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Manifiesto Mosca Cine Club ¡Soy mismo militante de cuanto nos permita avanzar hacia una sociedad plenamente democrática, justa, fraternal y solidaria! Jorge Araya

Este cine club nace en la facultad de economía y negocios -que cosa más rara-. Y yo pesaba que el cine era de los artistas. Nos dijeron que la economía nada tenía que ver con esto. Que Friedman estaría decepcionado de nosotros, que Parisi se reiría. Que seguramente la sala estaría vacía todos los lunes y que con suerte nuestras madres irían a poyarnos. Quizás sea cierto, pero nos da lo mismo. Pintamos el mono y nos da lo mismo. Si la basura mental-económico-social dificulta la inhalación de vida, es porque aun nos queda espacio para contribuir a una necesaria revolución social. Y es que en la actualidad, necesidad y deber se entrelazan para ir en búsqueda y facilitar el encuentro de la acción gatilladora –el arte emancipador-. El dolor, la desesperanza, la frustración, si bien son sentimientos que el individuo en si puede controlar a través de la autodisciplina, tienen un factor común que tienen relación con los fundamentos de la actual estructuración capitalista de nuestra sociedad: la ignorancia, el individualismo. Es así como la infinidad-finita de ojos de mosca deben canalizarse con un objetivo simple y desafiante: el de abrirlos. Es en dicho contexto en que el material audiovisual puede realizar un aporte interesante y preciso a la construcción de una sociedad más justa, siendo un canal informativo, espacio para el encuentro de ideas constructivamente distintas, generación del requerido debate para romper la inercia, mercancía valorada por quienes consciente u inconscientemente sacan provecho del statu-quo. La critica con fundamento, requiere de insumos que están al alcance de nosotros, en una sociedad donde la tecnología permite realizar construcciones mas solidas en lo que respecta a la formación del individuo, a la comprensión de nuestra realidad, debemos ser el flujo de oposición a la actual hegemonía de los medios de comunicación masiva, captar y aterrizar lo que en el día a día se omite a las masas para compartirlo con nuestros compañeros.

¿Por qué moscas? Es la metáfora de la desinformación: las moscas no sabemos que estamos dentro de una botella transparente, solo chocamos con las barreras –la botella-, creemos que somos libres. Un día nos daremos cuenta que fuera de la botella hay un mundo infinito de cosas que nos ocultan. El Cine Club La Mosca nace, entonces, como el intento de encarnar la utopía colectiva, esa que todos de alguna forma necesitamos para vivir, la del sueño del arte popular, la del arte no elitizado, la de la educación pública de verdad, no en la mula como hoy, sino que verdadera y poderosa. Este es nuestro intento por crear espacios gratuitos de cultura, en contraposición al cine comercial. Es actitud rebelde frente a los monopolios de exhibición de cine. Es formación de espectador, enrostrar el derecho que


tiene la gente de ver lo que no quieren que veamos, de reflexionar sobre lo que no quieren que pensemos. Entonces, cuando pretendemos crear un cineclub es justamente para ello. Para entender el espacio generado por una película como la posibilidad de un diálogo y de un intercambio de subjetividades, como una experiencia estética-emocional compartida, en donde podemos ser todos igualmente sensibles ante lo expuesto (no siendo cebollentos ni mamones). Es la necesidad de compartir lo que nos interesa hacer y no otra cosa. No queremos ser famosos, no queremos ser la seudo rebeldía, los malulos. No queremos ser la placa, los mac guevaras o los che donalds ni mucho menos los cruz-coke, solamente queremos ser como una mosquita que ande dando vueltas por ahí, con sus mil ojos, que se para en la mierda y le da lo mismo, que molesta a todos sin discriminar y que a la vez cualquiera con un buen matamoscas la puede matar de un golpe.

No es un fenómeno aislado que sea en la Facultad de Economía y Negocios en la cual surja un cine-club que reivindique el cine como una herramienta de crítica a la sociedad. Muy bien sabemos quienes poseemos formación de Ingenieros Comerciales o Ingenieros en Control de Gestión y/o Contado Auditor, que el desarrollo de un espíritu crítico No es el gran baluarte ni de la educación económica ni de la administrativa en la forma que se está enseñando en nuestra casa de estudios. De ser por la corriente que presenta al mercado como un ente de voluntad propia al cual no hay que enfadar, deberíamos ocuparnos de maximizar nuestro bienestar individual, ignorando como objetivo la construcción o reconstrucción de un tejido social, el rescate de una memoria y de una historia colectiva que permita de forma efectiva cambiar los paradigmas de una realidad que no ha hecho más que alejarnos unos a otros, creando y fomentando desigualdades entre hermanos.

La Mosca Cine Club rechaza la comercialización del cine basura, del cine negocio, del cine mercantil cuya única ética es la rentabilidad, que obtienen al gozar de una indumentaria publicitaria que fomenta el consumo de un producto cuyo aporte al individuo no es más que el de la evasión de la realidad. No se trata de prohibir el consumo de la basura, se trata de entender que existen líneas discursivas, espacios de reflexión, que merecen ser valorizados para el crecimiento de la sociedad, y la responsabilidad es nuestra. Que vivan los proyectos autónomos de contra información, de trabajo comunitario, invitaciones al goce de la divagación creativa, constructiva, de la información distinta. Nuestro deber es el de construir un espacio donde confluyan las voces que se omiten y que restringen la libertad del espíritu. En el trabajo se haya la construcción, en la pantalla la chispa, en la sala la unión, y en nosotros la respuesta.

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