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4 VERBOS EN BUSCA DE

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ILUSTRACIÓN DE PORTADA: CARMEN NAVAJAS

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CONSIGNA DEL DOMINGO 16 / FEB / 2014

CUATRO VERBOS, CUATRO PÁRRAFOS Esta semana, la idea que les propongo es redactar un texto de 4 párrafos (ya somos grandes y todos saben qué es un párrafo) y que en cada uno de ellos aparezca uno de los siguientes verbos: CALCULAR

HUMILLAR

DISEÑAR

PLANTAR

Los verbos pueden estar conjugados, etc. Uds. eligen en qué orden los van a utilizar. Puede haber otros, pero uno de éstos debe aparecer en cada párrafo. Un párrafo - en una hoja A4 - para que se pueda leer fácil tiene entre 5 y 7 líneas máximo. Quizás les convenga hacerlo en Word y luego pegarlo acá. Si pueden poner los verbos señalados COMPLETAMENTE EN MAYÚSCULA mejor, así se despegan fácilmente el resto del texto. Cómo verán, éste es un típico ejercicio de taller literario. Más arbitrario y complejo que otras consignas porque no estás apelando a tu memoria, sino que tenés que ceñirte a la indicación. Y como ya sabemos, la condición obliga a tu cerebro a trabajar más, porque limita tu libertad. Buen fin de semana.

Silvina Scheiner 3


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4 VERBOS EN BUSCA DE

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AMANDA MARTÍN PAJARES

Lo primero que quiero decirte, querid@, es que cuando leas esta carta yo estaré ya a años luz de esta cama y de esta relación. CALCULO que no esperabas este final para lo nuestro... Sin embargo, por inverosímil que te resulte la idea, las cosas no siempre salen según tus planes. HE DISEÑADO esta despedida con el firme y poco realista propósito de hacerte sentir mal. A pesar de mis escasas probabilidades de éxito, albergo la esperanza de resquebrajar, aunque sea levemente, esa sólida caja donde escondes tus sentidos de la responsabilidad y la culpa. Esa caja que nunca se me ha abierto y que ahora, en la última jugada de la partida, aspiro (ilus@ de mí) a violentar. Lo he dado todo en esto. PLANTÉ cada semilla de confianza de la que disponía mi alma en el yermo terreno que me ofrecías; las regué con mi sudor, con mis lágrimas, con mi sangre (sí, mi sangre, sabes bien de qué te hablo). Todo para descubrir una y otra vez que no tenía nada que ganar en esto. No voy a negar que tienes razón: me gusta que me HUMILLEN. Pero hasta de los vicios más suculentos se harta un@. Así que te devuelvo esa frase que tanto te gustó espetarme noche tras noche durante todos estos años: no me esperes levantad@. Ni hoy, ni mañana, ni nunca. Sencillamente, no me esperes. Adiós.

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MARIANO DURLACH

- ¿En qué pensarán cuando DISEÑAN estas consignas?

- ¡Para mí que lo hacen para HUMILLARNOS!

- No sé vos, pero yo esta vuelta los PLANTO.

- Yo lo mando, pero no sé si cada línea de diálogo se CALCULA como párrafo.

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JORGE PAILHÉ

Todo pasó muy rápido, tanto que no podría CALCULAR cuántos segundos me llevó salir de ese estado blanco y dulce que me atraía y me llamaba. Estaba inconsciente… ¿o no tanto? Quería moverme y no podía… La luz me invadía y me hacía parpadear insistentemente. Decidí que tenía dos opciones posibles: dejarme llevar por esa fuerza desconocida y fascinante o DISEÑAR una estrategia para quedarme acá. ¿Quedarme para sufrir? Y, sí. Volvía a ser yo, el de siempre, lo admito, pero ¿a qué precio? Entonces, pensé seriamente PLANTAR bandera, como decíamos en el barrio. Y otra vez apareció en mí esa sensación de obligarme a resistir, a pelearla, a mandar al carajo a todo y a todos. “No será esta vez; no me vas a HUMILLAR ¡no!”. El mandato interno resonó dentro de mí y me sacó definitivamente de allí. Qué pasará ahora, ¿quién puede saberlo? Para mí, el próximo objetivo es mantener la cabeza todo lo alto que me permite esta puta enfermedad…

(Dedicado a mi amigo Pepe, que un sábado a la tarde se las tomó, pero nunca se dejó humillar).

