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SINDICATOS pasado, presente y futuro

“No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad”. Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.


Indice

Página

Introducción

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Definición de sindicalismo

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Crear un sindicato

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Función de un sindicato

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Partes de un sindicato

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Historia del sindicalismo

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Tipos de sindicalismo

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Modelos sindicales actuales

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53

Negociación colectiva

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61

España

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63

Tipos de convenio

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65

Crisis del sindicalismo

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67

Respuesta sindical a la globalización

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71

El viejo modelo sindical

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El nuevo modelo sindical

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76

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81 81 82 82 83 83 84 84 85 86

……………

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FITC Sindicalismo y FITC Postulados sindicales y FITC El trabajador y FITC La empresa y FITC La carrera profesional y FITC Los horarios y FITC La negociación colectiva y FITC El convenio de empresa y FITC Sindicalismo de clase: quiénes son Sindicalismo profesional: quiénes somos Bibliografía

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Introducción Según van pasando los años, la evolución de los entornos socioeconómicos hace que se vayan produciendo necesariamente sinergias 1 que rediseñan constantemente el entorno laboral. Con la globalización 2 , la adaptación a cada ciclo económico ha de completarse más rápidamente que en épocas pasadas, ya que sus efectos se producen en cadena a velocidad de vértigo: cambia en cortos espacios de tiempo la actitud de los mercados, el rendimiento de las economías, la normativa que los regula y la actuación de los gobiernos, afectando a las empresas y a sus trabajadores por las medidas que directa o indirectamente se han de tomar para hacer frente a tiempos de bonanza o de crisis. Como es lógico, las organizaciones sindicales también se ven afectadas por dichos cambios, que repercuten en sus planteamientos, estrategias y en sus afiliados. Y las reglas de juego ya no son marcadas por la ideología de un gobierno, ni de un partido, ni tan siquiera de un sindicato, sino por la actividad económica de una comunidad, de un grupo de población a mayor o menor escala, donde priman unas cualidades básicas: la cultura, la información y la responsabilidad. En tiempos de crisis 3 (institucional, económica, social, política, de valores…) las posturas se radicalizan con el fin de abanderar cualquier síntoma de indignación y blandir al viento las pancartas de un orquestado estallido social, enmascarado en la trinchera del conflicto laboral. Desafortunadamente, estamos viendo que ese sindicalismo viene repitiendo un modelo ajeno al entorno laboral y muy ligado a la política (según la ideología de cada sindicato). Si pretendemos hablar de un sindicalismo moderno, tenemos que formularnos cambios en los planteamientos fundamentales, en las ideologías, en las estrategias, en las financiaciones, en el alcance, en el público objetivo, en sus funciones, en las reglas de juego; en definitiva, en todo. 1

Sinergia: Acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales 2 Globalización: Tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales 3 Crisis: Situación dificultosa o complicada. Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición. 5


Para una mayor comprensión y síntesis, nos atrevemos a definir el concepto de Sindicalismo Analítico como el conjunto de expresiones, ideologías, teorías y modelos puestos en práctica, desde su aparición hasta nuestros días, comparando las diversas situaciones en el marco global actual de los países desarrollados de nuestro entorno y examinando cualitativa y cuantitativamente sus componentes en la realidad actual y también su reflejo en nuestro entorno más cercano. Hay que avanzar con paso firme en un presente incierto, lleno de altibajos, en la búsqueda de un futuro viable, sin miedo a romper con los arquetipos obsoletos y olvidando los fantasmas del pasado. Se busca la eficiencia. Si la colectividad tiene una cultura básica social, económica y política, lo que demanda es estar bien informada (no adoctrinada 4 ) de noticias que se van difundiendo en distintos medios con rigor. Y en el libre ejercicio de su autoridad moral 5 (la coherencia entre el hacer y el ser) podrá actuar de forma responsable al conocer el abanico de consecuencias que puede conllevar su decisión y valorar si las cosas se hacen de una forma o de otra. Las sociedades modernas, donde existe esa cultura básica social, económica y política, no se rigen por doctrinas alienantes 6 que determinan comportamientos rígidos. Al contrario, ante su capacidad de asimilación, analizando datos y contrastando informaciones, ejercen actuaciones libres, independientes, reflexionadas, coherentes, independientes. Se califican gestiones y se eligen gestores: empresariales, políticos, particulares y globales. Los comportamientos, dentro de unas normas generales de convivencia de obligado cumplimento, deben ser flexibles.

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Adoctrinar: Instruir a alguien en el conocimiento o enseñanzas de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o creencias. 5 Moral: Ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia. 6 Alienar: Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que debía esperarse de su condición.

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DEFINICIÓN DE SINDICALISMO Etimológicamente El origen de las palabras sindicalismo y sindicato procede del latín syndƱcus, y esta del griego sindike (ı‫ܡ‬ȞįȚțȠȢ): Sin (ı‫ܡ‬Ȟ) significa con y de Dike (į‫ܝ‬țȘ), que significa justicia. En términos generales, era la “persona que de alguna forma administraba justicia o velaba por los intereses de alguien”. En Atenas en particular se llamó síndicos a una comisión de cinco oradores públicos encargados de defender las leyes antiguas contra las innovaciones. Semánticamente El significado de síndico que da la R.A.E. 7 , tiene la siguiente acepción: “Hombre elegido por una comunidad o corporación para cuidar de sus intereses”. Se define el sindicalismo como: “Organización obrera por medio del sindicato, asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros”. Históricamente Aunque existen antecedentes prerrománicos y románicos, es a partir de la Edad Media cuando comienza realmente la historia de los primeros grupos profesionales, los gremios y los colegios profesionales, que estuvieron marcadas por un profundo sentimiento religioso, pero, pronto, el objetivo principal pasó a ser la defensa de los intereses colectivos profesionales. Con la Revolución Industrial de 1775, empiezan a emerger las asociaciones de obreros (los trabajadores de las fábricas textiles). Aparecen el cooperativismo y el sindicalismo. Con la Revolución Francesa de 1789, se proclaman los derechos del hombre bajo el prisma de libertad, igualdad y fraternidad. Emergen movimientos ideológicos y filosóficos que derivaron en movimientos políticos: el anarquismo, el socialismo francés, el idealismo alemán, la economía política inglesa, el comunismo, etc. Con la Revolución Rusa de 1917, el descontento favoreció el crecimiento de la conciencia revolucionaria; se establece la creación espontánea de consejos de obreros.

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R.A.E.: Real Academia de la Lengua 7


Políticamente E. J. Arnoletto en su libro Glosario de conceptos políticos usuales dice: “El sindicalismo es la doctrina que defiende el control obrero de la industria por medio de los sindicatos”. Apareció en Francia a principios del siglo XIX y desde allí se extendió a otros países. Es el llamado sindicalismo combativo (ya sea socialista, marxista o anarquista). El concepto moderno de sindicato nació entre los patronos: para evitar hacerse la competencia en los precios, se sindicaron formando una asociación que gestionaba la colocación en el mercado de sus productos, de manera que todos cobraran al mismo precio. Lo más parecido a esos sindicatos son las cooperativas 8 agrícolas. Decidieron, pues, agruparse en sindicatos que vendían mano de obra en vez de trigo o carbón. Consiguieron mejorar muchísimo el precio del trabajo, es decir los salarios. El gran enemigo del sindicato no era el patrón, sino el trabajador no sindicado o los otros sindicatos del mismo sector. Hoy, el concepto que tenemos de sindicato es otro, vinculado al sector laboral: organización permanente de trabajadores asalariados para la representación y defensa de sus intereses generales frente al empresario y sus organizaciones y frente a cualesquiera otros sujetos de carácter privado o público. Coexisten tres modelos divergentes de sindicalismo: • Con apoyo institucional: proteccionista (Europa continental). • Sin apoyo institucional: sin proteccionismo (Japón y Estados Unidos). • Modelo mixto: evolucionado con financiación mixta (Reino Unido). Pueden ser horizontales (un sindicato por cada oficio) o verticales (un sindicato en cada empresa, por encima de cada oficio). Apolíticamente Además, coexiste otro tipo de sindicalismo, el apolítico, independiente de partidos políticos y que se asienta únicamente en el sector laboral que le ocupa. Busca cubrir necesidades laborales que no abarca el colegio profesional, como veremos a continuación. Es el llamado sindicalismo profesional o de empresa.

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Cooperativa: Agrupación de socios para obtener mejores condiciones de precio y calidad (cooperativas de consumo), o bien, a producir y canalizar esta producción hacia el mercado, evitando intermediarios, para maximizar las rentas de los cooperativistas. 8


CREAR UN SINDICATO Un sindicato se crea genéricamente como un acto de liberación de los trabajadores respecto a la servidumbre que tiene hacia la empresa para poder participar en un proceso que busca la igualdad social. Esa necesidad de igualdad que se busca adquirió un marcado sentido político para corregir las deficiencias de los sistemas económico y social totalmente dispares que convivían en tiempos pasados. Según se van produciendo los diversos cambios políticos desde el siglo XVIII al XX, se produce un desarrollo histórico del sindicalismo que conduce a su institucionalización jurídica, ya que será la ley quien determine la función del sindicato. Con posterioridad, una vez legislada esa necesidad de igualdad social y evolucionada la economía de los países desarrollados, los sindicatos adquieren más fuertemente su función original: mejora de salarios y condiciones laborales en el medio empresarial, mediante la acción concertada de los trabajadores. Cuando las sociedades se van equilibrando, los sindicatos adquieren más carácter laboral que social (aunque persiste muchas veces un marcado tinte político). Ya, inmersos en el siglo XXI con un sistema económico-cultural más moderno y donde (teóricamente) ya no existen esas desigualdades sociales, un sindicato se crea como asociación de trabajadores para defender sus necesidades dentro de la empresa. Intentando darle un sentido más cercano a la realidad y de carácter genérico, podríamos definir el concepto de sindicalismo como la representación de los trabajadores de una empresa, tanto a nivel colectivo como a nivel individual, para la promoción de sus intereses económicos y laborales. Sindicato Organización que no tiene carácter público y que tiene como objetivo regular las relaciones laborales entre empleado y empleador. Es de carácter libre, no siendo requisito obligatorio pertenecer a ella para ejercer una profesión. Vela por la defensa laboral y no genera ninguna responsabilidad a las personas que pertenecen a ella. Todo afiliado no es responsable ante la sociedad de sus actos.

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FUNCION DE UN SINDICATO Desde el siglo XVIII hasta el siglo XX, y siguiendo la referencia del profesor Ojeda Avilés, son tres las teorías que explican la función o labor de un sindicato en las relaciones de producción: 1. Ser una organización solidaria: Tiene como objetivo unificar a los trabajadores en torno a la conciencia de clase. 2. Ser el gerente del descontento laboral: organizar la impotencia del trabajador individual para poder mejorar su suerte, a través de la politización revolucionaria de su descontento. 3. Ser una organización de contrapoder: influir con su acción sindical en salarios e inflación, especialmente en períodos de crisis económica, para evitar pérdidas excesivas de poder adquisitivo. Hacer contrapeso. En la actualidad, las funciones de un sindicato moderno son dos: 1. Representar y proteger a sus afiliados laboralmente: desarrollando actividades que reportan ingresos (contemplado en sus estatutos), que no estén prohibidas por ley, y que el producto de dichas actividades sea destinado a fines sindicales o incremento de su patrimonio. 2. Prestar ayuda y promover cooperación mutua entre sus afiliados, estimulando su convivencia (convenios y servicios con terceros). La función principal de un sindicato (como asociación) es representar (individualmente uno a uno formando un todo) a sus afiliados, aglutinando sus necesidades (colectivas), con relación a defender y promocionar sus intereses respecto a condiciones de trabajo y empleo (salarios, jornada laboral, puesto de trabajo, etc.) para desarrollar una negociación con la empresa (de la que son asalariados). Es la llamada negociación colectiva laboral. Volvemos a insistir que todavía es patente la fuerte dependencia ideológica del sindicalismo respecto a los partidos políticos a los que son afines, siendo su correa de transmisión para alcanzar fines totalmente ajenos a cuestiones laborales (como manifestaciones, críticas, presiones en medios de comunicación, etc.). Es el sindicalismo (tradicional) llamado de (lucha) de clase. No obstante, existen también otros movimientos sindicales ajenos a la política que buscan exclusivamente ejercer sus funciones en el ámbito laboral. Es el llamado sindicalismo profesional o sindicalismo de empresa.

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PARTES DE UN SINDICATO Los trabajadores Son los trabajadores, reunidos en asamblea convocada a tal efecto, los que aprueban unos estatutos y proceden a la elección de los dirigentes de la organización mediante voto secreto y personal, siempre registrado en acta.

Los afiliados Son los trabajadores que, mediante el pago de una cuota mensual, libremente adquieren un compromiso de apoyo directo y de respaldo a las actuaciones de la organización, dándole financiación económica y respaldo en sus actuaciones para que el sindicato pueda ejercer en su nombre su actividad en la defensa de sus intereses y del resto de los trabajadores.

Los delegados Son afiliados (normalmente aunque puede haber independientes no afiliados) electos en candidatura oficial en elecciones sindicales que, compaginando sus tareas laborales con las sindicales, desempeñan sus obligaciones contraídas con sus afiliados y simpatizantes que les han elegido.

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Son los representantes internos en los comités de empresa, en las secciones sindicales y en las federaciones. Son elegidos por y entre los trabajadores de la empresa o centro de trabajo afiliados a un sindicato y que pertenecen a una sección sindical del mismo. En algunos casos, dichos delegados están liberados 9 de sus obligaciones laborales con la finalidad de poder ejercer a tiempo completo una mayor actuación sindical con mayor eficacia y mejores resultados.

Los dirigentes Son trabajadores elegidos en asamblea, ya sea por su carisma 10 o por sus conocimientos y habilidades. Son los encargados de representar al sindicato y, por ende, a todos los afiliados que les han elegido para que sean los portavoces de su organización. Su estructura depende del ámbito que ocupa el propio sindicato, según recogen sus estatutos, por lo que sus actuaciones y funciones dependen directamente de dicho ámbito (a nivel únicamente de una empresa, a un nivel sectorial o a varios niveles sectoriales).

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Liberado: Trabajador que, dentro de una empresa, trabaja en exclusiva para un organismo político, sindical o administrativo. 10 Carisma: Especial capacidad de algunas personas para atraer o fascinar.

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HISTORIA DEL SINDICALISMO Los Colegios y Soddalitia Romanos (500 A.C.) En la antigua Roma el sistema corporativo se desarrolla y subdivide en tres fases importantes. En la Roma Regia, en tiempos de Servio Tulio, ya estaban los colegios o cuerpos de artesanos sólidamente establecidos; estaban divididos en seis clases y ciento noventa y tres centurias. La organización profesional coincidía con la militar, cada profesión era una centuria, y como era costumbre romana, éstas se dividían en dos categorías: la de jóvenes y la de ancianos. La época republicana se caracteriza por la continuación de los Collegia Opificum (colegios de artesanos), también al lado de éstos se habían formado unos cuerpos de politiqueros llamados Soddalitia, los cuales "...imponían su voluntad en las votaciones y se convirtieron pronto en centros de corrupción". Existían los Collegium como corporación y magistratura estatal o municipal compuesta de tres o más miembros: a veces también un grupo de personas dedicadas al culto. Igualmente las Soddalitia o Sodalitas eran reuniones de personas que celebran cenas o banquetes, o asociaciones con fines religiosos. Las Soddalitias fueron abolidas por decreto del Senado en el año 64 A.C. sin embargo, en el año 58 A.C. fueron establecidos y multiplicados los colegios por el tribuno Clodio en la Lex de Collegiis restituendis novisque instituendis. Fueron estos colegios las armas utilizadas por Clodio en su lucha contra Cicerón, Catón y Pompeyo. Con la LEX JULIA, César en su actividad de legislador y estadista suprime muchos colegios, y los dificulta con requisitos para su creación y reglamentaciones para sus actividades. Los Colegios de artesanos parecen ser que no sufrieron por esta circunstancia. Después de César, Augusto quien se apoya en la LEX JULIA, arremete contra el renacimiento de estos colegios, y asume una posición más dura al respecto. La importancia esencial de esta ley en la época imperial, es que va a ser el fundamento del Derecho Romano de asociación para los primeros tres siglos del imperio. En cuanto al nacimiento de los colegios romanos, tenían un origen estatal y eran verdaderos órganos del Estado, mientras que por el contrario, fue la iniciativa privada la que espontáneamente los originó. Al respecto, Gaetano Napolitano después de examinar estas teorías, llega a la conclusión de que estos colegios surgieron como instituciones de carácter libre, por iniciativa privada y que por consiguiente, se dan en ellos, habida cuenta del estado primitivo de la economía, los caracteres fundamentales económicos y de las corporaciones y no los de los órganos públicos estatales. 13


Las Gildas y las Hansas Germánicas e Inglesas (300 D.C.) Después del Imperio Romano, aparecen las gildas germánicas y anglosajonas, que penetraron entre los pueblos bárbaros protegidas por ideas cristianas de caridad y fraternidad, en consonancia con el apostolado de la Iglesia. Las gildas se remontaban a una de las más antiguas costumbres germánicas, las del Convite. La voz gilda sería un derivado de la palabra teutona gelten, valer, (en gótico gildan) siguiendo la misma referencia señala después que para otros autores el origen del término es más bien de naturaleza anglosajona de la expresión gylta. En las galias, las gildas fueron prohibidas, permitiéndose tan solo aquellas asociaciones de socorro mutuo en caso de naufragio o incendio, mientras, en Inglaterra, a pesar de la restricción y permitirse las artesanas y mercantiles únicamente gozaron de gran poder económico y político. En las gildas de artesanos y de comerciantes los jefes estaban asistidos por un Consejo que vigilaba los negocios y la calidad de los productos, administraba el fondo común, ejercitaba la justicia en las cuestiones es que concernían al oficio; la entrada en la gilda no era obligatoria, y estaba subordinada al cumplimiento de alguna condición: ser ciudadano de la ciudad, tener buena conducta, pagar un derecho de entrada, obligarse con un contrato escrito a un aprendizaje de siete años. Entre los fines de las gildas estaba socorrer a los enfermos, honrar la memoria de los difuntos, educar a los hijos y dotarlos si llegaba el caso.

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Las Cofradías, Fraternidades o Hermandades (1000-1310) Miembros de grupos artesanos, comerciantes y de otras profesiones manuales se agruparon o hermanaron para proteger sus intereses laborales, ante la ausencia de derecho individual y la imposibilidad de realizar un trabajo aislado. Se asociaron libremente para ejercer su trabajo con cierta garantía de cobro de sus respectivos productos, así como evitar el intrusismo profesional. Asumieron un carácter religioso, propio de la época, lo que aportaba poder y apoyo económico de la Iglesia. Los Gremios y los Colegios Profesionales (1322) Ante la especialización artesanal y la expansión del comercio, el propósito de los gremios no era otro que obtener protección de las autoridades para sus actividades y el derecho a regularlas detalladamente, como los gremios de cuchilleros de París, o los armeros de Londres. Estos gremios, en su mayoría, estaban reunidos en calles o barrios. De ahí que algunas llevaran el nombre del oficio. En algunos casos, este nombre ha perdurado hasta nuestros días: calles de sombrereros, bordadores, boteros, torneros, panaderos, cuchilleros, esparteros, etc. El gremio era una asociación obligatoria de todos los que practicaban el mismo arte u oficio en una localidad. Los comerciantes se fueron haciendo dueños de los gremios artesanales, mientras que los profesionales liberales (médicos, cirujanos, letrados…) se convirtieron en colegios. La cofradía perdió fuerza política, quedando únicamente su vertiente religiosa. El Colegio Profesional es una organización de carácter institucional que se crea a petición de los propios profesionales. Es de pertenencia obligatoria para aquellos profesionales a cuya actividad el Colegio se refiera. Integra a personas de intereses comunes a cambio de encomendarles algunas funciones, de especial provecho comunitario: desarrollar, vertebrar y velar por la Ética 11 y preservar la deontología 12 .

