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Mi Llano en

Cuadros y Canciones

NELSON ARTURO BARRAGÁN PLATA


Mi Llano en

Cuadros y Canciones

NELSON ARTURO BARRAGÁN PLATA


Mi Llano en Cuadros y Canciones

978-958-98751-5-5

EDICIÓN ESPECIAL

ISBN: 978-958-98751-5-5 PUBLICADO POR FONDO MIXTO DE CASANARE Av. de la Cultura, Calle 19 No. 9-39 2º Piso Teléfonos: 634 3807 E-mail: gerencia@fondomixtocasanare.org

9 789589 875155

GERENTE Otty Sarmiento Barrios OBRA APOYADA POR: Gobernación de Casanare Dirección Técnica Departamental de Cultura y Turismo de Casanare PRIMERA EDICIÓN: JUNIO DE 2011 DERECHOS RESERVADOS DE TODOS LOS TEXTOS E ILUSTRACIONES © Nelson Arturo Barragán Plata hatolaurora@hotmail.com CORRECCIÓN DE ESTILO Y APOYO EDITORIAL Diana Balcázar Niño DISEÑO Fondo Mixto de Casanare DIAGRAMACIÓN Rolando Ramos Torres info@rolandoramostorres.com FOTOGRAFÍAS Pablo Araque Impreso en Panamericana formas e Impresos S.A. Bogotá, Colombia. 2011 Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial, dentro y fuera del territorio de Colombia, del material escrito y/o gráfico, sin autorización expresa de los editores. Las ideas expuestas en este libro son de responsabilidad exclusiva del autor.


A los que luchan por conservar y defender la naturaleza y las tradiciones llaneras.


Mi Llano en Cuadros y Canciones (Edición Especial)

CONTENIDO 7

Prólogo

Biografía de... ...de un llanero integral

11 15

Introducción

Capítulo I Juan Solito

22 Capítulo II El gabán pionío

26 Capítulo III El tigre de Palmarito

32 Capítulo IV Lo antiguo con lo moderno

36 Capítulo V Una carta para el río ravo

40 Capítulo VI El ‘Blanco’

47 Capítulo VII Allá pa’l Hato La Aurora

52 Capítulo VIII Pajarillo tierranegrano

56 Capítulo IX La muerte del caporal

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Capítulo X Mi niña adorada

64 Capítulo XI El día que se fue el Gabán

68 Capítulo XII Triste realidad

72 Capítulo XIII Caballeriza de palma

75 Capítulo XIV Espino de la sabana

78 Capítulo XV La esperanza de un llanero

82 Capítulo XVI La tirana

86 Capitulo XVII El parrando

90 Capítulo XVIII Pajarillo totumeño

102 Capítulo XIX El día que se muera el arpa

110 Capítulo XX Yesenia

114 117

Glosario

127

Agradecimientos

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NELSON ARTURO BARRAGÁN PLATA

PRÓLOGO El Llano, una experiencia vital

P

ertenecí hasta hace menos de una década, al grupo mayoritario de colombianos que no conocen el Llano. Oriundo de la zona andina del país, de Popayán concretamente, mi primera conexión con estos parajes, que se nos antojaban entonces lejanos y misteriosos, fue la lectura obligada en el colegio de La Vorágine, que por obligada no era disfrutada, y la letra de una canción llamada Casanare, que nos sabemos todos los patojos, escrita por Carlitos Nates, músico, poeta y loco, como todos los de allá, bellamente descriptiva y de musicalización impecable, aunque se rumoraba en la ciudad que él nunca había estado ni de cerca por esos lados del país, lo cual, si es cierto, hace aun más meritoria su composición. Al igual que en la obra magna de José Eustacio, hay en su letra evocaciones con nombres sonoros y rimbombantes cuyo significado ignorábamos entonces pero ya alcanzábamos a intuir. En la década de los noventa visité muchas veces el Meta, su capital y su vasta zona de influencia. Conocí las llanuras aledañas a Puerto López, a las que resultaba muy fácil acceder gracias a la nutrida red vial que, de tiempo atrás, las atraviesa de lado a lado; comí mamona en Cumaral, tomé cerveza en San Martín y aguardiente en Villavicencio. Pero eran estas, todas, zonas donde resultaba evidente la intervención del hombre, y sus rastros de “progreso” eran visibles a diestra y siniestra. Al llano llano, ese que quedaba lejos del mundanal ruido, no llegué sino hasta el 2004, cuando aterricé en el Hato Palmarito, invitado por su propietario, “el blanco” Jorge Londoño. Qué lejos estaba de imaginar las abrumadoras dimensiones que llegaría a adquirir ese amor a primera vista que sentí que nacía en lo más recóndito de mi alma en ese momento crucial de mi vida, por ese pedazo de patria que no entendía por qué me había tardado tanto en conocer. Palmarito está ubicado a la orilla de un río de origen y curso prácticamente desconocidos: el Cravo Sur. De aguas límpidas y hasta ahora poco contaminadas, es importante tener en cuenta su apellido para distinguirlo de su hermano de Arauca: el Cravo Norte. Río montañero, nace en ese páramo untado de historia colombiana que es el de Pisba; baja hacia el plan con la austera sobriedad propia de los ríos de clima frío y pasa casi inadvertido por un lado de Yopal para adentrarse orondo por el infinito espacio de la llanura casanareña.

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Mi Llano en Cuadros y Canciones (Edición Especial)

Es casi al final de su jornada, pocos kilómetros antes de su desembocadura en el Gran Meta, cuando pasa frente a Palmarito, enriqueciendo tan generosamente su paisaje, que llega a tornarse en parte imprescindible de él. A lo largo de nuestra vida los seres humanos enfrentamos en algún momento lo que he dado en llamar ‘momentos estelares’. Son esos pedazos de tiempo que, en nuestro transitar por el planeta, nos marcan en el alma de manera indeleble: el ejercicio del primer amor, el nacimiento del hijo, la muerte de la madre… en fin, la memoria de la vida. Pues bien… ese día, en Palmarito, mi primer contacto con los Llanos Orientales de Colombia fue, definitivamente, un ‘momento estelar’. Me parecía tan grande, tan imponente, tan limpio, tan frágil, sobretodo tan frágil, que sentí la necesidad ineludible de cuidarlo, de buscar conservarlo, de luchar por él. Inicié entonces una serie de recorridos por esta vasta geografía que me llevaron al interior del Casanare y del Vichada, y me permitieron conocer las características físicas y biológicas que hacen de estos ecosistemas algo único e invaluable. Entendí, por ejemplo, que cuando se mencionan las llanuras inundables, se hace referencia a un fenómeno climático realmente fantástico que, a lo largo de los milenios, ha generado una biota cuyos efectos en el medio ambiente aún no comprendemos en su totalidad. La magnitud de las inundaciones que prevalecen a lo largo de ocho meses del año es un espectáculo digno de admirarse, pues solo así se puede entender cómo es que la flora y la fauna se han adaptado a tan duras condiciones, que contrastan con los cuatro meses de sequía, el otro extremo de la balanza. Fue en alguna de esas andanzas cuando supe que en un rincón del municipio de Hato Corozal, existe un hato famoso llamado La Aurora y que era la más preciada propiedad de los Barragán, una de las últimas familias auténticamente llaneras que quedan, cuyos miembros, todos ellos, en una decisión que los enaltece, asumieron hace casi treinta años la misión de proteger este sitio mágico y convertirlo en santuario inviolable, en el que la naturaleza brinda su exuberante realidad, libre y sin los apremios y daños que el avance del modernismo están trayendo cada día con más fuerza y descontrol. Aún tengo vivas en mi memoria las bellas estampas que se ofrecían a mis ojos estupefactos durante el recorrido para llegar a la casa de la hacienda. Me impresionó profundamente que, gracias al manejo que dan al agua, que acumulan para la época de sequía en reservorios, se han generado unos espacios de vida que son verdaderos oasis, en los que conviven la más variada cantidad de animales que hubiese visto alguna vez en mi vida.

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A raíz de estas primeras visitas a La Aurora, germinó una de esas amistades que te llegan sin esperarlas y se van metiendo despacito en el corazón para quedarse por siempre. Me refiero a Nelson, el artista del multifacético clan de los Barragán, maestro del arpa y del cuatro, juglar de los cantares de esta tierra bravía, auténtico intérprete del sentir llanero. En largas e inolvidables veladas de música, baile y poesía en su hotel, bellamente bautizado como Juan Solito, y en Palmarito, vislumbré en él un profundo sentimiento de adoración por esos parajes que lo vieron crecer. Es esa pasión por lo suyo la guía de su pluma y su pincel, que magistralmente plasman en este libro de soberbia factura la huella de su pasado y su presente indisolublemente ligados a su Llano amado. Quien lea sus poemas deberá imaginarse cómo se escuchan cuando los canta; quien mire sus cuadros percibirá la fuerza de la inspiración que lo condujo cuando los pintó e inevitablemente viajará con él al sitio y el momento de su creación. Hay en ellos, cuadros y poemas, un dejo melancólico que el autor imprime casi como un lamento por lo que hoy es y mañana no será. Nelson Barragán debe sentirse orgulloso, pues ha logrado con su obra trasmitir a los afortunados lectores la razón de ser de su experiencia vital: la esencia íntima y profunda de los Llanos Orientales de Colombia, su hogar. Por él y por su maravillosa gesta poética… ¡¡¡salud!!!

Alejandro Olaya V.

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BIOGRAFÍA DE... … un llanero integral, un llanero completo, un llanero faculto…

N

elson Arturo Barragán Plata nació en Sogamoso, Boyacá, el 20 de marzo de 1964 en el hogar de Armando Barragán Mujica y Ligia Plata Díaz, ciudad a donde por fuerza de la necesidad tenían que acudir las familias acomodadas del Llano por la facilidad de los servicios clínicos y de atención hospitalaria, inexistentes en Casanare. Fueron sus abuelos paternos Enrique Barragán Arenas y Blanca Mujica García y maternos Luis Alejandro Plata Barragán y Ana Lucila Díaz Tobián. Por los cuatro costados, es decir por los dos abuelos paternos y los dos maternos, llaneros todos de Casanare, se pierden sus raíces en la historia de muchas generaciones de gente valiosa que ha venido aportando por siglos a enaltecer la historia y la cultura de Casanare, como en el caso de su cuarto abuelo de línea paterna/materna directa, el llanero insigne y primer comandante de la caballería patriota de la gesta libertadora don Antonio Atanasio Barragán Ordúz, o su bisabuelo de línea paterna el General Silvestre Arenas Mantilla, comandante de la guerra de los 1000 días, o su abuelo paterno don Enrique Barragán Arenas, que en el decir de insignes escritores fue el mejor hombre del Llano, por no hablar sino de unos pocos. Estudió sus primeras letras en la escuela de la vereda de Sirivana, en jurisdicción del municipio de Nunchía, en Casanare, Colombia, estudió el bachillerato en el colegio Daza Dangond, de Bogotá, donde se familiarizó con el folclor de otras regiones del país, pues había alumnos de todos los rincones de la patria, especialmente costeños como sus propietarios; sus estudios superiores los realizó en la Universidad de La Salle, en Bogotá, donde se graduó de Zootecnista. Su niñez la vivió en el Hato Las Delicias en las costas del río Cravo Sur, en el departamento de Casanare, donde pescaba sin descanso las morocotas o cachamas, donde aprendió la paciencia del pescador y la paz que se encontraba en la soledad y en el silencio, pero especialmente las enseñanzas de su río Cravo Sur, al que escribió más tarde una hermosa carta, o el gran tropiezo para la definición de la propiedad, cuando Ligia, su madre, después de poner carnada a un anzuelo suyo reclamaba una inmensa morocota que había sido pescada por él, a lo que respondió con certeza el pescador niño, ¡no, señora! el anzuelo es mío, pescado que finalmente terminó en la olla del almuerzo al día siguiente.

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Convivió y se formó como llanero niño, iniciándose en el trabajo de llano en los hatos de la familia, donde aprendió los primeros secretos de las labores de la ganadería en Barreto, Campoalegre y Cumay, entre otros, y a partir de los 14 años y de la mano de su padre el blanco Armando Barragán Mujica, se formó como llanero en el hato La Aurora. Sus vivencias de niño conjugan la simple observación del Llano y su diario trascurrir, donde aprendió las labores del corinche o mensual, tales como barrer, traer la leña para el fogón de la cocina, dar de comer a las gallinas, disponer el agua para el tinajero y la troja, labores que fueron combinadas sabiamente por sus mayores, con las típicamente llaneras en el trabajo de llano como montar a caballo, trochar una bestia para probarse la sangre y repasarla para confirmar lo aprendido, enlazar por debajo y por encima, herrar marcando y señalando, castrar y destoconar; también aprendió a conocer la pareja para las faenas de corral y también las de matar y despresar una res y sacar su carne, picar un cuero, labores de caballicero, cabrestero, tirando palanca y canalete, en fin, todas las labores que realiza un llanero, que es práctico en toda forma, con destrezas especiales, es decir parejo p’a lo que salga, pero especialmente ser señor y hacer honor a la palabra empeñada, aprendida de los mayores y trasmitida a los hijos. En la simple observación y en el pasar diario de un hato aprendió para siempre todas las labores del trabajo de llano y de los elementos propios de la vaquería; en la música llanera las tonadas, pasajes, poemas y golpes recios (especialmente el Juan Solito que tanto le gusta a su padre), los cantos de cabrestero y también de becerrero; sobre gastronomía típica del Llano, aprendida de su madre y de sus abuelas quienes a su vez aprendieron de las mayores; en sus caminatas y trayectos a caballo conoció las diferentes especies de la flora y de la fauna; sobre los trajes típicos; sobre la construcción y empalme de las viviendas, y sobre todo lo que un llanero debe saber, que es de todo, porque así se forma un verdadero hombre, sin descuidar la bebida con mesura y enamorar a las mujeres. De niño y de estudiante recuerda dos momentos que se repetían cada año, el primero de afanes cuando tenía que alistar los zapatos empolvados a los que había que embetunar, los vestidos pa’l frío, los libros y cuadernos del viaje al colegio, y el segundo cuando llegaban las vacaciones, para desalistar lo alistado, para irse pa’l Llano a vivir libre como el viento y a trabajar en lo propio ayudando y disfrutando en las labores propias del hato. Entre los ires y venires, se fue familiarizando con la música llanera escuchada desde niño en el tiple, la guitarra y el cuatro pulsados por su padre y sus tíos (todos músicos), y también a realizar sus primeros trazos sobre trozos de cartón o de periódico con la utilización de

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marcadores, y de componer en su mente escenas del Llano y sus vivencias, para ponerlas con el tiempo en el papel y traerlas hoy en bellas composiciones y cantas criollas. Su primer escrito lo hizo sobre los polluelos de un gavilán que caen del nido a la orilla del río y mueren tapados por las arenas arrastradas por las brisas del verano; termina su primer poema diciendo “…finaliza el aguilucho cayendo en la arena y fue enterrado en el olvido de la inmensa tierra llana…”. Desde este momento no ha dejado de escribir sobre lo cotidiano, sobre las vivencias de su Llano y mucho menos de continuar pintando lo que las experiencias diarias traen a su mente y son plasmadas con inocencia de niño, con libertad, y ha conocido la fuerza de su pintura por los comentarios de los turistas que llegan al hotel de Juan Solito, como el caso de Silvana Obregón, hija del pintor insigne, que se llevó el cuadro del llanero enlazando a costa de monte con lazo cachimueliado. Su conocimiento de las labores del Llano y su cultura, sus cuadros, sus composiciones, poemas, canciones y su señorío hacen acreedor a NELSON ARTURO BARRAGÁN PLATA del título Honoris Causa de ser un llanero integral, un llanero completo, un llanero faculto.

