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JosĂŠ Nogueiras Meno http://issuu.com/flemigo/docs/de.azul.el.mar-catalogo

De azul, el mar

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Introducción El mar, o la mar, lugar común al que han recurrido profusamente las artes para conformar sus temáticas, en especial la pintura y la literatura. El mar se configura como uno de sus tópicos más potentes. Incluso el léxico de la lengua debe muchos de sus términos y giros al mundo del mar, el habla cotidiana se enriquece con voces y locuciones propias de la jerga marinera como, lastre, maremágnum, patrón, mareo, echar un cable, tener buena (mala) racha, pasar el ecuador, cortina de humo... Para la mirada de un pintor el mar tiene todo lo que anhela, volúmenes, colores, texturas, movimiento, espacios, sensaciones,..., en cantidades inagotables; y, una vez que se trabaja su temática, se comprende la inmensidad de sus posibilidades. Para el amante de la pintura ahí están las marinas como género pictórico, con un pasado ilustre, un presente activo y un futuro prometedor. Y para el seguidor de la literatura también el mar forma parte de numerosas narraciones y manifestaciones poéticas, ya como elemento incidental de la trama, como argumento central de la obra, o como inspirador de emociones. Dada esa confluencia de intereses de la literatura y la pintura por el mar, decidí relacionar mis cuadros con algún fragmento literario y titularlos con parte de sus textos. No en todos, pero, en algún trabajo, el vínculo es manifiestamente intenso. Vigo, 3 de septiembre de 2012.

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“Mar de pintor” (¿De músico?) A las dos de la tarde: Un movible y lucido brocado verde plata. A las seis y media: Los valles de espumas blancas se llenan de rosas. A las siete y cuarto: Agua alta y verde. Antecielo de nubarrones azul cobalto. Cielo gris. Trascielo de oro. Juan Ramón Jiménez. Diario de un poeta recién casado.

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Dejadme pintar de azul el mar

(22x15) grafito

A Tagore !Dejadme pintar de azul el mar de todos los atlas! Mientras, salúdame tú, cantando al alba del agua, pájaro en una palmera que mire al mar de Bengala. Rafael Alberti. Marinero en tierra Rafael Alberti. Alberti. (1902, Puerto de Santa María – 1999, Puerto de Santa María) Poeta y dramaturgo español miembro de la Generación del 27. 27.

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(73x50) Acrílico

Congregó las nubes y turbó el mar Rapsodia V La balsa de Odiseo

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El poderoso Poseidón, que sacude la tierra, regresaba entonces del país de los etíopes y vio a Odiseo de lejos, desde los montes Solimos, pues se le apareció navegando por el ponto. Encendiose en ira la deidad y, sacudiendo la cabeza, habló entre sí de semejante modo:

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—¡Oh dioses! Sin duda cambiaron las deidades sus propósitos en orden a Odiseo, mientras yo me hallaba entre los etíopes. Ya está junto a la tierra de los feacios, donde es fatal que se libre del cúmulo de desgracias que le han alcanzado. Creo, no obstante, que aún habrán de cargar sobre él no pocos males.

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Dijo; y, echando mano al tridente, congregó la nube, y turbó el mar; suscitó grandes torbellinos de toda clase de vientos; cubrió de nubes la tierra y el ponto, y la noche cayó del cielo. Soplaron a la vez el Euro, el Noto, el impetuoso Céfiro y el Bóreas que, nacido en el éter, levanta grandes olas. Entonces desfallecieron las rodillas y el corazón de Odiseo; y el héroe, gimiendo, a su magnánimo espíritu, así le hablaba:

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—¡Ay de mi, desdichado; ¿qué es lo que, por fin, me va a suceder? Temo que salgan verídicas las predicciones de la diosa la cual me aseguraba que había de pasar grandes trabajos en el ponto antes de volver a la patria tierra, pues ahora todo se está cumpliendo. (...)

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Mucho tiempo permaneció Odiseo sumergido, que no pudo salir a flote inmediatamente por el gran ímpetu de las olas y porque le pesaban los vestidos que le había entregado la divinal Calipso. Sobrenadó, por fin, despidiendo de la boca el agua amarga que asimismo le corría de la cabeza en sonoros chorros. Mas, aunque fatigado, no perdía de vista la balsa; sino que, moviéndose con vigor por entre las olas, la asió y se sentó en medio de ella para evitar la muerte. El gran oleaje llevaba la balsa de acá para allá, según la corriente. Del mismo modo que el otoñal Bóreas arrastra por la llanura unos vilanos, que entre sí se entretejen espesos, así los vientos conducían la balsa por el Piélago, de acá para allá; unas veces el Noto la arrojaba al Bóreas, para que se la llevase, y en otras ocasiones el Euro la cedía al Céfiro a fin de que este la persiguiera.

