Las condiciones de violencia y seguridad en el Cono Sur son diversas, aunque es un hecho común que los niveles de criminalidad no han disminuido y esto provoca mayor sensación de inseguridad y temor en la población. La presencia del crimen organizado en Brasil y Paraguay es un factor que marca la zona fronteriza entre estos países como unas de las más peligrosas. Como consecuencia de ello, la presencia de armas pequeñas y livianas prolifera en dos ámbitos: entre la población que busca defenderse y entre los delincuentes que las utilizan como herramienta en hechos ilícitos.