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MINI AUTO BIOGRAFÍAS DE LIPEÑOS ILUSTRES


Ilustraci贸n de portada CARMEN NAVAJAS


MINI AUTO BIOGRAFÍAS DE LIPEÑOS ILUSTRES


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CONSIGNA DEL DOMINGO 23 / FEB / 2014

QUIÉN SOS, QUÉ HACÉS, EN QUÉ ANDÁS. Considerando que han habido ingresos en las últimas semanas y que los añejos tampoco sabemos tanto de los demás, los coadmins pensamos en invitarlos a redactar una MINI BIOGRAFÍA (con acento en mini). ESTILO: Pueden redactarla con: • Tono político • Tono stand up comedy • Tono carta comercial • Tono relato deportivo • Tono noticia del diario argentino Crónica (o cualquier otro amarillista de tu país) Por supuesto, pueden agregar cualquier otro tono que se les ocurra, pero tiene que tener uno. ACLARACION: NO esperamos TODO tu pasado. Tampoco lindísimas frases elípticas que no nos cuenten nada de vos. Sino un texto que nos permita conocernos y saber quién sós, qué haces hoy. Les recordamos que este grupo es CERRADO y que sólo leen lo que se publica aquéllos que participan de LIPE.

Silvina Scheiner

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Caro Barba

Soy rebelde de todo aquello que no me gusta y me disgusta. Soy especial ya que tanto han insistido en que lo sea. Rara y a mucha honra si es que serlo me diferencia de lo que está de moda, de las barbies y de aquello a lo que no quiero parecerme ni un sólo día. Soy amor y paz ¡¡¡siempre que no me despeinen!! Madre de tres varones por instinto, vocación y pasión. Empática hasta el cansancio del que siempre me vuelvo a levantar. Soy utópica e insoportablemente sensible hasta cuando veo una mariposa. Cazadora de frases sin remedio. Poetisa de nacimiento y también petisa y me gusta (se ve lindo desde acá abajo). También soy actriz, bailarina, escritora, cantante, dibujante y algunas otras por adopción. Soy maestra jardinera, el título real es profesora de nivel inicial y en mi trabajo soy todo lo que quiero ser: madre, abuela, amiga, niña, psicóloga de adultos, artista en todas sus formas y ojos que no se cierran (con chicos no se puede pestañear). Soy feliz cuando se puede (cambiemos el modelo de la felicidad porque es "muy alto" y se hace difícil llegar). No me gustan los ruidos fuertes ni los gritos, ni el sonido de los celulares en salas de espera o reuniones de trabajo, ni los periodistas que se hacen los graciosos en los noticieros de la noche (necesitaba decir esto hace rato) Soy estructurada en el desayuno con mi té con leche y mis tostadas aunque tenga en la heladera mi torta favorita. Las sorpresas me encantan como cuando tenía 5 años y preparar regalos para alguien que quiero me llena de adrenalina. Tengo la enorme capacidad de reírme de mi misma, con los otros y nunca jamás de los otros. No me gustan los chistes porque no me causan gracia... pero puedo llegar a reírme todo un día de un "tropezón" siempre que no sea "caída"...y en general de las cosas que me pasan (después que pasó la tormenta), reírme con mis hijos cuando me dicen: "sólo a vos te pasan esas cosas". Soy de libra (el signito de la balanza) pero no se qué pasa que nunca se detiene en el punto del equilibrio. Soy mi abuela en cada pedacito de mí (y qué feliz me hace eso). Soy mi hijo Nacho en su rebeldía y convicciones. Mi hijo Aitor en su sensibilidad y compañerismo. Mi hijo Felipe, en su empatía y creatividad. Soy un poco cada una de mis amigas y soy los cuadros que pinto y cada uno de mis escritos.

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Liliana Goijman

Mi nombre es Liliana Beatriz Goijman. Soy una mujer que ha pasado los… (sin cuenta) y noto que día a día, mis gustos cambian, como le pasa a la mayor parte de los humanos... pero ahora me doy cuenta. Hasta aquí, viví, sin saber muy bien hacia dónde iba, tratando de agradar y conformar a mucha gente... fue un trabajo arduo que, a pesar de quitarme mucha energía, me aportó cierta sabiduría a la hora de elegir mis prioridades para los próximos quién sabe cuántos años. Me siento con ansias de devorar lo bello de la vida, mirar y sentir lo que me rodea, intentar caminos nuevos y me atrae todo lo relacionado con las "relaciones humanas". Me gusta el arte, en todas sus expresiones y los artistas, seres, que en su mayoría, no saben o no pueden mensurar su valía. Estos años, me he sentido inclinada a participar, indagar y estudiar en cuestiones sociopolíticas, para tratar de entender la sociedad en la que vivo y la manera en que de mi participación depende mi futuro. En eso ando... Les dejo un pensamiento que me dio risa... pero me dejó pensando: un amigo de facebook, posteaba una frase, no sé de qué autor, pero decía algo así como..."el día en que te preocupes más por el dinero que por el amor...ese día habrás madurado".

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María Guerra Alves

Nací el 19 de mayo de 1966, en la bellísima e incomparable ciudad de La Plata. Hija única de padre portugués y madre argentina, pasé una infancia sin lujos en lo material, pero totalmente rica en afectos y valores. Mis hermanos, como dice San Francisco de Asís, eran los animalitos que cuidábamos en mi casa, con toda la atención y cariño que ellos merecen. A los catorce años desistí de mi carrera de Veterinaria, por desmayarme ante relatos sobre algún problema de salud humano, entonces decidí ser docente. Aquí estoy, treinta y tres años después, orgullosa de mi profesión. Doy clases de apoyo para alumnos primarios y secundarios, en mi domicilio. Mis roles, en la actualidad, son el de hija de octagenarios, el de madre de un adolescente de casi diecisiete años, a punto de ser emancipado, y el de profe. Y, por supuesto, el de madre adoptiva de cuatro felinos. Para terminar les diré, que como buena taurina, me caracterizan la paciencia y la perseverancia. ¿Proyectos? Muchos. Pero eso ya no es parte de la consigna.

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Jorge Pailhé

Yo nací un domingo al mediodía, o sea que no debiera sorprender a nadie mi predilección por el asado y los ravioles. Era marzo, 13, de 1960. Es más, cuando Fito Páez escribió "Del 63" (porque nació el 13 de marzo, pero 1963) me pregunté por qué yo, si le llevaba tres años de ventaja no se me había ocurrido antes escribir "Del 60". Después me respondí que, definitivamente, no lo hice porque lo único que habría ganado era ser una estrella de las guías de autotransporte. Mi madre había soportado un verano muy caluroso y un embarazo difícil, pero después que yo nací tuvo que soportarme como 25 veranos más. Mi paso por las aulas no será recordado por nadie, y menos por mí, que después de los 50 no me acuerdo de nada. Tengo más o menos una imagen guardada: un pibe flaco y con muchos granitos en la cara con un rollito de papel en la mano, apretado en las tetas de una señora enoooorme que decía que era la rectora. A los 23 años me estrené como ciudadano y voté a Raúl Alfonsín. Lo amaba, y tuve la suerte de hacer un par de viajes al exterior con él como periodista. Después, mientras se desarrollaba su gobierno, fui pensando que no era para tanto, que un poco me estaba decepcionando. Después directamente pensé que me había decepcionado del todo. Después, con el ejemplo público de moral y ética de otros presidentes pensé que no era para tanto, que el tipo había tenido gestos impresionantes. Ahora, que el quía se murió, lo volví a amar y añorar, como figura imprescindible de esta democracia siempre difícil y carente de ejemplos de ética. Soy periodista de raza (por favor, no caer en chistes fáciles del tipo "caballar", etc.). Después de los 40, y ya con 20 años de experiencia, me presentaba ante los pibes como un "viejo periodista": los deslumbraba con mis anécdotas y mis historias de vida; mis entrevistas y viajes. Ahora los pibes me consideran un "periodista viejo" y no les puedo contar nada porque no me dan bola, y tampoco me acuerdo. Soy un tipo que vive feliz con su mujer, tres hijos, perra, gata y tortuga. El nene (27) ya vive solo; las nenas (24 y 17) viven en casa pero tienen a los novios haciéndoles marca a presión en toda la cancha. Hablando de cancha, soy de Independiente: o sea, hincha orgulloso por el pasado y sufrido por el presente.

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Escribo guiones por gusto, no porque me guste, sino porque a nadie le interesan. Si no les interesa, mucho menos los contratan, no sé si me explico... Pero bueno, eso es todo... a propósito, ¿quién es usté? ¿Por qué me pregunta todo esto?

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Diego Scarpati

1. Diego (Diegó-T) 2. Redacto, filmo, flasheo. 3. A pie o en bondi, no hay presupuesto para auto. 4. Listo, lo bueno, si breve, dos veces bueno. 5. No sé si es bueno, pero sí breve.

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Cecilia Gómez Nale

RESUMEN CV Cecilia Inés Gómez Nale Buenos Aires, 11 de abril de 1967 Mujer. Amiga. Amante. Mamá de dos. Estudios: -1969-1971: “La escuelita”. Jardín de Infantes. -1972-1975: NEA, Nueva Escuela Argentina 2000. Primaria. -1975-1979: Escuela N°3 Esteban Echeverría. Primaria. (Allí conoce a Horacio Petre). -1980-1985: CNBA, Colegio Nacional de Buenos Aires. (Allí conoce a Daniela Acher). -1986-1988: UBA Facultad de Veterinaria. (Inconcluso). -1989-1992: Instituto Superior en Lenguas Vivas Juan Ramón Fernández. Traductorado de Francés. -1989-1993: Alliance Française de Buenos Aires. Traducción Literaria. Interpretariado. -1989-1991: Conet-Goethe Institut. Profesorado de Alemán técnico (Inconcluso). Trabajos: -1987-1990: Instructora de esquí alpino. Cerro Catedral, Bariloche, Río Negro, Arg. Scuola de sci Livigno, Lombardia, Italia. Valle Nevado, Chile. Grau Roig-Pas de la Casa, Andorra. -1991-1993: Inmobiliaria. -1993-1994: RRPP Restaurant Como. -1995-2000: Metlife Seguros. Red Comercial. Capacitación. -1999- presente: Mamá. -2002-2012: Diseño, fabricación y comercialización de trajes de baño para Nale Diseños. -2011-2012: Metlife Seguros. Capacitación. -2012- presente: Administración agraria. Música: 2002- presente: Cantante. (Allí conoce a Sanchu de Raedemaeker ). Deportes: Esquí alpino. Squash.

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Amores: 1982-1998: Novios varios. 1998-2009: Casada con el padre de sus hijas. 1999: Nace Clara. 2002: Nace Julia. 2011-presente: Conoce a su amorcito. Idas Reintentando con el fulano.

y

vueltas

varias.

Hobbies: Escritura. Pintura de brocha gorda y rodillo. Cocina. Orden casero compulsivo. Jardinería (reciente). Acerca de mí: Hiperactiva y a la vez, dormilona. Deportista y simultáneamente, pachorrienta. Hago culto de la amistad, y sin embargo necesito mis momentos de soledad. Familiera. Canto en una banda de blues y jazz, pero raramente escucho música, como no sea del género y como forma de estudio. Cantante preferida: Ella Fitzgerald. Fan de The Beatles. No miro TV. Playa en verano; montaña en invierno. Me gustan las noches estrelladas y los días de lluvia. Adoratriz de la luna. Poco llorona y de carcajada espontánea. Me gusta trabajar en equipo y justo ahora que aprendí a estar sola y disfrutarlo, reaparece el hombre al que amé locamente para reencontrarnos desde un lugar más maduro y sereno (espero).

DUAL1 Cercana y remota. Difícil saber cuándo estoy o en qué momento comenzó mi partida. De a ratos presente, y de a otros, lejana. Mi cuerpo, mi cara o mis gestos parecen quedarse, pero mi alma viajera recorre paisajes en los que aterrizo tardía. Cuesta darse cuenta. Sólo lo comprendo cuando al girarme veo la marca del sendero andado y ya no puedo dar la vuelta. Si eso produce sorpresa ajena, aún mayor es la propia. No hay retorno, aunque lo hubiera.

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Estaba convencida de que tenía un texto del estilo petriano para esta consigna subido a mis notas de FB y busqué para compartirlo, porque surgen cosas de mí tan absurdas - para algunos - como que mi olor favorito es el del aliento de un cachorro. Pero no lo encontré. Sin embargo, encontré este otro que sí tenía publicado en mis notas. Y como veo que varios vamos por el bis, acá lo comparto.

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Ansiosa y serena. La vida por bebérmela de un sorbo; los “ya” cuando siquiera son “todavía”, o aun cuando ni ser debieran. ¿Cuál es el apuro? ¿Y cuándo la importancia se convierte en urgencia? Y la cadencia de la voz engaña o acierta, o se hace eco de las pulsaciones que se aquietan cuando la tranquilidad acaricia el alma. Pasional y fría. Todo al todo o tan sólo hielo como respuesta. Energía permanente que no precisa de combustible para las empresas; la acción me define cuando de hacer se trata y todo es posible, aun exhausta. Fuego en el sentimiento hasta que el estímulo se acaba y las brasas se cristalizan y ya no queman por calor, sino de escarcha. Sobreviene la distancia, insalvable. Verborrágica y silente. Las palabras abundan, desbordan, marean. Me asaltan y me ruegan hablarlas, escribirlas o cantarlas. A veces, gritarlas. Entonces, el silencio se impone, se hace lugar y me calla. Bendito silencio. Tan necesario como escaso. Emocional y racional. Emoción y razón luchando por imponerse la una a la otra, ignorando que el trabajo en equipo es el que más produce, desatenta al beneficio de las armonías y que se requiere de ambas en las proporciones justas, que todo se compensa. Aguerrida y vulnerable. Contemporizando porque la confrontación no es mi fuerte; me sorprende la sorpresa. Nunca espero el ataque y tampoco lo uso como defensa. Mi única arma es el sarcasmo y no es más que un alarido de dolor, la punzada que me atraviesa, la estocada final. Me rearmo en el desarme, me fortalezco en una trinchera infranqueable que no esconde otra cosa que la vulnerabilidad extrema y el humor es la única salida cuando perdí las batallas y la guerra. Exigente y permisiva. ¿Por qué no medir a todos con la misma vara, incluso a mí misma? Pareciera no haber margen para mis errores, pero sí para las excusas ajenas, justificando lo injustificable, comprendiendo lo incomprensible. Admitiendo en el otro lo inadmisible, siempre abriendo puertas mientras me encierro con mil cerrojos. Para mí no hay permisos, solo reglas. Y como única manifestación el enojo, que no es otra cosa que llanto de lágrima seca. Contradictoria, y quizás por eso, auténtica.

