mi muerte. Sin el cálido abrazo de tus susurros masticando nuestro silencio. Me ovillo, desnuda por tu ausencia, sobre la roca áspera de respirar sin tu aliento en mi boca. Sin mi boca atada a los nudos corredizos de tus besos. Sola. Alejada. Aparentemente muerta. Indescifrablemente viva. Sin sentido.

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Me agacho como un animal, como la sombra de un animal que no alcanza las coordenadas de su cuerpo, que no reside en los parรกmetros de lo vivo. Aspiro con mis brazos a acunar este suelo que se desvanece, que me tiene suspendida en este engendro de sombra que me sobrevive. Mi mirada se deshace en lo que miro como tu rostro desdibujado en la superficie marina. No miro mรกs. No nos miro nunca mรกs, la ventana me llama a gritos.

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Un sendero de desencanto un callejón sin salida una mirada muerta Avanzo por un sendero de desencanto un callejón sin salida la mirada muerta Y sólo queda esperar el final…

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Adriana Ba単ares Camacho

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Francesca Woodman Poetic Project keep out sight

Francesca Woodman El tiempo pasa pequeño y se acerca lento acelera su huida [no vuelve] Me quedo quieta esperando es mi sombra la que sale corriendo como yo quisiera perseguirme saber qué quiero / merezco / puedo esperar y espero perdiendo e l t i e m p o desnudándome descosiéndome desconociéndome oculto mi rostro no me conozco más no me conozco mejor yo no puedo verme desde tan lejos no puedo verme bien no puedo mostrarme –yo- a quien no sabe no quiere ver.

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City of Life Cambio la luz con la mirada encuentro el reposo del ansia y la imperfecci贸n bajo el agua. El fr铆o se vuelve amni贸tico el aire y el vac铆o destino directo de la soledad a la nada tan simple como un (shh...)

la rutina se convierte en tarde de domingo

retina obturador flash

shh

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precipitarse

como una lluvia fría al atardecer azul gris humo de consumo individualista suicidio lento

vida de esperas

quién puede dar con la cura del solo.

El frío se vuelve amniótico. Mece acuna cuida protege aviva y mata el agua aviva y mata duerme

aviva y mata.

Tu piel que huele a calle

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conserva el tacto del aceite en los charcos en mis ojos se aprecia una mancha de arcoiris en blanco y negro el recuerdo de un columpio a punto de morir una tarde de domingo. Las nubes están en ti. Entre tu carne y las raíces de un invierno que se agarra como un niño enfermo que sólo espera un regalo en navidad.

Respira.

No se ahoga quien ha vivido en la matriz del aislamiento.

Aquí cuidarán de ti.

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“Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”. Francesca Woodman (1958-1981) El amanecer de Francesca Woodman Noelia Olmedo Cubí La noche había sido intensa. El humo, denso y azul, aún hacía los contornos de las cosas borrosos. Ella estaba sentada en el suelo, descalza, con un cigarrillo a punto de consumirse entre sus inmóviles dedos. Por todas partes, desorden y algunos vasos llenos de alcohol hasta el borde. Manchas en el parquet. Una cámara de fotos. Papeles. “¿Qué había sido de los pájaros al amanecer?”. Se preguntaba la joven con el corazón helado. “Ya no se oyen en esta parte de la ciudad, maldita ciudad de plástico y metal”. Ella siente un escalofrío recorrer su entumecido cuerpo, quisiera salir corriendo en busca de esos pájaros perdidos, para traerlos de vuelta a su rincón. La noche fue una alegre tempestad. La gente había llegado con su ruido de besos largos, y se había ido dejando un poso denso y hermético. El cigarro se consumió en los dedos de Francesca, y ella ni se dio cuenta. Era una hora mala para darse cuenta de las cosas, mucho mejor dejarse llevar por el humo. Ella, en realidad, no quería estar en otro sitio. No podía

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Francesca Woodman Poetic Project imaginarse lejos de su pequeño piso. Aquel era su espacio de creación, dónde intentaba captar la esencia misma de la luz y la verdad de los cuerpos. Francesca suspiró y encendió otro cigarrillo. Ella quería quedarse allí, quizás para siempre. Tanto frío sintió que al final se levantó, lentamente, como una vieja con huesos de cristal. Entonces recordó que el amor era una herida abierta de par en par que ya no le pertenecía. Francesca quiso llorar, pero sus ojos eran dos pesados ceniceros preñados de colillas. Su boca pastosa le trajo a la memoria viejos besos borrachos. Nudos de alquitrán sujetaban sus muñecas. Un día fue capaz de captar la luz con sus manos, la belleza de lo irreal. Pero ella ya no sabía cómo continuar con su trabajo. Ya no era capaz de captar la magia de los cuerpos desnudos, ni la verdad de su propio rostro. ¿Qué haría si los pájaros la abandonaban para siempre? El frío, como si fuera su señor, la había poseído. “¿A dónde iré, si ya no puedo crear? Mi cabeza es un laberinto lleno de enredaderas. Trepo por ellas, me subo por las paredes, arranco el papel de flores, me lo como con desdén, pero no soy capaz de encontrar la luz en esta habitación. Y el frío como un puñal me arrebata las ideas. Una a una. La ventana es como una boca desdentada y sucia que me insulta. Yo antes era… Francesca Woodman, y creaba bellos universos borrosos y etéreos, como mi propia vida. ¿A dónde han ido? Tengo algo roto aquí dentro, algo pesado que tira de mi hacia abajo. Pero sé que en el fondo no hay nada. La inspiración ha salido volando por la ventana. Volando, lejos de mis manos.” Ella se mira reflejada en el cristal, y toma una decisión. La que de una vez por todas la hará inmortal e imperecedera. Como sus fotografías, Francesca se desdibuja para decirnos algo. Sólo hay que escucharla con los ojos bien abiertos. Entonces, de alguna manera comprenderemos porqué Francesca Woodman dejó de ser para habitar en sus fotografías. Allí, la luz es clara y los pájaros siempre cantan al amanecer. NOELIA OLMEDO CÚBÍ Anaisnit Marzo 2010

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DĂŠborah Vukusic 28


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A partir de una foto de Francesca Woodman, a quien yo bautizo Sara... para pedirme ser F.

I querida Sara, recuerdas aquella tarde? el sol se escondía entre los árboles frondosos tañían las campanas cantos antiguos el verano nos había vuelto invencibles llevábamos vestidos de flores con botones porque la moda dictaba que eran perfectos para el campo y el calor nos exudaba las axilas con axiomas difícilmente revocables recuerdo que por momentos me sentía humedecer reverdecer cuando silbabas aquella nana apalache o se te escapaba una caricia leve al servirte limonada helada en el porche o mientras mascabas pajitas como si fueran tabaco imitando a Jimmy, aquel muchacho del instituto que me gustaba o era John Wayne en el salón frente a Conchita? te recuerdo con las trenzas recitando en el granero la colección de poemas de Jim Morrison la mano sobre tus pies descalzos sucios de tierra las rodillas enrojecidas y rascadas que quisiera curar y besar curar y besar curar y besar

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oh, Sara te recuerdo sobre la cama de heno el pelo cayéndote sobre la nuca tus bragas caladas asomando sin pudor la palmatoria acentuando claroscuros y me mirabas con ojos de serpiente, Sara -con ojos de no la mires o arderás en el infierno que diría mi madre, ella, que se masturba con crucifijos y hace bolas chinas del rosarioy me bailabas por el pasillo, oh Sara, volviéndome espirales las paredes -no la mires, ojos diablo, ojos finaly me mirabas con ojos de pantera y dejabas la libreta sobre las rodillas esa en la que anotabas poemas de Blake y canciones de Johnny Cash y dibujabas esbozos que nunca acababas y el vestido se te subía, oh Sara, y la vela derritiéndose sobre la palmatoria sobre la cama de heno acentuando claroscuros...

II y tú te estirabas lo que podías el cansancio y... entonces lo vi te veo el pecho que asoma por el hueco entre los botones redondo y luminoso apuntando al cielo y me doy cuenta de que quiero verte desnuda y te lo digo ¿te acuerdas, Sara? te pregunto si te importaría enseñarme los pechos

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Francesca Woodman Poetic Project que fotografiara tus pechos que te fotografiara los pechos desnudos y tú finges que te da vergüenza y juego a convencerte diciendo que será nuestro secreto para el futuro para recordar cuando éramos jóvenes y tú pones tus ojos, Sara, tus ojos de gata -tus ojos de sé todo lo que tengo que hacer para conseguir mi voluntady dices que no te parece suficiente y que sólo aceptarás si yo lo hago contigo y entonces nos veo juntas yendo al jardín y colocando la cámara y escondiéndonos bajo la ventana del escritorio de papá y desabrochándonos la una a la otra los botones del vestido y... entonces se hizo el flash III y después de la foto te calzaste las sandalias y te subiste corriendo los botones de camino a la fuente y te mojaste sin querer un poco el vestido y se te pegó a la piel formando pequeñas venas de tela y yo quise amarte mojada en la fuente y secarte, Oh, Sara, para amarte de nuevo en el backyard y colocarte flores en el pelo y darte de beber dulzuras frescas y colgarte racimos de sol de los pezones

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y yo quise quedarme enrollada a tu vientre el resto del día, del mes o de la vida entera o esconderme durante el sermón del domingo en la iglesia en el nido de tu moño porque decías aquel verano decías que allí guardabas los sueños.

IV oh, Sara, de aquella tarde me queda esta foto e intacto sólo el deseo. V y te marchaste, oh Sara, sin decir adiós una mañana de lluvia la recuerdo nos encontraríamos en la ciudad y compraríamos telas para diseñar nuestros vestidos y hacer con frutas sombreros iguales a los de Carmen Miranda disfrazarnos todo el tiempo de los fines de semana pero te marchaste a la ciudad antes de tiempo antes de la llamada del otoño y el campo ennegreció de tristeza de repente y se morían los peces ahogados en los meandros del río

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Francesca Woodman Poetic Project miles de peces saltaban sin aire boqueando a mis pies y el canto puntual del gallo cada ma帽ana se volvi贸 un siniestro anuncio de soledad te marchaste, oh Sara, sin decir adi贸s y eso no te lo perdono.

