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Sociología Ensayo sobre el libro Reacciona, obra de la periodista Rosa María Artal, en el que se abordan las razones que tiene nuestra sociedad para pasar a la acción y reaccionar ante las injusticias que vienen ocurriendo en los últimos tiempos.

Fco. Javier Saiz Barrio


Grado de Comunicación Audiovisual – Asignatura de Sociología

Introducción - El porqué de la elección Lo primero que voy a hacer es justificar, brevemente, la elección del tema y del título seleccionado para realizar el ensayo que se demanda en la asignatura de Sociología. El abanico de posibles temas a elegir que nos brindó el profesor fue amplísimo y permitió, creo, que cada alumno se decantara no solo por un tema importante para nuestra sociedad, sino que además le interesara personalmente. En mi caso, la empatía personal hacia los movimientos ciudadanos que reivindican un cambio en las políticas sociales, hizo que me decantara por un tema que tuviera relación con estas dinámicas que, en los últimos años, y especialmente en España con la figura del 15-M, están apareciendo para contestar a la insoportable presión que el poder económico está ejerciendo sobre los gobiernos y más aún sobre los ciudadanos, que ven como sus derechos se recortan día a día sin que los políticos puedan o quieran evitarlo. La cuestión podía ir por el camino de la definición de alguno de esos movimientos pero, a medida que iba profundizando, me iba dando cuenta de que más importantes aún que los propios grupos enfrentados al poder, eran las causas que los habían generado. ¿Qué ha pasado para que la gente se eche a la calle y comprometa su tiempo y algunos su vida en este asunto? Empecé a buscar bibliografía y encontré mucha y muy interesante, Carlos Taibo y su obra Nada será como antes, Indignados 15-M de Fernando Cabal, Nosotros los indignados de Klaudia Álvarez y también un desconocido título con mucha fuerza, que

utilizando el

imperativo, nos exhorta a levantarnos contra lo que, éticamente, estamos obligados a calificar de inmoral; se trata del libro Reacciona que, de mano de la prestigiosa periodista Rosa María Artal, recoge en diez capítulos, las opiniones y argumentos de otras tantas figuras de nuestra sociedad sobre las razones que el pueblo tiene para levantarse y decir: ¡Basta!. Esas razones son las que me han hecho comprender mucho mejor el porqué de la aparición de movimientos ciudadanos como el 15-M y esas mismas razones son las que me han inducido a escoger este título para el ensayo. No son los argumentos de un solo hombre plasmados en un libro, son los razonamientos de diez personas, de diez mentes preclaras que han decidido dar un paso al frente y decir lo que piensan, enfrentándose con todos los poderes que dirigen los

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destinos de nuestro país, los fácticos como la prensa y la banca o los democráticos como el político y el judicial, rodeados de corrupción y deslealtad hacia los ciudadanos. El prólogo de este libro está escrito por el insigne diplomático, escritor y militante político francés Stéphane Hessel, que con su obra ¡Indignez-vous! alentó a los ciudadanos a organizarse y luchar por defender los derechos sociales. Este título se utilizó posteriormente para denominar al movimiento de Indignados del 15-M. Otra de las razones fundamentales en la elección del tema y del título fue el que, con este ensayo, pretendía hacer aflorar el mayor número de temas explicados en la asignatura de sociología, planteando el trabajo como un verdadero compendio práctico y actual de todos esos conceptos teóricos que se han ido explicando en clase. La cultura, el capitalismo, los movimientos sociales, las políticas, la teoría de clases, la alienación de los trabajadores o el papel de los medios de comunicación en nuestra sociedad han aparecido en casi todas las páginas de este trabajo.

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¿Por qué hemos de reaccionar?

Todo buen ensayo que se precie ha de estructurarse, al menos, en tres partes, y la primera de ellas es plantear una hipótesis o, como en este caso, lanzar al aire una pregunta: ¿por qué hemos de reaccionar? Es tiempo de acción, nos dice Hessel: “Frente a los peligros que afrontan nuestras sociedades interdependientes es tiempo de acción, de participación, de no resignarse. Es tiempo de democracia genuina. Tiempo de movilizarse, de ser actores y no solo espectadores impasibles, progresivamente uniformados, gregarizados, obedientes”. Sobre este libro comenta que lo considera un compendio de diferentes análisis de la situación y los proyectos de futuro que se expresan como soluciones. Esta es una obra, que como dice Hessel, aporta respuestas y que aunque esté escrito en diez capítulos, por diez personas diferentes, se lee como un solo relato. Reacciona es un conjunto de textos que nos inducen a actuar, a oponernos a un desgraciado destino que no es ni mucho menos inexorable, y no lo es porque está en nuestras manos. Como he oído en muchas ocasiones en boca de los políticos “el poder está en el pueblo”; pues creámoslo y ejercitémoslo para cambiar la sociedad hacia posiciones de justicia e igualdad. ¿Si es lo que casi todos queremos por qué no sucede?

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La opinión de los “diez valientes”

Sí, valientes. Valientes por no esconderse. Valientes por llevar sus opiniones hasta las últimas consecuencias. Valientes por no cobijarse en la indiferencia y arrojar luz sobre temas en los que son expertos y sobre los que los ciudadanos estamos muy engañados. Valientes sobre todo por no arredrarse ante los poderes que los separan de la judicatura, los vetan en los medios de comunicación o los condenan a parecer imbéciles por estar defendiendo los derechos sociales de todos junto a los que los lacayos de esos poderes llaman “perroflautas” Esta segunda parte del ensayo, que es el desarrollo argumental, aparecerá estructurada de la misma forma que se plantea en el libro: en diez capítulos que desarrollan opiniones sobre otros tantos temas, pero todos bajo el denominador común de la necesidad de exponer como hemos llegado a este punto crítico y cuales tendrían que ser las soluciones para salir de él. No todas las personas que han tenido su espacio en el libro eran conocidas para mí, así que lo primero que hice, antes de leer cada capítulo, fue ponerles cara e investigar en sus biografías, hecho este que he querido aportar en el ensayo para que los lectores tengan, al menos, la misma información que tuve yo de cada uno de ellos.

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Debajo de la alfombra José Luis Sampedro

Economista, escritor, docente y sobre todo humanista comprometido.

