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¿Es la cárcel solución para la delincuencia? Observatorio Nº1, mayo, 2005

por Lucía Dammert y Javiera Díaz Programa de Seguridad y Ciudadanía FLACSO-Chile

La delincuencia es uno de los temas centrales de la campaña presidencial. El aumento de las tasas de delitos denunciados y de los niveles de percepción de inseguridad de la población instalan esta problemática entre los ejes medulares del debate. Lamentablemente, esto ha traído una creciente politización de la discusión así como de las medidas propuestas para su solución.

en nuestro país parten de un desconocimiento de la compleja situación que atraviesa el sistema penitenciario así como de sus limitados resultados en otros países.

En especial, en las últimas semanas, el tema central ha sido la aprobación de la ley conocida como “tercera es la vencida” que pone énfasis en el sistema penitenciario como instrumento para combatir la delincuencia. Pero ¿es la cárcel realmente solución para la delincuencia?

La situación carcelaria en el país está lejos de ser aceptable. La principal característica es el sostenido aumento de la población encarcelada y la paralela disminución de aquellos que reciben medidas alternativas. Esto ha conllevado a un empeoramiento de la calidad de vida intrapenitenciaria, situación que se evidencia en los niveles de hacinamiento presentes en la mayoría de los recintos penitenciarios.

En los últimos años el aumento de la sensación de inseguridad de la población y el constante reclamo por medidas efectivas ha generado el llamado “populismo penal”. Es decir, la propuesta de medidas efectistas en la opinión pública pero con poca eficiencia en la disminución de la delincuencia. En este contexto, aquellas iniciativas que ponen énfasis en el aumento de la población carcelaria

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Situación del sistema penitenciario chileno

Esta situación evidencia dos serios problemas: La necesidad de una mayor inversión anual en infraestructura carcelaria, y aún más importante, el reconocimiento que cada vez más personas regresarán a la sociedad después de haber vivido la experiencia “educadora” de la cárcel.


La Situación Penitenciaria

Evolución de la población atendida por Gendarmería, Sistema Cerrado 2000-2003

Evolución de la población con medidas alternativas a la reclusión 2000-2003

35.000 32.000 31.000

34.000

30.000 33.000 39.000 28.000

32.000 2000

2001

2002

2003

2000

2001

2002

2003

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Gendarmería de Chile, 2004.

La población penal está compuesta por personas con penas privativas de libertad y penas alternativas a la reclusión (remisión condicional de la pena, libertad vigilada y reclusión nocturna). En los últimos años la población privada de libertad ha aumentado, mientras que la

Adicionalmente, si bien aquellos que cumplen condena efectiva han aumentado en proporción, no debemos olvidar que las cárceles albergan aún a personas a la espera de condena (ya sean procesados o detenidos). Esta situación, ligada a los altos índices de hacinamiento, puede generar un contagio “criminógeno” entre personas de alto y bajo compromiso delictual.

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población con medidas alternativas a disminuido, llegando a representar 43% en el año 2003. Fuentes oficiales señalan que el hacinamiento ha ascendido a 50% durante el 2003 y 2004, e incluso es calculado en 60% para el 2005.

Un tema importante a notar es el aumento de la población femenina recluida específicamente por delitos vinculados con el tráfico de drogas. Esta situación tiene fuertes impactos sociales ya que la reclusión en la mayoría de los casos se extiende a sus hijos, los que en su mayoría pasan a ser atendidos por el Servicio Nacional de Menores debido a su situación de desprotección familiar.


Población Recluida Evolución de la Población Recluida 1980-2003 40.000

35.000 30.000 25.000

20.000 15.000 10.000 5.000

La tendencia de aumento de la población recluida desde 1980 a 2003 es de 138%. En términos de calidad penal, los condenados son los que han experimentado mayores aumentos (232% entre 1980-2003).

200

2

0

8 199

200

6

4

199

199

0

2 199

8

199

198

6 198

4 198

2 198

198

0

0

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Gendarmería de Chile, 2004.

