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Tendencias I ENTREVISTA por Macarena Muñoz

Didier Le Menestrel

La mirada francesa del value EL FUNDADOR DE FINANCIÈRE DE L'ECHIQUIER GESTIONA SUS FONDOS DE LA MISMA MANERA QUE SU EMPRESA, BUSCANDO VALOR PERO TAMBIÉN OPORTUNIDADES. e le podría definir como el Warren Buffett francés o se le puede comparar con el conocido gestor español Francisco García Paramés. También se podría marcar un paralelismo entre él y su colega patrio Edouard Carmignac, pero la realidad es que Didier Le Menestrel tiene carácter e historia propia sin necesidad de que ningún otro gestor aparezca junto a él. Creó su propia gestora en 1991 y desde entonces ha pasado por distintas etapas: desde sus reuniones por París en una pequeña scouter, hasta llegar a gestionar 6.000 millones de euros para pasar a sufrir un duro "accidente", como lo llama él, en 2008 (su patrimonio bajo gestión cayó hasta los 2.000 millones de euros) y ahora estar en el camino para resurgir con más fuerza. Actualmente su gestora, Financière de l’Echiquier, tiene unos activos bajo gestión de 3.600 millones de euros y su objetivo es alcanzar los 5.000 millones antes de final de año. En diez años quiere llegar a gestionar 15.000 millones de euros. Para ello y, a diferencia por ejemplo de Paramés, Le Menestrel ha ampliado la gama de productos que ofrece la gestora, también ha incorporado nuevos gestores con sus propios estilos de gestión y está dando los primeros pasos para convertirse en distribuidor europeo para lo que, por ejemplo, ha registrado en España cuatro de sus fondos y ha designado a una persona encargada del mercado español.

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Su relación con el estilo de gestión valor es ambigua. Reconoce que cuando empezó sí que se definía como gestor valor pero porque no le quedaba otro remedio. "Cuando eres pequeño y tus medios son limitados necesitas centrarte en la selección de compañías que conoces bien", recuerda. Con el paso del tiempo ha ido cambiado y ahora se define más como un gestor valor “abierto de mente”: se centra en las valoraciones pero también gestiona de manera oportunística cuando así lo considera necesario, de manera que invierte donde pueda añadir valor a sus carteras. Lo que sí mantiene intacta es su convicción en la necesidad de conocer perfectamente las empresas en las que invierte y su tendencia al largo plazo. La crisis, además, le ha servido para reforzar más aún estas dos premisas. "En 2008, decidimos volver a replegarnos en empresas que teníamos más conocimiento en Francia, porque hicimos malas elecciones en ciertas empresas europeas", explica. Ese año se saldó con el primer ejercicio en negativo de la historia de su fondo insignia, Agressor, que retrocedió un 46%. En 2009, el fondo recuperó un 48% pero su gestor no quiere que le digan que fue un buen año. "Todavía tenemos que probar a los clientes que 2008 fue un grave accidente, y en ello estamos", dice. El repliegue hacia compañías francesas será, no obstante, momentáneo ya que, Le Menestrel confía en que según vayan aumentando su inversión hacia posiciones más globales, la


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presencia gala irá bajando hasta ser de sólo un 15% a medio plazo (actualmente supera el 60%). Respecto a su convicción de la inversión a largo plazo, Le Menestrel, asegura que “actualmente hay mucho trader y poco inversor. Estar delante de la pantalla del ordenador es perder el tiempo”. Así, mantiene algunas acciones en cartera desde hace diez años, aunque gestiona sus posiciones de manera activa a lo largo del tiempo. La crisis le ha servido también para volver a carteras más concentradas, de en torno a 50 valores. "Si algún gestor sube de eso le pregunto por qué. No es necesario, con 50 puedes tener una cartera diversificada", dice. Sus empresas preferidas son aquellas con un accionista de referencia al que pueda, en su caso, pedir explicaciones, controladas por empresas familiares, con modelos de negocio sólidos, con alto retorno del capital invertido y que tengan barreras de entrada en sus negocios. Además, considera fundamental confiar en el equipo gestor de la compañía. "Hay directivos en los que no creo, que trabajan para sí mismos y no para su empresa y a esos no quiero darles dinero". Y es que precisamente él encarna todo lo contrario. Pese a ser el gestor estrella y fundador de la gestora, trabaja en equipo con todos los demás miembros de la plantilla. Tanto es así que, por ejemplo, han creado recientemente La Tribune des cas, que se podría definir como un tribunal de cuentas que se reúne semanalmente y en el que cada equipo gestor debe presentar una idea de inversión que quiera incluir en su cartera y defenderla. Posteriormente, el resto de los miembros de la gestora votan si debe entrar en cartera o no. En este tribunal, los gestores también deben explicar por qué quieren superar el 5% de peso máximo por acción en cada fondo que se han marcado 48