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MARÍA GUERRA ALVES

Mi vida es muy diferente a la que HABÍA DISEÑADO en mi adolescencia. En ese entonces, no sospechaba que iba a atravesar situaciones que me HUMILLARÍAN durante años. Estuve cerca de la muerte. Pero un día me PLANTÉ y dije “basta”. Era consciente del riesgo que corría. Sin embargo, con la ayuda de Dios, seguí hacia delante. CALCULO que a más de uno le sorprenderá verme ahora, que soy una mujer libre, plena, feliz…

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CECILIA GÓMEZ NALE

CALCULÉ rápidamente el costo anualizado de cada mes y cada semana en los que este señor venía. Lo comparé con el precio de la cortadora de césped y con la bordeadora. Si cada vez que voy a trabajar al campo mi terapia es subirme al tractor, es mi recreo, es mi divague… Lo mismo podría darse en mi jardín. ¿O no? La comparación resultaba favorable para mí. Por lo tanto, me compré la cortadora y la bordeadora. El primer día, con la cortadora fue un desastre: casi una hora para hacerla arrancar y luego cuando trataba de acompasar el ritmo de mi caminar con la autopropulsión (tortuga, más lento; liebre, más rápido, como en el tractor) el aparato diabólico tenía vida propia. Ni hablar, de los dibujos que dejé en el pasto: ¿vieron esas líneas perfectas de las canchas de fútbol? Bueno, ésas no. Más bien esos círculos en los cultivos atribuidos a extraterrestres; pero en este caso, un extraterrestre borracho parecía HABER DISEÑADO esos dibujos estrambóticos. La bordeadora constituyó todo un desafío: desde el ensamblado (me vino como uno de esos juguetes para armar) hasta el manual de uso, en el que se me advertía que al momento del arranque debía tirar del cable en línea recta, ya que si lo hacía en forma inclinada se producía “fricción en el ojete” (sic). Junté coraje, le cargué la mezcla de combustible (nafta súper y aceite de 2 tiempos, proporción 4:1), y a emprolijar bordes y pendientes. Me HUMILLÓ. La muy guacha me humilló. “¡Señor!”, le lancé al jardinero de mi vecino, ligustrina de por medio, “¿No le podría dar arranque a mi bordeadora, que yo no puedo?” La fricción en el ojete era un hecho. Quizás sea cuestión de práctica. Lo que aprendí en esta semana de iniciación jardineril, es que lo único que puedo llevar a cabo sin riesgo de hacer cagadas es PLANTAR florcitas, arbustos chiquitos o semillas de verduras para mi huerta.

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ROBERTA GARIBOTTI

La desolada Te esperé, ¡vivo esperándote! Tomé un cortado, luego otro; por último, una coca Light. Nunca llegaste al bar. Miré los sobrecitos de azúcar, esos que tienen una especie de oráculo, mensaje… ¡bah! yo qué sé. Todos decían más o menos lo mismo: “no intentes cambiar el tiempo” “todo llega” “la felicidad está en las pequeñas cosas”. Creer o reventar. Vivo sumergida en las pequeñas cosas que me das, diríamos: miserias, sobras de amor, restos de caricias de tus manos cansadas de andar toqueteando por ahí. Y que me perdone Horangel, ¡jamás encontré un puñado de felicidad en esas cosas chiquitas que anduve mendigando como perro abandonado en parrilla de la ruta a la altura de Dolores. ¡Sí!, todo llega, con el tiempo todo llega: no te espero más. Prefiero que me siga HUMILLANDO el boludo de mi marido. CALCULÉ que todo iba a ser como al principio. Pasión: acaramelada pasión. Mensajes por teléfono, correos, regalos, promesas de días en el campo de tu tío Ernesto. Me decías que yo era la mina de tu vida, pero que no podías dejar a tu mujer de un día para otro. Se te complicaba el tema del pull de los chicos. Los lunes te tocaba a vos. Y era el único día posible para vernos a la mañana en ese hotel choto escondido en el medio de la nada. Cada vez nos veíamos menos. Mi autoestima se deslizaba suavemente por la pendiente del fracaso y la frustración. Cada espera, cada mensaje que no respondías me hundía más y más en el fango de la desesperanza; la confianza en mí misma se iba difuminando como un paisaje de girasoles de Van Gogh, se perdía como la puta oreja que se arrancó Vincent. La diferencia es que él era un artista; yo: la nada misma con orejas. Noches enteras sin dormir. Mañanas llenas de angustia. Sola como una perra desnutrida al borde de parir en la calle. Así estaba yo. Mientras DISEÑABA estrategias para vengarme de tu desamor. Cada vez que concretaba una decisión; la de no verte más, la de pensar en otro hombre a mi medida, aparecías con nuevas excusas, proyectos de una vida juntos en un barrio cerrado, tomando Daikiris mirando el río. ¡Qué tonta! ¡Qué maldito timador, vos! Siempre me quedó la duda de si alguna vez te enamoraste en serio y se te pasó. Eso puede pasar ¿no? ¿Quién no dejó de estar atraído por otro que alguna vez fue su todo? ¿Podré volver a ser tu todo? ¿tu algo? Decidí que voy a empezar terapia cuando salgo de la oficina. El jefe me anda tirando los galgos; no quiero caer en la tentación nuevamente.

