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FAUNA IBÉRICA

EL HOMBRE DE LOS ANIMALES N o t i c i a del d o c t o r Rodríguez de lo Fuente y de 15 reportajes sobre biología y psicología zootécnico

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ARA llegar a esCe o t r o planeta vivo y palpitante, a este mundo distinto y dJsiante que nosotros hemos empegado a descubrir ahora, no se necesita nave espacial ni equipo astronáutico. Es un mundo sin geografía determinada y, por supuesto, sin cosmografía. Situado entre lo reaJ y lo mágico, entre al sueño y los O]05 abiertos, tiene una me-:cla de franciscanismo profano y de rigor científico, y sus límites y aduanas están inscritos en Fa escala naturaf de fa creación con caracteres perfectamente técnicos, ' Hablamos deí mundo animal, del que es síntesis y ei'emplo la pequeña reserva montada por el doctor Rodrigue; de la Fuente en terrenos de la Casa ds Campo, ¿Es otro mundo el mundo animal? Para muchos, no cabe duda que estS situado 3 distancias enormes^ más tendidas y remotas que las que se miden por añosluz cuando las cifras maternáticas resultan inaprehensibles. Y, sin embargo, para salvar esta distancia, para franquear este abismo^ basta dar un simple paso en el orden de las especies. Y poner en el trance no sólo curiosidad y cerebro^ sino también corazón y humildadEse mundo animal, ese *olro& planeta. Lo tenemos aquí, reducido a una sinopsis, a una muestra, a un ensayo; sintetizado, como en maqueta, como en resumen oieable a mano o a escala de ciencia recreativa. Basta cruzar una cerca metálica y ya estamos en él. Su anfitrión V señor es el doctor Rodríguez de la Fuente, que manda aquf como hombre en compañía del hermano lobo, el hermano lince, el hermano halcón, la hermana águila... Un trozo forestal y con hierba verde de la Casa de Campo, con un amabfe pabellón donde crepita la chimenea en esta mafiana fría y, fuera. una representación del monte libre en cuidada escenografía, como buen sucedáneo del «habitat* natural do estos seres que están colaborando con la ciencia^ seres inferiores en sustancia gris, pero quiíá superiores en instintos y scrntimienios, en leyes decantadas en la pureza de ía creación menos mixtificada por las pasiones humanas. En esfe pequeño zoo, dependiente del Servicio Nadonaf de Pesca Fluvial y Caza, reafiía el doctor Rodríguez de la Fuente un experimento muy notable, un 20

estudio de la fauna ibérica a lo vivo. Nada de laboratorio ni de especulaciones abstractas. Aquf todo se desarrolla por ia vía pragmática y en directo. El doctor tiene una teoría respecto a su media docena de lobos (por ahora, puesto que la manada aumentará en el f u t u r o ) capturados en su madriguera nativa poco después de nacer y criados aquí: los lobos, en su legislación e&crita con fuego eterno en sus mentes puras, le tienen a él por un

individuo *alfa», mientras que el lobo mas adelaniado y próximo es Individuo Kbeta», ef siguiente en la línea descendente de valores, es un «gamma»* y asi affabeio griego abai'o. Los lobos sólo establecen esta diferencia jerárquica; no hacen ninguna otra de tipo biológico o íSDciat>, por Bfemplo. Pero esta es otra historia. Una historia -—o historias— que ustedes leerán en BLANCO Y NEGRO y conocerán plástica-

Hp aquí al doctor De la Fuente en un momento del trabajo tenaz que le ha permitido descubrir la verdadera ^ida de íoa animaLe;) iitiis salvajes de la fauna española. Para folocrafiar o tilmar a los aniín^iles monUroces se precisan los cunocLmicntos del tiiolaco y los agudos instinto* del caiador. Pero eo este deporte j a m á s se da muerte a la pieza: al eonlrario. se le da nueva vida.