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Liliana Lewinski

CUADERNO DE TERRENO ETNOLÓGICO Entrevista de Liliana Lewinski, nacida en Buenos Aires en 1947 (66 años), de padres polacos judíos. P: ¿Qué hacés ahora? R: Si está de acuerdo nos ustedeamos, porque cuando me fui de la Argentina todo el mundo no se tuteaba. P: ¿Cuándo fue? R: En 1979. Fui a hacer el doctorado de historia colonial en Nueva York. P: ¿Te fuiste por los estudios? R: Quería avanzar en la investigación sin tener que trabajar en 3 lugares diferentes de lunes a lunes. Estaba harta de la vida terrible... No quiero hablar de eso ahora... Yo leía el Time y contaba a los amigos que el feminismo... Y me contestaban que eso no existía... Años antes me habían dicho que la cibernética no existía... Pero, por favor, nos tratamos de usted? P: De acuerdo. ¿Y hoy? R: Acabo de jubilarme en Francia pero sigo haciendo mis investigaciones de historia y etnología de los mercados bolivianos. Decidí dejar la escritura académica para transmitir lo que aprendí y comprendí de las cholas bolivianas... en forma de cuento o de novela. P: ¿Por qué? R: Porque nada de lo que sé es imprescindible para mis colegas pero creo que puede servirle a los demás. P: ¿El tema? R: Sobre todo las relaciones grupales y familiares. P: ¿Y su familia? R: Desencantada de la mía, que fue enorme y que fue todo para mí... en mi infancia y juventud. Hoy mi familia es mi hermana, algunas primas.

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P: ¿No formó pareja? R: Ah... ese modismo psicoporteño... vivo y no vivo con mi compañera de hace ya casi 32 años y dos perras peludas P: Me dijo en París… R: Bueno, allí está mi bulincito para el trabajo y el departamento con mi amiga y las perras en un pueblo cerca de Ginebra. P: ¿No era Berlín? R: Sí, también… P: ¿Y Oruro? R: Ahora voy mucho menos. P: No volvió a Buenos Aires... R: Sí, a menudo en los últimos 20 años. P: ¿Entonces es una ciudadana del mundo? R: El concepto me parece ridículo. Soy una nómada, como los hebreos, mis antepasados. Lej leja le dice el Eterno a Abraham, va hacia interior de ti mismo, quizá sin rumbo, pero con un destino final.

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María Gabriela Failletaz

LEGAJO Apellido y nombres: Failletaz, Maria Gabriela. Fecha y lugar de nacimiento: 21 de octubre de 1965. Buenos Aires, Argentina. Vive en: Lomas de Zamora (desde el segundo día de vida). Estudios inicial, primarios y secundarios: Colegio de monjas (inmaculadas). Actividades destacadas: portarse un poco peor que las demás, ser la chistosa de la clase, la charlatana, la gritona, la que canta, baila y escribe "cosas" de amor, para sí y para otras (refiere). Actividades extraescolares: danzas clásicas de 8 a 11 años con intento fallido de entrar en el Teatro Colón, gimnasia deportiva, coro municipal de 14 a 16 , canto lírico de 15 a 18 y de 23 a 25 , guitarra 5 min (demasiado metódico y disciplinado para mi "nube de pedos" (aclara). Títulos: (docentes) Maestra Normal Superior, elegida tras disgusto dado a los padres al anunciar que no estudiaría al salir del secundario, por no saber qué (desbole en la cabeza). Trabajo realizado en una boutique con consecuente episodio de tendinitis en pie izquierdo como forma de alarma... (mejor estudio algo y me dejo de joder). Profesora de danzas tradicionales argentinas e instrumentos regionales (con el fin de dirigir la actividad docente hacia el gusto personal del boludeo de cazar la guitarrita todo el día, la pasión por la canción popular y la afición por la salsa y merengue en las noches porteñas). Perfeccionamiento en Ballet folklórico. Teatro vocacional. Viajes: aventureros espontáneos y/o planeados hacia diferentes rincones en busca de experiencias socio culturales y artísticas. Fonoaudióloga (como cierre cientificista y más sistemático de la actividad vocal, gusto por la medicina y asignatura pendiente desde lo psicológico como crecimiento personal).

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Nota aparte: Tengo culminado Masters en Casarse por mandato social, Sexualidad aplicada a diversidad de relaciones interpersonales en estos tiempos difíciles y postgrado en Maternidad (cursando). Estudios actuales: concurso directivo escuela primaria, continúa... Trabajo actual: profe de danzas y música en escuelas estatales del distrito de Lomas de Zamora, zona periférica. Estado civil : separada. Hijos: 2 ( divinos). Situación amorosa: incierta...

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Betina Lubochiner

A quien corresponda: Respondiendo a vuestro anuncio solicitando persona activa con gran historial de vida, con ganas de compartir sus anécdotas y con un gran manejo del verbo recomenzar, es que os contacto. Tengo cuarenta y ocho años recién cumplidos, pero me siento de quince cuando hablo con mi hijo quien tiene diecisiete y mil sonrisas en sus ojos. Me llamo Betina, Alba Betina. Mi nombre original iba a ser Betina Mariel, pero, quince días antes de mi nacimiento, mi abuelo Alberto falleció, y gracias a la intervención asertiva de mi abuela materna Clara, me salvé de que me pusieran Albertina, quedándome asignado un simple nombre compuesto. Dispongo de una gran capacidad de compasión y empatía, heredada de mi padre Federico, quien perteneció durante toda mi infancia y adolescencia, al Rotary Club de Villa Crespo, y de quien aprendí que el valor de las cosas te lo dan los hechos, que el amor se debe compartir y que la vida se vive mejor si es de manera ordenada, entre otras cosas. Comparto también, como he sabido que es importante para vosotros, que se me da muy bien el relacionarme con otras personas, poder escucharlos y entablar relaciones nuevas, habilidad que he aprendido de mi madre Dora, una paraguaya nacida en Asunción, que entre otras cosas me ha legado la capacidad de amar al mismo tiempo y con la misma intensidad a dos países sin interrupciones durante toda la vida. Tengo estudios completos y una carrera universitaria que me ha dado la posibilidad de formalizar todo lo que en mi familia he aprendido, la escucha, la ayuda al prójimo y el respeto absoluto por el pensamiento del que se encuentra frente a mí. Llevo veintidós años casada, y debo reconocer, que a estas alturas, mi compañero me ha dado más de lo que esperaba, me ha querido más de lo que me imaginaba y ha compartido conmigo más de lo que él mismo pensó desde el minuto cero de nuestra primer mirada. He vivido en España durante trece años pasando por cuatro provincias (Toledo, Madrid, Ibiza y Valencia), he transitado nueve mudanzas y nueve trabajos, con lo cual dispongo de una gran capacidad de adaptación a situaciones nuevas y una gran diversificación en lo que atañe al concepto de supervivencia, a saber: creación de proyectos de

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vida, puesta en marcha de los mismos y recolección de datos para valorar los resultados obtenidos. Desde hace dos años que me encuentro nuevamente en la Argentina, recomenzando una vida personal y laboral que sé que no será fácil. Por éste motivo, es que me pongo en contacto con vosotros, porque sé que reúno capacidad de empuje, paciencia para esperar que los proyectos se pongan en marcha, altísima capacidad de frustración y una interminable lista de planes diferentes para cuando las papas queman. Sin más, esperando haber reunido los requisitos solicitados me pongo a vuestra disposición, esperando que mi perfil coincida con vuestras necesidades. Lic. Betina Lubochiner

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Federico Cahn Costa

Difícil escribir sobre uno. Es más fácil hacerlo sobre los otros. Y encima pretenden estilo... Cuatro abuelos. Dos españoles ateos del Levante español por parte de madre, una catalana católica y un suizo judío por parte de padre. Los conocí, los traté los amé y aprendí mucho de ellos. De su amor y de su maravilloso, ejercicio de la tolerancia. Un padre muy trabajador y un poco ausente como se estilaba allá lejos y hace tiempo. Se fue de este mundo siendo joven aunque yo ya era un adulto de 30 años. Una madre presente, cabrona y perdonavidas. Sigue siéndolo. Una esposa. Siempre la misma, que me quiere con lo bueno y lo no tanto. Creo que la persona más buena que conocí en mi vida. Un justo equilibrio de claridad mental y bondad, pese a su irascible carácter italiano. Dos hijos adolescentes que se han dado cuenta de que el padre se transformó en pocos meses de Superman en un chambón anticuado y aburrido. No importa. Me llenan la vida y si no pensaran eso de mí a los 14 y 16 años los llevaría urgente, de nuevo, al psicólogo. Cada tanto nos divertimos mucho juntos, como chicos, para espanto de mi señora (y madre de los susodichos). Un hermano que de a ratos es mi mejor amigo y de a ratos desaparece. Dos amigos incondicionales, de fierro, que son como hermanos. Nos vemos mucho menos de lo que nos queremos. Más de treinta años trabajando de arquitecto con clientes que siguen siendo amigos. Algunos amigos de la vida (los lipeños entre ellos), varios del colegio secundario y unos cuantos hermanitos de mi escuela primaria y del jardín de infantes (SI, tengo amigos desde los 4 años y ya llevamos medio siglo pasadito de cariño) otros del deporte que conocí 40 años después de lo debido, otros de la facu, otros más por participar en un par de ONG de las que enorgullezco. ¿Qué hago hoy? Antes que nada dieta para bajar unos 20 o 30 kilos. Además tengo mi estudio de arquitectura, cocino en los terceros tiempos de Artrosis XV (mi equipo de rugby de veteranos donde ya no

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juego por años, peso y prudencia), entreno los viernes junto a unos valiosísimos amigos a un grupo de chicos de una villa de las afueras de Buenos Aires y soy miembro de la comisión directiva de la Cooperadora del Colegio Nacional de Buenos Aires. Hasta acá y releyendo lo escrito si uno es "uno y su circunstancia", como dijo Ortega (no Palito, el otro), no tengo mucho de qué quejarme.

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Ser Ros / Sergio L. Rossi

ULTIMA NOTICIA: SE DEVELA UNA GRAN INCÓGNITA INCÓ SER ROS REVELA SU IDENTIDAD SECRETA... SERGIO L. ROSSI ... por ahora... Rebuscado mortal, se autodefine como SOBREVIVIENTE... Natalicio Sept.. 1964, día Miércoles, Mié a las 18:45 hs en el momento que el Rojo se consagra Campión de la Copa Libertadores, con lo que su progenitor lo denomina hincha de Independiente, (hasta ahí conoce de fúbol).... Ávido vido de experiencias, sensaciones, placeres y conocimiento, conocimiento transita la ciudad udad en busca de Justicia... por ende eterno frustrado. frust Profesionalmente recorrió los más más vastos intereses, industria y comercio, ingeniería y ventas, compras y servicio al cliente, en relación de dependencia e independiente, en ninguno destacó. Resultado, Resultado una incesante búsqueda de oportunidades laborales. Una hermosa familia lo posee y lo sufre diariamente. Treinta y cinco años de diferentes terapias no lograron encauzarlo, es así que se debate entre el debe y el hacer, en un lucha interna, tanto incesante ante como infructuosa. Una deslumbrante vecina carioca lo definió certeramente para este semanario “...se se encuentra desnortado...” desnortado... (se pronuncia desnorchiado en portugués). Una a favor, cada mañana intenta de alguna forma ser un poco mejor ser humano. AGENCIA TELAM (copyright)

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Nuria Navajas

Soy una mujer adulta que pasó de la cuarentena aunque todavía no se considera de ninguna quinta. Vivo la vida lo mejor que puedo, me gusta ser útil y día a día intento dar lo mejor de mí. Ni alta ni baja, ni rubia ni morena, ni gorda ni flaca, ni guapa ni fea, soy como soy. Me gusta que me respeten y que me dejen ser libre, pues la vida esta para vivirla como cada uno pueda y no como calco de un patrón. Mi profesión es cuidar y cuido descuidando, prefiero que cada persona se cuide a sí misma. Lo que no saben es que aprendo más de ellos que ellos de mi, de esto sí que estoy segura. Me gusta mi familia, tanto de la que provengo como la que hoy tengo. Hace tiempo aprendí que el presente es el único tiempo verbal que puedes conjugar con la vida. Y el presente es cada instante, y cada instante es el presente y así se vive en un abanico de sentimientos y emociones: alegría, tristeza, emoción, apatía, ira, comprensión, amor, desamor, libertad, encadenamiento… Soy como puedo ser, sigo construyéndome día a día y ando en el presente.

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Paula Ancery

A LA MANERA DE… (LO DEVELO AL FINAL) Nací en la ciudad de Buenos Aires un 25 de diciembre, porque mi madre quería que yo estuviera cerca de ella en un momento tan fundamental para las dos: soy su primogénita. En ese entonces mis padres vivían en San Juan y Boedo, por lo cual puedo decir, con cierta satisfacción que ni yo misma me explico, que soy porteña. Pero cuando yo tenía menos de un año, mis padres se mudaron a Temperley, a la casa de mis abuelos paternos, donde mi papá edificó con sus propias manos una casita anexa para nosotros. Sin embargo, la convivencia con mis abuelos no funcionó y al poco tiempo nos trasladamos a José Mármol, un barrio situado en lo más profundo aun del conurbano bonaerense. Y en el sur me quedé hasta que cumplí 26 años, por lo cual me defino ante todo como sureña. Como dice una ya clásica canción de rock, los Ancery “no somos gente fina, tampoco lo peor”. Para que yo llegara al mundo fue necesario que, muchos años antes, un calabrés se metiera en tratos amorosos con una calabresa casada. El marido, que también era calabrés porque todo esto sucedía en la Calabria, se puso a buscar al picaflor para darle su merecido. Y el picaflor no tuvo más remedio que huir muy, muy lejos.2 Llegó a Buenos Aires huyendo del marido vengador y, de paso, de la malaria económica. Nunca supe su nombre, pero sí el de mi bisabuela Antonia Capo, quien se casó legítimamente con él e hizo honor a su apellido de soltera, convirtiéndose en una matrona que tuvo a toda su descendencia zumbando. Parte de la descendencia de la matrona Capo era mi abuela materna Carmen, a quien sacó de la escuela a los 8 años a pesar de las súplicas de la maestra, que le veía a Carmen mucho potencial. Desde ese momento hasta que se suicidó a sus 58 años de edad, mi abuela Carmen se ganó la vida como costurera – la mayor parte del tiempo confeccionaba camisas para las tiendas La Piedad -, y ése es el motivo por el que mi mamá y yo apenas sabemos coser un botón. Mi abuela Carmen no quería que mi mamá Graciela se pasara la vida encorvada sobre una máquina de coser, porque eso perjudica muchísimo la espalda y la vista; y Carmen estaba segura de que su hija, si aprendía los rudimentos del oficio, tarde o temprano iba a terminar cosiendo

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Mi antepasado calabrés, el que se había metido en tratos con la mujer de su prójimo... no es que haya venido a la argentina cuando el marido se enteró. Sino que lo mató y después se tomó el buque huyendo de la ley. ¿Se entiende? El calabrés adúltero mató al calabrés legítimo.

