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l i s a r B L Una a vent ura con los

cinco sentidos TEXTO Y FOTOS: JOSÉ MANUEL CANO

Brasil se asocia fácilmente a Río de Janeiro y su carnaval y también al río Amazonas y su gigantesca selva. Pero en la inmensidad el país se esconden remotos paraísos como la Costa del Descubrimiento, al este de Brasil, 700 kilómetros al norte de Río, donde te animamos a conocer pueblos de pescadores e indígenas, lugares sin asfalto ni contaminación.

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Apenas faltaban unos pocos días para el viaje a Brasil y aún no había podido ultimar todos los preparativos. Sentía que llevaba un ritmo de vida frenético. Como todas las mañanas, estaba atascado en la M-40. Llegaba tarde a una reunión de trabajo y necesitaba dejar resueltos un sinfín de asuntos urgentes. Brasil es

un país que anhelaba conocer desde la infancia. Había escuchado relatos de algunos familiares que habían visitado Río de Janeiro por Carnaval y había seguido con mucho interés los documentales sobre la selva del Amazonas. Cuando surgió el viaje, no daba crédito al itinerario al que me había comprometido. Pasé varios días consultando guías y folletos turísticos, pero no encontraba información de alguna utilidad. Sólo navegando por internet y gracias a la ayuda de Google Earth pude ubicarme y entender donde iba y qué podría esperar

al llegar a mi destino. Visitaríamos la Costa del Descubrimiento y de las Ballenas, al sur del estado de Bahía. Pueblos de pescadores, solo accesibles en pequeñas canoas a través del río, a los que todavía no había llegado la electricidad, sin asfaltar, sin polución ni vehículos a motor. Poblados de indígenas. Navegaríamos a un archipiélago de islas protegidas y bucearíamos entre formaciones de corales en forma de hongo de hasta 20 metros de altura. Me preguntaba: ¿Cómo sería pasar del tráfico de la ciudad a remar entre los manglares del río Caraí-

va? Me costaba decidir qué equipaje llevar, cuánto equipo de fotografía podría acarrear a mis espaldas y cómo protegerme de los mosquitos... Confío en que las próximas líneas puedan ayudaros y animaros a viajar una milla más allá de las rutas turísticas habituales. Este viaje me ha dejado huella y muy pronto volveré a repetirlo. Una aventura que he vivido con los cinco sentidos y que me ha ayudado a percibir la vida desde otra perspectiva. “El mundo es un libro, quien no viaja sólo lee una página” (San Agustín). ITINERARIO: CARAVELAS-ABRO HOS-CARAÍVA-PORTO SEGURO Después de una interminable semana, maleta en mano y equipo fotográfico a la espalda ya estoy en el aeropuerto de Porto Seguro. A la salida me espera el guía con el resto del grupo. ¡No hay tiempo que perder! Todavía nos queda un largo recorrido en coche a Caravelas. Llegamos entrada la noche. El viaje ha sido interminable y todavía en la cama puedo sentir los latidos del ritmo de la ciudad.

Corren enormes cangrejos por la arena blanca de una interminable playa, ausente de chiringuitos, sombrillas y tumbonas. El olor es dulce. Hay flores y árboles con fruta madura que no había visto jamás. Las palmeras llegan casi hasta el agua. Me doy cuenta de que estoy completamente solo y me paro a contemplar a mi alrededor. Siento enormes ganas de compartirlo. Vuelvo a recordar que hace 24 horas estaba atascado en el trafico, sin poder controlar nada. Ahora el ritmo lo marca la naturaleza. No ha sonado el despertador. Me va cegando la luz y he cambiado los

CARAVELAS Me despiertan los graznidos de las gaviotas. Son las cinco y media de la mañana y puedo comprobar que mi reloj corporal sigue en otro continente. Salgo de la habitación del hotel y quedo extasiado al presenciar el panorama: Están apareciendo los primeros rayos de sol.