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Etica: Conjunto de las normas morales que rigen la conducta humana. Deontología: Tratado de los deberes para el cumplimiento de sus obligaciones. 15


La Revolución Industrial (1755) En Inglaterra se produce la llamada industrialización. La máquina sustituye al trabajador manual y la fábrica ocupa el lugar del taller; la industria suplanta a la economía del artesanado y la producción de mercado local se transforma en producción para el mercado mundial. El Estado (políticamente ocupado por la nobleza 13 y la oligarquía 14 ) está enfrentado a los obreros, existiendo una fractura social muy patente: ricos y pobres. Adquiere importancia la expresión “la unión hace la fuerza”. La posibilidad de asociarse en defensa de sus intereses laborales hace unirse a los obreros para enfrentarse al Estado, explotador e injusto. La Revolución Francesa (1789) Se desataron conflictos sociales similares en otros países, en contra de un régimen político feudal 15 , absolutista y opresor como era en aquel momento la monarquía. La pirámide social estaba formada por tres niveles: la Iglesia (recibía el diezmo 16 y no pagaba impuestos); la nobleza (dueña del 30 % de las tierras, ocupaba los cargos públicos y estaba eximida de pagar impuestos); el resto (98%) de la población (burguesía 17 , artesanos, comerciantes, campesinos libres y proletariado 18 ). La Revolución Francesa reivindicaba los derechos del hombre y de libertad, igualdad y fraternidad. Fue el triunfo de los pobres en una situación de miseria provocada por los continuos gastos militares y las malas cosechas, cansados de los lujos, despilfarros y privilegios de la aristocracia 19 . Se produce la paradoja de que el hombre, al ser libre, no debe asociarse ni agruparse ni formar coaliciones de obreros, pues se atenta contra la libertad en general y contra la libertad de trabajo en particular. Y en la Declaración de derechos del Hombre de 1791 se imponen sanciones a todos aquellos que constituyan asociaciones de artesanos, obreros o jornaleros.

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Nobleza: Conjunto de personas que disfrutan de algún título del reino por concesión del soberano. 14 Oligarquía: Grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector social, económico y político. 15 Feudalismo: Sistema político-social de fidelidad al soberano a cambio de un usufructo de tierras o derechos. 16 Diezmo: Décima parte de la producción de los campesinos. 17 Burguesía: Clase social en la Edad Media, formada especialmente por comerciantes, banqueros, artesanos libres y personas que no estaban sometidas a los señores feudales. 18 Proletariado: Clase social formada por los obreros. 19 Aristocracia: Clase social formada por la nobleza, nombrada por el soberano y de carácter hereditario. 16


Las Cajas de Resistencia (1799) Ante la imposibilidad legal de que los trabajadores puedan agruparse para defender sus intereses, se inicia el movimiento sindical en la clandestinidad, recogiéndose el sentido societario de los gremios. Influenciados por la acción de los partidos políticos obreros y otras organizaciones de clase, aparece por primera vez la noción de movimiento obrero y todo lo que conlleva implícitamente: formación de la clase obrera, conciencia de clase y movilización de clase. En Inglaterra se produce una separación entre el productor y su propiedad sobre los medios de producción, estableciéndose una relación directa entre capitalista y asalariados, lo cual supuso una explotación sistemática de la clase trabajadora. La total desprotección de éstos frente a los abusos de los capitalistas (prolongadas jornadas de trabajo, empleo infantil, mujeres mal remuneradas, fábricas insalubres, hacinamiento, despidos sin indemnización, miseria, etc.), los empujó a organizarse en asociaciones para protegerse en caso de enfermedad, paro o inactividad huelguística. Eran las llamadas sociedades de ayuda mutua (o "socorro mutuo”). Su objetivo era la unión de los obreros para conseguir mejoras laborales y salariales, operando como cajas de resistencia (fondo solidario con aportaciones económicas de sus miembros) frente a adversidades como la enfermedad o el desempleo. Por razones diferentes a las de la Revolución Francesa, por medio de una legislación represiva, las “Combination Laws” (1799 y 1800), quedó prohibida todo tipo de asociacionismo obrero, con lo que las organizaciones de trabajadores pasaron a ser ilegales y pasaron a actuar en la clandestinidad al igual que en Francia.

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La Oposición a la Industrialización (1800-1823) Se concretó con el Ludismo 20 , desencadenando disturbios y acciones violentas de destrucción de maquinaria sin ninguna posición ideológica, debido a la precaria situación laboral y social que había arrastrado a la ruina a artesanos y campesinos. Posteriormente, se desarrollaron similares acciones violentas también contra los propietarios en varios países (Inglaterra, Francia, Bélgica, Alemania y España). Los Sindicatos de Oficio (1824) Tras la abolición de las “Combination Laws 21 ” en 1824, el asociacionismo obrero progresó rápidamente, organizándose según dos modelos: sindicatos de oficio (Trade Unions) y cooperativas. Ambos sistemas carecían de reivindicaciones políticas. Estuvieron constituidos por obreros de una localidad integrados en un mismo oficio con el fin de prestar ayuda en caso de grave necesidad a sus miembros. Su financiación era atendida mediante aportaciones económicas que luego eran utilizadas en la asignación de pensiones y subvenciones varias. Durante la década de los años treinta los Trade Unions fueron ampliándose y dieron paso a un sindicalismo de ámbito estatal. En 1829, el dirigente obrero de origen irlandés Doherty, creaba el primer sindicato del algodón de implantación nacional. En 1834 Robert Owen reunió varios sindicatos de oficio en la Great Trade Union, alcanzando tal éxito que fue ilegalizado por el gobierno.

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Ludismo: Movimiento social que tiene su origen en las acciones de Ned Ludd, mítico líder tejedor que en 1779 fue supuestamente pionero en este tipo de prácticas tras destruir el telar mecánico que manipulaba. 21 Combination Laws: Conjunto de normas aprobadas por el Parlamento Británico en 1791 que prohibía asociaciones obreras, calificadas como bandas de sediciosos y que castigaba con la pena de muerte la destrucción de las máquinas. 18


El Socialismo (1834) Se inicia a partir de la Revolución francesa en 1789. En Europa se desarrolla el proceso de sustitución del feudalismo por el capitalismo como sistema económico, y los estados feudales se unen para formar las modernas Naciones-Estado. Inglaterra fue la cuna del socialismo "utópico", con su particular sello: la revolución industrial, con su cortejo de miserias para el naciente proletariado, y el desarrollo de una nueva rama de la ciencia: la economía política, concepto asociado a la búsqueda de dominio titular de las ciencias políticas. En Francia tuvo un carácter más filosófico. Su primer representante fue el conde Henri de Saint-Simon. Propuso la Federación de Estados Europeos, como instrumento político para controlar el comienzo y desarrollo de guerras. Al mismo tiempo Charles Fourier, concibió los falansterios (comunidades humanas regidas por normas de libre albedrío e ideologías económicas socializadas). Aparece la teoría de una organización colectiva de la producción, con un proceso de proletarización masiva por el ascenso del capitalismo industrial, como concepto e ideología de economía política proponiendo un sistema social, económico y político basado en la organización consciente (planificada) de la producción de acuerdo a unos fines preestablecidos de contribución al bien general: sería el denominado movimiento socialista (en algunos lugares movimiento para la reforma del trabajo). El objetivo del socialismo es crear una sociedad basada en la igualdad, la equidad económica, la iniciativa personal, la cooperación moral de un individuo, eliminando las compensaciones estratificadas por esfuerzo, promoviendo estructuras políticas y económicas de distribución como por ejemplo el seguro social. En un sistema socialista, la propiedad es social (colectiva) de los medios de producción, por lo que desaparece cualquier forma de propiedad privada de los bienes de capital. Con el apogeo del marxismo como base para cualquier reforma social, el ideario comunista influyó en los movimientos socialistas. Se empezó a considerar que la socialización de la economía era un interés de vital importancia para el proletariado industrial que, además, debía hacerse con el poder político.

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La Politización de los Sindicatos (1838) El fracaso de ese intento unificador y global llevó a plantear la necesidad de intentar otras experiencias, en este caso políticas, hecho que se concretó en el Cartismo 22 . Este nuevo movimiento supuso la toma de contacto de las masas obreras con la acción política. El principal instrumento de presión de que se valieron los sindicatos en sus reivindicaciones fue la huelga 23 . El movimiento reformista no prosperó, entre otras causas, por las diferencias entre sus tendencias: x La tendencia moderada, representada por Lovett y Owen, era partidaria de demandas de tipo económico y laboral; x la más radical, liderada por el irlandés O’Connor y O’Brien, era partidaria de acciones contundentes que incluían el empleo de la huelga general. Los obreros no especializados se inclinaron pronto por las acciones violentas y, cuando las peticiones de la Carta fueron rechazadas de nuevo, en mayo de 1842, el movimiento estaba ya muy debilitado. Fue entonces el momento de los partidarios de la violencia, como el abogado irlandés Feargus O'Connor, que había fundado en junio de 1838, en Leeds, la Gran Unión del Norte. La represión del gobierno británico, que militarizó las zonas en donde la agitación se hizo más activa, abortó el movimiento. Éste quedó escindido de forma irreversible hasta su desaparición.

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Cartismo: Movimiento social reformista, que tiene su orígen en la carta enviada al Parlamento Británico (People’s Charter) reivindicando sufragio universal, la supresión del certificado de propiedad como requisito para formar parte del Parlamento, inmunidad parlamentaria, un sueldo para los diputados y la participación de los obreros en el Parlamento. 23 Huelga: Interrupción colectiva de la actividad laboral por parte de los trabajadores con el fin de reivindicar ciertas condiciones o manifestar una protesta. 20


El Cooperativismo (1844) Este movimiento social surge con objetivo de cambiar el modo de producción y distribución propios del capitalismo, basándose en la colaboración de productores autónomos agrupados en empresas de propiedad conjunta, regidas democráticamente. Muy ligado al socialismo utópico premarxista, el cooperativismo se organizaba bajo la fórmula de una producción que sustituyese a la empresa individual. Robert Owen fue la figura esencial en la creación del primer cooperativismo de producción, si bien fracasó en sus experiencias prácticas, como la de la comunidad de New Harmony (Estados Unidos). Sin embargo, las cooperativas de consumo tuvieron más éxito. Su objetivo era la venta de productos a bajo precio, para lo cual prescindieron de los intermediarios. Socialismo Científico: el Marxismo y el Manifiesto Comunista (1848) Para el marxismo 24 , son las circunstancias materiales y no las ideas o la voluntad de los hombres las que determinan los hechos históricos. En tal sentido, diferencia entre infraestructura (la economía) y superestructura (la organización del Estado, los aspectos políticos, jurídicos, ideológicos, el pensamiento filosófico, las creencias religiosas, la producción artística, las costumbres, etc.). El socialismo científico (marxismo) estaba representado por Karl Marx, teórico que argumentaba que el obrero debía unirse para defender sus derechos y conquistar el poder a través de una revolución. Una vez en el poder, se establecería la dictadura del proletariado, es decir, la dictadura de los obreros en la que se eliminarían las desigualdades y sería el paso previo para lograr una sociedad sin clases. Marx sostenía que los burgueses se enriquecían al quedarse con parte de los beneficios que correspondían a los obreros, a esto lo llama plusvalía. La historia evoluciona por la lucha de dos clases enfrentadas: la dominante y la dominada; de ese enfrentamiento sale una sociedad distinta, en su época la clase dominante era la burguesía y la dominada el proletariado, y a través de la revolución obrera se produciría al fin una sociedad justa con el triunfo de los obreros. Provocó una insurrección global, se derrocaron las monarquías, constituyendo el paradigma de la revolución mundial, con revoluciones extendidas, breves y menos exitosas. 24

Marxismo: Doctrina derivada de las teorías de los filósofos alemanes Friedrich Engels y Karl Marx, consistente en interpretar el idealismo dialéctico de Hegel como materialismo dialéctico, y que aspira a conseguir una sociedad sin clases, eliminando la propiedad privada a través de la dictadura del proletariado. 21


La Revolución de 1848: la Jornada Máxima Laboral Una oleada reformista y revolucionaria se extendió por Europa, con tintes políticos y con marcado carácter social. En Francia, Austria, Alemania, Suiza, y otros países se produjeron protestas de la clase trabajadora contra la alta burguesía, con motines junto a la pequeña burguesía liberal. En Francia, la presión social forzó la caída de la monarquía de Luis Felipe, el llamado “rey burgués” y forzó la proclamación de la Segunda República. El socialista Louis Blanc, ministro de Trabajo durante el gobierno provisional republicano, creó los “Talleres Nacionales” y fijó la jornada máxima de trabajo en 10 horas, intentando absorber el enorme paro que asolaba el país. El cierre de los Talleres Nacionales acaecido tan solo unos meses más tarde de su apertura significó el fracaso de quienes pretendían dar contenido social a unas reivindicaciones que habían ido más allá de lo meramente político. La proclamación de Luis Napoleón como presidente de la República y la posterior abolición de ésta mediante un autogolpe de estado tres años más tarde, significó el fallido empeño de los trabajadores para acabar con las desigualdades económicas y mejorar sus pésimas condiciones laborales y sociales. Su principal logro fue la anulación de la servidumbre. Las monarquías ya no fueron absolutas (más importante era ya la opinión del pueblo). El Colectivismo: el Anarquismo (1848) Mijaíl Bakunin es uno de los teóricos más importantes del anarquismo 25 , gran impulsor de esta doctrina como movimiento político y popular. Supone una liberación social, sin necesidad de gobierno ni autoridades oficiales; todo gira en torno al trabajo, el factor de producción, sus medios y distribución. La sociedad se organiza en federaciones de productores y consumidores coordinados entre sí mediante las confederaciones. Cada cual recibiría una retribución económica por el trabajo realizado de forma que se impidiese el surgimiento de una clase ociosa parasitaria del trabajo de las asociaciones libres. El colectivismo bakunista defiende que cada cual debe recibir una retribución económica según sus méritos, y que el incentivo de prosperidad material es legítimo en una sociedad libre; no busca la igualdad sino la justicia económica; en todo caso, la repartición salarial debería organizarse colectivamente bajo criterios tanto democráticos como técnicos. 25

Anarquismo: Doctrina que propugna la supresión del Estado y la eliminación de todo poder que constriña la libertad individual. 22


La Primera Internacional Obrera (1869) El movimiento obrero, tras el fracaso intento revolucionario, tomó conciencia de que en lo sucesivo solo debería confiar en sus propias fuerzas. Se organizó en sindicatos y emprendió la acción política de la mano del marxismo y el anarquismo. La Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o Primera Internacional Obrera, con sede en Londres, se formó con partidos políticos, sindicalistas, socialistas, anarquistas y asociaciones obreras de variado signo. Las diversas tendencias y sensibilidades que recogió, obstaculizaron en gran medida su funcionamiento. Carlos Marx fue el elegido para redactar sus estatutos. Pero desde que Bakunin se incorporó a la AIT, se polarizaron las posturas, enfrentando a dos tendencias irreconciliables: por un lado, la anarquista (liderada por Bakunin); y por otro, la marxista, cuyo liderada por Marx. La Comuna de París (1870) Se inicia una experiencia de carácter revolucionario que surgió tras la derrota de Sedán (1870) sufrida por las tropas francesas de Napoleón III frente a Prusia; al abdicar el emperador, se instaura la III República. Período de agitación política y social en el que estalla en París una revolución que condujo a la instauración de una Comuna obrera. Las autoridades republicanas, encabezadas por Thiers, reprimieron sangrientamente la primera tentativa de poner en práctica por vez primera una sociedad liderada por la clase trabajadora. Consolidación de los Sindicatos (1871) En Reino Unido, los sindicatos de oficio (Trade Unions) se constituyeron legalmente en 1871; crecieron en número y en seguidores: a finales del siglo XIX sumaban más de 2 millones. En el resto de Europa los sindicatos adquirieron importancia a lo largo del último tercio del siglo XIX. Contaban con una cuidada organización, dependencias, financiación y funcionarios propios, constituyéndose en elementos indispensables en las relaciones laborales. En Estados Unidos, en cambio, aparecen uniones profesionales de trabajadores para no aceptar remuneraciones inferiores a un mínimo. En España, con la consolidación de la Federación Regional Española de la Internacional en 1869, aparece el llamado proletariado militante español. 23


Marxismo contra Anarquismo (1876) Se incrementaron los enfrentamientos en el seno de la Internacional y los anarquistas fueron expulsados de la organización, que pasó a ser controlada por los marxistas hasta su disolución en 1876. Marx concebía la organización estructurada en torno a una autoridad como forma de reforzar la eficacia de sus decisiones. Bakunin defendía la oposición a cualquier control o jerarquía. Los anarquistas se definían a sí mismos como "socialistas antiautoritarios". Marx visionaba una revolución de la clase trabajadora con una acción organizada y preparada, especialmente de los obreros industriales. Bakunin, por el contrario, apelaba al individualismo y la espontaneidad, siendo el campesinado el protagonista de la revolución. La dictadura del proletariado como vía transitoria a la sociedad comunista, una de las piezas fundamentales de la teoría marxista, era rechazada por Bakunin, al considerar que todo tipo de Estado, inclusive uno de trabajadores, constituía un peligro para las libertades individuales. La intervención de la clase trabajadora en la política por medio de la creación de partidos obreros, e incluso su colaboración con partidos de carácter burgués si éstos apoyasen los intereses del proletariado, fue rebatida por Bakunin, quien sostenía que los obreros solo debían organizarse en torno a sindicatos y no intervenir jamás en política (parlamento, elecciones, etc.), ya que ello acabaría por desvirtuar su fuerza revolucionaria. El Sindicalismo en Estados Unidos (1886) Con la inmigración procedente de Europa y Asia crece la industria y el movimiento proletario. Se fundan las asociaciones Caballeros del Trabajo (Khigths of Labour) y la Federación de Sindicatos Organizados de Estados Unidos y Canadá (Federation of Organized Trade and Labour Unions of the United States and Canada), esta última precursora de la AFL. La acumulación de riqueza capitalista agita la lucha de clases, ya que la jornada de trabajo era de hasta 15 horas diarias como media, incluyendo domingo y festivos, en multitud de casos, aumentando los ritmos y la tensión y haciendo insoportables las condiciones en las instalaciones fabriles. El Estado decretó leyes antiobreras prohibiendo realizar huelgas bajo pena de 100 dólares o seis meses de prisión y la confección de "listas negras" donde se incluían a los trabajadores multados. A fin de propagar esas listas y poder reprimir al movimiento, la burguesía fundó en 1872 las Citizen´s Associations (Asociaciones de Empresarios) en Nueva York. La inmensa mayoría de las organizaciones obreras se había posicionado a favor de la implantación general de la jornada de 8 horas, insistiendo, a su vez la práctica totalidad, en la subida de salarios, el reconocimiento de las organizaciones sindicales y los derechos de la mujer, así como la prohibición del trabajo realizado por niños. 24


Primero de Mayo: Día Internacional de los Trabajadores (1889) En Milwaukee el 1 de mayo unos 10.000 obreros se declararon en huelga y tras provocaciones y cargas con disparos de la policía, la manifestación acabó con varios muertos entre los trabajadores. Los obreros en manifestación pacífica, pidieron la jornada de 8 horas y, ante la negativa de los patronos, el comité de huelga declaró el paro general. Por toda respuesta, la patronal despidió a todos los trabajadores que, reunidos, comenzaron un mitin. Tropas acantonadas previamente en la región de Bay View dispararon contra los obreros produciéndose varios muertos y heridos. La represión pretendía atemorizar al proletariado y a sus líderes pero la ola del movimiento continuaba en ascenso y Chicago, la mayor concentración industrial, se convertía en el centro y eje de la reivindicación. El 1 de mayo 30.000 obreros se unieron al paro, principalmente los de las fábricas del cobre, siderúrgicos y los de metales. La ciudad quedó paralizada y la Central Obrera convocó un mitin al que acudieron 25.000 obreros ante quienes Parsons, Spies, Fielden y Schawb dirigieron la razón obrera: actuar con resolución y convicción por las justas reivindicaciones. El 3 de mayo, durante un mitin, comenzaron a salir los esquíroles, provocando la ira y rabia contenida de los obreros en huelga. La policía abrió fuego contra la concentración trabajadora resultando seis muertos y multitud de heridos. El 4 de mayo, unos tres mil trabajadores escuchaban a los oradores Spies, Parsons y Fielden condenar con vibrantes discursos la actuación de la patronal y de la policía. Una bomba cayó entre los dos grupos en que estaba dividida la fuerza policial, muriendo uno de ellos. La policía comenzó a disparar indiscriminadamente. El 1 de mayo es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los Mártires de Chicago: Neebe, Engel, Schwab, Parsons, Lingg, Fielden, Spies y Fischer. Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la jornada laboral de ocho horas, en la Revuelta de Haymarket. En el 1er Congreso de la II Internacional (Congreso Internacional Obrero Socialista de París) en julio de 1889 se anunció el 1 de mayo como Día de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores mediante la siguiente resolución: "Una gran manifestación internacional debe organizarse para tener lugar en una misma fecha y de tal manera que los trabajadores de cada uno de los países y de cada una de las ciudades demanden simultáneamente de las autoridades limitar la jornada laboral a ocho horas y cumplir las demás resoluciones de este Congreso Internacional de París". 25


La Segunda Internacional Obrera (1889) Con sede en Bruselas, una vez expulsados los anarquistas en 1893, adoptó una clara orientación marxista. Organizada como una federación internacional de partidos socialistas de diferentes países cuyo fin era lograr una legislación que mejorase las condiciones de los trabajadores (subsidios de desempleo, protección social, etc.) y especialmente la instauración de la jornada de ocho horas. Se instituyó el Primero de Mayo como fiesta reivindicativa (Día Internacional del Trabajo), la del 4 de marzo (Día Internacional de la Mujer Trabajadora) y el famoso himno conocido como “la Internacional”. Entre los principales problemas a los que hubo de enfrentarse, destacó el de la controversia ideológica de dos grupos: x

radicales, marxistas ortodoxos 26 partidarios de una revolución como fórmula para destruir el capitalismo y cambiar la sociedad.