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Que le mienta a otra… Quizás le dé una oportunidad. No todos son iguales. A mí no me PLANTAN más. Soy un Ficus seco, que cambia de lugar en la casa y en la vida, y no hay caso: se pone mustio igual. Está lindo al principio, le brillan las hojas, como me brillaba a mí la mirada, el pelo y la piel en cada encuentro. Pero volvía a casa marchita, seca, podrida de esperar un llamado. Con olor a fruta oxidada. Desilusionada como chico pobre con bici regalada y pinchada. Me pinchaste, me doliste, escurriste mis deseos. Cuando ya estaba todo sepultado me invitaste un finde a Punta. El sobrecito de café decía que hay que saber esperar, que todo llega. “Bueno, vamos”, te dije. Pero que sea la última vez.

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DAVID HASKEL

Gente, tengo un importante mensaje para comunicarles y aprovecho este medio, ya que ellos no lo monitorean por considerar que todo lo que se dice aquí es ficcional. Eso nos da una gran ventaja. Y la necesitamos. Voy directo al grano: muchos viven pendientes de platos voladores y otras pavadas, sin darse cuenta que ellos ya están acá. Empezaron con lo más elemental. Los primeros indicios vienen de la década de 1970, cuando unos científicos se intrigaron al ver que algunas bacterias parecían haber sido DISEÑADAS geométricamente y que sus respuestas respondían a leyes electromecánicas. Todos los que investigaban el fenómeno terminaron falleciendo de enfermedades y accidentes varios. El siguiente paso lo dieron también biólogos, a raíz de un hallazgo fortuito: uno de ellos se sorprendió al ver cuando caminaba por la playa cómo los berberechos asomaban de a centenares y a veces de a miles sus pequeñas antenitas a la superficie y volvían a hundirse en la arena húmeda con una precisión de microsegundos. El Dr. VanPolle, quien se dedicó a estudiar qué fuerzas había detrás de esa conducta e intentó CALCULAR cómo se comunicaban entre sí los pequeños moluscos para lograr semejante coordinación, falleció al año siguiente y sus apuntes, fotografías y observaciones jamás fueron halladas. Fue esa una gran pérdida, por partida doble. El tercer escalón fue un salto cuantitativo, no sólo al lograr el control de una especie muchísimo más evolucionada, sino por tratarse de una que nos toca de cerca: las palomas. Sí, esas “inocentes” aves que se PLANTAN en tu balcón, se paran en tu ventana, comen las miguitas que les dan los chiquitos y los abuelos en las plazas y anidan en el árbol frente a tu casa. Comprenderán que no puedo revelar mis fuentes ni sus métodos de investigación, pero sepan esto: nos observan, graban y transmiten nuestros actos, costumbres, diálogos, hábitos, etc etc. Ellas no tienen capacidad de procesamiento, sino sólo de recepción y transmisión de datos. ¡A! Y casualmente, están infectadas con unas extrañas bacterias. Bueno, aprovecho este medio, que por supuesto como todos sabemos, ¿si?, es sólo un ejercicio literario total y absolutamente fantasioso, que desde ya no guarda ningún tipo de relación con la realidad, ¿no es cierto? O sea, sabemos que esto es pura ficción, ¿está claro? No HUMILLARÉ su inteligencia con más explicaciones, porque sé que captan el mensaje y la gravedad de lo que está ocurriendo, digamos, en el “mundo literario”, ¿ok? Tras revelar esto en forma sutil a algunos grupos selectos en distintos puntos del planeta se comenzará a

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organizar la resistencia. Pronto les llegarán instrucciones. Señores: ya están entre nosotros. Y no, no vienen en son de paz. Es la mismísima especie humana la que está en juego. Cambio y fuera.

