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Editorial

ARTÍCULOS TÉCNICOS

ARTÍCULOS DE OPINIÓN 4 EL SECTOR AGROALIMENTARIO COMO MOTOR DE LA ECONOMÍA EN LA COMUNIDAD VALENCIANA - Federico Félix Real

26 ESTABLECIMIENTO INDUSTRIAL DEDICADO A LA ELABORACIÓN DE POSTRES EN CATADAU (V) Juan José Romo Gimeno

7 SITUACIÓN Y MEDIDAS A TOMAR PARA UNA BUENA GESTIÓN DE LA INDUSTRIA ALIMENTARIA - Damián Frontera Roig

30 EL VISADO EN LOS COLEGIOS PROFESIONALES DE INGENIERÍA - José Carbonell Castelló

12 INDUSTRIA ALIMENTARIA E INNOVACIÓN Roberto Ortuño Macián 17 LA INDUSTRIA ALIMENTARIA ANTE UN ENTORNO DE PERMANENTE CAMBIO - José Manuel Barat Baviera

37 EFECTO DE RECUBRIMIENTOS COMESTIBLES Y ENVASADO EN ATMOSFERAS MODIFICADAS EN EL CONTROL DEL PARDEAMIENTO DE CAQUI ‘ROJO BRILLANTE’ - I.V.I.A. 43 NOTICIAS

21 ESTRATEGIAS Y PERSPECTIVAS DE FUTURO DEL SECTOR INDUSTRIAL HORTOFRUTÍCOLA. MERCADO DE TRANSFORMADOS CÍTRICOS EN EL MUNDO - José Juan Felici Moreno

AGRÓNOMOS Nº 39 - 2009 Revista fundada en 1989 por el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Levante EDITA Fundación para la Promoción de la Ingeniería Agronómica COMITÉ CIENTIFICO - TÉCNICO Ismael Escrivá Piqueras Francisco Gozálvez Benavente Isabel López Cortés José Luis Pérez-Salas Sagreras Baldomero Segura García del Río Jaime Veyrat García

COORDINADOR Joaquín Sánchez Marco Asesor Periodístico: Raquel Bascuñana REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN Botanico Cavanilles, 20 - 1º Tel. 963 890 216 Fax 963 604 498 46010 VALENCIA e-mail: fpia@coial.org IMPRIME GRAFFOR, S.A. DEPÓSITO LEGAL V - 1800 - 1.989 ISSN: 1139 - 2428

Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y Pais Vasco; Asturias; Extremadura; Murcia y Levante y su Consejo General. De las opiniones y comentarios que se exponen son responsables los autores de los textos. Agrónomos no comparte necesariamente las opiniones vertidas en los articulos editados.

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EDITORIAL José Eulogio Sáenz Fernández

Decano del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Asturias

El desarrollo del sector primario en nuestro país, de acuerdo con los objetivos que se marcaron a finales de la década de los 90 del siglo pasado, ha sido en algunos campos satisfactorio, como es el caso de la viticultura por citar un ejemplo, mientras que en otros los problemas continúan manteniéndose e incluso agravándose con el paso del tiempo. Lo cierto es que la renta agraria de agricultores y ganaderos, en términos generales y en toda la Unión Europea, continúa cayendo con lo que tal situación supone para sus explotaciones. Casi en idénticos términos podríamos hablar de la industria agroalimentaria cuyo nivel de inversiones es un reflejo de su rentabilidad. A todas luces, una nueva política agraria común para el sector primario debe ponerse en marcha, puesto que la PAC tiene ya una imagen muy devaluada. No cabe duda que la agricultura es notablemente diferente al resto de los sectores económicos y que la toma de decisiones en el momento oportuno es difícil, pues la evolución de los mercados es casi un albur, el empleo es frágil, los precios en origen muy volátiles, la oferta está muy fragmentada y la demanda por el contrario muy concentrada, de forma que a ojos del productor numerosos servicios no son compensados de acuerdo con el esfuerzo que realiza, lo que ha supuesto para las explotaciones existentes, incluso aquellas competitivas, que los últimos años hayan sido dificultosos. Tal situación influye en el proceso de envejecimiento y despoblación del medio rural y en el abandono de la actividad, con el consiguiente y tremendo perjuicio a futuro que esta situación supone. Por otro lado, los retos se multiplican pues al déficit alimentario señalado por la FAO en un horizonte temporal cercano, debemos añadir el cambio climático, la necesidad de consumir menos agua, de contaminar menos, de hacer frente a la pérdida de biodiversidad, etc., etc. Con tales antecedentes, el desarrollo rural en un futuro próximo se verá comprometido si no se permite al campo aportar su contribución a la estrategia global de la UE. Ello supone la necesidad imperiosa de efectuar una política agraria de futuro, común para todos los agricultores y que restaure la confianza de todos los que han visto decaer sus inversiones y aumentar su nivel de endeudamiento. Debemos crear confianza firme de solución, basada en la fijación de objetivos ambiciosos y razonables, sustentados en una política meditada y coherente que establezca mecanismos agiles de financiación y compensación, pues será la determinación de las nuevas generaciones la que decidirá cuál ha de ser el futuro, si tendremos un sector dinámico o no. En una palabra, nuestro sector precisa una renovación y eso sólo será posible en el marco de una política agrícola sólida que marque las pautas y objetivos con claridad. Sabemos que se puede responder a cualquier reto, pues el potencial de crecimiento del sector es considerable, pero que para ello deben acometerse reformas importantes, meditadas y nunca fruto de la improvisación, pues no debemos olvidar que hoy somos diferentes estados, diferentes regiones y diferentes tipos de agricultura y que ese ha de ser el marco de actuación. Nuestra profesión, al igual que otras afines al sector, tienen igualmente mucho que decir y hacer, pues en buena medida estamos implicados en garantizar la seguridad e independencia alimentaria, en hacer que nuestros agricultores se adapten a métodos y nuevas tecnologías de cultivo, en desarrollar nuevas actuaciones e interrelaciones con el resto de sectores en un proceso continuo de innovación y en tantas otras que la relación sería interminable. Pongámonos a trabajar, el debate sobre lo que será la política comunitaria en el horizonte del 2.013 está abierto.

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La Industria Alimentaria y el Desarrollo Rural La industria alimentaria tiene una clara influencia en el desarrollo rural, no sólo como comprador de la mayor parte de sus producciones, sino por la posibilidad de ubicar sus fábricas en el área rural. De todas formas no es una solución siempre válida, por lo que es necesario realizar un detallado análisis. Palabras clave: Industria agroalimentaria, sector primario, investigación, integración vertical.

Jorge Jordana Butticaz Dr. Ingeniero Agrónomo y Economista Consejero del Presidente de la FIAB y ex secretario general de la FIAB comunicación@fiab.es

No existe un político que para consolidar la vida en el medio rural no haya pensado en crear una empresa en cada pueblo. Es obvio que frente a un empleo precario, de escasa renta, como son los del sector primario, el sector secundario ofrece más seguridad y más renta. De ahí ese deslumbramiento por la industria agroalimentaria. No sólo crea empleo, y por tanto fija población, sino que se sospecha que se abastecerá de materias primas de la zona, proporcionando una salida comercial a las producciones agrarias, creando nuevas demandas y, por tanto, diversificando las producciones y generando otras economías externas derivadas de las compras de servicios especializados, que puede generar nuevas iniciativas empresariales. Pero si se analiza históricamente, se detectan fuertes migraciones industriales. En muchos municipios rurales existieron establecimientos industriales que desaparecieron, mientras las empresas se han establecido en otras localizaciones según resolvían la alternativa de su ubicación siempre orientada en fun4

ción del abastecimiento de sus materias primas o del destino de sus producciones. Cada actividad sectorial y dentro de ella, cada empresa, tienen una solución diferente. Se localice o no estrictamente en el medio rural, la IAA (industria

La industria agroalimentaria crea empleo y se abastece de materias primas de la zona. /Redacción.

agroalimentaria) tiene una fuerte incidencia en el sector primario, aunque si se ubica además en él, su influencia es aún mayor. Toda industria alimentaria influye en el sector primario (agricultura, ganadería o pesca) por ser el mayor demandante de sus producciones. Entre el 70 y el 75% de la producción del sector primario se destina a las instalaciones de la industria alimentaria para su acondicionamiento, transformación y posterior venta. Incluso hoy día las producciones primarias que pueden destinarse directamente al consumo final suelen sufrir un proceso intermedio de selección, acondicionamiento y envasado, que requiere instalaciones de manipulación, que se configuran como una nueva rama de la industria agroalimentaria. De todo ello se puede concluir que la existencia de una potente industria alimentaria favorece siempre la existencia de un sector primario competitivo y productivo y que, por tanto, toda medida tomada para favorecer el establecimiento, el fortalecimiento y la supervivencia de las IAA, incide en el medio rural próximo.


Este efecto positivo queda reforzado cuando de la empresa industrial se demandan materias primas adicionales, que puedan también producirse en las mismas zonas, por lo que se introduce una diversificación productiva que genera nuevo empleo y riqueza. En un modelo ideal de relaciones proveedor-industria, la empresa alimentaria va imponiendo a la producción las exigencias del mercado. Demanda materias primas, pero con determinadas condiciones de cantidad, calidad, variedad, garantías, calendarios,... Al tener que elaborar productos destinados a mercados alimenticios, en donde existe una notable exigencia en seguridad alimentaria de los productos, esta seguridad empieza con la producción de las materias primas, que se ve obligada a imponer criterios de trazabilidad, autocontroles y puntos críticos. Las acciones de cultivo y manejo deben cumplir las exigencias de respeto al medio ambiente. Las variedades deben responder a las especificaciones necesarias, actuando así como una auténtica correa de transmisión que introduce los nuevos sistemas de gestión y los avances tecnológicos en un medio rural muy conservador. La industria moderniza la actividad primaria. Una caso claro de todo esto lo ha supuesto en España la industria azucarera en relación a la producción de remolacha, pues se llegó a constituir un Instituto Tecnológico (AINCRA) destinado a investigar las mejores labores de cultivo y la obtención de las variedades más adaptadas a las diferentes condiciones de suelo. Pero la influencia de la industria alimentaria sobre la producción agraria, ganadera o pesquera puede ir todavía más allá si realmente se consolidaran entre el sector el primario y el secundario unas relaciones proveedor-cliente estructuradas a medio y largo plazo. La necesidad urgente que tienen las empresas de crecer para competir en el mundo globalizado les obliga a centrar su crecimiento en el centro de su negocio (“core bussines”), abandonando la producción directa de materias primas. Se crea así una nueva actividad basada en el “outsourcing”, que tan buenos resultados dio en el pasado en algunas actividades como el mundo avícola (la integración) y que es lo que ha con-

vertido, por ejemplo, a Holanda en una potencia agroalimentaria. En este supuesto se podrán ir creando auténticas empresas agrarias o pesqueras integradas mediante contratos a medio y largo plazo con empresas alimentarias con marcas líderes. Todas las actividades hasta aquí descritas ayudan a que exista en el mundo rural una actividad consolidada, con creciente valor añadido y claramente competitiva. Si la empresa además se encuentra localizada en un área rural, su influencia sobre el medio es aún mayor, puesto que en principio fija empleo y si su actividad económica es creciente, puede generar empleo directo adicional. Pero también lo genera de forma indirecta, puesto que una empresa industrial moderna requiere que en un medio geográfico próximo existan determinadas actividades económicas de apoyo: talleres de reparación, empresas auxiliares informáticas, posible mano de obra especializada,... Si el crecimiento de la industria ha sido sosegado, su medio geográfico próximo se ha podido ir enriqueciendo de estas actividades, lo que posiblemente haya atraído otras empresas, no necesariamente

del mismo sector. Igual que existe el dicho popular “dinero llama al dinero”, puede también advertirse que “industria llama a industria”. Y esto último es precisamente lo que conduce, en su desarrollo, a la teoría de los “clúster”, actualmente llamados “sistemas productivos locales”. Cuando en una localización geográfica existe un alto grado de actividad económica de apoyo a un sector principal es habitual que acudan nuevas empresas, tanto de la actividad principal como de las industrias subsidiarias, que renuevan de esa forma el tejido industrial y apoyan la consolidación de la actividad. Otro elemento resaltable de las industrias ubicadas en el propio medio rural es la posible industrialización de productos alimenticios tradicionales de la zona. El aislamiento histórico de la población rural llevó a una cultura culinaria muy imaginativa que debía aprovechar los recursos existentes “in situ”, dando origen a una gran diversidad de productos locales, muchos de ellos de una gran calidad. Hoy día estas tradiciones culinarias se han industrializado y los productos pueden comercializarse en amplias áreas geográficas. La

La industria alimentaria española es el mayor sector industrial. /Redacción.

