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l lunes 11 de febrero, amanecimos con la noticia de la renuncia del Papa Benedicto XVI. Ciertamente no era una broma, fue real. Así se cumplió lo que el Papa había dicho al periodista alemán Peter Seewald, un tiempo atrás: “Si el Papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el cargo de su oficio, tiene el derecho y, en circunstancias, también el deber de renunciar”. El Papa Benedicto XVI había sido electo el 19 de abril de 2005, como sucesor de Juan Pablo II. Su pontificado, a pesar de que fue breve, fue muy intenso. Deja un gran legado a la Iglesia y estamos convencidos que ejerció su ministerio en un momento en que la Iglesia necesitaba a un Papa con la capacidad y la lucidez intelectual que él posee. El Papa nos ha dejado, entre otras cosas: tres extraordinarias encíclicas, cuatro exhortaciones apostólicas postsinodales y la hermosa Porta Fidei con la que nos convocó a celebrar el Año de la Fe; realizó veinticuatro viajes internacionales, incluido México; canonizó a cuarenta y cuatro santos, beatifico a su antecesor Juan Pablo II; realizó cinco Consistorios públicos ordinarios para la creación de noventa nuevos cardenales; trabajó por el ecumenismo, especialmente con los ortodoxos; y asumió con responsabilidad los problemas más candentes en la Iglesia como fue la cuestión de la pederastia, tomando medidas muy concretas y dirigiendo mensajes muy clarificadores. En sus casi ocho años de pontificado, Benedicto nos regaló una doctrina sólida y directrices muy claras para la Iglesia. Damos gracias a Dios por todo lo que ha hecho en la Iglesia a través de él y lo seguiremos teniendo presente en nuestra oración. Por todo esto, queremos dedicarle esta edición, con todo nuestro cariño, respeto y admiración. 3


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oseph Alois Ratzinger (Benedicto XVI), nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927 (Sábado Santo), y fue bautizado ese mismo día. Su padre fue comisario de la gendarmería. Su madre era hija de artesanos y antes de casarse trabajó de cocinera en varios hoteles. Joseph es el tercero y último hijo del matrimonio, después de María Theogona y de Georg. En julio de 1929, la familia se muda a Tittmoning, y en diciembre de 1932 a Aschau del Inn, donde Joseph Alois comienza su escolarización. A partir de 1937 la familia vive en Hufschlag, cerca de Traunstein, donde pasó su infancia y su adolescencia. El período de su juventud no fue fácil, pues eran aquellos tiempos en los que el régimen nazi mantenía un clima de fuerte hostilidad contra la Iglesia católica. El joven Joseph vio cómo los nazis golpeaban al párroco antes de la celebración de la Santa Misa. Precisamente en esa compleja situación, descubrió la belleza y la verdad de la fe en Cristo; para ello fue fundamental la actitud de su familia, que siempre dio un claro testimonio de bondad y esperanza, con una arraigada pertenencia a la Iglesia. En los últimos meses de la segunda guerra mundial, fue enrolado en los servicios auxiliares antiaéreos. De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la escuela superior de filosofía y teología de Freising, y en la universidad de Munich, en Baviera; y recibió la ordenación sacerdotal en Frisinga, junto con su hermano Georg, el 29 de junio de 1951. Un año después, inició su actividad como profesor en la misma escuela donde estudió. En el año 1953 se doctoró en teología con la tesis: “Pueblo y casa de Dios en la

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doctrina de la Iglesia en san Agustín”. En 1969 pasó a ser catedrático de dogmática e historia del dogma en la Universidad de Ratisbona, donde ocupó también el cargo de vicerrector de la Universidad. De 1962 a 1965 hizo notables aportaciones al Concilio Vaticano II como “experto”; asistió como teólogo consultor del cardenal Joseph Frings, arzobispo de Colonia. Posteriormente, el 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising, recibiendo la Ordenación episcopal el 28 de mayo. Su lema episcopal fue: “Colaborador de la verdad” y él mismo lo explicó: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente; pues se presenta como algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, si falta la verdad todo se desmorona”. Pablo VI lo creó cardenal, con el título presbiteral de “Nuestra Señora de la Consolación, en el Tiburtino”, en el consistorio del 27 de junio de 1977. Tras la muerte de Pablo VI (6 de agosto), participa en el cónclave en el que resultó electo Albino Luciani, como el Papa Juan Pablo I; en octubre, tras la muerte de Luciani (28 de septiembre), participó en el cónclave en el que, el 16 de octubre, Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, es elegido como el Papa Juan Pablo II, cuya elección Ratzinger apoya de forma determinante. Wojtyla es el primer no italiano que accede a la sede de Pedro desde 1523. Años después, en 1981, Juan Pablo II lo nombró


Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional. Entre sus numerosas publicaciones destaca el libro: “Introducción al Cristianismo”. El 19 de abril del 2005 es elegido Papa en menos de 24 horas, y toma el nombre de Benedicto XVI. En este momento, se incia un pontificado que pasará a la historia por su firmeza y capacidad de diálogo.

Dudas de fe Por: Christian Arturo González Zavala 1º de Filosofía

Adoración y veneración

Beato Juan Pablo II junto al entonces Cardenal Joseph Ratzinger.

¿Qué diferencia hay entre adorar y venerar? La adoración consiste en reconocer a alguien como ser supremo. Por lo tanto solamente se le debe a Dios. Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás. (Mt 4, 10). La veneración consiste en rendir un homenaje de honor, respeto y amor a una persona (santos) o cosas (reliquias, estatuas o imágenes) por algún motivo en especial.

El culto a la ‘santa muerte’ ¿Es correcto venerar a la muerte? No, es idolatría y superstición. Y además una falta al primer mandamiento de la ley de Dios. ¿Cuándo y dónde inicio este culto? Su origen es incierto, pero no es de origen prehispánico. Se cree que inició en México en 1950. ¿Por qué ha crecido tanto este culto? Por el culto tan parecido que se tiene con la religiosidad popular católica, y porque se cree que está aprobado por la Iglesia.

Fuentes consultadas L’osservatore Romano, año XLV, número 9, del 2 al 8 de marzo del 2013 http://www.aciprensa.com/benedictoxvi/viajes/index.html. http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/biography/index_ sp.htm

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“Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia”, on estas palabras el Papa expresó. Benedicto XVI, haciendo Benedicto XVI será recordado uso del derecho que la ley de la Iglesia concede al sumo como un gran humanista en cuyas pontífice, renuncia a seguir al obras publicadas ha presentado frente de la Iglesia, dándonos a su teología y espiritualidad sobre todos un ejemplo de humildad. los grandes misterios de la fe, que Hay mucha coherencia con las pueden ser entendidos en un primeras palabras que recién electo interesante diálogo con la luz de la pontífice dijera: “los cardenales me razón. Protagonista de excepción de han elegido a mí, simple trabajador la segunda mitad del siglo pasado y de la viña del Señor”. Y este simple del comienzo del tercer milenio. trabajador llegó a considerar que era otro el instrumento que la Iglesia necesitaba ante graves necesidades. Este es un legado de humildad y de una visión de servicio, del ministerio sacerdotal.

“...Por mi avanzada edad me encuentro incapaz de llevar adelante, de manera adecuada, mi servicio Petrino, como conviene en un momento particularmente complejo para el mundo y para la Iglesia”.

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Su gobierno de casi ocho años no ha sido fácil, pero interesa recordar lo que este pontificado ha supuesto para la Iglesia y para el mundo. Desde el inicio de su ministerio, Benedicto XVI, dejó claro cuál era su objetivo, a qué misión había sido llamado: 8

Cristo al centro de su vida. Aunque tenía setenta y ocho años cuando fue elegido papa en el 2005, Joseph Ratzinger se dispuso a conocer a su gente. Visitó a los amenazados por su religión: judíos, musulmanes y cristianos en el Medio Oriente azotados por la guerra, los pobres desesperados en África y la juventud del mundo se congregó para conocerlo en Australia, Alemania y España. La herencia inmediata y preciosa que nos deja el Pontífice es su amor a Cristo: “Definió desde los años de su infancia, todo su camino, el paso por el seminario, los breves años de su


apostolado parroquial, como los largos años de enseñanza en las más prestigiosas universidades de Alemania y el período en Roma, primero como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe y luego como Sumo Pontífice”. Encontró en la oración la energía secreta y constante para perseverar en su creciente identidad: “Gracias a la oración Joseph Ratzinger ha logrado ser un hombre cautivado por su fe en lo más íntimo de su ser y viviendo el cristianismo como una gran dicha, con esperanza, convirtiéndose en una persona llena de amor”. Búsqueda de la verdad Otro rasgo que destaca el legado de Benedicto XVI fue la búsqueda de la verdad. Su vida se define por el amor y es entendida como un prolongado servicio de la verdad: “ha hecho de Benedicto XVI, una persona del todo libre, sin ningún tipo de ataduras”. Buscar la verdad, venerarla y amarla, le ha exigido muchísimo a Benedicto XVI: como él mismo lo ha dicho, “nadar contra corriente”, sufrir momentos de impopularidad y largas horas de soledad. Le ha exigido una

