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FRACKING UNA APUESTA PELIGROSA

FRACKING: UNA APROXIMACIÓN

RIESGOS PARA EL MEDIO AMBIENTE Y LA SALUD

EL PAPEL DEL FRACKING EN EL MODELO ENERGÉTICO DOMINANTE PERFORANDO NUESTRO ENTORNO

4,5 €

EL RECHAZO AL FRACKING


Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotaciĂłn de la obra autorizada por la licencia harĂĄ falta reconocer la autorĂ­a. No Comercial (Non commercial): La explotaciĂłn de la obra queda limitada a usos no comerciales. Compartir Igual (Share alike): La explotaciĂłn autorizada incluye la creaciĂłn de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.

CRÉDITOS Edición, redacción y maquetación:

Fracking Ez Araba Colaboran: Roberto Bermejo, JosĂŠ Ignacio SantidriĂĄn, Fernando Solsona, Pedro Prieto, Florent Marcellesi, Julio Barea, Carlos de Castro, Kepa Baquedano, Iker GĂłmez Iborra, Marion Perrand, Iker Del RĂ­o Lahidalga, IĂąaki BĂĄrcena, Juan LĂłpez de Uralde, ZuriĂąe M. Baztan. Asamblea contra la fractura hidrĂĄulica de Burgos. Asamblea contra la fractura hidrĂĄulica de Cantabria. Bilboko fracking-aren aurkako asanblada.

Agradecimientos: A Anthony Ingraffea y a Aitor Urresti, cuyas conferencias hemos utilizado para elaborar algunos textos. A Idoia Arrazola y Xabi à lvarez de Arkaia por su participación en el reportaje sobre medio rural. A los colectivos de Les CÊvennes, por sus interesantes aportaciones. A todas las personas que han colaborado desde Fracking Ez $UDED\)UDFNLQJ(].XDUWDQJRDSRUWDQGRIRWRJUDItDVJUiÀcos, logos, textos, etc. A los colectivos y organizaciones que han aportado textos para esta publicación. A las autoridades en la materia que aportan informes y estudios para entender la problemåtica del fracking. A toda la gente que se estå oponiendo activamente contra el fracking desde diversos åmbitos y territorios.

Contraportada: “Fracking�: Myriam de Miguel

Ilustraciones: Shukare

Imprenta: Sacal Impreso en Vitoria-Gasteiz en septiembre de 2012 DepĂłsito legal: D.L. VI 658-2012

MĂĄs informaciĂłn: www.frackingezaraba.org Contacto: frackingezaraba@gmail.com

La recaudaciĂłn derivada de la venta de esta publicaciĂłn serĂĄ destinada Ă­ntegramente a la lucha contra el fracking.


La Ăşnica alternativa para que el sistema no se pare es el gas [no convencional]. Bogdan Mancinkiewicz (Europarlamentario)

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Editorial

1 Fracking. Una aproximación 10 11 17

Introducción La extracción de gas no convencional: Nociones básicas Fracking: ¿Una técnica contrastada? Adaptación de una conferencia de Anthony Ingraffea

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Estado de la cuestión: ¿Dónde se hace fracking? Fracking Ez Araba

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Análisis del gas no convencional: Reservas y rentabilidad Roberto Bermejo Gómez de Segura

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Riesgos para el medio ambiente y la salud

Introducción Fracking y medio ambiente Fracking Ez Araba

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Impactos sobre la salud y el medio ambiente derivados del fracking José Ignacio Santidrián

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Aguas subterráneas en Álava. Riesgos del fracking Fernando Solsona

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El papel del fracking en el modelo energético dominante

Introducción Los recursos no convencionales, ¿Por qué ahora el sistema realiza esta apuesta? Pedro A. Prieto

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Más allá de la fractura hidráulica Bilboko fracking-aren aurkako asanblada

64<UHWVSx[PJHLULYNt[PJHWHYH\UT\UKVÄUP[V Florent Marcellesi

66

Hay alternativas al fracking. ¡Pongámonos manos a la obra! Julio Barea

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Los límites de las energías renovables Carlos de Castro Carranza

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ÍNDICE 4 Perforando nuestro entorno 72 73

Introducción El proyecto Gran Enara Fracking Ez Araba

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¿Por qué en Araba? Adaptación de una conferencia de Aitor Urresti

80

La constante búsqueda de petróleo en Álava Kepa Baquedano

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Un espejismo de autoabastecimiento energético que ataca la soberanía alimentaria Fracking Ez Araba

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El gas en la política energética vasca Iker Gómez Iborra

5 El rechazo al fracking 89 90

Introducción Oponiéndose al fracking: Movimientos resonantes Fracking Ez Araba

94

La fractura hidráulica en la provincia de Burgos Asamblea contra la fractura hidráulica de Burgos

96

Sobre la fractura hidráulica en Cantabria Asamblea contra la fractura hidráulica de Cantabria

99

Araba: Un intenso arranque dedicado a parar el fracking Fracking Ez Araba

103

Kuartango. Pueblo libre de fracking Sergio Uriarte (Furius)/Shukare

108

Crónica de las aventuras del gas y petróleo de esquistos en Francia Marion Perrand

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Gases de esquistos: Guión para un gaseo programado Colectivos de Les Cévennes

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Voces contra el fracking

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Editorial Parece que “fracking” es una de esas palabras que aparecen en nuestro vocabulario como de la nada, y amenazan con permanecer mucho tiempo. La existencia de importantes cantidades de gas natural repartidos a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados de nuestro subsuelo, ha sido anunciada como la solución a los problemas de abastecimiento energético del futuro. El gas, en realidad, siempre estuvo ahí, aunque su distribución dispersa provocó que cualquier intento de aprovechamiento con las técnicas tradicionales de extracción terminara fracasando. Recientemente, algunos avances tecnológicos, sumados a unos oportunos cambios legislativos y a un sector energético desesperado por encontrar nuevas reservas en un contexto de declive productivo, han hecho posible que este tipo de recursos haya sido explotado con cierta rentabilidad comercial en EE.UU. Al calor de esos resultados, sobre los que existe mucha incertidumbre, se ha lanzado una carrera mundial por la explotación de yacimientos con características similares a los existentes en nuestro subsuelo. El lanzamiento de la operación se asemeja al de un disco de música destinado a triunfar. Viene precedido por una campaña de propaganda en la que las multinacionales energéticas nos muestran la “melodía celestial”, mientras gran parte de la clase política hace los coros. Las canciones, grabadas en Texas, han sido número uno en EE.UU., con nombres sencillos y contundentes: “Gas para 100 años”, “Independencia energética”, “Superación del Pico del Petróleo”, “Energía limpia”, “Desarrollo sostenible”. Aparentemente incontestable. Pero tanto triunfalismo nos hizo sospechar. En cuanto hurgamos un poco, observamos que este disco tiene una cara “B”, bastante menos 6

es llle levan le agradable. En este lado, las canciones llevan naci na ción”, ci inquietantes títulos como “Contaminación”, de tete “Riesgos para la salud”, “Destrucción del rritorio”, “Chantaje”, “Imposición” y otras otr o tras de de este estilo. El fracking, en realidad, nos muestra una encrucijada. Las fuentes de energía fósil fácilmente accesible y de gran rendimiento, que han posibilitado el desarrollo del modelo de vida actual, basado en la ilusión de un creciTPLU[VPUÄUP[VLZ[mUKHUKVZPNUVZL]PKLU[LZ de agotamiento. Y el fracking, en la medida que supone apostar por unas reservas consideradas residuales hasta hace muy poco, nos lo JVUÄYTH)\ZJHYLJ\YZVZKLKPMxJPSL_[YHJJP}U con un rendimiento paupérrimo y unas consecuencias imprevisibles. Aunque se llegara a extraer, el gas no convencional simplemente supondría prolongar un poquito la agonía de \U TVKLSV X\L LZ[m HWYV_PTmUKVZL H Z\ ÄU 3H ÄLIYL KL SVZ YLJ\YZVZ UV JVU]LUJPVUHSLZ es, también, un reconocimiento implícito de que los directores de la gobernanza mundial no tienen un plan alternativo al agotamiento fósil. En este contexto, la apuesta por el recurso no convencional viene acompañada de un chantaje. Con otras palabras, nos vienen a decir: “¿Queréis mantener vuestro estilo de vida?”


WHYH\UHYLÅL_P}UKLmTIP[VTH`VY7HYHHSaHY la vista y entender los problemas que vivimos como parte de un problema global. Lo que no queremos en nuestra casa tampoco se lo deseamos a nadie, y si nuestro modelo de consumo, producción y vida genera tantos perjuicios ambientales y sociales, no solo en nuestro territorio sino en todo el planeta, quizás sea buen momento para replantearlo todo. Decimos fracking no, ni aquí ni en ningún sitio, y en ese preciso instante nos damos cuenta de “¿Queréis seguir teniendo calor en invierno?” que debemos comenzar ya a cambiar de pa“¿Qu “¿Queréis permanecer en el siglo XXI?” ”Pues radigma. Y el tiempo del que disponemos es “¿Qu [VJH [V [VJH ZHJYPÄJHY JVZHZ PTWVY[HU[LZ @H UV LZ limitado. Z\ÄJ Z\ Z\ÄJPLU[LJVUPYHOHJLYSHN\LYYHH0YHRKL- Esta publicación intenta acercarte tanto la fore fo forestar los bosques tropicales o destruir las WYVISLTm[PJH LZWLJxÄJH X\L LTLYNL JVU LS comunidades locales en Nigeria. Es hora de fracking como el contexto energético en el comu poner lo que queda de vuestros territorios a que éste viene dado. A su vez intenta reunir, nuestra entera disposición.” desde el rechazo, diferentes visiones que nos Tras estos enunciados, encontramos el sello de ayudan a comprender el calado del problema las interesadas en promover la extracción de al que nos enfrentamos. Desde Fracking Ez hidrocarburos no convencionales: Las grandes Araba hemos pedido colaboraciones y opinión empresas energéticas y la clase dirigente po- a personas y organizaciones de entornos muy lítico-económica, con la línea divisoria poco diferentes. Hablan en primera persona desde KLÄUPKHLU[YLHTIHZ,SVIQL[P]VLZTHU[LULY la universidad y desde el campo, personas ex\U LZ[HKV KL SH ZP[\HJP}U X\L ILULÄJPH JHKH pertas en energía y activistas, organizaciones vez a menos, y luchar por mantenerse en la consolidadas y asambleas recién formadas. No senda del crecimiento, a costa de una mayor buscamos que suscribas todo lo que se diga sobre-explotación de los recursos naturales y aquí, pero transmitiendo visiones diferentes, humanos. Ante esa tesitura, nos lo ponen muy hemos tratado de esbozar un relato coral con sencillo. La respuesta es no. Ni cedemos al el que poder acercarnos a los temas tratados chantaje ni apoyaremos estos planes. Preferi- de forma crítica, y poder así modelar herramientas que sirvan para detener este despromos respetar el entorno. Aunque impulsemos y mantengamos redes de pósito y tomar parte en un debate del que no solidaridad extensas, sabemos que las luchas debieron nunca dejarnos fuera; aquel que dese libran localmente, y que los territorios serán cida cómo queremos relacionarnos entre nodefendidos por las personas, pueblos y colecti- sotras y con nuestro entorno. Esa es la intenvos que los habitan. El agua, la tierra y el aire ción que nos guía. se sienten desde el contacto. Pero a su vez, las luchas concretas y locales son oportunidades Fracking Ez Araba 7


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1 Fracking. Una aproximaci贸n.

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INTRODUCCIĂ&#x201C;N DQDSDUHFLGRVXĂ&#x20AC;FLHQWHVQRWLFLDVHQORVPHGLRVFRPRSDUDTXHDODPD\RUtDGHOD gente de nuestro entorno le suene â&#x20AC;&#x153;eso del frackingâ&#x20AC;?. Sin embargo, son pocas las personas que conocen en profundidad la tĂŠcnica, los potenciales impactos y los planes existentes, tanto a corto plazo como a nivel estratĂŠgico. Para entender todas esas diPHQVLRQHV\ORVGLIHUHQWHVDSDUWDGRVGHHVWHPRQRJUiĂ&#x20AC;FRHVLPSRUWDQWHHQWHQGHUGH quĂŠ hablamos cuando hablamos de fracking. Una publicaciĂłn como esta, que pretende arrojar algo de luz sobre los planes existentes para extraer gas no convencional y sus implicaciones en el entramado econĂłmico, social, ambiental y energĂŠtico, debe comenzar inevitablemente delimitando y explicando su objeto de anĂĄlisis. ÂżQuĂŠ es el fracking? Es la primera pregunta que debiĂŠramos responder. Antes de ello, es conveniente explicar tĂŠrminos como yacimientos no convencionales, gas natural, fractura hidrĂĄulica y algunos otros, para comprender los conceptos y procesos bĂĄsicos de esta tĂŠcnica. Tal es el propĂłsito del primer artĂ­culo. A continuaciĂłn, se describe el fracking desde el punto de vista del profesor Ingraffea (Universidad Cornell, Nueva York), que nos ayudarĂĄ a desmontar algunos mitos que rodean la fractura hidrĂĄulica. Tras estas explicaciones, en el siguiente artĂ­culo podemos conocer las zonas donde se ha comenzado o se planea comenzar a hacer fracking. Para completar esta aproximaciĂłn, Roberto Bermejo expone la dimensiĂłn econĂłmica del gas no convencional. Las reservas anunciadas son en realidad muy inferiores a las probadas, y la rentabilidad econĂłmica de su extracciĂłn es muy baja o incluso nula.

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La extracción de gas no convencional: Nociones básicas

CRETÁCICO SUPERIOR

Hidrocarburos1 Se habla de hidrocarburos por englobar gas y petróleo, y se hace así porque tanto en el origen como cuando se encuentran en el subsuelo suelen venir asociados. El origen de los hidrocarburos está en los depósitos de plancton de cuencas marinas poco profundas. En estas cuencas se van sedimentando diferentes materiales (arcillas que a su vez arrastran microorganismos de distinta índole), es decir, se van depositando capas unas encima de otras. Así, esta zona se va hundiendo y, debido a la presión y a la temperatura, el material orgánico que había se va descomponiendo y va generando otra serie de compuestos orgánicos más ligeros que derivan en dos tipos de fracciones. Una fracción líquida que es el petróleo y otra fracción gaseosa que es el gas natural. Debido a la presión, en ocasiones elevada, que ejerce toda la capa superior, los hidrocarburos pueden migrar de la zona en la que están por fracturas, o lateralmente, y llegar a zonas con mayor porosidad, es decir, zonas donde el hidrocarburo se encuentra “más cómodo”. La roca donde se genera el petróleo se llama roca madre. Normalmente el tipo de roca donde se genera suele ser arcillas o lutitas, que luego dan lugar a pizarras. Estas rocas son bastante porosas. La roca a la que migra el hidrocarburo debido a la presión es la roca almacén y por encima la porción de roca que hace que en un momento

se detenga dicha migración es la roca sello. El gas natural y el petróleo nunca están en una gran gruta subterránea, cómodamente, como si se tratara de una especie de lago. La roca almacén más habitual (de alrededor del 60% de los yacimientos que se están explotando en el mundo) es la arenisca, y el gas o el petróleo están en los poros de esa arenisca. La siguiente roca más habitual, que conforma en torno a un 39% de los yacimientos, es la caliza. En ellas puede haber alguna gruta pero son muy pocas, realmente están en los poros de esas calizas. Es decir, no se pincha en un gran hueco y empieza a salir gas del pozo. El 100% de los almacenes que se están perforando hoy en día se formaron en el Jurásico y Cretácico. En el Cretácico, había dos macro-continentes a escala planetaria; entre ambos había un mar con una fuerte corriente. Los yacimientos de petróleo más importantes descubiertos y explotados, por ejemplo, toda la cuenca del Golfo de México o Arabia, nacen de esa fuerte corriente. Siguiendo esas formaciones, se puede ver cómo en la posición de la península ibérica se formaba una micro corriente, por lo que los indicios hacen pensar que esos mismos materiales que han sido arrastrados y que han producido grandes yacimientos de petróleo en otras zonas, también puedan darse en la península. 1 Extracto de una conferencia de Aitor Urresti.

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Gas natural El gas natural es una mezcla de gases orgĂĄnicos, compuesto principalmente por metano, el cual suele venir acompaĂąado, en menor proporciĂłn por CO 2 sulfuro de hidrĂłgeno, radĂłn radiactivo, etano, propano, butano y otros gases. Es inodoro, incoloro y altamente inflamable, y una fuente de energĂ­a que se explota desde hace siglos. Tradicionalmente se han venido explotando las reservas de mĂĄs fĂĄcil acceso y mayor rendimiento (explotaciones convencionales). Sin embargo, en los Ăşltimos aĂąos, estĂĄn cobrando relevancia en tĂŠrminos productivos yacimientos que suponen un reto cada vez mayor por su elevada dificultad tĂŠcnica y escasa rentabilidad. Esto es debido a un contexto econĂłmico favorable, que ha disparado el precio de los hidrocarburos, a la irreversible declinaciĂłn de las reservas tradicionales y a avances en las tĂŠcnicas de perforaciĂłn horizontal (o dirigida) y fractura hidrĂĄulica de gran volumen de fluido de baja fricciĂłn. Estos avances permiten la explotaciĂłn de estos yacimientos (explotaciones no convencionales) entre ellos el gas de esquisto, de lutitas o gas de pizarra (shale gas).

Gas de pizarras, esquistos, lutitas Las pizarras, los esquistos y las lutitas son rocas que presentan un origen similar. Provienen de sedimentaciones de arcillas y limos, que, debido a unas condiciones diferentes, se fueron convirtiendo en rocas de distinto tipo. Generalmente, el origen de los hidrocarburos se da en este tipo de rocas, por lo que se les suele llamar â&#x20AC;&#x153;roca madreâ&#x20AC;?. Sin embargo, las caracterĂ­sticas

Lutita negra

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de estas rocas hacen difĂ­cil una gran acumulaciĂłn de hidrocarburos por volĂşmen de roca. La porosidad de pequeĂąo volĂşmen que presentan, unida a la falta de conexiĂłn entre dichos poros debida a la impermeabilidad de este tipo de materiales, hace que el gas y el SHWUyOHR HQ VX PLJUDFLyQ KDFLD OD VXSHUĂ&#x20AC;FLH WLHQGDQ a acumularse en otro tipo de estratos rocosos. No obstante, una parte de los hidrocarburos queda atrapada en las rocas de origen; bien en las microporosidades, bien entre las fracturas, normalmente abundantes, de este tipo de roca. Estas caracterĂ­sticas harĂĄn que el gas existente en estas rocas se halle muy repartido en su lugar de origen, sin acumular, lo cual imposibilita que funcionen las tĂŠcnicas convencionales de extracciĂłn de gas. La terminologĂ­a anglosajona para este tipo de gases serĂĄ shale gas, y asĂ­ se le denomina a menudo. En la francesa, por su parte, utilizarĂĄn gas de schiste. En nuestro caso, al ser pizarra la traducciĂłn mĂĄs habitual de shale, se ha venido hablando de gas de pizarras, aunque en realidad puede tratarse tambiĂŠn de esquistos o lutitas. De hecho, en Araba, no pretenden comenzar a perforar en pizarras, sino en lutitas. MĂĄs concretamente, serĂ­an capas de lutitas y areniscas compactas (tight sand) para las que tambiĂŠn se han venido empleando las tĂŠcnicas de extracciĂłn no convencional. Las rocas a permeabilizar variarĂĄn segĂşn la geologĂ­a de cada zona. En cualquier caso, la necesidad de triturar una gran suSHUĂ&#x20AC;FLHGHOVXEVXHORHVWiJDUDQWL]DGD

Yacimientos convencionales y no convencionales En los yacimientos convencionales, el gas natural estĂĄ contenido en rocas muy porosas y con una permeabilidad media-alta (arena, roca caliza o dolomita), que a su vez estĂĄn delimitadas por roca impermeable o sello, en lo que habitualmente se conoce como â&#x20AC;&#x153;trampa de petrĂłleoâ&#x20AC;?. Por tanto, al perforar la capa impermeable que enFLHUUDHOJDVWLHQGHDVDOLUSRUHOSR]RKDVWDODVXSHUĂ&#x20AC;FLH donde se recoge. La extracciĂłn de gas en estos yacimientos es relativamente sencilla y rentable. Esto no ocurre en los yacimientos no convencionales, donde el gas estĂĄ contenido en estratos de roca con menor permeabilidad (arenas compactas, lechos de carbĂłn y pizarras). A menor porosidad y permeabilidad, mĂĄs complejas y agresivas son las tĂŠcnicas requeridas para extraer el gas. El caso del gas de pizarra o shale gas es el mĂĄs costoso y menos productivo, debido a que la pizarra, es prĂĄcticamente impermeable. Si es poco porosa, el gas contenido en un volumen de roca determinado serĂĄ mucho menor que en los yacimientos convencionales. Por lo tanto, es necesario utilizar la perforaciĂłn horizontal o dirigida para adentrarse largas distancias en el estrato de pizarra y poder acceder DVtDXQDFDQWLGDGGHJDVVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYD4XHODSHUPHDELOLdad sea escasa indica que el gas estĂĄ encerrado en la roca y QRSXHGHĂ XLU\DTXHORVSRURVQRHVWiQFRQHFWDGRV(VWR hace imprescindible romper la roca para poder conectar el


YACIMIENTOS CONVENCIONALES Y NO CONVENCIONALES

SUPERFICIE

ACUĂ?FERO GAS CONVENCIONAL GAS CONVENCIONAL ESTRATO AISLANTE 48(,03,'( ASCENDER AL HIDROCARBURO PETRĂ&#x201C;LEO

NO CONVENCIONAL La principal caracterĂ­stica de los yacimientos no convencionales es que el gas no se encuentra acumulado, sino repartido a lo largo de XQDJUDQVXSHUĂ&#x20AC;FLHGHODURFD6HUiQHFHVDULRWULWXUDUODURFDTXHORFRQWLHQHSDUDFRQVHJXLUTXHHOJDVVHOLEHUH\DVFLHQGDDODVXSHUĂ&#x20AC;FLH

JDVHQWUHVtHVGHFLUFUHDUSHUPHDELOLGDGDUWLĂ&#x20AC;FLDOPHQWH\ extraerlo, lo que se consigue gracias a la fractura hidrĂĄulica. En estos yacimientos, la extracciĂłn por cada pozo es PXFKRPHQRUDXQFRVWHPiVHOHYDGR\ODVXSHUĂ&#x20AC;FLHGH URFDDFXEULUSDUDREWHQHUFDQWLGDGHVVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYDVGHJDV es mucho mayor. Esto se debe a que Ăşnicamente se consigue extraer el gas de aquella porciĂłn de roca que se consigue triturar para aumentar la permeabilidad. Se requieren tecnoloJtDVDOWDPHQWHVRĂ&#x20AC;VWLFDGDVFDQWLGDGHVLQJHQWHVGHDJXD\OD inyecciĂłn de productos quĂ­micos potencialmente peligrosos para el entorno. En los Ăşltimos aĂąos, se han comenzado a perforar en Estados Unidos yacimientos cada vez menos productivos, comenzando por los contenidos en lechos de carbĂłn y terminando por los de pizarra. Las tĂŠcnicas utilizadas, la perforaciĂłn horizontal y la fractura hidrĂĄulica, son conocidas desde hace tiempo, pero sĂłlo desde hace unos 15 aĂąos se utilizan de una forma muy aproximada a como se usan ahora. Estas explotaciones han llegado a ser econĂłmicamente viables gracias a tres factores: Â&#x2021; Â&#x2021; Â&#x2021;

La combinaciĂłn de varios avances tĂŠcnicos que podemos GHĂ&#x20AC;QLUFRPR´WHFQRORJtDPRGHUQDGHIUDFNLQJÂľ Un incremento sustancial del precio del gas debido a la declinaciĂłn de la producciĂłn de los pozos tradicionales y a un aumento de la demanda mundial. La exenciĂłn de cumplir la Ley de Seguridad del Agua Potable (SDWA 1974) plasmada en la Ley de PolĂ­tica EnergĂŠtica de 2005 de EE.UU. Gracias a esta exenciĂłn, se permite a las empresas utilizar la fractura hidrĂĄulica sin cumplir la

mayor parte de las regulaciones de la EPA (Agencia de ProtecciĂłn del Medio Ambiente). A partir de entonces, y en sĂłlo 5 aĂąos, han sido perforados decenas de miles de pozos.

Plataformas y pozos Una prĂĄctica habitual usada para rentabilizar la explotaciĂłn es la agrupaciĂłn de varios pozos, separados de 5 a 8 m entre ellos, en una sola plataforma. Los pozos se perforan consecutivamente y se distribuyen de tal manera que permiten cubrir un ĂĄrea determinada del estrato de interĂŠs sin dejar huecos. El nĂşmero de plataformas por km² es de 1,5 a 3,5. Cada plataforma UHTXLHUH XQD VXSHUĂ&#x20AC;FLH GH  D  KHFWiUHDV TXH SHUPLWDDOPDFHQDUWRGRHOĂ XLGRGHIUDFWXUDORVORGRVGH perforaciĂłn, el equipo asociado a las operaciones de fractura hidrĂĄulica, el correspondiente a la perforaciĂłn vertical y a la perforaciĂłn horizontal, sin olvidar los UHVWRVGHODSHUIRUDFLyQ\HOĂ XLGRGHUHWRUQR\GHPiV sustancias que emergen del pozo. El proceso de perforaciĂłn se lleva a cabo ininterrumpidamente las 24 horas del dĂ­a durante meses. A medida que se perfora el pozo, se van instalando una serie de tubos de revestimiento (casing), fabricados en acero, que refuerzan el RULĂ&#x20AC;FLRGHSHUIRUDFLyQ(OHVSDFLRH[LVWHQWHHQWUHHOH[terior del tubo y la pared del pozo (ĂĄnulo) se cementa. A medida que aumenta la profundidad de perforaciĂłn, la correcta realizaciĂłn del cementado resulta cada vez mĂĄs complicada. Sin embargo, es de suma importancia

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Plataforma con mĂşltiples pozos agrupados.

puesto que en la fase de fractura hidrĂĄulica el pozo es sometido a mĂşltiples cambios de presiĂłn muy fuertes YHUJUiĂ&#x20AC;FR  Los tubos de revestimiento, junto al cementado, cumplen una funciĂłn estructural (proporcionan solidez y consistencia al pozo), previniendo un hundimiento del SR]R\FRUULPLHQWRVGHODWLHUUDVXSHUĂ&#x20AC;FLDOTXHURGHDOD boca de ĂŠste. AdemĂĄs, cumplen otra funciĂłn fundamental: protegen los acuĂ­feros de posibles contaminaciones SRU ORV ORGRV GH SHUIRUDFLyQ HO Ă XLGR GH IUDFWXUD R cualquiera de las sustancias presentes en la roca y liberadas en los procesos de perforaciĂłn y fractura hidrĂĄulica (el propio gas metano, metales pesados, partĂ­culas radiactivas, etc.). Una vez alcanzado el estrato deseado se utilizan explosivos para crear pequeĂąas grietas alreGHGRUGHORULĂ&#x20AC;FLRGHSURGXFFLyQ1XPHURVRVFDVRVGH contaminaciĂłn accidental de acuĂ­feros tienen su origen en un cementado defectuoso, segĂşn un estudio realizado en Pennsylvania por el Departamento de ProtecciĂłn del Medio Ambiente en agosto de 2011.

Fractura hidrĂĄulica Se emplea para extender las pequeĂąas fracturas varios FLHQWRV GH PHWURV LQ\HFWDQGR XQ Ă XLGR D XQD HOHYDda presiĂłn (entre 600-700 atmĂłsferas, equivalentes a la presiĂłn que hay bajo el mar a una profundidad de 6000-7000 m). En la actualidad, se divide el tramo horizontal en varias etapas independientes (de 8 a 13) emSH]DQGRSRUHOH[WUHPRĂ&#x20AC;QDO SLH GHOSR]R3RUWDQWR cada pozo es sometido a un gran nĂşmero de fuertes compresiones y descompresiones que ponen a prueba la resistencia de los materiales y la correcta realizaciĂłn de la cementaciĂłn, de las uniones, del sellado, etc. $SUR[LPDGDPHQWHXQGHOĂ XLGRLQ\HFWDGRHVDJXD y un agente de apuntalamiento (normalmente arena),

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que sirve para mantener abiertas las fracturas formadas, permitiendo asĂ­ la extracciĂłn posterior del gas a travĂŠs del tubo de producciĂłn. El 2% restante, aproximadamente, son productos quĂ­micos que sirven para lograr una distribuciĂłn homogĂŠnea del agente de apuntalaPLHQWR SDUD IDFLOLWDU HO UHWURFHVR GHO Ă XLGR SDUD OLPSLDUORVRULĂ&#x20AC;FLRV\WXERVSDUDLQKLELUODFRUURVLyQFRPR antioxidante y como biocida/bactericida, etc. Las necesidades de agua de las operaciones de fractura enWUDQHQFRQĂ LFWRFRQHOVXPLQLVWURSDUDODGHPDQGDORFDO Un solo pozo puede llegar a consumir mĂĄs de 30.000.000 de litros de agua (aproximadamente el equivalente a 12 piscinas olĂ­mpicas) sĂłlo para la fase de estimulaciĂłn por fractura hidrĂĄulica. Esto puede tener nefastas consecuencias para la vida acuĂĄtica y la biodiversidad, asĂ­ como para industrias o explotaciones agrĂ­colas o ganaderas. Teniendo en cuenta que el 2% del lĂ­quido de fractura son productos quĂ­micos, se inyectan en el subsuelo toneladas de estos productos por plataforma. Estas cantidades de agua y productos quĂ­micos deben ser trasladadas y almacenadas in situ, pues han de estar disponibles para la fractura. 2WUDIDVHGHOSURFHVRHVODJHVWLyQGHOĂ XLGRGHUHWRUQRTXHHPHUJHDODVXSHUĂ&#x20AC;FLHMXQWRDOJDV\TXHVXHOH variar mucho dependiendo de la formaciĂłn y la profundidad a la que se encuentre el gas. Se puede quedar EDMRWLHUUDKDVWDXQGHOĂ XLGRLQ\HFWDGR En EE.UU. el ingente volĂşmen de aguas residuales y ODGLĂ&#x20AC;FXOWDGGHVXJHVWLyQHQODVHVFDVDVSODQWDVGHWUDtamiento (que a menudo no estĂĄn preparadas para los compuestos utilizados), ha hecho que la mayor parte del Ă XLGRGHGHVHFKRWHUPLQHHQHOVXEVXHORDWUDYpVGHQXmerosos pozos de inyecciĂłn. La parte no recuperada del Ă XLGRWDPELpQSHUPDQHFHHQHOVXEVXHORGHVGHGRQGH SRGUtDPLJUDUKDFLDODVXSHUĂ&#x20AC;FLHRKDFLDORVDFXtIHURV(O Ă XLGRHVDOWDPHQWHWy[LFR\VLJXHHPHUJLHQGRHQFDQWLdades menores durante un periodo prolongado.


DescripciĂłn general del proceso asociado al fracking

CABEZA DE POZO SUPERFICIE

CEMENTO TUBERĂ?A DE CONDUCCIĂ&#x201C;N

ACĂ&#x161;IFERO

CEMENTO REVESTIMIENTO SUPERFICIAL

CEMENTO

REVESTIMIENTO INTERMEDIO

LODO DE PERFORACIĂ&#x201C;N

Se realiza la perforaciĂłn vertical de un pozo, atravesando capas de roca y acuĂ­feros, desde OD SODWDIRUPD HQ OD VXSHUĂ&#x20AC;FLH KDFLD GRQGH VH encuentra el estrato rocoso de interĂŠs (pizarra, esquisto, lutita o areniscas compactas), que puede hallarse a una profundidad de varios kilĂłmetros. Antes de llegar a la capa a explotar, comienza la perforaciĂłn horizontal o dirigida, dibujando una larga curva que penetra en el estrato de interĂŠs, donde se extiende horizontalmente una media de 1-1,5 km. Como las distancias horizontales son muy largas, el proceso de fractura hidrĂĄulica que se iniciarĂĄ despuĂŠs se lleva a cabo en varias etapas independientes. Una vez alcanzado el estrato deseado, se utilizan explosivos para crear pequeĂąas grietas, que despuĂŠs servirĂĄn de guĂ­a. La fractura hidrĂĄulica (tambiĂŠn llamada fracking, o estimulaciĂłn por IUDFWXUD FRQVLVWHHQERPEHDUXQĂ XLGR DJXD con un agente de apuntalamiento y productos quĂ­micos) a una elevada presiĂłn para abrir y extender las fracturas. Al reducir la presiĂłn, parte GHOĂ XLGRUHWRUQDDODVXSHUĂ&#x20AC;FLHMXQWRDOJDV\ otras sustancias presentes en la roca como metales pesados y partĂ­culas radiactivas en caso de existir en la formaciĂłn. AllĂ­, esta mezcla es procesada para separar el gas de todas las sustancias no deseadas. Un porcentaje variable (entre un 8 y un 35% segĂşn las Ăşltimas estimaciones) HPHUJHGHQXHYRDODVXSHUĂ&#x20AC;FLHPLHQWUDVHOUHVto permanece bajo tierra.

CEMENTO REVESTIMIENTO DE PRODUCCIĂ&#x201C;N TUBERĂ?A DE PRODUCCIĂ&#x201C;N

ESTRATO RICO EN GAS

ESPACIO ANULAR

*UiĂ&#x20AC;FR(VTXHPDGHXQSR]RGRQGHVHUHĂ HMDQ los diferentes elementos de los que estĂĄ compuesto. La imagen no estĂĄ a escala real. Profundidad, en pies (1 pie= 30,48cm).

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Vida Ăştil y plataformas abandonadas BasĂĄndonos en el ejemplo de los pozos del yacimiento de Barnett Shale en Estados Unidos, se estima que la vida productiva media de los pozos es de, aproximadamente, 7 aĂąos, y para llegar a esa longevidad a menudo necesitan ser refracturados, utilizĂĄndose varias veces el cĂłctel de fracturaciĂłn en la vida de un mismo pozo. La productividad declina muy rĂĄpidamente, perdiendo entre un 60 y un 80% de productividad el primer aĂąo, lo que obliga a abrir constantemente nuevas plataformas para poder garantizar una producciĂłn estable en el tiempo. En el caso de Gran BretaĂąa, por ejemplo, para producir durante 20 aĂąos el equivalente al 10% del consumo anual de gas, se estima que serĂ­an necesarias enWUH\SR]RVORTXHVLJQLĂ&#x20AC;FDUtDDEULUHQWUH 1.250 y 1.500 pozos por aĂąo durante veinte aĂąos. Finalmente, al abandonar los pozos, ĂŠstos deben ser desmantelados y sellados, lo cual es sumamente importante para evitar futuras contaminaciones. El sellado deberĂ­a cumplir su funciĂłn al menos durante la vida de los acuĂ­feros afectados, lo que es imposible puesto que la vida media de ĂŠstos puede ser del orden de varios miles de aĂąos. Emplazamiento de extracciĂłn de gas no convencional. Trabajos de perforaciĂłn.

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Fracking: ¿Una técnica contrastada?1 Anthony Ingraffea*

Fracking es un concepto nuevo para el gran público, aunque el término sea en realidad un viejo conocido en la industria de extracción de hidrocarburos. Fracking, sin más explicaciones, es una palabra que hace referencia a una técnica conocida desde hace mucho tiempo. En concreto a la técnica de fracturación hidráulica, que consiste básicamente en la fracturación de una roca por el efecto de la presión hidráulica, cuyo objetivo es liberar el hidrocarburo atrapaGRHQODURFDSDUDTXHDVFLHQGDDODVXSHUÀFLH\ se pueda aprovechar comercialmente. Visto de esta manera, se podría decir que es una técnica que tiene un amplio recorrido, ya que su funcionamiento es conocido desde antiguo, su uso en los hidrocarburos existe desde el siglo XIX,

y la primera utilización comercial de la misma se remonta a 1947. Sin embargo, hoy por hoy, cuando nos referimos al fracking, al boom del gas no convencional en EE.UU. y su probable implantación a nivel mundial, estamos hablando de un método concreto, con una evolución particular y XQRVSUREOHPDVHVSHFtÀFRV3DUDFRPSUHQGHUlo, proponemos la visión que nos ofrece uno de sus mejores conocedores, el profesor Ingraffea. Anthony Ingraffea es Doctor en Ingeniería Civil y trabaja en la Universidad Cornell en Nueva York. Este artículo es un esquema de la visión que Ingraffea ofrece en numerosas conferencias y presentaciones a lo largo y ancho de EE.UU. 1 Adaptación de una conferencia.

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Fracking: El tĂŠrmino La industria del sector, en su afĂĄn por conseguir la aprobaciĂłn de las comunidades locales a las que se pretende hacer convivir con la actividad extractora, explica una y otra vez que el fracking es una tecnologĂ­a con al menos 6 dĂŠcadas de experiencia. Sin embargo, el profesor Ingraffea nos dice que el fracking, en los tĂŠrminos que debemos entenderlo hoy por hoy, es una actividad compleja de corto recorrido, con la combinaciĂłn de una serie de tĂŠcnicas de implantaciĂłn reciente. De hecho, siendo rigurosos, debiĂŠramos decir â&#x20AC;&#x153;ExplotaciĂłn no convencional de pizarras (o esquistos, lutitas...) a travĂŠs de fracturaciĂłn hidrĂĄulica multietapa GHJUDQYROXPHQXWLOL]DQGRĂ XLGRGHIUDFWXUDGHEDMD fricciĂłn con perforaciones horizontales largas, desde plataformas con mĂşltiples pozos agrupadosâ&#x20AC;?. Obviamente, la complejidad del tĂŠrmino es la que nos lleva a hablar sencillamente de â&#x20AC;&#x153;frackingâ&#x20AC;?, pero sin olvidar que si bien pueden existir alrededor de 2,5 millones de pozos de hidrocarburos fracturados, no existen en todo el mundo sino unas pocas decenas de miles de pozos explotados con las recientes tĂŠcnicas desarrolladas, prĂĄcticamente todos en EE.UU. y CanadĂĄ.

Â&#x2021; Fluido de baja fricciĂłn (slickwater): El

DJXD SUHVHQWD XQD FLHUWD UHVLVWHQFLD D Ă XLU 6HUi QHFHVDULREDMDUVXWHQVLyQVXSHUĂ&#x20AC;FLDOFRQHOREMHtivo de reducir la presiĂłn necesaria para bombear ORVJUDQGHVYRO~PHQHVGHĂ XLGRVDDOWDVSUHVLRnes, rĂĄpidamente, a lo largo de largas distancias, a travĂŠs de tuberĂ­as de pequeĂąo diĂĄmetro, lo cual se consegue con la adiciĂłn de producctos quĂ­micos conocidos como reductores de fricciĂłn.

Â&#x2021; Plataformas multipozo agrupado: Desde

XQD SODWDIRUPD VXSHUĂ&#x20AC;FLDO GDGD VHUi QHFHVDULRV construir varios pozos desde un mismo emplazamiento para poder acceder desde aquĂ­, a travĂŠs de SR]RVGLUHFFLRQDOHVDODPD\RUVXSHUĂ&#x20AC;FLHSRVLEOH de la roca de interĂŠs en el subsuelo.

Los cuatro mitos SegĂşn el profesor Ingraffea, existen 4 mitos alrededor de la extracciĂłn no convencional de hidrocarburos, mitos que hay que tratar de desenmascarar para tener una visiĂłn objetiva frente a los proyectos con los que llega la industria a nuestros territorios.

(O IUDFNLQJ VHJ~Q HVWD GHĂ&#x20AC;QLFLyQ HV HO UHVXOWDGR GH combinar cuatro tĂŠcnicas para extraer el gas no convencional:

Mito 1: El fracking es una tecnologĂ­a con 60 aĂąos de desarrollo.

Â&#x2021; PerforaciĂłn horizontal o dirigida: Posibi-

Realidad: Como hemos explicado anteriormente, la exSORWDFLyQQRFRQYHQFLRQDOFRQJUDQYROXPHQGHĂ XLGR de fractura de baja fricciĂłn desde pozos laterales, NO es una tecnologĂ­a con experiencia contrastada, sino que estĂĄ siendo desarrollada sobre la marcha. Esto hace que ORV HVWXGLRV FLHQWtĂ&#x20AC;FRV VREUH ORV LPSDFWRV DFXPXODWLvos de esta tecnologĂ­a y los accidentes causados por la misma no hayan sido estudiados en profundidad.

lita entrar lateralmente en las capas de pizarras, esquistos o lutitas y de esta manera poner en conWDFWRFRQHOSR]RXQDVXSHUĂ&#x20AC;FLHJUDQGHGHOiUHDD explotar.

Â&#x2021; FracturaciĂłn multietapa con grandes volĂşPHQHVGHĂ XLGR: Las diferentes etapas de fractu-

UDFLyQ\ORVJUDQGHVYRO~PHQHVGHĂ XLGRD\XGDUiQ DSRQHUHOSR]RHQFRQWDFWRFRQJUDQGHVVXSHUĂ&#x20AC;FLHV de roca rica en gas a travĂŠs de la creaciĂłn de largas IUDFWXUDVSRUHIHFWRGHODSUHVLyQGHOĂ XLGR 

Mito 2: /D PLJUDFLyQ GH Ă XLGRV SRU SUREOHPDVHQODFRQVWUXFFLyQGHORVSR]RVHVXQIHnĂłmeno raro.

Hitos en la tecnologĂ­a del fracking 1983

Primer pozo de gas perforado en la cuenca Barnett Shale en Texas.

1980-1990s Desarrollo de geles de fracturaciĂłn y utilizaciĂłn en pozos verticales.

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1991

Primer pozo horizontal perforado en Barnett Shale.

1991

,GHQWLĂ&#x20AC;FDFLyQGHODRULHQWDFLyQGHODVIUDFWXUDVLQGXFLGDV

1996

,QWURGXFFLyQGHĂ XLGRGHEDMDIULFFLyQGHIUDFWXUDFLyQ

1996

Desarrollada la monitorizaciĂłn de eventos microsĂ­smicos post fracturaciĂłn.

1998

5HIUDFWXUDFLyQFRQĂ XLGRGHEDMDIULFFLyQHQSR]RV\DIUDFWXUDGRVFRQJHO

2002

)UDFWXUDGHP~OWLSOHHWDSDFRQĂ XLGRGHEDMDIULFFLyQHQSR]RVKRUL]RQWDOHV

2005

Incremento del factor de recuperaciĂłn de gas en pozos fracturados.

2007

Uso de plataformas con mĂşltiples pozos y perforaciĂłn agrupada.


&XDQGRKDEODPRVGHIUDFNLQJQRVHVWDPRVUHĂ&#x20AC;ULHQGRDXQDWpFQLFDGHH[WUDFFLyQGHKLGURFDUEXURVUHODWLvamente nueva, utilizada para la extracciĂłn de hidrocarburos en los llamados yacimientos no convencionales que, tras ser utilizado con un cierto ĂŠxito comercial en la cuenca gasĂ­stica llamada Barnett Shale en Texas, se ha expandido con rapidez a otros estados de EE.UU. y a CanadĂĄ. Ahora se pretende expandir por el resto del mundo en un intento de paliar el declive de los yacimientos convencionales. Realidad /D PLJUDFLyQ GH Ă XLGRV SRU SUREOHPDV GH construcciĂłn y mal aislamiento es un problema crĂłnico HQODLQGXVWULDGHOJDV YHUJUiĂ&#x20AC;FRGHEDMR DGHPiVGH ser un fenĂłmeno bien conocido, estudiado e imposible de resolver por la industria. Las migraciones se pueden dar por varios motivos: Â&#x2021;

Migraciones por fallos de cementaciĂłn: percolaciĂłn mientras fragua, fallos de diseĂąo de cementaciĂłn, perdida de

hermeticidad por estrĂŠs del material debido a las compresiones y descompresiones a las que se ve sometido el sistema. Fallos de entubaciĂłn: roturas, corrosiones, fallos en las juntas...

Â&#x2021;

&UXFH GH Ă XLGRV HQWUH SR]RV DG\DFHQWHV /RV SR]RV abandonados hace tiempo pueden hacer el papel de WUDQVPLVRUHVGHĂ XLGRVHQWUHORVHVWUDWRVSURIXQGRVGH URFDV\ORVHVWUDWRVVXSHUĂ&#x20AC;FLDOHVTXHDOEHUJDQDFXtIHURV de los que bebe la poblaciĂłn.

Â&#x2021;

Todo esto provoca contaminaciones de agua potable por PLJUDFLyQGHĂ XLGRVGHSHUIRUDFLyQĂ XLGRVGHIUDFWXraciĂłn y por hidrocarburos liberados en el proceso.

Realidad: En un lugar donde antes no habĂ­a pozos de perforaciĂłn es obvio que el impacto no se reduce sino que aumenta. El uso de plataformas de pozos agrupados facilita y prolonga una intensa industrializaciĂłn y deja una huella grande que perdura en el tiempo. Provoca contaminaciĂłn acĂşstica y luminosa, mĂĄs probabiOLGDGHVGHYHUWLGRV\GHUUDPHVGHĂ XLGRGHIUDFWXUDciĂłn, operaciones de venteo, y emisiones accidentales de los gases producidos, ademĂĄs de volĂşmenes ingentes de agua de desecho contaminada.

Mito 4: El gas natural es una energĂ­a fĂłsil OLPSLD Realidad: El gas metano es un gas de efecto invernadero mucho mĂĄs potente que el CO2. El metano escapa a la atmĂłsfera durante el periodo inicial de retroceso GHO Ă XLGR GH IUDFWXUDFLyQ UXWLQDULD \ FRQWLQXDPHQWH

Porcentaje de pozos afectados por problemas de fugas

Â&#x2021;

Mito 3: (OXVRGHSODWDIRUPDVGHSR]RVDJUXSDGRVUHGXFHHOLPSDFWR

AntigĂźedad de los pozos, en aĂąos Fuente: EstadĂ­sticas realizadas por el US Mineral Management Service para pozos del Golfo de Mexico

Podemos observar que desde el primer aĂąo un 6% de los pozos presenta fugas.

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en el emplazamiento del pozo, durante los procesos de OLFXHIDFFLyQ \ UHJDVLĂ&#x20AC;FDFLyQ GXUDQWH ODV RSHUDFLRQHV de transporte, almacenamiento y distribuciĂłn... Esto hace que si observamos el ciclo de vida completo del gas natural no convencional, veamos que no es una energĂ­a mĂĄs limpia que el carbĂłn o el petrĂłleo, con lo cual debe de ser descartado como energĂ­a de transiciĂłn hacia un futuro bajo en carbono, ya que contribuirĂĄ al calentamiento global.

Motivos para el rechazo El profesor Ingraffea termina sus conferencias con una exposiciĂłn de motivos con los que explica por quĂŠ el fracking es un riesgo para la salud pĂşblica. Â&#x2021; Requiere una gran densidad de pozos. Â&#x2021; Requiere un enorme desarrollo industrial en grandes ĂĄreas, maquinaria pesada operando las 24 horas, los 365 dĂ­as al aĂąo. Â&#x2021; 5HTXLHUHJUDQGHVYRO~PHQHVGHĂ XLGRVGHIUDFking , millones de litros por pozo. Â&#x2021; Produce grandes volĂşmenes de residuos lĂ­quidos y sĂłlidos, que contienen substancias peliJURVDVTXtPLFRVGHOĂ XLGRGHOIUDFNLQJPHWDOHV pesados, NOx, compuestos orgĂĄnicos volĂĄtiles, sustancias radioactivas, etc. Â&#x2021; Produce grandes volĂşmenes de emisiones fugitivas de metano. Â&#x2021; Como el nĂşmero de pozos y volĂşmenes aumentan en comparaciĂłn con otras tĂŠcnicas extractivas, la probabilidad de vertidos accidentales de sustancias peligrosas al aire o las aguas subterrĂĄneas tambiĂŠn es mayor. Â&#x2021; Se desconocen los efectos acumulativos sobre el aire, las aguas y la salud, de las emisiones a la atmĂłsfera y los vertidos a las aguas subterrĂĄneas. Â&#x2021; El aumento de producciĂłn, procesado, almacenamiento, transporte y quema de gas natural y de sus gases asociados (etano, propano, butano, etc.) incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero.

* Anthony Ingraffea es Doctor en ingenierĂ­a civil.

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Estado de la cuestión: ¿Dónde se hace fracking? Fracking Ez Araba Yacimientos de gas de pizarras en EE.UU.

cuencas explotaciones prospecciones El fracking, de la manera que se ha explicado hasta este punto, se viene empleando en diferentes lugares con distintas intensidades. Desde su empleo experimental en las décadas de los 80 y los 90 en el yacimiento Barnett en Texas (EE.UU.), podemos decir que 1998 marca un hito al darse la primera explotación comercialmente viable que corrió a cargo de la empresa Mitchell’s Energy (hoy absorbida por Devon). A partir de ese momento, se explota, primero tímidamente y después con gran profusión, este yacimiento, y a día de hoy existen más de 15.000 pozos realizados en la zona, con una densidad de un pozo cada 0,6 km2. El éxito del yacimiento Barnett hizo que pronto se pusieran las miradas en otras cuencas gasíferas, y los yacimientos de Fayetteville y Haynesville siguieron el ejemplo de Barnett. Estos 3 son los yacimientos no convencionales más antiguos explotados mediante el mo-

derno fracking, aunque tras el impulso dado al sector con la aprobación por parte de la administración George W. Bush de la Energy Policy Act (2005), que eximia al sector de cumplir varias leyes y normativas ambientales, el fracking comenzó a extenderse rápidamente por diferentes yacimientos y estados. La producción de shale gas (gas de pizarra) se disparó, alcanzando en 2010 un importante 23% de la producción total de gas de EE.UU. Canadá ha seguido el ejemplo estadounidense, y en los territorios con tradición petrolera (Alberta, British Columbia, etc.) también comenzó la carrera del shale gas. Incluso comparte con los EE.UU. algún yacimiento (como el Bakken), ya que estos no saben de IURQWHUDVVXSHUÀFLDOHV A pesar de comenzar la carrera con cierto retraso, hay estados como Pennsylvania, que entró en la carrera del shale gas en 2005, que están siendo fracturados con in-

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ProducciĂłn de gas de pizarras por cuencas en EE.UU. Fuente: EIA. Medida: Trillones americanos de pies cĂşbicos.

Se observa un incremento importante a partir de 2005, aĂąo en el que se aprobĂł la Ley de PolĂ­tica EnergĂŠtica. Esta eximiĂł del cumplimiento de diferentes leyes ambientales a las empresas del sector.

tensidad en los Ăşltimos aĂąos, siendo hoy dĂ­a Pennsylvania el estado que mĂĄs pozos de gas no convencional en activo posee (ver evoluciĂłn en pĂĄginas 26 y 27). Al mismo tiempo que las perforaciones se han ido expandiendo, tambiĂŠn han aumentado los problemas y las protestas asociadas a este tipo de negocios, como YHUHPRVHQRWURVDSDUWDGRVGHHVWHPRQRJUiĂ&#x20AC;FR El aumento en la oferta del gas, unido a una demanda dĂŠbil debida a unos inviernos anormalmente cĂĄlidos en EE.UU., ha hecho que el precio del gas haya bajado considerablemente, lo que ha provocado un descenso en ODVWDVDVGHEHQHĂ&#x20AC;FLRGHODVHPSUHVDVH[WUDFWRUDVTXHVH estĂĄn viendo obligadas a vender el gas, en muchos casos, por un precio menor a los altos costos de extracciĂłn del gas no convencional (no olvidemos que deben de competir con el gas convencional, mucho mĂĄs barato de extraer). Esto ha llevado a empresas poderosas del sector a ralentizar el ritmo de perforaciĂłn, con la esperanza puesta en una pronta subida de los precios. Muchos han sido los paĂ­ses que, viendo el devenir de los acontecimientos en la extracciĂłn de gas no convencional en EE.UU., se han interesado por las tĂŠcnicas y procedimientos empleados. Al calor del boom gasĂ­stico, el Departamento de Estado lanzĂł una campaĂąa en marzo de 2010, denominada Global Shale Gas Initiative (GSGI), con el objetivo de ayudar a diferentes paĂ­ses a explotar los recursos no convencionales presentes en sus territorios. Esto, de paso, abre nuevos mercados

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a un sector ĂĄvido por expandirse; los proveedores de productos, equipamientos, servicios y tecnologĂ­a, con la omnipresente Halliburton a la cabeza. Numerosas empresas dedicadas al sector han ido abriendo sucursales en los Ăşltimos aĂąos en diversos paĂ­ses, muchas de ellas en Europa. El resultado de todo ello es que, en la actualidad, existen numerosos paĂ­ses en los que el fracking se presenta en el horizonte, con cronologĂ­as, expectativas y aceptaciones diferentes. En cualquier caso, el fracking no ha sido utilizado aĂşn como mĂŠtodo de explotaciĂłn masivo en ningĂşn yacimiento fuera de NorteamĂŠrica, a pesar de que las exploraciones hayan comenzado en diferentes lugares. A continuaciĂłn haremos un paseo JHRJUiĂ&#x20AC;FR QRH[KDXVWLYR SDUDKDFHUQRVXQDLGHDGH cĂłmo estĂĄn las cosas:

Australia: Hasta la mitad de la dĂŠcada de los 2000 en Australia no se habĂ­a realizado mĂĄs que alguna fractura hidrĂĄulica en yacimientos convencionales, limitĂĄndose a 1 o 2 trabajos de fracturaciĂłn por pozo. No se estarĂ­a realizando fracturaciĂłn multietapa no convencional, ya que el gas no convencional que se extrae (principalmente metano en lechos de carbĂłn) presenta una permeabilidad alta.