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producción de las materias primas, su transformación y la venta de estos productos locales, regionales o de especificaciones cualitativas determinadas son una fuente adicional de renta. Es claro, por ello, que la industria alimentaria influye positivamente en el desarrollo rural, pero nadie debe equivocarse: no es la panacea universal. Es inane pensar que subvencionando fuertemente la ubicación de una empresa en el ámbito rural, se conseguirán de forma inmediata estos fenómenos positivos. Tenemos ya miles de ejemplos que avalan que el mantenimiento de la actividad industrial alimentaria es muy complejo y que las subvenciones otorgadas para la creación de nuevas empresas en los municipios rurales, acaban mayoritariamente en fracasos. Cualquier iniciativa política en este campo debe tener en cuenta, sobre todo, que el destino final de los productos es el mercado: un mercado globalizado donde compiten productos elaborados en todos los lugares del mundo. Tipología de las industrias alimentarias por su implicación en el desarrollo rural Tradicionalmente, se ha venido clasificando las IAA en dos grandes grupos: las de primera transformación y las de segunda transformación. Las primeras están configuradas por empresas que tratan directamente materias primas de origen agrario y pesquero y elaboran productos destinados al consumidor o, a su vez, como materia prima para otras empresas transformadoras: las empresas de segunda transformación. Una industria láctea, una azucarera o una harinera serían empresas claramente de primera transformación, mientras que la fabricación de pastas alimenticias, de bebidas espirituosas o caramelos lo sería de la segunda. Pero desde el punto de vista de su posible implicación en el desarrollo rural, es decir, desde la óptica de su ubicación, es más conveniente clasificarlas en cuatro grandes categorías: Empresas que necesariamente deben ubicarse en las zonas geográficas en las que se produce su materia prima fundamental (es el caso de las industrias enológicas, la elayotécnicas o las aguas minerales envasadas); Pequeñas empresas transformadoras que elaboran productos tradiciona6

les, cualitativamente diferenciados y artesanales; Empresas que se ubican en un territorio por proximidad con los centros de consumo donde destinan la mayor parte de su producción y empresas cuya ubicación responde fundamentalmente al abastecimiento de su materia prima, no necesariamente ligada a una producción local y que destinan sus productos a mercados muy amplios. Aunque todas tienen influencia en los ámbitos rurales próximos a su emplazamiento, son las dos primeras las que realmente se implican en el medio rural generando economías positivas de empleo y de servicios asociados. De los cuatro grupos, el primero aprovecha la existencia de un recurso agrario, ganadero o pesquero local. Salvo que el aprovechamiento haya sido introducido recientemente, normalmente proceden de actividades desarrolladas en el largo plazo. En estas actividades es difícil encontrar una sola empresa industrial que se favorezca de ese aprovechamiento (excepto las aguas minerales que envasan el manantial y cuyo límite empresarial es el caudal). Las producciones se diversifican en variedades o razas diferentes. La elaboración del producto se diversifica igualmente y al final puede existir una cierta densidad de empresas transformadoras con una destacable variedad de productos. Su lento devenir ha permitido la creación de las actividades y servicios asociados y así nos encontramos con auténticos “sistemas productivos locales” (clústeres), con el tamaño adecuado a la producción de la materia prima fundamental. De hecho los cuatro “clúster” analizados por los expertos en la industria alimentaria catalana lo son de actividades agrupadas en ese primer grupo clasificatorio: vino, aceite, productos cárnicos y aguas minerales. También ese largo devenir ha creado una tipología de empresas muy variada caracterizada por una evolución desde las empresas de origen familiar. Las tecnologías utilizables son conocidas y maduras y, hasta ahora, no muy exigentes en inversiones, no existiendo, por ello, barreras financieras importantes a la entrada de nuevas empresas. Esta tipología suele caracterizarse porque en ella conviven numerosas pymes, junto con otras empresas que han sabido

evolucionar en busca de mercados más amplios o que han pasado a formar parte de conglomerados industriales, nacionales o multinacionales. No es extraño encontrar en estas producciones empresas de base cooperativa, que no suelen llegar al mercado con marca y que actúan, por tanto, como vendedores de “comodities”. Al ser actividades integradoras, de base primaria, las cooperativas suelen estar desequilibradas hacia los aspectos productivos en lugar de centrarse en los aspectos de mercado que son en los que realmente se discute el futuro. El segundo grupo está compuesto normalmente por microempresas. En algunas actividades puede solaparse con lo descrito en el grupo anterior, pues en el fondo, por ejemplo en una denominación de origen de un vino, en ambos casos se está utilizando un componente tradicional de un producto. Pero las actividades de este grupo suelen responder a una cifra de actividad conjunta muy escasa. Posiblemente con recetas tradicionales, complejas, con alta implicación de mano de obra o con utilización de materias primas de escasa cuantía que aprovecha recursos propios: pastelería, derivados de pato y otras aves, miel, quesos autóctonos, bebidas espirituosas locales,... Es un grupo de escasa significación económica en el conjunto, pero de cierta relevancia en el mantenimiento de una actividad transformadora en pequeños municipios. Su cuello de botella está en cómo llegar al mercado, pues aunque destinan la mayor parte de su producción a la venta in situ, aprovechando el creciente turismo rural, a veces éste es insuficiente para mantener la actividad, por lo que se hace necesario buscar caminos alternativos para llegar al mercado. El tercer gran grupo lo compone una industria formada por empresas de tamaño medio muy dinámicas. Su ubicación busca la mayor proximidad posible al mercado de consumo al que destinan sus productos, y se enfocan en actividades de catering, suministros al canal horeca (“food servicie”) o como elaboradores de productos de alimentación intermedios que otros terminan en sus puntos de venta (panaderías y pastelerías). Normalmente, son compradores de materias primas ya transforma-


das (suelen ser industrias de segunda transformación) y, por ello, su efecto sobre el mundo rural es escaso. No lo sería si físicamente se ubicaran en zonas rurales, lo que a veces puede conseguirse por el creciente valor del suelo industrial existente en las zonas que serían idóneas para su localización. Si los municipios limítrofes, no desarrollados industrialmente, tuvieran las infraestructuras mínimas que exige una industria (agua, energía, alcantarillado, recogida de residuos, accesos) podrían atraer hacia ellos este tipo de actividades que empezarían a generar efectos positivos sobre su medio rural. El crecimiento de estas empresas suele depender, generalmente de la evolución del mercado al que sirven y de alcanzar el éxito se “clonan” en otros mercados, pero difícilmente crecen por ello en su ubicación original. La tipología empresarial suele responder a empresas nuevas, con capital perteneciente a varios socios, con una más fácil profesionalización. Apenas existe actividad cooperativa (y cuando existe son entidades de la demanda, no de la oferta) y suelen tener carácter local, aunque en algunos casos pueden ser establecimientos locales pertenecientes a una cadena nacional o internacional. Por último, el cuarto grupo corresponde a empresas multiproducto, muy marquistas, que sirven a todo el mercado nacional y a mercados internacionales. La mayor parte de esta tipología de empresas se encuentran ubicadas en Cataluña a causa de la incidencia de los dos componentes determinantes de la actividad industrial: la facilidad de abastecimiento de las materias primas y la riqueza de servicios de todo tipo existente en la sociedad en la que se insertan. Si hemos remarcado el carácter tradicional y por tanto “antiguo” de las actividades del primer y segundo grupo, las del tercer y cuarto grupo son en cambio actividades recientes. Más las terceras que las cuartas, pues los grandes conglomerados multiproducto se crearon en empresas iniciadas en los años 50 o por entrada de capital multinacional en las décadas del 60-70. Los conglomerados creados en los aledaños urbanos son mucho más recientes, consolidando su relevancia en la década de los años 80.

Situación de la Industria Agroalimentaria La industria alimentaria española es el mayor sector industrial, aportando el 17% de la producción industrial bruta, el 13% de su valor añadido, el 14% del número de trabajadores y del 20% del consumo total de materias primas. Si tomamos como valor referencial su significación en la producción industrial (17%) destacamos varios aspectos. En cuanto al número de trabajadores ocupados, el hecho de que la industria alimentaria ocupe el 14% de los trabajadores indica que no es un sector especialmente intensivo en mano de obra, contrariamente a lo que podría suponerse a priori por su carácter tradicional. Su actividad responde a tecnologías maduras muy conocidas y en las que el mayor esfuerzo investigador se dirige a racionalizar los procesos, por lo que es esperable que siga disminuyendo la significación del empleo. Adicionalmente la mano de obra que utiliza no está significativamente especializada por lo que su nivel retributivo será menor que en otros sectores industriales más tecnificados. El gasto en sueldos y salarios de la industria alimentaria apenas llega al 12% del total industrial. Ello significa que en el coste final de los productos alimenticios, el coste de la mano de obra directamente aportada por el proceso industrial es poco significativo y por esta causa no sufre un riesgo grave de deslocalización, aunque éste, siempre exista.

El bajo índice de valor añadido nos revela que la industria alimentaria es un sector maduro con tecnologías agotadas y poco necesitada, a priori, de inversiones en I+D+i. Efectivamente, este sector industrial es el que tiene el menor índice de inversión en conocimiento, en relación al valor de su producción. Cambiar este hecho se convierte en uno de los principales retos que tiene que enfrentar el sector. Si la industria alimentaria española no aumenta sus inversiones en investigación, desarrollo tecnológico e innovación dejará de ser competitiva en un futuro próximo. En cualquier caso, la industria alimentaria se encuentra en el umbral de una revolución en tecnología e innovación producida por la coincidencia de tres vectores que están teniendo un fortísimo desarrollo: el mayor conocimiento de la relación entre los alimentos y la salud, los avances en el conocimiento del genoma y la aplicación a los procesos agroalimentarios de las tecnologías emergentes en otros sectores, como las ondas lumínicas, pulsos eléctricos, microondas, escáneres de baja intensidad, altas presiones y nanotecnologías. El consumo de materias primas es en cambio muy relevante. En algunas actividades puede superar el 50% del coste final del producto y en este hecho se encuentra uno de los mayores problemas de futuro de la industria alimentaria. Si las materias primas agrarias y pesqueras no se obtienen en condiciones plenamente competitivas, la industria que las

La industria española está en condiciones de participar en la revolución tecnológica aplicada a los alimentos. /Redacción.

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transforma deberá necesariamente, para sobrevivir, abastecerse de otras fuentes que sí lo sean. Por tanto, el peligro de deslocalización industrial puede venir principalmente ocasionado por la falta de competitividad del sector primario. Otro aspecto que destaca el análisis económico tradicional es el relativo al número de empresas. Según los datos del último censo del Instituto Nacional de Estadística, a enero de 2009, existían en España 30.650 empresas, de las que el 27% eran microempresas (sin asalariados), el 53% con menos de 10 trabajadores, el 17% entre 10 y 50 trabajadores, el 3,0% entre 50 y 500 trabajadores, existiendo 65 empresas (el 0,2%) que tenían 500 trabajadores o más. Esta característica no es propia de la industria alimentaria española, sino que se repite prácticamente con los mismos porcentajes en todo nuestro sistema industrial en sectores tradicionales: tenemos un grave problema de atomización. El tamaño idóneo de una empresa depende del mercado al que sirve. Cuando los mercados eran locales, una industria atomizada era la apropiada y es lo que ocurría en nuestro sistema económico hasta la década de los años 60. Pero si la evolución del mercado interior fue lenta hasta mediados de la década de los 80, desde entonces el mercado posible se ha ampliado de una forma drástica en muy poco tiempo. En 1986 participamos súbitamente en el Mercado Común Europeo (en el sector agroalimentario el desarme arancelario existió desde el primer día) y con el relanzamiento de las sucesivas Rondas y la creación de la Organización Mundial del Comercio en el cambio de milenio estamos ya compitiendo con el mundo. En apenas veinte años el cambio de entorno ha sido total y la estructura empresarial evoluciona... pero con lentitud. Las acciones de política económica que se implanten para fortalecer el tejido industrial alimentario deben tener presente este fenómeno: nos sobran empresas. Una visión del comportamiento sectorial Con la finalidad de continuar nuestro análisis, utilizaremos el esquema denominado “del diamante”, aportado por el profesor Porter, dado que proporciona una visión dinámica 8

de los factores que más influyen en la situación sectorial. Son cuatro las áreas que participan e influyen en la competitividad: las condiciones de los factores de producción, las actividades de soporte relacionadas, la estructura del sector y la estrategia de las empresas y las condiciones de la demanda. - Las condiciones de la producción El primer factor a considerar son las infraestructuras de transporte. Aunque el transporte por carretera ha mejorado notablemente en las últimas décadas, para la ubicación de alguna industria en algún municipio rural habrá que considerar si la accesibilidad es la conveniente. Aunque en España parece haberse dejado de lado, es también relevante el acceso al transporte ferroviario. En cuanto a la disponibilidad de suelo, las industrias necesitan contar con él en la cantidad suficiente, a un precio conveniente y con los servicios necesarios entre los que podemos citar el abastecimiento continuo de agua y energía, la accesibilidad del mismo y la retirada de residuos. También hay que asegurarse de que las tecnologías de la información y la comunicación son absolutamente básicas para funcionamiento de nuestras empresas: banda ancha, RDSI y cobertura para telefonía móvil. Es necesario también prever las infraestructuras de vertidos industriales para que no queden pronto insuficientes, creando problemas a los habitantes de la zona. En el interland deben existir los servicios de apoyo externos que las empresas necesitan hoy para su mayor eficiencia. Son los servicios que se reciben en outsourcing, de vital importancia para las pymes (seguridad, asistencia informática, talleres mecánicos, paquetería,…). También deben existir núcleos urbanos que presten sanidad, educación infantil y juvenil y Formación Profesional. Todas las industrias requieren tener unos trabajadores con la cualificación necesaria en busca de la mayor competitividad - Actividades de soporte relacionadas El funcionamiento de las Administraciones Públicas forma parte ya de la competitividad de todas las empresas y la verdad es que la descoordinación existente entre todas ellas no ayuda

a su mayor eficacia. Por otra parte, los “tiempos” de los funcionarios se corresponden más a otro siglo anterior, que no a la rapidez en la que hay que tomar decisiones en las empresas como respuesta a un entorno tan variable. A la hora de invertir en un municipio, la inversión puede retrasarse años por la mala praxis administrativa. En primer lugar, la extraordinaria complejidad de los expedientes administrativos y el que los permisos finales se dilatan porque conllevan permisos adicionales que se demoran inexplicablemente en el tiempo. Cuando existen apoyos financieros (subvenciones o créditos), incluso dentro del marco de la política de desarrollo rural de la UE 2007-2013 en su aplicación en España, cada Comunidad Autónoma aplica los apoyos de forma diferente. En unos casos se recogen en una Orden anual que contempla la base reguladora y las convocatorias específicas, en otros la Orden recoge la base reguladora seguida por otras Órdenes sucesivas que recogen las convocatorias anuales. En otras, la base reguladora y la convocatoria son anuales y, por tanto, pueden cambiar su contenido. Todo ello complica las decisiones de inversión en aquellas empresas que se instalan en más de una Comunidad Autónoma. El abastecimiento de materias primas lo hemos definido como uno de los puntos críticos de la cadena. El rápido cambio social se manifiesta en la deslocalización de muchas actividades económicas. Deslocalización que, fundamentalmente, se basa en las diferencias de coste de la mano de obra, aunque eso sea una simplificación porque, sin duda, existen otros factores. En otro punto de este artículo se ha indicado que en la industria alimentaria no es muy alto el coste de la mano de obra en el precio final, aunque se dan actividades en lo que esto no es así. Pero donde el coste de la mano de obra puede ser elevado es en la producción agropecuaria y pesquera. Si queremos que exista desarrollo rural debemos querer que existan explotaciones agropecuarias y pesqueras competitivas y ello exige una nueva orientación para el sector primario que permita la adaptación del actual modelo basado en una actividad protegida formada por pequeñas empresas productivas, hacia explotaciones competitivas.


El sector primario español se está encontrando en una situación muy parecida a la que viene experimentando la industria alimentaria desde hace dos décadas. Tiene que ser competitiva en un mundo abierto cuando su estructura está formada por miles de pequeñas y medianas empresas y ello debe conducir a una necesaria reestructuración que sólo admite tres posibilidades: o se crean grandes explotaciones por fusión de muchas pequeñas, o se crean grandes explotaciones porque alguna va comprando empresas próximas o se realizan algunas actividades mediante acciones colectivas conformadas por muchas pequeñas empresas. Es simplemente aplicar al sector agrario como sector

La industria alimentaria requiere, como hemos dicho, necesidades financieras elevadas, máxime cuando tienen que estar centrándose en un proceso de internacionalización de sus mercados. También hemos aludido que parte de esa financiación la obtienen acudiendo al “outsourcing” de algunas de las actividades que hasta ahora autorrealizaban. Es por ello impensable que las industrias puedan masivamente entrar en la producción primaria para asegurarse el abastecimiento de sus materias primas fundamentales, pues ello conllevaría una inmovilización financiera tan grande que pondría en dificultades la propia supervivencia de la actividad. Sin embargo, necesitan contar en las

mayor protagonismo de las organizaciones económicas. Nos estamos convirtiendo en un gran productor de aceite de oliva y hemos conseguido un incremento importante de ventas en el mercado interior y en el mercado exterior, pero mantener esos dos mercados requiere controlar las oscilaciones en los precios en origen, lo que nadie intenta, sobre todo cuando los precios en origen se disparan y eso, aparentemente, y a corto plazo, es bueno para el productor. El problema es que ante esos nuevos precios los mercados se contraen, aparecen otros aceites sustitutivos y se deshace, en una campaña, lo conseguido en diez y esa es la mentalidad que hay que ir cambiando.