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cláxones por el murmullo de las olas. Quizá todavía sigo dormido... El tiempo ha pasado volando y me esperan para desayunar. Café del país, mangos, papayas, piñas, sandías y pan de queso. El guía nos comunica que todavía no podemos zarpar para el archipiélago de Abrolhos como estaba planeado. El último parte meteorológico advierte de que tenemos fuerza 6-7 en aguas abiertas con rachas de viento de hasta 44 nudos. Retrasamos la salida y

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pasamos al plan B, dirigiéndonos a visitar el pueblo de Caravelas. La ciudad es muy interesante. Fue fundada por el conquistador Americo Vespucio y se ha convertido en un pueblo de pescadores y en un lugar turístico por su fácil acceso al archipiélago de Abrolhos. En el mismo centro de la ciudad pudimos visitar el Instituto de la Ballena Yubarta (Jorobada), fundado en 1996 y que desde entonces viene realizando una labor importantísima en proteger a las balle-

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que no había visto jamás.

nas y salvaguardar el entorno natural. Caravelas se convirtió en el pasado en un villa de importancia, ya que de este puerto salía la producción de oro de las Minas Gerais. El casco histórico todavía conserva iglesias de estilo barroco portugués y español. La gente de Caravelas no duda en entablar conversación. El lenguaje no parece ser impedimento ya que se esfuerzan en hacerse entender con amabilidad y paciencia. NAVEGANDO AL ARCHIPIÉLAGO DE ABROLHOS El almuerzo nos esperaba a bordo de nuestra embarcación. Tom, el capitán del barco, nos informó de que el viento iba amainando y zarparíamos en una hora. Aun así la salida fue sensacional. Una vez pasada la bocana del puerto, habiendo perdido el abrigo de la costa, una ola de través nos arrojó sobre cubierta, junto a utensilios de cocina, alimentos de la despensa y el equipaje que

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todavía no habíamos estivado correctamente. Los tripulantes corrían y se afanaban en sujetar con cabos todos los elementos que podrían volver a volar. Pero el Titan, un trawler de madera de 20 metros de eslora, fue un buen aliado.

Nos mostró ser muy marinero y seguro, navegando a una media de 8 nudos, en condiciones de fuerte oleaje y viento, bajo las órdenes y pericia de su capitán. La singladura duró cinco horas, pero pasaron deprisa. Mucho antes de llegar

a las islas el océano nos desveló uno de sus más grandes y espectaculares secretos: la ballena yubarta. Difícilmente pudimos contener la emoción al avistarla por primera vez. Un mamífero de dimensiones colosales, que emerge entre soplidos y espectaculares cabriolas, mostrándose majestuosa en su elemento. El mar. LA BALLENA YUBARTA La ballena yubarta (Megaptera novacangliae) integra la lista Oficial de Especies Amenazadas de Extinción y protegidas desde la prohibición total de caza de 18 de diciembre de 1987. Esto es debido a que por aquellas fechas su población había disminuido en mas de un 90%. Por ejemplo, entre 1900 y 1940 más de 100.000 ballenas fueron cazadas tan solo en el hemisferio sur. Desde su fecha de protección la población han ido aumentando lentamente, aunque estas ballenas siguen sufriendo distintas amenazas debido a la polución en las áreas costeras y a la colisión con embarcaciones. Las ballenas abandonan

las gélidas aguas de la Antártida y migran al litoral de Bahía, de julio a noviembre, alcanzando en Abrolhos la mayor concentración del Atlántico Sur Occidental. En el Parque Natural, durante estas fechas, hay unas 2.500 ballenas. Miden de 11 a 15 m de longitud y pueden llegar a alcanzar las 30 toneladas de peso. La parte interna de la aleta caudal tiene un patrón único de coloración para cada animal, que sirve para identificarlas. Algunos ejemplares han sido reconocidos hasta cuatro veces en el archipiélago. Los ballenatos miden unos 4 metros al nacer y pesan alrededor de los 700 kilos. Es habitual que regresen al mismo lugar al que les llevó inicialmente su madre, por lo que las poblaciones de distintos hemisferios raramente se mezclan. Las ballenas no comen durante su estancia en Abrolhos dedicándose únicamente al cuidado y amamantamiento de su cría. Pero durante el tiempo que pasan en la Antártida se dedican a cazar en grupos formando redes de burbujas. Su alimento fundamental es el krill y pequeños

