A partir de los años noventa, en 14 países de América Latina se ha introducido un nuevo sistema de procesamiento penal que, aunque conoce variantes nacionales, corresponde a una suerte de modelo común. El cambio es conocido como el paso de un sistema inquisitivo a uno acusatorio. De sus diversas características interesa destacar, para los efectos del trabajo cuyos resultados se presentan en este texto, el protagonismo asumido por el fiscal.