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Pero viole Ino Leucotea, hija de Cadmo, la de pies hermosos, que antes había sido mortal dotada de voz, y entonces, residiendo en lo hondo del mar, disfrutaba de honores divinos. Y como se apiadara de Odiseo, al contemplarle errabundo y abrumado por la fatiga, transfigurose en mergo, salió volando del abismo del mar y, posándose en la balsa construida con muchas ataduras, díjole estas palabras:

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—¡Desdichado! ¿Por qué Poseidón, que sacude la tierra, se airó tan fieramente contigo y te está suscitando multitud de males? No logrará anonadarte por mucho que lo anhele. Haz lo que voy a decir, pues me figuro que no te falta prudencia: quítate esos vestidos, deja la balsa para que los vientos se la lleven y, nadando con las manos, procura llegar a la tierra de los feacios, donde la Moira ha dispuesto que te salves. Toma, extiende este velo inmortal debajo de tu pecho y no temas padecer, ni morir tampoco. Y así que toques con tus manos la tierra firme, quítatelo y arrójalo en el vinoso ponto, muy lejos del continente, volviéndote a otro lado.

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Dichas estas palabras, la diosa le entregó el velo, y transfigurada en mergo, tornó a sumergirse en el undoso ponto y las negruzcas olas la cubrieron.

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(...) Pero Odiseo asió una de las tablas y se puso a caballo en ella; desnudose los vestidos que la divinal Calipso le había regalado, extendió prestamente el velo debajo de su pecho y se dejó caer en el agua boca abajo, con los brazos abiertos, deseoso de nadar. Viole el poderoso dios que sacude la tierra y, moviendo la cabeza, habló de semejante modo:

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—Ahora que has padecido tantos males, vaga por el ponto hasta que llegues a juntarte con esos hombres, alumnos de Zeus. Se me figura que ni aun así te parecerán pocas tus desgracias.

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Dicho esto, picó con el látigo a los corceles de hermosas crines y se fue a Egas, donde posee ínclita morada.

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Entonces Atenea, hija de Zeus, ordenó otra cosa. Cerró el camino a los vientos, y les mandó que se sosegaran y durmieran; y, haciendo soplar el rápido Bóreas, quebró las olas hasta que Odiseo, del linaje de Zeus, librándose de la muerte y de las Moiras, llegase a los feacios, amantes de manejar los remos. Homero. La Odisea (Traducción de Luís Segalá Estella) Homero. Homero. (Siglo VIII a. C.) C.) Posible autor, o autores, de los poemas épicos de la Grecia clásica.

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Tenían buenos vientos

(100x65) Acrílico

Navegación y tormenta. Arriban a Mitelene. Melancolía de Apolonio 451

Non quiso Apolonio en Tarso más estar, ca habié recebido en ella gran pesar; tornosse a sus naves, cansado de llorar. Su cabeça cubierta, non les quiso fablar.

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Mandóles que moviesen, pensasen de andar, la carrera de Tiro pensasen de tomar, sus días eran pocos y querrié allá finar, que entre sus parientes se querrié soterrar.

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Fueron luego las áncoras a las naves tiradas los rimos aguisados, las velas enfestadas;

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tenién el viento bueno, las ondas bien pagadas, fueron de la ribera aína alongadas. 454

Bien la media carrera, o más, habién andada, habían sabrosos vientos, la mar yazié pagada, fue en poco de rato toda la fe camiada, tollióles la carrera, que tenién començada.

455

De guisa fue revuelta e irada la mar, que non habién nengun consejo de guiar; el poder del gobernio hubieron desemparar: non cuidaron ningunos de la muert’ escapar.

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Prísolos la tempesta y el mal temporal, sacólos de caminos el oratge mortal; echólos su ventura y el rey spirital en la villa que Tarsiana pasaba mucho mal.

457

Fueron en Mitalena los romeros ribados, habían mucho passado e andaban lazdrados: prisieron luego lengua, los vientos ya quedados: rendían a Dios gracias, que eran escapados.

458

Ancoraron las naves en ribera del puerto, encendieron su fuego, que se les era muerto, enxugaron sus paños, lasos e de mal puerto, el rey en todo esto no tenié nul conhuerto.

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El rey Apolonio, lazdrado caballero, naciera en tal día e era disantero, mandóles que comprassen conducho muy llenero, e fiziessen rica fiesta, ochavario plenero.

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En cabo de la nave, en un rencón destajado, echósse en un lecho el rey tan deserrado;

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juró que qui l’ fablasse serié mal soldado, del uno de los piedes seríe estemado. Anónimo. Libro de Apolonio. (Edición de Manuel Alvar. 1987). (Mediados del siglo XIII) XIII) Obra anónima de la literatura medieval castellana perteneciente al Mester de Clerecía.

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(64x44) Acuarela

La lancha seguía encaramándose

XXVIII La más grave de todas las consecuencias De pronto percibieron sus oídos un pavoroso rumor lejano, como si trenes gigantescos de batalla rodaran sobre suelos abovedados; sintió en su cara la impresión de una ráfaga húmeda y fría, y observó que el sol se oscurecía y que sobre el mar avanzaban, por Noroeste, grandes manchas rizadas, de un verde casi negro. Al mismo tiempo gritaba Reñales: -¡Abajo esas mayores!... ¡El tallaviento solo! Y Andrés, helado de espanto, vio a aquellos hombres tan valerosos abandonar los remos y lanzarse, descoloridos y acelerados, a cumplir los mandatos del patrón. Un solo instante de retardo en la maniobra hubiera ocasionado el temido desastre; porque apenas quedó izado el tallaviento, una racha furiosa, cargada de lluvia, se estrelló contra la vela, y con su empuje envolvió la lancha entre rugientes torbellinos. Una bruma densísima cubrió los horizontes, y la línea de la costa, mejor que verse, se adivinaba por el fragor de las mares que la batían, y el hervor de la espuma que la asaltaba por todas sus asperezas.

