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Publicación mensual de FLACSO

Nueva época, No. 6, julio del 2001 / 1

Publicación mensual de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales/FLACSO-Guatemala. Nueva época, No. 6, julio del 2001

LOS

INTELECTUALES

EN UNA ÉPOCA DE TRANSICIÓN1 René Poitevin2

Presentar una definición de lo que es un intelectual consumiría demasiado tiempo y dudo mucho que nos sea en realidad útil. Simplemente digamos, con Irving Howe, que el intelectual es el heredero del sacerdote, del bufón y del profeta.3

1 Este texto recoge la ponencia presentada en el Coloquio Internacional “Economía, Modernidad y Ciencias Sociales”, realizado en Guatemala a finales de marzo. El mismo sirvió de comentario a la conferencia del profesor Immanuel Wallerstein y se publica con modificaciones mínimas. 2 Sociólogo por la Universidad de París. Ex director de FLACSO-Guatemala, ha sido profesor universitario y columnista de prensa. Actualmente dirige el programa de estudios sobre juventud de dicha Facultad. 3 Howe, Irving: “Los intelectuales, la disidencia y los burócratas”, publicado en la revista Vuelta que dirigiera Octavio Paz.

Las opiniones expresadas en este suplemento son de la exclusiva responsabilidad de su autor.


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P

ara analizar la compleja relación que sostienen los intelectuales con sus sociedades a través de la historia, así como sus posibilidades de acción dentro de las circunstancias históricas concretas, partiremos de algunos supuestos del pensamiento de Immanuel Wallerstein que enumeraré brevemente:

PRIMERO La afirmación que el “sistema mundo”, representado por el capitalismo actual, está en crisis. Es probable que dicha crisis lo lleve a su fin o, más bien, a una bifurcación insospechada, pero naturalmente –y como sucede en estas circunstancias– no tenemos certeza absoluta ni conocemos las formas que tal proceso adoptará. Citaremos algunas de sus causas que no es posible desarrollar en extenso: 1) El proceso de desruralización del mundo; 2) el proceso –a largo plazo– de la externalización de los costos llevada hasta el agotamiento ecológico; y 3) la presión política y social para la democratización del mundo. Agregaría, por mi parte, que estos tres procesos están conectados con el crecimiento poblacional, principalmente en las partes más pobres del globo. Todo lo anterior lleva a procesos que hacen que el sistema capitalista deje de ser rentable aun para los propios capitalistas, siendo objeto, por lo tanto, de una complicada crisis estructural.

es una publicación de FLACSO-Guatemala y de elPeriódico.

Secretario general de FLACSO Wilfredo Lozano San José, Costa Rica Director de FLACSO-Guatemala Víctor Gálvez Borrell

CONSEJO ACADÉMICO DE FLACSO-GUATEMALA Víctor Gálvez Borrell Virgilio Álvarez/Walda Barrios/Silvel Elías/Gisela Gellert/Irene Palma/Edgar Pape/Jorge Solares/Edelberto Torres-Rivas

CONSEJO HONORARIO ■ Alain Touraine, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París, Francia. ■ Alejandro Portes, Johns Hopkins University, USA. ■ Volker Lühr, Freie Universitat Lateinamerika-Institut, Berlín, Alemania. ■ Mitchell A. Seligson, University of Pittsburgh, USA. ■ Guy Hermet, Instituto de Ciencias Políticas, París, Francia.

Tels: (502) 362-1431 al 33 Fax: (502) 332-6729 Correo electrónico: flacso3@gold.guate.net Página web: http://www.geocities.com/athens/rodes/9162 Coordinación de edición: Hugo de León Diseño, edición y diagramación: Magna Terra editores Esta edición es posible gracias a: SAREC