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La pacienda del devorar su presa. prale^da por la intimidad de su

fotúgrafo ha tenido su premio. La cimara ba sorpi*t'i"JJdo en d carrizal a un lince ibérico a punto de Esta t s . quiíá. la fiera más bcíla y desconocida de Europa, tan escasa, por otra parle, qut está rigarosamente tey. Las portentosas facultades del tinee para la caza, sus lüctias para la defensa de su territorio, la vida, han sido descubiertas por Cl autor de Jos reportajes que empezaremos a publicar seguidamente.

merite a través de una colección fotográfica sensacional- Antes presentemos a su autor y protagonista. Hay que retroceder hasta un pueblo castellano, maps arriba, donde un niño, hijo del notario de Poza de la SaL mira con ojos absorros al cielo. El Municipio hurgóles de Po?a de la Sal lo mismo hubiera p o dido apellidarse del mármol o del hierro, porque de los iras productos hay minas allí. Pero al hijo del notario no le interesan las minas, que implican sugestiones subrerráneas: le interesa el cielo abierto y del cielo sus ingrávidos, ligeros, señoriales habitantes, i-os pájaros de Burgos, de Castilla, tienen un ancho, limpio y rotundo circo cósmico para divertirse y vivir, volar y morir. Este es el pequeño Félix Rodríguez de la fuente, que desde luego no seguirá los pasos profesionales de su padre. Eso SB ve venir- Al pequeño le rienra y atrae la exploración de lo que alienta en su torno. Eí paisaje y la vida que bulle en él. El amor a la naturaleza es el prólogo, la escuela de su vocación de biólogo. Acompaña a los legendarios cazadores furtivos y a los sobrios pastores del

alto páramo, que le cuentan las primeras historias de lobos. Y en la época del paso de las aves emigrantes, su gran espectáculo está en la inmensa parcela de espacio azul, poblada de formaciones aladas que explican la lección más original de geometría aérea.

LA TARJETA DE VISITA DEL CAZADOR DEL AIRE Y un dTa un suceso extraordinario. Un páiaro fornido y exíraño enfila corno un cohete a una de las aves en viaje. El ave cae al suefo herida y palpitante. Sobre ella planea el pájaro agrei¡or en son de conquista. El hijo del notario acaba de conocer af halcón en su circunstancia más flpasionantHH con una extraordinaria tárjela de visita: en acción de caza. Es decir, de vida plena y de lucha por elfa. Aquel episodio habría de signar y condicionar B) porvenir de Félix Rodríguez de la Fuente aun antei de comenzar el bachilléralo. Porque había que estudiar al cumplir la edad docente. El Ins1

lííuto le esperaba. Y luego había que seguir estudiando. Como los textos de Derecho, fos protocolos notariales y el amblenie de despacho le repelían, y, en cambio, le imantaba el misterio de la vida frente a frente, entró en las aulas de una Facuitad de Medicina, la de Valladolid. Se hizo médico y especialista en esicjmahologíe. Incluso montó clínica y empezó a ejercer. Pero como aquellos bodegueros cubanos emigrantes, que un día asaltan el mostrador» y se hacen escritores, o grandes almacenistas, o hacendados de ingenio, o pintores, o presidentes de Jíepública ultramarina, él saltó sobre la bata clínica y la vitrina de plateado instrumental quirúrgico para ir a descender en su mundo, el que amaba y sonaba. Dejó atrás todo: carrera y cualquier consideración familiar y económica que se le planteara. D¡o el gran paso de su vida y cruzó la frontera de su vocación. Ya había aprovechdo bien fas vacaciones durante su época de estudiante. Los ratos libres los empleó en estudiar la fauna de Castilla la Vieja Hizo amistad fti


con quien había de ser eminente ornitólogo, José Antonio Valverde, que también empezaba a tirar por su calle. Y cada loco con su tema: todavía era un niño cuando se hizo hermano del halcón, lo buscó en su medio natural, lo estudió y comprendió en su biotopo particular, le adoptó y, por f i n , le hizo alumno suyo, adiestrándole en el arte de la cetrería, que no se practicaba en España desde 1860.

LOS TIEMPOS DEL HALCÓN CON CLIMA DEL SIGLO X X

Durante un descanso en el rodaje de «El maravilloso mundo de los pájaros», su director cambia impresiones con los operadores, junto al águila real «Amaya», próxima protagonista de una secuencia en la película que prepara el doctor Rodríguez de la Fuente, que llevará por sugerente título «El rey de los lobos».