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CLAUDIA CASTAÑEDA

El día que Julia pegó un portazo para marcharse, supo que detrás de esa puerta iban a quedar los peores y los mejores recuerdos que, a veces, la hicieron bailar de felicidad y otras, las más, le hicieron enrojecer sus ojos color de hojas secas a tal punto de no poder verse las pupilas frente a un espejo en el que cada vez que se miraba aparecía, en lugar de una mujer de aspecto aniñado y jovial, un despojo: un ser DISEÑADO vilmente por algún mal escultor que no supo captar la esencia de lo que ella, en el fondo de sus entrañas, seguía siendo. Un día de ésos, en el que alguien menos se imagina, estallan los reproches, las cosas no dichas y brotan igualito que una cascada en el medio de la montaña o igualito a un “reventar de cloacas”. Ese día de abril, algo así le pasó a Julia: se PLANTÓ delante de ese hombre, que otrora le parecía imponente, insuperable, “inmenso” - según CALCULABA ella en otros tiempos -. En ese instante, Julia supo que calculaba como el culo porque la reacción de su compañero no fue la esperada. Roberto era un hombre bueno, pero al que no le interesaba demasiado mirar más allá de su nariz. El día que Roberto conoció a Julia pensó que ella era quien deseaba para la madre de sus hijos o hijas (comentario al margen… “deseaba para madre de sus hijos o hijas”). Roberto y Julia se miraron y cual “robotitos” soñaron con la casita blanca con tejas rojas, con el jardincito cuidado, con “te espero con lo que te guste comer” y con toda la letra de “Pequeñas delicias de la vida conyugal” de Sui Generis. Roberto se encariñó con “el gato en el jardín” y comenzó a sentir cierto gozo secreto cada vez que HUMILLABA a Julia. El día que Julia pegó un portazo para marcharse, supo que detrás de esa puerta iba a dejar parte de su vida, pero su elección no estaba condicionada por mandatos paternos, maternos o ancestrales. El día que Julia pegó tan terrible portazo, comenzó a mirarse al espejo, comenzó a disfrutar su cara, sus brazos, sus piernas, sus manos y cada logro con quienes la aman de verdad.

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CRISTIAN DEL ROSARIO

El juego de PLANTAR el deseo entre nosotros. El juego de HUMILLAR y ser humillado. El juego de CALCULAR el exacto momento de "cuándo" el placer acaba. En fin... es sólo el juego de DISEÑAR cómo hago explotar tu cabeza.

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GUSTAVO PEDACE

“Aprendí de ellos que el tiempo juega a favor de los que saben lo que quieren, y el cinismo. Aprendí a esperar. Como cuando me contaron con esa sonrisa insoportable que ese roble era el que iba a dar la madera con la que harían el cajón en el que enterrarían a los hijos de sus hijos. Tan ufanos. Pero ya llevo demasiado en este exilio de Oxford. 35 años. Aunque para ellos sea sólo un pestañeo.” Diseñé cuidadosamente el jardín de mi nueva residencia, lindera a la casa del Almirante Chris Wreford Brown. Planté la sequoya ya crecida, pesada, en el lugar indicado. Si mis cálculos son buenos, en 25 años pesará varias toneladas y caerá para el jardín del Almirante. No sólo lo voy a humillar con el esplendor de su follaje, una tarde de verano, al caer, matará a sus nietos, y los chicos del Belgrano sabrán de qué se trata.

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CARMEN NAVAJAS RODRIGUEZ DE MONDELO

CALCULO que para el año que viene lo podré compartir. Es en la espera cuando se disfruta más. Quizás tenga que decidir sobre su formalidad, pero es la esencia lo que importa. Mi ansiedad se dispara, no puedo vencerla. Definitivamente voy a llamar. Una vez allí, lo presenté. Después de HUMILLARME y despreciarme lo colocó en la vitrina. No hay nada en el estante. Hubiera preferido no interrumpirlo cuando me habló de la cubierta. Pero era tanto mi deseo de que apreciara su interior. Intuyo su triste final. Acababa de PLANTARLO y su vida peligraba. No admitía ningún tipo de respuesta. Salía y entraba resoplando, no podía oírlo. Me quedé paralizada. Tenía que escapar. Lo saqué de la vitrina y salí corriendo. Al llegar al lugar escogido lo rocié por todos lados. No admitía su recuerdo en mí. Me sentía fracasada. Cuando llegué a casa destruí toda información de su contenido. Cuatro años de trabajo; los análisis y correcciones tan costosos. La selección del material, su tratamiento, previa limpieza de impurezas que alteraban su esencia. El color del cartón y el tipo de la letra impresa, las prisas al DISEÑARLO, destrozaron mi fragancia más apreciada.

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MARIASI CAÑIZAL

La última vez que me PLANTÓ lo decidí. Compré un celular nuevo, con otro nombre: Guido, y publiqué el primer aviso en el diario más leído de la ciudad, justo para el día de San Valentín. Esta posición de loser en el amor, me dio valor para encarar esta locura. Mis años en la actuación de algo tendrían que servir. Yo no creía HUMILLARME, quizás mis clientes. Dejo a ellas DISEÑAR lo que quieren, hasta los límites que tengo establecidos, sólo ahí intervengo con detalles para mantener la seguridad y no terminar haciendo algo que no quiera. Después de todo no sólo es una cita a ciegas, también hago de novio formal y cualquiera podría confundirse. Después del primer trabajo en el que actué de manera impecable y cobré todo lo pactado, me di cuenta que lo único que no CALCULÉ es cuán loca y necesitada puede estar una mujer.