CanadĂĄ: El fracking es una prĂĄctica habitual en los Ăşltimos aĂąos en los territorios con tradiciĂłn extractiva de hidrocarburos, como Alberta, British Columbia, etc.


China: El país asiático, con las mayores reservas mun-

Irlanda del Norte: La empresa Tamboran Resources

diales estimadas, completó con éxito su primer pozo exploratorio en 2011. El gobierno está desarrollando un programa de prospecciones que pretenden poner al país en situación de autoabastecer el 10% del consumo de gas a través de la obtención no convencional para el año 2020. Sin embargo, la escasez de agua en algunas zonas de interés (el yacimiento Turpin está en una zona desértica de Xingjiang), unida a las bajas tasas de recuperación de gas, hacen peligrar estos planes. Según declaraciones de los promotores “tal vez no pongamos demasiado interés en el gas de pizarra a corto plazo, pero visto a largo plazo, es necesario desarrollar el gas no convencional para suplir los yacimientos convencionales. El desarrollo de esta industria no es para el presente, sino para el futuro”.

posee dos licencias de exploración en los condados de Leitrim y Fermanagh en los que prevé hacer fracking. En el último de ellos los tests han comenzado.

Dinamarca: A pesar de que el parlamento danés ha aprobado una hoja de ruta que planea una transición hacia un modelo energético libre de hidrocarburos para el año 2050, lo cierto es que existen en la actualidad dos permisos de investigación concedidos para explorar el gas no convencional existente. La empresa concesionaria con mayor participación en las mismas es la francesa Total, aunque una empresa estatal tiene participación en los permisos. Las licencias tienen una vigencia de 6 años, que van de 2010 a 2016.

Nueva Zelanda: La fractura hidráulica a pequeña escala viene siendo utilizada en yacimientos de petróleo convencional, en la zona de Taranaki. Los planes de fracturación a mayor escala se prevén en esta misma zona.

Polonia: Es el primer país europeo que ha lanzado una decidida carrera para extraer gas no convencional. 150 permisos fueron concedidos en poco tiempo a diferentes compañías internacionales ante la expectativa de más de 5 billones de m3 de gas en el territorio. Las exploraciones con fractura hidráulica ya han comenzado, aunque los resultados distan mucho de las expectativas generadas. El Instituto geológico polaco, con los primeros datos en la mano, ha rebajado las expectativas a un 10% de lo anunciado. Además de esto, el aprovechamiento del gas extraído está siendo muy problemático debido a las grandes cantidades de nitrógeno que acompañan al gas producido.

Sudáfrica: La región de Karoo es el centro de atención de las compañías, aunque por el momento deberán esperar pues existe una moratoria sobre la zona.

Reino Unido: El fracking llegó al Reino Unido de la mano de la compañía Cuadrilla Resources, aunque los trabajos iniciados en la zona de Lancashire fueron suspendidos debido a la la aparición de problemas sísmicos relacionados con la fractura hidráulica. En Abril de 2012 una comisión de expertos ha determinado que los trabajos son seguros, con lo que se estima que los trabajos exploratorios se reanudarán en breve.

Estado español: Existen, a día de hoy, más de 80 permisos de investigación de hidrocarburos, aunque no se sabe con certeza en cuántos de ellos se puede llegar a realizar fracking. Una gran parte de ellos se encuentran en la denominada cuenca Vasco-Cantábrica (ver páginas 24-25). En esta zona existen algunos proyectos en una fase bastante avanzada de la exploración, siendo 2013 la previsión actual para que comiencen los trabajos de perforación.

La zona de Forth Worth, en las inmediaciones de Dallas (Texas), presenta la mayor densidad de pozos de gas no convencional del mundo, con más de 15.000 pozos fracturados y una densidad de un pozo cada 0,6 km2.

Al mismo tiempo que se están dando pasos para que el gas de yacimientos no convencionales se abra paso, tanto en el consumo interno de cada país como en su comercio internacional, las reacciones tampoco se han hecho esperar. Desde la oposición popular a las prohibiciones de los Estados existen muchos frentes abiertos que merecen atención especial. De los cuestionamientos y trabas que pongan los habitantes de cada lugar dependerá el ritmo y la geografía de la expansión del fracking, por lo que trataremos el tema con atención en capítulos posteriores.

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Mapa de permisos de investigación y exploración. 44° N

6° W

5° W

4° W

ASTURIAS D-1

( ( ! ! ASTURIAS D-2 & D-2BIS

MAR CANTABRICO H-1X

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MAR CANTABRICO H-2X

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2°48'W

2°46'W

2°44'W

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2°42'W

2°40'W

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Yacimiento GAVIOTA

43°32'N

43°32'N

PALENCIA

GAVIOTA I

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43°30'N

43°30'N

GAVIOTA 8(OBJ) ( ! ( GAVIOTA 7(OBJ) ! ( ! GAVIOTA 6(OBJ) GAVIOTA 5(OBJ) ( !

DON JUAN-1

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GAVIOTA GAVIOTA II 0

1.500

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3.000

2°46'W 6° W

24

6.000 Meters

2°44'W

GÉMINIS 2°42'W

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43°28'N

43°28'N

42° N

FULMAR

2°40'W

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4° W


Cuenca Vasco-Cantábrica

Fuente: Ministerio de industria, comercio y turismo 2° W

p

Mapa 1. Golfo de Vizcaya 0

9.500

19.000

38.000

Meters 76.000

57.000

1:1.000.000

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ARMENTIA-1 ( ! CASTILLO-5 (! ! VITORIA OESTE-1 ( ! ( ( CASTILLO-2 CASTILLO-4 ANTEZANA-1 !

PINO-1

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( ! ! TREVIÑO-1 TREVIÑO-3 ( ( ! ( (! ! TREVIÑO-2 ( ! TREVIÑO-1006

LIBRA

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LANO-2

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LAÑO-1 LAGRAN-1

PAMPLONA-4PAMPLONA-6 PAMPLONA-1! ( PAMPLONA-3 ! ( ((! ! PAMPLONA-2

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LEVA-1 LEVA-2 ( ! (! ! (NAVAJO-1 CRESPO-1

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43° N

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VIVANCO-1 SOPENANO-3 ( SOPENANO-4 ! (SOPENANO-2 (! ! ( ! ( ! ESPINOSA CB-1SOPENANO-1 ENTRAMBOSRIOS-1 A POBLACION-1 (RIBERO-1RIBERO-2 ! ROZAS-2 ( ROZAS-1 ! RETUERTA-1 (! ! ( TABLIEGA-1 ! ( ! (! (ARCO IRIS-1 ( ! ESPINOSA! (CB-2 ARIJA-1 CABAÑAS-1 ( ! LA ENGAÑA-1BISLA ENGAÑA-1

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PERMISOS DE INVESTIGACIÓN Y EXPLORACIÓN DE HIDROCARBUROS

CASTILFRIO-1

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CONCEDIDO (permiso estatal,afecta a varias CCAA)

42° N

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RIOJA-3

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CONCEDIDO (permiso autonómico)

UCERO-1

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SOLICITADO (permiso estatal) ALDEHUELA-1

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SOLICITADO (permiso autonómico) ( !

ALCOZAR-1

QUINTANA REDONDA

LICENCIA DE EXPLOTACIÓN

( ! BURGO DE OSMA-1

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2° W

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Evoluci贸n del fracking en Pennsylvania PERMISOS PARA POZOS DE GAS NO CONVENCIONAL

PERMISOS PARA POZOS DE GAS NO CONVENCIONAL

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Concesi贸n de permisos entre 2007 y julio de 2012 PERMISOS PARA POZOS DE GAS NO CONVENCIONAL

PERMISOS PARA POZOS DE GAS NO CONVENCIONAL

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Análisis del gas no convencional: Reservas y rentabilidad Roberto Bermejo Gómez de Segura*

(QODHUDGHOÀQGHORVFRPEXVWLEOHVIyVLOHVHVFDVH]JHneral y en especial de los combustibles de mayor calidad- periódicamente se descubren yacimientos en diYHUVRV SDtVHV FX\D LPSRUWDQFLD HV PDJQLÀFDGD SRU OD empresa o empresas explotadoras y por los gobiernos. Y los medios de comunicación de masas se convierten en altavoces de la buena nueva. Las empresas exageran la importancia para obtener inversiones y los gobiernos rentabilizan políticamente la noticia. Además, en el caso de nuevas tecnologías, las empresas que explotan los yacimientos forman un grupo de presión que se dedica a dar una visión optimista (mediante campañas masivas, en el caso del gas de pizarras la Alianza Nacional por el Gas de EE.UU. repite incansablemente el eslogan “gas

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natural para 100 años”) y a combatir los estudios que no comparten tal visión, incluso los realizados por organismos públicos de protección ambiental. Con el tiempo WDOHVH[SHFWDWLYDVVHYDQGHVLQÁDQGR El Gobierno Vasco ha declarado que en Álava hay gas VXÀFLHQWH SDUD DEDVWHFHU D (XVNDGL GXUDQWH  DxRV También se crearon grandes expectativas, por ejemplo, con el petróleo de Lora del Río (Burgos), o el yacimiento gasista La Gaviota. Y lo mismo ha ocurrido con el gas del carbón (metano), al que se le auguraba un futuro brillante en la década de los 90 en EE.UU., quien tiene las mayores reservas de carbón del mundo. El gas de pizarras seguirá explotándose, especialmente en las regiones que no apliquen la normativa ambien-


tal, pero su importancia serĂĄ mucho menor de la que le dan gobiernos y empresas y no va a contribuir a paliar de forma importante la actual escasez. Por ejemplo, el gas convencional de EE.UU. alcanzĂł su techo en 1973, despuĂŠs, las extracciones se mantuvieron en una meseta durante varios aĂąos (como es habitual en este tipo de explotaciones) y ahora se estĂĄn desplomando (tambiĂŠn, como es habitual). El actual boom de explotaciĂłn del gas de pizarras sĂłlo estĂĄ contribuyendo a compensar el descenso del gas convencional. Numerosos estudios llegan a la conclusiĂłn de que el fenĂłmeno del gas de pizarra es un boom comparable D ODV Ă&#x20AC;HEUHV GHO RUR TXH WHUPLQDQ FXDQGR ODV H[SHFtativas exageradas no se cumplen y la gran mayorĂ­a de los que pensaban que iban a hacer una fortuna no la logran. Las que siempre ganan son las empresas de servicios. Este artĂ­culo se basa en la amplia informaciĂłn (declaUDFLRQHV GH H[SHUWRV HVWXGLRV GH FLHQWtĂ&#x20AC;FRV XQLYHUsitarios, evidencia empĂ­rica en muchos casos) sobre la explotaciĂłn en EE.UU., paĂ­s que tiene las mayores reservas y ha desarrollado numerosas explotaciones y las tecnologĂ­as de explotaciĂłn, y en un reciente estudio Ă&#x20AC;QDQFLDGRSRUHO3DUODPHQWR(XURSHR

Reservas

SegĂşn el Potential Gas Committee de EE.UU. (que es XQ RUJDQLVPR RĂ&#x20AC;FLDO  ODV UHVHUYDV H[SORWDEOHV GH JDV de pizarras suponen sĂłlo el consumo de 7 aĂąos. Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) DĂ&#x20AC;UPDTXH((88SURQWRWHQGUiTXHLPSRUWDUJDVGH Oriente Medio, a partir de mediados de esta dĂŠcada, porque la oferta del gas de pizarras se estancarĂĄ. Los autores anteriores consideran que, teniendo en cuenta los resultados de los tres yacimientos mĂĄs veteranos (Barnett, Fayetteville y Hainesville), las reservas de EE.UU. se reducirĂ­an a la mitad y ello sin tener en cuenta los elevados costes de este gas, asĂ­ como los fuertes impactos ambientales. La AdministraciĂłn de InformaciĂłn EnergĂŠtica de EE.UU. (un organismo haELWXDOPHQWH RSWLPLVWD  DĂ&#x20AC;UPD TXH HO JDV GH SL]DUUD sĂłlo elevarĂĄ modestamente el suministro de gas entre 2011 y 2035 (Cobb, 2011).

producciĂłn

8QDGHODVUD]RQHVSRUODTXHVHPDJQLĂ&#x20AC;FDQODVUHVHUvas es porque las empresas, que siempre comienzan a explotar los mejores yacimientos, extrapolan abusivamente los resultados al resto de yacimientos. Hay numerosas razones que minimizan la importancia de las reservas de gas natural:

Â&#x2021; La zona explotable de un yacimiento se reduce a PHQRVGHOGHODVXSHUĂ&#x20AC;FLH$UW%HUPDQ\/\QQ Pittinger, ingeniero y geĂłlogo, respectivamente, GH FRPEXVWLEOHV IyVLOHV DĂ&#x20AC;UPDQ ´OD FRQWUDFFLyQ de extensas ĂĄreas de yacimientos a relativamente pequeĂąas zonas centrales reduce en gran medida las reservas comercialmente recuperables de los yacimientos que hemos estudiadoâ&#x20AC;?. Â&#x2021; Las compaùías preveĂ­an que la extracciĂłn de los pozos durarĂ­a 20 aĂąos y se estĂĄn dando cuenta que la extracciĂłn se desploma despuĂŠs del primer DxR 6XHOHQ SHUGHU HO  GH VX Ă XMR OR TXH obliga a las empresas a realizar una actividad frenĂŠtica de nuevas perforaciones. En el yacimiento Barnett (Texas), que ha sido el primero explotado, el volumen de gas extraĂ­do se ha estancado y se SUHYpTXHSURQWRGHFOLQDUi YHUJUDĂ&#x20AC;FR 

enero 2010

marzo 2010

mayo 2010

julio 2010

sept. 2010

novie. 2010

enero 2011

,arzo 2011

mayo 2011

julio 2011

sept. 2011

nov. 2011

enero 2012

marzo mayo 2012 2012 Fuente: EIA

*UiĂ&#x20AC;FR/DSURGXFFLyQGHJDVHQYDULRVGHORV\DFLPLHQWRVPiVYHWHUDQRV %DUQHWWR)D\HWWHYLOOH OOHYDDxRVGDQGR signos de estancamiento.

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Pero, si la legislaciĂłn impone unas zonas de seguridad para proteger los acuĂ­feros, como ha hecho el estado de Nueva York, la zona explotable se reduce drĂĄsticamente. Shell admite que tal norma reduce en un 40% la zona explotable del yacimiento que tiene en este estado (E. McAllister, 2011). Ante los enormes impactos ambientales que generan estas explotaciones, un creciente nĂşmero de gobiernos les ponen limitaciones, dictan moratorias o simplemente prohĂ­ben la explotaciĂłn. Lo cual reduce las reservas disponibles. Como resultado de los factores analizados en el caso de EE.UU., y al tener Europa mucho menor potencial que EE.UU., la contribuciĂłn de la extracciĂłn de gas no convencional serĂĄ menor en Europa. Un estudio encargado por el Parlamento Europeo a dos prestigiosas organizaciones alemanas (Wuppertal Institute y Ludwig-Bolkow-Systemtechnik, GmbH) y presentado en junio de 2011, concluye que, ante la creciente dependencia europea de las importaciones de gas, â&#x20AC;&#x153;los recursos de gas no convencional en Europa son demasiado pequeĂąos para WHQHUXQDLQĂ XHQFLDVXVWDQFLDOHQHVDVWHQGHQFLDVÂľ

Rentabilidad El gas de pizarras tiene que ser, por sus caracterĂ­sticas y su extracciĂłn, mucho mĂĄs caro que el gas convencional. < VL VH FRQĂ&#x20AC;UPD OD RSLQLyQ GH DOJXQRV H[SHUWRV GH TXH el balance energĂŠtico es pobre o nulo, resulta una ruina econĂłmica, social y energĂŠtica.

En EE.UU., donde el precio del gas es bajo (Ăşltimamente debajo de 4$/MBTU1), en la mayor parte de las explotaciones el coste de extracciĂłn supera su precio. Teniendo en cuenta que una empresa debe tener una rentabilidad media del 12% del capital invertido, segĂşn un estudio de Goldman Sach, resulta que en la inmensa mayorĂ­a de los yacimientos de EE.UU. las empresas necesitan que el precio del gas sea muy superior a los 0%78 $UWKXU %HUPDQ \ /\QQ 3LWWLQJHU DĂ&#x20AC;UPDQ que la rentabilidad de las explotaciones necesita que el precio sea de 8$/MBTU. Estos investigadores han estudiado los tres yacimientos mĂĄs antiguos (Barnett, Fayetteville y Haynesville) durante dĂŠcadas y llegan a la siguiente conclusiĂłn: la gran mayorĂ­a de las explotaciones extraen gas al doble del precio del gas convencional. AdemĂĄs, los precios del Ăşltimo son tres veces superiores que los de los dos primeros. Como siempre ocurre, los mejores yacimientos son los primeros en ser explotados, por lo que la rentabilidad de los nuevos irĂĄ disminuyendo, contribuyendo al colapso de la burEXMD HVSHFXODWLYD 8Q KHFKR TXH FRQĂ&#x20AC;UPD HO DQiOLVLV realizado es que el nĂşmero de torres de extracciĂłn estĂĄ cayendo y la rĂĄpida disminuciĂłn del nĂşmero de pozos genera inseguridad en los inversores. Callahan (2012) informa que muchas empresas estĂĄn cerrando o reduciendo su actividad. Sin embargo, muchas compaùías siguen explotando \DFLPLHQWRV D SHVDU GH QR WHQHU EHQHĂ&#x20AC;FLRV SRU WHQHU 1 MBTU: Un millĂłn de unidades tĂŠrmicas britĂĄnicas (1 BTU= 1055Kj).

EvoluciĂłn del precio de referencia Henry Hub (en dolares por MBTU)

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Inventario de torres de perforaciĂłn activas en Texas y Louisiana 160 140 120 100 80 60 40 20

enero marzo mayo 2010

julio

sept.

novi.

enero 2011

marzo mayo julio

sept.

nov.

enero 2012

marzo mayo julio Fuente: Haynesvilleplay.com

(QHOJUiĂ&#x20AC;FRVHSXHGHREVHUYDUHOGHVFHQVRHQODDFWLYLGDGSHUIRUDGRUDGHELGDSULQFLSDOPHQWHDORVEDMRVSUHFLRVGHOJDV

costes semejantes a los precios. El yacimiento Barnett (Texas) empezĂł a explotarse en la dĂŠcada de los 90 y es por ello el que se conoce mejor. Un estudio sobre 9.000 pozos concluye que menos del 10% de ellos han cumplido las expectativas de costes. Arthur Berman y Pittinger explican que la actividad continĂşa porque siJXHQUHFLELHQGRĂ&#x20AC;QDQFLDFLyQ\SRUTXHHVSHUDQTXHDOguna gran multinacional de hidrocarburos les compre OD HPSUHVD &RQVLJXHQ Ă&#x20AC;QDQFLDFLyQ FRPSUDQGR PiV terrenos para explotar, para asĂ­ hacer creer a los inversores de que el negocio marcha muy bien. Es una huida hacia delante que solo puede acabar con la quiebra de muchas compaùías. La esperanza de que las grandes empresas de hidrocarburos les compren el negocio, en principio, parece absurda, pero en realidad no lo es. Estas empresas de hidrocarburos las estĂĄn adquiriendo, porque estĂĄn viendo que sus reservas convencionales caen. Esto ocurre, sobre todo, porque no encuentran nuevos yacimiento de petrĂłleo y para ocultar esta situaciĂłn publican estadĂ­sticas conjuntas de petrĂłleo y gas. Esto les permite aĂąadir a sus inventarios enormes cantidades de gas, en base a las altas expectativas del gobierno de EE.UU. sobre el gas no convencional. AsĂ­ pueden mostrar buenos resultados, consiguiendo que sus acciones suban. Este factor hace que el gas de pizarras siga jugando un papel importante en EE.UU. Ă&#x161;ltimamente estĂĄn entrando en el mercado grandes empresas petrolĂ­feras, como la francesa Total o la china Sinopec y parece que estĂĄn mĂĄs interesadas en conseguir la tecnologĂ­a que hacer negocio con su explotaciĂłn en EE.UU. TambiĂŠn estĂĄn entrando otras grandes como Exxon, ConocoPhillips o Shell, por las razones antes indicadas.

Ante esta situaciĂłn, numerosos expertos ponen en duda la viabilidad del gas de pizarras. El New York Times ha publicado un informe en base a cientos de correos electrĂłnicos y estudios de personas (geĂłlogos, consultoras, directivos, etc.) que trabajan en el sector. Y una mayoUtDDSODVWDQWHUHĂ HMDODVLGHDVH[SXHVWDVHQHVWHWUDEDMR que puede resumirse en la idea de que la realidad no concuerda con lo que empresas y gobiernos estĂĄn declarando, por lo que es una burbuja especulativa. Jeff Rubin, ex-economista jefe del Banco Imperial de CoPHUFLRGH&DQDGiDĂ&#x20AC;UPDTXHODEXUEXMDHVSHFXODWLYD del gas de pizarras no puede durar. N. Anderson y W. Mackenzie declaran que muchas empresas se estĂĄn dando cuenta que queman dinero y los Ăşnicos que lo ganan son las empresas de servicios. AdemĂĄs, para aumentar la rentabilidad del fracking, se estĂĄn externalizando los costes ambientales a la sociedad. En EE.UU., el gobierno de Bush aprobĂł una ley que permitĂ­a a la industria del gas de pizarras no cumplir las legislaciones de aire (Clean Air Act) y agua (Safe Drinking Water Act). Esto les des-responsabiliza jurĂ­dicamente de la contaminaciĂłn, que tendrĂĄ que ser remediada por los gobiernos implicados a partir de dinero pĂşblico, o que tendrĂĄ que ser simplemente sufrida por la sociedad afectada. AdemĂĄs, un estudio SDUDHO3DUODPHQWR(XURSHRLGHQWLĂ&#x20AC;FDDJXMHURVHQOD legislaciĂłn de la UE en relaciĂłn al fracking y sus impactos ambientales, a pesar de la multitud de directivas existentes. Los impactos de las explotaciones de gas de pizarra dejan un pesado legado que dura durante dĂŠcadas despuĂŠs de haber acabado las explotaciones. * Roberto Bermejo es catedrĂĄtico de economĂ­a, UPV-EHU.

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2 Riesgos para el medio ambiente y la salud

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INTRODUCCIĂ&#x201C;N

A

lo largo de la historia, la extracciĂłn de hidrocarburos ha ido asociada a la polĂŠmica por la profunda transformaciĂłn del medio que conlleva. DetrĂĄs de los multimillonarios LQWHUHVHVGHODVHPSUHVDVGHGLFDGDVDVXH[WUDFFLyQ\FRPHUFLDOL]DFLyQVHHVFRQGHQLQĂ&#x20AC;nidad de casos con severas consecuencias tanto para los habitantes de las zonas afectadas como para el medio. Con la tĂŠcnica del fracking se perpetĂşan, y en algunos casos magniĂ&#x20AC;FDQORVSHUMXLFLRVVRFLRDPELHQWDOHVGHODH[WUDFFLyQGHKLGURFDUEXURV(QHVWHFDStWXOR vamos a tratar, a partir de investigaciones basadas principalmente en las consecuencias en los EE.UU., los principales riesgos del fracking. El primero de los artĂ­culos, redactado desde la Plataforma Fracking Ez Araba, trata los riesgos sobre el medio ambiente, y el segundo, autorĂ­a del doctor SantidriĂĄn, explica cĂłmo esos daĂąos ambientales pueden afectar a la salud de las personas. Para cerrar, hemos pediGRDOKLGURJHyORJR)HUQDQGR6ROVRQDTXHQRVD\XGHDHQWHQGHUODSUREOHPiWLFDHVSHFtĂ&#x20AC;FD GHOIUDFNLQJHQUHODFLyQFRQODVDJXDVVXEWHUUiQHDV$OĂ&#x20AC;QDOGHOFDStWXORVHSUHVHQWDSDUWH GHODELEOLRJUDItDSULQFLSDOPHQWHFLHQWtĂ&#x20AC;FD\WpFQLFDTXHVHKDFRQVXOWDGR

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Fracking y medio ambiente Fracking Ez Araba

El fracking ha generado mucha polémica por los riesgos ambientales que supone. Mientras la industria resta importancia a los daños, muchos grupos de investigación estadounidenses muestran la evidencia de que estamos ante una actividad muy contaminante. Bamberger y Oswald (2012), por ejemplo, realizaron una investigación sobre los impactos del fracking en la salud de los animales, ya que estos pueden ser indicadores ambientales dada su continua exposición a las aguas, el suelo y el aire y sus ciclos reproductivos más cortos. Las evidencias de los casos de 6 estados analizados señalaban que la exposición a ex-

tracciones vía fracking generaba impactos serios en la salud de humanos, animales de compañía, ganado, caballos y fauna salvaje. Además, la apuesta por la extracción de gas no convencional exige la proliferación de plataformas de explotación, lo que tiene un impacto acumulativo y agudiza la transformación ecológica y social que viven las zonas afectadas por esta actividad. A continuación, vamos a desglosar cada uno de los principales impactos relacionados con el medio ambiente que están asociados a la fracturación hidráulica.

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Agua En el actual contexto de cambio global, el agua se convierte en un recurso cada vez mĂĄs escaso aunque esencial para la supervivencia de las especies y para el desarrollo de los ecosistemas. Tanto es asĂ­, que las guerras por el agua ya han comenzado y diferentes naciones comienzan a tomar posiciones para garantizar su suministro a medio y largo plazo.

Almacenamiento de agua para fracturaciĂłn.

El fracking demanda grandes cantidades de agua, suponiendo una presiĂłn considerable en los suministros ORFDOHV\UHJLRQDOHVGHDJXD8WLOL]DUDJXDVVXSHUĂ&#x20AC;FLDOHV puede generar descensos acusados del caudal de los rĂ­os DOWHUDQGR OD GLQiPLFD Ă XYLDO \ HO HFRVLVWHPD DFXiWLFR Utilizar reservas subterrĂĄneas puede comprometer las actuales y futuras reservas de agua para el abasteciPLHQWRGHODSREODFLyQ\DIHFWDUODGLQiPLFDGHORVĂ XMRV VXSHUĂ&#x20AC;FLDOHV Para los pozos del proyecto Gran Enara, durante la fase de perforaciĂłn se consumirĂĄn una media de 3.500 metros cĂşbicos de agua y durante la fase de fracturaciĂłn

En las Jornadas TĂŠcnicas de Gasteiz, Altmann (2012) informĂł de: Â&#x2021; Â&#x2021; MĂĄs de 1000 casos se contaminaciĂłn documentados por TEDX (The Endrocine Diruption Exchange). Â&#x2021; Â&#x2021; El 25% de las muestras de agua analizadas por la EPA (Agencia de ProtecciĂłn Ambiental) estĂĄn contaminadas. Â&#x2021; Â&#x2021; Metano, BTEX (Benceno, Tolueno, Etilbenceno y Xileno) en aguas de consumo humano (Pennsylvania y Texas). Â&#x2021; Â&#x2021; Fluido de retorno parcialmente radiactivo y contaminado con metales pesados (Marcellus Shale). Â&#x2021; Â&#x2021; RĂ­os salinizados (Pennsylvania). Â&#x2021; Â&#x2021; CorrosiĂłn de instalaciones industriales (Pennsylvania).

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35.000 metros cĂşbicos (Hidrocarburos de Euskadi, 2011). Estos datos son para un pozo. Se ha anunciado que en la CAPV se podrĂ­an extraer 180.000 millones de m3 de gas, por lo que, teniendo en cuenta la productividad media por pozo del yacimiento Barnett de EE.UU., harĂ­an falta entre 2.000 y 3.000 pozos. Si multiplicamos los requerimientos hĂ­dricos de cada pozo por 2.000, el consumo total serĂ­a de 70 millones de m3 de agua, lo que es similar a la capacidad mĂĄxima del embalse de Urrunaga. SegĂşn las memorias ambientales, cerca del 89% de lo inyectado VH TXHGD HQ HO VXEVXHOR OR TXH VLJQLĂ&#x20AC;FDUtD HQWHUUDU HO embalse de Urrunaga al 90% de su capacidad. AdemĂĄs del sobreconsumo de agua que genera, el fracking tiene otros impactos en el medio hĂ­drico. El agua inyectada en el subsuelo para la fracturaciĂłn va acompaĂąada de numerosos productos quĂ­micos (alrededor de un 2% del volumen inyectado). En EE.UU. a dĂ­a de hoy, parte de los productos quĂ­micos que se utilizan son secreto industrial. De cualquier manera, tal y como se ha demostrado, algunos de los compuestos son muy daĂąinos para la salud humana. SegĂşn el estudio del instituto Tyndall (Wood et al., 2011, citado en Altmann, 2012), de los 260 compuestos quĂ­micos utilizados en el Ă XLGRGHOIUDFNLQJSXEOLFDGRVSRUHOHVWDGRGH1XHYD York, 56 presentan algĂşn tipo de riesgo grave: productos prioritarios segĂşn la UE por posibles efectos sobre el ser humano y el medio ambiente, productos investigados por bioacumulaciĂłn y toxicidad; riesgo de daĂąos agudos o crĂłnicos para la salud humana o los organismos acuĂĄticos; quĂ­micos cancerĂ­genos, mutagĂŠnicos, o con efectos sobre la reproducciĂłn; etc. La profesora Colborn y su equipo de TEDX (The Endocrine Disruption Exchange, Colorado) estudiaron, a partir de numerosas fuentes y a pesar de la escasa informaciĂłn de muchos de los productos comerciales, 353 compuestos quĂ­micos utilizados en el fracking, concluyendo que: el 75% podĂ­a afectar a piel, ojos y otros Ăłrganos sensoriales, y los sistemas respiratorio y gastrointestinal; el 40-50% podĂ­a afectar a los sistemas nervioso, inmunolĂłgico y cardiovascular y a los riĂąones; el 37% podĂ­a afectar al sistema endocrino; y el 25% podĂ­a causar cĂĄncer y mutaciones (Colborn et al., 2011).

Agua limpia y agua de grifo contaminada por el fracking.


En las memorias ambientales para Araba no se espeFLĂ&#x20AC;FDFRQH[DFWLWXGORVFRPSRQHQWHVTXtPLFRVTXHVH utilizarĂĄn. Ante el parlamento vasco, el consejero de Industria del Gobierno Vasco respondĂ­a el 25 de enero de 2012, que se aĂąadirĂ­a ĂĄcido clorhĂ­drico, destilados de petrĂłleo y un biocida (y mencionĂł el Cloruro de tributiltetradecilfosfonio como posible biocida, el cual estĂĄ prohibido en la UE; ahora se habla del Bromonitropropanodiol). â&#x20AC;&#x153;En unos tiempos en que la sostenibilidad es la clave (â&#x20AC;Ś), se puede cuestionar si la inyecciĂłn subterrĂĄnea de productos quĂ­micos tĂłxicos deberĂ­a ser permitida, o si deberĂ­a ser prohibida, ya que tal prĂĄctica podrĂ­a restringir o excluir cualquier uso posterior de la capa contaminada (por ejemplo para propĂłsitos geotĂŠrmicos), ya que los efectos a largo plazo no han sido investigadosâ&#x20AC;? (LechtenbĂśhmer et al. 2011). Los porcentajes de recuperaciĂłn del lĂ­quido inyectado varĂ­an enormemente dependiendo de la profundidad y del tipo de formaciĂłn. En los proyectos de Araba, se HVSHUDUHFXSHUDUVyORHOGHOĂ XLGRLQWURGXFLGRSRU lo que la gran mayorĂ­a de los quĂ­micos inyectados con el agua son susceptibles de migrar a los acuĂ­feros con el tiempo (por la fracturas realizadas en el fracking, por discontinuidades naturales de la roca, etc.). AdemĂĄs, existe XQULHVJRHOHYDGRGHĂ&#x20AC;OWUDFLyQGXUDQWHODVIDVHVGHSHUforaciĂłn y fracturaciĂłn por problemas en la cementaciĂłn. 7DPELpQGHĂ&#x20AC;OWUDFLyQGHVGHODVEDOVDVGRQGHVHDFXPXlan los lodos extraĂ­dos, ya que es muy difĂ­cil que sean compartimentos estancos en su totalidad. En EE.UU. ha KDELGRPXFKRVSUREOHPDVĂ&#x20AC;OWUDFLRQHV\DFFLGHQWHVHQOD JHVWLyQGHORVĂ XLGRVUHVLGXDOHV $OWPDQQ 

AdemĂĄs de contaminaciĂłn por los productos quĂ­micos que se inyectan, la propia fracturaciĂłn puede liberar metales pesados y productos radiactivos alojados en el subsuelo (Altmann, 2012; LechtenbĂśhmer et al., 2011), como estĂĄ sucediendo en el yacimiento Marcellus Shale, en EE.UU. El Tyndall Centre, en su informe de 2011, reconoce que OD IUDFWXUD KLGUiXOLFD FRPSRUWD XQ ULHVJR VLJQLĂ&#x20AC;FDWLYR GHFRQWDPLQDFLyQGHDJXDVVXEWHUUiQHDV\GHVXSHUĂ&#x20AC;FLH (Wood et al., 2011). SegĂşn LechtenbĂśhmer et al. (2011), la contaminaciĂłn de aguas por cloruro de potasio lleva a la salinizaciĂłn de aguas potables, tal y como se ha recogido en las cercanĂ­as de pozos de gas. Las aguas subterrĂĄneas son utilizadas para las actividades agrĂ­colas, para el consumo domĂŠstico y estĂĄn LQWHUFRQHFWDGDVFRQODVVXSHUĂ&#x20AC;FLDOHVHQGLIHUHQWHVSXQtos. Un agua contaminada intoxica los suelos, limita la producciĂłn agrĂ­cola, genera riesgos para los animales silvestres, ganado y por supuesto personas, y por tanto pone en peligro nuestros alimentos y la viabilidad de nuestra agricultura.

Metano y cambio climĂĄtico El gas natural estĂĄ compuesto principalmente de metano. El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial 25 veces superior al diĂłxido de carbono (el metano tiene un altĂ­simo efecto invernadero sobre todo en los primeros 20 aĂąos tras su emisiĂłn, despuĂŠs es menor por determinados procesos quĂ­micos). SegĂşn el informe del Instituto Wuppertal y la consultora alemana LBST para el Parlamento Europeo (LechtenbĂśhmer et DO ODVHPLVLRQHVHVSHFtĂ&#x20AC;FDVGHFDGDSR]RYDUtDQ debido a diversos factores. Por ello, las emisiones de

Emisiones en mg. de carbono por MJ

Emisiones atmosfĂŠricas de los combustibles en su ciclo de vida completo. Horizonte temporal: 20 aĂąos

EstimaciĂłn EstimaciĂłn Rango Rango MinerĂ­a MinerĂ­a UDQJREDMRUDQJRDOWREDMRDOWRVXSHUĂ&#x20AC;FLDOSURIXQGD

gas no convencional

gas convencional

Gasoil

carbĂłn Fuente: Howarth et al. (2011)

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Las fugas de metano no solo se producen directamente KDFLDODDWPyVIHUDWDPELpQVHĂ&#x20AC;OWUDPHWDQRDORVDFXtIHros y pozos de agua dulce. Se supone que el gas liberado asciende â&#x20AC;&#x153;ordenadamenteâ&#x20AC;? desde su estrato de origen KDVWD OD VXSHUĂ&#x20AC;FLH SRU HO SR]R GH H[WUDFFLyQ 3HUR HV muy probable que las fracturas generadas afecten a otras capas rocosas, que en algunos casos pueden estar en FRQWDFWRFRQDFXtIHURVRĂ XMRVGHDJXDVXEWHUUiQHD/DV rocas tambiĂŠn tienen determinadas discontinuidades de PDQHUDQDWXUDO IDOODVĂ&#x20AC;VXUDVGLDFODVDV \H[LVWHQDGHmĂĄs, decenas de antiguos sondeos que pueden interconectar los estratos. Es, por tanto, probable que el gas meWDQRVHĂ&#x20AC;OWUHSRURWUDVĂ&#x20AC;VXUDVOOHJXHDODVEROVDVGHDJXD RDVXSHUĂ&#x20AC;FLH6RQUHDOPHQWHLPSDFWDQWHVODVLPiJHQHV de EE.UU., donde mĂĄs extendida estĂĄ la tĂŠcnica del fracking en la actualidad, que muestran grifos de domicilios particulares que, literalmente, prenden al acercarles una llama, por el metano que contiene el agua. Osborn et al. (2011) concluyen que la concentraciĂłn de metano de origen termogĂŠnico (relacionado con el

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Fracking y metano en pozos domĂŠsticos ConcentraciĂłn de metano en pozos domĂŠsticos (mg/litro)

gases de efecto invernadero pueden ser tan bajas como las del gas convencional transportado a largas distancias, o tan altas como las del carbĂłn de antracita considerando su ciclo de vida completo, desde la extracciĂłn a la combustiĂłn. Pero de media, â&#x20AC;&#x153;las emisiones de gases de efecto invernadero de los suministros de gas no FRQYHQFLRQDOVRQVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYDPHQWHPiVDOWRVTXHORV de los suministros de gas convencionalâ&#x20AC;?. En 2011 vio la luz un polĂŠmico estudio de investigadores de la Universidad Cornell de Nueva York (Howarth et al., 2011), donde se decĂ­a que: la huella de carbono (emisiones totales de gases de efecto invernadero) del gas de pizarra extraĂ­do mediante fracking es equiparable a la huella del carbĂłn en un horizonte de 100 aĂąos y que es por lo menos un 20% mayor, y quizĂĄs mĂĄs del doble, que la huella del carbĂłn en un horizonte de 20 DxRV YHUHOJUiĂ&#x20AC;FRGHODSiJLQDDQWHULRU 6HJ~QHVWRV autores, en la etapa de fracturaciĂłn hidrĂĄulica, en la posterior perforaciĂłn y en otras etapas se escapa entre el 3,6 y el 7,9% del metano extraĂ­do lo que hace que la huella de carbono total de esta tĂŠcnica sea tan alta. SegĂşn el Instituto Tyndall (Wood et al., 2011), aunque se promociona como una vĂ­a de transiciĂłn a un futuro bajo en carbono, ninguna de las evidencias disponibles indica que esto sea probable. Es difĂ­cil prever una situaciĂłn distinta a la siguiente: el gas de pizarra serĂĄ en gran parte usado en conjunto con otras reservas de combustibles fĂłsiles, aĂąadiendo otra carga de carbono. Esto llevarĂ­a a un incremento de 11ppm de CO2 sobre los niveles previstos sin gas de pizarra â&#x20AC;&#x201C;una cifra que podrĂ­a crecer si fuera explotado mĂĄs gas de pizarra que el imaginado en los escenarios. Esto se agravarĂ­a si la inversiĂłn en gas de pizarra retrasara la inversiĂłn necesaria en tecnologĂ­as con emisiones de carbono muy bajas o nulas (las llamadas renovables). â&#x20AC;&#x153;El gas no convencional esencialmente re-escribe la cronologĂ­a del cambio climĂĄtico. Cada retraso agrava el problemaâ&#x20AC;? (Broderick, 2012).

Distancia al pozo de fractura mĂĄs cercano (metros) Ă reas de extracciĂłn activas

Fuente: Osborn et al. (2011)

fracking) en pozos de agua dulce es inversamente proporcional a la distancia a los pozos de fracturaciĂłn (ver cuadro). SegĂşn estos investigadores de la universidad Duke de Durham, el 85% de los pozos de agua dulce analizados en los estados de Pennsylvania y New York contenĂ­an metano relacionado con el fracking. Algunas concentraciones, ademĂĄs de los impactos a la salud, suponĂ­an un alto riesgo de explosiĂłn. En noviembre de 2011, la EPA (Agencia de ProtecciĂłn Ambiental) de Wyoming, relacionaba la contaminaciĂłn de los pozos de agua dulce con la extracciĂłn de gas de roca.

Otras vĂ­as de contaminaciĂłn atmosfĂŠrica AdemĂĄs de las emisiones de metano, existen otras vĂ­as de contaminaciĂłn atmosfĂŠrica grave ligadas al fracking. El agua contaminada que se recupera del subsuelo se aloja en piscinas esperando su procesado. Desde allĂ­, parte del agua se evapora junto con los compuestos vo-

%DOVDGHUHFXSHUDFLyQGHĂ XLGRVGHIUDFWXUDFLyQ


En su exposiciĂłn en las Jornadas TĂŠcnicas de Gasteiz celebradas en Abril, Altmann (2012) resumĂ­a asĂ­ los principales problemas atmosfĂŠricos ligados al fracking: emisiones de benceno, altas emisiones de compuestos orgĂĄnicos volĂĄtiles COV (en Texas concentraciones mayores que en los aeropuertos), emisiĂłn de JDVHVGHHIHFWRLQYHUQDGHUR VHJ~QOD(3$VLJQLĂ&#x20AC;FDWLYDPHQWHPD\RUTXHHQODSURGXFFLyQGHJDVFRQvencional), emisiones directas desde explosiones y los impactos ya patentes en las poblaciones aledaĂąas de todas esa emisiones. Y como sus principales fuentes de emisiĂłn mencionaba: Â&#x2021; Emisiones desde camiones y equipamiento de perforaciĂłn (ruido, partĂ­culas, SO2, NOx, CO2, CO, non-methane COV). Â&#x2021; Emisiones del procesado y transporte del gas (ruido, partĂ­culas, SO2, NOx, CO2, CO, nonmethane COV). Â&#x2021; (YDSRUDFLRQHVGHTXtPLFRVGHVGHODVSLVFLQDVGHĂ XLGRVUHVLGXDOHV Â&#x2021; (PLVLRQHVGHELGRDHVFDSHV\H[SORVLRQHVHQORVSR]RV GLVSHUVLyQGHORVĂ XLGRVGHSHUIRUDciĂłn combinado con partĂ­culas). 6HJ~Q$OWDPDQQ  OD7H[DV&RPPLVVLRQRQ(QYLURQPHQWDO4XDOLW\FRUURERUD´ODSUHsencia de altas concentraciones de compuestos carcinogĂŠnicos y neurotĂłxicos en el aire y/o en las propiedades residencialesâ&#x20AC;?, en zonas rurales donde la Ăşnica actividad industrial es el fracking. lĂĄtiles que son emitidos a la atmĂłsfera. En ocasiones, se provoca la evaporaciĂłn utilizando ventiladores y aspersores, aumentando el nĂşmero de partĂ­culas emitidas a la atmĂłsfera. TambiĂŠn se producen emisiones deELGRDOWUiĂ&#x20AC;FRGHFDPLRQHV\DORVHTXLSDPLHQWRVTXH permiten la extracciĂłn y procesado del gas. Emisiones de partĂ­culas, sulfatos, NOx, CO2 y monĂłxido de carbono, son algunas de las sustancias derivadas de esta actividad industrial. AdemĂĄs, los problemas asociados al smog han dejado de ser exclusivos de grandes zonas urbanas. Los pozos de gas no convencional causan mĂĄs smog (por las emisiones de NOx y compuestos orgĂĄnicos volĂĄtiles) que OD DFWLYLGDG FRQMXQWD GH WRGR HO WUiĂ&#x20AC;FR URGDGR GH OD regiĂłn de Forth Worth-Dallas, donde viven 6 millones de habitantes, y sus aeropuertos (Armendariz, 2009). Un reciente estudio de la escuela de Salud PĂşblica de la Universidad de Colorado (McKenzie et al., 2012) corrobora los impactos sobre la salud de las personas de la contaminaciĂłn atmosfĂŠrica ligada al fracking. Las emisiones atmosfĂŠricas de hidrocarburos como el benceno, etilbenceno, tolueno y xileno (BTEX), generados por esta tĂŠcnica, incrementan los riesgos de padecer patologĂ­as agudas o crĂłnicas como el cĂĄncer en la poblaciĂłn cercana a los pozos. Todos ellos tienen un efecto nocivo sobre el sistema respiratorio y neurolĂłgico y el benceQRHVFODVLĂ&#x20AC;FDGRFRPRIXHUWHFDUFLQyJHQRVHJ~QOD(3$ (Agencia de protecciĂłn Ambiental de EE.UU.). El estudio se realizĂł durante tres aĂąos a partir de la metodoloJtDRĂ&#x20AC;FLDOGHOD(3$HQXQD]RQDUXUDOGH&RORUDGR

Pozos abandonados Otro de los problemas asociados a la perforaciĂłn de pozos para la extracciĂłn de hidrocarburos es el abanGRQRGHORVSR]RVXQDYH]KDQĂ&#x20AC;QDOL]DGRVXSURGXFciĂłn. Aunque las empresas promotoras aseguran que

realizan un correcto sellado de los pozos, la experiencia nos demuestra lo contrario. La principal preocupaciĂłn de un pozo abandonado es que permite una conexiĂłn vertical entre los diferentes estratos del subsuelo. EstĂĄ conexiĂłn se multiplica por el nĂşmero de pozos realizados. El corte geolĂłgico se transforma en un enorme laberinto de galerĂ­as que perPLWHQDORVĂ XLGRVWy[LFRVUHWRUQDUKDFtDODVXSHUĂ&#x20AC;FLH\ FRQWDPLQDUODVDJXDVVXSHUĂ&#x20AC;FLDOHV\ORVDFXtIHURV Por poner un ejemplo, el porcentaje de pozos antiguos de Nueva York correctamente sellados no alcanza el 10% en ninguno de los casos de la secuencia estudiada: 2003-2009 (ver tabla 1 en pĂĄgina 45) (Bishop, 2011). El 25 de marzo de 2012, la plataforma Elgin de la empresa TOTAL sufriĂł una fuerte detonaciĂłn por escape de gas emitiendo 200.000 metros cĂşbicos de gas al dĂ­a, durante mĂĄs de un mes. El accidente se debiĂł al defectuoso sellado de un pozo abandonado.

OcupaciĂłn de terreno, destrucciĂłn y fragmentaciĂłn de hĂĄbitats La extracciĂłn de gas de roca a partir del fracking implica una muy importante ocupaciĂłn del territorio, en detrimento de otros usos como los cultivos, los pastos o los ecosistemas silvestres. Para extraer la cantidad de gas de la que nos han hablado en la Comunidad AutĂłnoma del PaĂ­s Vasco, y teniendo en cuenta la productividad media de las cuencas gasĂ­feras de EE.UU., serĂ­a necesario construir mĂĄs de 2.000 pozos, ocupando cada uno de ellos una media de 1 a 2 hectĂĄreas (excepto si optan por pozos agrupados, donde la ocupaciĂłn por pozo serĂ­a menor), mĂĄs todos los caminos de acceso y otras infraestructuras (gaVHRGXFWRVRFXSDFLyQVXEWHUUiQHDSRUODVUDPLĂ&#x20AC;FDFLRQHV equipamientos, zonas para el procesado del gas, etc.).

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*UDQGHQVLGDGGHSR]RVGHJDVQRFRQYHQFLRQDOHQ:\RPLQJ)RWR(FRÁLJWK

No estamos hablando de yacimientos muy ricos en hidrocarburos. Estamos hablando de pozos con una vida útil muy corta por estar extrayendo desde formaciones con bajas concentraciones de gas. A medida que disminuye la concentración de gas, como de cualquier otro recurso natural, la cantidad de impactos ambientales (y el coste energético) por unidad extraída aumenta exponencialmente. La productividad de un pozo tiene una vida media de 7 años (yacimiento Barnett Shale, EE.UU.) siendo el primer año el más productivo. A partir del segundo año, la productividad desciende entre un 60-80% debido a que la fracturación no consigue permeabilizar más que una pequeña parte del subsuelo del que rápidamente se libera el gas. Las empresas explotadoras y comercializadoras de gas natural deben mantener la oferta para que la explotación sea rentable, lo que les obliga a construir nuevos pozos a medida que se agotan los primeros. “Los impactos se multiplican ya que las formaciones de pizarras se desarrollan con una alta densidad de hasta 6 plataformas por km² (Lechtenbörhmer et al., 2011). Así, se va extendiendo toda una red de pozos unidos por carreteras y caminos que facilitan el acceso a los ca-

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miones a lo largo de todo el yacimiento. El efecto acumulado de todos los pozos e infraestructuras no tiene por qué ser lineal; es decir, el impacto de 100 pozos no tiene por qué ser la suma de los impactos de 100 pozos, puede ser mucho mayor por las sinergias y efectos umbral (a partir de un determinado umbral de contaminación o escasez, algunas características ecológicas se transforman radical e irreversiblemente). Todo ello genera impactos paisajísticos, ocupación territorial y destrucción y fragmentación de hábitats con un efecto devastador para las poblaciones humanas y ecosistemas.


Accidentes EstadĂ­sticamente, cerca de un 2% de los pozos de fracking tienen algĂşn tipo de accidente. Y el 12% de los pozos incumple la normativa. Cada aĂąo, hay cientos de multas por malos usos y violaciones de las leyes. En Pennsylvania, durante los Ăşltimos tres aĂąos, han habido mĂĄs de 900 violaciones de normativas. AdemĂĄs, no podemos olvidar que el metano es un gas DOWDPHQWHLQĂ DPDEOHTXHSXHGHSURYRFDUH[SORVLRQHV a partir de fugas incontroladas. El pasado febrero de 2012, Repsol sufriĂł una explosiĂłn en uno de sus pozos exploratorios en Alaska. El pozo derramĂł mĂĄs de 160.000 litros de lodos de perforaciĂłn en la tundra ĂĄrtica. Y es habitual. SegĂşn Altmann (2012), las experiencias de EE.UU. muestran que han ocurrido numerosas explosiones de carĂĄcter grave: por ejemplo, en junio de 2010 la explosiĂłn de un pozo en Pennsylvania vertiĂł PiVGHOLWURVGHĂ XLGRVUHVLGXDOHV\ODIXJDGH gas durĂł 16 horas; otra explosiĂłn, en junio de 2010, en West Virginia enviĂł al hospital a varios trabajadores; HQ DEULO GH  XQ WDQTXH \ XQ GHSyVLWR GH Ă XLGRV de fracking prendieron fuego generando una llama de 33 metros de alto y 15 de ancho; y un largo etcĂŠtera de explosiones. Otro de los accidentes comunes estĂĄ relacionado con el continuo ir y venir de camiones que transportan agua,

productos quĂ­micos, aditivos tĂłxicos, desechos, lodos de perforaciĂłn, etc. Como cualquier vehĂ­culo a motor, los camiones pueden sufrir accidentes provocando vertidos peligrosos. Y segĂşn el Instituto Tyndall, estamos hablando de 4.000-6.000 camiones por cada plataforma de 6 pozos.