A veces no respondemos ante un estímulo porque no lo vemos, no somos conscientes de que lo estamos recibiendo. Para el profesor Sampedro la opinión se forma a partir de la información, y si esta no existe no podemos conocer la realidad. Como él dice: “hay que mirar debajo de la alfombra”, reflexionar sobre lo menos visible (aquello que no aparece continuamente en los medios) y practicar eso que nuestros profesores del grado repiten tan a menudo: el análisis crítico. Escribe una frase demoledora: “Europa está, pero ya no es”. Desde luego induce al pesimismo y a abandonar aquella vieja idea de volver a disfrutar de una Europa unida, culta y solidaria. Pero…es que es la realidad actual, no por triste menos cierta. Para este humanista, existe una crisis de valores en los especuladores y en la sociedad que, adormecida, consiente los actos de los primeros. Ya no tenemos referencias éticas y el desdén por la mínima difusión de las garantías educativas y sanitarias en los países más pobres está cubierto de podredumbre moral en forma de intereses materiales. En esta asignatura de sociología hemos aprendido la visión que del sistema actual tenía Marx: “lo convierte todo en mercancía”, y es cierto. Lo es tanto que los propios hombres se han convertido en mercancía cuando se venden a sí mismos de forma corrupta. ¿Cuántos casos de grandes dirigentes inmorales hemos visto presumiendo de sus conductas? Y después la gente vuelve a votarlos… ¿Qué nos pasa? ¿Por qué no reaccionamos ante actitudes tan deplorables? En el texto, con que el profesor colabora en el libro, habla de la sociedad de mercado (antes solo existía la economía de mercado, pero tristemente nos hemos convertido en lo primero) y de la crisis política, porque sin esta, la primera no habría nacido. Son los políticos los que con su pasividad y connivencia han permitido llegar a este punto de indignidad y

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mentira donde el que manda es el capital, y que yo sepa, nosotros no hemos votado a ningún banquero para que nos gobierne. Como decía al principio, a mi juicio, la parte más interesante de la aportación de este venerable y lúcido anciano de 95 años, es cuando habla de la supuesta democracia en que vivimos y de la importancia de la información. Dice: “la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada en libertad en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”. Mi sensación al leer a Sampedro es que estamos sufriendo una crisis total pero sobre todo moral, y que comprenderemos, y lo que es más importante solucionaremos, cuando levantemos la alfombra y limpiemos toda la inmundicia económica, política y social que se oculta a nuestros incautos ojos. Ese cambio ha de ser llevado a cabo por todos los ciudadanos, pero sin duda han de ser los jóvenes, puesto que de ellos es el futuro y además ya no tienen nada que perder, los que reclamen un cambio profundo en los esquemas actuales de nuestra sociedad. Ellos más que nadie han de reaccionar y ser el detonante de un cambio que ha de llegar sí o sí.

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Traspasar los límites de lo posible Federico Mayor Zaragoza

Catedrático, rector universitario y subsecretario de Educación y Ciencia en la época franquista. Exdirector General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) y actualmente presidente de la Fundación Para una cultura de Paz.

Reconozco que el pasado franquista de este nuevo adalid de la paz y la concordia me tiene un poco preocupado. Tal vez soy injusto por no pensar que todos tenemos derecho a evolucionar y cambiar del bando de los opresores al de los oprimidos, pero no puedo evitar que me afloren ciertas ideas como la de que su fundación sea tan solo una bonita forma de recaudar fondos. Sus detractores dicen que las cuentas son opacas y que tiene a toda su familia trabajando en la fundación. Pues probablemente, pero yo estoy dispuesto a hacer un ejercicio de abstracción y juzgar solo y exclusivamente las palabras escritas en este libro. Mayor estructura su aportación cual si se tratara de un trabajo para la asignatura de sociología. Antecedentes, causas, consecuencias y soluciones. ¡Perfecto! Él ve en los finales de las dos grandes guerras mundiales un periodo desaprovechado para efectuar cambios a nivel global y encaminar al mundo hacia la senda de la paz y la prosperidad general. Pero estas oportunidades pasan y prácticamente acaban cuando EEUU decide imponer sus criterios de capitalismo salvaje a todos los continentes. La justicia social está mortalmente herida y se sustituye por los insaciables mercados. Las causas de esta crisis total que estamos viviendo hay que achacarlas a una globalización que desprecia los mínimos requisitos que necesita cualquier ser humano para tener una vida digna. En nuestras sociedades “civilizadas” hay una permisividad intolerable con ciertas situaciones: mantener relaciones diplomáticas y comerciales con dictaduras, aceptar y consentir la existencia de “fábricas globales” en las que no hay respeto al ser humano, estar en

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connivencia con los países que están considerados como “paraísos fiscales” o permitir que grandes multinacionales expolien las riquezas naturales de países subdesarrollados sin ningún respeto al medio ambiente. Paradójica la posición de nuestros gobernantes cuando se mueven a los más altos niveles de la diplomacia europea para impedir la expropiación de una multinacional como Repsol YPF y por otro lado se quedan de brazos cruzados cuando los bancos expropian las casas de cientos de miles de ciudadanos que por culpa de unos malos gestores no pueden hacer frente a sus hipotecas. Las consecuencias de todos estos desmanes son los grandes desequilibrios mundiales. Pensemos cuántos años hace que en el primer mundo conocemos las cifras de muertes por extrema pobreza en el planeta, muertes de personas que no tienen absolutamente nada que llevarse a la boca. La respuesta es: toda la vida (“solo” mueren 70.000 personas de hambre cada día). Otra consecuencia de esta nueva moral (o falta de moral realmente) es el deterioro del Medioambiente (encaminándonos hacia un punto de “no retorno”). No importa contaminar con tal de seguir produciendo. Vivimos en una sociedad consumista que se está devorando a si misma. Estamos acabando con los recursos limitados que nos ofrece la naturaleza, somos conscientes y no tomamos medidas. ¿Por qué? Mientras tanto todo el poder mundial se concentra en unas pocas y sucias manos. Atención al dato: cada día se gastan en armas 4.000 millones de dólares. Es cuando menos pornográfico y nadie hace nada por cambiarlo. Nos han inculcado la cultura del miedo y nos hemos vuelto paranoicos. En vez de cambiar conductas e invertir en educar, nos armamos hasta los dientes para defendernos de todos nuestros posibles agresores. Además del poder militar, con USA a la cabeza, también existe un oligopolio del poder energético y del poder económico encabezado por los especuladores y las agencias de calificación. Por último está el llamado “cuarto poder”, los medios de comunicación, que están concentrados en manos de unos cuantos poderosos (recordemos el caso de Murdoch en Gran Bretaña). Hay un dato escalofriante por lo que muestra de deterioro de la pluralidad, y es que en EEUU un solo grupo mediático controla el 60% de los medios!!! Menos mal que este país es el paradigma de las libertades y la democracia. Mayor Zaragoza también aporta algunas soluciones (prácticamente todas ellas están incluidas en las reivindicaciones del movimiento 15-M) como son el favorecer el desarme a pág. 8