Alberto Plata Rojas

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NELSON ARTURO BARRAGÁN PLATA

INTRODUCCIÓN

H

ay momentos en la vida de los seres humanos en los cuales se conjugan la mente, los sentimientos y la voluntad, y se dimensionan con el toque mágico del espíritu creador que imprime un sello indeleble, que trasciende, que perdura, que enseña y que enaltece; este es el caso de del libro Mi Llano en cuadros y canciones, edición especial, que presenta hoy Nelson Arturo Barragán Plata. Los hombres prehistóricos dibujaban o pintaban los animales que cazaban o con los que convivían, también las escenas de significado ritual o mágico como, por ejemplo, el rito de la fertilidad. Los materiales que usaban eran los más simples, como el carbón vegetal y diferentes tierras de colores aglutinados con agua o grasas de animales. Dentro de las pinturas rupestres más conocidas y preservadas por siglos, se encuentran las Cuevas de Lascaux, en Francia, que datan entre 13.000 y 15.000 años a.C., que han sido incluidas por la UNESCO entre los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad, en 1979; así mismo la Cueva de Altamira, situada en las proximidades de Santillana del Mar, en Cantabria, España, donde se conserva uno de los ciclos pictóricos más importantes de la Prehistoria, caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Existen otras significativas como La Cueva de Chauvet, en el departamento de Ardéche, en la Francia meridional; en Bulgaria está la Cueva Magura, donde se pueden ver pinturas en la roca realizadas por habitantes en la prehistoria, y también la Cueva Cosquer, en Francia, donde las pinturas han sido datadas en unos 18.500 años de antigüedad, es decir, más antiguas que las de Altamira y Lascaux. El anterior recuento sucinto del arte rupestre, me hizo reflexionar sobre la pintura sencilla, la que parecía intrascendente y que ha perdurado a través de los siglos y que hoy es Patrimonio de la Humanidad. El arte se entiende como la disciplina, actividad o producto realizado por el ser humano con finalidad estética o comunicativa y que expresa ideas, emociones o, en general, su visión del mundo. El arte emplea diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos, tres elementos que conjuga nuestro autor. El arte de los pintores y escultores conocidos como “primitivos” o “primitivistas”, comparte con los artistas del “arte rupestre” el hecho de carecer de todo aquello que es objeto de enseñanza en la academia, pero se diferencia en que es un tipo de concepción individual, que

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sólo comenzó a aceptarse como arte a finales del siglo XIX y en cuyo reconocimiento jugó un papel preponderante cierto hastío de la civilización, del tecnicismo y del refinamiento, y la necesidad espiritual de querer conservar y preservar lo auténtico, lo verdadero, lo natural, sentimiento del cual Nelson Arturo Barragán Plata está impregnado hasta lo más profundo de su ser, y que se interpreta en sus expresiones pictóricas, poéticas y musicales, manifestación plasmada en la primera estrofa de lo que he denominado “un pedazo de mi Llano”. Aunque usualmente se tiende a comparar los dibujos y pinturas infantiles con el primitivismo, es claro que las creaciones de los niños guardan correspondencia con la edad y con los distintos grados de experiencia y aprendizaje, mientras que en el arte primitivista, también conocido con el término francés ‘naif’, que recrea lo innato y natural, se utiliza para hacer referencia a lo ingenuo, lo inocente, lo no artificioso, cualidades que se malograrían con el dominio de los recursos plásticos y con la sofisticación en la concepción y ejecución de la pintura, la escultura y, por qué no decirlo, en la poesía y la canción. El arte primitivista ha sido practicado por pintores que reflejan una ingenua visión del mundo por medio de una representación cándida y simple; este arte carece de teoría y, por lo tanto, no puede aprenderse ni enseñarse. La sinceridad es su valor definitorio y su principal característica, “y aunque es evidente que el arte primitivista puede poner de presente una gran originalidad, ésta no obedece a una búsqueda consciente ni constituye la principal preocupación de los artistas”1. La historia del arte primitivista se inicia en Colombia a mediados del siglo XX con la obra de Noé León (1907-1978), y en la actualidad tiene representantes de esta escuela como Henry Arias, Marco Tulio Villalobos, Camilo Alberto Cardona, Román Roncancio, Layo Rodríguez, Patricia Betancourt, Pilar del Valle, Luis Roncancio, Manolo Díaz y Jaime Almonacid, entre otros. El primitivismo se compone de pinturas sencillas, anecdóticas, carentes de detalles individuales pero que dan una gran visión de conjunto, generalmente costumbrista, y que han logrado un lugar destacado en el mundo artístico colombiano. Inicialmente esta tendencia se asoció con artistas autodidactas, un tanto motivados por el turismo, como en el caso de nuestro artista invitado Nelson Arturo Barragán Plata, que entra a enriquecer la lista de los pintores primitivistas de Colombia. 1

Serrano, Eduardo, Noé León, El Sello Editorial, Seguros Bolívar, Bogotá, 1999.

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Nelson Arturo Barragán Plata, el pintor, presenta 32 imágenes donde expresa lo sugestivo, con sinceridad y frescura. En este momento su trabajo pictórico gira en torno a la expresión folklórica de lo llanero, de lo natural, de lo autóctono, con un estilo propio, infantil y sincero, que recupera con gracia maravillosa, con énfasis y alegría, con un colorido de esplendor, lo que corresponde a su trabajo como pintor. Es el mensaje de un llanero nato que trasmite con una plasticidad sin límites, que se adentra sin titubeos en lo surreal, lo que lo asemeja al Dalí llanero o al más lanzado de los pintores de la escuela del color. Los temas que aborda los plasma de un modo mágico, surrealista y sublimado por lo festivo y sincero, como en los animales del parrando, o su sueño del hotel Juan Solito, que se hizo realidad; o en el camino de La Aurora trajinado tantas veces en verano y en invierno; el gabán pionío o cigüeña alemana, el avión Storch, para el que diseñó las pinturas de su fuselaje; el tigre de Palmarito; lo antiguo con lo moderno; el monólogo delicioso de una carta para el río Cravo; los moriches; la danta; los chigüires; la ternura con que ve al blanco, su viejo querido, su padre, ese llanero curtido y bien llanero; la mística del viaje con Dios y la Virgen allá p’al hato La Aurora; el pajarillo tierranegrano con lazo cachimueliado; la muerte del caporal con lazo por debajo, enseñanza de su bisabuelo el General de mil batallas del famoso hato El Desecho, que hacía parte de la hacienda de Tocaría junto con los hatos de Garcitas y los Cauchos, que fueran de los Jesuitas. Mi niña adorada, representada con rosas rojas; la añoranza del día cuando se fue el gabán; la triste realidad del trabajo de corral; la vista criolla de la caballeriza de palma del día domingo; el espino de la sabana con el gabán y la cometa; la esperanza de un llanero contramarcado; la tirana; el idealismo mágico y bien llanero del parrando de los animales; los lances del lazo por encima; el encierro a pura puerta’e corral; las comisiones que se formaban para el trabajo de llano y el coleo sabanero, el más auténtico de los deportes llaneros pero con caballos criollos, sin casco y con sombrero; los múltiples colores con que juega en sus cuadros y pinturas… Todas sus obras se caracterizan por su espíritu alegre y nostálgico, avizorando lo que vivió la ganadería desde el año 1662, cuando se constituyó Caribabare, la primera hacienda de los Jesuitas, que poseía dos hatos principales: el de La Yegüera o Hato Corozal, con sus agregados de Cordero y Tocoragua, y el de Tunapuna, subdividido en La Raya, San Antonio, Tunapuna y Saparay, donde está situado el hato La Aurora, de la familia Barragán Plata, y que nos trae Nelson Arturo con su pintura, con su sugestiva narración y con sus canciones, que son poemas que le cantan al Llano y a todo lo llanero que anhela con vehemencia conservar. Quien conozca la obra de Nelson Arturo Barragán Plata, la contemplará con minuciosidad y

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con gusto, para descubrir en ella, y en esas diminutas y distintas figuras que la adornan, a los llaneros en sus labores de trabajo de llano, manuales de la cotidianidad del hato, las fiestas y jolgorios, la cometa y el avión Storch, las mariposas, los animales de todas las especies y la abundante biodiversidad de la flora y de la fauna nuestra, que peligrosamente se quiere maltratar, hasta el campero que ha transitado mil caminos de mitos y leyendas, de espantos y de rejos tensionados en las faenas de llano. Nelson Arturo Barragán Plata, el poeta y compositor, aporta en esta obra 23 composiciones convertidas en canciones y poemas, que enriquecen el folclor llanero y que son paridas de sus más profundos sentimientos. Conjugar la pintura, la poesía en prosa y en verso, con el poema, la tonada, el pasaje y los golpes recios, hacen de Nelson Arturo el llanero integral, el llanero completo, el llanero faculto, con Manantiales inagotables de Delicias, para degustar en la mejor Aurora de sus días. Bienvenido este trabajo de toda una vida que entra a enriquecer al Patrimonio Cultural de Casanare, con el apoyo del Fondo Mixto.

Alberto Plata Rojas  

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Hotel Juan Solito (segĂşn el plan original)


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I - JUAN SOLITO -Uy, Dianita2, qué gran esfuerzo ha sido todo esto... -¿Por qué, pareja, no te parece que ha valido la pena? -Claro que sí, pero ha sido una lucha muy dura. -¿Por qué le pusiste Juan Solito? -Porque era un elemento perdido de la música llanera. Juan Solito es un personaje de la novela Canaima, de Rómulo Gallegos, un cazador de tigres medio misterioso al que, después, el venezolano Germán Fleitas Beroes le compuso unos versos. -¿Y cuál era el objetivo de este proyecto? -Dejar una muestra en vivo de la fauna, de la flora y del sistema llanero, para que así las futuras generaciones aprendieran y disfrutaran, como lo hicimos nosotros, de este modelo de producción sostenible, enriquecido por un ecoturismo bien llevado. I Aquí les canto, señores, Triste, pero emocionado Porque vencí al modernismo Que tanto me había retado, Aunque pudo con su fuerza Borrarme lo del pasado Le dejé un pedazo de Llano En su pecho atravesado.

III Las cicatrices que cargo Cuentan por lo que he pasado, Huellas de aquellos machiros, Los muchos que he trajinado, También de los toros bravos Con que mi manta ha jugado, Y de los cientos de espantos Con los que he contrapunteado.

II Yo vivía allá en mi llanura Entre inviernos y veranos Cultivando un buen conuco O gareteando un raya’o Pensando que mi país Estaba delimitado Por los ríos que mi abuelito De linderos había usado.

IV Así era yo de llanero, Pero hoy todo se ha acabado, Por eso quiero dejarle al mundo Lo que he inventado, Es una muestra de Llano Que con amor ha cuidado La familia Barragán, Que son llaneros trujanos.

En este diálogo imaginario el autor conversa con Diana Balcázar, comunicadora social bogotana, amante de la naturaleza y guía de observación de aves, que ha visitado varias veces el Hotel Juan Solito llevando turistas y que es a su vez autora de publicaciones ambientales. 2

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V Y es el Hato de la Aurora Por cierto, muy renombrado. La posada es Juan Solito, Que evoca un golpe olvidado. El mismo que mató tigres Quedará inmortalizado En esta reserva hermosa De animales y ganado.

IX La comida no es problema, La carne asada y el plátano, Las arepuelas famosas Y el espinazo ‘e marrano, La ensaladita de auyama, La pegadura y el queso, El pisillo y las hayacas, Le servimos con agrado.

VI Pueda ser que en el futuro Se valore este legado Que dejamos con amor Pa’ que no se olvide al Llano, Pa’ que los niños conozcan En persona, al cachicamo, Al marrano sabanero, Al chigüiro y al venado.

X Mientras que usted se alimenta Le tocamos golpes recios, Ve viajar bonita el agua Del Ariporo en verano, Las aves cantan contentas De que me estén visitando, Y si quiere repetir ¡Deje la pena, mi hermano!

VII Al aruco, al matagei, Al gabán que va volando, A la flor del platanico Y al lirio blanco de mayo, Pa’ que se beban los vientos Galopando un buen caballo O hasta pa’ que se diviertan En un corral enlazando.

XI Miren cómo es mi Diosito, Todo lo que me ha brindado, Me dio fuerzas pa’ luchar En un mundo complicado Y me regaló este cuento Pa’ sentirme realizado Y no ser como la sombra Que pasa de lado a lado.