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para afuera, aunque más no fuera para sumar unos mangos extra en tiempos de crisis. Yo creo que en esta hipótesis Carmen tenía razón, porque mamá se hizo maestra normal nacional y, con su salario docente, más las crisis económicas surrealistas que hemos tenidos en este país, a pesar de que mi papá era muy laburador hemos tenido en la familia algunos momentos en que los ingresos de mis padres no alcanzaban para todas las necesidades básicas. Del marido de Carmen, o sea mi abuelo materno, Oscar, no puedo decir mucho porque incurrió en la peor forma de abandono conyugal: se murió cuando mi mamá era todavía una bebita. Todo lo que sé es que a veces trabajaba de colectivero (conductor de autobuses) y a veces de taxista; que bailaba muy bien el tango y que mi madre heredó sus espectaculares ojos de él. Pero sí puedo contarles datos un poco más significativos acerca de mi bisabuelo paterno, Félix Ancery. La mitología familiar dice que los Ancery eran unos comerciantes históricos de la ciudad de Lyon, Francia, que se dedicaban a la fabricación de velas. Tras varias generaciones de ser razonablemente exitosos en esta actividad, su negocio empezó a decaer y terminó fundiéndose con el advenimiento de la electricidad; entonces se vinieron a hacerse la América. Se establecieron en Entre Ríos, donde mi bisabuelo Félix cultivó, valga la redundancia, su oficio de jardinero experto. Parece que era tan genio en la materia que era capaz de lograr que prosperaran injertos tan complicados que sus propios clientes no lo podían creer; pero no les transmitió el oficio a ninguno de sus ocho hijos. Habiendo conocido a mi abuelo y conociendo la parquedad de mi padre todavía hoy, yo creo que el jardinero se guardó sus conocimientos para sí porque a sus hijos no les dirigía la palabra, porque él nunca había aprendido el castellano y sus hijos nunca aprendieron el francés. Con consternación, me enteré hace pocos años de que la esposa de Félix Ancery era una uruguaya, pero hija de vascos, así que también corre sangre vasca por mis venas. Está todo bien con los vascos; pero el problema es que cuando lo supe me había pasado tres años burlándome – en broma y cariñosamente, aclaro - de lo brutos que eran los vascos. Por ejemplo, el día que le pedí a aquel novio que me ayudara a tender la cama y él aceptó con la condición de que le explicara cómo, porque él no sabía porque “no había hecho el servicio militar” y siempre había tenido una mucama o una esposa que se ocuparan de ese menester, atribuí su bestialidad a su idiosincrasia vasca. Y así llego a la generación de mis abuelos. Por el lado materno no tuve más que a Carmen, y no me quedó ningún recuerdo de ella porque, como ya lo dije, se suicidó cuando yo todavía no tenía dos años y mi hermana estaba en su séptimo mes de gestación. Por el lado paterno, estaba Ernesto, uno de los hijos del jardinero que no le había enseñado

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su oficio ni su idioma. A sus 18 años de edad, Ernesto decidió dejar Colón, Entre Ríos, para venir a “hacerse la Buenos Aires”. Primero trabajó de estibador y vivía en el barrio de San Telmo en una época en la que el barrio era muy heavy y no cool, como ahora. Después empezó a dedicarse a la albañilería, la plomería (fontanería), las instalaciones eléctricas y en fin, todo lo que hace falta para construir, ampliar o simplemente remozar casas. Fue en ese trabajo donde conoció a mi abuela Esperanza. Esperanza era gallega (quiero decir de verdad, oriunda de un pueblito muy pobre de Galicia) y a sus 13 años de edad fue enviada por sus padres, sola, en un barco en Buenos Aires para que ella no se hiciera la América, pero por lo menos ganara unos pesos y les mandara a ellos dinero para ayudarlos a pasar las penurias económicas que ya padecían antes de la guerra civil. Esperanza entró a trabajar cama adentro en la casa de un matrimonio que tenía una ferretería. Mi abuelo Ernesto era cliente de esa la ferretería y, cuando había que reparar algo en esa casa de los dueños, lo llamaban a él. Mi abuela “gustaba de él”, así que empezó a propósito a producir pequeños desperfectos en la casa, para tener la oportunidad de encontrarse con Ernesto. En una oportunidad le costó mucho romper una canilla, pero finalmente logró las dos cosas: romperla, y que Ernesto le pidiera matrimonio. Se casaron en 1940 y mi papá, Alberto, nació en diciembre de ese año. Para entonces, ya estaban establecidos en Temperley, donde vivieron el resto de sus vidas. Creo que ninguno de mis cuatro abuelos había terminado la escuela primaria; pero sí tenían perfectamente incorporada la noción de movilidad social ascendente que proporcionaba la educación; una noción que aun hoy seguimos teniendo los argentinos (me incluyo) a pesar de lo infundada que está resultando ser en las últimas décadas. Tanto mi mamá como mi papá fueron a la universidad, aunque no terminaron las carreras que habían elegido: mi mamá, Abogacía; y mi papá, primero la licenciatura en Química y luego en Farmacia. Mi mamá trabajó siempre con su título secundario (en su generación, todavía el magisterio no era una carrera terciaria) y mi papá también: se recibió de técnico químico en un colegio secundario industrial. Yo siempre digo que mi papá sabe muchas cosas (científicas) “porque fue al industrial”, aunque la verdad es que los conocimientos que adquirió en las materias que llegó a cursar en la facultad también lo ayudaron a trabajar: en la industria del plástico, donde siempre estuvo en el sector laboratorio. A mi mamá, en cambio, no creo que le haya servido como educadora lo poco que aprendió en la facultad de Derecho; pero hasta que se jubiló, a fines de 2010, siempre fue una excelente maestra y luego, una excelente directora de escuela. Lo sé porque la he visto en acción, porque lo atestiguan sus colegas y porque todavía hoy le pasa encontrarse con ex alumnos que le llevan una o dos cabezas de estatura y que celebran el encuentro con una exclamación emocionada: “señorita

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Gracieeeelaaaa”. También creo que lo más importante que me dieron mis padres fue el sentido de la rectitud y de la solidaridad. Por ejemplo, cuando Argentina ganó el Mundial ‘78, mi papá no quiso que fuéramos a Adrogué a festejar como estaba haciendo todo el barrio. Se las arregló para darme una explicación elíptica que no entendí en lo literal (no fuera a ser cosa de que yo anduviera repitiendo inconveniencias ante extraños), pero sí logró transmitirme vagamente la idea de que la dictadura iba a hacer un uso político de ese éxito deportivo; y no había que colaborar con la dictadura. Éste es un ejemplo, gracias a Dios, circunstancial; pero sin habérmelo dicho nunca explícitamente, mis padres me insuflaron la premisa hipocrática “tratá de ayudar, pero cuando no podés ser de ayuda, por lo menos no hagas daño” y “lo que no es tuyo, o lo que quieren darte pero no sería ético que lo recibieras, no lo toques”. En esto también iba implícito el mandato de ser una buena estudiante y de terminar, yo sí, mi carrera universitaria. Igual que mi hermana. Nunca me criticaron por elegir una carrera no lucrativa ni tampoco me incordiaron a medida que pasaba el tiempo y yo no tenía ni miras de casarme ni de darles nietos. Y aquí detengo el “quién soy”, porque no les dije que el estilo que elegí para esta consigna es la autobiografía de Marguerite Yourcenar, que consta de tres tomos en los cuales 95% consiste en contar las vidas de sus antepasados, remontándome hasta el siglo XVII e incluso más atrás (ella los escribió a fines del siglo XX). Claro, Marguerite sí venía de una familia “fina”; y en Europa hay bibliotecas, hemerotecas y, en general, archivos maravillosos en los cuales es posible recuperar ese tipo de información, con tal de que la persona sobre quien se indaga haya tenido algún cargo gubernamental o eclesiástica, una participación relativamente destacada en algún conflicto bélico o, “simplemente”, una fortuna medianamente considerable. Nosotros, como empecé diciendo, no somos gente fina y ya bastante nos cuesta, en este continente “joven” (?), conservar la documentación importante para la historia del país. Así que les ofrezco la “Marguerite” careciente de que dispongo –en primer término, en calidad de la escritura- en este país en que, además, descendemos de los barcos. Pero me encantó el ejercicio; y le agradezco a quien me haya acompañado en la lectura.

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Guillermina Silva D’Herbil

Nací en la década del 60, en pleno invierno. Cuenta la leyenda que casi ocurrió en un taxi. Fui la primera hija, la heredera del título. Deben saber que soy baronesa... Crecí en una familia muy rara. Pero soy bastante normal, creo. Si algo escaseó en mi casa, fue el dinero, pero sobraba el abolengo... jajajajajaja… y es posible que uno haya suplantado al otro. Mi padre nunca nos perdonó que nos riéramos de su árbol genealógico, sus escudos de armas, sus blasones ni que nos diera vergüenza que saliera en sociales de La Nación el anuncio del festejo de un cumpleaños berreta. Fuimos cuatro hermanos, vivíamos en una vieja casa en barrancas de Belgrano junto a mi padre, mi madre enferma, mi abuela anciana y Juana, la mucama loca. La casa era realmente muy linda, pero había conocido mejores épocas. Una vez, entre enojada a mi cuarto, di un portazo y se cayó el cielo raso. Era realmente un museo, las paredes cubiertas de cuadros con arcángeles que te miraban cuando te movías, espadas, llaves antiguas, vitrinas con marfiles... y tantas cosas raras que mis compañeras de colegio tenían miedo de venir a jugar porque decían que estaba embrujada. Mi padre nos contaba lindos cuentos, su preferido era el de la mucama electrocutada, cuyo cadáver aún estaba en el cuartito de abajo de la escalera. Fui a un colegio de monjas, donde me hacían decir una vez por semana "antes muerta que manchada", frase que me quedo tan grabada que la puse en una obra de teatro... cómica y para niños. Semejante contexto desarrolló tremendamente mi creatividad... Cuando tenía 15 años murió mi mama, fue en octubre y ese año pasamos la navidad con mi futura madrastra y mis futuros hermanastros... fue una bella Nochebuena. Pero crecí, me casé una sola vez y tuve 5 hijos, sigo casada aunque a veces quisiera no estarlo.

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Mi padre sigue con sus cuentos de antiguos esplendores que jamás conocimos y creo lo hice feliz el día que le dije que yo quería heredar ese libro donde dice que pertenezco a la nobleza. En fin......

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María José Guzmán

Soy María José, aún no he escrito nada, soy de las nuevitas. Un breve raconto, nacida en Buenos Aires, una madrugada del mes de julio, invierno de verdad, de aquéllos, no como los de ahora, en donde bailamos al ritmo de la sensación térmica. Hermana de 3 varones, jajaja, mi madre esperaba otro… Me apodaban "Machona", siempre jugando y metida entre los varones, bueno... ahora no tanto... Sabrán entender, matrimonio mediante... jejejeje… Qué más les puedo decir… Mujer, madre, amiga, inquieta, busca, luchadora, simple, sensible pero fuerte... ¡Con ganas de abrazar la vida!

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Horacio Tort

BIOGRAFIA Hoy están todos de suerte porque elegí un tema maravilloso para entretenerlos. Voy a hablarles de mí… Te vi, te vi, sí, a vos… en la segunda fila butaca 14… apenas lo dije pusiste cara de culo… No lo niegues, cobarde… reconocé que sos prejuicioso como buen argentino. Todavía no empecé a contar nada y ya tiras mala onda. Y te vas a joder porque a mí me encanta el tema y no lo voy a cambiar. A ver el resto, ¿qué opina? ¿Cambio de tema o les cuento mi vida? ¿Ves, ves chitrulo, que estás solo como un hongo en este teatro, que el resto de la gente me quiere conocer? Así que aguántate calladito o llamo a seguridad y les pido que te echen. SEGURIDAAAAD, por favor estén atentos… Ah, arrugaste… Y claro, si por ahí hasta terminas divirtiéndote. Bueno les cuento. Soy el mayor de dos hermanos y mis padres, una vez casados, estuvieron ensayando durante 7 años antes de tenerme. Y estuvieron 9 años de novios, así que imagínense la cantidad de ensayos anteriores. No, mi cielo… ningún problema… estaban de joda no más. Pero no los decepcioné, era un bebé hermoso, gordito… sí, que miran, era gordito de chico… este look somalí lo adquirí de grande, después de una peritonitis. Eso sí, muy llorón, por eso que hoy soy de lágrima fácil en esos finales de película emotivos, como La Novicia Rebelde por ejemplo, o Rambo 3. Tuve una infancia y juventud muy normal, así que no vale la pena profundizar en esa etapa, los aburriría… bueno, en realidad no… (sonrisa pícara) hice cada cosas… Pero los de LIPE me pidieron que les cuente en que ando ahora y no los líos que hacía en el colegio o de mi padre corriéndome alrededor de una mesa porque le había levantado la voz a mi madre. AHHHH, qué tiempos aquéllos en que el respeto por los mayores se valoraba y si hacías cagadas sabías que la ligabas y te la bancabas. Me estoy poniendo nostálgico, perdonen, perdonen, ya está, ya pasó. Hoy… hablemos de hoy. Tengo 37 años y moneditas… ¿Qué? ¿Qué miran? ¿De qué se ríen? Que la bolsa de moneditas pesa una tonelada, por qué no te vas a la rep… Son 37 años de promedio, ¡tontos! ¿Para qué quieren saber la edad exacta? Sí, de promedio, porque tengo la madurez de uno de 20, el estado atlético de uno de 30, todavía funciono como uno de 40 y después está la edad cronológica. Sí, mi cielo, funciono como uno de cuarenta, pero no babees que está tu marido al lado. Disimulá un poquito la ansiedad, lo haces quedar mal. Y por favor, déjense de joder todos con las calculadoras de los celulares que

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se encendieron todas las luces y esto parece un recital de Elton John cuando canta la canción a Lady Di. Bueno sigamos que noto la ansiedad en sus caras… o será hambre. Soy divorciado y aspirante a viudo. Mi ex era un sueño en colores cuando la conocí y así lo fue durante el noviazgo y los primeros 20 años de casados. Después la enganchó una psicóloga y la abdujo… sí, como los marcianos, así, parecido… entonces de a poco empezó a desteñir, tanto que casi 5 años después no aparecía en la foto. Tuvimos, en un principio, y hoy tengo, 4 hijos, los dos mayores (33 y 30) viviendo en pareja… no así los dos menores (28 y 21). Si alguno me hará abuelo pronto será Nacho, el menor de todos, ése que si hubiera sido mujer le hubiéramos llamado Inés, por INES PERADO. Un atorrante importante, muy versero y con mucho éxito con las niñas. Acá es cuando uno se controla y no dice “hijo de tigre” porque queda mal, así que no lo voy a decir. Todos están muy bien como están, son buena gente, les va bien a cada uno en lo suyo, son felices y todos nos llevamos de maravilla y nos queremos mucho. Así que me doy por satisfecho con la tarea realizada. La verdad, nos salió bien de pedo. Además soy marketinero devenido a Investigador de Mercado y últimamente a Consultor por estas cosas de la edad (soy ya antediluviano para el rubro) y todo eso porque mi padre nunca me dejó ser jugador de futbol, y porque yo no me animé a estudiar teatro por creer que me era muy difícil hacer guita como actor… Un nabo, qué quieren que les diga, fui un nabo… hoy me es muy difícil hacer guita como consultor y me aburro mucho más que como actor. Mi actualidad se divide en un trabajo full time de baby sitter de mis padres, de 89 y 92 años y consultor estratégico en los ratos libres. Por favor, obviemos el chiste fácil sobres los consultores, los conozco todos y todos son ciertos. Cuando volví al país, luego de vivir 6 años en el exterior (Londres, México, Asunción) lo hice con cargo de culpa por haber estado alejado tanto tiempo y no percibir, desde lejos o en viajes esporádicos, el deterioro que la edad estaba causando en ellos. Así que el ultimo año y medio me lo tomé como casi sabático para cuidar a los viejos, que están bien de salud, pero con el plantel algo diezmado, los patitos fuera de fila, o como quieran llamar ustedes a la senilidad. Claro que, como resultante, mis reservas en moneda extranjera siguieron el mismo camino que las del país, aunque por distintas razones… sería un boludo si me robo a mí mismo. No… así que este año estoy un poco más voluntarioso para trabajar. Y es por eso que estoy planteando seriamente el prostituirme… Sí, me dedicaré a la política…

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Ya empecé a preparar mi discurso inaugural: Compañeros, correligionarios, camaradas, hoy me paro en este estrado frente a ustedes a pedido de LIPE, y puedo asegurarles que lo hago sin enarbolar bandería política alguna, ni interés personal. Lo único que pretendo es que ustedes me conozcan, que sepan la clase de hombre que soy, que valores me definen y hasta qué debilidades tengo, ya que no pretendo esconderles nada.