En la planificación de la ubicación de una industria habrá que considerar la accesibilidad. /Redacción.

económico lo que son las fusiones, las adquisiciones o las acciones determinadas de cooperación económica (integración vertical, consorcios,...). No deja de ser sorprendente que a pesar de la obvia diferencia de salarios existentes en el mundo, la producción de arroz más competitiva se encuentre en el estado norteamericano de Tejas, hasta el punto de que, conforme declina en España la producción de arroz, las empresas envasadoras españolas se van instalando en dicha localización. Es necesario que tanto el sector primario como las autoridades sean conscientes de que la paulatina desaparición de la PAC no debe presuponer que no exista en España ninguna actividad del sector primario que sea competitiva. Simplemente hay que variar los instrumentos para favorecer el cambio y urge.

proximidades de su localización con una cantidad determinada de materia prima, con unas calidades igualmente determinadas, sujetos a unas condiciones de producción muy específicas, tanto en trazabilidad, como en calendario. Y todo ello, a un precio constante y competitivo. La actual regulación de los mercados agrarios se ha centrado fundamentalmente en asegurar al sector primario un precio mínimo por su materia prima, sin considerar que no es bueno que existan oscilaciones en los precios, pues cuando se abastece un mercado de consumo el consumidor se habitúa a una relación calidad-precio determinada. El que las regulaciones no contemplen estos aspectos las convierten en herramientas para deshacer mercados, cuando su objetivo debería ser el contrario. Para salir de esa paradoja es necesario un

Las relaciones entre el sector primario y la industria alimentaria deben cambiar radicalmente, construyendo sistemas de relación entre ambos serios, transparentes, pensando siempre en el largo plazo y contando con la complicidad leal de las autoridades públicas. Otras de las necesidades crecientes que hemos resaltado es de la existencia en el sistema productivo local de servicios industriales que faciliten el outsourcing. La sociedad va demandando al mundo industrial más y más exigencias. Ya no hay que cumplir sólo la reglamentación técnicosanitaria aplicable a lo que se produce, sino que hay que instalar sistemas de ARCPC, control de trazabilidad, gestión de la presencia o no de materias primas procedentes de OMG, adaptación permanente a las nuevas exigencias de salud (sal, grasas satu9


radas, ácidos grasos trans,...), control de vertidos líquidos, control de vertidos gaseosos, cumplimiento del compromiso de Kioto, aplicaciones de las mejoras técnicas disponibles (BAT), cumplimiento del control integrado de la polución (IPPC), condiciones sanitarias de las materias primas y de los productos acabados, aplicación de las normas comerciales ISO, participación en sistemas integrados en gestión de envases,... y además, desarrollar nuevos productos e intentar simplificar los procesos. Todas estas exigencias no las pueden ya cubrir ni las grandes empresas por sí mismas. Cuanto menos las empresas medianas y pequeñas que posiblemente se vean abocadas a abandonar el sector, porque ni siquiera pueden subcontratar en “outsourcing” tal número de servicios porque su actividad económica no genera fondos suficientes para poderlos pagar. La propia organización empresarial de la industria agroalimentaria española tuvo algunas iniciativas de éxito en estos, creando Centros Tecnológicos para algunos de sus sectores que, además de prestar servicios tecnológicos a las empresas que lo constituyen, realiza también investigación compartida, o no, para las empresas del sector. - La estructura del sector y la estrategia de las empresas Creo en el papel de las organizaciones empresariales como instituciones de intermediación social. En un mundo en tan rápido cambio, sólo algunas instituciones son capaces de entrever el futuro y anticipar las medidas necesarias para que las empresas puedan realizar las adaptaciones necesarias. Las grandes empresas multinacionales no deben verse ya como empresas, sino como grandes corporaciones que forman una red de empresas que captan, filtran y trasmiten la información sobre los cambios. Una pequeña empresa puede tener un empresario capaz de captar esa información, pero son casos anómalos. Lo normal es que el día a día impida que los dirigentes de las pequeñas y medianas empresas puedan entrever las acciones necesarias para adaptarse. Ese papel lo deben asumir las organizaciones empresariales. Estas instituciones no deben ser meras entidades lobbystas para obtener 10

determinadas mejoras legislativas, ni siquiera para resolver problemas puntuales que puedan darse en el sector: deben constituirse en auténticas promotoras de los servicios colectivos que hay que proporcionar a sus pequeñas y medianas empresas asociadas para ayudarles a una mejor adaptación. Las autoridades públicas deben estar detrás de esa potenciación, aunque sepan que fomentándolas, fomentan también instituciones que pueden ser críticas con ellos mismos. Lo que hemos indicado al hablar de los Centros Tecnológicos va en este sentido y, además, podrían prestar servicios necesarios en la articulación de las relaciones interprofesionales entre el sector primario y el industrial o en el impulso de marcas colectivas, consorcios de exportación y otras actividades colectivas. - Las condiciones de la demanda El objetivo final de la producción agroalimentaria es la alimentación de la población y satisfacer los deseos del consumidor. Pero el sector industrial no llega directamente al consumo, sino que sirve a unos clientes intermedios que son los que acondicionan los productos para su venta final: la distribución comercial y el denominado “food service”, es decir, la hostelería, la restauración y el catering. Las actividades productivas (sector primario y secundario) requieren inversiones no pequeñas en inmovilizados. Eso hace que su concentración sea más difícil, aunque claramente también existente. Precisamente, las grandes corporaciones han logrado crecer más “liquidando” (es decir, haciendo líquidas) esas inversiones mediante el outsourcing. Si en Estados Unidos se ha logrado pasar de 2.000 fabricantes de automóviles a sólo dos, ello ha sido posible porque se han creado miles de empresas industriales de las denominadas “auxiliares”, que fabrican todos los componentes, que luego las empresas más marquistas simplemente montan. Por el contrario, los sectores de servicios (empresas constructoras, turísticas, financieras o comerciales) tienen mucho menos inmovilizado y, por ello, tienen más facilidad en poder concentrarse y crecer. Si además han tenido una situación de privilegio de tipo financiero como sucede en Espa-

ña con la distribución comercial, el proceso de concentración se acelera. Para que no existan desequilibrios de fuerza es necesario que la velocidad de concentración de uno y otro sea equivalente y ello no ha sucedido con la distribución comercial. Este desequilibrio, ha llevado a una situación que puede plantear problemas serios para la permanencia de la industria alimentaria. La índole de los problemas es de dos tipos. En primer lugar, los derivados del desequilibrio en la relación y de la falta de un compromiso social corporativo en este tipo de entidades. La falta de rigor en el cumplimiento de los acuerdos, la presión para obtener concesiones financieras adicionales por encima de lo pactado y otras exigencias que se basan en la falta de ética, en el poder dominante y en la impunidad que tiene ante la imposibilidad de que sus proveedores acudan a defender sus derechos ante los Tribunales ordinarios. El segundo lugar, las que derivan del mayor conocimiento que tienen sobre los consumidores. La industria no llega al consumidor final por lo que carece de la información exacta de cómo están evolucionando sus productos en el mercado, no obteniendo esta información más que mucho tiempo después cuando tal vez ya no es útil. Pero esa información sí que la tienen los distribuidores que pueden por ello prescribir a los consumidores los productos que éstos desean. Contrariamente a lo que se cree, el consumidor no se mueve buscando la mayor calidad, sino que busca el menor precio. Una vez convencido de que todos los productos que están en el mercado tienen unas garantías cualitativas mínimas, prefiere lo más barato y si además el distribuidor conoce exactamente sus gustos, puede encargar que se fabriquen esos productos con su propia marca, con lo que consigue satisfacer la demanda en cuanto al producto, en cuanto al precio y además bajo su marca, lo que debilita las marcas del fabricante haciéndoles a ellos también más débiles. Las marcas de distribuidor están planteando importantes problemas a la industria alimentaria española. Marginan a las pequeñas y medianas empresas que son incapaces de poder abastecer en cantidad, calidad y condiciones logísticas las demandas


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concentradas de esos grandes comerciantes y desarraigan el producto con su fabricación. Hoy día se fabrican en España, mañana en cualquier otro país. Se abre así una vía clara a la deslocalización industrial. ¿Qué pueden hacer las pequeñas y medianas empresas ante esta situación? Caben al menos tres salidas. La primera, la especialización en producto o en servicio. Al principio de este artículo hemos indicado que en los cinturones industriales se están ubicando numerosas industrias de alimentación enfocadas a servir el mercado de las grandes aglomeraciones urbanas. Normalmente, se han especializado en un servicio que facilita un determinado producto al canal HORECA o a otras pequeñas empresas (pastelería, panadería) que producen productos de venta diaria. Eso es una especialización. La otra sería entrar en el segmento de productos de alta gama con producciones pequeñas que tendrían su mercado tanto en el interior, como en el exterior. Otra de las posibilidades sería la participación en marcas colectivas. El problema de las pequeñas producciones, por muy excelentes que sean, es poder comunicar con el consumidor que existen y que son excelentes. Esa comunicación, en un mundo ocupado ya por miles de marcas, es muy difícil si se hace sin contundencia. Las marcas colectivas permiten que los productos puedan ser conocidos en sus respectivos mercados. Es por ello muy importante diseñar el mercado de destino para que, tanto las exigencias que se impongan, como las inversiones publicitarias que se realicen, se adecuen a los mismos. Y en esto hay que volver a poner de manifiesto que cada marca tiene su ámbito óptimo y que las autoridades no deben ser intransigentes adaptando las regulaciones tradicionales a las nuevas necesidades del mercado. Otra posibilidad, sobre todo para productos elaborados por microempresas ubicadas en los pequeños municipios que elaboran productos autóctonos en pequeñas cantidades, es abrir cauces comerciales colectivos para este tipo de productos. Suelen tener una gran aceptación en los mercados locales por ser parte de la cultura y de la tradición propias. El tercer camino es buscar mercados exteriores, lo que nuevamente es dificultoso para las peque12

ñas y medianas empresas de una forma aislada, pero nuevamente hay ventaja comparativa cuando existen Sistemas Productivos Locales, que cuentan con organizaciones de intermediación, que pueden ayudar a desarrollar acciones colectivas para la venta en los mercados exteriores; acciones como los consorcios de exportación o el diseño de planes sectoriales y en los que deberían volcarse los apoyos públicos. Una propuesta de acciones Si alguien esperaba que este artículo acabara con una batería de acciones concreta va a sufrir un desencanto, pues entiendo que el diseño final de las propuestas debe ser realizado por las Autoridades Administrativas competentes para ello, con el apoyo de los interlocutores sociales. Una larga lista de acciones puntuales podría dispersar la atención del mundo político, que encontraría el pretexto de escoger entre ellas una cuantas, perdiendo el artículo su principal función: centrar el análisis en unos cuantos “nudos de acción” cuya aplicación es importante para el fortalecimiento de la industria alimentaria y, con él, el del mundo rural. - Ser conscientes de la importancia económica del sector económico La historia de la economía está llena de lugares comunes, muchas de ellos falsos. En los años 90 escuchamos en España que el sector industrial no era importante para el desarrollo económico. Otros estás diciendo ahora que el sector agroalimentario es el pasado. Y eso es una gran falsedad. El sector agroalimentario, especialmente la industria, está demostrando que es un sector profundamente eficiente, que está soportando la dura crisis económica mucho mejor que otros y que junto con el automóvil es el único que tiene balanza comercial positiva. Además, uno de los mayores problemas que tiene que resolver la humanidad es seguir dando de comer a una población que no deja de crecer, lo que necesariamente obligará a una potenciación de los sistemas agroalimentarios. Por otra parte, ya hemos indicado que estamos en el umbral de una revolución en aplicación de la ciencia a la tecnología de los alimentos y al menos la industria española está en buenas condiciones para par-

ticipar de esa expansión. Pero para ello hace falta que el sector agroalimentario vuelva a ser visible para la sociedad, pues en estos momentos nos hemos vuelto invisibles. No estamos entre los sectores de futuro propuestos por la Administración General del Estado, no hemos sido objeto de ninguna atención en los sucesivos pactos planteados por el Gobierno y, para colmo, cuando hay que suprimir 6 ó 7 “altos cargos”, suprimen las Direcciones Generales del Instituto Nacional de Investigaciones Tecnológicas Agrarias y Alimentarias (INIA) y el Instituto de Oceanografía, encargado de los recursos pesqueros. Esa falta de atención al sector agroalimentario se manifiesta en casi todas las decisiones legislativas que se van tomando, acosando más y más a los sectores productivos y permitiendo mayor impunidad a la distribución comercial. Tal vez porque ellos son prácticamente cinco empresas y el resto del sector unos centenares de miles - Considerar a la industria agroalimentaria por su importancia, en relación con los sectores primarios El tener históricamente un sector económico agrario preponderante ha llevado a todos los países que así lo han tenido a una superprotección del sector agrario y una minusvaloración del sector industrial. A lo mejor es una tendencia inevitable, pero tiene unas consecuencias muy negativas, pues el sentimiento paternalista hacia el sector primario constituye una eficaz barrera contra la modernización y el progreso del mismo. Modernización y progreso que el sector industrial y el comercial deben aportar. Los países europeos que tienen un sistema agroalimentario más eficaz son precisamente los que no han tenido históricamente una agricultura importante. El conocimiento de las corrientes comerciales internacionales y la evolución de los mercados les permiten tener un sector agrario totalmente enfocado al mercado y, por ello, muy eficiente. Sería un paso en la dirección oportuna que las Administraciones Públicas tuvieran un comportamiento neutral y que favorecieran que la orientación hacia el mercado imperara también en las producciones primarias. Como hemos dicho reiteradamente, la industria alimentaria necesita un abastecimiento en cantidad,