dura labor para desenmascarar todo tipo de mentira y de hipocresía, como lo ha dicho en su alocución del último miércoles de ceniza. Ha sido su libertad interior la que le ha mantenido igual frente a los “grandes” de este mundo, como frente a los “pequeños”, con la misma libertad les ha hablado a todos: no se ha preocupado para agradar, para asegurarse la aceptación, sino Otra convicción de sólo para anunciar el Amor de Dios Benedicto XVI: “no hay amor sin manifestado en Cristo”. verdad como no hay verdad Sus decretos y posiciones sin amor”. Entonces si su entera fueron inquebrantables, puesto existencia ha sido definida por el que supo contener la propagación amor, ella es concebida y vivida del secularismo, especialmente como un prolongado servicio de la en Europa, donde la cantidad de verdad. Él mismo lo ha expresado personas que acuden a la iglesia ha de una manera “programática” con disminuído. el lema que escogió para su escudo Condenó el matrimonio episcopal “Cooperatores Veritatis” entre personas del mismo sexo, al (cooperadores de la verdad)”. argumentar que los géneros se han En la búsqueda de la verdad, convertido en algo que se elige en él unificó a los católicos y alcanzó a vez de ser un don otorgado por Dios; grupos cismáticos en la esperanza y dijo que la falta de fe resultaba de atraerlos nuevamente a la Iglesia: peligrosa, poniendo como ejemplo “Más es lo que nos une, que lo que la violencia resultante de gobiernos nos divide”, dijo con palabras y ateos anteriores, que “trataron de acciones. eliminar la luz de Dios al atender También habló por los pobres del resplandores ilusorios y engañosos”. mundo cuando los visitó y escribió Benedicto XVI deseaba de igualdad entre naciones en restaurar las tradiciones católicas sus mensajes de paz y encíclicas. por mucho tiempo abandonadas Él abogó por que se compartan durante los cambios modernizadores más equitativamente los recursos del Concilio Vaticano II. El Papa relajó mundiales y por el respeto a la las restricciones a la celebración de creación de Dios en la naturaleza. misas en latín y agilizó el proceso Un gran teólogo para los anglicanos tradicionales El Papa intelectual deja un que, tras objetar la ordenación amplio legado tras casi ocho años de mujeres y homosexuales en su propia Iglesia, se hicieron de Pontificado. Doctor en teología y con una extraordinaria capacidad católicos. para explicar a fondo las cuestiones El Pontífice Benedicto XVI más controvertidas. Cuenta, desde frecuentemente citó también el antes de ser electo Pontífice, con las significado de las verdades eternas grandes disertaciones que en varios y advirtió sobre la dictadura del campos tuvo que escribir para zanjar relativismo. diversas cuestiones teológicas y 9


entrevistas en su tiempo a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe . De este período se cuentan con más de sesenta obras de carácter teológico y un sinnúmero de escritos y entrevistas que dejan ver la claridad de su pensamiento y la firmeza de su fe. La Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) ha empezado la publicación de sus obras, se esperan dieciocho volúmenes y ya salió a la luz el primer tomo: “Teología de la Liturgia”, esto a petición del Papa, quien recuerda que los temas de la liturgia fueron los primeros tratados en los trabajos del Concilio Vaticano II. Es desde la liturgia donde se empiezan muchos procesos de encuentr con el Cristo vivo que está en la Iglesia de los apóstoles (Mt 28,29). Su último libro, Bes Selle, “La infancia de Jesús” (dic/2013), que respondía a la necesidad de evitar la separación entre el Jesús histórico y el Cristo de la Fe, ha sido la última obra de la trilogía sobre la vida de Cristo. En 2007 repasó la vida pública de Cristo en “Jesús de Nazaret”; y en 2011 abordó la pasión y muerte de Cristo en  “Jesús de Nazaret, de la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección”. El legado papal de Benedicto XVI se extiende por los relevantes temas plasmados en múltiples, encíclicas, exhortaciones y cartas apostólicas, homilías y mensajes durante su pontificado con temas fundamentales para la vida del cristiano. 10

En las tres encíclicas papales se nos deja ver su increíble talento intelectual al servicio de la fe: Deus Caritas Est (25 de diciembre de 2005) hablando sobre el amor cristiano. Encíclica Spe Salvi (30 de noviembre de 2007) que habla sobre la esperanza cristiana con la cual el hombre puede afrontar el presente por más fatigoso que pueda ser. Exhorta a los hombres  a que tengan siempre su meta en lo eterno. Luego la Caritas in Veritate (29 de junio de 2009) en el cual habla sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad.

El año pasado el Papa nos invitó a celebrar el Año de la Fe (Porta fidei) invitándonos a contemplar dos aniversarios importantes en la Iglesia: el L Aniversario del inicio de los trabajos del Concilio Vaticano II y los veinte años del Catecismo de la Iglesia Católica, por lo cual vivimos hoy esta mística pastoral que dejó a la Iglesia.

Aunque este pontificado admite y requerirá otras perspectivas de análisis, se trata hoy de su histórica renuncia, del magno gesto de un pastor despojado de intereses y mezquindades.

Ahora el Papa emérito Benedicto XVI ora por la Iglesia, hermoso ministerio del que todos gozamos en este momento histórico en el cual la Iglesia -de manera inéditagoza de la presencia de dos papas, uno emérito y el otro: Francisco, primer papa Jesuita latinoamericano que preside la cátedra del apóstol Pedro con gran expectativa no solo para la Iglesia y sino para toda la comunidad internacional.

Yo personalmente no olvidaré en mis años de estudiante en Roma la curiosidad que suscitaba en nosotros el buscar en las celebraciones pontificias entre los cardenales el rostro preclaro del Por eso, cardenales, obispos, cardenal Ratzinger por su fama de sacerdotes, religiosas, religiosas y gran teólogo. laicos, describen a Benedicto XVI Tampoco olvidaré la sencillez y como el Papa sabio y estudioso, el amabilidad de aquel encuentro con Papa lleno de bondad y de amor su Santidad en Castelgandolfo, en de Dios, el Papa valiente que ha aquel septiembre caluroso de 2005, abierto las puertas del Año de la donde me preguntó frente a mi Fe y ha dado un impulso decisivo obispo Don Javier Navarro: ¿Lei é a la nueva Evangelización; el Papa giá párroco? (ya es usted párroco?), simpático y comunicativo que ha y se interesó en varios aspectos de entrado en twitter, el Papa escritor mi ministerio sacerdotal, por lo cual y divulgador del legado de Cristo, el este pequeño encuentro es legado Papa entregado a la humanidad y a de un gran interés por la persona la Iglesia. concreta.

En sus escritos y discursos aparece una prolongada meditación y contemplación del Amor de Dios, manifestado en Cristo: Él se siente, como Pablo, conquistado por ese amor y entiende su vida, toda ella, como una respuesta agradecida y gozosa al que “primero le amó”. No es pues ninguna sorpresa que, siendo Papa, nos regalara como primera encíclica su “Deus Caritas est” (Dios es Amor).


Por: Fernando Daniel Angulo Melgoza Curso Introductorio

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amino por los pasillos del Seminario, en ellos veo los cambios que ha traído a mi vida. Ya no recorro las avenidas, las aulas, los anfiteatros de la tosca universidad; ahora son corredores que en la simpleza de sus ladrillos me cuentan la vocación que llevo en mis pasos, que elevo en mis manos y me bombea en el corazón. Son dormitorios en los que descansan corazones latiendo a un mismo ritmo, espacios de convivencia donde muestro quién soy, qué quiero, a dónde voy; espacios que huelen a historia, y me saben a vocación. Viene a mi mente aquella biblioteca cuyo recibimiento era dado por el esqueleto que me tendía la mano, me indicaba la entrada a lo que era yo, —pero es que yo no quería ser solo huesos, un miocardio latiendo, un intercambio de gases entre los alveolos, tan solo un cerebro dando y recibiendo información—. Y ahí estaba, la monstruosa biblioteca brindando con la investigación; en sus libreros desfilaban átomos, moléculas, los músculos que sostienen estos pasos que han cambiado la dirección. Ahora estudio en un recibidor sin más esqueleto que el que me lleva por dentro, pero éste si tiene un miocardio latiendo de emoción, libreros con hombres que me cuentan su historia, parábolas de un “pobre” al que hoy sigo. He cambiado el estudiar y practicar entre el frío de las aulas por el convivir y permanecer en el salón de cada mañana; el competir contra el reloj de una ciudad que come el tiempo, a mantenerme alerta al sonido de una campana. Aún está en mi olfato el olor a formol que se impregnaba en todo el cuerpo —me recordaba lo que quería llegar a ser— hoy ha cambiado por el olor de incienso que se encarga de elevar mi oración en cada amanecer. ¡Qué cambio! El pasear por centros comerciales se convirtió en un diario convivir en la tiendita; cambié el antro y la popularidad por un ritmo de vida que llena mis días; la rutina, por alegría, esto que poco a poco me envuelve, que sin planearlo me enamora, en todo un entorno lleno de magia, un entorno donde se respira paz, un entorno que es llamado el Seminario. Cambió el vivir en la soledad aún en medio de tanta gente, por “vivir” en una estrecha convivencia aún con tan pocos compañeros con los que ahora comparto una respuesta. Inimaginable para mí era el silencio, pero en tan poco aprendí que forma parte del tiempo. Ya no son esos amigos de diferentes ciudades, buscando un sueño en una carrera, a veces olvidando lo que “son” y gastándose la vida en lo que “hacen”; ahora son hermanos con otros ideales —alteños como yo—, con un noble carácter, que al primer sonido de una “voz” han querido arriesgarse. En el perchero de mi vida, he dejado colgado el blanco de la bata, por soñar con el culmen de la loca ilusión de vestir el negro de la sotana, de ser el chico cotizado porque estudia medicina a sentirme un hombre amado que ha seguido su vocación. He dejado en el consultorio el estetoscopio, ahora escucho latidos que se expresan en palabras llenas de amor, que salen de la profundidad de cada corazón. Cambié el anhelo de recibir en cada parto la vida en mis manos, para hacer presente al que es la vida misma al elevar la hostia en cada consagración.