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Paula Grau

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En este instante, ha quedado capturado el movimiento. Y yo, paralizada, dejo que tus extremidades sean una extensión de las mías, sincronizando tu pálpito con mi hálito, pasto de distorsión. En este instante, ha quedado bloqueada la gravitación planetaria, pero tú abrazas esa ausencia y creas una atmósfera resplandeciente donde orbitar sin restricción. El centro está tan lejos que siento que podrías salir despedida en cualquier momento. Momento, cápsula de eternidad que viene a curar nuestro espacio y nuestro tiempo. En este instante, la velocidad de tus pupilas hace que todas las habitaciones se desnuden y empiecen a hundirse los edificios, precediendo la caída de las ciudades, de los imperios y los siglos. En este instante, enamorarse y tocar el vacío es la mejor opción, si es que hay opciones posibles en este cúmulo de errores sólo generables por la humanidad. Porque la acción es invisible y la reacción reversible, aquí y hoy. En este instante, estamos despertando del sueño de vivir y nos lavaremos la cara con un legado de realidad bien desenfocada, donde el resultado ha dejado de tener valor y su sucesora es la intención. Yo ya he estado aquí, pero no fue en el futuro ni tampoco en el pasado, fue en este preciso instante.

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Tantas veces huyendo que no logro distinguir una entrada. Dimensión afectada por la caricia de tu retina. Perspectiva mutante y perenne, con tu luz haciendo un mundo y tu sombra el agujero negro por el que quiero mirar. Yo no concibo que hayas sido arrastrada desde tu posición inicial, casi alegórica, hasta esta grieta que empieza a ser guarida de todos los vacíos. Tu violento equilibrio desafiando las leyes que no se han de nombrar. Imagen sin semejanza. Y no te nombro, gravedad.

Declinado el propósito, voluntad yerma enfundada por un marco de soledad y esquinas rotas, diviso a distancia los habitáculos no iluminados, sólo insinuados, esperando a que me escupas con tu misterio en la boca ninguna respuesta. La pregunta definitiva carece de ella. Y por las vetas de la madera ajada, enmudecen los gritos de quienes palparon tu anatomía rasa y desgastada, dejando paso a un silencio hecho universo, cercano al de un corazón que se ralentiza hasta parar. Y tú, sostenida tecla negra sobre pared blanca, me susurras esa canción triste todavía no inventada, inmutable y estática, mientras tu arquitectura imposible hace transmutar la observación en percepción, cada vez más dilatada, hasta acercarme al bienaventurado ensayo, cortesía de Huxley. Siendo ésta la invitación, cruzo la puerta, aunque tantas veces huyendo no me permitan, tampoco, distinguir una salida.

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Hay un espejismo que brota de la mañana donde se confunde tu rostro con el mío. Hay en tu mirar una tristeza profunda que mancha nuestros vestidos, tan bien heridos. Hay un sueño escamado en tu rictus que se dibuja en la arena para ser borrado. Hay palidez en tu piel y oscuridad en tus ojos. Hay, además, dos tulipanes muertos apuntando a nuestro sexo. Hay una luna llena y otra nueva aguardando el beso respectivamente en nuestros labios. Hay un horizonte curvo y abotonado que divide el océano de tu cuerpo del cielo de tu alma, aunque desaparecería al ser desabrochado. Hay parálisis en la sujeción y en el viento. Hay una cruel dulzura barnizada con salitre. Hay profusión en tu calma y confusión bajo las olas de tu falda. Hay un tubo de escape en el reflejo como una retransmisión constante en el espejo. Hay una brisa irisada en las olas, en las rocas y las alas. Hay lentitud en el brillo como hay latitud en el filo. Hay pan de mujer esparcido en las migas de la arena de esta playa. Hay quejidos y hay gemidos ahogados por la sed de nuestras gargantas. Hay como siempre un mar de fondo esperando tragárselo todo.

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Desconozco tu nombre y tu rostro Pero veo entretelas y a tus pies reflejada La mancha de tu alma. Desconozco tu vestido y tu castigo, Pero vislumbro tu desnudez entrecortada Y tu mirada esclava, clavada, En la cruz de la esperanza. Nunca hubo una guerra más fría, Nunca hubo un mar más muerto, Nunca un desierto tan inmenso, Nunca un espacio más vacío. No puedo mirarte a los ojos, Pero sí ver a través de ellos El alcance y la coartada, vieja impronta, No es otra que tu soledad La que intenta hacerte sombra. Quemada, ante tus zapatos, Crece y llora. Nunca hubo una guerra más fría, Nunca hubo un mar más muerto, Nunca un desierto tan inmenso, Nunca un espacio más vacío. Hoy toda resiliencia ha dejado De tener sentido. Vas a permanecer estática, Eso ya lo has decidido, Mientras el mundo se marea Y da vueltas Alrededor de la imagen congelada De tu contraste y tu brillo. Nunca hubo una guerra más fría, Nunca hubo un mar más muerto, Nunca un desierto tan inmenso, Nunca un espacio más vacío.

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Francesca Woodman Poetic Project

Tu mano es la cola de un cometa Que se desprende, lentamente, De s铆 mismo Para morir en mis ojos. Tu mano es la varita m谩gica Que toca sin ser tocada La abrupta emisi贸n De la miseria humana. Tu mano es la linterna Que enfoca los detalles Olvidados, ocultados Solos y solitarios. Tu mano es el sustento de la luz Y el enclave de las sombras. Tu mano es direcci贸n Y es sentido. Tu mano es muerte Para la enfermedad degenerativa Y vida Para lo que no ha nacido. Tu mano despide tanto Como arropa Lo mismo es ola, Lo mismo es roca. Tu mano es un mensaje Sutil e infectado Recorriendo la piel De los enamorados.

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Tu mano es la que se alarga Desde la realidad Para llevarme a pasear Por tus sueĂąos. Tu mano es, Que ya es mucho, Desde este pĂĄramo De no existencia.

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Francesca Woodman Poetic Project Ana P茅rez Ca帽amares

Cuando joven fui sierva de los primeros besos, los que se dan como rito de entrada en una nueva religi贸n. Tantos dioses. Tanto fervor. Tantas camas como altares. Tantos cuerpos bellos como cristos. Las manos pulsando espaldas con la fe de una beata que toca el 贸rgano en la iglesia. Cuando quise ser diosa me echaron de la secta.

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Mi madre me miraba con miedo; ella sabía que por mis venas corrían unas gotas de locura que rugía fuerte el agua de este rojo caudal. Para atravesarlo no me dejaste escamas, madre, sino plumas. Tú aspirabas al cielo. Si supieras cómo brilla la alegría en las orillas cuando me dejo arrastrar por la corriente: pájaro con alas mojadas, apóstata de la ambición.

Recuerdo a mi madre feliz bailando abrazada a su hermano en la boda de algún sobrino. Los ojos brillantes, las mejillas rojas su cara toda como una puesta de sol.

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La recuerdo también hundida en el sillón, mirándonos pasar como fantasmas de visita sólo despierta a la hora de indignarse masticando su cena como si la comida fuera hojas de un periódico. La recuerdo. La recuerdo bien. Sólo tengo que dejar a mano los espejos.

Anoche la tomaste con mis pezones. Como si quisieras hacerles confesar. Pero ellos se empeñaban en repetir su primera versión: Sigue. Sigue. Nos gusta. No diremos nada nuevo.

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Allí estabas tú en aquel bar con una herida tan ancha que parecía una sonrisa. Me deslumbró tu herida. Bajo el maquillaje, la mía se retorcía como un cauce seco. Te acosé sin pudor ni dignidad. Ya en casa vomité sobre las bengalas mojadas e inútiles en su caja. No digo que no mintiéramos ni que no hubiera disfraces. Pero la herida nos la mostramos como el pasaporte en una frontera.

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Sin límite ni culpabilidad amo a todos los hombres cuando estoy contigo. Cierro los ojos y un millón de fantasmas sudorosos me poseen. Tus palabras al oído me despiertan; es oscuro y dulce el café de tu voz.

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Con cada palabra que escribo lo que en el fondo estoy queriendo decir es que soy conmovedoramente igual a ti y que a la vez me siento desesperadamente distinta y ahora deja el libro vete al espejo y mírame

Recuerdo todo lo que olvidé. Lo que olvidé palpita leve en la memoria como bajo el dedo la cicatriz de lo que fue herida. Cuando olvide todo lo que he olvidado mi memoria será pasto de la oscuridad. Y seré libre, y ya no seré nadie. Donde ayer sangraban heridas y hoy florecen cicatrices sólo habrá un agujero: una ventana a la noche.

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Francesca Woodman Poetic Project Esther Lapeña

Para que (A Paco Pino)

Árbol niña sombra abrazo pequeña tu mano

Dame

Abre

tu pecho

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Francesca Woodman Poetic Project Canta

+

Canta MÁS

ALTO

más ALTO

para puedan

que

todos

oírlo

Aunque a paso lento mi sombra camina con su casa oscura y sin puertas a cuestas este pensamiento con rumor de ola es una gran carga para un cuerpo de arena ¿Acaso el silencio se arrastra ligero entre los secretos y sus ventanas negras? Quién no quisiera ser una larga noche o un mejor atleta para no pesar Y que no pese nada

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Francesca Woodman Poetic Project

AL OTRO LADO La fragilidad de nuestro cuerpo nos delata ante el objetivo. Nuestra desnudez sin embargo ya liberada de la nostalgia de las alas se hace fuerte frente al espejo. Sus ojos no nos limitan a la existencia en su mirada sino más bien al contrario. Toda frontera se vuelve mágicamente indefinida como en un sueño. Puedo sentir la luz fundiéndose en mi piel expandiendo sus huellas. Como a una sombra alargada el paisaje me engulle con voracidad geométrica. Dejo toda realidad atrás pero no huyo. Es sólo que estoy lejos muy lejos al otro lado del paisaje al otro lado del cristal quizás al otro lado del mundo.

