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Espacio Institucional Suplemento bajo la responsabilidad editorial del P. Javier Luis Soteras, director de Radio María Argentina. Publicación de distribución gratuita con los ejemplares de El Independiente, de La Rioja, y El Esquiu.com, de Catamarca, del domingo 29/09/2013

www.franciscoadiario.org

Caminar al lado de Jesús El papa Francisco instó a conocer e involucrarse con Cristo. También recordó que la Iglesia está en todas partes y es una sola.


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Editorial

Homilia en Casa Santa Marta

Francisco y la revolución del amor Padre Javier Soteras Responsable editorial de Francisco A diario

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l Papa Francisco lleva poco más de seis meses de Pontificado, y ya llenó miles de páginas de diarios, incontables galerias fotográficas y libros publicados con su imagen. Además, es tema de conversación entre mandatarios estatales y religiosos, pasando por deportistas hasta llegar a las conversaciones de café en todo el mundo. El “efecto Francisco”, como le llama la prensa italiana, permanece vigente desde que se asomó por primera vez al balcón de la Plaza San Pedro y, en silencio, agachó el torso y pidió a la multitud que lo bendijera. ¿Qué es lo que tiene este hombre vestido de blanco que atrae la atención de los públicos más diversos? Sin dudas, sus palabras movilizan y sus gestos llegan a conmover. Los pobres y los más débiles son sus preferidos y los destinatarios de sus gestos de mayor ternura. Con Francisco llega un aire nuevo, que atrae, genera curiosidad y moviliza. En medio del profundo cambio de epoca que presenta nuestro tiempo, y ante la imperiosa necesidad de una transformación radical en la estructura de la Iglesia, Francisco propone la misma revolución de Jesús: el amor y la misericordia. “La Iglesia no tiene otra razón de ser ni otra finalidad que dar testimonio de Jesús. No lo olvidemos”, publicó el Papa en su cuenta oficial de Twitter. Sus reformas van mucho

más allá de las estructuras. Francisco propone volver al principio y ubicar el evangelio en el centro de la escena. Así, las periferias existenciales pasan a ser el gran horizonte, y el dinero, el poder, el “carrerismo” y los juicios morales dejan de tener lugar. Su propuesta sigue desconcertando, tanto como lo hacían las palabras de Jesús a las multitudes que lo oían. Por eso, a muchos les cuesta seguir las enseñanzas de Francisco cada día. En la homilía del jueves comentó al respecto que “leyendo el Evangelio, vemos que algunos comienzan a sentir miedo de este hombre (Jesús), porque le puede llevar a un conflicto político con los romanos. (...) ¿Pero quién es este que provoca tantos problemas? nos preguntamos. No se puede conocer a Jesús sin tener problemas”. Francisco nos mete permanentemente en aprietos. Su mensaje en Twitter del sábado 21 de septiembre es un claro ejemplo: “La verdadera caridad es un poco atrevida: no tengamos miedo a ensuciarnos las manos para ayudar a los más necesitados”. El Papa Francisco nos enseña, con sus palabras y gestos, que la historia de Jesús, la de San Francisco de Asís, la de Teresa de Calcuta y hasta la del nuevo beato cordobés, el Cura Brochero, demuestran que el amor sigue siendo tan revolucionario como siempre.

“No se puede co Jesús en primer

La oración, el andar cotidiano y en especial los problemas no dijo el Papa Francisco, quien pidió estudiar y aprender el men

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n la misa que el papa Francisco celebró el jueves pasado en Casa Santa Marta, afirmó que a Jesús no se le puede conocer en “primera clase”, sino en la vida cotidiana. El Papa añadió que “no se puede conocer a Jesús sin tener problemas. Y yo diría: si quieres tener un problema, ve por el camino de conocer a Jesús y tendrás ¡no uno sino muchos! ¡Pero es el camino para conocer a Jesús! ¡No se puede conocer a Jesús en primera clase! A Jesús se le conoce en el andar cotidiano de todos los días. No

se puede conocer a Jesús en la tranquilidad, ni siquiera en la biblioteca. ¡Conocer a Jesús!” Además, explicó que se puede conocer a Jesús en el catecismo porque éste nos enseña muchas cosas sobre Jesús. “Debemos estudiarlo, debemos aprenderlo”. Así, continúo, “conocemos al Hijo de Dios, que ha venido para salvarnos; entendemos toda la belleza de la historia de la Salvación, del amor del Padre, estudiando el Catecismo”. En este punto preguntó “¿cuántos han leído el Catecismo de la Iglesia Católica