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moderados, reformistas llamados “revisionistas”, discutían algunos puntos del marxismo, como la lucha de clases o el materialismo histórico. Destacó entre ellos Eduard Bernstein, que preconizaba llegar al socialismo mediante una vía pacífica con la participación de los trabajadores en el juego parlamentario.

La Segunda Internacional recibió el golpe de gracia tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. La clase trabajadora, dividida entre los sentimientos patrióticos y el ideal de solidaridad internacional, optó por los primeros, se enroló en los ejércitos contendientes y abandonó la causa que inspiraba la organización. No pudiendo resolver esa contradicción, en 1916 se disolvía la Internacional.

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Ortodoxo: Integro, veraz y legítimo respecto a un dogma. 26


La Segunda Revolución Industrial (1890) El capitalismo evolucionó con un proceso de innovaciones tecnológicas, científicas, sociales y económicas nunca antes vistas, a través de nuevas y mejoradas técnicas de producción, y una nueva clase de industrias, como la industria química, eléctrica o la automovilística. Comienza la Industrialización en nuevos países como el recién nacido Imperio Alemán, Rusia, Japón, Estados Unidos o Países Bajos. Se desarrollaron nuevas formas de energía, como el gas o el petróleo; surgieron nuevas industrias, además de producirse una revolución científica sin precedentes que abrió nuevos campos de investigación. Aparecen nuevas máquinas e invenciones como el motor de combustión interna, el desarrollo del aeroplano y el automóvil y su correspondiente comercialización, además de la producción en masa de bienes de consumo, la refrigeración mecánica o la invención del teléfono o la radio caracterizaron esta revolución y sus años posteriores. El taylorismo 27 gana fuerza en estos albores del siglo XX y es en 1911 cuando F. W. Taylor publica su Gestión científica; la aplicación generalizada de los métodos propuestos por Taylor supondrá un profundo cambio en el modelo productivo y en la organización del trabajo. Finaliza en 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Frederick Taylor

Guillermo Marconi

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Taylorismo: Término derivado del nombre del estadounidense Frederick Winslow Taylor, en organización del trabajo, hace referencia a la división de las distintas tareas del proceso de producción. Fue un método de organización industrial, cuyo fin era aumentar la productividad y evitar el control que el obrero podía tener en los tiempos de producción. Está relacionado con la producción en cadena. 27


Los Soviets (1905) Entre 1901-1903 la crisis, de extensión internacional, azotó a Rusia. Se sucedieron manifestaciones y huelgas, especialmente en la región de Bakú, rica en pozos de petróleo. Una muchedumbre de cerca de 200.000 personas, desarmada, compuesta por obreros, campesinos, mujeres y niños, dirigida por el sacerdote Gapón, posible confidente de la policía y colaborador del régimen, se encaminó hacia el Palacio de Invierno, residencia del Zar en San Petersburgo, para hacer llegar una serie de peticiones: convocatoria de una asamblea constituyente, mejoras salariales, jornada de ocho horas, libertad de sindicación, etc. Por respuesta obtuvieron una violenta represión que se saldó con más de mil manifestantes muertos. Este acontecimiento ha pasado a la historia con el nombre de "Domingo Sangriento". En San Petersburgo y Moscú surgieron las primeras asociaciones de obreros y campesinos, los "soviets" (comités de obreros). En junio de 1905 la marinería del acorazado Potemkin, anclado en el puerto de Odessa (Mar Negro), se sublevó contra sus oficiales, iniciativa que se extendió a otras unidades de la marina y del ejército. El zar se vio obligado a transigir e hizo algunas concesiones, que se recogieron en un Manifiesto Imperial emitido en octubre de 1905 que otorgaba a Rusia un régimen político similar al de los países democráticos occidentales: libertades cívicas; derecho al voto a todas las clases, es decir, el sufragio universal; creación de una Duma (parlamento o asamblea) con poderes legislativos elegida democráticamente, con lo que la monarquía teóricamente pasaba de ser absoluta a constitucional. No obstante, el zar se reservó el control de la Duma a través de un Consejo de Estado, el derecho a veto de los acuerdos que aquella tomase y la facultad de disolverla. En 1907 el sufragio universal fue abolido y sustituido por el sufragio censitario, con lo que las reformas del Manifiesto de Octubre quedaban desvirtuadas.

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El Leninismo (1912) En 1912 se produjo la escisión en el Partido Socialdemócrata Ruso, opositor al régimen zarista, entre bolcheviques (radicales revolucionarios) y mencheviques (demócratas al estilo occidental). Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, los mencheviques se negaron en un principio a implicar a Rusia en el conflicto, pero una vez en el poder, en colaboración con el Gobierno provisional, un amplio sector de los mismos optó por proseguir la guerra atendiendo a las obligaciones contraídas con los aliados. Surge el marxismo leninismo, que defiende la asociación de los trabajadores bajo una conciencia política -el partido comunista- para organizar la lucha (la vía armada para llegar al poder político). El leninismo mantiene que el imperialismo es el estado más alto del capitalismo, y que el capitalismo solo puede ser vencido a través de los medios revolucionarios (cualquier intento de reformar el capitalismo está destinado al fracaso). La destrucción del estado capitalista solo es posible a través de la revolución proletaria, remplazando a ese estado por la dictadura del proletariado (un sistema de democracia de los trabajadores, en el que los trabajadores tendrían el poder político a través de consejos llamados soviets). La teoría de Lenin sobre el imperialismo tenía como objetivo mejorar la obra de Karl Marx explicando un fenómeno que Marx no había predicho: el Capitalismo que se convierte en un sistema global (Marx había descrito un sistema nacional). En el centro de esta teoría del imperialismo está la idea de que las naciones capitalistas avanzadas están intentando evitar la revolución forzando su sobreproducción entre en los mercados coloniales y explotando los recursos de estas colonias. Esto permitía a las naciones capitalistas industrialmente avanzadas el mantener contentos a sus trabajadores, en parte también a través de la creación de una aristocracia obrera. Como resultado el capitalismo sería dirigido por ese sector privilegiado o aristocracia obrera, representada por los partidos socialdemócratas, hasta el punto de que la revolución no ocurriría en las naciones más avanzadas (como Marx había previsto) sino en el Estado imperialista más débil: Rusia. El socialismo no puede sobrevivir solo en un país pobre y subdesarrollado. Por eso, el Leninismo aboga por la revolución mundial en una forma u otra. 29


La Revolución Rusa (1917) Constituye, junto a la Francesa y la Industrial, la trilogía revolucionaria más influyente de la época contemporánea. Respuesta y alternativa a la crisis del capitalismo y el liberalismo, porque -por vez primera- se ponían en práctica los principios y esquemas del socialismo como fundamento de un Estado. La Primera Guerra Mundial hizo perder a los mencheviques el apoyo de las masas, que hartas del conflicto, se echaron en brazos de los bolcheviques, partidarios de firmar la paz. En octubre de 1917, alcanzaron el poder tras el golpe de Estado que acabó con el Gobierno Provisional, dirigido por Keresnky. Se establece el primer estado obrero de la historia, y un poderoso impacto en el movimiento obrero mundial. Se mantiene como modelo y ejemplo a seguir para algunos países y determinados sectores políticos, cada vez más minoritarios desde la disolución de la URSS. El utopismo revolucionario, el deseo de construir rápidamente la nueva sociedad socialista y las dificultades derivadas de la guerra, impulsaron a los bolcheviques a adoptar un conjunto de medidas económicas a partir del verano de 1918, conocidas con el nombre de "Comunismo de Guerra". Con ellas pretendían rescatar a la revolución de la comprometida situación en que se hallaba, a causa de la guerra civil, la agresión exterior y la crisis económica. Sus principales rasgos fueron: estatalización de los sectores económicos y las empresas; planificación; aspiración a conseguir la autarquía; abandono de las prácticas económicas capitalistas; participación de los trabajadores en la dirección económica mediante la autogestión; creación en el sector agrario de las primeras colectivizaciones (koljoses y sovjoses); requisas de grano a campesinos con el fin de abastecer el frente de guerra y las ciudades. Los resultados fueron desastrosos: caída de la producción agrícola por la oposición de los campesinos a las requisas; caos industrial por la autogestión obrera en las fábricas; imposibilidad de alcanzar las metas planificadas; surgimiento de un mercado negro; carestía, hambre y disminución de la población urbana. 30


La Tercera Internacional (1919) También conocida como La Internacional Comunista, fue una organización comunista internacional, por iniciativa de Lenin y el Partido Comunista de Rusia (Bolchevique), que agrupaba a los partidos comunistas de distintos países, y cuyo objetivo era luchar por la supresión del sistema capitalista, el establecimiento de la dictadura del proletariado y de la República Internacional de los Soviets, la completa abolición de las clases y la realización del socialismo, como primer paso a la sociedad comunista, como fijaba en sus primeros estatutos. La III Internacional se creó con el objetivo de extender la revolución fuera de la URSS. Organización Internacional del Trabajo (1919) En el marco de las negociaciones de paz de la Primera Guerra Mundial (Tratado de Versalles), se crea la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de los organismos internacionales más antiguos del mundo, gobernado en forma tripartita por gobiernos, sindicatos y empleadores. Su objetivo fue la Protección Legal de los Trabajadores. En el siglo XX los sindicatos de todo el mundo tendieron a abandonar la antigua organización sindical por oficio, para generalizar el sindicato por rama de actividad. El Corporativismo Italiano (1927) Es una unidad moral, política y económica, que se realiza integralmente dentro del Estado Fascista. El Estado corporativo considera la iniciativa privada en el campo de la producción como el medio más eficaz y más útil para el interés de la Nación. Siendo la organización privada de la producción una función de interés nacional, el organizador de la empresa es responsable frente al Estado de la orientación de la producción". Una de las características del corporativismo italiano es que la economía no está dirigida por el Estado sino orientada en su producción, y que la actividad privada es responsable de que se cumplan metas trazadas. En cuanto a los contratos colectivos, compete a las propias asociaciones sindicales legalmente reconocidas la estipulación de los mismos, y que una vez aprobados serán de obligatorio cumplimiento para todos los trabajadores afiliados o no en los respectivos sindicatos, por lo tanto, como es obvio, existe prohibición expresa de realizar huelgas y lockouts porque "La prohibición de hacerse justicia por sí mismos, es un corolario de tal sistema". Y como también se puede ver, si hablamos de que pueden existir trabajadores no afiliados a los sindicatos, esto quiere decir, que es un régimen donde la afiliación sindical es de naturaleza libre. 31


La estructura sindical es parte vital de los órganos corporativos, autosuficientes para resolver sus propias controversias, alcanzar los fines superiores del Estado fascista corporativo, y tener representaciones idénticas dentro de las corporaciones entre sindicatos de patronos y sindicatos de trabajadores. Los sindicatos formaban doce grandes corporaciones: seis de ellas de obreros y seis de patronos, agrícolas e industriales y tras ellas se formaba la décimo tercera agrupación de profesionales liberales, y uniéndose todas las sociedades de orden corporativo y mutualista en la entidad llamada Ente nazionale della cooperazion". Inicialmente, la Ley de Asociaciones Obreras del 3 de abril de 1926 nos señala la corporación integral como una «comunidad activa de todas las asociaciones patronales y obreras», y en sus disposiciones reglamentarias se eliminan los sindicatos horizontales existentes que atendían a intereses de clases. El corporativismo era totalitario porque sus decisiones eran obligatorias y solo bajo ese sistema estaba estructurada la economía, la sociedad y el espíritu del Estado fascista y cualquier individuo podía participar en más de una corporación. El Corporativismo Alemán (1932) Se crearon innumerables corporaciones en la Alemania nacional-socialista como las del comercio que agrupaba a mayoristas, detallistas, e intermediarios; la de la agricultura que integraba a propietarios, campesinos, comerciantes, tenderos, preparadores, transformadores y transportistas de artículos alimenticios; la cámara de las artes y las ciencias, con grupos autónomos para la música, las bellas artes, el teatro, las letras, la prensa, el radio y el cine, y la de la industria del transporte. Las empresas tenían una disciplina paramilitar. La afiliación a este frente de Trabajo era de naturaleza obligatoria y se asemejaba el sistema más que a las corporaciones medievales, a la estructura corporativa de los romanos, en donde como hemos dicho, jugaba la disciplina militar un aspecto prioritario. En 1934 fueron suprimidos a través de una Ley los sindicatos patronales y de obreros y se designaba al patrono como jefe de la empresa. Se sentó el principio de que el patrono es el jefe de la empresa, al que los obreros deben obediencia. En cambio, es responsable de los abusos que cometa ante un Tribunal de honor social, que también quedaba encargado de juzgar las faltas de los obreros. Estos Tribunales los integraban un juez, un jefe de empresa y un hombre de confianza de los obreros. Tenían carácter tripartito y paritario. El corporativismo alemán también suprime las huelgas y lockout como todo régimen corporativo, y establece que los salarios de los trabajadores serán fijados en base al costo de la vida.

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El Corporativismo Portugués (1933) El Estado Novo fue un régimen autoritario, corporativista, conservador, tradicionalista, colonialista, nacionalista y tercerposicionista, por ende antiliberal, antiparlamentario, anticomunista, conservador y tradicionalista católico muy influenciado por las encíclicas del Papa León XIII (especialmente la Rerum Novarum) y de otros Papas. El régimen se apoyaba en la censura, la propaganda, las organizaciones juveniles (Mocidade Portuguesa) y paramilitares (Legión Portuguesa), en el culto al Jefe y en la ideología católica. El Estado no dirigía la economía sino la regulaba: hacer cumplir las leyes y de proteger los intereses de la colectividad. Es decir, propios de una economía auto-dirigida. El Corporativismo Español (1934-1939) La creación del corporativismo español ya venía definida inclusive en las normas programáticas de la Falange, en las cuales en su noveno punto señalan: "Concebimos a España, en lo económico, como un gigantesco sindicato de productores. Organizaremos corporativamente a la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de la producción, al servicio de la integridad económica nacional". Los españoles crean un sistema nacional-sindicalista o corporativismo con rasgos muy peculiares. José Antonio Primo de Rivera, fundador, ideólogo y máximo líder del falangismo español, trata de delinear la posición de Falange ante la lucha de clases como producto de estas clases horizontales mismas contrapuestas unas a otras. Tras la victoria de la llamada “Revolución Nacional”, se decretó la unificación del Movimiento Nacional, uniendo en un mismo partido político a los falangistas de la JONS (F.E.T. de la JONS) y a los tradicionalistas; es importante hacer resaltar, que los requetés también mantenían una posición sólidamente corporativa. Los Requetés promulgaban que había que rectificar estos errores y volver a nuestras organizaciones tradicionales en la regulación de los problemas del trabajo. Para llegar a una perfecta organización corporativa española, hay que reorganizar los antiguos gremios, adaptándolos a las necesidades modernas, inspirándonos en las justas y admirables enseñanzas de la Iglesia, que, en esto como en todos los grandes problemas de la humanidad, ha dado las normas justas y perfectas de solución".

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Los Sindicatos Verticales (1941) La idea original de corporativismo y sindicalismo vertical eran dos cosas distintas, pero hoy ya carece de relevancia porque se identifica al nacional-sindicalismo como otra de las variantes del corporativismo, con rasgos muy propios y con ciertos elementos nuevos y positivos. El Estado que se propugnaba no sería corporativo. Los sindicatos verticales no necesitarán ni de comités paritarios ni de piezas de enlace, porque funcionarán orgánicamente, como funciona el Ejército, por ejemplo, sin que a nadie se le haya ocurrido formar comités paritarios de explotados y jefes. El sindicalismo vertical fue el instrumento parejo del partido único. A través del sindicato único, de afiliación generalizada y obligatoria para obreros y empresarios, el régimen franquista trataba de integrar al mundo del trabajo y de la empresa. Se eliminan la libertad de asociación, el pluralismo ideológico y la función representativa para ejercer la democracia en la empresa. No reconoce a los trabajadores como colectivo el derecho de reivindicación hasta 1958 (implantación de los Convenios Colectivos), siendo el Estado quien, a través de su Ministerio de Trabajo, dicta el nivel de salarios, las condiciones y el horario. Por supuesto, se impiden los procedimientos para hacer cualquier acción reivindicativa (presión, paros, huelga, etc.). El sindicato vertical, como pieza fundamental integrante del régimen político, tiene reservadas específicamente las funciones laborales, sociales y económicas. Está organizado en tres niveles: territorial, sectorial y obras sindicales (sociales, ya que se ejercía un paternalismo con los grupos sociales más desfavorecidos). De estructura piramidal, va desde el nivel local, al provincial y estatal (que ocupa el vértice). Además, el sindicato vertical estaba presente en instituciones del Estado tales como municipios, diputaciones, cortes, etc. El estado, a través del sindicato, desarrollaba su intervencionismo económico. Habían desaparecido los enfrentamientos y antagonismos sociales (una sociedad igualitaria sin lucha de clases). La sociedad se rige por la armonía entre empresa y trabajador, con un corporativismo organizado mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de producción, al servicio de la integridad nacional. La política económica es autárquica, debido al aislamiento internacional. Se establecieron los enlaces sindicales, las elecciones sindicales, las magistraturas de trabajo y los jurados de empresa. 34