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MARIANGELES SOULES

Durante tantos años sentí la HUMILLACIÓN por parte de tu familia y tus amigos, por no pertenecer a un grupo cerrado de fanáticos elitistas, fue por eso que decidí abandonarte. Estuve mucho tiempo CALCULANDO la forma de vengarme de ese selecto grupo de hipócritas pedantes, que he pasado horas y horas sin dormir, pero al fin encontré una salida a mi desquite para que sean ustedes los que sientan la bronca y la desazón sin tener que llegar a la violencia. He DISEÑADO todo un plan, porque sé que ustedes no soportan la gente humilde, que los menosprecian, que se creen superiores, por eso y con gran paciencia voy a esperar a que llegue el momento apropiado. Al fin hoy es el gran día de mi venganza, si hoy, hoy que se juntan en la gran mansión para festejar las Bodas de Oro de tus padres. Contraté varios jardineros que me quisieron acompañar cuando les conté el por qué de mi revancha, y fuimos hasta la quinta diciéndole al mayordomo que nos habían contratado para PLANTAR azucenas para la fiesta. Obviamente las azucenas nunca fueron sembradas, pero eso si la fiesta no va a poder festejarse allí, llenamos de pozos y barro todo el hermoso parque el cual es el orgullo de la familia y el mismo que ya estaba listo para la recepción de la noche.

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MARÍA ESTER ARNEJO

CALCULAR, PLANTAR y DISEÑAR han sido y son actividades cotidianas en mi profesión, no así HUMILLAR. Aunque deduzco que esa palabra debe de tener la misma raíz que humus, que es el nombre de la fracción orgánica del suelo y responsable de su fertilidad y del perfume característico de la tierra húmeda. Cuando uno dice: olor a tierra mojada, seguro que está lloviendo por acá cerca y es esa sensación placentera de una tarde en el campo. Habría que verificar tal relación. ¿Dónde calculaba, diseñaba y enseñaba yo a plantar? Hasta hace 10 años tuve un laboratorio agrícola que bauticé “Cultivar”. Le puse este nombre en sentido amplio. Cultivar, según mi concepto es modificar la naturaleza para mejorarla y mejorarse. Entonces mi empeño estaba en hacer que la gente trabajara correctamente la tierra, aprovechara y cuidara los recursos naturales. A mis clientes les encantaba quedarse conversando conmigo cuando iban a retirar los análisis, porque yo les enseñaba a CALCULAR, el contenido de nutrientes por hectárea de tierra y luego CALCULABA la dosis de fertilizante que deberían aplicar y también su costo. A medida que le daba mi explicación escribía y dibujaba en un papel, como DISEÑANDO el surco, la pasada de la sembradora, la caída de la semilla, la masa y el volumen de una hectárea a 30 cm de profundidad. Todo eso ante el asombro atento de mi cliente. Una mezcla de ingenuidad y curiosidad y un “darse cuenta”. Ese papel, que para mí era de puros garabatos, se lo llevaban muy conformes y felices y me decían que con lo que habían aprendido HUMILLARIAN a los “sabiondos” de la confitería donde frecuentaban para charlar de todo un poco, muy común en los pueblos. Eso me hacía mucha gracia. Fiel a mi principio de Cultivar, también organizaba actividades culturales de otras especialidades como cursos, conferencias de escritores, científicos y gente destacada en su área de trabajo y que las ofrecía a la comunidad como parte de mi intuitivo programa de marketing (perdón a los especialistas del grupo). Entre éstas quiero destacar el curso anual de jardinería. El resultado fue increíble. Me asombraba el entusiasmo de esas mujeres en las clases de intercambio de “gajos”, que luego ellas PLANTABAN en sus jardines perfectamente elegido y asesoradas por la profesora. A mí me quedó la alegría de haber brindado tanto color, perfume y buen gusto, y el espacio donde se hacían las prácticas previas, mi propio jardín. Espléndido. Una porción de naturaleza cultivada que invitaba colibríes a bailar y picotear néctares perfumados y acariciar pétalos.

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¡¡Qué delicia era mi jardín!! Ahora, recordando aquella orgía de colores, texturas y perfumes, la observo a ella, a mi pobre orquídea frente a la ventana; ella, entre pensativa y arrogante, se sentiría HUMILLADA pese que su nombre es “Erótica”.