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Francesca Woodman Poetic Project

Nacer de nuevo Dejarse la piel las ideas los besos escapar del llanto del grito del desencanto Olvidar sin pesar todo lo que fuimos olvidar incluso que existimos Abandonar la pesada carga la responsabilidad de todo pasado y aprender a desaprender y desaprender todo lo aprendido Crecer otra vez y con la fuerza de un martillo abrir romper el cascar贸n la oscuridad con un pu帽o lleno de olvido Volver a creer y no temer al encontrarse

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Francesca Woodman Poetic Project en el cuerpo nubes blancas o brotes verdes en lugar de dedos largos Nacer de nuevo ¿te imaginas? y descubrir por fin la vida -¡sí, por fin la vida!que realmente siempre nos fue una completa desconocida

Parecía dormida inmóvil y frágil como un pétalo Probablemente había llegado a un acuerdo con los ogros que poblaban su sueño Su hermoso rostro se alejaba en paz de este mundo como el vuelo

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Francesca Woodman Poetic Project de un pájaro se perdería en el horizonte de un inmenso cielo Sin ese miedo a las alturas que padecen los astronautas tan parecido al vértigo Pensé incluso que nunca más volverías a la vigilia de nuevo Que lentamente como el vino se convierte en vinagre la intensa luz se tornaría en sombra hasta devorarte Pensé que nunca regresarías conmigo Y entonces yo también quise estar dormido

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Francesca Woodman Poetic Project

(A Carlos Edmundo De Ory) Contemplo con el indulto de la distancia la blancura de tu cuerpo fĂŠrtil circundado por el bosque verde surcando las celestes aguas. Se oyen gemidos entre las tumbas en los nidos de pĂĄjaros y peces. El deseo florece como una luz que a los gritos de la oscuridad vence. Se buscan intensamente los brazos las ramas las almas las bocas las raĂ­ces las sombras se mezclan como manos se aman entregados los amantes a la ceremonia.

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Francesca Woodman Poetic Project Denisse Sรกnchez Erosa

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Francesca Woodman Poetic Project

Cordura, no me abandones ahora, hoy no me apetece flotar entre nubes, Ni quiero ser juguete constante del miedo a despertar y respirar colores. Hoy no bebí el café de la mañana, me sabía a concreto. Los pájaros en el marco de la ventana me taladraron las orejas. Este disfraz de piel ya no me permite esconderme. Espero fugarme por el drenaje .Partiré en busca de la luz proyectada al interior de mis fosas nasales. No quiero sentir esos enormes grillos que raspan con su patas la punta de mi lengua. Por favor, No te rías, No seas infame. Te suplico que no me dejes mirando por la fisura en la madera de la puerta. Pues ya no quiero volver ahí, a la humedad, al goteo, a la angustia que genera el pensar que el cielo es el lavabo. No pretendo que la dolorosa luz me sorprenda aferrada a mis viejas sabanas. Imploro que no me dejes aquí, intentado encontrarte en el espejo roto. ¿Es que no ves que ya no quiero dialogar con el lápiz labial? Por favor, no permitas que le haga al amor al papel tapiz, ni que el piso me bese la espalda. Temo salir en tu búsqueda, y extraviarme entre botellas vacías o, en el intento de fumarte, descubrir que te has marchado junto con el humo muerto. No me impongas al olvido como único compañero. Bien sabes que el silencio pesa mucho más cuando uno mismo es ausencia. Hoy, le temo a la ira que habita en esas pausas, entre la respiración. Por favor, que ya voy sintiendo como mis parpados se secan. Y es que hoy estoy hecha de meros artificios. Hoy soy muro. Hoy Soy umbral. Te suplico cordura, que esta noche No dejes con esa otra yo. Esa, la que espera el momento oportuno para inhalarme a través de la pared.

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Francesca Woodman Poetic Project

Ayer por la tarde soñé que mil palabras afiladas trepanaban mi conciencia, mientras un espectro de color sustituía el vacío entre las partículas de oxigeno. Observé cuatro tornillos de fuego sujetando un ancestral retablo de vírgenes suicidas, decorado principal en uno de los muros de la habitación en la que me encontraba, como siempre, desnuda, invisible, observando, como cada tarde, esa cama repleta de santos exudando por sus pieles carcomidas los estupefacientes del sueño pasado. Sentí sus voces retorciéndose en mi conducto auditivo, pulverizando uno de mis huesos lagrimales. Yo ahí, ante treinta y tres dioses de papel decorativo, mimetizándome entre innumerables mariposas atadas a mi carne por un hilo, enredándose en mi cabello, chocando una y otra vez contra la ventana semi cerrada. Afuera, en el jardín, un cordero bisectado intentaba brincar la cerca, esparciendo sus vísceras al otro lado, en el decorando de una fiesta infantil. Recargué la cabeza en uno de los muros, y permanecí, por unos segundos, ahí, acurrucada junto a un pequeño ojo marrón, que me confesó estar a la espera de una caricia vespertina, un el rose del bisturí. En la pupila de cristal tenia impresa la imagen de una mujer con las piernas de cigüeña, junto un trio de sirenas varadas en la orilla de un plato de porcelana. Aun recuerdo como las uñas de mi mano izquierda se transmutaban en palabras afiladas. Fue cuando abrí los ojos. Entonces me di cuenta de que en el suelo había quedado la presencia de un instante pasado, aquella imperfección que deja el impacto de un momento, una laceración, tan tenue , tan dócil, pero tan intensa como para romper el trato amable entre el tiempo y el espacio. No pude más que volver a sumergirme en la nostalgia , aquella que se desataba por la carencia del aire que inconsciente cree haberlo enterrado. Me vi las puntas de los zapatos, y comprendí que las

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Francesca Woodman Poetic Project cicatrices abiertas son así, acechadoras, como animales que, hambrientos, observan escondidos detrás de un mueble, entre los pliegues de la ropa, en el perfume, en el sabor, de una naranja, en el humor, en el rumor. En tanto que el suelo no se abra y me absorba junto con la habitación, permaneceré aquí, contemplando el sedimento que mi yo ausente ha dejado sobre la madera del suelo.

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Francesca Woodman Poetic Project Lucía de Fraga

NACIMIENTO Se puede escuchar el mar dentro de una caracola Y contemplar el océano dentro de una botella vacía. Las hojas han ido cayendo sobre mi solitaria tumba De la que ha nacido una mujer dentro de un huevo roto. La ignorancia es una buena conductora en el espacio de los sueños. Sueños con alma de mujer que se repliega dentro de su cascarón Con el mar en el brazo y la paz oculta en la cabeza. No distraigáis a la mujer nacida del huevo con vuestras lamentaciones,

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Francesca Woodman Poetic Project Porque para dar camino a su pie, el mundo ha de mirarse como la primera vez. Ojos de niño que descubren la desnudez como piel primera e inmaculada. El pecho al descubierto ilumina el camino oscuro de los pies descalzos. En la noche una húmeda cascada son sus brazos que se mueven en danza. Pedazos de cáscara de huevo son sus primeros recuerdos trigueños de infancia. La mujer que se formó en el huevo es una niña escapada de un nido Donde los pájaros de ojos negros y cabeza de alfiler la picoteaban. Dame tu segunda piel, oh mujer de la naturaleza, Para esconderme de la turba que me vapulea bajo la tapa de mi tumba. Vísteme con el color arena y que mis pechos respiren la luz del día. Yo pondré una calabaza hueca bajo el brazo. Una calabaza contra los buscadores de seda Y déjame desnudarme en el interior de tu caja de pájaro.

LA PARED Corre la hiedra por los ventanales Y por las paredes una mujer empapelada se esconde. No se distingue su nítida desnudez con el papel de colores En una casa que está a punto de caer, como su pusilánime figura Contra una pared que no deja de contar los días.

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Francesca Woodman Poetic Project El viejo muro de la casa posee mujeres encantadas Que hacen dibujos de hierba sobre la superficie de hormigón. Nunca hubo mujer más hermosa que la que atraviesa la pared Y no muere víctima de su encierro de papel Como un pájaro con las alas enlodadas. Su cuerpo se transmuta en carne de cemento liso y papel ajado Y deja adivinar a la hembra que se esconde tras las vigas. El retrato de su cara es una inmensa sábana fría, Porque ha decidido enclaustrarse en su mundo de caras anónimas. ¡Qué hermosa es la belleza sin nombre! Belleza que recorres descalza la vieja casa en busca de un zapato. Ojo clínico que te retrata en un inmensa voluptuosidad de cera y fotografía. Te han cubierto la cara para que descanses y tu cuerpo se funde con la pared En una paridad oscura de ceguera y olor a muebles antiguos que cuentan Historias de mujeres que atravesaron el papel.

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Francesca Woodman Poetic Project

LA NOVIA Con finos guantes de blanco encaje virginal, La mujer de la pulsera de azahar, Perfuma su cuerpo con la pureza de la desnudez incógnita. En rito ancestral y primitivo, se cubre la celestial figura de nardos y jazmines. En camino está un nuevo tiempo que abra su sexo al sol. Desnuda, sólo cubierta por guantes y bragas, la mujer de alabastro contempla su cuerpo intocable, el regalo que puso Dios en su vientre como una flor que no marchita. El don de la pureza se mira al espejo y siente celos de sí misma, Como si en un rapto de locura la venciera el enemigo. Acaricia sus glúteos que son de papel de seda Y deja las bragas en el suelo para que vuelen. Un latido abdominal la posee y siente cómo sus manos Van buscando relieves desconocidos entre las piernas Que la hacen desfallecer. Toma con ambos guantes cada pecho redondo y caliente Y se muestra como amazona de primera comunión. El encaje le deja sentir el ansia de sus pezones Y la casta novia se deja llevar por la perfección de su cuerpo Y la carga del deseo.