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nivel global, la regulación de las transacciones económicas, la eliminación de los paraísos fiscales, la apuestas por las energías renovables para regenerar el planeta, la desaparición de la economía sumergida, la creación de estructuras a nivel mundial que preserven los derechos humanos básicos para toda la población y por último, y para mí de las más importantes, pasar de súbditos a ciudadanos mediante la educación. El libro habla de la necesidad de tomar esas medidas, que citábamos en el párrafo anterior, de forma inmediata y llevar a cabo lo que sería una “evolución acelerada” para evitar que las personas, desesperadas por la situación, pretendan conseguir los logros anteriores mediante una verdadera revolución, con el peligro que habría de generar violencia. Para terminar y como frase para la reflexión aquí dejo una auténtica perla: “debemos reaccionar ante lo que hemos destruido, sobre todo en nosotros mismos…”

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Reaccionar para avanzar Baltasar Garzón

Juez mediático y consultor de la Corte Penal Internacional

Este juez, discutido y alabado hasta la saciedad, habla en su escrito de dos conceptos fundamentales para entender la crisis a todos los niveles a la que estamos asistiendo: la actitud de la sociedad civil frente a los atropellos de los poderosos y la figura del poder judicial y su independencia. Para Garzón nos ha tocado vivir tiempos de vergüenza por el abandono general de los principios que hacen crecer fuerte y honesta a una sociedad, de mediocridad porque los que nos gobiernan no tienen más que el interés inmediato de obtener el poder (luego no saben qué hacer con él y se convierten en cómplices de corruptos y codiciosos) y de renuncia porque todos, en mayor o menor medida, estamos consintiendo y propiciando esta situación sin desarrollar una exigencia firme a nuestros gobernantes. Desgraciadamente el conformismo ante lo “inevitable” se ha convertido en la regla a seguir. Nuestra sociedad es una devoradora insaciable de desgracias y horrores. Los muertos y las injusticias de hoy pasan al olvido por los de mañana y así sucesivamente, sin que ni un día ni otro digamos ¡basta ya! y reaccionemos para parar tanta ignominia. El magistrado señala la peligrosidad de adormecerse, porque esta actitud conduce al desinterés por lo público y por lo solidario. Especialmente reivindica la necesidad de que sea la juventud la que se implique en un compromiso de militancia frente a la corrupción y también se lamenta de convivir con una sociedad superficial, en la que a quienes se comprometen y pelean por mejorar y cambiar las cosas se los persigue y aniquila (en clara referencia a sí mismo. Recordemos que este discutido juez ha procesado a criminales de Chile y Argentina, al terrorismo de estado de los GAL, a ETA o al narcotráfico de Galicia, y en la actualidad está condenado por prevaricación, al autorizar unas escuchas ilegales en el caso Gürtel, así que le sobra autoridad para decir lo que dice y quejarse de lo que se queja).

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Como decíamos al principio además de hablar de la actitud de la sociedad civil, también argumenta sobre el papel del poder judicial en estos tiempos de crisis. Para Garzón los jueces deben asumir un papel protagonista en la lucha contra el terrorismo, la corrupción, la violencia de género, el racismo, la xenofobia o el narcotráfico, y no quedarse en meros mediadores de las normas jurídicas. De la misma manera se lamenta del papel que en ocasiones juegan los medios de comunicación en todas estas lacras, anteponiendo los intereses de la información sobre los derechos de los justiciables, sobre todo en causas penales. Por todo lo anterior Baltasar Garzón insiste en que es necesario reaccionar. Hacerlo para lograr los cambios sustanciales que contribuyan a crear una conciencia clara de lo que debe ser una sociedad honesta y generosa. Acaba con una frase lapidaria de verdad, con un fuerte contenido personal: “Las víctimas nos muestran el camino que debemos seguir si queremos recuperar nuestra dignidad, porque ellas nunca la perdieron” (recordemos que la defensa de las víctimas del franquismo le costó un procesamiento del que salió absuelto). Yo también acabaré este análisis entendiendo que el juez habla desde la decepción del sistema que le ha apartado de su profesión por ser demasiado incómodo, por escarbar en viejas heridas que todos sabemos que nunca se han cerrado. Tal vez este “magistrado estrella” ha pagado muy caro la osadía de enfrentarse con los poderosos, pero su ejemplo ha de valernos para reflexionar y sacar nuestras conclusiones. Observemos y saquemos a relucir nuestro “análisis crítico”.

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Una crisis de verdad y muchas mentiras como respuesta Juan Torres López

Economista, escritor y miembro del Consejo Científico de ATTAC.

El autor de este capítulo, se centra en identificar las mentiras que han ido justificando los diferentes episodios de esta crisis global que afecta tan directamente a nuestro país. Una de los episodios que todos recordamos, cuando empezaron a no ir las cosas bien en España, es el del gobierno negando una y otra vez la existencia de “la crisis”. Inestabilidad, desaceleración, problemas coyunturales, jerga en definitiva para confundir al ciudadano como estamos comprobando ahora. Es lo que se ha dado en llamar el neolenguaje, del que hablaremos posteriormente. Esa negación de lo evidente por parte de nuestros gobernantes no podía obedecer a otra razón que no fuera la de beneficiar a los poderosos frente a la sociedad en su conjunto. Muchos economistas les advirtieron en repetidas ocasiones pero miraron para otro lado. Ahora, de lleno en una vorágine de recortes económicos y sociales nos dicen que no les queda otro remedio que actuar así. Esas mentiras de las que habla Juan Torres no son achacables a nuestros dirigentes solamente, el propio G20 en el año 2000 proclamó que haría desaparecer los paraísos fiscales… hoy tienen más pujanza que nunca. Los políticos nos dijeron que, aunque no querían, había rescatar a los bancos para que cumplieran su función y dieran el crédito necesario para dinamizar la economía. Las entidades financieras se llevaron el dinero pero no soltaron un euro para las empresas que lo necesitaban. Muchas han cerrado por el solo hecho de no tener fondos para comprar materiales. Un ensayo consiste, en gran parte, en expresar el punto de vista personal ¿no?, pues según lo veo yo, y a tenor de todo lo que observo, los culpables son los bancos y su avaricia pág. 12