ABROLHOS

peces. En la etapa de reproducción las ballenas Yubarta entonan un canto melancólico que puede oírse en kilómetros a la redonda y durar hasta treinta minutos. Cuentan en las islas que los antiguos navegantes confundían su sonido con el canto de sirenas.

A nuestra llegada a Abrolhos ya había anochecido y fondeamos en una bolla en la isla de Santa Bárbara, la única que no pertenece al Parque. La navegación a Abrolhos requiere experiencia marinera: el nombre de Abrolhos viene del portugués "abra os olhos", abre los ojos, expresión utilizada por los antiguos navegantes portugueses para alertar la presencia de arrecifes cercanos a la superficie, que dieron lugar a numerosos naufragios. Hoy en día algunos de estos pecios sirven de refugio a multitud de especies marinas y son el paraíso de los buceadores. Abrolhos fue constituido en 1983 Parque Nacional Marino por el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales (IBAMA) y está formado por cuatro de las islas del archipiélago: Siriba, Guarita, Sueste y

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Redonda, así como el Parcel de Abrolhos, el arrecife de Timbebas y todo el espejo de agua que las rodea. En total alrededor de 90.000 hectáreas. En la isla de Santa Bárbara, la única habitada, viven no más de una docena de personas, todos militares e investigadores y cada uno de ellos con una función determinada. Felipe Buloto, representante del IBAMA, vino a nuestro encuentro en una lancha fueraborda. Es un hombre joven, de unos treinta años, quemado por el sol y de amplia sonrisa. Pudimos conversar durante largo tiempo con Felipe a bordo del Titan y aprender sobre su vida en la isla: las historias de los barcos que han naufragado, su emoción con la llegada anual de las primeras ballenas. A Felipe le encanta su trabajo.

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Pero tiene que hacer sacrificios. En la isla no hay supermercados ni tiendas, hospitales o escuelas. No puede ir al cine ni al teatro. Pero Felipe ve cada día la puesta de sol, sabe en qué fase está la Luna y de dónde sopla el viento, realiza censos de los peces, del estado de los corales, supervisa los nidos de alcatraces, fragatas y atolbas y sobre todo observa y estudia el entorno para entender mejor el impacto medioambiental del turismo. Felipe sabe que el entorno natural del planeta está en grave peligro y con su entusiasmo y ejemplo ayuda a los visitantes de Abrolhos a concienciamos aún más de ello. Si no nos unimos, en la parte que nos toca, al esfuerzo de gente como Felipe, las próximas generaciones solo podrán ver algunas de estas especies en fotos, libros o museos. En verdad es difícil, hasta que no llegas a la isla, imaginarte la forma de vida de estas personas. Los militares permanecen en la isla por periodos de dos años con solo diez días de permiso para ir al continente cada tres meses. De los cinco militares que viven en la isla, tres conviven con sus mujeres y uno de ellos también con sus dos niñas. Estas estudian por internet y desde luego tienen mucho tiempo para aplicarse, pues dice su profesora que son las alumnas más aventajadas en su curso. Terminamos el día con una tranquila y placente-

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ra inmersión nocturna. El viento había calmado y el mar nos ofrecía sus toques de fluorescencia según movíamos nuestras aletas. Durante la noche unos peces duermen, como el loro que vimos envuelto en un líquido viscoso que segrega para protegerse, y otros están al acecho como la morena verde. CARAÍVA Continuamos el viaje a Caraíva por un trazado que discurría casi todo el ca-

mino sin asfaltar. La lluvia era intensa, y en algunos tramos se hacía intransitable por el lodo. En ocasiones la carretera se bifurcaba en un cruce de caminos y no veíamos señal o indicación alguna. Nos mirábamos y celebrábamos llevar un guía. Finalmente el trayecto concluyó a orillas del río Caraíva y desde allí accedimos a la aldea en canoa. ¡Toda una aventura! Pero había merecido la pena el empeño y ahora entendíamos por qué Caraíva es un paraíso olvidado