calidad y precios y el obtener las materias primas a precios competitivos significa que deben producirse en explotaciones económicas racionales, lo que sin duda debe exigir un enorme esfuerzo público en racionalizar las explotaciones agrarias para que sean eficientes. - Favorecer la integración vertical El sector industrial no puede introducirse en la producción directa de las materias primas. Es necesario un fuerte impulso de los sistemas de contratación a medio y largo plazo de las producciones agrarias destinadas al sector industrial. Según la cifra que maneja el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, sólo un 24% de las producciones agrarias están sometidas a algún tipo de contrato. La inexistencia de relaciones entre la oferta y la demanda ante unos productos de origen biológico sometidos a los avatares climáticos introduce grandes riesgos sobre las cantidades, calidades y precios disponibles. La industria necesita un abastecimiento seguro y si éste no es posible aquí, lo buscará en otros mercados. Precisamente por eso, es crucial el que se fomente esa política de contratación, que podría ser parte de un marco más amplio interprofesional. Para ello, las Administraciones Públicas deben comprometer nuevamente su imparcialidad. Deben ser árbitros y no favorecer a ninguna de las partes. - Las asignaturas pendientes de las Administraciones Públicas La primera de ellas es adaptar el modelo territorial a las variaciones territoriales que se han producido en la actividad económica. Al menos las actividades de supervisión, inspección y control deben centralizarse en unidades administrativas ubicadas en las proximidades de los establecimientos industriales que haya que supervisar, inspeccionar o controlar. Máxime cuando existen sistemas industriales locales de cierta significación. El segundo problema es el de la necesaria coordinación. Con la creación de las Comunidades Autónomas la sociedad entendió que la proximidad de los funcionarios a los ciudadanos conllevaría una mayor eficacia en las relaciones de unos y otros, y la verdad es que se siguen

encontrando deficiencias notorias. Las Consejerías siguen siendo vasos incomunicados. Este problema existe en todas las Comunidades y por tanto somos incapaces de proponer un modelo que resuelva esa incomunicación. - Fomentar las organizaciones sectoriales de empresas A priori tenemos un sector con miles de pequeñas empresas en un mundo globalizado donde la ventaja competitiva es para las más grandes. En esa disyuntiva cabe la adopción de muchas medidas, especialmente, las orientadas a favorecer fiscalmente la fusión o adquisición de empresas para formar unidades mayores. Sin rechazar en absoluto estas acciones, entendemos más eficaz a corto plazo el favorecer la constitución de fuertes organizaciones sectoriales de empresas que pueden asumir competencias delegadas de las Administraciones Públicas en acciones formativas, de investigación y desarrollo, de ordenación de las producciones y en la apertura de nuevos mercados exteriores. La cooperativa fue una fórmula que encontró el mundo cristiano en los albores del siglo XX, como un instrumento económico que podía frenar el movimiento comunista internacional y se ha venido aplicando en algunos casos con notoria eficacia y en otros cosechando importantes fracasos. Pero la idea sigue ahí. En este caso se trataría de que las organizaciones empresariales asumieran directamente responsabilidades en el diseño, eje-

cución y gestión de acciones cooperativas en áreas muy concretas. La primera es la de la formación. Nadie mejor que las propias empresas para poder diseñar, ejecutar y gestionar la formación de sus futuros trabajadores. Las Administraciones Públicas competentes deben financiar la constitución de los Centros formativos sectorialmente especializados, pero el diseño, ejecución y gestión de los mismos deberían ser de las propias organizaciones de ese sector. En la asistencia técnica a las empresas y en el fomento de la investigación y el desarrollo, la constitución de centros tecnológicos es otra acción colectiva. La financiación inicial de los Centros debe ser pública, pero la propiedad y gestión debe ser de las empresas del sector. Es la única forma de que lo puedan considerar suyo y no un prestatario externo en el que nunca se integrarán. La experiencia existente en España sobre estos Centros exige inicialmente que en sus proximidades pueda existir una masa crítica de empresas para su despegue. Masa crítica que puede establecerse en 120 empresas. Existen por lo tanto condiciones idóneas para la constitución de tres nuevos Centros Tecnológicos Agroalimentarios, pero vuelvo a incidir de que para que sirvan realmente a todas y cada una de las pymes, éstas deben sentir que esos Centros son suyos y no sólo que están a su disposición. El problema será convencer a los empresarios para que se integren en organizaciones capa-

El aprovechamiento de los recursos existentes ha generado una gran diversidad de productos locales. /Redacción.

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ces de asumir esas responsabilidades. Esas mismas organizaciones deberían de ser capaces de asumir la responsabilidad de la puesta en marcha de organizaciones interprofesionales de carácter económico que ordenen las producciones, para evitar en lo posible las oscilaciones en cantidades, calidades y precios. Estas organizaciones necesitan que todas las partes constituyentes tengan una marcada vocación económica y no política, lo que es difícil de conseguir en muchos casos. Por último, estas organizaciones sectoriales deben también asumir el protagonismo en el diseño, ejecución y gestión de los planes sectoriales de exportación para la apertura de nuevos mercados. Somos conscientes de que tampoco este empeño es fácil de conseguir, pero es necesario abrir el camino a las pymes para que puedan recuperar en el exterior la inexorable pérdida de mercado interior que están sufriendo por la altísima concentración de la distribución comercial que se está dando en nuestro país. - Infraestructuras No sólo la industria agroalimentaria, sino toda la actividad económica necesita disponer de infraestructuras suficientes para facilitar el tráfico mercantil. Especial importancia para este sector industrial tiene la carencia de agua y los costes de depuración, lo que podría paliarse con una

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distribución más equitativa del coste del agua y con la introducción de la posible “venta” a la red de las aguas depuradas. - El suelo industrial La industria alimentaria es un sector de tecnologías y mercados maduros y se pueden esperar rendimientos suficientes, pero no rendimientos especulativos que permitan hacer inversiones elevadas sólo en la compra del suelo. Es necesario que se haga una reflexión sobre este problema, para derivar acciones que favorezcan la existencia de suelo industrial al menos en los municipios de las comarcas menos industrializadas. - Desarrollar una política flexible en marcas colectivas Hay que tener muy claro que existen siempre mercados territoriales diferentes con características y culturas diferentes. En primer lugar, el mercado local en el que todos los productos son culturalmente conocidos y en donde las denominaciones catalanas suponen, seguro, un incentivo para su venta. Existe un gran mercado nacional en donde algunos productos pueden seguir siendo culturalmente conocidos, otros ya no, y en donde las denominaciones catalanas pueden significar informaciones diferentes. Y luego existen mercados exteriores, más o menos próximos, en donde los hechos culturales propios ya no dicen nada y en donde las denomi-

naciones se pierden en competir con otras miles de marcas. Elegir la mejor marca colectiva según el mercado de destino es un ejercicio necesario y la regulación legal administrativa debe posibilitar esa necesaria flexibilidad. Cuando nos referimos a productos artesanales que se siguen realizando en microempresas ubicadas en su mayoría en pequeños municipios rurales, el problema surge para que sus producciones puedan llegar al mercado, lo que no debe ser un obstáculo insalvable cuando existen grandes áreas metropolitanas con una gran densidad de población. La solución puede estar también en la comercialización conjunta y tal vez la Administración pudiera favorecer la instalación en los mercados municipales de unos pequeños puntos de venta especializados en la venta de estos productos, que podrían también estar presentes en un rincón de las grandes superficies comerciales. La Administración Pública podría correr con la financiación de su puesta en marcha, pero si la idea funciona podría constituirse en otra acción colectiva de una organización, en este caso de microempresas. Volver a ser visibles, equilibrar el poder de los eslabones de la cadena, apostar al máximo la I+D+i. Tres acciones necesarias. Seguro que los lectores podrán añadir otras muchas para que podamos tener en el futuro el sector agroalimentario que queremos y podemos.


Expropiaciones: Cálculo de las indemnizaciones por rápida ocupación Las indemnizaciones por rápida ocupación en los procedimientos expropiatorios pueden calcularse a través de las “hojas de costes” para distintos cultivos y zonas de la Plataforma de Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero del MARM. Siendo necesario adaptar los costes por utilización de la maquinaria, bien definiendo la máquina para la operación y/o bien el número de veces que se realiza la operación y añadir la mano de obra y los factores de producción distintos a los de la maquinaria que no están incluidos como explícitamente se indica desde la Plataforma. Palabras clave: Valoración agraria, indemnizaciones, expropiación

José Luis Pérez-Salas Sagreras Profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) jlperezs@esp.upv.es

Baldomero Segura García del Río Catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) bsegura@upvnet.upv.es

Roberto Cervello Royo Profesor ayudante, Facultad de Administración y Dirección de Empresas (FADE) Universidad Politécnica de Valencia (UPV) rocerro@esp.upv.es

En los procedimientos expropiatorios donde el activo es suelo agrícola, la indemnización por cosechas pendientes forma siempre parte del importe total a percibir por parte del expropiado como compensación por el cambio de titularidad de dicho bien. Así, la Ley de Expropiación Forzosa (LEF) de 1954 en su art. 45 dice: “Cuando en el momento de la ocupación existan cosechas pendientes o se hubieran efectuado labores de barbechera, se indemnizará de las mismas a quien corresponda”. En los mismos términos indemnizatorios se articula el Reglamento de Expropiación Forzosa (REF) de 1957 en su art. 45. Más adelante, la LEF refiere en su art. 52.5 que “la Administración fijará igualmente las cifras de indemnización por el importe de los perjuicios

derivados de la rapidez de la ocupación, tales como mudanzas, cosechas pendientes y otras igualmente justificadas…”. La jurisprudencia sobre indemnización por rápida ocupación es abundante y suele indemnizarse en general como un porcentaje del valor de la tierra expropiada. Presentando valores muy variables para un mismo cultivo y zona. De las indemnizaciones por rápida ocupación recogidas por García (2010) se observa una variabilidad de valores para el cultivo de cereal de secano que oscila entre el 0,23% y el 7,0% y para las tierras dedicadas a cítricos, entre el 3,8% y el 19,0 %. Desde 2008 el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MMARM) ha desarrollado una Plataforma del Conocimiento en

la que se incluyen informaciones de interés para la gestión de la actividad agraria. Entre otras, se incluyen hojas de costes para diversos cultivos y distintas provincias españolas, con la posibilidad de contemplar distintos variantes para un mismo cultivo (momento de siembra, tipos de suelos). Esta plataforma supone una aportación para la estimación de costes de maquinaria, pues facilita la adaptación a cualquier caso ya que permite elegir el tipo de apero, potencia del tractor y número de labores. No se incluyen los costes relativos a la mano de obra, ni los insumos de cada labor. Nos hemos planteado como objetivo de este trabajo el diseño de un modelo de cálculo de costes de cultivo que permita la determinación de las indemnizaciones por rápida ocupación 15


en los procedimientos expropiatorios, a partir de las hojas de costes de la Plataforma del Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero. El estudio se centra en los cultivos españoles más representativos. De esta forma se fundamentarían objetivamente las indemnizaciones por rápida ocupación. Material y métodos La indemnización por rápida ocupación (IPRO), también denominada indemnización por “cosechas pendientes” de los procesos expropiatorios, viene determinada, conforme a la numerosa jurisprudencia existente, por un porcentaje del precio de la tierra y, en otros casos menos frecuentes, por un precio por metro cuadrado. En ninguna de las sentencias estudiadas de las recopiladas en esta investigación, se hace mención alguna al consumo de inputs, labores culturales efectuadas hasta la fecha de la valoración. Lo que nos induce a pensar que los factores de producción consumidos no se han tenido en cuenta en el cálculo del IPRO. Dicho de otro modo, sin determinar el estado de desarrollo del cultivo y, por tanto, sin poder estimar los costes realizados en el cultivo hasta la fecha, se establecen unas indemnizaciones arbitrarias. En el caso de las IPRO nos encontramos, evidentemente, ante la valoración de cosechas pendientes para la que normalmente se utiliza el método del coste, es decir, se calcula el valor económico de los factores de la producción incorporados o inmovilizados durante el proceso productivo. Estimar los costes en los que se ha incurrido desde el inicio del ciclo productivo hasta el momento de la valoración (hoja de aprecio) requiere, en primer lugar, determinar la cantidad de factor incorporado y el momento de la incorporación. Con posterioridad, tendremos que hacer una valoración económica de los mismos y, por último, proceder a su agregación. En su caso, se detraen los ingresos que hayan podido obtenerse en el periodo correspondiente. Si queremos obtener el valor agregado en el instante ‘t’, y puesto que el intervalo [t0, t] debe ser muy inferior a la duración del ciclo productivo y, por lo tanto, casi siempre inferior a un año; podemos utilizar una ley de capitalización simple para hallar la equivalencia financiera en

‘t’, por lo que el valor de la cosecha (anticipaciones culturales) podríamos expresarlo:

Siendo ‘Ci’ costes en los que hemos incurrido en el instante i del ciclo, ‘t’ es el instante de la valoración y ‘r’, la tasa de capitalización simple.

veinte días (plazo máximo de entrega del informe de valoración). Una vez calculado los costes vemos su evolución a lo largo del ciclo productivo, calculando el porcentaje que representan del precio de mercado, según la Encuesta Nacional de Precios de la Tierra. De las siete Hojas de costes publicadas por el MARM, nos centramos en las de siembra de primavera

La jurisprudencia sobre indemnización por rápida ocupación es abundante y suele indemnizarse en general como un porcentaje del valor de la tierra expropiada. /Redacción

En caso de estar buscando indemnización deberíamos detraer los ingresos imputables al intervalo:

En la que ‘pi’ representa los ingresos imputables en el instante ‘i’. La determinación de los costes se hace a partir de la “hoja cálculo de los costes de operación de cultivos en diferentes zonas agrícolas” de la Plataforma del Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero” del MARM, donde se fijan los costes de las operaciones agrícolas (trabajo del suelo, distribución de fertilizantes y aplicación de fitosanitarios, podas, etc.), a falta de la mano de obra utilizada y los costes de los inputs incorporados. Estos se establecen a partir de las recomendaciones de estas hojas de cálculo y los precios del Boletín mensual de estadística del MARM (2010, febrero). Sobre estos costes se determina su valor equivalente a fecha de solicitud de la hoja de aprecio, más

(maíz), siembra de otoño (cereal), cultivos leñosos arbóreos de hoja caduca (manzanos, perales), cultivos leñosos arbustivos (viña), y cultivos leñosos de hoja perenne (olivos). Resultados y discusión Las hojas de la Plataforma incluyen los consumos de maquinaria en las operaciones de trabajo del suelo, distribución de fertilizantes, aplicación de fitosanitarios y eliminación de restos de poda y desbrozado. Estos datos se completan con los costes de la mano de obra y los materiales empleados, conforme a los precios del Boletín mensual de estadística febrero 2010, e inputs señalados como orientativos en la Plataforma. Se acompañan tablas para cinco cultivos representativos. Las fechas de labor se han establecido siguiendo las orientaciones de la Plataforma, si bien, por la variabilidad climática de las diferentes zonas geográficas, la evolución de la situación meteorológica del año y, especialmente, el tipo de cultivo puede dar lugar al desplazamiento en el tiempo de algunas de estas labores, así como su frecuencia. En los 17


Labor

Maquinaria

h/ha

Fecha

Poda

Motosierra

10

15/01/2010

Retirada

Recogedor-picador (12 t/h)

