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"¿También ustedes quieren irse?" Sigamos imaginando el tipo de confirmación que las jornadas pasadas con Jesús debían constituir para quien vivía a su lado cotidianamente. Jesús aparece en cualquier circunstancia como un ser superior a cualquier otro; hay algo en él, cierto «misterio», porque nunca se había visto tal sabiduría, tal ascendiente, tal poder y tal bondad. Pero la excepcionalidad de aquel hombre era tan grande que nació espontáneamente una pregunta paradójica: «¿Quién es?». Esta pregunta demuestra que lo que Él es, en realidad no lo podríamos decir por nosotros mismos. Sólo podemos constatar que es diferente de cualquier otro, que merece la más completa confianza, y que siguiéndolo se experimenta una plenitud de vida incomparable. Ahora nos encontramos frente al gran dilema de los discípulos. Jesús empieza a revelar quién es y la gente empieza a dudar de Él. Los discípulos tampoco entienden mucho lo que empieza a revelar, pero veremos cómo el camino emprendido con Jesús les da una certeza que quisieron corroborar:

Resumen Juan 6 Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para darles de comer?" Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: "Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan". Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?" Jesús le respondió: "Háganlos sentar". Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: "Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada". Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: "Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo". Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo llegaste?" Jesús les respondió: "Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello". Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?" Jesús les respondió: "La obra de Dios es que ustedes crean en


aquel que él ha enviado". Y volvieron a preguntarle: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió. Jesús añadió: Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma come de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo. Esto provocó una fuerte discusión entre los judíos, los cuales se preguntaban: -¿Cómo puede éste darnos de comer su carne? Jesús les dijo: - Yo les aseguro que si no comen la carne del hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?" Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".

¿Por qué los otros se fueron? ¿qué piensas de la pretensión de Jesús? ¿Qué hizo a los discípulos quedarse? Y tu ¿Por qué sigues aquí? Veamos lo que hace Jesús. ¿Por qué ha entrado en la historia, atrayendo nuestra razón, nuestro afecto, imantándonos por entero, con toda nuestra persona? Jesús tuvo piedad de la gente que tenía ante sí porque estaban perdidos, como ovejas sin pastor, y empezó a hablar por piedad hacia su necesidad. Pero después de dos o tres días con Él, se dio cuenta de que no habían comido, y entonces Jesús realizó la multiplicación de los panes, y la gente se quedó muy reconocida y agradecida, hasta el punto de que «iban a llevárselo para proclamarlo rey». Pero Él se va de allí. Es precioso cómo se mueve Jesús. Habría podido contentarse con eso, le habían reconocido. En el fondo, ¿no era eso lo que quería? Pero Jesús no les toma el pelo, y sabe muy bien que el hecho de haberles saciado no basta para vivir. «Jesús dijo: “Vuestros padres fueron saciados con el maná, pero luego murieron. Yo os traigo un maná, un pan, que quien coma de él ya no morirá” [si no coméis este de este pan, de estas palabras mías, no podéis vivir]»12. Y de nuevo Jesús habría podido pararse ahí, pero sabe que ni siquiera esto puede bastar. «Os aseguro, que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros»13 : y desafía completamente la medida de su razón. ¿Por qué les ha desafiado de forma tan poderosa, hasta llegar a decir algo que les parecía una locura? ¿Porque no les quiere? Imagínense... Cuando Jesús dice por qué ha venido, que es la pasión por el destino de cada hombre, no cede, insiste, y no atenúa el carácter incomprensible de lo que dice. La mayoría se marchó diciendo que estaba loco, pues todo lo que decía estaba más allá de su medida. En cambio los discípulos se quedaron, pero ni siquiera a sus amigos más amigos les ahorró el desafío (habría podido


contentarse: se quedaron, ¿qué más quería?): "¿También ustedes quieren irse?" 14. Esto es un amigo. ¿Por qué es un amigo el que te hace una pregunta así? ¿Por qué Jesús se mostró amigo de los discípulos? Jesús habría podido ahorrarles esto, pero se habrían quedado como nos quedamos nosotros muchas veces: sin hacer el trabajo, sin darnos cuenta en el fondo de por qué permanecemos. Si la fe no es para nosotros este recorrido de conocimiento, cuando el Misterio nos desafía más allá de nuestra medida, nosotros nos perdemos como los demás, como la multitud: se marcharon, se perdieron lo mejor. ¿Por qué se quedaron los discípulos? ¿Porque comprendían mejor? No. Porque estaban apegados a Él, habían hecho un recorrido, habían convivido con Él, no podían dejarse definir por su medida de comprensión, y así pudieron llegar a comprender mejor. Para ellos, la obediencia a la experiencia que habían vivido era razonable: por eso resultaba razonable quedarse. Es más, el verdadero sacrificio habría sido marcharse, aunque no comprendieran nada: marcharse y perder aquella intensidad, esa relación que introducía en la vida una intensidad y una correspondencia que nunca hubieran imaginado. Esta es la gran revolución que ha introducido Jesús al hacerse hombre, al traer esta novedad a la historia, que nos permite tener una experiencia de este calibre. ¡Díganme si esto es ser visionarios, o es algo que está presente en las entrañas de la vida de todos los que estamos dispuestos a entrar en esta experiencia! ¡Piensen cada uno de ustedes si esta experiencia la pueden generar ustedes mismos, si es una producción suya, si es la creación de su credo!

TODA LA VIDA

CON AMOR

Hoy la voz no se puede callar se hace libre el canto en la verdad es tan grande lo que nos pasò que hizo nuevo nuestro corazón

Y si de pronto sientes que algo te ha tapado el sol Y una sombra eclipsa tu interior. Si hoy no ves la luz y vagas ciego y sin razón Enciende tu propio corazón. Que a unas olas en tu noche tus estrellas te verán Como a un sol brillando en su calor. Al sentir que el universo es el más grande acto de amor Y Tú estás llamado a esta función.

es fuego que enciende la sangre es luz que buscan nuestros ojos en la verdad nace la libertad la vida nueva que transforma

Toda la vida grita la verdad que su Presencia en nosotros está en el milagro de la Comunión única forma de liberación el corazón no se conforma con gritos muertos de infinito el corazón quiere la eternidad para gritarla en sus latidos

Con amoooor... Así tan simplemente con amor. Con amoooor, la misma propia vida es la razón Elige un destino y comienza a caminar Despacito y sin mirar atrás. Que hay más de un momento que espera en más de un lugar Dibujando otra oportunidad. Y tú tienes los colores más hermosos pa pintar La ocasión y en plena libertad.

Descubrir que el horizonte es más amplio que el rencor Y aceptar lo humano del error. Con amoooor...

Y si de pronto sientes que la luz de la verdad Te ilumina con su resplandor. Goza en el secreto y crece hasta la humildad, Que el mundo espera por tu amor. Por los campos y ciudades, en la guerra o en la paz, en los muros o el baño de algún bar. Por desiertos estelares desde ti a la inmensidad, más allá de la imaginación. Al que vive la desgracia, al solitario en su temor, con amor le canto esta canción. Al rebelde y al tirano y al que vive del terror, con amor escuchen el clamor.

¿También ustedes quieren irse?  

Texto de Apoyo para II Confirmación. Parroquia Beato Pietro Bonilli.

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