La Federación Sindical Mundial (1945) Con el final de la Segunda Guerra Mundial, se celebró en Londres la Conferencia Sindical Mundial, donde participaron las más grandes organizaciones sindicales de Estados Unidos, Alemania, Unión Soviética, Francia y otros países, decidiendo constituir la Federación Sindical Mundial (FSM). La unidad política y militar de los países aliados se transformó en unidad sindical, dirigentes comunistas y de países democráticos estaban juntos. Algunos sectores, entre ellos los sindicatos cristianos europeos, dudaron de éste proceso de unidad, impuesto por razones políticas internacionales. Las organizaciones que antes estaban afiliadas a la Federación Sindical Internacional fueron todas invitadas. De cada país solo podía participar una organización, pero se podía invitar a otra, si la organización afiliada a la FSI estaba de acuerdo. Las organizaciones que no eran miembros de la FSI solo podían participar como miembro observador. Así participaron delegados de organizaciones de Bélgica, Francia y Holanda. De Estados Unidos participó la CIO, la otra organización, la AFL, se negó a participar alegando que no estaba de acuerdo con la participación de las organizaciones sindicales de la Unión Soviética. Del 25 de septiembre al 9 de octubre, en París, Francia, se celebró la II Conferencia Sindical Mundial, y seguido se constituyó la Federación Sindical Mundial (FSM). Se fijó la sede en París, Francia. El congreso eligió a Walter Citrine, de la TUAC, de Inglaterra, como Presidente; y a Louis Saillant, de la CGT, de Francia, como Secretario General. Sindicalismo de Libre Mercado (1946) Tras la postguerra mundial en 1946, surge fuertemente como consecuencia del pacto constituyente de la gran mayoría de las naciones europeas occidentales (donde existía el libre mercado). Con una manifiesta explotación del trabajador asalariado y buscando la igualdad entre personas, con el libre comercio y los mercados competitivos, se refleja legislativamente en varios textos constitucionales de los países política y económicamente libres (llamados Occidente) el compromiso de que los poderes públicos actúen ejerciendo un poder de neutralidad y arbitraje para poder equilibrar la balanza de esa desigualdad económica y social, ejerciendo cuantas reformas fuesen necesarias para conseguirlo. Es ciertamente un compromiso asignado a los poderes públicos, pero a cuyo objetivo se asocian formaciones sociales como el sindicato. En España, a pesar de la situación de dictadura política, apareció como necesidad social (no existía pluralismo ideológico) para corregir esas mismas diferencias, pero incluyendo además el tema cultural, aprovechando el sindicalismo como herramienta modernizadora ante el gran índice de analfabetismo existente en el entorno rural y el aislamiento internacional. 35


Fusión de los Sindicatos Cristianos (1948) Se constituyó la Federación Internacional de Sindicatos Cristianos (CISC) de la Alimentación, Tabaco y Hotelería. El Congreso constitutivo se realizó en Lyon, Francia. Previamente se habían realizado varias reuniones preparatorias, la última en Marche-enFemenne, en Bélgica, donde se delinearon los objetivos de esa federación. La Unión Sindical en Alemania (1949) Los sindicatos alemanes, desde antes de la época Nazi, se habían unido sin divisiones políticas. Después de la Segunda Guerra Mundial, los 12 sindicatos de oficio (al estilo de los “Trade Unions” de Inglaterra). Se unieron para constituir la DGB: La Conferedación Sindical Alemana. Los representantes y afiliados conservadores se unieron a los socialdemócratas y a los liberales, formando Sindicatos Unitarios, donde conviven trabajadores con diferentes ideologías, sin discriminación alguna. En los órganos de dirección participan dirigentes de las diferentes ideologías. Este modelo tendrá gran influencia en el resto de Europa. Conferencia Europea de Sindicatos Cristianos (1960) Los días 1 y 2 de diciembre de 1960 se realizó en Bonn, Alemania, la Primera Conferencia Europea de Sindicatos Cristianos. Jan Kulakowsky, Secretario Ejecutivo de la Organización Europea de la Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos (CISC) expuso el tema “ La Significación de la Organización Europea. Theo Braun trató el tema: “Los Trabajadores y la Construcción Europea”, donde enfocó los siguientes puntos: a) El espíritu con relación a los hechos: ° El clima y el contexto internacional. ° Las dificultades americanas ° La guerra monetaria. ° Ayudar a los países en vía de desarrollo ° El “punto” de la construcción europea. ° Del dominio económico. ° Del dominio político. ° Líneas de acción para el movimiento sindical ° Acento sobre la economía. b) Formación de cuadros y promoción humana. c) Apoyo al desarrollo de las instituciones europeas. 36


Conferencia Internacional de Mujeres (1960) La I Conferencia Internacional de la CISC sobre el trabajo femenino, se realizó en Bruselas, Bélgica, del 5 al 8 de octubre. Los temas principales fueron sobre: a) La emancipación de la mujer. b) La formación profesional de la mujer. La Resoluciones de la Conferencia fueron sobre: a) La promoción de la mujer trabajadora. b) El principio de igualdad en el salario. c) La formación profesional de las mujeres. d) Participación de la mujer en la acción sindical. Encíclica “Mater Et Magistra” del Papa Juan XXIII (1961) El Papa Juan XXIII publicó su encíclica social “Mater et Magistra”, para conmemorar los 70 años de la encíclica “Rerum Novarum”. Es necesario un desarrollo económico armónico, incluyendo la agricultura, junto a la industria y a los servicios, inclusive incorporar a los campesinos que abandonan sus campos, para que puedan encontrar cabida en la fuerza laboral, de educación, técnica y orientación profesional y espiritual. Al mismo tiempo es necesaria una política económica para el sector agrícola, tomando en cuenta los riesgos, haciendo énfasis en la ayuda técnica, crédito, seguro agrícola, que incluya la conservación, transformación y transporte de los productos agrícolas. Esta encíclica social ha servido de base a muchas organizaciones e instituciones nacionales e internacionales para elaborar una política humana en la agricultura; así también ha servido a muchos dirigentes agrarios para tener base en su lucha en defensa de los trabajadores del campo en todo el mundo. “Nuestro afectuoso pensamiento y nuestro paterno estimulo van hacia las asociaciones profesionales y los movimientos sindicales de inspiración cristiana, presentes y actuantes en varios continentes, que en medio de muchas y a veces graves dificultades han sabido trabajar ; y continúan trabajando, por la eficaz prosecución de los intereses de las Clases Obreras, y por su elevación material y moral...”

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Conferencia Internacional Sindical Cristiana sobre España (1961) Se celebró en Bruselas, Bélgica, una Conferencia Internacional sobre España, organizada por la CISC y la CIOSL. La Conferencia abordó diversos temas, y adoptó una Declaración Conjunta. Entre los temas tratados estaban: a) Origen del sindicalismo vertical falangista. b) Características de los sindicatos verticales. c) Estructura y restricciones. d) Organización nacional y movimiento obrero español. e) Acciones comunes sobre la situación en España. La Declaración Final fue una posición de las dos organizaciones sindicales internacionales denunciando la dictadura del General Franco, denunciando violaciones a la libertad sindical, y la disponibilidad de la CIOSL y la CISC de trabajar en forma unitaria sobre el caso de España. Huelgas en España (1962) En junio, la CISC apoyó y saludó fraternalmente a los trabajadores españoles que han estado en huelga, y continuaron un movimiento de protesta, a pesar de todas las presiones policiales del régimen franquista, a fin de obtener respeto humano y a los derechos fundamentales. En Bilbao, en Construcción Naval, General Eléctrica, Babcok , Wilcox y Echavarría S. A., y en otros lugares de España se vivió una etapa de protestas de los trabajadores. La policía persiguió a varios sacerdotes y dirigentes de la Hermandad de Obreros de Acción Cristiana ( HOAC). El 6 de junio, en la Conferencia de la OIT la CIOSL y la CISC se opusieron a la participación de los delegados de trabajadores de España y Portugal, considerando que esos delegados no representaban a los trabajadores, sino a las dictaduras de esos países. Fusión de Sindicatos en Francia (1962) En Francia se fusionaron la Federación de Trabajadores de la Tierra (creada en 1936) y la Federación de Técnicos y Empleados de Organismos Agrícolas (creada en 1945), afiliadas a la CFTC, y se constituyeron la Federación General de la Agricultura (FGA).

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China: Sindicalismo y Política (1966) La Federación de Sindicatos Chinos se desafilió de la Federación Sindical Mundial (FSM), alegando que esa organización mundial estaba controlada por los soviéticos. Luego, bajo la instigación de Chiang Ching, el edificio de la sede de la Federación de Sindicatos Chinos fue ocupada violentamente, y el periódico sindical “Diario Obrero” fue embargado por el Gobierno. Muchos sindicatos provinciales municipales y de regiones autónomas e incluso sindicatos de base fueron allanados y destruidos, sus oficinas ocupadas, sus bienes repartidos y sus materiales de archivos saqueados. Según el Partido Comunista Chino, la situación era la siguiente: “Lin Piao y la “Banda de los Cuatro”, paralizaron completamente el trabajo sindical, alentaron a un número de elementos nocivos para que se apoderaran de las organizaciones obreras e hicieron de ellas instrumentos de su complot para usurpar la dirección del Partido y el Poder del Estado”. El Mayo Francés (1968) Protestas populares en Francia se produjeron el 24 de mayo; comenzaron en Lyon, Francia, grandes manifestaciones populares. El joven Daniel Cohen-Bendit fue detenido y la protesta popular fue multitudinaria, luego en toda Francia los barrios se convirtieron en campo de batalla contra el gobierno del General Charles de Gaulle. Los sindicatos apoyaron las protestas, hicieron un acuerdo con los patronos, pero los huelguistas lo rechazaron. Fueron seis semanas de protestas, manifestaciones, que obligaron al Gobierno a realizar varias reformas sociales. Endurecimiento de los Sindicatos Soviéticos (1972) Del 20 al 24 de marzo se realizó en Moscú, el XV Congreso del Consejo Central de Sindicatos Soviéticos (CCSS). El invitado especial fue Leonid Breznev, quien dijo: “Cada uno debe saber que no habrá favor, ni tampoco indulgencia para los vagos, los holgazanes, los tramposos, los chapuceros. Hemos tomado y continuaremos tomando medidas severas para extirpar estos fenómenos antisociales.”

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Detención de Dirigentes Sindicales Clandestinos en España (1972) El 24 de junio fueron detenidos, mientras realizaban una reunión clandestina, en el Convento de la orden religiosa de Los Oblatos, en Pozuelo de Alarcón, 10 dirigentes de Comisiones Obreras, encabezados por Marcelino Camacho. Luego fueron encarcelados y condenados a 10 años de prisión. Europa: Fusiones Sindicales (1973) La Confederación Europea de Sindicatos (CES), en inglés European Trade Union Confederation (ETUC), se fundó en 1973 con el objetivo de representar de manera unitaria a los trabajadores y a los afiliados de sus respectivos países a escala europea. La Confederación Europea de Sindicatos Libres (CEL), afiliada a la CIOSL, y la Organización Europea de Sindicatos Cristianos de la CMT, acordaron crear una organización sindical unitaria, a nivel europeo, y crearon: La Confederación Europea de Sindicatos (CES), pluralista e independiente, sin incluir a las organizaciones comunistas europeas afiliadas a la Federación Sindical Mundial (FSM). La CES limita sus actividades al continente europeo, y debe evitar tomar decisiones sobre problemas mundiales, que es competencia de la CIOSL y la CMT. La Nueva Estrategia Comunista Europea (1976) El 3 de junio se realizó una reunión entre Enrico Berlinger, del Partido Comunista Italiano (PCI) y Georges Marchais, del Partido Comunista Francés (PCF), en París, donde dieron a conocer una posición conjunta, con las bases de lo que es “El Eurocomunismo”: una modificación radical al marxismo y al leninismo en las tareas de los partidos comunistas. La estrategia comunista para llegar al poder en Europa: a) Respetarán la libertad de pensamiento y de expresión de prensa, de reunión y de asociación. b) Libre circulación de las personas por el interior y el exterior. c) Inviolabilidad de la vida privada. d) Derecho a la existencia y a la actividad de los partidos de la oposición. e) Posibilidad de alternarse democráticamente las mayorías y las minorías. f) Independencia de la justicia. g) Funcionamiento democrático del Estado.

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La Transición Española: Los Pactos de la Moncloa (1977) Tras la muerte de Franco en 1975, los Pactos de la Moncloa fueron los acuerdos firmados durante la transición española el 25 de octubre de 1977, ratificándose en el Congreso de los Diputados dos días después, entre el Gobierno de España de la legislatura constituyente, presidido por Adolfo Suárez, los principales partidos políticos con representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados, con el apoyo de las asociaciones empresariales y el sindicato Comisiones Obreras (excepto algunas secciones sindicales del mismo) y el rechazo de la UGT y de la CNT, con el objetivo de procurar la estabilización del proceso de transición al sistema democrático, así como adoptar una política económica que contuviera la galopante inflación que alcanzaba el 47%. Al mismo tiempo, Suárez encargó al Ministro de Economía y Hacienda, Enrique Fuentes Quintana, que tratase la posibilidad de un acuerdo marco con los nuevos sindicatos legalizados, UGT y CCOO, para evitar el alto nivel de conflictividad social. La UGT y la CNT rechazaron el acuerdo, así como también algunas secciones sindicales de Comisiones Obreras. Más tarde las centrales obreras UGT y CCOO finalmente firmaron el acuerdo, junto a la Patronal y otras fuerzas políticas españolas, siendo la anarcosindical CNT quien mostró su total disconformidad con los Pactos. Se reconoció el despido libre para un máximo del 5 % de las plantillas de las empresas, el derecho de asociación sindical, el límite de incremento de salarios se fijó en el 22% (inflación prevista para 1978), se estableció una contención de la masa monetaria y la devaluación de la peseta (fijando el valor real del mercado financiero) para contener la inflación; reforma de la administración tributaria ante el déficit público, así como medidas de control financiero a través del Gobierno y el Banco de España ante el riesgo de quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior. El aperturismo político lleva consigo el ejercicio de la libertad que, acompañado de nuevas ideas, hace aparecer una diversidad sindical hasta entonces no conocida. Tiene lugar el Primer Congreso de la Unión Sindical Obrera (USO); se fundan sindicatos independientes de partidos políticos, conocidos como profesionales: CSIF (Funcionarios), FASGA (Grandes Almacenes), SEPLA (Pilotos), FITC (Banca), etc.

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La Liberación Económica China (1978) La Federación de Sindicatos de China celebró su IX Congreso, después de 21 años sin haber realizado Congresos, el último había sido celebrado en 1957. En el Congreso habló Deng Xiaoping, vicepresidente del Gobierno chino, quién presentó el programa de las cuatro modernizaciones establecidas para el progreso del pueblo Chino, que son: 1.- Modernización de la Agricultura. 2.- Modernización de la Industria. 3.- Modernización de la Defensa Nacional. 4.- Modernización de la Ciencia y la Tecnología. Al finalizar su discurso el vicepresidente Deng Xiaoping hizo un llamamiento a los delegados sindicales para que continuaran bajo la dirección del Partido Comunista. En el Congreso también habló el principal dirigente sindical Ni Zhifu, quién al referirse a las relaciones sindicales y políticas dijo: “Con el fin de lograr su propia emancipación y la del resto de la humanidad, la clase obrera debe contar con la dirección del partido marxista y armarse con la teoría marxista”. El congreso modificó los Estatutos. En uno de sus artículos dice: “Los Sindicatos de China son organizaciones de masas de la clase obrera, bajo la dirección del Partido Comunista de China.” Polonia: La Revolución Sindical Anticomunista (1980) El 14 de agosto se inició una huelga de los trabajadores en los “Astilleros Lenin”, en Gdansk, Polonia. Los trabajadores protestaron contra el aumento a los precios de la carne por falta de subsidio del gobierno polaco. Esta protesta fue respaldada por más de 200.000 trabajadores en más de 20 ciudades, tomó otras características cuando tocaron los aspectos fundamentales del aspecto político e ideológico del sindicalismo: la libertad, la autonomía y la independencia sindical frente al partido comunista y el gobierno. Esa huelga terminó el 31 de agosto. Esta acción de los trabajadores, en una sociedad dirigida por el comunismo, fue una experiencia histórica en las estructuras sindicales, políticas e ideológicas dentro del régimen socialista, por el papel que debe desempeñar el sindicalismo.

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En esta huelga surgió un líder sindical Lech Walesa 28 , que no venia del sindicalismo oficial, ni tampoco del Consejo Central de los Sindicatos, “central única”, sino de las bases de los trabajadores cristianos. La Federación Sindical Mundial (FSM) condenó a la organización sindical “Solidaridad“ de Polonia, y apoyó al gobierno comunista. A pesar de todos los atropellos que sufrieron los dirigentes de Solidaridad, la FSM nunca reconoció, ni respaldó a los trabajadores. La FSM nunca condenó a un país socialista, siempre justificó los atropellos en Polonia. A 31 de agosto de 1981, tras el primer año de existencia de Solidaridad, demostró el mayor crecimiento de cualquier organización del mundo, en forma espontánea. Desde la huelga de agosto de 1980 hasta agosto del 81, se afiliaron cerca de 10.000.000 (diez millones) de trabajadores del campo y la ciudad, en una población activa de 14 millones de trabajadores. En su programa Solidaridad expresó el motivo de su creación: “El sistema político existente era incapaz, o simplemente no lo suficientemente fuerte, como para corregirse a sí mismo. Fue solamente mediante una grave crisis económica, la explosión de la protesta social y la formación de “Solidaridad”, que fue abierto el camino hacia la reforma y la renovación.” En diciembre de 1981 el gobierno polaco elaboró un proyecto de Ley Social y Laboral para limitar el derecho de los trabajadores a la huelga, lo que se entendió como una trampa del partido comunista y el gobierno contra los trabajadores organizados en “Solidaridad”, sindicato que rechazó ese proyecto, se hizo un acuerdo pero el gobierno polaco lo violó, provocando a los trabajadores, vigiló a los principales dirigentes sindicales y no respetó los acuerdos. Lech Walesa dijo: “Desde 1970 no creo en nadie del sistema, ni en nadie de los que ejercen el poder...”. El 2 de diciembre 500 comandos apoyados por 5.000 policías asaltaron la escuela de bomberos de Varsovia encarcelando a 9 dirigentes de “Solidaridad”. Lech Walesa, desafiando al régimen comunista, dijo: “El enfrentamiento es inevitable y ocurrirá. Debemos hacer que la gente tenga conciencia de esto”. El 13 de diciembre el General Jaruzelki constituyó el “Comité Militar de Salvación Nacional”, declarando un estado de sitio, 28

Walesa, Lech: Activista sindical que organizó y dirigió de 1980 a 1990 Solidaridad, la primera organización sindical independiente en el bloque comunista. Durante un tiempo fue un líder carismático de su país, fue presidente de Polonia (1990–1995) y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1983. 43


proclamando la ley marcial, contra los trabajadores y específicamente con el sindicato “Solidaridad”. Se inició la imposición de la fuerza y el abandono a los principios ideológicos, llegando a una “Dictadura contra el Proletariado”, contradicción de la ideología comunista. Los muertos en los astilleros “Lenin”, de Gdansk (donde nació “Solidaridad”), los cientos de trabajadores heridos y muertos en Varsovia, los presos, heridos y muertos en la mina Wujek, de Silesia, donde los 2.500 mineros se mantuvieron bajo tierra en el interior de la mina de carbón, la represión contra los trabajadores de los hornos de Katowice, son hechos que demuestran la represión y la opresión de un gobierno comunista que pretendió mantener silenciados a los trabajadores, sin importar el costo de las vidas. El 14 de diciembre de 1981 la CMT y la CIOSL presentaron querellas ante la OIT frente a las violaciones de los derechos sindicales en Polonia, y contra la acción del Gobierno de ese país frente al sindicato “Solidaridad”. El 18 de abril de 1985 la FSM aprobó la afiliación del Convenio Nacional de Sindicatos Polacos (CNSP-OPZZ), de Polonia, un sindicato creado por el Partido Comunista Polaco para combatir al sindicato “Solidaridad”. El 3 de mayo de 1987 en Polonia fueron arrestados 300 simpatizantes del sindicato “Solidaridad”, por haber participado en manifestaciones no oficiales el Día de la Fiesta Nacional de Polonia. La Perestroika (1988) La llegada de Mijail Gorbachov 29 al poder suponía no solo una renovación generacional, sino también una esperanza de renovación política. Encarnaba la corriente reformista que proponía una apertura liberalizadora para sacar a la URSS del estancamiento económico, político y cultural en el que había quedado sumida. Puso en marcha un programa político extremadamente audaz que no solo acabaría con la dictadura comunista en la URSS, sino con la propia existencia de aquel Estado, transformando así profundamente el escenario internacional. Deseoso de reforzar y perfeccionar el régimen socialista mediante la trasparencia (glasnost) y la reestructuración (perestroika), la glasnost se produjo primero y con más facilidad: se implantó una mayor trasparencia informativa, se acabó con la represión hacia los disidentes, se desmontó el Estado policial y la censura de prensa, se restauró cierta 29

Gorbachov, Mijail: Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) de 1985 hasta 1989 y último presidente de la Unión Soviética de 1989 a 1991 hasta su disolución. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990. 44


libertad de expresión y se reconocieron públicamente los crímenes y los errores cometidos en el pasado por el partido y por el Estado soviético. Con todo ello se ganó el apoyo de los gobiernos y de la opinión pública occidental. Gorbachov practicó una política exterior pacifista. La retirada del ejército soviético condujo a procesos más o menos revolucionarios que acabaron con los regímenes comunistas en Europa central y oriental, abriendo el camino para la reunificación de Alemania (1990). La reconstrucción económica, sin embargo, sería uno de los principales fracasos de Gorbachov: la perestroika suponía sacar a la economía soviética del caos y el anquilosamiento en el que estaba sumida, introduciendo mayor libertad de empresa y dejando actuar al mercado para corregir los defectos de la planificación. En el aspecto político, se inició una apertura que debía conducir gradualmente a una democracia pluripartidista; pero los avances en ese camino, considerados excesivos por la «vieja guardia» comunista, fueron considerados demasiado lentos por la creciente oposición ajena al partido: Gorbachov y su equipo avanzaban despacio por las resistencias existentes dentro del régimen y por el temor a perder el control del proceso. El efecto principal de la apertura fue la eclosión de los sentimientos nacionalistas, que cuajaron en movimientos independentistas en las diversas repúblicas que formaban la URSS. España: Ley Orgánica de Libertad Sindical (1985) Se recoge en el ordenamiento jurídico las bases para el ejercicio libre del derecho de sindicación, ampliando y matizando las ya recogidas en la Constitución Española de 1978. Esta nueva Ley será conocida como LOLS. El Euro (1993-2001) El Tratado de la Unión Europea recoge la creación de una Unión Económica y Monetaria con una moneda única desde el 1 de enero de 2001. El Banco Central Europeo es la entidad responsable de la política monetaria de los 17 estados que forman la zona del euro. Estos son: Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Portugal. La nueva configuración económica transforma todos los conceptos políticos, laborales y sindicales.