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MUJER DESCALABRADA Sin apenas sangre en las venas, Una mujer ha caído a las puertas de la muerte por una escalera Y su cuerpo inane habla con el reflejo de un espejo mudo Al que llegan las lágrimas de ojo roto y velo de novia muerta. Es su cuerpo un arco apunto de lanzar un corazón contra el cielo Y su boca un manantial de saliva con que curarse las heridas. Tirada sobre las escaleras llora sobre su velo blanco la novia abandonada. Las flores del almendro cubren su cuerpo maltrecho y herido Por una caída de un pie desconfiado de su suerte. Con los ojos en lágrimas, la mujer, desde lo alto de la escalera, Mira en el espejo su blanca piel teñida de nostalgia y arena de un reloj. Se ha hecho tarde para levantarse, mientras ha caído la banqueta Y todos los sueños rotos de una mujer descalabrada. Gotas de sangre manchan el velo divino que llega hasta el espejo Para no volver a coronar más una cabeza que se ha roto. Dulce dolor el de que cae y se levanta desnudo como un niño. Es su cuerpo blanca seda iluminada por el sol, Pezones de plata, pubis de ébano y materia de alabastro sus piernas. En el espejo mudo ha caída una hembra que va sangrando por los escalones.

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Francesca Woodman Poetic Project Mentiras de un mundo extraño que cambia pezuñas por manos. Ten piedad, Señor, de la mujer que ha caído del cielo.

CARA A LA PARED En la azotea de cemento y ladrillo llora el desnudo de una mujer Que se arrima a la esquina del pecado como castigo de una vida. Es su espalda río por el que manan oscuras profecías de multitud de bocas. Su piel, lamida por los perros, se mantiene firme de cara a la pared. Bajo sus pies, se esconde tras una alfombra de caucho, el camino. El camino por el que corren los perseguidos y los olvidados. Esta figura pretende desaparecer en el corazón de una roca artificial. ¿Qué sostendrá entre sus manos esta mujer de piel de acero? Sus pies helados, sobre la alfombra de caucho, hablan de otras rutas posibles, Otros mundos y otras maneras donde esconder las cadenas. Rompamos las cadenas de hilo que se enredan por los cuerpos. Esa mordaza silenciosa que coloca un yugo a los amantes, Que lejos de unirlos, los atenaza con sus invisibles manos asesinas. La mujer de cara a la pared se acuna como una niña muerta de frío. Es la desnudez el consuelo de la verdad y de las flores marchitas.

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Francesca Woodman Poetic Project

EL GRITO DE LOS LIRIOS He encendido una vela. Dame, Dios Mío, el descanso eterno. He visto sangrar un campo de amapolas Y su espeso fluido rojo me ha manchado el alma Con un grito de los lirios. El campo es un vasto cementerio de voces. Niños, callad, que el Padre ha hablado. Dios no me dará una litera en el cielo Ni viajaré en tren-hotel al Paraíso. Yo he escuchado el grito de los lirios. Como una mujer que se desnuda ante una ventana, Mi cuerpo se viste de noche en la arena. La arena de Pedro. Las mareas de Simón. El río del Bautista. He encendido una vela Para que la muerte me encuentre, Vencida y desnuda como la primera vez. Esta noche los lirios gritan mi nombre Y no me dejan dormir con sus voces de piel. Atrás han quedado los muertos. Sólo vivimos del pan de estar vivos: Seres humanos, animales y flores. Aunque se marchite mi voz, Ten por seguro que gritarán los lirios.

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Francesca Woodman Poetic Project

NUNCA APRENDERÉ Tengo las medias rotas y un tacón torcido. Nunca aprenderé a ser una mujer. Aunque me maquille con tintes de melancolía Y vista las ricas sedas de Oriente, Sigo siendo una niña perdida en la calle. Puede que nunca sepa descifrar el código de los hombres, Ni distinguir entre beso y bocado, Porque nadie me ha enseñado lo que natura otorga. Mi cuerpo es un desfiladero de soldados muertos Y un refugio donde el sueño se hace milagro. Tengo las medias rotas y un tacón torcido. Sólo me apetece beber la sangre de mi propio Cristo Y embriagarme de leyes sin venganza, sin peajes a mi cuerpo. Sucias son las manos que imaginan en mí deseo, Como sucia es el agua de sus abrevaderos. Puede que continúe con el juego de mis muñecas trasnochadas Y las sábanas con que madre me arropaba por las noches, Porque la furia del amor es mi terror nocturno. Nunca aprenderé a ser una mujer. Tal vez sea una niña encarcelada en una anatomía. Tengo las medias rotas y un tacón torcido, Pero no quiero ser de piel y alma de plástico. Me cerraré a las bocas de sedientos borrachos,

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Francesca Woodman Poetic Project Mientras me desnudo en los escaparates de las librerías. Soy la no-mujer. Soy la niña ETERNA.

MIRAD MI CUERPO Mirad mi cuerpo sin lujuria y sin vergüenza. Liberado, al fin, de mentes lascivas y ojos desdeñosos. Soy la mujer evaporada de vuestros sueños Que se ha vestido con el grito del niño, Con la pared deslumbrada, con la súplica del pájaro.

Mirad mi cuerpo cómo llora. Las encendidas luces de mi casa, Miradlas. Dentro de mi hogar ya no hay fuego que alumbre. Sólo arde y arde la estopa de los días. Mirad mi cuerpo cómo grita. La lenta caricia de la madrugada traidora Se llevó a mi amante lejos de mi lecho. Lágrimas tengo en los ojos incendiadas. Miradlas. Mirad mi cuerpo cómo suplica. Mirad mis heridas, todas ellas. Donde el lamento se torna oración, Yo pondré un beso en tus manos. Miradlas.

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Francesca Woodman Poetic Project Mirad, al fin, desnuda y deshecha de mentiras, La desnudez que se abre paso en la inocencia. Mi cuerpo, galerĂ­a del pensamiento, Se abre para combatir vuestras aberraciones. Es mi cuerpo. Miradlo.

EL DOLOR DE LA VERDAD

La verdad duele. Huele a batas de hospital y a alcohol Que se gravan en la pituitaria a fuego. Duele saberse loco, poeta o trapecista. Es el precio de la vida.

La verdad duele. Es un cuchillo oxidado

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Francesca Woodman Poetic Project Que nos atraviesa el est贸mago Y nos muestra la putridez de nuestro pasado. Es la gran herida abierta.

La verdad duele. Ese dolor de cabeza que nos lleva En un tiovivo macabro al fondo del vaso. Ese fracaso inmotivado que nos obliga A tachar y escupir versos.

La verdad duele. Seamos reyes o mendigos, La verdad nos mata de manera sigilosa. Dadme una palabra verdadera Y yo desmontar茅 el mundo.

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Francesca Woodman Poetic Project EL FINAL

El final no es una despedida, Es la soledad frente al espejo de la decrepitud. Las noches frías en la que la manta no nos tapa Y el reloj hace demasiado ruido con su tic-tac impertérrito. El final es un grito desgarrado.

El final no es una despedida. Es el pulmón abotargado por el que trata de salir el humo. Las viejas fotografías todas rotas dentro de un cajón. La calefacción que no funciona pegada a tus huesos.

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Francesca Woodman Poetic Project Un libro amarillento que se ha leído no sé cuántas veces.

El final no es una despedida. Es el combate del yo contra su otro yo. La lucha descarnada por la supervivencia. Las luces que apagan sus letreros de neón Y los últimos borrachos a los que hay que echar.

El final no es una despedida. Es el último salto mortal sin red y sin seguro a terceros. El vómito ensangrentado en medio de las sábanas. Los acreedores que aporrean la puerta, Porque no hemos saldado nuestras deudas de juego con la vida.

El final no es una despedida. Es un vaso vacío y un cepillo de dientes gastado. Un plato de comida reseca rodeado de moscas. Botellas de ginebra tiradas debajo de la cama. Poemas y versos esparcidos por los rincones.

El final no es una despedida. Es una inadecuada maniobra a la derecha.

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Francesca Woodman Poetic Project Un frío helador que se escurre por la espalda. Una indecisión sobre la vida o la muerte. Un baño ensangrentado donde yaces tú.

INOCENTE

Me declaro inocente. Nunca supe de las normas del amor Ni fui consciente de sus trampas Con las que un asesino a sueldo Me destripó hasta hacerme perder el conocimiento. Por eso, hoy, alzo las palmas de mis manos en esta tarde de hastío y pena.

Me declaro inocente.

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Francesca Woodman Poetic Project Nunca besé tus labios ni me deshice entre tus piernas. Pero tú, pájaro rebelde y feroz, me envenenaste Con tu exótico canto. Por eso hoy mi rostro se cubre de amargura.

Me declaro inocente. No llamé a tu puerta, porque la inquina se cuela por las rendijas Más remotas de nuestros desamparados sentimiento. No quise, entonces, esperarte, Porque habías ahogado con tus propias mis manos mi carne viva.

Me declaro inocente de los cargos que se me acusan. Yo no regué con lágrimas tus malditas ventanas, Mientras hacías girar el tambor del revólver Que contenía la bala fatal. Ahora, entre pólvora y pedazos de alma, Puedo declararme víctima del amor.

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Francesca Woodman Poetic Project ABANDONADA

Me siento en un rincón oscuro A fumar y a contemplar el paso absurdo del tiempo. No me reconozco en este papel de víctima del amor, Porque el amor es un terreno que siempre me ha sido vedado. Contigo llegó la gran promesa y el gran batacazo.

No me quedan lágrimas, sólo gritos ahogados en mi almohada. Me has sableado como haría un ladrón a una dama despistada. Y lo cierto es que llevaré tu nombre hasta mi muerte, Porque has grabado a fuego en mis carnes tu triste silencio.

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Francesca Woodman Poetic Project No quiero que la vida siga en esta noria estúpida.