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Santosquetransformaronelmundo

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ste gran personaje que revolucionó a la Iglesia de su tiempo, es también uno de los santos más recordados hasta hoy. Nació en Asís (Italia) en 1182, hijo de Pedro Bernardone, un hombre muy admirador y amigo de Francia, por la cual le puso el nombre de Francisco, que significa: “el pequeño francesito”;y de Donna Pica Bourlemont. Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso. Los negocios y el estudio no le llamaban la atención. Pero tenía la cualidad de no negar un favor o una ayuda a un pobre siempre que pudiera hacerlo. Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar.

mente de Francisco y en sueños sintió que le presentaban a cambio, de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu. Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó, y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: “¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?”. Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina y le besó las llagas. En otra ocasión, rezando ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía tres veces: “Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas”. Fue a su casa y vendió su caballo y una buena cantidad de telas del almacén de su padre y le trajo dinero al Padre Capellán de San Damián, este no aceptó el dinero por miedo al padre de Francisco.

Cuando ya Francisco tenía 12 compañeros, se fueron a Roma a pedirle al Papa que aprobara su comunidad. Viajaron a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad, y viviendo de las limosnas que la gente les daba. En Roma no querían aprobar esta comunidad porque les parecía demasiado rígida en cuanto a pobreza, pero al fin un cardenal dijo: “No les podemos prohibir que vivan como lo mandó Cristo en el Evangelio”. Recibieron la aprobación, y se volvieron a Asís a vivir en pobreza, en oración, en santa alegría y gran fraternidad junto a la iglesia de la Porciúncula. Su saludo era “Paz y bien”.

Hacia principios de agosto de 1224, resolvió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alvernia; escogió para este viaje a algunos de sus compañeros: León, Angelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo. En ese mismo lugar, cuenta el hermano León que el mismo Nazareno se le presentó, Pedro Bernardone demandó a crucificado, rodeado por seis alas su hijo Francisco ante el Obispo angélicas, y le imprimió las señales declarando que lo desheredaba y de la crucifixión en las manos, los que tenía que devolverle el dinero pies y el costado; posteriormente, conseguido con las telas que había sus hermanos vieron los estigmas vendido. El prelado devolvió el de Francisco, que él conservó por el dinero al airado papá, y Francisco, resto de su vida despojándose de su camisa, de su El 3 de octubre de 1226, acostado saco y de su manto, los entregó a en el duro suelo, cubierto con un su padre diciéndole: “Hasta ahora he hábito que le habían prestado de sido el hijo de Pedro Bernardone. De limosna, y pidiendo a sus seguidores hoy en adelante podré decir: Padre que se amen siempre como Cristo nuestro que estás en los cielos”. El los ha amado, murió como había obispo le regaló el vestido de uno vivido: lleno de alegría, de paz y de de sus trabajadores del campo: una amor a Dios. sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un Cfr. Bargellini, Pedro, San Francisco de Asís, cordón. Francisco trazó una cruz, Difusión, Buenos Aires, 1976. Ese acontecimiento penetró sobre su nueva túnica, con la cual Cfr. De Ascoli, Emidio, El alma de san Francisco, hondamente en el corazón y en la vestirá y pasará el resto de su vida. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1955.


Fue canonizado el 16 de julio de 1228. Sus restos se encuentran en la Basílica de San Francisco en Asís. El recién electo Sumo Pontífice ha tomado el nombre de este gran santo, quien nos da ejemplo de humildad y sencillez en estos tiempo tan difíciles. 13


“Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber. El placer que nos causan las percepciones de nuestros sentidos son una prueba de esta verdad”. (Aristóteles, Metafísica).

Eltrampolíndelasabiduría

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l hombre en sí nunca puede vivir fuera de la verdad, pues si viviera así, experimentaría una vida de miedo, de angustia, de profunda amargura. Sin embargo, el hombre nunca busca verdades que desconoce totalmente, sino verdades que puede contestar fácilmente y que puede alcanzar. Este es el primer paso para introducirse al gran mundo de lo desconocido. Pero, ¿cómo es que el hombre puede organizar todo este mundo? Es importante considerar que el hombre posee varias formas de conocer1. La más común es mediante el conocimiento de la vida diaria, pero sólo se queda en un conocimiento puramente sensible -como lo llamaría Locke-, o como un conocimiento empírico -según lo refiere Aristóteles-. Sin embargo, el hombre posee una capacidad natural para ir más allá del conocimiento meramente empírico o sensible y acceder a diferentes niveles de verdad, las cuales se pueden enumerar de la siguiente forma: las más comunes y dignas de confiar para muchas personas, son las verdades experimentales; enseguida tenemos aquellas de carácter filosófico y, por último, las verdades religiosas; todas ellas enlazadas por ser el objeto propio del deseo de saber.

Puedo asegurar que, en la vida diaria, se les da más importancia a las verdades experimentales, puesto que su fundamento se comprueba en un laboratorio, y el resultado, en la persona misma, hablando, por ejemplo, de la medicina. Estas verdades son el producto de la investigación científica y de la experiencia cotidiana. Al tocar un tema, tocamos sólo una pequeña faceta del gran abanico del conocimiento experimental. Por ejemplo, el hablar sobre los átomos, sus compuestos, que están formados de aniones, protones y neutrones, sobre sus enlaces, etc., es hablar sobre física o química, que son ciencias experimentales. Enseguida tenemos a las verdades de carácter filosófico, a las que el hombre llega mediante su capacidad especulativa. Mediante la razón, el hombre, al cuestionarse sobre el por qué de las cosas trata de explicar todos los fenómenos inasequibles en un laboratorio, que se encuentran más bien presentes en los hechos de la vida diaria. Es una actitud de insatisfacción la de querer saber más y más, la de estar filosofando todo el tiempo. “Y filosofamos por el afán de comprender de manera más cabal nuestra realidad”2. En fin, por su naturaleza inquisitiva, busca el porqué de todos los porqués. Desde el comienzo de la filosofía, con las explicaciones de los primeros filósofos de la antigüedad, debía de haber algo perfecto del que saliera todo lo demás. Para algunos era sólo un elemento físico. Para


otros era algo abstracto. Pero otros más avanzados, llegaron a creer en el Uno, en el perfecto, en el todo. Es así pues, que el conocimiento y la fe del hombre tiende a llegar a un Ser Ulterior, que pueda explicar el sentido de la existencia, el propio sentido de vida personal. Y es aquí donde la religión entra en juego. El conocimiento religioso es el que adquirimos, no por la especulación de la inteligencia o por el conocimiento comprobado en un laboratorio, sino por la revelación. “En la vida de un hombre las verdades simplemente creídas son mucho más numerosas que las adquiridas mediante la constatación personal”3. El hombre por naturaleza es un ser religioso4. Yo puedo afirmar que creo en Jesucristo, sin embargo no soy capaz de comprobar todo el misterio que en Él existe. Pero sí tengo un medio importante: la fe en la revelación de Dios Hijo mediante el Espíritu Santo. Y creo por el testimonio fiel de personas que han experimentado la presencia real de Jesucristo en sus vidas: los santos. Por lo tanto, el hombre, creyendo, confía en la verdad que el otro le manifiesta. Dios no deja de revelarse al hombre, en cambio, sólo a través de la razón y de la fe, el hombre podrá entender el misterio. A modo de conclusión, por naturaleza el hombre es un ser racional que, gracias a esta racionalidad siempre se ha preguntado sobre el sentido de la vida, sobre quién es, de dónde viene y a dónde va. Toda la verdad del hombre se centra en tres facetas generales: el conocimiento experimental, el conocimiento filosófico y el conocimiento religioso. El conocimiento experimental se queda en la naturaleza física de la persona. Los hechos del bien y el mal, del progreso y desarrollo suscitan en el hombre preguntas por el carácter de nuestro universo, pero al preguntarse por el universo que le rodea, surge la pregunta por Dios. Es así que la especulación intelectual y la fe en la revelación encuentran unidad; esta relación impone una doble consideración, en cuanto que la verdad que nos llega por la revelación es, al mismo tiempo, una verdad que debe ser comprendida a la luz de la razón. 1

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Cfr. Juan Pablo II, Enc. Fides et Ratio, (14 de septiembre de 1998), nos. 28-35. Barajas Rizo, M., La necesidad de filosofar, apuntes de Propedéutico, curso 2012-2013, San Juan de los Lagos. Cfr. Juan Pablo II, Enc. Fides et Ratio, (14 de septiembre de 1998), nos. 28-35. Cfr. Lonergan, B., Método en Teología, Sígueme, Salamanca 1988, pp. 103-124.