VIII Pa’ que vean dónde crecieron Los lanceros afamados3 Y escuchen de los abuelos Hazañas que han realizado. Pa’ mirar bella la luna Con un cuatro bien tocado, Y acariciar la muchacha Que el corazón le ha robado. Se refiere a los soldados llaneros que acompañaron a Simón Bolívar en la causa libertadora, y a quienes todos los colombianos les debemos tanto. 3

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El camino de La Aurora


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II - EL GABÁN PIONÍO -Juan Solito también me ha permitido, Dianita, dar a conocer mis dibujos y canciones. Imagínate que Jorge, un gran amigo que conocí en esta actividad del turismo, al ver el cuadro de los animales me contrató para decorarle un avión de verdad con dibujos de la fauna del Llano. Pasé dos meses en Bogotá dibujando y dibujando chigüiros, venados, dantas, jaguares, cachicamos, babillas, y muchas aves. -¿Pero tú mismo los pintaste en el avión? -No, Dianita, yo solo hice los animales en papel, y di la idea principal del diseño. Carlos Mario, el hermano de Jorge, fue el que coordinó todo y puso el tesón suficiente para llevar la obra hasta el final. Contrató, además, a Fabián Forero, un muchacho experto en manejar aerógrafo y hacer grafitis, el cual proyectó mis dibujos sobre el fuselaje del avión y los calcó. -¿Pero qué tipo de avión era? -Es un avión inspirado en un modelo de la Segunda Guerra Mundial, el Storch, y fabricado por el capitán Pablo Valencia, en Bogotá. -¡Storch es “cigüeña” en alemán, parejita! El mismo gabán pionío para ustedes los llaneros. -¡Ah, cierto que tú eres ornitóloga, Dianita!

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Diseño de la parte superior del avión.

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Mi Llano en Cuadros y Canciones (Edici贸n Especial)

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Diseño inicial de un costado del Storch.

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Diseño del otro costado del avión.

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III - EL TIGRE DE PALMARITO - En la vida, unas cosas conllevan a otras, Dianita. Gracias a este hotel, hemos comprendido la importancia de conservar muchas especies en peligro de extinción. Nos hemos relacionado con otras personas que tienen nuestros mismos objetivos, con quienes luchamos hoy en día para darle a entender a la gente, por ejemplo, que al jaguar hay que permitirle tener un espacio para vivir. -Sí, he escuchado algo de eso. El tigre de Palmarito Escuchen, llegó el llanero Con un cuento en el joropo. Arrebiatao, trajo el verso, Pa’ formar el alboroto Y pa’ matiza’ una historia De mi Llano primoroso. El personaje es un “tigre”, De esos que ya quedan pocos, No sé de dónde saldría Este animal tan hermoso Que vive en la costa ‘el Cravo, Regiones del Orinoco, En el hato Palmarito De la familia Londoño. El problema se formó Para un verano de agosto Porque el gana’o que cazaba Resultó de Juan Primito, Dueño de un hato muy grande, Un hombre muy misterioso, Cuando él paró los rodeos Los becerros eran pocos Y se dio cuenta también Que se había comido unos potros.

El encargado del hato Vio al “tigre” cerca a un corozo, Había matado a un novillo Y lo había arrastrado un poco. Ya el ganadero, molesto, Buscó a mi amigo Londoño Pa’ que matara al felino Porque era muy peligroso. La respuesta que le dio A todos llenó de asombro. Dijo que él compró esas tierras Para rescatar muy pronto Los animales del Llano, Como lo hicimos nosotros. Que, por cierto, él ya había visto A una lechuza de blanco, A un “lión” cazando chigüires, Mucha babilla en los caños, Venados en la sabana, Y marrano en esos bajos, Garcitas de mil colores, Los arucos y el tautaco, La cótera y la tirana, Y el escondite del guácharo,

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Y que él creía que más bien No era un “tigre” sino varios. Juan Primito, pensativo, Se regresó en su caballo, Preguntándose, también, ¿Será que el mundo ha cambia’o? Es que él era de esos criollos De’sos llaneros de antaño Que enfrentaban a las fieras Lo mismo que a los espantos. Por eso pensaba así, Que el “tigre” comía cristiano. Yo este caso lo daría A un hombre muy preparado Como don Mauricio López, Colega de don Armando, Porque él sabe de las leyes Y es conocedor del Llano, Y como si fuera poco También es un dueño de hato. Con sus buenos asesores Podrían resolver el caso. Germán Pombo, por ejemplo, Kiko y su hermano Gustavo, Felipe y el hombre Rafa, Y a ese que le dicen Pacho. A Berny también lo nombro, A Jorge y a Carlos Mario, Convídense al hombre Enrique Para que vuelva a mi Llano

A escuchar cantar las loras, Al turpial y al arrendajo, Me le pondré a sus servicios Si necesita del cuatro, Del arpa de la llanura Con sus canciones de encanto, O le pinto con pinceles Los morichales lejanos. Y con esta me despido Divisando del barranco La campanita que pasa, De tarde, sobre el remanso. Cazando en el centro ‘el río Veo la payara en el charco Y cómo van, despacito, Las espumas, agua abajo. Así se nos va la vida, Con el pasar de los años, Como se nos fue Bayona, Un gran amigo y hermano, Te pido que desde el cielo Le sirvas al “tigre” guapo, Para que unamos las fuerzas Y así continuar cuidando La fauna de mi llanura, La cultura del baquiano. Yo sé que esto no es muy fácil Pero existen los milagros Como el de mirar al “tigre” y al hombre En un apretón de manos.

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Lo antiguo con lo moderno


Mi Llano en Cuadros y Canciones (Edición Especial)

IV - LO ANTIGUO CON LO MODERNO -Parejita, ¡cómo ha cambiado todo en los últimos tiempos ¿verdad?! -Sí, Dianita, es algo inevitable, pero hay que luchar. Pueda ser que al menos algunos lugares maravillosos del Llano y de Colombia se mantengan intactos ante el avance inconsciente de la civilización humana, para que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de disfrutar, en vivo, algo de lo que fue este paraíso. -Sí, ojalá. -Imagínate que las diferentes personas que llegan a mi Llano con otros sistemas productivos, consideran que el nuestro no vale, que hemos hecho las cosas mal. Pero aquí la fauna vive normal y sin problema con el ganadito, todo se mantiene en perfecto equilibrio. Llenar esto de vías para que las gentes de las ciudades y pueblos arrasen con todos los bichitos, o cambiar el canto de las aves por el ruido de las máquinas… ¡Qué horror! ¿No saben acaso que lo que Dios ha hecho aquí es grandioso?

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I Ya voy llegando a aquel hato, Se ve su casa y ganado en el paradero. Cantan los alcaravanes, Pasa una garza y el sol se va despidiendo. Nostalgia da un botalón Un botalón, los tabiques y el llavero, Los matachos y el pilón, Verdad les digo, las trancas y el tinajero.

II Traigo añoranza en la copla Aquí en mi pecho, por esos tiempos lejanos, Y recuerdo a unos llaneros, verdad llaneros, Que hoy viven en mis relatos. Y es que el Llano no es el mismo, Ya no es el mismo, porque todo le han cambiado Acabaron con la escuela, Con esa escuela, que formaba hombres trujanos.

Es muy triste lo que digo, Pero es lo que está ocurriendo, Que el hombre joven desprecia La sabiduría del viejo. Yo por eso nunca cambio Lo antiguo por lo moderno.

En el Hato Banco Largo, El último de mi abuelo, Todavía lo veo apartar A la madrina, el rodeo, Torear en plena sabana Y cantar al cabrestero4.

Qué equivocados que están Esos que hablan de progreso, Van destruyendo la fauna, Las selvas y hasta los suelos, Transformando las sabanas Por cultivos y potreros.

Me quedaré en Las Delicias Pa’ revivir mis recuerdos, Pa’ que el compadre Calixto5 Saque de este hombre, un llanero Que se quedó sin su Llano Porque nació en otro tiempo.

Si el cabrestero es muy bueno, sabe cantar es importante que sepa hacerlo. La función del canto es tranquilizar a las vacas, y marca un sello de simpatía y nostalgia entre el ganado y el cabrestero. 5 Compadre del autor. 4

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RĂ­o Cravo Sur


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V - UNA CARTA PARA EL RÍO CRAVO -Gracias a Dios, Dianita, en todos estos años hemos ganado adeptos en esta causa de la conservación. Ya hay más de diez reservas a lo largo de este querido Casanare, desarrollando nuestra misma idea. Imagínate que para suerte mía, una de ellas está situada en las riberas del río Cravo Sur, aquel gran amigo mío de la infancia, al cual le escribí un buen día una carta. Señor río Cravo: A la edad de catorce años me separé de ti, y hoy, sabiendo de tu agonía, quiero decirte que en mi mente siempre estarás joven e impetuoso. ¡Ah, niñez hermosa la que viví! En los veranos caminaba por tus playas en busca de aventuras y en el invierno, cuando bajabas imponente formando remolinos y borbollones, me divertía lanzando terrones a las espumas y a los carameros que les arrancabas a los montes ribereños. Tú me traías leyendas de épocas remotas, de cuando había grandes caimanes negros y amarillos, y de cuando nuestros ancestros, valientes llaneros, desafiaban tus crecientes nadando con lotes de ganado que llevaban a vender, producto de un año de incansable trabajo. ¿Te acuerdas que te estrellabas de frente con la casa donde crecí y donde mi madre me arrullaba en las noches con los cuentos del mítico Tío Conejo,6 mientras que mi padre tocaba bellos preludios y bambucos con su guitarra? ¿Y te acuerdas que en aquel paisaje ennegrecido, adornado por millones de estrellas y el canto de las ranas y de los grillos, se escuchaba también el chupulún que producían los grandes bloques de barranco al caer en tus corrientes? Así, año tras año, te fuiste llevando parte de las estructuras de aquel hato llanero, que dependía de ti para darles de beber a sus animales, 6

El conejo para los llaneros es un animal muy inteligente y simpático, que siempre se sale con las suyas en el reino animal.

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para cultivar en tus vegas el topocho, la yuca y el plátano, y para comprar víveres de los Jhonsons que atracaban allí, surtiéndonos además de galletas y lecheritas que alegraban aquellas almas de niño. ¡Qué charcón el que formaste con el tiempo frente a mi casa! En él pasé mi infancia pescando, emocionado. ¡La tengo, la tengo, la tengo!, gritaba, anunciándole al mundo que una morocota había mordido el anzuelo. A medida que mi vida transcurría junto a ti, aprendí a respetarte, me volví buen nadador y buen bonguero, conocí tus resacas, los varaderos, las islas y tus afluentes. Allá donde desembocaba el Ayaque7, era seguro pescar las guabinas y los aguadulces, y qué peligrosos eran los güíos metidos en esas solapas. Hoy todavía no comprendo por qué, conociendo yo sólo tus paisajes, ya sabía de niño que eran los mejores del mundo. En las tardes, el astro sol, la brasa encendida que castigaba sin piedad el Llano, explotaba en tus aguas en multitudinarios colores formando cuadros de inigualable belleza. Con mucho cariño y respeto, tu amigo, El pescador. -Veo que toda tu vida y tus obras, parejita, giran en torno a estos ecosistemas encantados. -Recuerdo con mucho cariño, Dianita, la vez que tuve la suerte de visitar esa reserva y ver cómo aquellos amigos, con su labor y presencia allí, podrían ayudarme a cuidar a ese noble gigante.

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Caño que desemboca en el río Cravo Sur.

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La vez que fui a Palmarito Pajarillo, pajarillo, Golpe viejo sabanero, Hacía ratos que quería Recorrer el Llano entero. En un avión bajitico Sobrevolar los esteros De La Aurora a Palmarito, Hasta que cumplí mi sueño. El Llano era un cuadro verde Porque la época era invierno, El cielo estaba azulito Y el Cravo Sur, turbulento, Un chubasco era cascada, El sol se iba consumiendo Sobre las casas del hato Y sobre ese río tan bello Que servía como un cristal Reflejando a unos luceros. Los güéreres se escuchaban Cerca por el paradero, Un par de hermosos paujiles, La familia de un mochuelo, Más de un ciento de galápagas, De babos, miré del cielo, Las garcitas, los venados, Las taras y los tautacos, Y en la mata tenebrosa, Me imaginé al “tigre” fiero. Natalia me dijo: Nelson, A usted quería conocerlo, Y empezamos a bailar Corrido y seis por derecho, Yo zapateaba sabroso Y ella escubillaba bueno. Mauricio parecía el ‘Blanco’ De cuchillo y con sombrero, No hablaba como doctor

Solo chico, qué más, ñero, El Flaco Olaya también Me miraba, muy contento, Porque ‘se día habíamos visto Un guío de siete metros. Esteban, de las toninas, Se fajaba con los cuentos, Del mano gorda que había En los montes ribereños. me recordé de Trujillo Y de Francisco Forero. Y Angelita nos servía La comida que pidiéramos. La negra noche invadía Mi Llano con sus misterios. El Capi se fue temprano A colgar el mosquitero, Y el hombre Rafa, con Jorge, Conversaban muy serenos, De la pelea que tenían, El jaguar y el ganadero, De lo bonito del Llano, De esos tiempos que se fueron, De que la ciencia ya sabe Por los genes, bien el cuento, Que el araguato es un primo, y que el manatí, un ancestro, Que las reservas son buenas, Pedazos de un universo Refugios para la fauna, Pa’ mostrarle al extranjero Recursos que no se agotan, Como otros que conocemos, Ellos pagarán con euros Por ver el “lión” sabanero Y hasta los iguanos machos, La chenchena y el mochuelo.

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Además que nuestros hijos Tienen los mismos derechos De mirar lo que a nosotros Nos dejaron los abuelos. Rafa, como era llanero, De esos hatos apureños Tenía la sangre liviana Y el dolor por los sucesos Que en este mundo pasaban Y nadie ponía remedio. Se refería claramente A la inclemencia del tiempo, A la destrucción del mundo, De sabanas, por supuesto, Del calentamiento actual, Que ignoraban los gobiernos Y que por falta de conciencia Se causaba por dinero.