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insaciable por un lado y los políticos por otro, por permitir y alentar los negocios fraudulentos de los primeros. Las entidades bancarias han ganado cuando concedieron millones de hipotecas, cuando se quedaron con las viviendas de los desahuciados por la mitad de su valor, cuando por tener “activos tóxicos” recibieron dinero público, cuando, gracias a sus amigos de las Agencias de Calificación, cobran intereses de usura por la elevadísima “prima de riesgo” de los mismos países que han hundido (recordemos el 20% de interés que paga actualmente Grecia por sus créditos) y cuando al existir una desconfianza generalizada la gente no gasta y deja todo su dinero en plazos y depósitos. ¿Qué más se puede pedir? Ganan cuando las cosas van bien y ganan todavía más cuando la sociedad está a punto de la quiebra económica. Es un negocio redondo pero absolutamente inmoral y la sociedad no se lo reprocha ¿cómo puede ser? Lo peor es que no son solo los bancos los que nos mienten, también lo hacen los medios de comunicación, absolutamente manipulados y enfocados únicamente a vendernos cuanto más mejor y a orientar nuestros votos hacia las ideologías que les sustentan. Estamos rodeados de mentirosos llenos de codicia. Para acabar voy a repetir unas palabras con las que Juan Torres acaba su aportación, arengando a los lectores para que espabilen y sean conscientes de la necesidad de hacer algo: “Hay que impedir que miles de familias sigan perdiendo sus casas y sus patrimonios por la avaricia y los engaños de la banca y hay que poner fin a las políticas de recortes de derechos porque no es verdad que nos vayan a sacar del hoyo donde nos han metido los multimillonarios y los grandes capitales, sino que nos van a hundir más aún. Hay que salir a la calle a reclamar justicia y poner fin a tanta mentira. Aún está usted a tiempo. ¡No se deje engañar más y reaccione de una vez!”

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Las estafas cotidianas que conmocionan nuestras vidas. Privatización, corrupción, invisibilidad de cuidados y economía sumergida Ángels Martínez i Castells

Economista, profesora de Política económica y escritora.

La profesora Martínez dedica gran parte de su trabajo en este libro a hablar sobre las privatizaciones. Ya se barruntaba hace un año lo que iba a pasar (aunque llevamos años sufriéndolas), pero se ha quedado corta porque a día de hoy la intención del gobierno es privatizar poco a poco todos los servicios públicos que pueda. Con toda la razón habla de que, en la mayor parte de los casos, las privatizaciones de empresas públicas están más cerca de un robo con desfalco que de cualquier otra cosa. Una de las grandes mentiras que sufrimos en nuestro país es la negación de lo público. La economista catalana hace algunos comentarios sobre el tema pero creo que es de lo más grave que está ocurriendo actualmente. En este caso hablo con conocimiento de causa; mi condición de empleado público me permite saber cómo funcionan las cosas de una manera y de otra. Me vale cualquier ejemplo: carreteras, sanidad, energía, telecomunicaciones, etc. Un servicio público se está prestando con la calidad que permite lo que se ha invertido en él, y ahí está el problema. Cuando un trabajo lo hace la administración, los políticos lo llaman gasto, cuando lo hace una empresa privada inversión. Manipulan el lenguaje porque el trabajo es el mismo ¿o no? Pues no, porque el empleado público está formado, tiene experiencia y hace su trabajo con toda la calidad que los medios le permiten; no tiene que hacerlo más rápido y peor para aumentar los beneficios de nadie y además el coste es muy inferior porque no hay intermediarios improductivos. Eso sin hablar de las condiciones laborales de los trabajadores. Mientras que algunos disfrutamos de derechos básicos y no tenemos que atender a trapicheos ni presiones, otros tienen que hacer todo lo que les manden, aunque sea ilegal o inmoral, si no

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quieren perder su empleo inmediatamente. Esas son las ventajas de las privatizaciones: un servicio peor, más caro y con empleos más precarios. Por si fuera poco, lo que se privatiza es un “nido de negocio” para los amigos que algún día te recompensaran colocándote en el consejo de administración de alguna gran empresa (Aznar, Rato, Felipe González, Solbes, Salgado y Zapatero que ya estará buscando algo por ahí). Como alguna vez he oído, lo que se privatiza suelen ser “las joyas de la Corona”. Angels Martínez utiliza los ejemplos de multitud de países que han sucumbido a la falta de escrúpulos y a la piratería de sus propios gobernantes: Chile, Gran Bretaña, Portugal, Rusia, toda Europa y el mundo entero. En fin, tal vez sería más rápido (aunque bastante más difícil de encontrar) citar algún estado donde no hayan sucedido estas privatizaciones. Creo que la nula respuesta social ante estos robos hay que buscarla en dos circunstancias: la primera la falta de conciencia de que “lo público” es de todos, no de nadie como parece pensar mucha gente, y la segunda, más triste todavía, es que se ve al empleado público como algo que hay que extinguir, porque disfrutan de privilegios como un puesto de trabajo fijo (hasta hace poco al menos lo era), días de descanso, ayudas sociales (guarderías, estudios, enfermedad, etc.) y derechos laborales que todo el mundo vería justos para sí mismo. A los empresarios no tengo nada que decirles pero a los trabajadores que piensan de esta manera SÍ: ¿por qué no luchamos todos juntos para que esas condiciones laborales, que os parecen estupendas, las pueda disfrutar todo el mundo en vez de querer acabar con los que ya las tienen? Parece funcionar mejor el “si yo no tengo, tú tampoco”. La envidia por encima de la justicia y los poderosos frotándose las manos al ver luchar a sus esclavos entre sí. La ofensiva internacional de las privatizaciones llega al estado del bienestar. El sueño socialdemócrata ha muerto y el capitalismo arrogante toma por bandera la falta de equidad, la explotación y las desigualdades llevándonos a un futuro de decepción y sumisión. Cuando en el segundo tema de la asignatura estudiábamos a Marx estábamos viendo el presente. El capitalismo ha sido y sigue siendo una forma de expropiación que, con el paso del tiempo, ha refinado su creatividad para engañarnos a todos, controlando medios de comunicación, sindicatos y políticos. Termino con una frase que define muy bien la situación actual: “los gobiernos actuales socializan pérdidas y privatizan ganancias”. Y no nos movilizamos. ¡Reaccionemos de una vez!