0,44

15/01/2010

Gradeo

Grada de discos (4,5 m – 0,15)

0,37

15/03/2010

Protección cultivos 1

Pulverizador barras suspendido (10 m)

0,2

15/05/2010

Protección cultivos 2

Atomizador arrastrado (45000 m3/h)

0,83

15/07/2010

Fertilización

Abonadora suspendida (1 disco)

0,2

15/10/2010

Recolección

15/12/2010

Tabla 1. Olivar. / Elaboración propia a partir de la Plataforma de Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero (MARM) Labor

Maquinaria

h/ha

Fecha

Picado hierba

Picadora (12 t/h)

0,44

15/11/2009 10/02/2010 10/04/2010 10/05/2010 10/06/2010 10/07/2010 05/08/2010

Herbicida

Pulverizador barras suspendido (16 m)

0,13

20/11/2009 10/02/2010 20/05/2010 20/06/2010

Poda

Plataforma +tijeras neumáticas

80

05/02/2010

Fitosanitarios

Atomizador arrastrado (45000 m3/h)

0,8

20/02/2010 15/04/2010 15/05/2010 01/06/2010 07/06/2010 14/06/2010 21/06/2010 30/06/2010 07/07/2010 14/07/2010 21/07/2010 30/07/2010 07/08/2010

Abono

Abonadora suspendida (1 disco)

0,2

Recolección

10/03/2010 15/08/2010

Tabla 2. Frutales. / Elaboración propia a partir de la Plataforma de Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero (MARM) Labor

Maquinaria

Abonado de fondo

Remolque esparcidor estiércol viña (3t) 1,79

10/11/2009

Laboreo

Cultivador de brazos (2.0 m-0,10)

0,74

15/11/2009 15/04/2010

Poda

Tijeras eléctricas

40

10/01/2010

Retirada sarmientos

Rastrillo sarmientos

1,39

15/01/2010

Abonado

Abonadora suspendida (1 disco)

0,95

15/03/2010

Fitosanitarios 1

Pulverizador barras suspendida (4)

1,43

15/05/2010

Poda en verde

Tijeras eléctricas

15

20/05/2010

Fitosanitarios 2

Espolvoreador viña (500 l)

0,44

10/06/2010

Recolección

h/ha

Fecha

25/09/2010

Tabla 3. Viña. / Elaboración propia a partir de la Plataforma de Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero (MARM)

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cinco cultivos estudiados no se hace referencia a la labor de recolección, puesto que dicha operación no interviene en el cálculo del IPRO, pues de realizarse ésta se anularía la correspondiente indemnización - Olivar En el cultivo del olivo los marcos de plantación y el número de pies por árbol afectan a la forma en que se realizan las operaciones mecanizadas. Los costes horarios pueden variar en función de la tipología de la parcela. En los últimos años se han sustituido operaciones de laboreo por la aplicación de herbicidas, reduciéndose los costes y la erosión del terreno (tabla 1). - Frutales Cada vez es más frecuente el uso de herbicidas, con la posterior siega y picado. En los meses de verano el número de tratamientos fitosanitarios a los arboles suele ser de uno por semana (tabla 2). - Viña El marco de plantación y, sobretodo, la forma de conducción (espaldera) condiciona las características de la maquinaria a utilizar. Las operaciones de laboreo se realizan con un cultivador específico para la viña (2,50 metros de anchura de trabajo), con rejas de extremo controladas por el sistema “intercepas” mecánico o hidráulico con palpador (tabla 3). - Cereal Es muy probable que en este cultivo, así como en el caso del maíz, la textura del suelo y la climatología puedan permitir seguir distintas opciones de labranza que admita reducir los tiempos de intervención y /o reducir el calendario de labores con la consiguiente reducción de costes (tabla 4). - Maíz Por último, este cultivo es tan susceptible a la climatología como el cereal de secano, siendo factibles según años y naturaleza del suelo, distintas opciones de labores, como son la arada de otoño, arada de otoño-primavera o arada de primavera (tabla 5). Para el cálculo del IPRO debemos estimar el intervalo de tiempo entre la fecha de la labor (excluida la recolección) y la fecha de la hoja de aprecio, los productos consumidos


Labor

Maquinaria

h/ha

Fecha

Rastrojo

Picadora de paja (12 t/h)

0,44

15/07/2009

Fertilización

Abonadora suspendida (1 disco)

0,13

10/09/2009 10/02/2010

Laboreo

Grada de discos (4,5 m-0,15)

0,37

10/10/2009

Herbicida

Pulverizador barras suspendida (16 m)

0,13

15/10/2009 10/04/2010

Siembra

Sembradora chorrillo (3.0 m)

0,60

20/10/2009

Recolección

10/06/2010

Tabla 4. Cereal. / Elaboración propia a partir de la Plataforma de Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero (MARM) Labor

Maquinaria

h/ha

Fecha

Rastrojo

Picadora de paja (12 t/h)

0,44

15/07/2009

Fertilización

Abonadora suspendida (1 disco)

0,13

10/08/2009 15/04/2010

Subsolado

Arado de vertedera ( 3 c-16º)

1,38

10/09/2009

Incorporación

Grada de discos (4,5 m – 0,15)

0,33

20/09/2009

Arada

Grada accionada (3,0 m – 0,15)

0,78

15/10/2009

Labor secundaria

Grada de discos (4,5 m – 0,15)

0,37

10/11/2009

Herbicida

Pulverizador barras suspendida (16 m)

0,13

10/01/2010 10/04/2010

Siembra

Sembradora monograno (6 c -0,75 m)

0,67

10/03/2010

Recolección

25/09/2010

Tabla 5. Maíz. / Elaboración propia a partir de la Plataforma de Conocimiento para el Medio Rural y Pesquero (MARM)

Tabla 6. Esquema modelo para el cálculo de las indemnizaciones por rápida ocupación. / Elaboración propia

y la maquinaria utilizada, para cada

una de las operaciones de cultivo, es decir: Siendo ‘Pi, maq’ coste unitario maquinaria en la labor ‘i’ (euros/h), ‘Qi, maq’ número de horas por hectárea de utilización de maquinaria en la labor ‘i’ (h/ha), ‘Pi, mo’ coste unitario mano de obra de utilización en la labor ‘i’ (euros/h), ‘Qi, mo’ número de horas de mano de obra utilizada en la labor ‘i’ (h/ha), ‘Pi, fer y/o fito’ coste unitario fertilizante y/o fitosanitario en la labor ‘i’ (euros/h), ‘Qi, fer y/o fito’ es el número de kg. (l) de fertilizante y/o fitosanitario en la labor ‘i’ (kg (l) / ha), ‘r’ es la tasa de capitalización diario (tanto por uno), ‘T’ es la fecha hoja de aprecio (días) e ‘I’, fecha labor ‘i’ (días). En el esquema del cálculo del IPRO (tabla 6) se incluye el hecho de que la Administración solicita presentar Hoja de Aprecio en el plazo de veinte días, por lo que se valoran todas las operaciones realizadas en la finca objeto de expropiación hasta el día que se cumplen el plazo de los veinte días. Su suma es la indemnización que corresponde por rápida ocupación. Si la fecha de vencimiento coincide con el de la recolección, la indemnización es nula salvo que los ingresos no superen a los gastos. En este caso, esa diferencia sería la indemnización a solicitar. Como es habitual, podemos transformar esta indemnización como porcentaje del valor de la tierra expropiada, dividiendo la indemnización por el valor de la tierra. Con este esquema de cálculo es fácil confeccionar una tabla para distintas fechas de petición de la “Hoja de aprecio”, evaluándose las indemnizaciones como porcentajes sobre el precio de la tierra. Conclusiones En este trabajo se ha podido demostrar que las indemnizaciones a percibir por rápida ocupación son fácilmente evaluables disponiendo de la información y medios actuales, lo que permite disminuir considerablemente la subjetivad en su cálculo. El uso en la jurisprudencia de estimar las indemnizaciones por rápida ocupación como un porcentaje o como precio unitario con independencia 19


de la fecha de solicitud de la hoja de aprecio no es correcto como se ha podido comprobar en este trabajo. Las indemnizaciones expropiatorias en general, y las de rápida ocupación en particular, deben reflejar con la mayor exactitud el perjuicio real, pues lo contrario es exigir bien a la sociedad, bien al titular del bien expropiado, un sacrificio superior al real. Bibliografía - Arias, P.E.y Iruretagoyena, Mª.T. (2001). Valoración agraria: Conceptos, métodos y aplicaciones, Mundi Prensa. Pgs. 156-180

20

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Producción sostenible de energía renovable con biomasa de origen agrícola Las biomasas residuales son un recurso escaso. Por ello, se hace necesaria la utilización de cultivos específicamente diseñados para la producción de energía de forma sostenible. El uso de los residuos agrícolas para uso energético tiene una serie de barreras, según el tipo de cultivo. A nivel global se han desarrollado cultivos para producir con ellos como materia prima distintos tipos de energía. Palabras clave: Biomasa, energía, cultivo, sostenible, estacionalidad, recogida.

Javier Sanz Villar

Alberto Lafarga Arnal

Gerente de ITGA Agrícola jsanz@itga.com

Responsable del Área de Extensivos de ITGA Agrícola alafarga@itga.com

La producción de energía a partir de la biomasa pretende lógicamente utilizar en primer lugar aquellas biomasas residuales que no tienen otros usos, pero dado que ese recurso es insuficiente, se plantea la utilización de cultivos específicamente diseñados para la producción de energía. Claro que ante todo existe el requisito inexcusable de hacer aprovechamientos de biomasa que sean sostenibles. Este requisito debería aplicarse a todas las actividades humanas, pero de una manera especial a la producción de energías renovables como pretende ser la biomasa, dado que su justificación está en ser alternativas a las energías fósiles actualmente existentes, responsables en gran medida del calentamiento global y del cambio climático. Dos indicadores son imprescindibles en este sentido, los balances energéticos y las Emisiones de gases de Efecto Invernadero (GEI) evitadas. Claro que no habrá que olvidar otros indicadores ambientales como el

mantenimiento de la biodiversidad o de la fertilidad del suelo. Residuos de origen agrícola Se considera residuo a aquellos materiales generados en las actividades humanas que no tienen valor econó-

El cardo está reconocido y considerado como uno de los posibles cultivos energéticos para producción de biomasa. /Redacción

mico. Los residuos agrícolas tienen una gran heterogeneidad, repercutiendo esto, enormemente, en su utilización como combustible. Los residuos agrícolas más representativos son los procedentes de cultivos herbáceos como la paja de los cereales, restos de cultivos hortícolas o restos de cultivos industriales (oleaginosos, algodón, tabaco...) y los procedentes de cultivos leñosos, como los restos de podas o del levantamiento de cultivos (plantas viejas, enfermas, tocones,...). Merecen también mención los residuos procedentes de industrias agroalimentarias por su potencial energético, ya que llegan a alcanzar cifras considerables y pueden constituir un verdadero problema para la industria. Existen una serie de barreras importantes al uso de los residuos agrícolas para producir energía, especialmente, la dispersión, estacionalidad, la mecanización de la recogida y la variabilidad en el precio al competir con otros mercados. 21


- Residuos de origen herbáceo Al realizar una evaluación de estos residuos para su uso energético se debe tener en cuenta que no todo el residuo existente está disponible y es utilizable para usos energéticos, puesto que, en algunos casos es más interesante dejarlo en el campo por motivos económicos o medioambientales, y en otros, ya se está valorizando en otros usos no energéticos. Se puede estimar la cantidad de residuo de un cultivo a partir de su producción comercial (kg de residuo/ kg de producción). En cada cultivo existe una variabilidad en función de la variedad utilizada y el sistema de cultivo (secano o regadío). Además, es necesario tener en cuenta que el suelo necesita incorporar materia orgánica para mantener o incrementar su fertilidad y no se debe exportar por tanto la totalidad de los residuos. También los residuos tienen un papel importante en la lucha contra la erosión. La proximidad a los centros de tratamiento es fundamental para reducir los costes de transporte. El almacenamiento de las pacas es otro punto crítico, debiéndose habilitar cubiertas para las pajeras, si se quiere evitar pérdidas muy significativas. - Residuos de cultivos leñosos La evaluación de este recurso se puede realizar en función de la superficie destinada al cultivo, y más concretamente el número de árboles por unidad de superficie. Cifras orientativas en kg/año y árbol podrían ser las siguientes: Frutales de hueso y pepita: 2,5 kg/año y árbol; Cítricos: 2 kg/año y árbol; Almendro: 3 kg/año y árbol; Olivar: 8 kg/año y árbol; y Viñedo: 0,5-1 kg/año y cepa (Fuente: IDAE). Actualmente, se puede decir, que los residuos agrícolas leñosos apenas tienen aprovechamiento con valor de mercado a pesar de que conllevan un coste inevitable para el agricultor, dada la necesidad de retirarlos o de picarlos para facilitar el tránsito y el laboreo de las parcelas. Se puede realizar el astillado o empacado de las ramas dentro de las fincas, para lo cual existe maquinaria de diversos tipos. Actualmente, las máquinas astilladoras están más desarrolladas que las empacadoras para este tipo de residuos. Sin embargo, el desarrollo de nuevos prototipos 22

de máquinas empacadoras de biomasa leñosa puede hacer interesante su uso por motivos de logística. - Valor energético de los residuos Además de conocer la disponibilidad de recursos para fines energéticos, se deben conocer también las características químico energéticas de los mismos (tabla 1). Así podemos indicar que no existen grandes diferencias entre los distintos residuos tanto herbáceos como leñosos en relación a su poder calorífico, que se encuentra entre 17 y 18 Mjul/kg.m.s.

