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NĂşmero 2

Julio 2.013

F o c o D o c u m e n ta l

Reportajes

Las Ollas, entre el desierto y la sal


Algo para tener en cuenta Cine de Fotógrafos Kevin Carter, Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva formaron en la década de los 90 el Bang-Bang Club. Con este nombre se conoció al grupo de fotógrafos que cubrió los violentos incidentes que acompañaron al movimiento de liberación de la raza negra en Sudáfrica durante el Apartheid. Si hay un sueño frustrado que me deje una espina clavada en el corazón, es sin duda el de haber trabajado más como fotografó de guerra y conflictos sociales. Es por ello quizás, que esta película haya entrado sin llamar en ese arcón donde guardo mis películas favoritas, aquellas que por una u otra razón, han ido conformando mi particular y personal historia del cine. “The Bang Bang Club” adquirieron su fama a principios de los 90, cuando los vientos del cambio que se avecinaba, indujeron al país hacia una espiral de violencia inusitada y sin precedentes. Durante el periodo comprendido entre 1990

y 1994, el Gobierno del Apartheid, crea una guerra secreta contra el ANC de Nelson Mandela. El gobierno encuentra un poderoso aliado, el movimiento Inkatha y sus miles de “Zulú Warriors”. Con las primeras elecciones democráticas de ese 27 de Abril de 1994, cayeron trescientos años de colonialismo y cuatro décadas de Apartheid. En el año 2010, Steven Silverdebutó como director en esta coproducción Canadiense y Sudafricana sobre el Bang Bang Club, que tiene el infinito valor de dejar constancia en la historia del celuloide de tan trágicos hechos y del temerario pero audaz trabajo de los fotógrafos protagonistas. Como digo es una película que me emociona especialmente. Retrata a la perfección esa dualidad, ese problema ético tan importante como es la disyuntiva de ayudar al retratado o simplemente fotografiarlo. La figura del fotógrafo como corresponsal de guerra es absolutamente vital, en el sentido de que si no fuera por él, en el primer mundo los únicos enterados de las terribles injusticias, asesinatos de pueblos enteros y vejaciones de todo tipo hacia seres humanos, serían los propios culpables. Tanto las grandes potencias económicas y sus grandes multinacionales, que negocian con armas, fármacos, textiles o derivados del petróleo, así como los gobiernos medievales de la mayoría de los países del tercer mundo. Como película es una auténtica aventura, de claro tono social, pero que consigue captar la esencia de la aventura, el peligro y el vivir siempre al límite. Entiendo de notable interés cultural la narración de la situación que llevó a Greg Marinovich a lograr su premio Pulitzer y de ser herido, mientras Ken Oosterbroeck, fallecía asesinado en un tiroteo que cubrían en Tokoza.


Editorial Apenas por un instante, podríamos intentar imaginar despertarnos un día sin acceso a luz eléctrica, agua corriente, gas, transporte, teléfono, internet o cualquier otro sistema de comunicación, verduras, etc. Imaginemos que salimos de nuestras casas y en frente tenemos un desierto y que a nuestras espaldas crece hasta ya no vemos una salina. Haber ido hasta el caserío de Las Ollas, en repetidas oportunidades, y convivir con sus pobladores fue muy gratificante desde lo personal y me permitió acercarme a una realidad desconocida por la gran mayoría. Esto, no lo digo desde el punto de la vivencia en el campo, lo digo desde el punto que estas personas viven y conviven en una micro sociedad en un ambiente completamente hostil. Abordé este reportaje con ayuda de la ONG Conciencia Solidaria, que sirvió de punto de partida desde la investigación, logística y acompañamiento de la situación de este paraje. En un total de 25 días de convivencia, poco más de 40 horas de entrevistas grabadas y unas 2.000 capturas fotográficas resulto este trabajo que ahora comparto con ustedes.

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Las Ollas

Entre el desierto y la sal


Cruz del Eje - C贸rdoba - Argentina


Las Ollas es una caserío del interior cordobés ubicado al noroeste de la provincia y a unos 70Km de la ciudad de Cruz del Eje, muy cerca del límite con las Provincias de Santiago del Estero y Catamarca, en el borde de las Salinas Grandes. Este caserío no figura en mapas a ninguna escala. Allí, viven 11 familias con una población de poco más de 40 personas en un estadio de aislamiento total.

La vida de estas familias depende exclusivamente de la cría del cabrito, por lo que todas las actividades del día están relacionadas a estos animales. El día comienza a las 7 en invierno y a las 6 en verano y termina cuando oscurece. Lo primero que se hace en el día es ir a buscar al burro o mula donde se lo dejo pastando al anochecer del día anterior, a más o menos 15 minutos a pie del caserío. Al burro se lo utiliza para poder subir el agua del aljibe al piletón. Cabe aclarar que esta agua es salobre. Una vez que las cabras tienen agua en el bebedero se puede seguir con el día. Toman unos mates, de agua salobre, los chicos van a la escuela y los más grandes a continuar cuidando y alimentando a las cabras. Una vez concluida esta tarea con las cabras y sus cabrias se las lleva a terrenos planos a pastar

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durante el día, con el fin de fortalecer y balancear su alimentación. Poco antes de oscurecer retornan a su corral, algunas veces acompañadas, otras solas. Mientras los hombres hacen esto las mujeres hacen los quehaceres de la casa y cocinan. Por lo general se alimentan con algún animal de granja, llegando a faenar eventualmente alguna cabra, pero teniendo bien presente el tamaño del animal debido a que no tienen como refrigerarlo ni conservarlo. Si tuvieron suerte en sus rondas por las pampas cocinan algún animal que consiguieron cazar.