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Cuanto podía abarcar entonces la vista en derredor, era ya un espantoso resalsero de olas que se perseguían en desatentada carrera, y se azotaban con sus blancas crines sacudidas por el viento. Correr delante de aquella furia desatada, sin dejarse asaltar de ella, era el único medio, ya que no de salvarse, de intentarlo siquiera. Pero el intento no era fácil, porque solamente la vela podía dar el empuje necesario, y la lancha no resistiría sin zozobrar ni la escasa lona que llevaba en el centro. Andrés lo sabía muy bien; y al observar cómo crujía el palo en su carlinga y se ceñía como una vara de mimbre, y crepitaba la vela, y zambullía la lancha su cabeza, y tumbaba después sobre un costado, y la mar la embestía por todas partes, no preguntó siquiera por qué el patrón mandó arriar el tallavientos y armar la unción en el castillete de proa. Más que lo que la maniobra significaba en aquel momento angustioso, heló la sangre en el corazón de Andrés el nombre terrible de aquel angosto lienzo desplegado a la mitad de un palo muy corto: ¡La unción! Es decir, entre la vida y la muerte. Por fortuna, la lancha la resistió mejor que el tallaviento; y con su ayuda, volaba entre el bullir de las olas. Pero éstas engrosaban a medida que el huracán las revolvía; y el peligro de que rompieran sobre la débil embarcación crecía por instantes. Para evitarle, se agotaban todos los medios humanos. Se arrojaron por la popa los hígados del pescado que iba a bordo, y se extendió por el mismo lado el tallaviento flotante. Se conseguía algo, pero muy poco, con estos recursos... ¡Huir, huir por delante!... Esto sólo, o resignarse a perecer. Y la lancha seguía encaramándose en las crestas espumosas, y cayendo en los abismos, y volviendo a erguirse animosa para caer en seguida en otra sima más profunda, y ganando siempre terreno, y procurando, al huir, no presentar a las mares el costado. De tiempo en tiempo, los pescadores clamaban fervorosos: -¡Virgen del Mar, adelante!... ¡Adelante, Virgen del Mar! José Mª de Pereda. Sotileza. José Mª de Pereda. Pereda. (1983, 1983, Polanco – 1906, 1906, Santander). Santander). Novelista español, máximo representante del costumbrismo regional en la novela realista.

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Mástiles en el puerto

(73x50) Acrílico

Mástiles al amanecer Pasado el segundo canto del gallo los mástiles en el puerto lentamente se emblanquecen. Aún no hay luz en el Este, pero las estrellas muestran cierta fatiga. Se retiran a una nueva distancia. Han descubierto que no valemos la pena. Hace rato que El búho, en el oscuro eucalipto, funesto y melodioso, llamó por última vez, y Rato hace desde que la luna se hundió y los ingleses Acabaron de fornicar en sus queches. Por la noche hubo una fuerte crecida. Rojo murió el sol, pero al anochecer se levantó un viento del Este, un mar blanco rezongó el negro [promontorio del muelle. Cuando hay una fuerte crecida, uno puede, si se rinde a ella, experimentar Un sentido, en el acto, de unidad mística con ese ritmo. La voluntad del mar es tu paz. Pero ahora no hay movimiento, el rostro de la bahía se ve lustroso en la oscuridad, como Una ventana acostada en el suelo negro a la par de un muro, cerca de un puñado de cenizas. No Recibe ni da luz. Esta es la hora en que el mar

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Se hunde en meditación. Duda de su propia misión. El gato ahogado Que en la crecida de anoche jugueteaba con las estacas del muelle y parecía Querer subirse a ellas y secarse, ahora flota libre. Sobre esa superficie, él es sólo una leve [convexidad, como Un párpado cerrado, en lo oscuro. Uno debe aprender a aceptar el beso del destino, pues Los mástiles lentamente se emblanquecen, como la luz, como el rocío, tras la oscuridad Que en ellos se condensa, sobre maderas aceitadas, sobre el metal. El rocío se emblanquece en la [oscuridad. Yo reposo en mi cama y pienso cómo, en la oscuridad, los mástiles se emblanquecen. El sonido del motor del primer bote pesquero muere en dirección del mar. Pronto En la cañada, tierra adentro, se despierta la paloma del alba. Debemos intentar Amar tanto al mundo para poder, al final, creer en Dios.