Que la medicina del indio Toditos la utilicemos. Que el que pongamos de líder Sea el que cuide con anhelo Los bosques y las montañas Las sabanas, los desiertos, Los caños, ríos y lagunas, Los mares y el ancho cielo. Y así terminó el parrando Con un abrazo sincero, Se fijaron estatutos Y se formaron acuerdos De cuidar y defender Nuestro planeta, tan bello. Andrés Hurtado, por los ‘blancos’, Fue testigo del momento, Y por los Sikuani firmó, Pacho, el indio yerbatero. Esta ya es la última parte De este golpe tan llanero Que lo inventé con cariño Porque por fin pude hacerlo, De conocer Palmarito, Tienen que venir a verlo, Aquí se cuida la fauna Y se da un bonito ejemplo, Un pedacito del Llano Que se perpetúa en el tiempo, Cerquita donde el río Cravo Vierte su sangre en silencio.

Yo ahí mismo paré mi baile Ofreciéndome ante ellos. Debemos hacer cruzadas, les dije, Pa’ salvar al universo, Empecemos, y aquí mismo, Hagamos un reglamento Dejando la guerra afuera, Solución absurda al cuento. Sino que la gran respuesta la demos Al cambiar el pensamiento. Que empecemos por comer Cosas limpias de venenos, Que las mujeres y hombres Con yerbas limpien sus cuerpos, Y que el problema del uno Se convierta es en el nuestro. Que saquemos de la tierra Solo lo que nos comemos,

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Viejo querido


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VI - EL ‘BLANCO’ -Nelsiton, ¡cómo sería esto de hermoso antes de que llegaran los españoles, ¿verdad?! -Antes de llegar el ser humano, Dianita. De todas maneras, e inevitablemente, unas culturas desplazan a otras. Los jesuitas evangelizaron a los indígenas que existían aquí y cambiaron sus tradiciones; ahora nos tocó a nosotros. -Esa historia de los jesuitas es muy interesante. -Claro, por medio de sus grandes haciendas, como la de Caribabare, que existió aquí en el norte del Casanare, se introdujo la ganadería extensiva, que ha sido hasta hoy una de las principales fuentes de empleo de la región. -Oye, y a tu papá, ¿por qué le dicen El ‘Blanco’? -Eso fue otra herencia de aquellas épocas. Hoy en día, ese término en particular, es utilizado por los llaneros para identificar al dueño del hato, que en algunos casos también es el gran caporal, el patriarca, y el baquiano de mil caminos.

I Ya no nacerán personas, Blanco Que igualen lo que has vivido, De ti botaron el molde, Qué vaina, viejo querido, Sabes de hilar un cabresto, De amolar bien el cuchillo, Del palo pa’l canalete Del bongo, del ancho río. Conoces de mi llanura Centenares de caminos Pues cabalgabas de noche Acompañado del brillo De un lucero que te daba Coplas pa’ tu verso fino. Sabes también de la música, La que inspiró a Florentino, Acordes les das al arpa, Golpes a tu cuatro amigo, Le has llevado a mi llanura

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Sabiduría que se ha ido, Quizás de un catire Enrique8 De un Abelardo9 o un Calixto. Por ti está vivo mi Llano, Un ejemplo son tus hijos, Cuando se caen en un manga, Bote campana un novillo.

Tendrás para la madrina Esperando allí a tus hijos A Nancy y a Martha Ligia. Al recio del blanco Julio, A Jorge con su malicia, A Ovidio que es de los buenos, Y también a doña Ligia, Con los que hiciste a los hatos De La Aurora y Las Delicias. Con su buena platanera Mejor el ganado de cría, Y ese fundo bien cuidado Nos das ejemplo de vida. Por eso es que lo has llamado El hato de La Porfía, Donde vives con tu criolla, Donde se hace hombre Sebitas, Y donde la linda Salo, Adorna con su carita. Yo más bien me pongo bueno, Blanco, Y ahorita mismo me alisto, Llevo mi caballo moro, La soga con el cuchillo, Y el arpa para los peones Pa’ que escuchemos su trino, Y traigo versos del alma Para ti, viejo querido.

II Corre en tus venas la sangre De aquellos hombres bravíos Que igual como hizo Bolívar Vencieron al enemigo. Y compartes con los peones Los trucos pa’ darle brío, Que hay que aflojarle el bozal Al potro por más machiro Como tú le aflojas versos del alma Quizás, para aquel cariño. Hace días que no te veo Trochar con luna clarita, Silbar bonito un pasaje, Soltar alegre tu risa O sentir aquí en mi hombro Un palmoteo, una caricia. Quién me manda a mí estar lejos De esa tierra tan querida Donde tú seguramente

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El abuelo del autor. Hermano del abuelo del autor.

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Garza Real


Con Dios y la Virgen


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VII - ALLÁ PA’L HATO LA AURORA -Todas esas reservas se originaron gracias a la vida equilibrada que se ha llevado siempre en estas grandes haciendas, Dianita, donde el llanero, inteligentemente, extraía de ellas solo lo que necesitaba, sin llevar los recursos naturales al límite del exterminio. Los hatos también cumplían la función de universidades para aprender de todas las artes del Llano. La doma de los potros, por ejemplo, es toda una ciencia. Porque sin caballos, ¿de qué manera se podrían recoger las reses? -¿Y cómo se hace, pareja? -La doma de los potros necesarios para la vaquería la hacen amansadores expertos. En las primeras ensilladas se acostumbra a usar uno o dos acompañantes, llamados amadrinadores. Se le tapa los ojos al caballo para poderlo montar, y luego viene el reto del hombre y de la bestia; aquí se sabrá quién es quién. Esta faena se realiza en las primeras horas del día y es algo habitual en la vida de los hatos. I Este golpe relancino Que con alegría les traigo Va para el Hato La Aurora, Para la gente y los blancos, Por ser un reducto vivo Del Llano que quiero tanto, Detenido se quedó Allí no pasan los años.

III Quieren ser buenos llaneros Los hombres desde muchachos, Aprendiéndole al que sabe De los secretos del Llano, Cómo picar la marota, Cómo arrendar el potranco, Cómo ser el cabrestero, Cómo mensual de aquel hato.

II No cambiamos con el tiempo Esas costumbres de antaño Y la orden del caporal Emana de don Armando. Con cariño y con respeto Vamos al duro trabajo, Nos esperan los rodeos Uno a uno y sin descanso.

IV Aquella caballeriza La adornan los garabatos, La silla de vaquería, La soga con la que enlazo. La brisa mece la palma Que, en mayo, para el chubasco, Y el sombrero de trabajo10 Lo veo colgado en un cacho.

El llanero ama su sombrero de trabajo porque lo ha protegido de muchos chubascos y soles y lo ha acompañado por años; no al sombrero nuevo y elegante, que no tiene nada que contar. 10

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V Del “tigre” vieron la huella, Del “león” matando un potranco, Un caimán de cinco metros Asoleado en un barranco. En la cepa del palmar Se oye chasquear a un verraco, La bulla de guacharacas, El mugío de un araguato. VI En las tardes al llegar Se escucha el trino del cuatro, El criollo toca un pasaje Para aquel amor ingrato, Seguido por los bordones Del arpa que quiero tanto. Se ve una luna clarita, Se ven titilar los astros. VII Cuando me vaya pa’ siempre Será mi deseo, oiga, hermano, Dejar a to’s los llaneros Cerrero, como está, el hato. Que sigan las mañoseras Y los ganados bellacos, Nada de volver potreros A esos horizontes amplios. VIII Y ojalá que en los caminos Siga asustando el espanto, Que salga la bolefuego, El silbón y el propio diablo, Pa’ que aleje al forastero Que quiera acabar el Llano. Claro que si es buen amigo, ¡Aquí lo estaré esperando!

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Lazo ‘cachimuela’


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VIII - PAJARILLO TIERRANEGRANO -La vida de los hatos, amiga, es un reto constante, una competencia permanente. Cuando llega un vaquero nuevo, debe demostrar, con hechos, sus cualidades para ganarse el respeto de los demás, ojalá con un lazo ‘cachimuela’, puesto entre los cachos y el hocico de aquel toro cimarrón afamado por jugar con los llaneros. I Aaaaa… Pajarillo, pajarillo, Vuela si quieres volar, Mientras que yo sigo el verso Al ritmo de mi compás. Al son del cuatro sonoro Mis coplas vienen y van. Ustedes dirán, señores, Que no sabré ni montar, Pregúntele allá a Amadeo Quien me ha visto jinetear, Que mientras bato el chaparro Yo voy silbando, además. Solo enlazo cachimuela, En mañosera, al rival11. No les temo a los espantos Ni al diablo en la oscuridad, Mucho menos al silbón O, en Boca Brava, al caimán12. A las mujeres las quiero A toditas por igual. Yo soy hijo de un centauro Y mi nombre es Julio Hernán, Crecí allá en mi Casanare Y nací en su capital, Y vivo aquí en Tierra Negra Donde soy su caporal. 11 12

Se refiere a la res que el llanero quiere enlazar. El caimán de Boca Brava es un personaje famoso en la cultura llanera del cual se cuentan muchas historias.

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II Aaaaa… Pajarillo, pajarillo, Vuela si quieres volar, No se me llenen de envidia Porque digo la verdad. Mi caballo es Borbollón, En el que salgo a colear. Yo y él nos volvemos uno Y el toro la vuelta da. Tengo una soga amarilla Y un cuchillo Incametal, Un sombrero de trabajo, Coplas para regalar Y Blanco Armando me manda Invitación especial Que no le falte al trabajo Porque el gana’o se le va. ¡Ah, malaya, que volvieran Tiempos que se fueron ya! Pa’ que viniera Bolívar Y nos trajera la paz, Y dejaran a los niños Lejos de tanta maldad, Que castigara al corrupto Que no hace sino robar. Y con esta me despido Diciéndoles, además, Que si vienen a mi Llano Es, pero, ¡para ayudar!, Que yo les brindo mi música Y amaneceres sin par Y así tendrán a un amigo Casanareño ejemplar.

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Lazo por debajo


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IX - LA MUERTE DEL CAPORAL -Dianita, ni la brisa del verano, ni los chubascos de invierno podrán borrar las huellas marcadas por los buenos llaneros; siempre estarán grabados los tañonazos de sus sogas en los duros botalones que dominaron al potro vellaco. -¿Te estás acordando de alguien en especial? -Sí, precisamente de un gran amigo que nos ayudó mucho tiempo, digno representante de los caporales que han sido los pilares en el manejo de estas empresas ganaderas. Un llanero de verdad, que en una tarde, al terminar una dura jornada de trabajo, me inspiró estas coplas, con mi cuatro amigo:

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I Qué triste que está La Aurora, No vi pasar al tautaco, Tampoco a la garza mora, Amaneció en luto el Llano Porque aquel hombre llanero No volverá más al hato.

III El que se perdía sin rumbo Inspirando recios cantos A ese terruño bravío Que le enseñó de muchacho A colear en los corrales Sin ensuciarse en el barro.

II El recio caballicero Que dominó a los atajos, El que arregló a los machiros Y el que invitaba a los blancos Cuando iba de cabrestero A un mano a mano en el lazo.

IV Dejó su recio coraje Entre los peones del hato En sus coplas relancinas Cuando toreaba un verraco13 O cuando en la corraleja Enlazaba por debajo.

Cuando el cerdo salvaje es castrado y soltado de nuevo, embiste igual que un toro. Los diestros llaneros lo torean con su sombrero.

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V Dejó tristes a los llaneros Sin repartir los caballos. Al botalón del corral Lo marcó con tallonazos, Dejó sola la calceta Donde amarró al cachilapo. VI Como buen criollo heredó Cinco elementos sagrados: El cuchillo y los aperos, El sombrero y su caballo Y la cajeta ‘e chimú Para la sed o el cansancio. VII El rodeo añora también Al cortador del ganado, La Palmita y El Garzón, Los Medanales de Abajo, Matazul, La Cascabel Y El Chiveche, tan nombra’o. VIII Yo solo quiero decirle A ese llanero trujano Que donde quiera que esté Reciba este humilde canto Que brindo como homenaje A un caporal legendario. IX Ese día en que yo me vaya Le llevaré este regalo, Y también le llevaré Saludes de su caballo, De la soga y el cuchillo Y de éste, su inmenso Llano.

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Botones de rosas


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X - MI NIÑA ADORADA -Bueno, Nelsiton, ¿y las mujeres también participan en estas recias faenas? -Claro, Dianita, algunas de ellas han superado a muchos hombres con su destreza; enlazan, torean, y montan muy bien un caballo. -¡Ah, genial! -Y fuera de eso, como en todo el mundo, han sido nuestras musas. Mi madre, por ejemplo, es una gran ganadera, y también dirige los oficios internos de la hacienda. Mis hijas, que me inspiraron esta canción, espero que también hagan lo mismo.

I Voy hacerle una canción a esa mujer, La flor más bella de toda la llanura, Mi niña hermosa, la más preciosa, Regalo del Cielo, cariño sincero. Llanerita que has quedado aquí en mí pecho, Hija querida como el brillo de un lucero, Este hombre que te canta aquí es tu viejo, que hoy quiere para ti un camino nuevo Lejos de guerras y de tristes sufrimientos. Que el Dios del Cielo te cuide, Ése es mi sueño.

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El día que se fue el Gabán


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XI - EL DÍA QUE SE FUE EL GABÁN

-¿Qué pasará con la fauna y la cultura llaneras, parejita, si se llegaran a acabar todas estas grandes haciendas y reservas del Casanare? -Nosotros desapareceríamos con ellas. Es como si tú les quitas el agua a los peces. Ese es su mundo. - Toca seguir luchando para conservar esa gran riqueza que hay acá en aves y en plantas. -Toca, Dianita. -Afortunadamente, siempre he visto que el llanero quiere mucho a su fauna y la nombra mucho en sus canciones. -Sí, además es normal que el llanero se personifique con algunas aves para contar así su historia, entre ellas están la paloma, la guacharaca, la guacava y el pajarillo, correspondientes, además, a ritmos musicales. -Sí, y también está el gabán. -Sí, mira este ejemplo. Un hermano mío, un buen día, se fue de aquí buscando nuevos horizontes; entonces, le dije: -Parejita, ¿pero usted qué se va hacer a esas ciudades? -Pareja, yo no sé, pero alguna cosa saldrá; este hato verraco ya no nos puede mantener a tantas personas; mis hijos necesitan estudio, y yo no produzco lo suficiente; no tengo otra salida. -Pareja, ¿y el Llano? Usted que ha sido llanero, ¿cómo va a dejar esta tierra? Este hato verraco, como usted le dice, lo necesita; no puede ser en vano tantos años de lucha. -Yo no sé, pero yo me voy, no aguanto más.