Nueva época, No. 6, julio del 2001

SEGUNDO Si lo anterior ocurre en el campo de lo social, en el conocimiento, finaliza la visión que hemos tenido de aprehender el mundo. En una palabra, tanto el paradigma del saber científico como el de las ciencias sociales en su conjunto están en crisis. El profesor Wallerstein subraya que en este contexto, la separación entre el saber humanístico y el saber científico, como dos espacios de conocimiento distintos, dejan de ser válidos. Esto me parece particularmente cierto cuando uno como profano del conocimiento científico observa los enormes © Kevin Scott avances en el campo de la ciencia y en especial, el desarrollo tecnológico. Aunque tampoco podemos pasar por alto las implicaciones morales y políticas que conllevan algunos avances en el campo de la ciencia, como la creación de inteligencia artificial, el desciframiento del genoma humano y no digamos el perfeccionamiento de los procedimientos de clonación de seres vivos, por sólo citar los tres ejemplos de mayor obviedad. Todos sabemos que esta división arbitraria del conocimiento es una polémica muy viva, incluso entre los científicos actuales. Así queda demostrado en el texto posicional que recientemente el científico Whal envió a la revista inglesa Nature, y que se refiere a la imposibilidad, según una posición pragmática muy inglesa, de que la ciencia tenga una ética. Esto presupone que todo avance tecnológico es bueno per se para la humanidad, y que todo lo que se haga en nombre de la ciencia, aun en materia de experimentos e ignorando muchas veces los resultados y consecuencias de estos actos, es válido. Para otros científicos, la ciencia, lo mismo que todo saber humano, debe tener un límite ético. La polémica referida está sustentada por otra discusión sobre las posibilidades del conocimiento científico. En el fondo, la misma se resume por una parte en la superación de la famosa frase de Einstein: “Dios no juega a los dados” ante la teoría del caos que hoy por hoy es la preponderante en la ciencia, y por la otra, en la exclamación de un ciudadano francés al escuchar en un congreso científico los alcances de los avances tecnológicos: “Et l´homme dans tout ça?”, que traducida libremente sería algo así como: “¿Y dónde está el lugar del hombre en todo esto?”. Con estas palabras verificamos la deshumanización de la ciencia y la pérdida de vista de objetivos más vastos.

TERCERO Debemos tener presente que el sistema genera una serie de análisis teóricos de sí mismo, que tienen la particularidad de ser a la vez, descriptivos y prescriptivos, y cuya finalidad es procurar una especie de nuevo sentido común, puesto en un plano de bases inexactas.


Publicación mensual de FLACSO La primera afirmación de esta clase se refiere a que el capitalismo está basado en la concurrencia, dentro de un mercado libre. A estas alturas del debate intelectual, creo que sólo algunos sectores muy claramente identificados con el poder económico, y dentro de ellos algunos “intelectuales orgánicos” (según el término gramsciano), pretenden hacernos creer semejante falacia. No es ésta la oportunidad para refutar con un nivel mayor de argumentación, pero si el mercado capitalista no tuviera la tendencia a crear monopolios o a recurrir al amparo del Estado cuando le conviene, no podría existir. Cuestión aparte es la tendencia del mercado a generar, de manera natural e inevitable, inequidades que luego se transforman y multiplican en problemas de gobernabilidad. El segundo argumento tiene mucho que ver con lo anterior y se refiere al papel del Estado con relación a la regulación del mercado. Sin una intervención de la vilipendiada estructura estatal a favor de los monopolios o en favor de los intereses empresariales (por supuesto que nunca del consumidor), no sería posible que se produjera la ganancia. Este es un mecanismo muy fino que toma muchas modalidades. Por encima está el hecho que existen Estados muy débiles, como el guatemalteco, y otros muy fuertes como E.E.U.U. A partir de allí la discusión conceptual de términos como el de soberanía sufre una enorme mutación en los momentos actuales, donde la globalización y sus intereses económicos le marcan el paso a la política, afectando de raíz su adscripción social. El tercer argumento se refiere al concepto de ciudadanía, que tiene una naturaleza general y que engloba características, deberes y obligaciones de los habitantes de una sociedad. Tal como lo ha señalado el profesor Wallerstein en varias de sus obras, este concepto ha sido cercenado por lo que él llama las distinciones binarias como la de burgués-clase media; hombre-mujer, indio-ladino en nuestra sociedad.

Nueva época, No. 6, julio del 2001 / 3 Las mismas cosifican, etiquetan, limitan y originan falsa impresión de intercomunicabilidad, dando como resultado la afectación de la ciudadanía y creando problemas a la democracia cuando piden o exigen privilegios parecidos -o iguales- a los que cuestionan en la otra parte de la oposición binaria. En una sociedad como la guatemalteca, esta compartimentación ha sido y seguirá siendo muy peligrosa, puesto que al tratarse de una sociedad particularmente polarizada y dividida, el camino para su democratización es difícil si no se pasa por el reconocimiento del otro y de sus derechos de manera integral dentro del concepto de ciudadano sin que esto implique la creación de nuevos privilegios.