Robert Penn Warren Robert Penn Warren. Warren. (1905 (1905, Guthrie, Kentucke, - 1985,

Stratton) Poeta, novelista y crítico literario estadounidense. Uno de los fundadores fundadores de la nueva crítica. Se le concedieron varios Pulitz Pulitzer: uno de novela y dos de poesía. Es autor de “Todos los hombres del rey”, obra llevada al cine en 1949 y 2006.

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Ficando sós

(55x39) Acuarela

Sós Fomos ficando sós o Mar o barco e mais nós Roubánronnos o Sol O paquebote esmaltado que cosía con liñas de fume áxiles cadros sen marco Roubáronnos o vento Aquel veleiro que se evadiu pola corda frouxa do horizonte Este oucéano desatracou das costas e os ventos da Roseta ourentáronse ao esquenzo As nosas soedades

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veñen de tan lonxe como as horas do reloxe Pero tamén sabemos a manobra dos navíos que fondean a sotavento dunha singradura No cuadrante estantío das estrelas ficou parada esta hora: O cadáver do Mar fixo do barco un cadaleito Fume de pipa Saudade Noite Silencio Frío E ficamos nós sós Sen o Mar e sen o barco nós.

Manuel Antonio. De catro a catro. (Edición de Román Raña) Manuel Antonio. Antonio. (1900, Rianxo – 1930, Rianxo) Rianxo) Poeta gallego asimilable a las vanguardias vanguardias literarias de principios del siglo XX.

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Aguarda que la marea fluya

(56x39) Acuarela

Consejos Sabe esperar, aguarda que la marea fluya —así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete. Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya; porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y, además, no importa. Antonio Machado Antonio Machado. Machado. (1875, Sevilla – 1939, Colliure) Colliure). El gran poeta español de la Generación del 98.

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(92x65) AcrĂ­lico

Mira el mar, siempre el mar

Mira el mar, siempre el mar Mira el mar, siempre el mar. Es el eterno, Infatigable, obrero, batihoja, que va puliendo el agua hoja tras hoja y legando a la playa su cuaderno. RĂ­tmicos siempre, pero nunca iguales,

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el viento va extendiendo con su pluma los versos blancos de rizada espuma que avanzan paralelos y triunfales. Jamás le ha de fallar ritmo ni rima, ni imagen justa ni materia prima. muere un verso en la arena y otro escribe. Aprende su alfabeto y deletrea mi poema que en él eterno vive. Yo para ti lo pienso y él lo crea. Gerardo Diego Gerardo Diego. Diego. (1896, Santander – 1987, Madrid) Madrid) Poeta español perteneciente a la Generación del 27.

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Libre campo es el mar

(40x28) Grafito

Libre campo es el mar Que libre campo es el mar. nadie lo asurca ni siembra, ni tiene majanos blancos, ni tiene lindes ni cercas. Fruto es el peje en la barca, si el campesino lo pesca; hay que adentrarse sin miedo, hay que meterse en la brega, hay que bogar duramente contra el viento y la marea, bajo el sol que no perdona, bajo la noche sin tregua. Fernando García-Ramos. Fernando García García Ramos. Ramos. (1932, Santa Cruz de Tenerife) Tenerife) Poeta

canario perteneciente a la Generación Generación del 66.

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Buena suerte, viejo

(40x28) Grafito

--Buena suerte, viejo. --Buena suerte, dijo el viejo. Ajustó las amarras de los remos a los toletes, echándose adelante contra los remos, empezó a remar, y salió del puerto en la oscuridad. Había otros botes de otras playas que salían a la mar, y el viejo sentía sumergirse las palas de los remos y empujar, aunque no podía verlos ahora que la luna se había ocultado detrás de las lomas. Ernest Hemingway. El viejo y el mar. Ernest Hemingway. Hemingway. (1899, OaK ParK, Illinois – 1961,

Ketchum, Idaho). Escritor y periodista estadounidense, ganador del Pulitzer en 1953 y Premino Nobel de literatura. literatura.

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Cabalgar sobre la mar

(57x40) Acuarela

Cabalgar sobre la mar ¡Quién cabalgara el caballo de espuma azul de la mar! De un salto ¡quién cabalgara la mar! ¡Viento, arráncame la ropa! ¡Tírala, viento, a la mar! De un salto, quiero cabalgar la mar. ¡Amárrame a los cabellos, crin de los vientos del mar!

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De un salto, quiero ganarme la mar. Rafael Alberti. El alba del alhelí, 1927 Rafael Alberti. Alberti. (1902, Puerto de Santa María – 1999, Puerto de Santa María). María). Poeta y dramaturgo español miembro de la Generación del 27. 27.

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Bote triste, yacente

(59x40) Acuarela

El bote viejo Bajo brillante niebla, de saladas actinias cubierto, amaneci贸 en la playa, un bote viejo. Con arena, se mira la banda de sus bateleros, y en la quilla verdosos calafateos. Bote triste, yacente, por los moluscos horadado; ha venido de ignotos

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muelles amargos. Apareció en la bruma y en la armonía de la aurora; trajo de los rompientes doradas conchas. A sus bancos remeros, a sus amarillentas sogas, vienen los cormoranes y las gaviotas. Los pintorescos niños, cuando dormita la marea lo llenan de cordajes y de banderas. Los novios, en la tarde, en su alta quilla se recuestan; y a los vientos marinos, de amor se besan. Mas el bote ruinoso de las arenas del estuario, ansía los distantes muelles dorados. Y en la profunda noche, en fino tumbo abrillantado, partió el bote muriente a los puertos lejanos. José María Eguren José María Eguren. Eguren. (1874, Lima – 1942, Lima) Lima) Poeta, Poeta,

periodista y pintor . Único representante del Simbolismo Simbolismo en Perú.