Me queda el recuerdo de lo que fuiste algún día; Algún día que las flechas del amor me hirieron de muerte. Quédate con tus palabras bonitas y con tus mentiras, Que yo seguiré en la vida y en la muerte, Tan sola como un perro abandonado.

ALAS ROTAS

La luz trémula de la cocina parpadea bajo mi cabeza. Lío en silencio pitillos y echo un trago de Oporto, Mientras recuerdo los días en los que fui mujer.

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Francesca Woodman Poetic Project Fumar me evade del silencio angustioso de esta madrugada insomne.

El arte de amar no es más que un título vacío.

Me perderé para siempre dentro de mis copas invisibles Y mi carne se tornará de color púrpura en este desierto de hormigón. Me desvisto con la parsimonia de una actriz consagrada En un dormitorio vacío que huele a sábanas frías.

El arte de morir es un noble pasatiempo.

Duermo entre alcohol y tabaco negro cerca de tu orilla. Allí donde mis piernas se han vestido de otoño, Porque nunca he sentido en mi piel el calor añejo De las noches de amor en vela.

El arte de matar es el secreto de las flores más bellas.

Me desperezo entre un mundo de hojalata y minuteros acelerados. Sólo me mantienen derecha mis dos piernas embarradas Por la lujuria del tiempo que pasa a nuestro lado

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Francesca Woodman Poetic Project Como un borracho en una tasca de vecinos malintencionados.

El arte de vivir me es ajeno como el vuelo de la cucaracha.

Me quedaré aquí. Mirándote de frente. Mis ojos serán tus ojos y mi corazón, un juguete de plástico. Serás el niño que conduce el coche al garaje de Playmobil Hasta encerrar mis entrañas en el más profundo agujero. El arte de volar es designio de dioses y héroes Y a mí, hace tiempo, me han roto las alas.

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Francesca Woodman Poetic Project A OSCURAS

Fumo con desgana a oscuras. Esta noche es una noche más de insomnio En la que se marchitan las flores de mi vida. Pétalo tras pétalo, siento un vacío mortal en mí Que va dejando atrás los ojos que se aplastan en la pared. La vida por la noche se ahoga en un vaso de ginebra Y juega a los dados con un Dios borracho que condena el alma. Esta noche no es una noche más de insomnio. Es el terrible nocturno que convierte en cristal la sangre de tus venas

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Francesca Woodman Poetic Project Y te invita a girar el tambor del revólver sobre la sien. Los gatos maúllan en las aceras de cemento pegados a las farolas; Quizás Dios o yo ya hemos muerto.

AL DOBLAR LA ESQUINA

Dicen que la felicidad puede encontrarse Al doblar la esquina. Pero yo sólo siento mi dolor de desencuentros y pérdidas, Porque donde reside mi alegría han huido los niños de mi desvelo Y no puedo dar con el camino de vuelta a casa.

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Francesca Woodman Poetic Project Aunque yo me ligue a ti como el aire, Tú peinas mareas y vientos con los dedos. Eres la flor que se abre en primavera Para cerrarse a mi paso. Aunque yo quiera rozarte con la caricia más callada, Tú te recoges, pétalo tras pétalo, para no mirarme Con tus ojos de amaneceres florecientes.

Muda. En silencio. Cegada por la luz que me desviste esta mañana sorda, Me siento en el suelo de la esquina A esperar a la felicidad, Que son tus manos, amor, las que me pueden llevar a ella.

Aunque no me desprenda de ti, Como la hiedra que devora mis paredes, Tú eres indolente silencio en boca cerrada. Dime qué he de hacer para doblar la esquina Y encontrarte a ti, intensa luz cegadora Que avergüenzas a las rosas con tu latido. Dime, amor, si hemos de ser los mismos, Al doblar la esquina.

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Francesca Woodman Poetic Project LA CHESLOM

Olor a opio y sexo húmedo bautizan la estancia Donde yace una mujer liberada de las cinchas de la intimidad. Apenas caen sobre su cuerpo liguero y sujetador liberado Que deja un rostro de desnudez durmiente alcoholizada. Ya se esconden las manos que la adoraron, porque llega la aurora.

Mitad mujer, mitad cuerpo entrapado que deja a la vista La sinuosa figura de una mujer agotada en la cheslom, Su perfume habla de borrachos y propinas, de tipos ricos y camas frías. Dejad que duerma la princesa del pecado con el muslo desnudo, El pecho descarado y caliente y la sábana invisible que muestra la carne.

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Francesca Woodman Poetic Project Las medias cuelgan de un clavo en la pared manchadas de champagne, Mientras por su mente corren piernas con zapatos de tacón y charol negro. De las voluptuosas pieles sólo queda el recuerdo y una constante llamada cuerpo Que se desnuda sin ganas satisfecho el placer y ansiosa de sueños, Donde el pecado es beatitud y la carne es trapo del alma.

Dejad que duerma, dejad que duerme lejos de manos sibilinas y labios amargos. Contemplad el bello sueño de una mujer medio desnuda que sueña con un mundo lejano, donde la noche no es prueba de carnal aceleración y hombres de negro brillante. La espalda cubre pecho y pubis de las miradas, Ese ingente mapa donde se perpetúan las huellas de los amantes.

Un ángel vuela sobre su cabeza y la envuelve en sus alas. Atrás quedaron las noches de cabaret y mercancía de cuerpos. Ya no se jugará su destino por cada copa que beba Ni terminará en la gélida cama de un desconocido, Porque la mujer medio desnuda ha muerto en el circo del insomnio y pastillas.

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Francesca Woodman Poetic Project Bego単a Grande

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Francesca Woodman Poetic Project

humanoides balbuceando en un charco de chinchetas colocando cada pinza por su tama単o cruzando tejados miro a un insecto mutilado y aqui mirando, fumando, y cagando. itinerarios dibujados en los parpados un mando a distancia colocado de anfetamina noticiaria jugar a clavarte una galleta valanceandome en mi amaca mirando, fumando, y cagando. calculo, finanzas, mercadotecnia espermas lega単as saliba ri単ones mirando, fumando, y cagando humanoides.

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Francesca Woodman Poetic Project

si de adivinar se trata‌ una hoja blanca dos amarillas columna vertebral constelaciones lenguas atrapadas huellas digitales colmillos y venas. si de adivinar se trata‌ suo vivente da il destrezza Êxtasis almas horizontes placer

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Francesca Woodman Poetic Project

fue entonces un abanico de madera lograba darme fuerzas para continuar mi viaje hacia la cordura. agujas clavadas en la espalda un gato haciendo malabares con las pesta単as. un trago de agua y morder tus axilas sudadas. una cuchara me acompa単a esta noche en busca de la llama perdida una habitaci坦n, la conti-g端a, enciendo la luz y duermo en la sobra del sombrero.

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Francesca Woodman Poetic Project

Ja. El reflejo de mi cara en la ventana. Y me vi. Toque mi rostro. Y me fui. ¿Quien vive? Y reí.

UN CADAVER EXQUISITO Sentada bajo el techo del baño, mire las uñas clavadas en los recuerdos y un dulce sabor a hierro recorrió mi columna vertebral. Deje que danzaran los núcleos del ser necroscópico que tiene su morada justo en la pestaña mas larga de mi parte izquierda; deje que danzaran y dance yo con ellos. Quería descubrir el color exacto de la raíz,

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Francesca Woodman Poetic Project sentía esa necesidad cada vez que pensaba en ello. Como pude rompí las cadenas de la danza hacia mi mi incisivo inferior. ¡era verde! Cuando una inspiración anunciaba el fin; duendes aparecieron en cada ladrillo de aquel baño... les mire y mientras lo hacia, mi ultima espiración se convirtió en el vals de la muerte... mis piernas se elevaron mis brazos eran aun mas bellos que de costumbre, toque mi cara sentí seda pura, mi lengua empezó a ser tan parecida a la bífida que la deje libre. Mi constelación se paro. Y por las partículas del aire, mis papilas foliantes enloquecían. Un latigazo en el estomago me doblo por completo. ¡el verde! Desaparecía a gran velocidad.

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Francesca Woodman Poetic Project

FRANCESCA WOODMAN PROJECT: VARA

ELIPSE QUE AMAMANTABA ÁNGELES

“Foto de Francesca curvada hacia atrás con expresión algo distante a un aparente relajamiento interior. Tensión de dentro expulsada hacia afuera”

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Francesca Woodman Poetic Project

Doblada hacia atrás, curvada hasta un infinito impredecible Intentando provocar una fractura en los huesos, como intentando desprenderse de ellos… …cruel delirio de metamorfosis anhelada Mutando huesos por alas difuminadas de ángel, doblándose sobre sí misma como marioneta rota, mientras la habitación semidesnuda la observa implacable; ejercicio circense carente de público y de red, caída al vacío dentro de la turbulencia de un mundo interior donde el futuro no es más que mera suposición. Mundo interior donde las paredes desconchadas son el último grito en decoración de interiores, (fijación anímica) mientras se sigue doblando hacia atrás en una curva imposible, más allá de los límites políticamente correctos del cuerpo, contenedor físico y modelo artístico al mismo tiempo, generando perspectivas mudas de vaciedad, como la sensación de vivir una vida que no nos pertenece, martirio de seres humanos sin trascendencia, martirio de un estado de demencia auto inducido, donde se quiebran los huesos buscando en lo profundo de la locura desesperada el milagroso nacimiento de unas alas de ángel, que de forma delicada y suicida soñó tener… algún día.

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Francesca Woodman Poetic Project

The art of being an angel

FOTO DE MUJER DESNUDA CONTRA MURO SOBRE DESCONCHONES COMO DESGARROS.

“Foto de una mujer desnuda contra muro (palmas hacia afuera, cabeza ladeada hacia abajo, pelo recogido, espejo en el suelo) mirando hacia la esquina donde confluyen las paredes. Texturas de piedra agrietada”.