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Jesús de Nazaret I “El libro del Papa emérito Benedicto XVI”

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os saludo y les comparto la alegría que nos da nuestra fe en Cristo que ha Resucitado. Hoy quiero invitarlos a leer el libro de Jesús de Nazaret I del Papa emérito donde, de una manera muy sencilla y cercana, nos va acercando a la vida de Jesús. El Papa incursiona en la continuidad de los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, principalmente en la persona de Moisés, promulgador de la Ley y amigo de Dios en el Antiguo Testamento, figura de Jesús, el nuevo profeta, no ya amigo de Dios sino Hijo, que contempla el rostro del Padre, que lo conoce y lo revela a todo aquél a quien quiera hacerlo. El libro tiene diez capítulos, que van desde el Bautismo de Jesús y el consiguiente comienzo de su ministerio público de predicación y milagros; sigue a ello un capítulo sobre las tentaciones de Jesús, y enseguida las consideraciones sobre el Evangelio del Reino. Prosigue el Sermón de la Montaña. No deja de comentar el Padre Nuestro como oración de los cristianos, enseñada por el Maestro para dirigirse a Dios. En el capítulo seis toca el tema de los discípulos, su elección y actuación. Explica tres parábolas de San Lucas: la del Buen Samaritano, la de los dos hermanos y del Padre Bueno, y la del rico y el pobre Lázaro. En el capítulo ocho aborda las grandes imágenes del Evangelio de San Juan. Prosigue con dos hitos importantes en la vida de Jesús: la profesión de Pedro y la transfiguración de Jesús en la montaña. Finalmente, aborda los nombres con que Jesús se designa a sí mismo. Como todo libro sobre Jesús, y más aun por la calidad, formación y experiencia de nuestro literato, es un libro de excelente actualidad, contenido y fuerza. Hay que leer el libro Jesús de Nazareth, ya que implica un fascinante desafío, como es el de tomar una decisión frente a Él. Su lectura deja huella interior e implica compromiso. 15


Loscoloresdemitierra 16

Por: Lic. J. Jesús Ortega Historiador de San Miguel el Alto, Jal. “¿No soy yo la fuente de tu alegría?” (Nican Mopohua)

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n San Miguel el Alto el culto guadalupano se registra desde la mitad del siglo XVIII. Esta devoción mariana se da por todo el reino novohispano con la juraz del patronato guadalupano en 1746 en todos los pueblos, villas y ciudades de la Nueva España tras la epidemia de 1737. Parece que un español llamado Ignacio Antonio Vallarta es quien promovió el culto a la Virgen de Guadalupe en los pueblos de la jurisdicción de Xalostotitlán. Vos don Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Díaz de Velasco. A todos los fieles cristianos vecinos y moradores estantes y agitanes de este vuestro

obispado, se les da a conocer que el día 12 de diciembre se solemnizan las apariciones de la emperatriz de cielos y tierra, María Santísima Nuestra Señora de Guadalupe, en su adorabilísimo simulacro llamado de Guadalupe, en adoración de haberse declarado patrona universal de todos estos reinos, por el Santísima Padre el señor Benedicto XIV. En San Miguel el culto fue muy lento, pues aunque se tenía una imagen, no fue hasta 1877 cuando el Sr. Pbro. Don Francisco J. Correa Díaz, el día 7 de mayo recibió licencia por parte del Sr. Don Pedro Loza Pardavé, para construir una capilla a nuestra Señora de Guadalupe en el barrio de “La Cantería”; cosa que nunca se logró por la poca devoción y la falta de recursos que se tenían. No fue hasta 1900 cuando empezó a tener muchos devotos y más recursos. El detonante fue el inicio de la guerra cristera (de 1910 a 1926). Después de terminada la guerra se empezó a fraguar la idea de construirle su santuario a nuestra Santísima Virgen de Guadalupe. Esto fue por el año de 1945


después de terminar el monumento a Cristo Rey, erigido a los santos nombres de Cristo Rey y María de Guadalupe. Fue el mismo grupo de personas que construyeron el monumento a Cristo Rey las que construyeron el Santuario, encabezándole el Sr. Cura Fermín Padilla, el Sr. Jesús Delgado y el Sr. Gregorio Román. Bendición y colocación de la primera piedra. El día 12 de octubre de 1945 el Sr. Cura Fermín Padilla acompañado del Pbro. José Gutiérrez, vicario cooperador de esta parroquia, y del Pbro. Anastasio Rábago, como diácono respectivamente, bendijo y colocó la primera piedra de una capilla que se pensaba erigir en honor a la Santísima Virgen de Guadalupe, con el motivo del cincuentenario de su coronación, en el barrio llamado “La Cantería”. Dicha bendición la hizo el Sr. Cura con licencia del Excmo. Arzobispo José Garibi Rivera. Asistió una gran multitud de fieles y se llevó primeramente una imagen de la Santísima Virgen de Guadalupe en solemne procesión desde el Templo Parroquial hasta el lugar en que se iba a colocar la primera piedra. Después de la solmene bendición de la primera piedra de lo que sería el Santuario de la Virgen de Guadalupe, iniciaron los respectivos trabajos y obras en pro de dicho santuario, participando toda la comunidad con mucha alegría. Cabe destacar que, para la construcción de este santuario, participaron de varias maneras las personas de San Miguel y sus ranchos, con donativos, rifas, limosnas, cooperación rural, cooperación humana. También colaboraron los diseñadores, canteros, cortadores y maestros de obra. El santuario a nuestra Señora de Guadalupe, sin duda alguna, es hermoso y es el lugar donde es venerada -día a día- nuestra Madre, con la fe de las personas de San Miguel y sus alrededores; es un fruto de trabajo, de empeño, de historia y de agradecimiento a la Reina de todo, a nuestra Madre que cuida desde el barrio de “La Cantería” a todo el pueblo de San Miguel.

Columna de la salud

Por: Juan Enrique Gutiérrez Padilla 2° de Teología

Un corazón sano, es un corazón feliz

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uerido lector: en esta ocasión presentamos algunos consejos para actuar en caso de un ataque al corazón. Los síntomas son: un fuerte dolor aplastante, opresivo o una tirantez, dolor hacia los brazos y el cuello; la víctima parece pálida, sudorosa, ansiosa y tiene el pulso rápido y acaso irregular, falta de aliento. Si el ataque al corazón es muy grave, puede no haber latido o pulso cardiaco en absoluto. Si existe cualquiera de estos signos, hay que llamar de inmediato al médico, a una ambulancia, o trasladarlo de inmediato a un hospital para que lo atiendan. Si la víctima está consciente y puede cooperar, trasladarla al médico, o llamar al médico. Hay que sentarla en un ángulo de 45° sobre un sillón, una silla o una pared si se está al aire libre. Desabróchale las ropas para que pueda respirar con facilidad, sécale el sudor de la cara y tranquilízalo platicándole procurando que no se acerquen muchos para que no le falte oxígeno. En caso de que esté inconsciente, tiéndele de espaldas. Desabróchale las ropas ceñidas, pálpale el pulso en el cuello o coloca tu oreja sobre el lado izquierdo de su esternón. En caso de que no lata el corazón o no respire, hacer los ejercicios de reanimación de corazón y de respiración, siguiendo los pasos publicados en las ediciones anteriores. Te repito: en todos estos casos hay que llamar al médico, a una ambulancia o trasladarlo de inmediato al hospital.

Santa María de Guadalupe, ¡Salva a nuestra patria y conserva nuestra fe! Cfr. Stanway Andrew, Primeros auxilios, Plaza&Janes Editores, Barcelona 1985, p. 46-47. 17


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es anuncio una gran alegría: tenemos Papa…” Estas eran las palabras que todos los católicos deseábamos escuchar -tras haber visto el humo blanco en el Vaticano, el pasado 13 de marzo-. Sin embargo, era más grande el deseo de conocer al nuevo papa, de saber quién era, cómo era, de dónde era, qué nombre elegiría. “… Jorge Mario Bergoglio, Cardenal de la Iglesia Romana, quien se impuso el nombre de Francisco”. El Papa es argentino, pertenece a la Compañía de Jesús, tiene setenta y seis años y eligió el nombre en honor a San Francisco de Asís, un santo reconocido por su pobreza y sencillez. Fue la noticia que sorprendió al mundo. Veamos quién es este hombre, que salió al balcón central de la Basílica de San Pedro; que observó en silencio al pueblo y luego dirigió sus primeras palabras; que rezó por el papa emérito Benedicto XVI; que se inclinó ante el pueblo para implorar la bendición hacia él en un momento de silencio y oración; que quiere iniciar un camino de fraternidad, de amor y confianza entre Obispo y pueblo; que sonríe y se despide de forma cordial. Descubramos cuál es su historia, qué acciones ha realizado y cuáles son sus palabras en los primeros días de su pontificado. Nació en Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre de 1936. A los veintiún años ingresó al noviciado jesuita en la ciudad de Santiago de Chile. Estudió teología en San Miguel de Tucumán. El 13 de diciembre de 1969, a la edad de treinta y tres años, recibió la Ordenación Sacerdotal. Viajó a España para estudiar en Madrid. Impartió lecciones en varios colegios, seminarios y universidades. Llegó a Alemania para preparar su tesis doctoral. Fue director espiritual de su orden en Córdoba. A los cincuenta y seis años es nombrado Obispo de la Diócesis de Auca y Obispo auxiliar de Buenos Aires, el 20 de mayo de 1992. Seis años después fue nombrado Arzobispo de Buenos Aires. Presidió la Conferencia Episcopal Argentina del 2005 al 2011. Era miembro de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, del Consejo Pontificio para la Familia y de la Comisión Pontificia por América Latina. Cardenal desde el 21 de febrero de 2001. Hoy es el Obispo de Roma, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal.

Sin duda, ha sorprendido la manera de actuar del Papa Francisco, pues en poco tiempo ha dado muestras de que es una persona extraordinaria, por su sencillez, su pobreza, su trato cordial, su caridad y su presencia, que cautiva con su singular sonrisa. Él se dirigió a los cardenales de forma espontánea, sin escritos. Sostuvo un encuentro con los periodistas, y aunque había muchos no católicos y otros no creyentes, les dio la bendición, pues cada uno de ellos es hijo de Dios. Se desplazó a bordo de un jeep blanco descubierto -en vez del papamóvil blindado- en la plaza de San Pedro. Visitó al Papa emérito Benedicto XVI, y oraron juntos. Anunció la beatificación de varios mártires de la Segunda Guerra Mundial. No celebró la Misa del Jueves Santo en la catedral, sino en una cárcel para menores; allí lavó, secó y besó los pies a doce reclusos. Dijo en su primer mensaje: “...ahora, comenzamos nuestro camino: Obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma que es la que preside en la caridad a todas las Iglesias. Un camino de hermandad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: el uno por el otro. Rezamos por todo el mundo, para que haya una gran hermandad… Espero que este camino sea fructífero para la evangelización.”