CUARTO Finalmente, el profesor Wallerstein sitúa como cuarto argumento la supuesta neutralidad valorativa de los intelectuales. A esto me referiré con mayor detalle, ya que es dentro de este contexto que se sitúa la pregunta y punto nodal de la reflexión que el profesor Wallerstein nos hace respecto al papel de los intelectuales en sus sociedades. Para ello el expositor nos recuerda algunas de las más célebres posiciones que tradicionalmente se han expresado a través de los conceptos de Weber, y en el otro extremo, de Gramsci. En ambos casos debemos decir que si bien representan lo dicho, también ofrecen, en momentos determinados, matices que hacen pensar que no son posiciones puras o tipos ideales, para usar el lenguaje weberiano. Y es que hay que hacer la distinción entre la posición de Weber como intelectual y su actuación política concreta analizando, por supuesto, la coyuntura alemana de la época. La lucha de Weber fue en contra de una academia conservadora y cooptada por el poder político; Weber quería tomar distancia, de ahí que generara su posición respecto a la ciencia y a los intelectuales libres de valores. Por otra parte, cuando Gramsci nos presenta los argumentos del intelectual orgánico, es obvio que está pensando encontrar explicaciones al posicionamiento ideológico que le parece inevitable en alguien que externaliza su pensamiento como parte de una sociedad. Pero lo importante aquí, más allá de las intencionalidades de los dos autores citados, son las consecuencias que el profesor Wallerstein señala para el debate actual acerca del papel de la ciencia a secas, abarcando a todas las ramas de la misma en un momento en que el sistema capitalista entra en crisis.

LA

FUNCIÓN DE LOS INTELECTUALES Y EL CASO DE GUATEMALA

Los intelectuales, o mejor dicho los académicos no comprometidos, tienen la exigencia de no ingerencia y respeto de parte del Estado, basados en la idea de la libertad del pensamiento (que es un legado liberal), la cual entra forzosamente en tensión con el papel de éstos, especialmente de lo que el profesor Wallerstein llama muy acertadamente ese grupo de “pseudo inteligentes” que son los académicos. Cabe distinguir a los que frecuentemente sólo se expresan como “tontos ilustrados” y que pretenden representar una conciencia de la sociedad expresando muchas veces una falsa actitud crítica, una ideología devota de las modas culturales, entre otras debilidades del pensamiento, o bien una gran docilidad respecto al poder. © Raph Edney


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Nueva época, No. 6, julio del 2001 mista técnico” analiza la situación sociopolítica del país enfatizando el aspecto macroeconómico y arribando a la conclusión, como efectivamente ocurre, de que el país está muy bien, que todo marcha a pedir de boca porque tenemos divisas, una tasa de cambio aceptable y determinada cantidad de reservas, etc. Pero precisamente si no relaciona lo que está afirmando con la ética y con la política, con la realidad sin más, su análisis será parcial o, peor aún falso y, sin duda parecerá que estuviera hablando ya no de otra sociedad sino de otro planeta, porque simplemente olvidó a las personas de carne y hueso, ya que en su análisis no existe una valoración de la implicación y consecuencias de las acciones recomendadas y tampoco toma en cuenta, al momento de elaborar sus recetas, las implicaciones políticas concretas para la gobernabilidad del país.