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GUILLERMINA SILVA D’HERBIL

Entró apurada, medio desgarbada, la blusa un poco chingada, sentía la pollera muy corta y los tacos demasiado altos. Sabía que él la iba a dejar PLANTADA, una vez más. Se sentó en la mesa más alejada de la puerta, cerca del baño, pero desde allí veía perfectamente quién entraba y quién salía. Estaba un poco asustada, no quería que él volviera a HUMILLARLA. Se dio cuenta de que tenía frío a pesar del calor. Se sintió observada y vio que el mozo la miraba esperando su pedido; seguramente la habría saludado, pero ella ni siquiera lo escuchó. Estuvo a punto de decir "un café", pero tuvo la necesidad de no ser tan obvia y en vez de eso dijo "Bloody Mary". Mientras miraba nerviosamente la puerta y maldecía su ansiedad que la había hecho llegar tan temprano, y pensaba que tenía las raíces muy crecidas, las uñas medio despintadas y la alegría un poco mustia... Supo que no era esto lo que quería. Y supo que hacía mucho que sabía, supo que hacía mucho que quería DISEÑARSE otra vida. Y así, mientras dejaba que ese saber se convirtiera en parte de su ser, a través de la ventana lo vio. Sorprendida lo vio avanzar, erguido, luminoso. Y como siempre le pasaba cada vez que lo veía de lejos, se conmovió y todo el amor se le amontonó en la garganta. Calculó que si se apuraba, podría salir del bar antes de que él llegara.

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SER ROS

))/(())////)/(/(/(//////(/(/))//(/())/(/)/)//)//)//(/////(/((/(//(/()/)//)/) /)/((/(/))/)/)/(/)... ...los ideogramas transmitían un claro mensaje para los viajeros que se presentaban ante la entrada del templo, para ello fueron PLANTADOS en tiempos que escapaban a la memoria y a cualquier registro... ... el pórtico lo anunciaba con severidad, quien traspasara esa línea no volvería ser el mismo, tiempo y espacio se fundirían con ferocidad en el ADN del portador, DISEÑANDO una novísima presencia que abarcaría el universo conocido... ...en situación, fui separándome del grupo con la intencionalidad de lograr tal ascensión cuasi divina. CALCULÉ que si podía evadirme de los controles de los guardias marroquíes y sus cimitarras, lo lograría. Logré acceder a un corredor paralelo que me permitiría acercarme a unos veinticinco metros de la valla... ...en un momento de distracción me hice en el pórtico, la leyenda parecía moverse y enfocarse de alguna manera en mí, o así lo sentía, el sudor me nublaba la visión; sentí un golpe en uno de mis hombros, el gigantesco hombre de piel azulada se paró frente a mí HUMILLÁNDOME, su sonrisa reflejaba la luz de una pálida luna que tímidamente lograba alcanzar unos metros por sobre el horizonte, no comprendí lo que decían, pero antes de perder el conocimiento reconocí partes de unas palabras... " ‫"ليج رخ‬...

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HORACIO TORT

En los últimos años siempre sucedía lo mismo. Faltando 4 o 5 fechas para terminar el torneo estábamos peleando el campeonato palmo a palmo con La Cueva y, si bien éramos todos amigos, el partido entre ambos equipos se había convertido en un clásico jugado a cara de perro. Este año, además, el diablo metió la cola y el sorteo del fixture había reservado para la última fecha el partido entre ambos. Juanma, nuestro número 5 y capitán, había CALCULADO los puntos que tanto ellos como nosotros podíamos resignar en las últimas fechas y había llegado a la conclusión que todo se definiría en esa instancia. Y así fue. Fuimos ganado nuestros correspondientes partidos y llegamos a la última fecha dos puntos debajo de ellos, producto de un empate con La Manija en la antepenúltima fecha, que no estaba en nuestros planes. Ellos peleaban el descenso y un punto contra nosotros les venía como anillo al dedo, por lo cual DISEÑARON una estrategia ultradefensiva. Colocaron un libero por detrás de dos líneas de cuatro y dejaron un solo delantero para molestar un poco. Las pocas opciones de gol que pudimos generar no entraron y el 0 a 0 que ellos y varios de La Cueva que presenciaban el partido celebraron, a nosotros nos dejó un sabor amargo y la obligación de ganarles en la última fecha. El día del partido llegó y ellos arrancaron tal como imaginamos. Como la fecha anterior le habían echado al mejor delantero que tenían, y con el empate eran campeones, se PLANTARON atrás y contragolpeaban cada vez que podían, pero como no se soltaban mucho los mediocampistas ni marcadores de punta, lo hacían con poca gente y nunca llegaban a inquietarnos demasiado. El partido se hizo áspero, discutido, con alguna pierna fuerte pero leal, por lo que el referee sacó un par de tarjetas amarillas y lo mantuvo dentro del clima esperado para una final. El reloj avanzaba y no podíamos quebrar el cero. Yo, que jugaba de 9, estaba marcado todo el tiempo por los dos centrales y si los pasaba siempre aparecía el líbero para despejar. Apenas había tenido un par de oportunidades no muy claras, de esas a las que llegas muy exigido y que Nacho Leguizamón, el gran arquero que ellos tenían, había tapado sin mucho problema. Poca cosa para un equipo con pretensiones de campeón y que necesita ganar. El planteo mezquino de ellos estaba dando resultado y el primer tiempo terminó sin goles. En el entretiempo hicimos un cambio, salió un mediocampista y entró el negro Llerena como delantero tirado a la punta izquierda para abrir la cancha y generar más espacios. Y con más actitud que ideas los empezamos a presionar. Y las cosas empezaron a salir. Probábamos más de afuera del área, desbordábamos y tirábamos centros,