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La sociedad desinformada Rosa María Artal

Periodista, escritora y coordinadora de este libro

Lo más interesante del artículo de Rosa María Artal es la parte donde se compromete con el ideario del libro, arremetiendo contra los periodistas serviles. Tengo la sensación de que es una profesional de raza, de aquellas para las que la misión informativa y el compromiso con la verdad está por encima de todo lo demás. Reconoce que el viejo lema de “informar, formar y entretener” ha pasado a mejor vida, y ahora está en vigor el “entretener para vender” y el “informar manipulando”. Los tiempos cambian y esta profesión no se ha escapado de los guiños del poder. Un punto interesante es la diferenciación que hace entre información y opinión. Antes se informaba, ahora se opina, por eso es imprescindible saber cuál es el juego y no caer en la manipulación. ¡Fácil de decir y muy difícil de conseguir! También habla del llamado periodismo “low cost”, patente sobre todo en las televisiones de tendencias ultraconservadoras, que consiste en sentar a la mesa a media docena de “expertos” para machacar a todos los que no piensan como ellos, haciéndolo además con desconsideración y soberbia. Personajes como García Serrano, Germann Tertsch, Carlos Sostres o Sánchez Dragó destilan sus más abyectas consideraciones por la módica cantidad de 150 euros por programa. Artal dedica un amplio espacio a desvelar algunos de los instrumentos de control que se han inventado los manipuladores. Tal vez el más importante sea el lenguaje, en el que se han cambiado las formas para engañar, a través de lo que se ha dado en llamar la “neolengua” cuya función es la de desactivar el pensamiento crítico y cuyos métodos se basan sobre todo en la simplificación del lenguaje (para disminuir el área de pensamiento y la reflexión), la eliminación de algunas palabras para hacer desaparecer así el concepto (por ejemplo la palabra libertad) y el mantenimiento de la vieja lengua solo para actos elementales.

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Además de todo lo anterior, hay algo que llama mucho la atención: la invasión de “eufemismos dulcificadores” para confundir y manipular. Ejemplos de esta práctica son términos como “flexibilidad en el empleo” (expulsión sin indemnización), “regulación de plantilla” o “expediente de regulación de empleo” (despido), “gasto social” (cuando lo realiza el estado para otorgarle un significado negativo), “inversiones” (cuando el gasto se hace a través del trabajo de una empresa privada), o los más escandalosos como “mercados” (especuladores) o “antisistema” (radicales y gente que el propio sistema ha echado fuera). Para terminar voy a citar unas pocas líneas con las que acaba el artículo de la coordinadora que sirven para ilustrar cual es el motivo fundamental de la edición de este libro: “Infórmate. Si es preciso, usa una brújula y bucea por la Red. Ve a las librerías y compra libros. Lee, si no lo has hecho, a los premios Nobel Krugman y Stiglitz, a Naomi Klein y Susan George y a todos los citados en este libro. Recomienda a otros si encuentras algo que te aporta conocimientos o inquietudes, descúbrenos hallazgos”.

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La generación estafada Ignacio Escolar

Periodista y bloguero

Este periodista burgalés analiza la situación actual haciendo un compendio de las 25 razones (casi nada…) que tiene nuestra sociedad, pero especialmente la juventud, para protestar. Esas demandas, más que justificadas, han de producirse porque es necesario alzar la voz, decir que no y reaccionar de una vez. Yo me pregunto: ¿cómo es posible que seamos uno de los 10 países más ricos del mundo y nuestra sociedad avance hacia el subdesarrollo? ¿No somos capaces de ver que los que nos gobiernan no reparten correctamente los bienes y los derechos? Lo vemos, porque no estamos ciegos, pero somos incapaces de decir ¡basta ya! Yo no encuentro respuesta por mucho que reflexione para explicar cómo seguimos dando el mando a quienes nos maltratan continuamente. En cuanto a esas 25 razones para reaccionar, algunas son las siguientes: - Nuestros salarios son de los más bajos de toda la Unión Europea (tampoco subieron en la época de prosperidad de hace unos años). Además somos el segundo país con mayor desigualdad salarial. Recordando a Durkheim podríamos aceptar la idea de que las distintas ocupaciones requieren distintas recompensas, y hasta creo que la mayoría lo vería razonable, pero el ejemplo de nuestro país es llevar esa teoría al extremo, agudizando, más aún, las diferencias entre las clases sociales existentes. - En España hay 9 millones de pobres (el término pobreza se fija en todos aquellos que están por debajo del 60% de la media de los ingresos del país). La tasa de pobreza infantil es la segunda peor de toda la Europa occidental detrás de Portugal, y frente a esto, los altos directivos españoles son los mejor pagados de toda la Unión Europea (sus sueldos han seguido subiendo a pesar de la crisis). Como veíamos en el bloque II del temario de la asignatura al

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hablar de las desigualdades sociales hay una parte de la sociedad condenada a la pobreza y la exclusión desde su nacimiento, son los hijos de esos 9 millones de pobres. - España es uno de los países de Europa con menor porcentaje de trabajadores afiliados a un sindicato y, en cambio, es el estado europeo con mayor número de empresas afiliadas a la patronal. La consecuencia es la pérdida de derechos y de poder adquisitivo constante, incluso en épocas de prosperidad. - Hay muchas grandes empresas españolas con beneficios extraordinarios pero resulta que pagan sus impuestos en otros lugares o no pagan (¿nos suena el dato de que el 82% de la empresas del IBEX35 utiliza paraísos fiscales?). Pero es que incluso dentro de nuestro territorio, y a través de un subterfugio legal llamado ETVE (Entidades de Tenencias de Valores Extranjeros) se localizan ese tipo de burlas a la Hacienda Pública. A esto hay que añadir que somos el tercer socio europeo con mayor cantidad de economía sumergida. Se calcula que puede llegar a 4 millones de personas las que están trabajando en estas condiciones. - Siguiendo con las “buenas noticias” tenemos que decir que tenemos el “dudoso honor” de ser el país de la Unión Europea que menos invierte en I+D (pan para hoy y hambre para mañana). -España es el país europeo con mayor tasa de paro, un 23%, el doble que la media de la Unión Europea, siendo parecido al que tienen países como Mozambique o Sudán. Pero además, los trabajos que existen son más precarios, siendo también el doble el número de contratos temporales que la media europea. Para redondear el despropósito un último y terrible dato: el 40,06% de nuestros jóvenes estaban en paro en enero de 2011. Si actualizamos la cifra a mayo de 2012 la evolución agota los calificativos, 48,61% de parados. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Para Escolar (palabras utilizadas en la UIMP durante la presentación del libro Reacciona) la pérdida de derechos, las privatizaciones y los recortes del estado del bienestar en general son consecuencia de las decisiones adoptadas por los poderes mundiales al término de la “guerra fría”. En aquel entonces Reagan y Thatcher empezaron a destrozar lo construido hasta entonces. La crisis ha acelerado este proceso y nos ha llevado a que la generación actual va a ser la primera desde la 2GM que viva peor que sus padres.