Es necesario decir que las relaciones de los intelectuales con el poder siempre han sido difíciles, engañosas e imprevisibles. En el caso de Guatemala no puede soslayarse que existieron –y existen aún– intelectuales que justificaron y propiciaron la represión, la masacre y la muerte de miles de guatemaltecos, que dentro de la lucha contra el comunismo avalaron prácticamente cualquier cosa. También es cierto que, por otra parte, cientos de profesionales, estudiantes e intelectuales, en el mejor sentido de la palabra, sufrieron en carne propia la muerte y el exilio por el delito de disentir o simplemente de pensar. Por esa razón es que valoramos actualmente la tolerancia que a pesar de todo gozamos, aunque las formas de represión intelectual se hayan convertido en formas de cooptación en algunos casos. Es aquí donde debemos retomar críticamente la idea de que la separación entre el conocimiento científico y las ciencias sociales es tajante y deseable, y que la neutralidad valorativa requiere la separación de lo intelectual, lo ético, lo moral y lo político. Si el papel del académico científico es el de analizar; es decir, el de pensar y usar la lógica para opinar sobre las opciones históricas que en una crisis como la actual le quedan a los miembros de una determinada sociedad y, en última instancia, a los habitantes del planeta. Esto sitúa al intelectual no como un ser superior o más inteligente que los demás, sino como alguien que cumple una tarea de reflexión ante la incertidumbre. Suele suceder al mismo tiempo, que en algunos casos el intelectual se presenta como voz de la razón, lo que considero que es hasta cierto punto natural; el problema se da cuando quiere presentarse como la conciencia de la sociedad, porque aquí la adscripción valorativa del intelectual debe trasparentarse, ya que de lo contrario se estaría creando una falsa impresión, una falsa opinión. Esto no quiere decir que se propugne por la objetividad extrema e inflexible, sino que se reconozca sencillamente que ésta difícilmente existe. Si esto es así, debemos señalar que el profesor Wallerstein parte de algunos supuestos. El primero es que los hombres tienen libre albedrío; es decir, que pueden elegir entre varias opciones y que esta elección, si no es completamente libre, al menos es posible. La segunda explicación es que los sujetos históricos existen y son capaces de influenciar, y en el caso de los intelectuales orientar sobre las decisiones a tomar. No se trata de un simple constructivismo, se trata de poner en marcha la idea de que la voluntad y las acciones humanas son capaces de influenciar el rumbo de una sociedad.

LOS

EXPERTOS

La civilización occidental moderna es muy dada en esta época a escuchar la opinión de expertos en determinados temas. Así tenemos el caso paradigmático de los expertos económicos. Pero hay que señalar que estas personas, la mayoría de las veces, no son más que técnicos poseedores de un conocimiento parcial acerca de determinados aspectos y se cuidan mucho de enfatizar la separación de sus opiniones intelectuales de contenidos morales y políticos. Me refiero claramente a los tecnócratas que desempeñan actuaciones tan lamentables en nuestros países. Pongo como ejemplo a Guatemala, donde un “econo-

LA

IZQUIERDA

Otro ejemplo de la falta de integración de estos tres aspectos lo tenemos en el caso de ciertos políticos o intelectuales, miembros de una supuesta izquierda, que son claramente irresponsables en sus tareas nacionales, sea atrincherándose en un pasado o visión romántica de la historia, tomando una actitud acomodaticia de la realidad, o acoplándose a las circunstancias y abjurando de su deber crítico, dejando en suma de cumplir con su misión y su razón de ser. Una cosa es ser un intelectual comprometido y otra cosa, muy distinta, es ser un activista de mala calidad.

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RAZÓN

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En otro registro y cuando nos habla de la responsalibidad del intelectual, el profesor Wallerstein también está partiendo de que la herramienta principal del intelectual –la razón– está siendo utilizada con cierto grado de rigurosidad y ahora sí, supuestamente, desideologizada. Sin embargo, aquí podemos caer en una trampa: el mal uso o la utilización viciada de la razón –me estoy refiriendo al razonamiento a medias– que por ser poco riguroso sólo contempla una parte de las posibilidades y precisamente, sin ver el resto, llega a conclusiones erróneas. El ejemplo se aprecia en algunos artículos periodísticos, en las opiniones falaces de muchos editorialistas que siempre parten de la técnica de comentar cosas muy simples, para luego con el apoyo de alguna cita deslumbrante de cierto autor -que seguramente no han leído- llegar a la conclusión que les interesa en abono de determinados grupos económicamente poderosos. En esta sociedad, los grupos más conservadores se han apropiado de la verdad en forma excluyente y casi siempre intolerante, creando un sentido común basado en el falso individualismo, en la insolidaridad, en el afán de lucro y en la falta del rigor intelectual como sistema. Cito esta forma deleznable de nuestra pequeña parroquia intelectual, únicamente como ejemplo de lo que no es ni debe ser un intelectual.