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I Aaaaa… Gabán, gabán, gabancito, No te vayas de tu Llano, ¿Dime qué te vas a hacer Sin tu soga y tu caballo? Tú naciste fue llanero Pa’ trochar rumbos lejanos, Pa’ perderte en la hermosura De estero, sabana y caño. Contéstame estas preguntas: ¿Quién dominará aquel hato, Enlazará a costa ‘e monte, O jineteará el potranco? ¿Quién seguirá la creencia Del rezo pa’ los gusanos14, O llevará con el arpa Al cuatro barajustao? ¿Quién seguirá colocándole El tronce a los orejanos, O quién será el cabrestero En el próximo trabajo?

Te hará hasta falta el aroma Del paradero mojao, O verse asomar el sol Sobre el corral legendario. Pegar bueno una carrera Para zumbar un buen lazo, Y mirar rojo al cuchillo Cuando lo estés nariciando. Tú conoces la leyenda Que dejó el dueño del hato: Un saca’o de morrocotas15 En un lugar enterrado. La soga y la caramera De aquel toro cachilapo, Las veo en la caballeriza, Como a tu apero esperando. Nunca podrás apartar De tu mente a los veranos Ni tampoco a los inviernos A los que hemos desafia’o, Y como eres hombre criollo De pantalón enrolla’o16 Tampoco podrás borrar La huella de aquel pasado. Los espantos del camino Por ahí andan pregonando Que se marchó para siempre Su rival de los parrandos17, Por eso, mi gabancito, Sin tardar vuelve a tu Llano Y pega la maletera, ¡Que te estamos esperando!

II Aaaaa… Gabán, gabán, gabancito, Sigo mi verso en el canto, Tú como eres buen llanero Y al Llano lo quieres tanto, Te hará hasta falta la brisa Y el aroma del mastranto, Aquellos cielos azules Y ese pajonal quemao.

Con oraciones o rezos, los llaneros acostumbraban curar los animales y personas enfermos. Existe un rezo especial para curar los gusanos de los terneros. 15 Existe la leyenda de que los dueños de los hatos dejaban enterrados sacos de morrocotas. 16 Para que no se ensucie. 17 Porque es leyenda en el Llano que el diablo u otros espíritus maléficos desafíen a los buenos cantadores en los parrandos. 14

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Trabajo de corral


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XII - TRISTE REALIDAD -De todas maneras, el Llano se está quedando solo, Dianita. La mayoría de nuestros vaqueros se dedican ya a otros oficios más lucrativos para ellos, y las nuevas generaciones no aprendieron de niños estas hermosas artes de la ganadería. Así lo dice mi hermano en una canción. I Aaaa… No seré el más indicado, Pero yo creo que me toca, Voy a decir la verdad A los llaneros de ahora: La llanura está muy triste Porque la dejaron sola Y a los hombres de trabajo Los años ya los agobian, Los que hicieron con sus manos La tierra libertadora. Pero se fueron sus hijos, ¿Pa’ qué se lleva la soga? ¿Por qué abandona el caballo, Como si fuera una cosa, La sabana se pregunta Después que la dejan sola? ¿Quién vendrá a amansar caballos? ¿Y quién le arregle la cola? ¿O quién será el que le achique Y le pase la canoa Para caerle a esos caños Que en invierno se desbordan? ¿Quién vendrá a jalar el arpa En esas noches tan solas? En las cuerdas de mi cuatro Voy recordando a mi novia.

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II Aaaaa… Pero no sea pa’ un parrando, Porque se prende la cosa Y llegan de todas partes Con los versos en la boca Diciendo que son llaneros Porque los dichos les sobran. Su saludo, camarita, Y ¿cómo les va a los compas? Preguntan por la comadre Y presentan la patrona Y empiezan a hablar del Llano De las cosas que enamoran, De su lindo amanecer, De carrao y corocora, Y si llegan a los toros18, Reconocidos, de sobra: “Que para el caballo bueno, Palmo y jeme de la cola”. Ojalá nos encontremos Allá en el Hato La Aurora Donde todavía el silbón Asusta con la llorona Y los potrancos cerreros En la sabana retozan. Huele a paradero crudo También a mastranto y bosta. Me dicen que en Matazul, Lo mismo que en La Perola, Que pa’l lado del Pellizco Y la mata Palmarosa Se oye pitar un novillo Como llamando una soga. Ya tengo que despedirme Voy a buscar mi remonta. 18

Si van al coleo.

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Domingo


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XIII - CABALLERIZA DE PALMA -Y luego de aquellos días de arduo trabajo, Dianita, la vieja caballeriza, adornada con las sogas, los garabatos y los cachos de los novillos cimarrones, vuelve a su silencio. La maseta para descascar, las tarabitas, el mandador y el sombrero de trabajo cuelgan de sus paredes, y el agua del tinajero refresca la memoria de este coplero, que se inspiró al encontrarse lejos de su querido Llano: I Voy a empezar a cantar Con sentimiento y coraje Para retratar al Llano Y a sus distintos lugares, Y para arrancar del pecho Las penas y los pesares.

V También encuentro cantando A dos que han sido rivales. Veo al Blanco pasando un río Con un ganado de viaje Y a una bonita muchacha Que va adornando el paisaje.

II Mi mente va dibujando Recuerdos inolvidables Cuando yo estaba enlazando Por debajo en los corrales Y me le montaba a un potro Para probarme la sangre.

VI Qué bonita que es la copla Para acabar con los males, Y ser el agua clarita Que nace en los manantiales, Pa’ gritarle a todo el mundo Que al Llano no hay quien le iguale.

III Imponente veo el río Meta, Que recoge al Casanare. Sé que el chúbano es, pareja, La carnada para el bagre, Y escucho las morocotas Cazar entre los guamales.

VII Tierra de horizonte abierto, De centauros indomables Del sol y la luna llena, Del joropo y el pasaje Donde transcurre mi vida En lo hermoso del paisaje.

IV De tarde veo el pato real Que cruza pa’ los palmares. Río arriba, en la voladora, Veo chigüiros y caimanes Y por el centro del río Va jugueteando el aguaje.

VIII En el tranquero está el ramo Que aleja las tempestades, ¡Malaya, si yo pudiera Volver a aquellos parajes Donde nacen estos versos Que van vibrando en el aire!

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EI gabรกn y la cometa


Mi Llano en Cuadros y Canciones (Edición Especial)

XIV - ESPINO DE LA SABANA -La vida del llanero, amiga, es comparable a los caminos que él recorre en sus largas jornadas, y sus amores, a los espinos de flores azules y amarillas que adornan aquellos horizontes. -Ah, las constantes fuentes de inspiración en el arte: el amor y el despecho, parejita. -Sí, y la inspiración llega cuando uno menos piensa, como me sucedió a mí en un viaje en cometa al que me invitó un amigo:

I Espino de la sabana Que va adornando el paisaje, Eres igual que el amor Que solo dejas pesares. A la orilla del camino Te ves hermoso y radiante Pero tus bravas espinas Dejan huellas imborrables. El camino es nuestra vida Y el amor, tu flor amable, Tus ojos hermosos son Y tu cuerpo incomparable, Los que no dejan, mujer, Que mi corazón no te ame. Pero también tus traiciones Me hacen sangrar en mil partes, Yo mejor sigo el camino A ver si logro olvidarte. Espino de la sabana Con tu flor bella, Vas adornando el paisaje.

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Llanero contramarcado


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XV - LA ESPERANZA DE UN LLANERO -Pueda ser, amigo, que las nuevas generaciones, los hijos, los nietos y los sobrinos, preserven al menos una parte de la cultura de esta región. -Sí, Dianita, los llaneros ‘contramarcados’, hombres veteranos, amansadores de caballos y llenos de amor por esta tierra, guardan como único anhelo que sus hijos continúen conservando las costumbres y valores de esta tierra forjadora de valientes.

I Hijo, aquí te traigo coplas Con sabor a paradero Para que quieras al Llano Así como yo lo quiero, La tierra libertadora De verde y azul el cielo, La que forjará en tu vida Ese coraje de acero.

III Cuando te me crezcas, hijo, Podrás ver lo que tenemos, Un corazón sencillito Que no lo compra el dinero. Disfrutarás de la brisa, Del frescor de los esteros, Del canto de los turpiales, De un gabán alzando el vuelo.

II Cuando jineties un potro Remolineao o en su puesto, O como buen caporal Encierres rodeos violentos, O en la oscura madrugada Partas por esos senderos No temerás del espanto Porque no sentirás miedo.

IV Todos los días en tu Llano Te encontrarás con mil retos, Debes de tener paciencia Pa’ descubrir los secretos, Nunca nacen aprendidos Todo se hace con el tiempo, La constancia en el trabajo Es la que lleva al respeto.

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V El arpa será tu amiga Y el cuatro, tu compañero, Al ver la luna clarita Juguetear con los luceros Entenderás que el amor Es el que enciende tu cuerpo, Pa’ explicarte estaré listo Y para darte consejos. VI Esa sangre que tú llevas Perteneció a los lanceros, Al llanero relancino Que fundó este Llano inmenso, Bonguero de sus pesares Contrapunteador y recio, Ese que pa’ to’ los males Siempre utilizaba el rezo. VII Ya con esta me despido Recordándote, primero, Que aquí tienes a un amigo Que te servirá de ejemplo. Podrás diferenciar bien Lo que es malo y lo que es bueno. Lo poco que yo te enseñe Lo aprendí de tus abuelos.

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La Tirana


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XVI - LA TIRANA -Oye, ¿escuchas? -Sí, claro. Qué silbo tan triste. -Es el lamento de la garza del sol, Nelsiton. -Nuestra misma tirana. -Pero te pusiste triste, parejita, ¿sería por lo de la tirana? -No, lo que pasa es que ese silbo se va muy adentro en el corazón de los que verdaderamente queremos al Llano. Y sé que también se lo llevan grabado en su alma las mujeres llaneras que migran hacia los pueblos y ciudades buscando nuevos horizontes. Añorando a una ingrata ¿Dónde se encontrará ahora mi muchacha consentida Que se formó desde niña, llanera ciento por ciento? ¿Esa que tenía talento he iba cantando un pasaje, Que conocía en el aguaje a palometa o coporo, que con turpial hacían coro, cantando allá en el ordeño, Que sabía de los remedios, de los secretos del Llano Y que montaba un caballo con elegancia y talento? ¿La que en las cuerdas de un arpa defendía, como ninguna, Y sin perder su hermosura, las tradiciones del Llano, O sabía tirar un lazo a un novillo cimarrón Y adornar de corazón al Llano grande y extenso, La que escubillaba alegre una bonita chipola Y era como corocoras, hermosas allá lo lejos? No sé por qué se marchitan las cayenas que consiento, Serán solo mis lamentos de verlas entre tu pelo, Es que son como luceros que adornan el mes de abril. Mi Llano ya no es sin ti, solo es un vago recuerdo, ¿Por qué te fuiste pa’ un pueblo, dejando lo que haz querido? Llevas por allá metidos, los silbos de una tirana, Los relámpagos que llaman, las lluvias de los inviernos Para que pase el infierno de este tan largo verano.

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El parrando


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XVII - EL PARRANDO -Dianita, toda esta problemática de que hemos hablado está plasmada en la historia del parrando, en la que una ranita cantora representa a la mujer llanera y un turpial rebalsero, a nosotros, los hombres. Eso fue lo que quise explicar cuando imaginé que Juan Hurtado19, un antiguo trabajador nuestro, describía la escena. -Sí, señores –diría él- , esa es la pura verdaitica; yo me fui una vez para Arauca y dejé mi fundo solito y, cuando llegué, ¡no juegue, chico!, ustedes no me lo van a creer: ¡estaban todos los animales en un parrando en mi casa! Yo me arrimé pasitico, y me puse a ponerles cuidado. El conjunto sonaba sabroso, el picure tocaba la camoruca, el danto y el lagartijo, las cuatro cuerdas, mi gabán repicaba los capachos, y el turpial, con una copla altanera le quiso medir la rima y la voz a la cantadora del estero20: I ¿Qué será que tengo un nudo Metido entre mi garganta? Escúcheme, oiga, llanera, Arrímese al pie del arpa Que voy a medir su rima A ver si su voz es clara Y de paso preguntarle Por esa tierra tan amplia.

III Va formando recostones Y va borrando las playas Y en la orilla del barranco Voy divisando la casa Del hato, donde nos criamos, ¿Qué será de su majada? ¿Y del novillo lebruno Que mañoseaba en la mata?

II Dele rienda suelta al verso Pa’ que la copla le salga. ¡Qué gusto me da escucharlo Preguntando a la sabana! Los esteros están hondos, En fila pasan las garzas Y las espumas del río Anuncian la entrada de agua.

IV Sus corrales están llenos De puro potro de fama, De llaneros relancinos Dispuestos pa’ lo que salga. A ese novillo lebruno Lo sometí en Dos Palabras21, Fue el relámpago testigo, Cuando le puse la gasa.

Trabajador con el que el autor compartió parte de su infancia. La rana. 21 Caballo que llevaba ese nombre. 19 20

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V Escúcheme, oiga, llanera, Contésteme estas palabras: ¿Por qué se nos van pa’l pueblo Dejando sola la casa? ¿Cambiando esta inmensidad Donde la vista no alcanza Y la música llanera Y el trabajo, por parranda?

IX La ultima novia que tuve Se marchó y me partió el alma, Dejó solo a mi ranchito, Y en silencio cayó el arpa. Así le pagan ustedes A quien con amor, las ama. Dame el remedio pa’l mal Que a muchos hombres nos mata. X El concepto de los hombres Lo digo en una palabra: Que ojalá les caiga un rayo Y a toditicos los parta. Claro que voy ayudarle Pa’ que se saque esa vaina. ¿Por qué se pone tan triste Habiendo tanta muchacha?

VI A mí me gusta cambiar Siempre que los tiempos cambian. Yo sí quiero ser doctora Pero pa’l bien de mi raza, No quiero ser ignorante, Que me asuste una palabra O mucho menos que un guate Venga aquí a meterme caña.