Félix Rodríguez de la Fuente hubiera sido feliz, acaso, naciendo en un castillo en pleno medievo. Pero como eso no tenía remedio y había que aceptar las cosas como habían venido, se propuso no ser desgraciado soñando imposibles, pero sin matar su sueño. O sea, vivir en su época y en sus circunstancias, actualizando la i'lusión que tenía anclada en el pasado. Volver a los buenos tiempos del' halcón y del azor con clima del siglo X X y por extensión acercarse cada vez más al tentador meridiano de la fauna de su país, insuficientemente tratada y divulgada, a su juicio. Su destino estaba echado. Los conocimientos obtenidos en las aulas universitarias los seleccionó y aplicó a su nuevo andar. Profundizó en la biología y amplió sus estudios psicológicos en s.e-

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Muestrarío de premios obtenidos por «El maravillosü mundo de los pájaros» en el IV Certamen de Cine y TV. para niños, en Gijón: galardón a la película que expresara mejor los valores de la naturaleza. Oso Pardo y Arquero de bronce. 22

El doctor pared de águilas y obligado

De la Fuente desciende de una «cordada» por la un cantil. Para llegar hasta los nidos de las los halcones peregrinos, el biólogo se ha visto a realizar arriesgadas y peligrosas ascensiones.


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RESUCITA EL ARTE CETRERO. NO PRACTICADO EN ESPAÑA DESDE 1860 rias prospecciones d e n t r o del m u n d o a n j m a L La base quedaba f i j a d a , ¿ C u í f es ía proFesJón nueva del e n l í guo médico, tJef e^t m é d i c o de personas? Es d i f í c i í d a r u n a respuesta exacta. Este

hombre^ q u e aún no ha cruzado la f r o n tera d e los c u a r e n i a , es hoy c o n o c i d í s i m o c o m o n p r o f c s i o n a l s Gn una m a t e r i a decusada: la «animaüa:». Las gentes le c o n o c e n p o r l o q u e h a n d i c h o de él lo^

p e r i ó d i c o s ; han leído cosas suyas en revistas profesionales y no profttsionaíes; le han visro y oído, en f i n , en ia pequeña pantalla de sus comedores y i a f a í familJares, Y saben q u e es u n h o m b r e

LOS lubos «Sibilai- y *'RemO'- comen en la mano de su dneño como mansos perritos. Fueron capturado* rtclén nacidos en los montea úe] Bierzci- Ahora tienen dos añoa y forman p a r t e tle }a munuiia que c o m í v e con et doctor De U Fuente. El oalu ralis la ha logrado penetrar en el hermético rnundo del lobo. La m a n a d a le ha acatado como Jeíe. La nobleza üel «hermano lobo» s e Ofrece a n u e s t r o s ojos, destruyendo la le^-enda negra de estos animales tan perseguidos.

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EL HOMBRE QUE HABLA CON LOBOS. LINCES, AZORES Y ÁGUILAS cjofl entiende mucho de los mistenos de IB Naturaleza y que llene a fos animales por aeres ímporlantfsímos, que forman parle de la acrualidad más humana. El doctor Rodríguez de la Fuenle lleva una exisrencia fascinanie. Ha logrado Ü\QO que se acerca bastante a la felícjdod: vivir de %u vocación sin echar de menos los ingresos de su carrera abandonada. Es no soto el Cetrero Mayor de España ( u n título más sabroso y sugerente que el asépíico de ¡efe: ¡efe de la Estación de Cetrería de Pesca Fluvial y Caza, dependiente def Ministerio de Agricultura, con sede en Madrid e insialacjones en fa Casa de Campo), sino también y además un biólogo zootécnico y un ornitólogo de consideración internacional con varios libros publicados, muchos artículos^ miembro activo y de honor de sociedades especializadas nacionales y extranjeras, viajero incansable en cometidos técnicos y conferenciante dentro y fuera de España, Su título lo confirmó an Congresos mundiales y especialmente en el de Caen de 1963, donde presentó un estudio de gran alcance científico, basado en la observación de quince parejas de halcones durante diez años.