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Jose Alberto Kaupert

Hola yo me presento soy Jose Alberto y vivo en Misiones, en un pueblito muy chico en el interior de la provincia, no soy escritor por que tengo muchas faltas de ortografia, pero le voy a contar que yo hera de Buenos Aires hasta que me case y bine a vivir aca hoy ya hace casi 20 a単os que vivo en el mismo lugar ya que bine a vivir aca junto a mi esposa para poder cuidar a mis suegros de los cuales ya los dos fallecieron pero cuando bine para esta hermosa provincia avia mucha vejetacion recuerdo que cuando volvia del pueblo mas grande que es Leandro N . Alem no se veia acsolutamente nada por la cantidad de arboles que estavan al costado del camino an pasados los a単os y ahora ya no hay mas esos caminos con arboles a los costados ya que la gente de aca no saven apresiar la bellesa natural que brinda espa hermosa provincia, aunque los montes que avia los fueron cortando para plantar uno o dos a単os tabaco y despues de terminar con lo mas natural de la tierra la abandonanpor que no sirve mas para poder plantar nada hoy por hoy aparte de aver eliminados casi todos los montes estan haciendo la ruta afaltada pero ahora cuando volvemos de L.N. Alem podemos ver desde un punto el pueblo donde vivo yo y estan a mas de 5 Km de distancia ya no mas arboles y ya no mas vida es una tristeza como la mano del hombre fue destruyendo toda la belleza natural que avia en esta zona.

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Claudia Castañeda

Cuenta la leyenda, que allá lejos y hace como 47 años, dos pibitos cuyos apodos eran (y siguen siendo “gracia a dió”) Toto y Nina, vieron dos ojotes inmensos con manchas verdes y, como eran muy pendejos, no pensaron demasiado y sin ver tan diminuto cuerpito, la llamaron Claudia. Los lectores avezados, sabrán comprender que para la época, llamar a una hija “Claudia” era soñar con que la vástaga fuera más que la Cardinale. Claudia, diminuta y rebelde, sin seguir muchos mandatos, hizo la suya: estudió en un colegio de monjas - que la hicieron ser mucho peor de lo que era antes -, egresó en tiempo y forma y a los 18 - como tenía un novio que hacía derecho y, en su afán de “amor eterno”, logró media carrera con finales incluidos. El día que Daniel se fue, se le esfumó su “amor” por las leyes, al mismo tiempo que se esfumaba su amor por el tal Daniel, que había sido, según ella, el amor de su vida (¡hasta que se fue, claro!). Hoy, lunes 24 de febrero, muy temprano, arranco a tomar exámenes a mis estudiantes que se me animan a rendir “libres”. Como no quiero estar mal dormida - ni “mal otras cosas”, como suelen decir ellos -, la sigo otra noche.

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David Haskel

¡Caramba! Nunca me imaginé que para poder ingresar al cielo hiciera falta presentar currículum. Bueno, al decir verdad, nunca me creí mucho tampoco eso de que hubiera un cielo. ¿Qué? ¿Hay un infierno también? Eso sí que no lo puedo creer. Pero, ¿para qué el CV entonces? ¿Si a uno lo bochan acá, a dónde lo mandan? Aclaro que no me estoy quejando. Expreso nada más lo que siento. Mi sorpresa, simplemente. He aquí entonces mi hoja de ruta, mi foja de vida. (Mis datos de filiación no los incluyo porque seguramente ya los tendrán en algún archivo, así que me concentraré en los puntos que me supongo vienen al caso: las diez principales razones por las que considero que merezco ser recibido acá en el cielo). 1. Me mandé infinidad de metidas de pata. Pero bueno, la vida es ensayo y error, ¿no? 2. Creo que más o menos cumplí con todos los mandamientos. No me los acuerdo todos, pero no robé, no maté, honré padre y madre, no recuerdo haber dado falso testimonio. Puedo haber codiciado la mujer del prójimo alguna vez, pero fue por amor. Y yo creo que el amor siempre nos redime. 3. Ese de no invocar el nombre de Dios en vano ni idea si lo habré cumplido o no. OK, pongamos que no. Es que nunca pensé que realmente habría un Dios. Por lo visto sí, o no estaría acá escribiendo este CV. Ver punto uno. 4. Odié muchas veces, hasta que entendí que eso no era bueno, que me hacía mal, y que igual al otro ni fu ni fa. 5. Envidié mucho también. Con el tiempo logré mejoras, pero esa me costó. Creo que si hubiera vivido algunos añitos más, habría conseguido mucho mayores avances en ese área. 6. En una escala de cero a diez, en gula, lujuria y holgazanería me pondría un cinco. Con suerte un seis. Un poco peor en lujuria y algo mejor en el tema gula, aunque el promedio andaría por ahí. Pero no me parece que sean verdaderos pecados. No al menos de los de grueso

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calibre. Son cosas que hacen a la diversión, al sentirse bien sin hacer mal a nadie. Entonces no pueden ser tan malas. 7. Pasé de reventar cucarachas a agarrarlas vivas con la mano y tirarlas por el balcón o la ventana, cosa de que tuvieran otra chance. También defenestré cientos de polillas y de gorgojos, por la misma razón. Claro que habré aniquilado a muchos miles también. Pero con los mosquitos seguí siendo impiadoso hasta el final. Ver punto uno. 8. Creo que he sido muy considerado y atento con los demás, siempre tratando de que el otro se sintiera bien. Y en los últimos años solo poquísimas veces le deseé mal a alguien. Ver punto cuatro. 9. Siempre me consideré un buen padre. Pero deberían ser mis hijos los que opinen al respecto. Nadie dice “Sí, yo era muy mal padre/madre”. Todos hacemos lo mejor que podemos, ¿no? 10. Siempre fui muy responsable, tomando muy seriamente la palabra comprometida.

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Luis Alfonso Martín Delgado

INFORME SOBRE SEGUIMIENTO DEL SOSPECHOSO L.A.M.D. El día 24 de febrero, a las 14:15 horas se encuentra con un individuo, aún sin identificar, con el que mantiene la conversación que se transcribe a continuación: “ - Oye, qué bueno que al final hayas podido venir… - Pues ya ves, lo estuve pensando y no acababa de decidirme… pero aquí estoy. Me daba un poco de cosa, porque ¿cuánto tiempo hacía que no nos veíamos? Desde que acabamos el colegio ¿no? - Pues sí, desde junio del 74. Ya ves, casi 40 años. Pero que conste que te he reconocido en cuanto te he visto venir hacia mí. - Joder, pues anda que no he perdido pelo… en cambio tú no has cambiado tanto… tienes la misma mirada de diablillo que de chico... todavía te dejas el flequillo en la frente y yo mira la calvorota que gasto… - Ay, los años no perdonan. Supongo que tú tienes ya 57 ¿no? Yo, como nací en diciembre, era el más joven del curso, así que hasta final de año no los cumplo. - Bueno, el más joven y el más chiquitillo. Ahora no se nota, pero entonces, entre lo chico y lo delgaíllo, parecías de otra edad. Ahora ya no se nota diferencia, sobre todo por la barriguita ¿eh?... - Es que me paso montón de horas sentado ante el ordenador por asuntos de trabajo: presupuestos, informes, instrucciones… un coñazo… - ¿A qué te dedicas? - Soy arquitecto técnico, aparejador, y me paso el día entre las obras y el estudio; al final no tiene uno tiempo para casi nada. Pero bueno, intento sacar ratos de donde puedo para mis cosas, aunque sea durmiendo menos. - Pero ahora, con la crisis, supongo que estarás más tranquilo ¿no? - Sí, pero el tipo de obras que suelo hacer, muchas de ellas de rehabilitación de edificios antiguos, exige una dedicación muy alta, así que tenga muchas o pocas obras, el tiempo es el mismo.

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- Pero por lo menos dejarás un ratito de vez en cuando para echar unos cantecitos con la guitarra ¿eh? ¿O ya se te ha olvidado lo que aprendimos en esas tardes locas con los discos de los bitels? - Qué va, hombre… claro que sí… no podría dejarla nunca. En cuanto estoy un par de días sin tocar me bailan los dedos. Aunque cada vez soy más pudoroso y ya no toco delante de nadie. - ¿Y cómo es que en todo este tiempo no hemos coincidido nunca por Málaga? - Bueno, es que yo estudié la carrera en Granada. Y además, en vacaciones me iba siempre a la playa, a la casa de mi familia, y realmente pasaba aquí muy poco tiempo. Hasta que empecé a trabajar, en el 85 me casé y ya me establecí definitivamente aquí. Ya ves, aquí nací y de aquí no me van a echar. Que se note que nací al pie de la catedral… - Claro, y luego el trabajo, los hijos, la familia ¿no? Igual que me ha pasado a mí. - Eso es. Al final pierdes el contacto y cuesta trabajo recuperarlo. Pero hay algunos compañeros del colegio de los agustinos que me encuentro en conciertos o en algunos bares donde hay actuaciones de jazz, a las que vamos mucho. O en algunas exposiciones, que mi mujer pinta y vamos a muchas. Menos mal que los dos hijos son ya mayores y están trabajando, porque así tenemos más tiempo para nosotros. - Pues a ver si podemos vernos una noche de éstas… - Claro que sí, pero primero vamos a tomarnos unas cervecitas ahora mismo y me cuentas cómo te ha ido a ti todos estos años… “

Fin de la transcripción. Seguidamente entran en un bar cercano del que aún no han salido. Mantenemos la vigilancia.

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INFORME 2 SOBRE SEGUIMIENTO DEL SOSPECHOSO L.A.M.D. 25 de febrero, 14:15 horas. Aún no han salido del bar. Durante toda la noche se han estado escuchando golpes, voces y grandes risas, amén de ruido de guitarras, palmas y cante, que aumentaban en desafinar conforme avanzaba la noche. Han parado al amanecer, pero no ha salido nadie. Ha sido insoportable. Solicitamos nos releven de la vigilancia. En caso negativo rogamos traigan un termo con café y unos bocadillos.

INFORME 3 SOBRE SEGUIMIENTO DEL SOSPECHOSO L.A.M.D. 26 de febrero, 14:30 horas. Se mantiene la situación del informe anterior: el sospechoso y sus acompañantes permanecen en el interior del establecimiento, con las puertas cerradas y las persianas bajadas. Durante esta noche se han repetido los mismos comportamientos de la noche anterior, durando la música y los cantes (espantosos) hasta la madrugada. A las 9:10 horas se ha producido un extraño incidente: uno de los compañeros del sospechoso ha salido a la calle llorando y ha prendido fuego a una guitarra. Tras permanecer unos minutos fuera ha vuelto a entrar. 3 Los sospechosos se han mantenido en silencio hasta que a las 14:15 horas ha entrado en el bar un individuo cargado con una caja de botellas de ron cubano y un saco de limones. A partir de ese momento han comenzado de nuevo a gritar como locos dando vivas a un tal Melendi o Lendi y cantando “El Lendi, el Lendi, el Lendi es cojonudo, como el Lendi no hay ninguno”, “Feliz, feliz en tu día…” y canciones similares.4 Mantenemos la vigilancia previendo posibles tumultos.

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Esta mañana he oído a las 9:00 en la radio la noticia de la muerte de Paco de Lucía Hoy, 26 de febrero de 2014, es el 60 cumpleaños de Antonio Lendínez Milla.

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INFORME 4 SOBRE SEGUIMIENTO DEL SOSPECHOSO L.A.M.D. 27 de febrero, 14:30 horas. Acaban de salir del interior del bar el sospechoso y 3 individuos: el que se encontró el primer día, el dueño del bar y el que se incorporó ayer, día 26. Todos exhiben en sus caras una sonrisa de felicidad parecida a la idiotez. Después de abrazarse repetidas veces todos ellos, cada uno ha tomado un camino diferente. Consultada la jefatura sobre a quién seguir, nos ordena abandonar la vigilancia, ya que mañana es la fiesta del Día de Andalucía y se necesitan todas las unidades disponibles para las celebraciones.

FIN DEL SEGUIMIENTO

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Mariano Durlach

¿Quién soy? [Cálculo del tiempo estimado de lectura: 1':15"] Vuelvo a la consigna anterior: ¿quién diseña estas consignas? Aunque pretendan humillarme esta vez no los planto. Soy básicamente una persona feliz. Alguien me definió una vez como un buscador y me gustó: me sentí identificado. La primera tarea que nos pidieron en nuestra formación en coaching fue escribir nuestra autobiografía en una carilla. Me entusiasme y la escribí en 4. Fue uno de los ejercicios que más me gustaron de la carrera junto con el de escribir nuestra Filosofía de Vida [ahí tienen consigna para seguir humillando...]. Tengo un título de arquitecto pero no lo soy; pretendo ser coach aunque no tengo el título. Soy el marido de Alejandra desde hace 31 años y como creo que les dije alguna vez: todavía la quiero; soy el padre de Pilar, de Hernán, de Sofía y de Pedro. No laburo... Me dedico a hacer cosas que me apasionan como buscar material, diseñar y facilitar talleres con una fundación; capacitar y coachear individuos, grupos y equipos de trabajo; ocuparme de la comunicación digital de algunas organizaciones; escribir semanalmente para el blog de un broker de seguros... y como me pagan por hacerlo, me salvo de tener que buscar un laburo. Como me dijo una vez mi amigo Federico Cahn Costa, estoy en una etapa de mi vida en la que no necesito hacer un CV y por otra parte, lo único que podría poner para chapear un poco es que fui alumno de Diana Levinton. Tal vez sea momento de seguir escribiendo mi autobiografía. Mis hijos me lo pidieron después de leerla y eso me llenó el alma.