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Viento en popa

(81x60) Acrílico Viento

Canción del pirata Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín; bajel pirata que llaman por su bravura el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín. La luna en el mar riela, en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul: y ve el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Istambul.

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Navega, velero mío sin temor, que ni enemigo navío, ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor. Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra: que yo aquí tengo por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes. Y no hay playa, sea cualquiera, ni bandera de esplendor, que no sienta mi derecho, y dé pechos mi valor. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. A la voz de "¡Barco viene!" es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar; que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer. En las presas yo divido lo cogido por igual: sólo quiero

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por riqueza la belleza sin rival. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. ¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río: no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna antena, quizá en su propio navío. Y si caigo, ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, cuando el yugo del esclavo, como un bravo, sacudí. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. Son mi música mejor aquilones; el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado, arrullado por el mar. Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar. José de Espronceda José de Espronceda. Espronceda. (1808, 1808, Almendralejo – 1842, Madrid) Madrid)

Uno de los más destacados poetas del Renacimiento español.

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Calma de 6 a 8

(92x65) Acrílico

Calma de 6 a 8 Na xerfa esvara o Sol tras dos ausentes oleaxes As velas frouxas póstumo rompeolas dos chuvascos cosen os farrapos con fíos de sol morno Unha gavota ventrílocua peteirando no urro inmorredoiro que os afogados deixaron aboiando O solpor fecharase dentro do máis intacto disco As nosas pipas atentas acodadas ao lecer Un intre o vapor intruso coseu de presa a relinga do horizonte Alén do mundo está o castelo de proa Hai un mariñeiro vello

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que vén de volta de tódolos naufraxios E trae o fío das aventuras -non se sabe o remateque as dársenas estantías viron evadirse a bordo das bric-barcas -O capitán Pardeiro non afogou "Perdeuse" canda o bergantínAxustouse a xordina largacía coma unha nosa ollada á bucina do Mar Tremela na mareta leviana un remorso ou pesadelo O navío as mans trincadas vai borrando cos pes o ronsel Xa non virá o vento por que a noite fechou tódalas portas -esa luz desvelada na fenestra da LúaAo bater a hora imprevista do relevo coseu as adoas soltas do toque das Trindades O ceo foise abuado e friorento Todo finou? Oh milagre! As mesmas estrelas aínda están aínda están alí.

Manuel Antonio. De catro a catro. (Edición de Román Raña). Manuel Antonio. Antonio. (1900, Rianxo – 1930, Rianxo) Rianxo) Poeta gallego asimilable a las vanguardias literarias de principios del siglo XX.

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Mar de Vigo

(81x60) Acrílico

Ondas do mar de Vigo Ondas do mar de Vigo, se vistes meu amigo e ai Deus se verrá cedo? Ondas do mar levado, se vistes meu amado e ai Deus se verrá cedo? Se vistes meu amigo, o por que eu sospiro, e ai Deus se verrá cedo? Se vistes meu amado, por que hei gran coidado, e ai Deus se verrá cedo? Martín Códax (Edición de Xesús Alonso Montero) Martín Martín Codax. Codax. (Segunda mitad del siglo XIII, posiblemente de

origen vigués) vigués) Juglar gallegogallego-portugués, siendo el único del que se conserva la producción musical casi completa.

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(92x65) Acrílico

El reflejo del mar a mediodía

Contemplo el fondo del no hallado abismo sembrado de algas verdes y coral, las olas extendidas en la playa cual luz disuelta en lluvia sideral; contemplo a solas la esplendente arena: el reflejo del mar a mediodía flota a mi alrededor, y un triste canto me ofrece una suavísima armonía. ¿Habrá quién goce ahora la misma emoción mía? Percy Byssehe Shelley Percy Byssehe Shelley. Shelley. (1792, Horsham, Inglaterra – 1822, 1822, Viareggio, Toscana) Toscana). Poeta Poeta perteneciente al Romanticismo. Romanticismo.