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Francesca Woodman Poetic Project

Texturas agrietadas de piedra en paredes convulsas, turbulentas en estéticas de ruptura y quiebra apocalíptica; mujer desnuda contra ella, mujer que espera ser piedra, mujer de polvo, mujer desnuda contra piedra, quietud violenta, blancura hermética en piel desafiante… Poros, desconchones como desgarros, pared rota, pelo recogido, espejo chillando en el suelo en erótico e invisible contrapicado…

(Ella lo puso ahí para mirar su cuerpo desde arriba, para mostrarle lo abyecto de lo debajo, luego la mutación de la vergüenza rompiéndose intimista contra pared desvencijada como la propia juventud) …la cabeza ladeada, cayendo bajo signo de fatalidad… mirando hacia un infinito más allá de la esquina inútil de paredes heridas por los años, (regusto a polvo en los labios) y, en silencio, las palmas vueltas escapando del contacto arenoso de viejas paredes que habían absorbido la desnudez anímica de tantos otros.

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Francesca Woodman Poetic Project

UNA FOTO DE FRANCESCA EN LA PARED Y SU PROYECCIÓN TRIDIMENSIONAL SOBRE TRES CUERPOS DE MUJER QUE JUEGAN A LA CONFUSIONABILIDAD.

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Francesca Woodman Poetic Project

Tres cuerpos desnudos de mujer sobre fotografía estática clavada en el espejo gris de la pared, claramente diferenciado del blanco recién pintado que se estrella contra el suelo

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Francesca Woodman Poetic Project y prosigue su perspectiva en puerta semiabierta…

(vía de entrada, vía de salida, según se mire) Dos de las mujeres que juegan a poseer el rostro de la chica de la fotografía se fusionan contra el suelo aplastando planta de pies descalzos, y espalda contra blanco artificial de pared. La tercera, desafiante, sonríe burlonamente desde detrás de su propia fotografía, caminando sobre altos tacones que se clavan en la madera y separada de los desconchones como aborto de piel y huesos más allá de útero terroso… …la perspectiva la hace más grande que sus imitadoras, pero todo forma parte del mismo juego infantil, adolescente o delirante… …complicidad y personalidades múltiples cohabitando en el mismo plano, provocando el drama temporal en la retina del observador de la fotografía, que imagina texturas imposibles y ocultos significados tras tres cuerpos con rostro simbólico fotocopiado más allá de los límites de un cordura exiliada de su propio cerebro; Francesca en perpetua búsqueda introspectiva intentando emular sensibilidades oxidadas, ocultando imperfecciones tras gruesas capas de pintura blanca con líneas obsesivamente horizontales delimitando un universo propio y perversamente críptico…

(entras en él sólo porque yo te dejo)

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Francesca Woodman Poetic Project …y luego casi puedes imaginar sus risas de mujer proyectándose contra pared vacía de alma, donde persiste divina la simbolización del rostro de la Woodman… Allí donde hubo movimiento imperceptible de cuerpos en fingido reposo estático dañando el iris de observadores principiantes atraídos por el erotismo aparente de cuerpos desnudos despojados de su contexto facial, de la fiereza suicida de su rostro, del salvajismo latente en los ojos profundos agazapados como bestia de locura en la mirada de Francesca.

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Francesca Woodman Poetic Project

Francesca Woodman José Manuel Vara

Francesca Woodman Poetic Project

Foto: Ángel Muñoz Modelo: Nares Montero La gente que me conoce bien sabe que soy amigo de proyectos arriesgados o "suicidas". Hace años que me quedé enganchado a las imágenes de una chica llamada Francesca Woodman. Llegué a aquellas fotos a través de un artículo del diario El País. Y después surgió la idea de hacer un libro, una ESPECIE DE HOMENAJE, con amigos poetas, que colaboraran con textos basándose en fotos de la fotógrafa. En fotos que les comunicaran algo, en fotos que les impactaran de tal manera que les provocara un impulso poético. La idea, suicida de antemano, tuvo cierta acogida entre varios autores que se entregaron en cuerpo y alma a este proyecto. Ésta y las siguientes entradas de este blog servirán para reflejar todas las colaboraciones que llegaron a mi correo día tras día durante un par de meses. Meses en que

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Francesca Woodman Poetic Project todos fuímos poseídos en mayor o menor grado por el espíritu de la Woodman. A veces no sé que es lo que me lleva a hacer estas cosas, pero, la verdad, es que me hacen sentir especialmente vivo. Y antes de entrar en el proyecto en sí, demos unas vueltas alredededor del fenómeno emocional llamado FRANCESCA WOODMAN. José Manuel Vara (24/11/2011)

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Francesca Woodman Poetic Project

FRANCESCA W: POETIC PROJECT

Francesca biography http://www.enkil.org/2010/10/11/francesca-woodman-uninstante-entre-muchos/ nació en Denver, Colorado un 3 de Abril de 1958 y murió al saltar por una ventana del Lower East Side de Manhattan el 19 de Enero de 1981 con apenas 23 años de edad. Antes de suicidarse, en una carta a un amigo de la escuela de Sloan Rankin, escribía las siguientes palabras: “Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”. Francesca Woodman nace en el seno de una familia de artistas. Su padre era fotógrafo y su madre una reconocida ceramista. Ambos gestionan un archivo de más de 800 imágenes de las cuales solo 120 han sido expuestas o publicadas. De ellos obtendría también Francesca sus primeras influencia hacia el arte que ella conceptualizaría no solo como un modo de vivir, sino más bien como un modo de pensar. Si bien sus imágenes revelan una fascinación estética por la muerte y la decadencia, materializada en casas decrépitas, flores secas y paredes desconchadas, sus

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Francesca Woodman Poetic Project imágenes no sólo se mantienen ajenas a la desesperación que precede un suicidio, sino que rezuman vitalidad, energía, poder y ansia de experimentación. Casi nunca enseña el rostro y experimenta con su cuerpo desnudo. A veces se mira con los ojos de una mujer y otras con el deseo de un hombre, pero nunca soporta estar fuera del encuadre. Su obra consiste, mayoritariamente, en retratos de mujeres en blanco y negro, siendo ella misma la modelo en muchas ocasiones. El cuerpo es uno de los temas centrales de su fotografía; las figuras humanas aparecen borrosas, perdidas en la sombra, parecen formar parte de las salas invadidas por el deterioro. Femeninas, sensuales, intensas, a veces dramáticas, pero nunca desesperadas. Así, la mayoría de las imágenes de Francesca parecen tejer un mundo deliberadamente enigmático que le ha valido, junto con una turbulenta estancia en Roma y el epílogo del suicidio, también una fama de fotógrafa con aura maldita. La infancia de Francesca transcurrió entre Boulder, un pueblo de colorado, y Antella, una aldea de la campaña toscana frecuentada por artistas y exponentes de la alta sociedad de Florencia. Su interés por la fotografía surgió a una edad muy temprana, con solo 13 años, empezó con sus primeros trabajos, ya adoptando un estilo característico, casi siempre fotografiando en blanco y negro con formato cuadrado y dando prioridad a la iluminación para, a través de ella, conseguir centrar la atención sobre un sujeto principal (y normalmente único) en la escena. Entre los años 1975 y 1979 fue estudiante de la Rhode Island School of Design en Provedence, y fue aceptada en el Programa de Honores que le permitía vivir durante un año en las instalaciones de la escuela enPalazzo Cenci en Roma. Allí se identificó con el surrealismo y el futurismo, que desde entonces ganaron presencia en sus fotografías, así como la decadencia, representada en las paredes desnudas y los objetos antiguos que también comenzaron a poblar sus trabajos. En 1979 se trasladaría a Nueva York donde quiso hacer la carrera de fotografía. Envió portafolios a algunos fotógrafos de moda, pero sus esfuerzos no se vieron recompensados. Debido a su fracaso y a una rotura

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Francesca Woodman Poetic Project sentimental, Woodman entra en una depresión que culminaría con su suicidio en 1981. La joven Woodman nunca llegó a ganarse la vida como fotógrafa. Su universo estaba hecho de estudios y crecimiento, artístico o personal. Y en muchos casos, dudas y tribulaciones. Para intentar comprender qué le pasaba por la cabeza durante la adolescencia, sirvan estos pasajes de su diario, escritos en el otoño de 1975, en los que habla de sí misma tanto en primera como en tercera persona: “[…] Una parte de este libro contiene ideas que quiero organizar en series. Intento seguir la huella del cambio de la moral de Francesca y contar lo que he hecho. La lista de alimentos que he comido, por ejemplo […]. Los pasteles son mi forma de arte favorita; yo preparo magníficos panecillos de jengibre, trufas de chocolate, pasteles de melocotón y flanes de zarzamora. No hay nada más relajante que quedarse a solas con un buen libro de cocina y las palabras!”. Meses más tarde, Francesca tenía una actitud más negativa: “Esta noche no estoy contenta. Pienso y hablo a menudo de mi detestable tendencia al romanticismo. Creo que el esfuerzo de deshacerme de esta actitud en mi trabajo ha tenido un extraño efecto en mi vida… La fotografía es también una manera de conectar con la vida. Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente”, cuenta unas páginas antes de explicar con toda naturalidad las “seis formas de comer naranjas” http://www.elpais.com/articulo/portada/espejo/roto/el pepusoceps/20080316elpepspor_4/Tes