pero también no tienen acceso a electricidad, gas, transporte y posibilidad de comunicación externa. En el paraje no existe ningún centro asistencial o sala de primeros auxilios. La problemática del agua es muy acuciante, en estado salobre puede encontrarse fácilmente entre los 7 y 10 metros de profundidad, por lo cual la mayoría de las propiedades tienen uno o

En la tarde, una vez que los niños vuelven de la escuela, ayudan con las últimas tareas del corral y el día casi se acaba. Al oscurecer toman algunos mates con bollo o tortilla y a dormir. Las problemáticas son claramente identificables en Las Ollas, la más acuciante es la inexistencia total de agua potable a nivel superficial,

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la realidad Argentina se trueca combustible por agua, solo para tener una idea el costo del litro de gasoil en la región es de dos dólares aproximadamente y solo se consigue en Guanaco Muerto a unos 30Km de distancia. La única forma de recorrer esta distancia es a pie, lomo de burro o sulqui.

varios pozos aljibe. Esta agua es, por lo general, utilizada para darles de beber a los animales, cocinar, lavar ropa, limpieza de utensilios y el baño diario. En el único lugar donde se puede encontrar agua dulce es en el sitio donde se emplaza la escuela. Allí hay una bomba ayudada por un motor diesel que se conecta a una perforación desde donde se bombea agua potable, pero depende de la buena predisposición de la maestra y si tiene combustible para el generador. Aunque parezca completamente incompresible a

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Con respecto al transporte tienen que conseguir llegar a la población de Guanaco Muerto donde día de por medio pasa el colectivo. Guanaco Muerto, está a unos 30Km de distancia desde las Ollas. Esos 30Km son en medio del sol, sin posibilidades de conseguir agua potable hasta por lo menos 14Km y en un camino de arena que por cortos momentos se transforma en consolidado. Sumado a que en muchas oportunidades el colectivo no va ni hasta su parada final. En ese caso tienen que quedarse a dormir por ahí o emprender el regreso. Si bien estos kilómetros pueden ser recorridos a sulqui tirado a burro, pocos habitantes cuentan con ese recurso, la mayoría debe resolverlo del modo que pueda, inclusive a pie en muchas


oportunidades. En Las Ollas antes de que se impusieran los teléfonos celulares GSM podían comunicarse, pero, después del cambio en el sistema y al no poseer ninguna antena ni equipo de radio, no tienen posibilidad alguna de comunicación hacia el exterior del caserío. Si asociamos la falta de transporte y la imposibilidad de comunicación en casos de emergencia hay que recurrir a quienes tienen vehículos. De las 11 familias hay 1 que posee una moto y otra un jeep, ambos funcionan de vez en cuando. Si los vehículos no funcionaren tienen que buscar señal de celular recorriendo unos 25km de distancia del poblado para llamar a un taxi que les cobra unos cincuenta dólares por viaje desde Las Ollas a Cruz del Eje. En este caserío hay una escuela que es atendida por una maestra de lunes al mediodía a viernes. La escuela cuenta con luz eléctrica proveniente de paneles solares, generador y agua dulce del pozo de bombeo, cocina - comedor y una rudimentaria aula, apenas separados se

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encuentran los aposentos de la maestra. Como se dijo anteriormente, la economía de este poblado es en base a la cría y venta de cabritos, lo que les deja por año entre setecientos y mil doscientos dólares por familia. A ello podemos sumarle algún extra, que de forma muy esporádica, les llega por la venta de algún cuero de animal o lazos artesanal de cuero de vaca. Por la salinidad existente y la inexistencia total de agua dulce de la región les es imposible la generación de huerta. La caza, como ya se dijo anteriormente, forma parte importante de la economía familiar de quienes habitan este paraje. Dependiendo de la suerte, el sustento del día puede ser algún quirquincho, ñandú, pecarí, o corzuela; cada vez más escasos por la desertificación creciente que afecta el ecosistema regional. Por la salinidad de ambiente y el agua que toman la enfermedad de la zona es la hipertensión arterial y se ven enfermedades dérmicas en casi todos sus pobladores. El caso de Las Ollas responde a muchos factores, más allá de continentalidad que presenta el centro oeste del país. Algunas de

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estas causas son las sequías prolongadas sobre el norte cordobés por efecto del cambio climático global que al desplazar las isoyetas hacia el oeste del país dejan casi sin agua este territorio. El extremo desmonte que las provincias de Córdoba y Santiago del Estero sufrieron, históricamente por la introducción del ferrocarril; y en la actualidad por el monocultivo de la soja, hicieron que los focos de evapotranspiración generadores de humedad regional sean prácticamente inexistentes. Todos estos factores resultaron que donde había un río hace no más de 5 años hoy no corre nada de agua y solo se pueden ver los vestigios en las marcas sobre el arena y la sal de lo que fue el lecho de un arroyo. Fuimos a este caserío en repetidas oportunidades Durante el 2.010. La últimas vez, nos quedamos dos semanas completas documentando las actividades,vivencias, angustias y situación de los pobladores de este inóspito paraje cordobés. Espero que este trabajo les haya hecho conocer a estas personas que viven en una realidad diferente.

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Producido por:

Estudio f2.8 Agencia de Fotografía y Diseno

Realización: Arte, Texto y Fotografías Pablo L. Toranzo Rozzi

Próximo número Nueva Zelanda y su dicotomía cultural

Foco Documental #2 - Julio 2.013  

Mini magazine sobre fotografía que aborda temáticas sociales. Este número trata sobre una población en las salinas de Córdoba - Argentina.

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