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en el tiempo. Caraíva está fuertemente vinculado a los primeros momentos del descubrimiento del Brasil. En ocasiones durante el recorrido me preguntaba si lo que vio Cabrals, descubridor del Brasil, era muy distinto de lo que podemos ver hoy en día. Caraíva es distinta a todo que hayas podido ver. Sus calles son de arena de playa, y sus casas están pinta-

das con colores vivos. La playa se extiende hasta donde pierdes la vista y podrías tardar todo un día en recorrerla. Al no haber coches solo puedes escuchar las aves, el viento y el mar. A seis kilómetros de Caraíva visitamos, río arriba, la aldea de Barra Velha de los indios pataxos, dentro de la reserva que forma parte del Parque Nacional Monte

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que no había visto jamás. DATOS DE INTERÉS

Pascoal, donde fue avistada tierra de Brasil por primera vez por la expedición del portugués Cabral. Los indios todavía producen sus artesanías de madera con técnicas ancestrales. Ya ha anochecido y acabamos de cenar bobo de camarón y pinchos de mero con piña a la brasa. Estamos disfrutando de una Caipiriña a orillas del río y nos lamentamos de que es nuestra última noche en Brasil. Empieza a lloviznar y nos extraña ver a estas horas de la noche una canoa cruzar el río repleta de gente. No distinguimos bien lo que pasa

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por la oscuridad. Dos personas saltan al agua y un bebé comienza a llorar. Comienzan a gritar y a pedir ayuda. Nos inquietamos y corremos a su encuentro junto a otras personas del lugar. La canoa regresa apresuradamente. Al llegar a la orilla piden una partera. Nos muestran a Victoria. ¡Acaba de nacer! Cortan el cordón umbilical. Victoria pasa de unos brazos a otros. Todos lo celebran. Todos ayudan. Todos comparten. Estamos mudos. No podemos hablar. Nos miramos. Nos emocionamos. No nos queremos marchar...

COMO LLEGAR: la compañía aérea TAM (www.tam.com.br) e Iberia (www.iberia.com) ofrecen vuelos directos desde Madrid a Sao Paulo (Guarulhos International Airport). Desde Sao Paulo a Porto Seguro tienes varios vuelos diarios con TAM. Te recomendamos que reserves tiempo suficiente para la escala, ya que en Sao Paulo tienes que pasar el control de Pasaportes y Aduanas y te puede llevar bastante tiempo (dos horas como mínimo). PASAPORTE: con una validez mínima de seis meses, a partir de la fecha de llegada a Brasil. VISADO: los españoles no necesitan visado para visitar Brasil como turistas. IDIOMA: el idioma oficial es el portugués. MONEDA: la unidad monetaria brasileña es el real. Te recomendamos comprar reales en el aeropuerto de entrada a Brasil. Durante la ruta recomendada no encontrarás muchas oportunidades de cambiar. ELECTRICIDAD: los enchufes son de dos clavijas planas, tipo americano. Te recomendamos llevar una buena linterna y suficientes pilas nuevas, sobre todo para tu estancia en Caraíva y Abrolhos. SEGURO MÉDICO: es indispensable contratar un seguro medico de asistencia internacional. Si dispones de un seguro médico, revisa la póliza para ver qué cubre. SEGURO DE BUCEO: te recomendamos Scubamedic, www.scubamedic.com, tel.: 935 87 97 34. VACUNAS: son recomendables hepatitis A, tétanos-difteria. y para la profilaxis de la Malaria conviene llevar Resochin. No obstante la mejor medicina para los mosquitos es prevenir su picadura y para esto te recomendamos que lleves Relec Extra Fuerte y que cubras tus brazos y piernas sobre todo a la salida y puesta del sol. Además también se puede usar para la ropa y las mosquiteras un espray llamado Biovectrol. Una vez aplicado dura hasta dos meses y aguanta varios lavados. Para las zonas costeras de Bahía la vacuna de la fiebre amarilla no es necesaria al no ser una zona endémica. Para saber dónde vacunarte puedes consultar al Ministerio de Sanidad y Consumo (www.msc.es). BOTIQUÍN: en este itinerario no siempre tendrás acceso a medicamentos y médicos, por lo que te recomendamos llevar un botiquín con todo lo necesario: termómetro, pinzas, navaja multiusos, repelente de mosquitos, Resochin (profilaxis contra la malaria), antidiarreicos, suero oral hiposódico, antiinflamatorios, analgésicos, un antiséptico, gasas estériles... AGUA: no es recomendable