Terremotos Otra de las implicaciones a tener en cuenta tiene que ver con el riesgo sĂ­smico derivado de las fracturas provocadas en el subsuelo. En EE.UU., se ha relacionado el fracking con numerosos terremotos de baja y media intensidad. En Ohio, se han clausurado 6 pozos tras los terremotos de nivel 4 de la escala Richter el 31 de diciembre de 2011. En la regiĂłn de Fort Worth se han registrado multitud de pequeĂąos terremotos en los Ăşltimos meses. En Arkansas se ha demostrado la relaciĂłn entre la actividad sĂ­smica y la actividad de extracciĂłn de hidrocarburos no convencionales, siendo el mayor ULHVJRGHWHUUHPRWRVODLQ\HFFLyQGHĂ XLGRGHGHVHFKR en pozos subterrĂĄneos, con el objetivo de deshacerse GHUHVLGXRVFRQWDPLQDQWHVGDGDVODVGLĂ&#x20AC;FXOWDGHVGH ser recuperado en plantas depuradoras. Un estudio del JRELHUQREULWiQLFRKDFRQĂ&#x20AC;UPDGRHOULHVJRGHWHUUHPRtos y recomienda una monitorizaciĂłn exhaustiva de las actividades de fracking.

Octubre 2011. Incendio en la factorĂ­a de Waxahachie (Texas), de la empresa Magnablend, dedicada a fabricar productos para la fracturaciĂłn hidrĂĄulica.

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Impactos sobre la salud y el medio ambiente derivados del fracking JosĂŠ Ignacio SantidriĂĄn*

En su anĂĄlisis, sobre las tĂŠcnicas de la fractura hidrĂĄulica, el estudio de LechtenbĂśhmer et al. (2011) para el Parlamento Europeo concluye que: â&#x20AC;&#x153;debido a la compleja naturaleza de los posibles impactos y riesgos para el medio ambiente y la salud humana de las actividades de fractura hidrĂĄulica se debe desarrollar una nueva directiva a nivel europeo que regule todos los problemas en esta ĂĄrea amplia.â&#x20AC;? Se trata sin duda de un cauto abordaje (principio de precauciĂłn) sobre las consecuencias derivadas de esta novedosa tĂŠcnica extractora y no puede ser de otra manera si queremos alejarnos del charlatanismo. El mĂŠtoGRFLHQWtĂ&#x20AC;FRH[LJHUHSURGXFWLELOLGDG\UHIXWDELOLGDG\ en el caso que nos ocupa, estas premisas son difĂ­ciles de alcanzar por varias causas: Â&#x2021; Desarrollo reciente en el tiempo, aunque masivo en alguna regiĂłn. DifĂ­cil acceso a toma de muestras (gases, acuĂ­feros, profundidad...). Â&#x2021; Desarrollo limitado, prĂĄcticamente, a un paĂ­s (USA) con particularidades en cuanto a la propie-

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Â&#x2021;

Â&#x2021; Â&#x2021; Â&#x2021;

dad del subsuelo (es privado y, en caso de problemas, los acuerdos indemnizatorios entre las empresas y los particulares suelen llevar aparejaGDVFOiXVXODVGHFRQĂ&#x20AC;GHQFLDOLGDGTXHVLOHQFLDQHO incidente (Bamberger y Oswald, 2012)). Inexplicable laguna legal. Las empresas obtuvieron la eximente del cumplimiento de dos leyes fundamentales: Aire Limpio y Agua Potable. No se han monitorizado las actividades sistemĂĄticamente. SĂłlo ocasionalmente. InvocaciĂłn de las patentes industriales para no desvelar la formulaciĂłn exacta de los aditivos utilizados. ActuaciĂłn expectante de la Agencia Ambiental Americana (EPA) y de las agencias reguladoras de la salud. Escala temporal. Los datos de toxicidad aguda pueden ser evidentes pero no lo son la toxicidad crĂłnica ni los efectos a largo plazo que pueden retrasarse decenios en su presentaciĂłn.


De todas formas, gracias al denodado trabajo de gruSRVGHFLHQWtร€FRVLQGHSHQGLHQWHVSRVHHPRVXQDLQJHQte cantidad de informaciรณn que, aunque no contemplan ODWRWDOLGDGGHODV]RQDVVtVRQXQDPXHVWUDVXร€FLHQte que prueban o permiten inferir los impactos que el fracking tiene sobre la salud y el medio ambiente. Destacamos un excelente trabajo de revisiรณn de las publicaciones sobre las actividades extractivas de petrรณleo y gas y sus efectos en la salubridad humana (Witter et al., 2008) realizado en la Universidad de Denver. En el mismo se concluye que: โ€œLos estudios disponibles muestran que la exposiciรณn a contaminantes del aire, productos quรญmicos tรณxicos, metales, radiaciรณn, el ruido y la contaminaciรณn lumรญnica pueden causar una variedad de enfermedades y problemas de salud, incluyendo desordenes psicolรณgicos y sociales. Barrios, escuelas y trabajadores en las proximidades de las actividades petroleras y de gas pueden estar en mayor riesgo de padecer cรกncer, enfermedades cardiovasculares, asma y otros trastornos debido a las exposiciones no controladas. Se necesita mรกs investigaciรณn para evaluar el impacto sanitario de las operaciones de petrรณleo y gas en las comunidades circundantes.โ€

)LJXUD3RWHQFLDOHVรXMRVGHFRQWDPLQDFLyQSRUIUDFWXUDKLGUiXOLFD&RPSXHVWRV orgรกnicos volรกtiles (COV), Elementos radiactivos naturales (NORM), emisiones DWPRVIpULFDVVXEVWDQFLDVGDxLQDVHQVXSHUร€FLH\DJXDVVXEWHUUiQHDV

Fuente: Lechtenbรถhmer et al. (2011) para el Parlamento Europeo.

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Dentro de los contaminantes que se aprecian en la imagen de la pĂĄgina anterior, encontramos: a)

Compuestos OrgĂĄnicos VolĂĄtiles (COVs) tales como BTEX (benceno, tolueno y xileno) y halogenados de bajo peso molecular con probados efectos carcinogĂŠnicos y tĂłxicos sobre el sistema endocrino, nervioso y gastrointestinal. b) *DVHV GH OD FRPEXVWLyQ GLHVHO 0H]FOD FRPSOHMD GH SDUWtFXODV XOWUDĂ&#x20AC;QDV PHWDOHV PLOHV GH FRPSXHVWRV orgĂĄnicos, en especial solventes, y otros productos quĂ­micos, incluidos algunos carcinĂłgenos humanos conocidos como hidrocarburos aromĂĄticos policĂ­clicos (HAP), nitratos, sulfatos, oligoelementos y metales. Muchos de los riesgos asociados a la salud afectan desproporcionadamente a las poblaciones susceptibles, incluidas las personas con enfermedades pulmonares (asma, EPOC) o con problemas de alergias, niĂąos y ancianos. c) Ă&#x201C;xidos de nitrĂłgeno (NOx), azufre (SOx), ozono y partĂ­culas. Con probados efectos deletĂŠreos sobre la funciĂłn pulmonar, asma, enfermedades cardiovasculares y perinatales (prematuros). d) +LGURFDUEXURV$URPiWLFRV3ROLFtFOLFRV+$3V DQWUDFHQRVĂ XyUDWHQRV\SLUHQRV FODUDPHQWHUHODFLRQDGRV con alteraciones de la respuesta inmune, efectos adversos reproductivos y mayor susceptibilidad al cĂĄncer (pulmĂłn, vejiga y gastrointestinal). e) Metales. La exposiciĂłn humana a metales puede ocurrir a travĂŠs del aire, agua o suelo y pueden entrar al cuerpo a travĂŠs de la piel, los pulmones o el aparato digestivo. Los metales pueden ser esenciales para la vida tales como cobre (Cu), hierro (Fe) o zinc (Zn) o tĂłxicos como plomo (Pb), cadmio (Cd) o el arsĂŠnico (As). Â&#x2021; La exposiciĂłn a los tĂłxicos se relaciona claramente con enfermedades como cĂĄncer: Incluye todos los tipos, pulmĂłn, estĂłmago, cĂĄncer oral y farĂ­ngeo. Pb, As, Cd, Zn, Cd, As, Cd, Cr, Se y Hg. Â&#x2021; Enfermedades cardiovasculares: incluyendo un mayor riesgo de ateroesclerosis, hipertensiĂłn y anormalidades lipĂ­dicas. Pb, Cd, Hg. Â&#x2021; DisfunciĂłn renal: As, Pb, Cd, Cr, Hg. Â&#x2021; Neurotoxicidad: incluida la variabilidad del ritmo cardĂ­aco alterado, trastornos neurodegenerativos (EM, encefalopatĂ­as espongiformes transmisibles y ELA), alteraciones neuromotrices, la ototoxicidad y alteraciones visuales. Pb, Ba, Hg. Â&#x2021; Alteraciones reproductivas, fetales y de desarrollo infantil: incluyendo, retraso del crecimiento, alteraciĂłn reproductiva, muerte fetal, bajo peso al nacer e infantil y espermatozoides anormales. Pb, Cd, As y un largo etcĂŠtera. La exposiciĂłn prenatal a sustancias quĂ­micas tĂłxicas se asocia con mayor riesgo de cĂĄnceres de la niĂąez y la leucemia fatal en niĂąos nacidos de madres que viven dentro de 1 km de las ĂĄreas con altos niveles de monĂłxido de carbono, partĂ­culas PM10, compuestos orgĂĄnicos volĂĄtiles, Ăłxidos de nitrĂłgeno, benceno, dioxinas, 1,3-butadieno y el benzopireno.

Calidad del aire (VWRV WUDEDMRV GH UHYLVLyQ VH KDQ YLVWR FRQĂ&#x20AC;UPDGRV SRU investigaciones sobre el terreno como el liderado por las doctoras McKenzie (2012) y Witter (2008) en el condado GH*DUĂ&#x20AC;HOG(QORVPLVPRVVHUHLYLQGLFDODQXODVLVWHPDtizaciĂłn de los estudios y el escaso rigor administrativo en ODFXDQWLĂ&#x20AC;FDFLyQGHOULHVJRSDUDODVDOXGGHORVKDELWDQWHV prĂłximos a los pozos extractivos. Calculan un incremento de 5 veces el riesgo de enfermar por exposiciones subcrĂłnicas a benceno, xileno e hidrocarburos alifĂĄticos y una tasa acumulada de desarrollar canceres de 16 casos por millĂłn de habitantes. En su opiniĂłn, resulta imprescindible que estas actividades lleven aparejada una EvaluaciĂłn del Impacto Sanitario como columna vertebral de la necesaria EvaluaciĂłn de Impacto Ambiental. Los estudios fueron refrendados por la agencia federal ATSDR (Agency for Toxic Substances and Disease Registry) del Departamento de Salud Americano (US Department of Health and Human Services, 2008) y por otras investigaciones en distintas ĂĄreas (Wolf Eagle Environmental, 2009; Skrtic, 2006). Las exposiciones de trabajadores/as y vecinos/as a los productos quĂ­micos tĂłxicos se ve agrava-

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El esmog ha dejado de ser un fenĂłmeno exclusivamente metropolitano con la expansiĂłn del fracking.


da por ciertas prĂĄcticas comunes, tales como el venteo del lĂ­quido de retorno, para acelerar su evaporaciĂłn, el uso de deshidratadores del gas obtenido, que incineran las impurezas del metano emitiendo mĂşltiples compuestos tĂłxicos \HOXVRGHHPEDOVHVSDUDĂ XLGRVTXHSHUPLWHQVXHYDSRUDciĂłn. Estos mĂŠtodos, junto con el uso intensivo de equipos diesel, que degradarĂĄn la calidad del aire, son una fuente cierta de exposiciĂłn a tĂłxicos para las personas y medio ambiente (ganados, cultivos) (Bishop, 2011-b).



    

Calidad del agua La industria gasista siempre ha defendido la imposibilidad de degradar los acuĂ­feros con las tĂŠcnicas de fracturaciĂłn al realizarse en cotas alejadas de las fuentes de agua potable. Una vez mĂĄs, las evidencias ponen GHPDQLĂ&#x20AC;HVWRVXLQWHUHVDGRHUURU&XDQGRVHDQDOL]DQ ĂĄreas donde se realiza o se ha realizado fracking, encontramos que muchos pozos domĂŠsticos, pozos de agua, SR]RV GH ULHJR SR]RV GH PRQLWRUHR PDQDQWLDOHV Ă&#x20AC;Otraciones, charcas y rĂ­os tienen niveles detectables de metano, benceno, tolueno y xileno (Witter, 2008; ATSDR, 2010; Holzman, 2011; Osborn et al., 2011; artĂ­culos de New York Times y Reuters). La contaminaciĂłn de los acuĂ­feros sucede tanto por vĂ­a DVFHQGHQWHGHORVĂ XLGRVLQ\HFWDGRV PiVGLItFLOGHGHmostrar), al fallar la lĂ­nea de perforaciĂłn o ascender por IDOODVĂ&#x20AC;VXUDVQDWXUDOHVRSR]RVDEDQGRQDGRVRPDOVHllados, como por permeaciĂłn por derrames, accidentes, percolaciĂłn de las balsas o directamente tras vertido por tratamientos inadecuados. En este sentido Ronald E. Bishop (2011-b) estima que entre el dos y el cuatro por ciento de los proyectos de gas de esquisto en Nueva York, va a contaminar las aguas subterrĂĄneas locales en el corto plazo. MĂĄs de uno de cada seis pozos desSUHQGHUiOtTXLGRFRUURVLYRDODVXSHUĂ&#x20AC;FLHFLUFXQGDQWH durante el prĂłximo siglo. Sus certezas se basan en que la tasa de cierres correctos de pozos agotados no supera el 12% (tabla 1), igual porcentaje que las infracciones graves de reglamentaciĂłn aplicable. Finaliza el artĂ­culo contundentemente: â&#x20AC;&#x153;Curiosamente mĂĄs experiencia no va seguida de mejores prĂĄcticas sino de sanciones mĂĄs graves. En general, permitir proyectos para extraer metano de los yacimientos no convencionales por las prĂĄcticas actuales es muy SUREDEOHTXHGHJUDGHHODLUHODVXSHUĂ&#x20AC;FLHGHODJXD\ODFDOLGDG del agua subterrĂĄnea, que daĂąe a los humanos, y que tenga un impacto negativo en los ecosistemas acuĂĄticos y forestales. Las medidas de mitigaciĂłn pueden reducir parcialmente, pero no eliminar, el daĂąo esperado.â&#x20AC;? (Bishop, 2011-b). Otra amenaza que subyace a las prĂĄcticas empresariales radica en el desconocimiento de los productos quĂ­micos que se utilizan como aditivos y que, por lĂłgica, pueden contaminar el entorno o sus aguas. Tal prĂĄctica se esconde bajo el eufemismo de la privacidad que protege la patente. Como muestra un botĂłn: productos a utilizar en el permiso Enara 9 en la provincia de Burgos. De algunos de ellos tan solo conocemos un 30% de su composiciĂłn y la lista de quĂ­micos utilizados, recogida por los investigadores americanos, alcanza el millar (TEDX).

AĂąo

Inactivo

Sellado

2003

2.379

142

2004

2.526

145

2005

2.658

150

2006

2.871

213

2007

2.460

2008 2009

 

Otros

Corregidos

%

15

127

5,3

39

106

4,2

55

95

3,6

22

191

6,7

192

31

161

6,5

3.071

221

12

209

6,8

3.043

240

24

216

7,1



Tabla 1: Estudio del porcentaje de pozos correctamente sellados, HQ HYLWDFLyQ GH IXJDV SRU UHWRUQR GH Ă XLGRV LQ\HFWDGRV WRPDGR de Bishop, 2011).

Por otro lado, la inyecciĂłn profunda, en sondeos abandonados o acuĂ­feros salinos, de los lĂ­quidos de fracturaciĂłn no hace sino resolver el problema para la industria, es barato, pero deja una envenenada herencia a las generaciones futuras, al no ser biodegradables, e inhabilita el subsuelo para otros usos (geotĂŠrmicos, por ejemplo). Nadie puede asegurar que permanezcan FRQĂ&#x20AC;QDGRVHWHUQDPHQWHPiVELHQDOFRQWUDULRVXDĂ Rramiento, es cuestiĂłn de tiempo.

MovilizaciĂłn de compuestos radiactivos naturales, metales pesados y radĂłn La manipulaciĂłn de los Elementos Radioactivos Naturales (ERN. NORM, Normally Occurring Radioactive Materials en literatura anglosajona) y ciertos metales pesados en actividades petroleras, gasĂ­feras y mineras no son tenidos en cuenta por tres motivos: Â&#x2021; El desconocimiento general. Â&#x2021; La falta de control. Â&#x2021; La carencia de legislaciĂłn en este aspecto. Estas explotaciones son potencialmente propensas a liberar ERN y transformarlos en agresores peligrosos para las condiciones de trabajo y el ambiente. Mediante investigaciones y anĂĄlisis, se ha comprobado la preVHQFLD GH FRQFHQWUDFLRQHV VLJQLĂ&#x20AC;FDWLYDV GH HOHPHQWRV radiactivos naturales en determinadas etapas de los tratamientos primarios o a travĂŠs del lixiviado de las escombreras, y estos pueden migrar hasta su incorporaciĂłn a las aguas subterrĂĄneas con el eventual riesgo

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de contaminaciĂłn por su ingesta. El uso de lubricantes y aditivos en las perforaciones por fractura hidrĂĄulica para la producciĂłn de petrĂłleo y gas han demostrado que movilizan los materiales radiactivos naturales, incluido el XUDQLRUDGLR\UDGyQ(VWRKDVLGRLGHQWLĂ&#x20AC;FDdo como uno de los mayores desafĂ­os que enfrenta la industria del gas en AmĂŠrica hoy en dĂ­a. De estos, el radĂłn es de especial preocupaciĂłn por ser un gas muy mĂłvil e intensamente radiactivo. La exposiciĂłn por inhalaciĂłn o LQJHVWLyQĂ&#x20AC;QDOL]DJHQHUDOPHQWHHQORVSXOPRQHVTXHVRQ susceptibles al daĂąo por su desintegraciĂłn nuclear (USGS, 1999; Otsego, 2000, 2010; Saint-Fort et al., 2007; ATSDR, 2008; Davies, 2009; NYDEC, 2011; Resnikoff, 2012). El manejo irracional de estos compuestos, ya sea por prĂĄcticas inadecuadas del agua de producciĂłn en las explotaciones gasĂ­feras o a travĂŠs del lixiviado de las escombreras en las explotaciones mineras, puede afectar a las aguas subterrĂĄneas con el riesgo de contaminaciĂłn por ingestiĂłn de estos elementos. Cabe destacar que en este tipo de explotaciones se realizan limpiezas de las instalaciones manualmente, y en algunos casos, las incrustaciones poseen un alto contenido de ERN. Por lo tanto, las condiciones de trabajo pueden resultar crĂ­ticas para los operarios, con respecto a la inhalaciĂłn e ingestiĂłn de estos residuos. Debemos incorporar la detecciĂłn quĂ­mica de los ERN en el protocolo de anĂĄlisis del â&#x20AC;&#x153;agua potableâ&#x20AC;? en dichas ĂĄreas, para su posterior control y eventual dis-

SRVLFLyQĂ&#x20AC;QDOGHOXUDQLRWRWDO7HQLHQGRHQFXHQWDODYLGD media de los mismos (Uranio 238 4.5 billones aĂąos; Radio 226 1.600 aĂąos; RadĂłn 222 3,8 dĂ­as), cualquier accidente o manipulaciĂłn inadecuada hipoteca el uso normal del suelo o de los acuĂ­feros por milenios. La exposiciĂłn al radĂłn es considerada la segunda causa principal de cĂĄncer de pulmĂłn despuĂŠs del tabaquismo (ATSDR, 2008). El radĂłn se detectĂł en niveles por encima de 300 pCi/L (lĂ­mite de agua potable propuesto por la USEPA), en la mayorĂ­a de muestras de aguas subterrĂĄneas recogidas en el estado de Nueva York por los investigadores. Conviene remarcar que la combustiĂłn del gas extraĂ­do no afecta al RadĂłn, que contamina el metano por desintegraciĂłn del Ra 226 presente en la pizarra. Todo el radĂłn se liberarĂĄ al ambiente domĂŠstico en los hogares que consuman el mismo y, dependiendo de distancia, tamaĂąo del local, niveles de contaminaciĂłn... los riesgos asociados son relevantes. Marvin Resnikoff (Resnikoff, 2012) llega incluso a calcular los riesgos, que, para la ciudad de Nueva York y por el uso del gas extraĂ­do en sus proximidades (Marcellus) por parte de 12 millones de personas, tendrĂ­a una incidencia de 1.183 a 30.484 nuevos casos de muerte por cĂĄncer pulmonar.

Marcas comerciales a utilizar en el sondeo Enara 9. Potenciales efectos sobre la salud.

RĂĄpida evaporaciĂłn/volatiles

Solubles en agua/miscibles

Piel, ojos y Ăłrganos sensoriales

Sistema respiratorio

Aparato gastrointestinal

Cerebro y sistema nervioso

Sistema inmune

RiĂąones

Sist. Cardiovascular y sanguĂ­neo

MutagĂŠnico

AfecciĂłn al desarrollo

ReproducciĂłn

Disruptores endocrinos

Otros

Medioambientales

X-Cide 102

10-30

X

X

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

Biocida, fracturaciĂłn, perforaciĂłn, pesticida

Flo-Back 20

0

X

X

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

1

Tensoactivos, fracturaciĂłn

,QĂ R

33-39

X

X

3

3

3

3

3

3

3

1

3

2

2

3

3

Tensoactivos, fracturaciĂłn

,QĂ R

25-70

X

X

2

2

2

2

2

2

2

1

2

2

2

2

2

Tensoactivo, fracturaciĂłn

Cloruro de potasio

0

X

1

1

1

1

1

1

1

1

Barita

93-100

T

2

3

1

1

2

1

Desconocida

FRW-14

21-45

X

2

1

1

1

2

Reductor de fricciĂłn, fracturaciĂłn

Bentonita

92-100

1

1

1

1

Desconocida

Potasa CaĂşstica

94-100

X

1

1

1

1

1

1

1

Desconocida

Sosa CaĂşstica

97-98,2

X

1

1

1

1

1

1

1

Desconocida

Nombre del producto

X

2

1

CĂĄncer

% de sustancias conocidas en el producto

http://www.endocrinedisruption.com/chemicals.multistate.php

1

1

1

1 1

1

Finalidad

Reactivo

Nota: Los nĂşmeros 1, 2 y 3 corresponden a la cantidad de sustancias en el producto que afectan a la categorĂ­a de salud seĂąalada arriba.

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Para concluir, me hago eco de las recomendaciones, que asumo en su integridad, de Theo Colborn, PhD, presidenta de TEDx (http://www.endocrinedisruption. com) y profesora emĂŠrita de la Universidad de FloriGD (V DXWRUD GH QXPHURVDV SXEOLFDFLRQHV FLHQWtĂ&#x20AC;FDV algunas de imprescindible lectura como el libro, ahora re-editado, â&#x20AC;&#x153;Nuestro futuro robadoâ&#x20AC;? (ECOESPAĂ&#x2018;A, 1997), que analiza el impacto de la contaminaciĂłn quĂ­mica en la salud humana. El artĂ­culo, publicado en la revista Human & Ecological Risk Assessment (Colborn et al. 2011), revisa las evidencias de las afecciones a la salud derivadas del fracking y concluye en una serie de recomendaciones para evitar su prĂĄctica incontrolada: 1.- Conocer la formulaciĂłn completa y cantidad exacta de ORVSURGXFWRVXWLOL]DGRV 1Â&#x17E;&$6 1RSXHGHH[LVWLUFRQĂ&#x20AC;dencialidad. 2.-Debe existir un registro de los productos utilizados y su impacto sobre la salud y el medio ambiente. 3.-Debe controlarse la calidad del aire (COV, Ozono) en cualquier regiĂłn donde la actividad de gas natural se lleve a cabo y debe comenzar antes del inicio de las operaciones para establecer niveles de referencia. 4.-De igual manera deben monitorizarse las aguas, subteUUiQHDV\VXSHUĂ&#x20AC;FLDOHVVREUHODEDVHGHODPRYLOLGDGGHODV sustancias tĂłxicas que pueden desplazarse de los sondeos practicados hacia el suelo y los acuĂ­feros. Esto es necesario para asegurar la integridad mecĂĄnica de los pozos de inyecciĂłn y el aislamiento de la zona de inyecciĂłn de fuentes subterrĂĄneas de agua potable. 5.-Se recomienda la implantaciĂłn de huellas isotĂłpicas de los compuestos clorados en los productos que se utilizan para perforar y fracturar. Cada fabricante tendrĂĄ su propia KXHOODGLJLWDO\SHUPLWLUiODLGHQWLĂ&#x20AC;FDFLyQGHODIXHQWHGH contaminaciĂłn. 6.-Teniendo en cuenta los efectos adversos para la salud de los ciudadanos y trabajadores las autoridades sanitarias deben establecer un programa de vigilancia epidemiolĂłgica (EvaluaciĂłn Impacto Sanitario). 7.-Como la inyecciĂłn subterrĂĄnea de residuos se estĂĄ convirtiendo en la opciĂłn mĂĄs frecuente para la eliminaciĂłn de residuos, debe existir un estricto control que incluya la fecha, el volumen y la fuente de todas las sustancias asĂ­ como su exacta ubicaciĂłn en la formaciĂłn geolĂłgica en la que se inyecta. Este registro nacional estarĂĄ permanentemente disponible al pĂşblico y para las generaciones futuras. 8.-Antes de que se conceda una concesiĂłn para fracking, debe estar completo el plan de gestiĂłn de residuos y formar parte del permiso de explotaciĂłn.

* JosĂŠ Ignacio SantidriĂĄn es mĂŠdico y miembro de Ecologistas en AcciĂłn.

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Aguas subterrĂĄneas en Ă lava. Riesgos del fracking Fernando Solsona*

AcuĂ­feros y aguas subterrĂĄneas en Araba La palabra acuĂ­fero, del latĂ­n acqua (agua) y fero (llevar), hace referencia a los terrenos que contienen agua en cantidad apreciable y admiten que ĂŠsta circule por su interior con facilidad. Son aquellas formaciones JHROyJLFDV TXH SHUPLWHQ HO Ă XMR IiFLO GHO DJXD KDFLD las captaciones (pozos, sondeos, galerĂ­as, zanjasâ&#x20AC;Ś), de forma que el agua extraĂ­da es inmediatamente repuesta por el terreno circundante. Los terrenos que constituyen acuĂ­feros pueden ser granulares o pĂŠtreos. En los primeros el agua circula a travĂŠs de intersticios de tipo poro; decimos que son acuĂ­feros permeables por porosidad. Los acuĂ­feros granulares por excelencia son las capas o depĂłsitos de gravas, de arena o mezcla de ambas. En Ă lava, el mĂĄs representativo es el acuĂ­fero aluvial cuaternario de Vitoria-Gasteiz. En los segundos, los intersticios VRQHVSDFLRVSODQDUHV Ă&#x20AC;VXUDVWLSRGLDFODVDV\GLVFRQ-

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tinuidades entre estratos) mĂĄs o menos ensanchados por la disoluciĂłn del agua, o bien conductos de escalas que van desde centimĂŠtricas hasta las mĂŠtricas. Estos DFXtIHURVVHFRQRFHQFRPRDFXtIHURVĂ&#x20AC;VXUDGRV\ODVIRUmaciones carbonatadas representan mayormente este tipo de acuĂ­feros (acuĂ­feros kĂĄrsticos). La representaciĂłn en Ă lava de estos acuĂ­feros es amplia: las sierras de Badaia, Arkamo y Gibijo, que conforman la Unidad HidrogeolĂłgica (UH) Subijana, la Sierra de Cantabria, que constituye la UH del mismo nombre, la Sierra de Arcena que da lugar a la UH Valderejo, etc. TambiĂŠn existen los acuĂ­feros mixtosTXHSUHVHQWDQSRURVĂ&#x20AC;VXras y discontinuidades a la vez. En Ă lava, la ocupaciĂłn de los permisos de exploraciĂłn afecta a la casi totalidad de los acuĂ­feros que extienden sus dominios por territorio alavĂŠs, puesto que la extensiĂłn de aquellos abarca casi el 90 % de su demarcaciĂłn. Sin embargo, en la fase exploratoria que al parecer se nos avecina, lo que mĂĄs preocupa son los pozos cuyos


permisos sólo están pendientes de recibir la licencia municipal del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y que atravesarán todo el espesor (alrededor de 450 metros) de la UH Subijana, una unidad de alto valor estratégico como reserva de agua subterránea (72,5 Hm3/año). Se trata de una formación intensamente fracturada, lo que OH FRQÀHUH XQD alta permeabilidad. La gran mayoría GHVXVIUDFWXUDVFRQVtQWRPDVGHNDUVWLÀFDFLyQFRUUHVponden a fracturas verticales o con ángulo muy alto. La NDUVWLÀFDFLyQ GH OD IRUPDFLyQ RULJLQD WRGD XQD MHUDUTXL]DFLyQ GHO GUHQDMH VXEWHUUiQHR GHVGH OD VXSHUÀFLH

(áreas de recarga) hasta las surgencias o manantiales (áreas de descarga). La recarga al sistema se produce SRULQÀOWUDFLyQGHODOOXYLD~WLOVREUHORVDÁRUDPLHQWRV de las calizas. El drenaje del acuífero se realiza a través de las numerosas surgencias que se ubican próximas al contacto de la unidad carbonatada de Subijana con las margas de Osma y las margas de Zuazo (de baja permeabilidad): son las surgencias de Nanclares, con un caudal medio de 440 l/s; Osma, con caudales en torno a 400 l/s; Abecia, que presenta un caudal medio entre 50 y 100 l/s, y los de Lendia, Foronda, Kas y Legarda,

Protesta subterránea realizada por Fracking Ez Araba dentro del acúifero de Subijana. Junio 2012.

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interconectados entre sĂ­, con caudales muy variables y con rĂĄpidas respuestas a las precipitaciones. AdemĂĄs de estos manantiales perennes existen otros cuya actividad responde Ăşnicamente a periodos de aguas altas (Subijana, Huetos, Andagoia, Ugau y Fresneda). MenciĂłn aparte merece el paso del rĂ­o Baias por las calizas, conocido como Techa, cuyo funcionamiento a lo largo del aĂąo es alternativamente como sumidero, en aguas medias-bajas, y como surgencia en aguas altas.

Los riesgos del fracking Uno de los principales objetivos que pretende la Directiva Marco del Agua consiste, a travĂŠs de un programa GHPHGLGDVLQFRUSRUDGRDODSODQLĂ&#x20AC;FDFLyQKLGUROyJLFD en establecer un marco para la protecciĂłn y prevenciĂłn de la contaminaciĂłn a las aguas subterrĂĄneas, mejorarlas y restaurarlas en la medida de lo posible a su estado natural. Al parecer, las sombras que sobre los dominios subterrĂĄneos proyecta SHESA con el beneplĂĄcito de quienes gobiernan, se postulan como importantes riesgos para no cumplir con la normativa en lo que en PDWHULDGHDJXDVVHUHĂ&#x20AC;HUH3HURHQUHDOLGDGODFXHVtiĂłn es mĂĄs grave que transgredir los lĂ­mites de la ley y nuestra obligaciĂłn es ir mĂĄs allĂĄ, debiendo analizar en profundidad cuĂĄles son los riesgos que en realidad asumimos. Hasta la fecha, los riesgos de contaminaciĂłn de los acuĂ­feros venĂ­an asociados a las actividades potencialmente FRQWDPLQDQWHV TXH VH GHVDUUROODEDQ VREUH OD VXSHUĂ&#x20AC;FLH del terreno. Con la tĂŠcnica del fracking que se pretende llevar a cabo, los diversos aditivos quĂ­micos introducidos en el subsuelo causarĂ­an la contaminaciĂłn directa de los niveles a fracturar y el riesgo para el resto de niveles atravesados por la perforaciĂłn. Esta prĂĄctica podrĂ­a restringir o excluir cualquier uso posterior de la capa contaminada como pueden ser, por ejemplo, propĂłsitos geotĂŠrmicos. Las memorias ambientales elaboradas para los diferentes pozos de exploraciĂłn detallan el grado de entubamiento de los pozos, siendo, para las profundidades a las que atravesarĂ­a la FormaciĂłn Calizas de Subijana, de dos entubamientos y sus correspondientes sellados de hormigĂłn mĂĄs un tercer entubamiento corresponGLHQWHDOSR]RGHSURGXFFLyQ/DVGHĂ&#x20AC;FLHQFLDVHQHOHQcementado de los pozos ya han costado unos cuantos casos de contaminaciĂłn de aguas en Pennsylvania. Las muestras de agua estudiadas en pozos de agua potable situados sobre las formaciones de esquisto Marcellus y explotadas mediante fracking han mostrado contaminaciĂłn por metano en la mayor parte de los casos. Otras de las dudas que nos plantea esta tĂŠcnica son los modos en los que podrĂ­a producirse la contaminaciĂłn del acuĂ­fero. ÂżConocemos con certeza cĂłmo se van a comportar ante la fracturaciĂłn los materiales de la FormaciĂłn Balmaseda, que son los que contienen el gas?. ÂżSabemos el alcance que pueden adquirir las fracturas de forma que puedan conectar con fracturas de niveles superiores? A pesar de que la distancia entre el techo de la FormaciĂłn Balmaseda y la FormaciĂłn Subijana supe-

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ra los 1.500 metros, la experiencia nos habla de casos de contaminaciĂłn como el que se produjo en el acuĂ­fero de Subijana en el aĂąo 1961, durante los estudios de investigaciĂłn que se llevaron a cabo en el pozo Castillo-2 (municipio de Vitoria-Gasteiz). La causa de ello fue el XVRGHORGRVDFLGLĂ&#x20AC;FDGRVTXHFRQHFWDURQODIRUPDFLyQ contenedora del gas con las calizas de Subijana. Ante estas hipotĂŠticas situaciones que nos planteamos y otras reales ya vividas, resulta realmente necesaria XQD LQYHVWLJDFLyQ JHRItVLFD GHWDOODGD TXH GHĂ&#x20AC;QD ODV zonas mĂĄs sensibles y vulnerables a la contaminaciĂłn, PHGLDQWH OD LGHQWLĂ&#x20AC;FDFLyQ GH ODV IUDFWXUDV H[LVWHQWHV en el subsuelo y determine el comportamiento de los materiales en condiciones de fracturaciĂłn inducida. Algunos expertos aconsejan elaborar un modelo iterativo con mĂşltiples pozos en funcionamiento que permita determinar bajo quĂŠ circunstancias la migraciĂłn del gas resulta mĂĄs probable. El medio kĂĄrstico es altamente vulnerable a la contaminaciĂłn debido a su particular estructura de drenaje. En el caso de estos acuĂ­feros, la funciĂłn de almacenar el agua (funciĂłn capacitiva) reside en la propia matriz rocosa, mĂĄs o menos permeable, mientras que las zonas de drenaje son las que aseguran la funciĂłn transmisiva del Ă XMR'HHVWDIRUPDVLVHSURGXMHVHODFRQWDPLQDFLyQ en el eje de drenaje, ĂŠste transmitirĂ­a rĂĄpidamente el FRQWDPLQDQWHVLQDSHQDVPRGLĂ&#x20AC;FDFLyQKDFLDODV]RQDV de surgencia. El agua de la surgencia recuperarĂ­a rĂĄpidamente su calidad quĂ­mica inicial una vez que cesase la contaminaciĂłn, si ĂŠsta ha sido puntual en el tiempo. Sin embargo, pueden darse situaciones mĂĄs complejas de forma que el contaminante persista mĂĄs tiempo en el medio. En caso de que el contaminante alcanzara las zonas de almacenamiento, mĂĄs o menos aisladas de las zonas de drenaje, el contaminante persistirĂ­a en el medio durante un tiempo, mĂĄs o menos largo, junto con el agua allĂ­ almacenada, lo que originarĂ­a su diluciĂłn por mezcla con aguas limpias, contribuyendo asĂ­ a reducir el lĂ­mite de la contaminaciĂłn en la surgencia. (O FRQWDPLQDQWH VHUi Ă&#x20AC;QDOPHQWH GHVFDUJDGR D WUDYpV de alguna surgencia, desfasado en el tiempo respecto al momento en que se produjese la contaminaciĂłn. Ante todas estas incertidumbres que se ciernen sobre las aguas subterrĂĄneas y las gentes que de ellas se abastecen, no queda otra opciĂłn que renunciar sin paliativos a esta tĂŠcnica de extracciĂłn de gas.

* Fernando Solsona es hidrogeĂłlogo.


BIBLIOGRAFÍA1 Altmann, M. (2012). Main Environmental Impacts on Surface and Subterranean Waters, Landscape and the Region, Air and Climate͘dĞĐŚŶŝĐĂů^ĞŵŝŶĂƌ͗hŶĐŽŶǀĞŶƟŽŶĂů'ĂƐdžƚƌĂĐƟŽŶďLJ DĞĂŶƐŽĨ&ƌĂĐŬŝŶŐŝŶůĂǀĂĂŶĚƚŚĞĂƐƋƵĞŽƵŶƚƌLJĂŶĚŝƚƐŽŶƚƌŝďƵƟŽŶƚŽƚŚĞ&ƵƚƵƌĞŶĞƌŐLJDŽĚĞů͘sŝƚŽƌŝĂͲ'ĂƐƚĞŝnj͘ ŶƟŐƵĞĚĂĚ͕ /͖ DŽƌĂůĞƐ͕ d LJ hƌŝĂƌƚĞ͕ :͘͘ ;ϮϬϬϳͿ͘ Los acuíferos ŬĂƌƐƟĐŽƐ͘ĂƐŽƐĚĞůWĂşƐsĂƐĐŽ͘ŶƐĞŹĂŶnjĂĚĞůĂƐŝĞŶĐŝĂƐĚĞůĂ Tierra (15.3) 325-332. ƌŵĞŶĚĂƌŝnj͘;ϮϬϬϵͿ͘ŵŝƐƐŝŽŶƐĨƌŽŵEĂƚƵƌĂů'ĂƐWƌŽĚƵĐƟŽŶ ŝŶƚŚĞĂƌŶĞƩ^ŚĂůĞƌĞĂĂŶĚKƉƉŽƌƚƵŶŝƟĞƐĨŽƌŽƐƚͲīĞĐƟǀĞ Improvements͘^ŽƵƚŚĞƌŶDĞƚŚŽĚŝƐƚhŶŝǀĞƌƐŝƚLJ͘ d^Z ;ϮϬϬϴͿ͘ ƌĂŌ dŽdžŝĐŽůŽŐŝĐĂů WƌŽĮůĞ ĨŽƌ ZĂĚŽŶ͘ d^Z ;ŐĞŶĐLJ ĨŽƌ dŽdžŝĐ ^ƵďƐƚĂŶĐĞƐ ĂŶĚ ŝƐĞĂƐĞ ZĞŐŝƐƚƌLJͿ͕ W,^͕ ,,^͘ d^Z;ϮϬϭϬͿ͘,ĞĂůƚŚŽŶƐƵůƚĂƟŽŶ͕ǀĂůƵĂƟŽŶŽĨŽŶƚĂŵŝŶĂŶƚƐ ŝŶWƌŝǀĂƚĞZĞƐŝĚĞŶƟĂůtĞůůtĂƚĞƌ͘WĂǀŝůůŝŽŶ͕tLJŽŵŝŶŐ͘ŐĞŶĐLJĨŽƌ dŽdžŝĐ ^ƵďƐƚĂŶĐĞƐ ĂŶĚ ŝƐĞĂƐĞ ZĞŐŝƐƚƌLJ͘ ŚƩƉ͗ͬͬǁǁǁ͘ĂƚƐĚƌ͘ĐĚĐ͘ ŐŽǀͬŚĂĐͬW,ͬWĂǀŝůůŝŽŶͬWĂǀŝůůŝŽŶͺ,ͺtĞůůͺtĂƚĞƌͺϬϴϯϭϮϬϭϬ͘ ƉĚĨ ĂŵďĞƌŐĞƌ͕D͘LJKƐǁĂůĚ͕Z͘͘;ϮϬϭϮͿ͘/DWd^K&'^Z/>>/E' KE ,hDE E E/D> ,>d,͘ EĞǁ ^ŽůƵƟŽŶƐ͗ ϮϮ;ϭͿ ϱϭͲϳϳ͘ ŝƐŚŽƉZ͘͘;ϮϬϭϭͿ͘,ŝƐƚŽƌLJŽĨKŝůĂŶĚ'ĂƐtĞůůďĂŶĚŽŶŵĞŶƚŝŶ New York͘͘,͘K͘ŚĞŵŝƐƚƌLJΘŝŽĐŚĞŵŝƐƚƌLJĞƉĂƌƚŵĞŶƚ͘^hEz ŽůůĞŐĞĂƚKŶĞŽŶƚĂ^ƵƐƚĂŝŶĂďůĞKƚƐĞŐŽ͘ ŝƐŚŽƉ͕ Z͘ ;ϮϬϭϭͲďͿ͘ ŚĞŵŝĐĂů ĂŶĚ ŝŽůŽŐŝĐĂů ZŝƐŬ ƐƐĞƐƐŵĞŶƚ ĨŽƌ EĂƚƵƌĂů 'ĂƐ džƚƌĂĐƟŽŶ ŝŶ EĞǁ zŽƌŬ͘ ŚĞŵŝƐƚƌLJ ĂŶĚ ŝŽĐŚĞŵŝƐƚƌLJĞƉĂƌƚŵĞŶƚ͘^ƚĂƚĞhŶŝǀĞƌƐŝƚLJŽĨEĞǁzŽƌŬ͕ŽůůĞŐĞĂƚ Oneonta, 2011. ŚƩƉ͗ͬͬϲϯ͘ϭϯϰ͘ϭϵϲ͘ϭϬϵͬĚŽĐƵŵĞŶƚƐͬZŝƐŬƐƐĞƐƐŵĞŶƚEĂƚƵƌĂů'ĂƐdžƚƌĂĐƟŽŶ͘ƉĚĨ ƌŽĚĞƌŝĐŬ͕ :͘ ;ϮϬϭϮͿ͘ ^ŚĂůĞ 'ĂƐ ĂŶĚ ŶĞƌŐLJ WŽůŝĐLJ ŝŶ ƚŚĞ ŽŶƚĞdžƚŽĨƵŵƵůĂƟǀĞŵŝƐƐŝŽŶƐƵĚŐĞƚƐ͘dĞĐŚŶŝĐĂů^ĞŵŝŶĂƌ͗hŶĐŽŶǀĞŶƟŽŶĂů'ĂƐdžƚƌĂĐƟŽŶďLJDĞĂŶƐŽĨ&ƌĂĐŬŝŶŐŝŶůĂǀĂĂŶĚ ƚŚĞĂƐƋƵĞŽƵŶƚƌLJĂŶĚŝƚƐŽŶƚƌŝďƵƟŽŶƚŽƚŚĞ&ƵƚƵƌĞŶĞƌŐLJ DŽĚĞů͘sŝƚŽƌŝĂͲ'ĂƐƚĞŝnj͘ ŽůďŽƌŶ͕dŚĞŽ͕ĂƌŽů<ǁŝĂƚŬŽǁƐŬŝ͕<ŝŵ^ĐŚƵůƚnj͕ĂŶĚDĂƌLJĂĐŚƌĂŶ ;ϮϬϭϭͿ͘ EĂƚƵƌĂů 'ĂƐ KƉĞƌĂƟŽŶƐ ĨƌŽŵ Ă WƵďůŝĐ ,ĞĂůƚŚ WĞƌƐƉĞĐƟǀĞ͘ ,ƵŵĂŶĂŶĚĐŽůŽŐŝĐĂůZŝƐŬƐƐĞƐƐŵĞŶƚ͗Ŷ/ŶƚĞƌŶĂƟŽŶĂů:ŽƵƌŶĂůϭϳ;ϱͿ͗ϭϬϯϵͲϭϬϱϲ͘ ĂǀŝĞƐ͕ WĞƚĞƌ :͘ ;ϮϬϬϵͿ͘ ZĂĚŝŽĂĐƟǀŝƚLJ͗ Ă ĞƐĐƌŝƉƟŽŶ ŽĨ ŝƚƐ EĂƚƵƌĞ͕ĂŶŐĞƌƐ͕WƌĞƐĞŶĐĞŝŶƚŚĞDĂƌĐĞůůƵƐ^ŚĂůĞĂŶĚZĞĐŽŵŵĞŶĚĂƟŽŶƐďLJdŚĞdŽǁŶKĨƌLJĚĞŶƚŽdŚĞEĞǁzŽƌŬ^ƚĂƚĞĞƉĂƌƚŵĞŶƚŽĨŶǀŝƌŽŶŵĞŶƚĂůŽŶƐĞƌǀĂƟŽŶĨŽƌ,ĂŶĚůŝŶŐĂŶĚŝƐƉŽƐĂů ŽĨƐƵĐŚZĂĚŝŽĂĐƟǀĞDĂƚĞƌŝĂůƐ͘ŽƌŶĞůůhŶŝǀĞƌƐŝƚLJ͘ŚƩƉ͗ͬͬŐĂƐƉͲ ƉŐŚ͘ŽƌŐͬǁƉͲĐŽŶƚĞŶƚͬƵƉůŽĂĚƐͬϮϬϭϭͬϬϮͬZĂĚŝŽĂĐƚŝǀŝƚLJͲͲĞƐĐƌŝƉƟŽŶͲŽĨͲ/ƚƐͲEĂƚƵƌĞ͘ƉĚĨ ,ŝĚƌŽĐĂƌďƵƌŽƐ ĚĞ ƵƐŬĂĚŝ ;ϮϬϭϭͿ͘ DDKZ/ D/Ed> > WZKzdK  WZ&KZ/ME  K^ WKK^ WZ yW>KZͲ /ME,/ZKZhZK^͕^KEK^EZϭzEZϮ. ,ŽůnjŵĂŶ;ϮϬϭϭͿ͘DĞƚŚĂŶĞ&ŽƵŶĚŝŶtĞůůtĂƚĞƌEĞĂƌ&ƌĂĐŬŝŶŐ ^ŝƚĞƐ͘ ŶǀŝƌŽŶ ,ĞĂůƚŚ WĞƌƐƉĞĐƚ ϭϭϵ͗ĂϮϴϵͲĂϮϴϵ͘ ŚƩƉ͗ͬͬ Ědž͘ĚŽŝ͘ŽƌŐͬϭϬ͘ϭϮϴϵͬĞŚƉ͘ϭϭϵͲĂϮϴϵ ,ŽǁĂƌƚŚ Z͘ t͕͘ ^ĂŶƚŽƌŽ Z͕͘ /ŶŐƌĂīĞĂ ͘ ;ϮϬϭϭͿ͘ Methane and ƚŚĞŐƌĞĞŶŚŽƵƐĞͲŐĂƐĨŽŽƚƉƌŝŶƚŽĨŶĂƚƵƌĂůŐĂƐĨƌŽŵƐŚĂůĞĨŽƌŵĂͲ ƟŽŶƐ͘ůŝŵĂƟĐŚĂŶŐĞϭϬϲ͗ϲϳϵʹϲϵϬ͘ >ĞĐŚƚĞŶďƂŚŵĞƌ͕^ƚĞĨĂŶ͕DĂƩŚŝĂƐůƚŵĂŶŶ͕^ŽĮĂĂƉŝƚŽ͕ƐŽůƚ DĂƚƌĂ͕tĞƌŶĞƌŝƩĞů͕tĞƌŶĞƌtĞŝŶĚƌŽƌĨ;ϮϬϭϭͿ͘/ŵƉĂĐƚŽƐĚĞů ƉĞƚƌſůĞŽLJŐĂƐĚĞƉŝnjĂƌƌĂƐŽďƌĞĞůŵĞĚŝŽĂŵďŝĞŶƚĞLJůĂƐĂůƵĚ ŚƵŵĂŶĂ͘/ŶƐƟƚƵƚŽtƵƉƉĞƌƚĂůƉĂƌĂĞůůŝŵĂ͕ĞůDĞĚŝŽŵďŝĞŶƚĞ LJůĂŶĞƌŐşĂLJ>ƵĚǁŝŐͲƂůŬŽǁͲ^LJƐƚĞŵƚĞĐŚŶŝŬ'ŵď,;>^dͿƉĂƌĂ ĞůWĂƌůĂŵĞŶƚŽƵƌŽƉĞŽ͘ DĐ<ĞŶnjŝĞ͕ >ŝƐĂ D͕͘ ZŽdžĂŶĂ ͘ tŝƩĞƌ͕ >ĞĞ ^͘ EĞǁŵĂŶ͕ :ŽŚŶ >͘

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:\RPLQJ'HVDUUROORGHXQFDPSRGHH[SORWDFLyQGHJDVGHSL]DUUDHQOD]RQDGH3LQHGDOH)XHQWH(FRÁLJKW

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3 El papel del fracking en el modelo energĂŠtico dominante

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INTRODUCCIĂ&#x201C;N

E

l fracking es una tĂŠcnica para la extracciĂłn de gas no convencional, es decir, recursos energĂŠticos residuales y muy costosos de extraer a nivel econĂłmico, energĂŠtico y medioambiental. Por cada unidad energĂŠtica extraĂ­da, se producen muchos mĂĄs impactos ambientales que en otro tipo de yacimiento mĂĄs accesible. La apuesta por la extracciĂłn de los recursos no convencionales responde a la crisis del modelo energĂŠtico sobre el que estĂĄ basado nuestro modo de vida. El gas no convencional (por no llamarlo residual) es la visibilizaciĂłn de la escasez de yacimientos ricos, de ODĂ&#x20AC;QLWXGGHORVUHFXUVRVQRUHQRYDEOHV3HURHQYH]GHDFHSWDUODQHFHVLGDG\XUJHQFLD de salir del modelo de consumo y producciĂłn actual, adicto a los combustibles fĂłsiles, los promotores del fracking lo exponen como una alternativa para poder mantener el statu quo. Un modelo socialmente injusto y ecolĂłgicamente insostenible que, para el lucro de unos cuantos, no repara en la situaciĂłn de la mayorĂ­a de la poblaciĂłn, ni en la depredaciĂłn y destrucciĂłn de la naturaleza. Esta secciĂłn explica el papel de la extracciĂłn del gas no convencional dentro del modelo econĂłmico, socio-polĂ­tico y energĂŠtico imperante. Primero, Pedro Prieto nos ayuda a entender por quĂŠ el sistema realiza ahora esta apuesta, tras lo cual, presentamos dos DUWtFXORVVLWXDQGRDOIUDFNLQJGHQWURGHODFULVLVHQHUJpWLFDĂ&#x20AC;QDQFLHUD\HFROyJLFD\VX relaciĂłn con el â&#x20AC;&#x153;dios del crecimiento econĂłmicoâ&#x20AC;? y con las estructuras de poder y acumulaciĂłn. Terminamos esta secciĂłn con las visiones de Julio Barea y Carlos De Castro, que se centran en el modelo energĂŠtico y, desde Ăłpticas diferentes, en las posibilidades de las energĂ­as renovables como alternativas a los combustibles fĂłsiles.

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Los recursos no convencionales, ¿Por qué ahora el sistema realiza esta apuesta?* Pedro A. Prieto**

Como en toda actividad humana, se empieza a explotar o a utilizar el recurso más accesible y de mejor calidad. En el caso del petróleo, se empezó DH[WUDHUGH\DFLPLHQWRVPX\VXSHUÀFLDOHV\TXH resultaban tener una gran presión interna que hacía salir el petróleo con facilidad sin necesidad de bombeos de líquidos o gases hacia el interior. Se preferían, ya que al principio había dónde elegir, petróleos denominados “ligeros”, esto es, de EDMDGHQVLGDG\DOWDÁXLGH]\FRQEDMRFRQWHQLGR en azufre. Pero a medida que estos yacimientos

envejecían y muchos de ellos entraban en declive o declino productivo, se empezó a hablar más de otros petróleos más pesados. Ahora se habla de los hidrocarburos no convencionales. Una sociedad se puede levantar y aumentar su actividad económica, no sólo si tiene control sobre la emisión de moneda y controla algunos factores económicos claves, sino sobre todo, si posee acceso asegurado, a un coste razonable, a las fuentes de energía que le permitan desarrollar el trabajo que se propone.