LAS

IDEOLOGÍAS

El otro peligro no es menos complejo y se refiere a las ideologías en un mundo tan contaminado de interpretaciones antojadizas que se han


Publicación mensual de FLACSO hecho de éstas, preñado de soluciones fáciles y por el deseo de novedad. Y pongo como ejemplo del primero, la lógica aparente que nos dice que todo o casi todo fruto de la civilización occidental está pervertido, sin situarlo adecuadamente dentro de un marco de análisis más integral. De ello surge la consecuencia que se necesita el retorno a la naturaleza, pues lo no civilizado es bueno, por lo que se pretende que avalemos hasta el mito del buen salvaje. Esta posición de ciertos antropólogos y de determinados ambientalistas, es un ejemplo de una parcialidad penosa que no integra el riguroso análisis intelectual combinado con lo ético y lo político, haciendo gravitar excesivamente el lado moral, los deseos e ideologías en detrimento de lo intelectual. En la ciencia no sirve la intencionalidad, lo que cuenta es el rigor y, por supuesto, el resultado.

LO

POLÍTICAMENTE CORRECTO

Es necesario tomar distancia de los “productos norteamericanos” tales como el concepto de lo políticamente correcto, que se insinúa por todas partes y tiende a convertirse en un moralismo a través de una “visión ética de la política de la familia, la cual conduce a una suerte de despolitización principista de los problemas sociales y políticos, así vaciados de toda referencia a cualquier especie de dominación”.4 Esta no constituye sino una forma grosera de justificar posturas de acuerdo a intenciones políticas muy concretas; tendiendo además a convertirse dentro de la izquierda en un sustituto reconfortante de aquel marxismo vulgar y mecánico de los años sesenta. Lo que importa es saber que lo ético y lo político se tocan y entremezclan, pero reconocer esto significa practicar en cada caso particular una elección, a veces muy difícil o discutible, sin caer en lo correcto o en una forma de moralina de la peor especie.

LAS

TAREAS DEL INTELECTUAL

La tarea del intelectual está dada por la dificultad de elegir entre varios fines y no entre varios medios, que es algo secundario; sino está en la capacidad de elección, en primer lugar, y en la capacidad de prefigurar alternativas entre los procesos y fines diferentes. Esto traspuesto a una sociedad toma el nombre de proyecto de nación. En el caso concreto de Guatemala, es dable constatar que ni sus llamados intelectuales, ni sus políticos, ni mucho menos los que se hacen llamar partidos políticos son portadores de ningún proyecto. Es más, muchos de éstos ni siquiera tienen clara la coyuntura histórica en que nos movemos. En Guatemala, la que fuera una pequeña élite intelectual como ya se dijo, fue diezmada por la represión ocurrida en la guerra recién pasada. Actualmente existe una enorme brecha entre algunos sobrevivientes de este pasado y nuevas generaciones que todavía se están formando. La ausencia de cuadros capacitados, la falta de un verdadero debate intelectual y derivado de ello, la falta de orientación de parte de los supuestos encargados de llevarla a cabo, hacen que en estos momentos la sociedad esté particularmente huérfana de criterio, y que desde las élites políticas hasta los cuadros gerenciales de cualquier especie necesiten urgentemente educación, capacidad de razonar, un nuevo sentido común o, simplemente, luces para que puedan tomar decisiones acertadas. Los jóvenes carecen en la actualidad de 4

Bourdieu, Pierre: Intelectuales, política y poder. Eudeba. Buenos Aires, 2000.

Nueva época, No. 6, julio del 2001 / 5 una actitud crítica y lo que es peor: no tienen una visión política, sus preocupaciones apuntan hacia lo material e individual, generalmente descentradas del quehacer colectivo debido a una tendencia consumista y a una cultura política que los ha frustrado. No obstante, la juventud busca el poder pero ahora por medio de mecanismos competitivos y metas lucrativas.