desde que se publicó hace 20 años?”. “Sí, se debe conocer a Jesús en el Catecismo. Pero no es suficiente conocerlo con la mente: es un paso”, señaló Francisco. Por eso que es necesario conocerlo en el diálogo con Él, hablando con Él, en la oración, de rodillas. “Si no rezas, si no hablas con Jesús, no lo conoces. Sabrás cosas de Jesús, pero no vas con ese conocimiento que te da el corazón en la oración”, dijo Francisco. Al conocimiento de Jesús a través del catecismo y la ora-


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Audiencia general

onocer a ra clase”

os acercan al mensaje de Cristo, nsaje del Hijo de Dios.

ción añadió una tercera vía: el discipulado, “ir con Él, caminar con Él”. Por eso, indicó el Pontífice, “es necesario conocer a Jesús con el lenguaje de la acción”. El papa Francisco desarrolló su homilía en torno a la pregunta que Herodes hace a Jesús. Un interrogatorio, dijo el papa “que en realidad se hacen todos los que encuentran a Jesús”, una pregunta “que se puede hacer por curiosidad” o se “puede hacer por seguridad”. Asimismo, observó que leyendo el Evangelio vemos que

“algunos comienzan a sentir miedo de este hombre, porque les puede llevar a un conflicto político con los romanos”. Para concluir señaló que “no se puede conocer a Jesús sin involucrarse con Él, sin apostar la vida por Él. Cuando tanta gente -también nosotrosse hace esta pregunta ‘¿quién es este?’ la Palabra de Dios nos responde: ‘¿tú quieres conocer quién es este?’ A lo que el santo padre respondió: “lee lo que la Iglesia te dice de Él, hablar con Él en la oración y andar su camino con Él”.

“La Iglesia es una sola y está en todas partes” La unidad de la Iglesia, esparcida por el mundo, fue el tema elegido por el papa Francisco para la catequesis de la audiencia general del miércoles pasado, en la que participaron más de 40.000 personas.

La unidad en la fe, en la esperanza, en la caridad, en los sacramentos y el ministerio, son “como los pilares que sostienen el único gran edificio de la Iglesia”, les dijo el Papa Francisco a las decenas de miles de fieles que el miércoles siguieron la audiencia general en el Vaticano. “En el Credo –les dijo el Pontífice- profesamos la fe en la Iglesia que es una; es decir que la Iglesia es única y es en sí misma unidad, aunque esté esparcida en todos los continentes”. A cualquier lugar que vayamos, incluso en la parroquia más pequeña, en el rincón más escondido de la tierra, hay una única Iglesia; estamos en casa, estamos en familia, estamos entre hermanos y hermanas, Y este es un gran don de Dios. La Iglesia es una sola para todos. No hay una Iglesia para los europeos, una para los africanos, una para los americanos, una para los asiáticos, una para los que viven en Oceanía: es la misma siempre. Es como una familia: se puede estar lejos, esparcidos por el mundo, pero los lazos profundos que unen a todos sus miembros siguen siendo estrechos, a pesar de la distancia” El Papa recordó al respecto la reciente Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro donde había tantos rostros, lenguas y lugares de procedencia, y sin embargo se sentía “una unidad profunda, se formaba una Iglesia sola, estábamos todos juntos y se sentía”. “Vamos a preguntarnos:

¿Yo como católico siento esta unidad, la vivo? ¿O no me interesa porque soy de aquellos que privatizan a la Iglesia para su propio grupo, para su propia nación o sus propios amigos? Es triste encontrar una Iglesia privatizada por este egoísmo y esta falta de fe ¿Rezamos unos por los otros? Les pregunto: ¿Cuántos de ustedes rezan por los cristianos perseguidos, por ese hermano o esa hermana que sufren a consecuencia de su fe? Es importante mirar fuera del recinto y sentirse Iglesia, única familia de Dios. La segunda cuestión abordada por Francisco fue la de las heridas a esta unidad porque “a veces surgen incomprensiones, conflictos, tensiones, que la hieren y entonces la Iglesia no tiene el rostro que quisiéramos; no manifiesta la caridad, ni lo que Dios quiere. Somos nosotros los que creamos rupturas. Y si miramos a las separaciones que todavía hay entre los cristianos, católicos, orto-