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En su primera homilía, durante la solemnidad de San José, afirmó que el centro de la vocación cristiana es Cristo y debemos cuidar a Cristo en nuestra vida, para cuidar a los demás; que somos custodios y, por tanto, debemos custodiar la creación, custodiar a la gente, especialmente a niños y ancianos, cuidar de nosotros mismos, de nuestro corazón; que no debemos tener miedo a la bondad ni a la ternura; que el verdadero poder es el servicio, pues sólo el que sirve con amor sabe custodiar. El Domingo de Ramos, invitó a no ser hombres ni mujeres tristes, sino alegres, pues la alegría nace de haber encontrado a Cristo Jesús; a no desanimarse y no dejar la esperanza; a no olvidar la cruz, pues Cristo entró en Jerusalén para morir en ella. “El rey nos enseña a servir y a amar”. Finalmente, el Domingo de Resurrección se expresó así: “¡Feliz Pascua!... ¡Cristo ha resucitado! Quisiera que este mensaje llegara a todas las casas, a las familias, al corazón de cada uno... Acojamos la gracia de la resurrección de Cristo para que cambie el odio en amor, la guerra en paz... Imploremos la paz para todo el mundo; dividido por la codicia, herido por el egoísmo, esclavizado por la trata de personas, desgarrado por violencia, tráfico de drogas y explotación de recursos naturales”. “Les anuncio una gran alegría: tenemos Papa…” Y en poco tiempo, con acciones y palabras, nos ha mostrado las virtudes teologales: caridad, esperanza y fe. Demos gracias a Dios por el papa Francisco, oremos por él y por toda la Iglesia; para que se logre ese camino de hermandad, amor y confianza; para que sea provechosa la evangelización; para que podamos cuidar de nosotros y de los demás, aumentando la caridad; para que no se pierda la esperanza y no vivamos tristes; para que anunciemos con alegría la fe en Cristo Resucitado; para que logremos juntos la paz en el mundo. “… Jorge Mario Bergoglio, Cardenal de la Iglesia Romana, quien se impuso el nombre de Francisco.” Él no aparecía entre los fuertes candidatos. Esta es una prueba de que Dios tiene sus caminos y realiza sus proyectos, pero es necesario estar atentos y disponibles para aceptar su voluntad; lo cual se realizó entre los ciento quince cardenales que, conducidos por el Espíritu Santo, nos han dado al papa 266 de la historia (Petri Apóstoli Potestatem Accipiens: el que sucede al apóstol Pedro). Él es «…cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia Universal en la tierra»1 para gloria de Dios y bien de la Iglesia. Código de Derecho Canónico, c. 331.

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Por: Heriberto García Arias Red de Amigos y Bienhechores del Seminario 2o de Teología

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emos llegado a la casa después de un largo recorrido, tocamos y nos recibe un niño que grita: “ya llegaron los seminaristas”. Llega su mamá, que nunca habíamos visto antes. Parece que ya nos conocen, nos invitan a entrar a su casa y nos ofrecen algo de tomar; sentados en la sala preguntan “¿de dónde son?”, “¿cómo se llaman?” y “¿en qué grado están de la formación sacerdotal?” Esto es impresionante: dejar entrar a dos desconocidos a un hogar sin pendiente de ser estafadores; dice (ella) “se nota al verlos que son seminaristas”; pero, ¿quiénes somos nosotros para merecer esta amabilidad? ¿Qué nos hace diferentes? Un padre y una madre se preocupan por dar a sus hijos lo mejor, trabajan para sostener sus necesidades y se interesan en su educación. Una persona que se atreve a donar algo de lo que Dios le brinda, pensando en el futuro de quizá un desconocido, que por ser elegido por Dios será luego parte de su familia, es también una familia. Aunque ahora no nos conozcamos ya forman parte de nuestra vida, y nosotros de la de ustedes. Pronto estaremos con ustedes y continuaremos una condición común.

definiciones dice: “conjunto de personas que tienen una condición común”. Y en el Youcat no. 369 dice: “Todo hijo proviene de un padre y una madre y necesita el calor y la seguridad de una familia para crecer protegido y feliz”1. Gracias Bienhechores, incansables reanimadores del Seminario, por estar ahí, en silencio, dando fuerza y calor a nuestra vocación, desgastándose por los futuros sacerdotes. No hay palabras para agradecer a quienes se preocupan por la formación de los próximos pastores y colaboran con su oración y apoyo económico, todo para que las siguientes generaciones tengan atención espiritual. Ése es un verdadero acto de amor, como lo haría un padre por sus hijos. Cada vez cuesta más trabajo ganarse la vida honradamente, pero ustedes, personas de bien, están acumulando bienes en el cielo que van formando poco a poco, y sin darse cuenta construyen grandes estructuras que hacen cambiar al mundo.

El orar por el Seminario y apoyarlo en sus necesidades económicas los hace parte de la familia que conforma la Iglesia porque dan testimonio de amor a ella, se Los integrantes de la «Red de Amigos y Bienhechores preocupan por ella, lo que denota que tienen valores y del Seminario» son parte de nuestra familia. ¿Por eso de que están en contacto con Dios. Adán y Eva? También… pero, ¿cuál es la definición de familia? Según el diccionario Larousse, entre las distintas 20


No podremos pagar de manera económica lo que hacen por nosotros, pero sí teniéndolos en cuenta en nuestras oraciones, como lo hacemos siempre. Jamás se cansen de servir a la Iglesia de esta forma porque es una manera positiva de apoyar la evangelización y, al mismo tiempo, de santificarse por medio de la generosidad y el desprendimiento. Les doy un verdadero agradecimiento a nombre de todos los que conformamos el equipo de coordinación de la «Red de Amigos y Bienhechores del Seminario» por su esfuerzo y su cariño, por proporcionarnos seguridad a todos los seminaristas, por compartirnos su vida, su amor y por ser parte de nuestra familia.

Cuidando el planeta Por: Seminario Menor de Atotonilco

Un mundo exprimido

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nte el desperdicio de agua, al lavar las frutas y verduras sugerimos aplicar el método siguiente:

Reduce: el consumo del agua al lavar las frutas y verduras usando un recipiente en el que deposites el agua (con el desinfectante) que vas a utilizar para lavarlas. No las laves ‘en el chorro’. Recicla: el agua que has usado para las tareas que consideres convenientes. Por ejemplo, se pueda utilizar para trapear. Reutiliza: aprovecha el agua que queda en tu cubeta para otras actividades, como regar macetas o el jardín. Agradecemos nos hayas seguido en la lectura de esta columna.

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¡Hasta pronto!

García, Tomás, ed., «Familia», en El pequeño Larousse Ilustrado, Larousse, México, 201117, p. 441.

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Por: Pbro. José de Jesús Orozco Guerrero “La cosecha es abundante, pero los obreros pocos. Rueguen, por tanto, al dueño que envíe obreros a su cosecha.” (Lc 10, 2)

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uy estimados amigos lectores, mi nombre es José de Jesús Orozco Guerrero, o más conocido como el padre Pepe. Me dirijo hacia ustedes para decirles que el seminario es el corazón de nuestra Diócesis, por consiguiente, es importante valorarlo, ayudarlo y apoyarlo. En mi experiencia como seminarista, por algún tiempo estuve trabajando en La Red de Amigos y Bienhechores del Seminario con el Pbro. Luis Torres. Para mí, fue una experiencia maravillosa, ya que compartía mi vida con muchas personas que aman al seminario en distintas actividades como lo eran: las convivencias generales para bienhechores y las convivencias que cada semana se hacían en distintas parroquias de nuestra diócesis, en las cuales experimentábamos a Dios en la Eucaristía, posteriormente compartíamos un momento de reflexión, enseguida se bendecían los alimentos, nos poníamos a cantar y en los intermedios se hacían rifas de libros, de imágenes o de cualquier cosa, como signo de gratitud hacia las personas que desinteresadamente contribuían y ayudaban al seminario. En esas múltiples experiencias fui valorando el sentido del amor, de la fraternidad, de la solidaridad, etc. Ahora de sacerdote, mi experiencia ha sido también muy gratificante, ya que me doy cuenta de que todavía existen muchas personas que se preocupan por el bienestar de los sacerdotes y, porque no decirlo, por el bienestar de los futuros sacerdotes. En mi opinión, considero que es de suma importancia seguir apoyando a nuestros seminaristas con mucha oración, ya que el maligno no descansa;

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pero también con nuestras aportaciones económicas, recordando que ustedes también son formadores de los futuros sacerdotes. Quisiera de una manera especial agradecerles a todos los bienhechores del seminario su amor y su generosidad incondicional. De antemano sé que Dios les restituirá el ciento por uno de todo lo que hacen por sus sacerdotes y por sus seminaristas. Sepan que siempre están en mis oraciones y que siempre le pido a Dios que les envíe sus abundantes bendiciones Finalmente, no quisiera despedirme, sin decirles que el seminario sigue necesitando de tu apoyo. ¡Considéralo!