Evaluación de la Proporción de Población recluida según sexo, 1998-2003 100.0 90.0 80.0 70.0

Mujeres Hombres

60.0 50.0 40.0 30.0 20.0 10.0 0.0

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Gendarmería de Chile, 2004.

La población masculina se encuentra mayoritariamente recluida por delitos contra la propiedad, representando 32% en el 2003 (13,6% corresponde a robo con intimidación, 10,1% a robo con fuerza y 8% a robo).

Es importante notar que la situación descrita previamente dista del promedio mundial e incluso regional. De hecho, en el ranking de países con mayor tasa de presos por cada 100

Se evidencia un aumento sostenido de la población femenina recluida. Mayoritariamente por delitos de tráfico de drogas.

mil habitantes en América Latina, Chile se ubica en el tercer lugar sólo precedido por Panamá y Puerto Rico.

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Tasas de Reclusión, comparación internacional Cuadro Nº 1: Tasa de recluidos por cada 100.000 habitantes

País

Tasa

Estados Unidos

701

Federación Rusa

611

Tailandia

401

Sudáfrica

400

Puerto Rico

368

Panamá

367

Estonia

328

Chile

238

Polonia

215

España

133

Argentina

107

Alemania

98

Francia

93

Fuente: Elaborado en base a datos del Centro Internacional de Estudios sobre Prisiones. Datos del 2003, Estados Unidos del 2002 y Chile del 2004.

• • •

Estados Unidos posee la tasa de encarcelación más alta a nivel mundial. Las tasas promedio de Europa Occidental varían entre 60 y 100 reclusos cada 100 mil habitantes. Chile posee una de las mayores tasas de reclusión de América Latina, ubicándose

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en tercer lugar después de Puerto Rico y Panamá. Chile, en el año 2004, presentó una tasa de encarcelados de 238 reclusos cada 100.000 habitantes.


LA TERCERA ES LA VENCIDA Esta propuesta hace referencia a un tipo de legislación utilizada en los Estados Unidos conocida como “three strickes and you are out” que busca limitar la reiteración y reincidencia delictual. A partir del año 1994 se implementó en 24 Estados del país y posteriormente como ley federal.

fuerte incremento de la población carcelaria, las tasas de criminalidad no se han reducido de forma similar. Si bien el impacto de estas medidas está aún en debate, de acuerdo al Departamento de Justicia de los Estados Unidos –en los Estados de California y Washington– el impacto de esta política ha sido limitado.

Al respecto, estudios sobre la pertinencia de la encarcelación como método para disuadir la criminalidad muestran que, a pesar del

Por ende, vale la pena analizar con mayor profundidad los resultados de esta iniciativa para afirmar su pertinencia para nuestro país.

MITOS SOBRE “TERCERA ES LA VENCIDA” MITO Mito 1. Sólo afecta a aquellos que cometen actos violentos

REALIDAD Aproximadamente el 65% de los presos con esta ley fueron sentenciados por delitos no violentos.

Mito 2. Esta ley impacta en la disminución de los delitos

La información nacional muestra que la delincuencia bajó en aquellas comunas donde no está implementada esta ley.

Mito 3. Esta ley es costo-efectiva

El costo adicional es de más de US$ 500 millones por año. El presupuesto del sistema penitenciario se ha duplicado desde que se aprobó la ley

Mito 4. Esta ley se implementa de forma equitativa.

La mayoría de los sentenciados son pobres y pertenecientes a minorías étnicas.

Fuente: Center on Juvenile and Criminal Justice. EEUU, 2003.

LA TERCERA Y EL SISTEMA CARCELARIO El principal resultado de esta ley es el aumento sostenido de la población carcelaria, especialmente de aquellos que pertenecen a los sectores más pobres y, en el caso americano, a las minorías étnicas. Otra consecuencia es el aumento del negocio de las cárceles privadas que se benefician por la cantidad de presos con largas condenas.

Así, por ejemplo si bien no se puede afirmar que el incremento de la población carcelaria se debe únicamente al efecto “3 strikes”, el sistema penitenciario de California admitió un número sin precedentes de reclusos entre Abril y Diciembre del 2004: 26 mil personas, las que en su mayoría fueron sentenciadas por crímenes no violentos.