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Francesca Woodman Poetic Project REPORTAJE: FOTOGRAFÍA Un espejo roto Francesco Manetto 16/03/2008 Sensibles, intensas, femeninas. Las imágenes de Francesca Woodman, homenajeada por la revista ‘C. International Photo Magazine’, tejen vidas tan libres como la suya, que acabó en suicidio a los 22 años. Sus autorretratos, expuestos en el MOMA y en el Metropolitan Museum, se han convertido ya en objeto de culto. Y un día más desperté sola en estas sillas blancas”. Fin de la historia. En 10 palabras comienza y termina todo. O no. Porque sólo se trata de una transición hacia otra historia. Un instante entre muchos. Esta especie de microrrelato acompaña una imagen en blanco y negro captada por Francesca Woodman en 1979: una mujer encorvada sobre la mesa, un plato, una cuchara, una taza vacía y, sentado enfrente, un hombre inmerso en la lectura de un periódico. ¿Quién es esa mujer que aparece en la foto en camisón y con el pelo recogido en una trenza? Y el hombre, cuya cabeza se encuentra fuera de campo, ¿está realmente leyendo el periódico, como parece, o de soslayo mira a su compañera de desayuno? Lo único que sabemos es que alguien se despierta solo en una silla blanca. Un día más. Nos lo promete Francesca con una frase. Todo lo demás es un universo sugerido. Un cuento misterioso y evocador. Los conservadores del MOMA, del Metropolitan Museum de Nueva York o de la Fondation Cartier pour l’Art Contemporain de París lo definen con una palabra clave, la más importante para un creador: arte. Para repasar su trabajo, los historiadores se han servido de la memoria de los padres y de su pequeño diario rosa "Los pasteles son mi forma de arte favorita. Yo preparo unos magníficos panecillos de jengibre" La libertad tenía, para Francesca, un sentido primordial: hacer, fotografiar y escribir sólo lo que le apetecía De la misma manera, una de las pocas cosas que sabemos a ciencia cierta de esta fotógrafa estadounidense es que nació el 3 de abril de 1958 en Denver (Colorado) y que en enero de 1981 decidió poner fin a su vida lanzándose desde una ventana en el Lower

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Francesca Woodman Poetic Project East Side de Manhattan. En medio quedan menos de 23 años, centenares de instantáneas y una producción artística tan intensa que la sitúan ya entre los mitos de la fotografía del siglo XX y al mismo tiempo dan fe de su sensibilidad particular. Porque su visión no tiene nada que ver con la fotografía de guerra de Robert Capa, el espíritu documental de CartierBresson o las inquietudes de Diane Arbus. Lo suyo, como apunta el crítico francés David Levi-Strauss, es un “deseo revolucionario de romper los códigos de las apariencias y mirarlas a través de un espejo”. Pero ¿quién fue realmente Francesca Wood¬man? Para intentar recorrer su vida y repasar ese trabajo, los historiadores se han servido de la viva memoria de sus padres, los artistas plásticos George y Betty Woodman (que ahora gestionan un archivo de más de 800 imágenes, 120 de las cuales han sido expuestas o publicadas), algunos testimonios directos de la autora –cartas, postales, reflexiones escritas en un pequeño diario rosa– y, por supuesto, fotografías que rezuman una especie de vida propia. Ese camino empezó con un autorretrato en 1972, cuando, a los 13 años, Francesca decidió inmortalizarse con una cámara Rolleiflex de medio formato. Después vendrían los primeros desnudos: mujeres perdidas en los bosques de Massachusetts o en una habitación anodina, una especie de ninfa contemporánea en la orilla de un río, personajes misteriosos tapados tan sólo con una máscara de conejo, instantáneas realizadas con exposiciones largas y ejercicios de estilo. Experimentación. Porque la trayectoria de esta joven fotógrafa resultó muy marcada por los estudios y la influencia de sus padres. Empezando por los viajes. La infancia de Francesca transcurrió entre Boulder, un pueblo de Colorado, y Antella, una aldea de la campiña toscana frecuentada por artistas y exponentes de la alta sociedad de Florencia. Más tarde, sus padres la inscribieron en un instituto privado de Massachusetts, donde empezó a desarrollar su particular visión de la fotografía, y después en la Escuela de Diseño de Rhode Island, en Providence, donde aprovechó la oportunidad de un intercambio de un año con la Academia de Bellas Artes de Roma. La joven Woodman nunca llegó a ganarse la vida como fotógrafa. Su universo estaba hecho de estudios y crecimiento, artístico o personal. Y en muchos casos,

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Francesca Woodman Poetic Project dudas y tribulaciones. Para intentar comprender qué le pasaba por la cabeza durante la adolescencia, sirvan estos pasajes de su diario, escritos en el otoño de 1975, en los que habla de sí misma tanto en primera como en tercera persona: “[…] Una parte de este libro contiene ideas que quiero organizar en series. Intento seguir la huella del cambio de la moral de Francesca y contar lo que he hecho. La lista de alimentos que he comido, por ejemplo […]. Los pasteles son mi forma de arte favorita; yo preparo magníficos panecillos de jengibre, trufas de chocolate, pasteles de melocotón y flanes de zarzamora. No hay nada más relajante que quedarse a solas con un buen libro de cocina y las palabras!”. Meses más tarde, Francesca tenía una actitud más negativa: “Esta noche no estoy contenta. Pienso y hablo a menudo de mi detestable tendencia al romanticismo. Creo que el esfuerzo de deshacerme de esta actitud en mi trabajo ha tenido un extraño efecto en mi vida… La fotografía es también una manera de conectar con la vida. Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente”, cuenta unas páginas antes de explicar con toda naturalidad las “seis formas de comer naranjas”. Esa realidad filtrada de forma tan personal ha dado pie a un trabajo fascinante, cautivador, en el que sus series de instantáneas, que muchos han calificado de ensayo fotográfico, en realidad van más allá del género. Según el crítico británico Chris Towsend, que hace la introducción de un volumen antológico editado por Phaidon en 2006, en el instinto y las intenciones de Woodman yace el fuego del arte surrealista. “Muchas fotografías de Woodman le deben algo al trabajo de otro, desde las más antiguas tradiciones del arte moderno, como el surrealismo, hasta sus contemporáneos o maestros… Lo que no significa que sus fotografías sean necesariamente derivaciones o copias”, apunta. La misma Francesca, tal vez consciente de ese proceso, se pregunta en sus notas: “Alguien me dice algo acerca una fotografía que no he hecho nunca y, de repente, yo decido fotografiar ese algo. ¿Es un plagio?”. La respuesta se la dio, más de 30 años después, el análisis de Towsen: “La historia del arte es algo que los artistas descubren y ante la cual intentan reaccionar. Woodman no fue un genio inculto que brotó de repente… Su gran capacidad fue transformar su compromiso con la historia del arte y

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Francesca Woodman Poetic Project sus influencias en imágenes que eran algo más, algo más que simples imágenes”, explica antes de definir a la artista como una autorretratista consciente de una larga tradición que va de Durero a Rembrandt, pasando por Caravaggio. Femeninas, sensuales, intensas, a veces dramáticas, pero nunca desesperadas. Así, la mayoría de las imágenes de Francesca parecen tejer un mundo deliberadamente enigmático que le ha valido, junto con una turbulenta estancia en Roma y el epílogo del suicidio, también una fama de fotógrafa con aura maldita. El escritor Philippe Sollers la sitúa, a ese respecto, “en un extraño mundo de antifotografía”. “Sólo hace falta ver cómo se presenta a sí misma: desnuda, sentada sobre sus rodillas, en Roma, en el rincón de una pared, vuelta hacia un lirio blanco en primer plano. […] No me gusta Francesca Woodman, pero la admiro… ¿Qué ocurre hoy? El sida, el desempleo, Hillary Clinton, los Oscar, Cannes, las madres solteras… El mercado impone la fotografía y prohíbe la antifotografía, que, en cambio, es la voz de la libertad”, escribía en 1998. Y la libertad tenía, para Francesca, un sentido primordial: hacer, fotografiar y escribir sólo lo que le apetecía. Rechazar lo esperado. Como en su diario, que, a pesar de los viajes y las estancias en lugares fascinantes, nunca menciona las muy fotogénicas fuentes de Roma ni el ritmo frenético de la Gran Manzana. “Francesca escribía cosas sobre su mundo personal, que viajaba con ella”, apunta el padre, George. Ese espiritual mundo es exactamente el que evoca Sloan Rankin, un viejo amigo de Francesca: “Durante nuestro primer año en el college me apunté a un curso de poesía. Entonces, Francesca escribió en su cuaderno: ‘Soy el fantasma poético de Sloan… Eso me permite masticar unos pensamientos”. Por ejemplo, las ideas reflejadas en los versos de un poema que termina así: “Y se me había olvidado de cómo se lee música”. Otra vez, fin de la historia. Sin embargo, también estas 10 palabras se convirtieron en el título de una fotografía: un pentagrama en el palmo abierto de la mano derecha, unas cortinas colgando junto a una ventana que sólo se intuye, un collar y un vestido primaveral. Y fuera de campo, unos ojos que quizá intentan huir. Hacia otra imagen, su enésimo cuento soñado.