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Cristal azogado

(100x80) Acrílico

Sinfonía en gris mayor El mar como un vasto cristal azogado refleja la lámina de un cielo de zinc; lejanas bandadas de pájaros manchan el fondo bruñido de pálido gris. El sol como un vidrio redondo y opaco con paso de enfermo camina al cenit; el viento marino descansa en la sombra teniendo de almohada su negro clarín. Las ondas que mueven su vientre de plomo debajo del muelle parecen gemir. Sentado en un cable, fumando su pipa, está un marinero pensando en las playas De azul, el mar

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de un vago, lejano, brumoso país. Es viejo ese lobo. Tostaron su cara los rayos de fuego del sol del Brasil; los recios tifones del mar de la China le han visto bebiendo su frasco de gin. La espuma impregnada de yodo y salitre ha tiempo conoce su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su blusa de dril. En medio del humo que forma el tabaco ve el viejo el lejano, brumoso país, adonde una tarde caliente y dorada tendidas las velas partió el bergantín. La siesta del trópico. El lobo se aduerme. Ya todo lo envuelve la gama del gris. Parece que un suave y enorme esfumino del curvo horizonte borrara el confín. La siesta del trópico. La vieja cigarra ensaya su ronca guitarra senil, y el grillo preludia un solo monótono en la única cuerda que está en su violín. Rubén Darío. Prosas profanas. 1891 Rubén Darío. Darío. (1876, Ciudad Darío – 1916, León, Nicaragua) Nicaragua)

Poeta nicaragüense, nicaragüense, máximo representante del Modernismo Modernismo literario en lengua española.

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(100x80) Acrílico

Descalzas polas rochas Camiñan descalzas polas rochas, pantasmas de sal habitan as sombras, saben que as últimas mareas esqueceron na praia os restos do naufraxio. As mulleres recollen cada noite os tesouros de auga, líquidos e fráxiles, rebélanse contra a Historia, constrúen co mar as estatuas que nunca permanezan. As mulleres de sal, con argazos de sombras, xorden das últimas mareas e tecen tesouros de auga cada noite contra a Historia. Elas, que saben que o efémero permanece. Ana Romaní. Das últimas mareas (1994) Ana Romaní. Romaní. (1962, Noia) Noia). Escritora y periodista, actualmente es locutora de Radio Galega, Galega, donde dirige el programa “Diario cultural” desde el año 1990.

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La mar es tu espejo

(57x54) Acrílico

El hombre y el mar ¡Hombre libre, tu siempre amarás el mar! La mar es tu espejo; contemplas tu alma en el decorrer infinito de su cara, y tu espíritu no es un abismo menos amargo. Hundiéndote en su seno, desnudo para el viaje, la acaricias con brazos y ojos; tu corazón se distrae muchas veces de su propia canción al escuchar la suya, indómita y salvaje. Los dos sois tenebrosos y a la vez sois discretos: hombre, nadie ha llegado al fondo de tu abismo; ¡oh mar!, nadie ha llegado a tu tesoro mismo; ¡con tan celoso afán guardáis vuestros secretos! Y entre tanto que pasan siglos innumerables, sin piedad y sin miedo uno y otro atacáis, De azul, el mar

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de tal modo la muerte y el combatir amáis, ¡oh eternos luchadores, oh hermanos implacables! Charles Baudelaire Charles Baudelaire. Baudelaire. (1821, 1821, Prís – 1867, 1867, París) París). Poeta

perteneciente al Simbolismo francés , además de crítico de arte, pintor y traductor.

De azul, el mar

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Halaremos polo chicote

(73x50) Acrílico

Intencións ...ENCHERÉMO-LAS velas coa luz náufraga da madrugada Pendurando en dous puntos cardinais a randeeira esguía do pailebote branco Cas súas mans loiras acenan mil adeuses as estrelas Inventaremos frustradas descobertas a barlovento dos horizontes pra acelerar os abolidos corazóns dos nosos veleiros defraudados. Halaremos polo chicote dun meridiano innumerado Na illa anónima de cada singradura esculcaremos o remorso da cidade

De azul, el mar

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Ela noctámbula desfollará como unha margarida prostibularia a Rosa dos Ventos do noso corazón Encadearemos adeuses de escuma pra tódalas praias perdidas Xuntaremos cadernos en branco da novela errante do vento. Pescaremos na rede dos atlas ronseles de Simbad E cazarémo-la vela sobre o torso rebelde das tormentas pra trincar a escota dunha ilusión. Manuel Antonio. De catro a catro. (Edición de Román Raña) Manuel Antonio. Antonio. (1900, Rianxo – 1930, Rianxo Rianxo) ianxo) Poeta gallego asimilable a las vanguardias literarias de principios del siglo XX.

De azul, el mar

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(61x50) Acrílico

Nubes blancas sobre el mar

¡Sobre el amplio mar ninguna isla! Sobre las olas bamboleantes, llanuras del océano, las nubes blancas. Kakinomoto-no Hitomaro (660-708), KakinomotoKakinomoto-no Hitomaro. (662 - 710) 710) fue un poeta japonés del período Nara, Nara, designado como uno de los treinta y seis poetas inmortales. inmortales. Fue uno de los poetas más prominentes del Man'yōshū.

De azul, el mar

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(92x73) Acrílico

Unha rede de ronseis

Os cóbados no barandal Atopamos esta madrugarada na gaiola do Mar unha illa perdida Armaremos de novo a gayola Vai a saír o Sol improvisado e dosorientado Xa temos tantas estrelas e tantas lúas sumisas que non caben no barco nin na noite Xuntaremos paxaros sin xeografía

De azul, el mar

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pra xogar cas distanzas das súas ás amplexadoras E os adeuses das nubes mudos e irremediábeis E armaremos unha rede de ronseis pra recobrar as saudades coa súa viaxe feita polos océanos do noso corazón.