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Cristian del Rosario

Cap. 1. Un mediodía de un Febrero muy caluroso, en la década del mayo francés, nació el tercer hijo de Nélida Margarita (as Chiquita) y de Norberto Néstor (as Chulo). El clima de época (la imaginación al poder y luche y vuelve), el antojo de la madre durante el embarazo (peras en almíbar) y la conjunción astral del horóscopo chino y occidental (pisciano caballo de fuego) serian determinantes en los acontecimientos futuro de la vida de la criatura recientemente nacida y nominada – inexplicadamente - Cristian Osvaldo. Cap. 2. A los 4 - en el jardín - tal vez influenciado por los movimientos armados revolucionarios pro-cubanos, tal vez por un exceso de almíbar en sangre... se trepa al tobogán y desde esa posición estratégica - en busca de crear un foco urbano - arroja conos de madera de colores (se dice que rojos) a sus pequeños compañeros burgueses... resultado: 2 chicos con 3 puntos en la cabeza y la expulsión del jardín, hecho determinante en su vida. Su madre, Chiquita, resignada a no poder domar ese pequeño trotskista falsifica su partida de nacimiento y cambia un 6 por un 5... de esa ilegal manera ingresa al chico de "casi" 5 años en "primer grado" del Sagrado Corazón de Jesús confiando en que Dios y la disciplina de la orden eclesiástica apacigüen tanta insurgencia... Cap. 3. No sabemos si fueron los preceptos de la orden religiosa (Tolerancia y Amor por el prójimo), los coscorrones certeros del Hno. Gregorio o el descubrimiento que: "si sos de primero y te haces el capo, los de sexto te cagan a trompadas", (algo que tuvo prueba el 2do día de clase) o todo ello junto, lo cierto que se moderó el carácter violento de Cristian O. Pero a la par que era "catequizado" comenzó una revolución interior y a "probar los limites" de esa enseñanza religiosa (tal vez influenciado por su abuelo anarquista que le repetía "Si Dios existe ¿por qué mueren los chicos en la guerra? Anda, pregúntales eso a los chupacirios de vestido negro…”). Así, como hitos, a los 9 toma la comunión, recibe el sagrado cuerpo de Cristo, sin confesarse (olvido más que premeditación) y al salir al patio del colegio, temeroso, pensando que le caería un rayo enviado por Dios como castigo... no pasa nada, che, - ok, piensa, Dios es falible - culmina ese proceso de desafío cuando, a los 12 organizando con varios compañeros que, al tener que confesarse - previo a la eucaristía de los primeros viernes - todo el 7mo B diga... "No, este mes no pequé, Padre"... La Bestia había recibido un golpe mortal ¡¡35 chicos

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entre 12 y 13 años sin pecar!! ¡¡Sin una sola masturbación para confesar!!... era inaudito, ¡¡desde Adán a nuestros días NUNCA había sucedido!! Se convoca urgente reunión de padres y se les advierte "Si sus hijos siguen siendo tan "santos" y la iglesia no tiene "culpa" sobre la que pueda ejercer el perdón - como Dios manda -, serán expulsados". A Dios se sabe que no le gustan que se le rían en la cara... Tiempo después el 24/12/1979 - día en que se festeja el natalicio del hijo de Dios - el progenitor de Cristian O. es atropellado por la formación que hacía Constitución La Plata, dejando 3 enseñanzas invalorables: 1. Dios no sólo es taaan bueno, sino que además tiene un sentido del humor muy negro; 2. No te preocupes mucho por cosas como "si alcanza la comida los 24"; y 3. Mira para los dos lados cuando cruces un paso a nivel sin barreras. Ese hecho pone fin a la niñez de Cristian O y da paso a su adolescencia. Cap.4. Proceso. Abba. Grupo de Amigos. Se lleva 5 (entre ellas música y dibujo). See Monkeys. Rocky. Supertramp. Las chicas de inmaculada. Se lleva 4 (música y dibujo again). Asaltos en la casas. Las Guerras de las Galaxias. Su primer "rebote" La playboy. Música Disco. El Rugby. Primeras fiestas en salones. Se lleva 3 (música está). Rocky 2. Queen. Las chicas del San Agustín y el Barker. Humor. La Gira a Salta. Capitán de su equipo. Su primera novia. Rocky 3. Se lleve 2 (ya no hay dibujo solo por eso)… Primera marcha política y corrido por "la montada". La Guerra de Malvinas. Lo recaudado del viaje de egresados donado al Fondo Patriótico. Su primer laburo. Se lleva 1 y Egreso del secundario. La fierro. Seru Giran. Las de Balmoral. Sus primeras vacaciones solo. El fin de la dictadura. Ingreso a Derecho (con cupo y 16 años). Franja Morada. Jugar en la primera... En el medio de todo un hecho que fue imperceptible para él, en una fiesta "de 15" mientras Cristian O. bailaba lentos, dos o tres nenas de 7 "rompían las bolas" queriendo bailar entre los grandes y pegando gritos cada vez que veían a uno chapando... una de ellas, 13 años después, - sin saberlo ninguno en ese momento - sería la madre de sus hijos y el amor de su vida. Cap. 5. Final. Una noche de diciembre de 1990 Cristian Osvaldo dice "Escuchame, esto va a ser así: libre; si nos vemos, nos vemos, si queremos hacer una historia con otros, la hacemos, sin compromisos, sin "enamorarse" ¿ok?”. Ella dijo "ok". Saltamos al 9/2/1995 y los mismos protagonistas dan a luz a su primogénita: Agustina - sin segundos nombres -. Ese mismo día tocaban por primera vez los Stones en Argentina (todo un símbolo del “rock” que traería la nena a sus vidas). Luego el 22/9/2002 nacería Mateo, un baby K criado en la década ¿ganada? ¿perdida? la historia lo dirá.

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Estos son los hechos salientes de su Biografia porque, como le dijo uno de sus amigos una noche que ambos estaban borrachos: "Todo lo que hiciste antes y después de tener hijos, comparado con ello, son boludeces". Entrevistado Cristian Osvaldo, quien hoy es abogado, entrenador de rugby, activista de Lipe y célula dormida del "movimiento separatista República Socialista de Temperley", se le pregunta si quiere corregir algo de esta biografía y nos dice: "El dato, ese, que mi segundo nombre es Osvaldo... ¿es muy necesario que conste?"

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Mercedes Antón Cortés

Como diría Machado... “mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero...” Allí nací, entre los muros de una casa que diseñó el arquitecto que dio vida a la Exposición Universal (sic) del año 29… No, yo nací en el 56. Recalé con mis padres y hermanos en muchas ciudades distintas. Navegué entre libros de medicina, de psicología, tratados de criminología, de filosofía. Todos me dejaron un vértigo sutil. En algunas costas me detuve más tiempo y en otras más tiempo del debido. La atmósfera que me envuelve la forman mis dos hijos, mis cinco hermanos, mis dos padres, un marido de toda la vida. Mi piragua, la bicicleta y los zapatos de baile... Pero a veces me alejo de ella e imagino otros mundos con otras historias que, las más de las veces, quedan arrinconadas víctimas de su propia indolencia, o insulsez, o de mi dejadez, en el fondo de algún cajón o perdidas en la nada de mi ordenador.

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Mariangeles Soules

Autobiografía vista desde afuera: Mariangeles es solamente un seudónimo o una forma abreviada de decir su nombre, ya que sus padres la llamaron María de los Ángeles Rosita, claro que había que buscar una manera de no decirle Mary o María para no confundir con tantas otras mujeres con el mismo apelativo. Nació el 10 de octubre de 1954 en Montevideo, Uruguay, en el barrio de La Teja, cerca del Cerro, por cierto, un lugar muy pintoresco. A los 20 años se radicó en la República Argentina, donde conoció a su primer esposo (en realidad el único porque con el segundo nunca se casó); de ese matrimonio nació su hijo, el cual hoy tiene 34 años y el que le ha dado una nieta de 4 años. Siempre se involucró profundamente en todo lo que hacía, participó en cuanta campaña política había, primero en Uruguay, y luego, en el año 1987, se hizo ciudadana argentina por opción y a partir de ese momento actuó, como Fiscal de mesa primero y como Fiscal General luego, en todas las elecciones tanto internas como generales, pues es de las personas que toman los derechos cívicos como obligaciones. Se ha desempeñado en diferentes actividades: Vendedora de ropa, Empleada Administrativa, Profesora de Plástica, Artesana, pero en los últimos años ha encontrado el lugar en el mundo para el cual había nacido, estudió la Carrera de Bibliotecología y trabaja en una Biblioteca Popular en el barrio de Villa Elvira. Es aquí, en este nuevo empleo, que puede ejercer toda la vocación de servicio que siempre tuvo y que no lograba realizar en otras áreas. Desde muy joven le ha gustado leer y escribir, algo a lo que no había podido dedicarle mucho tiempo por diferentes circunstancias de la vida. Actualmente vive sola ya que su pareja falleció hace dos años.

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Roberta Garibotti

Soy maestra. Soy madre. Soy mujer de un hombre bueno. Soy lo que soy. Quiero ser escritora.

Lo que de ninguna manera pondría en un Currículum Vitae. -Me diagnosticaron T.O.C. hace 20 años. -Mis neuronas claman por Serotonina. -No sé nada de historia. Argentina, mundial... -La política internacional no me interesa. -No soy amiga de la tecnología. -Tengo juanetes. -Empecé Rayuela y no me enganché. -Hago pis a cada rato. -Nunca vi Los Simpson -No sé mucho inglés ni mucho nada. -En algún atracón de alimentos dulces he llegado a comer 50 galletitas rellenas más medio kilo de helado. -Tengo poquísimos amigos. -Duermo mal. -Limpio todo el día. -Uso gotas nasales en forma indiscriminada. -Muchas veces he llegado a pensar que estoy loca. -Casi todo lo que quise ser no se dio. -No sé usar Excel -No comprendo bien lo de la Tierra redonda y giratoria. -Me he levantado del cine un par de veces. -Muchas veces mi amor por la soledad me lleva al punto de no resistir la presencia de un otro (cualquiera) -Detesto los parques temáticos (todos) -No creo en la felicidad.

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Antonio Lendínez Milla

Un 26 de febrero de 1.954 nacía en Sant Jordi, un pueblo agrícola en el Pla de Mallorca, el niño de Manuel y Lola. El primer hijo y nieto de aquella familia. Muy a gusto estaría dentro, en el seno de mi madre que, por mucho que lo intentamos, tuvieron que acudir los fórceps, para poder ayudarme. Y, como pienso que nada es casual, sino que todo tiene una causa, en este mundo tan sutil, siento me marcó esa pauta. Del gusto y amor a la mujer. De que las cosas no son fáciles, que cuesta el alcanzarlas. Ya veis... comencé a vivir y a crecer, a sentir en esa causa. La dificultad para alcanzar las cosas desarrolló mi tenacidad y la resistencia. Al final, consigo con la ayuda como premio en lo que con esfuerzo invierto. “Quien la sigue la consigue”. De madre y de tías rodeado de un lado y otro crecí. Puede que sea por eso que ese mundo femenino tanto me encante a mí. Los retos me fascinaron, y como soy un esteta – pobre de mí, me encanta la belleza -, sufro sus consecuencias. En el vientre de mi madre, que le temía a las tormentas, desarrollé ese miedo del que me deshice a los quince. Debió de ser una edad muy propicia para deshacerme de otras cosas; también me deshice de las creencias religiosas. Comenzaron las lecturas de Carl Marx, el Materialismo Dialéctico, Louis Althusser, aquellas lecturas obligadas de quienes se planteaban otras respuestas a aquella derecha. Mi tía Pilar siguiendo el dicho popular, me cortó las primeras uñas por detrás de la puerta. Y así fue me hizo cantor, pues tuve y aún conservo buena voz y oído. Con trece años canté la “Sibila”. (Un canto que a capella se canta en la Misa del Gallo en Mallorca, en un mallorquín dialecto del catalán - medieval, en el que se profetiza lo que el niño Jesús recién nacido va a anunciar al mundo. Pero abandoné a aquel don, y ese aspecto creativo, sin cultivarlo, ni dedicarme a la música y al canto. El cura de la parroquia, Conciliario de los Scouts, que también fui, me propuso enseñarme solfeo, mas decidí dejarlo para dedicarme al estudio. Veía que por ahí podría ganarme la vida mejor, que como mi padre, cuyo sueldo apenas alcazaba, trabajando de sol a sol, para mantener la casa. Mi madre tampoco paraba, cosía para mantener la casa. Tiempos de los cincuenta, de penurias y miserias para después de la Guerra, de una familia de emigrantes, “forestés” (forasteros) como se les llama en la isla, aún a los que no son de esas tierras.

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Con las monjas, hasta los siete y con los Hermanos de la Salle hasta los doce. Siempre muy aplicado y aprovechando el tiempo en el estudio me eduqué, quitándome del juego creativo de los niños, obligándome. Poco a poco fui dejando el juego de la pelota y de las relaciones, pasé por la pubertad, y me mató no haberlo intentado. Eso se suele pagar caro. Llegamos a los catorce y me decanto sólo a un lado. No es bueno cargar con pesos por anticipado. Me desequilibré y en mi columna se vio reflejado. Yesos, corsés. Con las niñas no me atrevía, y mira que me gustaban. Me quedé acomplejado. No viví aquellos años. De mayor lo he notado. No por eso me lamento con la madurez, lo voy remediando. Ya no me quedo cortado. Hasta por escrito hablo. Es cierto, sé que todo vendrá, todo se andará, “piano, piano”. Mas como soy de propósitos, comienzo ya a transformarlos en actos. Después de algunas psicólogas, soltándome y mejor hablando poco a poco me voy creando, reconstruyendo, y, muy por dentro mirando. Con eso he caído en la cuenta de que no hay tiempo perdido, sino un tiempo recuperado. Y en eso, muy aplicado y con mucha voluntad que cultivé en el pasado, estoy ahora creciendo, reconociéndome y observando. Creciendo aún a esta edad. Porque, como decía el refrán que colgaba en el salón de mi amigo Tolito, de padre argentino y madre de padres mallorquines, que volvieron de Argentina con fortuna, con el que jugaba al fútbol y hacíamos carreras de bici: “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Y así me ando, recuperando, como Marcel Proust, el tiempo perdido. Deshaciendo esa madeja. Buscando por dentro ese hilo de Ariadna, que me ayudará a encontrar el camino de ese ser que llevamos todos dentro y no encuentra su camino. Con mucha atención consciente. Dentro y fuera atendiendo y contemplando. Actuando o no actuando, al ritmo más adecuado, el que demande el momento. Sin miedo que me paralice ya, fortaleciendo mi autoestima. Poco a poco conociéndome. Viviendo en este preciso instante por dónde pasa la vida y no he de despistarme. Me pierdo por la belleza, el arte, el amor, los abrazos, esos besos… y el encuentro. Amo a quien está conmigo, y a ese amor no lo pierdo. Nunca se perdió nada, sólo fue un paso que siento. Atento al instante estoy, atento ahí, siento y veo. Comienzo a creer en mí. ¿Si no es en mí, en quién creo? No quiero que me dirijan, elijo yo mi sendero.