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Para acabar, el periodista, al igual que el resto de compañeros que aparecen en el libro, alienta a la sociedad a no aletargarse, a no decir “No va a valer para nada”. Nada cambia cuando nadie hace nada y estamos en el momento de hacer algo ya de una vez. Además tenemos los medios que las nuevas fórmulas tecnológicas nos aportan. Las redes sociales han de convertirse en el instrumento de generación de un movimiento de rechazo general a las políticas que se vienen haciendo los últimos años y la forma de vida impuesta por los oligarcas del poder.

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Hay que seguir renovando el panteón Carlos Martínez y Javier López Facal

Profesores de investigación del CSIC y escritores

Estos dos científicos aportan la opinión de la ciencia en todo este tema de la crisis. Ya hemos hablado en comentarios anteriores sobre la importancia de la educación en una sociedad para que prospere y sea más justa. Hay un dato revelador que marca las diferencias entre nuestro mercado de trabajo y el de Alemania. El 41% de nuestros trabajadores no alcanzaron en su día ni siquiera la formación secundaria, en el país germano la cifra se queda en el 20%, menos de la mitad. ¿Qué valor damos a la educación en nuestro país cuando solo aparece una universidad española entre las 200 mejores del mundo? Los recortes en I+D de los que hablábamos cuando nos tocó analizar el texto de Ignacio Escolar tienen sus consecuencias: un pueblo menos formado, más ignorante y más manejable. ¿Es eso lo que nuestros políticos quieren? Se recorta en sanidad y educación para financiar a los bancos… ¡Estamos destruyendo el futuro de nuestros hijos y no le damos importancia! Estos dos investigadores también hablan del tremendo paro que arrastramos y aportan un dato escalofriante respecto de las grandes corporaciones españolas: “las empresas del IBEX35 han reducido su contribución fiscal un 55% entre 2007 y 2009, a pesar de que esos mismos años crecieron de manera llamativa sus inversiones en paraísos fiscales y a pesar de que, ni por asomo, habían visto reducidos sus beneficios en semejante proporción”. En cuanto a las soluciones que aportan, citan la mejora del funcionamiento de la Agencia Tributaria y de los elementos de política fiscal, para disminuir la economía sumergida y el aumento de la recaudación fiscal, consiguiendo así financiar mejor las políticas públicas y dejar de recurrir a los intratables mercados para llegar a fin de mes.

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Sobre el tema de la ciencia y la crisis tengo que ser positivo. La esperanza de vida se ha multiplicado por 2 en los últimos 40 años, han desaparecido enfermedades que mataban a millones de personas, podemos comunicarnos en tiempo real con alguien en el otro lado del planeta…Ahora solo falta que los gobiernos entiendan que los avances científicos han de ir acompañados de sentido común y responsabilidad, cambiando nuestro modelo energético hacia fuentes renovables y limpias y modificando nuestras pautas de consumo para hacer de nuestro planeta una fuente de vida sostenible y duradera.

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El derecho a la cultura Javier Pérez de Albéniz

Periodista, reportero, crítico de TV y música, escritor y bloguero.

Javier Pérez comienza citando al filósofo y novelista francés Michel Henry con una frase demoledora: “No es de una crisis de la cultura de lo que en realidad se trata, sino más bien de su destrucción”. Después de esto no se si queda espacio para la esperanza…o tal vez sí. En su aportación nos habla de la actitud deseable frente a las agresiones del capital y los políticos y de la importancia del concepto dual cultura-educación en todo esto. La situación actual no invita al optimismo. Vivimos gobernados por los poderes económicos, disfrutamos con lo superficial y lo vacío: compramos por las marcas, vemos telebasura y hacemos turismo de carrito en centros comerciales. Nos encontramos inmersos en una sociedad que consume low-cost intelectual y moral. Como dice el periodista hemos construido una sociedad cuyo estado de bienestar es completamente precario. Algunos bromean ahora y lo llaman estado del medioestar. Se basa en un modelo construido a espaldas de la solidaridad, la verdad, la ética y por supuesto de la cultura con mayúsculas, la que define la Sociología como el conjunto de valores, creencias y actitudes de una sociedad. La cultura es lo más importante que tiene una sociedad, por eso debemos gestionarla los ciudadanos. No podemos dejar un arma tan poderosa, capaz de cambiar la sociedad a una clase política como la nuestra, ignorante, inepta y mentirosa que desprecia el pensamiento, la utopía y los valores. Si luego nosotros les ponemos las cosas fáciles y pensamos que hay que asumir su mediocridad no vamos a poder cambiar nada. Nuestros gobernantes nos quieren adormecidos porque saben que la cultura proporciona la revolución más eficaz. Por eso precisamente las políticas que están llevando a cabo en España van encaminadas a destruir la educación pública. pág. 23