Manuel Antonio. De catro a catro. (Edición de Román Raña) Manuel Antonio. Antonio. (1900, Rianxo Rianxo – 1930, Rianxo) Rianxo) Poeta gallego asimilable a las vanguardias literarias de principios del siglo XX.

De azul, el mar

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Sandalias del viento

(65x51) Acrílico

Playa Las barcas de dos en dos, como sandalias del viento puestas a secar al sol. Yo y mi sombra, ángulo recto. Yo y mi sombra, libro abierto. Sobre la arena tendido como despojo del mar se encuentra un niño dormido. Yo y mi sombra, ángulo recto. Yo y mi sombra, libro abierto. Y más allá, pescadores tirando de las maromas amarillas y salobres.

De azul, el mar

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Yo y mi sombra, ángulo recto. Yo y mi sombra, libro abierto. Manuel Altolaguirre, 1926 Manuel Altolaguirre. Altolaguirre. (1905, Málaga – 1959, Burgos) Burgos). Poeta

español perteneciente a la Generación del 27.

De azul, el mar

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Una barca sin remos

(80x40) Acrílico

Con él Zarparé, al alba, del Puerto, hacia Palos de Moguer, sobre una barca sin remos. De noche, solo, ¡a la mar! y con el viento y contigo! Con tu barba negra tú, yo barbilampiño. Rafael Alberti. Marinero en tierra Rafael Alberti. Alberti. (1902, Puerto de Santa María – 1999, 1999, Puerto

de Santa María) Poeta y dramaturgo español miembro de la Generación del 27. 27.

De azul, el mar

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La bandada

(92x65) Acrílico

Soy una gaviota como cualquier otra gaviota, y volveré como tal. Así es que ascendió dolorosamente a treinta metros y aleteó con más fuerza luchando por llegar a la orilla. Se encontró mejor por su decisión de ser otra cualquiera de la bandada. Richard Bach. Juan Salvador Gaviota. Richard Bach. Bach. (1936, 1936, Oak ParK, Illinois) Illinois) Escritor y piloto de

aviación estadounidense.

De azul, el mar

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(68x48) Acuarela

El Esquife

Capítulo 63: De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca. Apenas llegaron a la marina, cuando todas las galeras abatieron tienda, y sonaron las chirimías; arrojaron luego el esquife al agua, cubierto de ricos tapetes y de almohadas de terciopelo carmesí, y, en poniendo que puso los pies en él don Quijote, disparó la capitana el cañón de crujía, y las otras galeras hicieron lo mesmo. Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes. Cervantes. (1547, 1547, ¿Alcalá de Henares? – 1616, 1616,

Madrid) Madrid) Soldado, novelista, novelista, poeta y dramaturgo español, considerado como una de las máximas figuras de la literatura española y mundial. mundial.

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(49x35) Grafito

Alba

Mi niña se fue a la mar Mi niña se fue a la mar, a contar olas y chinas, pero se encontró, de pronto, con el río de Sevilla. Entre adelfas y campanas cinco barcos se mecían, con los remos en el agua y las velas en la brisa. ¿Quién mira dentro la torre enjaezada, de Sevilla? Cinco voces contestaban redondas como sortijas. El cielo monta gallardo al río, de orilla a orilla. En el aire sonrosado, cinco anillos se mecían. Federico García Lorca. Canciones andaluzas Federico García Lorca. Lorca. (1898, 1898, Fuente Vaqueros, Granada –

1936, 1936, ¿?, Granada) Granada) Poeta, Poeta, dramaturgo y prosista español máximo exponente de la Generación Generación del 27. 27.

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Apéndice Como colofón, no me resisto a referir otros seis textos que tienen el mar como referencia, ya se presente como fundamento temático o elemento incidental. Con todos los anteriores conforman una breve antología muy personal.

Soledad En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo, qué lejos, siempre, de ti mismo! Abierto en mil heridas, cada instante, cual mi frente, tus olas van, como mis pensamientos, y vienen, van y vienen, besándose, apartándose, en un eterno conocerse, mar, y desconocerse. Eres tú, y no lo sabes, tu corazón te late, y no lo siente... ¡Qué plenitud de soledad, mar solo!

Juan Ramón Jiménez. Diario de un poeta recién casado. Juan Ramón Jiménez. Jiménez. (1881, Moguer – 1958, San Juan de

Puerto Rico) Rico) Poeta español, español, el más destacado del Modernismo español. Ganador del Premio Nobel de Literatura el año 1956.