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Libre será el amor, libre es el sentimiento. Cada cual sabe por qué, amor es, cómo lo siento.

Datos biográficos: Estudios:

Licenciado en Lengua y Literatura Española.

Profesión: Controlador Aéreo en Palma de Mallorca (3 años), Barcelona (6) y Málaga (30…). Estado civil: Divorciado Hijos:

Guillermo, Médico Urólogo, y Laura, pendiente de acabar este año Medicina.

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Mariasi Cañizal

HACE 5 AÑOS - Y dígame ¿qué la trae por acá? - Me he analizado muchos años, con 3 psicólogas diferentes y en distintos momentos de mi vida. Las 2 primeras freudianas, psicoanálisis, la última lacaniana a rajatabla, había sesiones de 10 minutos por reloj. Esta última me resultó de una admiración alucinante y me hacía pensar mucho y muy profundamente, pero ahora estoy necesitando más un mano a mano, porque lo que más me interesa hoy son mis hijos, la crianza que yo pueda darles y no la quiero pifiar, tanto por lo menos. - ¿Cómo es su familia? - Me separé hace 2 años (detalles de la, un tanto traumática, separación) de un hombre al que amé mucho. Tuvimos 3 hijos con los que vivo hoy, que tienen 11, 8 y 4 años. Son lo más importante para mí, unos hermosos totales, los amo con locura. El padre está, se hace cargo de su parte, nos llevamos relativamente bien, hasta que todo explota. Tengo pareja, pero no convivo, ni quiero por el momento, no me parece aún, tengo muchas ganas de disfrutar a mis hijos en la intimidad que me da estar sola con ellos y, si bien está bueno compartir la vida, siento que me sentiría algo invadida, y así la paso muy bien. Con él paso muy buenos momentos, solos, o con nuestros hijos, él tiene una hija de la edad de la mía menor, viajamos, nos reímos mucho juntos, compartimos algo del trabajo también. Nos queremos y forma parte de todos los placeres que busco cuando no estoy en el rol de madre. - ¿Cuál es su profesión o en qué trabaja? - Tengo un título de Licenciada en Publicidad pero nunca me dediqué a la publicidad. Mis trabajos me fueron llevando para el lado del marketing y hoy trabajo en una agencia de representación de licencias, hace muchos años que trabajo en esto y en este último lugar encontré la combinación que necesitaba para trabajar sin horarios rígidos, para manejarme con libertad. Me interesa no perderme momentos importantes de mis hijos y si puedo trabajar algo desde casa o tomarme algunas horas de las mañanas (no me gusta salir rápido de mi casa) lo puedo hacer tranquilamente. Después del caos de los chicos al cole, mi desayuno tan temprano, disfruto de quedarme en casa en soledad, tomarme unos mates al solcito y cantar algo a todo volumen. - Quería preguntarle sobre sus padres.

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- Mis padres viven y divinamente. Se separaron cuando yo tenía 13 años, estaba por empezar el secundario. Si tengo que definir a mis viejos, con laburantes, estudiosos, mezcla de hippies intelectuales y peronistas luchadores, muy honrados, rectos pero relajados, deportistas, buena gente que le gusta reir y conversar de lo que venga, alcanzaría. Hay más detalles por supuesto, pero hoy, a mi edad, entiendo que estas son las cosas más importantes con las que crecí. - ¿Por qué las más importantes? - Porque hoy creo que si pudiese adelantar el tiempo y ver qué le dejé de enseñanza a mis hijos, si pudiese verlos de acá a 5 años, a 10 a 20 y a todos lo que sean, me gustaría rescatar estos valores para formarlos. El trabajo como pilar, el estudio pero como interés más que como obligación, el pasarla bien antes que nada y con cada persona y cosa que uno elija, que no es importante lo que se tiene sino lo que se es, que está buenísimo hablar de todo, descansar en la familia, putear sin miedo porque hay amor que contiene y que las pasiones mueven al mundo. - ¿Y qué más ve proyectado en el tiempo? - Mi sueño es ser una “abuela amasadora”. Me gusta mucho cocinar, tengo buena intuición para eso y me encantaría tener una casa grande, a la que vengan mis hijos con sus hijos, sus familias y se queden todo lo que quieran porque yo los invito a comer los ravioles que hice, con el pan que hice y la factura para la tarde. ¡Y ni hablar si algún nieto quisiera divertirse con la masa mientras charlamos! Apunto a eso, ¡ojalá! Me gusta también hacer las casas acogedoras, no es que me lo proponga, pero me sale ponerle mucha impronta propia, detalles, cositas que le dan alegría, calidez. La casa que tengo hoy la elegí por el naranjo que tiene en la mitad del patio, me gustaría otra casa más grande pero con un naranjo que perfume y de la sombra para la mesa afuera. Parezco tana, ¡la casa y la pasta!, pero no lo soy, soy de origen más español que otra cosa. Hay parte de alemán y francés en mis bisabuelos, pero italiano casi no hay. - ¿Y de dónde viene eso, su abuela era así? - Mi abuela materna era lo más. Era muy canchera, muy elegante, alta y flaca, aunque muy de la época obviamente. Con pinta de alemanota. Peinada de alto con spray, siempre. Cocinaba y cosía como los dioses. Aún recuerdo el olor al estofado de su cocina, nunca más lo volví a oler igual… los tallarines amasados a palo en la mesa de madera enharinada, unas tortas, ¡hasta el pan con manteca y el nesquik de mi abuela fueron los mejores que probé! Quizás me venga de ahí. Mi mamá

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y mi papá también cocinan muy rico, pero los sabores de mi abuela eran, son, memorables. Digo, aún están en mi memoria. Mi abuela me enseñó a coser lo que puede aprender una niña, de más grande me animé con la máquina y me dí cuenta que había aprendido de mirarla y estar al lado de ella mientras cosía y me hacía enhebrarle las agujas. Hoy me quedé yo con su máquina de coser, ya es casi una reliquia y sigue siendo moderna porque para aquella época era como supersónica. - Es probable que ese recuerdo de su abuela la gratifique y le recuerde esa calidez que hoy le gusta brindar y esté apuntando a eso - Sí, no lo había pensado así, pero ahora que me lo dice…

5 AÑOS DESPUES - Hoy, María, aprovechando que es principio de año, y como una especie de revisión de proyectos, me gustaría contarle algunas cosas que me dijo cuando inició esta terapia conmigo. (Repaso de lo anterior) - ¿Cómo se ve? - ¡¡Guauu!! Ni idea que había contado estos detalles sobre mí. La verdad es que me sorprende lo bien que he seguido y lo coherente sobretodo. - ¿Sí? ¿Por qué tanta sorpresa? - Es que no me creo para nada constante, es más, siempre cuento a mi inconstancia como mi gran defecto, pero si hay algo que puedo decir es que viendo a mis hijos hoy con 5 años más y lo hermosas personas que son, lo relajadas y buenas y copadas que se hicieron, me emociona, me conmueve y me enorgullece profundamente. Hoy nos divertimos mucho juntos, y muchas veces saber que para ellos irnos de viaje los 4 es un muy buen programa o que en cualquier cena de los 4 en casa puedan salir las conversaciones más lindas que pudiese haber imaginado ya me colma. - Entonces ¿no tan inconstante? - Se ve que en esas cosas no. Y ahora que lo pienso también hace más de 10 años que hago Yoga, aunque ya no con tanta frecuencia, y como 7 años que estoy con mi misma pareja y como 20 que trabajo en lo mismo y que sigo juntándome con mis 2 mejores amigas del secundario, que con mi otro grupo de amigas ya hace 10 años que nos juntamos.

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- No cambió mucho… - No sé si cambié, pero sí siento que evolucioné, que crecí mucho. - ¿En qué cosas por ejemplo? - ¡En vieja! No, la vejez no me la banco mucho, ya sabe de lo que le hablo, pero debo reconocerle a los años el gran aporte a nível mirada de las cosas, ideas, conceptos que se van perfeccionando, templanza, aprendizaje nuevo de valores de siempre. Qué sé yo, antes decía que era atea porque no tuve ninguna formación religiosa, pero que creía en algo, la naturaleza por ejemplo, hoy entiendo que ese algo en lo que creo es Dios, el mío lisa y llanamente. Antes pensaba que los matrimonios que no se bancaban y seguían estando juntos eran unos hipócritas recalcitrantes, hoy creo que tienen mucho coraje para soportar, y soportarse, y que siempre que el resultado de más positivo que negativo está bueno hacer el esfuerzo para sostener. Antes pensaba que decir espontáneamente (aún lo sigo haciendo con frecuencia) era mejor, hoy creo que tomarse esos segundos o minutos o días para hablar, es más sabio y muchas veces tenemos mejores resultados. - Eso está muy bien. ¿Qué otras conclusiones puede ir sacando de todo esto? - Que el análisis me encanta porque me hace ver todo esto. Que otro gran aprendizaje que tuve es reconocer, esto que soy, que tengo, que hice, que me gusta y que agradezco cada día. Que puedo decir que a los 47 años soy muy feliz y hago todo lo que me gusta y me faltan por probar un montón de cosas. - ¡Qué bueno entonces! Nos vemos la próxima.

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Sanchu De Raedemaeker

Me concibieron con música de fondo, por eso nací con un oído no sólo afinado para la "música" Nací callada, crecí como flotando, y entendiendo que nada ni nadie me pertenece. Será por eso que las mudanzas eran mis obligaciones, como pasar de grado en la escuela. Me relacioné bien con la gente, ya que nunca anduve con la bandera de la sinceridad a cuestas, mas bien, quedan siempre cosas por decir, porque para hablar desde el corazón merece un tiempo y ser bien escuchada. He tenido muchas partidas, creo que soy la campeona argentina y me llevo la medalla a la renuncia. Los motivos, serán la pregunta de quién no entendió mi idioma. Gasté palabras y ahora las valoro, creo que la energía de la voz debe ser bendita y no despreciada por interrupciones con menor grado de importancia. Mi pasado son diapositivas escritas, para mis hijas y quien tenga la verdadera curiosidad de conocerlas. Mi territorio es el segmento donde hoy estoy parada. Disfruto los rituales que en casa se inculcaban, disfruto el trabajo porque le pongo onda, ya que en el fondo soy medio vaga. Mi curriculum vitae es que estoy viva y sirvo para sentir, y vivo para servir cuando me lleno de preguntas sobre necesidades ajenas. Sé que detrás de las relaciones hay un interés, aunque prediquen lo contrario en carteles con letras grandes, y también me equivoco por no leer las pequeñas. Sé cuando usan mi tiempo, sé de las transacciones, me siento una yuppie con el tema de las relaciones, y juego y gano y pierdo. Mis silencios son confirmaciones que cuelan en mi haber, el agua de la arena. Lloro internamente cuando explico demasiado. Mis deseos son, afianzar mi amistad con la incertidumbre. Trato de ser con mis hijas, como mi madre fue conmigo, una compañera increíble a pesar de sus males y su historia tremenda. De ser como mi padre y el tema de las libertades a pesar de sus males y su historia tremenda. Pero por sobretodo, y es algo que me honra la

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convicción de haber perdonado en vida a quienes sin querer o queriendo, me hicieron daño. Esta es una carta de presentación de tantas cartas. Seguiré trazando en letras la sangre, la alegría. Seguiré haciendo reír ya que me siento en lo cotidiano una Juana Molina. Escribo seriamente, pero vivo de manera divertida. La metáfora, la rima, las notas, el arte, el amor, mis yuyos, mis pesadillas, mi funda, mi mate, mi gata, mis hijas y un corazón errante con signos nuevos de intolerancia y poco sentido de pertenencia, son mis días.

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Horacio Petre

I. Voy con el formato operístico... ¡Pero lleva tiempo! En el segundo acto, aún sigo en la salita azul del jardín “San Cayetano” con la señorita Gloria... Tenía una novia de mi edad que se llamaba Marina ¡y era divina! Veo como hago para llegar antes del domingo, por el momento un dibujito... ¡Estoy dibujado!

II. Marcha atrás con la ópera... ¡Gran quilombo! Me pasé a un formato más sencillo. La novela. Tomé a Proust como guía... Arranqué a la hora del té, y sigo fatigando páginas de word... Sigo comentando sobre el aroma del mate y las galletitas en la casa de mis abuelos cuando tenía 4 años... El triángulo que armaba el sol entre las 10:30 y las 11:05 durante el otoño al entrar por la ventana de la cocina y dar al pasillo principal de la casa... Las hormigas en el patio, y su carga incomprensible de una punta a la otra...

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III. UNO POR UNO Un color: verde Un gusto de helado: Frutilla Una banda de rock: Sonic Youth Un número: Nueve Un defecto: Perder el registro del otro, perder el registro de mí mismo Un juego de mesa: Scrabel Una política lamentable: La invocación de la ideología para ocultar desaciertos Una novela: Respiración Artificial, de Ricardo Piglia Una constante: Dibujar y pintar Un año en la vida: 1986 Un día de la semana: Jueves Un temor: La indiferencia Un animal: Gato Una falencia: Disfuncionalidad para contener la ira Una canción: Dios de la Adolescencia, de Invisible Un color: Naranja tuneado Un tema de los Beatles: A day in the life Una propuesta interesante: Una economía de tipo socialista Un dibujo animado: El Pato Lucas, de la Warner Un pintor: Carlos Alonso Una mujer: Valeria, mi esposa Un oficio: Diseñar Un dolor: La injusticia Una fruta: Banana Un pasatiempo: Imaginar Una vergüenza: No sé manejar autos Un anhelo: Políticas de estado que afiancen la justicia social y el trabajo para todos Una debilidad: Sentirme omnipotente Una idea desalmada: Capitalismo Un color: Amarillo de cadmio Un dibujante: Carlos Nine Una pérdida: El pelo Un punto en contra: Bajones esporádicos Una obra de teatro: Las abarcas del tiempo, de Cesar Brie Un punto a favor: Me gustan todas las comidas Una virtud que me guste: La valentía Un piropo recibido: ¡Te quiero, forro! Un gusto: Reuniones sociales Una película: El amor es una mujer gorda, de Alejandro Agresti Una práctica masiva y poco edificante: La mercadización de toda la vida social