beber agua del grifo. Encontrarás agua embotellada en todos los puntos del viaje. Brasil es un país caluroso por lo que te recomendamos hidratarte adecuadamente y a menudo. CLIMA: el factor determinante del clima en este área son las masas dominantes de aire que varían según la estación. La época más tranquila, de bonanza en el mar, va de enero a marzo. Las temperaturas oscilan entre 24 y 27 ºC. Se desaconseja totalmente la visita a Abrolhos cuando el pronóstico es viento del sur. La mejor época para la observación de ballenas es entre julio y noviembre, cuando las yubartas buscan aguas cálidas para la reproducción. CÓMO MOVERSE: te recomendamos contratar un guía que te acompañe y que lleve el coche para los desplazamientos. No son caros estos servicios y te darán mucha tranquilidad. Las carreteras no siempre están asfaltadas y en días lluviosos son intransitables y complicadas. Esto es parte del encanto de estos parajes donde no ha llegado el turismo masivo. SEGURIDAD: este itinerario discurre por parajes tranquilos y seguros. En las aldeas hay pescadores y gente muy afable. No obstante te recomendamos el sentido común que siempre ha de acompañar al viajero que quiere ver y tener experiencias mas allá de las rutas turísticas habituales. DÓNDE DORMIR: Caravelas: Hotel Marina Porto Abrolhos, Rua de Baleia, 333, Praia do Grauca 45900-000, Caravelas, Bahia, www.marinaportoabrolhos.com.br. Abrolhos: no hay opciones de hospedaje en las islas de Abrolhos. Durante las excursiones que duran más de un día, duermes en las embarcaciones equipadas para tal fin. Caraiva: Pousada Flor do Mar, Glaucia Andreade, Praia do Caraiva, www.caraiva.tur.br/flordomar. GUÍAS: Klauber Olivera. Portomondo Adventure, klauber@portomondo.com, www.portomondo.com, tel.: 55 (73) 3575 3686 (Bahia), 55 (11) 9966 0018 (Sao Paulo), klauber@portomondo.com, ecoturismo@portomondo.com. AVISTAMIENTO DE BALLENAS Y BUCEO:

Apecatur Expedições, Thomas Bonelli, Rua Rives Scofield 74, Caravelas, tel.:(73) 32971751, www.apecatuexpedicoes.com.br. PARA MÁS INFORMACIÓN: Instituto Brasileño de Turismo, www.braziltour.com. Oficina de Turismo de Brasil en España, 91 503 0687, ebt.es@embratur.gov.br, info.es@embratur.gov.br. Consulado General en Sao Paulo, Av. Bernardino de Campos, 98, 1º andar, 04004 040, São Paulo (SP), cgespsanpablo@correo.mae.es. Instituto Baleia Jubarte, www.baleiajubarte.org.br. El instituto necesita voluntarios para trabajar en el proyecto de dos a cuatro semanas de julio a noviembre. Si desea información sobre el programa de voluntarios dirígete a info@ecovolunteer.org.

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Brasil, una aventura con los cinco sentidos