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Casosycosas

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e saludo con gran aprecio y alegría de volvernos a encontrar, querida tía Cuca, espero goces de salud de alma y cuerpo. Acá entre nos, estoy sediento de contarte tantas aventuras pues, como recordarás, hace más de un mes salimos de apostolado a diferentes lugares de la diócesis y algunos se aventuraron a la misión (Oaxaca); de ellos te quiero hablar hoy. Luego de prepararse, el seminarista Flaquín Güerín y su compañero, estaban alegres y contentos. Al fin, una vez encaminados, arribaron a la comunidad asignada, se presentaron, ubicaron, echaron un vistazo y, posteriormente, al atardecer, les dieron su respectivos aposentos para pernoctar (dícese de pasar la noche en algún lugar). Entonces ellos durmieron muy bien, reposaron su espalda en un elegante petate, y una montaña de cobijas los cubrió; hasta allí todo bien. Pero, he aquí que viene lo mejor, querida tía Cuca; la “surprise” ahí viene. Al día siguiente, cuando se levantaron con ganas de evangelizar, el seminarista Flaquín comenzó a sentir algo extraño alrededor de su cintura: era una comezón e irritación extraña (algo así como polvo pica pica), que aumentaba paulatinamente. Entonces: !Dios mío, unas cosas negras entre su cuerpo! Las pulgas se le habían subido y se habían deleitado de sangre azul toda la noche, dejando a Flaquín más pálido que de costumbre. Nadie le avisó que los animalitos eran las mascotas de ese lugar, y así fue el primer enchinchado ,sin que el rector estuviera enterado; entre risa y preocupación intercalaba la emoción con la comezón. Para la segunda semana, cuando ya habían entrado en ritmo oaxaqueño. El “misionero” se encontraba

recostado en una hamaca, contemplando la naturaleza y recordando a sus intimísimas amigas las chinches, cuando una niña se acomidió a pasearlo. Todo comenzó ‘agustito’, pero después la niña comenzó a sacar su “hulk” que llevaba dentro y con más fuerza lo balanceaba, ignorando la incomodidad del misionero y, ¡zas zas...! La niña ya lo quería ordenar postrándolo rostro en tierra... (y su compañero, que lo vio todo, no le asistió, seguro estaba ocupado... mmm). ¡Pobre semi: mordido y golpeado!, pero esto no le impidió seguir enamorado de su misión. Entre sus actividades visitaban a las familias, para particularizar la misión…(see) aun cuando al encontrarse con protestantes les cerraban la puerta en su “face”, (eso sí es misión con los alejados). En esa misma comunidad, llamada San José del Porvenir, nuestro amigo Flaquín estaba inquieto por la elección del Sumo Pontífice, por lo que se aprontó a informarse con un sencillo y humilde jornalero preguntándole: –Oiga, ¿usted sabe si ya hay Papa?-. A lo que aquel hombre responde: –Pues la mera verdad aquí no plantamos eso, sólo sembramos maíz y frijol-... Que risa, no cabe duda que una palabra en diferente contexto te cambia todo, !see¡… Resulta que, un día rezando laudes por allí un padrecito dijo: –“No escuchéis por la boca arrogancias”. Bueno, yo sabía que por la boca se habla, pero en este siglo hay tantos avances, que seguro fue eso. En otra comunidad se encontraba de misión


Barbón Sanjuanero que llevaba el Evangelio alegre y tenazmente. Un día lo invitaron a visitar a una anciana enfermita y, al llegar a la casa, se encontró con una dama un poco extraña, con rarezas comportamentales (es decir, no tan cuerda) y, antes de entrar, se dirigió al seminarista con unas palabras extrañas: –Ni padrecito eres, ja ja, no sabrás qué es tener un hijo, andas cansado y así vienes-. El semi se asustó, y no por la apariencia física de la mujer, sino porque era verdad lo que decía y nadie le había mencionado a ella eso. Terminó por amenazarlo diciéndole que le echaría a su “vaca brava” si no se iba de allí... y pues, actuando muy “evangélicamente”, se sacudió el polvo de los pies y se fue (muy asustado, por cierto). Pues, queridísima Tía, ya para terminar, te cuento un incidente más que le sucedió a nuestro Flaquín Güerin. Mira que, ya venían de camino cuando, a media autopista, le dio una ‘urgencia estomacal’ a la que no pudo resistir, así que obligó al chofer a hacer una parada imprevista y, en busca de papel, recolectó pedacera que los compañeros le ofrecían para poder ajustar. Pero lo penoso fue que unas luces fuertes lo iluminaban mientras estaba concentrado en su acción..., eran los tráilers, pues lo estaban viendo… y le pitaban, jejeje… Tía me he divertido contándote todo esto. Créeme que hay mil historietitas detrás de este mes; no dudes en preguntarle a cualquier seminarista cómo le fue, qué aprendió y qué enseñó, pues la vida es un mar de riquezas. Me despido y deseo que la paz y la alegría reinen en tus “humildes” aposentos.

Misión Oaxaca

2013

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Por: Diác. Carlos Eduardo de Alba Martínez 4º de Teología

¿Porquésoyseminarista?

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ola, mi nombre es Carlos Eduardo de Alba Martínez, soy originario de San Juan de los Lagos, Jal. Curso el cuarto año de teología en el Seminario Mayor de San Juan. Soy hijo de José de Jesús de Alba Reynoso y Angélica Martínez Martínez. Mis hermanos son José de Jesús, Gladiz Amelia y Angélica. Desde que Dios puso en mi camino este llamado, he descubierto que aun cuando uno tiene planes y metas para su vida, Dios ya tiene algo preparado para nosotros, y no necesariamente es lo que uno puede querer. Por lo tanto, es necesario descubrirlo y dejarse guiar por Él, Maestro y Pastor. Soy seminarista porque a la edad de 17 años, mientras yo realizaba mis estudios de bachillerato en el Colegio Miguel de Bolonia, el Señor puso sus ojos en mí, me miró y desde entonces “como un fuego ardiente encerrado en mis huesos me quemaba; y por más que me esforzaba en sofocarlo, no podía” (Jer 22, 12). Estas palabras han sido durante todo mi proceso vocacional un constante recuerdo de lo que significa para mi haber sido llamado por Dios; y que, aun cuando no quise escuchar su voz, y constantemente me negué a responderle y seguirle, Él encontró los medios para que yo respondiera. Estando en una clase de

formación de valores, el maestro que impartía la materia externó una pregunta ya para finalizar la clase; se dirigió al salón de clase preguntando: ¿alguna vez, alguno de ustedes ha tenido la curiosidad de ser sacerdote? A lo que -extraña y misteriosamente- alcé la mano y, entre el asombro de muchos, concluyó el evento, entre risas y desconciertos. Pasé por desapercibido ese acontecimiento por varios días, hasta que otro profesor, ex seminarista, me hizo mención de lo sucedido, me preguntó que si era cierto que yo deseaba ingresar al seminario, a lo que rápidamente respondí que no, que solo había levantado la mano por simple humor, no porque quisiera ser sacerdote. En realidad, en ese momento de mi vida nunca había tenido intención alguna de emprender ese camino. No fui acólito, ni formaba parte de ningún grupo juvenil. Es más, muy a duras penas iba a misa y frecuentaba los sacramentos. En realidad, llevaba una vida de Dios muy apagada y vacía. Así pasaron algunas semanas, todo parecía marchar como siempre, con mis metas fijas a estudiar una carrera (ingeniería en sistemas) y formar una familia con una linda esposa. Sin embargo, Dios empezó a actuar. En mí empezó a crearse nuevamente una cierta curiosidad por aquel acontecimiento. Fue Dios quien puso en mi mente, una vez más, la duda y la curiosidad. Y ahí comenzó todo el problema, pues todos mis planes empezaron a verse estropeados por la simple idea de pensar en que: ¿acaso será que Dios quiere que sea sacerdote? El simple hecho de pensarlo me confundía y dividía mis planes. No podía entender por qué Dios ponía esta prueba en mí, sabiendo Él que tenía ya mis planes casi elaborados.


Ese era para mí el fuego interior que me devoraba, esa incertidumbre de querer hacer lo que anhelaba y no poder, puesto que sentía en mi interior que Dios quería para mí algo distinto. Esta fue la batalla interior que permaneció en mí durante meses, hasta que por fin, un día determinado, decidí darme por vencido. Dios había ganado y por tanto mi deber ahora era descubrir si en verdad era el sacerdocio lo que quería para mí. Ingresé al seminario Curso introductorio ubicado en Arandas, para comenzar esta gran batalla, un discernimiento maduro para descubrir si esto era lo que Dios quería para mí. Tomé la sotana y decidí ingresar al Seminario Mayor en San Juan. Emprendí mis estudios en filosofía disfrutando las maravillas de la reflexión y la razón. Realicé mi año de servicio en el Seminario Menor para campesinos en Tepatitlán, siendo esta una etapa decisiva y edificante en mi proceso vocacional. Opté por seguir y continúe mi proceso de formación con el estudio de la teología, etapa en la que actualmente me encuentro estudiando y a punto de finalizar. Doy gracias a Dios por permitirme el pasado 15 de diciembre recibir inmerecidamente el Orden del Diaconado, un don que indudablemente ha cambiado mi vida, comprometiéndome a dar todo por Él y su Iglesia. Ser seminarista fue y ha sido una verdadera ofrenda para mí, puesto que aun yo siendo consciente de mis limitaciones y debilidades, el Señor nunca dudó y puso sus ojos en mi, sin importarle cuales fueran mis defectos. Agradezco a mi familia, formadores, amigos y compañeros seminaristas por ser también un fuerte estímulo para mirar a lo alto y lograr alcanzar lo bueno, lo infinito, lo trascendente; y a todos aquellos con quienes me he cruzado en el caminar de la vida, pues es por ellos que la llama de mi vocación se ha mantenido encendida y al rojo vivo; porque el compartir la vida ha sido para mí la mayor aventura y el mejor modo de agradecer a Dios por regalarme la oportunidad de ser bueno. Soy seminarista porque Dios y yo así lo quisimos.