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como norma interna dentro de la casa. “Como gestor tiendes a ser egoísta, pasas mucho tiempo solo y muchas decisiones dependen de ti. Durante los malos momentos vimos que todo el mundo estaba muy perdido y que era necesario que nos retáramos unos a otros, que compartiéramos más. Queremos ser como un volcán de ideas”, explica. Otra de las iniciativas que Le Menestrel ha puesto en marcha ha sido una escuela de formación para asesores independientes en Francia. “Nos permite estar cerca de ellos y, compren o no nuestros productos, que nos conozcan y vean que estamos a su lado”, explica.

Paso atrás para crecer En su proceso de crecimiento, la gestora tuvo que dar un parón en 2004 cuando se vieron obligados a cerrar su fondo estrella a nuevas suscripciones. “No estábamos preparados para asumir tanto dinero. Tienes que saber cuáles son tus capacidades. Nos llevó tiempo organizarnos, lanzar nuevos productos, contratar nueva gente… crecer en definitiva”, recuerda. Ahora asegura estar preparado para crecer y seguir el camino marcado por otros gestores franceses como Carmignac. Así, por ejemplo, también han cambiado el universo en el que invertían y si antes se centraban en compañías de pequeña y mediana capitalización, ahora han ampliado a productos que invierten en grandes compañías. Así, la gama actual de la gestora se compone de seis productos que, a juicio de su presidente, cubren las necesidades de los clientes y se planteará lanzar nuevos fondos si ve demanda suficiente. Le Menestrel defiende la simplicidad tanto en la gestión (sólo invierte en acciones y no toman posiciones cortas ni usa deri-


La única manera de ser diferente es siendo

independiente. No tengo que seguir

modas ni dar dinero a una empresa que no me guste vados) como en su trabajo diario y en su manera de relacionarse con su entorno, por lo que no es amigo de las falsedades que rodean muchas veces a las inversiones ni de los ambientes de negocios. En los últimos tres años, además, ha incluido criterios de inversión socialmente responsable (ISR) en su gestión. Así, todas las compañías que forman parte de la cartera deben contestar nueve preguntas, elaboradas por la propia gestora y que, en su opinión, definen a una buena compañía en términos sociales (por ejemplo, preguntan al consejero delegado de la empresa "quién le dice que no", es decir, si es una voz autoritaria o trabaja en equipo). Las compañías no son vetadas por no cumplir con esos criterios pero éstos sí que sirven de punto de partida para los gestores. “Los buenos directivos de empresas seguramente obtengan buenas valoraciones en nuestros criterios de ISR”, dice. Le Menestrel gestiona también la liquidez de sus carteras y aunque actualmente está completamente invertido por la poca rentabilidad que ofrecen las posiciones en dinero, cree que éstas irán aumentando hasta un 15%. Actualmente encuentra valor en compañías europeas de pequeña y mediana capitalización, cree que volverá al sector financiero cuando los balances de las entidades estén limpios y, para las apuestas en emergentes de los fondos de la gestora, prefiere compañías ligadas al consumo y ha rebajado sus expectativas de valoración en esas empresas aunque con ciertas reticencias.

Independiencia y especialización Le Menestrel tiene dos máxima claras: "Céntrate en lo que sabes hacer" y "La gestión debe ser independiente". Siguiendo el primer principio, cuando en 1991 decidió lanzar su gestora se asoció con su cuñado y ambos se dividieron el trabajo claramente: Le Menestrel se centraría en gestionar fondos y su cuñado en toda la parte administrativa de la empresa. La organización tuvo éxito y hace nueve años la volvió a repetir cuando entró un nuevo socio. Le Menestrel siguió centrado en la gestión de fondos, su cuñado en la gestión de la empresa y el nuevo socio en la expansión internacional. Respecto a la segunda máxima, este francés de 50 años habla con absoluta pasión sobre su defensa de la independiencia. “La única manera de ser diferente es ser independiente. Me siento fuerte porque soy independiente. No estoy obligado a seguir modas, por lo que puedo evitar periodos idiotas como fue el caso de la burbuja tecnológica en la que todo el mundo entró por no parecer tonto. No tengo necesidad de dar dinero a una empresa que no me guste o de justificar mis decisiones de inversión".

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