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Francesca Woodman Poetic Project http://www.elpais.com/articulo/cultura/artista/desnud o/vida/elpepucul/20090228elpepicul_5/Tes

La artista que desnudó su vida Murcia acoge la enigmática obra de Francesca Woodman, leyenda de la fotografía muerta a los 22 años ROBERTA BOSCO - Murcia - 28/02/2009 La mujer de la foto se intuye joven por la postura del cuerpo, el suéter informe y el pelo brillante que le cubre la cara. Su mano sujeta el cable del disparador, que el movimiento convierte en una varita mágica o en una espada luminosa. Autorretrato a los 13 años es la primera imagen que conocemos de Francesca Woodman (Denver, 1958-Nueva York, 1981) y la que abre la retrospectiva organizada por el Espacio AV de Murcia. En ella se exhiben 114 obras, incluidas 20 imágenes y seis vídeos inéditos, es decir, prácticamente todas las que los padres de la artista han decidido divulgar de las 800 instantáneas que les dejó el 19 de enero de 1981, cuando -como ellos dicen- "abandonó la vida" tirándose de la ventana de su loft en el East Village neoyorquino para convertirse en una artista de culto. Ellos nunca hablan de suicidio y, aunque esa fue la versión oficial, aquella noche sigue envuelta en el misterio. Si bien sus imágenes revelan una fascinación estética por la muerte y la decadencia, materializada en casas decrépitas, flores secas y paredes desconchadas, sus

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Francesca Woodman Poetic Project imágenes no sólo se mantienen ajenas a la desesperación que precede un suicidio, sino que rezuman vitalidad, energía, poder y ansia de experimentación. Hija de una reconocida ceramista y un fotógrafo, Woodman se formó en una de las mejores escuelas de arte de América y creció rodeada de intelectuales, entre su Colorado natal, Nueva York, Roma y la campiña toscana. "Su vida está toda en sus fotos, a pesar de que nunca son narrativas, ni siquiera cuando se estructuran como serie. Francesca se analiza, pero no se cuenta, ni se revela", afirma Marco Pierini, director de Le Papesse y comisario de la muestra junto con Isabel Tejeda, directora del Espacio AV. Casi nunca enseña el rostro y experimenta con su cuerpo desnudo. A veces se mira con los ojos de una mujer y otras con el deseo de un hombre, pero nunca soporta estar fuera del encuadre, incluso en la célebre serie Charlie the model, considerada su obra maestra, no puede abstenerse de alcanzar el modelo delante del objetivo, dejando la cámara a una amiga. Woodman tiene sólo 18 años, cuando pide al grueso Charlie posar de forma exhibicionista y se apropia del cuerpo masculino, poniéndose en escena desnuda, como una domadora con un oso doméstico: son sus fotos más subversivas y las que confirman su lejanía del feminismo ortodoxo y militante que se le quiso atribuir. Sus padres tardaron años en metabolizar el dolor y sólo en 1986 organizaron la primera exposición. Los primeros años sólo exhibieron las imágenes que la propia Francesca había revelado y elegido, pero tras ver el interés que despertaban, accedieron a positivar nuevas piezas, aunque con cuentagotas. De ahí que las 20 imágenes inéditas, que se exhiben en Murcia, constituyan un evento excepcional. http://www.elpais.com/videos/cultura/mirada/profundi dad/obra/Francesca/Woodman/elpvidcul/20090908elpepu cul_2/Ves/

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Francesca Woodman Poetic Project Francesca Woodman, por Ricardo Marcerano

http://byricardomarcenaroi.blogspot.com/search/labe l/Photos%3A%20Francesca%20Woodman%20%20Part%201%20-%20Bio%20Wiki%20Data%20%20Castellano%20and%20English%20%20Analisis%20critico%20por%20Ricardo%20Marcenaro Me encanta la fotografía de Francesca por ciertas características que me parece tengo claro y trataré de exponer brevemente a continuación.

1.Una fotografía que está dedicada al espíritu humano, al femenino, usando un aspecto del tener no tener cuerpo que se conecta íntimamente con el ser, el alma del ser y que desemboca en esta segunda característica. 2.Un aspecto fantasmagórico acentuando la no presencia en los lugares que elige para fotografiar, no solamente en cómo fotografía a los sujetos o a ella misma, a los que casi borroneándolos ubica aún más en este espíritu que le quiere dar a la foto, expresando su sentir, su punto de vista. Busca ambientes que en cierta forma expresaron lujo, habitabilidad acomodada, de alta burguesía donde imaginamos felicidad, prosperidad, apacibilidad, gente frente a una estufa viendo el fuego crepitar seguramente leyendo, tomando el té, con niños que disfrutan cerca…, ese tipo de situaciones que ya no son, no

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Francesca Woodman Poetic Project están, pero que en lo que vemos, deshuesado, descascarando las huellas de los diferentes empapelados, capas de pintura de las paredes, pisos de madera opacos por la falta de cera que los hizo brillar en sus tiempos de esplendor…, todo remitiendo a esos fantasmas que a través de símbolos como estos nos permiten llegar a un más allá de la foto, eso es arte, y del bueno. 3.Notable también es en esto, una cierta lividez en la tonalidad que generalmente usa para expresarse, busca fotos claras, no exagera oscureciendo para, como hacen tantos, subrayar algo que de por sí es evidente, es una fotógrafa refinada, no es obvia, en ese sentido, siendo diferente, me parece muy superior a Diane Arbus, por ejemplo, que digamos de paso, no encuadra tan perfectamente como lo hace Francesca. 4.También tiene una habilidad altamente artística en preparar los escenarios donde discurrirá su discurso, por ejemplo, hay una foto en la que vemos las piernas de una mujer desnuda sentada en una silla, solamente tiene puestos unos zapatos sin tacos, negros. A sus pies, sobre el piso, la silueta de una mujer desnuda que pareciera una huella quemada o velada, ya que hablamos de fotografías, que la mujer sentada de quién no vemos la cara, solamente piernas, cadera, estómago, brazos, pareciera estar contemplando como si fuera la huella no ya de su cuerpo, que seguramente lo es, si no de su fantasma. He observado muy detenidamente ésta foto, el polvo que hay en el piso, soy escultor y de leer huellas creo saber bastante, pues es así una de las mejores formas de aprender, más cuando se reúnen alrededor del arte, técnicas diversas de otras ciencias, el polvo mencionado no es natural de la habitación, ha sido plantado por la fotógrafa y lo ha hecho tamizando, no espolvoreando con a mano limpia, lo que hubiera dejado concentraciones más burdas. Si no hubiera sido espolvoreado, seguramente con un tamizador de harina que en aquellos años aún era de uso común en las cocinas, y el polvo hubiera sido natural de la habitación, es imposible explicar físicamente el fenómeno que lo ha levantado revelando así el piso por más humedad de cuerpo que exista, inclusive, en el borde inferior derecho de la foto, tenemos el efecto muy claro de las huellas que

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Francesca Woodman Poetic Project deja un tamiz. El cuerpo impreso así, es el de la joven que contempla su huella como si fuera una sombra espectral de su propio ser, vean la tenue aureola que hay en su codo, producto del haberse acostado para dejar la impresa. Inclusive, agrego, que una vez levantada la modelo, Francesca debió espolvorear alrededor de la zona, para ocultar las huellas del levantado del piso de la modelo para ir a su posición en la silla. En esta foto nada es casual, hay ideas, muchas, muy precisas y todas conducidas con éxito, para mí es una foto fabulosa. 5.La foto de a puerta apoyada en la pared, que pareciera casi suspendida de un solo ángulo, puesta así para que proyecte sobre el piso un tipo de camino de luz y de sombra, está conjugada en el mismo sentido de otorgarle un juego de valores, no solo lumínicos, cosa esencial en la fotografía, en la que Woodman se maneja con habilidad prodigiosa, sino llamados a resaltar ésta inutilidad/utilidad de lo que la fantasmagoría expresada trata de sugerir, una puerta que se abre a la luz que proviene de una ventana, puesta en una posición ilógica a su función, que remarca aquello que ya no funciona a la vez que nos pone la mirada en una especie de espera, esperamos que algo suceda aquí por lo planteado. 6.Mismo fantasma convertida la modelo que pareciera querer penetrar por detrás un espejo apoyado sobre piso pared, mujer desnuda que sirve al entrar sin ropajes al pasado al que quisiera volver o penetrar, buscando las imágenes que quedaron atrapadas en ese espejo que ha visto tanto, lo cual es un tema de la óptica, de la fotografía, del arte, enfocados con un sentido existencial a la vez que trascendental, esencialmente metafísico. 7.Pintura de los seres metafísica, existencial, trascendental, que habla de la ausencia, la soledad, la transparencia, el transparentarse hasta casi desaparecer, fotografía espiritual, arte anclado en las bisagras de un alma que se reconoce frágil y efímera.

Inmensa fotógrafa.

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Francesca Woodman Poetic Project Gracias a Francesca por tan excelso trabajo que no necesit贸 de prostituci贸n alguna, sino de honestidad, sensibilidad total, trabajo en la idea para desarrollar un talento evidente, para distinguirse y ocupar, como sin dudas lo hace, el Olimpo de los mejores artistas. Gracias a ustedes

On being an angel Spring 1977 http://www.youtube.com/watch?v=hej2H9lLVeY http://www.youtube.com/watch?v=1UZaxZhmiDY&feature=relat ed http://www.youtube.com/watch?v=QOzzgB3Ld0&feature=related http://www.youtube.com/watch?v=qdmCAvypG3I&feature=relat ed

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Francesca Woodman Poetic Project Epílogo:

El poder del caos

Patty de Frutos

Tengan todos en cuenta el poder del Caos Estarán más cerca de la verdad

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La primavera espera fuera conquistar el desamor otro sueño goteando color este escrito aprieta fuerte las amígdalas hasta romperlas lo suficiente para tragarlas un último suspiro de día dolor frío se te escapa un pulso y cae al vacío justo en el instante pestañeo qué hermoso milagro nos ha sucedido al suicidarnos ese niño sin disfraz lógica moral instinto pasión y dormir está muy mal visto en una vida de mentira el crujido de un tobillo al huir de tal masacre creemos en disciplina y la calle de brazos cruzados la inmensidad de esta cima helada estalagmitas en el alma la manta tiembla tapando el aire amargo pero amable bagh! sonido a asco consentido de saliva mezcla sudor mezcla lágrimas con semen de un ignorante siempre ha estado en las estrellas y en lugar de aprender a leerlas nos inventamos los zapatos y el asfalto y la carretera señales de tráfico frena acelera había un iceberg entre parís y nueva york que hundió al titanic la evolución desde el magma y la música es la única manipulación humana que se salva da igual quien seas lo importante es conocerte y comprar pan y ganar y crear descendencia y avalar al orgullo con modestia y lo importante es marcar un árbol con tus iniciales inmortalizarte sin razón el invierno en cada cuerpo espera fuera conquistar el desamor

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EpĂ­logo 2: Francesca Woodman

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Francesca Woodman Poetic Project Epílogo 3: Las películas

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Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de cafĂŠ y preferirĂ­a morir joven dejando varias realizaciones... en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas..."

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Francesca Woodman Poetic Project

Neur贸tika Books Mayo 2012

Edici贸n Limitada Francesca Woodman Poetic project

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Francesca Woodman Poetic Project  

Neurótika Books 2012 Maquinado por José Manuel Vara

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