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Un deseo: Poder vivir del dibujo, la pintura y la ilustración Una falla: Confundir humildad con prácticas autohumillantes Un músico: Frank Zappa Una tira de humor: Mafalda Un concepto aborrecible: La naturalización de la pobreza y la explotación Un color: Violeta Una cuestión revulsiva: Los artistas que sienten que lo que hacen es más elevado que otras ocupaciones más “mundanas” Un jazzman: Charles Mingus Una sana costumbre: Trabajo Una añoranza: Mis abuelos Tatita y Mamina que me criaron Un placer: Viajes en bici Una situación de ira profunda: Peleas con la obra social que en lugar de ayudar en lo específico pone trabas o es disfuncional Una mala praxis: El socialismo en el siglo XX y lo que va del XXI Un piropo dicho: ¿Querés coger? Una carencia: Aptitudes para resolver muchas situaciones prácticas Una persona en el mundo: Mi hijo Vernon Una costumbre desastrosa: La invocación de Dios para fomentar el odio Un escritor extranjero: Michel Houellebecq Una obsesión: Los glúteos de Vale Una obra del repertorio académico: La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky Una historieta: Fantagás, de Carlos Nine Un disco de jazz: Kind of Blue, de Miles Davis Un color: Rojo del Ártico Una frustración: Ser muy mediocre como jugador de fútbol Un show de rock en vivo: Tía Newton en Die Schule, 1993 Un error histórico: La conquista de América en nombre de Cristo y la civilización Un capo: Quino Una visión del mundo poco atractiva: Poner a Dios o al Partido, por encima del ser humano Un grabado: Cualquiera de la serie negra de Goya Un cuento: La Isla al mediodía, de Julio Cortázar Un hábito edificante: Lo Importante por Escrito Un amor imposible: Ava Gardner Un misterio: Mi padre, que murió dos semanas antes de mi segundo cumpleaños Un color: Lila salmón del pacífico Una inhabilidad: Hacer varias cosas a la vez Una concepción triste: Barrios privados y countries Un personaje de historieta: Alack Sinner, de Muñoz y Sampayo Un famoso al que le hubiera gustado conocer en persona: Fontanarrosa Un amigo: Gonzalo Martínez

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Una frase famosa: “No hay que confundir el mapa con el territorio ni el menú con la comida” Un disco: The Beatles (AKA The White Album) Una comida: Las milanesas de Vale Un tango: María, de Troilo y Cátulo Castillo Una placer cotidiano: Tocar la guitarra, aunque sea muy torpe haciéndolo Un momento fundamental de la vida: El día que nació Vernon Un color: Pantone 327 Un tema de jazz: Fleurette africaine, de Ellington Un residuo de la barbarie: Monarquías, aún las parlamentarias. Un feo momento de la vida: Septiembre de 1988, cuando perdí TODA esperanza. Un viaje: Cabo Polonio, verano de 1996 con Vale Una pintura: Campos de trigo con cuervos, de Van Gogh Una angustia: La salud de mi hijo y su futuro Un guitarrista: Jimmy Page Una novedad como actividad creativa: Escribir Un cantor de tangos: El Polaco Goyeneche Una ocurrencia poco recomendable: El culto a la personalidad Una bebida: Vino tinto, añejado en roble… Fond de Cave por ejemplo Un programa de radio: El Tren Fantasma Un color: El de los ojos de Vale, en ESE momento.

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Gustavo Pedace

Ya no tengo a todos mis amigos vivos. No se habían ido por dictaduras ni por violencias, se fueron por dolor, desesperanzas y males de esos que no entiendo. Tengo todavía la mayoría de mis sueños intactos. Algo cambiados, aunque no puedo explicar exactamente cómo. Tengo a mi madre, a quien justifico y no llego a agradecerle nunca y me recuerda a todo el tiempo a ese chico que fui, alegre, concentrado. Tengo todavía un talonario de viajes sin usar. Millones de palabras por leer, músicas que todavía no me emocionaron, películas que no critiqué en mi blog (ese berretín) toneladas de vino por tomar, y asados con amigos y noches de luna grande y reuniones familiares. La tengo a ella, que es mi apoyo y conoce a ese otro que disimulo. Tiene esa sonrisa grande, y unos ojos que descubrí verdes una noche de verano. Tengo mis caricias, mis miradas, mi ternura administradas con despilfarro para ellas, las dueñas de la parcela más blanda de mi corazón, mis hijas. Y no lo tengo al viejo. Pero tengo sus tangos, su sonrisa de costado, las noches que me contó y las que imagino, su forma de querer a los amigos, sus silencios y cada una de sus frustraciones, que recién ahora comprendo un poco más. Las siestas juntos con la radio de fondo escuchando el partido. Soy rico. Me siento rico.

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Daniela De La

25/02/2014 Querido Diario: ¡Hola! Hoy está muy nublado el día, iba a ir con los pibes a la pileta de Eduardo pero se pinchó, un garrón. Tengo muchísimas ganas de irme a vivir solo, mi vieja está cada día más pesada y obsesiva con la limpieza. Por suerte estuve la semana pasada solo porque se fueron a Bariloche, pero volver a convivir con ellos me enerva. La semana pasada fui a la plaza con Juan y allá reconoció a un grupo de pibas. Hubo una que me llamó mucho la atención. Tenía el pelo corto y con un millón de colores (sé que suena medio puto el comentario pero era muy notorio). Era simpática y al segundo ya nos pusimos a hablar sobre mil cosas. Lo que más me llamó la atención fue su mirada. Por momentos, era muy amigable pero por otros se ponía seria y asustaba. Fue raro porque me pareció hipersimple y compleja a la vez. Muy ambigua. Es más, en un momento reía a carcajadas y nos contagiaba y en otros se perdía en algún lugar de su mente y me incomodaba. Se notaba muy segura y femenina, pero después se ponía a tomar birra del pico y era uno más. Cuando debatíamos se veía muy soberbia pero a la vez daba la razón si no la tenía. A pesar de ser tan chica tuvo mil laburos y parecía hiperactiva. Hizo mil deportes y danzas, era actriz, estudiante de Relaciones Públicas (le pregunté si era tarjetera de boliche y casi me come vivo!) , azafata y no se cuántas cosas más. Sus amigas me cayeron muy bien también. Todas muy inteligentes. Algunas parecían mala onda pero al ratito de hablar eran muy copadas. En fin, no sé porque me habrá llamado la atención esta piba. Daniela creo que se llamaba. Igual, pobre pibe el que esté con ella. Debe ser INSOPORTABLE estar con una mina así. Me acaba de llamar Edu, ¡¡¡sale picadito de fútbol!!!

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Cecilia Mosto

AUTOPSIA OCCISA NN Al Dr. Sandoval se le conoció el paso apurado esa mañana. Caminaba veloz por el pasillo del Hospital “Telafau che” de Caletón Caletón a 700 kilómetros de Puerto Seco, al oriente de la nada más absoluta, en la Patagonia argentina. Esa mañana el poblado amaneció con algo para comentar por la siguiente década que no sea el viento. Un cuerpo sin vida yacía en la puerta de la Despensa “Los 14 hermanos”. En el momento que lo vieron, todos y al mismo tiempo, porque eran pocos, supieron que estaban malditos y que, probablemente, no cosecharían nada ese año, como habitualmente sucedía. Después de buscar dos horas en el baño del patio del “Telafau che” que se usaba de depósito, Sandoval tomó el formulario “1” correspondiente a "AUTOPSIAS NN" para expedientes policiales. Con ese papel novedoso y extraño en la mano se acercó al pequeño cuerpo subido a la camilla, en la salita de primeros, intermedios y últimos auxilios. Retiró la sabana que lo cubría y vio a una mujer en los albores de la vejez. Lo primero que notó fue su pelo enmarañado que luchaba por recordar el color de la época en que lo tenía con una desprolija mezcla de tinturas, desordenadamente superpuestas. Sandoval reflexionó, como le gustaba, y anotó para no olvidarse, “no conoció peluquero”. La miró detenidamente por minutos sin saber definir si era una criatura rural o urbana. Calzaba ojotas y sus lastimados pies delataron que no estaba hecha para la tierra o, al menos, se dijo “esos pobres desgraciados no conocieron pedicura” y anotó. Al abrir su mochila comprendió el abandonado aspecto de la difunta. Adentro no había nada… de nada. Volviéndose al diminuto cuerpo de pelo enloquecido y pies salvajes, notó que algo aferraba su mano derecha. La abrió con cuidado y se entregó a sí mismo la carta: “Mi nombre es Cecilia, me han llamado Chichí, Chinch, Chinchorro, Chechu y Ce. Recuérdenme con el que más les guste. Mi intrascendencia es absoluta pero la he gozado profundamente. Supe siempre que no estaba llamada a nada importante y por eso me lancé sobre todo lo que pude con la inconsciencia del que no teme perder mucho. Me lancé

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literalmente sobre hombres difíciles y desenfadados y conceptualmente sobre mujeres inteligentes y atrevidas, sobre una maternidad tardía, única y avasallante. Para compensar tanta diversión existencial, decidí morir en Caletón Caletón y dar un último motivo de sorpresa. PD: Desde arriba o abajo negociaré que algo pueda cosecharse en tan espantoso paraje”

Sandoval guardó la carta y ordenó dar entierro sin iniciar expediente o darle formalidad institucional al fin de “Chinch” (así decidió llamarla) que tan adversa lucía a las formalidades. Iba todas las semanas a ponerle una flor cuando un día con asombro y felicidad, vio que arriba de la tumba crecía un zapallo.

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Bea Landaburu

¡POR AMOR! ¡POR AMOR! ¡POR AMOR! ¡POR AMOR! ¡POR AMOR!

Los días se complicaban cada vez más… en realidad no era un problema económico ¡¡para nada!! era que estaban solos los cuatro... Tenían a Juana (la empleada), muy responsable por cierto. Pero no había un padre... ¡un hombre que ayudara ante la solicitud de apoyo! Pareciera que se le tiraran las culpas al señor que en realidad pudo haberlo hecho... y no lo hizo. Ella se hizo cargo de su incapacidad para contenerlo... El niño ya no obedecía nada y mientras su madre trabajaba, el hogar se había convertido en un lugar tomado, donde ingresaban amigos desconocidos y las dos hermanitas estaban en peligro. La empleada le avisaba mediante llamados telefónicos. A los que ella acudía, siempre y cuando podía. Sus noches y sus días se habían complicado... aún no se explica de dónde sacó tantas fuerzas. ¿Y cómo iba a poder? Sola... con esos niños... y todo lo que implica trabajar, educar, llevarlos al colegio, tener una buena empleada, hacer las compras, llevarlos al médico, inscribirlos en el colegio, etc., etc.

Un día tomó la decisión más difícil y dolorosa para una madre: vía judicial se lo entregó al padre que, ante su sorpresa, no quería ocuparse de su hijo... es más, ella estuvo a punto de "retroceder" en la decisión... no toleraba ver a su hijo en esa situación... pero también sabía que eso lo "salvaría". Desde ese día supo lo que era el dolor en el alma... ése que hasta los huesos más chiquitos llega.... ese dolor que encuentra y llega a todos los espacios... Y se repite todos los días de su vida la misma frase ¡¡¡hijo mío, amado mío!!!... La decisión le costó su amor... perdió su amor... ¡no hay día que no lo llore!

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Él, ¿lo sabrá? A esta altura siente que ya son grandes y que un milagro los unirá. Aún lo llora... no se olvidará de ese día… de su carita... que tuvo que despedirse... ¡¡¡Algún día sabrá que fue por su bien!!! ¡¡¡Ella está segura que lo volvería a hacer!!! ¿Por qué lo volvería a hacer? ¡¡¡Por amor!!! ¡¡¡Por amor!!! ¡¡¡Por amor!!! ¡¡¡Por amor!!! ¡¡¡Por amor!!!

P.D.

Ya han pasado años de ese episodio.

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María Ester Arnejo

Quien soy, qué hago, en qué ando. Mi nombre es María Ester. No sé si importa que mi apellido sea Arnejo. En mi infancia tuve inevitables beneficios y perjuicios y responsabilidades por portación de apellido. Mi padre era el típico médico de familia de pueblo. Una suerte de casi sabio. Mi nacimiento el 8 de agosto de 1950 a las 9.30 a.m en Pehuajó (provincia de BsAs) habrá determinado con toda seguridad, según los astrólogos y numerólogos, los rasgos más sobresalientes de mi personalidad y de mi destino. No obstante yo hice mucho para ser quien soy. Tal como dice Sartre: “El hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”. Mi madre me contó que ella sufrió mucho cuando me dio a luz. ¡¡Casi me muero!! me decía con mucha frecuencia. Años me persiguió la culpa de qué hubiera pasado en el hipotético caso de que efectivamente eso hubiera ocurrido. Durante años luche con la sombra de la culpa y el miedo. Hasta que me convencí de que la culpa implica también una gran dosis de omnipotencia que necesitaba desactivar. Por otra parte, pensaba y razonaba, que por principio de acción y reacción a mí también me habrá dolido nacer y no se lo recriminé a nadie. Al mismo tiempo aprendí que jamás haría semejante cargo a ninguno de mis hijos. Por eso te perdono, mamá querida mía, mamita, como te decíamos tus seis hijos. Porque de vos también heredé ser divertida, ocurrente, atenta, hospitalaria, a cocinar para muchos, el sentido de la amistad, el romanticismo, el gusto por la música, el cine, sobre todo el europeo. De chica no alcanzaba a entender por qué te había gustado tanto La Dolce Vita, Amarcord, Julietta de los espìritus, Iroshima mon amour y tantas otras. Todas las he visto ahora, de grande, y ahora te estoy empezando conocer, ahora que soy mucho mayor que vos cuando ese maldito aneurisma me dejó sin poder conversar todo esto. Tengo la extraña sensación de que cambiamos los roles. Yo con 63 años y vos con 48. Sos una pendeja, mamita. Pero ahora tengo que hablar de mí y eso es lo que seguiré haciendo. Ya hablaremos en otro momento. De ponerme metas ambiciosas y persona competitiva fui una Alumna responsable en el colegio secundario, notas altísimas. Hasta participé en un programa de preguntas y respuestas llamado Justa del Saber. Di libre mi ingreso a la universidad. Una verdadera proeza. De 300 entramos 3. En 1974 me casé con Ricardo, mi novio de siempre amigos de niños. En el 75 nacieron mis mellizos Ricardo Luis y María Laura, en el 78 Martín y en 82 Nicolás. Tan grandes ahora. ¡¡Por qué pasó todo tan rápido!! Soy melancólica también. Dicen que la melancolía es la

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alegría de estar triste. Es tal cual soy ambigua. Rayante con el gataflorismo. Un aspecto que vengo trabajando con mi analista. Amo el psicoanálisis. Me ha abierto la cabeza, he crecido a niveles insospechados. Digo esto a riesgo de opiniones machistas que sostienen que el psicoanálisis nos “llena el mate de infelices ilusiones” a las mujeres y es por eso que fracasan nuestros matrimonios que juramos mantener hasta la muerte. No escapo a esa generalidad. Después de 30 años de esposa y ama de casa modelo, profesional exitosa, profesora, dije “basta”. Y me vine a vivir a Buenos Aires donde también conseguí un trabajo. Empecé de cero. Así estoy hoy, mirando hacia delante, tengo el título de abuela que disfruto como jamás hubiera imaginado. No amaso los domingos, no tejo, no hago más tortas ni alfajores de maicena, ni helados ni merengues perfectos como fue mi costumbre. Y pese a no hacer nada de eso, hace unos días mi hija me envía un mensaje de texto: Josefina (mi nieta de 6 años) dijo, cuando sea abuela quiero ser como Labuela (me dicen así) Maria Ester. Ese fue mi diploma de honor. Que más puedo decir: soy Mafalda y Susanita, me gusta la ciencia y el arte, soy pacientemente atropellada, con los pies sobre la tierra y de ir directamente al grano, haciendo honor a mi profesión, soy perseverante e inconstante, soy abstemia al alcohol y adicta al jugo de naranja y al yogur descremado. Nadar es uno de mis placeres máximos junto con bailar. Soy miel y limón según me dice un amigo. Soy delgada, me gusta cuidar mi cuerpo, disfruto y agradezco mi buena salud no me creo los elogios que me hacen: inteligente, atractiva, sexy, elegante por un tema de baja autoestima. Me encanta ser agradecida, me hace bien decir y escuchar la musicalidad de la palabra gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Y me cuesta mucho decir, pese a su elegancia, la palabra Fin. Sigo abierta y receptiva a todo lo bueno para mí y que no dañe a los demás.

