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EL TOQUE MÁS FESTIVO DE LA GALA

La bodega y los cócteles ponen la guinda a la velada gastronómica b Coca-Cola dispuso una barra de combinados de corte

clásico, pero renovados y con una cuidada preparación

b Los asistentes pudieron degustar una copa de Martini

Royale, así como ron Bacardí y ginebra Bombay Sapphire MARTA JORDI

MARTA JORDI

Eduard Palomares II MONOGRÁFICOS

U

na gala como la del Català de l’Any transcurre siempre por un camino de formalidad institucional, que comienza a romperse levemente cuando empiezan a servirse los platos de la cena preparados por los mejores chefs de Catalunya. Pero es cuando comienzan a prepararse los cócteles y los combinados que el ambiente se transforma y adquiere un mayor grado de relajación, ofreciendo a la velada el toque festivo que se merece. Sin olvidar que, igual que sucede en el apartado culinario, la coctelería responde a altos estándares de calidad y creatividad. Esta vez, sin embargo, no hubo que esperar al final de la cena para degustar algunas creaciones. Justo cuando salieron los primeros platos hizo aparición en escena la gran novedad de esta edición: el cóctel Català de l’Any. Ideado por Fizz Bartenders y el grupo CocaCola especialmente para la ocasión, se trata de una mezcla de vodka, agua de coco, lima, albahaca, citronela y un golpe de ginger ale Nordic Mist. “Tiene un sabor muy refrescante y a la vez seco, con mucha presencia de los cítricos, lo que hace que sea idóneo para servir al empezar la cena, casi como un aperitivo”, explica su creador, Héctor Henche. En vez de prepararlo al momento, se decidió servirlo envasado en unas pequeñas botellas de cristal, para que los camareros pudieran repartirlo entre los invitados y que nadie se quedara sin él. MARTINI ROYALE. También había otra buena opción para el aperitivo o más bien para lo que se podría definir como una fusión entre cóctel y vermut. Era el Martini Royale, un combinado con marcadas reminiscencias a vino (existe la versión blanca y rosada, listas para servir) y que transporta inmediatamente a la dolce vita italiana. Servido en copa balón y con abundante hielo, además de un poco de naranja o lima y una hoja de menta, destaca su delicado aroma afrutado, su mezcla de especies y su toque burbujeante. Una vez terminados los postres, los bartenders comenzaron a darle ritmo a la noche. Por un lado, sobresalía la barra instalada por el grupo Coca-Cola (con la colaboración de Bacardí), en el que se mostraban las líneas maestras del nuevo proyecto que han puesto en marcha, basado en una evolución de los combinados clásicos o long drinks, poniendo atención a la preparación, la mezcla y el servicio para responder a los gustos actuales. “El boom que ha experimentado el gintónic en los últimos años ha hecho que el consumidor sea mucho más exigente”, detalla Sergio Estévez, brand ambassador de

bGRAMONA

Dos cavas emblemáticos Gramona agasajó a los asistentes con dos de sus cavas mas emblemáticos. Por un lado, el Gramona Imperial Brut Gran Reserva 2007, el buque insignia de la bodega por su capacidad de satisfacer todos los paladares. Con 48 meses de crianza y un sabor inconfundible, puede servirse en las comidas de principio a fin. La firma del Penedès también ofreció su Gramona III Lustros Brut Nature Gran Reserva 2006, uno de los más emblemáticos del mercado tanto por su carácter y espíritu artesanal como por ser fruto de una de las crianzas más largas, con 72 meses. MARTA JORDI

Buenas mezclas. Arriba, la barra de combinados de Coca-Cola y Bacardí. Abajo, el cóctel Català de l’Any y copas de Martini Royale.

LA NOVEDAD

bFizz Bartenders

creó para la ocasión una receta especial, bautizada como Cóctel Català de l’Any

Coca-Cola. En este sentido, no se trata de hacer mezclas muy complicadas, sino aportar un elemento novedoso al combinado clásico y, sobre todo, prepararlo adecuadamente. Y esto significa desterrar de una vez por todas el vaso de tubo a favor de la copa balón. “Así puedes respetar la mezcla correcta, que es una cuarta parte de destilado y tres cuartas partes del mixer, además de colocar suficiente hielo y evitar que la bebida se vaya calentando. Sin olvidar un toque de aromatización, pero sin pasarse”, remarca Estévez. Bajo estas premisas, sirvieron combinados como un ron Bacardí con Coca-Cola, con una cucharada de jarabe de canela y un twist de lima. Otra opción era acompañar el cubalibre con un golpe de bitter y un twist de naranja. O bien optar por un gintónic clásico, con ginebra Bombay Sapphire y tónica Seagram’s.

También se sirvieron combinados sin alcohol, como “el primer cubalibre sin ron”, en el que mezclan jarabe de ron sin alcohol, Coca-Cola, unas gotas de Bitter y lima. O lo que definieron como una “Coca-Cola preparada”, con jarabe de canela, bitter y un twist de lima. CREATIVIDAD. El otro extremo de la barra, situada en el exterior del vestíbulo del Teatre Nacional de Catalunya, correspondía a Fizz Bartenders, que volvieron a mostrar sus habilidades dentro de lo que se conoce como coctelería vanguardista. Sirvan como ejemplo preparaciones como un gin smash aderezado con fresones del Maresme, albahaca y mandarina y limones de Valencia o un espectacular cóctel con ron, té, pomelo coreano, miel y ginger ale, completado con un ahumado de madera dentro de una campana de cristal. Un lujo, como toda la velada.M

bESTRELLA DAMM

La Inedit, en pequeño formato Estrella Damm Inedit aprovechó para presentar una de sus últimas novedades: la botella de 33 centilitros, ideada para poderla disfrutar de forma individual, especialmente durante las comidas o cenas con un alto componente gastronómico. La cerveza que contiene, eso sí, es exactamente la misma que la del envase habitual. Es decir, un copaje único creado por el equipo de Ferran Adrià y los maestros cerveceros de Damm, que muestra una alta intensidad y complejidad aromática, así como una textura cremosa y fresca, de carbónico delicado. Tiene la capacidad para armonizar con un gran abanico de sabores.


Prólogo y epílogo al premio Català de l´Any