La investigación en nuevos cultivos y la mejora de los ya existentes, que se viene realizando en los últimos años, tendrá que aportar sus frutos en los próximos años. - Brasicas y triticales en secano para producir biomasa La producción de biomasa lignocelulósica con cultivos de brasicas (B. napus y B. carinata) para la producción de energía ha sido experimentada de un modo práctico en los últimos cinco años en Navarra y Soria en el marco del proyecto europeo Bioelectricity. Se han sembrado más de mil

Tabla 1: Caracterización energética de residuos. Fuente Laboratorio CIEMAT-CEDER (Soria)

Cultivos energéticos A nivel global se han desarrollado cultivos para producir con ellos como materia prima distintos tipos de energía, desde la producción de calor hasta electricidad, biogás y los llamados biocarburantes como el bioetanol y biodiesel. Los cultivos lignocelulósicos se utilizan para producir calor y electricidad, los cultivos ricos en azúcar o almidón se utilizan para producir bioetanol y los cultivos oleaginosos se utilizan para producir biodiesel. Existe una lista mucho mayor de cultivos energéticos posibles, como el miscanto, la caña gigante, el kenaf, la pataca, etc. en los que no vamos a profundizar por su limitada significación en el marco actual de producción. El cereal y los aceites vegetales pueden provenir tanto de la producción nacional como de la importación. En todo caso es casi impensable que nuestra agricultura sea capaz de asumir la producción de trigos, cebadas, colza o girasol en la cantidad necesaria para atender a la demanda que se genera.

hectáreas, pudiendo realizar un seguimiento de los aspectos agronómicos del cultivo, así como realizar los balances económicos y energéticos de este cultivo. Se han obtenido producciones medias de 5 t bs/ha en el conjunto total de las siembras realizadas. Se han evaluado los puntos débiles del cultivo, siendo la implantación del cultivo y la tolerancia al frío dos aspectos claves para su éxito. Producciones medias de 6,5 t bs/ha son posibles a corto plazo gracias a los conocimientos adquiridos (+5% de la media del primer tercil) y a la mejora en la recolección (+10% de la media del primer tercil), pudiendo estimar un potencial en el entorno de las 10 t bs/ha a medio plazo con los progresos previsibles (+5%+10% sobre el mejor tercil del periodo). Simultáneamente y en el marco del mismo proyecto Bioelectricity, se evaluaron en el sur de Francia las producciones de biomasa con triticale (cereales), alcanzándose producciones medias de 9 t/ha. En brasicas, la recolección (segado) se hace cuando se empiezan


a formar las silicuas y antes de que se haya formado el grano completamente (para evitar perderlo en el proceso de recolección) sin que el sistema haya planteado problemas significativos de manejo de biomasas con humedades iniciales de 60-80% que se secan sobre el suelo antes de hilerarse y empacarse con humedades en torno al 15%. Durante la recolección se han podido evaluar con precisión las pérdidas que se producen en las distintas labores realizadas, siega, hilerado, empacado y manipulación, siendo ésta una de las técnicas que puede permitir un progreso rápido de mejora. El poder calorífico de las biomasas producidas es muy similar y las variaciones encontradas son muy pequeñas y poco significativas, siendo los valores medios obtenidos de 18,42 Mj/Kg bs. - El cultivo del cardo en secano para producir biomasa Entre los posibles cultivos alternativos utilizables para la producción de biomasa de uso energético destaca el cardo (Cynara cardunculus L.), una especie con excelentes condiciones de adaptación a la gran mayoría de las tierras cerealistas de secano o de los regadíos marginales. Se trata de un cultivo vivaz que rebrota cada otoño después del aprovechamiento de su biomasa integral en el verano. Su explotación productiva puede alargarse varios años. Los primeros trabajos sobre la utilización del cardo como cultivo energético empezaron hace más de veinte años en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid (ETSIAM), publicándose los primeros resultados en la década de los noventa. En el ámbito europeo de la bioenergía, el cardo está reconocido y considerado como uno de los posibles cultivos energéticos para producción de biomasa, y se le conoce tradicionalmente con el nombre de cynara. Los trabajos realizados en España en el marco de distintos proyectos INIA y en la ETSIAM permiten situar el cultivo con potenciales de producción en torno a las 10 t/ha y año, si bien en suelos profundos y años húmedos se obtuvieron rendimientos muy superiores. Los peores resultados se obtuvieron en años se-

cos o con problemas de plagas no controladas (ratones, taladros). La recolección se realiza por siega y posterior empacado de la planta entera una vez se ha secado completamente en pie en campo. El conjunto de la biomasa integral del cardo cosechado de este modo puede utilizarse para fines térmicos, con un poder calorífico inferior del orden de las 3.000 kcal/kg (para un contenido en humedad del 15%) o puede someterse a un proceso de separado selectivo de los frutos y partes más valiosas de la biomasa, lo cual se podría realizar mediante un

planteado con el sorgo está en la elección del sistema de recolección, dado que las épocas de cosecha se sitúan en el final del otoño, con humedades muy altas de la biomasa y dificultades para hacer un secado al sol en esos momentos en muchas regiones españolas. Esto hace que la recolección por henificado al sol sea dificultosa. En algunos casos se hace la recolección por ensilado de la biomasa húmeda, siendo buena la conservación pero costoso el transporte y el secado posterior (tabla 2). En cuanto a las posibilidades de producción de biomasa en rega-

Tabla 2: Producción de biomasa de sorgo en regadío. Fuente ITGA

sistema estático, antes de utilizar la biomasa para fines térmicos. Los frutos se podrían usar como materia prima para la producción de aceite, del que se podría obtener un biodiesel de una calidad aceptable. - Sorgo en regadío para producir biomasa Algunos cereales de verano como el maíz y el sorgo han mostrado una gran capacidad para producir biomasa siempre que dispongan de la cantidad de agua (riego) y los nutrientes (nitrógeno fundamentalmente) necesaria para su crecimiento. Producir energía en los regadíos es una oportunidad a considerar que ofrece muchas posibilidades de diversificación entre cultivos de verano, como el sorgo, o de invierno, como brasicas y triticales con un menor gasto de agua. Tal vez el mayor problema

díos, las experiencias realizadas en varias comunidades autónomas (Andalucía, Extremadura, Castilla-León, Navarra, …) han permitido seleccionar el sorgo bicolor como la especie más prometedora, producciones en ensayo cercanas a las 30 t bs/ha en las situaciones más favorables, lo que nos lleva a estimar producciones medias en campo superiores a las 20 t bs/ha (tabla 3). El poder calorífico de las biomasas (PCI) de sorgo bicolor se sitúa entre 16 y 18 Mj/Kg bs (Fuente Proyecto UPNA-ITGA 1998-2000). - Colza y girasol para biodiesel Los progresos de la genética han permitido que el potencial de este cultivo hoy sea muy elevado, siempre que se den las condiciones ambientales y de cultivo apropiadas, pudiendo hablar de rendimientos potenciales por encima de las 3-3,5 t/ha. 23


Existen variedades híbridas y variedades clásicas o líneas. Hoy en día es interesante el uso de las variedades híbridas cuando se pueda hacer un cultivo técnico, bien conducido y donde el potencial de producción esperado sea elevado, al menos de 3 t/ ha. Hay que tener en cuenta que estas variedades exigen siembras con dosis

Las barreras al desarrollo de la colza están ligadas a los problemas de implantación del cultivo, al tener que sembrarse al final del verano o principios de otoño, periodo habitualmente muy seco. Por otra parte la colza, en zonas templadas se muestra muy sensible al ataque de una amplia gama de plagas que obligan a realizar tra-

alimentario, sin que su uso energético plantee problemas añadidos. Los industriales prefieren girasoles alto o medio oleico que mejoran la calidad del biodiesel obtenido. Tanto en colza como en girasol es significativo el contenido en grasa de sus semillas, puesto que incide directamente en la cantidad de aceite que se puede obtener de ellos, siendo de este modo un factor económico importante. - Cereales para bioetanol La producción de cereales para bioetanol no implica la realización de un tipo de cultivo diferente del realizado tradicionalmente por los agricultores. En realidad la industria se abastece de los mismos proveedores que el sector alimentario, utilizando normalmente los cereales de menor precio que pueden encontrarse en mercados de importación.

Tabla 3: Cultivos energéticos en regadío en Navarra. Proyecto UPNA-ITGA 1998-2000

Tabla 4: Contribución energética de los principales factores de producción agrícola para distintos cultivos. Fuente ITGA

muy reducidas, de 3 a 4 kg/ha, por lo que la sembradora a utilizar tendrá que ser de precisión, y su coste es significativamente más elevado que el de las variedades clásicas o líneas.

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tamientos insecticidas y reducen su potencial significativamente. En cuanto al girasol, se trata de un cultivo muy bien conocido por los agricultores como cultivo

Balance Energético de los cultivos Las plantas captan energía solar gratuita para producir biomasa vegetal; pero además, en el sistema productivo agrario se necesita aportar cierta cantidad de energía exterior, la cual, interesa considerar (eléctrica, mecánica, etc.). Cuando se realiza un cultivo para obtener biomasa transformable en energía, el balance energético tiene una importancia fundamental. Un cultivo energético tiene que presentar como principal característica un balance energético positivo, es decir, debe producir más energía que la que se consume en su cultivo y recolección, sin contabilizar aquí la energía solar que utiliza. - Biocarburantes Veamos los ejemplos de la utilización de varios cultivos de secanos medios en Navarra (tabla 4). El gráfico muestra claramente la importancia de los distintos factores de producción analizados, pudiendo llegarse claramente a la conclusión de que el gasóleo de las labores agrícolas y los fertilizantes son los dos componentes fundamentales del balance energético de un cultivo. Cuando consideramos el Análisis del Ciclo de Vida completo de la producción de los biocarburantes, junto al proceso de producción agrícola, primer eslabón de la cadena productiva, se considera el transporte


de las semillas, la extracción del aceite y su refinado, transporte del aceite, esterificación, transporte y distribución del biocombustible. Estos resultados indican que la producción de biodiesel BD100% de aceites vegetales crudos supone un ahorro de 1,5 Mj de energía fósil por km. recorrido respecto a la producción de diesel EN-590, lo que constituye un ahorro de un 75% de energía fósil. En el caso del bioetanol E85% el ahorro de energía fósil es de 1 Mj por km. recorrido respecto a la gasolina 95, lo que supone un ahorro del 36%. En cuando a las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero evitadas (GEI) en el ciclo de vida de estos biocarburantes analizados fueron 170 g (gramos equivalentes CO2) con el Bioetanol E85, lo que supone un ahorro del 90% de las emisiones producidas con el combustible equivalente en gasolina-95. Con el Biodiesel (BD100%) se evitaron 92 g equivalentes CO2 y un 57% de ahorro respecto al combustible fosil, diésel-EN590 en este caso (Fuente Ciemat). - Cultivos para biomasa Presentamos a continuación los resultados de los balances energéticos realizados por Ciemat sobre los cultivos de triticale y brasicas para biomasa en el marco del proyecto Bioelectricity. Las entradas de energía a tener en cuenta, en este caso, en el cultivo y su recolección son mano de obra, abonos, fitosanitarios, semillas, maquinaria agrícola (consumo de combustible y gastos energéticos de su fabricación y mantenimiento), material de construcción y riego (consumo de energía en motores y en la fabricación de equipos). La producción total de energía (outputs), se calcula a partir de la producción de biomasa recolectable (biomasa útil o de valor comercial) obtenida en el cultivo y el poder calorífico de la misma. Es importante tener en cuenta la distribución relativa de las entradas de energía que han sido necesarias a lo largo del cultivo (tomamos como ejemplo un cultivo de brasica del proyecto Bioelectricity). Esto nos permite observar cómo de nuevo en estos cultivos de biomasa para generación de electricidad el mayor gasto energético es el del fertilizante nitrogenado. En este caso se debe prestar una atención especial al transporte de

la biomasa ya que por su baja densidad tiene un peso más significativo en el balance energético que cuando se trata de semillas (tabla 5). Los balances energéticos obtenidos en el proceso de cultivo con brasicas son muy favorables, incluso con rendimientos relativamente bajos

los cereales como cultivos de secano, y el sorgo (Sorghum bicolor) como cultivo de regadío. Estos cultivos presentan balances energéticos positivos con una relación media output/input en torno a 6-8 para las brasicas y cereales y superior a 10 para el sorgo. Además, en un sistema de

Tabla 5: Fuente Biolectricity

Tabla 6: Balances energéticos con distintos rendimientos. Fuente Bioelectricity

de 5 tbs/ha. En la medida en que mejoramos los rendimientos, la eficiencia energética (E. producida/E. utilizada) mejora significativamente. Cuando consideramos el Análisis del Ciclo de Vida (ACV) completo, desde la producción de biomasa en campo hasta la puesta en red de los Kwh generados en la planta bioeléctrica, los resultados no son espectaculares, pero sí suficientemente favorables. Esta eficiencia mejorará ostensiblemente cuando se aproveche el calor residual una vez utilizado en las turbinas de generación eléctrica (tabla 6). En resumen, hemos citado como cultivos de interés para la producción de calor y/o electricidad el cardo (Cynara cardunculus), la colza (Brassica napus), Brassica carinata y

producción energética completo (ACV), del campo al Kwh en la red eléctrica, el balance absoluto es positivo (1500-2000 Mjul/tms) y el relativo, o eficiencia energética global, muestra entre 1,5 y 2,5 veces superior la energía producida que la consumida en todo el proceso. Costes de Producción y Rentabilidad de los cultivos energéticos La sostenibilidad económica es uno de los factores clave para el desarrollo efectivo de los cultivos energéticos en España. Es indudable que será necesario que los agricultores encuentren suficiente estímulo económico en los nuevos cultivos y nuevos usos energéticos para que realmente se produzca un desarrollo significativo y exista

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una amplia oferta de biomasa en sus distintas formas para tal fin. El beneficio empresarial es uno de los mejores indicadores económicos que podemos utilizar en la comparación de cultivos alimentarios tradicionales y las nuevas opciones energéticas que se ofrecen a los agricultores actualmente. - Cultivos energéticos en secano En la estructura de costes de producción de los cultivos de biomasa en secano la parte más significativa es la recolección (30% del coste total en biomasa, frente a 15% en cultivos alimentarios) y transporte de la biomasa, siendo este aspecto por tanto clave en su manejo para obtener una buena rentabilidad para estos cultivos. Los cultivos de biomasa presentan una rentabilidad similar a la de un cereal como la cebada, cuando los precios de este cereal no superan los 120 €/t de grano. - Cultivos energéticos en regadío En regadío pueden hacerse coyunturalmente cultivos de otoño para producir biomasa, como cereales y brasicas, con un consumo de agua reducido y unos costes de producción competitivos e interesantes para los agricultores. Los cultivos de verano, como el sorgo, podrán ser muy rentables económicamente con precios a partir de 90€/t de biomasa seca. Los rendimientos se espera que crezcan más rápidamente ofreciendo márgenes netos muy favorables. No obstante no será fácil superar al maíz, siempre que su precio se sitúe por encima de los 130 €/t. En cuando a la colza, su rentabilidad es interesante pero tiene que avanzarse mucho en rendimientos para que pueda sustituir a otros cultivos extensivos menos problemáticos ya existentes en los regadíos. El girasol es un cultivo ya introducido como alimentario y su destino energético por tanto dependerá de los precios de uno y otro mercado. Conclusiones - El desarrollo de los cultivos de biomasa para energía pasa por un conocimiento profundo de sus balanLas barreras al desarrollo de la colza están ligadas a los problemas de implantación del cultivo. / Redacción

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ces energéticos y una exigencia de eficiencias energéticas significativamente positivas en la fase de cultivo, siendo la fertilización nitrogenada, el laboreo agrícola y la recolección y transporte los puntos de mayor consumo energético. - El manejo de la fertilización nitrogenada es uno de los puntos clave para conseguir reducir las entradas de energía en los cultivos energéticos. Distintas estrategias de ahorro y eficiencia deberían ensayarse y ponerse a punto para los cultivos energéticos. - La elección de los cultivos energéticos con criterios de diversificación en las parcelas agrícolas y en la explotación es una vía excelente para hacer de estos cultivos una opción sostenible, energética, económica y medioambientalmente. - El desarrollo de la colza es muy importante si queremos una industria del biodiesel abastecida con materias primas producidas en nuestro medio agrario. Es necesaria la experimentación a nivel local para mejorar la productividad y seguridad de este cultivo. - La producción de biomasa para generación eléctrica y usos térmicos permite un desarrollo industrial más localizado en el medio rural, minimizando así el impacto del transporte. - La producción de biomasa comercial ofrece un amplio margen de mejora en la logística de recolección, almacenamiento y transporte para reducir los costes económicos y energéticos. Bibliografía CENER. Cereal Straw resources for bioenergy in the European Union. Insitut for Environment and Sustainability. Pamplona 18 y 19 octubre 2006. CIEMAT. Análisis del ciclo de vida Comparativo del Etanol de Cereales y la Gasolina. Energía y cambio climático. CIEMAT. Análisis del ciclo de vida Comparativo del del Biodiesel y el diesel. Energía y cambio climático. CIRIA, MP. Biomasa de cultivos energéticos. Situación actual y Futuro de

la biomasa como recurso energético. Ciemat 25-29 sep.2006 CIRIA, MP. Biomasa procedente de los residuos de los cultivos. Situación actual y Futuro de la biomasa como recurso energético. Ciemat 25-29 sep.2006 CIRIA, M.P. “Balance energético de los cultivos de biomasa”. Jornadas técnicas de la contribución de la agricultura a la producción y uso sostenible de la energía. 2006. ESTEBAN, LS. Recolección, astillado, molienda, secado y densificación de la Biomasa. Situación actual y Futuro de la biomasa como recurso energético. Ciemat 25-29 sep.2006

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La REDR, nuevos retos para el futuro del desarrollo rural Los retos de las políticas rurales en Europa son consolidar y fortalecer las redes territoriales. La REDR lleva a cabo el papel de interlocutor entre los agentes del sector, promoviendo la cooperación entre ellos para así mejorar la aplicación de programas y medidas del desarrollo rural en su conjunto y en todo el territorio rural europeo. Palabras clave: Desarrollo rural, LEADER, territorio, turismo, PAC.