Tómate tu tiempo Por: Juan Salvador Gómez González 3° de Filosofía

“Ser cristiano es vivir en Cristo”

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ace algunos días tuvimos la alegría de presenciar la elección del nuevo Pontífice. Hasta el día de hoy, el reconocimiento y la exaltación de las virtudes del nuevo Papa han sido innumerables; los comentarios han sido de todo tipo, pero siempre realzando lo que hace y su peculiar modo de ser. Y es que no sólo ha maravillado a los católicos, sino al mundo entero. Es notable que, detrás de esa vestidura blanca y la sencillez con la que habla, hay una enorme ‘catequesis del ejemplo’ que a muchos nos falta. Sin duda alguna, la santidad que denota Francisco es mucha: tenemos el Papa que la Iglesia necesita, pero, podemos preguntarnos tambièn hoy… ¿Acaso nosotros somos la Iglesia que necesita el mundo y que desea el Papa? Por más genial que sea un hombre, y más virtudes tenga, no podría solo con tan enorme misión. Por supuesto, la Iglesia se ve marcada por lo que él diga y haga... pero no olvidemos que la Iglesia somos todos y de todos depende el cambio. Por eso, es necesario estar a la altura de su ejemplo: sencillez, humildad y alegría son sólo algunas de las virtudes que S.S. Francisco nos ha regalado y de las cuales hay mucho que aprender. En su pasada audiencia del día 11 de abril expresó: ”debemos ser un signo visible, claro y brillante para todos […] Ser cristiano no se reduce a seguir órdenes, sino que significa estar en Cristo, pensar como él, actuar como él, amar como Él; es dejar que él tome posesión de nuestra vida y que la cambie, la transforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado”. Así que, ¡manos a la obra! Todos formamos parte de la Iglesia y es responsabilidad nuestra fomentar estas hermosas virtudes.

“Como un fuego ardiente encerrado en mis huesos me quemaba; y por más que me esforzaba en sofocarlo, no podía.” (Jer 22, 12)

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Agradecimiento a Mons. Pedro Vázquez V. En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción A 8 de Diciembre de 2012 “Paseaba Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos: Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que estaban echando la red en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”. (Mt 4, 18 ss)

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sí narra Mateo la vocación de los primeros discípulos, así también se narran nuestras vocaciones; así también se narra su vocación Sr. Obispo, una vocación que es dinámica, pues Jesús ha pasado de nuevo por el lago de su vida y le ha vuelto a llamar. Hemos de saber que cuando Jesús llama es una vocación en movimiento, implica diferentes etapas y servicios; pero el que llama es el mismo; es el mismo Jesús y su encantadora mirada, que seduce y enamora, que llama y ama; es el mismo Jesús quien le ha invitado a participar más plenamente de su ser Sacerdotal. Ahora comienza una nueva página en su historia y en la historia de tantas personas, Jesús le ha pedido una nueva misión, un nuevo lago y una nueva red en la misma barca de la Iglesia.

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Y usted podrá decir como María en el Evangelio de hoy: ¿Cómo será esto? …pues sólo será tomando el lugar de éstos primeros discípulos, sólo será siendo pescador: Usted ha de ser ese pescador en el mar de Puerto Escondido, Oax., ese pescador que sabe esperar; ese pescador paciente y sin prisa que conoce los encantos del mar, los caprichos del clima y las fantasías de las olas; ese pescador que al partir no sabe si regresará con la barca llena o con las manos vacías. Pescador que se sabe enviado y por eso confía en las manos providentes de Dios, pescador que no desea nada para él, que ama al más exquisito pez al igual que al ordinario, pescador que se ha sabido antes pescado, atrapado en las redes del amor y la vocación, que ha aceptado la misión de Aquél que puede mandar a los peces que corran a su red. ¿Y por qué el Señor lo eligió?, ¿porqué a un pescador?, ¿porqué a usted?… San Agustín puede tener la respuesta: “Porque Pedro era pescador… si el Señor hubiera elegido a un orador, este orador hubiera podido decir: se me ha elegido por mi elocuencia. Si hubiera elegido a un senador hubiera podido decir: se me ha elegido por mi dignidad. Finalmente si hubiera elegido a un emperador, ese emperador hubiera dicho: he sido escogido por mi poder… Dadme, dice el Señor, por el contrario, dadme


aquel pescador indocto e iletrado, dadme aquel hombre con el que no se dignaría el senador discutir la compra de un pescado. Dadme a ese hombre y así verá que yo lo he hecho todo. Pudiera haber escogido al senador, al orador o al emperador… estoy contento con el pescador.” (Sermón 87,12). Será entonces usted el pescador que transparente a Jesús, será usted el instrumento elegido para llevar salvación a tantos, será usted el que extienda las redes que unen lo divino con lo humano, la red que salva y rescata del pecado. Se irá de pesca y la comunidad del Seminario, formadores y alumnos, deseamos que la pesca sea “milagrosa”, pero oramos para que sea la que Dios quiera. Es imposible para nosotros verlo partir sin antes agradecer, agradecer tantos momentos, encuentros, situaciones; agradecer su ejemplo de sacerdote, pastor ejemplar. Su cercanía y cariño con el seminario, su preocupación por los pescadores del mañana, su amor por nuestra diócesis. Sabe muy bien que se queda grabado en nuestros corazones, como la oveja recuerda a su pastor. Todos los que formamos el Seminario nos sentimos profundamente agradecidos, como hijos que agradecen la figura de su padre. Muchas gracias por haber sido nuestro pescador. Contará siempre con nosotros, con ésta su casa y en especial con nuestras oraciones. Encomendamos su ministerio a la Santísima Virgen de San Juan, Estrella del mar; que Ella le conduzca y cuide en su servicio episcopal, y que lo Santos Mártires de nuestra diócesis velen siempre en todos sus proyectos, pero sobretodo en la fe de su pueblo. Una vocación de pescador sólo se entiende a través de la fe, es un camino que pide tomarlo y seguirlo; que esta fe que vivimos y celebramos de manera especial y renovada en este año siga creciendo en usted y en nosotros para entender los proyectos del Señor. Quiero terminar retomando la figura de los apóstoles, una vez que dejaron sus labores para ir en pos de la invitación del Maestro, y así convertirlos en “pescadores de hombres”. El texto concluye diciendo: “Y ellos dejando inmediatamente las redes lo siguieron.” Gracias por encarnarnos esto en su ministerio. De corazón, muchas gracias.

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“Den gracias a Dios en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con ustedes en Cristo Jesús”. (1Tes 5, 18)

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ablito no sabía decir “gracias”. -¿Cómo se dice?- le preguntaba su abuela cuando le hacía un favor, y él no sabía qué responder. Entonces su mamá respingaba: -Di ‘gracias’-. Y el papá frecuentemente le pedía: -Dime la palabra mágica-. Entonces, Pablito jugaba contestándole: -¡Abracadabra! ¡Ábrete sésamo!-. Pero nunca contestaba con un ‘gracias’. Un día, sus compañeros de clase notaron que a Pablito le faltaba esa palabra en su vocabulario. Decidieron salir, cada uno con una bolsa, a buscar muchos ‘gracias’ para dárselos. Cuando Juan fue a la tiendita de la esquina, recogió el ‘gracias’ que le ofreció una señora mientras él levantaba el billete que se le había caído. Sebastián recibió un ‘gracias’ del hombre que ayudó al cruzar la avenida. Andrea juntó otro ‘gracias’ al correr tras una señora para entregarle el zapatito caído de su bebé. Mariela le cedió el asiento del camión a una abuelita y recibió un ‘gracias’ que guardó en su bolsa. Otros ‘gracias’ recibieron los niños que ese día tendieron las camas y lavaron los platos. Cuando cada uno tuvo un ‘gracias’ en su bolsa, los juntaron todos, y se los dieron a Pablito en una bolsa muy grande. Pablito abrió la bolsa y, al ver qué había dentro, exclamó: -¡Muchas gracias!-. - De nada- respondieron sus compañeros... ¿Se les ocurre alguna moraleja? ¡Les aseguro que atinarán!

No queremos que en nuestra revista haga falta esa palabra mágica. Por eso, esta página está llena de todos los ‘gracias’ que ofrecemos a quienes hacen posible que Fragua llegue a todos los rincones de nuestra Diócesis: a los compañeros que nos han regalado su valioso tiempo en la planeación, redacción y revisión de las distintas secciones; a aquellos que se han comprometido arduamente en el formato y el diseño, en la portada, la fotografía y la ortografía; a los que promocionan la revista en los medios de comunicación y los que se encargan de su distribución. Además, llenamos esta página de los ‘gracias’ que ofrecemos a todas nuestras queridas promotoras y a todos nuestros amables bienhechores y suscriptores, que son la razón de ser de este apostolado que realizamos en el Seminario. Queremos dedicar un agradecimiento especial al Pbro. Santiago López Vázquez, quien ha sido el asesor de la revista por once años. Ahora que el Señor le ha pedido un nuevo servicio en favor de su pueblo, le aseguramos nuestro afecto y nuestra sincera oración. Fragua es palabra e imagen; es dedicación, exigencia y trabajo en equipo; es la ventana que por más de treinta años ha mantenido la comunicación entre el Seminario y la Diócesis. A todos ustedes que han hecho posible que nuestra revista sea un medio eficaz de evangelización, de formación e información, simplemente: ¡Muchas gracias!