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La Globalización (desde 2002) La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global. La globalización en sí misma es un proceso continuo y dinámico, que desafía las leyes de los países en su forma de regular el funcionamiento de empresas y el comportamiento económico de los individuos a nivel internacional que, si bien pueden dar trabajo a la mano de obra desocupada o ser los contratados, también pueden beneficiarse de irregularidades y debilidades subsistentes en un determinado país. Los factores que impulsan su desarrollo son apertura de mercados nacionales: libre comercio; fusiones entre empresas: multinacionales; eliminación de empresas públicas: privatizaciones; desregulación financiera internacional a favor del libre comercio: los tratados de libre comercio. En cuanto a los beneficios potenciales tenemos: mayor eficiencia del mercado que aumenta su competencia disminuyendo el poder monopolista; mejoras en la comunicación y cooperación internacional que puede llevar a un mejor aprovechamiento de los recursos; impulso desarrollo científico-técnico al ser lucrativo; mayor capacidad de maniobra frente a las fluctuaciones de las economías nacionales; eliminación de las barreras de entrada del mercado laboral, financiero y de bienes y servicios. Por otra parte, también existen riesgos evidentes a considerar: irresponsabilidad de empresas y multinacionales; aumento de desequilibrios económicos, sociales y territoriales; descuido sobre los índices de desarrollo humano: aumento de la pobreza; pérdida de factores que no se adapten a la competencia; poder político de empresas sobre los países; resurgimiento de periodos de profunda inestabilidad política debido, por un lado, a la pérdida de poder por parte de los gobiernos y, por el otro, al rechazo a lo que se ve como concepciones occidentales de hacer política; disminución paulatina en los controles migratorios; fuga de cerebros; invasión de élites empresariales internacionales en países pobres. El sindicalismo político se ha quedado obsoleto, pues lo que realmente prima en el siglo XXI es la situación laboral de cada momento, en consonancia a la situación económica y no a los conceptos utópicos del siglo XIX.

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TIPOS DE SINDICALISMO

A

B

C

C

Fuente: Sáez, J. (2011) Sistemas de relaciones laborales; Departamento de Sociología, Universidad de Alicante

Los sindicatos, desde siempre, han sido un movimiento social de defensa económica de los trabajadores. Sin embargo, también han sido movimientos de impugnación del orden social general (de protesta). En este sentido, el origen de los sindicatos está asociado a una respuesta a la miseria y a la arbitrariedad en las relaciones de trabajo. No obstante, además de ser un movimiento social, los sindicatos también se pueden definir como una estructura de control compensadora, que restringe y limita el poder empresarial. Pero también es cierto que los sindicatos, cuando son correa de transmisión de la ideología de partidos, pueden ser también el instrumento agitador de la calle mediante huelgas que van en contra del resto de los trabajadores, ya que anteponen por la fuerza (piquetes) el derecho a su huelga que el derecho al trabajo (el derecho a la no huelga de los que no comparten sus consignas).

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A) Según sus Características de Organización Sindicalismo de oficio Los primeros sindicalismos que conocemos son los de oficios, cuyo origen se remonta al siglo XVIII. Surgen como sociedades profesionales a partir de los grupos informales de determinados oficios. Ejercían en muchos casos el control unilateral, marcando las reglas del oficio y el salario, al mismo tiempo que se comprometía moralmente con la calidad del producto. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la racionalización del trabajo, que se plasma en la organización taylorista, acabará paulatinamente con el oficio. La división técnica del trabajo, la descomposición y fragmentación de las tareas y su simplificación y la automatización de procesos terminarán con ese perfil del profesional de los oficios. Hoy solo quedan vestigios de este tipo de sindicalismo. Sindicalismo industrial general El sindicalismo general es consecuencia de las implicaciones instituícionales y sociales del proceso de racionalización del trabajo que ha marcado la historia laboral del siglo XX, vinculado al capitalismo (rentabilidad del capital), y la organización taylorista del trabajo. El empresariado necesitará contar con un interlocutor colectivo para gestionar las relaciones laborales, lo cual favorecerá el reconocimiento de los sindicatos. Después de largas luchas, el sindicalismo verá reconocido el derecho de negociación colectiva como institución para regularizar las condiciones de trabajo. En pocas palabras, el sindicalismo general como organización de masas es una derivación del proceso de racionalización y burocratización del trabajo. El sindicalismo industrial general se puede clasificar en dos tipos: el anglosajón y el continental. El anglosajón o británico se caracteriza por una fuerte herencia del sindicalismo de oficio, y en cierto modo, una forma de organización y acción arcaica. Por el contrario, en el continental, particularmente el alemán, representa una forma más moderna de organización y de acción. Sindicalismo de empresa Otra distinción que hay que considerar es el sindicalismo de empresa, muy extendido en Japón, y que en los países occidentales se asimila a los denominados sindicatos "independientes" de empresa. El sindicalismo de empresa tiene pocos logros sociales fuera de la empresa. Los sindicatos de empresa tienen el poder para tomar las decisiones, y pueden redactar y elegir sus propios estatutos, declarar huelgas y establecer libremente sus cuotas. La vinculación con otros sindicatos de otras empresas suele ser muy débil al no haber grandes confederaciones. Se preocupan de un sector profesional exclusivamente. 48


B) Según su Orientación en la Acción Sindical Sindicalismo de oposición: radical Típico de sociedades de industrialización tardía, y por consiguiente de tardía institucionalización de la negociación colectiva. Se encuentra en sociedades de acusada polarización social y política, donde la clase obrera industrial es débil y minoritaria o bien el reconocimiento mutuo entre los actores sociales ha sido tardío. Corresponde a sociedades como la europea de finales del siglo XIX, pero también a sociedades como la francesa (CGT, Carta de Amiens, 1906), y la española hasta los años treinta (CNT). Propició el surgimiento del sindicalismo revolucionario, de carácter anarquista, que concebía el sindicalismo como la base de la organización social. En torno a este sindicalismo se ha construido el mito de la huelga general como arma revolucionaria para derribar al capitalismo, cosa que el tiempo y la institucionalización de las relaciones laborales se han encargado de desmentir. Sindicalismo adversario: asociativo El sindicalismo adversario británico y norteamericano se denomina así por cuanto tiene una tradición de escasa participación en los órganos de decisión de la empresa y en el marco de las instituciones. En efecto, el sindicalismo adversario ha sido históricamente reacio a la cooperación, la implicación y la participación en los órganos de decisión en las empresas. Es decir, al compromiso en las decisiones estratégicas que supusieran un freno a su tradición de movilización (aunque en las últimas décadas parece registrarse un tendencia al cambio). Igualmente, este sindicalismo de carácter adversario no se ha implicado mucho en los grandes pactos sociales que hayan supuesto compromisos con la política de rentas. En otras palabras, se trata de un sindicalismo que podemos calificar como asociativo y de movilización, pero con escaso poder como organización. Sindicalismo de control: de cogestión En países donde la tradición de alianzas interclasistas, socialdemócratas y democratacristianas está más arraigada. Se trata de países industrializados, con una clase trabajadora y una red de normas institucionales importantes, que posibilitan el reconocimiento de los actores, el derecho de negociación colectiva y la participación institucional. La idea de control se entiende en el marco de la democracia económica, de participación e influencia de los sindicatos en los consejos de administración de las empresas (por ejemplo, cogestión en Alemania), participación en las instituciones del Estado, participación en la gestión de los sistemas de pensiones (sistema Ghent en los países nórdicos), etc. 49


C) 1º- Clasificación Alternativa del Sindicalismo Sindicalismo de clase: político Basado en estructuras en función de un interés y una conciencia de clase, y apoyado por un peso importante de la ideología y las creencias políticas y religiosas. Este tipo de sindicalismo concedería mayor importancia a las movilizaciones que a la negociación colectiva. Además, tendría preferencia por la defensa de los intereses generales de la clase trabajadora mediante la política y la acción legislativa. En este modelo podrían estar representados los sindicatos españoles, franceses e italianos. Otros autores denominan a este sindicalismo como de "pluralismo medio latino". Sindicalismo económico: de empresa Con orientación mucho más pragmática: no están divididos ni movidos por corrientes ideológicas o de clase. Localizan su acción en el ámbito de la empresa o el centro de trabajo. Hacen un uso intensivo de la negociación colectiva y pugnan por el control en el puesto de trabajo. Ésta es la tradición economicista (bussines unionism o sindicalismo de empresa) norteamericana y británica. Otros autores clasifican este sindicalismo en la tradición del "pluralismo liberal". Sindicalismo de concertación: de control El que trata de alcanzar objetivos económicos y sociales más amplios, los cuales operan en un marco de relaciones fundamentalmente tripartitas en el ámbito nacional. Este tipo de sindicalismo, fuertemente organizado, sería propio de los sistemas con un fuerte Estado del Bienestar y un grado de implicación en la coordinación de la política económica. Estaría representado especialmente por los países escandinavos más Austria y, en menor medida por Alemania. Otros autores denominan a este modelo como neocorporatista que aquí clasificamos como "sindicalismo de control".

El sistema de concertación o de control no existe en España.

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C) 2º - Sindicalismo en España: comparativa

SINDICALISMO DE CLASE

¾

Postura utópica y desactualizada del S.XIX

¾

Postulados políticos o Socialistas o Marxistas o Anarquistas

¾

Transformación de la sociedad o Destrucción de la burguesía o Supresión del capitalismo

¾

Lucha de clases

¾

Tendencia extremista o revolucionaria

¾

Defensa de la clase obrera frente a la empresa

¾

Su acción sindical se basa en el conflicto: política del miedo

¾

Enfrenta al trabajador con la empresa o Intereses diferentes o Confrontación, huelga, piquetes

¾

Acorde a doctrinas rígidas no actuales: obsoleto

¾

Su existencia se basa en fuertes subvenciones

¾

Potentes confederaciones: total de horas sindicales

¾

Buscan un fuerte eco mediático, actúan como partidos

¾

Burocracias financiadas por el estado “burgués”

¾

Sindicalismo demagógico político 51


SINDICALISMO PROFESIONAL

¾

Posturas moderna y actual del S.XXI

¾

Postulados independientes apolíticos o Autonomía o Profesionales o Laborales

¾

Mejorar su sector laboral o Pluralidad de ideas o Adecuación a cada momento

¾

Defensa de su sector profesional/empresa

¾

Tendencia moderada o evolucionista

¾

Defensa de los profesionales con dignidad

¾

Su acción sindical se basa en la negociación: realismo

¾

Busca la armonía empresa-trabajador o Intereses comunes o Cooperación, diálogo, objetividad

¾

Acorde a las necesidades de cada momento: moderno

¾

Su existencia se basa en la afiliación

¾

Profesionales comprometidos: horas sindicales necesarias

¾

Buscan independencia de la política

¾

Sostenibilidad propia sin injerencias ajenas

¾

Sindicalismo responsable apolítico 52


MODELOS SINDICALES ACTUALES Sindicalismo Estadounidense La mayor parte de los trabajadores sindicalizados en Estados Unidos están representados por sindicatos afiliados a una de dos organizaciones. La Organización Estadounidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO) nació de la fusión de las dos, hasta entonces separadas. Actualmente está integrada por 55 sindicatos nacionales, organizados por oficios o industrias, y cuenta con diez millones de miembros. La federación “Cambio para Ganar” fue establecida por un grupo de siete sindicatos que, en 2005, se retiraron de la AFL-CIO, con cerca de seis millones de miembros. También hay sindicatos nacionales independientes. El más numeroso es la Asociación Nacional de Educación (NEA), que representa a los maestros de las escuelas públicas y tiene más de tres millones de miembros. La Hermandad Unida de Carpinteros y Ebanistas de los Estados Unidos, con 512.000 miembros, y La Orden Fraternal de la Policía (FOP), a la que pertenecen más de 312.000 agentes de policía, son algunas de las organizaciones independientes más numerosas. El 12,1% de los trabajadores asalariados pertenecían a algún sindicato, comparado a 12,0 por ciento el año anterior. Las federaciones nacionales del trabajo no suelen participar directamente en negociaciones colectivas, sino que prestan servicios y apoyo a sus organizaciones afiliadas y llevan a cabo actividades políticas. La mayor parte de las negociaciones colectivas las llevan sindicatos nacionales o locales. La sindicalización y negociación colectiva para la mayor parte de los trabajadores del sector privado de los Estados Unidos se rige por la Ley Nacional de Relaciones del Trabajo promulgada en 1935. La Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB), agencia independiente que no forma parte del Departamento de Trabajo, administra y hace cumplir la ley. Los sindicatos suelen adquirir el derecho a representar a los trabajadores a través del reconocimiento voluntario del patrono o de una votación supervisada por la NLRB, en la que la mayoría de los trabajadores se pronuncia a favor de la representación sindical. Cuando un sindicato cuenta con el apoyo de una mayoría de la unidad de negociación y es certificado en un lugar de trabajo, tiene la autoridad exclusiva de negociar las condiciones de empleo en nombre de todos los trabajadores de la unidad negociadora. La representación exclusiva es una característica singular de la legislación laboral estadounidense: el sindicato representante exclusivo está obligado a representar a todos los trabajadores, sean miembros del sindicato o no. 53


Sindicalismo Japonés En el caso de Japón, se trata de un sindicalismo de empresa, muy vinculado a la concepción de familia extensa, lo cual denota la existencia de relaciones de lealtad y reciprocidad comunitaria. Este tipo de sindicalismo incorpora vestigios del pasado medieval, como la fidelidad y el sentimiento de comunidad de intereses microcorporativistas. Los orígenes de este sindicalismo se vinculan también con la tardía industrialización del Japón, nacida de la mano de las elites dinásticas de la nobleza, que mantuvieron el mismo esquema de relaciones feudales. Es decir: protección mediante el empleo de por vida a cambio de lealtad; la vinculación de la remuneración a la antigüedad (no al rendimiento), y el sometimiento de la acción a un sistema de normas propias de la empresa. Uno de los rasgos de este sindicalismo consiste en que la afiliación se reserva a los trabajadores que llevan más de un año y que han superado el periodo de pruebas en la empresa; además, agrupa tanto a obreros como a empleados de oficina. La soberanía sindical reside exclusivamente en el sindicato de la empresa (y no en el congreso del sindicato, como en Europa). Los sindicatos de empresa tienen el poder para tomar las decisiones, y pueden redactar y elegir sus propios estatutos, declarar huelgas y establecer libremente sus cuotas. La vinculación con otros sindicatos de otras empresas es muy débil. El sindicalismo de empresa tiene pocos logros sociales fuera de la empresa. Por el contrario, el sistema Nenkó (que garantiza el empleo de por vida, y el nivel de remuneración y la promoción por antigüedad) comporta una tendencia empresarial a evitar despidos en épocas de crisis. El despido es considerado socialmente en Japón como una falta de confianza. Los despidos pueden causar graves conflictos emocionales, porque el empleado no solo pierde la confianza, sino que, además, difícilmente será aceptado en otra empresa. De ahí que la movilidad laboral en el mercado de trabajo sea muy baja en Japón.

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Sindicalismo Británico En el Reino Unido gira alrededor del Trade Unions Congress (TUC), que es el congreso de los sindicatos. Con modelo de financiación mixto: no viven exclusivamente de subvenciones. Con fuerte vinculación al partido laborista (socialdemocracia), sobre el que curiosamente ejercen una influencia contraria a la habitual servidumbre del sindicato al partido, hace que la corporación sindical practique una positiva absorción sobre los grupos sindicales independientes. El denominado sindicalismo asociativo, arraigado en el área anglosajona, solo pretende representar los intereses de sus miembros afiliados y controlar la afiliación al sindicato para garantizar el nivel de las tarifas salariales. Se denomina asociativo por cuanto la clave de su fuerza estriba en su significación cuantitativa: el número de afiliados o adherentes, que le confiere fuerza de negociación “bargaining power”. Este tipo de sindicalismo asociativo mantiene una línea de oposición y ha logrado mantener durante muchas décadas las cláusulas denominadas closed shop ó ”taller cerrado”, mediante las cuales el sindicato se garantizaba su posición como único sujeto negociador con el empresario, y evitaba la contratación de noafiliados. El eslogan que el Gobierno neoliberal lanzó es muy ilustrativo: "Más mercado, menos Estado. Más empresa, menos sindicato". Entre 1980 y 1990 se comienza a legislar contra los sindicatos. En 1980, la Employment Act prohíbe los piquetes de huelgas y las huelgas de solidaridad con otros trabajadores de otros centros de trabajo. Los piquetes no pueden actuar en otros centros distintos a los suyos. En 1982, la Employment Act suprime la inmunidad (inmunities), de modo que los sindicatos pueden ser perseguidos jurídicamente por daños ocasionados a la producción. La Employment Act de 1984 establece la obligatoriedad de consultar mediante votación a los afiliados antes de hacer huelga. También, en ese mismo año, la Trade Union Act obliga a una votación secreta para destinar fondos sindicales a actividades del Partido Laborista. En 1988 se prohíbe a los sindicatos abrir expedientes disciplinarios a aquellos afiliados que desobedecen a los piquetes de huelga. En 1993, la Trade Union Act y la Employment Right Act acaban por eliminar la cláusula del "taller cerrado", es decir, la obligación de afiliación, hasta tal punto que incluso los empresarios podrían ofrecer incentivos económicos para que los trabajadores no se afilien a los sindicatos. Con todo ello se ha ido erosionando la legitimidad de los sindicatos. El Gobierno conservador ha sido abiertamente antisindical, lejos de la tradición liberal del voluntarismo. 55


Sindicalismo Nórdico Poderoso y con fuerte afiliación. Muy verticalizados (recordamos, un sindicato en cada empresa, por encima de cada oficio), han seguido un proceso de fusión entre federaciones. Tienen una estrategia común y mantienen frecuentes reuniones los sindicatos noruegos, suecos, finlandeses y daneses. Han desarrollado servicios de asistencia, especialmente seguros (vehículos, viviendas, accidentes, lesiones que no cubre la Seguridad Social, etc.). Muy vinculados a los postulados del Partido Social Demócrata. Solidarios a nivel internacional y preocupados por el medio ambiente (involucrados en el ecologismo y antinucleares). Su modelo es federal, a través de los comités de empresa. A partir de los años ochenta ha tendido a crecer su afiliación, a pesar de la reestructuración industrial, que por ejemplo ha afectado seriamente a la economía finlandesa durante la década de los ochenta y noventa. Es decir, el aumento de la afiliación del sindicalismo escandinavo marca un contra-punto con lo que ocurre en otros países. Hay varias explicaciones sobre este hecho en el caso sueco. La primera explicación es el importante volumen de empleo público, asociado también a un Estado del Bienestar fuerte, y abundante en sectores como educación y sanidad. La segunda razón estriba en la afiliación de las clases medias profesionales, cuya actividad también se desarrolla en el área pública. La tercera explicación es la existencia de unidad de acción en la negociación colectiva, mediante la formación de cárteles (en el sector manual privado LO, y SF del sector público, y en el sector de los empleados privado y público entre el PTK, TCO y SACO). La cuarta explicación estriba en el alto volumen de sindicalización femenina. Y, sobre todo, la quinta explicación, muy socorrida para explicar la sólida posición de los sindicatos escandinavos, que se ve favorecida por una serie de funciones institucionales otorgadas a los sindicatos (el sistema Ghent 30 ). Siguen un modelo corporativista que se apoya en la idea de poder de las organizaciones. El concepto doctrinal y jurisprudencial es el término de poder social que el sindicato representa: lo que está vinculado a un ordenamiento jurídico minucioso de las relaciones laborales, cuya finalidad es la contención del conflicto y la paz social. El sujeto negociador es el sindicato. La situación sindical es de casi unidad sindical. 30

Sistema Ghent: Gestión del seguro de desempleo por los sindicatos. Esta gestión les confiere una importante función institucional, pero también comporta la moderación de su acción.