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combinábamos paredes y los llevábamos por delante. Estaban acorralados, ya ni contragolpeaban y el gol rondaba el área, pero siempre nos faltaban diez para el peso y por uno u otro motivo no se daba. A mí el referee me anuló mal un gol a instancias del juez de línea que me cobró un offside inexistente. Nos lo queríamos comer!. Hasta que a los 33 minutos nuestro marcador de punta derecho desborda y tira un buen centro que cae en el punto del penal. Parecía una pelota sencilla de despejar, pero de golpe aparece Juanma que llegaba a la carrera y saltando entre tres rivales la clava de cabeza en un ángulo y desata nuestra euforia. Casi queda sin respiración aplastado por una montaña de compañeros que queríamos abrazarlo. Además, el gol faltando doce minutos, fue un golpe anímico tremendo para ellos y en cambio a nosotros nos dio la serenidad necesaria para desplegar nuestro mejor fútbol. A partir de ese momento los HUMILLAMOS con un fútbol vistoso y contundente. Obligados y sin los jugadores indicados para ese planteo, quisieron salir a atacar, se descuidaron atrás y les hicimos 3 goles más hasta que llegó el pitazo final que dio lugar a nuestro festejo. Este año el campeonato era nuestro. Ellos, nuestros rivales, pero también nuestros amigos, nos felicitaron por el triunfo. Al fin y al cabo todos entendíamos que es sólo un juego, una diversión.

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SANCHU DE RAEDEMAEKER

DISEÑABA y bordaba alfombras. Cada una con el estilo y mandato de su tierra. Algo así como dibujar el camino inquieto y en el mismo, abrazar las ansias. La idea era hallar la sal de la vida, el valor supremo, la trama en un plano casi arquitectónico. Las persas eran sus preferidas, y en cada puntada en cañamazo entraban sus pensamientos. “Los cálculos, no son el fuerte de quién no teme tropiezos”. Creaba reflexiones que se mezclaban con los rapacejos. La historia de las alfombras representaba una época, sus creaciones, su territorio que se lucía en el respaldo de algún sofá o pasillo donde eran pisadas, no sin antes ser observadas. Con su taza en la mano, les cuenta a sus hijas que hace mucho mucho tiempo atrás, se usaban para la oración, donde las personas iban avanzando con sus índices, como si fuera un rosario. Todo eso endurecía las rodillas y ablandaba el corazón. Son esos cultos que se SIEMBRAN en secretos significados, como jeroglíficos visionarios ¿por qué no? Esa siembra enigmática para arqueólogos, en algunos casos lograron fertilizar su descubrimiento. Energía que el enfoque de los ojos hasta el alma llega. Todo CÁLCULO amoroso y manual, emprolija el pensar y así cede la ansiedad. -¿Quieren asentar los cimientos internos hijas? Pues borden! Es un acto de valentía, decía en carcajadas. Vendió las dos más lindas, muy caras para que se valoren aún más. ¿Dónde estarán? capaz sean la frazada de una pareja enamorada. En ellas quedó su tiempo, donde en alguna guarda, bordó la HUMILLACIÓN con colores tierras, que jamás volverá a pisar.

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MARÍA GABRIELA FAILLETAZ

DISEÑAMOS meticulosamente que sean felices. CALCULAMOS que les lleguen experiencias y mensajes positivos y la menor carga posible de frustraciones para evitarles la amargura de las penas y los desaciertos. Que jamás los HUMILLEN. PLANTAMOS arbolitos que ambicionamos frondosos y floridos. Los protegemos, alimentamos y conducimos hacia lugares confortables, rumbo a cielos celestes y aires puros. Un día repetirán ellos la historia. Serán críticos, pero agradecidos. Habremos cumplido con nuestro proyecto de educarlos.

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CLAUDIO BELLER

Pobres ignorantes... No CALCULARON que, al HUMILLARME públicamente, PLANTARON la semilla de su destrucción. Ahora, sólo queda DISEÑAR mi venganza.

