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3.6. La Ruta infernal Pto. Montt – Pta. Arenas, accidentes aéreos en el sur de Chile Una Hermosa Ruta Infernal Iván Siminic "Esa frase –que pudiera parecer contradictoria a primera vista– me la dijo un antiguo y experimentado piloto que lucía sus tradicionales Ray-Ban y una ajada chaqueta de cuero generosa en parches de unidades militares del mundo, mientras montábamos en un descascarado bimotor saliendo de Balmaceda en dirección a Puerto Montt. El hombre hablaba con conocimiento de causa: ciertamente lo que veíamos abajo era paradisíaco, pero peligroso en potencia. Con un clima habitualmente malo y –mucho peor que eso– rápidamente cambiante, no hay plan de vuelo que resista ante los caprichos de una naturaleza a la que la seguridad aérea le importa un soberano comino. Y lamentablemente muchos compatriotas lo han averiguado en carne propia, con no siempre felices resultados, pues tras la historia pormenorizada de cada uno de los accidentes aéreos que han ocurrido en nuestro país suele existir un profundo y las más de las veces interminable drama para víctimas, familiares y, por qué no decirlo, instituciones relacionadas con la aviación". Si bien el hecho de determinar y establecer las causas detrás de los accidentes de nuestra aviación civil corresponde sólo a la voz autorizada de la Dirección General de Aeronáutica, bien podemos nosotros dar un vistazo de carácter histórico a algunos de los más impactantes de ellos ocurridos en el sur de nuestro Chile, aunque sea sólo a nivel de recuento y sin más ánimo que recordar a quienes dieron sus vidas en vuelos que nunca llegaron a su destino o que terminaron de mala forma, y en ningún caso para sistematizar u homologar los motivos técnicos y humanos que estuvieron detrás de cada uno de estos luctuosos hechos. Si bien en Chile el primer vuelo de un avión se produjo el 21 de agosto de 1910 en un entonces terreno agrícola de Santiago (en el cual hoy abundan los edificios de departamentos y sólo un monolito recuerda la hazaña), que esas ingeniosas máquinas voladoras y sus intrépidos pilotos se aventuraran un poco más al sur o más al norte del país fue un lento proceso que gran parte de las veces costó sangre, sudor y lágrimas. A la carencia de aviones lo suficientemente poderosos o siquiera confiables con los cuales emprender esos arriesgados periplos, definitivamente uno de los factores más serios a considerar por los planificadores de entonces –aparte de la inexistencia de vías conocidas, pistas aptas, ayudas a la navegación y pilotos experimentados– lo constituyó la meteorología, ya dura e inhóspita para la vida, peor para aventuras aladas cuyo destino era incierto. Y en eso radicó gran parte del valor de los pioneros locales, civiles y militares. En lo que se refiere en la exploración aérea hacia el sur chileno, los esfuerzos del mando militar de la época por abrir una vía aérea –primero hasta Aysén y luego hasta Punta Arenas– dieron frutos concretos hacia 1929, cuando en Puerto Montt se creó la Escuadrilla de Anfibios N° 1 (actual Grupo de Aviación N° 5) dotada de aparatos Vickers Vedette encargados de las exploraciones locales de rigor. Poco después se inauguró el servicio aéreo entre la capital y Puerto Montt utilizándose trimotores Junkers R.42, también militares. Las primeras víctimas fatales de estas misiones resultaron ser los aviadores Aníbal Vidal Silva y Alfredo Román Garay, muertos cuando el Vedette N° 5 de la Línea Experimental a Aysén que tripulaban fue virtualmente lanzado al mar cuando vientos huracanados lo bajaron desde unos 500 metros de altura mientras se encontraba cerca de la isla Santa Elena; el avión se hundió a la salida del estuario Aysén, zona permanentemente barrida por temporales y cubierta por bancos de neblina. Este penoso hecho ocurrió el 23 de enero de 1930. Tres días después, el creador de la Fuerza Aérea Nacional, comandante Arturo Merino Benítez, se arriesgaría bastante en un vuelo desde Puerto Montt hasta Punta Arenas en el Junkers R.42 matrícula J6, en un viaje muy circunstanciado debido precisamente a las pésimas condiciones climáticas, y que terminaría con el avión hundido en aguas del Estrecho de Magallanes el 7 de febrero de ese mismo año, luego de haber llegado exitosamente al muelle de Punta Arenas, el que desde entonces sería conocido como “el accidente de Agua Fresca”. En el mismo sentido, el 2 de junio de 1937 el Sikorsky S-43 N° 2 llamado Chiloé, de la Línea Experimental Puerto Montt-Magallanes (de la FACh), zozobraría en Hualaihue, cerca de Ancud, víctima de un temporal insoportable, causando la muerte de los cuatro aviadores militares tripulantes. Este fue el primer accidente de un avión de pasajeros en la ruta austral. *** Puede usted continuar leyendo a cerca de este tema en el excelente blog "EL Observador Aeronaútico", de don Iván Siminic en: www.ivansiminic.blogspot.co.at/2005/05/accidentes-areos-en-el-sur-de-chile.html, sobre los accidentes aéreos en el sur de Chile, y también una serie de temas aeronaúticos históricos de Chile.

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"Chile, Catástrofes y Tragedias 2012, Vol. II, Transporte, Minería y Delincuencia"  
"Chile, Catástrofes y Tragedias 2012, Vol. II, Transporte, Minería y Delincuencia"  

Vol. II, catástrofes y tragedias referidas a temas de transporte, minería y delincuencia el año 2012

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