<{DURANDAL», ESTRELLA DE UN CONGRESO DE CETRERÍA Esta publicación fue decisiva para conseguir la protección absoluta a todas las aves de presa en España mediante la oportuna ley. En las primeras jornadas de cetrería española logra un doble éxito: como organizador y como maestro de «¡Durendal»* su halcón •estrella», protagonista y triunfador del Congreso. Su conocimiento de la halconerfa lo amplió en Arabia, donde los ísbeks» V los nómadas le descubrieron sus preciosos secretos. En comunicación y enlace con científicos de Europa y América estudia la psicozoolcgía aplicada, mediante la experiencia de criar una manada de lobos desdo la lactancia. Esta experiencia —en pleno desarrollo actualmente— consiste en observar todas las reacciones psíquicas de los montaraces animales por el «proceso de impregnación creadora», según ía escuela de Konrad Loren;, Y salta al campo de la cinematografía- Primero con un estupendo coriometraje: «Señores del espacio*. Ahora con una película larga: «El maravilloso mundo de los pájaros», multipremiada en el Festival Internacional de Gijón. Con ella ingresa pisando fuerte en el olímpo enc^antado en el que Walt Disney es el gran maes24

tro, íEÍ maravilloso mundo de los pájaros» es una pelícuta definitiva. Sus setenta y tantos minutos de proyección transcurren veloces y cuando la palabra *fime corla el diálogo del espectador con la pantalla, se siente la gran decepción invertida de que aquello haya terminado. Este es el hombre. El autor de una sugestiva y alrayente serie de reportajes con espléndidas fotografías en color que publicará BLANCO Y f^EGRO. Los protagonistas ^erán el lobo, el halcór,, el águila, el azor, el lince. Su vida, sus relaciones, sus cosas, sus curiosidades, su •mentalidad», sus penas, sus alegrías, sus amores, sus grandezas y sus limita^ ciones. Una gran vgniana abierta hacía la Naturaleza y sus pobladores animalesEste es el hombre. El que vemos ahora entrar en la amplia jaula de una pareja de lobos, jugar con ellos como si fueran perritos falderos —incluso más mansos, amables, cariñosos, hasta diríamos sonrientes que cualquier can domastico, mimado y caprichoso—, y hablar con los linces, y dialogar con las águilas y los halconesEstudio y protección de la fauna ibérica: esa es la misión, ta carrera del doctor Rodrigue; de la Fuente, Acercarnos a ese otro mundo animal, su mensaje La tierna existancia, la terrible lucha por la vida en el gran escenario de la Natura!e¡a. El instinto de la libertad, de defensa, da ataque. La solidaridad de especie. El asesinato por obligación vital. La protección del más débil. Los benefactores del hombre al suprimir en su favor ía fauna dañina y perjudicial. Quince reportajes en cofor- Escritos con rigor científico, amenidad, soltura y delectación. Un sesgo hacia temas poco o nulamente tratados de cara al gran público. La noticia y la información del mundo de tos animales, tan desdoblado en el nuestro, tan interpendiente y, sin embargo, tan remoto por deficiencia divulgadora. Estamos seguros que la serle del doctor Rodríguez de la Fuente hará época en los anales de esta revista-

X a ticnda-escondilc es imprescindible para observar óv cerca y fotografiar a las aves de presii. La diminuía garita de lena se va acercando pauiatinamcnte ai nido para que los pájaros se acOS' lumbren a su presencia- Cuando se cons i ^ e instalarla en su cmpl^T^micnto definitivo. eJ fotúfirafo ha de entrar en ella antea de amanecer y no puede ahan* donarla hasta quf cierre la noche. El calor, el frío, la sed y Ea Inmovilidad que ha de soportar el sufrido ornílólogo exige para este género de caía fotográfica un alto espíritu deportivo.

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El macho del ápiíta catrada acabaí d e posarse en el nido. Sin sorpresa vuelve íu cabeza al m i d o del «clic" va familiar de La c á m a r a tolo^ráflea. Todo cuanto ocurra en >ni alta casa solariega quedará fiel y riRu rosamente r e ^ s t r a d o .

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El Ceírpro Mayor de España lanza a su halcón estrella irDurandal". en su vuelo Iríuníal en las primpras jornadas InteniaclonalCf» rio CetTcria. el arle que llem^ Lantas p:l£ina>i de La hi^floHa de Kspaña con sus a n ^ d o t a » .

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Fauna Iberica.El hombre de los animales.Blanco y Negro.25.03.1967