XI Me volveré un picaflor Picando de rama en rama Y no volveré a creer Ni en las estrellas que pasan. Claro que apenas ‘te bueno, Me conseguiré a otra ingrata Pa’ que me quite el calor En esas frías madrugadas.

VII Allí no vas a mirar el vuelo de una tirana, Los mil colores del cielo, Tu caballo Luna Clara. Tampoco tendrá’ este negro Que te divierta en la canta, Ni la brisa sabanera Te va a refrescar tu cara.

XII Así me gusta, llanero, Que se me pare en la raya. Todo buen enlazador De vez en cuando se escacha, Más bien hablemos del Llano De sus lindas enseñanzas, De toro, caballo y soga, De silbón y Luna Clara.

VIII Por eso regresaré to’ los fines de semana Pa’ darle vuelta al conuco Y a ver si han parío las vacas, Si el marrano ya está gordo Para hacerle unas hayacas, Y si el llanero que tengo Es verdad que me idolatra.

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Lazo por encima


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XIII Pensé que ya se habían ido Del Llano aquellas hazañas, Y que de ese hato cerrero Solo recuerdos quedaban, También, que al hombre llanero, El olvido lo marcaba, Y que su mujer bonita Se iba pa’ tierras lejanas.

Para así llegar a ser Completos pa’ lo que salga Y dominar a esta tierra Que dio libertad a La Patria? XVII Crecer de niño, enlazando, En el patio de la casa, Y mirar, como “mensual”, De tinajero y de vacas. Luego, ser caballicero, Músico de las parrandas, Dominar sabana y monte, Pa’ ser caporal de raza.

XIV Son las columnas de mora Las que sostienen las varas, Con tirantes de pardillo, Con la tijera y mediagua. ¿Se acuerda de ese bejuco Con que amarramos la palma? ¿Donde retozan bailando Las llaneras y las guatas?

XVIII Un relámpago bajito Viene humillando la mata. ¿Cómo se humilla un verraco, Cuando las bolas le sacan? ¿Cómo se amansa un cerrero? ¿Cómo se amarra la tranca? Cómo es que monta un machiro? ¿Cómo es que saca la manta?

XV Este hato a donde vinimos, Hasta el espanto se amaña. Porque combina bonito El Llano con la montaña. Me pregunto por el murcia Y también por la majagua. Serénese, oiga, coplera, Mire que la noche es larga.

XIX Las bolas van pa’l colmillo22, La pierna23, al cerrero amansa, Tapo al machiro y lo asordo, Y el verijero,, a la tranca. Alegre esperaré al toro, Que a mi cobija le parta. Deme razón de ese criollo Clásico24 y de vieja data.

XVI Dígame, de los llaneros ¿Cuáles son esas etapas Que tienen por reglamento Cumplir en la buena crianza,

Se le dan a comer al mismo verraco. Se refiere a la pierna del mismo llanero que doma al potro y lo ajusta. 24 Antiguamente, se decía que había dos tipos de hombres llaneros, el clásico y el basto, que eran iguales de diestros. Sin embargo, se diferenciaban en que el primero se esmeraba más por la pulcritud de su forma de vestir, de hablar y de ejecutar las faenas llaneras. 22 23

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XX Ese llanero genuino No abandona la sabana, Vive en la costa del río Viendo que el Llano se acaba, Añorando aquellos tiempos Cuando habían hatos de fama, Escuelas de la llanura Donde el llanero estudiaba.

El chaparro era constancia, Con el estribo de pala, Que a ese caballito criollo Un llanero lo montaba26. XXIV El eco de chiricoca Que se forma en la barranca, El matraquero que vuela Jugueteando sobre el agua, La soledad y su lamento, El toro ‘e monte que pasa, Tantas aves de mi Llano Que distingo por su canta.

XXI Debía ser cuando el caimán En los charcones roncaba, El negro y el mariposo, Que en las playas se asoleaban. Cuando había “tigre” en los montes Y leones en la sabana, Dantas y marranos cerreros Y cachudos por manada.

XXV Ya que dijiste hace un rato Que es porque los tiempos cambian, Qué opinión me das, mujer, Que el hombre daña es, sin causa, Calentando este planeta Por pensar solo en la plata, Nos haremos chicharrones Porque el calor se agiganta.

XXII Cuando el ‘Blanco’ era llanero Y con el peón se mezclaba, Y el trabajo era un disfrute Con el que todos soñaban. Cuando había caballos buenos Y de verdad se enlazaba, Y pa’ incorporar un rodeo Comisiones se formaban.

XXVI La razón la tiene el indio, Al que nada le hace falta, Porque él sabe que es el monte El que le cura su alma. Es el deseo de ser dueño, Es la avaricia que mata. Yo no he visto el primer muerto Que lleve el trasteo en ancas.

XXIII Cuando el coleo sabanero25 En los pueblos se gozaba, Y era la bella catira La que la cinta amarraba.

Es el coleo más auténtico, el que se realiza sin casco protector, con sombrero, con estribo de cobre para el pie descalzo, con caballos criollos, y con otros elementos perdidos ya en el tiempo. Es una actividad hecha sólo por necesidad para someter a la res y no dejarla escapar. 26 El llanero, para que realmente lo sea, debe llevar estos cuatro elementos: caballo criollo, con su chaparro, estribo de pala y sombrero. 25

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El encierro


El coleo sabanero


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XXVII ¿De qué nos sirve la ciencia Si es la guerra la que manda? La ambición del poderoso Con nada calma sus ansias. Ya se derritió la nieve Del Cocuy, que divisaba27, Del paradero del hato, Cuando la aurora rayaba. XXVIII Todo pasa en esta vida, Las buenas, como las malas. Gracias le doy a mi Dios Por esta tierra sagrada Y a usted porque me cantó Cosas de mis añoranzas, Ya será en otra ocasión Que midamos las palabras. XIX Yo también ya me despido De este coplero y del arpa. Gracias le doy al conjunto Y a la gente de la casa Y a los bellos elementos Que inspiraron nuestra canta, Pidiéndoles a las personas Que no destruyan la fauna.

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Se refiere a la Sierra Nevada del Cocuy, de la Cordillera Oriental de los Andes, que desde la casa del Hato La Aurora el autor podía divisar.

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XVIII - PAJARILLO TOTUMEÑO -¿Oye, y a ti te salen las canciones así de fácil, Nelsiton? -Ja, ja, ja. Eso lo hace cualquiera, querida amiga. -Ah, sí, ¡cómo no! ¿Y también puedes hacer una canción por encargo? - Sí, claro que sí. Imagínate que una amiga llanera del pueblo del Totumo me encargó una para cantarla ella. Y mira lo que le hice: I Aaaaa………..28 Pajarillo, pajarillo, Hijo de este hermoso suelo, Ponga cuida’o, pajarillo, A los versos que te tengo. Nací y crecí en Casanare, Llanera ciento por ciento, Y en el pueblo del Totumo Fue que mis ojos se abrieron A finales de un diciembre Vísperas de un año nuevo. A las tres de la mañana Y en medio de mil luceros, Mi madrecita llanera Me bautizó en un estero Donde se vio reflejada La cruz de mayo en el cielo. Una estrellita fugaz Marcó mi nombre diciendo Que había llegado al folclor Una mujer de talento, Que nadie podría ganarme Por esta voz y mis versos Así fuera la llorona, El diablo o la bolefuego. 28

Yo soy la propia llanera Esa que cura con rezos Y la que masca chicote, Monta y amansa un muleto, Enlaza media cabeza Y colea un toro violento. Solita en plena sabana Sin la gritería del pueblo, Caporaleo si me toca, Saco carne y pico el cuero, Le hago una buena marota, Y toleteao, los cabrestos. Mi sombrero es fiel testigo De lo que le digo es cierto Lo mismo que mi cuchillo El que usamos los llaneros. Se me olvidaba contarles Que masco chimú, del bueno. Cuando llego a un río crecido Pa’lante, quién dijo miedo, De cabrestera me pongo En mi caballo Lucero. El que con sus crines negras Suelta el nado muy sereno Mientras yo pego mi vista En el caño traicionero.

Grito largo que se hace al comienzo de algunos cantos recios (rápidos) llaneros, y que sirve para demostrar la capacidad vocal del intérprete.

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II Aaaaa…….. Pajarillo, pajarillo, Sigo este canto violento Pa’ recordar con tristeza Elementos que se fueron. No miro un conjunto criollo En las calles de mi pueblo Ni tampoco los chaparros En las manos de un llanero Ni la soga arrebiatada Nariceando un toro fiero. El mapire se olvidó, Poquitos saben qué es eso, El pilón ya es un adorno, La campechana de cuero, La parihuela también O el chiramo pa’l becerro. Las escobas las tejía Mi madre, del paradero, De colimocho la hacía, De corozo, por supuesto. Si mi hermanito enfermaba De hierbas le hacía el remedio, El caraño pa’l ombligo Pa’ que secara ligero, El paico pa’ las lombrices, La curarina, era el suero, El Caribe, en la picada, De una culebra, un insecto, Y el linimento calmaba Cuando el dolor era fiero. Laray, laray, pajarillo, Sigo mi verso diciendo. Les da pena estar descalzos De estribo ‘e pala, ni el cuento, También, y con gran tristeza Mi sombrero está muriendo. El pavía era el que usaba

Para atajar los inviernos, Lo cambiaron por las gorras, Por otros que son de cuero, Y hasta he visto a veteranos Con un sombrero costeño. ¿Será que hasta en el hablado Cambiaremos el acento? Por eso cuando yo elija A un hombre de compañero Debe de ser cien por ciento Llanero, solo llanero, Lo traigo a trabajar llano Le hago un examen completo O, si no, sigo buscando O solterita me quedo. Digan si lo que aquí he dicho No tiene mucho de cierto. Mi vos se va en la barranca Formando ecos mañaneros, Igual que la chiricoca Suelta un canto lastimero. Les pido que unamos fuerzas Para dejarle un recuerdo De este escenario a los niños Si es que en verdad los queremos. Que no sean solo añoranzas De un Llano que se está yendo, Que vuelva el contrapunteo Del espanto y el llanero, Pa’ que vean que Florentino Está encarna’o en este cuerpo. Quiero ver punta ‘e venados En el hato de mis sueños, Que el caimán vuelva a los caños, El amarillo o el negro, Y mirar al “lión” cazar A un marrano sabanero Y en la espesura del monte El rugirrrr de un tigre fieeero.

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La llanerada


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-El “tigre” es muy importante en la cultura llanera también, pareja. -Sí, claro que para nosotros, amiga, el tigre es en realidad el jaguar, el felino más grande de América. Lo mismo pasa con el puma, al que nosotros le decimos “lión”. -¿Y tú has encontrado jaguares? -No, pero algunos de nuestros colaboradores, sí. Además, de que las cámaras “trampa” los han logrado fotografiar varias veces. -¿Y son muy grandes? -¡Uy, sí, muy grandes! -¿Y hay otros felinos? -Sí, hay tigrillos y gatos cervantes. Y a un par de pumas sí los encontré cuando iba de a caballo con unos turistas. ¡Son hermosos! -¡Qué maravilla, Nelsiton! -Y en otra reserva, cerca de la Aurora, el otro día, al caer la tarde, escuchamos y vimos, entre oscuro y claro, cómo un puma cazaba un venado.

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La cacería del “lión” Estando yo en el tranquero, disfrutando de la brisa Que se movía con gran prisa, sobre este suelo llanero Veía el verde sabanero que combinaba bonito Con ese cielo azulito, y entonces fue de repente Que enumeraba en mi mente, los elementos que un día Mostraban con gallardía la vida de mis abuelos. Volví mi vista al contorno para mirar a un llavero, Al garabato soguero que se lucía entre la palma, Era como si hubiera alma en esa caballeriza Que la mecía fuerte brisa, como al gigante algarrobo Que albergaba con decoro al corazón de un matacho Donde un padrote bien ancho, esperaba a un llanerón Que si fuera jinetón para aguantarle los brincos. Claro que miré también el anhela’o tinajero Que en una orqueta metieron. ¡Ah, Llano, eres desafío! Aquel llanero curtido iba picando una soga Veía que ya era la hora, de ese novillo altanero. También miré al corredor y estaba una campechana, En ella un cuatro, con ganas, lo tocaba un veterano Que le cantaba a su Llano en ese golpe corrió, Y un mano a mano ha vení’o entre dos copleros buenos. Los güéreres hacen cantos y coro con los bugió’, Se escucha un feroz rugido, es el “lión” que ya ha cazado, Su presa la ‘a asegurado, en el estero, un tropel. Es el seguro también, de lo que le digo es cierto, Por más que tiene talento, el venado por la carrera Esta vez ganó la fiera, y el silencio ha retornado.

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Heliconias


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XIX - EL DÍA QUE SE MUERA EL ARPA -Me parece que la música llanera cuenta muchas historias maravillosas, Nelsiton. -Sí, y también les cantamos a los instrumentos musicales. Yo no podría vivir sin la compañía de mi arpa; si ella desapareciera, mira lo que pasaría:

I El día que se muera el Arpa, Se muera el Arpa, se morirá este coplero, Porque el Arpa es para mí Como en las noches, el titilar de un lucero. Con esas treinta y dos cuerdas Que el Arpa tiene, es que aplaco el sufrimiento Y les cuento a los demás, Entre corridos, las vivencias de un llanero. Desde el día en que ella se fue Más toco con sentimiento Caminito Solitario O el Espino Sabanero29, Me acuerdo de Omar Moreno Y del maestro Ramón Cedeño30. Tu cuerpo es el de mujer Que va acariciando el viento, Tus notas son mis suspiros Que evocan mis sentimientos, Y tú eres la confidente, Arpa llanera, del sentir de este coplero.

29 30

Otra canción llanera. Omar Moreno y Ramón Cedeño, famosos intérpretes de arpa en la música llanera.

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II Volvió la copla, el corrío, Óyelo bien, y los versos a mi mente, Volvieron mis añoranzas, Mis añoranzas por esos bellos momentos. También volvió la alegría Y la tristeza convertida en un pasaje, Y las faenas de mi Llano, De mi llanura convertida en golpe recio. Cuando yo toco tus notas Evoco los elementos Del Llano en el que crecí, El que no cabe en mi pecho. Tus cuerdas son horizontes, Arpa Llanera, allá donde nacen versos (bis).