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¿Qué tipo de sociedad somos que prefiere saber si la niña de Belén Esteban se ha comido la “cocreta” antes que ver un buen documental sobre el origen de la vida? ¿Por qué somos los líderes mundiales en consumo de telebasura? ¿Cuál es la razón de que no sancionen con toda la dureza disponible a las TV que emiten contenidos de sexo o violencia explícitos en horario infantil? Los culpables somos todos. Los medios que no tienen dignidad y programan lo que más vende, aunque sea inmoral o indecente, las empresas que no dudan en anunciarse en programas basura con tal de vender más, los gobiernos que no hacen nada por revertir la situación y por último, los propios ciudadanos que consumimos como tontos programas que no nos aportan absolutamente nada, vacíos de contenido y de dignidad. Según dice Javier Pérez, las nuevas tecnologías son las que pueden liberar al pueblo del yugo de la telebasura. Puede ser, pero según ese razonamiento pudiéramos pensar que en la televisión no se puede ver más que porquería, y no es así. La oferta de buena televisión es escasa pero existe. Para mí el problema está más en el primer concepto que abordábamos, la educación. Los que ven Sálvame, La Noria, GH o ese tipo de programas no van a dejar de hacerlo porque existan un millón de canales digitales estupendos, de calidad y con unos contenidos maravillosos. El problema está en nosotros y la solución también. El periodista habla también del precio de la cultura. Es un tema controvertido pero interesantísimo. Alguno recordará cuando no existía ni internet ni todas las facilidades actuales, la maravillosa sensación de comprar un vinilo o un CD, abrirlo para ver las carátulas y escucharlo con devoción. Ahora nos descargamos gratis toda la discografía de un artista en un click. Eso sí, es probable que ni siquiera lleguemos a oir ni uno solo de los temas. Lo que no nos cuesta nada no se valora nada. Pasa con el agua y pasa también muchas veces con la cultura. “Si pretendemos vivir en un mundo más justo el futuro pasa por resucitar la cultura, y esta se construye a través de la educación, y no olvidemos que luchar por la cultura es luchar por el conocimiento, por la dignidad y por la igualdad”.

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Algo se mueve Lourdes Lucía

Abogada, editora, activista en el campo de la ecología y de los derechos humanos y fundadora del movimiento ATTAC (justicia económica global).

Lourdes Lucía estaba condenada por el destino a ser la voz de los oprimidos desde su nacimiento en tierras saharauis. Como ella misma ha dicho en multitud de ocasiones, solo es la voz de la calle, de los indignados, de los que están sometidos a los juegos de los poderosos. Si hay un capítulo en el libro con fuertes lazos de conexión con los movimientos sociales es este, en el que se habla de que “otro mundo es posible”, sí, pero tendremos que luchar por él, nadie nos va a regalar nada. Ese “algo” que se mueve está compuesto por los que alzan la voz hastiados por tanta ignominia, pero hay algo muy claro: este mundo que nos ha tocado vivir no es el quieren la mayoría de hombres y mujeres de nuestro planeta, y si es así y somos tantos, tenemos que conseguir organizarnos para que todo esto cambie de una vez. Esta activista hace en su capítulo un análisis del origen de todos los problemas que sufrimos actualmente y no deja lugar a dudas. Al igual que Ignacio Escolar, señala que hay dos grandes culpables que iniciaron el camino de la indignidad: Reagan y Thatcher. Sus políticas se orientaron a servir al gran capital tomando iniciativas para acabar con los servicios públicos, privatizando todo lo que pudieron, desregulando los mercados financieros, promocionando la especulación y reduciendo los impuestos a las grandes fortunas y a las empresas. Esta liberalización de los flujos monetarios ha conseguido que haya muchas personas que se dediquen a “mover el dinero” , es decir, a especular, no generando riqueza porque en realidad no producen nada. Por si fuera poco el que en sus propios países los más ricos casi no pagaran impuestos, el “poder global” como lo llama Lucía, ha promovido la aparición de paraísos fiscales donde

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conviven en armoniosa indignidad los fondos procedentes del fraude fiscal y el dinero manchado de sangre y sufrimiento (drogas, especulación, tráfico de personas, armas, etc.). Este poder global está compuesto por los organismos económicos supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o la Organización Mundial de Comercio (OMC), unos cuantos bancos y algunos gobiernos. Los que pertenecen a ese poder nunca han leído a Max Weber, o al menos no les ha valido para mucho. Cuando el intelectual alemán hablaba de la sociología comprensiva hacía referencia a situarse imaginativamente en el lugar del otro. Ellos no lo han hecho nunca. Desde sus limusinas y sus casas de lujo ven la pobreza que construyen para los demás como si de una película del Neorrealismo italiano se tratara. En su texto Lucía también habla del individualismo. Esta posición frente a la vida es la que más desean los poderosos que ejerzan los ciudadanos. Que no se unan, que luchen solo por lo suyo, que compitan, que no formen grupo, que no se puedan defender. No es extraño que Thatcher impulsara las políticas de las que hablamos antes cuando en alguna ocasión llegó a decir: “¿Quién es la sociedad? Tal cosa no existe”. Eso es lo que ellos querrían, pero NO, la sociedad existe, y la solidaridad también, y funciona mejor cuando la defendemos todos juntos. Sin duda la “dama de hierro” se perdió la primera clase de sociología donde a uno le explican el concepto de sociedad (espacio geográfico, continuidad temporal y cultura común) y lo que al respecto dice la “física social”, como la llamaba Comte: el orden más perfecto es la sociedad industrial en la que esta prima sobre el individuo. Hemos vivido y estamos viviendo tiempos de cambio, la solidaridad ha dado paso al egoísmo, a la indiferencia y al desamparo de los más desfavorecidos. Estas actitudes deben cambiar para alejar a nuestra sociedad de una bancarrota moral hacía la que caminamos a toda velocidad. Y es aquí donde aparecen los movimientos populares, los indignados de Hessel y los que alzan su voz reclamando ¡Democracia real YA! Durante la presentación de este libro en la UIMP (Universidad Internacional Menéndez Pelayo) de Santander en el año 2011, esta activista de los derechos sociales utilizó tres eslóganes repetidos incesantemente en las manifestaciones del 15-M, y con ellos intentó explicar las claves del momento crítico que estamos viviendo:

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¡Que no me representan, que no! Esto lo pensamos muchos ciudadanos que no nos sentimos representados por quienes ejercen el poder en nuestro país. Y no porque no les hayamos votado, que habrá de todo, sino porque después de las votaciones, nuestros políticos se olvidan de las promesas y de los programas electorales. Los mercados y sus presiones son una excelente coartada que les hace creer que están eximidos de cualquier responsabilidad. Pero es que tienen razón… ¿cuándo se ha juzgado a un político por no cumplir sus promesas? Ni siquiera moralmente, porque hay numerosos casos de políticos corruptos que salen elegidos una y otra vez por sus conciudadanos. ¿Estamos locos? ¿Nos merecemos lo que nos están haciendo? Tal vez sí, por no reaccionar. Lo llaman democracia y no lo es. Antes hablábamos del “poder global”, ¿quién los ha elegido? Y si no los ha elegido la ciudadanía ¿porque gobiernan todos nuestros actos? Vivimos en una falsa democracia. ¿Para qué elegimos democráticamente a nuestros representantes si luego las decisiones las toman otros? Hemos de cambiar esta sociedad de mercado por una sociedad de individuos honestos y comprometidos con el bien común. ¡No somos mercancías en manos de banqueros y políticos! ¿O tal vez sí? Nuestros jóvenes pasan una buena parte de su vida formándose para acabar con sueldos de supervivencia, contratos basura y condiciones muy alejadas de la dignidad. ¿Qué esquema mental puede hacerse toda esta gente cuando ve para lo poco que ha valido tanto esfuerzo si enfrente tiene el ejemplo de los grandes directivos de los bancos, que por especular y sin crear riqueza alguna, presumen de sueldos millonarios, y lo que es peor, gozan de un inmerecido prestigio social? ¿Y qué opinión pueden tener de nuestras “grandes empresas” cuando el 80% de las que cotizan en el IBEX35 tienen negocios en paraísos fiscales? ¿Por qué nuestros políticos no luchan contra esto? Y otra cuestión, de los partidos liberales conservadores podría entendersu comprensión con todo lo anterior, pero, ¿cómo es posible que los de corte progresista no hayan hecho nunca nada por acabar con estos “infiernos” fiscales? A finales del siglo XIX Marx tenía una visión dicotómica de la sociedad cuando hablaba de dos clases enfrentadas, la burguesía y el proletariado. Muchos años después esa dualidad continúa y ahora enfrenta a los que gobiernan (todos los poderes) y los que somos gobernados. En los tiempos actuales los trabajadores son una mercancía más que nunca.

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Conclusiones

La figura literaria del ensayo ha de terminar con una serie de conclusiones que resuman los argumentos desarrollados y dejen clara la posición final del autor del mismo. Pues bien, ajustándonos a una de las acepciones del DRAE, reaccionar es “oponerse a algo que se cree inadmisible” y quiero creer que, casi todos los seres humanos, estamos de acuerdo en que no necesitamos ser poderosos y oprimir a nuestros hermanos para ser felices. Debemos cambiar el estado actual de las cosas y defender la dignidad de todas las personas luchando por lo que creemos justo. Hemos de reaccionar YA. Este libro está escrito hace más de un año y las causas, los culpables y las consecuencias siguen siendo los mismos. Nada ha cambiado. Ha sido un año de telediarios llenos de malas o de muy malas noticias, de pesimismo, de decepción y desde que el movimiento 15-M se hizo menos visible vivimos aletargados, condenados a nuestra suerte. Tan solo una pequeña luz se encendió con la participación de la huelga general de abril de este año, pero no sirvió para nada porque el actual gobierno sigue empecinado en continuar con el mismo camino de recortes de los derechos sociales y de las libertades adquiridas con sufrimiento y esfuerzo hace muchos años. Mi voluntad al realizar este trabajo fue la de sintetizar al máximo, pero no ha sido fácil porque, seguramente, esa fue también la premisa que la coordinadora de esta publicación, Rosa María Artal, planteó a cada colaborador, de forma que todos han comprimido sus argumentos dejando poco espacio a lo superfluo. En cada párrafo surgía un concepto interesante que no me he resistido a obviar. En la propuesta del trabajo se planteaba la necesidad de que el tema elegido se enlazara también con el papel que jugaran los medios de comunicación. En este caso no pueden ser más importantes y necesarios, siempre que sean honestos e independientes claro, y eso, en la actualidad, y bajo mi punto de vista, no sucede. Estamos manipulados por medios al servicio de partidos políticos y corporaciones poderosas. Los unos manipulan, los otros más. También en este sector hay una crisis, y muy grande. ¿Dónde se han quedado aquellos periódicos reivindicativos que nos ayudaron a salir de la dictadura y colaboraron en conseguir derechos sociales? Sinceramente creo que los nuevos periodistas digitales tienen una oportunidad de oro para esquivar ese secuestro de la independencia y ser honestos, cumpliendo de verdad su

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compromiso con la deontología profesional y con el conjunto de la sociedad que los necesita a su lado ahora más que nunca. La pobreza va por barrios. Este dicho popular se hace patente ahora más que nunca. Frente a los 9 millones de pobres españoles, nuestros altos directivos se jubilan con indemnizaciones pornográficas. Por poner un ejemplo, el nuevo presidente de la intervenida Bankia, Goirigolzarri dejó su puesto en el BBVA y al marchar se llevó una compensación de 58 millones de euros, el equivalente al salario de 90.000 trabajadores. ¿Es que nos hemos vuelto locos? ¿Cómo puede consentir esto el gobierno y hablarnos luego de que la banca necesita ayuda financiera? En esta publicación se compendian las opiniones de unas cuantas mentes preclaras. Algunos intelectuales se han atrevido a pensar fuera del sistema y a contárselo a la sociedad. Pareciera plantearse como un complemento de la obra ¡Indignaos! de Stéphane Hessel y contiene toda la información esencial para comprender porque surgen los movimientos populares como el 15-M. Técnicamente, el libro adolece de repetir en múltiples ocasiones los mismos argumentos, pero es normal pensando en que son once las personas diferentes que hablan de la crisis, y aunque cada uno le dé un enfoque distinto, la cuestión tiene tantas relaciones que es inevitable esa reiteración. Esos temas son la “piedra roseta” para llegar a conocer en profundidad los porqués y los quiénes han desencadenado la situación actual; hablamos de la corrupción e ineptitud de los políticos, de la manipulación de los medios, de la avaricia sin límite del capitalismo y del adormecimiento de la sociedad que no encuentra los recursos para enfrentarse a estos dislates. ¿Quién queremos que decida el futuro de nuestras vidas? Si la respuesta es nosotros mismos debemos ser consecuentes y actuar, escuchar, valorar, ejercitar el pensamiento crítico, tomar decisiones y rebelarnos, rebelarnos para lograr un mundo mejor y más justo porque es posible. ¡Está en nuestras manos! Ya no basta con indignarse, hay que tomar la iniciativa y REACCIONAR.

Burgos mayo de 2012

Fco. Javier Saiz Barrio pág. 29


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Ensayo sociológico sobre la crisis en España