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Algunos casos que trata un neurocirujano:  Epilepsia: La cirugía es actualmente la mejor opción terapéutica para aquellos pacientes que padecen una epilepsia que no se controla con la mediación antiepiléptica (lo que se denomina epilepsia fármaco resistente). Esto es especialmente cierto para los pacientes con epilepsia temporal. Todo paciente con una epilepsia fármaco resistente debería tener una valoración pre quirúrgica para considerar la cirugía de su epilepsia. La finalidad de la cirugía de la epilepsia es extirpar la zona del cerebro que produce las crisis, sin que ello suponga secuelas para el paciente y así, al suprimir las crisis, se consiga una mejora en la calidad de vida del paciente. Si todo el estudio previo demuestra y localiza un origen único de las crisis, se puede plantear al paciente la extirpación del mismo. De acuerdo con el neurocirujano y los resultados de neuropsicología y del test de Wada (si es que éste fuese necesario), se decide el tipo de intervención. Los principales tipos de intervenciones quirúrgicas para la epilepsia son:

Resección temporal antero medial (RTAM). Principalmente indicada para casos de epilepsia mesial temporal.


Lesionectomía. Para extirpar lesiones cerebrales epileptógenas (cavernomas, tumores...). En la imagen, un cavernoma temporal derecho causante de una epilepsia fármaco resistente.

Sección del cuerpo calloso (callosotomía). Sólo en casos muy seleccionados. Su principal utilidad es para aquellos pacientes con crisis con caídas bruscas repentinas (crisis tónicas y/o atónicas especialmente).

Hemisferectomía. Principalmente indicada en epilepsias catastróficas de origen hemisférico (como la encefalitis de Rasmussen, hemimegalencefalia, sd. de Sturge-Weber...). En la imagen, se observa una hemisferotomía funcional que se realizó en un paciente con una encefalitis de Rasmussen

 Hernia de disco: Causas, incidencia y factores de riesgo: Los huesos de la columna vertebral o vértebras corren espalda abajo, conectando el cráneo a la pelvis. Estos huesos protegen los nervios que salen del cerebro, bajan por la espalda y viajan de allí luego a todo el cuerpo. Las vértebras de la columna están


separadas por discos llenos de una sustancia suave y gelatinosa, que le suministra amortiguamiento a la columna vertebral. Estos discos se pueden herniar (salirse de su lugar) o romperse a causa de un trauma o esfuerzo. La columna vertebral se divide en varios segmentos: la columna cervical (el cuello), la columna torácica (parte de la espalda detrás del pecho), la columna lumbar (parte inferior de la espalda) y la columna sacra (la parte inmóvil conectada a la pelvis). El término radiculopatía se refiere a cualquier enfermedad que afecte las raíces nerviosas de la columna. Una hernia discal es una causa de radiculopatía (ciática). La mayoría de las hernias se presentan en la parte inferior de la espalda o área lumbar de la columna. La hernia discal lumbar se presenta 15 veces más frecuentemente que la hernia discal cervical (del cuello) y es una de las causas más comunes de lumbago. Por su parte, los discos cervicales resultan afectados en un 8% de los casos, mientras que los discos de la espalda alta y media (torácicos) en sólo el 1 al 2%. Las raíces nerviosas (nervios grandes que se desprenden de la médula espinal) pueden resultar comprimidas, ocasionando síntomas neurológicos tales como cambios motores o sensitivos. La hernia discal ocurre con mayor frecuencia en los hombres de mediana edad y de edad avanzada, especialmente en aquellos implicados en actividades físicas vigorosas. Otros factores de riesgo comprenden cualquier tipo de afecciones congénitas que afecten el tamaño del canal lumbar. Cirugía: Para los pocos pacientes cuyos síntomas persisten a pesar de las intervenciones antes mencionadas, la cirugía puede ser una buena opción. La discectomía es un procedimiento que requiere anestesia general (el paciente dormido y sin sentir dolor) para retirar un disco salido. La estadía en el hospital es de 2 a 3 días. Al paciente se lo motiva


para que camine el primer día después de la cirugía para reducir el riesgo de coágulos de sangre. La recuperación total toma varias semanas. En caso de que sea necesario extraer más de un disco o si existen otros problemas en la espalda además de la hernia discal, puede ser necesaria una cirugía más extensa, lo cual podría requerir un período de recuperación mucho más prolongado. Otras opciones quirúrgicas comprenden la microdiscectomía, un procedimiento para retirar fragmentos de disco nucleado a través de una incisión muy pequeña. La quimionucleólisis consiste en la inyección de una enzima (denominada quimopapaína) dentro de la hernia discal para disolver la sustancia gelatinosa que sobresale. Este procedimiento puede ser una alternativa a la discectomía en ciertas situaciones.