EPÍLOGO En síntesis, combinar lo que es una decisión moral que sitúe al intelectual del lado de una sociedad más participativa, más democrática y especialmente más equitativa, es un punto de partida que se debe desarrollar a partir de una decisión intelectual que condicione la clase de sociedad que es posible construir. Es, sin duda, una decisión política, pero que tiene que abarcar una perspectiva de largo plazo, a fin de lograr la construcción de lo que el profesor Wallerstein llama “la sociedad buena”. Cuando Wallerstein recuerda que una de las características del fascismo fue precisamente el rechazo de las exigencias intelectuales, éticas y morales en nombre de la fuerza, no podemos dejar de recordar nuestro pasado reciente. Y eso constituye parte de nuestra cultura política actual, en la que existe además un profundo desprecio hacia lo intelectual, conceptualizado como algo inútil para el desarrollo del país, característica de una clase dirigente (en lo económico y político), pero inculta, rapaz y poco civilizada. En esencia, esto se ha convertido en el signo de los tiempos y sobre todo, de un desarrollo capitalista que nos ha condenado a la miseria y nos veda de entrada, la capacidad de pensar y aún más, de disentir. Lo anterior se ha visto por ejemplo, cuando en el Congreso de la República se retuerce una ley, no importando su contenido y ejecutando un abuso. Así, la ambición de cierto grupo de continuar en el poder, despliega una actuación fuera del esquema legal, justificando por la fuerza y en contra de los imperativos morales más elementales, una actitud que conlleva consecuencias políticas nefastas para sus propios intereses. Al mismo tiempo, evidencia un desprecio a la capacidad de pensar y comprender que debieran defender los ciudadanos. Finalmente, queda señalada con absoluta claridad, la tarea de los intelectuales: a partir del dilema moral, que para algunos puede todavía no estar claro entre el intelectual que se coloca del lado de un mundo de privilegios y de conservadurismo histórico del que propugna por el cambio, del que pretende el mantenimiento de una sociedad polarizada y los que buscan la senda democrática; a partir de allí, con toda humildad, asumir la tarea de opinar, de creer, de orientar y especialmente, algo tan artesanal y humano como es analizar, debatir y enseñar. En estos términos y dado que es imposible que el intelectual sea el exponente de la certeza absoluta, sí puede ser el portador de los proyectos y de las esperanzas de una mayoría. Quedan pues, la razón y la crítica, no tanto para solucionar la incertidumbre, sino para tratar de comprenderla.


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Nueva época, No. 6, julio del 2001

ACTIVIDADES

ACADÉMICAS

DEL MES DE JULIO CURSO

CIENCIAS SOCIALES ECONOMÍA AMBIENTAL

DE POSTGRADO EN

Y

l curso es una respuesta a la escasez de recursos humanos especializados en estas disciplinas en la región centroamericana. Centroamérica constituye un “corredor biológico” con las implicaciones que esta situación genera a nivel ambiental. Por otra parte, considerando que el progresivo deterioro del medio ambiente puede ser mejor explicado en términos de la relación entre la dinámica del desarrollo económico y social y los procesos políticos complejos que se suceden, se consideró importante ofrecer una experiencia formativa para acercar a profesionales de disciplinas académicas diversas. La intención es tender puentes de diálogo y discusión dentro de un enfoque multidisciplinario para una mejor comprensión del desarrollo sostenible y de la práctica en este campo. Para los efectos del curso, se asume que los fenómenos económicos y sociales son determinantes de los procesos de impacto ecológico. La búsqueda de los puntos de intersección se plantea como una estrategia con visión holística, de los modos de relación de la sociedad con la naturaleza a través de la historia. El curso tiene como componentes principales las ciencias sociales, la economía y la ecología, cuyos contenidos están agrupados en cinco módulos. El conjunto de módulos posee como ejes transversales el concepto y la práctica de la interculturalidad, del género, de la integración centroamericana y de la evaluación del impacto ambiental.

© Hugo de León

E

El 9 de julio de este año se iniciaron las actividades docentes con una lección inaugural sobre “la valoración de los servicios ambientales en el contexto del desarrollo sostenible”, presentada a través de un foro en el que intervinieron los académicos Neptalí Monterroso, Hugo Cardona y Juan Carlos Godoy. Participan veinte estudiantes: catorce guatemaltecos, dos costarricenses, dos nicaragüenses, un salvadoreño y un hondureño, que trabajan en el sector público y privado, en la educación superior, y en el desarrollo y ambiente de sus respectivos países. Para facilitar la presencia en el país de los estudiantes extranjeros, FLACSO y el Proyecto Corredor Biológico Mesoamericano, gestionaron becas para quienes requirieran de este tipo de apoyo. El curso tiene una duración de 272 horas, equivalentes a 17 créditos académicos. La carga académica está distribuida en un 67% del tiempo para la docencia; un 24% para investigación y un 9% para síntesis temática. Como parte de la evaluación, cada participante deberá realizar una investigación sobre los contenidos tratados. Los profesores son profesionales en distintas áreas académicas especializadas con una amplia experiencia en el tema, seleccionados dentro de las unidades académicas de la FLACSO en Centroamérica y de universidades extranjeras.