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El cĂŠnit o techo del petrĂłleo En 1956, un geĂłlogo estadounidense que trabajaba para la compaùía Shell (M. K. Hubbert), presentĂł en el American Petroleum Institute por primera vez una visiĂłn de la posible llegada al cenit o mĂĄximo de la producciĂłn de petrĂłleo en Estados Unidos, que calculĂł hacia 1970. Lo dijo en un momento en que los EE.UU. nadaban en petrĂłleo y no se veĂ­a signo alguno de agotamiento. Pero acertĂł. En 1974 hizo la misma proyecciĂłn para el petrĂłleo mundial y lo estableciĂł hacia el aĂąo 1995. AquĂ­ se desviĂł ligeramente de la realidad. En marzo de 1998, un geĂłlogo irlandĂŠs, Colin Campbell y un ingeniero del petrĂłleo francĂŠs, Jean Lahèrrere, puEOLFDQFRQMXQWDPHQWHHQ6FLHQWLĂ&#x20AC;F$PHULFDQXQDUWtFXOR WLWXODGR´7KH(QGRI&KHDS2LOÂľ HOĂ&#x20AC;QGHOSHWUyOHREDrato) que actualiza la tesis de Hubbert con nuevos datos \FRQHOORVFLIUDQ\FODVLĂ&#x20AC;FDQSRUWLSRVODVQXHYDVUHVHUvas, analizan los consumos de petrĂłleo y las tendencias y estiman que la producciĂłn mundial de petrĂłleo podrĂ­a llegar a su cenit â&#x20AC;&#x153;para antes del 2010â&#x20AC;?. En 2002, crean la AsociaciĂłn para el Estudio del Cenit del PetrĂłleo (the Association for the Study of Peak Oil o ASPO, por sus siglas en inglĂŠs), una asociaciĂłn sin ĂĄnimo de lucro, que crece de forma espectacular y ya estĂĄ presente en mĂĄs de 40 paĂ­ses. Esta AsociaciĂłn expande poco despuĂŠs su actividad para estudiar el cenit de la producciĂłn mundial de gas. La gran industria petrolĂ­fera es perfectamente consciente de que no todos los petrĂłleos son iguales. TambiĂŠn saben perfectamente que los yacimientos de petrĂłleo y JDVVRQĂ&#x20AC;QLWRVFRPRWRGDPDWHULDTXHFRQWLHQHHOSODneta Tierra que no es renovable. Pero los datos pĂşblicos y las opiniones dominantes en este importante sector, siempre habĂ­an rechazado o negado que fuera a haber problemas de suministro o abastecimiento de una demanda que habĂ­a sido siempre creciente. La primera caĂ­da de producciĂłn en toda la larga historia del petrĂłleo se debiĂł a factores geopolĂ­ticos (el embargo ĂĄrabe en 1973 por el apoyo occidental a Israel). La segunda gran caĂ­da fue debida a la guerra entre Irak e IrĂĄn. AĂşn asĂ­, el crecimiento global de la producciĂłn mundial de petrĂłleo entre 1930 y 2010 habĂ­a sido en su conjunto en una tasa acumulativa de crecimiento de un 4% anual. Visto en retrospectiva, parece que cada vez TXHGDQ PHQRV GXGDV GH TXH DPERV FRQĂ LFWRV \D HVcondĂ­an factores energĂŠticos de alcance y una soterrada, o no tan soterrada, lucha por el control del petrĂłleo de alta calidad y densidad energĂŠtica y bajo coste de extracciĂłn. Desde comienzos de este siglo la producciĂłn de petrĂłleos de menor calidad, mayor coste econĂłmico, mĂĄs contaminantes y de mucho menor rendimiento energĂŠtico, es decir, los no convencionales, representan ya del orden de un 20% de la producciĂłn mundial, cuando en 1965 eran apenas un 3%. Esto no es casual ni se hace voluntariamente. Se hace porque hay muchos yacimientos de petrĂłleo regular-convencional en declive, franco declive o incluso declive terminal. Hay unos 50

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paĂ­ses productores que estĂĄn en esa situaciĂłn. Y existe desesperaciĂłn por mantener, sino aumentar, como habĂ­a sucedido desde 1859, sin apenas interrupciones, un modelo de crecimiento de los aportes energĂŠticos del 4% anual. La energĂ­a es la capacidad de realizar trabajo y el trabajo es la esencia de la actividad econĂłmica y ĂŠsta es medida, aunque con muchas imperfecciones, por el PIB. El parĂłn en el aumento constante durante cerca de un siglo en la producciĂłn mundial del combustible rey por excelencia, podrĂ­a explicar la verdadera causa sub\DFHQWHGHODDFWXDOFULVLVĂ&#x20AC;QDQFLHUDTXHQRHVRWUDTXH una crisis de crecimiento tan deseado como imposible. Con todo, el mensaje mĂĄs dramĂĄtico es el que despliega ASPO cuando, utilizando las bases de datos de la propia industria y analizando los niveles de agotamientos, concluye que el cenit de la producciĂłn mundial de petrĂłleo estĂĄ ya sobre nosotros, los habitantes de este planeta. Este ha sido el mensaje mĂĄs impactante para la industria y para millones de personas, aunque miles GHPLOORQHVVLJDQLJQRUDQGRTXHORVUHFXUVRVĂ&#x20AC;QLWRVVH agotan si se consumen. La famosa curva de Hubbert en forma de campana, actualizada por ASPO, muestra una realidad geolĂłgica incontestable. Es una realidad contrastada en decenas de paĂ­ses productores y sĂłlo falta que la realidad de la llegada al cenit mundial no la puedan ya ocultar ni las mĂĄs frenĂŠticas adiciones de combustibles de todo tipo, producidos a toda costa. El tĂŠrmino â&#x20AC;&#x153;peak oilâ&#x20AC;? o cenit de la producciĂłn mundial de petrĂłleo tiene ya cerca de 60 millones de entradas en Internet. Se trata de una realidad inocultable. No importa si ese cenit fue en 2010 o lo serĂĄ en 2015 o en 2020. Lo que importa es que en tĂŠrminos histĂłricos, maĂąana mismo la Humanidad tendrĂĄ que enfrentarse a un mundo de escasez creciente de recursos energĂŠticos y por tanto, de capacidad de realizar trabajo y transformar la naturaleza en su provecho, en tĂŠrminos generales. Nadie puede escaparse a la realidad fĂ­sica del agotaPLHQWRGHUHFXUVRVĂ&#x20AC;QLWRVHQXQPXQGRĂ&#x20AC;QLWRDXQTXH ĂŠste llevase mĂĄs de 100 aĂąos acostumbrado a que el crecimiento podĂ­a ser ilimitado y que hubiese organizado toda su trama social en torno a la obligatoriedad del crecimiento, en vez de haber intentado una sociedad de consumo estacionario. Esta ilusiĂłn ha sido solo posible, porque el ingenio humano habĂ­a logrado explotar, en 150 aĂąos, los recursos energĂŠticos claves, como el petrĂłleo, el gas y el carbĂłn, que la Naturaleza tardĂł varios cientos de millones de aĂąos en crear. La industria energĂŠtica y la sociedad capitalista siguen empecinadas en que el ingenio humano podrĂĄ seguir haciendo el milagro de la multiplicaciĂłn de los recursos energĂŠticos. La Ăşltima salida de pata de banco es volcarse sobre lo que se pueda. Y lo que se puede (o quizĂĄ no se pueda en absoluto, a largo plazo) es pensar que el petrĂłleo y el gas de esquistos o pizarras o de arenas bituminosas o de carbĂłn, como en SudĂĄfrica, o que el gas de esquistos o el gas de clatratos (methane hydrates)


PICO DEL PETRĂ&#x201C;LEO EN EE.UU. 10

millones de barriles al dĂ­a

9 8 7 6 5 4 3 2 1

1900

1920

1940

PREDICCIĂ&#x201C;N HUBBERT

1960

1980

2000

PRODUCCIĂ&#x201C;N REAL Fuente: Theoildrum.com

pueden reemplazar al petrĂłleo y gas convencional en sus declives o declinos productivos. La industria sigue tratando de ocultar las evidencias de un cenit inminente del petrĂłleo, seguido de un cenit de la producciĂłn mundial de gas convencional, una o dos dĂŠcadas mĂĄs tarde que el del petrĂłleo. Y para ello, ha copiado el propio tĂŠrmino que dio tĂ­tulo al artĂ­culo seminal de Colin Campbell y Jean Lahèrrere y empiezan a admitir, aunque de mala gana, que â&#x20AC;&#x153;la era del petrĂłleo barato se acabĂłâ&#x20AC;?. Esta terminologĂ­a puramente economicista, les permite â&#x20AC;&#x153;reconducirâ&#x20AC;? el agotamiento y el declive productivo y la imposibilidad de seguir creciendo con menos enerJtDFDGDDxR&DPXĂ DQHVWRGLFLHQGRTXH´YDUtDQODV condiciones de mercadoâ&#x20AC;? y que debemos perder la esperanza de que el petrĂłleo vuelva a bajar de una cierta cantidad de dĂłlares por barril; cosa que hace apenas una dĂŠcada hubiera escandalizado a los economistas mundiales. Esta aceptaciĂłn aparente, les permite caPXĂ DUHOKHFKRGHOFHQLWGHOSHWUyOHRWDQVHQFLOORTXH si se tiene que admitir, supondrĂ­a la admisiĂłn de que el sistema que les permite gobernar el mundo estĂĄ acabado. Y ante eso, antes muertos que sencillos.

Una vuelta por las hemerotecas, demostrarĂ­a cuĂĄntos de estos grandes expertos en vaticinios econĂłmicos habĂ­an jurado, hace apenas cinco aĂąos, que un petrĂłleo a 120 $ el barril como estĂĄ estos dĂ­as y lleva un cierto tiempo ahĂ­, serĂ­a mortal para la economĂ­a mundial ¢$FDVRQRORHVDXQTXHHVWpQFDPXĂ DQGRHVWDFULVLV Ă&#x20AC;QDQFLHUD FRQ UD]RQHV PRQHWDULDV R HFRQyPLFDV GH cualquier orden?). Sin embargo, el admitir que el petrĂłleo barato se acabĂł, les permite seguir contando que habrĂĄ energĂ­a, pero que sĂłlo la podrĂĄn consumir los que tengan poder econĂłmico (o militar, o ambos). A Dios rogando, con los yacimientos de petrĂłleo y de gas de esquistos, exigiendo que se relajen las normas para entrar en las pocas zonas protegidas del planeta, exigiendo que se deroguen o anulen las leyes1 que obligaban a realizar estudios de impacto ambiental, aun1 Frack First, Disclose Chemicals Later Under U.S. Rule. http:// ZZZEORRPEHUJFRPQHZVIUDFNĂ&#x20AC;UVWGLVFORVHFKHPLcals-later-under-u-s-rule.html para el caso de los EE.UU. o ver LĂłpez PRGLĂ&#x20AC;FD OD /H\ GH OD 1DWXUDOH]D SDUD DSOLFDU HO ÂśIUDFNLQJ¡ HQ ORV Montes de Vitoria. http://noticiasdealava.com/2012/05/05/socieGDGHXVNDGLORSH]PRGLĂ&#x20AC;FDODOH\GHODQDWXUDOH]DSDUDDSOLFDU el-39fracking39-en-los-montes-de-vitoria

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Fuente: Theoildrum.com

Producción global de petróleo y gas

Proyección del pico mundial de petróleo y gas

(QODÀJXUDVHSXHGHREVHUYDUODSUR\HFFLyQ DFWXDOL]DGDHQ UHDOL]DGDSRU$632GHOSLFRPXQGLDOGHSURGXFFLyQ de petróleo y gas.

que muchos de ellos fuesen verdaderas pantomimas, o bien exigiendo que se deroguen leyes que impedían perforar en las aguas continentales o en zonas polares protegidas, o arrasando tierras para monocultivos energéticos. Y con el mazo dando, sin embargo, donde todavía quedan las pocas fuentes de recursos energéticos de alta calidad y bajo coste económico y energético: Irak primero, Libia después y ahora con la mira puesta en Irán y Venezuela o en cualquier país productor exportador que tenga petróleo dulce y ligero y al que se le ocurra poner en cuestión que su petróleo sea para los de siempre. La geografía del terror cada vez más solapada con la geografía del petróleo dulce y ligero, aunque vaya embadurnada de la defensa de los derechos humanos y la restauración de los valores democráticos sobre los yacimientos.

La energía neta: todavía peor Mención especial merece una pequeña explicación sobre este concepto, tan elemental como hasta ahora esquivo y bestia negra, que la industria petrolífera conoce muy bien y que trata de ocultar. Se trata de la energía que hay que gastar para obtener una unidad de energía. En inglés se denomina Energy Return on Energy Investment (o EROEI) y en castellano se denomina Tasa de Retorno Energético o TRE. Un ejemplo inmediato es el del etanol de maíz para mezclar con las gasolinas en EE.UU. En dos décadas,

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los EE.UU. han pasado de los 100.000 barriles diarios de petróleo equivalente en etanol a cerca de un millón de barriles diarios. Pero muchos estudios en EE.UU. (Pimentel y Patzek, 2005, 2007, 2008) muestran que el etanol de maíz tiene una TRE muy poco superior a 1. (VWRVLJQLÀFDTXHSRUFDGDEDUULOGHSHWUyOHRHTXLYDlente en forma de etanol que se produce, hay que gastar previamente cerca de un barril de combustible, que generalmente es petróleo. Y vendría a indicar que la industria petrolífera y las agencias de energía de EE.UU. y otras están haciendo, por tanto, doble contabilidad energética, porque cerca del millón de barriles de petróleo que se usan para producir el etanol no terminan utilizándose en la sociedad, sino que son una realimentación negativa dentro de la propia industria. Otro ejemplo es el decaimiento de la TRE del petróleo estadounidense desde los años 30, cuando poner 100 barriles a disposición de la sociedad costaba apenas un barril de energía (TRE = 100) mientras que en los años 70 del siglo pasado, el agotamiento de los yacimientos ,su necesidad de bombeo, la mayor profundidad de perforación, las peores calidades y más costes energéticos GHUHÀQHUtDV\ORV\DFLPLHQWRVFDGDYH]PiVSHTXHxRV que obligaban a más plataformas y ductos para sacar el mismo petróleo, hicieron caer la TRE alrededor de 30:1. En la actualidad, la TRE del petróleo estadounidense es del orden de 10:1 (Hall and Cleveland, 1985, Hall 2005. Balloon Diagram) y sigue cayendo estrepitosamente. Tener una Tasa de Retorno Energético alta es imprescindible para poder mantener una sociedad compleja.


Una sociedad rural puede vivir con una TRE de entre 5 y 10 a 1. Una sociedad compleja, moderna y de alta movilidad, exige probablemente una TRE del orden de 20:1. El agotamiento de los combustibles de alta calidad y contenido energĂŠtico denso y limpio, va haciendo caer esa TRE. Si se rompe el umbral de 20:1 esa sociedad hace aguas. Y en contra de lo que creen muchos economistas y polĂ­ticos, esto no tiene nada que ver con HO GLQHUR QL FRQ ODV LQ\HFFLRQHV GH UHFXUVRV Ă&#x20AC;QDQFLHros. Es un problema puramente fĂ­sico, de termodinĂĄmica. Cuando la TRE de un combustible que mueve a una sociedad se acerca a 1, no importa si uno pone a 100.000 dĂłlares el barril, que ese petrĂłleo no saldrĂĄ del subsuelo terrestre, porque se tendrĂ­an que utilizar una o mĂĄs unidades energĂŠticas para poner a disposiciĂłn de la sociedad una unidad energĂŠtica. Es decir, que el panadero se comerĂ­a, para hacer pan, ĂŠl solo, mĂĄs panes que los que podrĂ­a producir; estarĂ­a haciendo unos panes como unas hostias. Y respecto al petrĂłleo pesado, la TRE mĂĄs estudiada es la de las arenas asfĂĄlticas de CanadĂĄ, con valores que oscilan entre 5:12 hasta 2-4:1 (Gupta et al.). Casi todos ORV DXWRUHV FRLQFLGHQ HQ DĂ&#x20AC;UPDU TXH HO SUREOHPD QR HVWiVRORHQXQDEDMD75(VLQRWDPELpQHQODGLĂ&#x20AC;FXOWDG HQRUPHGHH[WUDHUJUDQGHVĂ XMRVFRQHVWHUHFXUVRGLVperso y los factores muy limitantes de las grandes disponibilidades de hidrĂłgeno (que ahora sale al hacer el reformado por vapor del gas natural) y del agua dulce, que se necesita en cantidades que no estĂĄn disponibles salvo en el rĂ­o Athabasca, que estĂĄ contaminando balsas enormes. Ese nivel de TRE sencillamente no puede mantener una sociedad compleja como la mundial actual. No existe tanta informaciĂłn contrastada acerca de la TRE del petrĂłleo o gas de esquistos o gas proveniente de formaciones rocosas duras o gas de lecho de carbĂłn, pero no cabe duda de que tampoco ofrecerĂĄn TREâ&#x20AC;&#x2122;s mucho mayores y en muchos casos incluso peores que las arenas de CanadĂĄ. Tampoco parece muy razonable, y puede obedecer al estado de ansiedad industrial por negar la llegada a los lĂ­mites naturales de los recursos energĂŠticos principales, el que la industria meta en el mismo saco de la producciĂłn mundial a estos petrĂłleos y gases de tipo no convencional, con los demĂĄs. Falsea la realidad fĂ­sica y, con esas Tasas de Retorno EnergĂŠtico tan bajas, se exige un pago adelantado de energĂ­a de mayor calidad para obtener algo mĂĄs, pero poco mĂĄs, pero de energĂ­a de menor calidad. De nuevo la doble contabilidad. Se puede decir, sin lugar a ambages, que mezclar estos combustibles de baja calidad con los de alta calidad en los datos mundiales de producciĂłn supone un ejercicio 2 Unconventional Oil: Tar Sands and Shale Oil. Charles A. S. Hall quoted by Nate Hagens at http://www.theoildrum.com/ node/3839

de falsedad similar al de empaquetar bonos basura y activos tĂłxicos en bloques que se ofrecen a los inversores como activos Triple A (AAA) en el escĂĄndalo de la FULVLVĂ&#x20AC;QDQFLHUD$TXtWHQHPRVDQWHQXHVWURVRMRVRWUR ejemplo palmario de cĂłmo se empaquetan bonos basura y activos tĂłxicos energĂŠticos como si se tratase de los triple A, que en el mundo de la energĂ­a serĂ­a como valorarlos igual que el North American Light & Sweet Crude o el Arabian Extra Light - Light Crude. Y eso es exactamente lo que se hace cuando se ignora el concepto de la TRE y sĂłlo se dirige todo en forma de descuentos monetarios al precio del barril cuando se trata de basura energĂŠtica. 4XH DOJR KXHOH PDO HQ HVWH QHJRFLR GHO TXH DOJXQRV VLQ GXGD VH HVWiQ EHQHĂ&#x20AC;FLDQGR HFRQyPLFDPHQWH OR deja claro la carta de J. P. Morgan3 a sus clientes de noviembre de 2011, en el que recomienda que inviertan en compaùías de servicios en proyectos de aguas profundas, â&#x20AC;&#x153;mĂĄs que en los activos de propiedades en exploraciĂłn y producciĂłn en sĂ­â&#x20AC;?. Es decir, una suerte de â&#x20AC;&#x153;take the money and runâ&#x20AC;? con las primeras actividades, las mĂĄs limpias, y deja a los demĂĄs que se embarren en las subsiguientes exploraciones, perforaciones, producciĂłn, comercializaciĂłn y compra de los tĂłxicos aditivos quĂ­micos a empresas especializadas.

Conclusiones (Q GHĂ&#x20AC;QLWLYD HO VLVWHPD UHDOL]D DKRUD OD DSXHVWD SRU estos tipos de combustibles de baja calidad y bajo rendimiento energĂŠtico, por razones similares a las que se dieron en la Alemania de Hitler, en la EspaĂąa aislada de Franco, en la SudĂĄfrica del apartheid o en la Inglaterra de principios del XIX para utilizar el gas de carbĂłn: por necesidades perentorias, urgentes y un gran estado de necesidad energĂŠtica. La diferencia con aquellos ejemplos, es que entonces estaban limitados a circunsWDQFLDVJHRJUiĂ&#x20AC;FDVRSROtWLFDV\WHPSRUDOPHQWHOLPLWDdas, en un mundo que todavĂ­a seguĂ­a ofreciendo mĂĄs \PiVĂ XMRVHQHUJpWLFRV$KRUDHOOtPLWHHVHOSODQHWD entero; estĂĄ en estado de emergencia mundial y con los Ă XMRV PXQGLDOHV GH HVWRV UHFXUVRV HQHUJpWLFRV FODYHV de calidad en inevitable disminuciĂłn. (ODUWtFXORTXHKHPRVSUHVHQWDGRHQHVWHPRQRJUiĂ&#x20AC;FRHV un extracto de un capĂ­tulo para un libro de Ecologistas en AcciĂłn que estĂĄ en proceso de publicaciĂłn. ** Pedro Prieto es Vicepresidente de AEREN (AsociaciĂłn para el Estudio de los Recursos EnergĂŠticos).

3 (Eye on the Market)Una ojeada al mercado. Asunto: La quijotesca investigaciĂłn de las soluciones energĂŠticas. Carta de Michael Cembalest (J. P. Morgan) a algunos de sus clientes. 21 de noviembre de 2011. Traducida la castellano en http://www.crisisenergetiFDRUJĂ&#x20AC;FKHURVFDUWDB-30RUJDQSGI

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MĂĄs allĂĄ de la fractura hidrĂĄulica Bilboko fracking-aren aurkako asanblada

Cuando a una le hablan del fracking, lo primero que exige es una explicaciĂłn rĂĄpida y concisa de los fundamentos tĂŠcnicos y de su impacto medio ambiental: quĂŠ, cuĂĄndo, dĂłnde y cĂłmo. MĂĄs allĂĄ de este primer contacto, y una vez superado el estado de perplejidad que genera en la mayorĂ­a de las oyentes, creemos necesario dar paso a un anĂĄlisis mĂĄs sosegado y en profundidad, que nos permita entender el verdadero papel que juega el fracking en el escenario econĂłmico y polĂ­tico actual. SĂłlo de esta manera, comprendiendo sus implicaciones estratĂŠgicas y la dimensiĂłn del reto al que nos enfrentamos, seUHPRVFDSDFHVGHDUWLFXODUXQDUHVSXHVWDSRSXODUHĂ&#x20AC;FD] que vaya mĂĄs allĂĄ de la protesta institucionalizada. En primer lugar, es importante entender que el fracking es algo mĂĄs que una tĂŠcnica que contamina el medio ambiente y para ello, aĂşn a riesgo de parecer oportunista,

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no cabe mĂĄs que comenzar hablando de la crisis. Parece evidente que los paradigmas por los cuales se han venido rigiendo el actual modelo econĂłmico y de vida ya no GDQPiVGHVt\TXHGHĂ&#x20AC;QLWLYDPHQWHVHKDURWRXQDSLH]D importante a la que no encuentran recambio. Ante esto, \DSHVDUGHODYHUVLyQRĂ&#x20AC;FLDOTXHDSXQWDKDFLDODLUUHVSRQVDELOLGDG Ă&#x20AC;QDQFLHUD PDODV LQYHUVLRQHV GHVDMXVWHV de mercado) como responsable Ăşltimo de una crisis en todo caso siempre cĂ­clica, el componente energĂŠtico tiene mĂĄs relevancia de la aparente. De hecho, el modelo capitalista no se puede entender sin crecimiento y el crecimiento no se puede entender VLQXQDXPHQWRFRQWLQXDGRHQORVĂ XMRVGHPDWHULD\ energĂ­a. En esta ecuaciĂłn, el acceso masivo a los combustibles fĂłsiles no es una cuestiĂłn coyuntural sino estructural. De ahĂ­ que su agotamiento implique la


puesta en cuestiĂłn de todo el entramado econĂłmico, polĂ­tico, social, cultural e ideolĂłgico constituido a lo largo del Ăşltimo siglo y medio. Semejante planteamiento no es nada nuevo y prueba de ello es el papel que ha jugado histĂłricamente, y juega en la actualidad, el acceso a los recursos energĂŠticos dentro de la estrategia bĂŠlica mundial. Lo que sĂ­ es nuevo es la dominancia del componente geolĂłgico sobre el polĂ­tico como limitante a dicho acceso: a dĂ­a de hoy el problema principal es el agotamiento geolĂłgico mundial de las reservas de gas y petrĂłleo, por encima de la negativa de ciertos paĂ­ses â&#x20AC;&#x153;malignosâ&#x20AC;? a cedernos amablemente su riqueza energĂŠtica. En concreto, es aquĂ­ donde entra en juego el fracking, ya que ante dicho agotamiento, para el cual cada dĂ­a estĂĄ mĂĄs claro que no existe un plan B, el sistema se ve en la obligaciĂłn de hacer uso de fuentes de energĂ­a hasta ahora marginales (gas y petrĂłleo no convencionales), en cuya explotaciĂłn es necesario el fracking. La tĂŠcnica de la fractura hidrĂĄulica, por lo tanto, se nos presenta como el MesĂ­as tecnolĂłgico (otro mĂĄs) capaz de superar el Peak Oil y todas las profecĂ­as apocalĂ­pticas asociadas a ĂŠl, y de dar paso a una nueva era de la abundancia material y energĂŠtica. De ahĂ­ que haya pasado a ocupar un lugar preferente en la agenda de los Estados, instituciones y partidos polĂ­ticos. Si dejamos de lado la viabilidad econĂłmica y tĂŠcnica del fracking, de las cuales existen serias dudas, otro aspecto para el anĂĄlisis es lo relativo a la OrdenaciĂłn Territorial. En una economĂ­a capitalista, el territorio no es mĂĄs que el espacio fĂ­sico sobre el que desarrollar la actividad econĂłmica, una especie de tablero de juego sobre el que el mercado desarrolla su actividad especulativa. Para que dicha actividad estĂŠ correctamente lubricada, son necesarias una serie de infraestructuras, sobre todo energĂŠticas y de transporte: Trenes de Alta Velocidad, autopistas, centrales elĂŠctricas, redes de transporte de energĂ­a... Son lo que se denominan proyectos estratĂŠgicos. Es decir, aquellos que hacen posible ese aumento FRQWLQXDGRHQORVĂ XMRVGHPDWHULD\HQHUJtD\TXHVH consideran en esencia consensuados, de interĂŠs general y por tanto fuera del â&#x20AC;&#x153;debate parlamentarioâ&#x20AC;?. Por otro lado, el propio tablero de juego presenta una serie de â&#x20AC;&#x153;condicionantesâ&#x20AC;? fĂ­sicos y sociales (vĂŠase pueblos, gente que protesta, acuĂ­feros, montaĂąas...) que es preciso subsanar. Ante este escenario, la funciĂłn principal de la clase polĂ­tica, mĂĄs allĂĄ de la pantomima parlamentaria, consiste en ofrecer soluciones legislativas adecuadas que permitan superar los obstĂĄculos del camino, de modo que la obtenciĂłn de dividendos pueda transcurrir lo mĂĄs cĂłmodamente posible. En nuestro caso, el objetivo de este modelo territorial no es otro que la culminaciĂłn de la Ciudad-RegiĂłn Vasca1 en forma de gran conurbaciĂłn metropolitana, lo 1 SegĂşn el Plan Territorial Parcial del Bilbao Metropolitano las bazas de cara al futuro, entre otras son: â&#x20AC;&#x153;Su dimensiĂłn, de 900.000 habitantes y con capacidad, de hecho, de capitalidad econĂłmico-funcional de la Ciudad-RegiĂłn Vasca, progresivamente integrada, de algo mĂĄs de 2 millones de habitantesâ&#x20AC;?.

que implicarĂ­a no sĂłlo una destrucciĂłn de ciertos ecosistemas o la contaminaciĂłn del agua que bebemos. La H[WHQVLyQ GHĂ&#x20AC;QLWLYD GH OD FLXGDG FRPR UHDOLGDG XQLforme y totalitaria supondrĂ­a la pĂŠrdida de cualquier atisbo de autonomĂ­a, tanto material como polĂ­tica, que a duras penas pudiĂŠramos poseer en la actualidad. Entender el papel que juega en todo esto el fracking y el gas natural, como principal fuente energĂŠtica una vez las fuentes convencionales se encuentren irremediablemente en declive, es fundamental. Si ademĂĄs realizĂĄramos el anĂĄlisis a nivel estatal, nos percatarĂ­amos de que el Estado EspaĂąol gasta al aĂąo 60.000 millones de euros (casi el 6% de su PIB) comprando gas y petrĂłleo, lo que hace del gas no convencional un recurso irrenunciable, mĂĄs aĂşn en la medida en que las consecuencias de la crisis energĂŠtica se vayan agravando. Esto, sumado al hecho de que gran parte de los permisos de investigaciĂłn se encuentran en Hego Euskal Herria pone sobre la mesa dos palabras: InterĂŠs Nacional.

Ante este panorama, cabe preguntarse si tendrĂ­a algĂşn sentido oponerse al fracking sin cuestionarse al mismo tiempo el modelo econĂłmico, polĂ­tico y territorial que le acompaĂąa. En ausencia de una transformaciĂłn profunda y radical de dicho modelo, las necesidades de gas y petrĂłleo se mantendrĂĄn o incluso aumentarĂĄn, con lo que a medida que se agoten las reservas convencionales, ya no serĂĄ posible el colonialismo energĂŠtico y serĂĄ de nuestras tierras de donde deberemos extraer el combustible. Un ejemplo paradigmĂĄtico de esta situaciĂłn es el tan reivindicado Ăşltimamente Estado del Bienestar. No hay forma de mantener el Estado del Bienestar capitalista sin crecimiento, con lo que en unos aĂąos, en cuanto la crisis energĂŠtica se agudice, serĂĄ perentorio acceder al gas no convencional existente en nuestro subsuelo. Es de hecho para lo que se estĂĄn preparando. De ahĂ­ la necesidad de unir el fracking con una crĂ­tica radical que supere los lĂ­mites de lo establecido.

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En relación con la crisis energética, a menudo se plantea que el propio agotamiento de los recursos será el encargado de generar una toma de conciencia colectiva que nos conduzca a un cambio de modelo socio-económico. Sin embargo, de darse algún tipo de transformación, si ésta no es obra nuestra, sino que viene de la mano de políticos y empresarios, no iría más allá de lo relativo al “bienestar” (poder adquisitivo, condiciones laborales, capacidad de consumo…). En ningún caso supondría el desmantelamiento de las estructuras de poder y dominación, encargadas, en última instancia, de dar continuidad al sistema capitalista. De hecho, la transformación en curso apunta hacia una redistribución aún más injusta de la riqueza junto con un endurecimiento de las herramientas represivas. Debemos tener en cuenta que tal como están las cosas, el desmoronamiento de la sociedad industrial se dará con nosotras debajo. Por todo ello, no cabe más opción que la de articular una lucha política basada en la auto-organización, ca-

paz de generar un discurso coherente y de aglutinar a gentes diferentes. La creación y coordinación de redes de acción, movilización y debate permitirán llevar a cabo una oposición real que aspire además a superar los estrechos límites impuestos por la legalidad. Aunque las herramientas que ofrece la democracia parlamentaria puedan resultar útiles en primera instancia, para la toma de conciencia y cierta demostración de fuerza, está claro quién reparte las cartas. En cuanto el IUDFNLQJDGTXLHUDGHÀQLWLYDPHQWHFDUiFWHUHVWUDWpJLFR se pondrá en marcha toda la maquinaria mediática, represiva y legislativa que permita al progreso abrirse paso entre nuestras tierras. En este sentido, las moratorias que se van sucediendo en diferentes países a nuestro alrededor tienen como objetivo único el ganar algo de tiempo para limpiar y poner a punto los engranajes del entramado impositivo. Por si a alguien no le había quedado claro, la democracia sólo se comporta como tal con aquellas que deciden someterse a su tutela.

Baiona

I

. !

5 Géminis Arquetu

Angosto

Bizkaia

2 Valderredible

Bigüenzo

Lore

Saia

3

Donibane Garazi

Sustraia

Guipúzcoa

D E Alava

D E E D .Vitoria-Gasteiz D E Enara Araba! D D E E Usoa

5

Sedano

Leni

Zuberoa

Gipuzkoa

5

Pegaso

Iruña . !

Navarra

Quimera

Lora Basconcillos-H Permisos y sondeos de exploración

Maule-Lextarre . !

Mirua

1 Urraca

km

Nafarroa . Beherea !

Landarre

Usapal

Bezana Pisuerga

. !

Vizcaya

4

20

Lapurdi

Lurra

. !

Luena

10

Donostia

Bilbo

PROYECTO GRAN ENARA

Cantabria

0

Libra Nafarroa

Berdún

Rojas Huermeces

Permiso concecido

6

Permiso solicitado

Ebro-A

Huesca

Burgos

Permisos limítrofes

Ebro-B

Ebro-C

Ebro-D

Cameros-2

Rioja (La)

D E

Palencia 1

Ebro-E

Sondeo de exploración en trámite

Solicitantes y Concesionarios 1

SHESA, Petrichor Euskadi Coöperatief y Cambria

5

Palencia 2 Trofagás hidrocarburos 3 Palencia 4 3 5 6 Valladolid

Soria

SHESA y Petrichor Euskadi Coöperatief

Aquiles

Zaragoza

Burgos 4

SHESA Frontera Energy Co SHESA, Unión Fenosa, Oil and Gas Skills

Fuentes: IGN France, CNIG, BOE http://www.fracturahidraulicano.wordpress.com Cartografía: acuifer cc

62


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Una polĂ­tica energĂŠtica para un mundo finito Florent Marcellesi*

Estamos viviendo una crisis energĂŠtica y climĂĄtica profunda. Por un lado, el cambio climĂĄtico es una realidad ya presente en nuestro dĂ­a a dĂ­a y las Ăşltimas cumbres climĂĄticas, por desgracia, no han tomado ninguna decisiĂłn de calado que permita contener el aumento de temSHUDWXUDSRUGHEDMRGHORVJUDGRVDOĂ&#x20AC;QDOGHOVLJOR;;, WDO\FRPRORKDVROLFLWDGRODFRPXQLGDGFLHQWtĂ&#x20AC;FDLQWHUnacional. Por otro lado, estamos llegando -o ya hemos superado- el techo del petrĂłleo, es decir su producciĂłn mĂĄxima y ademĂĄs la demanda del oro negro -empujada por los paĂ­ses emergentes- supera con creces la oferta disponible. Dicho de otro modo, la era del petrĂłleo barato, abundante y de buena calidad, base de la globalizaciĂłn y de nuestras sociedades, se ha terminado. En este contexto, la principal respuesta de los gobiernos y de las transnacionales es clara: no tocar el modelo de producciĂłn y de consumo de las sociedades opulentas y buscar nuevas fuentes energĂŠticas, a cualquier precio social y medioambiental. AdemĂĄs de la producciĂłn a gran escala de agrocombustibles para dar de comer a los automĂłviles, la explotaciĂłn de yacimientos no convencionales entra en esta dinĂĄmica de huida hacia adelante y azota el mundo entero: Estados-Unidos, China, Argentina, SudĂĄfrica, Europa y Euskadi... La guerra energĂŠtica se expande y el fracking para extraer gas no

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convencional no es mĂĄs que una de sus expresiones. Sin embargo, los poderes polĂ­ticos y econĂłmicos dominantes olvidan seĂąalar un dato importante: es imposiEOHOXFKDUGHIRUPDHĂ&#x20AC;FLHQWHFRQWUDHOFDPELRFOLPiWLFR y la depredaciĂłn de los combustibles fĂłsiles sin cuestionar profundamente la economĂ­a de crecimiento. De hecho, dos estudios recientes nos recuerdan algunas evidencias. Por un lado, una investigaciĂłn norte-ameULFDQDFRQĂ&#x20AC;UPDTXHHOFUHFLPLHQWRHFRQyPLFRHVHOSULPHUIDFWRUTXHLQĂ X\HHQHODXPHQWRGHJDVHVGHHIHFto invernadero1. De hecho, segĂşn otros cĂĄlculos2, para evitar un aumento de temperatura de mĂĄs de dos grados, y teniendo en cuenta una continua mejora de la HĂ&#x20AC;FLHQFLDHQHUJpWLFDHO3,%PXQGLDOWHQGUtDTXHEDMDU mĂĄs de un 3% cada aĂąo, es decir hasta un 77% entre hoy y 2050. Segundo, una investigaciĂłn de la Universidad de Valladolid deja claramente en evidencia que el crecimiento econĂłmico implica un aumento correlativo de la demanda del petrĂłleo3. A su vez, seĂąalemos que la presiĂłn sobre los precios de los hidrocarburos debido a la escasez, la fuerte demanda y a la especulaciĂłn, merma el crecimiento que tanto necesita el sistema econĂłmico... Por tanto, la dependencia de la energĂ­a fĂłsil lleva a la sociedad a oscilar de forma esquizofrĂŠnica entre la depredaciĂłn feroz de los recursos energĂŠticos y


la recesiĂłn econĂłmica con consecuencias sociales brutales. Como concluye la investigaciĂłn de Valladolid, el mensaje ya no es â&#x20AC;&#x153;no se debe seguir porque es perjudicial para el planetaâ&#x20AC;?, sino que simplemente â&#x20AC;&#x153;no es posibleâ&#x20AC;? seguir por este camino. Ante este panorama global, el reto estĂĄ en cambiar nuestro modelo econĂłmico en general y energĂŠtico en particular, hacia un nuevo paradigma capaz de afrontar a la vez el cambio climĂĄtico y el techo del petrĂłleo. En este camino, necesitamos objetivos y prioridades claras: una reducciĂłn en 2020 del 40% de las emisiones de CO2, la disminuciĂłn de la demanda total de energĂ­a en un 30% para 2020 respecto a 2007 y el 100% de producciĂłn energĂŠtica a travĂŠs de fuentes renovables en 20404. A nivel energĂŠtico, estas metas se pueden DOFDQ]DU JUDFLDV D XQD VHULH GH DOWHUQDWLYDV HĂ&#x20AC;FDFHV \ seguras: la gestiĂłn de la demanda que implica cuotas de consumo y emisiones mĂĄximas asĂ­ como una tasa FDUERQRSDUDODLQGXVWULDXQDSODQLĂ&#x20AC;FDFLyQDPELFLRVD hacia la reducciĂłn del consumo energĂŠtico, una fuerte LQYHUVLyQHQHQHUJtDVUHQRYDEOHV\HĂ&#x20AC;FLHQFLDHQHUJpWLca, asĂ­ como la descentralizaciĂłn de la producciĂłn para que consumamos localmente lo que producimos localPHQWHHOLQFHQWLYRGHODXWRFRQVXPR\ODDXWRVXĂ&#x20AC;FLHQcia energĂŠtica de los barrios y pueblos, el premio a las pequeĂąas instalaciones de energĂ­a renovable, la eliminaciĂłn de las subvenciones, directas e indirectas, a los combustibles fĂłsiles. AdemĂĄs, recordemos que, segĂşn el informe â&#x20AC;&#x2DC;Cambio Global EspaĂąa 2020/50. EnergĂ­a,

economĂ­a y sociedadâ&#x20AC;&#x2122; de la Universidad Complutense de Madrid, se podrĂ­a prescindir totalmente de la energĂ­a nuclear sin afectar a la seguridad de suministro de energĂ­a elĂŠctrica en un tiempo razonable. MĂĄs allĂĄ de las cuestiones energĂŠticas, lo que necesitamos es construir una sociedad donde seamos felices dentro de los lĂ­mites ecolĂłgicos del planeta, sin necesidad de recurrir al crecimiento. Esta â&#x20AC;&#x153;prosperidad sin FUHFLPLHQWRÂľVLJQLĂ&#x20AC;FDXQDDSXHVWDĂ&#x20AC;UPHSRUODUHORFDlizaciĂłn de la economĂ­a, los circuitos cortos de producciĂłn y consumo, la soberanĂ­a alimentaria, la agroecologĂ­a, un urbanismo y una movilidad sostenibles... 6LJQLĂ&#x20AC;FDUHSHQVDUQXHVWUDRUJDQL]DFLyQVRFLDO\QXHVtra relaciĂłn con la naturaleza para que las generaciones presentes y futuras, tanto en el Norte como en el Sur SRGDPRVYLYLUELHQHQXQSODQHWDĂ&#x20AC;QLWR 1 JosĂŠ A. Tapia Granados, Edward L. Ionides, Ă&#x201C;scar Carpintero (2012): Climate change and the world economy: short-run determinants of atmospheric CO2. Environmental Science & Policy. 2 Marcellesi, Florent (2011): â&#x20AC;&#x153;Las sirenas del crecimientoâ&#x20AC;?, PĂşblico, 2308-2011. 3 Margarita Mediavilla, Carlos de Castro, IĂąigo CapellĂĄn, Luis Javier Miguel, IĂąaki Arto, Fernando Frechoso: La transiciĂłn hacia energĂ­as renovables: lĂ­mites fĂ­sicos y temporales, Escuela de IngenierĂ­as Industriales, Universidad de Valladolid. MĂĄs informaciĂłn: http://www. eis.uva.es/energiasostenible/?p=405 4 En el sector elĂŠctrico, vĂŠase el informe â&#x20AC;&#x153;Propuesta ecologista de generaciĂłn elĂŠctrica para 2020â&#x20AC;? (2011) de Ecologistas en AcciĂłn.

* Florent Marcellesi es miembro de Desazkundea y de Equo. KWWSĂ RUHQWPDUFHOOHVLHX fmarcellesi@no-log.org

3pUGLGDGHJODFLDUHVSRUHIHFWRGHOFDPELRFOLPiWLFRHQHOQRUWHGH((88)RWR(FRĂ LJKW

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Hay alternativas al fracking. ÂĄPongĂĄmonos manos a la obra! Julio Barea*

Es evidente que el fracking implica alteraciones sobre el medio y el modo de vida de las personas que viven en los alrededores de las zonas en explotaciĂłn. Los casos de los estados de Texas y Pennsylvania son realmente esclarecedores de las consecuencias del fracking. Ă&#x2030;ste provoca, entre otros, contaminaciĂłn de las aguas subterrĂĄneas, terremotos inducidos y emisiones de gas metano a la atmĂłsfera. Algunas de estas emisiones terminan alcanzando los pozos, depĂłsitos y la red de abastecimiento de agua potable. En resumen, que los problemas que causa son mucho mayores que los que resuelve. &RQRFHU\FXDQWLĂ&#x20AC;FDUSRUHMHPSORODVIXJDVGHPHWDQR a la atmĂłsfera, es muy importante y estĂĄ cuestionando ya a la industria del fracking quien siempre ha asegurado que estas emisiones son inferiores al 2%. Sin embargo, un reciente estudio de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y de la Universidad de Colorado, en Boulder, determina que en el ĂĄrea conocida como la cuenca Denver-Julesburg (EE.UU.) las

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fugas son del 4%, sin incluir las pĂŠrdidas adicionales en el sistema de tuberĂ­as y distribuciĂłn. Esto es mĂĄs del doble de lo anunciado. Cabe recordar que el metano tiene una capacidad como gas de efecto invernadero 25 veces superior al diĂłxido de carbono. /RV SURPRWRUHV GHO IUDFNLQJ GHĂ&#x20AC;HQGHQ TXH HO XVR GH este gas permitirĂ­a ser mĂĄs independientes energĂŠticamente y disminuir la quema de carbĂłn. Sin embargo, los expertos determinan que, a menos que las tasas de fuga de metano extraĂ­do por esta tĂŠcnica, se pueda mantener por debajo del 2%, la sustituciĂłn de este JDVSRUHOFDUEyQQRHVXQPHGLRHĂ&#x20AC;FD]SDUDUHGXFLUOD magnitud del cambio climĂĄtico en el futuro (SegĂşn el estudio estadounidense del aĂąo 2011, de Tom Wigley, del Centro para la InvestigaciĂłn AtmosfĂŠrica -NCAR-). Otro motivo mĂĄs para descartar la explotaciĂłn este tipo de gas y apostar por las energĂ­as renovables. Estos efectos, por si solos, deberĂ­an servir para prohibir el fracking. Pero como en otros casos, el lobby de una industria poderosa arropada por algunos polĂ­ticos


estĂĄ intentando imponer algo que realmente no necesitamos. SegĂşn sus promotores el gas metano extraĂ­do mediante fracking pretende ser la nueva soluciĂłn a nuestros problemas energĂŠticos y permitirĂ­a disminuir nuestra dependencia del exterior impulsando la economĂ­a y creando miles de empleos. Hay que decir que estos mismos argumentos se han usado para intentar promover nuevas centrales nucleares, construir una reĂ&#x20AC;QHUtDHQ%DGDMR]ROOHQDUODJHRJUDItDGHLQFLQHUDGRras de residuos (segĂşn la industria, plantas de reciclaje energĂŠtico). Afortunadamente se ha demostrado que HUDQDĂ&#x20AC;UPDFLRQHVLQFLHUWDV\FRQLQWHUHVHV La respuesta a nuestra dependencia energĂŠtica pasa por apostar e invertir dinero en impulsar fuentes renovables de generaciĂłn de energĂ­a. No en dedicar fondos pĂşblicos en apoyar tĂŠcnicas sucias, obsoletas y destinadas a seguir produciendo y agravando el cambio climĂĄtico. Los informes realizados por Greenpeace, Renovables 2050, 100% Renovables y EnergĂ­a 3.0 demuestran que para Euskadi es viable, econĂłmica, tĂŠcnica y ambientalmente y a nivel de ocupaciĂłn del territorio, abastecerse de energĂ­as limpias. Tanto es asĂ­, que poGUtDVHUDXWRVXĂ&#x20AC;FLHQWHHQSDUDWRGDVXGHPDQGD

elĂŠctrica (21 TWh/aĂąo) solo con energĂ­a termosolar o con eĂłlica terrestre. Es mĂĄs, podrĂ­a satisfacer casi dos veces la â&#x20AC;&#x153;demanda energĂŠtica totalâ&#x20AC;? proyectada para ese mismo aĂąo (81 TWh/aĂąo) usando diversas tecnologĂ­as como: solar termoelĂŠctrica (5,79 veces la demanda), HyOLFD WHUUHVWUH   IRWRYROWDLFD HQ HGLĂ&#x20AC;FLRV   olas (0,50), chimenea solar (0,41), eĂłlica marina (0,39), solar fotovoltaica con seguimiento (0,23), biomasa residual y biogĂĄs (0,12), geotĂŠrmica (0,012), hidroelĂŠctrica  (QGHĂ&#x20AC;QLWLYDXQDPSOLRDEDQLFRGHSRVLELOLdades a las que solo es necesario apoyar. Es el momento de ponerse manos a la obra con las energĂ­as renovables y sacarles todo el potencial que tienen, la sociedad asĂ­ lo pide. En contraposiciĂłn a ello, el fracking es otro negocio que intenta poner sus garras sobre los escasos recursos del planeta que quedan. Sus defensores nos prometen importantes ventajas incluso para el medio ambiente. Y otra vez, comprobamos, que detrĂĄs se esconde mucho mĂĄs de lo que aparentemente nos cuentan. Una cuestiĂłn puramente econĂłmica, de la que ya existen denuncias por especulaciĂłn y de estar creando una burbuja con la que hacer negocio. * Julio Barea es responsable de la campaĂąa de energĂ­a y cambio climĂĄtico de Greenpeace.

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Los lĂ­mites de las energĂ­as renovables Carlos de Castro Carranza*

Los enormes costes ambientales y sociales del uso de las energĂ­as fĂłsiles y nucleares hacen necesaria una transiciĂłn rĂĄpida en tĂŠrminos histĂłricos hacia un modelo energĂŠtico basado en energĂ­as renovables. El pico del petrĂłleo convencional y relativamente barato es cosa del pasado y tratar de sustituirlo por combustibles lĂ­quidos no convencionales es caro y estĂĄ resultando un quebradero de cabeza medioambiental. A este pico y posterior descenso de la producciĂłn de petrĂłleo le seguirĂĄ el del gas natural convencional la dĂŠcada que viene, y sustituir una parte de sus usos por carbĂłn u otras fuentes mĂĄs contaminantes fĂłsiles, es fruto de la desesperaciĂłn por mantener un modelo energĂŠtico a todas luces obsoleto; en este sentido, las tĂŠcnicas de fracking se estĂĄn convirtiendo en el mejor

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ejemplo de esa absurda desesperaciĂłn por araĂąar la ĂşlWLPDJRWDGHHQHUJtDSHURTXHĂ&#x20AC;QDOPHQWHHVWDPELpQ una vĂ­a sin salida. El uranio es una fuente tambiĂŠn no renovable, y mientras se esperan milagros energĂŠticos que nunca llegan, como la fusiĂłn nuclear, desde el punto de vista geolĂłgico tiene los mismos problemas que los combustibles fĂłsiles. Incluso para mantener un porcentaje pequeĂąo de nuestro consumo energĂŠtico global (menos del 3%), las centrales nucleares competirĂĄn por un uranio que pasarĂĄ su pico de producciĂłn antes de la mitad del presente siglo. Pretender que se expanda este tipo de energĂ­a simplemenWHVLJQLĂ&#x20AC;FDUtDDFRUWDUODYLGDGHODVFHQWUDOHVQXFOHDUHV pues acercarĂ­amos el pico del uranio en el tiempo tanto como pretendiĂŠramos expandir esta industria.


A estas alturas pues, la transición energética renovable no sólo es necesaria desde el punto de vista ambiental y social, es algo que no tiene remedio, va a ocurrir necesariamente y lo haremos en el presente siglo. Los defensores de las energías renovables vemos que éstas no han tenido los mismos apoyos políticos y económicos que el resto de energías. Sin embargo, el entusiasmo que despiertan las energías renovables en amplios sectores de la población, principalmente debido a su menor impacto ambiental, no nos debe llevar a pensar que la transición “verde” será sencilla e incluso posible como una simple continuación de nuestro modelo económico y social. El potencial teórico de las energías renovables es enorme, basta con pensar que la Tierra absorbe unas cien mil veces más energía del Sol que la que usa la humanidad. Pero el potencial accesible a la humanidad es muchísimo menor. Además, a diferencia de las energías fósiles y nucleares, la biosfera emplea energía renovable (sol, vientos, mareas, etc.) para su funcionamiento. Esto nos indica que no deberíamos utilizar y dejar inservible un porcentaje importante de las formas energéticas que emplea la biosfera si no queremos tener también problemas ecológicos tan graves como los que generan los residuos nucleares o el cambio climático.

La energía del viento Potenciales eólicos publicados en la literatura cientíÀFD GDQ FRPR UHVXOWDGR TXH GHVGH HO SXQWR GH YLVWD tecnológico podríamos transformar en electricidad incluso más energía que toda la que consumimos ahora en todas sus formas. Sin embargo, para nuestro equipo de investigación y algún otro grupo, las metodologías empleadas hasta hace muy poco adolecían de un problema fundamental, y es que despreciaban la energía detraída del viento por los molinos (no se conservaba la energía, violando el primer principio de la termodinámica). Una forma de partir de la conservación de la energía es con una metodología top-down (de arriba hacia abajo), de tal forma que calculemos la energía de todos los vientos del mundo a las alturas accesibles a los molinos eólicos. A partir de esa energía, excluimos la energía de los vientos a las que no es factible acceder, como por ejemplo, la que sopla en aguas oceánicas profundas, en el continente Antártico, en ciudades, bosques tropicales, etc. Después calculamos cuánta de la energía eólica de sitios accesibles es interesante para poner parques eólicos (excluimos sitios donde sopla poco viento al año) y de aquí, estimamos cuánta energía podríamos transformar en electricidad al año. Nuestro resultado es que el potencial eólico de producción eléctrica mundial es de menos de la mitad de la energía eléctrica que ya producimos o de poco más del 5% de la energía que ya pasa por manos humanas. No está mal, porque su desarrollo al máximo calculado supondría ampliar 20 veces lo ya instalado hasta ahora.