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Sindicalismo Alemán Bajo un modelo vertical-federal-comités de empresa, las tasas de afiliación sindical se han mantenido estables durante un largo periodo, entre 1950 y 1985. A esta estabilidad han contribuido la afiliación de trabajadores manuales y de mujeres en los servicios, y la afiliación de trabajadores extranjeros. A mediados de los años ochenta declina la tasa de afiliación sindical. La unificación con Alemania del Este ha contribuido al descenso de la tasas de afiliación, a tenor de la menor sindicalización de los trabajadores del este. A pesar de todo, las tasas de afiliación en Alemania se pueden considerar como de tipo medio, lo cual no implica debilidad de los sindicatos, ya que su poder reside en el sistema juridificado de relaciones laborales, en el concepto de representatividad como poder social y en su estructura neocorporatista. El poder y la influencia de los sindicatos alemanes es notable. A pesar de la existente pluralidad ideológica, los sindicatos de oficio se unificaron para constituir la Confederación Sindical Alemana. Con fuerte vinculación política (Partido Social Demócrata, Partido Liberal, Verdes… ) tienen más de 12 MM. de afiliados. Sigue un modelo de cogestión sindical en las empresas: los sindicatos están implicados en la administración de los recursos de las empresas y participan en los consejos de administración. Dirigidos por los sindicatos de oficio, han reducido su estructura para mayor viabilidad. A través de delegaciones territoriales, dejan la iniciativa a los partidos políticos. Cuentan con escuelas propias de formación sindical con equivalencia a titulación universitaria en sociología, ciencias empresariales, económicas…). El sindicalismo tiene buena imagen en Alemania, con una buena aceptación social.

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Sindicalismo Francés La crisis ideológica del sindicalismo francés se ha caracterizado por la división en corrientes rivales: comunistas (GCT), socialistas (CFDT), cristianos (CFTC), liberales (FO), sindicatos de cuadros (CGC) y otras corrientes. Esta fractura ideológica ha dificultado históricamente la consolidación de un sindicalismo de masas con un fuerte poder negociador. Su influencia social se ha apoyado más en el carácter ideológico y movilizador en determinados momentos, así como en el referido criterio de audiencia. La representatividad se establece utilizando distintos criterios simultáneamente. La Constitución de 1946 y el posterior desarrollo del Código de Trabajo consagra diferentes criterios que tratan de enfatizar la idea de una representatividad suficiente, más que la propia idea de sindicato más representativo. Con ello se trata de considerar también a los sindicatos minoritarios como sindicatos representativos. Los criterios utilizados mezclan elementos cualitativos y cuantitativos: a) el criterio de irradiación, que es un concepto jurídico el cual permite presuponer que determinados sindicatos de rama o federación sindical tienen influencias, más allá de sus propios miembros adheridos, porque pertenecen a una determinada confederación de ámbito nacional (CGT, CFDT, FO, CFDT); b) el criterio de representatividad efectiva probada trata de valorar datos cuantitativos de afiliación sindical, cotizaciones de afiliados y audiencia por medio del número de delegados de los comités de empresa, delegados de personal y Conseil de Prud'hommes; c) el tercer criterio es el de concordancia, que hace referencia a la necesidad de tener presencia sindical en el ámbito donde se negocia el convenio colectivo, ya sea en la empresa o en el sector de actividad; d) otro criterio es el de la antigüedad y la experiencia, de modo que avalen una capacidad para negociar los convenios colectivos; e) y finalmente, el último criterio es la actitud patriótica durante la ocupación nazi en los años cuarenta. Se trata de un criterio enmarcado en el contexto de posguerra, y tiene también un claro significado político e ideológico. 58


Sindicalismo Italiano En la actualidad se configura en torno a tres grandes confederaciones sindicales organizadas por ideología política. La Confederazione Generale Italiana del Lavoro (CGIL) es de ideología mayoritariamente comunista y sigue los postulados de su matriz, el Partido de la Izquierda Democrática (PDS); cuenta con 5 MM. de afiliados y tiene su mayor influencia en el sector de la ingeniería e industria pesada; anunció en 1991 el abandono de la lucha de clases y expresó su apoyo a la negociación colectiva. Como segunda fuerza sindical aparece la Cofederazione Italiana Sindicati Lavoratori (CISL), de tendencia democristiana; se configura como independiente, solidaria y abierta, buscando un sindicalismo moderno y de racionalización. Cuenta con 3,5 MM. afiliados. También tenemos a la Unione Italiana del Lavoro (UIL), de tendencia más moderada y socialista, es una escisión del CGIL comunista; se configura como organización laica, democrática, y reformista (apoyándose en los principios del modelo escandinavo); cuenta con 1,5 MM. afiliados en el sector industrial (FIAT y servicios). Existen otras pequeñas organizaciones o cobas (FNDAI, FNDAC, CISNAL, CISAL, etc.). También han aparecido los sindicatos profesionales o quadri, cuyos afiliados son técnicos, personal directivo y profesionales liberales, constituyéndose en grupos de presión para la defensa de sus intereses, influyendo en la negociación colectiva de otros grupos laborales. Por regla general, el italiano es un sindicalismo vertical por ideología política, pero es horizontal por sector industrial. Han aparecido sindicatos autónomos que quieren ocupar el puesto de las grandes confederaciones. Estas nuevas organizaciones están surgiendo en la administración pública (donde cuentan con un 20% de afiliados), sanidad, educación y transportes. En Italia se puede afirmar que hasta 1993 solo había una institución para la expresión de las demandas de los trabajadores y la representación de los empleados: el consiglio di fabbrica o también el consiglio di delegati. Las tres confederaciones sindicales (CGIL, CISL, UIL) reconocieron mediante acuerdos interconfederales, en 1972, el papel de los consejos de fábrica como su estructura básica con poder negociador en el centro de trabajo y con representantes elegidos por los miembros sindicales afiliados a las tres confederaciones. Sin embargo, a principios de los años noventa los tres sindicatos mayoritarios acordaron crear la Rappresentanza Sindacale Unitaria (RSU): órgano mixto, con dos tercios de sus miembros elegidos por los trabajadores y un tercio es nombrado por los sindicatos. Su finalidad es evitar la competencia de nuevos grupos sindicales. 59


Sindicalismo Español Con un sistema dual casi único en el mundo, combina el sindicato territorial con el de oficio. Bajo un modelo proteccionista por parte del estado, se subvenciona a las dos grandes confederaciones sindicales organizadas: Unión General de Trabajadores (UGT), hasta hace poco de tendencia marxista y correa de transmisión de su matriz, el partido socialista; y Comisiones Obreras (CCOO), de tendencia comunista y que sigue los postulados de la izquierda progresista. Además, también coexisten otras organizaciones como Confederación Nacional del Trabajo (CNT), Unión Sindical Obrera (USO), Confederación de Sindicatos Independientes (CSI-CSIF), y un buen número de sindicatos profesionales por sector: Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA); Federación de Asociaciones de Grandes Almacenes (FASGA), Federación Independiente de Trabajadores del Crédito (FITC) en banca, etc. El modelo español está claramente definido en dos sistemas: 1) Pluralismo latino: Sindicalismo de clase: Correa de transmisión de su partido político matriz, está estructurado en función de un interés y una conciencia de clase, y apoyado por un peso importante de la ideología y las creencias políticas. Basa su importancia en las movilizaciones, más que en la negociación colectiva. Además, tendría preferencia por la defensa de los intereses generales de la clase trabajadora mediante la política y la acción legislativa. Se trata de un sindicalismo demagógico, que antepone los intereses políticos de sus partidos matrices a los intereses reales de los trabajadores, recibiendo contraprestaciones en forma de cuantiosas subvenciones. 2) Pluralismo liberal: Sindicalismo de empresa Organizaciones independientes y apolíticas, que presentan una orientación mucho más pragmática: no están divididos ni movidos por corrientes ideológicas o de clase. Localizan su acción en el ámbito del sector, la empresa o el centro de trabajo. Hacen un uso intensivo de la negociación colectiva y pugnan por el control en el puesto de trabajo. Siguen el modelo economicista (bussines unionist) norteamericano y británico. Otros autores clasifican este sindicalismo en la tradición del "pluralismo liberal". Es objetivo, imparcial y se financia a través de la cuota de afiliación de sus miembros. 60


NEGOCIACIÓN COLECTIVA Reino Unido No existen convenios colectivos de ámbito nacional, sectorial o convenios negociados por asociaciones empresariales de aplicación general (por lo menos en el sector privado). Algunos convenios negociados a nivel local pueden resultar de aplicación en el seno de compañías que cuenten con representación sindical, pero su ámbito de aplicación se limita a la compañía en cuestión y solo resulta aplicable en los términos y condiciones acordados entre los firmantes. Los convenios colectivos no son vinculantes desde un punto de vista legal (solo vinculante moralmente a las partes firmantes), salvo que las partes prevean expresamente otra cosa.

Alemania Pueden tener distintos ámbitos de aplicación. Aunque en la mayoría de las ocasiones los convenios se firman entre el sindicato competente y una asociación de empresarios y se aplican en una región concreta (por ejemplo, a nivel nacional o para uno o más estados “Länder”) para un sector industrial determinado (por ejemplo, el sector de la industria metalúrgica o química), los convenios también se pueden celebrar para un grupo de empresas o incluso una sola empresa. Sin embargo, con carácter general, los convenios son para un determinado sector. Los convenios no solo vinculan a las partes firmantes. Un convenio resulta directamente aplicable a una relación laboral, si el trabajador en cuestión es miembro del sindicato firmante, y el empresario es miembro de la asociación de empresarios firmante.

Italia Los convenios colectivos nacionales tienen fuerza de ley entre las partes y solamente afectan a las partes firmantes los trabajadores que pertenezcan a los sindicatos firmantes y los empresarios que pertenezcan a las asociaciones empresariales firmantes. De hecho, con su afiliación a un sindicato, el trabajador acepta su estatus y consiguientemente acepta que se celebren convenios colectivos en su nombre con la contraparte. Los convenios colectivos nacionales también resultan de aplicación a aquellas personas que, sin estar afiliados al sindicato, han dado su consentimiento implícito o explícito para que se les aplique el convenio.

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Suecia No existe una clara respuesta a esta pregunta, ya que dependerá de las circunstancias concretas del caso. Existen muchos convenios colectivos en el mercado de trabajo sueco, aplicables a diferentes sectores y ámbitos de negocio. Si un convenio específico resulta de aplicación a una determinada compañía, dicho convenio afecta normalmente a todos los empleados de la misma. Sin embargo, a veces el empresario aplica diferentes acuerdos, según las diferentes categorías profesionales a las que pertenecen los empleados. Es común que se aplique un convenio específico a los trabajadores de fábrica y otro para los trabajadores de oficina.

Francia Se pueden formalizar convenios colectivos de distintos ámbitos, por ejemplo, a nivel empresarial, local, regional, nacional (que pueden cubrir solo una industria específica o todas las industrias). En principio, un convenio colectivo solo resulta de aplicación a los empleados (todos ellos con independencia de que se dividan en distintas categorías) que estén incluidos en el ámbito de aplicación del convenio y que hayan sido contratados por una compañía firmante del convenio o hayan sido contratados por una compañía afiliada a la organización empresarial que haya firmado el convenio. Esto es típicamente el caso de los convenios de empresa, locales o regionales. Sin embargo, el ámbito de aplicación de un convenio colectivo puede ser ampliado mediante un decreto gubernamental, en cuyo caso pasaría a ser aplicable a todos los empleados.

Estados Unidos En el sector privado es un ámbito regulado exclusivamente por el derecho federal. Un organismo administrativo, el Comité Nacional de Relaciones Laborales (NLRB), vela por el cumplimiento de esta ley. Un convenio colectivo contiene una cláusula en la que se define el ámbito de aplicación del mismo, y que determina quienes son los empleados afectados por el convenio. Según la NLRA es ilegal que un empleador y un sindicato negocien un Convenio para un grupo específico de empleados, a menos que ese grupo designe al sindicato como su representante para la negociación colectiva.

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ESPAÑA Se mantiene la capacidad de las organizaciones sindicales y empresariales más representativas para la negociación colectiva, estatales o autonómicas, de determinar mediante acuerdos interprofesionales (marco) la estructura de la negociación colectiva, así como fijar las reglas que han de resolver los conflictos de concurrencia entre convenios de distinto ámbito. Podrán pactarse en convenios o acuerdos colectivos sectoriales de ámbito estatal o autonómico, por aquellos sindicatos y asociaciones empresariales que cuenten con la legitimación necesaria. Esta exclusión, que podría parecer que limita el alcance de los acuerdos marco y convenios sectoriales, se aclara con el papel de los mismos según los establecido en el artículo 84.2 y 4, que se ve reforzado con las nuevas previsiones que determinan la posibilidad de alterar la “prioridad aplicativa” del convenio de empresa sobre el sectorial en algunas materias y de reservar al ámbito estatal mayor número de materias que las actualmente previstas en el tercer párrafo del artículo 84 ET. Se mantiene que un convenio colectivo, durante su vigencia, no podrá ser afectado por lo dispuesto en convenios de ámbito distinto, salvo pacto en contrario, conforme a lo dispuesto en el apartado 2 del artículo 83 y lo previsto en el nuevo apartado 3. Hay un fortalecimiento del convenio colectivo de empresa respecto al convenio sectorial en determinadas materias a través de los que se denomina la “prioridad aplicativa”.

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Se suprime en este apartado la mención a poder establecer los principios de complementariedad de las diversas unidades de negociación y la previsión de reserva de negociación en ámbitos inferiores que se venía estableciendo por los acuerdos interprofesionales. Esta disposición de preferencia se extiende además a los convenios colectivos para un grupo de empresas o una pluralidad de empresas vinculadas por razones organizativas o productivas y nominativamente identificadas. El acuerdo convenio marco sectorial puede ampliar esta prioridad a otras materias. En el diálogo social, la reforma laboral acerca la negociación colectiva a la realidad concreta donde se desarrollan las relaciones entre empresario y trabajadores, ampliándola y profundizando en ella. Da prioridad a los convenios de empresa, de forma que los representantes de los trabajadores y el empresario pueden consensuar un convenio de empresa que se adapte a sus necesidades y particularidades. Este acuerdo tendrá prioridad sobre cualquier otro.

Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Gobierno de España

A pesar de la situación económica, la negociación colectiva no ha favorecido la adaptación de los convenios a la situación actual.

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TIPOS DE CONVENIO Convenio Colectivo Es acuerdo con fuerza de ley que alcanza el empresario y los sindicatos mayoritarios del sector afectado. El convenio sectorial es un convenio de garantía de mínimos que equipara pequeñas, medianas y grandes empresas de un sector y que perjudica seriamente a los trabajadores de las grandes empresas, pues ni sus dimensiones, condiciones y ni necesidades se ajustan a la realidad del convenio. Convenio sectorial estatal y nacional Afecta a todo el territorio estatal. Se publica en el Boletín Oficial del Estado. Los participantes en la firma de estos convenios son los sindicatos y las agrupaciones empresariales que alcancen el 10% de representatividad en el sector en el ámbito nacional. Convenio sectorial autonómico Afecta a una comunidad autónoma de un sector de actividad determinado. Formarían parte de la negociación del convenio, los sindicatos y agrupaciones empresariales que lleguen al 10% de representación en la comunidad autónoma. Convenio sectorial provincial Afecta a una provincia en un sector de actividad determinado. Participarían en la negociación de este convenio, los representantes de los trabajadores y de los empresarios que alcancen el 10% de representatividad. Convenio sectorial interprovincial Afecta a varias provincias, bien sean de una misma comunidad autónoma o bien formen parte de distintas regiones. Los negociadores de esta clase de convenios serían los sindicatos y las agrupaciones de empresarios que lleguen al 10% de representación. Convenio sectorial local o comarcal Afecta a una localidad o a una comarca, en una clase de actividad económica determinada. Los participantes en la negociación de estos convenios son los representantes de los sindicatos y de las agrupaciones empresariales que alcancen el 10% de representatividad en el ámbito geográfico de que se trate.

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Convenio de Empresa Afecta a una empresa concreta, grupo de empresas o centros de trabajo específicos. Si la empresa es de ámbito nacional, estos convenios se publican en el Boletín Oficial del Estado. Si, en cambio, su campo de actuación es autonómico o provincial, los convenios se editarían en los boletines correspondientes. Los entes legítimos para negociar estos convenios, por parte de los trabajadores, son el Comité de Empresa o los Delegados de Personal. Es el acuerdo con fuerza de ley que alcanza el empresario y “algunos trabajadores”. El Convenio de Empresa es más beneficioso para los trabajadores de las empresas afectadas, pues recoge con más exactitud sus verdaderas necesidades en su entorno laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el número total de convenios en España en el año 2010 fue de 3.371 cuyo ámbito de aplicación son 8.466.000 empleados. De este total de convenios del año 2010, 2.436 son convenios de empresa que afectan a 589.500 trabajadores, siendo los 915 convenios colectivos restantes, de otro ámbito y de aplicación a 7.876.600 trabajadores.