 Aneurismas Intracraneales: Diagnostico: Si bien la tomografía axial computarizada (TAC) es la de mayor valor para el diagnóstico de HSA, la angiografía cerebral hasta el momento es el método de elección para la identificación de los aneurismas y malformaciones vasculares cerebrales. Se considera que es la técnica


definitiva para la planificación quirúrgica sobre estas lesiones (30). La angiografía debe iniciarse por el lado en que se sospecha está la lesión vascular en base a los datos clínicos y de la TAC cerebral. En general la angiografía debe ser de las dos arterias carótidas y las dos vertebrales. Con esto se consigue el diagnóstico de lesiones aneurismáticas múltiples o la asociación con malformación arteriovenosas que también se describen. Con este estudio se debe analizar las características morfo-lógicas de la lesión, tamaño y dirección del aneurisma, relación con vaso aferente, vasos de la periferie (especialmente los perforantes), tamaño del cuello. Todos estos datos servirán para la planificación quirúrgica Técnica Quirúrgica: Las técnicas neuroanestesiológicas modernas tienen como objetivo reducir la tensión del parénquima cerebral manteniendo una adecuada presión de perfusión y a la vez permitir al cirujano la exposición y disección del aneurisma en la forma más segura. La cirugía del aneurisma debe tener como objetivo minimizar la lesión cerebral en el momento de la disección y exposición microquirúgica de aneurisma y muy especialmente asegurar la total permeabilidad de los vasos, no sólo los vasos aferentes a la lesión, sino también de los pequeños perforantes que están en la periferie.


Imagen de angiotomografía cerebral con reconstrucción 3D, que muestra lesión aneurismática dependiente de arteria cerebral posterior izquierda.  Tumores cerebrales y medulares: Los tumores cerebrales y medulares son masa de tejido anormal que crecen dentro del cráneo o de la columna en contacto con el sistema nervioso o formando parte de él. El nombre TUMOR dado a esta patología, significa masa, bulto o engrosamiento de un tejido que puede comportarse compresivamente o no sobre los elementos anatómicos circundantes. Usualmente son clasificados en benignos ( no cancerosos) si las células que producen su crecimiento son similares a


otras células normales que crecen relativamente poco y están bien localizadas. Los malignos (cancerosos) tienen células muy diferentes a las células normales, crecen muy rápido y se propagan fácilmente a otras localizaciones. Un tumor que crece en el sistema nervioso está contenido dentro de una rígida caja craneana o dentro de la columna. Su progresivo abultamiento produce compresión sobre tejidos delicados y desvirtúan su función. Además, cualquier tumor que está localizado próximo a estructuras vitales del cerebro o nervios puede dañar seriamente estas estructuras. Un tumor benigno que creciera cerca de un importante vaso sanguíneo podría bloquear el mismo. Si el tumor benigno se alojara en la profundidad del cerebro, la cirugía para extraerlo sería riesgosa debido a la posibilidad de dañar centros vitales durante la misma. Por el contrario, un tumor localizado cerca de la superficie craneana puede a menudo ser removido quirúrgicamente con cierta facilidad. Los tumores del sistema nervioso pueden ser primitivos, cuando son originados por el mismo tejido encefálico, y secundarios o metestásicos, cuando provienen de la diseminación de tumores de otros órganos del cuerpo, como pulmón, riñón, mama, estómago, etc.. ¿Cómo se realiza un diagnostico? Cuando el especialista sospecha la existencia de un tumor de cerebro o de la médula espinal, basándose en la historia médica y en los síntomas del paciente, puede solicitar varios estudios específicos para confirmar el diagnóstico, siempre comenzando con un tradicional examen neurológico. Debe examinar el


movimiento y los reflejos de los ojos , la reacción de las pupilas, los reflejos a nivel de la rodilla, el nivel de audición, la sensibilidad por medio de un objeto punzante, etc.. El próximo paso es pedir una placa simple de cráneo, una resonancia magnética nuclear, y una tercera técnica de imágenes, llamada PET o emisión tomográfica de positrones, la arteriografía cerebral permite visualizar la circulación sanguínea tumoral y la relación de la masa tumoral con las arterias. A modo de ejemplo mostramos dos casos: un meningioma de la base y un astrocitoma temporal profundo. Ambos fueron resecados con excelentes resultados postquirúrgicos.


Algunos casos que trata un neurocirujano  

Los casos que se desarollan son: -epilepcia. -hernia de disco -Aneurisma intracraneal -Tumores cerebrales y medulares

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