Aurelio García Bermúdez Presidente de la REDR redr@redr.es

La Red Española de Desarrollo Rural (REDR) es una asociación sin ánimo de lucro constituida en 1995 con el objeto genérico de promover un modelo de desarrollo rural integral y sostenible. Está integrada en la actualidad por Redes Regionales que engloban a cerca de 200 Grupos de Desarrollo Rural de todo el territorio español, los cuales gestionan Programas e Iniciativas relacionadas con el Desarrollo Rural. En la actualidad existen formalmente constituidas once Redes Regionales de Grupos de Acción Local asociadas en la REDR. La REDR es cofundadora de ELARD, Red Europea de Desarrollo Rural, a la que pertenecen más de 500 Grupos de Desarrollo de España, Italia, Francia, Irlanda, Grecia, Portugal, Finlandia, Reino Unido, Hungría, República Checa, Letonia y Bélgica. Sin duda, los retos fundamentales vinculados a la fijación y desarrollo de las políticas rurales en España y Europa, en el presente y en el horizonte cercano que se conformará más allá del actual periodo de programación, son consolidar y fortalecer a la Redes territoriales como entidades

representativas del movimiento del desarrollo rural capaces de garantizar la interlocución y el posicionamiento en todos aquellos ámbitos donde se reflexione, discuta o decida sobre el mundo rural articulan los objetivos de la REDR.

Igualmente, atiende también de forma más específica los objetivos relativos a la mejora de la comunicación interna y externa y la cooperación entre territorios. La REDR ejercita un papel de interlocución y representación de los

La aplicación de la metodología LEADER ha mejorado la capacidad organizativa de los territorios. / Redacción.

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Grupos y las Redes ante la Administración española y las Instituciones Europeas. La capacidad y mejora de la interlocución de la REDR, como representante de las Redes y Grupos de Acción Local, con respecto a las diferentes Administraciones Públicas y los agentes sociales y económicos que determinan las políticas rurales, resulta de vital importancia estratégica, con el objetivo fundamental de poder trasladar y fijar, a los ámbitos

ción a los Programas de Desarrollo Rural de las CCAA y al cumplimiento de lo previsto en los Reglamentos Comunitarios. Además, contribuye de manera decidida en los diferentes niveles de representación que la REDR tiene en la Red Rural Nacional: Comité de Seguimiento, Subcomité Leader y las Mesas de Trabajo de Comunicación, Buenas Prácticas, Montañas y Trashumancia.

La revalorización de los territorios rurales es necesaria para la ejecución eficiente de las políticas de desarrollo rural. / Redacción.

de decisión y reflexión, las propuestas y acciones que determinan el presente y futuro del desarrollo del medio rural. La REDR participa también en numerosos grupos de trabajo, comités consultivos, mesas de participación, comisiones nacionales e internacionales, ostenta vocalías y otros cargos con la finalidad de promover políticas, estrategias e iniciativas para el desarrollo rural fundamentado en la metodología LEADER y promocionando y difundiendo el trabajo de los Grupos de Desarrollo Rural ante los organismos públicos y privados de las instituciones europeas e internacionales, favoreciendo, en definitiva, el reconocimiento y la mejora de la sociedad rural. En esta línea, la REDR participa activamente en los Comités de Seguimiento del Marco Nacional de Desarrollo Rural, con la especial aten30

Por otro lado, contribuye a impulsar el desarrollo de la Ley de Desarrollo Rural Sostenible a través de la Mesa de Asociaciones del Medio Rural, y colabora con el MARM y la Red Rural Nacional en las actividades internas de la Red Rural Europea. Seminarios y Grupos de Trabajo. En otro sentido, la REDR mantiene encuentros periódicos con las OPAS y la CECAE con la finalidad de establecer cauces de colaboración y posicionamiento en el desarrollo de políticas rurales. Para la REDR, a diferencia de otros modelos de intervención para el desarrollo, LEADER se aplica en unidades territoriales concretas y de forma integrada. El enfoque multisectorial y multidisciplinar sobre un territorio determinado ha sido la característica básica del desarrollo endógeno.

El carácter innovador de los proyectos LEADER es otra seña de identidad. Lo singular es lo prioritario. La innovación en la idea, en la forma de ejecutarla, en las técnicas aplicadas, en la adecuación de ciertas peculiaridades locales, en el tipo de emprendedores, en la forma de organización, en el marco socio-económico de la zona, en los efectos positivos añadidos para otras acciones, etc. El enfoque LEADER es la difusión de su valor demostrativo, su capacidad de transferencia, en forma de referencias directas y contrastadas. El trabajo en red entre territorios que lleva inevitablemente a la cooperación. Superar con mayor eficacia o facilidad determinadas situaciones o para poder abordar acciones que de otro modo serian inviables. La cooperación amplia ha ampliado el horizonte de posibilidades de intervenciones de carácter endógeno y ha consolidado la metodología LEADER entre las políticas a gran escala de fomento de desarrollo rural. La aplicación de la metodología LEADER ha mejorado la capacidad organizativa de los territorios, su impacto ha sido satisfactorio en la protección del medio ambiente, la valorización del entorno y patrimonio rural y la diversificación de las actividades económicas del mundo rural. Para la REDR hay que mejorar la aplicación de programas y medidas del desarrollo rural en su conjunto y en todo el territorio rural europeo, a través de actuaciones que faciliten la cooperación entre todas las Administraciones, instituciones y agentes implicados, que permitan el intercambio ágil de información y que proporcione los conocimientos adecuados para alcanzar los objetivos de mejoras de la calidad de vida de los ciudadanos del mundo rural. La REDR es un instrumento para la promoción de ideas innovadoras, creativas, imaginativas, capaces de generar nuevas expectativas de futuro en un medio rural cada vez más desfavorecido y distanciado de la modernidad, de manera que se puedan generar las sinergias adecuadas para garantizar su sostenibilidad. La revalorización de los territorios rurales es necesaria para la ejecución eficiente de las políticas de desarrollo rural. El conocimiento de los valores económico, social, medioambiental, cultural y territorial


del medio rural debe de conseguir la plena aceptación y participación de la sociedad en un desarrollo rural sostenible. En definitiva, los objetivos de la REDR son mejorar la aplicación de la programación de desarrollo rural 2007-2013, aumentar la capacidad de desarrollo de los territorios rurales desde su enfoque ascendente, promover el conocimiento sobre el mundo rural, identificar, analizar y divulgar las buenas prácticas transferibles y crear marcos de colaboración y cooperación estables entre los agentes implicados en el desarrollo rural europeo. Desde el punto de la Cooperación, la REDR interviene en el impulso de la cooperación y representación en el ámbito europeo. ELARD, mediante las diferentes redes asociativas de grupos de desarrollo rural que la conforman en un número importante de países de la Unión, es un eficaz instrumento complementario en la implementación de los fines de la Cooperación. Para la REDR, el enfoque LEADER a través de su capacidad y transferencia demostrativa de sus buenas prácticas, debidamente adaptada a las circunstancias y características de América Latina y de otros países en África y Asia, puede suponer una importante herramienta para abordar los retos de desarrollo territorial. Una gobernanza global, que apueste por las ventajas del sistema democrático, además de contribuir a fortalecer el enfoque multilateral en el tratamiento de los problemas del desarrollo rural. Las políticas de desarrollo rural en España A lo largo de los años, la iniciativa LEADER ha generado atractivas ideas, instrumentos y métodos que han dado como fruto la creación de empresas y empleo, incluso en las zonas más desfavorecidas, consolidándose como una metodología de trabajo adecuada para la aplicación de los procesos de desarrollo rural. En una perspectiva de desarrollo sostenible, el planteamiento LEADER pretende tener en cuenta las oportunidades y dificultades internas del territorio rural derivadas de factores medioambientales, económicos, sociales y culturales vinculados a la

historia del territorio, así como las oportunidades y dificultades externas provocadas por la apertura de las economías locales. - Las iniciativas LEADER y PRODER: 1991-2006 En concreto, LEADER funcionó en el periodo 1991-1993 como LEADER I y en 1994-1999 como LEADER II. Por lo que se refiere a PRODER, su primer

de todos los recursos existentes en el medio, cualquiera que sea su naturaleza. La base es la elaboración de un programa indicativo de desarrollo para la zona, su difusión en ésta y la ejecución de proyectos por iniciativa de diferentes emprendedores. Los objetivos fundamentales de tal programa son la activación y diversificación de la economía, la creación de empleo, la mejora de la cali-

Una característica más de LEADER y PRODER es su actuación basada en los recursos existentes en el medio rural. / Redacción.

periodo fue 1994-1999, con la denominación PRODER-1. En realidad, este programa representó la extensión, por primera vez, de la metodología LEADER a la aplicación de determinadas medidas de los Programas Operativos Regionales Integrados de Desarrollo Rural. La iniciativa Comunitaria LEADER+, y las medidas de desarrollo y diversificación económica de las zonas rurales que configuraron el Programa PRODER-2 constituyeron la continuación y perfeccionamiento en el periodo 2000-2006 de las mencionadas intervenciones. Tanto LEADER como PRODER tratan de impulsar un proceso de revitalización económica y social de las zonas rurales, promoviendo el desarrollo endógeno de las mismas, como complemento y en perfecta integración con las restantes intervenciones realizadas en ellas por las Administraciones Públicas. Su peculiaridad deriva del carácter endógeno del proceso que se traduce, por una parte, en la incorporación de los agentes socioeconómicos locales, a través de GAL, a las tareas del desarrollo de sus territorios y, por otra, a la explotación sostenible

dad de vida, la conservación y utilización racional del patrimonio natural y cultural, la mejora de los servicios y la ampliación de oportunidades en el ámbito rural, especialmente para los jóvenes y las mujeres. En definitiva, se trata de utilizar todas las capacidades humanas y materiales de la zona para impulsar un dinamismo que favorezca el progreso sostenido y el bienestar de la población residente. Estas formulas de acción endógena introducen numerosos factores innovadores respecto de los modelos tradicionales de intervención de las Administraciones Públicas en el desarrollo rural. Una característica más de LEADER y PRODER es su actuación basada en los recursos existentes en el medio rural. En realidad, sólo desde el conocimiento del ámbito local pueden evaluarse en su verdadera magnitud, lo cual refuerza aún más el interés de la participación de la población residente y de sus agentes económicos y sociales y demás organizaciones, así como la conexión operativa entre éstas y las instituciones locales.

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En definitiva, el enfoque plurisectorial y multidisciplinar sobre un territorio determinado constituye la característica básica de los instrumentos de desarrollo endógeno. El carácter innovador de los proyectos y los procesos, el valor demostrativo de sus acciones, el trabajo en red y la cooperación entre los territorios constituyen las señas de identidad de LEADER. Tanto LEADER como PRODER han sido intervenciones cofinanciadas con fondos de la Unión Europea, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, de las Comunidades Autónomas y de las entidades Locales. Como ejemplo, en LEADER+ funcionaron 145 GAL que operaron sobre un territorio rural de 251.186 kilómetros cuadrados con una población de 5.921.318 habitantes. Participaron todas las CC.AA a través de sus respectivos Programas Regionales LEADER+ y de las acciones directas y horizontales incluidas en el Programa Nacional LEADER+. La dotación financiera de los Programas LEADER+ españoles contó con un Gasto Público superior a 881 millones de euros, de los cuales un 62,35% corresponden a la cofinanciación comunitaria y un 37,65% a las Administraciones Nacionales. Está prevista una inversión privada mínima por importe de 625,3 millones de euros, por lo que se calcula que la inversión real total alcanzará, o incluso superará, al final del periodo los 1.500 millones de euros. Estas previsiones han sido confirmadas en los sucesivos informes anuales de ejecución. En cuanto a los proyectos subvencionados en la Iniciativa LEADER+, se inscriben, con carácter general, en alguna de las siguientes medidas: servicios a la población, patrimonio natural, valorización de productos locales agrarios, PYMES y servicios, valorización del patrimonio cultural y arquitectónico, turismo rural, otras inversiones, formación y empleo, cooperación interregional y cooperación trasnacional. Por lo que se refiere al PRODER-2, fueron 162 GAL que han operado en doce CCAA. Su zona de actuación ha comprendido 234.219 kilómetros cuadrados con una pobla-