Fuente:: R. Navarro - CEF 2012

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CRISIS DEL SINDICALISMO El Cambio Social El crecimiento económico del mundo occidental, la consolidación del Estado del Bienestar 31 y la pérdida de esperanza en la destrucción del sistema capitalista por métodos revolucionarios han desembocado en el fracaso del intento revolucionario del sindicalismo tradicional, que buscaba la transformación del sistema político-económico por vías legales, adoptando una estrategia para lograr la reforma de las estructuras políticas y económicas sin destruir el sistema. La acción sindical giraba en torno a la idea de consolidar y extender el Estado social y fortalecer la participación del sindicalismo en todas las instituciones del Estado para maximizar el poder negociador de los sindicatos en las empresas. Frente al sindicalismo político, extremista y revolucionario, puramente reivindicativo (caso de España), en buena parte del mundo occidental (Alemania, Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Reino Unido e Italia) ha servido el sindicalismo moderado y negociador para conseguir la democratización y racionalización del capitalismo. En el conjunto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la afiliación sindical ha sufrido una importante disminución; en España alcanza un relieve más significativo ya que durante los años ochenta comenzó un descenso prolongado hasta la actualidad. Del 35% de trabajadores asalariados afiliados en 1970 se ha pasado al 15 % en 2012. El Cambio Laboral La especialización del trabajo y la evolución hacia la creación de unidades de producción medianas y pequeñas han provocado la dispersión de la clase trabajadora y el incremento del sector servicios. Además, las nuevas tecnologías han dado lugar también a una segmentación del personal y a la aparición de la flexibilidad como necesidad inherente a la modernización de las empresas y la racionalización de costes. El mundo laboral actual no es el mismo que el de la época industrial del S.XIX. 31

Estado del Bienestar: El Estado del Bienestar moderno es una invención europea que parte de la Alemania de Bismarck en 1883 y se extendió por toda Europa durante el período anterior a 1920. El término Estado del Bienestar se acuña tras la Segunda Guerra Mundial y se emplea para recoger las actividades gubernamentales relacionadas con la redistribución de rentas, sanidad, educación y otros servicios asistenciales. El Estado del Bienestar, además de incurrir en los gastos sociales mencionados, desarrolla otras políticas orientadas hacia la reducción de las desigualdades, la garantía de la subsistencia material, la integración social y la eficiencia (eficiencia tanto por su impacto en el resto de la economía como en el funcionamiento del propio Estado del Bienestar). 67


La parcelación de la clase trabajadora ha condicionado el principio del sindicalismo tradicional: la unidad de los trabajadores, modificando notablemente el concepto de lucha social y de acción sindical. Al irrumpir en el mercado de trabajo nuevas profesiones y al desarrollarse las relaciones laborales bajo nuevas fórmulas, la base sindical ha sufrido profundas transformaciones. Socialmente, el sector terciario ha generado un incremento de empleados con mentalidad de clase media, más que de proletarios. Han aparecido nuevos estratos sociales (profesionales, técnicos, etc.), lo que ha dado lugar a una desproletarización de los trabajadores. Todo ello, acompañado de nuevas fórmulas de contratación temporal y a tiempo parcial. La movilidad funcional en el trabajo, las economías sumergidas y, sobre todo, los parados, han desembocado en una imagen insolidaria de los sindicatos por su poca o nula respuesta. El Cambio Ideológico Por otra parte, la evolución cultural de la sociedad y la gran dosis de información que se tiene actualmente hacen que se debilite progresivamente el contenido de la lucha de clases. El sindicalismo basado en la defensa y garantías colectivas tiene serias dificultades para responder a la revitalización del individualismo y de la competencia como medios de defensa y ascenso social. Actualmente, los conflictos sociales no responden a esa anticuada lucha de clases entre proletarios y burgueses. Wright Mills 32 llega a afirmar que “existen conflictos de intereses de clase, pero hay muy poca lucha de clases en relación con ellos, porque los conflictos de intereses económicos han sido generalmente regulados y están, por tanto, sujetos a decisiones indirectas y administrativas y no a una batalla pública y abierta”. El conflicto social se sitúa en una dimensión política que sobrepasa la estrategia y la acción de los sindicatos, por lo que éstos pierden fuerza y los planteamientos arcaicos de la lucha de clases incrementan la crisis del sindicalismo al identificarse las siglas de ciertos sindicatos con sus partidos políticos matrices. Al ser su correa de transmisión, se generaliza el rechazo hacia los sindicatos, que actúan según los intereses políticos del momento y que no representan al conjunto de los trabajadores, estén en activo, en situación pasiva o en el paro.

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Mills, Wright: Sociólogo estadounidense estudioso de la estructura de poder en los Estados Unidos en su libro “La élite del poder “(1956), donde recoge las responsabilidades de los intelectuales de la sociedad posterior a la Segunda Guerra Mundial.

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El Cambio Económico El sistema productivo (nuevo, por el continuo cambio tecnológico), determina el comportamiento de los trabajadores y condiciona el modelo sindical en cada momento. Pero hay otro factor variable a tener en cuenta: el cambio en los conceptos de trabajo y empresa, que continuamente van transformando las relaciones sociales y laborales. Parejo a los ciclos económicos, ya sean de recesión o de desarrollo, los trabajadores sufren sus consecuencias laborales pues los objetivos en sus empresas van variando según las necesidades. Y perciben con mucha más sensibilidad la situación del entorno económico cuando hay crisis, porque la situación creciente de desempleo les llega a crear una inseguridad personal permanente sobre su permanencia en el puesto de trabajo. Dichos factores están produciendo para los trabajadores el riesgo de una concentración de poder en manos de los empresarios, al poseer estos las ventajas económicas de los cambios técnicos, lo que debilita a los trabajadores por la pérdida de poder de los sindicatos y por la propia parcelación de la clase trabajadora. Las Nuevas Relaciones Laborales El salario, la seguridad en el empleo y la promoción profesional dependen actualmente de la rentabilidad y supervivencia de la empresa. En el marco actual se busca la eficiencia, la excelencia y la sostenibilidad; dicho de otro modo: la viabilidad económica independiente. Y la racionalización de las reivindicaciones también ha de estar acorde con la situación de la empresa, ya que deben basarse principalmente en su eficacia y sus posibilidades reales de su consecución. Por ello es primordial elaborar prioridades para determinar sus posibilidades de consecución y el tiempo necesario para ello. Sindicalmente, se ha pasado del plano puramente reivindicativo al plano de la negociación como eje central, ya que cualquier cambio que afecte a la empresa, por ende, afecta también a los trabajadores. La eficacia está en alcanzar el equilibrio entre empresa-trabajador, donde los problemas, las necesidades y las soluciones son comunes a ambos. El empresario actualiza su concepción arcaica de las relaciones laborales y moderniza su política de personal y gestión. Los sindicatos, por su parte, deben cambiar la visión de que el trabajador vende su fuerza de trabajo a cambio del salario; los objetivos de los trabajadores es participar en la organización del trabajo.

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La Teoría Económica de los Sindicatos Un sindicato es un agente económico con un comportamiento definido: maximizar su función de utilidad respecto a salarios y a empleo. Pero ambas variables no pueden ser sostenidas simultáneamente. Mantener el empleo significa no poder imponer el salario. Por ello es necesario llegar a acuerdos eficientes, donde se combinan salario y empleo; es lo que se podría llamar conjunto de negociación eficiente o curva de contrato. Se negocian simultáneamente. El Reparto del Trabajo en la Sociedad del Siglo XXI Los avances tecnológicos y la organización moderna del trabajo crean causas estructurales, junto con otras coyunturales tales como la situación demográfica, la situación económica y la globalización de los intercambios, que hacen que el trabajo se especialice y sea más escaso. El sindicalismo deberá vencer la tendencia a defender solo a los trabajadores mejor situados en el empleo más o menos normal, a través de fórmulas viables que respalden al conjunto de los trabajadores. La Viabilidad Sindical El mantenimiento del sindicalismo debe empezar por sí mismo, es decir, por el sindicato. Un sindicato debe financiarse exclusivamente de las cuotas de sus afiliados para tener plena independencia, además de no estar ni con el poder ni contra el poder. Debe alejarse de los partidos políticos, porque la doble militancia implica directamente el debilitamiento de su proyecto y una servidumbre que al final acaba generando desconfianza en los trabajadores y rechazo en la sociedad. La defensa de los intereses de los trabajadores se ve seriamente disminuida cuando existe de por medio una gran dependencia de las subvenciones, por lo que muchas veces el servilismo deteriora el objetivo primordial de los sindicatos, que entrando en una dinámica de poder, quieren ejercer como auténticos lobbys 33 de presión intentando imponer su visión subjetiva y demagógica de la realidad. Por otra parte, cualquier acción sindical debe basarse en la defensa de los intereses de los trabajadores, de los propios de un sindicato. Hacer negocio con un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), cobrando a cada trabajador despedido un 15% de la indemnización más un fijo de 250 € de media es inmoral, además de desprestigiar al sindicalismo.

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Lobby: Grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses. 70


RESPUESTA SINDICAL A LA GLOBALIZACIÓN Confederación Europea de Sindicatos (CES) La respuesta de los sindicatos a la globalización, a la integración económica europea y a las transformaciones de las relaciones laborales dan cuenta de una serie de acciones que caracterizan un serio esfuerzo por la modernización: la articulación del sindicalismo en un ámbito europeo por medio de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), el establecimiento de objetivos de acción europea, la promoción del Manifiesto social europeo, la promoción de los derechos de ciudadanía social y de creación de una constitución europea, la conexión entre los principios de subsidiaridad y de solidaridad, la articulación de los distintos ámbitos del sindicalismo, la búsqueda de nuevas formas de representación para los grupos emergentes de trabajadores y la necesidad de reestructurar el sindicalismo tradicional. El primer esfuerzo en el plano de la respuesta a la globalización consiste en la articulación entre los distintos ámbitos de la organización de los sindicatos. Históricamente, la expansión de los mercados ha supuesto para los sindicatos plantear la generación de organizaciones y estrategias de mayor envergadura. La creación de la CES es ilustrativa de este proceso. Nació en 1973, pero durante muchos años su influencia ha sido limitada. Solo a partir de la década de los ochenta comienza a crecer su importancia en el liderazgo del nuevo sindicalismo transnacional. La perspectiva de la unión monetaria ha propiciado el aumento de su capacidad organizativa desde la década de los noventa, así como un proceso de europeización de las relaciones laborales (comités de empresas europeos, diálogo social, política de empleo, directivas laborales, etc.). Hoy, la CES cuenta con 74 sindicatos afiliados de 34 países, que se organizan en 11 federaciones de industrias europeas y representan a un total de 60 millones de miembros. Asimismo, la CES auspicia el funcionamiento de eurocuadros (Council of European Professional and Managerial Staff) y la Federación Europea de Jubilados y Pensionistas. La CES es reconocida como interlocutora por la Unión Europea y por el Consejo de Europa.

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Nuevas Teorías y Formas de Representación en la Empresa Una incipiente teoría sostiene dos funciones importantes: la función de representación de la base sindical, complementaria con el sindicato como organización general (y externa a la empresa), y la función complementaria con la participación e integración en los órganos empresariales. La representación en la empresa tiene características comunes en todos los países industrializados: se forma en los centros de trabajo sobre la base de la protección de los intereses de los propios trabajadores, que desarrollan actividades de reunión y discusión sobre las condiciones de trabajo. Sus representantes son considerados como los portavoces de los trabajadores, y la función de delegación comporta un papel contradictorio. El papel de los delegados sindicales está sujeto a una lógica contradictoria: como portavoces delegados de los trabajadores (presionados por la proximidad física de los representados en el lugar de trabajo), su papel choca en ocasiones con su función de representante de un determinado sindicato que puede tener una estrategia general, distinta y no relacionada con los intereses inmediatos de sus representados. La representación comporta una doble relación funcional. Por un lado, los representantes tienen una función importante en la vida asociativa del sindicalismo. De hecho, la representación constituye una forma de participación de los representantes de base en la gestión del sindicalismo, y en la literatura se plasma esta cuestión en torno al tema de la democracia sindical. Y, por otro lado, los representantes sindicales y sus órganos tienen también funciones de participación en la gestión empresarial y en los organismos de gestión y administración de la empresa, lo cual constituye también un instrumento de integración de los trabajadores en la cultura y en la organización empresarial. Las instituciones de representación de los trabajadores en la empresa se pueden clasificar según dos ejes de coordenadas: X e Y. En el primer eje (X) podemos situar a la izquierda los órganos de representación que tienen una función dominante, y a la derecha los que tienen una función secundaria. Por otro lado, en el segundo eje (Y) podemos situar arriba los órganos de representación de los trabajadores, y abajo los de representación sindical.

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1) Eje X: Formas de representación dominantes Se subdividen en dos, un sistema inclusivo y otro de base sindical: a) Sistema inclusivo: El sistema inclusivo supone que la representación se extiende a todos los trabajadores. El acceso a los órganos de representación y la responsabilidad de los representantes están determinados por las urnas electorales. La norma es que los trabajadores con estatus de empleo estable votan en las elecciones y pueden ser elegidos. España, Italia y Alemania tienen un sistema inclusivo dominante; también lo tiene Austria y los Países Bajos. El sistema inclusivo supone que todos los trabajadores están representados, y por tanto se trata de un bien público, lo cual refuerza la legitimidad de los representados y de los propios sindicatos. b) Sistema de base sindical: El sistema de representación basado en el sindicato supone que no todo los trabajadores están representados, sino solo los afiliados ha determinado sindicato mayoritario o bien único en la empresa.

Sin embargo, también puede darse el caso de que se niegue a los no afiliados la posibilidad de representación. Los países que representan esta tradición de base sindical son Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca. No obstante, es preciso hacer algunas matizaciones. Por ejemplo, en Austria y Alemania, donde los sindicatos han conseguido sindicalizar a los comités de empresa, el órgano dominante es el comité y la mayoría de los trabajadores están afiliados a los sindicatos cuasi únicos. Por consiguiente, en la práctica, los comités constituyen una especie de extensión de los sindicatos.

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2) Eje Y: Sistemas independientes o dependientes. Se trata de la dependencia o independencia de los empresarios, y el grado en que las instituciones del centro de trabajo juegan un papel fundamental en la representación de los intereses de los trabajadores. La articulación y agregación de los intereses de los empleados en el centro de trabajo, sin la presencia de los empresarios, aparece como una condición mínima para respetar la libertad de expresión sin coacción. Sin embargo, hay países donde los empresarios tienen la presidencia de los consejos de empresa (Francia, Bélgica, Noruega y Suiza). En estos países, la representación de los trabajadores queda comprometida por medio de los consejos. En consecuencia, los consejos de empresa no son los organismos de primer orden en la representación de los empleados, ya que están presididos por los empresarios. De hecho, los consejos conjuntos dirigidos por los empresarios nunca constituyen un vehículo importante para la expresión de los intereses de los trabajadores. Por ello, los sindicatos completan su condición de representación e independencia mediante un mayor peso de las estructuras de representación propiamente sindicales, como son las secciones sindicales de empresa (SSE) y los delegados sindicales. Estructuras de representación en empresas y centros de trabajo

Notas: cursiva = obligatorios. [Entre corchetes] = con empresarios. AL: Alemania; AU: Austria; BE: Bélgica; DI: Dinamarca; ES: España; FR: Francia; IR: Irlanda; IT: Italia; NO: Noruega; PB; Países Bajos; RU: Reino Unido; SU; Suecia; SZ: Suiza. Fuente: Visser (1992). "La representación de los trabajadores en los centros de trabajo en Europa Occidental. Estructura, escala, alcance y estrategia". Sociología del Trabajo . Madrid.

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EL VIEJO MODELO SINDICAL El Estancamiento Sindical Existe un denominador común en el sindicalismo tradicional. El acomodamiento de las grandes centrales sindicales y de los sindicatos de clase va paulatinamente en progreso al convertirse en auténticas organizaciones burocráticas que poco a poco van adquiriendo la connotación de grupos empresariales con sociedades de servicios (seguros, asesoría, viajes, formación, etc.). Una vez conseguidas sus cuotas de poder, a través de erigirse como únicos interlocutores para la negociación laboral, y aseguradas sus cuotas de financiación, a través de suculentas subvenciones públicas, el servilismo a sus partidos políticos matrices queda de manifiesto. Únicamente se dejan ver en el escenario de la reivindicación pública para atender peticiones puramente políticas: bien para hacer pleitesía al gobierno afín que les favorece o, por el contrario, para atender peticiones de “sus mayores” para calentar la calle enmascarando los objetivos políticos con reivindicaciones laborales y/o sociales de dudosa realidad en contra de un gobierno de distinto signo al de su partido matriz. La percepción que tienen del mundo laboral queda distorsionada porque se anteponen los intereses políticos y particulares a los intereses colectivos y meramente laborales. Es por ello que durante tiempos de bonanza con gobiernos de signo político afín permanezcan desaparecidos y callados, escenificando apariciones tardías orquestadas como mero trámite de cara a la vida pública sobre temas muy descafeinados o en busca de solidaridad con causas ajenas a los problemas laborales del país de que se trate. Es el llamado sindicalismo de salón y de pancarta. Durante tiempos adversos, con gobiernos de signo contrario o en situaciones de crisis donde prima la realidad económica y peligran sus privilegios, las actuaciones del sindicalismo político se vuelven agresivas y constantes a través de movilizaciones callejeras, paros y huelgas. Su actuación se basa en la provocación dialéctica y el uso de la fuerza para extorsionar al resto de los trabajadores, a la sociedad y al gobierno. Aparecen los piquetes que demagógicamente califican de informativos: informan que o secundas sus consignas o que te atengas a las consecuencias, que suelen verse de inmediato mediante agresiones verbales o físicas. Es el llamado sindicalismo callejero y radical. El derecho a la huelga no puede prevalecer sobre el derecho a trabajar (a la “no huelga”). Todo ello lleva al desprestigio y rechazo del sindicalismo. 75


UN NUEVO MODELO SINDICAL La Evolución Sindical La oferta y la demanda, junto con otros factores sociopolíticos, derivan en ciclos económicos, produciendo movimientos de población que desplazan la pirámide social tanto vertical como horizontalmente. Con las nuevas tecnologías y la modernización de la producción aparecen procesos migratorios de doble sentido: nuevos estratos sociales, inmigración, nuevas profesiones y nuevos negocios. Pero la globalización y la reestructuración económica basadas en la eficiencia llevan parejos también procesos de cambio en los sectores laborales y sociales, emigración y disminución o desaparición de colectivos de otras profesiones u oficios que ya no tienen actividad al no tener demanda ni viabilidad alguna. Los riesgos de exclusión social son más evidentes, al cerrarse empresas y negocios, aumenta el desempleo y los ajustes económicos recortan prestaciones sociales y subvenciones. Se genera una incertidumbre económica que afecta especialmente en todo lo que se refiere a la seguridad en el empleo. El miedo es sinónimo de aceptación de la situación laboral, silenciando cualquier problema, con el consiguiente riesgo del abuso por empresarios o jefes sin escrúpulos. La evolución del sindicalismo no significa que los trabajadores y los sindicatos renuncien a sus objetivos de defensa y lucha frente a los poderes políticos y económicos, sino que responde a la necesidad de adaptar su estrategia a las circunstancias de la sociedad actual. Si los trabajadores no reaccionan colectivamente y se preparan para la defensa de sus intereses, en la misma línea que a los largo de la historia ha mantenido el movimiento sindical, acabaran por tener razón quienes piensan que el sindicalismo está condenado a desaparecer. La filosofía y la razón de ser de un nuevo modelo sindical es cambiar la estrategia, pero no los fines. Un sindicalismo que alcance un nivel de inserción social suficiente que evite el desprestigio de sus agentes y el rechazo del resto de la sociedad en general. Como ya ocurre en otros países desarrollados, donde ser sindicalista tiene buena aceptación social (como es el caso de Alemania). Un sindicalismo que se preocupe realmente por los intereses laborales de los trabajadores, ajeno a otros totalmente distintos del mundo del trabajo. Un sindicalismo que no dependa de ciclos políticos, ni de intromisiones financieras que puedan corromper la verdadera finalidad del sindicalismo: representar los intereses de los trabajadores. 76


Un Sindicalismo Autónomo Siempre hacen falta asociaciones e instituciones intermedias en la sociedad que expresen, con independencia de criterios, las necesidades de los distintos grupos sociales y permitan aportar soluciones coherentes y razonables. En un sistema plural y democrático, no son uniformes ni las ideas ni la manera de interpretar la búsqueda de soluciones a los problemas. Pero tampoco nadie está legitimado para arrogarse la representatividad de un colectivo de personas. En el ámbito sindical ocurre exactamente igual. La población activa que compone la masa laboral es heterogénea y en ella aparecen diversas formulaciones ideológicas desde las que se contemplan las relaciones sindicato-partido, la interpretación de la lucha de clases, su alcance, el sentido de la apolitización sindical, la profesionalidad, etc. Entre los trabajadores existen distintas concepciones del sindicalismo y del modelo de sociedad. La autonomía sindical permite la independencia de criterios, sin limitación de ideas o conceptos, ya que lo que realmente persigue es la solución de los problemas estrictamente laborales, sin posicionamientos ideológicos preestablecidos. Esa libertad permite una acción sindical razonable para la consecución de los derechos plenos de los trabajadores. Cada momento en el tiempo es diferente; cada trabajador es diferente, pero a su vez no hay que discriminar a ninguno; cada empresa es diferente; cada situación laboral es diferente. Por eso la autonomía sindical permite adquirir conciencia de los problemas reales sin ninguna influencia preconcebida ajena al propio medio laboral, lo que conlleva a un análisis aséptico y objetivo de la situación y a la búsqueda de alternativas coherentes, reales y alcanzables. El compromiso de los propios trabajadores que se agrupan en defensa de sus intereses es lo que realmente mueve el sindicalismo autónomo. Son los propios trabajadores los que de primera mano conocen los problemas, su medio laboral y buscan soluciones con diferentes alternativas acordes con su propia realidad. Respecto a la financiación, debe seguir un modelo sin apoyo institucional donde no existan condicionantes que limiten la actuación de un sindicato. Cada sindicato debe nutrirse de la cuota de afiliación de sus trabajadores asociados. Esa autonomía económica permitirá que sus recursos -financieros y de crédito horario- se gestionen con eficiencia y que su existencia solo sea el reflejo de sus propios afiliados que, en asamblea, son los que decidirán el devenir de sus actuaciones y de su estrategia laboral exclusivamente. La gestión de su propia organización será la que marcará sus posiciones de presente y de futuro y la que determinará su viabilidad. 77


