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Adiós a los años dorados de Codelco

Se nos ha informado que bajo los actuales costos de Codelco, y a precios como el promedio de 178 US$ ¢/lb. observado este mes, los márgenes de utilidad de la empresa se verán muy comprometidos. Las cifras son alarmantes, pero no hacen plena justicia a la situación que experimenta la minera estatal, pues en ellas se desconoce el eventual efecto de alivio en los costos de la empresa que la baja en el precio del cobre puede propiciar. En la reciente polémica relativa al alza de costos de Codelco, uno de los argumentos de defensa esgrimidos por José Pablo Arellano y Juan Villarzú fue que con precios tan elevados como los de los últimos años, operaciones de muy alto costo que ordinariamente no se hubieran emprendido, se justificaban de forma plena en tanto su costo marginal fuera más bajo que su ingreso marginal. Es de esperar que ahora el Director Ejecutivo de Codelco dé razón de sus dichos recortando esos costos en lo necesario. Asimismo, puede preverse un descenso en los precios de los insumos y servicios especializados requeridos por la minería, pues su alza obedece, en gran parte, a la presión ejercida por la bonanza de los commodities. La apreciación del dólar, por su parte, debiera contribuir al alivio de algunos costos cambiarios, aunque el costo de financiamiento de los proyectos subirá. Considerando lo anterior, un análisis de la situación de Codelco basado en supuestos que en la práctica pudieran no darse, resulta algo ocioso. La baja del precio del cobre marca el fin de una época dorada para la minería cuprífera. Los precios de los últimos años alcanzaron niveles históricos que, difícilmente, se repetirán. Sólo entre 2004 y 2007 (sin contar los inéditos precios observados hasta septiembre de este año), el alza real de los precios de cotización del cobre refinado fue de 123%. En tal contexto, resultan francamente imperdonables las mermas de producción de la empresa que


obligaron a efectuar un escandaloso ajuste para 2008 desde 2,2 millones de toneladas métricas de cobre fino proyectadas en 2005 a unas magras 1,6 millones de toneladas proyectadas hoy. Un error de proyección de ese calibre no sólo implica una inaudita incapacidad de planificación y gestión, sino también el desperdicio de una oportunidad sin precedentes en la historia de Codelco. Pero ¿en qué modo puede resultar constructivo lamentarse sobre las oportunidades desechadas? Esa actitud nos enseña a ser cautelosos, a mirar con cierta resignación y a no esperar demasiado de la gestión de nuestro Estado. No sea que por abrigar falsas esperanzas (como las del Gobierno en la actual discusión de la Ley de Presupuesto que insiste en un ilusorio precio del cobre para 2009 de 290 US$ ¢/lb.) demos con peores escenarios que los que nos tocan en fortuna, y que, así como en los años dorados Codelco no pudo brillar en todo su esplendor, en los tiempos de crisis que se avecinan, la situación sea tanto más oscura para la minera estatal.

Gonzalo Carreño P. Investigador Área Legislativa Fundación Jaime Guzmán E.


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