doxos, protestantes, sentimos la fatiga de lograr que esta unidad sea plenamente visible. Es necesario buscar y construir la comunión, educarnos a ella y a superar incomprensiones y divisiones. Nuestro mundo necesita unidad, reconciliación, comunión y la Iglesia es casa de comunión”. Citando la Carta de San Pablo a los Efesios, el Papa reiteró que para conservar la unidad hacen falta “humildad, dulzura, magnanimidad y amor” pero que ésta no es, en primer lugar, fruto de nuestros esfuerzos sino que procede del Espíritu Santo que recrea constantemente la Iglesia y es artífice de “la unidad en la diversidad, porque el Espíritu Santo es armonía”. Concluyó pidiendo a Dios, como en la oración de San Francisco, que nos ayudase a no ser nunca instrumentos de división sino a llevar amor donde hay odio, perdón donde hay ofensa y unión donde hay discordia.


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Visita a Cerdeña

Salvar a la solidaridad El Papa dijo en Cagliari que esa palabra corre el riesgo de ser borrada del vocabulario y que debemos recuperarla porque ella es el camino

El Papa recorrió las calles de Cagliari ante el afecto y la ovación de una multitud.

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n su visita a la ciudad de Cagliari, en la isla de Cerdeña, el papa Francisco recordó que “el único Padre es el Padre Celestial, y el único maestro es Jesucristo”. Y volviendo al mensaje escrito recordó: “La primera cosa que quiero compartir es esta alegría de tener a Jesús como Maestro”. Y les aconsejó: “Miremos hacia Él, esto nos da mucha fuerza, mucho consuelo en nuestras fragilidades, en nues-

tras miserias y dificultades”. Porque “todos los que estamos aquí somos iguales delante del Padre”, y señaló que “Jesús decidió hacerse hombre y como hombre hacerse siervo, hasta morir en la cruz”. El Papa precisó que esta es la vía del amor, y señaló que “la caridad no es asistencialismo” porque advirtió que eso “es hacer negocios”. Sobre la palabra solidaridad en esta cultura de lo des-

cartable consideró “que corre el riesgo de ser borrada del vocabulario, porque molesta y en cambio nosotros decimos que este es el camino”. Y recordó que la humildad de Jesús fue real, porque eligió estar con los pequeños, con los excluidos, con nosotros. Pero volvió a advertir: “Atención, no es una ideología”. Un segundo aspecto que quiso subrayar el santo padre es que “Jesús no vino al mun-

do para hacer un desfile, para hacerse ver” y por eso agradeció a Dios por el empeño de aquellos que quieren seguirlo, en particular los voluntarios a quienes instó a “realizar obras de misericordia con misericordia, las de caridad con caridad, con ternura y siempre con humildad. “¿Saben?, a veces se encuentra arrogancia en el servir a los pobres” dijo, y “estoy seguro de que ustedes lo han visto, la arrogancia de quienes saben que necesitamos de su servicio”. Y señaló que “algunos instrumentalizan a los pobres por intereses personales o del propio grupo. Sé que esto es humano ¡pero no está bien! Y digo más: esto es pecado, pecado grave, porque es usar a los que son carne de Jesús para su vanidad propia”, y concluyó el santo padre: “Sería mejor si estas personas se quedaran en su casa”. Y repitió “No se dejen robar la esperanza y vayan adelante”. Concluyó bendiciendo “a todos ustedes junto a vuestras familias”. Al despedirse pidió: “recen por mí que tengo mucha necesidad de oraciones”. A la salida de la catedral hubo un acto fuera de programa: el santo padre encontró a un grupo de unas cien religiosas de clausura, de diversas congregaciones. “El Señor nos ha llamado --les dijo-- para sostener a la Iglesia, ante todo con las oraciones. Recen por mí”.

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Oremos por él El papa Francisco, de manera insistente, pide que oremos por él. Desde el espacio de Francisco a diario, te invitamos a sumarte a la campaña de oración y ayuno que realizaremos todos los viernes, junto a los oyentes de Radio María en todo el país, en comunión con las intenciones del Santo Padre. Cada uno de nosotros lo hará de la manera que mejor crea conveniente, ofreciendo el trabajo del día, rezando el Santo Rosario, pidiendo en las misas una intención particular por el Santo Padre o tendiendo una ayuda especial para una persona que sufre.


Caminar al lado de Jesús