La energía solar eléctrica El mismo entusiasmo suscitado por la energía eólica quizás sea la causa de que el potencial solar eléctrico también se haya sobrestimado. Cuando se calcula la energía eléctrica producida por parques reales fotovoltaicos o de concentración solar, nos encontramos que por cada vatio generado, las necesidades de terreno necesario son entre 4 y 8 veces mayores que las que se suelen encontrar en los análisis de los potenciales tecnológicos solares. Este resultado implica que en el mundo real las necesidades de terreno que requiere esta industria podrían competir con otros usos (bosques, urbanización, agricultura, etc.) si no se usan terrenos considerados marginales o desiertos cálidos. Pero este resultado implica también que las necesidades de infraestructuras que requiere esta industria son bastante mayores que las proyectadas, de tal forma que tendríamos que poner más infraestructuras en desiertos cálidos que en las zonas donde solemos poner las que no son infraestructuras energéticas (ciudades, carreteras, etc.). Esto parece un futurible tan lejano como puede resultarnos la fusión nuclear. Además, difícilmente podemos conseguir los minerales que, aparte del abundante silicio, emplean estas tecnologías para escalarlas a los usos actuales de combustibles fósiles. Nuestros primeros resultados arrojan que el potencial tecnológico para la energía solar eléctrica andaría en la horquilla de entre la calculada para la eólica y algo más de 4 veces más.

El resto de energías renovables La biomasa no es una opción viable en ningún caso. Aunque hoy la biomasa nos proporciona aproximadamente el 10% de la energía, esto lo hacemos a costa de un uso claramente insostenible (deteriorando tierras, deforestando, etc.). Las nuevas tecnologías, como los biocombustibles, no solo no son factibles a gran escala, sino que ya están compitiendo por usos esenciales como bosques y agricultura para alimentación humana. De nuevo un análisis crítico de los potenciales publicados frecuentemente en la literatura, arroja que los potenciales se exageran y que criterios de sostenibilidad bien aplicados darían como resultado que en la transición energética deberemos utilizar menos que lo que usamos ahora. La energía solar térmica es una opción interesante que en zonas urbanas podría suplir una parte (entre el 10 y el 50%) de nuestras “necesidades” actuales de calor y refrigeración en todo momento; suplir la necesidad de calor en verano en Europa con sol es relativamente fácil, pero no lo es en invierno pues los sistemas solares térmicos se montan para que den un promedio adecuado a lo largo del año; sin embargo, muchos días en invierno necesitan otros sistemas de energía para suplir la carencia de sol. Este problema de intermitencia y falta de almacenamiento es universal para las energías renovables (salvo la biomasa y la hidroelectriciad).

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En cuanto a las energĂ­as del mar (olas, mareas, gradiente tĂŠrmico, etc.), un anĂĄlisis top-down parecido al hecho para la eĂłlica arroja un resultado deprimente: salvo a nivel muy local y puntual, podemos despreciar su contribuciĂłn futura en un contexto global. La geotĂŠrmica nos puede proporcionar calor y electricidad. Sin embargo, salvo que utilicemos tĂŠcnicas que podrĂ­an ser tan peligrosas como las tĂŠcnicas del fracking, solo en regiones muy localizadas su desarrollo SXHGH VHU VLJQLĂ&#x20AC;FDWLYR \ D HVFDOD JOREDO SURGXFLUiQ menos que lo que producirĂĄ el viento. Por Ăşltimo nos queda la energĂ­a hidrĂĄulica, sobre-explotada en muchos paĂ­ses desarrollados y en expansiĂłn en muchos de los llamados en vĂ­as de desarrollo. El potencial calculado para esta energĂ­a podrĂ­a duplicar su uso actual con fuertes dudas de su sostenibilidad ambiental.

ConclusiĂłn Si no queremos que las energĂ­as renovables se conviertan tambiĂŠn en paradigmas de insostenibilidad ambiental, no las podremos forzar muy por encima de ODPLWDGGHOFRQVXPRDFWXDOGHHQHUJtD(VWRVLJQLĂ&#x20AC;FD que la transiciĂłn necesaria hacia las energĂ­as renovables a lo largo del presente siglo vendrĂĄ dada con la adaptaciĂłn a un decrecimiento del consumo energĂŠtico global en un mundo que ahora es muy desigual entre unas personas y otras. La transiciĂłn energĂŠtica requerirĂĄ pues no solo de la tecnologĂ­a â&#x20AC;&#x153;verdeâ&#x20AC;? sino de profundos cambios sociales, polĂ­ticos y econĂłmicos. Cambios que ninguna economĂ­a basada en el crecimiento (como el capitalismo) puede realizar. Para continuar y profundizar: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/ http://aerlin.bubok.com * Grupo de EnergĂ­a y DinĂĄmica de Sistemas. Universidad de Valladolid.

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4 Perforando nuestro entorno

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INTRODUCCIÓN

A

raba no es el único territorio bajo la amenaza del fracking. Existen permisos de investigación de hidrocarburos, solicitados y/o concedidos, en muchos otros lugares del Estado. Más allá de Araba y Euskal Herria, Palencia, Burgos, Soria, La Rioja, Cantabria, etc. son otros lugares cercanos amenazados por la implantación de proyectos para la búsqueda de hidrocarburos. Y la lista de territorios afectados por la amenaza de perforaciones crece sin parar por toda la península ibérica. Sin perder de vista el amplio marco de afección territorial que pueda tener la intención de expandir el fracking como método para exprimir los últimos recursos fósiles de nuestro entorno, nos centraremos de manera especial en la situación de Araba por ser nuestro ámbito principal de trabajo. Por tratarse del proyecto cuyos plazos están más avanzados y donde, por lo tanto, pudiera iniciarse el comienzo de las obras, en este apartado haremos especial hincapié, a través del primero de los artículos, sobre el Proyecto Gran Enara, que afecta principalmente a Araba, pero también a Burgos, Bizkaia, Nafarroa y Cantabria. El segundo de los artículos, adaptación de una charla de Aitor Urresti, ahonda en las razones para que Araba sea hoy día escenario de esta nueva búsqueda de hidrocarburos y el tercero, a cargo de Kepa Baquedano, autor del libro “La búsqueda del petróleo en Álava”, realiza un repaso histórico de esta búsqueda en nuestro territorio desde principios del siglo XX hasta nuestros días. Posteriormente se presenta un reportaje con UAGA (Unión de Agricultores y Ganaderos Alaveses) y ACOA-AKA (Asociación de Concejos de Alava) en el que se analiza en primera persona la afección que la implantación del fracking puede tener sobre el sector primario de Araba y la soberanía alimentaria. Terminamos con un apunte acerca del papel del gas en la política energética vasca.

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El proyecto Gran Enara Fracking Ez Araba

El 14 de octubre de 2011, el lehendakari Patxi Lopez realizĂł el anuncio del hallazgo de 184,5 bcm -184.500 millones de metros cĂşbicos- de gas natural no convencional en el subsuelo alavĂŠs, en lo que denominĂł el yacimiento Gran Enara. Desde entonces muchas han sido las novedades que se han ido dando en torno a este proyecto, pero las intenciones del Gobierno Vasco (a travĂŠs de la Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi, S.A., SHESA) de iniciar la exploraciĂłn de este supuesto yacimiento son bastante anteriores. Se iniciaron en 2005. A continuaciĂłn trataremos de explicar los pasos que se han dado desde entonces y la situaciĂłn en la que se encuentra el proyecto actualmente.

ÂżQuĂŠ es Gran Enara? Gran Enara es el nombre que recibe el conjunto de 5 permisos de investigaciĂłn de hidrocarburos tramitados SRUVHSDUDGR\XQLĂ&#x20AC;FDGRVXQDYH]WRGRVHOORVIXHURQ concedidos. En la tabla de la pĂĄgina siguiente se pueden observar los permisos que conforman Gran Enara, los ĂĄmbitos territoriales a los que afectan, las fechas en las que fueron solicitados y concedidos y las empresas concesionarias en la actualidad. En el momento en que se concedieron los permisos de investigaciĂłn Enara, Usapal, Mirua y Usoa, la propie-

dad de los mismos era al 100% de SHESA, empresa propiedad del Ente Vasco de la EnergĂ­a, que es una Sociedad PĂşblica perteneciente al Departamento de Industria, InnovaciĂłn, Comercio y Turismo del Gobierno Vasco. El caso del permiso de investigaciĂłn Angosto I era algo diferente ya que en el Real Decreto que otorgaba la concesiĂłn del permiso, se establecĂ­an los porcentajes de participaciĂłn de tres empresas: Â&#x2021; SHESA: 42,82%. Â&#x2021; Cambria Europe, Sucursal en EspaĂąa: 35,29%. Â&#x2021; Heyco Energy Holdings Limited: 21,88%. Posteriormente al anuncio del lehendakari, en el que ya se hablo de un consorcio de empresas encargado de los trabajos de exploraciĂłn, se publicĂł en el BOE la cesiĂłn de titularidad de los permisos restantes, de tal manera que SHESA cedĂ­a mĂĄs del 50% de su parWLFLSDFLyQ HQ ORV SHUPLVRV DVt FRPR HQ ORV EHQHĂ&#x20AC;FLRV TXHGHHOORVSXGLHUDQREWHQHUVH(OUHSDUWRĂ&#x20AC;QDOGHORV porcentajes es muy similar al ya acordado en Angosto ,TXHWDPELpQVHPRGLĂ&#x20AC;FySDUDDGDSWDUVHDORVQXHYRV porcentajes. Este es, por tanto, el reparto porcentual de las empresas concesionarias del permiso Gran Enara: Â&#x2021; SHESA: 44%. Â&#x2021; Petrichor Euskadi CoĂśperatief UA, Sucursal en

73


Permisos de investigaciรณn y exploraciรณn que conforman el Gran Enara Permiso de investigaciรณn

รmbito territorial

Hectรกreas

Fecha de solicitud

Fecha de resoluciรณn

Organismo que resuleve

Empresas concesionarias

Angosto 1

CAPV (Bizkaia), Castilla y Leรณn y Cantabria

26.119,80

04/04/2005

19/12/2006

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

SHESA, Petrichor Euskadi y Cambria Europe

Enara

CAPV (Araba) y Castilla y Leรณn

75.852

08/11/2005

24/11/2006

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

SHESA, Petrichor Euskadi y Cambria Europe

Usapal

CAPV (Araba), Castilla y Leรณn y Cantabria

74.934

12/01/2007

18/01/2008

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

SHESA, Petrichor Euskadi y Cambria Europe

Mirua

CAPV (Araba y Bizkaia) y Castilla y Leรณn

75.240

12/01/2007

18/01/2008

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

SHESA, Petrichor Euskadi y Cambria Europe

Usoa

CAPV (Araba), Castilla y Leรณn y Nafarroa

72.691,50

12/01/2007

18/01/2008

Ministerio de Industria, Turismo y Comercio

SHESA, Petrichor Euskadi y Cambria Europe

ยฟExisten otros permisos de investigaciรณn cercanos?

Espaรฑa (empresa subsidiaria de Heyco Energy Group): 36%. ย‡ Cambria Europe Inc, Sucursal en Espaรฑa (filial de True Oil): 20%. De esta manera, el permiso Gran Enara ocupa actualPHQWH XQD VXSHUร€FLH GH  KHFWiUHDV HQ ORV territorios de Araba, principalmente, pero tambiรฉn de Burgos, Cantabria, Bizkaia y Nafarroa.

Sรญ. Solamente en Araba, ademรกs de los permisos Enara, Mirua, Usapal y Usoa que conforman el permiso Gran Enara junto con Angosto I, aunque รฉste no tiene incidencia territorial en Araba, hay otros 5 permisos de investigaciรณn concedidos y 3 solicitados (ver mapa).

I Saia

Luena OKONDO ARTZINIEGA

PROYECTO GRAN ENARA

Usapal

Landarre

Lore

Bizkaia

LAUDIO / LLODIO

Sustraia

0

5

10

4

km

Gipuzkoa

AYALA / AIARA

Angosto

ARAMAIO

AMURRIO

Bezana

3

Mirua ZUIA

LEGUTIANO

ZIGOITIA

URKABUSTAIZ

1

ENARA 3 SIERRA BRAVA DE BADAYA DKUARTANGO E ENARA 7 ENARA 4 D E E D

Bigรผenzo

5

Urraca

Permisos Valderredible

y sondeos de exploraciรณn

VALDEGOVรA

Enara Aร‘ANA

Permiso concecido

2

Permiso solicitado

ARRAZUA-UBARRUNDIA BARRUNDIA

Vitoria-Gasteiz D E

! . Araba

IRURAIZ-GAUNA

ELBURGO / BURGELU IRUร‘A OKA ALEGRรA-DULANTZI ENARA 11 / IRUร‘A ENARA 1 VITORIA-GASTEIZ DE OCA SALVATIERRA / AGURAIN ENARA 2

D E

D E

Usoa

RIBERA ALTA

LANTARร“N

Lora

HARANA / VALLE DE ARANA

5

Libra

5

Sondeo de exploraciรณn en trรกmite

Pegaso

PARZONERรA DE ENTZIA

ARRAIA-MAEZTU

RIBERA BAJA / ERRIBERA BEITIA ARMIร‘ร“N

Permisos limรญtrofes

D E

ZALDUONDO ASPARRENA

ENARA 5

BERNEDO

BERANTEVILLA

CAMPEZO / KANPEZU

Sedano COMUNIDAD DE LAร‘O, PIPAON Y PEร‘ACERRADA PEร‘ACERRADA-URIZAHARRA LAGRรN LABASTIDA / BASTIDA ZAMBRANA

Rojas

Solicitantes y Concesionarios 1 Huermeces 2

SHESA, Petrichor Euskadi Coรถperatief y Cambria Trofagรกs hidrocarburos

3

SHESA y Petrichor Euskadi Coรถperatief

4

SHESA

Leni 5 6

Ebro-B

Ebro-D

Ebro-C

Frontera Energy Co SHESA, Uniรณn Fenosa, Oil and Gas Skills

6

Nafarroa KRIPAN

Yร‰CORA / IEKORA SAMANIEGO ELVILLAR LEZA OYร“N-OION / BILAR VILLABUENA LANCIEGO / LANTZIEGO DE รLAVA / MOREDA DE รLAVA ESKUERNAGA LAGUARDIA BAร‘OS DE EBRO / MAร‘UETA

Ebro-E

ELCIEGO LAPUEBLA DE LABARCA

Ebro-A

Fuentes: IGN France, CNIG, BOE http://www.fracturahidraulicano.wordpress.com Cartografรญa: acuifer cc

74


Considerando todos los permisos de investigaciĂłn, tanto los que se engloban dentro de Gran Enara como los que no, el 88% del territorio alavĂŠs se encuentra afectado por algĂşn permiso concedido o solicitado.

ÂżQuĂŠ labores se estĂĄn desarrollando en Gran Enara? La siguiente fase a la concesiĂłn de permisos de investigaciĂłn de hidrocarburos es la solicitud de perforaciĂłn de pozos de exploraciĂłn y explotaciĂłn en los ĂĄmbitos delimitados. El 10 de diciembre de 2008, SHESA remitiĂł a la DirecciĂłn General de Calidad y EvaluaciĂłn e Impacto Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente la documentaciĂłn ambiental del proyecto inicial de 16 pozos para exploraciĂłn de hidrocarburos, sondeos Enara 1 a 16, para determinar su sometimiento a procedimiento de evaluaciĂłn de impacto ambiental. La citada DirecciĂłn es quien debe tomar una decisiĂłn al respecto (por tratarse de permisos que afectan a mĂĄs de una Comunidad AutĂłnoma) y para ello consultĂł el 5 de marzo de 2009 a diferentes organismos e instituciones, previsiblemente afectados por el proyecto inicial, para que se pronunciasen sobre la necesidad, o no, de dicha evaluaciĂłn. Entre los organismos consultados destacan diferentes Direcciones del Gobierno Vasco, la Junta de Castilla y LeĂłn y del Ministerio de Medio Ambiente, la Agencia Vasca del Agua, los ayuntamientos de Vitoria-Gasteiz, IruĂąa Oka y Kuartango, asĂ­ como diferentes asociaciones â&#x20AC;&#x153;ecologistasâ&#x20AC;?. Fueron muchos los organismos que no contestaron: Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, las Direcciones de Calidad Ambiental, de OrdenaciĂłn del 7HUULWRULR\GH3ODQLĂ&#x20AC;FDFLyQ(YDOXDFLyQ\&RQWURO$Pbiental del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco y todas las asociaciones. Pero hubo tam-

biĂŠn organismos afectados, como la DiputaciĂłn Foral de Araba y los Concejos, a quienes no se les preguntĂł sobre las afecciones que consideraban. El 19 de junio de 2009, la DirecciĂłn General de Calidad y EvaluaciĂłn Ambiental trasladĂł a SHESA las sugerencias recibidas, en base a las cuales se estimaba necesaria la evaluaciĂłn de impacto ambiental del proyecto de exploraciĂłn de 16 pozos. El 23 de junio de 2009, SHESA comunicĂł a la DirecciĂłn oportuna que renunciaba a la perforaciĂłn de 15 de los 16 pozos inicialmente previstos, manteniendo la realizaciĂłn de un solo pozo, el Enara 16. (O  GH RFWXEUH VH QRWLĂ&#x20AC;Fy XQD QXHYD PRGLĂ&#x20AC;FDFLyQ del proyecto por la cual se realizarĂ­an dos perforaciones desde un Ăşnico emplazamiento, eran de los pozos Enara 16A y 16B. Los que hoy se conocen como Enara 1 y Enara 2, ubicados en las cercanĂ­as de Subijana de Ă lava. Cabe recordar que el ĂĄmbito propuesto se encuentra dentro del espacio considerado inicialmente como Parque Natural de Montes de Vitoria, en cuya declaraciĂłn trabajan distintas administraciones. Mediante resoluciĂłn de la SecretarĂ­a de Estado de Cambio Climatico del 1 de marzo de 2010, se decide no someter estos dos pozos a evaluaciĂłn de impacto ambiental, reconociĂŠndose en la propia resoluciĂłn: â&#x20AC;&#x153;La principal medida protectora asumida por el promotor es haber descartado todos los sondeos que afectaban a la Red Natura 2000 y reducir el proyecto al emplazamiento Enara 16 (actualmente Enara 1 y 2) sugerido por los organismos ambientales que queda fuera de cualquier espacio protegidoâ&#x20AC;?. CabrĂ­a pensar que tras ese movimiento, para evitar la evaluaciĂłn de impacto ambiental de los 16 pozos inicialmente previstos, no se tramitarĂ­an nuevas solicitudes, pero nada mĂĄs lejos de la realidad. Una vez

Cuadro resumen de solicitud de pozos POZO

UBICACIĂ&#x201C;N

TĂ&#x2030;RMINO MUNICIPAL

Enara 1 y 2

Subijana de Ă lava

Vitoria-Gasteiz (Araba)

Enara 3

En las cercanĂ­as de Luna

Kuartango (Araba)

Enara 4

Zona Ullibarri IbiĂąa, GereĂąa, Mandoiana

Vitoria-Gasteiz (Araba)

Enara 5

Zona Matauku, Jungitu

Vitoria-Gasteiz (Araba)

Enara 7

Sendadiano

Kuartango (Araba)

Enara 9

Zona Castrobarto

Junta de Traslaloma (Burgos)

Enara 10

Zona Lastras de Latorre

Valle de Losa (Burgos)

Enara 11

Subijana Morillas

Ribera Alta (Araba)

Angosto 1

Espinosa de los Monteros

Espinosa de los Monteros (Burgos)

Espinosa CB1*

Espinosa de los Monteros

Espinosa de los Monteros (Burgos) *Se trata de una reentrada en un antiguo pozo.

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obtenida la resoluciรณn que eximia a los dos primeros pozos (Enara 1 y 2) de este procedimiento, se han ido tramitando nuevas autorizaciones, hasta 9, de nuevos proyectos de perforaciรณn de pozos para el รกmbito de Gran Enara. La informaciรณn acerca de estos pozos es mucho menor. Son conocidas las memorias ambientales que la empresa ha elaborado, pero no hay resoluciones sobre la necesidad de que sean sometidos a evaluaciรณn de impacto ambiental. El pozo Enara 4 es una excepciรณn, ya que el 21 de noviembre de 2011 se emitiรณ una resoluciรณn de la Secretaria de Estado para el Cambio Climรกtico que consideraba innecesaria esta evaluaciรณn para su tramitaciรณn. Para tomar esta decisiรณn en enero de 2011 se realizaron los trรกmites de consultas previas igual que en el caso de los VRQGHRV(QDUD\LGHQWLร€FiQGRVHODVPLVPDVDXVHQcias remarcables (Diputaciรณn Foral de Araba y Concejos afectados). A esta decisiรณn de la Secretaria de Estado se presentaron 653 alegaciones recogidas por la Plataforma Fracking Ez Araba que han sido desestimadas durante la primavera-verano de 2012. En el caso del pozo Enara 3 se ha hecho pรบblico, por parte del Gobierno Vasco y SHESA, aunque no existe

UHVROXFLyQ Rร€FLDO TXH OR FRQร€UPH TXH GHEHUi VHU VRmetido a evaluaciรณn de impacto ambiental por encontrarse en un espacio protegido, el LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) de Arkamo-Gibijo-Arrastaria concretamente. Del resto de pozos tramitados: Enara 5, 7, 9, 10 y 11, Angosto I y Espinosa CB-1, la informaciรณn que se conoce es mรกs escasa. SHESA, la empresa promotora ha solicitado la autorizaciรณn medioambiental de todos los Enara, para lo que la Direcciรณn General de Polรญtica Energรฉtica y Minas del Ministerio de Industria remitiรณ a los organismos implicados las memorias ambientales para determinar la necesidad o no de la evaluaciรณn de impacto ambiental, en diciembre de 2011, para Enara 11 y febrero de 2012 para el resto de pozos. Otro de los aspectos destacados en la tramitaciรณn de estos permisos, es el hecho de que en mรกs de una ocasiรณn, en la informaciรณn remitida a los ayuntamientos o asociaciones, se tramiten los pozos como explotaciรณn y no exploraciรณn. Esto ha sido asรญ por lo menos en los casos de los pozos Enara 7, Enara 11 y Angosto 1. SHESA ha desmentido que en ningรบn caso este tratando de tramitar proyectos de explotaciรณn.

El Salto del Nerviรณn, un espectacular enclave junto al que estรก previsto perforar el pozo Enara 3.

76


Es evidente, por lo tanto, que SHESA no ha cumplido su renuncia a 15 de los 16 pozos inicialmente previstos, ya que en estos momentos nos encontramos con 11 pozos en diferentes estados de tramitaciĂłn. Esto ha llevado a que personas como Abel La Calle Marcos, profesor de la Universidad de AlmerĂ­a y miembro de la FundaciĂłn Nueva Cultura del Agua, hayan denunciado la fragmentaciĂłn de proyectos para evitar la necesidad de realizar la evaluaciĂłn de impacto ambiental: â&#x20AC;&#x153;La fragmentaciĂłn o divisiĂłn de las labores y las obras amparadas en el permiso de investigaciĂłn de hidrocarburos ENARA 1614, en diversos proyectos de sondeos individuales, tramitados de forma separada y secuenciada en el tiempo, sin tomar en consideraciĂłn GHPDQHUDHVSHFtĂ&#x20AC;FDVXVHIHFWRVDFXPXODGRVFRQVWLWXye una actuaciĂłn incompatible con el Derecho comunitario conforme a lo establecido en los artĂ­culos 2.1 y 4.3 en relaciĂłn al Anexo III.1.b) de la Directiva 2011/92/ UE, asĂ­ como a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UniĂłn Europea que los interpretaâ&#x20AC;?1.

del segundo trimestre de 2013, la utilizaciĂłn del fracking un aĂąo mĂĄs tarde, segundo trimestre de 2014, y realizar pruebas de producciĂłn inyectando el gas que se pueda obtener a la red, a travĂŠs del gaseoducto, a partir del cuarto trimestre de 2014. Estas pruebas de producciĂłn pudieran alargarse durante mĂĄs de un aĂąo, en lo que pasarĂ­a a convertirse en una explotaciĂłn del recurso tramitada mediante licencia para la exploraciĂłn. 1 http://www.adta.es/2012articulos/2012%2005%2016%20InfoPHB(QDUDSGI

Los sondeos Enara 1 y 2 La tramitaciĂłn de los sondeos Enara 1 y 2 ha sido la que mĂĄs ha avanzado entre los referidos a Gran Enara, y en torno a ellos se ha generado el mayor nĂşmero de noticias, por ello trataremos de explicar los pasos que se han seguido. Tras la resoluciĂłn de la DirecciĂłn General de PolĂ­tica EnergĂŠtica y Minas que consideraba innecesaria la evaluaciĂłn de impacto ambiental para la realizaciĂłn de ambos sondeos (marzo de 2010), la empresa promotora solicitĂł al Servicio de Planeamiento y GestiĂłn UrbanĂ­stica de Vitoria-Gasteiz la preceptiva licencia municipal de actividad y obras en mayo de 2011. La catalogaciĂłn que establece el Plan General de OrdenaciĂłn Urbana de Vitoria-Gasteiz para la parcela sobre la que se pretendĂ­a actuar hacĂ­a inviable la actividad prevista. Esto ha llevado a SHESA a solicitar, a lo largo de 2012, un cambio en la ubicaciĂłn de la actividad trasladĂĄndola 250 metros a una parcela colindante con una catalogaFLyQFRPSDWLEOH(QEDVHDHVWDPRGLĂ&#x20AC;FDFLyQHO$\XQtamiento de Vitoria-Gasteiz ha estimado que serĂ­a necesaria una nueva solicitud de licencia municipal de actividad y obras. En este trĂĄmite se han emitido otros informes, como el de la DiputaciĂłn Foral de Araba, que exigen a la empresa aportar diferente documentaciĂłn complementaria o la realizaciĂłn de un Ăşnico sondeo para adaptarse al permiso concedido. Mientras tanto, la empresa promotora, SHESA, estĂĄ tratando de que se estime como concedida la licencia de actividad y obras por silencio administrativo, alegando que el Ayuntamiento realiza consideraciones que no le corresponden ya que la solicitud de licenFLDVHUHĂ&#x20AC;HUH~QLFDPHQWHDODUHDOL]DFLyQGHODREUDFLYLO necesaria para la realizaciĂłn de los sondeos. En el plan de actuaciones que SHESA contempla para estos pozos, prevĂŠ el inicio de la perforaciĂłn a partir

Los pozos Enara 1 y 2 se pretenden perforar junto al antiguo pozo de gas Armentia 1, ubicado en Subijana de Ă lava.

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ÂżPor que en Araba?1 Aitor Urresti*

Para empezar, es necesario contextualizar quĂŠ ha pasado en Araba respecto a los hidrocarburos en las Ăşltimas dĂŠcadas. Hay que tener en cuenta que se han hecho un nĂşmero importante de prospecciones. En primer lugar, SRU OD HYLGHQFLDV VXSHUĂ&#x20AC;FLDOHV 6REUH OD WLHUUD SRGHmos encontrar asfalto, que no es otra cosa que petrĂłleo muy espeso y, ademĂĄs, suele ser indicador de que en el subsuelo puede haber, o haber habido, algĂşn tipo de hidrocarburo. Por otro lado, Araba tiene el hito de haber tenido el primer sondeo a nivel estatal en busca de hidrocarburos. Concretamente se situĂł en Agurain en el aĂąo 1911. Esos indicios de que en este territorio puede haber yacimientos de hidrocarburos, hacen que haya habido prospecciones durante todo el siglo XX. Si bien en las primera dĂŠcadas, en los aĂąos 10 o 20, no se conocĂ­a la VLWXDFLyQ SDOHRJUiĂ&#x20AC;FD GH (XVNDGL D SDUWLU GH ORV  Araba empieza a ser un territorio importante de prospecciĂłn. Al observar el mapa de sondeos realizados, se puede ver cĂłmo hay un amplio nĂşmero de ellos. Aitor Urresti habla de que tiene enumerados unos 60, pero advierte de que existen mĂĄs. Ha sido en Araba donde mĂĄs se ha perforado, y aunque en otros territorios como Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa tambiĂŠn se ha perforado, ha sido en menor nĂşmero. Las prospecciones se han centrado en dos zonas. Por un lado, los Diapiros, y sobre todo se ha estudiado el de OrduĂąa, aunque tambiĂŠn se ha hecho una prospecciĂłn en TrebiĂąo. Estas formaciones, sin embargo, son

78

bastante diferentes de las que ahora quieren estudiar con los permisos de investigaciĂłn promovidos por SHESA. Los permisos actuales se centran en una serie de formaciones del CretĂĄcico: FormaciĂłn Garate, las Alternancias del Cenomanense y la FormaciĂłn Balmaseda. Sobre todo en esta Ăşltima, que parece ser la que mĂĄs potencial tiene. De todos los sondeos llevados a cabo en las Ăşltimas dĂŠcadas se extrae una conclusiĂłn: hay gas en Araba. De los 60 sondeos, la mayorĂ­a no ha dado indicios. De hecho, no llegarĂĄn a 15 aquellos en los que han habido rastros, y de ellos varios son relacionados con el Diapiro. Sin embargo, las formaciones geolĂłgicas nombradas sĂ­ que tienen indicios que hacen pensar que pueden ser explotables. Otra de las conclusiones es que se trata de formaciones de baja porosidad. La porosidad es el nĂşmero de agujeros que tenemos en la roca. Las reservas, tanto de gas como de petrĂłleo, se almacenan en esos agujeros.

Porosidad

Permeabilidad


De esta forma, se obtiene un porcentaje del total de roca que hay y cuĂĄl es el volumen de gas o de petrĂłleo. Sin embargo, que haya poros no sirve de nada si estos no estĂĄn conectados. A esta conexiĂłn se le llama permeabilidad. En Formaciones como Balmaseda la tendencia estĂĄ invertida. Es una roca muy poco porosa y el gas estĂĄ almacenado en fracturas. En la formaciĂłn, hay unas pizarras con unas vetas de arenisca, y la pizarra estĂĄ de por sĂ­ muy fracturada. Al estar el gas en las fracturas, se encuentra el esquema ideal para la impermeabilidad. Las fracturas son microfracturas y ofrecen mucha resistencia al paso del gas, con lo que la velocidad a la que se puede extraer es bastante baja. El criterio de la rentabilidad exige una velocidad mĂ­nima. Al tener un pozo de gas del que se estĂĄ extrayendo, tiene que salir con velocidad, ya que si sale menos gas del necesario para el mantenimiento, no es rentable. Esta ha sido la circunstancia que ha ocurrido en los sondeos de Araba. 3DUDORVDFWXDOHVWUDEDMRVGHSURVSHFFLyQVHKDQĂ&#x20AC;MDGR en que la FormaciĂłn Balmaseda tiene mucho potencial y por ello se ha vuelto a pedir una serie de permisos, tramitados como de exploraciĂłn. Ese tipo de permisos se solicitan cuando no hay seguridad de que lo que hay en el subsuelo sea aprovechable. Es decir, lo que hay que evaluar en esta zona, ahora, es si el mĂŠtodo de fracking sirve para esta formaciĂłn. Aun asĂ­, como dato, cabe recordar que el pozo Armentia 1 estuvo produciendo durante 4 aĂąos con una licencia de exploraciĂłn. $SDUWHGHODWUDPLWDFLyQDQLYHOĂ&#x20AC;VFDOHVPX\LPSRUtante, ya que la tasa o el impuesto que se paga es mucho menor.

Restos del pozo Armentia 1.

Recapitulando, se sabe que hay gas, se sabe que son capaces de perforar, la duda es si la baja permeabilidad permitirĂĄ que el pozo sea rentable o no. Al ser formaciones de baja permeabilidad, con el fracking sĂłlo se extrae gas de la zona que se ha roto, por lo que los radios de aprovechamientos son cortos, de unos 800 metros. Aitor Urresti expresa dudas acerca de ODHĂ&#x20AC;FDFLDGHHVWDVWpFQLFDVSDUDDXPHQWDUODSHUPHDEL-

lidad, que crearĂĄn fracturas en una formaciĂłn ya fracturada. Habitualmente el aprovechamiento viene de una roca con cierta porosidad y poco fracturada. AquĂ­, en cambio, al tener tanta fracturaciĂłn y al tener intercalada una arenisca es difĂ­cil prever quĂŠ va a pasar.

Riesgos en Araba Riesgo inherente. En Araba siempre que ha habido un pozo de gas ha habido problemas. La lista de problemas es larga y variada: problemas de explosiones, escapes, etc. Como la misma formaciĂłn es bastante poco consistente, al hacer un agujero hay peligro de que las paredes caigan y el gas se puede escapar. Ya se intentĂł hacer fracturaciĂłn hidrĂĄulica en el pozo Armentia 1. En aquel caso no fue posible, ya que cuando se estaba terminando la perforaciĂłn, el pozo se cayĂł. Al caerse, atrapĂł la tuberĂ­a de perforaciĂłn y se estuvo produciendo a travĂŠs de la misma, algo que no es deseable. Riesgos acuĂĄticos: En la FormaciĂłn Balmaseda, entre el acuĂ­fero y la capa que se pretende perforar, hay dos etapas geolĂłgicas. Esa distancia hace que el riesgo sea menor. Aun asĂ­, tanto en Castillo 2 como en Castillo 1 hubo problemas. Emplearon un lodo con ĂĄcidos, hubo un escape y llego hasta el acuĂ­fero; es decir, se puso en contacto la FormaciĂłn Subijana, que alberga un acuĂ­fero, con la FormaciĂłn Garate, que tiene gas. En este caso, ocurriĂł lo contrario de lo que pasa en Estados Unidos, donde el gas entra en el acuĂ­fero. El agua entrĂł en la formaciĂłn y el pozo se quedĂł sin producir. CĂłmo ocurra esto depende de la diferencia de presiones. Otro peligro relacionado con el agua es la posibilidad de conexiĂłn entre la zona fracturada y el acuĂ­fero a travĂŠs de un pozo abandonado, mal sellado. Urresti seĂąala que muchos de los 60 sondeos no estĂĄn convenientemente sellados. Los escapes en la propia maquinaria generan otro peOLJUR$OWUDEDMDUFRQXQJDVLQĂ DPDEOH\GHELGRDTXH siempre hay pequeĂąos escapes, todo el sistema de conWUROGHODPDTXLQDULDTXHVHXVDHQVXSHUĂ&#x20AC;FLHHVRUJinico. Aun asĂ­, se puede dar una conexiĂłn del almacĂŠn FRQODVXSHUĂ&#x20AC;FLHDWUDYpVGHODIUDFWXUDV En el caso de Castillo 1, en el aĂąo 59-60, durante la perforaciĂłn se usĂł un lodo muy grueso que tapĂł las grietas que comunicaban el gas con el pozo. El gas se buscĂł otro camino y acabĂł saliendo en una vaguada a 900 m. Es decir, una maniobra de perforaciĂłn puso en contacto el almacĂŠn con una vaguada. Como consecuencia, se dio un gran incendio, que trajo una larga prohibiciĂłn de encender fuego en los alrededores. La empresa perforadora regalĂł cocinas elĂŠctricas a todas las personas afectadas. Aitor *Aitor Urresti es ingeniero industrial y trabajĂł para Hidrocarburos Euskadi.

1 AdaptaciĂłn de una conferencia.

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La constante bĂşsqueda de petrĂłleo en Ă lava Kepa Baquedano*

sondeos antiguos

La bĂşsqueda de petrĂłleo en Ă lava ha sido una constante durante mĂĄs de cien aĂąos. A las primeras conceVLRQHVĂ&#x20AC;UPDGDVHQSDUDODH[SORWDFLyQGHDVIDOWRV GHELGRDODSUHVHQFLDGHLQGLFLRVVXSHUĂ&#x20AC;FLDOHVTXHKR\ todavĂ­a pueden apreciarse a simple vista en las rocas de varias localidades alavesas como Atauri o SobrĂłn, se sumaron otros cientos de iniciativas que llegan hasta nuestros dĂ­as. La primera perforaciĂłn en el mundo para buscar petrĂłleo se realizĂł en Pennsylvania en 1859, y sĂłlo unas dĂŠcadas mĂĄs tarde ya se registra el primer permiso para buscar hidrocarburos en Ă lava concedido en Salvatierra el 6 de julio de 1901. En esta misma localidad de la Llanada se llevĂł a cabo el primer sondeo en 1911 llegando a profundizar 450 metros en busca del preciado oro negro. En ese momento se inicia un plan de bĂşsqueda que lleva a perforar el subsuelo de Ă lava de forma ambiciosa y decidida. Desde 1950 se han realizado en Ă lava 39 sondeos de investigaciĂłn y exploraciĂłn en busca de hidrocarburos. Esta marca aumenta a 55 sondeos si se incluyen los realizados en TreviĂąo (9), Navarra (5), Rioja (1) y Bizkaia (1), llevados a cabo a menos de dos kilĂłmetros del lĂ­mite con Ă lava. Todo un rĂŠcord que supone el 24% de los metros perforados en la penĂ­nsula hasta la dĂŠcada de los setenta: 113.000 metros en Ă lava frente a 482.000 en el resto. Hasta 1973 sĂłlo habĂ­a cinco sondeos terrestres de mĂĄs de 4.900 metros en EspaĂąa y tres de ellos estaban en Ă lava. El rĂŠcord de mayor profundidad esta en el sondeo Castillo 5 con 5.990 metros perforados. AdemĂĄs 38

80

de los 55 sondeos realizados tienen mĂĄs de 1.000 metros, y en 31 de ellos se consiguieron indicios de gas o petrĂłleo, pero los resultados nunca respondieron a las expectativas creadas. La mayor cantidad de petrĂłleo que saliĂł de un pozo fue en el sondeo LaĂąo 1 y no superĂł los 1.000 litros. Otro de los hitos que ha quedado como exponente de esta incesante bĂşsqueda es el hallazgo de gas natural en el sondeo Castillo 1 en el aĂąo 1961. Ă&#x2030;ste fue el primer pozo de EspaĂąa donde se obtuvieron resultados positivos en la extracciĂłn de gas natural, aunque de pequeĂąo volumen. El yacimiento estuvo en producciĂłn desde 1963 hasta 1981, obteniĂŠndose 33 millones de metros cĂşbicos de gas que fueron utilizados por las empresas Esmaltaciones San Ignacio y B.H. gracias al primer gaseoducto construido en EspaĂąa que unĂ­a el pozo con las fĂĄbricas. Las compaùías concesionarias han buscado hidrocarburos durante todos estos aĂąos, convencidas de que en el subsuelo alavĂŠs se daban las condiciones Ăłptimas para encontrarlos. El diario El Heraldo AlavĂŠs publicĂł el 12 de abril de 1923 las declaraciones del presidente de la Oil of England Ltd TXH DĂ&#x20AC;UPDED ´/RV LQWHUHVHV que nuestra sociedad posee fuera de Inglaterra ofrecen tales esperanzas en las provincias de Ă lava y Navarra, con derechos exclusivos para la explotaciĂłn de petrĂłleo, donde existen grandes extensiones de arenas bituminosas, que como se sabe es una indicaciĂłn segura de la proximidad de petrĂłleoâ&#x20AC;Śnumerosos campos de producciĂłn petrolĂ­fera como los de California y MĂŠxico se han establecido en las proximidades de terrenos


VLPLODUHV 3RGHPRV DÀUPDU TXH poseemos en España el corazón de esta zona petrolífera”. Sin embargo esta búsqueda nunca logró el objetivo de encontrar un gran yacimiento que rentabilizara las grandes inversiones realizadas. Encontrar y explotar valiosos combustibles supuestamente RFXOWRVEDMRODVXSHUÀFLHGHÉODYD se frustraba tras cada sondeo, incluso cuando parecía que se obtenían resultados positivos. Según el informe del sondeo Vitoria-Oeste 1, situado entre Villodas y Trespuentes, y realizado en 1963: “En el primer ensayo de producción se obtuvo el equivalente a más de 5 millones de metros cúbicos de gas/día durante un corto tiempo, estabilizándose durante 3 horas en una producción de 265.000 m3/día. Al poco tiempo dejó de salir gas y se consideró un pozo seco. Esto se produjo porque el almacén de gas era una roca fracturada que, al ser pinchada, sacó todo su gas rápidamente pero luego esas fracturas no se volvieron a llenar”. El último sondeo para buscar hidrocarburos en territorio alavés se llevo a cabo en el año 1997 en el sur de Vitoria-Gasteiz.

Sondeos de mas de 1000 metros realizados en Araba NOMBRE

Gastiain Zuñiga-1 Apodaca-1 Laño-1 Alda Treviño-1 Treviño-2 Laño-2 Treviño-3 Aloria-1 Urbasa-1 Castillo-1 Corres-1 Zuazo-1 Castillo-2 Gastiain-1

INICIO

16-3-1923 18-11-1954 17-1-1955 9-6-1956 29-11-1956 7-2-1957 25-10-1957 12-2-1958 23-5-1958 31-12-1958 3-8-1959 1-11-1959 13-9-1960 15-1-1961 22-3-1961 23-5-1961 Aramayona-1 21-7-1961 Antezana-1 15-11-1961 Vitoriaoeste-1 30-1-1963 Vitoriaoeste-2 19-6-1963 Ubidea-1 23-2-1964 Añastro-1 18-4-1964 Castillo-3 25-8-1964 Aitzgorri-1 19-10-1964 Lahoz-2 8-11-1965 Lagrán-1 29-1-1966 Castillo-4 21-4-1966 Sobrón-1 bis 12-4-1967 Urbasa-2 13-5-1967 Osma-1 17-6-1967 Atauri-1 27-8-1967 Urbasa-3 1-9-1969 Treviño-4 14-8-1970 Castillo-5 13-4-1972 Marinda-1 21-9-1974 Boveda-1bis 24-7-1975 Rioja-3 23-10-1978 Armentia-1 16-5-1997

FINAL

PROFUN.

INDICIOS

1924 16-2-1956 2-3-1956 20-6-1957 24-7-1959 10-10-1957 6-3-1958 13-11-1958 9-5-1959 25-2-1959 15-8-1960 4-2-1961 26-4-1961 27-7-1961 20-8-1961 5-11-1961 13-4-1962 6-11-1962 31-5-1963 17-9-1963 5-6-1964 28-7-1964 24-10-1964 25-11-1965 25-5-1966 10-5-1966 19-10-1966 28-6-1967 20-10-1968 17-10-1967 2-10-1967 11-1-1970 22-3-1971 3-12-1973 14-1-1976 22-7-1976 6-9-1979 14-8-1997

1610 m. 3157 m. 2533 m. 3501 m. 5029 m. 2595 m. 1965 m. 2195 m 3133 m. 2195 m. 3835 m. 4349 m. 4458 m. 3345 m. 3498 m. 3445 m. 3504 m. 4108 m. 3510 m. 2543 m. 1813 m. 2293 m. 2485 m. 3000 m. 4508 m. 2105 m. 3650 m. 1516 m. 5842 m. 2626 m. 1923 m. 2833 m. 4215 m. 5990 m. 5354 m. 4641 m. 5395 m. 2833 m.

SI SI NO SI SI SI SI SI SI NO SI SI SI SI SI SI SI SI SI SI NO SI SI SI SI SI SI SI SI SI NO NO SI SI NO SI NO SI

* Kepa Baquedano es autor del libro “La búsqueda del petróleo en Álava”.

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Un espejismo de autoabastecimiento energético que ataca la soberanía alimentaria Reportaje sobre fracking y medio rural

No hay duda de que las consecuencias del fracking afectan a todo el territorio. Sin embargo, es UD]RQDEOHDÀUPDUTXHTXLHQHVORYHDQ\SDGH]FDQ de forma más cercana sean quienes más lo sufran. Es decir, desde los pueblos y concejos en los que se pretende perforar es desde donde de forma más directa se puede opinar sobre esta técnica. Por tanto, son precisamente los pueblos de Araba, en este caso, y el sector primario en general,

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quienes observan con mayor recelo los peligros del fracking. Para ello, para intentar construir una perspectiva desde el mundo rural, Fracking Ez Araba se ha puesto en contacto con UAGA, el sindicato de agricultores y ganaderos de Araba, y con ACOA-AKE, la asociación de concejos. Este artículo resume las opiniones aportadas por Idoia Arrazola, vicepresidenta de UAGA, y por Xabi Alvarez de Arkaia, de ACOA.


Los dos portavoces consultados coinciden en el primer aspecto, bĂĄsico: el oscurantismo que ha envuelto a esta tĂŠcnica y su presentaciĂłn a la sociedad. Tanto Idoia como Xabi se enteraron de la existencia del fracking a travĂŠs de los medios de comunicaciĂłn o a travĂŠs de gente cercana. â&#x20AC;&#x153;De ninguna de las maneras de forma RĂ&#x20AC;FLDO SRU VHU GLUHFWDPHQWH DIHFWDGRV \ SRU VXSXHVWR siempre despuĂŠs del anuncio pĂşblico del Lehendakariâ&#x20AC;?, resume Idoia, a lo que aĂąade Xabi: â&#x20AC;&#x153;Nos empieza a preguntar la gente de los pueblos afectados y entonces nos empezamos a informar para poder dar esa informaciĂłn a todos los concejos afectadosâ&#x20AC;?. MĂĄs allĂĄ de la falta de publicidad, y antes de profundizar en los riesgos que perciben, una de las denuncias en las que coinciden es el agravio comparativo con el que se trata la promociĂłn de este proyecto por parte del Departamento de Industria y el trato que reciben como habitantes de la zona rural y trabajadoras del secWRUSULPDULR6RVSHFKDQ\GXGDQGHODFRQĂ&#x20AC;DQ]DTXH muestran los responsables; de la seguridad con la que DĂ&#x20AC;UPDQGyQGHORKDUiQDSHVDUGHQRWHQHUDVHJXUDGRV los recursos naturales ni contar con las tierras. Es decir, sin saber si podrĂĄn hacerlo en las tierras que actualmente estĂĄn en manos de agricultores/as y sin poder asegurar si contarĂĄn con la cantidad de agua necesaria, â&#x20AC;&#x153;se atreven a asegurar que lo harĂĄnâ&#x20AC;?.

Idoia comenta: â&#x20AC;&#x153;EstĂĄn pensando que lo tienen todo hecho. Parece que no hace falta que le den informaciĂłn ni explicaciones al agricultor, porque tienen ya pensado que les van a expropiar, incluso sabrĂĄn hasta cuanto les van a pagarâ&#x20AC;?. Xabi avanza un poco mĂĄs e incluso intuye la tramitaciĂłn, de hecho, no es el primer proyecto con el que han visto que ocurre lo mismo. â&#x20AC;&#x153;Se declararĂĄ de interĂŠs pĂşblico y listo, pero sabemos claramente que luego eso no repercute para nada en los pueblos; hay mil ejemplos, pueblos con molinos o con presa y que luego no tienen electricidad, grandes infraestructuras de transportes que pasan por pueblos pero a los que luego no entranâ&#x20AC;?. No consideran, por tanto, que el trĂĄmite para ser declarado de interĂŠs pĂşblico sirva. â&#x20AC;&#x153;Las declaraciones son para que otros ajenos a los daxRVSXHGDQGLVIUXWDU\QRHOPLVPRSXHEORDOĂ&#x20AC;QDOQR llega a quien sufre la expropiaciĂłnâ&#x20AC;?.

Intereses enfrentados Uno de los principales recursos necesarios para desarrollar la actividad de la fracturaciĂłn hidrĂĄulica es precisamente la ingente cantidad de agua necesaria, otro bien que Xabi e Idoia coinciden en seĂąalar como escaso. â&#x20AC;&#x153;Me hace incluso gracia cuando hablan tan alegremente de las cantidades necesarias de agua que

Coincidencias: El embalse de Urrunaga tiene una capacidad aproximada de 70 Hm3. Este volumen de agua es equiparable al que que contiene el acuĂ­fero de Subijana. A su vez, esa es la cantidad aproximada calculada para la explotaciĂłn de gas no convencional del proyecto Gran Enara. Esta imagen sirve para hacernos una idea de las necesidades hĂ­dricas del fracking.

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van a coger y van a inyectar, ensuciĂĄndola. A nosotras y nosotros nos cuesta mucho tiempo que nos conceda XQ SHUPLVR OD &+( >&RQIHGHUDFLyQ +LGURJUiĂ&#x20AC;FD GHO Ebro]; primero nos piden un informe agroeconĂłmico, nos preguntan quĂŠ concesiones tenemos, quĂŠ recursos, etc. Las concesiones de agua para riego no se dan fĂĄcilmente, para ampliar abastecimientos tenemos serios problemasâ&#x20AC;?, concluye. â&#x20AC;&#x153;Me llama la atenciĂłn que nadie se pregunte por quĂŠ estos dan por hecho que van a usar esa cantidad de aguaâ&#x20AC;?. Incluso incide en que al ser un bien escaso, el uso por parte de Industria de esa agua perjudica directamente a la actividad agro-ganadera. ´$GtDGHKR\\DQRKD\VXĂ&#x20AC;FLHQWH¢TXpYDDSDVDUHQtonces si a estos se les da tanta? Volvemos a lo mismo, se enfrenta una actividad econĂłmica a otra actividad econĂłmicaâ&#x20AC;?. A dĂ­a de hoy muchos pueblos tienen restricciones todos los veranos. Xabi coincide en subrayar los peligros asociados al agua. El mayor riesgo estĂĄ en el agua, y es â&#x20AC;&#x153;imposibleâ&#x20AC;? garantizar su preservaciĂłn. â&#x20AC;&#x153;Aunque sepas que el resto de riesgos son muy importantes, el del agua es el mĂĄs grave. Si contaminas un terreno igual tarda 20 aĂąos o 30 en recuperarse, pero si se contamina un acuĂ­fero nadie sabe cĂłmo se puede solucionarâ&#x20AC;?. De hecho, lanza la hipĂłtesis del riesgo de mantenerse sobre un terreno con el acuĂ­fero contaminado. â&#x20AC;&#x153;Limpiar un acuĂ­fero es imposible, no es como sanear un rĂ­o. La gente bebe de ahĂ­. AcabarĂ­a siendo un motivo para tener que abandonar un territorio si no se puede regar, si no se puede beberâ&#x20AC;?. La pĂŠrdida de terreno es otra de las afecciones que mĂĄs directamente tendrĂĄ que sufrir el sector primario y los habitantes de los pueblos. Idoia comenta que con la ocupaciĂłn de una hectĂĄrea por pozo, a lo que hay que aĂąadir los viales y todas las infraestructuras de alrededor, existe una pĂŠrdida directa de actividad econĂłmica. Denuncia que los impulsores del proyecto no calculan el uso de tierras que necesitarĂĄn por que en ella sĂłlo ven la posibilidad de perforar. â&#x20AC;&#x153;En una hectĂĄrea de trigo, por campaĂąa, desde la UAGA lo que vemos son 5.500 kilos; en una hectĂĄrea de patatas 38.000 kilos o de remolacha unos 95.000; y estoy hablando de cifras por campaĂąa, es decir, esa rentabilidad se repite los siguientes aĂąos; por lo que todas las afecciones hay que multiplicarlas por todos los aĂąos en los que no podremos plantar en la tierra que ocupenâ&#x20AC;?. Todo ese trabajo, aĂąade, se pierde a futuro. Otra de las afecciones que perciben directamente es el cambio radical en el paisaje que comportarĂ­a la implantaciĂłn del fracking, no sĂłlo por la ocupaciĂłn de terrenos de las perforaciones, sino tambiĂŠn por la red de viales necesarios que se tendrĂ­an que construir para acceder a los pozos. â&#x20AC;&#x153;Somos nosotros y nosotras los que hemos conservado el paisaje en Araba; sin esta cultura no se hubiera conservado. La Araba patatera, cerealista y vitivinĂ­cola es un paisaje que no se hace en 10 aĂąos, sino en cientos de aĂąos. Sabiendo la gran cantidad de pozos que habrĂ­a que abrir, destrozarĂ­an ese paisaje que tanto nos ha costado, lo que se ha hecho en cientos de aĂąos

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se pierde en 15. Mr Marshall se ha ido y nos quedamos WRGRVYHVWLGRVGHODJDUWHUDQDVÂľGHĂ&#x20AC;QH,GRLD3RUQR hablar de la contaminaciĂłn acĂşstica, que genera de forma directa un gran estrĂŠs en los animales, con graves consecuencias, abortos, huidas, etc. Otro agravio comparativo viene, segĂşn el sindicato, con la gestiĂłn de residuos. Los/as agricultores/as y ganaderos/as tienen, tal y como explican, una gran cantidad de controles para realizar estercoleros, les exigen que los purines sean estancos y, si es posible, que estĂŠn tapados, y otro largo etcĂŠtera de controles. â&#x20AC;&#x153;No podemos hacer cualquier acumulaciĂłn cerca de los cursos de agua o cerca de acuĂ­feros. Estamos muy vigilados. Ahora exigimos que estĂŠn vigilados en los mismos tĂŠrminos, que nos expliquen cĂłmo van a gestionar los residuos, que nos digan dĂłnde estarĂĄn las balsasâ&#x20AC;?. El Ăşltimo detalle, que visualiza la falta de equidad, es el sometimiento a EvaluaciĂłn de Impacto Ambiental. â&#x20AC;&#x153;A la mĂ­nima, para cualquier intervenciĂłn, nos exigen la DeclaraciĂłnâ&#x20AC;?. 'H VXV DĂ&#x20AC;UPDFLRQHV VH GHVSUHQGH OD GHQXQFLD GH ORV agravios comparativos que padecen agricultores/as y ganaderos/as respecto a los impulsores del fracking. â&#x20AC;&#x153;Tiene que haber un equilibrio entre lo que yo soporto como ciudadano y lo que la administraciĂłn tiene que cumplir, que vemos que se lo acaba saltando a la toreraâ&#x20AC;?, aĂąade Xabi. Xabi tambiĂŠn cuestiona el espejismo del autoabastecimiento. â&#x20AC;&#x153;El gas no revierte en el puebloâ&#x20AC;?, sentencia, con lo que de ninguna manera de abastecerĂĄ el entorno del que se saca el gas. â&#x20AC;&#x153;Nos venden la idea de que si no, estarĂ­amos desaprovechando una oportunidad, pero no es verdad, el gas lleva ahĂ­ siglos y seguirĂĄ ahĂ­â&#x20AC;?. Respecto a la oposiciĂłn a esta tĂŠcnica, considera que es una problemĂĄtica que padecerĂĄn directamente los pueblos afectados y, aunque la oposiciĂłn estĂŠ presente en las capitales, no se puede entender la envergadura del proyecto sin ver cĂłmo lo sufrirĂĄn los pueblos. â&#x20AC;&#x153;Desde el asfalto es difĂ­cil medirlo, lo acaban sufriendo los SXHEORVTXHDOĂ&#x20AC;Q\DOFDERVRQFXDWURÂľ6LQHPEDUJR explica que la presiĂłn social tiene que ser muy importante. â&#x20AC;&#x153;No se puede quedar sĂłlo en los pueblos, tiene que abarrotar Gasteizâ&#x20AC;?.