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ción de 7.591.917 habitantes. En el caso del PRODER–2, el Gasto Público total asciende a 797,6 millones de euros, con una cofinanciación de la UE del 62,11%. La inversión privada asciende a un mínimo de 671 millones de euros, con lo que la inversión real total superará los 1.470 millones de euros .Ya durante el periodo de programación 1994–1999 funcionaron 132 GAL LEADER-II y 98 PRODER-1, en los que se integraron 7.500 empresas, 1.750 asociaciones sin ánimo de lucro, 870 cooperativas y la mayor parte de las organizaciones empresariales y sindicales implantadas en los territorios. La actuación de estos grupos dio lugar a la ejecución de 32.00 proyectos de finalidad económica o social, destacando como más significativos la creación de 4.750 nuevas pequeñas y medianas empresas, la ampliación de la oferta de turismo rural en 42.200 camas, la creación de 33.700 nuevos empleos y la consolidación de otros 37.900, correspondiendo en ambos casos un 40% a empleo femenino. - El reglamento FEADER. Programación 2007-2013 La aprobación del Reglamento de Desarrollo Rural 1698/2005 y la creación del fondo FEADER han significado un importante cambio en las políticas europeas, al integrar los enfoques agrarios y territoriales en el modo de implementar los asuntos relacionados con el desarrollo de las áreas rurales. FEADER cuenta con cuatro ejes de aplicación: aumento de la competitividad de la agricultura, mejora del medio ambiente y entorno rural, calidad de vida en las zonas rurales y diversificación de la economía rural y metodología Leader. El eje 4 LEADER se ha convertido en un eje transversal y metodológico, que ha superado su etapa experimental para plasmarse dentro de las políticas generales de la Unión Europea. En España, debido a su estructura territorial, el desarrollo del Reglamento FEADER se aplica a través de los 17 Programas de Desarrollo Rural elaborados por cada CCAA y un PDR horizontal, de la Red Rural Nacional. El eje LEADER gestiona, a tra-

vés de más de 260 grupos de acción local, la aplicación de algunas medidas, de los ejes 1 y 2 y, fundamentalmente, del eje 3 dirigidas a la calidad de vida y diversificación económica. Alrededor de un 15 % del total de fondos públicos del FEADER que representan más de 2.500 millones de euros para el periodo 2007- 2013. - La ley de desarrollo rural sostenible del medio rural 45/2007 Igualmente, la Ley de Desarrollo Rural Sostenible del Medio Rural 45/2007, representa un nuevo modo de enfoque territorial y de carácter horizontal en el medio rural con el objetivo del mantenimiento de la población y la mejora de sus condiciones de vida y renta. Sus actuaciones (en fase piloto durante 2008- 2009) serán coordinadas en un Programa de Desarrollo Rural Sostenible que tendrá carácter plurianual (2010- 2014). La LDRS establece las bases de una política rural propia, hasta ahora apoyada fundamentalmente en las políticas europeas, como política de Estado aplicada en función de las condiciones económicas, sociales y medioambientales particulares del medio rural español, que complemente la aplicación de los instrumentos de las políticas europeas con efectos sobre el desarrollo rural, tanto en los próximos años y como experiencia ante el posible futuro de la política comunitaria. El Primer Programa de Desarrollo Rural Sostenible (PDRS) se desarrollará entre 2010- 2014 y es el instrumento base con el que se llevará a la práctica esta nueva política rural española. En él se definen las estrategias y los objetivos de desarrollo rural, las zonas rurales donde se aplicará, las medidas de desarrollo rural sostenible que se pondrán en marcha, el marco de actuación de cada Administración Pública y el sistema para evaluar el cumplimiento de los objetivos. Se pretende impulsar el desarrollo de las zonas rurales y, prioritariamente, las que padecen un grado mayor de atraso relativo, mejorando la situación socioeconómica de la población de las zonas rurales y el acceso a unos servicios públicos suficientes y de calidad. Para ello, esta Ley identifica un amplio número de acciones y me-


didas que pueden ser aplicadas tanto por la AGE como por la CCAA, según sus respectivas competencias a través de los Planes de Zona que definirán acciones a la medida de cada territorio rural. Los ejes fundamentales de aplicación serán: actividad económica y empleo, infraestructuras y equipamientos básicos, tecnologías de la información y la comunicación, servicios y bienestar social y medio ambiente. Se pretende abordar cuatro prioridades: La despoblación, el envejecimiento de la población y los retos sociales en el medio rural; Continuar diversificando la economía rural y mejorar la competitividad; Fomentar vínculos rural- urbanos y tratar los asuntos que despiertan la preocupación medioambiental, a la vez que se promueve un desarrollo sostenible del medio rural. El PDRS contará con recursos propios (910 millones de euros de aportación del Estado) y define una tipología especifica de zonas rurales para la intervención política e incluye mecanismos para la participación de la sociedad civil. Sobre el futuro de la Política Agraria Común más allá del 2013 La Red Española de Desarrollo Rural ha comenzado ya a reflexionar sobre el futuro de la Política Agraria Común, más allá del horizonte de 2013. Estas son algunas consideraciones emanadas de esta reflexión: - Se debería avanzar hacia una política rural, basada en pagos por servicios a la sociedad, antes que reforzar el actual modelo productivista cuyos impactos sociales y ambientales son evidentes. - En un país como España, donde la agricultura está condicionada por las limitaciones de agua y unos suelos pobres, amenazados por la desertificación, lejos de intentar exprimir toda su capacidad en los próximos años, debe de garantizarse la conservación de los recursos naturales necesarios para la producción agraria. - Apostar por un modelo de agricultura sostenible, tecnológicamente mejorada, que fomente el uso sostenible del agua en el regadío, el apoyo a los sistemas agrarios de ma-

yor valor natural y el refuerzo de los esquemas de ayudas agroambientales dirigidas a favorecer la biodiversidad y a reducir el uso de fertilizantes y plaguicidas. - Una nueva política agraria y rural con visión global, encaminada a la gestión sostenible del territorio, a la producción de bienes públicos para el conjunto de la sociedad y no dirigido al interés económico de los miembros más fuertes de un único sector. - Para alcanzar este modelo

da del consumidor. - Diversidad, que refleje la rica tradición de la producción alimentaría europea. - Mantenimiento de comunidades rurales vivas, capaces de generar oportunidades de empleo para la población rural. - Un sector agrícola sostenible en términos medioambientales, que contribuya a preservar los recursos naturales y el patrimonio natural y a mantener la belleza visual del pai-

En España debe de garantizarse la conservación de los recursos naturales necesarios para la producción agraria. / Redacción.

de futuro es necesario promover una mayor transferencia de fondos desde el primer pilar (ayudas directas y de mercado) hacia las medidas de desarrollo rural que refuerzan la competitividad agraria, la conservación del entorno natural y medioambiental, la diversificación económica y la mejora de la calidad de vida. - Una nueva política agraria moderna y sostenible con objeto de garantizar un sector agrícola europeo más moderno y sostenible en un entorno rural vivo. Por esa razón, los destinatarios no son sólo los productores agrarios sino el conjunto de la población rural, los consumidores y la sociedad. La política de la PAC del futuro debería promover: - Un sector agrícola competitivo capaz de explotar las oportunidades que existen en los mercados mundiales sin ayudas excesivas, garantizando al mismo tiempo un nivel de vida adecuado para la comunidad agraria. - Métodos de producción seguros, capaces de suministrar productos de calidad adaptados a la deman-

saje rural. - Calidad y seguridad de la alimentación, la protección medioambiental y el bienestar de los animales en las prácticas agrícolas. - Una política más global y sencilla, que delimite claramente las decisiones que deberán adoptarse conjuntamente a escala comunitaria y las que deberán seguir siendo competencia de los Estados miembros. Una política rural que establezca un vínculo claro entre el apoyo público y la gama de servicios que la sociedad en su conjunto recibe de la comunidad rural. En definitiva, mejorar la competitividad de las zonas rurales y fijar la población. Mantener el medio ambiente y preservar el patrimonio rural europeo. Primeras aportaciones al debate sobre el futuro de la cohesión de los territorios rurales La Red Española de Desarrollo Rural (REDR) se encuentra inmersa en un proceso de reflexión en torno al futuro de la cohesión de los territorios rurales. Estas son las primeras reflexiones:

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- El medio rural es uno de los elementos fundamentales que vertebran social y económicamente el territorio europeo y configuran su paisaje. Por ello, el futuro de las áreas rurales ha de basarse en la cohesión social y económica, la sostenibilidad ambiental, la articulación rural/ urbana, la gobernanza (multinivel y flexible) y la cooperación entre instituciones, debiendo ser todos ellos elementos clave de las futuras políticas de desarrollo de la UE. - Las reflexiones sobre la cohesión territorial deben tener en cuenta la particularidad de los distintos territorios europeos, ya que no todos son iguales ni su desarrollo puede plantearse de manera uniforme. No obstante, se debe promover el desa-

rales y la variedad de sus paisajes y espacios naturales. En ellos se asienta un alto porcentaje de la población, contribuyendo a la preservación del entorno natural, así como al equilibrio demográfico entre áreas rurales y áreas urbanas, que, salvo situaciones específicas, es hoy uno de los grandes valores económicos, sociales y culturales de nuestro país. - La multifuncionalidad de la agricultura (gracias a la combinación de su vocación productiva y su dimensión territorial) puede ser un elemento fundamental para el desarrollo de las áreas rurales, al ser fuente potencial de generación de empleo y riqueza y base de la preservación del espacio natural. No obstante, la contribución de la agricultura a la co-

El fu¬turo de las áreas ur¬banas de¬pende tam¬bién de que haya ter¬ri¬to¬rios ru¬rales vivos. / Redacción.

rrollo de territorios amplios e interconectados, aplicando políticas coordinadas y guiadas por una lógica no sectorial, sino integral, e impulsando la cooperación entre los diversos departamentos de las Administraciones Públicas. - Las políticas de desarrollo territorial amplían el horizonte de las anteriores políticas de desarrollo rural identificadas con el “segundo pilar” de la PAC y con la iniciativa LEADER, al entender que el objetivo de la cohesión de los territorios rurales debe contemplar no sólo las implicaciones de la actividad agraria sobre el entorno natural y el territorio, sino también todos aquellos elementos que permitan impulsar los intercambios económicos y sociales entre el medio rural y el medio urbano creando las condiciones en infraestructuras y equipamientos, favorables para ello. - España se caracteriza por la gran diversidad de sus territorios ru34

hesión territorial dependerá del grado de eficiencia y competitividad que alcance, pero también de su capacidad para responder a las demandas de los consumidores (en lo que se refiere a la calidad y sanidad de los alimentos) y para adecuarse a las exigencias ambientales. - La Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural puede verse como un instrumento con potencial suficiente para impulsar en las áreas rurales españolas la aplicación de una política de cohesión territorial que respete la singularidad de cada territorio y que apueste por su adecuada vertebración con el espacio circundante. Su éxito dependerá, no obstante, de que se haga una firme apuesta por la innovación en el ámbito de la gestión de los territorios, y de que todos los actores implicados (públicos y privados) tomen conciencia de la necesidad imperiosa de cooperar para responder al desafío de

asegurar la viabilidad y la cohesión de los territorios rurales en un contexto de fuerte competencia global y de mercados abiertos. Esto exige también una mayor cohesión entre los gobiernos regionales y el diseño de grandes líneas estratégicas de ámbito nacional (y de aplicación a escala comarcal, aunque sin descartar otras escalas territoriales) que contemplen los problemas más acuciantes que aún existen en determinadas áreas rurales (deficientes infraestructuras y equipamientos, elevado nivel de despoblamiento, fuerte envejecimiento de la población, falta de oportunidades para mujeres y jóvenes,…) y ofrezcan soluciones. - En los debates que están teniendo lugar sobre el futuro de la cohesión territorial y la articulación entre políticas agrarias y rurales, se cuestionan, por ineficientes, los modelos de integración tal como han sido definidos en el reglamento europeo de Desarrollo Rural. Se abre paso la idea de separar (que no desconectar), por un lado las políticas agrarias en su doble dimensión productiva y multifuncional (canalizadas a través de la PAC), y por otro, las políticas orientadas al desarrollo de los territorios rurales (mediante la convergencia de los diversos fondos estructurales). En ese contexto el desarrollo de los territorios rurales ha de plantearse en el marco de políticas canalizadas por agencias interdepartamentales con capacidad para integrar y coordinar las acciones procedentes de las distintas áreas sectoriales de los gobiernos y las Administraciones Públicas. - Todo este debate supone importantes implicaciones para los distintos territorios europeos, por lo que no debemos ignorarlo, sino participar en él con argumentos y propuestas. En el caso español, implica posicionarse ante los posibles cambios que a nivel de la UE vayan a adoptarse en el próximo escenario financiero (2014-2020). Desde la perspectiva de la cohesión territorial, creemos que, antes de emprender nuevas reformas, deberían valorarse los efectos que están teniendo en el territorio medidas tales como el desacoplamiento de las ayudas agrícolas, la aplicación del principio de ecocondicionalidad o la implementación a nivel regional del reglamento europeo de desarrollo rural.


- Lo que parece evidente es que una política sólida y creíble dirigida al desarrollo de los territorios rurales españoles y que apueste por la cohesión social y económica debería incardinarse en una Agencia Estatal de Desarrollo Territorial y disponer de un fondo propio con mejor dotación económica que la que se le asigna en el actual FEADER (lo que implicaría reivindicar un incremento del límite presupuestario de la UE). Dicha dotación tendría, sin duda, que provenir de recursos procedentes de los fondos estructurales europeos, pero debería complementarse con aportaciones del gobierno nacional y de los gobiernos regionales.

BirdLife y WWF España para una nueva Política Rural Común.(2009) Red Española de Desarrollo Rural. Memoria de gestión de la REDR 2009. (2010). OCDE. OCDE. Estudio de Política Rural. España. Evaluación y recomendaciones. (2009). Foro IESA-CSIC. Del desarrollo rural al desarrollo territorial. Reflexiones a partir de la experiencia española. (2010).

- No hay, en definitiva, futuro para las áreas rurales sin una agricultura capaz de combinar, bajo la égida de la multifuncionalidad, la eficiencia productiva, la seguridad en el consumo de alimentos y la sostenibilidad ambiental. Tampoco lo hay sin un tejido social bien cohesionado y en estrecha interacción con el territorio circundante, sin una economía dinámica y diversificada, sin una adecuada dotación en infraestructuras y equipamientos y sin un sistema político local legitimado por su credibilidad y participación. Pero el futuro de las áreas urbanas depende también de que haya territorios rurales vivos y abiertos a los intercambios sociales y económicos, territorios con capacidad para actuar de soporte de muchas actividades productivas y para ofrecer buenas condiciones de vida a la población que opte por residir en ellos. En resumen, territorios donde se promuevan sinergias entre los distintos grupos sociales a la hora de aprovechar sus recursos territoriales. La conclusión es la de garantizar la sostenibilidad futura del medio rural, un mundo rural vivo en su dinámica socio-económica, en sus vínculos con su patrimonio cultural y natural, capaz de promover la calidad de vida de sus ciudadanos. Bibliografía Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Programa de Desarrollo Rural Sostenibles 2010-2014. Situación y diagnóstico del Medio Rural en España.(2010) SEO/BirdLife y WWF España. Por un medio rural vivo. Propuesta de SEO/ 35


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