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Llegamos con la hora justa, pero con puntualidad, y nos llevan a comer a Babilon, un restaurante situado al fondo de una ensenada. AquĂ­ cogeremos el barco para recorrer las Islas Elafitas.

El barco, antes de poner rumbo a las islas, pone proa hacia el sur, hacia la ciudad vieja de Dubrovnik y pasa bajo sus murallas dos veces, ida y vuelta, para dirigirse al nordeste donde estĂĄn situadas las Elafitas o Islas de los Ciervos.


Las Islas Elafitas o de Los Ciervos están situadas al nordeste de Dubrovnik en el Adriático. Solo tres islas están habitadas con pequeños pueblos: Sipan, la más poblada y la más grande, la isla de Lopud, que tiene el hotel más grande de todas. La isla de Kolocep, con el pueblo de Donje Celo. El trayecto en barco hasta las islas dura entre una y dos horas


El barco nos deja en Lopud. Reyes y la mayoría de los que nos acompañan en el viaje deciden bañarse en una pequeña playita que hay en el pueblo y yo,

junto a la pareja canaria y la madrileña, seguimos a Lada que nos enseña la iglesia y dos pequeñas capillas que hay en el lugar.

En una de ellas, la de San Jerónimo, se muestra la

pintura del santo con el pene

asomando bajo la túnica.

Eso al menos dice Lada porque ,entre la vejez y el deterioro de la pintura,

hay que tener mucha imaginación para verlo.


A la vuelta, mientras navegamos, nos obsequian con un pequeño aperitivo de pan, queso y jamón acompañados de un vasito de vino tinto dulce de la

tierra, mientras dos jóvenes, uno con acordeón y otro con guitarra, cantan melodías croatas.

Al volver al hotel y tras cenar, para compensar el destierro

la agencia nos regala una visita nocturna a Dubrovnik.

El alumbrado es discreto, en las murallas tenuemente iluminadas destaca como un faro la torre Minceta. (Foto de la derecha)

Las calles tampoco están excesivamente alumbradas,

pero hacen brillar el pavimento de sus calles empedradas con esa piedra calcárea

que hemos visto en tantas ciudades croatas.


Plaza de la Luza o de la Logia


za Pla

Gu n

dil

ice v

a


Acompañamos a los canarios y a Loli, otra compañera, a esos puntos de observación de la Puerta de Ploce.

Estos nos recomiendan un helado de chocolate y naranja amarga que sirven en una heladería situada en una de las calles perpendiculares a Stradum, entre esta y la Prijeko, la “Dolce Vita”.


La encontramos, salimos con el helado y nos sorprende un fuerte chaparrón del que nos

Resguardamos bajo un balcón. ¡Ahora sí que brilla el pavimento!

No hay tiempo para más, cansados y humedecidos cogemos el autobús y no recuerdo cómo caí en la cama. Antes nos han ofrecido para

mañana una excursión a Montenegro, pero nosotros teníamos pensado visitar Dubrovnik con calma, recorrer sus murallas y comer productos de esta tierra.

Cogeremos uno de los botes que salen de un embarcadero cercano al hotel hacia Dubrovnik. Me ilusiona entrar en esa ciudad como los antiguos mercaderes de esa república mercantil, por el Puerto Viejo.


Domingo, 27 de julio de 2014 Amanece nublado, un nublado claro que consideramos ideal para recorrer las murallas, un recorrido de unos 2 km. en el que no tendremos protecciรณn alguna. Sacamos los tiques para el bote que sale a las 9:15 h. Nos cuesta 60 kunas ida y vuelta, por cabeza.

Como tenemos tiempo decidimos dar un paseo por esta encantadora carretera que ya conocemos.


Una vez en el bote nos mosquea la dirección que lleva ya que parece ir a bordear la isla de Locrun por el oeste, lo que significaría ir hacia las Elafitas.

Llegando a ella vira, suelta unos pasajeros que or la pinta parace que van a

bañarse en esta isla deshabitada, y con una leyenda que dice que quien duerme en ella, la palma al poco tiempo.

Entramos en Dubrobnik pordonde yo soñaba, por mar por el Puerto Viejo.


Recorremos la Stradum hacia la Plaza Milicevica, donde está la Puerta de Pile. Allí se encuentra el acceso a las murallas tras pagar 100 kunas por cabeza.

Me parece que se han pasado pero las vistas desde ellas compensan el precio.

Murallas de Dubrovnik Dubrovnik es una ciudad que está rodeada de murallas y fortificaciones. Las murallas fueron construidas entre los siglos XIII y XIV y están en perfecto estado de conservación, es como si hubieran sido construidas hace apenas unos pocos años. Su buen estado de conservación las ha convertido en las más bellas del mundo y cada año cientos de personas acuden a este lugar para verlas. Las primeras murallas son las que cercan las ciudad y éstas fueron construidas en el siglo XIII, ya en el siglo XIV se fortificaron los muros con 15 bastiones cuadrados. Posteriormente, en el siglo XV ante la amenaza de los turcos, se reforzaron las murallas existentes y se crearon otros muros que son los que hacen que el casco antiguo se halle actualmente comprimido dentro de una cortina de piedra de 2 kilómetros de longitud y 25 metros de altura.


Lo mejor es que ademĂĄs de disfrutar viendo las murallas, los visitantes pueden pasear por ellas. Es un circuito bastante largo gracias al cual se recorre la ciudad por completo desde lo alto, por lo tanto, las vistas son impresionantes. AdemĂĄs, durante el recorrido nos encontramos con varias torres, la torre Minceta, que protege el norte de la ciudad, el fuerte Lovrjenac, que protege el lado occidental, la torre Bokar, que protege la puerta Pile, y el fuerte Revelin, que protege la entrada oriental.

El sentido del recorrido es obligatorio, hay que ir desde la Puerta de Pile hacia el mar. AsĂ­ se evitan los cruces en tan angosto espacio.


En el Fuerte de San Juan, al lado de un bar abarrotado de japoneses, hay unos servicios gratuitos con una seĂąora al cargo, tan amable que le dejamos 6 kunas de propina.


A partir del puerto las murallas comienzan a ascender y a reforzarse pues es la parte de la ciudad mรกs vulnerable ya que da a tierra.


Las vistas son impresionantes y yo descubro que estoy curado del vĂŠrtigo.


En la Torre Minceta, punto mĂĄs alto de las fortificaciones, sopla un fuerte viento, pero las vistas son magnĂ­ficas.

Contigo en Croacia 3  

Diario de un viaje a Croacia. Parte 3

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