SoberanĂ­a alimentaria La UAGA aporta una lectura reivindicativa de la actividad econĂłmica que agricultores/as y ganaderos/ as desarrollan y a la que, segĂşn denuncian, ataca directamente el fracking. SegĂşn Idoia, es una actividad industrial que se enfrenta a su â&#x20AC;&#x153;actividad econĂłmica, que es la agricultura. Alguna que otra bondad, sin embargo, sĂ­ que reconoce: â&#x20AC;&#x153;Hay que agradecer la sinceridad de los americanos cuando hablan. Hemos oĂ­do en los medios que una de las bondades que ven en Araba es la macrocefalia de Vitoria y que el resto estĂĄ poco SREODGR¢4XLpQKDELWDHVHUHVWR"1RVRWURV\QRVRWUDV las agricultoras y los ganaderos, y dan por hecho que nos van a quitar del tablero de juego y que van a poder empezar a perforar en esas cuadrĂ­culasâ&#x20AC;?. ´$SHUURĂ DFRWRGRVRQSXOJDVÂľ8$*$GHQXQFLDTXH el sector primario ha sido uno de los mĂĄs castigados en las Ăşltimas dĂŠcadas, con la consiguiente pĂŠrdida de puestos de trabajo. De hecho, se estima que en los Ăşltimos aĂąos, en la CAPV se ha perdido uno de cada tres empleos del sector primario. Y las tierras labradas, pastos o espacios forestales, se han reducido entre un 23% y un 45%. En el caso del ganado, desde 1999, ya han desaparecido el 25% de las vacas y los caballos y el 38% de los cerdos. AdemĂĄs de la cantidad de explotaciones que se han cerrado, otro de los problemas que tienen es la falta de relevo de gente joven que quiera entrar en el sector. â&#x20AC;&#x153;Venimos reivindicando que se metan activos en este sector y ahora vienen a agujerear, a poner como un queso gruyere, nuestro medioâ&#x20AC;?. Una apuesta estratĂŠgica por la calidad de los productos DJUtFRODV\JDQDGHURVHVODTXHVHGHĂ&#x20AC;HQGHDFWXDOPHQte desde varias instituciones. â&#x20AC;&#x153;La administraciĂłn se jacta de la calidad del producto, apuesta por el producto de temporada, apuesta por el radio de acciĂłn cercano. Como trabajadores/as del sector primario se nos estĂĄn haciendo muchas analĂ­ticas para garantizar la calidad

del producto, pero quiĂŠn nos garantiza que con el fracking podamos ofrecer la misma calidad de alimentos. ¢4XLpQSDJDORVSODWRVURWRVVLPHKDFHQDQDOtWLFD\QR tengo la misma calidad?â&#x20AC;?. Idoia seĂąala, ademĂĄs, otro de los aspectos que, segĂşn la UAGA, afecta directamente. En caso de accidente, comenta, habrĂ­a una serie de controles para garantizar la calidad del producto y, si no se llega a unos estĂĄndares mĂ­nimos, se impedirĂ­a que esos productos salieran a la cadena alimenticia. El problema que observan es el organismo encargado de esos controles. â&#x20AC;&#x153;Los anĂĄlisis los harĂ­a el Gobierno Vasco, pero ellos son parte implicada en esta empresa, no se puede ser juez y parte al mismo tiempoâ&#x20AC;?. A pesar de los discursos a favor de los productos locales, a la hora de hacer las apuestas estratĂŠgicas se ven los ataques directos contra el sector primario y, con ello, contra una producciĂłn agrĂ­cola y ganadera propia. Ante WRGRHVWRVREUHYXHODXQDSUHJXQWD¢4XLpQGDODHVSDOGDDODVREHUDQtDDOLPHQWDUtD"¢4XLpQQRHVWiDSRVWDQdo por nuestros productos de calidad y de temporada? â&#x20AC;&#x153;No serĂĄ el sector primario el que de la espaldaâ&#x20AC;?, concluye la UAGA. Y las consecuencias son claras, segĂşn las hipĂłtesis de Idoia, â&#x20AC;&#x153;de esta forma estarĂĄn obligados a traer alimentos de otros lugares, de zonas lejanas, con las emisiones directas de CO2 que eso conlleva. No sĂłlo eso, Âżbajo quĂŠ calidad? Cuando nos traen productos de Estados Unidos se producen con unas condiciones que aquĂ­ estarĂ­an completamente prohibidasâ&#x20AC;?. Con todo ello, cabe concluir que la zona rural, sus habitantes y todas las personas trabajadoras del sector primario, sienten el fracking como una amenaza directa. Por muchos cantos de sirenas que quieran entonar al son del autoabastecimiento energĂŠtico, hay otro bien que componen los cereales, las verduras, las hortalizas o las carnes que sĂ­ pueden abastecer a un territorio. La soberanĂ­a alimentaria sĂ­ es una apuesta sostenible; y este limitado y mĂĄs que cuestionable canto de independencia energĂŠtica la ataca de forma directa.

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El gas en la polĂ­tica energĂŠtica vasca Iker GĂłmez Iborra*

+DFH \D DxRV HQWUH Ă&#x20AC;QDOHV GH OD GpFDGD GH ORV  \ principios de los 90, el Gobierno Vasco tomĂł una decisiĂłn: migrar del petrĂłleo al gas natural como fuente de energĂ­a principal. Los motivos eran claros: la independencia del coste del combustible, el menor coste de las centrales de ciclo combinado, la fĂĄcil distribuciĂłn del combustible y las menores emisiones contaminantes en el punto de consumo. Debido a dichos motivos, y con el paso del tiempo, la CAPV (Comunidad AutĂłnoma del PaĂ­s Vasco) muestra una dependencia energĂŠtica respecto del gas del 42%. SĂłlo con el gas llegamos a consumir casi 3 Millones de Toneladas Equivalentes de PetrĂłleo. Mientras, el petrĂłleo, con una cuota aproximada del 39%, se emplea sobre todo para el transporte. Empleamos el gas sobre todo para generar electricidad. Con lo que el hecho de extraer de territorio vasco gas no convencional corresponde con la versiĂłn 2.1 de â&#x20AC;&#x153;si los Vascos desean ser independientes, deben lograr tambiĂŠn la independencia energĂŠtica y/o elĂŠctricaâ&#x20AC;?. Ustedes tal vez recuerden que la versiĂłn 1.0 de esa tan cacareada independencia energĂŠtica fue la de Lemoiz, Ea, 'HED7XWHUD(QGHĂ&#x20AC;QLWLYDODFRVWDQXFOHDUYDVFDSURpuesta por Iberduero y rechazada por la mayorĂ­a social.

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La 2.0 correspondiĂł con la transiciĂłn mencionada mĂĄs arriba y la multimillonaria inversiĂłn en centrales de ciclo combinado y en la plataforma de BahĂ­a de Bizkaia, SDUDSRGHUUHGXFLUHOGpĂ&#x20AC;FLWGHSURGXFFLyQGHHQHUJtD elĂŠctrica en la CAPV. &DEHGHFLUTXHODHĂ&#x20AC;FLHQFLDPi[LPDGHODVFHQWUDOHVGH ciclo combinado es de un 60%; y que es una de las energĂ­as elĂŠctricas mĂĄs caras. Incluso puede suponer un coste superior que el conjunto de energĂ­as renovables. AsĂ­ pues, el gran consumidor de gas en la CAPV es el propietario y operador de la totalidad de las centrales de ciclo combinado que operan en la CAPV: Iberdrola (antigua Iberduero). Es interesante conocer el destino de la producciĂłn elĂŠcWULFD FRQVXPRĂ&#x20AC;QDOSRUVHFWRUHV SDUDYDORUDUODUHODciĂłn del ciudadano con el consumo de gas natural (ver JUiĂ&#x20AC;FR  $ VX YH] HV QHFHVDULR VHxDODU TXH GHVGH OD entrada en funcionamiento de la Ăşltima central de Ciclo Combinado (2005) no se ha construido ni una sola central de producciĂłn de energĂ­a renovable (solar y/o eĂłlica) de magnitud; a pesar de que los objetivos para el 2010 eran 4 veces superiores a lo logrado. Y es que a mayor producciĂłn de energĂ­as renovables, menor producciĂłn de energĂ­a de ciclo combinado y


Fracking y ahorro energĂŠtico en viviendas â&#x20AC;&#x153;Para reducir el consumo energĂŠtico de la HGLĂ&#x20AC;FDFLyQ HV IXQGDPHQWDO PHMRUDU HO DLVODPLHQWRWpUPLFRGHORVHGLĂ&#x20AC;FLRVH[LVWHQWHV Hay que mejorar las envolventes, es decir, fachadas, ventanas, cubiertas y toda superĂ&#x20AC;FLHTXHVHSDUDLQWHULRU FOLPDWL]DGR GHH[terior (no climatizado). Con el presupuesto pĂşblico aproximado para el inicio del fracking, se podrĂ­a rehabilitar casi todo el barrio de Zaramaga de Gasteiz (2.215 viviendas) a nivel de aislamiento tĂŠrmico. Esto supondrĂ­a una reducciĂłn en el consumo energĂŠtico de estas viviendas y, por tanto, una reducciĂłn del consumo y de la dependencia energĂŠtica general, y supondrĂ­a la creaciĂłn de muchos puestos de trabajo durante 10 aĂąos para llevar a cabo esa rehabilitaciĂłn.â&#x20AC;?

Reparto del consumo bruto sectorial por energĂ­as.

Kilotoneladas equivalentes de petrĂłleo (Ktep)

menor capacidad de rentabilizar la inversiĂłn. Pero a pesar de todo, y para el 2020, nos venden los mismos objetivos de energĂ­a renovable que no fueron capaces de alcanzar para el 2010. EstĂĄ claro que, mientras tanto, el gran operador energĂŠtico de la CAPV harĂĄ todo lo posible para seguir manWHQLHQGREHQHĂ&#x20AC;FLRV\DPRUWL]DULQYHUVLRQHV+DUiWRGR lo posible para producir mĂĄs y mĂĄs energĂ­a elĂŠctrica en base a las centrales de ciclo combinado (las suyas), y a disponer de gas a precios reducidos, aunque ello nos cueste el territorio. Entre otras cuestiones, y gracias a los think tanks o grupos de presiĂłn, se sirven de culpar a las renovables de XQVXSXHVWRGpĂ&#x20AC;FLWWDULIDULR \SRUHOORUHWLUDUSULPDV DSOLFDULPSXHVWRVHVSHFLDOHVDUHQRYDEOHVGLĂ&#x20AC;FXOWDUOD autoproducciĂłn local y venta libre, e imposibilitar la autonomĂ­a y emancipaciĂłn de los ciudadanos respecto a su consumo elĂŠrctrico). Y para confundir el coste de la producciĂłn de energĂ­a elĂŠctrica hacen pasar por inversiĂłn pĂşblica (pagada a escote) las inversiones FX\R EHQHĂ&#x20AC;FLDULR SULQFLSDO VRQ HOORV PLVPRV UHJDVLĂ&#x20AC;FDGRUDOLQHDVGHWUDQVSRUWHPDQHMRGHUHVLGXRV  incluso ocultando el precio de compra de las materias primas energĂŠticas. < HV TXH SRU GHVJUDFLD TXHGD FODUD OD GLĂ&#x20AC;FXOWDG GH discernir entre lo pĂşblico y lo privado: la mayorĂ­a de empresas del sector de las energĂ­as, ofrecen â&#x20AC;&#x153;pensiones doradasâ&#x20AC;? a polĂ­ticos y allegados. Y con ello ganan la connivencia de la clase polĂ­tica (que inconscientemente refrendamos con nuestro voto). Como ejemplo de â&#x20AC;&#x153;pensiones doradasâ&#x20AC;? cabrĂ­a destacar TXH ODV HPSUHVDV GHO VHFWRU HQHUJpWLFR KDQ Ă&#x20AC;FKDGR D ilustres personajes polĂ­ticos, como por ejemplo, Iberdrola a Acebes, Endesa a Aznar, Gas Natural a Felipe GonzĂĄlez o Petronor a J.J. Imaz. Entonces, las empresas de base energĂŠtica manejan a su antojo, y desde tiempos no democrĂĄticos, el sector GHODVHQHUJtDVHOFRVWHGHODSURGXFFLyQ\ODGLĂ&#x20AC;FXOWDG de abrir el sector al autoconsumo. Y asĂ­ son ellas las EHQHĂ&#x20AC;FLDGDVDFRVWDGHODFLXGDGDQtD AsĂ­ pues, y con el precio del gas dependiendo de RuVLD,UiQ4DWDU$UJHOLD \WDPELpQ1LJHULD7ULQLGDG\ Tobago, Abu Dhabi, Australia, Libia), que nadie se extraĂąe de que los polĂ­ticos cercanos a las empresas energĂŠticas hagan todo lo posible para conseguir que salga adelante, aun a costa del territorio y de la sociedad, el fracking; la extracciĂłn de gas no convencional. AsĂ­ lo intentaron con la costa nuclear; pero fallaron. Y volverĂĄn a fallar con el fracking, porque volverĂĄ a estar la ciudadanĂ­a unida en defensa de nuestra tierra.

Fuente: Ente Vasco de la EnergĂ­a. AĂąo 2010

* Iker GĂłmez Iborra es arquitecto.

Fuentes : appa (deloite 2009) â&#x20AC;&#x153;Estudio del Impacto MacroeconĂłmico de las EnergĂ­as Renovables en EspaĂąaâ&#x20AC;?. VV.AA. (2011) â&#x20AC;&#x153;Estrategia EnergĂŠtica de Euskadi 2020 (3E2020)â&#x20AC;?.

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INTRODUCCIÓN

E

xisten muchos lugares bajo la amenaza del fracking y en todos ellos, con mayor o menor intensidad, se están articulando movimientos de respuesta ante esta nueva amenaza, ante esta nueva imposición. A través del primero de los artículos se realiza un repaso de la situación, que a nivel internacional, se está dando en los diferentes países en los que se está pretendiendo utilizar esta técnica. Moratorias, prohibiciones, inicios de obras, problemas asociados, reacciones, etc. Los siguientes artículos, a cargo de las Asambleas contra la fractura hidráulica de Burgos y de Cantabria y la Plataforma Fracking Ez Araba, explican los procesos de creación de estos movimientos, las actividades desarrolladas y los retos a que se enfrentan a día de hoy. Mediante el cómic “Kuartango. Pueblo libre de fracking” se representa la lucha contra la fractura hidráulica que está teniendo lugar en este municipio alavés. Posteriormente se presentan dos artículos desde el Estado francés. Allí la lucha antiIUDFNLQJ FRPHQ]y KDFH PiV WLHPSR \ SRU HOOR FUHHPRV TXH VXV UHÁH[LRQHV SXHGHQ sernos muy útiles. El primero de los artículos realiza un repaso cronológico de la lucha, remarcando los hitos generados. El segundo de ellos advierte sobre la estrategia del estado y de los peligros a los que se enfrentan los movimientos opositores. Pese a ser dos artículos escritos hace varios meses, creemos que su lectura será muy interesante. El último de los apartados es recopilación de la opinión que diferentes asociaciones, organizaciones que conforman la Plataforma Fracking Ez Araba y que han querido expresar su opinión en contra de esta técnica en esta publicación.

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5 El rechazo al Fracking

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Oponiéndose al fracking: Movimientos resonates Fracking Ez Araba

Así como el fracking está en proceso expansivo y se intenta abrir paso por el mundo, podemos decir que esa acción está provocando una reacción inversa directamente proporcional. El relato y la evidencia de lo que está sucediendo en aquellos lugares donde se ha fracturado, ha provocado reacciones en diferentes ámbitos, desde activistas de distinto signo hasta Estados que promulgan prohibiciones, pasando por algunos medios de comunicación, redes sociales, instituciones locales, universidades, etc. La licencia social deseada por la industria se está complicando por momentos, evidenciando que, de hacerse, el fracking se hará por imposición. Obviamente, hacer una cartografía completa de la oposición con la que se están encontrando los promotores resulta un trabajo inabarcable, pero nos parece interesante al menos esbozar el panorama existente en estos momentos (verano de 2012).

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Este artículo pretende dar algunas pinceladas de las trabas con las que se está encontrando el fracking a su paso, haciendo hincapié, por un lado, en los límites que están poniendo algunas instituciones y, por otro, en los movimientos que se han creado con intención de parar su expansión. Como veremos, los límites institucionales están estrechamente ligados a la capacidad de movilización de estas organizaciones. Llama la atención observar que en la mayoría de los casos, más allá del efecto nimby (“not in my backyard”, que solamente se preocuparía de que no se hiciera a su alrededor, sin preocuparse de lo que pase más allá), la proclama lanzada desde los movimientos sociales es “ni aquí ni en ningún sitio”, cuestionando de esta manera no solamente el fracking, sino la propuesta energética subyacente a esta acometida. Un paseo no exhaustivo alrededor del mundo nos puede ayudar a comprender la situación actual.


EE.UU. y Canadá El documental Gasland, de Josh Fox, estrenado en 2010, ofreció una perspectiva global de la situación, y abrió los ojos al gran público, que hasta ese momento no había percibido el fracking como una amenaza global. Institucionalmente, la situación es desigual, ya que por un lado nos encontramos con estados que apoyan el fracking ciegamente, como Texas o Pennsylvania, y por otro lado hay estados como Vermont, que en mayo DSUREy XQD OH\ SURKLELHQGR HO IUDFNLQJ (Q 4XHEHF (Canadá), Nueva York y Nueva Jersey existen diferentes moratorias que mantienen al fracking en situación de standby, y en otros lugares, como en Nueva Escocia, están valorando crearlas, aunque la realidad es que estas moratorias pueden ser reversibles. Más numerosas aún son las prohibiciones locales, que se van aprobando pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, o condado a condado. Ejemplo de ello son las ciudades de Pittsburg, en Pennsylvania, o el condado de Onondaga, en Nueva York. Asociaciones como Earthjustice o Earthworks mantienen intensas campañas informativas, reFRJLGDVGHÀUPDV\SHWLFLRQHVDODVDXWRULGDGHV En la zona sur del territorio de Alberta, en Canadá, está en marcha una iniciativa para defender las tierras de la tribu Blood, donde el 50% de su reserva ha sido concedida a las empresas KRI, Murphy Oil y Bowood Energy. La batalla institucional está servida, con asociaciones muy potentes peleando en los tribunales, intentando que la ley “Frac Act” obligue a la industria a cumplir leyes como la de la seguridad del agua potable, de la que el sector está eximido en la actualidad. En la costa Este, los movimientos ambientalistas son fuertes y la campaña para detener el fracking en Nueva York, por ejemplo, tiene una gran repercusión. Hay diferentes iniciativas en marcha, como la “New Yorkers Against fracking”, “Artists Against fracking” o “Don’t Frack With New York”.

Las manifestaciones y concentraciones se van sucediendo local o zonalmente, y el 28 de julio se realizó una gran manifestación en Nueva York. También han existido acciones directas, como el bloqueo al acceso de un pozo realizado por unos 100 activistas de la organización “Earth First” el 10 de julio, en Mosshanon, Pennsylvania, tratando de llamar la atención sobre la destrucción de zonas forestales para construir plataformas de perforación. El mes anterior, la comunidad de Riverdale mantuvo la entrada a una zona de perforación bloqueada durante 12 días, en protesta por la intención de derribar sus casas para poder acarrear, desde el río Susquehanna, los 12.000.000 de litros de agua al día que se necesitan para las operaciones. Más allá han llegado en el condado de San Juan, Nuevo México, que directamente han saboteado las instalaciones, tiroteando diferentes depósitos, en hasta siete pozos diferentes. Además de esto, el pasado 2 de julio, estalló un artefacto casero en las inmediaciones de uno de los pozos.

Sudáfrica En el país africano, la batalla está centrada en mantener la moratoria que existe en la actualidad sobre la región de Karoo. Los activistas advierten que la apuesta por fracturar en una zona semidesértica es un gran error estratégico, pero Shell mantiene su interés por la zona.

Australia y Nueva Zelanda A pesar de la intensa campaña realizada por activistas, ganaderos y agricultores, y de la moratoria existente en estos momentos sobre Nueva Gales del Sur, las prospecciones sobre el metano en lechos de carbón han comenzado. En Nueva Zelanda, a pesar de la pasividad del gobierno, que no está poniendo trabas a las prospecciones en la zona de Taranaki, localmente, como en Christchurch, hay zonas declarándose libres de fracking. La organización “stop CSG fracking Australia” pelea por la prohibición en todo el país.

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En Europa, donde los trabajos realizados hasta ahora no van mĂĄs allĂĄ de la realizaciĂłn de algĂşn pozo para ver la respuesta de los yacimientos y las posibilidades que puede tener el gas no convencional, la situaciĂłn es dispar.

Reino Unido AĂşn cuando en Gran BretaĂąa estĂĄn a punto de reanudarse los trabajos en la zona de Lancashire (detenidos durante un largo periodo por unos pequeĂąos terremotos asociados a los primeros trabajos), varios ministros del gobierno han expresado pĂşblicamente su escepticismo ante la extracciĂłn de gas no convencional. Sin embargo, el Reino Unido se enfrenta en la actualidad a unos declives de producciĂłn desesperadamente altos en el mar del norte. La organizaciĂłn mĂĄs activa en contra del fracking, dentro de un amplio abanico, es â&#x20AC;&#x153;Frack Offâ&#x20AC;?. En noviembre de 2011 algunos activistas de esta organizaciĂłn ocuparon una torre de perforaciĂłn en Lancashire y estĂĄn siendo juzgados por estos hechos en la actualidad. En diciembre de 2011, activistas de Bristol pararon las actividades de perforaciĂłn en &KHVWHUĂ&#x20AC;HOG\HODFFHVRDXQDSHUIRUDFLyQGH&XDGULOOD Resources fue bloqueado.

Irlanda En Irlanda la oposiciĂłn al fracking estĂĄ viniendo principalmente de la organizaciĂłn Fracking Free Ireland, la cual tiene en estos momentos una campaĂąa llamada â&#x20AC;&#x153;Guaranteed Fracking Freeâ&#x20AC;?, con el objetivo de que Irlanda permanezca libre de fracking como hasta ahora.

Alemania, Austria, Suiza Hay diferencias entre estados, con moratorias en estados como Renania del Norte-Westfalia. Existe una fracturaciĂłn hidrĂĄulica de baja intensidad en el estado de Baja Sajonia, asociada a la extracciĂłn de gas en areniscas. Ahora, Exxonmobil pretende aumentar la intensidad e ir a por el gas de pizarra y el metano en lechos de carbĂłn. Recientemente, tanto el ministro de Medio Ambiente como el de economĂ­a, han realizado declaUDFLRQHVHQODVTXHDĂ&#x20AC;UPDQTXH$OHPDQLDQRDSRVWDUi por la extracciĂłn. A travĂŠs de â&#x20AC;&#x153;Gegen-Gasbhorenâ&#x20AC;? se puede seguir la actividad de la extensa red de iniciativas populares en contra del fracking tanto en Alemania como en Austria. En Suiza, el cantĂłn de Friburgo ha prohibido tambiĂŠn la fractura hidrĂĄulica.

En el estado de la MontaĂąa Verde, tenemos la costumbre de preservar nuestros recursos naturales y de mantener el planeta y este estado mejor de lo que lo encontramos. Se puede ver el mundo de dos maneras; bien creer que lo hemos heredado, y por lo tanto podemos hacer lo que queramos con ĂŠl, o bien pensar que es un prĂŠstamo de nuestras hijas y nietos. En Vermont hemos elegido la segunda opciĂłn. Reconocemos que utilizamos el planeta como prĂŠstamo de nuestros descendientes. Esta ley asegura que no introduciremos productos quĂ­micos en las aguas subterrĂĄneas en un desesperado intento de obtener energĂ­a. Es un gran momento, espero que otros estados sigan nuestros pasos. Gobernador Shumlin

Discurso pronunciado el 16 de mayo de 2012, dĂ­a en el que el estado de Vermont aprobĂł la ley que prohibĂ­a el fracking en todo su territorio.

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ManifestaciĂłn por las calles de SofĂ­a, capital de Bulgaria, en enero de 2012. Pocos dĂ­as despuĂŠs, el gobierno anunciĂł la prohibiciĂłn del fracking en todo el Estado bĂşlgaro.

Francia Sobre el caso francĂŠs, primer Estado que prohibiĂł el fracking como tĂŠcnica, haremos menciĂłn especial mĂĄs adelante, y serĂĄn los propios activistas quienes den su versiĂłn; pero es importante observar que, a pesar de la SURKLELFLyQVHYDDSHUPLWLUIUDFWXUDUFRQĂ&#x20AC;QHVH[SHULmentales. Esto les hace temer que la prohibiciĂłn pueda ser temporal, y la ley sea una manera de neutralizar a la oposiciĂłn para volver sobre el tema en unos pocos aĂąos.

Bulgaria y RumanĂ­a Tras el anuncio de la concesiĂłn de permisos a la empresa Chevron, en enero de 2012 se organizaron multitudinarias manifestaciones en mĂĄs de 12 ciudades bĂşlgaras, y ante esto, el gobierno ha prohibido permanentemente la exploraciĂłn y la explotaciĂłn. La oposiciĂłn popular se puede seguir a travĂŠs del movimiento â&#x20AC;&#x153;Clean Bulgariaâ&#x20AC;?. En RumanĂ­a, donde tambiĂŠn tiene permisos Chevron, estĂĄn a punto de aprobar una moratoria.

La empresa concesionaria es la australiana Hutton. El Ministerio de Medio Ambiente considera que no hay VXĂ&#x20AC;FLHQWHLQIRUPDFLyQ La eurodiputada Lena Kolarska-Bobinska resumĂ­a con estas palabras la situaciĂłn en Europa: â&#x20AC;&#x153;La ComisiĂłn [Europea] ya no puede pretender que la oposiciĂłn estĂĄ Ăşnicamente relacionada con argumentos ideolĂłgicos de algunos partidos polĂ­ticos aisladosâ&#x20AC;?. Resumiendo, la situaciĂłn es muy diferente en cada lugar, pero hay una evidencia constatable. La ralentizaciĂłn, y en su caso, la paralizaciĂłn de los planes de extracciĂłn tienen una relaciĂłn directa con la oposiciĂłn popular en cada lugar. Los endurecimientos de las leyes y normativas, las moratorias en algunos Estados, y las prohibiciones que se han logrado, han sido posibles allĂĄ donde ha habido una toma de conFLHQFLD \ XQD FRQWHVWDFLyQ Ă&#x20AC;UPH $~Q QR SRGHPRV saber cĂłmo terminarĂĄ la partida, pero si existe alguna posibilidad de parar esta barbaridad, serĂĄ actuando. Mucho y rĂĄpido. No tenemos mucho tiempo que perder. Nos estĂĄn acechando.

RepĂşblica checa Existe en la actualidad una moratoria de 18 meses a 2 aĂąos. El gobierno ha argumentado que no existe una informaciĂłn clara disponible para la poblaciĂłn.

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La fractura hidrĂĄulica en la provincia de Burgos Asamblea contra la fractura hidrĂĄulica de Burgos Las primeras informaciones sobre el fracking llegaron durante 2011, originando un gran nĂşmero de pregunWDV\XQMXVWLĂ&#x20AC;FDGRWHPRU&RUUHVSRQGtDHQSULPHUOXgar, resolver las dudas mĂĄs importantes y entender en quĂŠ consiste la tĂŠcnica de la fractura hidrĂĄulica. El documental Gasland, la lectura de diversos documentos, y sobre todo, las charlas informativas y las conversaciones con gente de la asamblea contra el fracking de Cantabria, nos ayudaron a comenzar a situarnos ante esta nueva amenaza. Los permisos de investigaciĂłn solicitados y, en algunos casos ya concedidos, abarcan una importante extensiĂłn de territorio, lo que puede evidenciar la apuesta de las empresas gasĂ­sticas por esta nueva oportunidad de negocio. La baja densidad de poblaciĂłn en el medio rural y la magnitud del territorio afectado, son dos factores

clave a la hora de establecer la lucha contra el fracking en Burgos. Es de prever que las empresas implicadas tratarĂĄn de aprovechar la ventaja estratĂŠgica que supone operar en zonas despobladas. (QUHDOLGDG\DSHVDUGHODVGLĂ&#x20AC;FXOWDGHVDQWHULRUPHQWH descritas, la oposiciĂłn contra la fractura hidrĂĄulica es elevada. En noviembre de 2011 se constituye la â&#x20AC;&#x153;Asamblea contra el fracking de Burgosâ&#x20AC;? en la localidad de Trespaderne. En esta primera reuniĂłn se abordaron cuestiones informativas y se comenzaron a sentar las bases para la futura coordinaciĂłn. A medida que las asambleas han ido teniendo lugar (de nuevo Trespaderne en diciembre de 2012, Salas de Bureba en febrero , Pancorbo en abril...) las cuestiones informativas han ido perdiendo presencia para pasarse a trabajar aspectos relacionados con la coordinaciĂłn, acciones y estrategias de lucha.

Multitudinaria asamblea celebrada en la localidad de Castrobarto (Junta de Traslaloma). Mayo 2012.

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De las asambleas han surgido a su vez diferentes grupos de trabajo, relacionados principalmente con ĂĄreas JHRJUiĂ&#x20AC;FDV R SHUPLVRV GH LQYHVWLJDFLyQ TXH D VX YH] han organizado charlas informativas en pueblos, promovido mociones de oposiciĂłn en los ayuntamientos, buscado formas de manifestar la oposiciĂłn ciudadana o difundido las razones por las que surge la oposiciĂłn a la fractura hidrĂĄulica, a travĂŠs, por ejemplo, de la ediciĂłn de un boletĂ­n. Paralelamente, de la mano de organizaciones ecologistas, vecinales o ayuntamientos, se han ido presentado alegaciones dentro del tramite legal y solicitado informaciĂłn ante las administraciones implicadas. Los ayuntamientos de Castrobarto, Valle de Losa y Vilviestre del Pinar, fueron los primeros de XQDODUJDOLVWDTXHKDQKHFKRRĂ&#x20AC;FLDOVXRSRVLFLyQDOD fractura hidrĂĄulica y el de Valle de Tobalina se declarĂł municipio libre de fracking, al que han seguido mĂĄs de una veintena de ayuntamientos. La oposiciĂłn de la ciudadanĂ­a va a ser determinante a la hora de parar el ataque de las empresas del gas y defender la naturaleza, el medio rural y la salud de las SHUVRQDV +DEODPRV HQ GHĂ&#x20AC;QLWLYD GH OD OXFKD SRU OD vida y, por lo que parece, mucha gente de Burgos va a estar en ello.

3HUPLVRVGHLQYHVWLJDFLyQTXHDIHFWDQDODSURYLQFLDGH%XUgos: â&#x20AC;&#x153;Sedanoâ&#x20AC;? (Burgos), otorgado a â&#x20AC;&#x153;TrofagĂĄs Hidrocarburos, S.L.â&#x20AC;?. B.O.CyL 09/11/2011. â&#x20AC;&#x153;Rojasâ&#x20AC;? (Burgos), solicitado por â&#x20AC;&#x153;TrofagĂĄs Hidrocarburos, S.L.â&#x20AC;?. B.O.CyL 13/07/2011. â&#x20AC;&#x153;Urracaâ&#x20AC;? (Ă lava y Burgos), otorgado a â&#x20AC;&#x153;TrofagĂĄs Hidrocarburos, S.L.â&#x20AC;?. B.O.E. 29/09/2011. â&#x20AC;&#x153;Burgos-4â&#x20AC;? (Burgos, Soria y La Rioja), solicitado por â&#x20AC;&#x153;TrofagĂĄs Hidrocarburos, S.L.â&#x20AC;?. B.O.E. 22/12/2011. â&#x20AC;&#x153;Gran Enaraâ&#x20AC;? (PaĂ­s Vasco, Burgos, Navarra y Cantabria), se estĂĄn tramitando los permisos para llevar a cabo dos sondeos de exploraciĂłn en Castrobarto (Enara-9) y Valle de Losa (Enara-10). â&#x20AC;&#x153;Angosto-1â&#x20AC;? (Burgos, Vizcaya y Cantabria), tambiĂŠn en proceso de construir dos pozos de investigaciĂłn en Espinosa de los Monteros. â&#x20AC;&#x153;Luenaâ&#x20AC;? (Cantabria y Burgos), otorgado a â&#x20AC;&#x153;Repsol Investigaciones PetrolĂ­feras, S.A.â&#x20AC;?. B.O.E. 22/01/2011. En estos momentos se estĂĄ realizando la tramitaciĂłn administrativa para llevar a cabo la campaĂąa sĂ­smica. â&#x20AC;&#x153;Bezana-BigĂźenzoâ&#x20AC;? (Burgos, Palencia y Cantabria), otorgado a â&#x20AC;&#x153;Petroleum Oil &Gas, S.A.â&#x20AC;?. B.O.E. 02/12/2009. â&#x20AC;&#x153;Ebro B, C, D y Eâ&#x20AC;? (Burgos, La Rioja, PaĂ­s Vasco y Navarra), siendo ĂŠste un permiso sospechoso de fractura hidrĂĄulica, DXQTXHVLQFRQĂ&#x20AC;UPDU â&#x20AC;&#x153;Libraâ&#x20AC;? (Ă lava y Burgos), otorgado a â&#x20AC;&#x153;Frontera Energy Coorporation, S.L.â&#x20AC;?. B.O.E. 29/11/2011. â&#x20AC;&#x153;Leniâ&#x20AC;? (Burgos y Palencia), solicitado por â&#x20AC;&#x153;Compaùía PetrolĂ­fera de Sedano, S.L.â&#x20AC;?. B.O.CyL 22/08/2011.

Las campaĂąas llamadas â&#x20AC;&#x153;Municipios libres de frackingâ&#x20AC;? lanzadas por las asambleas y plataformas de Cantabria, Burgos y Araba han dejado un balance de mĂĄs de 60 municipios con mociones aprobadas en contra de la fractura hidrĂĄulica en estos territorios (agosto 2012). El nĂşmero de municipios que se oponen al inicio del fracking en sus tierras estĂĄ aumentando dĂ­a a dĂ­a. Los municipios afectados tienen mucho que decir en el desarrollo de esta industria, pues son los que conceden las licencias de actividad y obra a las empresas concesionarias. En el mapa se pueden observar los lĂ­mites municipales de los ayuntamientos, en naranja y morado, que se han posicionado, sobreimpresionados a las cuadriculas que representan la extensiĂłn de los permisos de investigaciĂłn de hidrocarburos, tanto los solicitados como los concedidos.

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Sobre la fractura hidrĂĄulica en Cantabria Asamblea contra la fractura hidrĂĄulica de Cantabria

La Asamblea contra la Fractura HidrĂĄulica de Cantabria naciĂł en CabezĂłn de la Sal en Julio de 2011, a raĂ­z de una noticia aparecida en la prensa que anunciaba la concesiĂłn de un permiso de investigaciĂłn para la extracciĂłn de gas natural mediante fractura hidrĂĄulica en los valles del Saja y del Nansa. Un grupo de vecinos y vecinas preocupadas convocaron una primera reuniĂłn a la que acudieron alrededor de 60 personas de distintos lugares de Cantabria. En un primer momento se vio sobre todo la necesidad de informarse mejor y de mantener reuniones periĂłdicas (cada dos semanas) para acordar entre todas las personas interesadas quĂŠ se podĂ­a hacer para parar el proyecto. De esta manera se creĂł la Asamblea contra la Fractura HidrĂĄulica de Cantabria. El permiso de investigaciĂłn concedido, llamado Arquetu, ocupa una extensiĂłn de unas 25.000 hectĂĄreas GHORV9DOOHVGHO6DMD\GHO1DQVD(QHO%ROHWtQ2Ă&#x20AC;FLDO de Cantabria en el que fue publicado, se habla expresamente de que se emplearĂĄ la tĂŠcnica de la fractura hidrĂĄulica para extraer el gas. Este permiso se concediĂł D7URIDJiV+LGURFDUEXURV6/XQDHPSUHVDĂ&#x20AC;OLDOGHOD estadounidense BNK Petroleum. TrofagĂĄs se fundĂł expresamente para conseguir permisos de extracciĂłn de gas no convencional en el Estado espaĂąol.

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DespuĂŠs de investigar en la web del Ministerio de Industria en busca de otros permisos de extracciĂłn de hidrocarburos concedidos en los Ăşltimos aĂąos, vimos que Arquetu no era un caso aislado en Cantabria, ni en el resto del Estado. Aunque en los demĂĄs permisos no se hablaba abiertamente de la tĂŠcnica de la fractura hidrĂĄulica, nos hacĂ­a sospechar que despuĂŠs de aĂąos de prospecciones sin ĂŠxito en busca de hidrocarburos convencionales desde los aĂąos 50, ahora varias empresas, todas relacionadas con las extracciones no convencionales, se peleaban para obtener permisos. De esta manera descubrimos muchos proyectos mĂĄs, algunos solicitados y otros ya concedidos, en lo que toca a Cantabria (Arquetu, Luena, Bezana, BigĂźenzo, Angosto, Usapal, en total mĂĄs de 350.000 hectĂĄreas) asĂ­ como en Castilla y LeĂłn, La Rioja, AragĂłn, PaĂ­s Vasco, Castilla La Mancha, Navarra, CataluĂąa, Murcia, Asturias, Comunidad Valenciana y AndalucĂ­a. Fruto de estas investigaciones se elaborĂł el Informe sobre el gas de pizarra en EspaĂąa. Sin embargo, la Asamblea contra la Fractura HidrĂĄulica de Cantabria de CabezĂłn de la Sal decidiĂł en principio concentrarse en el permiso Arquetu, aunque nos pusimos en contacto con diferentes grupos en el resto de los territorios para informar sobre los proyectos. La


asamblea estĂĄ compuesta por personas y colectivos y decidimos mantener esta estructura y no una plataforma de colectivos. Una asamblea nos pareciĂł mĂĄs apropiada para facilitar la incorporaciĂłn de otros vecinos y vecinas afectadas y su participaciĂłn activa. TambiĂŠn permite una toma de decisiones horizontal y regida por la propia prĂĄctica de oposiciĂłn y no por ideologĂ­as o intereses particulares de grupos, colectivos, partidos o sindicatos. En general, buscamos una mayor apertura hacia todos los grupos y personas interesadas que quieran aportar sus ideas y su trabajo para parar este permiso sin caer en la delegaciĂłn en grupos de experWRV 3HVH D OD GLĂ&#x20AC;FXOWDG TXH HQWUDxD HO WUDEDMR DVDPbleario entre personas con opiniones muy distintas, ya que supone que no siempre se decide lo que uno quiere, pone tambiĂŠn en jaque la estrategia de los grandes grupos de poder sobre la vigilancia y control directo de cualquier iniciativa a travĂŠs de sus â&#x20AC;&#x153;cabecillasâ&#x20AC;?. Valoramos que la resistencia tenĂ­a que partir directamente de los territorios afectados y sĂłlo luego ampliarse, una vez consolidada, a una oposiciĂłn mĂĄs amplia, a nivel estatal o internacional. Dar prioridad a la acciĂłn local puede resultar bĂĄsico para crear una oposiciĂłn realPHQWHDXWyQRPDĂ H[LEOH\WUDQVIRUPDGRUD Con este objetivo, empezamos a informarnos bien sobre la tĂŠcnica y los riesgos e impactos asociados y comenzamos a elaborar materiales para difundir toda esta informaciĂłn: editamos una revista, trĂ­pticos y carteles informativos, creamos un blog que ahora se ha convertido en una pĂĄgina web mejorada www.fracturahidraulicano.info. TambiĂŠn se han elaborado posters y banderas para poner en balcones y ventanas, pegatiQDVHQYLDGRQRWDVGHSUHQVDFRQHOĂ&#x20AC;QGHKDFHUYLVLble la oposiciĂłn. AdemĂĄs, se formĂł un grupo de charlas que se dedica a ofrecer charlas informativas en los pueblos de los territorios afectados y allĂ­ donde haya gente interesada en que vayamos (Cantabria, Euskadi, Palencia y Burgos). Una tarea importante es la que lleva a cabo el grupo de responsables de zona, que coordinan a las personas que se ofrecen para hacer las diversas tareas necesarias en la zona donde viven: mociones en los ayuntamientos, visitas a las asociaciones y empresas locales, pegada de carteles y hojas informativas... Fue muy importante tambiĂŠn la difusiĂłn casa por casa realizada por toda la comarca Saja-Nansa, con el buzoneo de 5.000 cartas que informaban sobre la concesiĂłn del permiso y sus efectos nocivos asĂ­ como de la existencia de la Asamblea. En diciembre se organizĂł un concierto con comida para sacar dinero, con la proyecciĂłn de un documental y una charla informativa. Aunque fue en un lugar un poco apartado, tuvo un gran ĂŠxito, una primera muestra de que la labor de difusiĂłn estaba funcionando. Cuando nos enteramos del permiso Arquetu, todavĂ­a hubo tiempo para presentar alegaciones. Varios grupos, entre los cuales se encontraba la Mancomunidad de municipios de Saja-Nansa, presentaron recursos pidiendo bien la suspensiĂłn cautelar o la derogaciĂłn del

permiso, basĂĄndose principalmente en la opacidad del proceso de concesiĂłn del permiso y en la peligrosidad de la tĂŠcnica a utilizar. La asociaciĂłn Concejo Tres Mares y Ecologistas en AcciĂłn de Cantabria presentaron un recurso contencioso-administrativo ante el TSJ de Cantabria. De momento el permiso se encuentra suspendido, pero no derogado. AdemĂĄs, se estĂĄn promoviendo mociones en los ayuntamientos. En septiembre de 2011, el pueblo de Ruente en el Valle de CabuĂŠrniga fue el primer ayuntamiento en aprobar una mociĂłn declarĂĄndose en contra del uso de la fractura hidrĂĄulica en su territorio. Poco despuĂŠs el ayuntamiento de CabuĂŠrniga aprobĂł una mociĂłn en el mismo sentido. Desde principios de 2012, se sentĂ­a cada vez mĂĄs fuerte la necesidad de ampliar la labor a los demĂĄs permisos de Cantabria, convencidos ya de que se trataban de explotaciones no convencionales. A partir de entonces se creĂł la asamblea de Campoo-Los Valles (permisos Bezana y BigĂźenzo), asĂ­ como dos grupos de trabajo, uno en IguĂąa-Anievas y otro en la zona pasiega, que reĂşne los Valles del Pas, PisueĂąa y Miera (permiso Luena). Con la apariciĂłn de estos grupos se creĂł una asamblea propia del permiso Arquetu. Las reuniones periĂłdi-

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cas de CabezĂłn de la Sal sirven ahora para mantener el contacto entre las diferentes asambleas y grupos, y el intercambio de informaciĂłn. En los diferentes territorios repetimos con gran ĂŠxito el buzoneo de cartas casa por casa, destacando la importancia de este trabajo realizado en los Valles Pasiegos, donde la poblaciĂłn se encuentra todavĂ­a mĂĄs dispersa que en el resto de Cantabria y por WDQWRODLQIRUPDFLyQOOHJDFRQPD\RUGLĂ&#x20AC;FXOWDG AdemĂĄs, comienza a ser visible el trabajo de los distintos grupos locales. El grupo surgido en la zona pasiega estĂĄ en plena campaĂąa de difusiĂłn por su zona, contactando con vecinos y vecinas, asociaciones, empresas y dando charlas en los pueblos, encontrĂĄndose gran interĂŠs por parte de vecinos y vecinas. El grupo de Campoo-Los Valles, ademĂĄs del buzoneo de 10.000 cartas, charlas, proyecciones, la programaciĂłn de una salida al monte, contacto informativo con numerosos ayuntamientos, tambiĂŠn se han puesto en contacto con OD&RQIHGHUDFLyQ+LGURJUiĂ&#x20AC;FDGHO(EURSDUDLQIRUPDUles. TambiĂŠn, en Reinosa, van a tener un programa de radio semanal de una hora de duraciĂłn para analizar detenidamente el fracking y sus implicaciones. En la zona de IguĂąa ha habido contactos favorables con diversos ayuntamientos y se ha repartido informaciĂłn entre los vecinos. Como cuestiĂłn transversal a todos los grupos de Cantabria se ha comenzado en el mes de marzo a colgar mensualmente una â&#x20AC;&#x153;Hoja Informativaâ&#x20AC;? por los pueblos y barrios, que contiene un resumen de las noticias mĂĄs destacadas publicadas en la web de la Asamblea asĂ­ como prĂłximas convocatorias previstas. El colectivo de Agricultores y Ganaderos EcolĂłgicos de Cantabria ha expresado pĂşblicamente su oposiciĂłn al fracking. AdemĂĄs de los dos ayuntamientos antes mencionados han aprobado mociones en contra de la fractura hidrĂĄulica los de Corvera de Toranzo y Villacarriedo. Por el otro lado, tambiĂŠn las empresas parece que estĂĄn HPSH]DQGRDPRYHUĂ&#x20AC;FKD(OSDVDGRPHVGHDEULO5HSsol mantuvo una reuniĂłn con los alcaldes de los pueblos afectados por el permiso Luena para hablar del comienzo de los estudios sĂ­smicos. Estos son necesarios para realizar un mapa completo de la capa de pizarra en el subsuelo y decidir donde perforar posteriormente. Repsol rechaza hablar de fractura hidrĂĄulica y de explotaciones a gran escala, haciendo hincapiĂŠ en que se trata Ăşnicamente de estudios sĂ­smicos y sĂłlo de traEDMRVGHLQYHVWLJDFLyQ,QWHQWDGHVOLJDUORVDVtGHVXĂ&#x20AC;-

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nalidad y sus consecuencias: por una parte, aunque se trate de un permiso de investigaciĂłn, la Ăşnica manera de saber cuĂĄnto gas encierra el subsuelo es realizando todo el proceso de extracciĂłn con lo que ello implica: perforaciĂłn horizontal, fractura hidrĂĄulica, gran conVXPRGHDJXDTXtPLFRVĂ XLGRGHUHWRUQR3RURWUD parte, la escasa producciĂłn de los pozos y sus pocos aĂąos de vida productiva obligan a abrir un nĂşmero importante de nuevas plataformas de manera constante si se quiere recuperar la enorme inversiĂłn. Es decir, sĂłlo una explotaciĂłn a gran escala permite extraer una SURGXFFLyQVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYD\HVWDEOHGHJDVFRQORTXHOD probabilidad de que ocurra un accidente es muy alta. TambiĂŠn BNK Petroleum, en una reciente entrevista a un diario econĂłmico digital, ha explicado que ha abierto una RĂ&#x20AC;FLQD HQ 0DGULG \ YD D FRPHQ]DU SUy[LPDPHQWH VXV contactos con agentes polĂ­ticos, econĂłmicos y sociales. Como contraste con las sĂşbitas intenciones de las empresas de informar a la sociedad, hay que destacar que todo el proceso de concesiĂłn de permisos se ha hecho, como mĂ­nimo, a espaldas de los ayuntamientos y sus vecinos y vecinas, si no directamente ocultĂĄndoles la informaciĂłn. Ninguno de los ayuntamientos con los que hablamos sabĂ­an de los permisos y menos todavĂ­a de la tĂŠcnica de la fractura hidrĂĄulica. La informaciĂłn sobre decisiones tomadas desde arriba hacia abajo se KDFH D WUDYpV GH SXEOLFDFLRQHV HQ %ROHWLQHV 2Ă&#x20AC;FLDOHV Este es el vehĂ­culo ideal para esconder informaciĂłn respetando la legalidad dentro de una marea de anuncios, decretos y real decretos. En lo que respecta al permiso concedido por el gobierno autonĂłmico, las decisiones en Cantabria fueron tomadas en 2011, bajo el mandato del gobierno PSOE-PRC. Sin embargo, el actual gobierno del PP sigue los pasos de sus predecesores. No obstante, a nivel de los pueblos no importa el credo polĂ­tico para oponerse a los permisos y se han aprobado mociones con el apoyo de los grupos municipales tanto del PP como del PRC y del PSOE. Se puede interSUHWDUFRPRXQDH[SUHVLyQVLJQLĂ&#x20AC;FDWLYDGHODGLVWDQFLD entre los centros donde se toman las decisiones, que suelen ser las grandes ciudades, y la periferia donde se padecen sus efectos. Los pueblos y el campo parecen ser, cada vez mĂĄs, meros sitios de donde sacar recursos o mandar la basura, a expensas de sus habitantes y sus modos de vida. La fractura hidrĂĄulica es una muestra de cĂłmo se decide sobre la fortuna del campo desde la ciudad: espacios que antes se dedicaron a la ganaderĂ­a tuvieron que cambiar de rumbo y ahora se dedican al turismo, sĂłlo para cambiar de nuevo su destino de uso y convertirse en explotaciones de gas, decisiĂłn decretada desde los centros de poder sin siquiera informar a sus habitantes. Mientras tanto, los pueblos se estĂĄn quedando cada vez mĂĄs vacĂ­os por falta de oportunidades, dejando espacio para los futuros proyectos de explotaciĂłn. Decir NO a las explotaciones de gas de pizarra es un paso necesario para decidir sobre nuestras vidas, dĂłnde queremos vivirlas y de quĂŠ manera.


Araba: Un intenso arranque dedicado a parar el fracking Fracking Ez Araba

Era mediados de octubre cuando Patxi López viajó a Dallas y envuelto en la escenografía que acompaña a los grandes anuncios lanzó una noticia llamada a revolucionar el panorama del país. “Euskadi encuentra gas no convencional para autoabastecerse 60 años”. Contundencia y claridad. Comenzó entonces un goteo de información que fue preocupando cada vez a más gente: la técnica necesaria para autoabastecerse, sus riesgos medioambientales y para la salud humana, el hecho de que ese supuesto “descubrimiento” era conocido desde hacía décadas, e incluso que la idea de autoabastecimiento era más un celofán decorativo que otra cosa. Fue en ese contexto en el que varios grupos ecologistas, asociaciones, personas a título individual, partidos políticos, incluso algunos periodistas empiezan a lanzar voces que cuestionan esa noticia llegada de Dallas y la técnica en la que se basa: el fracking. Una respuesta social, al menos en Araba, dispersa. El objetivo estaba sentado; unir y coordinar esas voces para lograr fuer]D\DÀDQ]DUXQDQXHYDOXFKDHQGHIHQVDGHOWHUULWRULR histórico que algunos han visto siempre como un laboratorio para sus experimentos energéticos.