© Hugo de León


Publicación mensual de FLACSO

Nueva época, No. 6, julio del 2001 / 7

NoVEdaDeS DEBATE 49 90

IDENTIDAD

PÁGS.

EDELBERTO TORRES-RIVAS / IMMANUEL WALLERSTEIN Y RACISMO EN ESTE FIN DE SIGLO

152

Q30.00

PÁGS.

AURA MARINA ARRIOLA Q42.00

Desde la contraportada, Aura Marina nos avisa que este libro es una reflexión teórica sobre sus observaciones etnográficas realizadas principalmente en Italia y Francia, y en su trabajo de campo en la frontera sur de México, desde 1995 hasta la fecha.

“¿Hasta qué punto tiene el ejército la capacidad y la voluntad para cambiar la manera en que se relaciona con los gobiernos civiles y la sociedad civil? Su capacidad y voluntad necesitan ser constantemente observadas y reevaluadas, tanto desde dentro de las fuerzas armadas como desde fuera de las mismas en varios niveles –constitucional, doctrinal, institucional y actitudinal– para comprender si la institución más poderosa de Guatemala se está volviendo parte del proceso democrático, y en qué términos. En virtud de que el ejército fue la institución que efectuó la transición en Guatemala, a los oficiales y a los que tratan de cambiar las fuerzas armadas les corresponde aceptar finalmente el pasado y asegurar que el futuro sea mucho más democrático. ¿Pero es ésto posible? Y si es así, ¿cuán pronto?” Jennifer Schirmer

Estos ensayos que se ofrecen a la atención del público son sugestivos, provocadores, y desde la fecha del Coloquio han sido solicitados insistintemente a la FLACSO. Se inscriben dentro del propósito de la colección Debate (de la que integran su número 49), esto es: presentar y difundir en Guatemala enfoques, información y argumentos que generen controversia académica para así contribuir al avance de las ciencias sociales y al conocimiento de la sociedad guatemalteca.

INTIMIDADES

DEL

PROYECTO POLÍTICO DE LOS MILITARES

484

PÁGS.

JENNIFER SCHIRMER Q125.00


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Nueva época, No. 6, julio del 2001

Conferencistas magistrales invitadas al Primer encuentro mesoamericano de estudios de género 29/08/01 Tema: Relaciones genéricas e interculturales Marcela Lagarde, mexicana, etnóloga, Cum Laude por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, maestra y doctora en Antropología por la Universidad Autónoma de México. 29/08/01 Tema: Equidad e igualdad de oportunidades Margarita Pisano, chilena, arquitecta, graduada en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Coordinadora de la Red de Mujeres CEAAL en Chile. 30/08/01 Tema: Mujeres rurales, tierra y medio ambiente Soledad González Montes, argentina radicada en México, maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana de México y doctorada por la Universidad Complutense de Madrid. 30/08/01 Tema: Feminismos Graciela Hierro, mexicana, doctora en Filosofía, por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de México. Es directora y fundadora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM. 31/08/01 Tema: Género, historia y política Eugenia Rodríguez, costarricense, doctora en Historia por la Universidad de Indiana, Estados Unidos, catedrática de la Escuela de Historia e investigadora del Centro de Investigaciones Históricas de América Central, Universidad de Costa Rica. 31/08/01 Tema: Género y macroeconomía Guadalupe Espinosa, mexicana, graduada en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha desempeñado como profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Hotel Casa Santo Domingo, Antigua Guatemala, del 28 al 31 de agosto del 2001

Diálogo 6 Nueva Época/ LOS INTELECTUALESEN UNA ÉPOCA DE TRANSICIÓN  

LOS INTELECTUALES EN UNA ÉPOCA DE TRANSICIÓN /Publicación mensual de FLACSO-Guatemala

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