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Desyauno Campestre


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XX - YESENIA -¿Qué técnicas utilizas en tus cuadros, pareja? Seguro que debes de haber tomado clases. -Ja, ja, ja. No, Dianita, por recomendación de algunos amigos no lo he querido hacer, pues ellos dicen que uno puede perder su estilo al someterse a ciertas reglas. -Yo estoy de acuerdo... -Yo quisiera seguir dibujando como lo hacen los niños, que disfrutan del momento utilizando cualquier elemento, y que mis pinturas sirvan para dar alguna enseñanza con solo mirarlas. También, seguir escribiendo cuentos con diálogos en el lenguaje normal de las personas, como este, llamado Yesenia. Yesenia -¿Señor, es que usted es amigo de mi papá? -¿Por qué lo dices, señorita? -Pues porque cuando él le hizo el pare, usted ahí mismo detuvo su carro y se saludaron como si ya se conocieran… -No, lo que pasó es que como tú estabas parada a su lado, ahí, tan bonita… -Ja, ja ja. Entiendo, si no es porque usted me recoge, creo que ya no alcanzaría a mi clase. ¿Y en dónde estudias? -Estudio en Yopal, administración de empresas, y también trabajo de secretaria en la alcaldía. -Muy bueno, hoy las nuevas generaciones quieren prepararse bien y la gente del campo tiene una facilidad enorme para hacerlo, porque combinan la teoría con la práctica. -También estoy aprendiendo inglés. -¡Qué bien! -Y los fines de semana me vengo para donde mi papá y le ayudo en la finca. -¿Viven por aquí? -Sí, señor, mi papá tiene una finquita ahí de para abajo. -¿Y tienen animalitos? -Sí, señor, él engorda ganado al aumento con don José Ana. -¿Con don José Ana? ¡Pero él es amigo mío! -Él le deja hartos toritos, porque más de para abajo tenemos otra finquita más grande, que colinda con el caño, y tiene muy buenas tierras. -Ya… -Y esa motico en la que me trajo es de él. -¡Qué bueno!

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-Y es que no me pudo traer en la buseta porque mi hermano la tiene haciendo línea entre El Totumo y Paz de Ariporo. -Ya… -¿Y el señor trabaja con los petroleros? -No, señora, ¿por qué lo pregunta? -No, lo que pasa es que si necesita maquinaria, mi papá también le puede alquilar un par de buldóceres que tenemos y una retro. -Ja, ja, ja, no, pero, mejor dicho, ¡ustedes hacen de todo! -Ahí pobremente, señor, claro que mi papá ahora está como mal de platica, porque se puso a arreglar la casa donde vivimos, y le hizo un gran lago, ¡y vieran cómo llegan de garcitas! -¡Guauh, señorita!, y, a propósito, ¿cuál es tu nombre? -Yesenia, señor. -Yesenia… ¡Qué nombre tan bonito! Nunca había conocido a nadie que se llamara así. -A la orden, señor, ¿y usted cómo se llama? -Nelson Barragán. -Mucho gusto, don Nelson Barragán. -Mucho gusto, señorita Yesenia. -¿Y don Nelson qué hace? -Mi familia es ganadera pero yo llevo turistas por allá a un hotel que tengo sobre la costa del río Ariporo. -Un hotel a la costa del río Ariporo… ¿Y quién va por allá, don Nelson? -Turistas, a quienes les gusta la naturaleza, la observación de aves, y conocer cómo vivimos nosotros, los llaneros. -¡Uy, pero qué bueno! -Imagínate que se vienen desde lugares muy lejanos del planeta a buscar el aruco y el pato carretero.

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-¿Sí? ¡Pero eso debe ser muy bonito! -Sí, es muy bonito, al menos a mí me gusta mucho. ¿Tú sabías que Colombia, nuestro país, es el que tiene las más variadas especies de aves del mundo? -No, ni idea, don Nelson Barragán. -¿Cómo te parece que hay más de once millones de turistas que se dedican a observar aves? Es una cantidad muy grande de personas que les gustaría venir. -¡Qué, bueno! ¿Y esto que lleva aquí, qué, es? Cuénteme, don Nelson. -Ábralo sin miedo, es un dibujo. -Sí, mire qué bonito, son unos loros. -Éstas son las guacamayas, las cotorras y éste, un arrocerito, y están desayunando en el hotel del que le hablo. -Sí, sí, y se están comiendo un montón de frutas. -Pero, mire quién está en la jaula… -¡Dios, son unas personas! -¡Ja, ja, ja! Es a ver si aprendemos a no hacerles a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros. -¡Ja, ja, ja!... Bueno, de pronto tenga razón, don Nelson Barragán. -¡Y fuera de eso tener que cantarnos, Yesenia! -¡Pero, miren, tienen un bebé! -¿Te imaginas nacer uno privado de la libertad? ¿Qué horror, verdad? -Sí, don Nelson, qué pesar que seamos tan crueles con los animales. -Ves, eso quiero, que nos demos cuenta.

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A

• Bellaco: Soberbio.

• Achicar: Sacar el agua de la canoa. • Aguadulce: Variedad de pez pequeño utilizado como carnada. • Aguaje: Estela que va dejando el pez al avanzar por el agua. • Al aumento: Forma de negocio que consiste en que uno de los propietarios coloca el pasto y el otro el ganado, y lo que ganan los animales en peso, es lo que se reparte en el momento de la venta. • Alcaraván: Ave zancuda (Vanellus chilensis), típica del Llano y muy presente en su cultura. • Araguato o aragua: Mono aullador (Alouatta seniculus). • Arepuelas: Arepas hechas de harina de trigo con leche fermentada. • Aruco: Ave negra de gran tamaño, con un “cuerno” en la cabeza (Anhima cornuta). • Arreglar la cola: Peinar la cola.

• Blanco: Término heredado de la Conquista española, utilizado actualmente por los llaneros para identificar al dueño del hato, quien en algunos casos también es el gran caporal, el patriarca, y el baquiano de mil caminos. También es utilizado en este libro para hablar del padre del autor. • Bolefuego: Bola de fuego. Leyenda de un espanto que sale en las noches oscuras del Llano en forma de círculo ardiente. • Bonguero: El que maneja el bongo o canoa de madera. • Borbollón: Nombre de un caballo y al mismo tiempo palabra que designa al agua que brota en el río con fuerza hacia arriba. • Bordón: Tipo de cuerda gruesa del arpa. • Bosta: Estiércol. • Botalón: Pedazo de madera muy dura (generalmente del corazón del árbol) que se entierra en la mitad de los corrales y sirve de apoyo para las sogas en el momento de amarrar algún animal.

• Arrendar: Hacer que el potro aprenda el manejo de las riendas.

• Bote campana: Cuando en la competencia del coleo el toro da un giro en el suelo sobre su columna vertebral.

• Arrocerito: conspicillatus).

(Forpus

• Bozal: Apero de cuero que lleva el caballo en el hocico.

• Asordar: Taparle la oreja al caballo, doblándosela con el mismo apero de cuero de su cabeza.

• Brete: Aparato que prensa los animales en los corrales modernos y no los deja mover para hacerles así lo que se quiera con ellos, como vacunarlos, castrarlos o curarlos.

Periquito

de

anteojos

• Atajo: Grupo de yeguas con su caballo reproductor.

• Bujío: Tipo de gallinaciega (Nyctidromus albicollis).

B • Baba: Babilla en otras partes de Colombia, caimán Crocodilus crocodilus.

C

• Barajustao: Que va corriendo rápido.

• Caballicero: El llanero que se encarga de cuidar los caballos del hato a lo largo de todo el año.

• Basto: Llanero bueno para enlazar, pero que no se preocupa por su presentación personal.

• Cabestro: Lazo que se amarra al cuello del caballo para conducirlo, fabricado con pelo de la crin o la cerda

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de los equinos.

entre una lista casi infinita de habilidades. En el rodeo, va al final de éste, dirigiéndolo.

• Cabos: Patas de los caballos de la rodilla al casco.

• Caporaleo: Dirigir todo la gente en el trabajo.

• Cabresto: Forma de llamar en el Llano al cabestro. • Cabrestero: Llanero a caballo que va ubicado en la punta del rodeo, cumpliendo las funciones de guía o de baquiano. Si es muy bueno, este llanero también canta. • Cachicamo: Armadillo (Dasypus sp). • Cachilapo: Res que no ha sido marcada. • Cachimuela: Lazo puesto entre los cachos y el hocico del toro. Es la forma de enlazar más elegante que se realiza desde el caballo.

• Castaño-jobero: Caballo de color castaño con una mancha de pelos blancos en la frente alargada hacia el hocico. • Caramera: Cachos. Se usan para colgar los aperos o adornar. • Carameros: Troncos y raíces de árboles gigantes que están dentro del río. • Caraño: Árbol del trópico americano (Protium guianense).

• Cachudos: Venados coliblancos (Odocoileus virginianus) machos, cuando tienen cachos.

• Caribe: Medicamento de color amarillo utilizado contra las mordeduras de serpientes, alacranes y otros.

• Caimán amarillo: Caimán intermedio o del Orinoco (Crocodylus intermedius), también conocido como caimán mariposo o llanero.

• Carrao: Variedad de ave zancuda (Aramus guarauna) cuyo canto es como un triste lamento.

• Caimán negro: Caimán Melanosuchus niger. • Caimán mariposo: Caimán intermedio o del Orinoco (Crocodylus intermedius), también conocido como caimán amarillo o llanero. • Caimanes: En este caso se refiere a la babilla llanera (Caiman crocodilus). • Calceta: Claro en el bosque. • Camarita: Término llanero que significa amigo. • Camoruca: Arpa hecha con madera del árbol de camoruco (Sterculia apetala). • Campanita: Garza silvadora (Syrigma sibilatrix). • Campechana: Hamaca hecha por los llaneros del cuero completo de una res. • Canalete: Remo corto, hecho de madera. • Capacho: Semilla de la planta Canna indica que se usa en la maraca llanera para producir el sonido. • Caporal: Es el jefe de la llanerada, el llanero más experto, el que domina la sabana y conoce, además, de árboles, animales, etc. Y es músico y buen baquiano,

• Catira: Mujer rubia o mona. • Cepa: Base de la palma. • Cerrero: Que no ha sido sometido o domado. • Cigüeña llanera: Gabán pionío (Ciconia maguari). • Cimarrón: Res que no se deja someter por los ganaderos a sus rebaños y vive por lo general en lugares boscosos y con poca frecuencia se deja ver. • Cinta: Tira que una mujer llanera le amarraba al coleador en el brazo y que indicaba el puntaje que éste hubiera hecho en el deporte del coleo. • Clásico: El llanero que vive bien vestido, aseado, elegante y que ensilla bien su caballo. • Cobija: Es la misma manta. • Colear: Tumbar terneros o toros de la cola. • Coleo: Deporte del llanero que consiste en derivar el toro desde el caballo jalándolo fuertemente de la cola. • Coleo sabanero: El coleo más auténtico, sin casco protector, con sombrero y con estribo de pala hecho de cobre para el pie descalzo y con otros elementos perdidos ya en el tiempo.

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• Colimocho: Planta (Gramínea sporobolus) que crece en cercanías de las casas y es utilizada para hacer escobas. • Comisiones: Grupos pequeños de llaneros sacados de la llanerada para rodear los lotes de ganado. • Contrapunteo: Medir la capacidad para componer coplas improvisando mentalmente.

• Chenchena: Pava hedionda (Opisthocomus hoazin). • Chicuaco: griseus).

Chupahuevos

(Campylorhynchus

• Chigüiro: Llamado en otros países capibara (Hydrochoerus hydrochaeris); es el roedor más grande del mundo.

• Conuco: Cultivo pequeño que se hace en los hatos llaneros, donde se siembran en forma anual productos como plátano, yuca y maíz para el consumo de la casa.

• Chimú o chimó: Sustancia espesa y negra derivada del tabaco, que consume el llanero para espantar la sed, el hambre y el sueño, además de que tiene usos médicos, como cicatrizante y repelente de insectos.

• Coporo: Pez Prochilodus mariae.

• Chipola: Tipo de joropo en el folclor llanero.

• Corocora: Ibis de color rojo encendido (Eudocimus ruber).

• Chiramo: Trozo de madera con extremos puntiagudos, que se coloca a través de las narices de los terneros muy grandes para que no puedan seguir mamando.

• Cortador del ganado: El que tranca el paso del ganado por determinado sitio en la recogida de los rodeos. • Corozo: Palma Acrocomia aculeata.

• Chiricoca: Ave zancuda, la misma ‘cótera’ para el llanero (Aramides cajanea).

• Corrío: Género musical llanero.

• Chúbano: unitaeniatus).

• Cótera o chiricoca: Chilacoa colinegra (Aramides cajanea).

• Chubasco: Aguacero que sopla duro.

• Cotorras: En la zona del Hato La Aurora se ven dos, principalmente: la cotorra frentiazul (Aratinga acuticaudata) y la cotorra cabeciamarilla (Amazona ochrocephala). • Cuatro: Instrumento del folclor llanero que consta de cuatro cuerdas. • Cuatro cuerdas: Se refiere al instrumento llamado cuatro.

de

pez

(Hoplerythrinus

D • Danta: Tapir (Tapirus terrestris). • Danto: Se refiere a la danta macho. • De vacas: Arriar y ordeñar las vacas destinadas para la producción de leche en el hato.

E

• Cuchillo Incametal: El cuchillo tradicional que usaba el llanero, de marca Incametal. • Curarina: medicamento de color oscuro utilizado contra los dolores abdominales.

Variedad

• El Pellizco: Sitio dentro del Hato La Aurora.

• Chicote: Tabaco para fumar o mascar.

• Enlazar a costa de monte: Enlazar antes de que la res se meta al bosque.

• Chaparro manteco: Bejuco o liana (Gavilla nítida) que usa el llanero como fusta para el caballo o la res.

• Enlazar por debajo: Estilo llanero de enlazar caballos.

• Chasquear: Sonido que hace el marrano al tragar.

• Escacharse: Equivocarse.