La plataforma fue cogiendo forma y recabando apoyos durante noviembre para poder llevar a cabo su presentación pública el 13 de diciembre de 2011. A este incipiente movimiento le deparaba un ritmo frenético las semanas siguientes. Varios de los trámites relacionados con los permisos para la fracturación hidráulica estaban abiertos y la Plataforma Fracking Ez Araba se puso manos a la obra. Entrenados en las alegaciones a la liFHQFLDGHDFWLYLGDGFODVLÀFDGDHQHO$\XQWDPLHQWRGH Gasteiz, llegó la posibilidad de alegar al trámite de consultas previas sobre el sometimiento o no a Evaluación de Impacto Ambiental del pozo Enara 4 (Mandojana). Se preparó una recogida masiva de alegaciones, con mesas en la calle y recolectas por varios sitios que concluyó con la presentación de las mismas el 9 de enero. El inicio del 2012 encaminó el trabajo de la plataforma hacia el lado más institucional. Además de las alegaciones, se presentó una moción en las Juntas Generales de Araba, 23 de enero, y en el Parlamento Vasco, 2 de febrero. Paralelamente se llevó a cabo la primera charla sobre el fracking en el bar “El 70”, que sirvió como calentamiento para organizar unas Jornadas Técnicas que

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pretendĂ­an profundizar en el trabajo de divulgaciĂłn. Celebradas el 4 de febrero, cosecharon un sorprendente ĂŠxito que sirviĂł para medir el creciente interĂŠs latente en la sociedad alavesa. 7UDVODVMRUQDGDVOOHJyHOPRPHQWRGHSDUDU\UHGHĂ&#x20AC;QLU el rumbo de la plataforma, mĂĄs guiada hasta la fecha por la intuiciĂłn. HabĂ­a que seguir un doble camino, por un lado, ahondar en el trabajo institucional y, por el otro, recopilar informaciĂłn para profundizar en el conocimiento de la tĂŠcnica y poder tambiĂŠn avanzar en la divulgaciĂłn del proyecto a la sociedad. NaciĂł asĂ­ la campaĂąa Municipios Libres de Fracking, presentada el 29 de febrero, que aunaba los dos caminos. El objetivo de esta campaĂąa era llegar a todos los municipios de Araba para, uno, organizar una charla en la que explicar quĂŠ es el fracking, sus riesgos, y la magnitud del proyecto de extracciĂłn de gas no convencional en Araba y, dos, que sus ayuntamientos presentaran la mociĂłn y se declarasen libres de fracking. Los resultados hasta la fecha han sido alentadores: 23 municipios libres de fracking y mĂĄs de 50 charlas. El trabajo institucional ha seguido adelante con comparecencias en varios foros: en el Parlamento Vasco, 27 de marzo, o en las Juntas Generales de Araba, 17 de abril. Otra de las lĂ­neas ha sido la movilizaciĂłn social organizada por la plataforma. El 20 de marzo, primer envite en la inauguraciĂłn del Encuentro Internacional sobre ges-

tiĂłn de agua y desarrollo urbano, organizado en torno al DĂ­a Mundial del Agua. Con otro tinte, tambiĂŠn movilizador pero embutido en ambiente festivo, se llevĂł a cabo la jornada festivo-reivindicativa en el Gaztetxe el dĂ­a 23. La siguiente gran cita estuvo organizada por la Plataforma Fracking Ez Kuartango con una masiva mendi martxa el 21 de abril que no solo animĂł a seguir trabajando, sino que ilusionĂł para incidir en la movilizaciĂłn social. Poco despuĂŠs pudimos ver esos frutos, precisamente al calor de las Jornadas TĂŠcnicas Interistitucionales que tuvieron lugar en Gasteiz los dĂ­as 23, 24 y 25 de abril. La plataforma intentĂł aportar ponentes en la organizaciĂłn de las mismas, pero el rapto de las mismas por el EVE impidiĂł que las propuestas tuvieran eco en la organizaciĂłn. Para denunciar esta situaciĂłn, el dĂ­a de inicio, 23 de abril, se llevĂł a cabo una concentraciĂłn teatralizada al estilo â&#x20AC;&#x153;Bienvenido Mr Marshallâ&#x20AC;? que pretendĂ­a denunciar la venta del subsuelo alavĂŠs a las Ă&#x20AC;UPDVHVWDGRXQLGHQVHV(QODVPLVPDVMRUQDGDVHO~Otimo dĂ­a, la plataforma contĂł con 15 minutos para explicar su punto de vista. En mayo fue el valle de Kuartango quien puso color, amarillo en este caso, a la lucha contra el fracking en el marco de la Feria del Perretxiko y la Vaca TerreĂąa. Junio llegĂł con varias citas importantes, con una protesta subterrĂĄnea en el acuĂ­fero de Subijana y una marcha en bicicleta hasta el lugar donde pretenden perforar los dos primeros SR]RVTXHDFDEyFRQXQDĂ&#x20AC;HVWDHQODVFDPSDVGH$UPHQ-

Acto contra el fracking en Kuartango en el contexto de la feria del perretxiko y la vaca terreĂąa. Mayo 2012.

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Luko y Zortzi: Los embajadores del fracking

tia. TambiĂŠn se ha seguido tejiendo una red de colaboraciĂłn con los colectivos cercanos y con otras plataformas para preparar la movilizaciĂłn masiva de otoĂąo. Desde entonces, Fracking Ez Araba ha seguido incidiendo en todas las lĂ­neas de trabajo, un ritmo frenĂŠtico de charlas, elaboraciĂłn y difusiĂłn de materiales, presencia en la calle con la cita mensual en el mercado de la almendra y, cĂłmo no, generando y ordenando nuevas ideas. Lejos de tener un verano tranquilo, el mes de julio ha servido para poner a prueba la capacidad de movilizaciĂłn del movimiento contra el fracking, y no podemos hacer otra cosa que alegrarnos, ya que la convocatoria lanzada para concentrarnos en la cruz del monte Gorbea fue un ĂŠxito que sorprendiĂł a propios y extraĂąos, como se puede observar en la fotografĂ­a que sirve de portada a este artĂ­culo. El inicio de agosto tambiĂŠn resultĂł ajetreado, ya que la participaciĂłn de Fracking Ez Araba en el marco de los movimientos populares a travĂŠs de la colocaciĂłn de una txozQD HQ ODV Ă&#x20AC;HVWDV GH *DVWHL] QRV REOLJy D WHQHU XQDV jornadas a caballo entre la celebraciĂłn y el trabajo. (QGHĂ&#x20AC;QLWLYDHOWUDEDMRVLJXHDYDQ]DQGRSRUFDPLQRV paralelos, seguimos con la difusiĂłn por los pueblos de Araba, con pequeĂąas salidas a otros territorios, incidiendo en la movilizaciĂłn social, colaborando con movimientos que van surgiendo, como Fracking Ez Nafarroa, o con otros asentados, como en Burgos o Cantabria. Por delante, retos, todos: recopilar y generar material de calidad que ayude a la difusiĂłn (como IUXWRHOPRQRJUiĂ&#x20AC;FRTXHWLHQHVHQWUHWXVPDQRV VHguir preparando una gran movilizaciĂłn que sirva de muestra del rechazo popular a esta agresiva tĂŠcnica y a un modelo energĂŠtico caduco, y resistir en la labor diaria de difusiĂłn, informaciĂłn y movilizaciĂłn. En estas, y otras, nos seguiremos viendo. Fracking ez, ez Araban ez inon!

Podemos decir que el movimiento antifracking en Araba cuenta con unos particulares y extraordinarios embajadores: Abel Martinez de Luko y su perro â&#x20AC;&#x153;Zortziâ&#x20AC;?. Luko es un korrikalari de carreras con perro, que tras observar el movimiento de oposiciĂłn que se estaba creando en Araba e informarse acerca de la fractura hidrĂĄulica (en primera instancia con sus compaĂąeros de trabajo y despuĂŠs a travĂŠs de la red, tanto en la web de Fracking Ez Araba como en multitud de lugares que hablan sobre el tema), decidiĂł DXQDUVXDĂ&#x20AC;FLyQDFRUUHUFRQODQHFHVLGDG que sintiĂł de informar a la poblaciĂłn de la problemĂĄtica asociada al fracking. Ni corto ni perezoso, trazĂł una ruta de 225 kilĂłmetros que atravesaba 73 pueblos alaveses y, distribuyĂŠndolos en 7 etapas, se lanzĂł a recorrer los pueblos llevando consigo algo de informaciĂłn escrita que iba dejando allĂĄ por donde pasaba, ademĂĄs de pararse en cada rincĂłn donde encontraba gente a la que explicar, entre trago y trago de agua, el triste futuro que nos espera de hacerse el fracking. Animado por la aceptaciĂłn de su iniciativa, y satisfecho por la labor divulgativa realizada, Luko llegĂł al valle de Kuartango el 28 de julio donde un nutrido grupo de kuartangueses/as le esperaban en Aprikano para acompaĂąarle en los Ăşltimos kilĂłmetros de su periplo. Como no podĂ­a ser de otra manera, Zuhatzu Kuartango recibiĂł al embajador con los brazos abiertos, organizando una comida popular convertida una vez mĂĄs en un acto contra la fractura hidrĂĄulica.

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La campaña municipios libres de fracking en Araba

OKONDO

AYALA / AIARA ARAMAIO

AMURRIO

ZUIA ZIGOITIA URKABUSTAIZ

ARRAZUA-UBARRUNDIA SAN MILLÁN / DONEMILIAGA BARRUNDIA

KUARTANGO

VALDEGOVÍA (2)

SIERRA BRAVA DE BADAYA

IRUÑA OKA / IRUÑA DE OCA

AÑANA RIBERA ALTA

LANTARÓN

ASPARRENA ELBURGO / BURGELU VITORIA-GASTEIZ ALEGRÍA-DULANTZI CONCEJOS PARZONERÍA DE VITORIA-GASTEIZ SALVATIERRA / AGURAIN DE ENTZIA (1) E ITURRIETA

RIBERA BAJA / ERRIBERA BEITIA

ARRAIA-MAEZTU

ARMIÑÓN

TREBIÑO CAMPEZO / KANPEZU

BERANTEVILLA COMUNIDAD DE LAÑO, PIPAON Y PEÑACERRADA PEÑACERRADA-URIZAHARRA ZAMBRANA

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MUNICIPIO LIBRE DE FRACKING MUNICIPIO CON MOCIONES PROPIAS CUESTIONANDO EL FRACKING CONCEJOS QUE HAN APROBADO LA MOCIÓN MUNICIPIOS QUE HAN APROBADO MOCIÓN CONJUNTA DE LA CUADRILLA DE AÑANA

LEZA

(1) 53 concejos del municipio de Vitoria-Gasteiz han aprobado la moción (2) El municipio de Valdegovía ha aprobado una moción propia además de la aprobada por la Cuadrilla de Añana a la que pertence

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%DVDGRHQXQUHODWRRULJLQDOGH6HUJLR8ULDUWH )XULXV

Adaptaci贸n e ilustraciones: Shukare

PUEBLO LIBRE DE FRACKING

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AÑO 38 A.C. KUARTANGO. Un grupo de legionarios romanos (entre 1200 y 1800) acampa en el paraje de los Andagostes, en mitad del valle.

una batalla que creían ganada se convirtió en una pesadilla

El ejercito más preparado de su tiempo, perteneciente al Imperio más poderoso y duradero de la historia, es derrotado por unos aldeanos y sus vecinos unidos.

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AÑO 2012 D.C., KUARTANGO. El Imperio romano acabó cayendo y su lugar en la historia lo han seguido ocupando muchos otros imperios.

Ahora le ha tocado el turno al Imperio de los mercados y la banca. Es el imperio más voraz y destructivo de la historia.

Con la falta de combustible para mover su compleja maquinaria se han propuesto sacarlo de donde sea. Su última y genial idea:

sacarlo destruyendo el subsuelo

una vez más, los habitates se enfrentan al campamento de los invasores

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Los romanos habían sido de montar el campamento

derrotados por no haber acabado y ser superados en número por los nativos.

Ya no se lucha como en la época romana. nuestros gobernantes cambian las leyes a su libre albedrío para hacer lo que quieren.

Nosotros tenemos la protesta como medio para mostrar nuestra disconformidad contra sus abusos e injusticias.

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únete! únete! juntos juntospodemos podemospararlo. pararlo. nuestra nuestraqueja quejaseseoirá oiráalta altay y clara: clara:

no noal alfracking frackingen enkuartango kuartango NI NIEN ENARABA, ARABA,NI NIEN ENEUSKAL EUSKALHERRIA HERRIA

NI NIEN ENningún ningúnsitio! sitio!

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Crónica de las aventuras del gas y petróleo de esquistos en Francia Marion Perrand

En 2009 fueron solicitados en Francia varios permisos para la extracción de hidrocarburos no convencionales (gas y petróleo de esquistos), y algunos fueron aprobados en 2010. Estos permisos fueron otorgados sin consulta previa a la sociedad civil. Seguramente los representantes públicos se enteraron; pero a través del BOE o en medio de “miles” de otras informaciones, pasaron desapercibidos. Tras una importante movilización social, en julio de 2011 se aprobó en Francia una ley que prohíbe el uso de la fractura hidráulica en el territorio nacional, pero que incluye ambigüedades que han hecho saltar las alarmas en los colectivos que protagonizan la lucha. Este es un breve relato de lo sucedido, centrado principalmente en Ardèche que es la región de Francia donde más importantes fueron las movilizaciones contra la fractura hidráulica.

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Diciembre de 2010-principios de 2011 Fabrice Nicolino, un periodista de investigación, alerta a José Bové de la existencia de permisos de explotación de gas de esquistos en el sur de Francia. Rápidamente se organizan reuniones en Lozère (donde vive Bové) y en Ardèche. Estas reuniones permitieron aclarar la esSHFLÀFLGDG GH ORV SHUPLVRV RWRUJDGRV \ FRLQFLGLHURQ con el estreno del documental estadounidense “Gasland” de Josh Fox. Las asociaciones de protección de la naturaleza, de los ríos, asociaciones de cazadores y pescadores, partidos políticos y sindicatos, responsables de parques naturales, etc., se organizaron con el doble objetivo de informar a la población y preparar la movilización. El colectivo de Ardèche (“Stop au gaz de schiste 07” http://www.stopaugazdeschiste07.org/) se formó para oponerse a los permisos que se referían princi-


palmente el sur de la Ardèche. Desde el principio, se trataba de fomentar la creación de colectivos locales, muy locales, uno en cada pueblo. El colectivo 07 lanzó llamadas a la movilización, en un primer momento a las asociaciones y luego a los ciudadanos: a nivel local, en los mercados, etc. El colectivo tenía como objetivo coordinar los grupos locales y ayudarles proveyÊndoles de documentos, informaciones, pósters, pegatinas... Las pegatinas tuvieron mucho Êxito, apareciendo en todos los lados, en los coches, etc.

Febrero de 2011 Primera reuniĂłn pĂşblica en Saint-Sernin para informar a la gente. En este pueblo 700 personas asistieron a la reuniĂłn. Fue como un shock en la sociedad civil. Las reuniones en los pueblos y en las ciudades pequeĂąas se multiplicaron. Se hace hincapiĂŠ en el impacto econĂłmico y medioambiental de la explotaciĂłn no conYHQFLRQDOGHJDVHVGHHVTXLVWRVDVtFRPRHQHOGpĂ&#x20AC;FLW democrĂĄtico (ausencia de consulta pĂşblica).

26 de febrero de 2011 El colectivo 07 organiza una manifestaciĂłn en Villeneuve de Berg. El objetivo era llamar a la gente a levantarse

contra la explotaciĂłn de gases de esquistos. Se esperaban unas 5.000 personas pero acudieron 18.000. SegĂşn el gobierno, el derecho minero no permitĂ­a cuestionar los permisos ya otorgados. Pero despuĂŠs de esta manifestaciĂłn, el gobierno volviĂł sobre lo que habĂ­a dicho y: Â&#x2021; EncargĂł un informe sobre la explotaciĂłn de gases y petroleo de esquistos. Â&#x2021; Introdujo una especie de pseudo moratoria: se esperarĂ­a a las conclusiones del informe solicitado antes de tomar una decisiĂłn.

Febrero-marzo de 2011 Algunos alcaldes, dictan decretos que prohĂ­ben la explotaciĂłn de gases de esquistos en su territorio. Estos decretos son simbĂłlicos porque no tienen valor efectivo, ya que los alcaldes no tienen las competencias necesarias, pero permitieron demostrar que las instancias pĂşblicas estaban involucradas en la lucha. Fueron denunciados ante el tribunal administrativo por la empresa estadounidense Schuebach que tenĂ­a dos permisos de explotaciĂłn. La empresa retirĂł su denuncia luego. Es posible que supieran que el gobierno iba a votar una ley y que sus permisos iban a ser derogados.

Multitudinaria manifestaciĂłn en Villeneuve De Berg (Ardeche), organizada por el colectivo 07. Febrero 2011.

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Junio de 2011 La movilizaciĂłn se organiza alrededor de dos ejes: Â&#x2021; Informar a la gente con reuniones pĂşblicas y correos electrĂłnicos informativos. Â&#x2021; Organizar y estructurar la vigilancia y posibles bloqueos. Los miembros de los colectivos solicitaron la ayuda de Green y de los DĂŠsobĂŠissants para formarse en la acciĂłn directa no violenta y asĂ­ adaptar estas formaciones al objetivo concreto de la explotaciĂłn de gases de esquistos. Se trataba en un primer momento de organizar la vigilancia en el territorio para seĂąalar: Â&#x2021; Las obras sospechosas. Â&#x2021; Los trayectos no habituales de camiones. Â&#x2021; Los camiones de investigaciĂłn sĂ­smica y de perforaciĂłn... Se difundiĂł un nĂşmero de alerta entre la gente para poder avisar de los movimientos que podrĂ­an corresponder a exploraciones o explotaciones en las ĂĄreas afectadas. Las informaciones recibidas en este nĂşmero GH DOHUWD GHEtDQ VHU VLHPSUH YHULĂ&#x20AC;FDGDV FRQWDFWDQGR FRQHOFROHFWLYRORFDOTXHSXGLHUDSURFHGHUDYHULĂ&#x20AC;FDU las informaciones, o contactando directamente con la empresa concernida, por ejemplo. El comitĂŠ de vigilancia organiza las acciones de bloqueo y una pirĂĄmide de alerta, una cadena telefĂłnica para poder alertar a la gente del inicio de una obra. SegĂşn lo que dijeron las personas apuntadas en esta pirĂĄmide, 800 personas podĂ­an llegar inmediatamente al sitio en cuestiĂłn y 800 mĂĄs podĂ­an ir a lo largo del dĂ­a. En total, 2.800 personas son avisadas por la pirĂĄmide de alerta. Los esfuerzos de estructuraciĂłn y de comunicaciĂłn fueron interpretados por la prefectura (delegaciĂłn del gobierno) como una amenaza para la seguridad civil. Eso permitiĂł obligar al poder a tomar en cuenta la movilizaciĂłn ciudadana y asĂ­ tener un impacto sobre las decisiones del gobierno.

Finales de junio de 2011 El informe encargado por el gobierno es publicado, pero no en su totalidad. AdemĂĄs, habĂ­a sido realizado por dos ponentes, uno a favor y otro en contra de la explotaciĂłn de gases de esquistos, con lo que el docuPHQWRĂ&#x20AC;QDOHUDFRQWUDGLFWRULR\QRFRQFOX\HQWH

Ley del 13 de julio de 2011 Esta ley prohĂ­be la exploraciĂłn y la explotaciĂłn de gases y de petroleo de esquistos mediante la tĂŠcnica de la IUDFWXUDKLGUiXOLFDSHURQRGHĂ&#x20AC;QHODIUDFWXUDKLGUiXOLca en sĂ­, lo que ha generado un vacĂ­o legal que los industriales aprovechan denominĂĄndolo con un nombre diferente : estimulaciĂłn convencional, estimulaciĂłn de la roca madre, fracturaciĂłn elĂŠctrica, etc, siempre sin explicar de quĂŠ se trata exactamente (en pĂĄg. 111).

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Esta ley no prohĂ­be la explotaciĂłn de gases y de petrĂłleo de esquistos, aunque actualmente la fractura hidrĂĄulica es la Ăşnica tĂŠcnica de explotaciĂłn existente. AdemĂĄs, la fractura hidrĂĄulica podrĂ­a ser utilizada SDUDODLQYHVWLJDFLyQFLHQWtĂ&#x20AC;FD DUWtFXORV\ (VWDOH\ preveĂ­a que los titulares de permisos tendrĂ­an dos meses para entregar informes sobre las tĂŠcnicas que pensaban utilizar (artĂ­culo 3).

14 de octubre de 2011 De 64 permisos, 3 son derogados: los permisos de Nantes y Villeneuve de Berg que habĂ­an sido otorgados a la empresa estadounidense Schuebach, y el permiso de MontĂŠlimar que habĂ­a sido otorgado a Total. Esto desmovilizĂł a mucha gente. Los permisos otorgados a Schuebach eran directamente ilegales segĂşn la ley del 13 de julio porque la empresa habĂ­a anunciado que recurrirĂ­a a la fractura hidrĂĄulica. En su peticiĂłn de permiso, Total daba el detallado de ODVGLIHUHQWHVWpFQLFDVGHH[WUDFFLyQVLQQRPEUDUĂ&#x20AC;QDOmente quĂŠ tĂŠcnica utilizarĂ­an. Explicaban que querĂ­an primero llevar a cabo exploraciones para estudiar quĂŠ tĂŠcnica serĂ­a la mĂĄs apropiada, pero declaraban que no recurrirĂ­an a la fractura hidrĂĄulica. Eso les permitĂ­a ganar tiempo. El gobierno considerĂł que el informe estaba incompleto y el permiso fue abrogado. Los 3 permisos en cuestiĂłn afectaban a la Ardèche y la Lozère, las provincias mĂĄs movilizadas. En los otros 61 permisos, las empresas alegaron que querĂ­an extraer hidrocarburos de forma convencional y no con fractura hidrĂĄulica. Por tanto, no fueron derogados. Sin embarJRODFRPLVLyQFLHQWtĂ&#x20AC;FDGHOFROHFWLYRTXHLQFOX\H geĂłlogos y antiguos trabajadores de perforaciĂłn, ya habĂ­an estudiado las zonas afectadas por los permisos: hay muy poco gas o petrĂłleo que pueda ser extraĂ­do de forma convencional vista la composiciĂłn geolĂłgica del subsuelo. Sospechan que las empresas de perforaciĂłn


quieren hacer extracciones no convencionales con permisos de extracciĂłn convencional. BombearĂĄn el poco gas que hay y despuĂŠs fracturarĂĄn.

12 de diciembre de 2011 Total emprende un recurso ante el tribunal administrativo contra la abrogaciĂłn de su permiso. Los juristas de la comisiĂłn legal del colectivo 07 en contra de los gases de esquistos, piensan que Total ganarĂĄ seguramente su juicio porque pretenden que no recurrirĂĄn a la fractura hidrĂĄulica. Schuebach dispone de 4 meses para recurrir, hasta el mes de febrero.

17 de enero de 2012 Un coloquio sobre los gases de esquistos tendrĂĄ lugar en ParĂ­s con la industria, el primer ministro y otros ministros (de la energĂ­a, del empleo...), un comisario europeo de la energĂ­a: â&#x20AC;&#x153;ÂżPuede Francia prescindir de los gases de esquistos?â&#x20AC;?. Se tratarĂĄ seguramente de esquivar la ley del 13 de julio. El gobierno debe anunciar, en el marco de este coloquio, la creaciĂłn de la comisiĂłn tĂŠcnica prevista por el artĂ­culo 2 de la ley del 13 de julio 2011. La creaciĂłn de esta comisiĂłn augura la orientaciĂłn de la misma. Es la â&#x20AC;&#x153;puerta de atrĂĄsâ&#x20AC;? de la ley que podrĂ­a permitir la utilizaciĂłn de la fractura hidrĂĄulica en el marco de la ´H[SHULPHQWDFLyQ FLHQWtĂ&#x20AC;FDÂľ http://www.stopaugazdeschiste07.org/spip.php? article216). Actualmente todo el mundo estĂĄ a la espera. Francia estĂĄ en medio de una campaĂąa electoral para las elecciones presidenciales de 2012 y ningĂşn candidato quiere dar su opiniĂłn o hablar de energĂ­a. Procuran no hablar de los temas espinosos puesto que los colectivos contra la fractura hidrĂĄulica estĂĄn compuestos de personas que van desde la extrema izquierda a la extrema derecha. Los colectivos contra los gases de esquistos siguen trabajando en estructurar la movilizaciĂłn, informando a la gente y recordando que los militantes no han ganado la batalla y que los gases de esquistos no estĂĄn fuera de combate. El proyecto actual es hacer presiĂłn sobre los candidatos a la elecciĂłn presidencial SDUD REOLJDUOHV D SRVLFLRQDUVH /D GLĂ&#x20AC;FXOWDG DFWXDO HV que la ley del 13 de julio desmovilizĂł a mucha gente, aunque el recurso de Total sirviĂł para hacer tomar conciencia de que la lucha no estĂĄ todavĂ­a ganada. Al mismo tiempo, se ha podido observar una contraofensiva mediĂĄtica de la industria: los gases de esquistos permitirĂ­an crear empleo, independizarse de las exportaciones, etc. Llevan a cabo un trabajo importante de comunicaciĂłn. Su objetivo parece ser ganar tiempo para: obtener permisos, engaĂąar al Estado y la gente con permisos de exploraciĂłn convencional. Mientras tanto, esperan. La ley del 13 de julio podrĂ­a ser declarada ilegal o derogada, o cambiar los tĂŠrminos \ODGHĂ&#x20AC;QLFLyQGHODIUDFWXUDKLGUiXOLFD Y los barreneros van a comenzar las exploraciones, los estudios sĂ­smicos.

LEY n° 2011-835 de 13 de julio de 2011 4XHSUHWHQGHSURKLELUODH[SORUDFLyQ\ODH[SORWDFLyQGHPLnas de hidrocarburos lĂ­quidos o gaseosos por fractura hidrĂĄulica y abrogar los permisos exclusivos de exploraciĂłn que conlleven proyectos que recurran a esta tĂŠcnica. La Asamblea Nacional y el Senado han aprobado, El Presidente de la RepĂşblica promulga, la ley cuyo contenido es el siguiente : ArtĂ­culo 1 En aplicaciĂłn de la Carta del medio ambiente de 2004 y del principio de acciĂłn preventiva y de correcciĂłn previsto en el artĂ­culo L. 110-1 del cĂłdigo del medio ambiente, la exploraciĂłn y la explotaciĂłn de las minas de hidrocarburos lĂ­quidos o gaseosos por perforaciones seguidas de fractura hidrĂĄulica de la roca son prohibidas en el territorio nacional. ArtĂ­culo 2 Se crea una ComisiĂłn nacional de orientaciĂłn, seguimiento y evaluaciĂłn de las tĂŠcnicas de exploraciĂłn y explotaciĂłn de los hidrocarburos lĂ­quidos y gaseosos. Esta ComisiĂłn tiene especialmente por objeto evaluar los riesgos medioambientales ligados a las tĂŠcnicas de fractura hidrĂĄulica o a las tĂŠcnicas alternativas. Esta ComisiĂłn emitirĂĄ un aviso pĂşblico sobre las condiciones GHDSOLFDFLyQGHORVH[SHULPHQWRVUHDOL]DGRVFRQHO~QLFRĂ&#x20AC;Q GH OD LQYHVWLJDFLyQ FLHQWtĂ&#x20AC;FD EDMR FRQWURO S~EOLFR SUHYLVWRV en el artĂ­culo 4. Esta comisiĂłn reĂşne un diputado y un senador, designados por los presidentes de sus asambleas respectivas, representantes del Estado, administraciones locales, asociaciones, asalariados y jefes de la empresas concernidas. Su composiciĂłn, misiĂłn y modalidades de funcionamiento son precisadas por decreto del Consejo de Estado. ArtĂ­culo 3 I. En un plazo de dos meses a contar desde la promulgaciĂłn de la presente ley, los titulares de los permisos exclusivos de bĂşsqueda de minas de hidrocarburos lĂ­quidos o gaseosos remitirĂĄn a la autoridad administrativa que ha librado los permisos un informe precisando las tĂŠcnicas empleadas o planeadas en el curso de sus actividades de bĂşsqueda. La autoridad administrativa harĂĄ pĂşblico dicho informe. II. Si los titulares de los permisos no han remitido el informe prescrito o si el informe menciona el recurso, efectivo o eventual, a la perforaciĂłn seguida de fractura hidrĂĄulica, los permisos exclusivos de bĂşsqueda concernidos serĂĄn abrogados. III. En el plazo de tres meses a contar desde la promulgaciĂłn de la presente ley, la autoridad administrativa publicarĂĄ HQHO%ROHWtQ2Ă&#x20AC;FLDOODOLVWDGHORVSHUPLVRVH[FOXVLYRVGHE~Vqueda abrogados. IV. El hecho de proceder a la perforaciĂłn seguida de fractura hidrĂĄulica de la roca sin haberlo declarado a la autoridad administrativa en el informe previsto serĂĄ penado con un aĂąo de prisiĂłn y 75 000 â&#x201A;Ź de multa. ArtĂ­culo 4 El Gobierno remitirĂĄ anualmente un informe al Parlamento sobre la evoluciĂłn de las tĂŠcnicas de exploraciĂłn y de explotaciĂłn y el conocimiento del subsuelo francĂŠs, europeo e internacional en materia de hidrocarburos lĂ­quidos o gaseosos, sobre las condiciones de aplicaciĂłn de experimentaciones UHDOL]DGDVFRQHO~QLFRĂ&#x20AC;QGHODLQYHVWLJDFLyQFLHQWtĂ&#x20AC;FDEDMR control pĂşblico, sobre los trabajos de la comisiĂłn nacional de orientaciĂłn, seguimiento y evaluaciĂłn creada por el artĂ­culo 2, sobre la conformidad del marco legislativo y reglamentario a la Carta del medio ambiente de 2004 en el ĂĄmbito minero y sobre las adaptaciones legislativas o reglamentarias proyectadas a la vista de los elementos comunicados en dicho informe. La presente ley serĂĄ ejecutada como ley del Estado.

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Gases de esquistos: GuiĂłn para un gaseo programado Colectivos de Les CĂŠvennes

El jueves 21 de abril de 2011, la â&#x20AC;&#x2DC;ComisiĂłn de InspecciĂłn sobre los Gases y PetrĂłleo de Esquistosâ&#x20AC;&#x2122; entregĂł a los ministros de ecologĂ­a y economĂ­a su â&#x20AC;&#x153;informe de etapaâ&#x20AC;?. Este informe permite hacerse una idea clara de la estrategia del Estado francĂŠs y de la industria del fracking en su objetivo de explotar masivamente esta energĂ­a en el territorio francĂŠs dentro de dos o tres aĂąos. Para que no haya duda sobre el alcance estratĂŠgico de este texto, seĂąalar que ha sido redactado por dos organismos (CGIET y CGEDD) que dependen en primer lugar del ministro de industria y, en segundo lugar, del ministro de ecologĂ­a. Es el Estado quien habla a travĂŠs de su voz, y mĂĄs precisamente el Estado en sus relaciones con la industria, es decir con el Capital. El CGIET es el antiguo Cuerpo de Minas. El CGEDD es lo que se llamaba antes Puentes y Caminos. Esa gente sabe de quĂŠ habla y tiene un especial interĂŠs en que la explotaciĂłn de los gases de esquistos se haga. Se trata mĂĄs de un plan de batalla que de un informe.

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La pregunta a la cual responde es simple: ÂżcĂłmo permitir la explotaciĂłn masiva de los gases de esquistos con un mĂ­nimo de contestaciĂłn, y lo mĂĄs rĂĄpido posible? La pregunta no es Âżpor quĂŠ explotar los gases de esquistos? Eso ya lo sabemos. La pregunta es ÂżcĂłmo abrir el paso a la industria? Si nuestra hipĂłtesis es correcta (pero uno se puede equivocar), la estrategia elegida es la siguiente: en un primer momento, ceder prĂĄcticamente en todo, o dar HVDLPSUHVLyQFRQHOĂ&#x20AC;QGHGHVDUPDUDODRSRVLFLyQ\ poder trabajar en paz. Por eso proponen soluciones ya conocidas. Los aspectos tĂŠcnicos son secundarios, se trata de llegar a donde quieren llegar. AsĂ­ es cĂłmo se lo van a montar:

Esconder a la industria detrĂĄs de la ciencia, para poder empezar las perforaciones La industria, sean Total, GDF o los â&#x20AC;&#x153;norteamericanosâ&#x20AC;?, dan miedo. Vemos cada vez mĂĄs que esta gente no tie-


QH PRUDOLGDG \ TXH VRODPHQWH EXVFD VX EHQHĂ&#x20AC;FLR LQmediato. Por eso, estĂĄn escamoteando, ocultando, a la industria. En un primer momento, los permisos de explotaciĂłn ya acordados serĂĄn efectivamente retirados. De hecho parece inevitable. La pregunta es ÂżpedirĂĄn indemnizaciĂłn como contrapartida al dinero ya invertido para estas exploraciones, que no es poco? Y si es asĂ­, ÂżcuĂĄnto? Este punto es importante para entender lo que se cuece. Podemos apostar a que los permisos serĂĄn retirados para tranquilizar la oposiciĂłn a los gases de esquistos, es decir, adormecerla y desmovilizarla. Pero tambiĂŠn apostamos a que las indemnizaciones reclamadas por la industria serĂĄn pocas o inexistentes. (VRVLJQLĂ&#x20AC;FDFODUDPHQWHTXHVHKDQSXHVWRGHDFXHUGR para guardar temporalmente el material a cambio de la garantĂ­a de poder emprender las perforaciones de explotaciĂłn mĂĄs tarde, en un plazo relativamente breve. El informe antes mencionado indica la duraciĂłn de este plazo: â&#x20AC;&#x153;dos o tres aĂąosâ&#x20AC;?. Es seguramente el plazo que ha sido negociado entre la industria y los ministros involucrados. Es tambiĂŠn el tiempo que nos queda para luchar. Mientras, la industria se esconde detrĂĄs de la ciencia, en una canciĂłn que ya nos conocemos: la canciĂłn de OD QHXWUDOLGDG GH OD LQYHVWLJDFLyQ FLHQWtĂ&#x20AC;FD )XH OD misma con los transgĂŠnicos y con las nanotecnologĂ­as, estĂĄ muy trillada. EstĂĄn todos dispuestos a reconocer ODV GLĂ&#x20AC;FXOWDGHV \ ODV LQFHUWLGXPEUHV QR VDEHQ FXDOHV son los â&#x20AC;&#x153;recursosâ&#x20AC;?, y quedan problemas por resolver, tanto respecto a la rentabilidad como al impacto sobre el medio ambiente. Por tanto, hay â&#x20AC;&#x153;progresos a realizar y enfoques innovadores a fomentarâ&#x20AC;?. Y es justamente por eso que hay que investigar. La mejor manera de llevar a cabo estas investigaciones es, naturalmente, las perforaciones â&#x20AC;&#x153;experimentalesâ&#x20AC;?. ÂżComo saber lo que puede pasar sin probar? Es un poco la versiĂłn kamikaze del principio de precauciĂłn. Pero, ÂżcuĂĄl es la diferencia entre perforaciones â&#x20AC;&#x153;experimentalesâ&#x20AC;? y perforaciones de explotaciĂłn? No lo VDEHPRVPX\ELHQ$XQTXHVLHVFLHQWtĂ&#x20AC;FRVHUiQHFHsariamente â&#x20AC;&#x2DC;limpio y responsableâ&#x20AC;&#x2122;. Lo que vamos a escuchar continuamente es que: â&#x20AC;&#x153;la experimentaciĂłn no es explotaciĂłnâ&#x20AC;?. Y es cierto: en la experimentaciĂłn se realizarĂĄ una pequeĂąa perforaciĂłn cada seis meses con productos escogidos, etc. Nada tiene que ver con una explotaciĂłn industrial. Y ese es tambiĂŠn parte del problema: consiguen comenzar a realizar perforaciones y, ademĂĄs, sin las chapuzas ni los impactos acumulados de una explotaciĂłn masiva. Sea como sea, el interĂŠs de la operaciĂłn es instalar en el territorio, de manera seguramente bastante discreta, perforaciones â&#x20AC;&#x153;experimentalesâ&#x20AC;? de este tipo. Pocas, no WRGDVDODYH]FRQHOĂ&#x20AC;QGHGLOXLU\GLVSHUVDUODFRQWHVtaciĂłn. Puede que sea la industria quien se encargue de ello, pero bajo el â&#x20AC;&#x153;controlâ&#x20AC;? de organismos autorizados, FDGD XQR PiV FLHQWtĂ&#x20AC;FR H LQQRYDGRU TXH HO DQWHULRU Por cierto, ÂżquĂŠ organismos? (OLQIRUPHORVFLWDDVt´8QFRPLWpFLHQWtĂ&#x20AC;FRQDFLRQDO FRPSXHVWRSRUH[SHUWRVDVGHOD2Ă&#x20AC;FLQDGH,QYHVWLJDFLR-

nes GeolĂłgicas y Mineras, del antiguo Instituto FrancĂŠs del PetrĂłleo, del Instituto Nacional del Medio Ambiente Industrial y de sus Riesgos y por universitariosâ&#x20AC;?. Un equipo estupendo. Vemos de quĂŠ tipo de expertos/as se trata. De aquellos para los cuales el subsuelo es el lugar ideal para esconder lo que no sabemos quĂŠ hacer con ello (desechos radioactivos, CO2), de esos sin escrĂşpulos. Son pura emanaciĂłn del Estado, y su funciĂłn directa es GDUXQDYDOFLHQWtĂ&#x20AC;FRDODVDFWLYLGDGHVLQGXVWULDOHVPiV destructivas. Son tambiĂŠn correa de transmisiĂłn entre la industria y el Estado. Son ellos/as los que decidirĂĄn, â&#x20AC;&#x2DC;con total independenciaâ&#x20AC;&#x2122;, los lugares y las modalidades de las perforaciones â&#x20AC;&#x153;experimentalesâ&#x20AC;?. DespuĂŠs de WRGRHOORVDVVRQFLHQWtĂ&#x20AC;FRVDV\QRPXOWLQDFLRQDOHV PDOYDGDVVHGLHQWDVGHEHQHĂ&#x20AC;FLRV Una vez que hayan empezado las perforaciones, volver atrĂĄs serĂĄ prĂĄcticamente imposible, y Total y sus colegas podrĂĄn tomar el relevo tranquilamente.

Tranquilizar a los inquietos: transparencia, consulta, participaciĂłn (VFRQGHU D OD LQGXVWULD GHWUiV GH ORVDV FLHQWtĂ&#x20AC;FRV as es solamente una primera etapa. El informe hace mucho hincapiĂŠ en la necesidad de informar, es decir en la creaciĂłn de una â&#x20AC;&#x153;aceptabilidadâ&#x20AC;? de los gases de esquistos. Las tres â&#x20AC;&#x153;dianasâ&#x20AC;?, como se dice en tĂŠrminos de comunicaciĂłn, son: el â&#x20AC;&#x153;pĂşblicoâ&#x20AC;?, sus representantes, y las asociaciones. Y conocemos el mĂŠtodo: ha sido ya aplicado con ĂŠxito en el enterramiento de desechos nucleares. Para el pĂşblico podemos recurrir en un primer momento a una simple informaciĂłn, una octavilla en papel brillante por ejemplo. Es lo mĂĄs simple. Luego, se pueden organizar reuniones, con picnic si es posible. 4XL]iHOSLFQLFVHDUHVHUYDGRDO´S~EOLFRÂľPiVFHUFDQR a las perforaciones potenciales... Luego hay que involucrar a los representantes y a las asociaciones. El informe propone la formaciĂłn de â&#x20AC;&#x153;comitĂŠs locales de informaciĂłnâ&#x20AC;? compuestos de representantes pĂşblicos y de â&#x20AC;&#x153;representantes de asociaciones de protecciĂłn del medio ambienteâ&#x20AC;?. HabrĂĄ que encontrar una que se deje llevar a esta mascarada, pero hay de todo. Si es necesario, se puede crear directamente una asociaciĂłn. Ya se ha visto en el pasado. &RQHOĂ&#x20AC;QGHDVHJXUDUODFRODERUDFLyQGHORVUHSUHVHQtantes locales, el informe recomienda una â&#x20AC;&#x153;revisiĂłn de OD Ă&#x20AC;VFDOLGDG SHWUROHUD SDUD TXH ODV DGPLQLVWUDFLRQHV locales encuentren interĂŠs en una explotaciĂłn de hidrocarburos en su territorioâ&#x20AC;?. Es triste, pero eso funciona. 6RODPHQWHĂ&#x20AC;MDURVHQORVERQLWRVFHQWURVGHSRUWLYRVDOrededor de las centrales nucleares. Y en cada etapa, un ballet de expertos/as, cada una de PD\RUFRQĂ&#x20AC;DQ]DTXHHODQWHULRUUHVSRQGHUiQFRQWRGD transparencia a las â&#x20AC;&#x153;inquietudes de la poblaciĂłnâ&#x20AC;?. Podremos pasar luego a las consultas. De hecho es divertido ver que los/as opositores/as ponen sus esperanzas en una cierta forma de democracia directa cuan-

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do los â&#x20AC;&#x153;elegidos por el puebloâ&#x20AC;?, se han expresado de manera muy representativa en la Asamblea Nacional [en contra de la fractura hidrĂĄulica]â&#x20AC;Ś Hacer que la oposiciĂłn sea inaudible. Una vez aseguUDGDVODFDXFLyQFLHQWtĂ&#x20AC;FD\ODJDUDQWtDGHPRFUiWLFDHO diĂĄlogo con los/as opositores/as podrĂĄ reanudarse sobre bases mĂĄs sĂłlidas. Primero dirĂĄn: â&#x20AC;&#x153;ÂżquerĂ­an mĂĄs transparencia?, pues ahora la transparencia estĂĄ asegurada. Como ven, dialogamos. Les consultamos, [e] informamos. Para complacerles hePRVLQFOXVRPRGLĂ&#x20AC;FDGRHOFyGLJRPLQHURQRHVSRFD cosa. Han querido leyes contra la explotaciĂłn, contra la fractura hidrĂĄulica: ya las tienenâ&#x20AC;?. Y serĂĄ verdad1. Y tambiĂŠn nos dirĂĄn: â&#x20AC;&#x153;Âżinvocaban el principio de precauciĂłn?, como ven, tomamos todas las precauciones. 7RGRVHOOHYDEDMRHOPiVHVWULFWRFRQWUROFLHQWtĂ&#x20AC;FR6L OHVKHPRVGLFKRTXHHVVRODPHQWHH[SHULPHQWDO¢4XLHren que organicemos otra reuniĂłn? ÂżUn nuevo Grenelle? ÂżA quiĂŠn tenemos que pagar las invitaciones?â&#x20AC;? Y cuando hayamos dado unas vueltas: â&#x20AC;&#x153;pero ÂĄquĂŠ quieUHQDOĂ&#x20AC;Q\DOFDER¢4XHYROYDPRVDODHGDGPHGLD"< nuestros empleos, Âżlos toman en cuenta? ÂżHan visto el precio del petrĂłleo? No vamos a hacer regresar el PIB de Francia al de Mali porque una banda de ecologistas no quiere ver una torre de perforaciĂłn cuando recogen setas. Decididamente, no se puede hablar con ustedesâ&#x20AC;?. A partir de ahĂ­, si todavĂ­a algunos/as estamos motivados/as, podrĂĄn lanzarnos a sus perros a la garganta con toda serenidad. Porque, realmente, habrĂĄn hecho todo lo posible de su lado, respecto al diĂĄlogo y a las concesiones. Y de todas formas, dentro de â&#x20AC;&#x153;dos o tres aĂąosâ&#x20AC;?, estarĂĄ hecho. Experimentalmente o no, habrĂĄn agujereado las capas freĂĄticas, habrĂĄn empezado a fracturar. Entonces se podrĂĄ pasar a la explotaciĂłn masiva con una oposiciĂłn permanente, pero residual, y pronto institucionalmente integrada, como en lo nuclear. HabrĂĄ muchas pegatinas â&#x20AC;&#x153;No graciasâ&#x20AC;? en los coches y no quedarĂĄn peces en el mar. ÂĄEt voilĂ !

Y ahora, ÂżquĂŠ hacemos? Ese es su guiĂłn. La idea general estĂĄ explicitada (en el informe), basta con leer. Si estamos de acuerdo en este punto, si entendemos bien cuĂĄl es el juego del adversario, lo que sigue puede ser (un poquito) mĂĄs fĂĄcil. Ahora la pregunta es saber cĂłmo no dejarse llevar. Somos algunos/as los/as que pensamos que la etapa puramente â&#x20AC;&#x153;ciudadanaâ&#x20AC;?2 de la oposiciĂłn a los gases de esquistos se acabĂł y que el recurso a la ley es en adelante obsoleto. Es bastante obvio que desde un punto de vista democrĂĄtico, la Ăşltima palabra en este asunto ha sido dicha: la Asamblea Nacional, de la extrema izquierda a la extrema derecha, estĂĄ en contra de la explotaciĂłn de los gases de esquistos. Un proyecto, luego 1 Y asĂ­ ha ocurrido, con aprobaciĂłn de la ley de julio del 2001, que prohĂ­be el uso de la fractura hidrĂĄulica. [NdT] 6HUHĂ&#x20AC;HUHDXQDOtQHDGHRSRVLFLyQEDVDGDHQXQDYtDOHJDOH institucional: de recursos, de peticiones... [NdT]

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dos proyectos, hasta tres proyectos de ley idĂŠnticos han sido propuestos. Todos dicen que no, no, no se harĂĄ, prometido. El pueblo hablĂł a travĂŠs de sus representantes. Sin embargo, igualmente obvio, van a intentar hacerlo igualmente. Y nos lo dicen sin vergĂźenza, a la cara. El tema nuclear, entre otros, nos ha enseĂąado claramente que en los negocios, especialmente energĂŠticos e industriales, una sola polĂ­tica estĂĄ en marcha. La de los intereses econĂłmicos. No es un tema de gobierno, de derecha o de izquierda, ecologista o fascista. No hablamos aquĂ­ de los problemas de la vivienda, del nĂşmero de alumnos por clase o de la policĂ­a de proximidad. A lo a que nos enfrentamos es al Estado y su relaciĂłn con el Capital. El mensaje que envĂ­a el Estado a los/as opositores/ as a los gases de esquistos a travĂŠs de este informe HV¢\TXp"¢4XpYDLVDKDFHUDKRUD"¢4XpYDLVDKDcer una vez que los permisos sean anulados, que los proyectos de ley sean votados, que el cĂłdigo minero sea retocado y que todo parezca legalmente un paso atrĂĄs? Cuando sepĂĄis con seguridad que lo van hacer, que lo estĂĄn haciendo en Villeneuve-de-Berg o en otro lugar, simplemente porque han decidido hacerlo, ÂżquĂŠ recurso legal tendrĂŠis contra la ley que habĂŠis reclamado? Si nos quedamos en este contexto, estamos atrapados en un diĂĄlogo amaĂąado. Ya no es un tema polĂ­tico, es simplemente una cuestiĂłn prĂĄctica. Si jugamos a ello, se lo montarĂĄn para que no podamos hacer otra cosa que callar, dĂĄndonos la razĂłn. Y alcanzaremos cumbres de ridĂ­culo cuando, como es previsible, los colectivos respondan a la llamada de JosĂŠ BovĂŠ a manifestarse delante de la Asamblea Nacional el 10 de mayo3, mientras los/as diputados/as votan un texto al que nadie se opone, y que tienen prisa por aprobar, para enredarnos mejorâ&#x20AC;Ś No sabemos quĂŠ hacer para entretenernos. C. Jacob4, que ha propuesto uno de los proyectos de ley que serĂĄn examinados el 10 de mayo, lo dice claramenWH´(QHOHVWDGRDFWXDOGHORVFRQRFLPLHQWRVFLHQWtĂ&#x20AC;FRV nuestra responsabilidad es ser muy cautelosos. Si, en el futuro, se demuestra con una valoraciĂłn de riesgos que la ley de interĂŠs general merece evoluciones, lo hablaremosâ&#x20AC;? (Les Echos5). TraducciĂłn: vamos a votar vuestra ley, asĂ­ se acabarĂĄ la discusiĂłn y podremos trabajar en paz. Un viejo veterano de la polĂ­tica como JosĂŠ BovĂŠ no puede no verlo. Entonces, Âżpor quĂŠ ir a pasear a ParĂ­s, frente a la Asamblea Nacional? Ă&#x2030;l nos dice: â&#x20AC;&#x153;El pueblo debe estar delante de la Asamblea para que los representantes cumplan sus promesasâ&#x20AC;?. Pero, cuando es justamente respetando las promesas como nos engaĂąan los representantes, ÂżquĂŠ hacemos? Y Michèle Rivasi6, tras la publicaciĂłn del informe, [declara]: â&#x20AC;&#x153;Los expertos pueden decir lo que quieran, aho3 La manifestaciĂłn buscaba la prohibiciĂłn de la explotaciĂłn del gas de esquisto, pues el texto que iba a ser examinado sĂłlo trataba de la tĂŠcnica a usar para su extracciĂłn.[NdT] 4 Diputado de UMP, partido de Sarkozy. [NdT] 5 PeriĂłdico francĂŠs de economĂ­a. [NdT] 6 Diputada europea de Europe Ă&#x2030;cologie, el partido ecologista. [NdT]


ra es una decisiĂłn polĂ­tica la que hay que tomarâ&#x20AC;?. ÂżNo ve ella que este informe es totalmente polĂ­tico, justamente? Y es justamente la decisiĂłn polĂ­tica la que nos va a atrapar como ratas. ÂżObcecaciĂłn, perdiciĂłn? ÂżO es que simplemente no se quiere ver y reconocer cuĂĄles son los lĂ­mites del modo de acciĂłn elegido? Pero si el modo de acciĂłn no corresponde o deja de corresponder al resultado buscado, Âżpor quĂŠ conservarlo? Parece evidente que las razones son de orden puramente polĂ­tico. No hay que â&#x20AC;&#x153;desviar al pueblo de la democraciaâ&#x20AC;?, como dicen. Hay que enseĂąarle (al pueblo) que si sabe cĂłmo usarlas, puede poner las instituciones a su servicio. Hay que hacer que vuelvan a votar de nuevo la prĂłxima vez. Porque tenemos miedo de lo que podrĂ­a ocurrir si montones de personas perdieran cualquier esperanza en eso que llaman polĂ­tica. Nos suena la canciĂłn, y a decir verdad, nos da un poco igual. Salvo que en el estado actual de cosas no es solamente contraproducente sino tambiĂŠn criminal. Porque asĂ­ es como las perforaciones se harĂĄn. Porque las maniobras polĂ­ticas acabarĂĄn dejando hacer agujeros en las capas freĂĄticas. Porque esas bromas nos matarĂĄn aĂşn un poco mĂĄs. Tenemos que salir de este esquema que nos atrapa en nuestras contradicciones. No se lucha contra la ley con otra ley. Los que las hacen sabrĂĄn siempre como espabilarse para llevarnos a donde quieran. Las leyes no estĂĄn hechas para nosotros/as, sino contra nosotros/as. 4XLHQFUHHORFRQWUDULRHVXQEXUJXpVRXQLQJHQXR 8QSURYHUELRGLFH´4XLHQTXLHUHFRPHUFRQHOGLDEOR debe llevar una cuchara largaâ&#x20AC;?. Parece tambiĂŠn que a fuerza de comer mucho con el diablo, las cucharas de algunos encogen de dĂ­a en dĂ­aâ&#x20AC;Ś

Tenemos que cesar ahora el diĂĄlogo con las instituciones porque a partir de ahora es evidente que este diĂĄlogo no es mĂĄs que hacer el pardillo en un juego donde son siempre los mismos quienes mezclan y reparten las cartas. Tenemos que empezar a jugar segĂşn otras reglas. &HVDUHOGLiORJRFRQODVLQVWLWXFLRQHVVLJQLĂ&#x20AC;FDQHFHVDriamente salir de la legalidad en un momento u otro. Hay formas de alejarse de la legalidad que no tienen por quĂŠ ser â&#x20AC;&#x153;violentasâ&#x20AC;? y que no cuestan mĂĄs caro que algunas horas en una comisarĂ­a de policĂ­a en el peor de los casos. No tenemos por quĂŠ pasar directamente a lanzar cĂłcteles molotov... (serĂ­a muy mala idea en el caso de un pozo de gas). En este texto hemos citados algunas instituciones que WLHQHQORFDOHVRĂ&#x20AC;FLQDVVHGHVTXHSXHGHQVHURFXSDGDV unas horas para echar luz sobre quiĂŠnes son. Seguramente, no les gustarĂ­a verse seĂąalados asĂ­. A estos bichos no les gusta la luz. TambiĂŠn estĂĄn los ministerios, las empresas petroleras, Gaz de France, etc. Ya se ha hecho, habrĂ­a que continuar. TambiĂŠn tenemos que ser claros con las futuras â&#x20AC;&#x153;consultas pĂşblicasâ&#x20AC;?, es decir, boicotear pura y simplemente, hasta impedir que tengan lugar y decir por quĂŠ. Y eso, aunque estĂŠn organizadas con plena transparencia [democrĂĄtica] por â&#x20AC;&#x153;nuestros representantesâ&#x20AC;?. Si aceptamos el â&#x20AC;&#x153;diĂĄlogoâ&#x20AC;? participando en algunas de estas previsibles farsas democrĂĄticas, o simplemente tolerĂĄndolas, no existimos como opositores/as, nos hacemos â&#x20AC;&#x153;socios/asâ&#x20AC;?. Asociarnos a las decisiones, es parte de su estrategia. Desbaratar esta estrategia pasa por el rechazo del diĂĄlogo. Rechazar tambiĂŠn el chantaje de â&#x20AC;&#x153;las propuestas alternativasâ&#x20AC;?. Hablar â&#x20AC;&#x153;experto contra expertoâ&#x20AC;? es encerrarse en debates tĂŠcnicos estĂŠriles y sin salida.