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Alegría del mar ¡Alegría del mar! ¡Alegría del mar! ¡Alegría del mar! Mis ojos van a estallar de júbilo! ¡Todo está empapado y agrio de espumas y de sales, yo voy sobre la proa profunda de peligros! Los vientos se castigan ágiles y furiosos. Las olas se levantan, enloquecidas, ebrias. Rugen en el océano las entrañas amargas. ¡Ah, Libertad, palpitante, delirante, febriciente, trágica, infinita alegría [de la fuerza libre! ¡Mi corazón, mira! ¡La ola golpea contra el límite! ¡El viento golpea contra el límite! ¡El mar entero y vasto golpea contra el límite! Corazón mío, danza sobre la nave. ¡Llora y grita, ríe y canta! Yo aguardo el instante del prodigioso escollo donde se estrellarán las viejas tablas. ¡Ay, cuando mi cuerpo blanco, extenso y luminoso vaya en las grandes olas a la orilla divina hacia lo inesperado de un destino más alto! ¡La ola golpea contra el límite! ¡Alegría del mar! ¡Alegría del mar! ¡Alegría del mar!

Carlos Sabat Ercasty Carlos Sabat Ercasty. Ercasty. (1887, 1887, Montevideo – 1982, 1982, Montevideo) Montevideo) Poeta uruguayo, premio nacional de literatura de Uruguay.

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Los mares El mar. Chasquido breve, muerte de adolescencia sobre la arena tibia. Playa. El mar. Ámbito exacto: allí acaba, aquí empieza, aquí estoy yo, allí ella. Ausencia. El mar. Embate plano contra las rocas tajadas. Escribe blanca espuma con el cantil su acróstico. Se lo descifra el viento. Secreto. El mar. Sal en los labios que beso, y esa gota que va rodando, ajena, por mejilla sin llanto. La sal y el agua en el amor y en el aire. El mar. Las rastrojeras ardidas. Un chopo solo y quieto. Esqueléticos galgos buscan agua en el cauce seco.

Pedro Salinas Pedro Salinas. Salinas. (1891, 1891, Madrid – 1951 1951, 51, Boston) Boston) Poeta y ensayista, ensayista,

figura destacada de la Generación Generación del 27

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Ahora te quiero Ahora te quiero, como el mar quiere a su agua: desde fuera, por arriba, haciéndose sin parar con ella tormentas, fugas, albergues, descansos, calmas. ¡Qué frenesíes, quererte! ¡Qué entusiasmo de olas altas, y qué desmayos de espuma van y vienen! Un tropel de formas, hechas, deshechas, galopan desmelenadas. Pero detrás de sus flancos está soñándose un sueño de otra forma más profunda de querer, que está allá abajo: de no ser ya movimiento, de acabar este vaivén, este ir y venir, de cielos a abismos, de hallar por fin la inmóvil flor sin otoño de un quererse quieto, quieto. Más allá de ola y espuma el querer busca su fondo. Esta hondura donde el mar hizo la paz con su agua y están queriéndose ya sin signo, sin movimiento. Amor tan sepultado en su ser, tan entregado, tan quieto, que nuestro querer en vida se sintiese seguro de no acabar cuando terminan los besos, las miradas, las señales. Tan cierto de no morir, como está el gran amor de los muertos.

Pedro Salinas Pedro Salinas. Salinas. (1891, 1891, Madrid – 1951, 1951, Boston) Boston). Poeta y

ensayista, ensayista, figura destacada de la Generación Generación del 27. 27.

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Un relámpago apenas Besas como si fueses a comerme. Besas besos de mar, a dentelladas. Las manos en mis sienes y abismadas nuestras miradas. Yo, sin lucha, inerme, me declaro vencido, si vencerme es ver en ti mis manos maniatadas. Besas besos de Dios. A bocanadas bebes mi vida. Sorbes. Sin dolerme, tiras de mi raíz, subes mi muerte a flor de labio. Y luego, mimadora, la brizas y la rozas con tu beso. Oh Dios, oh Dios, oh Dios, si para verte bastara un beso, un beso que se llora después, porque, ¡oh, por qué!, no basta eso"

Blas de Orero. Ángel fieramente humano, 1950 Blas de Otero. (1916, Bilbao - 1979, Madrid) Madrid). Poeta español,

uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta.

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El mar Necesito del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo o sólo ronca voz o deslumbrante suposición de peces y navíos. El hecho es que hasta cuando estoy dormido de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje. No son sólo las conchas trituradas como si algún planeta tembloroso participara paulatina muerte, no, del fragmento reconstruyo el día, de una racha de sal la estalactita y de una cucharada el dios inmenso. Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire, incesante viento, agua y arena. Parece poco para el hombre joven que aquí llegó a vivir con sus incendios, y sin embargo el pulso que subía y bajaba a su abismo, el frío del azul que crepitaba, el desmoronamiento de la estrella, el tierno desplegarse de la ola despilfarrando nieve con la espuma, el poder quieto, allí, determinado como un trono de piedra en lo profundo, substituyó el recinto en que crecían tristeza terca, amontonando olvido, y cambió bruscamente mi existencia: di mi adhesión al puro movimiento.

Pablo Neruda Pablo Neruda. Neruda. (1904, Parral – 1973, Santiago) Santiago) Poeta y

político chileno. Uno de los más influyentes escritores del siglo XX. Premio Nobel de literatura literatura el año 1971.

De azul, el mar

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De azul, el mar  

Catálogo de la exposición de marinas de José Nogueiras en Vigo del 3 al 16 de septiembre.

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