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LA TERCERA ES LA BANCARROTA

programas de tratamiento para adictos a la droga o de prevención primaria generarían resultados mayores en el combate a la delincuencia.

Estudios realizados por la Corporación RAND en los Estados Unidos muestran que, si bien esta ley puede tener impacto sobre la delincuencia, los costos que generan son inmanejables. De esta forma, se estima que el gasto sólo en el Estado de California alcanza los 5.5 mil millones de dólares por año.

LA TERCERA ES LA VENCIDA PARA CHILE Todo lo anterior deja serias dudas sobre la necesidad de aprobar esta iniciativa legal y, sobretodo, la necesidad de poner en perspectiva la utilización de la cárcel como herramienta para disminuir la criminalidad.

Además, con relación a los costos de la política de aumento de la población carcelaria, se puede afirmar que -entre 1986 y 2001- el gasto por habitante en el Estado de California para el sistema penitenciario estatal subió de 65 US$ a 134 US$.

Por el contrario, es cada vez más imperativo la definición de una política criminal que incluya mejoras en la eficiencia de la justicia y la policía, así como programas de prevención primaria y, sin duda, iniciativas de rehabilitación penitenciaria y postpenitenciaria. Sin lo anterior, las políticas basadas en el encarcelamiento tendrán como consecuencia central un significativo incremento de la delincuencia en las próximas décadas.

LA TERCERA ES INEFICIENTE Diversos estudios plantean que el dinero invertido en cárceles, a partir de la implementación de esta ley, no se gasta de forma eficiente. De hecho, el desarrollo de

10 PROBLEMAS DE LA “TERCERA ES LA VENCIDA” 1.

Es una ley antigua disfrazada en una nueva ley. Desde siempre las cortes han aplicado sentencias más severas por ofensas repetidas. 2. Es una ley que no busca detener los crímenes más violentos. Muchos de los crímenes violentos son no premeditados. 3. Podría motivar un incremento de la violencia. Mayor resistencia al arresto, o asesinar a los testigos durante la huida de la escena del crimen. 4. Sobrecargará al sistema judicial. Los procesados por este delito tienden a solicitar juicio, sin llegar a acuerdos con la fiscalía. 5. Reduce la capacidad de jurisprudencia en los jueces. Este factor hace que los elementos mitigantes no sean considerados en la sentencia. 6. Aumento del gasto costos del sistema carcelario. El costo de prisioneros aumenta con la aplicación de sentencias extensas. Más aún, este costo se ve triplicado al tener que incluir servicios de geriatría. 7. Tiene un impacto desproporcionado sobre los ofensores que pertenecen a las minorías. En el caso de Estados Unidos, se observa la masiva presencia de minorías raciales y étnicas en los sistemas carcelarios. 8. Se podrían imponer sentencias de por vida en ofensores cuyos crímenes no se relacionan con la severidad en el castigo. Delitos menores perpetrados por jóvenes pueden ser sujetos a esta ley, cuyo castigo podría condenarlos de por vida a un sistema carcelario. 9. Permite que el castigo arregle el crimen. La sentencia debe ser proporcional a la gravedad del delito, al mismo tiempo que debe dar la oportunidad al ofensor de reparar el daño causado a la sociedad o a la víctima. Esta ley no garantiza el efecto reparatorio. 10. Esta ley no es una respuesta seria para el crimen. Acciones de prevención del crimen deben ser tomadas en consideración. Fuente: Elaboración propia en base a American Civil Liberties Union Freedom Network.

–6– FLACSO-Chile Av. Dag Hammarskjöld 3269, Vitacura, Santiago, Chile. Teléfono: (562) 290-0200 Informe coordinado por: Lucía Dammert <lucia@flacso.cl>,informe elaborado por Lucia Dammert y Javiera Diaz. Este boletín es posible gracias al aporte de la Fundación Ford. Las opiniones vertidas en este boletín no reflejan necesariamente la opinión de la institución y son de exclusiva responsabilidad de sus autoras.


¿Es la cárcel solución para la delincuencia?