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Nadie serio puede creer que vamos a salir del â&#x20AC;&#x153;famoso problema energĂŠticoâ&#x20AC;? con el ahorro de energĂ­a. La pregunta principal del Capital no es cĂłmo producir y consumir menos, sino como vender cada vez mĂĄs. Los gases de esquistos lo demuestran claramente. Diremos â&#x20AC;&#x153;molinos de vientoâ&#x20AC;?, y dirĂĄn â&#x20AC;&#x153;OK, nos encargamos de elloâ&#x20AC;?. Y serĂĄn kilĂłmetros cuadrados de molinos de viento. Con perforaciones de gases de esquistos entre las lĂ­neas, un reactor nuclear en el medio y muros de paneles solares todo alrededor. No tenemos que resolver sus problemas de perspectivas y de salidas. Porque si nos ponemos, vamos a acabar redactando â&#x20AC;&#x153;informes preliminaresâ&#x20AC;? [y] llevĂĄndolos al ministerio. En el antiguo rĂŠgimen, a las â&#x20AC;&#x153;propuestas alternativasâ&#x20AC;? se les llamaban cuadernos de quejas... FuncionĂł un tiempoâ&#x20AC;Ś No todo el mundo estarĂĄ de acuerdo con estas posiciones. Muchos persistirĂĄn en la vĂ­a â&#x20AC;&#x153;ciudadanaâ&#x20AC;?, por respeto a la ley, simpatĂ­a por JosĂŠ BovĂŠ, creencia en la polĂ­tica o en la democracia, preocupaciĂłn por la respetabilidad, costumbres â&#x20AC;&#x153;militantesâ&#x20AC;?, miedo al aventurerismo o por cualquier otra razĂłn. Menos de seis meses despuĂŠs de la contestaciĂłn organizada contra la explotaciĂłn de los gases de esquistos, SDUHFH\DTXHKD\DOJRFRPRXQDRSRVLFLyQ´RĂ&#x20AC;FLDOÂľ Lo que preocupĂł al Estado al principio de la movilizaciĂłn, su carĂĄcter popular y por tanto imprevisible, se estĂĄ debilitando. Se burocratiza. Hay iras que se pierden. Se habla de un nuevo Larzac7, y volvemos al Parlamento Europeo. Se hacen indolentemente reuniones de informaciĂłn en las cuales no nos atrevemos a decir demasiado, por miedo a que no encaje con la lĂ­neaâ&#x20AC;Ś Y despuĂŠs de todo, si se pudiera arreglar asĂ­, Âżpor quĂŠ no? Mientras funcioneâ&#x20AC;Ś Pero la cuestiĂłn es que no solamente no funciona, sino que ademĂĄs el Estado estĂĄ dando la vuelta a sus propias armas contra la contestaciĂłn. De nuevo, recurrirĂĄn a la ley contra los gases de esquistos para legalizar los gases de esquistos. CrearĂĄn reglamentaciones que harĂĄn aceptar aquello que reglamentan, aunque sea algo que simplemente no querĂ­amos. Y etcĂŠtera: conocemos la canciĂłn. Es la de Grenelle, la del desarrollo sostenible, de la cooperaciĂłn y de la cogestiĂłn en todas sus formasâ&#x20AC;Ś Y mientras tanto, la gente que estaba enfadada al principio no entiende ya nada, se preguntan: oye, nos dicen que hemos ganado y despuĂŠs lo contrario, Âżnos tenemos que enfadar o no?, es complicado, ÂżquiĂŠn tiene razĂłn?, ÂżquiĂŠn se equivoca?, y un largo etc. Y volveremos a votar, apelar, buscar recursos a nivel europeo, quizĂĄs, ODFRUWHFRQVWLWXFLRQDO¢SRUTXpQR"HO3DSDSRUĂ&#x20AC;QORV santos del cielo. Y en el horizonte del 2012â&#x20AC;Ś lo complicamos todo. Cansamos a todo el mundo. Desmovilizamos mĂĄs que un batallĂłn de antidisturbios. Pero a nosotros/as nos dan igual las reglamentaciones, el cĂłdigo minero, el pĂĄrrafo tal del artĂ­culo tal de 7 RegiĂłn francesa donde hubo una manifestaciĂłn en agosto por los 30 aĂąos de la primera reuniĂłn en 1973 por la lucha de Larzac en defensa de la tierra (o del territorio). Existe una pelĂ­cula que explica esta lucha: â&#x20AC;&#x153;Tous au Larzacâ&#x20AC;?. [NdT]

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tal directiva. Nosotros/as, queremos preservar nuesWURVUtRVRORTXHTXHGDGHHOORV4XHUHPRVLQVHFWRV\ animales porque si todo eso desaparece, vamos a desDSDUHFHUFRQHOORV4XHUHPRVYLYLUVLQGHFLUQRVDFDGD momento que la vida es cada vez menos posible. Y no se trata solamente de los gases de esquistos. Sabemos tambiĂŠn que a ellos, a los del Estado y el Capital, les da igual todo eso. Lo que les preocupa son sus puestos, sus acciones, sus perspectivas de crecimiento. Su crecimiento nos desmedra. Nos agotan los nervios, y el agua, y el tiempo que nos queda por vivir. Todo lo que quieren es que todo siga igual sin cesar. El desarrollo, sostenible. OjalĂĄ siga asĂ­ mucho tiempo. $OĂ&#x20AC;Q\DOFDERODSUHJXQWDHV¢ODVSRVLFLRQHV´FLXGDdanasâ&#x20AC;? son compatibles con otras, menos legalistas, al menos localmente o en ciertos momentos? ÂżLos grupos â&#x20AC;&#x153;ciudadanosâ&#x20AC;? van a conformarse con el debilitamiento GHODRSRVLFLyQKDVWDHOJDVHRĂ&#x20AC;QDORYDPRVDSRQHUHQ comĂşn la cuestiĂłn de otros modos de acciĂłn diferentes? ÂżVamos a quedarnos, cada uno/a de nosotros/as, en nuestra posiciĂłn polĂ­tica, en nuestra capilla, â&#x20AC;&#x153;anarquistaâ&#x20AC;? de un lado, â&#x20AC;&#x153;ciudadanaâ&#x20AC;? del otro, sin plantear nunca las cosas de forma prĂĄctica? ÂżPodemos encontrar puntos de encuentro? ÂżDĂłnde? ÂżCuĂĄndo? ÂżCĂłmo? Lo que nos falta es un frente de rechazo. Un frente bajo, si se puede decir: un rechazo de toro, estĂşpido y obstinado, no dispuesto al diĂĄlogo para nada. No excluye la astucia, y la estrategia. Pero el rechazo es lo mĂĄs importante. Hay que trabajar juntos/as en la creaciĂłn del rechazo, en mantenerlo, en expandirlo. Si no, serĂĄ de nuevo un fracaso. En Les CĂŠvennes, el 24 de abril 2011. Contacto: gasbull@voila.fr


Voces contra el fracking



   

 





Colectivo â&#x20AC;&#x153;LAS TRANS (...)â&#x20AC;?



     

  



Desde Fracking Ez Araba nos hemos puesto en contacto con diferentes organizaciones que, de una manera u otra, dan su apoyo a la lucha contra el fracking. El ofrecimiento hecho a todos los grupos a participar en esta publicaciĂłn, bien poniendo su sello o bien escribiendo unas lĂ­neas, ha obtenido el resultado que mostramos en este artĂ­culo.

En el camino hacia la SoberanĂ­a Alimentariaâ&#x20AC;Ś No al Fracking! Iker Del RĂ­o Lahidalga (BIZILUR-AsociaciĂłn para la cooperaciĂłn y el desarrollo de los pueblos) La SoberanĂ­a Alimentaria es el derecho de todos los SXHEORVSDUDGHĂ&#x20AC;QLUVXVSROtWLFDVDJUDULDVVLQQLQJ~Q tipo de intervenciĂłn de hipotĂŠticos agentes externos (otros paĂ­ses, instituciones internacionales, intereses corporativos, etc.). Se basa en el derecho de decidir quĂŠ comer, cĂłmo producirlo y con quĂŠ tipo de ordenaciĂłn territorial. Ante la producciĂłn industrial de alimentos, que no tieQHRWURREMHWLYRPiVTXHHOREWHQHUEHQHĂ&#x20AC;FLRVHFRQyPLcos, la SoberanĂ­a Alimentaria promueve la producciĂłn de alimentos locales saludables, dirigidos a la poblaciĂłn local y basados en principios agroecolĂłgicos. En este modelo que respeta la naturaleza y la salud, los/ as productores/as y los/as consumidores/as son el eje principal, en vez de los intereses econĂłmicos e industriales, y se garantiza su derecho a la alimentaciĂłn y a la producciĂłn.

De la misma manera, a la hora de promover la SoberanĂ­a Alimentaria, la responsabilidad estĂĄ dividida entre agricultores, agricultoras, consumidores y consumidoras. Por un lado, las personas consumidoras tienen una importancia enorme, porque a travĂŠs de sus pautas de consumo tienen la capacidad de promover bien el modelo de producciĂłn campesino o de baserri, bien el modelo industrial, pero, por otro lado, los/as agricultores/as son todavĂ­a mĂĄs importantes, ya que son los/ as primeros/as responsables de concretar el modelo y la producciĂłn de alimentos en el territorio. Partiendo desde este punto de vista, para llevar a cabo la SoberanĂ­a Alimentaria es necesario tener en cuenta 4 puntos principales: el acceso a la tierra, el control de los medios de producciĂłn, la promociĂłn de polĂ­ticas de desarrollo rural y agrario apropiadas, y el crecimiento, o por lo menos mantenimiento, de la actual poblaciĂłn agroganadera. El fracking atenta directa y severamente contra esos cuatro factores que condicionan la SoberanĂ­a Alimentaria. Por un lado, el fracking genera la ocupaciĂłn de territorio rural. AdemĂĄs de que cada pozo ocupa entre 1 y 2 hectĂĄreas, la extracciĂłn de gas exige la construcciĂłn

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de toda una red de caminos y gaseoductos, afectando, todo ello, a las tierras agrĂ­colas. Teniendo en cuenta la cantidad de pozos necesarios para extraer el gas que se ha anunciado para Araba, la enorme pĂŠrdida de tierras agrĂ­colas serĂ­a inevitable, y aquellas que pudieran sobrevivir quedarĂ­an fragmentadas, aisladas y contaminadas. El paisaje pasarĂ­a de estar formado por bosques y zonas agrĂ­colas a estar lleno de pozos y caminos. 3RURWURODGR\HQORTXHVHUHĂ&#x20AC;HUHDORVPHGLRVGHSURducciĂłn, es muy destacable el impacto del fracking en el agua. El agua es un recurso necesario para cualquier tipo de producciĂłn agrĂ­cola, pero el fracking contamina ODVDJXDVVXSHUĂ&#x20AC;FLDOHV\VXEWHUUiQHDVLPSLGLHQGRTXH puedan ser utilizadas para riego y producciĂłn agrĂ­cola. AdemĂĄs, transforma el agua en imbebible, amenazando la ganaderĂ­a y uno de nuestros derechos humanos mĂĄs fundamentales. En relaciĂłn a las polĂ­ticas de desarrollo rural y agrario, el fracking conlleva poner esas polĂ­ticas al servicio de la oligarquĂ­a local y de las empresas transnacionales. 6H SULRUL]DUiQ ORV EHQHĂ&#x20AC;FLRV HFRQyPLFRV YLQFXODGRV al gas, despreciando las necesidades reales de los/as agricultores/as, de los pueblos y del medio ambiente. AdemĂĄs, dado que en los territorios colonizados por el fracking el modelo agrario extensivo serĂĄ imposible, ODVFODYHVVHUiQODLQWHQVLĂ&#x20AC;FDFLyQ\ODLQGXVWULDOL]DFLyQ de la agricultura, obviando los perjuicios que esto conlleva en el medio ambiente, en la sociedad rural y en la calidad de los alimentos. Por Ăşltimo, estĂĄ la poblaciĂłn agrĂ­cola, que tiene una relaciĂłn directa con lo anteriormente mencionado. No es posible llevar a cabo un modelo basado en la SoberanĂ­a Alimentaria sin agricultores ni ganaderas. Sin embargo, todos los impactos comentados afectarĂĄn a las condiciones laborales y de vida de los/as productores/as, acabando por expulsarlos del medio rural. Y despuĂŠs de la disminuciĂłn en la poblaciĂłn agraria de las Ăşltimas dĂŠcadas (hoy en dĂ­a, se sitĂşa en un 2% en la Comunidad AutĂłnoma del PaĂ­s Vasco), no podemos permitirnos perder mĂĄs agricultoras o ganaderos. La SoberanĂ­a Alimentaria supone un modelo de desarrollo alternativo para nuestro medio rural, es digno a nivel social, medioambiental y de salud y tiene un impacto directo en la poblaciĂłn urbana. En este sentido, parar el proyecto del fracking, por sĂ­ solo, no garantizarĂĄ la SoberanĂ­a Alimentaria, porque para ello habrĂ­a que promover muchas otras medidas. Sin embargo, podemos asegurar que, de no detener el proyecto del fracking, tendremos frente a frente un obstĂĄculo insuperable en el camino hacia la SoberanĂ­a Alimentaria. Por todo ello y en nombre de otro modelo de producciĂłn, consumo y gestiĂłn territorial, en la alternativa de la SoberanĂ­a Alimentaria, decimos NO AL FRACKING!

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Fracking hell!! Frack off!! La oposiciĂłn del ecologismo vasco al fracking. IĂąaki BĂĄrcena Hinojal- Ekologistak Martxan Cambien ustedes las letras -ra- por una -u- y obtenGUiQGRVYRFDEORVSRFRĂ&#x20AC;QRVTXHHPSOHDQHQHOPXQdo anglosajĂłn, desde Texas a Inglaterra pasando por SudĂĄfrica para protestar contra esta nueva tĂŠcnica de obtenciĂłn de recursos energĂŠticos, denominada fractura hidrĂĄulica, para extraer gas no convencional, gas pizarra o gas de esquistos. Como se quiera. Corren tiempos de globalizaciĂłn a todos los niveles y lo que para el Gobierno Vasco es una gran noticia, para ecologistas y lugareĂąos y lugareĂąas afectadas es una nueva amenaza. Dice el Gobierno de Gasteiz, que en el subsuelo de Ă lava, en el yacimiento denominado Gran Enara hay 185.000 millones de metros cĂşbicos de metano (pasados a valor dinero, 30.000 millones de euros) que son una garantĂ­a para la sostenibilidad energĂŠtica del paĂ­s (Off the record: El Viceconsejero de Industria y EnergĂ­a, Xabier Garmendia, en un artĂ­culo titulado Gas Natural en Ă lava, confundĂ­a los billions del inglĂŠs con los billones en castellano, lo que le hacĂ­a multiplicar esta cantidad por mil, poniendo tres ceros mĂĄs de tales reservas). El ecologismo y la economĂ­a ecolĂłgica llevan mĂĄs de una dĂŠcada anunciando el pico del petrĂłleo, esto es, que la extracciĂłn de esta fuente de energĂ­a fĂłsil ha agotado la mitad de sus reservas en el planeta y a partir de ahora hemos de prepararnos para el declive, para la extracciĂłn de menos petrĂłleo, mĂĄs caro y de menor calidad. Y para el gas metano o gas natural, idem de idem. El Gobierno de Gasteiz asegura que en los esquistos alaveses se acumulan 28 veces mĂĄs de gas que lo extraĂ­do del pozo Gaviota en el CantĂĄbrico frente a Bermeo y Mundaka. Aquel yacimiento se explotĂł en la dĂŠcada de los 90 y se agotĂł en 6 aĂąos. Ahora, segĂşn los parĂĄmetros ĂŠtnico-nacionales que convengan, unos hablan de recursos de gas natural para 5 aĂąos del consumo actual en EspaĂąa y otros de 60 aĂąos para el consumo de Euskadi. En cualquier caso el Gobierno, frente a las crĂ­ticas ecologistas, ha dicho que estamos en fase de exploraciĂłn y sĂłlo si el proyecto es viable tĂŠcnica, econĂłmica y ambientalmente se irĂĄ adelante. Lo cierto es que los trĂĄmites para las exploraciones comenzaron en el 2005 y DKRUDVHKDĂ&#x20AC;UPDGRXQDFXHUGRFRQGRVHPSUHVDVQRUteamericanas para continuar las exploraciones. Dice tambiĂŠn el Gobierno Vasco que precauciĂłn, no debe VLJQLĂ&#x20AC;FDU SURKLELFLyQ 3HUR DTXt FRPR HQ &DQWDEULD las protestas estĂĄn servidas, lo mismo que en aquellos paĂ­ses que como Gran BretaĂąa, Polonia, SudĂĄfrica o EE.UU. han permitido esta tĂŠcnica de extracciĂłn de gas. Otros como Francia, Dinamarca, Suecia o recientemente Bulgaria, o se lo estĂĄn pensando o cierran sus puertas a esta nueva industria energĂŠtica.


La fracturaciĂłn hidrĂĄulica genera impactos muy severos en la salud de las personas y en los acuĂ­feros como se ha puesto en evidencia en Texas, en Pennsylvania o en Inglaterra. Y cuando surgen los riesgos y los daĂąos socio-ambientales, se organizan las protestas. El ecologismo vasco tiene un largo curriculum de lucha en defensa de las energĂ­as renovables, del ahorro energĂŠtico y del reconocimiento de nuestra deuda ecolĂłgica. Deuda que surge por el conjunto de impactos ambientales y sociales realizados en otros territorios y no resarcidos. Como reza el informe â&#x20AC;&#x153;Deuda EcolĂłgica EnergĂŠtica Vasca 2012â&#x20AC;? (Ekologistak Martxan) el consumo energĂŠtico vasco sigue aumentando y nuestra dependencia externa se mantiene en unos de los valores mĂĄs altos de Europa. El consumo de gas natural es uno de los mayores de entre los llamados paĂ­ses del Norte, lo TXHVLJQLĂ&#x20AC;FDTXHODPD\RUSDUWHGHORVUHFXUVRVHQHUgĂŠticos que utilizamos se extraen en otros paĂ­ses y que el mix energĂŠtico vasco es altamente dependiente en recursos fĂłsiles, con lo que la contribuciĂłn al cambio climĂĄtico global es muy superior a la media mundial. No en vano, en la larga lucha contra el proyecto nuclear de Lemoiz o en la oposiciĂłn a las centrales de ciclo combinado de Boroa o CastejĂłn, los partidos polĂ­ticos gobernantes y las instituciones autonĂłmicas vasco-navarras han esgrimido el argumento de la soberanĂ­a energĂŠtica. Pero tener tecnologĂ­as para producir electricidad a partir del gas o del uranio, no es sinĂłnimo de ser independientes energĂŠticamente. Nuestra dependencia energĂŠtica de recursos obtenidos a miles de kilĂłmetros de distancia, en condiciones ambientales y sociales que la sociedad vasca nunca aceptarĂ­a, crece aĂąo a aĂąo, como crece nuestro consumo energĂŠtico. ÂżPero entonces, por quĂŠ el ecologismo vasco se opone a los parques eĂłlicos y a la extracciĂłn de gas en nuestro subsuelo por medio del fracking? ÂżCĂłmo se puede rebajar la dependencia energĂŠtica, si no aprovechamos los recursos locales? A mi entender, estas dos cuestiones son distintas y han de discutirse y resolverse separadamente. En el primer caso, la instalaciĂłn de parques eĂłlicos se ha dado de manera importante en Navarra y de forma puntual en la CAV. La oposiciĂłn se ha centrado principalmente en la ubicaciĂłn de los parques en zonas de montaĂąa, con impactos paisajĂ­sticos y ambientales criticados por montaĂąeros, vecinas y ecologistas. TambiĂŠn se ha critiFDGRODQRH[LVWHQFLDGHSODQHVVHFWRULDOHVHVSHFtĂ&#x20AC;FRV para delimitar las zonas de aprovechamiento eĂłlico y la no sustituciĂłn del consumo energĂŠtico fĂłsil por parte de la electricidad obtenida en los parques eĂłlicos. En el caso del fracking la cuestiĂłn es diferente porque la crĂ­tica central se dirige a los peligros que esta tecnologĂ­a de obtenciĂłn de gas metano conlleva. AdemĂĄs de explotar una fuente energĂŠtica que produce CO2, su extracciĂłn supone poner en riesgo los acuĂ­feros de los que dependen nuestros ecosistemas y por lo tanto, amenazar la salud de las personas, animales y plantas que conviven en los mismos.

En el caso de la energĂ­a eĂłlica, existen diferentes posiciones en el ecologismo vasco. Todo el mundo acepta la pertinencia de ĂŠsta tecnologĂ­a para la obtenciĂłn de electricidad y lo que se discute es su ubicaciĂłn y la necesidad de sustituir con esta electricidad la obtenida con recursos fĂłsiles como el carbĂłn, el petrĂłleo, el gas natural o el uranio. En cuanto al fracking la oposiciĂłn es unĂĄnime. Como en el caso de la energĂ­a nuclear, el problema del fracking reside en la peligrosidad de la tĂŠcnica que se utiliza y los graves impactos que genera y que estĂĄn FRPSUREDGRV\HVWXGLDGRVVXĂ&#x20AC;FLHQWHPHQWH/RPLVPR que las empresas que gestionan las centrales atĂłmicas, QRDVXPHQODJHVWLyQ\FRQĂ&#x20AC;QDPLHQWRGHORVUHVLGXRV nucleares, en el caso del fracking sus gestores se niegan incluso a dar a conocer los componentes quĂ­micos de los productos que utilizan para separar los esquistos y obtener gas metano. Dice el diccionario que la energĂ­a es la capacidad de trabajo de un sistema. El asunto es que la demanda de HQHUJtDHQXQVLVWHPDĂ&#x20AC;QLWRQRSXHGHVHULOLPLWDGD(O megawatio mĂĄs ecolĂłgico es el megawatio que se ahorra y no se consume. Sin embargo, las polĂ­ticas de ahorro no interesan a quienes ven en la energĂ­a un negocio en vez de un servicio pĂşblico necesario para toda la ciudadanĂ­a. El ecologismo vasco exige a sus diversos gobiernos, planes de transiciĂłn hacia modelos energĂŠticos basados en recursos locales, renovables y sostenibles. El gas no convencional puede cumplir la primera condiciĂłn de ser un recurso local, pero difĂ­cilmente las dos siguientes. Ni es renovable, ni es sostenible.

Fracking y Decrecimiento Desazkundea Se cumplen 40 aĂąos de la publicaciĂłn del Informe al Club de Roma â&#x20AC;&#x153;Los lĂ­mites del crecimientoâ&#x20AC;? encargado al MIT. De manera muy resumida, aquel texto nos dio informaciĂłn bien a las claras de que no podemos seguir consumiendo recursos de manera exponencial si no queremos enfrentarnos a un colapso. El economista Kenneth Boulding lo sintetizĂł con claridad: â&#x20AC;&#x153;el que crea TXHHVSRVLEOHXQFUHFLPLHQWRHFRQyPLFRLQĂ&#x20AC;QLWRRHVWi loco o es economistaâ&#x20AC;?. Aunque parezca obvio que no se SXHGHFUHFHULQĂ&#x20AC;QLWDPHQWHHQXQSODQHWDFRQUHFXUVRV Ă&#x20AC;QLWRVVHJXLPRVHVFXFKDQGRORVFDQWRVGHVLUHQDTXH abogan por seguir por la senda del crecimiento. La energĂ­a barata es una de las claves para poder comprender el crecimiento exponencial que hemos vivido en el Ăşltimo siglo. La energĂ­a contenida en los combustibles fĂłsiles ha permitido un aumento tanto poblacional, como de consumo de recursos sin precedentes en la historia de la humanidad. En apenas 100 aĂąos, hemos pasado de 1.500 millones a 7.000 millones de habitantes, con el consiguiente consumo de recursos y presiĂłn sobre el planeta. Conviene recordar que el modo de vida occidental es insostenible, ya que si la poblaciĂłn humana consumiera como la ciudadanĂ­a

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gasteiztarra, necesitarĂ­amos 3 planetas para satisfacer nuestras necesidades de recursos. Este modelo energĂŠtico, ademĂĄs de generar graves problemas sociales -en forma de colonizaciĂłn y guerras-, y medioambientales -asociados al cambio climĂĄtico, contaminaciĂłn, impactos ambientales, etc-, se encuentra ante la problemĂĄtica asociada a la llegada del pico del petrĂłleo, tambiĂŠn conocido como Peak-oil. En noviembre de 2010, la Agencia Internacional de la EnergĂ­a, reconocĂ­a que la llegada al cenit de la producciĂłn mundial de petrĂłleo convencional, se produjo en 2006, por lo que nos enfrentamos a un futuro con menor disponibilidad energĂŠtica y por si fuera poco, con tasas de retorno energĂŠtico en franco declive en las dos Ăşltimas dĂŠcadas. Y dentro de este escenario de disminuciĂłn de petrĂłleo, se enmarca la apuesta del Gobierno Vasco por la explotaciĂłn del gas no convencional para sostener este modelo energĂŠtico fosilista. Un intento desesperado de VHJXLUFRQODOyJLFDGHOFUHFLPLHQWRLQĂ&#x20AC;QLWRD~QDFRVWDGHVDFULĂ&#x20AC;FDUHOWHUULWRULRDXPHQWDUODVHPLVLRQHVGH CO2 y metano (gas con un poder invernadero 25 veces superior al CO2) y una â&#x20AC;&#x153;patada a seguirâ&#x20AC;?, trasladando los problemas a las generaciones futuras. Supone ademĂĄs, desperdiciar unos aĂąos y unos recursos preciosos que deberĂ­amos utilizar responsablemente para hacer frente a los retos que tenemos por delante: un futuro con menor disponibilidad energĂŠtica, y el inicio decidido de una gran transiciĂłn hacia un modelo en el que, frente a la economĂ­a, pongamos nuevamente en el centro a las personas y a la vida. Un modelo basado en la sostenibilidad ecolĂłgica y la democratizaciĂłn de nuestras sociedades. Por ello, planteamos la necesidad de un Decrecimiento Sostenible hacia una sociedad con unos principios y valores muy diferentes a los hoy imperantes, como son la primacĂ­a de la vida social frente a la lĂłgica de la producciĂłn, del consumo y de la competitividad; el reparto del trabajo y el establecimiento de una renta bĂĄsica de ciudadanĂ­a; la reducciĂłn del tamaĂąo de muchas de las infraestructuras productivas, administrativas y de transporte; la recuperaciĂłn de muchos de los elementos de la vida local frente a la lĂłgica de la globalizaciĂłn HQ FXUVR \ HQ GHĂ&#x20AC;QLWLYD DSRVWDU SRU OD VHQFLOOH]\ OD sobriedad voluntarias.

Algo mĂĄs que fracking Aralar El Gobierno Vasco estĂĄ empeĂąado en reducir a una cuestiĂłn tĂŠcnica y econĂłmica el asunto del gas no convencional y el mĂŠtodo empleado para su extracciĂłn. Para el gobierno de Patxi LĂłpez y su consejero Unda, SDUHFHVXĂ&#x20AC;FLHQWHJDUDQWL]DUXQRVPtQLPRVGHVHJXULGDG medioambiental y de viabilidad econĂłmica para dar por buena la famosa licencia social necesaria para dotar de cierta legitimidad al proyecto y seguir adelante.

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Poco se puede aĂąadir ya a la extensa documentaciĂłn publicada sobre los perversos efectos que la fracturaciĂłn hidrĂĄulica (fracking) provoca en el medioambiente y la salud humana. DocumentaciĂłn referida tanto a estudios teĂłricos sobre los riesgos asociados a la tĂŠcnica y los materiales empleados, como a los diversos casos prĂĄcticos que ya se han producido allĂ­ donde se ha decidido extraer gas no convencional. Igualmente, mucho se ha escrito ya sobre la cuestiĂłn econĂłmica, si bien merecen ser subrayadas las conclusiones DOFDQ]DGDVSRUDOJXQRVDQiOLVLVTXHFDOLĂ&#x20AC;FDQGH´QXHYD burbujaâ&#x20AC;? a la expectaciĂłn generada en torno a los hidrocarburos no convencionales en el panorama energĂŠtico mundial. Dichas conclusiones relacionan el repentino â&#x20AC;&#x153;boomâ&#x20AC;? que en todo el globo estĂĄn viviendo los estudios para la explotaciĂłn de estos hidrocarburos con la escasa rentabilidad que las empresas extractoras estĂĄn obteniendo en el continente americano, debido mayormente a los bajos precios a los que venden el gas obtenido y los elevados costes de extracciĂłn inherentes al fracking. A la luz de las dudas mĂĄs que razonables existentes en torno a las cuestiones tĂŠcnicas, medioambientales y econĂłmicas, cualquier gobierno responsable deberĂ­a mostrarse mĂĄs que precavido ante la posibilidad de emprender proyectos de este estilo en el territorio bajo su administraciĂłn. No es el caso del Gobierno Vasco, que parece convencido y decidido a demostrarnos que el caso de la Comunidad AutĂłnoma Vasca serĂĄ una excepciĂłn a nivel mundial al disponer de unas reservas de gas natural no convencional Ăşnicas en el mundo que permitirĂĄn su extracciĂłn sin riesgos y con una rentabilidad econĂłmica sin parangĂłn. Sin embargo, y aunque este Ăşltimo extremo fuese cierto (y bien que se encargarĂĄn de intentar convencernos de ello), desde Aralar consideramos que lo que se estĂĄ planteando realmente es un reto polĂ­tico y democrĂĄtico que nos va a exigir, a toda la sociedad, estar a la altura de las circunstancias para detener este sinsentido. El debate sobre el fracking va mĂĄs allĂĄ del debate sobre la tĂŠcnica y sobre su rentabilidad. El Gobierno Vasco pretende colar al territorio alavĂŠs, al YDVFR %L]NDLD\*LSX]NRDQRTXHGDQIXHUDGHHVWDĂ&#x20AC;Hbre) e incluso al no vasco (SHESA tambiĂŠn estĂĄ detrĂĄs de algunos permisos que afectan a la provincia de Bugos) en la partida por la tostada energĂŠtica que apuesta por rascar el fondo de la sartĂŠn de los hidrocarburos. Sin comerlo ni beberlo, el Gobierno Vasco habrĂ­a decidido unilateralmente situarse del lado de los intereses de las grandes empresas energĂŠticas. Apuestan por poner nuestros recursos al servicio de la huĂ­da hacia adelante emprendida por las grandes potencias industriales y que nos aleja del cumplimiento GH ORV REMHWLYRV Ă&#x20AC;MDGRV VXĂ&#x20AC;FLHQWHV R QR  SDUD OXFKDU contra el calentamiento global. Sin comerlo ni beberlo, el Gobierno Vasco habrĂ­a decidido unilateralmente renunciar a la lucha contra el cambio climĂĄtico y aumentar drĂĄsticamente nuestros niveles de emisiĂłn de gases de efecto invernadero a la atmĂłsfera.


Apuestan por acabar con el campo alavĂŠs, ocupando tierras fĂŠrtiles, explotando manantiales y acuĂ­feros, destruyendo pastos y parques naturales, generando WUiĂ&#x20AC;FRSHVDGRHLQGXVWULDOL]DQGRHOHQWRUQRUXUDO6LQ comerlo ni beberlo, el Gobierno Vasco ha decidido unilateralmente acabar con la vida rural y su forma de subsistencia, renunciando a la soberanĂ­a alimentaria o condenando a la desapariciĂłn a cientos de variedades locales de alimentos que forman parte de nuestro patrimonio natural. Sin comerlo ni beberlo, se nos niega el debate sobre cuestiones que van mĂĄs allĂĄ de los condicionantes tĂŠcnicos y econĂłmicos a los que supeditan el proyecto de extracciĂłn de gas no convencional. Cuando hablamos de fracking hablamos de algo mĂĄs que de gas no conYHQFLRQDO \ IUDFWXUDFLyQ KLGUiXOLFD 4XH TXHGH FODUR cuando decimos â&#x20AC;&#x153;Fracking EZ!!â&#x20AC;? decimos que NO a algo mĂĄs que al fracking.

Contra el fracking Juan LĂłpez de Uralde (EQUO) Desde el Gobierno Vasco se estĂĄn dando todos los pasos para comenzar actividades de fracking en Euskadi. Indiferentes ante sus impactos ambientales, los responsables del Gobierno Vasco avanzan inexorablemente con el objetivo de conseguir empezar las explotaciones, por encima de cualquier impedimento legal o social. El pasado 5 de mayo, el director de EnergĂ­a del GobierQR9DVFR-RUJH/HWDPHQGLDDĂ&#x20AC;UPDEDFRQFRQWXQGHQcia que nada impide explorar o explotar un yacimiento de gas mediante la tĂŠcnica del fracking dentro de un Parque Natural o en sus zonas de afecciĂłn. ÂżPara quĂŠ sirven entonces los espacios naturales? ÂżPara quĂŠ protegemos nuestros montes? El mismo dĂ­a, la Mesa del Parlamento Vasco registraba la respuesta del Ejecutivo de Patxi LĂłpez a una propuesta de PP y PSE para cambiar la Ley de ConservaciĂłn de la Naturaleza y asĂ­ DOODQDUHOFDPLQRDHVWHFULPHQHFROyJLFR3URSXHVWDĂ&#x20AC;nalmente aprobada con los votos favorables de PP, PSE y PNV. /DSRVWXUDGH(482HVFODUDQRVRSRQHPRVDOIUDFNLQJ por sus grandes impactos medioambientales y abogamos por formas limpias de generar energĂ­a. Consideramos el fracking como un nuevo intento de alargar vida a un modelo energĂŠtico sucio y contaminante. Las reservas de petrĂłleo y gas convencionales se agotan en un contexto global de demanda creciente. A pesar de las seĂąales evidentes de cambio climĂĄtico, el consumo de combustibles fĂłsiles no se frena, y comienza a ser atractivo econĂłmicamente explotar reservas, cuyo interĂŠs hasta ahora habĂ­a sido mĂ­nimo, por su alto coste de extracciĂłn. (482 KD HVWXGLDGR FXLGDGRVDPHQWH WRGR OR UHODWLYR al fracking, a los impactos asociados, y por ello no podemos aceptar una tecnologĂ­a tan agresiva y contaminante. Es hora de un modelo energĂŠtico basado al 100%

en fuentes de energĂ­a renovable, que sea sostenible y que aproveche los recursos naturales de forma descentralizada y de bajo impacto.

Ezker Anitza / Izquierda Unida (O Ă&#x20AC;Q GHO SHWUyOHR EDUDWR KD KHFKR TXH FRPEXVWLEOHV fĂłsiles cuya comercializaciĂłn no era rentable, como los gases no convencionales, se exploten en todos los lugares del mundo. Ezker Anitza-Izquierda Unida, VLHPSUHKDGHIHQGLGRODHĂ&#x20AC;FLHQFLDHQHUJpWLFD\HOXVR de energĂ­as renovables en vez de energĂ­as fĂłsiles. Por ello, apoyamos la â&#x20AC;&#x2DC;DeclaraciĂłn Europea contra el Frackingâ&#x20AC;&#x2122;, suscrita por varias organizaciones ecologistas, y tambiĂŠn por ello participamos en las plataformas que se estĂĄn creando en varias comunidades autĂłnomas en contra de la explotaciĂłn de yacimientos fĂłsiles mediante la fracturaciĂłn hidrĂĄulica. TambiĂŠn en Ă lava, donde ORVSDUWLGRVTXHĂ&#x20AC;UPDURQHQHO3ODQ0XJDUULTXH propone, entre otras cosas, â&#x20AC;&#x153;aumentar el uso de energĂ­as renovables hasta el 20% del consumo energĂŠticoâ&#x20AC;? y proteger el territorio, han decidido que el dinero es mĂĄs importante que su compromiso.

UGT En torno a la extracciĂłn de gas no convencional mediante la tĂŠcnica de fractura hidrĂĄulica, denominada tambiĂŠn fracking, se viene generando un debate en numerosos paĂ­ses y regiones, debate que afecta ahora a Euskadi. Nuestros principios de OrganizaciĂłn internacionalista, solidaria y participativa, nos impiden ser ajenos a este debate y nos llevan a posicionarnos ante el mismo de forma clara y activa. Defensores y defensoras que somos de fuentes de energĂ­a limpias, autĂłctonas y de bajo impacto ambiental, no podemos refrendar ni transigir con un mĂŠtodo que implica graves riesgos ambientales para obtener un Ă­nĂ&#x20AC;PRUHQGLPLHQWRHQHUJpWLFR8QPpWRGRTXHQRFRPSHQVD ORV EHQHĂ&#x20AC;FLRV TXH GH pO VH REWLHQHQ \ VREUH HO que existe una falta de normativa, porque no estĂĄ claro si necesita o no declaraciĂłn de impacto ambiental, nos lleva a asumir el principio de precauciĂłn y descartar su uso.

ÂżReducir el gasto energĂŠtico o ampliar la oferta? GADEN www.faunadealava.org SegĂşn un reciente estudio de Tecnalia, â&#x20AC;&#x153;DiagnĂłstico de las necesidades de intervenciĂłn en la renovaciĂłn del SDUTXHHGLĂ&#x20AC;FDGRGHOD&$39ÂľUHDOL]DGRSDUDHO'SWR de Vivienda del Gobierno Vasco, el presupuesto estimado para la mejora de la envolvente de las viviendas del barrio de Zaramaga en Gasteiz y la instalaciĂłn de energĂ­as alternativas, es de unos 15.500 euros por vivienda.

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Con los 100 millones que cuestan los pozos de exploraFLyQGHOIUDFNLQJVHSRGUtDPHMRUDUODHĂ&#x20AC;FLHQFLDHQHUgĂŠtica de 6.452 viviendas, con el consiguiente ahorro energĂŠtico, reducciĂłn de las emisiones de CO2 mejora de la calidad de vida y ahorro econĂłmico de las familias, ademĂĄs de proporcionar un impulso a las empresas locales de construcciĂłn y rehabilitaciĂłn. El Gobierno Vasco, sin embargo apuesta, por la ampliaFLyQGHODRIHUWDSULRUL]DQGRHOEHQHĂ&#x20AC;FLRGHJUDQGHV HPSUHVDV DPHULFDQDV VREUH HO EHQHĂ&#x20AC;FLR GH VXV FLXGDdanos y ciudadanas.

De consumos y mentiras: el fracking ZuriĂąe M.Baztan. â&#x20AC;&#x153;Colectivo LAS TRANS (...)â&#x20AC;? Vaya por delante que estamos en contra del fracking. Y que lo estamos ahora y maĂąana, aquĂ­ y en cualquier otro sitio! (por encima de moratorias y demĂĄs zarandajas polĂ­ticas). Nos dicen que el fracking es un mĂŠtodo de extracciĂłn de gas no convencional mediante una fracturaciĂłn hidrĂĄulica de las rocas donde ĂŠste se encuentra atrapado. Pero lo que, gracias a la Plataforma Fracking Ez Araba, hemos visto durante los Ăşltimos meses del aĂąo 2011 y los primeros de 2012 nos dice mucho mĂĄs. Y sobre todo, nos dice lo que nuestros gobernantes no nos querĂ­an contar: que el fracking no sĂłlo es un mĂŠtodo no convencional para la extracciĂłn de gas no convencional, sino que es un mĂŠtodo absolutamente depredador. ÂĄUn mĂŠtodo de saqueo! Nos dicen que apenas tiene incidencia allĂĄ donde se realiza, cuando la verdad es que por su bajo rendimiento hay que hacer tantos pozos, que se puede hablar de un verdadero problema de acaparamiento de tierras allĂĄ donde se instala. Nos intentan convencer de que es prĂĄcticamente inocuo, cuando los productos que emplean en el mismo pueden tener afecciones muy diversas y graves, tanto para la salud de las personas como para la calidad de ODVDJXDV GHVXSHUĂ&#x20AC;FLHRVXEWHUUiQHD ODDWPyVIHUDR la viabilidad de las tierras de cultivo de la zona. 1RVFXHQWDQ\QRSDUDQORVEHQHĂ&#x20AC;FLRVTXHHVWHQHJRcio nos va a deparar durante aĂąos, cuando la realidad es que, de haberlos, serĂ­an para los de siempre. El resto, la gente, sĂłlo veremos sus consecuencias en el medio ambiente, en la salud, o en una legislaciĂłn menos restrictiva (porque sĂłlo si les permitimos hacer lo que GHVHDQ\FRPRORGHVHDQPRGLĂ&#x20AC;FDQGRODVOH\HVTXHOHV marcan lĂ­mites-, pueden obtener algo de rentabilidad econĂłmica). Frente a las mentiras que nos cuentan -o verdades que nos intentaban ocultar- nosotras decimos que no lo queremos! AdemĂĄs tenemos claro que existen distintas alternativas a â&#x20AC;&#x153;la motoâ&#x20AC;? que nos quieren vender. Y de entre ellas, hay una muy clara, aunque no es nada cĂłmoda -lo

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reconocemos-. Todo el mundo admite que el desarrollo que hemos tenido los Ăşltimos cien o ciento cincuenta aĂąos nos ha traĂ­do bienestar, hasta lograr asomarnos -que no hemos llegado mucho mĂĄs allĂĄ- al Estado de Bienestar. Pero, tambiĂŠn todos los expertos y expertas nos indican que este desarrollo, pasado un determinado nivel ya no produce mĂĄs bienestar, sino todo lo contrario. Y en nuestro caso, ese nivel lo superamos hace tiempo; desde entonces, en vez de aumentar la calidad de nuestras vidas hemos ido cayendo en la dependencia, en la esclavitud del mercado. Debemos, por lo tanto, repensar nuestras necesidades, que quienes han tratado estos temas, nos dicen que son: subsistencia, protecciĂłn, afecto, entendimiento, identidad, participaciĂłn, ocio, libertad y creaciĂłn. Y repensarlas de verdad!; no sĂłlo porque vivimos satisfaciendo pseudonecesidades que nos â&#x20AC;&#x153;imponeâ&#x20AC;? el mercado -hasta haber perdido derechos como personas y tenerlos Ăşnicamente como consumidores/as-, sino porque lo estamos haciendo a costa de la dignidad, y en muchas ocasiones la vida, de personas de otros paĂ­ses (por no hablar del resto de seres vivos con quienes compartimos la Tierra). Nos hemos dedicado a robar las materias primas, el agua, los alimentos e incluso la propia fuerza de trabajo de millones de personas en todo el mundo para poder tener este escandaloso nivel de vida (y ante este sangrante expolio, no hemos dicho nada hasta ahora!). Tenemos que, sĂ­ o sĂ­, rebajar nuestro consumo -tal y como se estĂĄ planteando desde grupos de decrecimiento como Desazkundea-, si queremos seguir viviendo todos en este planeta. De lo contrario, en unas cuantas generaciones, el colapso serĂĄ brutal. Y no serĂĄ porque no habĂ­a seĂąales que nos lo indicaran. Ya es hora de dejar que tambiĂŠn el resto del planeta viva, y lo haga con dignidad! (Claro que, para ello, tenemos que empezar por reconocer nuestro egoĂ­smo durante todos estos aĂąos). Pd: Y no queremos olvidar que en este tema hay personas que, en vez de trabajar con transparencia -de la que tanto hablan- en favor del pueblo, han estado ocultando todo lo que ahora estĂĄ saliendo a la luz. Por ello, pedimos a Garmendia y VicuĂąa que dejen sus cargos -y que no vuelvan a manejar asuntos pĂşblicos de ahora en adelante- (o a quien le corresponda, que investigue cĂłmo han llevado a cabo todo este asunto -y otros anteriores- por si hay responsabilidades, y los despida inmediatamente).


Porque es tiempo de un nuevo modelo enĂŠrgeticoâ&#x20AC;ŚFracking ez! ni aquĂ­ ni en ningĂşn sitio! LAB (V PX\ VHQFLOOR GHFLU QR DO IUDFNLQJ WHQLHQGR OD VXĂ&#x20AC;ciente informaciĂłn entre manos. Mirado desde todos los puntos de vista es imposible encontrarle el lado bueno y en eso, la Plataforma Fracking Ez Araba ha realizado un gran trabajo, en eso, en informar precisaPHQWH&RQWDPLQDQWHFDURVLQVHQWLGRSDUDHOEHQHĂ&#x20AC;cio de grandes empresas, sin consultar a la poblaciĂłn, un experimento hecho a escondidas, sin vuelta atrĂĄs, peligroso, destructivo, basado en el dinero pĂşblico, sin ninguna rentabilidad para la sociedad, genera perdida de recursos bĂĄsicos, necesita enormes cantidades de energĂ­a,â&#x20AC;Ś la ultima gran mentira que nos quieren colar en nombre de los intereses del capitalismo (como lo han sido el TAV y similares)!! Todos esos y mĂĄs adjetivos se le pueden poner a esta temible tĂŠcnica para la extracciĂłn de gas no convencional, y todos con argumentos bien demostrados. Pero el problema va mucho mĂĄs allĂĄ, es mucho mayor, y tiene una importancia extraordinaria. En LAB creemos en otro modelo econĂłmico, social y medioambiental y, en tanto en cuanto el fracking es uno de los ejemplos mĂĄs representativos del actual sistema capitalista opresor, creemos imprescindible oponernos a ĂŠl. Ante esta crisis sistĂŠmica y energĂŠtica, el mayor de nuestros rechazos a los ataques que impiden los modelos basados en la igualdad y el reparto, y el fracking es una clara manifestaciĂłn de esos ataques sin ninguna duda. Viendo en marcha los mecanismos mĂĄs oscuros del Gobierno Vasco ya sabemos que la lucha no serĂĄ sencilla. ÂżPor quĂŠ, si no, predominan el engaĂąo y el silencio para vender un proyecto que deberĂ­a ser tan â&#x20AC;&#x153;atractivoâ&#x20AC;? (gas para 60 aĂąos, riqueza, crecimiento,â&#x20AC;Ś)? Sabemos que son capaces de cualquier maniobra maquiavĂŠlica y de SODQWHDUFXDOTXLHUEDUEDULGDGFRQHO~QLFRĂ&#x20AC;QGHVDFDU su negocio adelante, tambiĂŠn en el caso de la fractura hidrĂĄulica, pero nos coge atentas, mĂĄs concienciadas y preparadas para hacer frente a su miseria y a su hambre de dinero. Lo que tenemos claro es que nuestro futuro y este nuevo modelo lo tenemos que decidir en Euskal Herria y con la participaciĂłn de todas, y que por encima del trabajo y el dinero siempre estarĂĄn la dignidad y la justicia.

Bildu El territorio histĂłrico de Araba se ha intentado utilizar durante los Ăşltimos aĂąos como plataforma de diferenWHVPDFURSUR\HFWRVHQHUJpWLFRV\H[WUDFWLYRV4XLHQHV velan por guardar los intereses de las grandes empresas, esos que en el territorio tan sĂłlo ven posibilidad de hacer negocio, rentabilidad econĂłmica; han querido impulsar centrales eĂłlicas, centrales de ciclo combinado, minerĂ­as, redes de alta tensiĂłn y un desgraciado etcĂŠtera. Sin embargo, no siempre han podido llevar a cabo sus proyectos. Movimientos populares en defensa del medio ambiente y del territorio han conseguido, ademĂĄs de mostrar una respuesta social, generar virajes radicales en el discurso de partidos polĂ­ticos. Hoy, el enĂŠsimo proyecto para apuntalar el sistema capitalista neoliberal en Euskal Herria y el modelo energĂŠtico de la bĂşsqueda de rendimiento econĂłmico a corto plazo que ĂŠste necesita, lo constituye la extracciĂłn de gas no convencional a travĂŠs de la fracturaciĂłn hidrĂĄulica. Si algo se ha aprendido en la lucha por la defensa del medio, ha sido que en todos los macro proyectos es imprescindible la lucha social. Por ello, para incidir y trabajar por la necesaria movilizaciĂłn social, Bildu participa en la plataforma Fracking Ez Araba. AdemĂĄs del trabajo institucional que desarrolle a nivel polĂ­tico, ĂŠste tiene que ir a la par de la lucha social que pararĂĄ el fracking. La creciente respuesta social ha hecho maquillar los discursos de los responsables polĂ­ticos y empresariales que impulsan el fracking, pero volvemos a ver cĂłmo es un simple â&#x20AC;&#x153;parcheo verdeâ&#x20AC;? para seguir defendiendo esta agresiva tĂŠcnica y el modelo energĂŠtico fĂłsil y el PRGHORGHGHVDUUROORTXHGHĂ&#x20AC;HQGH(QHVRVSDUFKHRV verdes no existe el necesario planteamiento integral del sistema de desarrollo, clave para el Ăşnico cambio posible, el cambio de modelo de desarrollo para llegar a un verdadero modelo sostenible de eco-socialismo. Bildu apuesta por un nuevo modelo energĂŠtico, por emplear criterios de resiliencia para impulsar modelos energĂŠticos naturales y renovables, desde un contexto lo mas deslocalizado y local posible, y adecuadamente JHVWLRQDGRVHĂ&#x20AC;FDFHVHĂ&#x20AC;FLHQWHV\VRVWHQLEOHVVDELHQGR que es imprescindible la formaciĂłn en la importancia de los recursos energĂŠticos de cara a crear nuevos hĂĄbitos.

Ya vale! Porque es tiempo de un nuevo modeloâ&#x20AC;Ś FRACKING EZ!

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FRACKING. Myriam de Miguel

Profile for Fracking Ez Araba

Monográfico: Fracking; una apuesta peligrosa  

FRACKING: UNA APROXIMACIÓN RIESGOS PARA EL MEDIO AMBIENTE Y LA SALUD EL PAPEL DEL FRACKING EN EL MODELO ENERGÉTICO DOMINANTE PERFORANDO NUES...

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