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l concentrarme para escribir en unas cuantas palabras la experiencia del paso de Dios por mi vida, caigo en la cuenta de cuán grande ha sido su amor a pesar de mi pobre correspondencia, y experimento cómo cada día se manifiesta con más intensidad. Soy Santiago López Vázquez, nací en un pueblito del estado de Guanajuato que se llama Jalpa de Cánovas; soy el tercero de cinco hermanos y mis padres son León López, que ya se nos adelantó, y Elena Vázquez. Cuando yo era niño, estaba en mi pueblo un párroco al que quisimos mucho porque nos hacía la vida muy feliz con todas las cosas que organizaba siempre pensando en su gente. Era un verdadero pastor, él era Don Roberto Corona, en paz descanse. Yo en lo personal gocé de su cercanía y su amistad, siempre se preocupó porque yo estudiara. Un buen día, a él se le ocurrió que yo pudiera tener vocación y, después de varios encuentros, me convenció de que entrara al seminario. Digo ‘me convenció’ porque realmente eso sucedió; y fue así que, después de varios diálogos, le dije que le iba a calar a ver si me gustaba. En septiembre de 1976 ingresé al seminario, no sin antes vencer la resistencia de mi padre que en un principio se oponía, no por mala voluntad, sino porque sentía que no iba a poder con la carga del pago de las colegiaturas y esas cosas, pero al final accedió y me dio el permiso


humana, -una labor delicada pero que he tratado de hacerla lo mejor posible-; y combinado esto con mi experiencia de fin de semana en Santa Ana, ha sido muy enriquecedora. Ahora parece que se cierra un ciclo y hay nuevos proyectos, lo veo como un momento de renovación en mi sacerdocio y una oportunidad de servir desde otro ámbito. Doy gracias a Dios por la manera como Él me ha ido conduciendo en mi vida sacerdotal y ahora me pongo en sus manos en esta nueva encomienda. con la siguiente aclaración: “Hijo, pues lo voy a apoyar hasta donde yo pueda, y si no podemos, pues se viene...”. Afortunadamente la providencia nos sacó adelante. Realmente mi vida de seminario fue tranquila y normal, siempre me gustó el deporte y el estudio; la relación con mis compañeros y formadores fue buena, disfruté de la vida del seminario, aunque también hubo sus momentos de crisis fuertes, con eso del discernimiento vocacional; afortunadamente siempre sentí el apoyo y el consejo oportuno de mis formadores. Estando en 4º de teología recibí el diaconado y realice mi experiencia diaconal en un pueblo de Chiapas que se llama Estación Juárez: fue una experiencia que fortaleció mucho mi caminar vocacional. Recibí la ordenación sacerdotal el 20 de abril de 1991, por manos del Sr. Obispo Dn. José Trinidad Sepúlveda. Mi primer destino fue la parroquia de San José en Arandas donde estuve cinco años colaborando como vicario y trabajando sobre todo con los jóvenes; fue una etapa muy gozosa. En junio de 1996 llegué como párroco a Ayotlán donde estuve por cuatro años. La experiencia de párroco fue muy bonita y gratificante, hasta que, un día, me visitó el Sr. Obispo Dn. Javier Navarro para proponerme que me fuera a estudiar. Yo acepté la propuesta y me fui por dos años a México donde obtuve la licencia en Teología Dogmática; esta fue una experiencia que también me enriqueció mucho. Terminé mis estudios y el 21 de mayo de 2002, el Sr. Obispo me citó a Santa Ana de Guadalupe, era la fiesta patronal. Ahí me comunicó que quería que colaborara en el seminario como prefecto de teología y que los fines de semana ayudara en esa comunidad apoyando al P. Gabriel en la atención a los peregrinos. Desde entonces es lo que hago, acompañar a los teólogos en la dimensión

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El matrimonio es una vocación, un llamado específico de Dios a la salvación. Hace tiempo platiqué con un hombre casado que me dejó admirado por su forma de pensar en relación al matrimonio. Este hombre estaba convencido de que su esposa había sido puesta por Dios en su camino. Él me aseguraba que tres días antes de haberse encontrado con ella por primera vez la había soñado, y que una voz en el sueño le había dicho que esa mujer sería su esposa. Cuando la encontró, supo que aquella mujer era la del sueño y y luchó por su amor hasta conquistarla. Ahora son una pareja con más de veinte años de matrimonio y él sigue convencido de que aquella mujer fue enviada por Dios a su vida. Por: Luis José Martínez Barba 3° de Teología

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oy el sacramento del matrimonio se encuentra inmerso entre temores y esperanzas, entre luces y sombras. Muchas personas ya no creen en él, pero también otras tantas siguen afirmando que con Dios es posible alcanzar la felicidad y la salvación en este camino. Es por ello que, a partir de la Sagrada Escritura, quisiera ofrecerte una reflexión en torno a este bello sacramento. Nos dice el libro de Tobías:

Dios tiene caminos misteriosos para llamar a un hombre y a una mujer al matrimonio. Este caso tal vez nos puede parecer sorprendente y extraordinario. Y es muy probable que muchos hayan encontrado su vocación al matrimonio de una manera más ordinaria. Lo cierto es que el matrimonio es una llamado de Dios y por ello es importante pedirle su ayuda para encontrar a la persona con la que se compartirá una misión en la vida. El matrimonio es una vocación de igual valor que la vocación al sacerdocio puesto que ambos han sido instituidos por Cristo como caminos para alcanzar la santidad. Quiero recalcar esto porque por mucho tiempo se ha creído en nuestra Iglesia que la vocación más valiosa es el sacerdocio. Hoy sigue habiendo personas que así lo creen; así lo creí yo en algún momento de mi vida. Sin embargo, el Concilio Vaticano II ha reivindicado este sacramento y lo ha puesto a la par del sacerdocio. Por lo tanto, no debemos minusvalorarlo sino apreciarlo como algo verdaderamente sagrado.

La noche de su boda, Tobías se levantó y le dijo a Sara: «¡Levántate, hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios, que tenga misericordia de nosotros y nos proteja». Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera, diciendo: «Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan los cielos y todas tus creaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el género humano. Tú dijiste: No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude». «Ahora Señor, si yo Por otra parte, podemos decir que los fines del tomo por esposa a esta hermana mía, no es para satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto. Compadécete, Señor, matrimonio son: 1) la ayuda o bien del cónyuge y 2) de ella y de mí y haz que los dos juntos vivamos felices hasta la procreación y educación de los hijos. El texto de la vejez». Y los dos dijeron: «Amén, amén» (Tobías 8, 4-8). Tobías lo afirma claramente cuando nos dice que Dios creó a Adán y le dio a Eva como ayuda y apoyo, y que de ambos procede todo el género humano. ¿Cuántos


jóvenes desean casarse sin saber para qué fue instituido el matrimonio? Tanto el hombre como la mujer han de proporcionarse ayuda, buscar el bien del otro, buscar la salvación del amado(a); en esto consiste el verdadero amor. Tobías toma a Sara por un fin honesto, no por satisfacer sus pasiones. Y este fin honesto consiste en buscar el bien de su amada y en procrear hijos. Por lo tanto, el matrimonio siempre debe estar abierto a la vida de una manera planeada y responsable.

aficiones que compartan. Pero lo más importante radica en los valores religiosos. Si no se tiene el amor de Dios en el corazón, será muy difícil amar a la pareja con pureza.

¡El matrimonio es algo grande! Aunque muchas veces aparezca ante ti de manera oscura, debes saber que es posible ser feliz y alcanzar la santidad en él. Si Cristo lo instituyó como sacramento es porque vio que era algo bueno y santo. Si Dios pide que sea para toda la vida, es porque Él dará el amor necesario para poder En un matrimonio siempre habrá temores y hacerlo posible. No olvides esta petición de Tobías: esperanzas. Cuando Tobías conoció a Sara, ella había «Compadécete, Señor, de ella y de mí y haz que los dos estado casada con siete hombres que habían fallecido juntos vivamos felices hasta la vejez». Y los dos dijeron: en el lecho nupcial. Sin duda que Tobías tenía temor que Amén, amén» (Tobías 8, 8). sucediera lo mismo con él; en cambio, tenía una gran confianza y esperanza en Dios y es por eso que le pide a su amada orar en su noche de bodas. Hoy se presentan tantos temores ante la vocación del matrimonio: «¡Que si se acaba el amor!» «¡Que si se vuelve una cruz demasiado pesada!» «¡Que si me es infiel!» «¡Que si no resulta ser lo que esperaba!» «¡Que si un día me abandona!», etc. Y muchos ponen más su atención en los matrimonios fracasados que en los matrimonios santos; dan más importancia a los temores que a las esperanzas. Por eso la necesidad de poner la mirada en Dios y de pedirle que libre y proteja al matrimonio de los males que le llevan al fracaso. ¡Debemos darnos cuenta que existieron y existen matrimonios santos! Algunos ya han sido reconocidos por la Iglesia, como el matrimonio conformado por Luis Martín y Celia Guérin, papás de Santa Teresita del Niño Jesús, quienes habían deseado entregar sus vidas a Dios en la vida consagrada, pero luego se dieron cuenta que su vocación era el matrimonio y allí lucharon por vivir la santidad. Finalmente, es preciso decir que para alcanzar su fin, una pareja necesita vivir valores humanos y cristianos en común. Tobías y Sara tenían en común su amor a Dios. Esto se ve expresado en aquella oración que hicieron juntos la noche de su boda. Por lo tanto, el valor más grande que puede compartir una pareja es el amor a Dios sobre todas las cosas. Una mujer y un hombre que aman realmente a Dios de esa manera, pueden amarse con un amor verdaderamente puro y santo. Si ambos desean de todo corazón ser santos y se esfuerzan por vivir los valores humanos y cristianos, seguramente ese matrimonio estará destinado a la felicidad. En una pareja debe haber atracción física (aunque no es lo más importante), verdadera amistad, ideales y valores en común. También es importante que haya gustos y 35


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