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Mauricio Castello

Mini Autobiograf铆a No Autorizada a partir de una reconstrucci贸n parcial de cadena de ADN. 24+20.67.06.04.10:45.50.+6.73-79.8084.LI85.I89.D90.P95.01.06.05.E06.S07.00.00.00.00.00.00.00.00.00.00. 00.00.L13.12

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Diana Levinton

Compleja tarea esta de elegir cuál de todas mis autobiografías escribir. Como dijo Walt Whitman, soy una multitud y cada una de las que soy demanda ocupar la primera plana. Nacimos todas el mismo día y, según dicen, a la misma hora. No pasó mucho tiempo antes que cada una de nosotras tomara su camino aunque recordando siempre que habíamos sido hijas deseadas, queridas y buscadas por nuestros padres. Se amaban entre ellos y nos amaron a nosotras, a todas las que soy y también a mi hermana. Privilegio si los hay esto de haber sabido desde siempre que se nos eligió. Una de nosotras fue escritora y supo que no podría seguir siéndolo cuando la carrera de Letras le mostró voces ajenas. Parece ser que ahora flirtea con la idea de retomar la tarea. Aún no sabe si el flirteo terminará en algo más o menos serio (relación estable, vio), aunque por ahora lo pasa bien en esta relación que uno de los grandes llamó "clandestina" con la literatura, luego de haber leído cuentos y más cuentos escritos por ella sobre seres anónimos como somos casi todos. Otra de nosotras se volcó de lleno a la maternidad. Tuvo 4 hijos y parió la tristeza de la hija muerta cuyo rostro nunca vio y aún así recuerda. Una tercera se dedicó a trabajar para contribuir a la economía familiar y no le escabulló el bulto a la tarea cuando hizo falta pasar horas detrás del mostrador de la juguetería cuando hubiera querido seguir dando clases en la universidad. Nunca lo lamentó. También está la que desde que se recibió estudia dos horas por día y se asombra (¿desespera?) al constatar que le queda todo por aprender. Y está la que disfruta cocinar en cantidades casi industriales y guardar en el freezer los guisos de lentejas, el de mondongo, las milanesas, los zapallitos rellenos, las empañadas, las tartas, los fideos a la parisienne... Y la que disfruta viajar y recorrer Nueva York, Vilnius, Tallin, Malta, Tandil... Otra de las que soy contempla el atardecer a través del ventanal que le muestra el horizonte y se repone de una fractura de rótula. Éstas son algunas de las biografías de las que soy. Las que somos.

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Andrea Goldberg

Mi bio (biología). Soy un animal, un híbrido de la naturaleza según la perspectiva del avistador. Para mi filia parental: una oveja mansa pero muy negra. Para mis dos hijos: vaca lechera, buey de arado, mula de carga, chivo expiatorio, gallina que guarda pollitos bajo las alas, leona entrenada todo terreno. Para el trabajo: hormiga y chita en plena carrera. Para mis superiores en el trabajo: una cucaracha. Para la joda: cigarra, mona y muy murciélago. Para los amigos: koala y perro pastor. Para cantar: calandria sorda. Para bailar: pingüina elefante. Para leer: lechuza. Para algún que otro hombre he sido: mariposa en el estómago. Para mí: hembra de la especie humana. ¿En qué ando? Busco que la mala suerte ya no me busque y mucho menos me encuentre de casualidad. Tengo un poco de lo que me gusta. No se agota lo que me inquieta.

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Fernando Fernández Escalante

Porque lo pide Silvina, porque Roberta abrió la puerta, porque la semana agota la consigna y porque me aburren las siestas, pregono sin ambages que: sexagenario impertérrito (y desde temprana edad musicodependiente), procrastinador empedernido (salvo en lo que atañe a darle al diente), coleccionista de sueños (de los noctámbulos y los que te asaltan la vista), diplomado y protojurista (en ambos casos de los del pergamino entubado), mujeriego diletante y excesivo (pero, al fin y al cabo, también mujeramado), trabajador inconstante (en grado de pensionista y pensionado), versionado versero y fabulador sin consuelo (de los que pillan cualquier apólogo al vuelo), cultor desinhibido del estilo gongoriano (de ello víctima impenitente y victimario), nieto, hijo, padre (¿y abuelo?), por no dar el brazo a torcer, cardiópata obstinado (y, por no perder la razón, sin parangón “Zapatista”), soy, de los Fernández Escalante el segundo Fernando, y de los Fernando Fernández, el octavo de la lista.

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Carmen Navajas Rodriguez de Mondelo

QUIÉN ES, QUÉ HACE, EN QUÉ ANDA Nació en Granada en el verano del 58. El mismo día en que comienza Leo, el signo del zodiaco. Sus hermanos mayores le decían en tono de risa que nació muy fea, llena de pelos en la frente, como consecuencia tuvo complejo de fea durante mucho tiempo. A su madre no le gustaba Carmen (el nombre de su abuela paterna) y se lo cambió por Carmiña (Carmen en gallego). Creció feliz y protegida, querida por sus padres, siempre rodeada de hermanos, primos y amigos. Muy observadora e introvertida, le encantaba irse a vivir a las nubes y descubrir flotando. Estar callada era uno de sus juegos favoritos, mirar sin pensar en nada, se divertía aburriéndose. Jugar con los niños a subirse a los árboles y correr... le encantaba correr. Le gustaban las muñecas, pasaba horas jugando con ella. Jugar a ser mamá. Pintaba y viajaba con sus dibujos a todo color, un disfrute. Le gustaba cantar, se aprendía rápidamente las canciones de los anuncios de la tele; escuchar su melodía la trasladaba. Se emocionaba. Un día su cuerpo cambió y ella se enfadó mucho, no quería dejar de ser niña pensar que se avecinaba la adolescencia, ¡horror! Ya no había vuelta atrás. Fue una adolescente con los altibajos correspondientes. Una etapa muy movida. El verano que cumplió los diecisiete años le presentaron al que un año después iba a ser su novio y hoy es su marido. En el momento en que lo vio sintió por su cuerpo una sensación jamás sentida, intuyó que algo especial iba a suceder. Acabaron las vacaciones y volvió a Granada. Aquella sensación la guardó en secreto esperando que llegara el próximo verano. Ese año fue el último en el colegio de la Presentación, un centro de monjas en el que pasó toda su etapa escolar. En el 76 comenzó sus estudios universitarios. Se Licenció en Farmacia y luego se especializó en Análisis Clínico. Se casó en el 85 y se fue a vivir a Málaga. Luego llegaron sus dos hijos y sus años de niñez y adolescencia y ella volvió a vivir esos momentos perdidos. Su hijo mayor le dijo una vez: “mamá, somos una familia a extinguir... de las de antes” (lo decía sobre todo porque ellos no comían en el cole, ni estaban cargados de actividades extraescolares; las tardes en casa con los deberes o jugando en el jardín). En el año 2000, le denegaron la apertura de una farmacia que tenía solicitada. Fue en ese año cuando un día, tomando el sol, escuchó a unas amigas hablar de pintura, y sin saber por qué subió a casa y cogió

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una tablilla de madera, unos cepillos de dientes y las temperas escolares de sus hijos. En el 2003 inauguró su primera exposición individual y la última fue el pasado mes de octubre. Un día subió al facebook una de sus ilustraciones recientes y una de sus hermanas mayores le comentó: “es Carmiña, así te veía cuando eras niña y tenías un vestido muy parecido al que has pintado” y eso le gustó. Se siente una privilegiada, su marido y sus hijos la colman de felicidad. Y... ÉSTA ES CARMIÑA, que anda trepando en el árbol.

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Juliette Noel

Nací entre la inmadurez que otorga la juventud... y la inexperiencia que la acompaña. Crecí con la sabiduría que sólo los años regalan y que mi abuela quiso obsequiarme. De ella heredé el amor, un pedacito de su bondad, y la sencillez. (Son tesoros que guardo a buen recaudo, para que nunca nadie pueda robármelos...) Estudié filosofía "de la vida" con los amigos; con algunos cursé en lengua, con otros en ética... Repetimos curso unos pocos, otros, suspendieron y se quedaron por el camino... pero de todos, y con todos, aprendí siempre algo. A mis 27 años un 2 de julio, acaricié la piel más suave y más linda que jamás había visto, la carita de mi hijo. Me asusté tanto cuando vi aquella cosita tan pequeña y tierna entre mis brazos, que corrí a comprar un manual de cómo ser mamá. (Aún hoy sigo ojeando algunas de sus páginas). En una ocasión me codeé de tú a tú con el amor y cuando lo creí mío, desplegó sus alas y viajó hasta el cielo. Me he sentido huérfana, triste, alegre, sola, acompañada... he "sentido", y eso es lo que me importa. Se lo que NO quiero, pero aun no tengo muy claro lo que quiero. En la actualidad curso estudios en esa materia con aprobados muy justos. Me gusta el sol, el mar, la música, las letras, los viejitos, mi hijo... y mis amig@s. ¡¡Ah!!... y la niña que irremediablemente habita en mi.

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Malke Matusevich

Nací un 28 de abril del sesenta y tantos, hecho que indudablemente marcó mi vida, sobre todo por lo de nacer. Recuerdo una infancia muy feliz, clase media de profesionales, Buenos Aires en los 60 parecía un buen lugar para vivir, sobre todo visto con mis ojos de esa época. Una abuela en casa, muchos libros, mucha música, colección de comics y cine, funciones continuadas, sabías cuando entrabas pero no cuando ibas a salir. Para las fiestas saludar al abuelo en el templo y el sonido del Shofar. Ballard, Philip Dick, Led Zeppelin, Dylan, Poe, Tolkien, Lovecraft, Zappa. Vacaciones en Uruguay con toda la familia, perro incluido. Adolescencia saliendo del proceso militar, mucho miedo y no hablar con nadie ni confiar en nadie, la facultad como destino casi inevitable, un gran cartel en el patio con el nombre de todos los desaparecidos, estudiantes como yo… Nunca me iba a casar, era una mujer independiente, arquitecta; me casé a los 24 y creo que lo más curioso es que seguimos juntos. Viaje por Europa, mochila a cuestas y en tren, 6 meses, nada tengo, nada puedo perder, era libre. Lisboa, Nazaret, Madrid, Sevilla, París, Roma, Chipre, Santorini, Viena, Salzburgo, Berlín con muro, Praga, Jerusalén, Pisa y más. Nieta de inmigrantes e inmigrante yo misma, el destino nos espera en algún sitio y las cosas terminan por cobrar sentido. Sigo con mi maleta pronta, sólo tengo que poner una muda de ropa y ya estoy lista para partir, un nuevo destino, otro lugar, una nueva oportunidad y seguir creciendo. Below, Charlie Parker, Bill Evans, Keith Jarret. Sigo en la búsqueda, con 2 hijos y menos tiempo por delante; me llamo Malke, como mi bisabuela.

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Elena Herrero Navamuel

De dónde vengo... A dónde voy... Nacida en Santander, de padres castellanos, el ser la mayor de 7 hermanos, marcó mi vida de manera definitiva. Marca que aún arrastro, para bien o para mal. Responsabilidad y ejemplo fueron las palabras más escuchadas en mi infancia y adolescencia. También cariño, alegría, música, canto, relojes, joyas, tienda, monte y mar. Evolución (como se pudo), estudios (hice de la obligación vocación), matrimonio (para escapar), expatriación (descubrimiento y riqueza), hijos (3, la razón de mi vida), regreso (decepción y aceptación), divorcio (fracaso, tristeza, culpabilidad y alivio)... Soy ingenua, hasta el punto de traspasar la barrera de la imbecilidad. Las decepciones de la vida (a mis 47 años son muchas... y sumando) me entristecen sin enfadarme, y es ahí donde radica mi vulnerabilidad. La alegría me fortalece. La tristeza me debilita. Me adapto bien a los cambios, sin haber averiguado aún si hay más de resignación-renuncia en ello que verdadera evolución. No me gusta revisar el pasado y sigo considerando (marca de la casa) que lo bueno está por llegar. Y mírenlo... por ahí viene.

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Oscar Boán

Nací en Buenos Aires en Marzo del 56, recuerdos: Los 60: Mi barrio, Caballito, escuela primaria, amigos, cómo nunca volverán, una pelota girando en el Parque Centenario, una casa de puertas abiertas, sillas en la vereda, primos, tíos, hermana, El Club del Clan, el teatro Avenida con mi viejo gallego viendo zarzuelas, Joselito y mi madre encerando el piso, cantando, San Lorenzo campeón invicto del 68, los Beatles y yo dibujando, en casa, en el cole, siempre dibujando. Los 70: Secundaria, Barrio de Flores, adolescencia, otros amigos, Nebbia, Moris, rock, poesía, política nacional y popular, el primer Serrat, efervescencia, canciones, casi revolución, luz, primer trabajo. Universidad, Arquitectura, dictadura, la noche más larga jamás soportada, León Felipe, Miguel Hernández, Machado, el segundo Serrat, más poesía, resistencia cultural, fin de década con un murmullo, “Se va a acabar…”, siempre dibujar, dibujar. Los 80: Y se acabó la dictadura militar, estallido, luz, abrazos, La Plaza, la Truxa, arquitecto, conciertos en vivo, Piazzolla, Milton, Gismonti, Serrat de vuelta al Luna, Juan Gelman, Saloma, del Prado, Río, Bahía, Ouro Preto, dibujar, escribir, dibujar, Malke, sin ella nada sería posible ni completo hasta hoy, mochila, poco dinero, 6 meses en Europa, dibujar, siempre dibujar. Los 90: Mi barrio, Monte Castro (Caballito siempre en el corazón), dos hijos (Ivo y Jordi), luchar, trabajar, desilusión de un país, dibujar, escribir, dibujar Década 2000: España, nueva vida, trabajo, seguridad, nuevos aires, pero siempre será exilio, Europa abierta, en la palma de la mano, Lino que se va, el Barça imbatible, dibujar.

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Década 2010, hoy: España, Europa, retrocesos sociales, hijos universitarios, creatividad, desafío, luchar, trabajar, desilusión de un país, dibujar, escribir, dibujar.

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Amanda Martín Pajares

Resultado del autoanálisis del compuesto A1M1P1: − 75% agua (o eso dicen). − 24% duda. − 1% anhelo sin objeto definido o definible, mezclado (en proporción variable, según el momento) con una acuciante y absurda sensación de urgencia.

NOTA: Lo parezca o no, contiene trazas de plenitud y satisfacción, que se hacen especialmente patentes en lo relativo a su prole.

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MINI AUTO BIOGRAFÍAS DE LIPEÑOS ILUSTRES