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• Espino sabanero: Todos las plantas espinosas que adornan los caminos llaneros. • Estero: Zona inundable del Llano, con gran variedad de vegetación acuática, con profundidades máximas de 60 centímetros y mínimas de 20. Por lo general se seca en verano. • Escubillar: Paso que hace la mujer en el baile del joropo. • Estribo de pala: Estribo hecho de cobre, donde solo cabe el pie descalzo.

(Ara militaris) y roja (Ara macao). • Guacava: Halcón reidor (Herpetotheres cachinnans). Tiene dos cantos, uno es como una risa y otro como si pronunciara la frase “Se acabó, se acabó”, como anunciando, según los llaneros, “que alguien se va a morir”. • Guacharaca: En el Llano existen por lo menos dos especies de guacharacas: la guajira (Ortalis ruficauda) y la variable (Ortalis guttata). Son conocidas por su vocalización bastante ruidosa. • Guácharo: Steatormis caripensis.

F • Fundo: Finca pequeña donde vive el llanero, o finca ubicada dentro de los predios de la hacienda grande, que se encarga de cuidar un sector de la misma.

• Guamales: Grupo de árboles de guamo (Inga edulis) de las orillas de algunos ríos llaneros, que con sus raíces evitan la erosión. • Guatas: Mujeres no llaneras. • Guate: Hombre no llanero.

G • Galápaga: Tortuga de río sabanera(Podocnemis vogli). • Garabato: Horqueta de madera que se utiliza para colgar las sogas y que por lo general pende de los techos, que se jala para alcanzar las sogas. • Garetear Pescar con tres anzuelos amarrados entre sí y sin carnada. • Garza mora: Garzón azul (Ardea cocoi).

• Güérere: Llamado también alcaraván en algunas partes, pero diferente al alcaraván Vallenus chilensis. (Burhinus bistriatus). • Guío: Anaconda.

H • Hayaca: Plato típico envuelto en hojas de plátano, con masa hecha de maíz y variedades de carnes. • Hatos: Grandes haciendas llaneras destinadas a la cría de ganado.

• Gasa: Parte de la soga donde se forma el aro. • Gabán: Cualquiera de estas tres especies de aves: jabirú o garzón soldado (Jabiru mycteria), gabán huesito (Mycteria americana) y la cigüeña llanera o gabán pionío (Ciconia maguari), y ritmo musical llanero. • Golpe: Ritmo llanero.

• Hilar un cabestro: Tejer lazos de cerda de crin de caballo. • Horqueta del tinajero: trozo de madera con tres gajos para sostener la tinaja.

• Golpe corrío: Ritmo musical llanero. • Guabina: Variedad de pez utilizado como carnada cuando está pequeño. • Guacamayas: Se refiere a las guacamayas verde

I • Incorporar un rodeo: Recoger un rebaño de reses.

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J

• Majada: Corral grande donde puede pasar la noche el ganado ya que cuenta con agua para beber.

• Jalar el arpa: Tocar el arpa.

• Majagua: Correas hechas de las conchas o cortezas de algunos árboles nativos entre los que están el majagüillo o nigüito (Xylopia ligustrifolia) y el guácimo (Guazuma ulmifolia), y también de la penca de la mapora (variedad de palma Roystonea oleracea).

• Jeme: Medida de pulgar a índice. • Jhonsons: Nombre que el llanero les da a las embarcaciones pequeñas que tienen motor y que cumplen la función de transporte de pasajeros y almacenes móviles. • Jinetear: Ir encima de un potro sin domar. • Jinetón: Llanero hábil para aguantar los brincos de un caballo.

L • La llorona: Leyenda sobre un tipo de espanto llanero. • Lanceros: Soldados que acompañaron a Bolívar en la causa libertadora.

• Lebruno: Color blanco amarillento. Enlatados

pequeños

de

• Manatí: Mamífero acuático herbívoro (Trichechus manatus). • Mandador: Vara de más o menos un metro de largo con un pedazo de rejo en sus extremos, usada para castigar a los animales. • Manga: Sitio por el cual se conducen los toros y los caballos en la competencia del coleo. • Mano gorda o cunaguaro: Ocelote (Felix Pardalus). • Manta: El llanero usa su ruana para torear, ahí se convierte en manta.

• La Perola: Sitio dentro del Hato La Aurora.

• Lecheritas: condensada.

• Maletera: Maleta tejida en hilo, en forma cilíndrica, en la cual el llanero lleva su ropa, su chinchorro, su cobija y sus utensilios de aseo. Se fabrica de diferentes colores y va amarrada al anca del caballo. En el cuadro, lleva los colores de Colombia.

leche

• León o “lión”: El llanero le dice león (o “lión”) al puma (Felis concolor). • Llavero: Parte de la puerta de entrada de los corrales, hecha del corazón de la madera (muy duro) y con huecos redondos que permiten que pasen las trancas.

M • Machiro: Caballo resabiado, mal intencionado y rebelde. • Madrina: Grupo de reses pequeño, que cumple la función de ir recibiendo las reses que serán vendidas o seleccionadas para otros fines.

• Mañosear: Que no se deja sacar del bosque (monte, para los llaneros). • Mañosera: Lugar donde el ganado se ha vuelto otra vez salvaje. • Mañoseras: Grupo de reses que nunca aceptan el dominio del vaquero y que viven escondidas en los montes, donde se protegen de ser enlazadas. • Mapire: Cono tejido con hojas de palma, de más de un metro de largo, que se llena con ceniza de las estufas de leña, para luego de verter agua a través de ella y producir lejía, una sustancia que, mezclada, con cebo sirve para fabricar jabón de tierra. • Marota: Especie de soga no torcida sino tejida para hacerla más resistente. • Marrano sabanero: Cerdo (Sus scrofa) que se ha vuelto salvaje. • Maseta para descascar: Manija de madera dura

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que se usa para golpear algún elemento cortante con el fin de quitar parte de los cascos de los caballos cuando se crecen mucho. • Mastranto: Plantas llaneras (Salvia scutellarioides y Hyptis brachiata) de fuerte aroma a mentol, que crecen en forma abundante y le dan un olor muy agradable a llanura. En algunas partes se usan con fines medicinales.

para pasarles un rejo o soga y poderlas conducir.

O • Orejano: Res a la que aún no se le ha cortado parte de la oreja para marcarla con el sello (perfil) del hato.

• Mata Azul: Sitio dentro del Hato La Aurora.

P

• Matacho: Muñeco hecho del corazón de la madera (muy duro), en cuya parte superior se talla una especie de cabeza, que se usa para amarrar ahí los potros que van a ser domados.

• Padrote: Es el reproductor de las hembras, en los equinos.

• Matagei: Colmena que hace una variedad de abeja llanera.

• Paico: Planta ambrosioides).

• Matraquero: Martín pescador grande (Megaceryle torquata).

• Pajarillo: Ritmo musical llanero que se caracteriza por su gran velocidad al interpretarse.

• Medanales: Dunas de arena cubiertas ya en la actualidad por gramas naturales.

• Pajonal: Pasto muy alto.

• Mediagua: Medio techo de palma. • Mensual: El trabajador, por lo general muy joven, que tiene que ponerle el agua a la tinaja, ordeñar las vacas y hacer oficios varios dentro de los hatos llaneros. • Meter caña: Decir mentiras.

medicinal

(Chenopodium

• Palometa: Pez en forma de disco (Mylossoma duriventre). • Palma: O palma real (Attalea insicnis) • Palmarosa: Sitio dentro del Hato La Aurora donde predomina la palma real. • Palmo: Medida de pulgar a meñique.

• Mochuelo: Búho conejo (Athene cunicularia). • Montaña: El llanero usa la palabra montaña para referirse al bosque denso que se forma, por lo general, en las riberas de ríos y caños. • Mora: Variedad de árbol (Maclura tinctoria). • Morocota: Variedad de pez, la misma cachama (Piaractus brachypomus).

• Paradero: Patio al frente de la casa a donde llegan a dormir los animales en la noche y que suelta un olor muy agradable con las primeras lluvias. • Pardillo: Variedad de árbol que se utiliza para construir casas.

• Morrocotas: Monedas de oro o plata.

• Parihuela: Carreta de cuero soportada por dos palos largos en sus extremos y que es manejada por dos personas.

• Murcia. Tipo de bejuco (Odontocarya tripetala) que se usa para amarrar la palma.

• Pasaje: Ritmo musical del folclor caracterizado por una cadencia suave.

llanero,

• Pasar la canoa: Pasar la embarcación de una orilla a la otra del río.

N • Nariciar: Hacerle un hueco por la nariz a las reses

• Pato carretero: Ganso del Orinoco (Neochen jubata).

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• Pato real: Pato Cairina moschata.

• Rodeo: Rebaño de reses.

• Paujil: Paujil culicastaño (Mitu tormentosa).

• Retozan: Que corren y giran de un lado para otro.

• Pavía: Marca de sombrero. • Payara: Pez de la Orinoquía (Hydrolycus armatus).

S

• Picar cuero: Con un cuchillo filudo, sacar tiras de cuero largas para torcerlas y fabricar con ellas lazos o sogas.

• Sacar carne: Con un cuchillo filudo, quitarle la carne en presas especiales a las reses sacrificadas para el consumo.

• Picar la marota: Saber hacer la marota o soga tejida.

• Sabana: Otra forma de llamar al Llano.

• Pegadura: Pegadura de arroz que se forma en el fondo de la olla. • Picure: Pequeño roedor Dasyprocta puntacta. • Pilón: Objeto de madera en forma de copa utilizado para desprender la cascara del arroz mediante golpes. • Pisillo: Carne roja molida. • Pitar: Los toros y novillos tienen un mugir característico en las razas criollas llaneras.

• Sikuani: Tribu indígena que habita en los departamentos de Vichada, Meta y Casanare. • Silbón: Leyenda de un espanto que suelta un silbido profundo y tenebroso. • Solapas: Cuevas que se encuentran en las barrancas de los ríos talladas por el agua, donde habitan peces o animales como caimanes y guíos. • Soledad: Ave (Tapera navia) de la familia de los cucos, conocida en otros sitios de Colombia como Sin Fin o Tres Pies por su canto.

• Platanico: Planta de heliconia.

T

R • Ramo: Cruz hecha de cogollos de palma para alejar los rayos y que es mandada a hacer por la patrona o dueña de la casa. • Rayao: Bagre (Pseudoplatystoma fasciatum). • Recostones: Cuando el río se recuesta hacia una orilla.

• Tabique: Recipiente largo tallado en madera, de donde el ganado toma la sal. • Tallonazos: Roces hechos al botalón por la soga, que echan candela. • Tapar al machiro: Cubrirle los ojos al caballo con un pedazo de cuero llamado tapaojo. • Tara o tarotaro: Tipo de ibis (Cercibis oxycerca). • Tarabita: Especie de hélice hecha de madera para torcer los cabestros y las sogas.

• Relancino: Excelente, espectacular. • Remolinear: Girar sobre su propio eje. • Remonta: Caballo que el llanero se apresta a montar y que es uno de sus preferidos. • Resacas: Charcos de barro o arena que se forman en el río, muy peligrosos por su profundidad por los animales que albergan, como caimanes, rayas y güíos.

• Tautaco: Tipo de ibis (Theristicus caudatus). • Tigre: El llanero le dice tigre al jaguar (Pantera onca), el felino más grande de América. • Tijera: Parte de la estructura de la casa llanera, formada por dos varas largas en forma de tijera.

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• Tinajero: Sitio donde está ubicada la tinaja de beber.

a los terneros del Hato La Aurora para diferenciarlos de otras fincas.

• Tirana: Garza de sol (Eurypyga helias).

• Tropel: sonido producido por el desplazamiento desordenado de animales, cosas o personas,

• Tirantes: Parte de la estructura de la casa llanera; varas largas que van de lado a lado soportadas por las columnas. • Toleteado: Cabestros en los que se mezclan los colores negros y blancos, por tramos.

• Trujano: Llanero conocedor de su oficio. • Turpial: Para el caso de este libro se refiere a las especies turpial guajiro (Icterus icterus) y turpial amarillo (Icterus nigrogularis).

• Tonina: Delfín rosado (Inia geoffrensis). • Topocho: Variedad de plátano pequeño y grueso que fue muy usado en la comida llanera pero que una plaga lo ha llevado casi a la extinción. Ha sido reemplazado casi totalmente por el plátano hartón. • Toro de monte: Pájaro sombrilla (Cephalopterus ornatus). • Toro violento: Un toro que corre rápido.

V • Varaderos: Arenas embarcaciones.

donde

se

varan

las

• Varas: Estructura o esqueleto de madera del techo de las casas llaneras sobre la cual van colocadas las hojas de palma. • Venado: Venado coliblanco (Odocoileus virginianus).

• Totumo: Tipo de árbol (Crescentia cujete). • Trabajo de llano: Actividad en la que se marcan los terneros y se aparta el producto que será objeto de venta. • Tranca: Vara larga que sirve para cerrar las puertas de los corrales.

• Verijero: Porción de soga, de mala calidad, que se usa para amarrar las puertas de los corrales. • Verraco: Cerdo salvaje (Sus scrofra) sin castrar. • Voladora: Lancha rápida de motor hecha en lámina de aluminio.

• Tranquero: Puerta de los hatos y corrales llaneros, hecha de varas largas.

Z

• Trochar: Forma de montar a caballo a un paso más rápido que caminar.

• Zapateo: Pasos más brincados que hace el hombre, en el baile del joropo.

• Tronce: El corte especial de oreja que se les hace

• Zumbar: Arrojar.

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AGRADECIMIENTOS

El Fondo Mixto de Casanare desea expresar su agradecimiento al Ingeniero Oscar Raúl Iván Flórez y a todas las personas e instuciones, cuyos aportes contribuyeron a la realización de esta publicación. El autor agradece a todas aquellas personas que han dedicado parte de su vida a investigar y a escribir sobre el Llano, cuyos esfuerzos han permitido salvaguardar la memoria y el patrimonio tangible e intangible de la cultura llanera.

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La presente Edición se terminó de imprimir en Junio de 2011 en PANAMERICANA FORMAS E IMPRESOS S.A. bajo la dirección del FONDO MIXTO DE CASANARE Yopal, Casanare, Colombia


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9 789589 875155


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