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HORACIO PETRE

¡Apa! A la pelotita… mira lo que me tira la muchacha ésta. ¡Y hasta metió una eñe! Encima ahora no puedo armar la que quería… Seguro que a tu maridito, flor de vago y malentretenido no se la complicás tanto. Vos yugando como una esclava toda la semana para mantener al otro zángano que dice que trabaja y se la pasa inventando cualquier cosa… ¡en fin! ¿Y ahora que caracho pongo? ¡Ya sé! ¡Tomá mate! C A L C U L É Mmm… viejo choto y la reputísima madre que te parió… Justo ahí metía una de siete fichas y ahora me las tengo que comer… ¡Uy! ¿y mi celu? ¡Me lo dejé en lo de mami otra vez! ¡Qué colgada…! me quiero matarrrr… Me quiero ir, tengo que llamar a las chicas para arreglar para la previa… ¿Y ahora qué hago? ¿Cómo sigo? Ah… ¡Ya sé! Tomá mocoso… a ver cómo te las arreglás… HUMILLO ¡¡Faaa!! ¡¡¡Genial!! No me usó “BARCOS”, así que ahora puedo poner “BASO”. ¿O era con ”V” de “vurro”? ¡Uy! si se entera la seño me mata… ¿Qué le pongo entonces? Cuando jugamos a la plei no tengo que saber cómo se escriben las palabras como si fuera en el cole… ¿Le pregunto a la tía? ¿Y si me reta? No… mejor ya sé, pongo esta otra que acá seguro no me equivoco… P L A N T A ¡Muy bien mi principito!… Aunque me bloqueaste justo el triplica puntos palabra que tenía a tiro… A ver qué tenemos… Y más vale que salga rápido la partida que José vuelve temprano hoy y le tengo que hacer las milanesas como a él le gustan. Pobre… Todo el día con los muchachos viendo cómo hacer para que funcione el tema este de los estampados. Cómo se sacrifica. Bueno… a ver qué ponemos… Ah, claro, obvio, ahí va, chupate esta mandarina gilún: DISEÑO

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JACKIE VILLACIS

DISEÑARON para mí una vida que no era... Me HUMILLARON y golpearon donde más dolía... CALCULARON cada paso para dejarme sin ganas, sin ansias, sin nada... Sin embargo, no lograron PLANTAR en mí ni un ápice de odio, de ira o resentimiento.

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LUIS ALFONSO MARTÍN DELGADO

Cómo iba a imaginarse que sería él quien acabara firmando los papeles que iniciarían el proceso de desahucio de su casa. Él, que había sido el director de la sucursal en la que pasó los últimos quince años de su vida laboral en el banco. El mismo que le había convencido (a él, tan asustón para los asuntos de dinero) de meterse en ese crédito hipotecario tan ventajoso que su propio banco ofertaba, DISEÑANDO y planificando el plan financiero perfecto para poder comprar la casa que deseaba desde hacía tantos años. El que había CALCULADO perfectamente las cantidades, los plazos, los intereses, el paso de los ahorros del plan de pensiones al fondo de inversión y la oportunidad de invertirlo todo en participaciones preferentes, con unos rendimientos óptimos que pagarían por sí mismos la amortización del préstamo. También el mismo que, en representación del banco, le entregó la carta en la que le comunicaban el despido, por aplicación de un expediente de regulación de empleo provocado por la crisis. Y el que le confirmó que no podía disponer del dinero que había invertido en esas participaciones preferentes hasta el año 2525. Nunca se había sentido tan HUMILLADO, tan menospreciado, tan engañado. Su propio banco le había quitado su trabajo y se había quedado con sus ahorros. Y aún tenía que pagarle el crédito. Así que una mañana, agotado él y agotados todos los trámites legales posibles para impedir el desahucio, sacó de su funda su vieja escopeta de caza; la limpió, la cargó y se PLANTÓ en la puerta de su despacho dispuesto a ejecutar el último trámite a su alcance.

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PROFE BALLÁN

Conocía bien todo. Cuántos pasos en una dirección, cuántos en otra, hasta llegar a mi destino, aquél que había DISEÑADO en cuanto tuve ese tesoro en mis manos. Era libre, solitario, vagabundo. No podía entender cómo mis antiguos parientes se HUMILLABAN haciendo lo que los demás desean de ellos: unos esclavos sin alma que repiten todo para entretener a los aburridos obesos con demasiado tiempo libre: hacerse el muertito, girar por el piso, caminar en dos patas, horrible. Ya no tengo más humano. Yo había CALCULADO mi huída cuidadosamente. Cuando el humano de mis padres PLANTÓ esas flores vi mi oportunidad. Les desenterré una por una, era un experto cavador. Mi "castigo": dormir fuera de casa. Esa noche trabajé duro hasta abrir una salida a mi libertad. Ahora sólo busco comida en los basureros y entierro las sobras. Nunca volveré a soportar una ducha, el secador de pelo, el alimento balanceado, la mirada burlona de quien lo tiene todo y necesita de un perro para gritarle, abusando de su poder, abusado por una mente hedonista sin animalidad.

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