La Afiliación Es la base del sindicalismo. Trabajadores que se agrupan para defender sus intereses laborales; con la decisión de ejercer su derecho de libre elección a afiliarse, permiten desarrollar de una manera sustentable e independiente la actividad sindical. La afiliación es una decisión personal para que sus intereses profesionales queden representados y sus derechos sean alcanzados. Libre, sin coacción, y en función de las expectativas de resolución de los problemas de su entorno laboral. La inestimable colaboración del trabajador afiliado a un sindicato permite seguir ampliando la representación sindical, participar en la negociación colectiva y poder seguir defendiendo los intereses económicos y laborales de los trabajadores. Un sindicato representa a sus afiliados exclusivamente, porque no está legitimado para erigirse en representante de todos aquellos que no forman parten de su organización. Se pueden buscar fórmulas que busquen el bienestar general y que defiendan los intereses colectivos, pero un sindicato no puede actuar nunca en nombre de quienes no les han elegido como su representante; no puede acaparar colectivos donde no tiene representación. No representa a todos, solo a sus afiliados. Las ventajas de la afiliación pueden ser generales o individuales; por una parte, las ventajas generales pueden buscar el beneficio de la empresa en su conjunto; pero por otra parte, las ventajas individuales pueden buscar el beneficio de cada uno de los miembros a través de servicios específicos. Cada afiliado valora de diferente forma unas u otras, priorizando según sus propios intereses. Ser miembro de una organización sindical es una inversión estratégica, ya que se puede tener una influencia colectiva que es muy superior a la influencia personal. Ventajas Jurídicas 1.- Asesoramiento jurídico-laboral. 2.- Trámite de audiencia previa en materia de régimen disciplinario 3.- Tratamiento personalizado al afiliado. 4- Asesoramiento objetivo y defensa de tus intereses laborales. Ventajas Laborales 5.- Defensa de sus derechos, tanto individuales como colectivos. 6.- Tratamiento personalizado de incidencias asociadas a riesgos laborales. 7.- Información interna laboral de la empresa veraz y objetiva. 8.- Desgravación fiscal del total anual aportado en la cuota de afiliación.

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Un Sindicalismo de Negociación El sistema plural de representación permite afrontar y superar las desigualdades sociales y económicas a través del sindicalismo de negociación, frente al desgastado y rechazado sindicalismo radical de reivindicación, de presión y de extorsión. La búsqueda del compromiso es la base para la solución de problemas, ya sean de carácter individual o colectivo. El objetivo es conseguir los beneficios y derechos a través de una actitud conciliadora, con cooperación entre las partes y la participación en la toma de decisiones que afecten a los trabajadores. Un sindicalismo Independiente Los trabajadores son los únicos responsables de que ellos mismos conquisten sus propios derechos. Esa es la filosofía del sindicalismo independiente. Las decisiones políticas no condicionan la promoción social y económica de los trabajadores. El cambio social mantiene un ritmo distinto al cambio político; el control, la dirección y la dinámica del cambio social dependen de la acción de los trabajadores y sus sindicatos. Considerando nuevas situaciones, analizando fortalezas y debilidades de la acción sindical, hay que regenerar conceptos, actitudes y personas; renovando las ideas para realizar una actuación. Dentro del rompecabezas del mundo laboral, la independencia sindical cubre partes que quedan vacías ante postulados rígidos y obsoletos de otros tiempos, ya que no existen limitaciones ideológicas, ni políticas ni económicas. Un Sindicalismo Moderno Hay que adaptarse a las necesidades reales de cada momento que marcan las actuaciones de un sindicalismo para la defensa exclusiva de los intereses de sus afiliados, que buscan y demandan que se defiendan sus derechos expresados libremente con madurez y sin cortapisas políticas; la independencia no entiende de corsés que limiten sus ideas ni sus movimientos. Los postulados son atemporales. La flexibilidad permite que se interactúe con mucha más rapidez y eficacia. La acción sindical se vuelve más ágil, más dinámica y más cercana al día a día laboral. Los intereses empresa-trabajador son comunes: lo que beneficia a la empresa, beneficia al trabajador. Existe voluntad de entendimiento, flexible y adaptable a cada problema y a cada momento. Un sindicalismo moderno no puede entender de ideologías que van contra la propia empresa que le sustenta ni contra el sistema en el que alcanza el bienestar individual y colectivo. El progreso es la meta a alcanzar para todos. No puede aferrarse a postulados que no tienen reflejo en la sociedad actual. El sindicalismo moderno debe ser flexible y evolucionista. 79


Un sindicalismo Profesional La defensa del trabajo, de la dignidad profesional de los trabajadores y de todo lo que ello conlleva (seguridad, condiciones de trabajo, salario… dignos) es el único objetivo del sindicalismo profesional. Diversos colectivos coexisten en la empresa moderna, forjada bajo un mismo prisma de trabajo: la profesionalidad. Todos realizan las mismas tareas y desempeñan las mismas funciones; se rigen por las mismas normas para lograr el éxito de la empresa y alcanzar el máximo beneficio. Todos son profesionales. Una forma diferente de pensar; otra forma de actuación. Un Sindicalismo Sostenible La sostenibilidad social está relacionada con el equilibrio de las sociedades y de éstas con su entorno económico, natural y/o político-insitucional. Los derechos humanos dimensionan a la persona de forma integral, de forma muy similar a la sostenibilidad social. Hay voces fundamentales de quienes ven a diario como no se reconoce en su justa medida su valía y sus necesidades, llámense mujeres, hombres, mayores de cuarenta y cinco años o jóvenes. Por otra parte, y desarrollada en paralelo, la sostenibilidad sindical también viene marcada por la autonomía económica. Como ya se ha comentado anteriormente, la decisión del trabajador de ejercer su derecho de libre elección a afiliarse a un sindicato permite a éste desarrollar de una manera soportable económicamente su actividad sindical. Un Sindicalismo Responsable Las nuevas relaciones laborales tienen como fórmula más adecuada la negociación para superar las desigualdades sociales y económicas de la sociedad actual. La acción sindical no es demagógica ni obedece a consignas ajenas al propio sindicalismo. Existe una actitud de ambas partes a considerar los problemas conjuntamente, sin imposiciones arbitrarias, sobre una base real de voluntad de entendimiento. Tienen que desarrollarse conjuntamente y al unísono otras fórmulas tales como el acuerdo, el diálogo, la cooperación entre las partes y la participación en la toma de decisiones que afecten a los trabajadores en su conjunto. Responsable es saber en cada momento la situación del trabajador en el entorno de su empresa y de ésta en el sector y la implicación que tiene en el entorno económico y social. Responsable es medir el alcance de las alternativas para solucionar los problemas, con planteamientos alcanzables y fuera de toda demagogia. Responsable es no engañar a los trabajadores creando falsas expectativas ni tergiversando la verdad para manipular al colectivo de los trabajadores. Responsable es contar las cosas como son realmente. 80


FITC El Sindicalismo y FITC La Federación Independiente de Trabajadores del Crédito (FITC) se fundó el 24 de octubre de 1977 tras el aperturismo político que llevó consigo el ejercicio de la libertad. Con nuevas ideas, aparece en una diversidad sindical como alternativa al sindicalismo de clase. Se nutre de auténticos profesionales que trabajan en defensa de su trabajo, desempeñando su labor día a día y compaginando la gran mayoría sus obligaciones laborales con las sindicales. Adaptado a las circunstancias históricas y concebido con visión de futuro, es un sindicato autónomo, independiente, de negociación, de gestión de servicios para sus afiliados y de participación en los órganos representativos de la empresa y del sector. Un sindicato profesional del sector financiero, banca y mercado de valores porque tiene como objetivo fundamental la defensa del trabajo: de la dignidad profesional de los trabajadores y de todo lo que ello conlleva (seguridad, condiciones de trabajo, salario… dignos). Los Postulados Sindicales y FITC La definición de la filosofía sindical de FITC supone estar más cerca del empleado, tratando de informar y facilitar el desempeño de su trabajo a través del conocimiento de sus derechos. Esa es su principal finalidad: desarrollar un trabajo serio, profesional y objetivo. Su independencia de los partidos políticos es el mejor medio para desarrollar una acción sindical basada exclusivamente en la estrategia y objetivos propuestos y definidos mediante el debate interno de los afiliados a través de sus órganos de representación y gobierno. La representatividad y participación interna y el rechazo de la burocratización sindical, representan una garantía para el mantenimiento y profundización de la independencia del sindicato en el objetivo de defender y mejorar el nivel y calidad de vida de los afiliados y de los trabajadores de la empresa y del sector. Por ello, manifestamos que la profesionalidad no discrimina ni conciencias ni eficiencias, ni condiciona conductas ni recompensas. Tan solo mide el carácter de cada uno en su aplicación al ejercer su actividad y su relevancia frente al resultado final. Su modelo sindical pasa más por informar que por opinar. Que esa información que llega al trabajador lo sea profesionalmente, sin distorsiones, ni manipulaciones o subjetividades, fortaleciendo la solidaridad con las acciones emprendidas en la sociedad española que tengan como objetivo la defensa y mejora de los trabajadores.

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El trabajador y FITC FITC desarrolla la profesionalidad al servicio de los profesionales. La persona que desarrolla su actividad laboral en un entorno empresarial es la que demanda sus necesidades, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. Es una persona formada que demanda información relativa a su actividad y que busca mejoras tanto a nivel salarial como social dentro de su empresa. El empleado quiere saber en todo momento cuáles son sus derechos y, a través de ese conocimiento, que pueda ejercer o no su opción de reclamación o defensa si cree que pueden estar siendo vulnerados. El trabajador busca al sindicato (como asociación) para que le represente en su nombre (individualmente uno a uno formando un todo) como afiliados, aglutinando sus necesidades (colectivas), con relación a defender y promocionar sus intereses respecto a condiciones de trabajo y empleo (salarios, jornada laboral, puesto de trabajo, etc.) para desarrollar una negociación con la empresa (de la que es asalariado). La Empresa y FITC FITC tiene el propósito de garantizar una correcta política de personal y de estar siempre en disposición de cooperar en la buena marcha de la empresa. La estabilidad y rentabilidad de ésta supone una salvaguardia del bienestar y una seguridad en el empleo de los trabajadores. La información objetiva aportada por la empresa abre las posibilidades para que funcionen, con realismo y responsabilidad, los canales de comunicación entre empresa, en sus diversos niveles y centros de decisión, y el sindicato. Una intercomunicación viable es absolutamente necesaria para que exista fluidez y eficacia en las relaciones laborales, que exige la buena marcha de la empresa, tanto en su conjunto como en los distintos centros de trabajo. Los intereses empresa-trabajador son comunes, por eso también los son para FITC. Un sindicato de empresa (no de la empresa, ya que es independiente y formado libremente por sus afiliados), que se acerca a sus problemas (que son también los de los trabajadores). Un sindicalismo de participación que concibe la empresa como un lugar donde capital y trabajo han de hallar un punto de equilibrio, a través del diálogo y el compromiso mediante la negociación y la participación de decisiones. La empresa es un proyecto común en la que hay que participar para su elaboración y construcción.

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La Carrera Profesional y FITC FITC siempre se ha preocupado por el marco de actuación más favorable y adecuado a la realidad de la empresa y del momento para todos los colectivos que conforman la plantilla de la empresa. Trabajamos por alcanzar el bienestar individual y colectivo, para lograr la igualdad de derechos y de oportunidades. Hay que definir el desarrollo profesional en tiempo y forma y el nivel retributivo asociado a cada etapa del personal de la empresa: personas de nuevo ingreso, hombres, mujeres, mayores de cuarenta y cinco años… para todos. Una formación constante, adecuada al perfil funcional, que permita relanzar el desarrollo profesional de cada empleado en cualquier fase de su vida laboral y permita aprovechar y transmitir a otros su experiencia, con especial atención a las innovaciones tecnológicas y a los cambios técnicos que repercuten en la organización del trabajo, en el empleo y en las funciones de la plantilla de la empresa. Los Horarios y FITC FITC sigue manteniendo la necesidad de adaptación de horarios a las necesidades reales del servicio a través de la normalización de la flexibilidad horaria en todos los ámbitos de la empresa. La flexibilidad horaria supone un cambio, pero sobre todo, un cambio de actitud ante el trabajo; un cambio de cultura laboral, ya que estamos poco acostumbrados a esta forma de trabajar. La idea de que la empresa plantee la posibilidad de acomodarse a cierta flexibilidad de horarios, acorde a las necesidades individuales, supone una confianza en la profesionalidad de su gente como hasta ahora nunca se ha hecho. Ofrecer a los trabajadores la oportunidad de adecuar el horario de trabajo a sus necesidades. Con ello, además de buscar la eficiencia, se fomenta la conciliación de la vida familiar y laboral. El cumplimiento del trabajo frente al cumplimiento de horario. Nadie, absolutamente nadie, sabe administrar mejor el tiempo de trabajo y de ocio de un trabajador salvo él mismo. Un sindicato moderno debe controlar que no se trabajen más horas de las establecidas al efecto. Que a nadie se obligue a prolongar su jornada de forma indebida utilizando como pretexto su flexibilidad horaria. Se deben atender las necesidades objetivas del trabajo y evitar prolongaciones de jornada que precarizan las condiciones laborales. Existen otras opciones como aumentar días de vacaciones, permisos, días de libre disposición, etc., que permitan una reducción real de la jornada laboral.

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La Negociación Colectiva y FITC A través de sus representantes elegidos democráticamente por los trabajadores, FITC participa en la negociación colectiva a través de los mecanismos establecidos en la legislación española (Constitución Española, Estatuto de los Trabajadores y Ley Orgánica de Libertad Sindical), que contempla a los comités de empresa con sus funciones, responsabilidades y competencias. La presencia real y efectiva del nuevo sindicalismo en la sociedad requiere una participación mayor en la toma de decisiones que afecten a los trabajadores. Una participación institucional en los organismos de las administraciones públicas, asumiendo competencias y responsabilidades en la gestión; conforme a su representatividad en el sector. Participar en la elaboración y planificación de la política de personal, siendo portavoz de los trabajadores en la información y consulta de las decisiones que afecten directamente al personal de la empresa. El Convenio de Empresa y FITC En FITC siempre hemos buscado que nuestras demandas y planteamientos sean fiel reflejo de la realidad que estamos viviendo; de nuestras necesidades como profesionales que desarrollan su actividad en una empresa del sector financiero. Después de tantos años de vida sindical democrática, todavía nos encontramos con temas abiertos como son la política retributiva, la carrera profesional, las políticas de empleo, jornada y horarios, conciliación de la vida laboral y familiar, etc. Las distintas entidades cada vez tienen menos que ver unas con otras, con unas dimensiones y un potencial muy específicos y diferenciados del resto del sector cada una de ellas; los empleados de las distintas empresas merecemos una negociación más cercana a nosotros y a nuestros problemas. Es en el ámbito de la empresa donde podremos avanzar más allá de los mínimos que nos viene marcando el Convenio Sectorial. Para mejorar notablemente la negociación colectiva es para lo que existe el Convenio de Empresa, al dotarla de la agilidad y el conocimiento objetivo para afrontar demandas y problemas reales. Hasta ahora el convenio sectorial venía siendo complementado por acuerdos parciales en muchas empresas, pero hay que dar un salto definitivo y reconducir la imposición de modelos centralizados, muchas veces negociados por “agentes sociales” liberados desde hace años que ya no conocen la realidad de su empresa. Un convenio de empresa específico para cada caso que permita abordar de forma directa y real los temas que como profesionales nos preocupan.

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Quiénes Forman Parte del Sindicalismo de Clase

Quiénes Son

Sindicalismo subvencionado: financiado con nuestros impuestos Político: correa de transmisión de ideologías políticas Combativo: busca el conflicto, el miedo y la confrontación Revolucionario: busca la supresión del estado capitalista Obsoleto: lucha de clases, sociedad de resistencia obrera… Arcaico: fruto de la revolución industrial del S.XIX

Qué hacen Acción sindical demagógica aplicando la política del miedo Utiliza como presión huelgas políticas y piquetes Postulados políticos antes que laborales, sin importar la actividad Imposición ideológica que no contempla la pluralidad de ideas No comprenden tus necesidades porque no son las suyas

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Quienes Forman Parte del Sindicalismo Profesional

FITC: Quiénes Somos

Sindicalismo sostenible: financiación autónoma con la cuota de afiliación Independiente: autonomía sin consignas ajenas Racional: busca el diálogo, la armonía empresa-trabajador, la paz social Evolucionista: mejora del sector laboral de su ámbito Moderno: negociador, empresa-trabajador: intereses comunes Actual: responde a las necesidades reales del S.XXI

Qué hacemos Acción sindical responsable informando de la realidad sin demagogia No se hacen huelgas políticas ni se utilizan piquetes de presión Postulados meramente laborales propios de cada actividad Pluralidad de ideas, sin importar ideologías o categorías Comprendemos tus necesidades porque son las nuestras

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Bibliografía Zorilla, R. (1988) Origen y desarrollo del Sindicalismo, Instituto Universitario ESEADE de Buenos Aires Real, E. (2006) La colegiación como eje dinamizador de la Ética, Facultad de CC. Información, Universidad Complutense de Madrid Rodríguez, J. (2003) Los sindicatos, Facultad de CC. Económicas, Universidad de Valladolid Agosti, A. (1991) La evolución de los sindicatos europeos Escuela Universitaria de Relaciones Laborales de Lugo Sánchez, G. (2002) El sindicato vertical del régimen franquista Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Alicante Castells, M. (2002) El sindicalismo ante una economía globalizada Escuela de Verano CONFE Lefranc, G. (1974) El sindicalismo en el mundo Ediciones Oikos-TAU de Barcelona Kaiero, A. (2000) Los retos del sindicalismo en el siglo XXI Facultad de Sociología, Universidad de Deusto Olábarri, I. (1982) El mundo del trabajo: organizaciones profesionales Facultad de Historia, Universidad de Navarra Gómez, S. (1994) Las relaciones laborales en Italia, IESE, Universidad de Navarra Ponticelli, C. (2008) El perfil laboral de los Estados Unidos, Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL) Bodas, R. (2012) Nuevo marco de la negociación colectiva después de la reforma laboral, Audiencia Nacional de Madrid Actualidad Internacional Sociolaboral (2011) Relaciones Laborales, Ministerio de Empleo y Seguridad Social de España Arnoletto, E. (2007) Glosario de conceptos políticos usuales; CC. Sociales, Universidad de Málaga Ojeda, A. (2003) Compendio de derecho sindical; Derecho del Trabajo, Universidad de Sevilla Sáez, J. (2011) Sistemas de relaciones laborales; Departamento de Sociología, Universidad de Alicante Blanch, J. (2003) Teoría de las relaciones laborales. Fundamentos; Facultad de Psicología, Universidad de Barcelona Navarro, R (2012) Los convenios colectivos en España; Centro de Estudios Financieros – Laboral, Madrid

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SINDICATOS